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Cultivos Invernales SD

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Academic year: 2021

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AAPRESID

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AsociAción ArgentinA de Productoresen siembrA directA. dorrego 1639 - Piso 2, of. A, (s2000dig) rosArio.

tel/fAx: +54 (341) 4260745/46. e-mAil:[email protected] www.AAPresid.org.Ar

REVISTA TÉCNICA DE LA ASOCIACIÓN

ARGENTINA DE PRODUCTORES

EN SIEMBRA DIRECTA

Cultivos Invernales SD

EDITORRESPONSABLE LIC. PEDRO VIGNEAU REDACCIÓNyEDICIÓN LIC. VICTORIA CAPPIELLO COLABORACIÓN ROCIO BELDA, ING. MATIAS BERTOLOTTO, ING. GUADALUPE COVERNTON, ING. TOMáS COyOS, ING. FABRICIO DEL CANTARE, ING. AGUSTINA DONOVAN, GUILLERMINA DURANDO, ING. ANDRÉS MADIAS, ING. MARTIN MARzETTI, ING. SANTIAGO NOCELLI PAC, ING. SABRINA NOCERA, ING. MARTIN RAINAUDO, ING. LEANDRO VENTRONI.

DESARROLLODE RECURSOS (NExO) ING. ALEjANDRO CLOT

MARCIO MORáN

Abril 2018

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CULTIVOS INVERNALES

Cultivos de cobertura, aliados para mejorar la biodiversidad de los sistemas agrícolas

4

Barraco, M.

Cultivos de cobertura invernales como alternativa para mejorar la estabilidad estructural del suelo

9

González, H.M.; Restovich, S. B.; Portela, S. I.

Análisis de calidad de cultivos de servicio

20

Sá Pereira, E. de; Galantini, J.A.; Quiroga, A.

Intersiembra de cebada con vicia como alternativa para ensilar

31

Laurella, E. D.; Cazón, S.; Jovtis, M. L.; Carrizo, M.I.; Steinberg, M.; Vieyra, C.

La producción de cebada cervecera bajo el ojo analítico

35

Kuttel, W. D.; Díaz, M. G.

Intensificación estratégica: el enemigo de las malezas

39

Cosci, F. - Chacra Bandera

Una estrategia de nutrición en trigo y cebada cervecera que marca la diferencia

44

Ferraris, G. N.; Arias Usandivaras, L. M.

Manejo de fertilización en trigo con ambientes productivos diferenciados a través de imágenes

52

Muñoz, S.; Alberione, E.; Donaire, G.; Páez, E.; Ciochetto, F.; Bollatti, P.; Flores, F.; Balbi, E.; Conde, B.; Navarro, C; Aimetta, B.; Andreucci, A.

(5)

El trigo pampeano bajo análisis

68

Serra, M. H.; del Campo, N. O.

Alternativas de aplicación de Zinc en trigo

80

Ferraris, G. N.; Arévalo, E.; Missart, F.

Momento óptimo de aplicación de nitrógeno para incidir en el rendimiento de trigo

87

Ruiz, A.; Coyos, T. ; Pagnan, L.; Errasquin, L.

Adelantar la fecha de siembra en trigo parece ser la mejor decisión

93

Montiel, R.; Di Rienzo, J. A.; Maich, R. H.

Calidad panadera de harina integral versus refinada

101

Pavoni Garro, M. J.; Reynoso, J.; Maich, R. H.

Trigo: ¿cómo mejorar la calidad manteniendo los altos rendimientos?

109

Alzueta, I.; Veiga, J. M.; Verla, G.

La nueva soja invernal: el lupino australiano

114

Maich, J. R.; Maich, R. H.

En busca de un modelo para la correcta estimación de cosecha de colza

118

Menéndez, Y.; Botto, J.; Gómez, N.; Miralles, D.; Rondanini, D.

Regionales del Nodo Oeste Aapresid comparten los resultados de la campaña fina 2017

123

Nodo Oeste Aapresid

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4 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

Cultivos de servicio,

aliados para mejorar

la biodiversidad de

los sistemas agrícolas

Los cultivos de servicio incrementan la

biodiversidad de los sistemas productivos,

aunque no reemplazan a una buena rotación

con sus respectivos beneficios.

Autora: Barraco, M.1 1 EEA INTA General Villegas E-mail: [email protected]

Palabras Claves: Cultivos de Cobertura; Biodiversidad; Suelos; Rotación.

4 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

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5 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Introducción

La Agricultura argentina sufrió grandes transformaciones a fines del siglo pasado, no sólo en cuanto a expansión de superficie, sino también con crecimiento extraordinario de la superficie destinada al cultivo de soja en la región pampeana y extrapampeana. Esta intensificación agrícola, con escasa rotación de cultivos, generó algunos procesos degradativos de suelos. El cultivo de soja aporta un residuo rico en nitrógeno (N), que se descompone rápidamente, dejando muy escasa cobertura sobre la superficie del suelo, siendo así más susceptible a erosión hídrica, eólica, aparición de encostramientos, entre otros. El aporte de carbono (C) también resulta escaso, afectando los niveles de materia orgánica (MO) y estructura de los suelos. Otra consecuencia derivada de la monocultura de soja es la simplificación de los sistemas productivos y la escasa rotación de herbicidas, lo que derivó en el avance de numerosas malezas resistentes a glifosato y otros principios activos (Heap, 2004).

Frente a este escenario de escasa rotación de cultivos, la incorporación de cultivos de servicio (CS) de ciclo invernal surgió como una estrategia productiva tanto en ambientes húmedos como semiáridos.

Estos cultivos se instalan entre dos cultivos de cosecha durante el período de barbecho y cumplen numerosos objetivos. En un principio, se utilizaron con el propósito de mantener el stock de C de los suelos, fijar N, etc. Recientemente se comenzó a discutir sobre el rol multifuncional de los CS, incluyendo el secuestro de C, mitigación de emisión de gases de efecto invernadero, salud del suelo, disminución de uso de pesticidas, consumo como forraje, entre otros.

Las especies más utilizadas son los cereales de invierno, como centeno, avena, trigo, raigrás, triticale y leguminosas, como vicia villosa, y vicia sativa. También algunas crucíferas, como nabos forrajeros y colzas, tréboles (blanco, subterráneo, persa, melilotus), o arveja, muestran resultados promisorios aunque de menor adopción por parte de los productores. Para el caso de las gramíneas, existe una gran variedad de cultivares en el mercado, con diferencias en sus ciclos de producción y/o características agronómicas, adaptadas a diferentes regiones.

En los últimos 10-15 años se generó gran cantidad de información sobre los beneficios de utilizar CS en sistemas agrícolas de la región pampeana y extrapampeana, como así también recomendaciones para ajustar su manejo a los diferentes sistemas productivos. A continuación, se resumen algunos de estos resultados.

Efecto sobre control de erosión y mejora de propiedades físicas

Si bien en otros países hay amplia documentación sobre el efecto de los CS para disminuir la erosión, en Argentina los estudios son escasos. Recientemente, Vicondo et al., (2016) mostraron que un CS de centeno sembrado al voleo previo al arrancado de maní, redujo la erosión relativa en un 300% con respecto a los tratamiento sin CS en el sur de Córdoba. Si bien se requieren de estudios para adecuar el manejo de los CS en estos sistemas (sistema y fecha de siembra, etc.) algunos datos preliminares muestran que la producción de biomasa de los CS podría aportar

un 30% de cobertura a los suelos (Colazo com. pers.), valor considerado como umbral para frenar procesos de erosión eólica (Fryrear, 1985).

En cuanto a las propiedades físicas, en general, los cambios producidos en la densidad del suelo por inclusión de CS son de escasa magnitud (Barraco et al., 2012), aunque se observaron algunos efectos positivos con incorporación de gramíneas durante varios años consecutivos (Álvarez et

al., 2016; Giorgis et al., 2016) o en experiencias con nabo

forrajero (Hernández et al., 2016). En cuanto a la dureza de los suelos, algunos estudios muestran disminución entre un 15 a un 30% en los valores de la resistencia a la penetración en sistemas con CS versus monocultivos de soja (Scianca et

al., 2013; Ridley, 2013). Sin embargo, uno de los efectos más

significativos de los CS es la mejora en la captación del agua de lluvia, evidenciado por elevadas tasas de infiltración debido al incremento de la cobertura del suelo y de la macroporosidad (Eiza et al., 2016; Basanta el al., 2013). Esta mejora en el ingreso del agua de lluvia se da tanto en el corto plazo (Lardone & Barraco, 2016; Álvarez com. pers.) como en efectos acumulados con inclusión de CS en estudios de larga duración (Álvarez et al., 2016; Giorgis et

al., 2016). Por ejemplo, un análisis de 15 sitios en diferentes

regiones del país, mostró un incremento promedio en la infiltración del 70% al incorporar CS, con valores extremos

(8)

6 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

de mejora de hasta un 200%. Estos resultados muestran que, ante eventos de precipitaciones de alta intensidad, los suelos con cobertura permiten una mayor captación de las precipitaciones y, por ende, menores pérdidas por escorrentías.

Efectos sobre la materia orgánica de suelos

Los CS, cuando se utilizan durante varios años, promueven un flujo continuo de C al suelo, tanto por el aporte de la biomasa aérea, como a través de las raíces. Esto determina un incremento del contenido de MO cuando se compara con sistemas que no incluyen CS. La mayoría de los estudios muestran aumentos en el contenido de C, fundamentalmente en los primeros 5 cm de suelo (Brambilla

et al., 2012; Álvarez et al., 2016; Basanta & Alvarez, 2016;

Barraco et al., 2016) con un rango que varía entre 8 y 41%. También en un estudio de 8 años de efectos acumulados de incorporación de gramíneas en secuencias continuas de soja, se observaron incrementos en el C particulado en la capa de 5-10 cm (Álvarez et al., 2016). Estos incrementos en algunos ambientes, se relacionaron con la cantidad de residuos aportados (Brambilla et al., 2012), mientras que en otros fue independientemente del mismo (Barraco et

al., 2012). También la inclusión de un CS manejado con 1

a 2 pastoreos, dejando un residuo remanente equivalente a 2000-2500 kg MS ha-1, permitió incrementos en los

contenidos de C de un 14% versus un monocultivo de soja (Lardone com. pers.), lo que evidencia que el aporte de raíces también cobra gran importancia en el aporte al stock de C de los suelos. Algunos estudios internacionales muestran que el aporte de raíces de los CS puede ser equivalente a su biomasa área (Sainju et al. 1998; Gardner y Sarrantonio, 2012), mientras que en suelos arenosos de la región semiárida pampeana, la biomasa de raíces de centeno representó entre 40 al 60% de la biomasa aérea (Frasier et al., 2016).

Dinámica de agua

La inclusión de CS modifica la captación, almacenaje y eficiencia de uso del agua de los sistemas agrícolas. En lo que respecta a captación, como se señaló anteriormente, se observan importantes incrementos en la entrada de agua de lluvia (medida a través de la infiltración). La mayor cobertura de biomasa también disminuye la amplitud térmica del suelo superficial (Lardone et al., 2012), que

se traduce en menos pérdida de agua por evaporación. Esto genera una mejora en la eficiencia del uso del agua, que puede aumentar la disponibilidad para el cultivo agrícola siguiente. El ciclo de los CS y su momento de secado afectan significativamente su consumo de agua. Numerosos estudios muestran incrementos significativos en el consumo de agua a partir de encañazón en las gramíneas y de floración en las leguminosas. El consumo de agua en las gramíneas varía generalmente entre 150 y 400 mm, dependiendo del ciclo y momento de secado, aunque en ambientes semiáridos se registraron consumos menores a 100 mm y con altas eficiencias en el uso del agua (Álvarez et al., 2015). Sin embargo, el costo hídrico de incorporar CS en las secuencias no debe realizarse analizando sólo el consumo, sino en comparación con la dinámica hídrica de los barbechos limpios. Numerosos trabajos muestran que barbechos con suelo desnudo presentan eficiencias de barbecho muy bajas o incluso negativas (pérdida de agua en el perfil), ya sea porque los perfiles están completamente cargados (por lo que el agua de lluvia drena hacia capas inferiores), ocurrencia de mayores escurrimientos o pérdidas por evaporación en suelos de baja cobertura superficial. Esto determina que el costo hídrico de los CS representen entre 0 y 90 mm. Las eficiencias de uso del agua por los CS son muy variables (5 a 75 kg MS mm consumido-1) y pueden ser modificadas por la elección de

la especie u otras estrategias de manejo, como fecha de siembra, fertilización, etc.

La disponibilidad hídrica del suelo al momento de la siembra de verano dependerá del momento del secado de los cultivos de CS y las precipitaciones primaverales. En muchos estudios se observó igual o mayor cantidad de agua en sistemas con CS que con barbechos limpios, tanto en suelos profundos (Álvarez et al., 2014; Álvarez

et al., 2013; Barraco y col., 2012; Fernández et al., 2015),

como en suelos someros limitados por tosca (Ross & Manso, 2015).

En ambientes con exceso hídrico, el manejo de los CS se orientará a la elección de especies menos eficientes en el uso del agua (que consumen más mm por kg de materia seca producida) o secado en estadíos fenológicos avanzados.

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7 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Dinámica de Nitrógeno

La utilización de CS disminuye la pérdida de nutrientes móviles, tales como N de nitratos, y esto ocurre principalmente en otoños lluviosos. La presencia de un cultivo creciendo en esta época, permite la captura del nitrógeno mineral residual que, de otra manera, se perdería por lixiviación profunda (Scianca, 2010; Restovich et al., 2012).

La disponibilidad de N en el suelo para el cultivo siguiente depende, en algunos casos, de la especie de CS, fertilización y momento de secado (Álvarez et al., 2013; Lardone & Barraco, 2016), por lo que resulta importante adecuar el manejo del mismo. Otro beneficio adicional de los CS, es la fijación biológica de N cuando se emplean especies leguminosas que permiten no sólo el ingreso una fuente adicional de N, sino también mantener una mayor actividad biológica del suelo.

Dinámica de malezas

Los CS pueden reducir la densidad y biomasa de malezas. Generalmente, la habilidad de estos cultivos (CS) para suprimir el crecimiento de malezas está relacionado con la biomasa producida, la estructura de los cultivares (erectos versus rastreros) (Lardone y Barraco, 2016, Baigorria et

al., 2015, Ledda com. pers.) o con presencia de sustancias

inhibidoras. En algunos casos se disminuyó el uso de herbicidas previo a la siembra del cultivo que sigue en la rotación o la dosis de postemergencia (Baigorria et

al., 2016). El secado mecánico de los CS con rolo es una

técnica que comenzó a difundirse en los últimos años con resultados muy promisorios (Baigorria et al., 2015) y requiere su adecuación según especies y malezas existentes en los lotes, pero resulta una técnica interesante que podría disminuir la utilización de herbicidas en los sistemas agrícolas.

Comentarios Finales

• Los CS permiten incrementar la biodiversidad de los sistemas, mediante la inclusión de nuevas especies, como forma de contrarrestar la simplificación de los sistemas productivos.

(10)

8 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Bibliografía

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Giorgis, A; Lobos, M; Barraco, M; Lardone, A, Giron, P;Berton, C; Prieto, S; Alfonso, C; Colazo, JC; Garnero, G; Gómez, M; Capellino; F; Dania, G; Nagore, P; Raspo, S; Scianca, C, Díaz-Zorita, M; Álvarez, C. 2016. Efecto del manejo sobre propiedades físico hídricas en la región pampeana y chaco pampeana. Actas del XXV Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo. Disponible en: https://www.unrc.edu.ar/unrc/comunicacion/editorial/repositorio/978-987-688-173-9.pdf.

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9 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

Utilización de cultivos

de servicio invernales

como alternativa para

mejorar la estabilidad

estructural del suelo

Efecto de distintos CS sobre la estabilidad

estructural del suelo luego de seis años de

rotación soja-maíz bajo siembra directa y

sobre algunos factores que intervienen en

la agregación del suelo.

Autores: González, H.M.1; Restovich, S.B.2,3; Portela, S.I.2

1 Centro de Bioinvestigaciones, CITNOBA (UNNOBA-CONICET) 2 Grupo Gestión Ambiental, Estación

Experimental Agropecuaria Pergamino, INTA 3 Autor de contacto: [email protected]

Fuente: Ciencia del Suelo (CIENCIA SUELO (ARGENTINA) 35 (1): 1-10, 2017)

Palabras Claves: Método de Le Bissonnais; Carbono Orgánico del Suelo; Glomalinas; Biomasa Aérea.

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10 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Introducción

En las últimas tres décadas, los sistemas agrícolas pampeanos experimentaron un cambio continuo en los sistemas de producción enmarcado por el uso de cultivos transgénicos, siembra directa y mayor uso de fertilizantes y productos fitosanitarios (Viglizzo et al., 2011). Estos sistemas avanzaron hacia rotaciones simplificadas con predominio de cultivos de verano (principalmente soja y, en segundo lugar, maíz) y largos períodos de barbecho otoño-invernal o, a veces, incluyendo trigo como antecesor del cultivo de soja (Viglizzo et al., 2011). Dicho cambio tecnológico permitió un aumento sostenido de la producción, particularmente de maíz, pero provocó una disminución de la fertilidad física del suelo y de las reservas de carbono y nitrógeno orgánicos (Caride et al., 2012). La disminución de la fertilidad física se manifestó en una menor estabilidad estructural, tendencia a la compactación y una reducida infiltración debido a la presencia de estructuras de tipo laminar con orientación de poros preferencialmente horizontal (Sasal et al., 2006). La intensificación y diversificación de las rotaciones a partir de la introducción de cultivos de cobertura (CC) otoño-invernales en sistemas agrícolas, podría constituir una herramienta agronómica para mitigar la degradación edáfica (Schipanski et al., 2014). Durante el período de crecimiento de los CC, sus sistemas radicales junto con asociaciones de bacterias y hongos, intervienen en la formación y ciclado de los agregados del suelo (Goss & Kay, 2005). La estabilidad de la agregación del suelo aumenta la porosidad total y la infiltración, y disminuye la compactación (Magdoff & Weil, 2004). Trabajos previos demostraron que, en el corto plazo, la inclusión de CC incrementa el COS y aumenta transitoriamente la macroporosidad y la estabilidad estructural. Sin embargo, estos cambios ocurrieron en los momentos de mayor aporte de carbono a la rotación y desaparecieron durante períodos de lluvias intensas (de Rouw et al., 2010; Restovich et al., 2011). Por otro lado, hay pocos estudios que evalúen el efecto de los CC sobre la estabilidad estructural en el mediano y largo plazo.

La estabilidad de los agregados es uno de los indicadores más utilizados para determinar el estado de la estructura del suelo (Six et al., 2000). Dicha estabilidad se ve afectada por la textura, la mineralogía de las arcillas, la actividad microbiana y sus exudados y el contenido de materia

orgánica del suelo (MOS). Algunos autores reportaron relaciones positivas entre la estabilidad estructural y el COS bajo diferentes situaciones de manejo y tipos de suelo (Irizar et al., 2013; Novelli et al., 2013). Sin embargo, esta asociación no siempre ocurre ya que: sólo una parte de la materia orgánica interviene en la agregación del suelo, la asociación depende del contenido de carbono de los suelos y porque existen otros agentes cementantes (Tisdall & Oades, 1982). Six et al. (2004) postulan a la materia orgánica particulada o fracción lábil como agente cementante de los agregados del suelo. Wright et al. (2007) también incluyen a las glomalinas, glicoproteínas producidas principalmente por las hifas de los hongos micorríticos arbusculares, como agentes cementantes. La relación entre las glomalinas y la estabilidad de los agregados fue observada en diferentes suelos (Wright & Upadhyaya, 1998) y se la relacionó con distintas prácticas de manejo de los sistemas agrícolas (Wright, 2005).

Entre los factores externos que pueden ocasionar la desagregación del suelo, el más habitual en suelos agrícolas es el humedecimiento a partir de lluvias de distinta intensidad (Le Bissonnais, 1996). Se pueden identificar diferentes mecanismos de desagregación: cuando el humedecimiento es rápido y el suelo está seco, la compresión del aire ocluido en el agregado provoca su estallido; cuando el suelo está humedecido y la lluvia es de moderada intensidad, se produce la desagregación mecánica de los agregados; y cuando el suelo está seco y el humedecimiento es lento, se produce la microfisuración por hinchamiento diferencial. El método de estabilidad estructural de Le Bissonnais (1996) reproduce estas situaciones en el laboratorio a partir de tres pre-tratamientos que se aplican a los agregados para evaluar su resistencia a partir de la separación granulométrica de los agregados resultantes. Este método permite evaluar el efecto del tipo de suelo, del clima y del manejo agronómico sobre la estabilidad estructural.

En dicho contexto, este estudio buscó reproducir en el laboratorio la desagregación por acción del agua que ocurre a campo y analizar el efecto de la intensificación de las rotaciones agrícolas con CC sobre la estabilidad estructural. Los objetivos del trabajo fueron: 1) evaluar el efecto de distintas especies utilizadas como CC sobre la estabilidad estructural del suelo luego de seis años de rotación con

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11 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

soja y maíz bajo siembra directa; y 2) explorar el efecto de diferentes factores que intervienen en el proceso de agregación del suelo.

Materiales y métodos

En 2005 se instaló un ensayo con CC intercalados en una rotación de maíz y soja en la Estación Experimental de Pergamino del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (33º51’S, 60º40’W). El suelo es un Argiudol típico (USDA Soil Taxonomy) de la serie Pergamino sin fase por erosión (pendiente <0,3%) y la textura del horizonte A es franco limosa. El clima es templado subhúmedo, con temperatura media anual de 16,5 ºC y precipitación media anual de 984 mm para el período 1910-2015 (Red Agroclimática, INTA). El diseño experimental fue en bloques completamente aleatorizados con tres repeticiones y cada unidad experimental fue de 10 x 30 m. Los tratamientos fueron las especies otoño-invernales incorporadas como CC en la rotación soja-maíz y un testigo sin CC que se mantuvo libre de malezas (Figura 1). Los CC se sembraron en línea bajo siembra directa. Las especies utilizadas fueron: cebada forrajera (Hordeum vulgare L), ray grass (Lolium multiflorum L), avena (Avena sativa L), cebadilla (Bromus unioloides L), vicia (Vicia sativa L), utilizando densidades de siembra de 70, 20, 80, 25, 70, 5, 20 kg semilla ha-1, respectivamente. Además, se incluyó una consociación de avena+vicia, con densidades de 20 y 40 kg semilla ha-1, respectivamente. Los tratamientos se fertilizaron en el momento de la siembra

de los CC con 14,7 kg P2O5 ha-1. La vicia se inoculó con

Rhizobium leguminosarum biovar viciae, inmediatamente

antes de la siembra.

El maíz (Zea mays L), DK 747, se sembró en líneas separadas a 0,70 m y con 0,20 m entre plantas (≈ 75.000 plantas ha-1). A la siembra se realizó una fertilización de base con 32 kg P2O5 ha-1 y en V5-6 se fertilizó con 32 kg N ha-1 aplicado al voleo en el entre surco (urea). La dosis de fertilizante nitrogenado fue determinada a partir del método del balance, asumiendo una demanda de 213 kg N ha-1 para un rendimiento objetivo de 9,0 Mg ha-1, una oferta de N del suelo de 189 kg ha-1 y una eficiencia de uso del fertilizante del 75%. El cultivo de soja (Glycine max L), var. Don Mario 50048, se sembró a una distancia entre hileras de 0,52 m (≈ 500.000 plantas ha-1). La soja se inoculó con

Bradyrhizobium sp y no se fertilizó con N ni P. El ciclo de

los CC se interrumpió con 3-4 L ha-1 de glifosato (48% principio activo). En el caso del cultivo de maíz, con fechas de siembra de septiembre-octubre, los CC antecesores se secaron a mediados de agosto (en estado vegetativo e inicio del reproductivo) y para el cultivo de soja, con fechas de siembra de octubre-noviembre, el secado se realizó a principios de octubre (en estado reproductivo).

Mediciones

Luego de seis años de rotación soja-maíz con y sin CC, y al momento del secado de los CC antecesores de maíz (15/08/2011), se extrajeron tres submuestras de suelo a

Figura 1

Esquema de la rotación del ensayo de larga duración con cultivos de cobertura. CC: vicia, avena+vicia, avena, cebadilla, ray grass y cebada.

(14)

12 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

0-10 cm de profundidad y se formó una muestra compuesta por cada unidad experimental. Se determinó COS por el método de Walkley-Black (Nelson & Sommers, 1982), concentración total de glomalinas fácilmente extractable de acuerdo a Wright & Upadhyaya (1996) y estabilidad estructural por el método de Le Bissonnais (1996). Además, se utilizaron las relaciones C/N de la biomasa aérea de los CC al momento del secado publicadas en Restovich et al. (2012).

Para determinar la estabilidad estructural, se utilizaron tres submuestras de 10 g de agregados de 3-5 mm de diámetro, secadas en estufa a 40 ºC durante 24 horas. Luego, se aplicaron tres pre-tratamientos:

1) Humectación rápida por inmersión en agua. Se agregaron 10 g de agregados en 50 ml de agua destilada y se mantuvieron durante 10 minutos. Se extrajo el exceso de agua con una pipeta y se realizó el tamizado en húmedo.

2) Desagregación mecánica por agitación luego de la humectación en etanol. Se agregaron 10 g de agregados en 50 ml de etanol al 95% y se mantuvieron durante 30 minutos. Se retiró el exceso de etanol con una pipeta y se pasaron los agregados a 250 ml de agua destilada en un Erlenmeyer. Se agitó de forma manual, simulando el impacto de la gota de lluvia -10 movimientos péndulos suaves desde la cintura pasando por la altura de los ojos y llegando nuevamente al otro lado de la cintura (Diego Cosentino comun pers)-. Se dejó reposar durante 30 minutos, luego se retiró el exceso de agua y se realizó el tamizado en húmedo.

3) Humectación lenta por capilaridad. Tabla de tensión con un potencial mátrico de -0,3 kPa. Se colocaron 10 g de agregados sobre un papel de filtro sobre la tabla de tensión. Se esperó que ocurriera la re-humectación en forma completa (no menos de 60 minutos) y luego se realizó el tamizado en húmedo. Al finalizar los pre-tratamientos, se realizó el tamizado en húmedo. Para ello se colocaron los agregados en un tamiz de 50 µm sumergido en etanol (aparato de Hénin) para realizar la primera separación granulométrica en húmedo a través

de un movimiento vertical combinado con movimientos de semi-rotación (Hénin et al., 1958). Luego, los agregados mayores a 50 µm se secaron en estufa a 40ºC por 48 horas. Posteriormente, estos agregados fueron tamizados por una columna de tamices que permitió separar los agregados por tamaño: >2000 μm, 2000-1000 μm, 1000-500 μm, 500-200 μm, 200-100 μm y 100-50 μm. Se pesaron los agregados retenidos sobre cada tamiz. La fracción <50 µm se calculó como la diferencia entre el peso inicial y la suma de las otras 6 fracciones. El diámetro medio ponderado (DMP) de cada pre-tratamiento, identificado como DMPe para el pre-tratamiento de humectación rápida o efecto estallido, DMPd para el pre-tratamiento de desagregación mecánica y DMPc para el pre-tratamiento de humectación lenta por capilaridad, se obtuvo mediante la suma de las masas relativas de las fracciones remanentes en cada tamiz multiplicadas por la apertura media de los tamices adyacentes:

El promedio de los DMP de los pre-tratamientos representa el diámetro medio ponderado medio (DMPm) y sintetiza la información obtenida a partir de los tres pre-tratamientos. De acuerdo al DMPm, la estabilidad estructural se clasifica como: muy inestable (<0,4), inestable (0,4-0,8), moderadamente estable (0,8-1,3), estable (1,3-2,0) y muy estable (>2,0).

Análisis estadístico

Para comparar los DMP de los distintos pre-tratamientos entre los tratamientos con y sin CC, se utilizó el análisis de la varianza y la comparación de medias se realizó a través del test de Duncan (p<0,10). Los resultados de DMP de los pre-tratamientos analizados por separado, cumplieron con el supuesto de normalidad pero no cumplieron con el supuesto de homogeneidad de varianzas. Se aplicaron las transformaciones correspondientes. Sólo el pre-tratamiento de desagregación mecánica pudo ser corregido con la transformación Arcoseno; el resto de los resultados se analizó mediante el Procedimiento Mixed de SAS (ProcMixed) (SAS, 2009). Se realizaron regresiones lineales entre los distintos DMP, el COS, el contenido total

∑[% partículas retenidas en el tamíz * diámetro medio entre dos tamices (mm)] _________________________________________

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13 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

de glomalinas y la relación C/N de los rastrojos con el Procedimiento REG de SAS (SAS, 2009).

Resultados

Los DMPe de la consociación avena+vicia, cebadilla, avena y vicia fueron mayores que los del testigo, rye grass y cebada

(Figura 2a). Luego del pre-tratamiento de desagregación

mecánica, los DMPd de los agregados de los tratamientos con gramíneas (excepto cebadilla) como CC, fueron mayores

que el del testigo (Figura 2b). Luego del pre-tratamiento de humectación lenta por capilaridad, no se encontraron diferencias en los DMPc entre los tratamientos evaluados

(Figura 2c).

El DMPm de los tratamientos con CC fue superior al del testigo sin CC, pero no hubo diferencias entre las especies o consociación utilizadas (Figura 3). El DMPm de los agregados varió entre 1,91 y 2,03 mm en los tratamientos

Figura 2

Diámetro medio ponderado (DMP) de los agregados para los tratamientos con y sin cultivos de cobertura luego de cada uno de los tres pre-tratamientos del método de Le Bissonnais: a) humectación rápida por inmersión en agua (DMPe); b) desagregación mecánica (DMPd) y c) humectación lenta por capilaridad (DMPc). Letras distintas indican diferencias significativas entre tratamientos (p<0,10).

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14 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

con CC, mientras que el valor del testigo fue de 1,61 mm. Según la clasificación de Le Bissonnais (1996), la estabilidad estructural en la rotación soja-maíz sin CC es estable, y cuando se introducen CC, la estructura del suelo es estable o muy estable (en el caso de la avena+vicia). El COS y el contenido de glomalinas fue similar entre tratamientos y varió entre 16,2 y 18,9 g kg-1 y entre 1,31 y 1,56 µg mL-1 para COS y glomalinas, respectivamente (Tabla 1).

El contenido total de glomalinas se relacionó con los DMP obtenidos luego de los pre-tratamientos de humectación rápida o estallido (DMPe) (R2 =0,69; p<0,02) y de humectación lenta por capilaridad (DMPc) (R2 =0,59; p<0,02) (Figuras 4 y 5, respectivamente) pero no se relacionó con el DMP obtenido luego del pre-tratamiento de desagregación mecánica (DMPd) (R2 =0,02 p<0,77). El COS se relacionó con el DMP obtenido luego del pre-tratamiento de humectación rápida o estallido (DMPe) (R2 =0,49; p<0,08; Figura 6) y no mostró relación con los de desagregación mecánica y de humectación lenta por capilaridad. El contenido total de glomalinas en el suelo permitió explicar el 60% de la variación del DMPm (p<0,04;

Figura 7), en cambio, el COS no explicó la variación del

DMPm de los diferentes tratamientos.

La estabilidad de los agregados también estuvo relacionada con la calidad de la biomasa aérea de los CC descripta a partir de su relación C/N. Los valores de DMPd del pre-tratamiento de desagregación mecánica se asociaron con la

relación C/N de la biomasa aérea de los CC al momento del secado 2011 (R2 =0,84; p<0,01), y también con el promedio de las relaciones C/N obtenidas durante los 6 años de ensayo (R2 =0,70; p<0,03; Figura 8).

Discusión

Luego de seis años de rotación soja-maíz, todos los tratamientos que incluyeron cultivos de cobertura mejoraron la estabilidad de los agregados (DMPm) en comparación con la rotación sin CC. La introducción de CC en la rotación generó diferentes producciones de biomasa aérea a lo largo de los años (Restovich et al., 2012) y también diferentes aportes de

Figura 3

Diámetro medio ponderado medio (DMPm) para los tratamientos con y sin cultivos de cobertura. Letras distintas indican diferencias significativas entre tratamientos (p<0,06).

Tabla 1

Carbono orgánico del suelo (COS) y concentración de glomalinas luego de seis años de rotación soja-maíz con y sin (testigo) cultivos de cobertura. Letras distintas indican diferencias significativas entre tratamientos (p<0,10).

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15 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Figura 4

Relación entre el diámetro medio ponderado del pre-tratamiento de humectación rápida o estallido (DMPe) y el contenido total de glomalinas para los tratamientos con y sin cultivos de cobertura (R2 =0,69; p<0,02).

Figura 5

Relación entre el diámetro medio ponderado del pre-tratamiento de humectación lenta por capilaridad (DMPc) y el contenido total de glomalinas para los tratamientos con y sin cultivos de cobertura (R2 =0,59; p<0,04).

carbono al sistema. En el corto plazo (dos años de rotación con CC), estos aportes de carbono orgánico se relacionaron con mejoras temporarias en la estabilidad de los agregados (Sasal & Andriulo, 2005; Restovich et al., 2011). Sin embargo, nuestros resultados de mediano plazo indican que el COS no contribuyó a mejorar la estabilidad global de agregados. Existen controversias respecto del papel de la MOS en relación con la estabilidad estructural, especialmente cuando se establecen asociaciones con la materia orgánica total y no con alguna de sus fracciones más activas, como la materia orgánica particulada. Por este motivo, es relevante tener en cuenta otros agentes de agregación, como la glomalina producida por los hongos micorríticos arbusculares (Rillig et

al., 2002), que en este trabajo mostraron una buena relación

con la estabilidad estructural (Figuras 3 y 4).

Además de evaluar la estabilidad global de los agregados del suelo, el método de Le Bissonnais (1996) permite analizar la respuesta a distintos mecanismos de desagregación por acción del agua a través de diferentes pre-tratamientos. Así, valores de DMP mayores ocurren cuando luego de un pre-tratamiento predominan los agregados de mayor diámetro, lo que significa que el suelo es más estable frente a ese pre-tratamiento. En la medida en que un suelo presenta menor estabilidad, los pre-tratamientos provocan mayor disgregación y predominan los agregados de menor diámetro, que se traducen en valores de DMP menores. En el caso del pre-tratamiento de humectación rápida, las diferencias en el DMPe entre los tratamientos con CC y el testigo estuvieron asociadas al COS y al contenido de glomalinas. La MOS aumenta la cohesión interna de las partículas y la porosidad

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16 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Figura 7

Relación entre el diámetro medio ponderado medio (DMPm) de los agregados y el contenido total de glomalinas para los tratamientos con y sin cultivos de cobertura (R2 =0,60; p<0,04).

Figura 6

Relación entre el diámetro medio ponderado del pre-tratamiento de humectación rápida o estallido (DMPe) y el carbono orgánico del suelo (COS) para los tratamientos con y sin cultivos de cobertura (R2 =0,49; p<0,08).

Figura 8

Relación entre el diámetro medio ponderado del pre-tratamiento de desagregación mecánica (DMPd) y la relación C/N de la biomasa aérea de los distintos cultivos de cobertura al momento del secado (promedio de 6 años) (R2 =0,70; p<0,03).

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17 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

del suelo, disminuyendo el estallido de los agregados luego de una lluvia intensa sobre suelo seco. Cosentino et al. (2006) reportaron un aumento del 28% en la resistencia al estallido en un suelo con aportes externos de rastrojos con respecto al mismo suelo sin aportes.

Por otro lado, la inclusión de CC en el período otoño-invernal, extiende el período con raíces vivas en el suelo que funcionan como huéspedes para hongos micorríticos. Las glomalinas producidas por sus hifas, cubren y saturan los poros de los agregados, e impiden que el agua ingrese abruptamente, protegiéndolos así del efecto estallido (Rillig, 2004). Abiven

et al. 2007 observaron que la estabilidad estructural luego

de este pre-tratamiento, aumentaba en función de la longitud de las hifas de los hongos presentes en el suelo. Las distintas especies utilizadas como CC varían en su capacidad de micorrización: la cebada, por ejemplo, posee una baja eficiencia de asociación con hongos micorríticos (Baon et al., 1993; Boyetchko & Tewari, 1994; Chen et al., 2004; Lehmann & Rillig, 2013). Sin embargo, no se puede inferir que la cebada genere poca agregación, debido a que la glomalina y el COS

no son los únicos factores determinantes de la estabilidad estructural del suelo. Las raíces también generan una fuerte cohesión entre los agregados del suelo, aumentando la estabilidad estructural (Abiven et al., 2009). La habilidad de las diferentes especies para mejorar la estabilidad estructural del suelo está relacionada con su crecimiento radical y actividad rizosférica, donde se generan diferentes sustancias cementantes (por ejemplo, polisacáridos) (Mardhiah et al., 2014; Rillig et al., 2014). De este modo, a través del COS, las glomalinas y las raíces, los CC generaron una estructura más estable frente a la lluvia, especialmente cuando se utilizó cebadilla, avena, vicia y avena+vicia como CC.

En el pre-tratamiento desagregación mecánica, las diferencias entre los tratamientos con gramíneas como CC y el testigo estuvieron asociadas a la calidad (relación C/N) de la biomasa aérea producida. La avena, la cebada y el rye grass presentaron las mayores relaciones C/N a lo largo de seis años de ensayo, en comparación con el resto de los CC (Restovich

et al., 2012). Los rastrojos en superficie protegen al suelo

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18 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

resultados indican que la perdurabilidad de los residuos de estas gramíneas habría contribuido a proteger en mayor medida a los agregados de la acción de la gota de lluvia en el mediano plazo. No obstante, Abiven et al. (2007) observaron que luego de este pre-tratamiento, la estabilidad estructural se relacionó con la longitud de las hifas de los hongos del suelo, lo que demuestra que estos últimos también proporcionan resistencia a la desagregación mecánica.

El pre-tratamiento de humectación lenta por capilaridad es menos agresivo que los de humectación rápida y de desagregación mecánica, y sólo permite detectar diferencias

de estabilidad de agregados bajo situaciones de manejo muy contrastantes (Gabioud et al., 2011). A partir de este pre-tratamiento, no se pudieron diferenciar las rotaciones. Sin embargo, después del pre-tratamiento de humectación lenta, la proporción de agregados de mayor tamaño (>2000 µm) fue mayor en los tratamientos con CC que en el testigo (51 y 35%, respectivamente) (datos no mostrados). Abiven et al. (2007) observaron que los valores de estabilidad estructural luego de este pre-tratamiento estuvieron relacionados con los polisacáridos de los distintos residuos incorporados al suelo. En nuestro estudio, el DMPc se relacionó con el contenido de glomalinas del suelo como agente cementante.

Conclusiones

• La inclusión de especies de ciclo otoño-invernal como cultivos de cobertura durante los períodos de barbecho, mejoró, en el mediano plazo, la estabilidad estructural del suelo respecto de la rotación sin CC. Esta mejora estuvo asociada, particularmente, al COS y al contenido de glomalinas que participaron como agentes agregantes, siendo más importante el efecto de las glomalinas que el COS.

• El método propuesto por Le Bissonnais permitió detectar diferencias de estabilidad entre los tratamientos con y sin CC, y entre las especies utilizadas como CC, y comprender los mecanismos de protección de los agregados asociados a cada especie o familia de especies. Algunas especies mejoraron la estabilidad estructural a través de la protección contra el estallido de los agregados asociada al COS y al contenido de glomalinas del suelo (cebadilla, avena+vicia, vicia, y avena) y otras a través de la protección contra el impacto de la gota de lluvia por la perdurabilidad de los rastrojos (rye grass, cebada y avena). La avena fue la única especie que aumentó el DMPm a través de los dos mecanismos.

• En este trabajo se demostró que los CC constituyen una herramienta útil para mejorar la estructuración del suelo en el contexto del cambio tecnológico que caracterizó a los sistemas agrícolas pampeanos en las últimas décadas. En el futuro, los agroecosistemas tendrán que hacer frente a una mayor variabilidad climática con mayor presencia de eventos de lluvia extremos, con el consiguiente deterioro de la estructura del suelo. Por lo tanto, es importante seguir evaluando cómo los CC pueden estimular la estructuración del suelo y también su capacidad de recuperación bajo escenarios climáticos variables en el largo plazo.

Agradecimientos

Al apoyo económico del INTA, a través de los Proyectos PNSUELO 1134042 ‘‘Aprovechamiento de residuos

para aumentar el reciclaje en el suelo. Sumideros de C y emisiones del suelo’’ y 1134023 ‘‘Indicadores

de calidad del suelo para el monitoreo de la sustentabilidad de sistemas productivos’’. A D. Cosentino y

P. García Parisi, por la revisión y aportes al trabajo. También agradecemos a D.A. Colombini y F. Villalba

por su ayuda con las tareas de campo, y a L. S. García y D. Chavarría, por las determinaciones de carbono

orgánico del suelo y glomalinas. Y a Catalina Amendola por el apoyo estadístico.

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19 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Bibliografía

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20 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

Análisis de calidad de

cultivos de servicio

Autores: Sá Pereira, E. de1; Galantini, J.A.2; Quiroga, A.3 1INTA AER Coronel Suárez–EEA

Bordenave; 2CIC, CERZOS (UNS-CONICET) y

Depto. Agronomía (UNS); 3INTA EEA Anguil - Pcia. La Pampa; Argentina. *Contacto: [email protected]; Sauce Corto 589 - (7540) Coronel Suárez, Buenos Aires, Argentina; Tel: 02926-431522

Resultados de los distintos parámetros de calidad

evaluados sobre diferentes variedades de cultivos

de servicio, y combinaciones de los mismos a lo

largo de distintas campañas agrícolas.

20 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

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21 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Introducción

Una de las maneras para evaluar la sustentabilidad de los ecosistemas es en términos de su impacto sobre el stock de carbono orgánico (CO) del suelo, el cual muestra estrecha relación con el aporte de residuos (Andriulo et

al., 2001). Desde el inicio de la agricultura en la pradera

pampeana se ha alertado sobre su impacto en el medio ambiente. Las diversas prácticas, propuestas y adoptadas, fueron debatidas tanto por productores y técnicos, como por políticos ajenos al sector (Casas, 2007a). A fines de los ´70, se escucharon reclamos en contra de la agricultura continua frente a la rotación con praderas. La caída en aproximadamente un 50% de los niveles de materia orgánica (MO) en pocos años fue el reflejo de este proceso, como atestiguan numerosos trabajos en la zona núcleo pampeana (Casas, 2007a). Además, las circunstancias económicas favorecieron e impulsaron la agriculturización. En muchos casos, el proceso de agriculturización, a partir de una mayor participación de cultivos de soja y girasol, ha significado una importante reducción en el aporte de

residuos y en los contenidos de MO, nitrógeno (N) y fósforo (P), acentuándose los procesos de degradación física y de pérdidas de suelo por erosión, tornando a los sistemas de producción no sustentables (Quiroga et al., 2009; Sainz Rosas et al., 2012). Además, los cereales de invierno han visto disminuidos el área sembrada y sus rendimientos en los últimos años secos, y ellos representan la principal fuente de carbono (C) para el suelo en la rotación. Los sistemas de producción que se basan en un cultivo por año generan tiempos de barbecho excesivamente largos, en los que se aumenta la probabilidad de tener pérdidas de agua del suelo y de nutrientes por erosión o lixiviación (Díaz-Ambrona et al., 2005; Reicosky, 2007; Müller, 2008). La siembra directa (SD) en la región pampeana actuó como un importante freno a esta degradación. Su adopción fue inicialmente lenta, pero en la campaña 1991/92 comenzó un constante crecimiento de este sistema de siembra, dado que el escenario económico (relación costo/beneficio) permitió mejores resultados.

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22 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES

La descomposición de los residuos de cultivos aportados es realizada, esencialmente, por los microorganismos heterotróficos del suelo que utilizan elementos para su nutrición y carbono necesario para la producción de energía y formación de tejidos microbianos (Aita

et al., 2003). Entre tanto, factores abióticos y bióticos

determinan la velocidad del proceso de descomposición y definen la persistencia de estos residuos en la superficie del suelo (Espindola et al., 2006).

La tasa de descomposición de cultivos de cobertura-servicio (CS) depende de su naturaleza (composición química, relación C/N), de su volumen, de la fertilidad del suelo, del manejo de la cobertura y de las condiciones climáticas, principalmente precipitaciones y temperaturas. Estos factores influencian directamente en el metabolismo de los organismos descomponedores del suelo, principales agentes responsables por la descomposición de los residuos (Alvarenga et al., 2007).

Entre los factores que interfieren en la actividad microbiana, consecuentemente sobre la tasa de descomposición de los residuos, resultan relevantes el contacto suelo/residuo (Amado et al., 2000), el régimen hídrico (Parton et al., 2007),

la disponibilidad de N inorgánico en el suelo (Wiethölter,

1996), la temperatura (Koenig et al., 1994), las relaciones

Carbono/Nitrógeno (Mary et al., 1996) y Lignina/N (King,

1993), el tenor de lignina y polifenoles (Jama; Nair, 1996) y la

concentración de N en el tejido vegetal (Parton et al., 2007).

Entre estos factores, la relación C/N de los residuos adicionados al suelo asume un rol importante en la descomposición y en la relación mineralización/ inmovilización de N a la solución del suelo. Janssen (1996), analizando varios estudios relacionados a la mineralización de N, encontró que la fracción de N orgánico mineralizada estaba inversamente relacionada con la relación C/N y de manera idéntica a la descomposición de los residuos. La caracterización de CS a través de la información sobre el contenido de fibra medida por medio del método de fibra detergente ácido (FDA), utilizada para discriminar entre materiales similares (van Olphen et al., 1998), excluye otras fracciones de igual o mayor relevancia en la valoración de la calidad de un forraje. El contenido relativo de carbohidratos solubles (CNES, Lignina y Carbono) son también indicadores

importantes de la calidad, los que analizados juntos a los contenidos de proteína bruta (PB) y FDA permiten una mejor valoración del potencial de cada recurso. La información sobre la producción y el perfil de calidad de CS de otoño/invierno en la región sub-húmeda es escasa, en especial incluyendo los CNES, lignina y la relación Lignina/N. La hipótesis principal de este estudio es que los CS y sus asociaciones de otoño/invierno alteran la dinámica de descomposición y liberación de nutrientes de los residuos en superficie. Con el objetivo de evaluar la contribución en C (cobertura) y N de avena, vicia y trébol al cultivo de maíz, se iniciaron una serie de investigaciones en abril de 2005. Comparativamente se evaluaron parámetros de calidad de los residuos aportados.

Materiales y métodos

El trabajo fue realizado entre las campañas agrícolas de 2005/08. Las experiencias se realizaron en un radio de 15 a 40 km de la localidad de Coronel Suárez. Los suelos se clasifican en Argiudoles típicos franco arcilloso (M17 tc2), Las coordenadas de la Aerostación de Coronel Suárez (SMN) son: (37º 25’ 47,6’’ S 61º 44’ 59’’ W y 243 m de altitud sobre el nivel del mar). Las especies utilizadas como CS de inviernos fueron: Avena (Avena sativa), Vicia (Vicia sativa), Trébol pastoreo “Laser” (Trifolium resuspiratum), Trébol cobertura “Leithering” (Trifolium resuspiratum), Trébol balanza (Trifolium balansae), Avena sativa + Vicia sativa. Todos los ensayos se realizaron bajo el sistema de SD con antecesor trigo en “La Emilia” (S1) (01/04/05), “Paraje G8” (S2) (01/03/06) y en el tercer año en tres sitios diferentes “La Uruguaya” (S3) (01/03/07), “El Hinojo” (S4) (07/03/07) con similares características de suelo y “Cura Malal” (S5) (07/03/07). Se realizaron dos cortes manuales a los 152 y 241 días (año 2005), 122 y 226 días (año 2006) desde la siembra, y un solo corte a los 227 días en el año 2007. Se midió peso verde en el campo y luego se llevó una alícuota a estufa con circulación de aire forzado a 60ºC hasta lograr un peso constante y determinar contenido de MS. Luego fue molido en un triturador de forraje, se tomaron submuestras de lo obtenido y nuevamente se realizó el proceso con el molino Willey equipado con maya de 40 mesh. Sobre esa fracción seca y molida se procedió a realizar las siguientes determinaciones: a) Producción de forraje (Mg MS/ha),

b) contenido de materia seca (%), c) nitrógeno total por

(25)

23 Cultiv os Inv ernales 2018 Red de INNO VADORES Figura 1

a) Producción de MS en kg/ha y b) Acumulación de nitrógeno en kg/ha de los cultivos de cobertura.

Producción de MS (kg/ha) de la biomasa aérea de los cultivos

de cobertura. Acumulación media de nitrogeno (Kg/ha) en la biomasa de los cultivos de cobertura.

química en laboratorio a través de los parámetros de fibra detergente neutra (FDN) y ácida (FDA, Goering and Van Soest. 1970), carbohidratos no estructurales (CNES, Bailey, 1958; Ovejero et al., 1987) y Lignina, y e) carbono (C %) (Analizador automático LECO). Los ensayos presentaron un diseño en bloques completamente aleatorizados y los datos obtenidos fueron sometidos a análisis de la variancia (ANOVA), para cada año por separado. Para los factores de naturaleza cualitativa (CS puros o asociados), las medias de los tratamientos fueron comparadas a través del test de Diferencias Mínimas Significativas de Fisher LSD a 5 %.

Resultados y discusión

Producción de materia seca (MS) y Nitrógeno acumulado en la biomasa área de los cultivos de servicio

Considerando la producción de MS media de los muestreos del mes de Julio, se observó que la Vicia presentó el mayor valor (1730 kg/ha), seguido por la avena (1270 kg/ha) y los tréboles de Cobertura y Pastoreo (410 y 390 kg/ha). En los muestreos del mes de octubre en promedio de los tres años y cinco sitios de ensayos, la avena obtuvo una producción de MS (3360 kg/ha) superior a la de Vicia (2450 kg/ha) y a la de los Tréboles Cobertura y Pastoreo (1090 kg/ha) (Figura

1a y foto anexo). La superioridad de la avena sobre la vicia

fue corroborada por otros autores (Heinrchs et al., 2001) en estudios realizados en el Sur de Brasil. En Argentina, Barraco

et al. (2009) y Quiroga et al. (2009) encontraron resultados

similares trabajando en suelos Hapludoles y Haplustoles. Se refuerza también la afirmación de Monegat (1991), donde la avena es un cultivo de mayor rusticidad y agresividad que las leguminosas, además de presentar la característica y capacidad de macollar. La elevada producción de MS de la avena en el segundo año (6430 kg/ha), en sucesión a la una rotación trigo/soja, no alcanzó a aquella encontrada por Capurro et al. (2009) trabajando con avena (8040 kg/ ha) en suelos Argiudoles típicos del este de Córdoba, ricos en materia orgánica y que fue superior a las reportadas por Quiroga et al. (2009) trabajando con Centeno fertilizado (4910 kg/ha) en la región subhúmeda pampeana.

En cultivos puros, la cantidad de N acumulada por la vicia, en el 2005, 2006 y 2007 siempre fue superior a la avena con y sin fertilizante y a los diferentes tréboles utilizados. En promedio, en los tres años y los 5 sitios de ensayos evaluados, la vicia acumuló cerca de 90 kg/ha de N en la materia seca aérea, contra, 67 kg/ha de la avena fertilizada, 63,6 kg/ha en avena + vicia, 38 kg/hade la avena sin fertilizar y apenas 25,31 kg/ha en los tréboles (Figura 1b).

Contenido de Celulosa, hemicelulosa, carbohidratos no estructurales solubles (CNES) y Lignina

Una característica todavía poco estudiada en los CS es la concentración en la biomasa de los parámetros de calidad de un forraje como son: celulosa, lignina y carbohidratos no estructurales solubles (CNES). Estos parámetros son

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