Desde la Puerta del Sol
La Puerta del Sol madrileña, en la que se encuentra el punto kilométrico 0 de España, creemos es un buen enclave para formalizar un juicio de lo que pasa en el país, lo que podemos alargar a Hispanoamérica y al resto del mundo. Con esa idea nos hemos situado junto el oso y el madroño, desde donde saludar a nuestros amigos
n su comportamiento tienen costumbres y gestos parecidos. Durante tiempo están como desaparecidos pero cuando se ponen en marcha se dedican a revolverlo todo y a cazar aquello que ansían. ¿Que a quién me refiero en esa descripción? Está claro: a los sindicatos. Si los hurones se
pasan de catorce a dieciocho horas dur-miendo y luego, cuando despiertan, son tremendamente activos, no están quie-tos ni un momento y tratan de conseguir todo lo que ven o apetecen, los sindi-catos españoles se refugian en un pro-fundo sopor cuando el gobierno lo os-tentan las izquierdas, sin distinción del lugar en el que están dentro de la varie-dad existente, ya sean más o menos na-cionalistas, ya el izquierdismo resulte suave o intenso, y únicamente despier-tan cuando los gobiernos pasan a ser de derechas o de centro-derecha, en cuyo momento proliferan las reclamaciones, las huelgas, las manifestaciones y todo tipo de demostración que pueda dañar
la acción de los gobernantes en ese momento.
Es evidente que desde que Pedro Sánchez se encaramó en el Gobierno apenas se han dejado sentir los sindicatos, salvo cuando le ha convenido al gobernante para aplacar alguna reclamación de la oposición, haciéndose presentes apenas en la fiesta del trabajo, el 1 de mayo, con significativa ausencia de sus huestes, lo justo para tener un pequeño auditorio que escucharan sus proclamas repetitivas, cansinas, pronunciadas en el con-vencimiento de que no se cumplirían nunca.
E
Como lo hurones, Emilio Álvarez Frías
Las heroínas españoles, José Alejandro Ruiz de Oña Domínguez
La secta mutante y el librito de Tierno Galván, Félix Madero
Mo es bueno que el gobierno esté solo, Roberto Blanco Valdés
El rey Felipe no quiere que Volkswagen deje Cataluña, Jesús Cacho
El Parlamento Europeo quita la inmunidad al fugado Puigdemont y sus compinches, Periodista Digital
De la niñera a la factura de Monedero, la justicia cerca a Podemos con ocho causas de corrupción, Alejandro Requeijo
¿Dónde han estado durante todo el tiempo que llevamos de coronavirus? ¿No les impul-saba salir a la calle a la vista de tanto «obrero» hambriento por la imposibilidad poder llevar un jornal a su casa? Digo obrero, pero me refiero a trabajadores de todo tipo, de todo sexo, de toda edad. ¿No tenían nada que decir las lumbreras que se figuran al frente de tales instituciones? Ni siquiera montaron servicios de ayuda como lo hicieron grupos de gente de la calle, asociaciones de variados fines o instituciones religiosas. Es más, como oímos decir a una enfermera por televisión, ni siquiera se habían presentado a echar una mano los enlaces sindicales «liberados».
Como los hurones, han permanecido escondidos en sus madrigueras, sin dar señales de vida. Pero, no por ello han dejado de percibir las pingües subvenciones con las que les obsequia el poder. De momento, el pasado mes de febrero fue incrementada en un 53% respecto al año anterior la asignada por representatividad, a repartir prácticamente entre UGT y CCOO. ¿Y qué es eso de representatividad? Porque, según el artículo 7 de la Cons-titución, «Los sindicatos de trabajadores y las asociaciones empresariales contribuyen a la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales que les son propios. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos». Es decir, que los gastos que supusieran sus actividades debería correr a cargo de sus afiliados, y por ende, el Estado no tiene por qué dotarlos para gastos de representación. Y, para confir-mar lo que decimos, de acuerdo con esa libertad de ejercicio y actividad, el artículo 4 de la Ley Orgánica sindical, en el apartado e), dice que «El régimen económico de la orga-nización que establezca el carácter, procedencia y destino de sus recursos, así como los medios que permitan a los afiliados conocer la situación económica», financiándose con las cuotas de sus afiliados y los acuerdos que al respecto se establezcan en los convenios colectivos.
Pero no. Prácticamente los ingresos de los sindicatos son mínimos por cuotas de sus afiliados, recibiendo todo el dinero que manejan a través de la mencionada subvención por representatividad, así como por otras para formación de trabajadores, por partici-pación en instituciones y consejos varios, por prestación de servicios jurídicos y aseso-ramiento sindical y técnico, programas de formación de empleo y proyectos sociales, y todos aquellos otros conceptos que se puedan ir inventando a lo largo de cada ejercicio. Sin olvidar las ayuditas que también obtienen de las Comunidades Autónomas y Ayunta-mientos. Es decir, que de forma parecida o igual que los partidos políticos, manejan con-siderables fondos para llevar a cabo todas sus actividades, gastando sin pudor, y repar-tiendo sueldos muy generosos, pues paga el Estado, pagan todos los españoles.
Volvemos a preguntar de nuevo: ¿Dónde están esas instituciones privadas, que se ali-mentan de fondos públicos, que tienen la misión de defender en todo momento a los tra-bajadores, y no han hecho acto de presencia en un año? ¿Es que no tenían nada que decir? ¿Acaso no deberían haber salido a echar una mano a quienes se
quedaban sin jornal, como lo hacían los sindicatos primigenios? ¿Para qué sirven ahora esos sindicatos? ¿Para echar una mano a los gobiernos de iz-quierdas? ¿Para mantener una estructura faraónica al servicio de unos dic-tadores?
No sería malo empezar el arreglo del país por estas otras muchas institu-ciones que no prestan ningún servicio útil y fagocitan todo lo que pueden de las arcas del Estado.
Y dado que hablamos de personal que anda mezclado con los «obreros»,
habitualmente ha estado en todas las obras y lugares donde los trabajadores tenían que refrescarse de los calores.
(Whatsapp)
Presidente de FENASVPE. Miembro del Foro para el Estudio de la Historia Militar de España
oy lunes 8 de marzo es el Día internacional de la mujer y quiero recordar y agra-decer su valentía a todas aquellas mujeres que arriesgaron voluntariamente su vida en acciones de guerra para defender su patria, aún a costa de su sangre. La mayoría de la gente cree que la guerra ha sido un territorio tradicionalmente reser-vado para los hombres. Pero los archivos históricos demuestran que las mujeres espa-ñolas, ya fueran reinas, princesas o campesinas, madres, esposas o hijas, han luchado a lo largo de la historia, en primera línea de combate, por la libertad y el honor; por el de los suyos y por el de su patria. No obstante, a pesar de todas sus gestas, estas vale-rosas mujeres con frecuencia han quedado relegadas de las crónicas castrenses.
Para no alargar este homenaje, no voy a hablar de las mujeres de Sagunto, de Numancía, Astapa y Calahorra que, después de defender sus hogares, se arrojaron con sus hijos a las llamas, prefiriendo morir en ellas a caer en poder de los invasores sus enemigos. Tampoco sobre las heroínas de Orihuela, aun-que más afortunadas, salvando su ciudad y su propia honra de la inva-sión árabe.
Quiero empezar con las Heroínas de Palencia. En el año 1386 reinando en Castilla Juan I, y como consecuencia de la batalla de Aljubarrota, Castilla quedó desprotegida, lo que provocó el desembarcó de tropas inglesas en Galicia y empezó su incursión hacia el núcleo de Castilla. Tomaron sucesivamente La Coruña, Santiago, Orense y entablaron batallas vic-toriosas en diversos frentes de Castilla. Hasta que llegaron a Palencia a primeros de junio de 1387, donde fueron derrotados por las mujeres, que defendieron los muros de la ciudad en ausencia de los hombres que estaban enrolados en los ejércitos reales, como auténticas heroínas. El rey Juan I les concedió el «derecho de tocas», privilegio a las mujeres de Palencia de poder llevar una banda roja y dorada en sus tocados, el cual, hasta entonces, sólo ostentaban los caballeros. Hoy en día es un distintivo que única-mente pueden llevar las mujeres palentinas. Actualúnica-mente, este distintivo como es una banda de oro con la escarapela morada que se lleva en el traje regional de las palentinas. Y continuo con María Pacheco y Mendoza, la fiera esposa del general comunero Juan de Padilla, fue quien empujó a su marido a que se uniera en 1520 al levantamiento contra Carlos I de las Comunidades. «La Leona de Castilla» apartó el luto para dirigir con el obispo de Zamora, Antonio de Acuña, la resistencia desesperada frente a las tropas rea-listas. Y aunque el resto de los dirigentes comuneros de la ciudad se inclinaron por
H
capitular, la viuda de Padilla logró evitar la rendición hasta extremos heroicos y, habiendo huido el obispo Acuña en dirección a Francia, se elevó como el máximo mando en Toledo. No quiero olvidar a Maria Pita en Coruña, la defensora de La Coruña en 1589 frente a la Contraarmada Inglesa, la cual merece una historia aparte por su heroísmo. Ni tampoco hay que dejar a la Monja Alférez, Catalina de Erauso, nacida en San Sebastián en 1592 que fue militar, monja y escritora, uno de los personajes más legendarios y controverti-dos del Siglo de Oro español.
Otra mujer sobresaliente fue Ana María de Soto: heroína y primera infante de Marina, que fue la primera mujer que se alistó en los Batallones de Marina (nombre que recibió entonces la Infantería de Marina) en 1793, con 16 años de edad. Se hizo pasar por un varón, haciéndose llamar Antonio María de Soto y embarcando en la fragata Mercedes en 1794. Participó en diversas acciones, pero fue obligada a desembarcar y licenciada en 1798 al descubrirse su sexo. Su valentía la hizo objeto de un reconocimiento por parte del Rey Carlos IV, mediante un Real
Decreto y para que pudiese cuidar a sus padres, el monarca le conce-dió una pensión vitalicia de dos rea-les de vellón diarios y el grado de sargento, permitiéndole lucir los colores de la Marina y las divisas de su rango.
Guerra de la Independencia
En Zaragoza la mujer más desta-cada en la guerra fue Agustina Za-ragoza Doménech «la Artillera», la
heroína de los sitios de Zaragoza. Pero también sobresalieron de extraordinario modo por su valor y caridad, la condesa de Bureta María de la Consolación de Azlor, la duquesa viuda de Villahermosa María Manuela de Pignatelli, que oscurece el renombre de las ma-dres espartanas, la marquesa viuda de Ayerbe Josefa de Azlor y Villavicencio, Teresa Villalpando de Palafox, Josefa Amar y Borbón, Sor María Ráfols, superiora de las Her-manas de la Caridad de Santa Ana, Josefa Vicente, la anciana mujer del labrador Fog (de quien ni siquiera sabemos el nombre), Manuela Sancho, la artillera de las baterías de San José, Benita Portolés, Juliana Larena, María Lostal, la generosa ropavejera Este-fanía López, la intrépida Joaquina Plazas, terror de los jinetes enemigos que el 15 de junio entraron en la ciudad, y no salieron; las hijas del Barón de Purroy calificadas de verdaderas heroínas por el general Saint-Marcq, y las célebres Agustina Zaragoza, Casta Alvarez y María Agustín.
También es necesario recordar los hechos heroicos de Manuela Malasaña, Clara del Rey y las cincuenta y seis madrileñaS caídas en la jornada del Dos de Mayo; los de Magdalena Bofill y Margarita Tona, que en las cercanías de Vich se enfrentaron, fusil en mano, con los soldados franceses; los de aquellas ciento veinte mujeres, que durante el Sitio de Gerona formaron la famosa «Compañía de Santa Bárbara» y a cuyo frente se hallaban Lucía Jonama, María Ángela Bivera, Ramira Nouvilas, Carmen Custi...; o aquella insigne Susana Claretona, que en las puertas de Capellades (Barcelona), se defendió heroica-mente empuñando un trabuco; o Catalina Martín y Francisca de la Puerta, nombres destacados entre los elementos guerrilleros de la provincia de Toledo; o el de Damiana Rebolledo, en Valladolid; o el de Josefa Bosdh, en Morella; o el de María Ángela de Telle-ría, en Bilbao; o los de aquellas decenas de santanderinas que incitaron a sus paisanos
a la rebelión; o el de las incontables patriotas gaditanas, que respondían a las granadas francesas con su chunga andaluza
En Jaén no debemos olvidar a María Bellido (1755-1809) que demostró su valor cuando el 19 de julio de 1808 abasteció como aguadora a las tropas españolas en unos días de calor intenso. El control de los ríos y molinos fue estratégico, y aquí tenemos a esta mu-jer, moviéndose entre balas, a la que en un momento dado, al ofrecerle la vasija al Gene-ral Reding, le estalló en las manos, producto de un disparo. Ella sin inmutarse recogió los pedazos en los que quedaban posos de agua y siguió con su tarea. María es desde entonces símbolo de la resistencia popular de Bailén. Y, desde ese momento, en el escu-do de la ciudad hay un cántaro agujereaescu-do vertienescu-do agua.
Guerra de África
En esa guerra se hizo famosa la granadina Ignacia Martínez, cantinera del tercer Cuerpo de Ejército de África, que acompañaba al Batallón de Cazadores de Baza y de cuya heroi-ca labor se hizo eco Benito Pérez Galdós. Ignacia era como una madre para sus soldados, y no sólo les proporcionaba alimentos y agua, sino que les infundía ánimo y entusiasmo, e incluso salvó las vidas de muchos de ellos.
Otras cantineras famosas fueron Juana Martínez López y María Gómez Gil que acompa-ñaron a las tropas españolas en el camino al Monte Arruit en 1921, donde demostraron una gran valentía, atendiendo a los heridos, auxiliando en sus últimos momentos al teniente coronel Fernando Primo de Ri-vera, que murió en los brazos de Juana tras encabezar las heroicas cargas del Regimiento de Caballería Alcántara. Juana no se limitó a ejercer de agua-dora y enfermera, sino que llegado el momento se armó con un fusil para combatir a los rifeños, y acabó esa campaña cautiva de ellos. Cuando fue liberada en Nador, los supervivientes del Regimiento Alcántara le hicieron una cena de homenaje, y el Gobierno le concedió dos Cruces al Mérito Mili-tar. Falleció en 1929 y está enterrada en el Cementerio de la Purísima Con-cepción de Melilla. A su vez, María Gó-mez Gil fue herida de tres tiros en esa campaña.
Una enfermera destacada fue Juana Miró, que tuvo un papel notable en el Desembarco de Alhucemas el 8 de septiembre de 1925, atendiendo a los heridos en primera línea. Un caso aún más famoso es el de Rosario Vázquez Hernández, conocida como la «Enfer-mera Legionaria». Que acompañó a la II Bandera de la Legión desde el 1 de septiembre de 1924 hasta el 31 de octubre de 1925, demostrando un especial heroísmo en la reti-rada de Beni Adrós. Le fue concedida la Cruz de Plata al Mérito Militar por su acción en los Cañaverales, cuando alertando a la tropa logró abortar un ataque de los bereberes que se habían infiltrado en la retaguardia legionaria.
(Vozpópuli)
engo en mi biblioteca un librito de Enrique Tierno Galván que hoy estaría en el Índice del feminismo imperante y, sobre todo, condenado por ese engendro que es el inactivo e inútil Ministerio de Igualdad. El libro, que el viejo profesor publicó en la editorial Turner 1988, se titula Los toros, acontecimiento nacional. A un buen aficionado no le aportará nada, pero no deja de ser curioso que fuera un socialista –cíni-co y astuto en sus mejores y peores significados– el que en una portada hablara de toros y nación. Hoy, simplemente, no podría. O no lo haría de estar vivo.
El libro de un intelectual, marxista y taurino
Es posible que el librito, que fue encargado por el Centro de Asuntos Taurinos de la Con-sejería de Cultura de la Comunidad de Madrid, no tuviera para Tierno más aliciente que lo que le dieron por él. He preguntado y nadie recuerda haberlo visto sentado sobre el cemento de un tendido, por lo que tampoco hay que descartar que fue-ra el aliento de un negro el que die-ra a luz la obrita en cuestión. ¿Por qué les traigo esta historia? Verán, el domingo pasado la vicepresidenta del Gobierno, tan especialista y so-brada a la hora de fabricar frases que ameritan la letra gótica cuando no el mármol de Carrara, soltó que feminismo es igual a socialismo. O al revés, no recuerdo bien. Me pre-gunto cómo lo sabrá, y si conoce lo que hacen con lesbianas y gays en Cuba, por ejemplo.
Cuando el torero es un hombre y la mujer…
No creo que Carmen Calvo haya leído una perla como la que les traigo a continuación y con la firma del que fuera alcalde de Madrid: «¿Qué sentido tiene que el español vea la conquista y logro de una mujer lo mismo que ve la conquista y vencimiento de un toro bravo? […] En lo que afecta a las relaciones eróticas, la mujer se ve como una entidad rebelde y bravía a la que hay que domeñar por los mismos medios y técnicas que se emplean en la brega taurina». Ya, ya sé que han pasado más de treinta años, pero quod scripis, scripis: lo escrito, escrito está. Sucede que lo escribió un político de izquierdas que fue, y con mucho, el marxista más puro y radical de todos los que hubo en su Partido Socialista Popular (PSP) y después en el PSOE. Ahora la señora Calvo viene con eso de que feminismo es socialismo. Pues vale, si pudiéramos, habría que decírselo al viejo pro-fesor, un digno representante del socialismo, y varón sin tapujos a la hora de cosificar y bestializar a la mujer. Y con un par. No, señora vicepresidenta, no falte el respeto. Hay millones de mujeres que son feministas y no le votan a usted, ni a Podemos, ni a Bildu, ni a ERC, ni a la CUP… Hay feministas que votan a otros partidos, pero esas, al menos con el criterio de estas defensoras del feminismo tutelar y subvencionado, a lo que se ve no lo son.
El ministerio fantasma y de la igualdad
No es fácil dejar al margen el debate que abren las feministas más radicales, pero aun a riesgo de cansar uno se sigue preguntando un día después del 8-M por el lío inmenso que hay montado en el movimiento feminista. Desde luego, si es el que Irene Montero y la cúpula de su Ministerio proclamaron hasta este lunes, algo estaremos haciendo mal para que sean tantas las mujeres que recelan de un radicalismo que impone un proto-marxismo ad hoc como síntoma de modernidad. Ese y no otro es el feminismo que hace ruido. El otro, el que está en sus
queha-ceres y faenas, quizá no tenga tiempo para teorizar y pase. Pero, qué se le va a hacer, el sectarismo ha conseguido lle-gar a las zonas templadas del poder en un Ministerio, antes inexistente, que lla-man de la Igualdad. En realidad, se in-ventó para regalárselo a la mujer del vicepresidente. Ese Ministerio, con un presupuesto de 451,42 millones de euros (un 157% más que el presupuesto anterior), no ha producido ni una sola ley en su primer año de vida. Y hasta puede que crean que importa algo semejante sequía legislativa. Importa lo justo en un
país en el que hay millones de mujeres paradas, mal pagadas, o que no llegan a final de mes.
Zánganos, zánganas y esas extrañas teorías
Su locura feminista tiene el recorrido que tiene. Y poco importa el disparate si la sociedad va en otra dirección haciendo gala de un sentido común del que carece tanto paniaguado instalado en el poder. No me extraña que Lidia Falcón –¿se habrá vuelto de derechas?– califique al lobby trans de secta mutante. No, no seré yo quien les quite la legitimidad en la forma en que han llegado adonde hoy están, lo que no quita que les reconozca, también con admiración, cómo con carreras laborales inexistentes han llegado hasta el oropel y la púrpura del poder. Astucia, más que voluntad y apego al trabajo, hay que reconocerles. Está pendiente de saber el número de altos cargos de Podemos que han saltado al mercado laboral y al sueldo público sin haber trabajado antes en nada. ¿Cómo ha llegado esta gente a imponer sus agendas e ideas y catecismos? ¿Qué estábamos haciendo los demás mientras ellos cosían una barbaridad tras otra?
Todo esto me pregunto cada día que veo a la señora Montero abroncando al personal porque no le seguimos, porque no la entendemos. Zánganos y zánganas proclaman sus teorías de igualdad trasnochada y contrarias a la biología. Eso es lo que ofrecen a las mujeres, y no trabajo digno, no salarios iguales. Y tampoco, ya puestos, vacunas. Y tam-poco, y por seguir, disculpas después del desastre que causó el 8-M del año pasado. El machismo mata más que el virus, se leía en las pancartas. Pues ya ven un año después cómo estamos. Con la misma música y la misma letra. El Gobierno, que en un alarde de buen criterio tan insólito como infrecuente, prohibió este lunes las marchas feministas en Madrid, se ha dedicado a señalar a la derecha, a toda la derecha, como el gran ene-migo del feminismo. Ya no cuela. Asistimos a la gran manipulación. La derecha es la cul-pable, proclaman, aunque sea la ministra Montero la que ha tachado de reaccionario a José Manuel Franco, el delegado del Gobierno en Madrid. Son tantas las mentiras que el argumentario se acaba. No, vicepresidenta, socialismo no es igual a feminismo. Demo-cracia sí que lo es. ¡Pero cuánto cuesta entenderlo! Es una pena que ya no esté entre
ustedes el viejo profesor para que se lo pudiera explicar. Lentamente. Pacientemente. Intelectualmente.
(La Voz de Galicia)
omo vieron antes que nadie los padres fundadores de los Estados Unidos, el régi-men representativo es un complejo sistema de frenos y contrapesos (checks and balances) que determinan que quién ejerce el poder lo haga sujeto tanto al control institucional de otros órganos del Estado como al control político de la sociedad.
Cuando el sistema representativo alcanza su fase democrática (es decir, tras introducirse el sufragio universal) el buen funcionamiento de esos frenos y contrapesos exige un equilibrio razonable entre los partidos que gobiernan y los que están en la oposición, de modo que, si aquél quiebra, las posibilidades de que el gobierno abuse de su poder aumentan de forma exponencial.
Más allá de la fuerte pulsión autoritaria que anida en las filas de Podemos y en sectores significados del PSOE (con su máximo dirigente a la cabeza) y más allá de las dudosísimas convicciones democráticas de sus aliados (EH Bildu no las tiene en absoluto y las de ERC, impulsor de un golpe de Estado, cabe ponerlas legítimamente en entre-dicho) lo cierto es que el Gobierno de coalición ha llegado a estar convencido de que puede hacer lo que le plazca (desde nombrar fiscal del Estado a una exministra hasta administrar sin controles efectivos docenas de miles de millones de fondos europeos) por la sencillísima razón de que la oposición está desaparecida en combate (PP y Ciuda-danos) o es fácilmente descalificable con ese epíteto que hoy envía de inmediato a todo el que lo recibe a la tinieblas exteriores: los de Vox son unas fascistas y ya está todo dicho.
Esta es la razón por la que la debilidad extrema del PP, al parecer dispuesto a dejarse despellejar desde su izquierda y su derecha sin otra respuesta que dar muchos bandazos y hacer el ridículo con algunas chuscas ocurrencias, es un desafío sistémico de nuestra democracia y no solo el problema de una fuerza política que ha perdido su camino y es incapaz de volver a encontrarlo en el clima de delirio que hoy domina la política española. De Ciudadanos cabría decir algo similar, aunque peor: constatado el hecho de que la actual polarización derecha/izquierda no deja espacio alguno para el intento centrista que representó en su día el partido naranja, cualquier líder sensato (y Arrimadas ha probado serlo) se plantearía hoy si no hay que reagrupar fuerzas frente a un adversario que está planteando un modelo de país que poco o nada tiene que ver con el de la Constitución.
Para cerrar tal círculo infernal, la debilidad del PP y Ciudadanos es la plataforma ideal para que Vox alce un discurso populista –según ha podido verse con toda claridad en Cataluña– que tienen tantas posibilidades de evitar una alternativa a la mayoría Frankenstein a la que se refirió en su día el socialista Rubalcaba, como ninguna de llegar a sustituirla en el poder. Y que, por ello mismo, es hoy el caballo de Troya en el que confía el Gobierno de coalición para destruir la cada vez más débil fortaleza del centro-derecha democrático español.
(Voz pópuli)
l 21 de febrero pasado, Alejandra Olcese publicó en este diario una noticia que refleja a la perfección la arrastrada vida que cualquier emprendedor lleva en un país como este acostumbrado a vivir de espaldas al mundo de la empresa y con Gobiernos, particularmente el de Pedro & Pablo, convencidos de que todo empresario es por definición un vampiro dispuesto a chupar la sangre de sus empleados. Decía la noticia que el 14 abril expira el plazo para que las empresas de más de 50 trabajadores tengan lista una auditoría salarial, documento en el que deberá venir reflejada la valoración de todos los puestos de trabajo con su correspondiente remuneración. El objetivo es que la «autoridad» pueda comprobar fácilmente si hombres y mujeres obtienen la misma paga por puestos de idéntica responsabilidad, ello de acuerdo con el Real Decreto-ley 902/2020, de 13 de octubre, que también alude a medidas para evitar «el acoso sexual y el acoso por razón de sexo», arbitrando «procedimientos para su prevención y para dar cauce a las denuncias que puedan formular quienes hayan sido objeto del mismo». Como es fácil imaginar, «las consultas se amontonan en las mesas de los despachos especializados en laboral», decía Olcese, porque son legión, particularmente pymes, las que, abrumadas por esta nueva carga burocrática, no tienen más remedio que recurrir a ayuda externa, con su correspondiente coste, para tener lista la nueva exigencia. Y es que todo son «facilidades» en Espa-ña para montar una empresa y cre-ar empleo o, dicho en su voz pasiva y sin sombra de ironía, hace falta ser un poco masoquista para aden-trarse de buen grado en semejante vía crucis. Las dificultades no han hecho sino crecer con el Gobierno de coalición. Pedro & Pablo han inte-riorizado que el mundo de la empresa es una especie de pozo sin fondo lleno de lingotes de oro que hay que repartir entre los meneste-rosos, empezando por ellos mis-mos, pozo que, además, nunca mengua por mucho que se saque. La idea de que para repartir hay que crear primero no entra en su mollera, del mismo modo que no entienden que la creación de riqueza es el final de un proceso complejo en el que se aúnan capital, trabajo y tecnología, entre otras cosas. Ellos han decidido especializarse en el reparto de la miseria.
Nunca como ahora fue tan difícil la actividad empresarial, precisamente cuando más ne-cesario sería ayudar a mantener el empleo aligerando burocracia, reduciendo gravá-menes y cargas sociales (las cotizaciones a la Seguridad Social, por ejemplo, ese «impuesto al empleo» que en España está entre los más altos de la OCDE), y facilitando ayudas directas a las más afectadas por decisiones políticas adoptadas para el control de la pandemia. El dogal regulatorio y fiscal sobre la empresa no deja de apretarse. A la citada auditoría salarial se une la reciente normativa sobre el «teletrabajo» que, median-te el Real Decreto-ley 28/2020, de 22 de septiembre, carga en la cuenta de la empresa los costes inherentes a los medios y herramientas de trabajo y podría llegar a alcanzar al material de oficina, la luz, el teléfono, la calefacción, etc. Crecen los costes y se cierran
E
las posibilidades de aligerar nómina, porque el Gobierno ha prohibido por decreto los despidos procedentes por causas económicas, imponiendo la obligación de mantener el empleo seis meses para las empresas en ERTE, obligación automáticamente renovada cada vez que se prorroga el mecanismo. Ello por no hablar de los cambios tributarios introducidos en los PGE para este año, tal que la modificación de la exención de divi-dendos en el Impuesto de Sociedades o la subida del Impuesto del Patrimonio. Y por no hablar, también, de la subida de los costes laborales, en particular de las bases mínimas de cotización, en línea con el SMI, lo que claramente aumenta las trabas añadidas a la actividad empresarial.
Todo son obligaciones, todo cargas permanentemente acrecentadas. En un país hostil a la actividad empresarial como este, hay algo que nadie oirá nunca en boca de la clase política ni verá en los medios de comunicación: el verbo crecer y su sustantivo, creci-miento. En el inconsciente colectivo del español medio figura grabada a fuego la sos-pecha hacia el empresario, la presunción de culpabilidad que todo emprendedor se me-rece por el simple hecho de serlo, de ahí que sea necesario imponer más y más regu-laciones, más controles, más vigilancia, una pulsión que llega al ridículo de hacer obligatoria la maquinita de fichar para los empleados como una forma de evitar que el malvado patrón se enriquezca con las horas extras («Real Decreto-ley 8/2019, de 8 de marzo, de medidas urgentes de protección social y de lucha con-tra la precariedad laboral en la jornada de trabajo»).
La sospecha hacia el empresario y la entronización de los sindi-catos como auténtico poder fác-tico en la empresa. Hace menos de un mes, el Consejo de Mi-nistros acordó subir en más de un 56% la partida de las sub-venciones a los sindicatos, la mayor subida de los últimos 10 años. Sube la paga sindical y de-ja tiritando a los autónomos, cuya cuota acaba de escalar de 289 a 433 euros en plena pandemia y con la economía arrasada. Todo son invitaciones a dar cerrojazo al negocio y tirar la llave al río o, en otro caso, irse a la economía sumergida. «No vamos a dejar a nadie atrás», dijo en su día el vicepresidente Iglesias. La realidad apunta a que, en el insoportable horizonte de paro que nos aguarda a la vuelta de la esquina (como acaban de recordarnos los datos de febrero), no habrá nadie delante ni detrás: solo una masa informe aspirando a vivir de la caridad pública.
«Hemos capado la capacidad de crecimiento de nuestras empresas», asegura un em-prendedor madrileño con amplio currículo, «nadie quiere crecer, nadie quiere superar los 50 empleados porque entonces entras en la ruleta infernal de los sindicatos y sus libe-rados sindicales. Ahí está la raíz de un viejo problema de la economía española: la au-sencia de empresas de tamaño medio; aquí hay unas pocas grandes empresas y muchas muy pequeñas, con serias dificultades para competir y coger envergadura». «El país está gripado», señala otro emprendedor con miles de empleos a sus espaldas. «El empresario que progresa y crea riqueza es porque se lo quita a los demás. Es la idea prevalente en una izquierda que tiene el corazón podrido y el intelecto cortocircuitado. Algo que cree a pies juntillas una parte del Gobierno de coalición». ¿En qué cree Sánchez? En el poder,
solo en el poder. Nadia Calviño, la única que podría imponer sentido común, no lo hará como no lo hizo Solbes en su día con Zapatero. No es extraño en estas circunstancias que el capital, como el talento, huya de España. «Aquí solo vienen a invertir los grandes fondos a la búsqueda de gangas que comprar entre los desguaces de nuestras empresas en quiebra o a punto de».
Si al horizonte descrito se le añade una situación de orden público rayana en la anarquía, habremos completado el cuadro. Es el caso de Cataluña. ¿Está pensando Volkswagen en abandonar Martorell? Es lo que, de acuerdo con fuentes informadas, hay que deducir del viaje del rey Felipe VI a la factoría catalana de Seat en compañía del señor Sánchez. Más que una visita de cortesía o un viaje de relaciones públicas, esta ha sido la demostración del empeño personal del monarca por convencer a los gestores alemanes, al presidente del grupo Volkswagen, Herbert Diess, y al de Seat, Wayne Griffits, de la necesidad de que la multinacional continúe en Cataluña y no traslade su producción a Argelia. Su permanencia en Martorell ya estuvo en el alero hace un par de años, con motivo de los disturbios provocados por la sentencia del «procés» que llegaron incluso a parar la producción. Luca de Meo, entonces capo de Seat, señalaba que la inestabilidad de Cata-luña asustaba a los inversores. Ahora esa continuidad vuelve a estar en el alero, con motivo de las demandas de Volkswagen para convertir Martorell en base del futuro coche eléctrico de la firma, lo que implica el montaje de una fábrica de baterías cercana a la planta. Ante la impor-tancia del envite, el Gobierno ha res-pondido de inmediato: este mismo viernes, horas antes de la visita del Rey, se anunciaba la creación de un consorcio público-privado, con Seat-Volkswagen e Iberdrola, para la pu-esta en marcha de la primera fábrica de baterías para vehículos eléctricos en España.
La continuidad de la multinacional, con todo, dependerá de que salgan los números del coche eléctrico y, sobre todo, de que Cataluña deje de ser el lugar inhabitable que es hoy. Los buenos oficios del rey Felipe no serán suficientes. La huida de Volkswagen ter-minaría por dejar a Cataluña convertida en un solar industrial, algo que, al parecer, es la meta que persiguen los conductores de almas del nacionalismo, esa clase dirigente de la Dinamarca del Sur que el viernes hizo mutis por el foro y no acudió a Martorell, poniendo una vez más de manifiesto su paletismo en una auténtica apoteosis de ignorancia y soberbia.
Todas las esperanzas españolas de supervivencia están ahora puestas en los fondos europeos, presentados como una especie de maná (el nuevo pozo de los lingotes de oro) capaz de rescatar al país de las miserias acumuladas por las ideologías disolventes y la ausencia de reformas. Eso dice el lenguaje oficial, porque la letra pequeña de este epi-sodio tiene otra música, un son que huele a corrupción y suena a clientelismo por los cuatro costados. El señor presidente del Gobierno ha decidido apropiarse de esos fondos (los 72.000 millones gratis total) y residenciarlos en Moncloa para repartirlos a con-veniencia, en lo que sería una utilización partidaria de los mismos reñida con cualquiera de los principios de coherencia, eficacia y rentabilidad económica y social que pregonan sus exegetas.
El informe del Consejo de Estado relativo a los susodichos fondos, que el Ejecutivo ha pretendido ocultar a la opinión pública, es ilustrativo de los errores de concepción del proyecto y de las intenciones de esta banda de irresponsables descuideros que se ha he-cho con el poder en España. Apenas dos botones de muestra: el Consejo critica, en efec-to, «la supresión de la práctica totalidad de los instrumentos de control previstos con carácter general para la suscripción de convenios y sus eventuales modificaciones», así como asume que «la regla general debe ser la sujeción a fiscalización previa, sin perjuicio de que la misma se limite al examen de los requisitos básicos». El Gobierno de Sánchez no quiere ningún control sobre los fondos y su gestión, de modo que no hace falta ser adivino para sospechar que los despilfarros de hoy se convertirán en los escándalos judi-ciales de mañana, vale decir de los próximos diez o veinte años, con su nómina adherida de nuevos ricos, entre los que sin duda se hallarán los capitanes de nuestras grandes empresas, tipos dispuestos a medrar con un maná que les ha convertido en mansos corderitos a la hora de censurar las tropelías de Sánchez & Cía.
Hacer empresa y crear empleo es cada día más difícil y arriesgado en esta España extraviada. Nada invita a embarcarse en un proyecto empresarial que por definición im-plica arriesgar dinero, salvo un suicida instinto de perderlo. El dinero y quizá también la salud. El horizonte inmediato no puede ser más negro. Los datos de febrero hablan de una caída de la actividad y de un incremento del paro. Tras la momentánea recuperación de finales de año, hemos entrado en un nuevo parón recesivo. Las familias españolas vuelven a reducir el consumo y apuestan por el ahorro a futuro. El Gobierno, tan dado a los anuncios pirotécnicos, ha reportado ayudas para las empresas por importe de 11.000 millones, pero la señora ministra de Economía no tiene ni idea a día de hoy de dónde saldrán esos millones. Como siempre, simples globos sonda, pura verdura de las eras.
o tremendo es que una parte del Gobierno Sánchez, la que forman Pablo Iglesias y sus colegas, votase en contra de España y a favor de los golpistas catalanes fugados. Pero era esperable.
En cualquier caso, los fugados Carles Puig-demont y sus antiguos consejeros Toni Comín y Clara Ponsatí ya no gozan de inmunidad parlamentaria en Europa; por lo que de un momento a otro se podría reactivar la euro-orden de detención contra ellos para ser juz-gados en España.
El Parlamento Europeo ha anunciado este 9 de marzo de 2021 que en la votación cele-brada en el pleno telemático de la víspera, una mayoría ha aprobado el dictamen en el
que se recomendaba conceder el suplicatorio emitido por el Tribunal Supremo.
L
De los 693 eurodiputados que participaron en la votación, 404 han aprobado el supli-catorio, 247 en contra y 42 se han abstenido.
Minutos antes de que se conociera el resultado, Carlos Herrera hizo ya alguna reflexión sobre el asunto, en su programa de la Cadena COPE:
Lo de Puigdemont retrata bien cómo están las cosas. Este señor, que dio un golpe de Esta-do, provocó violencia, la sigue provocanEsta-do, huyó de la justicia y el resultado de todo ello es que vive en una mansión de Waterloo y es eurodiputado. O sea, que si el Dioni de turno roba con un furgón blindado tiene que escapar a Brasil, pero si a quien atracas es al Estado de Derecho a ti te hacen diputado.
Si acaba en España, tampoco tiene que preocuparse mucho Puigdemont, porque este Gobierno buscará la forma de indultarle como va a buscar para sus amigos de correrías, pero lo sorprendente es que un partido que forma parte de un Gobierno, Podemos, haya votado en Estrasburgo a favor de Puigdemont. Y el otro partido, el PSOE lleve dos años pactando, ayudando y sirviendo al resto de los golpistas.
¿Cómo nos van a tomar en serio en Europa si el Gobierno de España depende de Jun-queras, vota a favor de Puigdemont, rescata a Bildu como socio, quiere reformar el Código Penal y, además, ha dejado que los condenados hagan campaña electoral en Cataluña?
«No tiene relación a su ejercicio parlamentario»
El dictamen que ha ratificado el pleno constata que en su análisis la Comisión de Asuntos Jurídicos (JURI) «no ha encontrado pruebas de “fumus persecutionis” que indiquen que la intención subyacente del proce-dimiento judicial pueda ser dañar la actividad política de un miembro y, por tanto, del Parlamento Euro-peo».
Además, recordaba que el asunto por el que son reclamados por el Tribunal Supremo no tiene relación con su ejercicio parlamentario pu-esto que se refiere a hechos ocu-rridos en 2017 y al proceso judicial iniciado en 2018, antes de las elec-ciones en las que pudieron obtener un escaño.
«No se puede alegar que el proceso judicial se inició con la intención de entorpecer la futura actividad política de Carles Puigdemont como miembro del Parlamento Europeo» puesto que entonces «su condición de eurodiputado era todavía hipotética y futura». Puigdemont ha anunciado que tiene intención de recurrir esta decisión ante el Tribunal de Justicia Europea de Luxemburgo.
Así, se quedan con un palmo de narices los de Bildu, Izquierda Unida, PNV y, lo que es más grave, los podemitas. Todo estos votaron en contraposición a este levantamiento de la inmunidad, en la línea de Los Verdes y la Izquierda europea.
No se les quiere juzgar por opiniones o acciones parlamentarias
Explica el diario El Mundo que los votantes no analizaron ni se pronunciaron sobre si Puigdemont, Comín y Ponsatí son culpables o inocentes por los delitos por los que se les reclama en España:
Las normas dicen que se puede rechazar el suplicatorio únicamente si se considera que quieren juzgar a un diputado por sus opiniones o por sus acciones parlamentarias el ejerci-cio de sus funejerci-ciones. España reclama poder juzgarlos por algo ocurrido mucho antes de que tuvieran el escaño.
(Vozpópuli)
a presunta utilización de una asesora de Podemos como niñera, el uso fraudulento de la Caja de Solidaridad del partido, aumentos salariales a dirigentes, desvío de fondos a plataformas afines, pagos a una consultora por servicios presuntamente no prestados… estas son algunas de las líneas de investigación abiertas por la Justicia en torno al partido que lidera el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias. Son un total de ocho causas que afectan ya a destacados responsables del partido, entre ellos su cofundador Juan Carlos Monedero, quien tendrá que declarar la semana que viene como imputado por el presunto cobro de una factura falsa. También la mano derecha de Igle-sias en Podemos y en la Vicepresidencia, su responsable de Comunicación, Juan Manuel del Olmo.
El llamado Caso Neurona, lejos de diluirse rápidamente como vaticinaron desde la formación morada, ha ido creciendo desde que el pasado verano el juez titular del Juzgado de Instrucción nú-mero 42 de Madrid, Juan José Esca-lonilla, decidió imputar al partido co-mo persona jurídica. En el centro de las sospechas del juez estaba el pago de 363.000 euros de las subven-ciones públicas a la consultora me-xicana Neurona para hacer contenido electoral en los comicios generales de abril de 2019. El magistrado tiene dudas de que esos trabajos real-mente se prestasen y esa sensación la comparten tanto la Fiscalía de Madrid como el Tribunal de Cuentas. Recientemente un informe de la Unidad de Ciberdelincuencia de la Policía avaló la mayoría de trabajos aportados por Podemos, pero el juez todavía está a la espera de las conclusiones de la UDEF.
A medida que el juez fue ordenando diligencias, el caso se fue complicando para Pode-mos. Neurona es una firma que solo trabaja para líderes de izquierdas, principalmente en Latinoamérica. Su responsable César Hernández Paredes, aparece en Internet en acti-tud amistosa con Monedero. La suma total de pagos a Neurona fue de 430.000, el con-trato se firmó después de las elecciones, el juez cree que se creó ad hoc una sociedad de la consultora en España para canalizar los pagos sin que consten trabajadores en ella. Además, parte de ese dinero acabó destinado a otra sociedad mexicana bajo el foco de la investigación.
La denuncia de sus exabogados
Pero el punto de partida de esta investigación está en dos extrabajadores del partido. Son los exabogados de la formación, José Manuel Calvente y Mónica Carmona, ambos despedidos a principios de 2020. El primero fue cesado bajo la acusación de haber aco-sado sexualmente de una compañera. La denuncia fue archivada en los tribunales, el letrado fue indemnizado por despido improcedente y ahora prepara una demanda contra Pablo Iglesias por atentar a su honor. Mónica Carmona era la responsable de Cumpli-miento Normativo de Podemos, algo así como una auditora encargada de investigar irre-gularidades internas.
Ambos alegan que fueron cesados cuando hallaron multitud de indicios. El propio juez, en uno de sus muchos autos puso de relieve el problema que tienen los dirigentes de Podemos con la ética del cumplimiento de las normas a partir del trato que les dieron a ambos. Los letrados plasmaron sus averiguaciones en una querella que terminó reca-yendo en el Juzgado de Escalonilla. Algunas de las cuestiones que denunciaban como las
obras de la sede del partido o una relación similar a la de Neurona con otra firma portuguesa se han ido ar-chivando. Pero otras siguen vivas desde el principio.
Es el caso de la aprobación de in-crementos salariales en el partido, unos hechos por los que está inves-tigada la gerente del partido, Esther Val, y el responsable financiero, Da-niel de Frutos. En su declaración ante el juez, De Frutos dijo que por los resultados que tuvieron en las elec-ciones, había menos gente de finan-zas en otros territorios, a él le tocaba «hacer más responsabilidades y se aplican estos complementos que están solo durante el ejercicio de tu función».
«Tanto Daniel de Frutos como yo tenemos a muchos efectos poder de representación. Eso no lo tiene nadie más en el partido excepto Daniel de Frutos y yo. Por lo tanto, for-mamos parte del núcleo de representantes del partido. En base a eso implemento ese plus de coordinación y además lo anejo al cargo», dijo la gerente en una declaración a la que tuvo acceso este periódico.
La Audiencia Provincial defiende investigar
La apreciación de presuntas irregularidades en Podemos no se limita a la Fiscalía, el Tribunal de Cuentas o el juez Escalonilla. También incluye a la Audiencia Provincial de Madrid que ha defendido el mantenimiento de Podemos como investigado en la causa o la reapertura de investigaciones que el magistrado había archivado como la que afecta a la llamada Caja de Solidaridad del partido. Se trata de una cuenta en la que los cargos del partido donaban parte de su sueldo para que se destinase a fines sociales. Por estos hechos figura como acusación particular una exsenadora de Podemos. Las acusaciones populares las integran Vox, la asociación de juristas Pro Lege y el Movimiento de Regeneración Política de España.
Las dudas de la Audiencia Provincial se centran en el pago de al menos 30.000 euros a una asociación integrada por seis miembros del partido, «algunos de ellos con cargos relevantes». El exabogado del partido que dio origen al caso, José Manuel Calvente,
había denunciado que una asociación llamada #404 Comunicación Popular le había pe-dido 50.000 euros a Podemos y que ese dinero se destinó para «un presunto pago a un miembro del partido político» (la denuncia no identificaba en concreto a quién).
El Grupo III de la Unidad Adscrita a los Juzgados de Plaza de Castilla investigó por orden del juez el Registro Nacional de Asociaciones en busca de los fundadores de 404 Comu-nicación Popular. Pese al silencio de Podemos, los investigadores detectaron que la asociación que recibió el dinero es titular de una cuenta de la entidad Triodos Bank y que recibió tres transferencias ordenadas por «Podemos» por valor cada una de ellas por importe de 10.000 euros el 5 de septiembre de 2019, el 20 de marzo de 2020 y el 15 de junio de 2020.
Nuevos indicios
El último revés para Podemos ha sido la decisión del juez de abrir procedimientos inde-pendientes sobre otras cuatro líneas de investigación. El origen de la información ha vuelto a ser el mismo. A petición del magistrado Escalonilla, Mónica Carmona mandó to-dos los expedientes que había iniciado cuando era auditora del partido y aportó nuevos indicios. Entre ellos estaba el polémico uso de una asesora de Podemos como niñera de los hijos de la pareja que forman Pablo Iglesias y la ministra de Igualdad, Irene Montero. Podemos se quejó de que Carmona había ido más allá de lo que le había pedido el juez y apuntó a que eran informes creados ad hoc por su animadversión hacia al partido. La Fiscalía aprecia ese interés contra la formación morada, pero se mostró a favor de no mirar para otro lado e investigar las novedades. El juez ha atendido la petición y ha acor-dado la apertura de cuatro nuevas vías de investigación en un auto del pasado 3 de mar-zo en el que no precisa si las tramitará él o la derivará a otros juzgados al no tener rela-ción con sus pesquisas.
Además del caso de la niñera pide que se abra un procedimiento sobre la presunta apro-piación por parte de Iglesias de las costas procesales del partido, unos hechos avanzados por Vozpópuli. Carmona señala que el secretario general Pablo Iglesias cobró las costas procesales de un juicio ganado por su partido y cuyos honorarios (de abogado y procu-rador) había pagado la formación.
Las otras dos tienen que ver con el presunto envío de un total de 500.000 euros a un proyecto solidario llamado Escuela Popular Paulo Freire –vinculado al dirigente de Pode-mos Rafael Mayoral, uno de los más próxiPode-mos a Iglesias– y a la fundación del partido llamada 25M. Su actual responsable es Juan Carlos Monedero pero las irregularidades detectadas por Carmona son anteriores a su llegada al cargo.
En cualquier caso, Monedero tendrá que dar explicaciones el lunes de la semana que viene ante el juez Escalonilla en el marco de una pieza separa que investigó en secreto desde septiembre hasta hace solo unas semanas. Tiene que ver con el cobro de 26.200 euros de Neurona poco antes de que Podemos alcanzase su acuerdo de colaboración con Podemos. Tanto el juez como la Policía apuntan a una posible comisión por facilitar el acuerdo entre ambas partes. Él alega que corresponde a trabajos de asesoría, pero a los investigadores les generan dudas la factura que aportó para justificar el trabajo prestado, que según dice fueron 300 horas presenciales. La Policía llegó a plantear que le investí-garan por blanqueo de dinero pero el juez lo consideró prematuro.