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Juegos de poder NOTA DE TAPA >>>

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Juegos

de poder

Juegos

de poder

En un informe especial, analizamos la convulsionada situación

que viven cuatro países clave en la estrategia internacional de

la Administración Obama: Afganistán, Pakistán, Irán e Irak.

¿Cuáles son los conflictos políticos internos?, ¿cómo se vive la

amenaza fundamentalista? ¿y cuáles son sus consecuencias

sobre el control de los recursos energéticos de la región? Por

Virginia Scardamaglia / Fotos: AFP.

En un informe especial, analizamos la convulsionada situación

que viven cuatro países clave en la estrategia internacional de

la Administración Obama: Afganistán, Pakistán, Irán e Irak.

¿Cuáles son los conflictos políticos internos?, ¿cómo se vive la

amenaza fundamentalista? ¿y cuáles son sus consecuencias

sobre el control de los recursos energéticos de la región? Por

Virginia Scardamaglia / Fotos: AFP.

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a región de Medio Oriente y Asia del Sur, que es el hogar de países como Irán, Irak, Afganistán y Pakistán, ha sido escenario de numerosos con-flictos a través de la historia, no solo entre ellos mismos, sino también a través de intervenciones extranjeras. Es que no solo la región es una valiosa fuente de recursos naturales como el petróleo, sino que ha sido muchas veces santuario de gru-pos islamistas extremistas, y, por lo tanto, una importante fuente de preocupación y atención constante para Estados Unidos. Si bien poseen características distintas, estos cuatro países comparten mucho: son propietarios de recursos estratégicos; se enfrentan a luchas religiosas entre chiítas y sunnitas; pueden convertirse en aliados estratégicos o en enemigos feroces de Estados Unidos, según el momento; se enfrentan actualmente a fuertes crisis eco-nómicas –provocadas en gran parte por la estrepitosa caída en los precios del petró-leo- e inestabilidades políticas, en las cuales grupos insurgentes tienen un importante rol; y podríamos seguir. Pero también tie-nen grandes diferencias, sobre todo en sus

intereses. Cada país juega su propio juego en los vecinos buscando, en el caso de Irán, consolidarse como potencia regional, y en el caso de Pakistán, preservar su seguridad ante enemigos históricos como India. En el medio, Afganistán e Irak son parte de una pugna de influencias por poner en el poder a un “amigo sunnita”, funcional a los intereses de Arabia Saudita, o a un “amigo chiíta”, funcional a los intereses iraníes. De esta forma, repasaremos el esta-do de situación en países esta-donde la religión es el principal criterio de identidad, con-formando una manera de ordenación social distinta a la que conocemos y a par-tir de la cual se intentan tejer influencias y alianzas que acrecienten el poder de los países en el tablero regional y mundial.

Una religión, diversas creencias

Es bien sabido que dentro del Islam hay diversas ramas que se disputan el poder dentro de la misma religión, y este es un factor importante a la hora de analizar la actualidad de la región. La lucha más intensa se da entre sunnitas –entre el 80 y

el 90% del total de musulmanes, que son liderados por Arabia Saudita- y los chiítas –una rama no tan extendida pero igual-mente fuerte, liderada por Irán-. Pero, ¿cuáles son las diferencias entre los dos gru-pos? Básicamente, los chiítas consideran que los sucesores de Mahoma debían ser sus descendientes naturales, mientras los sunnitas consideraban que el sucesor debía elegirse dentro de la misma tribu del pro-feta. Esto, por supuesto, trae en la práctica distintas concepciones del poder, de orde-nación social y de la relación del hombre con Dios.

La división surgió tras la muerte de Mahoma en el año 632, que desembocó en lo que se conoce como la “fitna” o “gran discordia”. Después de la muerte del pro-feta, los creyentes decidieron instituciona-lizar el liderazgo de la comunidad creando un califato. Los primeros califas (o “suce-sores”) fueron elegidos por consenso. Pero luego la comunidad se dividió en torno al mecanismo de sucesión. Los “legitimistas”, hoy conocidos como chiítas, pensaban que el liderazgo de la comunidad debía recaer en un miembro de la familia de Mahoma. Por lo tanto, consideraban que los

herede-L

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ros debían ser en primer lugar su primo y yerno Alí, y luego sus hijos, Hasán y Husein. Pero luego surgió otra corriente, que dio origen al grupo hoy conocido como sunnita, que descartaba la descen-dencia como criterio y consideraba que el único criterio de sucesión debía ser perte-necer a la tribu de Quraish, de la que pro-cedía Mahoma. Finalmente, surgió una tercera corriente, que hoy tiene menor importancia, compuesta por los jariyíes, quienes pensaban que la dignidad califal emana de la comunidad, y que esta debe elegir libremente al más digno “aunque sea un esclavo negro”.

Alí y sus dos hijos, Hasán y Husein, fueron los tres primeros profetas del chiísmo. La sucesión de Alí, de padre a hijo, se inte-rrumpió en 872, con la desaparición del duodécimo imán, conocido como “el Madhi”. Según la corriente duodecímana del chiísmo, este imán está vivo pero per-manece “oculto”. Para los chiítas, el imán tiene legitimidad, en nombre del Madhi, para interpretar la Ley y transmitir los mis-terios divinos a sus sucesores. Los sunnitas, por el contrario, están convencidos de que Dios no ha podido abandonar a los cre-yentes con la desaparición del duodécimo imán y de que no hay intermediación entre el hombre y Dios. Los sunnitas se presentan como los guardianes de la tradi-ción del Profeta y consideran que la misión principal del califa se limita a velar por la aplicación y la observancia de la Ley, tal como fue revelada en la profecía. Pero, a pesar de estas diferencias, son más cosas las que unen a chiítas y sunnitas que las que los separan: todos los musulmanes creen en un sólo Dios, en un libro único (el Corán) y comparten los mismos principios fundamentales éticos y morales.

Irán: la República convulsionada

La República Islámica de Irán lleva este nombre desde 1979, cuando se derrocó a la monarquía del Sha Mohammad Reza Pahlevi, aliado de Estados Unidos. La “revolución islámica”, como se la conoce, fue llevada adelante por el clero chiíta bajo el liderazgo del Ayatolá Jomeini, rechazando de esta forma la “occidentalización” del gobierno. El

sis-La República Islámica de Irán disputa la posición de potencia regional con Arabia Saudita. “Irán objetivamente debería ser potencia regional si tenemos en cuenta los datos de su población, recursos y PBI. El único problema es que los iraníes no son ára-bes sino persas, y es muy difícil que países como Arabia Saudita u otros acepten que el orden regional del Golfo esté dado por un país no árabe”, explicó el especialista Paulo Botta a DEF, quien destacó las grandes diferencias étnicas entre persas y árabes. “Hay una conciencia nacional iraní muy importante, en el sentido que son musulmanes pero son algo distinto al resto”, agregó. ¿Pero por qué un país persa es uno de los mayores adeptos al islamismo, teniendo a su presidente como uno de los mayores negadores del Holocausto judío? Para encontrar una respuesta debemos remontarnos al siglo VII, cuando la expansión islámica llevó a la conquista de Persia. De esta forma, se produjo la decadencia de la religión zoroástrica en los territorios iraníes y con el paso de los siglos, la inmensa mayoría de los pueblos se convirtieron al Islam, sobre todo a su rama chiíta. “Los iraníes tomaron la religión fruto de esa expansión islámica, pero había una cultura previa muy importante que hizo que estos elementos culturales ára-bes fueran reformados al llegar a Irán”, indicó Botta.

Un líder islámico pero no árabe

>Irán

> Disturbios Una muestra de los violentos incidentes que se dieron entre los opositores al regimen de Ahmadinejad y la Policía

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tema político iraní es muy particular, ya que hay funcionarios seleccionados democráticamente, como el presidente, el Gabinete o el Parlamento, y otros seleccionados sin votación popular y cla-ramente pertenecientes a una elite, como el Consejo de Guardianes, un grupo de teólogos y juristas que tienen capacidad de vetar leyes o a candidatos electorales, quienes son seleccionados por el Líder Supremo, el Poder Judicial y el Parlamento.

A Irán, que es el segundo país con mayor población de Medio Oriente después de Egipto –71,2 millones según la ONU, la mayoría de la rama chiíta del Islam-, le sobran los problemas, no solo a su inte-rior sino también con el exteinte-rior. Ya es conocida la disputa con la comunidad internacional sobre el programa nuclear iraní, que según el presidente Mahmoud Ahmadinejad tiene fines pacíficos, pero que es visto con desconfianza sobre todo por Estados Unidos, que cree que Irán está buscando obtener un arma nuclear. Además, el presidente iraní es conocido por negar el Holocausto judío, por lo que ha sido duramente criticado y es considerado extremista.

Al interior, hay una lucha entre conser-vadores y reformistas, encabezados por Ahmadinejad y Mir Hussein Mousavi respectivamente, cuya contienda electo-ral por la presidencia a mediados de junio desató una cuasi guerra civil entre ambos bandos. Los primeros proclama-ron la victoria de Ahmadinejad –y obtu-vieron el apoyo del líder supremo de Irán, el Ayatolá Jamenei-, mientras los segundos alegaron la existencia de fraude electoral y reclamaron nuevos comicios. Las razones de una batalla tan feroz son varias pero hay una que se destaca. “La oposición a Ahmadinejad es sobre todo por la gran crisis económica que vive el país”, explicó a DEF Paulo Botta, exper-to en asunexper-tos iraníes de la Fundación para las Relaciones Internacionales y el Diálogo Exterior (FRIDE). Es que, a pesar de ser el cuarto productor mundial de gas y petróleo, la economía iraní está marcada por la ineficiencia en el sector estatal, por los altos niveles de inflación, falta de inversión, desempleo y corrup-ción.

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Si bien ha experimentado un relativo rápido crecimiento (aproximadamente el 6% anual), la República Islámica se enfrenta a grandes desafíos económicos. En primer lugar, mantiene una depen-dencia de sus recursos petroleros, que constituyen el 80% de su PBI. El gasto estatal de la gestión de Ahmadinejad es uno de los más altos que ha visto el país: los recursos son utilizados en políticas populistas, como el subsidio de necesi-dades básicas y el mantenimiento de los empleos estatales –medidas que han cos-tado entre 180 y 200 mil millones de dólares, según estimaciones del International Crisis Group-. Pero el colapso del precio del petróleo provocó que, tal como sucedió con el resto de los países de la región, el país haya entrado en una crisis importante.

Sin embargo, la economía no es la única razón para oponerse a Ahmadinejad. “Gran parte de la población tiene menos de 30 años, y ven cómo se han visto reducidas sus libertades con respecto a la época del anterior presidente, el refor-mista Muhammad Jatami (1997-2005)”, explicó Botta, que tiene un blog de noticias iraníes en español (http://noticiasdeiran.blogspot.com). “En último lugar, se oponen por el aisla-miento internacional que ha causado Ahmadinejad”, agregó.

Irak: una alianza con el enemigo

Tras seis años de presencia norteameri-cana y cientos de atentados, la situación en Irak parece mostrar algunos destellos de esperanza, con mejoras relativas en la seguridad en los últimos meses. Pero, si bien el número de atentados descendió, el miedo sigue latente ya que no han desaparecido. Quizás uno de los elemen-tos más importantes para lograr este avance ha sido la alianza entre las tropas estadounidenses y un grupo sunnita denominado “los Hijos de Irak”, ex insurgentes que ahora juegan un papel clave en el combate de Al Qaeda y la mejora de la situación de seguridad. ¿Cómo y por qué? A través de sus mili-cias, “que conocen al enemigo” según ellos mismos, y a cambio de un sueldo

Desde hace varios años Irán se lanzó al desarrollo de un programa nuclear, supuesta-mente con fines pacíficos o civiles. Sin embargo, la comunidad internacional teme que el régimen iraní esté buscando obtener un arma nuclear. “Una de las razones por las que Irán quiere tener un programa nuclear es porque ve que India, Israel y Pakistán tie-nen armas nucleares, y no todos ellos son amigos de Irán”, opinó el especialista Robert Matthews de FRIDE. Si bien el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha podido realizar algunas inspecciones, se le ha negado acceso a algunas áreas sensibles. Según el último informe de la Junta de Gobernadores del organismo del 8 de junio pasado, “Irán no ha suspendido sus actividades relacionadas con el enriquecimiento (de uranio) ni su trabajo en los proyectos asociados con el agua pesada, como ha pedi-do el Consejo de Seguridad. Contrariamente a la petición de la Junta de Gobernapedi-dores y las exigencias del Consejo de Seguridad, Irán ni ha aplicado el protocolo adicional ni ha cooperado con el Organismo en relación con las cuestiones pendientes que susci-tan preocupaciones y que deben ser aclaradas para excluir la posibilidad de que el pro-grama nuclear de Teherán tenga dimensiones militares”.

El programa nuclear iraní

>Amenaza

> Irak Una mujer llora desconsolada sobre los restos de la explosión de un coche bomba en el norte de Kirkut

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de 300 dólares mensuales, que le cuesta al gobierno norteamericano unos 16 millones de dólares mensuales en salarios para los cerca de 90.000 Hijos de Irak, según publicó el diario El País de España. Esta política no está exenta de problemas. Si bien este aliado le cae como anillo al dedo a las tropas nortea-mericanas, al gobierno del chiíta Nuri al Maliki no le agrada, ya que considera a estas milicias como un problema poten-cial a futuro.

Por otro lado, está la tan reclamada reti-rada de Irak. Si bien habrá próximamen-te un descenso de tropas en el país, muchas de las cuales se movilizarán a combatir a Al Qaeda en Afganistán, Estados Unidos aún no se retirará por completo. El presidente Barack Obama prometió que a finales de agosto de 2010 habrá acabado la misión de combate y habrán vuelto entre 90.000 y 92.000 soldados. Pero se quedarán hasta 2011 otros 50.000 para proteger a los diplo-máticos estadounidenses implicados en la reconstrucción, para adiestrar y aseso-rar a las Fuerzas Armadas iraquíes y para agotar el plazo pactado por el anterior presidente, George W. Bush. Del lado iraquí, las opiniones sobre la permanen-cia de las tropas norteamericanas están divididas: según la BBC, los sunnitas se ven como uno de los grupos débiles ante el gobierno, dominado por la secta chií-ta. Por eso, si bien han venido luchando contra el Ejército estadounidense, quie-ren que las tropas se queden un poco más por miedo a una “venganza” chiíta por los anteriores años de poder sunnita bajo Saddam Hussein. Lo mismo temen los kurdos en el norte, que son minoría y consideran necesaria la protección del gobierno chiíta.

A la luz de los hechos, los mayores pro-blemas en Irak aún provienen de la opo-sición entre las tres facciones, chiítas, sunnitas y kurdos. Hay rivalidades sobre el mantenimiento de la influencia políti-ca, posiciones en el gobierno, la utiliza-ción de los ingresos estatales, el control de los recursos y las ganancias petroleras, tanto a nivel local, provincial y nacional. Pero a esto se le suman los problemas económicos, entre los que se encuentran el alto desempleo –que alcanza hasta el AFGANISTAN

PAKISTAN

Tasa de analfabetismo: 82% PBI: U$S 23.030 millones (2008)

Lenguas Persa o dari* 50% Pashtún* 35% De origen turca 11% Otras 4% *Idioma oficial Composición étnica Punjabis 45% Pashtunes 15% Sindhis 14% Otros 26% Religión Musulmanes sunnitas 71% Shiítas 19% Otros 10% Capital: Kabul Superficie: 647.500 km2 Población: 33.609.937 Presidente Hamid Karzai (pashtún) Jefe de Estado Composición étnica Pashtunes 42% Tayikos 27% Hazara 9% Uzbekos 9% Otros 13% Religión Musulmanes sunnitas 80% Shiítas 19% Otros 1% Lenguas *Idioma oficial Sistema de gobierno: República presidencialista Primer ministro Yousuf Raza Gilani (punjabi) Jefe del gobierno Capital: Islamabad Superficie: 803.940 km2 Población: 176.242.949 Urdu 8%* Punjabi 58% Sindhi 12% Pashtún 8% Otros 14% Presidente Asif Ali Zardari(sindhi)

Jefe de Estado Tasa de analfabetismo: 50%

PBI: U$S 452.700 millones (2008) Sistema de gobierno: República semipresidencialista Gilgit Skardu Rawalpindi Faisalabad Bannu Multan Quetta Kharan Turbat Hyderabad Karachi Pasni Bela Dadu Sukkur Bahawalpur Islamabad Konduz Sharif Oal eh-ye Now

Herat Shindand Farah Delaram Qandahar Chazni Chaghacharan Bamian Jalalabad Kabul Fuerzas de ocupación Lenguas 33.609.93 lación: ob P 647.500 k icie: uperf S abul K Capital: 4% as tr O 11% ca tur igen or e D 50% i* o dar ersa P Composición étnica 1 O 13% os tr O 9% a Hazar 42% tunes ash P 7 2 m k % * eligión 1% os tr O 80% sunnitas usulmanes M e de Estado R Jef tún) (pash zai ar Hamid K e t esiden r P *Idioma oficial 35% tún* ash P 50% U$S 23.030 millon BI: P asa de analfabetism T epúbli R em ist S 1 S 9% zbekos U 27% yikos a T Ta % nes (2008) 82% mo: esidencialista ica pr no: ma de gobier 19% Shiítas 176 242 949 lación: ob P 2 m 803.940 k icie: uperf S Islamabad Capital: Lenguas esidencia epública semipr R no: ema de gobier ist S U$S 452.700 millones BI: P asa de analfabetismo: T Tasa de analfabetismo: 14% os tr O 8% tún ash P 58% unjabi P 176.242.949 lación: ob P Composición étnica lista (2008) 50% e de Estado Jef i(sindhi) dar li Zar sif A A e t esiden r P 10% os tr O 26% os tr O 45% unjabis P eligión no e del gobier Jef Gilani (punjabi) aza ousuf R Y o imer ministr r P % s 71% sunnitas usulmanes M R 12% Sindhi 8%* du Ur *Idioma oficial 19% Shiíta 14% Sindhis 15% tunes ash P % as

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30% de la población-, la corrupción y una creciente crisis presupuestaria debi-do a la caída en el precio del petróleo. En este sentido, la economía de Irak se enfrentará a grandes penurias este año y el que viene si los precios del petróleo no se recuperan. El tema es que Irak necesi-ta los ingresos por petróleo para la reconstrucción después de años de san-ciones y guerra. La caída del precio del petróleo, que pasó de un récord de 150 dólares el barril a alrededor de 40 dóla-res, fue un duro golpe para una econo-mía dependiente de este recurso para su supervivencia.

Afganistán: primer lugar en la agenda norteamericana

Después de casi ocho años de interven-ción norteamericana para expulsar al régimen Talibán del poder en Kabul, y de un impasse donde se creía haber eli-minado al grueso de los enemigos, la coalición internacional basada en el país se enfrenta a enormes desafíos para res-tablecer, una vez más, la seguridad. Lo peor del asunto es que la situación no

solo no ha mejorado, sino que ha empe-orado: ahora el conflicto se desplazó también a Pakistán, lugar desde el cual los talibanes afganos reciben apoyo, y la seguridad es desafiada por una confluen-cia de grupos armados, no solo los tali-banes centrados bajo el poder del Mullah Omar.

Esta situación llevó a la administración de Obama a diseñar una nueva estrate-gia, desplazando el centro de la lucha en la región de Irak, a Afganistán y Pakistán. Su plan tripartito contempla un incremento de 17.000 tropas de combate estadounidenses y 4.000 entre-nadores, apoyados por más de 5.000 tro-pas de la OTAN; el aumento de los recursos para la gobernanza y el desarro-llo económico y social en Afganistán y Pakistán; la aprobación de las negocia-ciones con líderes moderados de los tali-banes; y un llamamiento a la diplomacia regional entre los países vecinos de Afganistán, en especial para el ambiva-lente aliado de Occidente, Pakistán. El incremento de fuerzas ha sido criticado por algunos especialistas, que consideran que ya ha habido múltiples

duplicacio-nes de tropas que no han hecho más que alimentar el resentimiento de la población afgana contra el “invasor extranjero”.

Por otro lado, el gobierno de Hamid Karzai ha intentado convencer a

mili-• 1 intento de asesinato al presidente Hamid Karzai. • 150 bajas estadounidenses. • 2.000 atentados en carreteras. • 50 muertos en atentado a la

Embajada de India en Kabul. • 40% de incremento en ataques

en el sector oriental controlado por Estados Unidos.

• 74% de incremento en ataques iniciados por la insurgencia a comienzos de 2009.

Los números

de la violencia

2008

>Afganistán

> Afganistán Un grupo mixto de soldados norteamericanos y afganos durante una misión de búsqueda de armamentos en el valle de Alougal

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tantes talibanes de dejar las armas e inte-grarse al proceso político. En este sentido, se encuentra en vigencia el Programa para el Fortalecimiento de la Paz y la Reconciliación, que acredita haber per-suadido a 5.000 militantes talibanes a renunciar a la violencia. Sin embargo, los problemas más acuciantes, como la corrupción y el narcotráfico, no han cesa-do. El comercio de drogas en Afganistán representa cerca del 60% de la economía. Desde la caída del régimen talibán en 2001, la venta se ha incrementado, lle-gando a proporcionar 93% del suminis-tro mundial de opio, el ingrediente crudo

de la heroína. Gobiernos y organismos internacionales han señalado que el nar-cotráfico ha ayudado a reforzar la insur-gencia talibán y estiman que el movi-miento podría estar recibiendo hasta 100 millones de dólares anuales de esta fuen-te, según la BBC.

Pero esa no es la única fuente de ingresos de los talibanes: también reciben dinero de organizaciones humanitarias, cuyos recursos utilizan para proveer servicios básicos y así ganarse a la población. Este grupo de origen pashtún y sunnita tiene las de ganar en un escenario conflictivo, ante una población que está cansada de

años de guerra y de la presencia de extranjeros en su país. “No todos los que apoyan a los talibanes apoyan la sharia –la ley islámica-, sino que los que no son tan religiosos lo ven en términos naciona-listas, considerando a los talibanes como los únicos que pueden expulsar a los extranjeros del territorio”, explicó a DEF Robert Matthews, especialista en temas de Medio Oriente y Asia del Sur de FRIDE.

Los datos económicos no ayudan, ya que son de los peores en todo el mundo. Si bien el crecimiento del PBI fue de 7,5% en 2008, el país aún es

extrema--¿Cómo es Irán?

-Es un país fascinante. A nivel histórico, su pueblo está muy orgulloso de sus tradiciones, de su historia y de sus luchas internas. Pero, por otra parte, es una nación muy dividida por lo que serían los sectores más conservadores y aquellos que están empujando por un cambio, entre ellos, las mujeres y los más jóvenes.

-¿Qué buscan las nuevas generaciones?

-Hace unos años se hizo una encuesta donde les pregunta-ban a los jóvenes dónde querían estar y muchos respondí-an en Los Ángeles. Son famosos los dentistas irrespondí-aníes que viven allí. Es un país que está orgulloso de ser quien es pero que al mismo tiempo tiene sus debates como todas las otras naciones del mundo.

-¿Cómo se vive la influencia de Occidente en Irán?

-Me sorprendí cuando fui a un centro de cirugía estética y vi como las mujeres de los sectores de clase media alta piden tener la nariz de Jennifer López o la boca de Angelina Jolie. En contraposición a ellos están los sectores más pobres que por lo general son los más conservadores dentro del Islam chiíta.

-¿Cuál es la postura de las mujeres que ocupan puestos estratégicos?

-Sucedió algo muy interesante en estas elecciones: la mujer de uno de los candidatos se animó a criticar al

régi-men. Esta actitud tuvo una gran aceptación; se está mirando con buenos ojos que las mujeres se animen a trascender, a participar en política, algo que hasta hace poco era impensado.

-A la hora de vestir, ¿es necesario cubrirse o puede vestirse como si estuviera en Buenos Aires?

-No uso la ropa tradicional de la mujeres locales, pero sí un saco largo ya que no se puede mostrar más de la rodilla para arriba. También uso un velo en la cabeza. Hay dos sectores en Teherán; uno, donde están los mercados que es más conser-vador, por ejemplo, no se puede hablar con los hombres, des-pués hay otros sectores más abiertos donde podes sentarte a tomar un café.

-¿Cuál es la concepción que tienen de la mujer occidental?

-Nos ven muy expuestas. Para las mujeres que viven en Irán mostrar el pelo o la piel es algo que pertenece al ámbito pri-vado y, únicamente lo comparten con sus maridos. Y aquellas mujeres están muy orgullosas de ser conservadoras.

-¿En qué aspectos cree que sienten la opresión tanto las mujeres como el resto de la sociedad?

-Hasta el día de hoy, las mujeres heredan la mitad que el resto de sus hermanos varones y sus testimonios en un juicio siguen valiendo la mitad que el de un hombre. Pero las muje-res se están organizando para hacer oír su voz y que sus dere-chos sean reconocidos.

“La mujer iraní

está empezando

a trascender”

>Teresa Bo

La periodista argentina, corresponsal de la cadena qatarí Al-Jazeera, contó a DEFTV cómo se vive en Oriente Medio.

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nas 800 dólares. Según un estudio del Center for Strategic & Internacional Studies (CSIS) de abril de este año, el 93% de los afganos percibe el equiva-lente a menos de 300 dólares mensua-les, mientras la mitad recibe el equiva-lente a 100 dólares. Incluso el acceso a los alimentos parece haber empeorado, ya que el 63% de los afganos dice no poder acceder a la comida que necesi-tan, un 9% más del mismo estudio lle-vado a cabo en 2007. Por último, cabe mencionar los servicios básicos como la electricidad, a la cual no tienen acceso el 55% de los afganos, mientras sólo uno de cada veinte goza de energía durante todo el día.

En este clima crítico, el próximo 20 de agosto se llevarán a cabo elecciones presidenciales y provinciales, ante lo cual ya hay disputas entre el oficialismo –liderado por el presidente pashtún Hamid Karzai- y la oposición aglomera-da en el Frente Unido Nacional -entre

Estados Unidos a derrotar a los taliba-nes en 2001-, ya que el mandato del presidente termina el 22 de mayo y el Frente alega que no legitimará su lide-razgo tras esa fecha. Por el contrario, consideran la opción de transferir el poder a un presidente interino, presun-tamente el líder de la Cámara Alta del parlamento, Sibghatullah Mojadeddi. Sin embargo, Karzai alegó que la Constitución afgana sólo hace referen-cia a transferenreferen-cias de poder por dos vías: elecciones o muerte del presidente. La Corte Suprema afgana respaldó esta posición en marzo de 2009, permitien-do así una extensión del mandato de Karzai, lo cual fue también apoyado por Estados Unidos.

Pakistán: inestabilidad importada

En 2008, después de casi una década de la administración del militar Pervez

manos de Asif Ali Zardari, el viudo de la ex premier asesinada Benazir Butto. La situación no ha sido fácil para Zardari, ya que varias zonas de Pakistán han caído bajo control talibán al tiempo que el país sufre diversas crisis, tanto en el ámbito financiero, energético, de seguridad y ali-mentario. Si bien el país se aseguró recientemente una asistencia de emergen-cia del FMI después de que China, Arabia Saudita y Estados Unidos no pudieran abastecer sus necesidades, no parece ser suficiente ante una realidad cada vez más caótica.

A pesar de varios años de crecimiento continuo, Pakistán se deslizó rápidamen-te a una severa crisis económica en 2008, a partir del incremento en el precio del combustible y de los alimentos, combina-dos con la inestabilidad política desatada por la declaración del estado de excep-ción por parte de Musharraf. El resultado fue una rápida inflación, déficit en la cuenta corriente y una declinación en las

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inversiones extranjeras. La tasa de infla-ción pasó de 8,8% en enero a 23,9% en octubre, y hubo una importante depre-ciación de la rupia con respecto al dólar. A pesar de las nuevas políticas económi-cas del gobierno de Zardari, que incluye-ron reformas fiscales, sobre todo con res-pecto a eliminar la evasión fiscal de los grandes terratenientes, la situación no ha mejorado. Las reservas internacionales cayeron de 14,2 mil millones en 2007, a 4,1mil millones en 2008, algo que podría poner en peligro el pago de su deuda externa, que equivale a casi la mitad de su PBI.

Pero quizás la mayor preocupación es la seguridad. Durante los dos últimos años Pakistán se ha visto sumido en una ince-sante avalancha de ataques terroristas, mientras ha habido un importante avan-ce de los talibanes en varias ciudades del país. Ante esto, el gobierno ha respondi-do con respondi-dos medidas distintas: la primera, el combate militar con una creciente ayuda de Estados Unidos, que ha lanzado varios ataques con aviones no tripulados en la frontera de Pakistán con Afganistán. Los enfrentamientos del Ejército

paquis-taní, en tanto, se desarrollaron sobre todo en el noroeste del país, en lo que se cono-ce como la Provincia de la Frontera Noroccidental (NWFP, por sus siglas en inglés), pero también en las zonas conoci-das como Zonas Tribales bajo Administración Federal (FATA, por sus siglas en inglés). La segunda, adoptada por el gobierno de Zardari, la negocia-ción con ciertos líderes talibanes, que incluyó la cesión de territorios, como el valle de Swat –que luego fue escenario de combates entre el Ejército y la insurgen-cia, ya que el gobierno paquistaní decidió retomar el control de esa zona-, a cambio de un cese el fuego. Esta medida ha sido ampliamente criticada, considerando que el otorgamiento de ciudades seguras no hace más que fortalecer el poder talibán para lanzar ulteriores ataques dentro del propio Pakistán o seguir brindado apoyo a sus correligionarios afganos. De esta forma, los militantes han arrancado con-cesiones al gobierno sobre grandes franjas de terreno en Waziristán del Norte y del Sur, donde han fundado mini-Estados fundamentalistas islámicos.

La historia se complica un poco más si se tiene en cuenta el presunto apoyo en las sombras de las Fuerzas Armadas y los ser-vicios de inteligencia paquistaníes a los talibanes, sobre todo los afganos, con el objetivo de controlar las ambiciones de India tanto en Cachemira como en Afganistán. “El gobierno de Pakistán, y no solo sus fuerzas de seguridad, estaría a favor de un Afganistán dirigido por los talibanes, ya que ven esto como el mejor instrumento para crear un Estado amigo”, opinó Matthews de FRIDE. De esta forma, Pakistán estaría jugando un doble juego de enfrentamiento y apoyo con los talibanes.

Pero no solo las autoridades paquistaníes apoyarían a los talibanes. Aunque la población es mayoritariamente moderada y partidaria de la democracia, el integris-mo islámico se ha extendido a medida que el abismo que separa a ricos y pobres se ha ensanchado. “La simpatía de los paquistaníes hacia los talibanes no se encuentra solamente entre los pobres o en el Ejército, sino también en personas educadas, la clase media y varios medios de comunicación, que no ven el conflicto

en términos religiosos, sino que ven a los talibanes como los defensores del nacio-nalismo”, explicó Matthews. Esta es una gran preocupación para Estados Unidos y la comunidad internacional en general, ya que Pakistán posee armas nucleares, que podrían caer en manos extremistas si estos grupos se hacen con el poder.

Múltiples juegos de ajedrez

La relación entre los países de la región se asemeja a un gran juego de ajedrez en el que cada uno mueve sus piezas

intentan-• 1500 personas asesinadas en ata-ques terroristas entre 2007 y 2008. • 11 mil millones de dólares inverti-dos por Estainverti-dos Uniinverti-dos para equi-par mejor al Ejército paquistaní y sus fuerzas de represión tras 11-S. • 1.200.000 fuerzas de seguridad hacen guardia en la actualidad en los 1.100 puestos de control en la frontera occidental del país. • 3.000 terroristas asesinados y 4.000 capturados desde el comien-zo de la lucha en FATA.

• 28% del presupuesto nacional destinado al Ejército.

• 35% del PBI en manos de conglo-merados industriales y financieros en manos del Ejército.

La lucha contra

el terrorismo

>Pakistán

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do mejorar su posición estratégica y en el que cada país tiene sus intereses, a menu-do contradictorios con los del vecino. Tomemos por ejemplo Afganistán: mien-tras Irán busca la estabilización del país y no quiere saber nada con un gobierno talibán que sería la representación del extremismo sunnita –quienes evidencian un odio visceral contra los chiítas-, Pakistán secretamente preferiría, como hemos visto, que este grupo extremista volviera al poder, ya que serían el mejor instrumento para establecer un Estado amigo y hacer frente así a los elementos

antipaquistaníes –originarios sobre todo de India- presentes en el país. Y, por qué no, podrían ser unos eventuales maravi-llosos combatientes en caso de desatarse una guerra por el control de Cachemira. “En 2002 Irán trabajó con Estados Unidos, proporcionando inteligencia y militares en Afganistán”, explicó Matthews de FRIDE, que considera que el tema del narcotráfico es uno de los mayores problemas para los iraníes. Sin embargo, Estados Unidos luego incluyó a Irán dentro del “eje del mal” y estrechó filas con Pakistán, “un error garrafal”

según Matthews, ya que ese país estaría jugando un doble juego de apoyo y enfrentamiento con los talibanes. La situación en Afganistán también puede verse en términos de la lucha por la influencia entre los dos aspirantes a líde-res regionales: Arabia Saudita e Irán. “A los iraníes no les conviene un nexo entre los saudíes, paquistaníes y afganos, todos sunnitas, ya que perjudicarían a las mino-rías chiítas en esos países”, explicó Matthews.

En Irak las cosas también parecen diri-mirse en parte en términos de influencia

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religiosa. Irán está interesado en el man-tenimiento de la integridad territorial de Irak y su estabilidad, donde más del 60% de la población es chiíta y donde luego de años de poder sunnita, hoy preside un líder de la etnia mayoritaria, Nuri al Maliki. Además, Irán está a favor de una retirada de Estados Unidos para así poder incrementar su influencia en el país. “Ellos están esperando cuidadosamente que se vayan los norteamericanos. A mi juicio, la influencia que ahora está debajo de la mesa, va a surgir de forma muy importante. Irak será un Estado muy cer-cano a Irán”, opinó Matthews. Por su parte, el especialista Botta no considera que la influencia será tan clara o directa. “Hay que tener en cuenta que hay muchas diferencias entre el chiísmo ira-quí y el iraní, por ejemplo, en las escuelas religiosas que siguen: mientras Irán se basa en la escuela de la ciudad de Qom, los iraquíes toman las enseñanzas de la ciudad de Nayaf. Asimismo, Irak no acepta el gobierno de los sabios de Irán”, explicó el especialista.

La religión ha sido históricamente un fac-tor importante en formar comunidades y en la producción de fricciones y hostilida-des entre chiítas y sunnitas, que se han enfrentado durante siglos. “La disputa no es entre dos grupos ideológicos como en la Guerra Fría, sino que la cuestión religiosa está muy metida en la política y la geopolí-tica”, sentenció Matthews. Pero, si bien la religión fue, es y será un factor aglutinante, no debe dejarse de tener en cuenta que no

todo se determina linealmente, como lo demuestran las diferencias entre el chiísmo iraní e iraquí o el apoyo de Irán al gobier-no del sunnita moderado Karzai en Afganistán. Lo cierto es que hay otros inte-reses y el juego es hoy en día mucho más complicado que un simple “gobierno chií-ta + gobierno sunnichií-ta = países enemigos”. Los países se enfrentan a una partida de aje-drez cada vez más ardua, sin haber ganado-res a la vista.

La situación de los derechos de la mujer en Medio Oriente varía de país a país. Allí donde rigen regímenes extremistas que aplican la sharia, como el talibán, que aún está presente en ciertas zonas de Afganistán y Pakistán, las mujeres no tienen derecho a la educación, no pueden decidir con quién casarse, no pueden tomar sus propias decisiones\ y no pueden participar de la vida política de la comunidad. En otros luga-res, como en las zonas de Pakistán no extremistas o en Irak, las mujeres sí pueden votar e incluso ser candidatas: tomemos por ejemplo el caso de la dos veces presidenta Benazir Bhutto (asesinada en 2008), quien fue elegida por sufragio universal en 1988 y 1993. En Irán, por el contrario, si bien las mujeres pueden votar desde 1963, sufren limitaciones a la hora de presentase como candidatas.

>Sociedad

>

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