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La educación crítica en derechos humanos como proceso de formación de sujetos políticos

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Academic year: 2020

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(1)LA EDUCACIÓN CRÍTICA EN DERECHOS HUMANOS COMO PROCESO DE FORMACIÓN DE SUJETOS POLÍTICOS. TRABAJO DE GRADO PARA OPTAR POR EL TITULO DE “LICENCIADO EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN CIENCIAS SOCIALES”. AUTOR: CINDY GINETH JIMÉNEZ CADENA 2006260034. TUTOR: WILSON ARMANDO ACOSTA. UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL FACULTAD DE HUMANIDADES LICENCIATURA EN EDUCACIÓN BÁSICA CON ÉNFASIS EN CIENCIAS SOCIALES LEBECS LINEA DE PROYECTO PEDAGÓGICO FORMACIÓN POLITICA Y RECONSTRUCCION DE LA MEMORIA SOCIAL BOGOTA 2013.

(2) “Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable” Eduardo Galeano. “Para todos los transformadores: los que estuvieron y han estado, los que se han ido antes de tiempo y los que, a pesar de las circunstancias, creemos en el camino contracorriente” C.J.C.

(3) RESUMANE ANALÍTICO EN EDUCACIÓN-RAE. Tipo de documento. 1. Información General Trabajo de grado. Acceso al documento. Universidad Pedagógica Nacional. Biblioteca Central. Título del documento. La educación crítica en derechos humanos como proceso de formación de sujetos políticos. Autor(es). Jiménez Cadena, Cindy Gineth. Director. Acosta, Wilson Armando. Publicación. Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, 2013, 135 P.. Unidad Patrocinante. Universidad Pedagógica Nacional. Palabras Claves. Violencia Estructural, Derechos Humanos, Formación política, Sujeto político. 2. Descripción El presente trabajo se propone evidenciar 2 experiencias formativas en Derechos Humanos desde una perspectiva crítica y socio-histórica; una de ellas desarrollada en un espacio formal escolar con estudiantes del IED San Cristóbal Sur en el marco de la conmemoración del bicentenario, y la otra, desarrollada en un espacio de educación no formal con líderes comunitarios de la frontera norte ecuatoriana. Ambos procesos orientados desde las siguientes dos preguntas formativas: ¿Por qué y para qué de un proceso de formación en derechos humanos en contextos de violencia estructural? Y ¿Cómo se potencia la construcción de sujetos políticos desde una formación crítica en Derechos Humanos?. 3. Fuentes Para el desarrollo de este trabajo se contó con fuentes tanto primarias, surgidas de la recolección de información de cada contexto, como fuentes secundarias, que complementaron notoriamente las afirmaciones de la autora y sirvieron para realizar una problematización mayor de los contextos trabajados. Dentro de las principales fuentes consultados se tuvieron en cuenta los trabajos de: Martín Baró, Ignacio (2003) Poder, ideología y violencia. Madrid. Trotta; Carrión, Fernando (2013) El límite de la vida: la violencia fronteriza. En Carrión, Fernando; Mejía, Diana; Espín, Johanna..

(4) Aproximaciones a la frontera. (pp. 95-105). Quito. Flacso; El Achkar, Soraya (2001). Una mirada a la educación en derechos humanos desde el pensamiento de Paulo Freire. Prácticas de inter enci n ol tico cultural aracas ecu erado de sic conaculta ob m centrodoc documentos df; Fontana, Josep (2006). ¿Para qué sirve la historia en un tiempo de crisis? Bogotá. Ediciones Pensamiento Crítico; Freire, Paulo (1992). La pedagogía de la esperanza. Recuperado de: csociales.fmoues.edu.sv/files/freire-paulo-pedagogdela-esperanza.pdf; Gallardo, Helio (2006). Derechos humanos como movimiento social. Bogotá D.C. Desde Abajo; Mannheim, Karl (2004). Ideología y utopía: introducción a la sociología del conocimiento. México: Fondo de Cultura Económica. Serrano Amaya, José Fernando (2000). Concepción de vida y muerte en jóvenes urbanos: informe final. Bogotá. Universidad Central. Sousa Santos, Boaventura de (2004) Reinventar la democracia. Reinventar el Estado. Quito. Abya-Yala; y, Vargas, Andrés; Restrepo, Jorge (2011). Una vieja guerra en un nuevo contexto: conflicto y territorio en el sur de Colombia. Bogotá: Pontificia Universidad Javeriana, CINEP, CERAC, ODECOFI y Colciencias.. 4. Contenidos El documento está compuesto por tres capítulos divididos temáticamente de la siguiente manera: En el primer capítulo se realiza la caracterización de los contextos de San Cristóbal Sur en Bogotá y de Limones en Ecuador, a partir de la categoría de Violencia Estructural, entendida como la imposibilidad de satisfacer las necesidades básicas desde una pobreza condicionada estructuralmente -valga la redundancia-, una represión política y una alienación de los sujetos y las comunidades que genera un perdurabilidad de las condiciones de desigualdad y exclusión. En el segundo capítulo se desarrolla en torno a la pregunta ¿cuáles son las características de los procesos de formación crítica en DDHH en experiencias escolares y no escolares que configuran a sujetos políticos? presentado primero una conceptualización sobre los diferentes enfoques que se han construido en Derechos Humanos y Educación en Derechos Humanos, sustentando las bases pedagógicas sobre las cuales se llevaron a cabo los procesos; posteriormente, se hace la construcción de la categoría de Derechos Humanos a partir de las experiencias en cada contexto, presentado los avances significativos para la construcción de los sujetos políticos en ambos espacios escolares, y, finalmente, presentando algunas de la tensiones y límite encontrados en el proceso para la formación de los sujetos políticos que se buscaba configurar. Y el tercer capítulo donde se presentan algunas consideraciones adicionales en modo concluyente sobre algunos aspectos en torno a lectura de derechos humanos que permita, por un lado, una nueva configuración de la relación entre Estado- Sociedad, y por otro, una apropiación de los derechos humanos como campo posibilitador de la formación política en múltiples espacios de intervención para el docente..

(5) 5. Metodología En el IED San Cristóbal se realizaron 4 etapas: la primera de caracterización del escenario escolar, la segunda de configuración del problema social, una tercera fase de implementación, y la cuarta y última de sistematización de la experiencia; esta última se hizo en un proceso de unión con la experiencia de formación en Derechos Humanos acaecida en un contexto rural fronterizo con comunidades afrodescendientes, el cual, tuvo tres momentos: uno, de formulación del proceso, dos de implementación y tres, el de sistematización.. 6. Conclusiones Las experiencias demostraron la importancia de vincular la temática de derechos humanos desde una postura crítica para la formación política de sujetos, especialmente que se encuentran en contexto de violencia estructural, para poder configurar cambios en sus contextos específicos. Presenta además unos retos significativos a adoptar por los docentes que se asuman un compromiso desde la formación en derechos humanos, que les permitan superar las miradas parcializadas que se han construido en torno a los derechos humanos y verla como un mecanismo de concienciación de los grupos y comunidades donde se realicen los procesos de formación.. Elaborado por: Revisado por:. Jiménez Cadena, Cindy Gineth Acosta, Wilson Armando. Fecha de elaboración del Resumen:. 02. 12. 2013.

(6) TABLA DE CONTENIDO INTRODUCCIÓN……………………………………………………………………… 11 CAPÍTULO 1: CONTEXTOS DE VIOLENCIA ESTRUCTURAL COMO ESCENARIIOS DE FORMACIÓN EN DERECHOS HUMANOS………………………………………………..……………………….……...14 1.1.VIOLENCIA ESTRUCTURAL COMO CATEGORÍA DE ANÁLISIS …………..…14 1.1.1. Factores generadores de la V.E ……………..…………………………………… 16 1.1.2. Institucionalización de la V.E……………………….…..……...………………… 18 1.1.3. Efectos perdurables de la V.E……………………...………………………………21 1.2. EL DESARROLLO DE LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL EN EL CONTEXTO DE SAN. ISTÓBAL…………………………………………………………………… 22. 1.2.1. Contexto hist rico y eo ráfico de San rist bal Sur……… ………...............… 23 1.2.2. Factores generadores de la V.E ………………………………………………..… 24 1.2.3. Institucionalizaci n de la V E……………………………………..……………… 2 1.2.4. Efectos erdurables de la V E…………………………………...…………………4 1.3. EL DESARROLLO DE LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL EN LA FRONTERA COLOMBO-E UATO IANA PA ÍFI A…………………….…...……………… 43 1.3.1.. onte to hist rico y eo ráfico de Limones…………………………...………… 43. 1.3.2. Factores eneradores de la V E en la zona fronteriza……………………..………45 1.3.3. Institucionalización de la V.E…………………………… ……………………… 51 1.3.4. Efectos erdurables de la V E…………………………………………………… 60 CAPÍTULO 2: LA CONSTRUCCIÓN DE SUJETOS POLÍTICOS DESDE UNA FORMACIÓN CRÍTICA EN DERECHOS HUMANOS …..………………………. 62. 2.1. FORMACIÓN CRÍTICA EN DERECHOS HUMANOS…….……………..… ……66 2.1.1. Una breve visión y crítica a las perspectivas actuales en Derechos Humanos…… 66 2 1 2 Los Derechos Humanos como a uesta ol tica………… ……………………...… 71 2 1 3 Derechos Humanos y educaci n………………………....……...……………… … 73.

(7) 2.1.3.1. Enfoques actuales de la educación en Derechos Humanos……………………. 74. 2.1.3.2. La educación como proceso ético- ol tico………………………..……….…… 8 2.2. FORMACIÓN DEL SUJETO POLÍTICO……………………...……………… …. 81. 2 2 1 Historia……………………………… …………… ……………………………………… 84. 2.2.1.1. En San Cristóbal Sur………… ………………………………..…………………85 2.2.1.2. En Limones…..…………………………………………………………… …… 87 2 2 2 Necesidades………………………………………………………………… …… 90 2.2.2.1. En San Cristóbal Sur………………………………………….……… ……… 2.2.2.2. En Limones……………………………………….…………………… ………. 3. 2.2.3. Acciones……………………………………….…………………………………. 4. 2.3. PROPUESTAS CRÍTICAS DE FORMACIÓN EN DERECHOS HUMANOS…… 8 2 3 1 Necesidades e intencionalidades formati as………… ………………………… 1 2 3 2 Enfoques trabajados……………………………………………………...……… 1 2 2.3.3. Metodolo as desarrolladas………………… …...………...……………………...104 234. onfi uraci n de los sujetos ol ticos…………………………………………….111. 2.4. Tensiones y límites encontrados…………… ………………………… ……… … 115 2 4 1 San rist bal……………………...…………………………… ……………… 116 2 4 2 Limones……………………………….………………… ………………………118 CAPÍTULO 3: APORTES FINALES A LA FORMACIÓN POLÍTICA DE SUJETOS DESDE UNA EDUCACIÓN CRÍTICA EN DERECHOS HUMANOS……… …….119 REFERENCIAS…………………………………………………………………………127.

(8) LISTA DE FOTOGRAFÍAS Fotografía. N°1:. Socialización. de. las. encuestas. sobre. jóvenes. en. San. Cristóbal ………………………………………………………………………………..91 Fotografía N°2: Estudiantes del curso 801 desarrollando por parejas el taller sobre Estado……………………………………………………………………………………… 8 Fotografía N°3: Taller con líderes realizados en la comunidad de Cacahual, parroquia de Limones… ………………………………………………………………………………1 Fotografía N°4: Algunas de las problemáticas identificadas por los líderes comunitarios en el. tema. de. servicios. básicos……………………………………………………………………….… ………1 1 Fotografía. N°5:. Construcción. de. mapa. comunitario. sobre. la. isla. de. Limones…… ……………………………………………………………………..… 1 5 Fotografía N°6: Socialización de los árboles de problemas construidos sobre las comunidades. de. Limones…………………………………………………………..…………………… 1 6 Fotografía N°7: Trabajo de construcción de cuadros comparativos sobre el siglo XX, San rist bal………………………………………………………………………………… 1 6 Fotografía N°8: Mapa sobre frontera utilizado durante el conversatorio sobre análisis de realidad ………………………………………………………………………………… 1 8.

(9) LISTA DE MAPAS Mapa. N°1:. Bogotá. y. sus. localidades…………………………………………………………………………..…… 23 Mapa N°2: Frontera colombo-ecuatoriana…………………………………………………44 Mapa N°3: División político-administrati a de Esmeraldas……………………………… 45 Mapa N°4: Reserva ecológica Cayapas-Mataje…………………………………………. 45.

(10) LISTA DE ANEXOS Anexo 1: Diario de campo 17 de agosto de 2010 Anexo 2: Registro de observación 2 de septiembre de 2009 Anexo 3: Registro de observación 4 de septiembre de 2009 Anexo 4: Registro de observación 9 de septiembre de 2009 Anexo 5: Diario de campo 24 de agosto de 2010 Anexo 6: Registro de observación 19 de agosto de 2009 Anexo 7: Registro de observación 20 de agosto de 2009 Anexo 8: Registro de observación 22 de octubre de 2009 Anexo 9: Conversación con Carola Arroyo, asesora legal comunitaria de Limones Anexo 10: Carta a comisario de Limones Anexo 11: Registro Taller Veedurías e Incidencia Anexo 12: Sistematización general de encuestas San Cristóbal Anexo 13: Síntesis conversatorio análisis de realidad Limones Anexo 14: Diario de campo 5 de octubre de 2010 Anexo 15: Síntesis taller de Violencia política en IED San Cristóbal Anexo 16: Diario de campo 19 de octubre de 2010 Anexo 17: Diario de campo 24 de agosto de 2010 Anexo. 18:. Registro. de. observación. 5. de. noviembre. de. 2009.

(11) INTRODUCCIÓN La primera década del siglo XXI ha estado marcada por múltiples contrastes a nivel económico, social, político y cultural, entre los que se cuentan crisis económicas, conflictos armados y mediáticos, disputas ideológicas entre las potencias históricas y consolidación de unas nuevas; y, a su vez, un creciente movimiento social en los diferentes continentes, un progresivo empoderamiento de grupos marginales, y el surgimiento de gobiernos contrarios a la hegemonía imperante, entre otras. Dentro de este marco, se resaltan las luchas ideológicas y políticas que giran en torno a la enunciación, defensa y apropiación de los derechos humanos. dada desde diferentes. sectores, unos bajo el nombre de la seguridad y el orden social, y otros como elemento de lucha por la búsqueda de un sistema que garantice unas condiciones dignas para todas las personas; pero todos localizados desde una apuesta política y social. Partiendo de ello, se entiende que los derechos humanos como un campo de disputa resultan ser, hoy por hoy, un elemento de análisis sumamente importante dentro de cualquier estudio de las Ciencias Sociales y que, como tal, ocupan un lugar significativo en cualquier espacio educativo, no solo como un tema que genere conocimientos sino también una praxis en los sujetos. Es por ello que, al pensar y desarrollar dos propuestas pedagógicas de formación política en diferentes contextos, con diferentes sujetos y en diferentes espacios de formación, los Derechos Humanos se constituyeron en su espina dorsal, como una apuesta personal y profesional por observar, analizar y hacer ante una realidad transformable. Si bien, al iniciar este proyecto se contempló como único escenario de desarrollo el trabajo con estudiantes del curso 801 del Colegio San Cristóbal Sur, desde la propuesta investigativa Memorias de la Independencia, en el marco de las conmemoraciones del Bicentenario; fue tras una decisión personal de experimentar una vivencia personal y laboral en un contexto diferente y de aplazar la finalización de mi proceso universitario, lo que produjo que ahora se presente la sistematización de una experiencia en dos contextos tan diferentes entre sí, pero vislumbrando la importancia que tiene la construcción de una teoría y práctica de los Derechos Humanos desde cualquier contexto..

(12) Por un lado, se encuentra la experiencia formativa escolar con las dinámicas propias de un colegio distrital del sur de Bogotá -entre ellas las pandillas, el tráfico y consumo de drogas, la delincuencia, y a su vez, la construcción de procesos sociales y ambientales con múltiples objetivos desde la defensa de la vida-, desarrollada a lo largo de medio año; y, por otro lado, una experiencia educativa no formal en comunidades ubicadas en la zona pacífica ecuatoriana en frontera con Colombia, dentro del proceso de voluntariado desarrollado con una organización católica a lo largo de año y medio, en el que tuve la oportunidad de participar gracias a mi trabajo de voluntariado en una organización social en Bogotá, desarrollado casi desde el inicio de mi carrera. Para realizar este ejercicio de sistematización conjunta, se han propuesto dos preguntas orientadoras desde lo social y lo pedagógico: 1) ¿Por qué y para qué de un proceso de formación en derechos humanos en contextos de violencia estructural? Y 2) ¿Cómo se potencia la construcción de sujetos políticos desde una formación crítica en Derechos Humanos?; preguntas que buscan ser resueltas a lo largo de 3 capítulos que se estructuran de la siguiente manera: En el primer capítulo se realiza la caracterización de los contextos de San Cristóbal Sur en Bogotá y de Limones en Ecuador, a partir de la categoría de Violencia Estructural, entendida como la imposibilidad de satisfacer las necesidades básicas desde una pobreza condicionada estructuralmente -valga la redundancia-, una represión política y una alienación de los sujetos y las comunidades que genera un perdurabilidad de las condiciones de desigualdad y exclusión. En el segundo capítulo se desarrolla en torno a la pregunta ¿cuáles son las características de los procesos de formación crítica en DDHH en experiencias escolares y no escolares que configuran a sujetos políticos? presentado primero una conceptualización sobre los diferentes enfoques que se han construido en Derechos Humanos y Educación en Derechos Humanos, sustentando las bases pedagógicas sobre las cuales se llevaron a cabo los procesos; posteriormente, se hace la construcción de la categoría de Derechos Humanos a partir de las experiencias en cada contexto, presentado los avances significativos para la construcción de los sujetos políticos en ambos espacios escolares, y, finalmente,.

(13) presentando algunas de la tensiones y límite encontrados en el proceso para la formación de los sujetos políticos que se buscaba configurar. Y el tercer capítulo donde se presentan algunas consideraciones adicionales en modo concluyente sobre algunos aspectos en torno a lectura de derechos humanos que permita, por un lado, una nueva configuración de la relación entre Estado- Sociedad, y por otro, una apropiación de los derechos humanos como campo posibilitador de la formación política en múltiples espacios de intervención para el docente..

(14) CAPÍTULO 1: CONTEXTOS DE VIOLENCIA ESTRUCTURAL COMO ESCENARIOS DE FORMACIÓN EN DERECHOS HUMANOS Pensando en los puntos de encuentro que podrían tener dos espacios tan diferentes como Limones, un pueblo fronterizo en la costa pacífica norte ecuatoriana, y San Cristóbal Sur, un barrio ubicado al suroriente del distrito capital colombiano, fue imposible no remontarse a las preocupaciones que a nivel personal surgieron al evidenciar algunas de las problemáticas sociales que en cada uno persisten como efecto de una dinámica estructural y no netamente coyuntural; y es, de esta manera, que se toma como categoría propicia de análisis la Violencia Estructural (V.E.) entendida como un hecho social arraigado especialmente en comunidades y lugares donde hay una exclusión y una desigualdad generalizada y permanente, y en las cuales se hace necesaria la conformación de un proceso formati o que cuestione esas condiciones que ueden entenderse como “naturales” y que propugne por un cambio de esa realidad. Es, entonces, en este escenario donde la formación en Derechos Humanos cobra importancia y vitalidad cuando trasciende del discurso y se configura en un impulso que aporta a la generación de ese cambio. Para el desarrollo de este planteamiento, el presente capítulo se ha estructurado en tres partes: la primera donde se presenta el desarrollo conceptual de la categoría, fundamentada principalmente en el trabajo realizado por Martín-Baró en 1985 frente al contexto de violencia salvadoreño, y que servirá de marco conceptual para el análisis del contexto urbano de San Cristóbal –parte dos- y del contexto fronterizo de Limones –parte tres-. 1.1. VIOLENCIA ESTRUCTURAL COMO CATEGORÍA DE ANÁLISIS Entendiendo que, tal como se ha desarrollado. para el contexto latinoamericano, la. violencia ha tenido entre sus principales factores la existencia de condiciones de desigualdad social que posibilitan que solo pequeños porcentajes de la sociedad, logren suplir plenamente sus necesidades; se considera que para poder hablar de una violencia estructural, se requiere además de la existencia de “un ordenamiento de esa desigualdad opresiva mediante una legislación que ampara los mecanismos de distribución social de la riqueza y establece una fuerza coactiva para hacerlos respetar”(Martín-Baro, 2003: 121);.

(15) es decir, una violencia que no solo se expresa en patrones de desigualdad, sino que cuente con los mecanismos suficientes para su sostenimiento y su legitimación. Cabe resaltar que, al poseer estos mecanismos de sostenibilidad en el tiempo y espacio, es una iolencia que a diferencias de otras, se desarrolla de una manera más “in isible” en la medida en que es una violencia sobre la que muchas veces no existe conciencia por parte de quienes la padecen dado su carácter totalizador y que conlleva una aceptación como algo “natural” Al ser una iolencia no localizada y en la que los actores no son claros, resulta más difícil de identificar y cuestionar, y se identifican solamente algunos efectos que se leen fuera del sistema por el que se hacen posibles. Es por ello, que partiendo de los elementos identificados durante las prácticas pedagógicas y con el fin de realizar el análisis de los contextos propuestos, se ha construido el siguiente esquema de configuración de la Violencia Estructural..

(16) En el esquema se encuentran diferenciados 3 niveles que pueden caracterizarse como Factores Generadores, Institucionalización de la Violencia y Efectos Perdurables. 1.1.1. Factores Generadores de la Violencia Estructural Aclarando que, dependiendo del contexto puede variar la proporción en la que este fenómeno se de, el debilitamiento e incluso en unos casos la ausencia casi total del Estado se identifica como uno de los principales factores constitutivos de la violencia estructural, debido a que al no existir un aparato estatal que garantice unas condiciones a sus ciudadanos, se crea un limbo gubernamental y social que deja en la deriva a las comunidades y que se traduce en la le itimaci n de modelos “ araestatales” que suplen esa presencia y termina por establecer nuevas normas, entre ellas, la violencia como la forma. de regulación de los comportamientos sociales en ese territorio.. Esta debilidad se encuentra conceptualizada en lo que algunos académicos han denominado el Estado Fallido, el cual se configura por la incapacidad de los estados para garantizar el imperio de la ley y el orden en sus territorios y la carencia de capacidad para cumplir ciertas obligaciones internacionales que se traduce en un problema de expectativas frente a un Estado que no puede asumir responsabilidades frente a la seguridad y el bienestar de sus ciudadanos. A partir de esta idea, Alcalde afirma que “de la provisión de seguridad depende crucialmente la habilidad del Estado de proveer otros servicios públicos” y menciona unos “elementos indis ensables” con los que debe contar el Estado ara ode ro eer esta seguridad: “1) Una polícia competente y un sistema correcional adecuado, 2)Una eficiente.

(17) burocracia pública, 3)Un sistema judicial independiente, 4)Una fuerza armada profesional y disciplinada, que rinda cuentas a un gobierno civil, 5) Un fuerte liderazgo de los poderes ejecutivo y legislativo” (2003; 39). Si bien resulta casi imposible, hoy por hoy, encontrar un Estado donde estos elementos se realizan a cabalidad, es importante resaltar que en los contextos donde se vive de manera más generalizada condiciones de exclusión y desigualdad social, son mucho más evidentes estas falencias. Esto se evidenciará posteriormente con los análisis de los espacios específicos de intervención. Continuando con el análisis del esquema, junto a la debilidad presente del Estado y la consecuente ausencia de garantías que provoca, se posibilita la aparición de instituciones que buscan capturar las necesidades de la población con el fin de tomar el control del territorio para su propio beneficio. Estas instituciones que se pueden denominar “ araestatales”1, proporcional a la pérdida de legitimidad del Estado, “se fortalecen, reciben más apoyo social, se muestran más eficaces en el control del orden privado, no del público, impuesto a través de la violencia”. Es decir, que desde su debilidad o ausencia, el Estado contribuye al surgimiento de los poderes alternativos que, en contextos de vulneración, desigualdad y exclusión social, son en su gran mayoría de carácter ilegal. Alcalde mencionaba en uno de sus artículos que son “tres las funciones del Estado que resultan cruciales para prevenir su debilitamiento crítico y el desencadenamiento de un proceso de falencia: 1) El control de grupos con intereses especiales que puedan capturar las instituciones del Estado y de la sociedad con el fin de manejarlas para su beneficio, 2) El control de la corrupción pública, y 3) El control de la violencia” (2003; 41); y esas parecen ser también las funciones que en gran parte pretende realizar estos grupos paralelos al Estado que, desde su accionar en los espacios concretos analizados, no buscan el mejoramiento de las condiciones de vida de las comunidades sino la continuidad de las condiciones actuales con el fin de mantener el sistema creado para el alcance de sus fines. Siguiendo la definición etimológica de: Paraestatal iene del rie o παρά-, ará ‘al mar en de’, ‘junto a’ o ‘contra’; y "estatal" Es decir, "junto al Estado", "al margen del Estado" o "contra el Estado". Lo anterior implicaría que los entes llamados paraestatales son de alguna manera ajenos al Estado o a su administración pública. Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Paraestatalidad 1.

(18) Estas organizaciones ilegales que definen sus lógicas de poder a partir de los intereses particulares puestos en el territorio, generan unos mecanismos para disputarlo que conllevan la construcción de una relación social, un aparato de coerción y un sistema de impunidad que permita no sólo el desarrollo de sus acciones sino el sostenimiento en el tiempo y en el lugar. En la relación social, se entienden todas aquellas acciones y situaciones que realizan los grupos en disputa para lograr la aceptación y justificación por parte de la comunidad local de su existencia y accionar, auto-reconociéndose como las únicas alternativas que el Estado y la Sociedad han dejado para la supervivencia de la misma; por ejemplo, la generación de in resos econ micos, el establecimiento de “sistemas locales de justicia”, la sensaci n de “se uridad”, entre otros Al hablar de un aparato de coerción, se hace referencia especialmente a todos aquellos mecanismos que buscan generar miedo y condicionar los comportamientos de la comunidad a los fines de los. ru os en dis uta, tales como amenazas, “casti os” y. represalias. Y en el sistema de impunidad, se encuentran todos los elementos que generan que todas las acciones ilegales realizadas contra las comunidades no encuentren sanción y condena alguna; es decir, que no haya ningún tipo de justicia frente a las acciones cometidas. 1.1.2. Institucionalización de la Violencia Estructural on la uesta en marcha de estos mecanismos se arantiza la “institucionalizaci n de una iolencia” en la que “existe un tipo de violencia contra la población mayoritaria que está incorporada al ordenamiento social, que es mantenida por las instituciones sociales y que se encuentra justificada y aun legalizada en el ordenamiento normativo de los regímenes imperantes” (Mart n-Baro, 2003: 89). En la segunda parte del diagrama, se desarrollan todos los factores necesarios para que se consolide una institucionalización de la violencia, cuya definición se puede ampliar desde dos partes: Una primera parte en la que se ubican todos aquellos elementos de construcción de esa violencia entre los que se identifican: 1) una historicidad, en la que la premisa principal es que “la violencia tiene un carácter histórico y, por consiguiente, es imposible entenderla.

(19) fuera del contexto social en que se produce” (Martín-Baró, 2003: 81); 2) Unos actores, que intervienen y modifican desde sus intereses y acciones la dinámica de la violencia; 3)un contexto posibilitador en el que el acto violento encuentra la situación mediata e inmediata apropiada para desarrollarse; y 4) un fondo ideológico que busca una justificación que determine su legitimación o reprobación dependiendo de los intereses en disputa. Una segunda parte en la que se identifican dos de las principales expresiones de esa materialización de la violencia: la dimensión física, dividida a su vez en tres elementos de constatación directa de la existencia en el territorio (delincuencia, represión y belicismo), y la dimensión simbólica que explica “ciertas situaciones sociales donde la agresión constituye una posibilidad que no suele materializarse pero que, sin embargo, acaba determinando las interacciones de las personas que la protagonizan”(Martín-Baró, 2003: 41). Historicidad: Un acto de violencia, sea de las dimensiones que sea, no puede entenderse en su complejidad si no se han analizado las causas, el hecho como tal y las consecuencias del mismo, y es por ello que este proceso de institucionalización no puede comprenderse sin evaluar las raíces, el desarrollo y los efectos que a corto, mediano y largo plazo trae para las comunidades donde se da. También se incluye aquí la vinculación existente entre violencia y justificaci n como una relaci n que ermite analizar la e oluci n de la iolencia “en el.

(20) marco de los intereses y valores concretos que caracterizan a cada sociedad o grupo social en un determinado momento de su historia” (Martín-Baró, 2003: 81). Actores: La importancia de este factor recae en el hecho de que permite identificar los objetivos, los móviles y las estrategias de los diferentes agentes relacionados, directa e indirectamente, con el establecimiento de la violencia, contemplando su historia, sus prácticas, sus influencias y proyectando su existencia al futuro. Contexto posibilitador: Como se mencionó anteriormente, este factor de análisis hace referencia al contexto propicio que debe haber para que se dé una institucionalización de la violencia. Martín-Bar. afirma que “se debe definir entre dos ti os de conte tos un. contexto amplio, social –que estimule o permita la violencia dentro de un marco de valores y normas formales e informales- y un contexto inmediato, situacional- que funcione como detonante de la situación inmediata- (2003: 85). Fondo ideológico: Partiendo de una concepción marxista, este factor hace referencia a los intereses implícitos que mueven los diferentes grupos sociales que configuran la sociedad y tiene como factor fundamental el establecimiento de dicotomías que lleven a una fra mentaci n de la sociedad y a confi urar la denominaci n de “nosotros” y “ellos” como la única forma de entender los conflictos presentes tras la institucionalización de la violencia. A su vez, estos cuatro elementos no deben leerse de manera separada ya que corresponden a un análisis de interdependencia, que requiere que para entender uno se tome en cuenta aspectos de los otros. Esto se hará más evidente al problematizar los conceptos desarrollados en los espacios específicos trabajados. Las expresiones físicas contempladas en la parte dos del esquema se definen principalmente desde los actores que las ponen en práctica. Sin embargo, pese a su desarrollo autónomo, cabe resaltar que para los contextos a analizarse, estas expresiones se interrelacionan en la medida en que al estar integradas, generan dinámica de control sobre el territorio, y, por último, “las tres materializan, cada una a su manera, la anomia o pérdida de control social ocurrida en el país, así como la desintegración de unos esquemas viables de convivencia” (Martín-Baró, 2003: 68)..

(21) Por otra parte, al hablar de la dimensión simbólica, se hace referencia a todos aquellos elementos y acciones que, si bien no se plasman en actos de violencia concreta, configuran una base mental, social y cultural que se vuelven útiles para generar la aceptabilidad e incluso la deseabilidad social de formas de violencia para el establecimiento o generación de un orden. 1.1.3. Efectos perdurables. En la tercera parte del esquema, y tomando como base la construcción del fondo ideológico y el desarrollo de una dimensión simbólica de la violencia, se desarrollan aquí lo que se ha denominado “los efectos erdurables” que consisten en definir una continuidad del proceso de legitimación a través del enraizamiento de esa dinámica latente. La “naturalizaci n de la. iolencia” conlle a. rinci almente una filtraci n en las. construcciones individuales y colectivas de la comunidad llevándolas a encontrar en la violencia una necesidad, o en palabras de Martín-Baró: “La irracional legitimación de la violencia por parte del poder establecido abre una ancha puerta a la legitimación de casi cualquier forma de violencia individual. Hasta las personas más pacíficas aceptan la inevitabilidad de la violencia, así sea para terminar con la violencia. De este modo, el creciente proceder violento remite a la conciencia social en cuanto saber sobre la identidad conflictiva de los grupos, pero sobre todo, en cuanto juicio sobre la inevitable necesidad y consiguiente legitimidad moral de la violencia.” (2003: 208).

(22) En los espacios de exclusión y desigualdad, lastimosamente, las personas aprenden a adecuarse a este entorno de violencia; ya sea por convicción, miedo o indiferencia, la violencia permea todos los espacios de las comunidades y termina convirtiéndose en algo “natural” y que debe fa orecer los intereses de los oderes he em nicos latentes, orque de esta manera beneficiará a toda la comunidad. De este discurso y praxis de legitimación, se desprenden dos elementos como reflejo permanente de esta legitimación. Por un lado, está la impunidad como. una de los. mecanismos principales tanto de violencia como de efecto a largo plazo de esta conformación de la violencia estructural: Si hay una palabra que se considere más natural que “Violencia” esa es la “Im unidad”, de la que la mayor a de ersonas no conocen el significado, pero lo viven a diario desde hace bastante tiempo. La impunidad que implica no sólo un proceso de revictimización de las comunidades, sino también un proceso de deshumanización tanto de las víctimas como de los victimarios de las comunidades, al arrebatarle la dignidad a los primeros y enmarcar el sometimiento de los segundos. Por otro lado, se encuentra el efecto principal de todo el proceso de conformación de la violencia que es la perpetuación de la misma, ya que a través del desarrollo de todo el esquema se consolidan las bases para que ésta se sostenga en el tiempo y se convierta en una de las bases principales de la forma de vida de las comunidades. 1.2.EL DESARROLLO DE LA VIOLENCIA ESTRUCTURAL EN EL CONTEXTO DE SAN CRISTÓBAL Usando la categoría de Violencia Estructural, se logró identificar algunos factores que comprueban su existencia dentro del entorno urbano de la localidad de San Cristóbal y cuyas afecciones ermanentes se encuentran “naturalizadas” en el es acio local, lo que se traduce en dinámicas que se reproducen en el espacio escolar. Para empezar, se ha de realizar una breve ubicación geográfica e histórica de lo que es el contexto de la localidad 4ª de Bogotá, y, posteriormente, problematizar desde el esquema propuesto en el apartado anterior..

(23) 1.2.1. Contexto histórico y geográfico de San Cristóbal Sur. La localidad de San Cristóbal Sur se encuentra localizada al sur oriente de Bogotá, limitando al oriente con los municipios de Ubaque y Choachí, al sur con la localidad de Usme y al occidente con las localidades Antonio Nariño y Rafael Uribe Uribe y al norte con la localidad de Santafé. Posee unalocalidades Mapa (1): Bogotá y sus extensión total de 4.816.32 ha, de las cuales aproximadamente 1.677.40 ha son de uso urbano, destinadas principalmente al sector residencial. Históricamente, ha sido una localidad donde el flujo de personas provenientes de otras regiones del país ha sido notorio, especialmente a partir de la década del 50, producto de la violencia surgida en las zonas rurales principalmente, lo generó durante años una demanda histórica por espacios habitacionales, y que produjo, a su vez, “el surgimiento de asentamientos espontáneos producto de urbanizaciones piratas, que se convirtieron en alternativa para las necesidades de vivienda del recién llegado” (Veeduría Distrital, 2006: 21) durante los siguientes veinte años. Un nuevo flujo migratorio hacia la ciudad se presentará para el período comprendido entre 1999 y 2003, donde la localidad de San Cristóbal recibió un 5,5% del total de las familias provenientes de diversas regiones del país a causa de la dinámica que tuvo el conflicto armado en ese período, dejándola como la quinta localidad con mayor recepción de población desplazada de la ciudad. (Departamento Administrativo de Planeación Distrital, 2004: 15) Actualmente, en la localidad: “se identifican tres sectores: la parte plana, consolidada, donde se concentran los barrios con mejores condiciones físicas, se localizan los equipamientos urbanos más importantes de la zona y se desarrolla la actividad comercial y de servicios con.

(24) mayor dinámica; el sector localizado en la parte alta, sobre las estribaciones montañosas, relativamente consolidado, donde se ubican más de la mitad de los desarrollos urbanos de origen informal y en la cual predomina la actividad residencial con comercio, teniendo esta última actividad un desarrollo más intenso sobre los ejes de transporte público. Por último, el sector localizado en la parte más alta de la localidad, caracterizado por tener las condiciones más críticas en cuanto a infraestructura de servicios, vías y equipamientos, y donde se ubican, en su mayoría, desarrollos de origen informal, la industria extractiva y ladrilleras artesanales” (DAPD, 2004: 8). 1.2.2. Factores generadores de la V.E. Dentro de este marco general, se desarrolla el análisis de los elementos que se ubican dentro de la estructura de construcción de la Violencia Estructural. Cabe resaltar que, para el análisis de este escenario, se tuvo en cuenta como población principal a los jóvenes dado que hacia ellos se focalizó el proceso formativo y son ellos los principales afectados de la configuración de esta violencia estructural. Frente al primer elemento de la estructura se identifica la poca credibilidad en las instituciones públicas que se manifiesta por parte de los pobladores de la localidad, quienes en un sondeo realizado por la Veedurías Distrital para el año 2006, la ubicaban como una de las principales problemáticas al momento de ejercer un control social. Esto se explica, por un lado, en el desconocimiento de las personas en torno a la función y responsabilidades de las entidades públicas y, por otro, en la marginalización que siente principalmente los jóvenes frente a éstas, en la medida en que se sienten engañados y explotados y discriminados. Si bien hay una diversidad de instituciones en la localidad, para los jóvenes las más visibles resultan ser de un carácter represivo que les impide tener confianza hacia ellas. Paralelamente, se presente en algunos casos una ausencia parcial o total de la institución familiar, que representa una carencia enorme para los jóvenes a nivel afectivo y social, y cuyo resultado más representativo es la búsqueda de otras formas de organización..

(25) Aunque la familia no entre en los parámetros de las instituciones a evaluar, para el análisis en San Cristóbal representa un componente importante por la relevancia que tiene en el desarrollo integral o carente de los jóvenes que, como se verá posteriormente, tiene implicaciones enormes para la aparición de instituciones paralelas a las que los jóvenes ingresan. Sumada a esta debilidad institucional, se ubica la ausencia de garantías condensada en 3 situaciones: 1) la existencia de una pobreza en un porcentaje considerable de la población, especialmente la juvenil, que se ilustra considerablemente en 2) la situación laboral y 3) las posibilidades educativas. El primero que puede ubicarse como el factor principal –pero no el único- de las situaciones de exclusión y generalización de la violencia se expresa principalmente en las imposibilidades de seguir un proceso de formación adecuado que les permita a los jóvenes desarrollar todas sus dimensiones humanas, entre ellas el ámbito laboral. Amaya lo explica de la siguiente manera, cuando menciona que: “Un vector para mirar las violencias contras jóvenes es el de su exclusión como sujetos de un amplio repertorio de derechos. Sin duda alguna, las actuales circunstancias evidencian, como nunca, condiciones de vulneración de cuanto a su inclusión en los sistemas educativo o de salud; sus posibilidades de acceder y un primer empleo digno y su inserción en el mundo sociolaboral; su participación en espacios estamentarios y las posibilidades de incidencia en escenarios de construcción de lo público” (Serrano, 2000: 9) Para el 2006, la localidad 4ª se ubicaba como “la segunda localidad más pobre de la ciudad después de Usme y la primera en miseria de acuerdo según el índice de necesidades básicas insatisfechas” según el informe de la Veeduría Distrital; cifras que seguramente no han sufrido un gran cambio si se tiene en cuenta que la causa principal de esto radica en la tasa de desocupación de 14.66% para ese año, y en la década que está por completarse no ha sufrido cambios significativos la situación laboral –principalmente en los sectores de construcción, comercio y servicios generales- de las personas de la localidad. Como lo afirma la Veeduría Distrital, una de las principales dificultades a nivel laboral es que “San.

(26) Cristóbal no dispone de un sector que lidere la economía en formas sostenible y que sea fuente de empleo permanente para la población económicamente activa” (2006: 18). Sumado a este panorama desalentador frente al bienestar laboral que pueden conseguir los jóvenes, se encuentran las carencias educativas que dificultan aún más el proceso de realización efectiva de sus proyectos de vida, tras la imposibilidad de seguir estudios de educación superior, en el caso de los bachilleres que, para el año 2006, conformaban la mitad de población juvenil no vinculada al sistema educativo. El principal motivo, vislumbrado en varias investigaciones en torno al tema de esto, son los costos elevados de la educación o a la falta de dinero, que se percató también en el escenario de la práctica escolar cuando, al hablar con jóvenes que estaban por graduarse en el 2009 y 2010 y que querían continuar sus estudios universitarios, ellos mencionaban que la opción que se puede seguir es la de pasar a una universidad pública porque muchos de sus papás ya les han dicho que no tienen para poder pagarles la carrera. Desde este panorama es posible comprender el ambiente de desesperanza que llena a los jóvenes y que los envuelve en una incertidumbre sobre su bienestar y desarrollo a corto plazo y mediano plazo; panorama que, paradójicamente, se contradice con esa visión de “ romesa es eranzadora” con la que las sociedades miran a sus j. enes, y los ubica en un. doble escenario de victimización en el que, por un lado son “condenados como revoltosos y maltratados con discriminación en medio de una profunda exclusión social aceptada” (Maldonado, 2001: 53) y por otro, son observados como un peligro para el orden social que debe ser controlado por los mal llamados grupos de limpieza social, que encuentran en los jóvenes de sectores populares sus principales blancos (Serrano, 2000: 130). Si se entiende por desarrollo la “posibilidad de elegir la forma de vida que le permite a cada persona realizarse como ser humano en términos individuales y sociales” (Zorro, 2004: 46), es correcto afirmar que el desarrollo de muchos de los jóvenes de la localidad de San Cristóbal se encuentra limitado por las imposibilidades que su contexto local y nacional les brinda. Pese a los esfuerzos recientes del gobierno distrital por aumentar la cobertura y mejorar la calidad de la educación para mejorar las condiciones de los.

(27) estudiantes, factores como la evolución de la economía y del conflicto armado y la situación de violencia e inseguridad hacen incierto el panorama. Es entonces, ante esa ausencia de garantías de desenvolvimiento al que se enfrentan los jóvenes y la labor limitada que ejercen las instituciones estatales, que surgen otras formas de relacionarse y se institucionalizan nuevas entidades y grupos, que fomentan nuevas formas de integración, aceptación y desarrollo; o en palabras de Zorro, al referirse a la corriente sociológica de la Escuela de Chicago, “explica la aparición de estos grupos como producto de un contexto social difícil en el que coexiste un alto crecimiento urbano, la desorganización social y la inexistencia de organismos de control” (2004: 18). Tanto los “ arches” como ru os de socializaci n de inconformidad como las llamadas “ andillas” que se identifican como ru os de accionar delicti o y conflicti o en territorios específicos locales son expresión de esa inconformidad contras las limitaciones impuestas por el consenso, ya sea desde el nivel afectivo, donde los miembros de estos grupos encuentran seguridad afectiva, o desde el nivel social en respuesta a las imposiciones de las sociedades individualistas y competitivas. Como menciona Zorro, al citar a Morelan, “El sujeto piensa que su vinculación al grupo es la mejor opción entre las que están a su alcance, a la luz de dos criterios: las expectativas de recompensa y las posibilidades reales de entablar relaciones alternativas (…) A partir de esta doble motivación, la pandilla se convierte a la vez en refugio y en opción para la propia superación.” (2004: 42) Una vez que los individuos se insertan en estos grupos, se empiezan a generar unas dinámicas de territorialización, que configuran no sólo el comportamiento de los jóvenes dentro del grupo al que se han insertado y empiezan a crear afectos de solidaridad, sino también modifican sus prácticas en los otros espacios donde se desenvuelven cotidianamente: En los hogares se ha logrado identificar la configuración de las relaciones en dos sentidos, o bien como el incremento del distanciamiento entre el joven y su entorno familiar, tras.

(28) poder suplir con su nuevo grupo las carencias con las que ya venía confrontándose; o bien como el reconocimiento de un status dentro del círculo familiar producto de las ganancias devengadas de los actos realizados con la pandilla, que se perfilan -más allá del acto delictivo- como un apoyo económico para la situación de la casa, dadas las carencias en este aspecto en la mayoría de los hogares de los que provienen los jóvenes que se vinculan a este tipo de organizaciones. Los que se encuentran insertos también en la dinámica escolar, comienzan a reproducir algunas de las dinámicas que comparten dentro de los grupos, generando principalmente ejercicios de poder dentro de la institución educativa que se reflejan principalmente en la apropiación de espacios físicos específicos y la generación de micro tráficos y consumo. Al respecto, se pudo evidenciar durante una de las observaciones previas al proceso de implementación que: “Mientras realizamos esta actividad, nos damos cuenta de algunos mecanismos de control que han surgido para enfrentar algunos de los problemas que se han presentado con los estudiantes del colegio en general: por ejemplo, para que un estudiante pueda salir al baño, debe solicitar a la profesora un pase que tiene su nombre, y no debe demorarse más de 5 minutos ni puede salir más de un estudiante; esta medida se tomó debido a que en ocasiones anteriores, los estudiantes salían a drogarse a los baños, o en su defecto a venderla, en el caso de los estudiantes más grandes” (…) Otra de las medidas tomadas por directivas y profesores para contrarrestar el consumo de sustancias psicoactivas fue el de prohibir la entrada de bufandas a la institución o que los estudiantes tengan las mangas del saco estiradas, debido a que se descubrió que éstas son utilizadas para untar un nuevo químico con el que se podían drogar por 500 y 1000 pesos” (Anexo 1). A nivel de la comunidad local, la calle se convierte en el principal escenario de disputa entre distintos actores: los habitantes de la comunidad, especialmente los jóvenes, que perciben en la calle la experiencia de la inseguridad, la sensación de amenaza y de vulnerabilidad, los integrantes de las pandillas que generan su control sobre las zonas de “ resencia” y “trabajo” mediante diversas formas de violencia para garantizar la regulación del poder y mantenimiento de la autoridad, y desde las autoridades locales que juegan un.

(29) papel mayoritariamente represivo y, en menor grado de la generación de espacios de vinculación e integración, que en ambos casos tiene un carácter muy coyuntural. Frente a este último punto, Zorro afirma tajantemente que: “Ahora bien, el Estado, al desarrollar políticas, planes, programas y proyectos educativos, laborales, sociales, recreativos, culturales y ambientales que no resuelven en el corto plazo la crítica situación de los pobladores de esas zonas y que en ocasiones tienden a agudizarla mediante acciones que desde otros puntos de vista pueden ser valoradas positivamente, como la recuperación del espacio público y la flexibilización de las condiciones laborales, entre otras, es percibido como un adversario cuya acción tiende a facilitar que grupos ubicados por fuera de la ley, tales como la guerrilla, los paramilitares y la delincuencia común, se conviertan en alternativa de corto plazo al desempleo y la miseria”.(200: 83) Bajo estas circunstancias se institucionaliza el desarrollo de la violencia con 3 elementos principales: la consolidación de los grupos juveniles de pandillas y delincuencia que actúan como instituciones con poder local, el interés suscitado en el territorio que, desde una visión de mayor escala, vincula no sólo la dinámica de violencia urbana directa, sino otros tipos de vulneración que en la localidad relacionados con la discriminación, el derecho a la vivienda y la pobreza; y, por último, la falta de respuestas estructural y no solamente coyunturales por parte de las instituciones locales y nacionales. 1.2.3. Institucionalización de la V.E. Esta institucionalización de la violencia se construye desde 4 elementos que permiten explicar su desarrollo y permanencia en el contexto de San Cristóbal. Primero, se ubica la historicidad de esa violencia a partir de tres componentes: un pasado cercano de construcción de grupos delincuenciales, la identificación de narrativas de violencia comunes y el impacto de la migración para la conformación de la localidad. En un artículo de prensa del periódico el tiempo, fechado en 1994, se realiza toda una explicación de la dinámica surgida en los grupos delincuenciales y se enmarca que, por ejemplo, las zonas con mayor presencia de estos grupos corresponden a zonas:.

(30) “con altas densidades de población y predominio de estratos económicos mediobajo a bajo, apetecidos por estructuras criminales y delincuentes comunes, porque sienten que allí operan condiciones que garantizan el silencio y la aceptación forzada de reglas”. Es decir, que son dinámicas que se han insertado en el imaginario social de estas zonas de tal manera, que han adquirido con el tiempo un enraizamiento dentro de las personas cercanas al contexto y que las perfilan como un hecho natural; especialmente los jóvenes quienes han aprendido a convivir desde la niñez con estos escenarios de violencia. Este es un hecho relevante si se tiene en cuenta que la historia de la localidad de San Cristóbal es reciente, y sin embargo, pese a que lleva menos de 50 años de configuración como localidad, ha convivido desde años previos a su “nacimiento” con la dinámica de la violencia debido a la gran afluencia de migrantes forzosos a la zona que terminaron por configurar en gran parte su población. Este fenómeno migratorio no sólo se reflejó en el aumento considerable de los pobladores, sino también en la demanda desproporcionada de vivienda cuyo resultado fue la aparición de las llamadas “casas de in asi n” y “construcciones iratas”, que se han con ertido en un problema no resuelto hasta la fecha cuando, aun siendo parte de la capital del país, algunas zonas de la localidad no cuentan aún con los servicios básicos necesarios y las viviendas no tienen las mejores condiciones para una vivencia digna. Sumando entonces, una historia de poblamiento con un legado de violencia, que busca la reconstrucción de proyectos de vida con todos los limitante que su proceso de migración y la zona a la que llegan poseen, una dinámica de delincuencia y pobreza, lastimosamente, propia del ritmo de las grandes ciudades y una legado más actual de conformación de grupos delincuenciales producto de esta situación, se configura entonces el ambiente para el escenario de Violencia. En este escenario se desenvuelven, entonces, unos actores que actúan en conveniencia o crítica a esta situación de violencia: anteriormente ya se habían mencionado la familia, la institución escolar, los grupos de delincuencia conformados, y las autoridades públicas como los principales actores que intervienen en este escenario de violencia. A continuación,.

(31) brevemente se presentaran algunos elementos de cada uno para identificar de mejor manera su relación allí. En primer lugar, se ubica la familia como el primer ámbito donde, en teoría, el joven puede encontrar la convivencia y libertad necesaria para el desarrollo de sus capacidades, pero – como ya se mencionó con anterioridad- en contexto así funciona como el primer ambiente de exclusión al que el joven se debe enfrentar, teniendo la necesidad imperante de buscar otros espacios que le permitan desarrollar ese rol. Para argumentar el porqué de esa situación actual de las familias, Zorro se permite señalar 3 ideas. La primera sobre la construcción contemporánea de la familia al mencionar que: “La familia que prevalece dentro de los estratos 1 y 2 en Bogotá y en Colombia no se ajusta al modelo de la familia nuclear que se planteó como ideal en el siglo XX (…) En un medio tan difícil como el que se describe, tiende a aumentar la fragilidad de la familia y a reducir su capacidad de respuesta frente a las demandas de afecto, comprensión y reconocimiento que le formulan los jóvenes que la integran” (2004: 85) La segunda, en relación a la necesidad económica que ha obligado a las familias a ampliar su capacidad de inserción en el mercado laboral reduciendo proporcionalmente el tiempo y espacio de familia, o en palabras del autor: “Las condiciones actuales de la familia la han convertido en “centrifugadora” o sea en una institución que tiende a mantener a sus integrantes por fuera de ella, debido a razones como los espacios físicos cada vez más reducidos donde debe acomodarse, las exigencias de formación y trabajo que mantienen durante cada vez más tiempo y desde edades más tempranas a los miembros por fuera del ámbito de su casa y las expresiones afectivas cada vez menos intensas” (2004: 85) Y la tercera, en relación directa con las situaciones de violencia desarrolladas dentro de la familia que se presenta como: “un rasgo recurrente que tiende a aumentar a lo largo del tiempo. Este tipo de violencia, en el que frecuentemente hay múltiples actores múltiples víctimas, no.

(32) solamente ahuyenta a sus integrantes, sino que origina en los jóvenes baja autoestima, crisis emocionales y actitudes agresivas”. (2004: 86) En segundo lugar se ubica la escuela, como espacio de coerción y, a su vez, de socialización en el que se desborda lo académico y donde el tiempo de los jóvenes “transcurre en gran parte, superando incluso el dedicado a la familia misma” (Hermann y Silva, 1998: 33), y donde los vínculos de relación entre jóvenes se establecen con más fuerza. Puede afirmarse con seguridad que, en los casos de jóvenes en situaciones de vulneración como las descritas anteriormente y que se han insertado en la dinámica de pandillas o grupos delincuenciales, han realizado sus primeros contactos con éstos a través de terceros o amigos ubicados dentro de la misma institución escolar. Lo que no implica decir que en el escenario escolar no se den encuentros más beneficiosos para la comunidad, como se observará posteriormente. Frente a los actores delincuenciales solo basta sumar dos cosas a lo antes afirmado: El desarrollo de una territorialidad se da específicamente entre el grupo por la vecindad y familiaridad que tienen los. estos grupos, en un ambiente de enfrentamientos constantes. entre otros jóvenes para mostrar superioridad, consumo de psicoactivos como mecanismos de ace taci n ru al, amenazas de ru os de “lim ieza social” y otras dinámicas que configuran sus cuerpos como territorio, escenario e instrumento de violencia; La capacidad operativa que poseen algunos de estos grupos desborda las posibilidades locales, lo que conlleva a pensar que no son instituciones que funcionan de manera aislada, sino que operan ya sea mediante convenios o de la cooptación por parte de estructuras delincuenciales más grandes. Un artículo de opinión de la revista Semana pone en cuestión esta situación cuando menciona que “solo así se puede entender que a la ciudad lleguen diariamente armas, cargamentos de drogas y otras mercancías ilegales”, pone en tela de juicio una situación más grave de complicidad entre las instituciones delincuenciales y las públicas, cuando se continúa diciendo que: “Tanto para la movilización de estas mercaderías como para la operación criminal en la ciudad, estas organizaciones requieren de una especial cooperación de.

(33) miembros de la Policía, dirigentes políticos y operadores de la justicia” (León Valencia, 2011). Frente a la actuación de las instituciones públicas en este contexto, son dos los análisis que pueden desarrollarse, y que, para el presente trabajo, solo se enunciarán de manera general con el fin de brindar herramientas para el análisis de este factor y de los demás factores propuestos dentro de la estructura analítica de la Violencia Estructural en este contexto: Por un lado, puede observarse la operatividad de las instituciones que buscan responder a derechos tales como la educación, la salud, la vivienda, la recreación y el desarrollo cultural en respuesta a situaciones de vulneración detectadas en la localidad, y que, pese a sus limitaciones y críticas, ha desarrollado un amplio trabajo en el reconocimiento y atención de necesidades de la población. Esto se evidencia en el desarrollo de infraestructura y capacidad puesta en escuelas y colegios, hospitales, centro de atención a grupos poblacionales específicos y el desarrollo de espacios de deporte, recreación y cultura. Según mencionaba la Alcaldía Mayor de Bogotá, en el 2010, se ha logrado prevenir y contrarrestar la aparición de grupos e inclusión de jóvenes en los ya existentes: “Los ‘parches’ han tenido la voluntad de visibilizarse para presentar iniciativas que garanticen una apropiación de su territorio y comunidad, y han participado en proyectos productivos, de formación, educativos, culturales y recreativos, buscando fortalecer la convivencia, la tolerancia y el respeto por la diferencia (…)Por otro lado, entre el 2008 y 2009, 7 organizaciones de esta localidad han participado del programa de la Secretaría de Gobierno ‘Jóvenes Conviven por Bogotá’, brindándoles alternativas para especializarse en temas ambientales, proyectos productivos, deportes, derechos humanos y temas culturales, entre otros” (Semana S.A., 2009). Por el otro, se pone en cuestión el accionar de las autoridades encargadas de la seguridad ciudadana, cuando, por ejemplo, pese a los múltiples operativos ara desmontar “las hoyas” en la localidad, aún siguen existiendo esas zonas y esos grupos que toda la comunidad identifica pero a los que no se toca. Vale la pena mencionar en este punto lo afirmado por.

(34) una de las estudiantes del grupo de Derechos Humanos del colegio, que en una entrevista realizada en el 2009, comentaba: “el caso de amigos suyos consumidos en las drogas, de niños vulnerados por la droga, y un sinfín de situaciones que han despertado en ella algo de conciencia social, y a la vez la inquietaban sobre por qué si todo el mundo sabe dónde están ubicados los expendios de droga, las calles donde trafican y los jibaros, nadie hace nada y “se siguen perdiendo más niños entre la droga” (Anexo 2). Esta situación puede obedecer a dos razones hipotéticas, que habrían de identificarse de mejor manera con una investigación más amplia: o las autoridades no cuentan con los mecanismos suficientes para contrarrestar el avance de estos grupos y de la generación de violencia y consumo de drogas, o –como se ha evidenciado en otros contextos urbanosestos grupos han logrado la complicidad de las autoridades por medio económicos y de intercambio de intereses. Sea la razón que sea, lo cierto es que en la actualidad, sigue siendo una de las problemáticas más relevantes la dinámica del mercado de droga y la delincuencia en relación con el fortalecimiento de la violencia en la localidad: “Las investigaciones realizadas por la Corporación Nuevo Arco Iris en los últimos dos años han mostrado que alrededor del microtráfico se han organizado siete 'ollas', o estructuras criminales, en lugares claves de la ciudad. Las más visibles están en Kennedy, Suba, San Cristóbal, Ciudad Bolívar y Barrios Unidos. Además del 'narcomenudeo', estas fuerzas controlan la extorsión, el asesinato por encargo, las redes de prostitución, los juegos de azar y las diversas modalidades de hurto” (León Valencia, 2011). Un último elemento que vale enunciar en este punto, pero que se desarrollará de mejor manera al hablar de la dimensión simbólica, es el imaginario cultural que se ha venido creando en torno a la fuerza pública –policías y ejército- en un ambiente de afirmación de la necesidad de su presencia en la localidad y en el espacio escolar:.

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