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Acto de homenaje al Club Atlético Aguada

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Academic year: 2022

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Atlético Aguada

por el 100.º aniversario de su fundación

25 de abril de 2022

Servicio de Actas y Taquigrafía

Departamento Legislativo

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SEÑOR MAESTRO DE CEREMONIAS (Fernando Velázquez).- Muy buenas tardes, autoridades presentes, señoras y señores.

Agradecemos la presencia de ustedes en el acto de homenaje al Club Atlético Aguada en ocasión de las celebraciones por el centésimo aniversario de su fundación.

(Es la hora 18:26).

Contamos con la presencia de la presidenta de la Junta Departamental de Montevideo, señora edila Sofía Espillar; del señor secretario Federico Silva; del señor Alejandro Mazzeo, presidente del Club Atlético Aguada; de los señores Daniel Olivera y Carlos Moroni, vicepresidente y secretario del Club Atlético Aguada, y de los señores Pablo Ferrari y Guillermo Lorente, subsecretario y gerente de la Secretaría Nacional del Deporte respectivamente.

Damos inicio al homenaje escuchando palabras de la señora presidenta de la Junta Departamental de Montevideo, edila Sofía Espillar.

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Buenas tardes para todos y para todas.

Damos la bienvenida a todos y todas a esta casa, que los recibe de puertas abiertas.

En primera instancia, queremos agradecer a los funcionarios, que una vez más están a la altura de las circunstancias haciendo que todas las actividades que se realizan aquí se desarrollen a la perfección. Nuestro agradecimiento para ellos.

También queremos agradecer a los senadores y a los diputados, así como a los hinchas, a los ediles y edilas ―hinchas también― y a los trabajadores, jugadores y dirigentes del Club que se encuentran presentes en sala.

Una vez más agradecemos a los trabajadores de la prensa, que se encargan de que cada sesión y cada actividad de la Junta Departamental pueda llegar a todo el territorio nacional.

No quiero extenderme porque hay muchos ediles y edilas anotados para hacer uso de la palabra en este gran homenaje, que es una hermosa iniciativa de los ediles y de las edilas, pero no quiero ceder la palabra sin antes mencionar que homenajear a Aguada, desde mi perspectiva, es hacer referencia a una parte de nuestra cultura, porque no se trata solo de un club de básquetbol: en esta esta institución también se practica vóleibol, atletismo, ciclismo, natación, patín, fútbol y esgrima, entre otros deportes.

Simplemente quiero decirles, como lo dice el hermoso himno del Club Aguada: “Arriba, muchachada, / que el triunfo nos brindará / satisfacciones, siempre logradas / (…). / Con empuje, valentía y corazón / se llegará (…)”.

Es un honor, realmente, para mí, estar presidiendo esta sesión de homenaje.

Muchas gracias.

(Aplausos) Tiene la palabra el señor edil Claudio Visillac.

(3)

SEÑOR VISILLAC (Claudio).- Gracias, señora presidenta.

Vaya mi saludo a toda la barra, a toda la barriada de la Aguada, a sus dirigentes y a las autoridades nacionales y departamentales que nos acompañan.

¡Qué lindo que hoy esta Junta Departamental esté en “modo Aguada”, con sus colores invadiendo esta casa, que es la casa de todos los montevideanos y montevideanas!

Aguada es una institución que nace en ese Uruguay batllista, ese Uruguay de las plazas de deporte que no solamente eran para disfrutar o recrearse en un espacio público sino que constituían una herramienta socializante que tenía que ver con democratizar el acceso al deporte y a la actividad física, que tenía que ver con ese Uruguay que buscaba integrar a sus propios habitantes y a las poblaciones migrantes. En ese marco es que nace Aguada.

Hoy estamos haciendo este homenaje a esa historia, estamos haciendo este homenaje a su gente. ¡Qué importantes son esos clubes, esas instituciones que le dan identidad a su entorno, una identidad fuerte! Uno, cuando habla del Aguada, habla de un club que no está de espaldas al barrio, que no está de espaldas a la gente. Es un club con fuerte identidad.

A veces se dice de alguien: “Bueno, este muchacho es de barrio”. Este club es de barrio.

¿Qué significa eso? En el imaginario montevideano tiene que ver con la humildad, tiene que ver con el sacrificio, tiene que ver con la solidaridad. Y cuando se habla de Aguada son esos los primeros adjetivos que uno puede señalar.

Yo no soy hincha de Aguada ―como muchos de los ediles que van a hacer uso de la palabra―, pero sí soy hincha de los clubes que trabajan con la gente, que trabajan con el barrio.

En lo deportivo, Aguada tuvo épocas de oro y tuvo de las otras. Socialmente pasa lo mismo, hay épocas buenas y épocas malas, y está muy bueno saber que cuando las épocas no son tan buenas el Club también responde. Y en épocas ―como a veces sucede― en que se necesita de las instituciones que tienen apego, que tienen inserción barrial, Aguada está presente.

Desde la Comisión de Turismo y Deporte, de la cual salió esta iniciativa ―que fue votada por todos los partidos políticos―, la verdad es que nos genera mucho entusiasmo que esta casa, después de todo lo que sucedió con las restricciones sanitarias, vuelva a ser el epicentro de este tipo de reconocimientos. Es así que nosotros quisimos traer al Parlamento montevideano a esta institución, tal como sucedió en el festejo que se desarrolló en febrero en las inmediaciones del Club, en el que lo institucional estuvo presente en la persona de la intendenta Cosse. El complemento que para nosotros constituye este homenaje es un reconocimiento a toda esa historia y también al presente de una institución comprometida, de una institución de cara a la gente, involucrada. No hay institución que vibre como vibra Aguada junto a su gente si esa institución le da la espalda a la comunidad. Como eso no sucede y hay una relación de mucho apego, de mucha mancomunidad, hoy Aguada es lo que es, no solo para el barrio sino también para Montevideo en su conjunto.

A barrios como la Aguada, con instituciones tan apegadas y tan insertadas en ellos, es a los que esta Junta Departamental le hace bien homenajear, destacar y traer a esta casa.

Hoy se conmemora un aniversario, y ese hecho trae al Parlamento a esta institución para que podamos hacerle un reconocimiento. Pero este reconocimiento también es el puntapié inicial para que la institución Aguada sepa que en esta Junta Departamental tiene las puertas abiertas: hoy, por un homenaje, un reconocimiento, pero mañana puede ser por un espacio público, por una situación que haya que resolver. Esta Junta Departamental tendrá la mano tendida para seguir trabajando en conjunto porque necesita de clubes como Aguada para seguir fortaleciendo la identidad montevideana y la identidad de sus barrios.

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Muchas gracias, señora presidenta.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Tiene la palabra el señor edil José Luis Simona.

SEÑOR SIMONA (José Luis).- Muchas gracias, señora presidenta, integrantes de este Cuerpo legislativo, público presente.

Hoy nos toca homenajear, por su centenario, al Club Atlético Aguada, cuadro del que soy hincha, lo cual me llena de orgullo y de emoción en este momento.

El 19 de febrero de 1922, Hugo Di Corcia cita a una reunión en la calle Madrid 1324 ―su casa― y allí queda fundado el Club América, que el 28 de ese mes pasa a llamarse Aguada.

Aguada es un club con raíces italianas y con una fuerte ideología social. Por eso sus colores, en homenaje a esta familia que abrió sus puertas para ese primer encuentro.

El objetivo que unió a estos jóvenes fue darle identidad a un barrio de trabajadores y trabajadoras que crecía cada vez más. De esa forma nació esta gran institución que el pasado 28 de febrero celebró sus primeros 100 años de vida.

Hablar de Aguada es hablar de parte de mi vida, de la famosa herencia familiar que agradezco a mi viejo, que ya no está físicamente entre nosotros.

Aguada es el barrio donde nací. Por lo tanto, ese sentido de pertenencia lo llevo arraigado, como creo que lo llevan la mayoría de los que nacen allí.

Parte de mi infancia fue ir a la cancha, al “templo”, como los aguateros y las aguateras solemos decir. Íbamos con amigos, ritual que desde niños y hasta el día de hoy mantenemos. Recuerdo que nos juntábamos en la casa de uno de ellos y, pelota en mano, su padre nos llevaba a recorrer todas las canchas donde jugaba el Club. Para nosotros era algo fabuloso y espectacular.

Les cuento una anécdota de la infancia. En la escuela conocí a Pablo Morales, multicampeón y jugador de la selección, que ya en aquel entonces jugaba al básquetbol con un futuro promisorio y era citado para las selecciones. En broma yo le decía, cuando jugaba en otro cuadro, que iba a jugar en Aguada. Y en 2013, luego de 36 años, salimos campeones nuevamente y Pablo era el capitán de ese equipo, así que se podrán imaginar la alegría y la emoción que uno tenía.

Los 36 años sin conseguir un trofeo de Primera División no afectaron el sentimiento, porque el hincha de Aguada esperó mucho tiempo, con varios descensos de por medio, poder gritar nuevamente “¡Dale, campeón!”. Me atrevo a hablar en nombre de todas y todos los hinchas cuando digo que podríamos ―y me incluyo― esperar ese tiempo o más y no dejaríamos nunca de amar los colores ni de ir a la cancha, un ritual que repetimos semana a semana los aguateros y las aguateras.

No quiero pasar por alto que Aguada fue el que a base de esfuerzo y junto a un plantel de mucho nivel consiguió en los 90 el primer quinquenio de oro en básquetbol. Ese logro fue del equipo femenino, que levantó cinco trofeos consecutivos, algo que ningún equipo masculino había conseguido hasta ese momento. Y todo esto, de la mano de la Capitana, de Patricia Pata Dandraya, que lamentablemente no se encuentra entre nosotros. La Capitana, o la Pata ―así es como se la conocía―, fue la primera mujer en conseguir el Premio Charrúa en básquet, por lo que no se podía pasar por alto ese logro.

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Vaya también este homenaje para quienes no están físicamente con nosotros, familiares, amigos e hinchas, entre ellos Rodrigo Barrios y Rodrigo Núñez, dos pibes del Club que lamentablemente, por hechos aislados y ajenos, perdieron la vida una noche oscura, oscura para nuestro básquet, oscura para la hinchada y oscura para todos los uruguayos y uruguayas. La brava muchachada los recuerda en cada partido; por eso siguen estando entre nosotros y así será siempre.

En resumen y para finalizar ―a pesar de que quedan muchas cosas por decir, porque es imposible resumir 100 años de historia en tan poco tiempo―, voy a decir que en Aguada no importa la ideología política o el estrato social. Aguada es amor por la camiseta, fidelidad, lealtad a sus principios de barrio obrero. Aguada tiene una fuerte incidencia social. Aguada es infancia, amigos, vecinos, compañeros de escuela, liceo y familia. Aguada es mucho más que un club. Aguada es abrazarte con personas que no conocés. Aguada es sufrir hasta el último minuto; es cantar, reír, festejar e incluso llorar. Aguada fue, es y será la mitad más muchos.

Saludo al pueblo aguatero. ¡Vamo’arriba la Aguada!

Muchas gracias.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Tiene la palabra el señor edil Leonel Aguirre.

SEÑOR AGUIRRE (Leonel).- Muchas gracias, señora presidenta.

Es un placer hoy no estar hablando de ningún tema político y coincidir con [José Luis Simona], mi amigo y compañero de la Comisión de Turismo y Deporte, con el que fríamente hemos calculado este día después de que le ganamos a Nacional y después de que le ganamos a Goes…

(Hilaridad)

Teníamos todo fríamente calculado. Imagínense lo que hubiera sido si hubiéramos perdido...

Hoy venimos retranquilos.

No entiendo por qué aclaró que era de Aguada, porque creo que se ve claramente, igual que Barrios Bove y la compañera [Berrospe], que ha venido vestida de Aguada. Yo me traje la camperita verde...

Es un placer saludar a Aguada por estos 100 años.

Cuando tenía alrededor de 20 años no había ningún equipo de básquetbol que me llamara la atención. Entonces, un amigo íntimo me empezó a llevar a ver a Aguada. A partir de ahí fue imposible dejar de ser hincha. He llegado a ir a partidos en canchas abiertas, en la cancha de Malvín ―imagínense de qué épocas estoy hablando―, y por supuesto a algunos partidos picantes en los que se ha armado algún problema y hemos tenido de las buenas y de las malas.

Quiero recordar a ese amigo, Sergio Fuster, que en una época fue hasta dirigente de Aguada. Falleció el año pasado, y aún en los últimos momentos, cuando estaba bastante mal de salud, seguía dando vueltas a la manzana, poniendo la bandera en la puerta de la casa, haciendo todas las cábalas habidas y por haber y gritando los dobles de Aguada como si estuviera en su plenitud. Gracias a él pertenezco a esta familia aguatera y es un placer estar hoy acá y homenajearla en sus primeros 100 años.

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Muchas gracias, señora presidenta. Muchas gracias a todos.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Tiene la palabra el señor edil Javier Barrios Bove.

SEÑOR BARRIOS BOVE (Javier).- Gracias, señora presidenta.

Vamos a aclarar: no soy aguatero. Acá el aguatero es el compañero Spektor, que me pidió que pusiera la bandera en mi banca, cosa que hice en señal de respeto y por todos los amigos que tengo. Tengo grandes amigos y familiares aguateros. Acá está acompañándonos el diputado Álvaro Viviano, aguatero de ley, al igual que otros representantes, dirigentes e hinchas.

Creo que es muy importante homenajear a una de las instituciones fundamentales para entender nuestra ciudad, nuestro departamento y el país entero. Así como tantas expresiones de la cultura y del deporte montevideano, el Club Aguada es producto de la tradición cosmopolita que identifica tanto a nuestros uruguayos. Tanto es así que el nacimiento del Club, como se dijo, fue en el hogar de los Di Corcia, una familia de inmigrantes napolitanos; de ahí, como también se dijo, los colores del Club, que son los de la bandera italiana.

No es novedad decir aquí que Aguada es una de las instituciones deportivas con más arraigo popular del país, y es de esa época en la que los clubes llevaban nombres de instituciones extranjeras o de instituciones multinacionales. Aguada opta por identificarse con el barrio, con el lugar donde nació, y eso muestra claramente, desde su concepción, el estrecho vínculo que tendría con la gente y, particularmente, con el barrio.

Otra razón para este homenaje podría ser el éxito deportivo que Aguada cultivó a lo largo de 100 años de historia. No me voy a poner a repasar aquí los extensos palmarés del Club, pero sí quería recalcar los años dorados aguateros, aquellos cuatro años en los que Aguada lograría la hazaña del “Cuatrienio de oro”, cuando conquistó cuatro campeonatos federales en forma consecutiva, de los años 40 al 43.

Quiero destacar también a quien tuvo el honor y el orgullo de presidir el Club Aguada durante ese glorioso período, Daniel Fernández Crespo, ilustre político de mi partido ―quien más adelante sería presidente del Concejo Departamental del Gobierno de Montevideo― y también a su esposa, Josefina, aguatera de ley, hincha consecuente, agradecida siempre a

“sus muchachos”, como ella llamaba a todos aquellos que defendían la camiseta rojiverde.

Esa época de gloria estuvo antecedida por una crisis en la cual el Club casi deja de existir, pero en una primera muestra de su resiliencia y quizá gracias al gran arraigo popular antes mencionado, Aguada salió adelante para dejar una huella gigante en las páginas del básquetbol uruguayo.

Esta no sería la última vez que los aguateros demostrarían su gran capacidad de reponerse en la adversidad. Aguada lograría el Campeonato Federal del 76, y no sería hasta el 2013 que volvería a ganar un campeonato así ―eso también se dijo―, lo que demuestra la fidelidad, el respeto y el cariño de su hinchada por el Club.

Por tanto, por todo esto y por lo que representa Aguada para Montevideo como pilar de integración social e identificación popular, no solo para un barrio, sino para miles de aguateros desperdigados por toda la ciudad y por todo el país, queremos felicitarlos en sus 100 años de historia.

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De la pluma del legendario fundador de la murga aguatera Asaltantes con Patente, Huesito Pérez, salió una estrofa con la que queremos terminar nuestro humilde homenaje: “Arriba, muchachada, / que el triunfo nos brindará / satisfacciones, siempre logradas. / ¡Arriba Aguada! / Una vez más”.

¡Salud, Aguada!

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Tiene la palabra el señor edil Jorge Burgos.

SEÑOR BURGOS (Jorge).- Muchas gracias, señora presidenta. Gracias también a los compañeros ediles y edilas que nos acompañan y han hecho uso de la palabra, a los señores dirigentes del Club y público en general.

Si me preguntan qué es Aguada, lo primero que les diría es que es mucho más que un club, mucho más que un barrio: es una pasión, esa misma pasión que hoy nos encuentra en esta casa homenajeándolo por los 100 años.

Es un orgullo para mí, como integrante de la Comisión de Turismo y Deporte de la Junta Departamental de Montevideo, pero fundamentalmente como hincha del Club, hacerle este reconocimiento en el día de hoy. Es un honor poder decirme “hincha” y poder hablar de lo que es el Club para mí. Me atrevo a decir que es el mismo sentir de muchos de los que hoy nos acompañan.

Hablar de Aguada es recordar a quien me llevó por primera vez a ver un partido, es recordar a mi tío Luis ―que ya no está con nosotros―, el de las eternas cábalas, el de los eternos rituales. Con su amor por el cuadro, fue el encargado de dejar esta semilla para que nosotros sigamos trasmitiendo el amor por estos colores, de que hayamos encontrado esta pasión, pasión que hoy me alegro de poder decir que trasciende las fronteras del departamento, del país, ya que muchos amigos que son aguateros ―así como mi tío Luis y quien habla― siguen siendo hinchas de Aguada fuera de fronteras.

Cada vez que alguien habla de básquetbol en Uruguay es imposible que no nombre a Aguada, por su historia ―que se empezó a escribir en 1922―, por sus jugadores, por sus equipos técnicos, por su dirigencia y por su hinchada toda. Me animo a decir que todas las personas que nos sentimos abrazados por este club muchas veces pensamos que hay que ganar sí o sí. Y hay que ganar. Porque quienes visten la camiseta de Aguada deben saber qué es lo que representan, qué es lo que para el básquetbol implica jugar en Aguada ―o en contra―, porque Aguada es sinónimo de competencia, de profesionalismo y de respeto.

Aprovecho a manifestar que cuando alguien dice que se debe tener en cuenta el respeto se debe también tener en cuenta el hecho de poder nombrar a los dos Rodrigos ―mi compañero los nombró anteriormente―, porque también son parte de la historia.

Recordarlos es decir que no debemos darle lugar a la violencia en nuestros colores ni tampoco en el deporte, que es parte de la convivencia, esa misma convivencia que radica en los valores que traían los inmigrantes italianos que dan inicio a la institución.

También me gustaría recordar lo que representó el 2013 para muchos, ya que luego de 36 años el Club volvía a ser campeón. Vi llorar a mucha gente en la cancha: hijos, padres y abuelos. Algunos nunca habían visto al club de sus amores levantar un trofeo. Son de destacar todos los jugadores y directivos de ese campeonato, pero me gustaría hacer una mención especial a Javier Espíndola, director técnico en ese año, que nos dejó físicamente en el 2021. De él debemos resaltar su defensa por las causas populares, una cuestión que

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levantamos desde esta banca.

Para finalizar, agradezco a todos los que nos acompañan hoy, a las autoridades, a los jugadores y, por sobre todas las cosas, a la brava muchachada, por la fiesta de cada partido y por estar en las buenas y en las malas.

¡Salud, Aguada querido! Muchas gracias.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Tiene la palabra el señor edil Eric Spektor.

SEÑOR SPEKTOR (Eric).- Gracias, señora presidenta.

Buenas tardes para todos, para las autoridades de Aguada, para todos los presentes.

Quiero saludar a Pablo Morales, a quien veo en la barra. Hoy me acordaba de él, de una noche de noviembre del 2013, de un partido de la Liga Sudamericana, un partido muy vibrante. Yo estaba en la tribuna de la calle Minas. Faltaban pocos segundos y estábamos abajo contra un equipo de mucho peso de Brasil. Y llegó un triple en la hora… ¡No tengo recuerdos de un estadio tan alborotado después de un partido!

Hoy, más temprano, hablábamos con algunos de los que estaban en las barras y decíamos que a la hinchada de Aguada solo le faltaba llenar las barras de la Junta. A los que nos gusta ver básquetbol, a los que nos gusta ir a la cancha sabemos que a Aguada todas las tribunas les quedan chicas. No por nada es que la brava muchachada dice que no alcanzan las tribunas y que no alcanzan las entradas. Es el sentir del hincha de Aguada.

Para hablar de básquet en Uruguay hay que hablar sí o sí de Aguada, porque es un cuadro

―como dijeron anteriormente― que surge del sentir popular, en una plaza de deportes ubicada en Agraciada y Venezuela, y que lleva el nombre de Aguada por el nombre del barrio. Se habló de los colores. La Aguada es un barrio de fuerte inmigración italiana y ha tenido a lo largo de su historia un arraigo popular muy grande. Creo que, cuando uno va a ver a Aguada, en las tribunas puede ver un corte transversal de la sociedad uruguaya toda;

ve gente de todos los barrios, de todo el país. Hay en este país departamentos en los que no se juega al básquetbol; sin embargo, te encontrás con hinchas de Aguada. En Uruguay, el básquetbol es muy barrial. La gente es hincha del cuadro del barrio, como muchos ediles de acá lo son. Pero si no son del cuadro del barrio, son hinchas de Aguada. Ese fenómeno popular solamente lo logra Aguada, al igual que los equipos grandes de fútbol.

Cuando uno repasa la historia y habla del tetracampeonato de la década del cuarenta, ve que allí estaba don Daniel Fernández Crespo, una persona también vinculada a lo social. Si termina siendo lo que hoy es el intendente en este departamento, creo que también es en base al respaldo popular que genera estar en instituciones como Aguada.

Yo soy de una generación que ve a Aguada en una nueva era, en la que logró posicionar al básquetbol uruguayo en lo más alto de la región. No estábamos acostumbrados a ver equipos uruguayos jugar y competir de forma seria en campeonatos internacionales, y Aguada lo consiguió. Me parece que es algo también a destacar que un cuadro tan popular, con tanto arraigo social, sea el que lleve adelante el proceso de modernización que vive nuestro básquetbol.

Después pensaba en todo lo que implica el fervor popular, que no es menor, que sorprende.

Aguada estuvo desde 1976 hasta el 2013 sin ganar un campeonato, padeciendo varios descensos, y la gente seguía acompañando. En un deporte ―como decíamos― con tantas

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particularidades, el hincha seguía acompañando. Por eso creo que merece el gran presente que está viviendo. Ver la calidad de jugadores que puede traer ―y permítanme nombrar como referencia a Leandro García Morales, a quien yo, que jugué al básquetbol, admiro―, ver todo este proceso, creo que el hincha de Aguada lo merece.

Entonces, saludo al hincha acá presente por estos 100 años. ¡Y que sean muchos años más construyendo el básquetbol uruguayo!

Muchas gracias.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Antes de continuar, voy a hacer llegar a todo el Pleno un saludo de la directora de Deporte de la Intendencia de Montevideo, Silvia Pérez, quien se excusa por no estar presente aquí debido a que se encuentra en el interior del país, en Tacuarembó, en un encuentro de Direcciones de Deporte. De parte de ella, el saludo para todos en esta sesión.

Tiene la palabra la señora edila Chiara Lorenzelli.

SEÑORA LORENZELLI (Chiara).- Gracias, señora presidenta.

Es un honor estar acá.

Quisiera hacer una mención fuera de lo que preparé. Comparto una historia muy parecida:

no soy del barrio, pero por una gran amiga terminé en esta familia, así que compartimos muchas cosas con Leonel [Aguirre].

Quisiera saludar y felicitar al Club Atlético Aguada por sus 100 años.

En la calle San Martín conviven miles de sueños. Para los que sentimos la pasión por el básquetbol y por este club es inexplicable expresar lo que vivimos cada vez que Aguada sale a la cancha. Porque el Club no es solo eso: además de sus enormes logros deportivos

―que ya fueron comentados―, Aguada es un pilar fundamental en el barrio.

Aguada es donde los niños y las niñas encuentran un lugar seguro para desarrollarse, para hacer deporte, para socializar, con lo importante que es esto en la infancia. Aguada también es donde las familias se organizan para acompañar el proceso de formativas de todos los gurises del barrio y forman nuevos vínculos en el barrio.

Aguada es donde el básquetbol femenino también tiene un lugar para demostrar su potencial deportivo y sobre todo para que las mujeres se sientan acompañadas en ese proceso.

Aguada es la institución a la que vienen jugadores y jugadoras juveniles del interior y encuentran un lugar seguro en nuestra capital, que a veces puede ser muy hostil.

Aguada es acceso al deporte en forma inclusiva, y no solo al básquetbol; ya nombramos otros deportes como el atletismo, el vóleibol. Y es importante destacar que es un club para todas las edades: desde los más jóvenes hasta los más grandes encuentran un lugar en él.

Aguada es donde se conjugan sueños, encuentros, donde hay pasión y un sinfín de sentimientos.

Aguada no solo es una institución de básquetbol uruguaya, sino que es el corazón de un barrio y un pilar necesario en nuestra comunidad.

Aguada es una gran familia, y con honor puedo decir que es mi gran familia. ¡Arriba,

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muchachada!

Gracias, señora presidenta.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señora edila.

Tiene la palabra el señor edil Mario Acuña.

SEÑOR ACUÑA (Mario).- Gracias, señora presidenta.

Antes que nada, quiero felicitar a Aguada por sus 100 gloriosos años. Tantos dirigentes han pasado en esos 100 años… Me imagino que ha sido prácticamente una mancomunión con ese barrio.

Quiero felicitar a los presentes, a los hinchas, a los adherentes y a los simpatizantes.

Aguada es un cuadro que genera simpatía por esa función social que cumple en su barrio.

En verdad, a pesar de no ser hincha, siento admiración por todo lo que han hecho.

Además, me basta con una historia que me contaron y que sucedió el 4 de abril de 1949, cuando se fundó la agrupación AUTE, que nuclea a los trabajadores, a los funcionarios y funcionarias de UTE. Ellos pusieron en su escudo los colores rojo y verde en homenaje a Aguada. Pero no fue casualidad: fue porque Aguada les prestaba sus instalaciones para hacer sus actividades sociales cuando ellos no tenían un lugar

¡Qué importante que fue Aguada! ¡Qué pujante que ha sido en estos 100 años! Queda claro por todo lo que narraban mis antecesores, mis compañeros de todos los partidos. Eso, en verdad, demuestra que ha dejado una impronta indeleble, escrita muchas veces con gloria y otras veces con llantos. A esa hinchada, que sea como sea en las peores siempre está, es a la que admiro. Esa es la hinchada que siento que realmente representa a un equipo, la que está siempre. Independientemente de que vaya ganando o perdiendo, está siempre, y está siempre, hasta el último minuto, gritando “Viva Aguada”.

Por eso, hoy grito: ¡Viva Aguada! ¡Por 100 años más! ¡Aguada por siempre!

Gracias.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Tiene la palabra el señor edil Nicolás Pías.

SEÑOR PÍAS (Nicolás).- Buenas tardes.

Muchísimas gracias, señora presidente.

Quiero saludar a las autoridades del Club Atlético Aguada; a las autoridades de la Secretaría Nacional del Deporte, al señor Pablo Ferrari; a los diputados Álvaro Viviano y Fernando Araújo, que sé que están en las barras, así como al senador Oscar Andrade, que también está en las barras.

Señora presidente: quiero saludar la iniciativa. Yo soy hincha de Malvín. Lo aclaro para los que no me conocen, porque quienes me conocen ya saben que soy hincha de Malvín. Pero como hincha de Malvín me tocó vivir experiencias que demuestran la calidad de la hinchada

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de Aguada. Me tocó ir al Palacio Peñarol en varias ocasiones y sentir a esa hinchada rugiente, que contagia a los jugadores y que a veces hace que quienes estamos del otro lado nos sintamos un poco avasallados.

Obviamente, como se decía hoy, Aguada no es solo básquet, pero permítanme a mí hablar de básquet, que es uno de los deportes que sigo. Sufrimos los tantos de Leandro García Morales más de una vez. Yo no sé, al día de hoy, cómo poder marcarlo cuando tira de tres, porque casi siempre, si no entra, saca una falta de tres. Eso es bravo. Es un sufrimiento que tenemos y que a veces comparto con un amigo también hincha de Malvín; es un sufrimiento grato, porque nos enfrentamos a un gran cuadro en lo que es el básquetbol.

Obviamente, tras enfrentar a Aguada a veces salimos cabizbajos y a veces salimos contentos, respetándonos y respetando, claro está, al gran rival que tenemos enfrente. El último campeonato de Aguada lo sufrí bastante en el Antel Arena… Marchamos, pero felicitamos al aguatero.

Aguada, como decían recién, es un gran cuadro en el Uruguay y nos ha representado muy bien en el exterior. Yo soy DT de minis de básquetbol; hice el curso en la FUBB hace unos cuantos años, aunque nunca ejercí. Y una de las cosas que me llevó a hacer ese curso fue mi pasión, aparte de por el fútbol, por el básquetbol. Disfrutar del básquetbol me hizo ser DT de minis. A veces uno agarra poquita cosa, pero siempre ve la calidad de los directores técnicos, y por Aguada pasaron grandes directores técnicos, como hoy se mencionaba.

Aguada es una institución a la que defendió el Tato López y a la que también defendieron jugadores de la selección nacional; capaz que algunos no nacieron en Aguada, pero defendieron a esa institución, y eso nos habla de la grandeza del Club: Wilfredo Ruiz, Víctor Hernández, Pierri, Capalbo, Losada y Pablo Morales, a quien saludamos, ya que está aquí con nosotros. Todos ellos han nutrido desde el Club Atlético Aguada a nuestra selección.

Una cosa no menor es que, cuando se reglamentó la participación de extranjeros aquí en el Uruguay ―no recuerdo bien si fue en el 69 o en el 79―, uno de los primeros que vinieron fue Jeff Granger, padre de Jayson. Él se nacionalizó y jugó en la selección uruguaya, además de jugar en Aguada.

Quiero recordar también a Espíndola ―recién lo nombraban―, a Signorelli, a Héctor Da Prá.

Quienes vivimos el básquetbol sabemos que en un clásico de Aguada se respira básquetbol en todas las dimensiones. Como decía recién, soy hincha de otro cuadro, pero me gusta ver buen básquetbol, ver a cuadros como Aguada y ver ese clásico. No he ido a la cancha a ver ese clásico, pero la pasión se respira por la TV, se ve en las gradas, se nota por la intensidad del partido, como la de este último.

Así que, señora presidente, además de saludar al Club Atlético Aguada en este homenaje quiero saludar también a grandes amigos y conocidos que son hinchas de Aguada, como Ximena Portillo, Valentina Coito ―una compañera de la Corte Electoral, con la que siempre, cuando estamos en un escrutinio, surge el tema básquetbol―, Rafa, Lucas Ferrero, Atilio Chiquito Bordagorry y Anto Quijada. Cuando uno conversa de básquetbol con ellos nota su pasión, una pasión única, esa que tiene el hincha de Aguada, de la que hablaban los ediles que me antecedieron.

Señora presidente: saludo una vez más al Club Atlético Aguada por estos 100 años.

Esperemos que sean muchos más y llenos de victorias, siempre y cuando no sean contra Malvín, permítanme pedirles eso…

(Hilaridad)

Solicito que la versión taquigráfica de esta sesión de homenaje sea enviada a la Secretaría de Deporte de la Intendencia, a la Secretaría Nacional de Deporte, a las Comisiones de

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Deporte de la Cámara de Representantes y de la Cámara de Senadores, a la Federación Uruguaya de Basketball y al Club Atlético Aguada.

Muchas gracias.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Tiene la palabra el señor edil Diego Revetria.

SEÑOR REVETRIA (Diego).- Gracias, señora presidenta.

Simplemente quiero saludar esta instancia, a Joselo [Simona], a todos los hinchas presentes y al presidente de Aguada.

El básquetbol fue un deporte que supe practicar de adolescente y de niño, ya que arranqué en preminis. Nunca jugué en Aguada. Trillé por varios cuadros, pero siempre que jugabas contra Aguada sabías que era un partido difícil. No sabías si ganabas, pero sí que te le iban a hacer difícil. Eso bien uruguayo de que si no se puede ganar por lo menos que no se la lleven de arriba, Aguada lo practicaba. Hasta en las mayores uno ve que Aguada tiene esa característica de dejar todo, hasta lo último.

Simplemente, como ya lo hicieron varios ediles, quiero rescatar el origen obrero y social que tiene el Club Aguada que, como bien decía Joselo [Simona], tienen una primera asamblea un 19 de febrero de hace 100 años y 10 días después queda fundado.

Como recién mencionaba algún edil, Aguada ganó cuatro federales seguidos: del 40 al 43.

Pero venía de una crisis previa en el 39. Es en una asamblea, justamente, que se discute cuál puede ser la salida, el mecanismo de salida. Se resuelve, entonces, hacer una fuerte apuesta a las formativas, y esto es, en última instancia, lo que lleva a que se generen los logros, los frutos de la década del 40.

Como bien dijo Marito en su intervención, Aguada le prestaba el club a AUTE; por eso AUTE lleva los colores rojo y verde. Esto no es menor, porque a veces las iniciativas populares chocan con alguna resistencia a la hora de encontrar un escenario. Aguada siempre ha tendido su mano a las iniciativas populares, a AUTE, al PIT-CNT, que ha celebrado algún congreso en su cancha. Todo eso hace que, si bien yo no soy hincha del Club, cada vez que pongo un partido de básquetbol y juega Aguada hincho por ese club, hincho para que gane.

Vaya un saludo muy apretado a toda la hinchada. Por muchos más triunfos y por 100 años más. ¡Salud, Aguada!

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señor edil.

Tiene la palabra la señora edila Patricia Cayón.

SEÑORA CAYÓN (Patricia).- Buenas tardes a los ediles y edilas, a la gente que nos visita en las barras, a los legisladores y a la dirección del Club Aguada.

No soy una hincha ferviente, pero el corazón me tira para Aguada y voy a contar por qué. Yo soy de esas frenteamplistas rabiosas, y en el Club Aguada hemos realizado muchas actividades del Frente Amplio. De hecho, yo me crie en el Municipio C, y con la

(13)

Coordinadora C ―a la que pertenece mi compañero Mario― hacíamos actividades del Frente Amplio allí. Allí aprendí a querer al Frente Amplio y, por ende, al Club Aguada. Así nació mi cariño por ese club.

Les deseo lo mejor. Les deseo 100 años más. ¡Y arriba con todos esos proyectos que tienen y que integran a gran parte de la sociedad, con toda esa obra que realizan en el barrio, en la zona del Municipio C, que fue mi municipio hasta mis 25 años de edad!

Muchas gracias y felicitaciones.

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, señora edila.

Para finalizar con la lista de oradores, tiene la palabra el señor edil Gustavo Ripoll

SEÑOR RIPOLL (Gustavo).- Gracias, señora presidenta.

Gracias, público en general, directivos de Aguada y ediles aquí presentes.

Hoy es un día muy emotivo para mí, un día de enorme emotividad, y voy a explicar por qué.

Hoy estoy aquí presente, pero podría no haber estado; lo estoy por un pedido muy especial.

Yo nací en el año 60, y nací en la Aguada por iniciativa de mis padres. Mis padres no vivían ya en la Aguada ―vivían en otro barrio―, pero hicieron lo posible para que yo naciera allí.

Muy cerquita del Club, en el Canzani ―a la vuelta―, vine yo al mundo, en el año 60.

Mis padres nacieron en el año 23, un año después de que naciera el Club. Mi papá, José Ripoll, fue jugador de Aguada entre los 15 y los 30 años. Hoy ya no está presente, pero jugó y salió campeón en varias oportunidades.

Mi mamá está cumpliendo hoy 99 años. Yo tenía que estar con ella. Pero la semana pasada le dije: “Mirá, mamá, el lunes es la ceremonia de Aguada pero también es tu cumpleaños; yo me quedo contigo y mando una adhesión”. Ella me dijo: “No, nene, andá”… El nene soy yo…

(Hilaridad)

“Andá y llevale de regalo al Club, de parte mía, una foto de tu papá; yo tengo tiempo”. Es muy fuerte y emotivo para mí que ella dijera que tenía tiempo a los 99 años.

Es así que ―y no quiero que se me quiebre la voz por la emoción― les traje una foto del año 40, de cuando mi viejo ―a los 17 años― jugó en Aguada, en la vieja cancha, que creo estaba por el Palacio Legislativo, o por donde hoy está el Canal 12. No sé, porque tuvo varios estadios Aguada, pero los historiadores sabrán identificar el lugar. Yo llevé esta foto al Club hace tiempo, pretendiendo que estuviera en el libro, pero la llevé tarde: el libro ya había salido de la imprenta. Así que, si ustedes me permiten, voy a romper el protocolo y me voy a acercar al presidente para entregarle la foto.

(Así se efectúa).

(Aplausos)

SEÑOR MAESTRO DE CEREMONIAS (Fernando Velázquez).- La señora presidenta de la Junta Departamental de Montevideo, edila Sofía Espillar, hará entrega de un obsequio al presidente del Club, en testimonio de este acto de homenaje.

(Así se efectúa).

(14)

(Aplausos)

Por su parte, los señores Pablo Ferrari y Gerardo Lorente, subsecretario y gerente

―respectivamente― de la Secretaría Nacional del Deporte, harán entrega de una placa en nombre de la Secretaría.

(Así se efectúa).

(Aplausos)

A continuación, invitamos a hacer uso de la palabra al presidente del Club Atlético Aguada, señor Alejandro Mazzeo.

SEÑOR MAZZEO (Alejandro).- Buenas tardes.

Muchas gracias a todos por la invitación y a los ediles por todas las palabras y menciones que han hecho, algunos de su historia de vida y algunos de la historia del Club. Gracias también a todos los que vinieron hasta aquí, hasta la Junta, para estar presentes en este homenaje por los 100 años del Club.

Hablar de Aguada es, indudablemente, hablar de Montevideo; ya el mismo nombre del Club representa al barrio, que es uno de los barrios más populares y grandes de Montevideo.

Me gustaría que nos ubicáramos un poco en 1922, en aquella época en la que un grupo de muchachos decidieron fundar un club, apoyados también un poco en las políticas que se habían dado para las plazas de deportes, espacios en los que se podía socializar. Esos muchachos se juntaron en la plaza de deportes, se fueron conociendo y se fueron vinculando para formar el Club con nada, solamente con las ganas de hacerlo. De esa manera fueron transcurriendo los 100 años, que no han sido fáciles.

Los 100 años de Aguada han sido bastante turbulentos. Hemos tenido momentos de gloria, momentos de grandes disgustos, de desafiliaciones, de descensos. También hemos tenido momentos en los que pensamos dejar al deporte. En un par de oportunidades estuvimos a punto de no seguir más. Pero creo que eso nos hacía más fuertes, nos hacía más tozudos…

Y creo que por eso también estamos tan ensamblados con el barrio, por el hecho de no haber aflojado y haber seguido disfrutando del deporte, aunque no nos era provechoso.

Lo primero que vemos es la parte deportiva del equipo de Primera, pero en realidad Aguada hace mucho esfuerzo social dentro del barrio, lo que es muy importante. Lo hizo durante la pandemia: colaboramos con ollas populares, juntamos alimentos y los repartimos por el barrio.

Y otra cosa que también es muy importante para el barrio son esos alrededor de 500 chiquilinas y chiquilines que van diariamente al Club. Los sacamos de la calle y les generamos hábitos sanos. Aprenden a jugar un juego colectivo, lo que los hace ―¿cómo se puede decir?― mucho más compañeros, pensar más en su equipo que en sí mismos.

Esas son las cosas más importantes que puedo rescatar, siempre ubicándome en el 1922, cuando el barrio era un barrio de inmigrantes, bastante pobre, bastante humilde, con muchas barracas y con mucho progreso también, porque estamos hablando de que en ese mismo barrio, en esa época, se estaba construyendo el Palacio Legislativo, el MAM, la Fábrica de Alpargatas, la Casa Soler, un montón de edificios que nos representan.

Queremos agradecerles a todos, agradecerles por sus palabras y por este homenaje a nuestro Club.

Muchas gracias.

(Aplausos)

(15)

Ahora les vamos a entregar un cuadro que trajimos para la Junta Departamental.

(Así se efectúa).

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, Alejandro, por tus palabras.

A continuación hará uso de la palabra el vicepresidente del Club Atlético Aguada, señor Daniel Olivera.

SEÑOR OLIVERA (Daniel).- Muchas gracias, señora presidenta, señores ediles y señoras edilas aquí presentes.

En primer lugar, quiero agradecer este homenaje en nombre de nuestra institución.

En segundo lugar, quiero decirles que, como montevideano, como ciudadano, me siento orgulloso de la clase política de mi país. Porque más allá de toda bandería política, de todo pensamiento político, cuando hay algo que nos convoca, como puede ser este evento, el corte es transversal y todos nos mancomunamos en una actividad como la que nos reúne hoy, que es el homenaje al Club Aguada.

Voy a tratar de ser muy breve. Les pido disculpas desde ya, pues seguramente en algún momento me quiebre, ya que para nosotros, los aguateros, este es un momento de mucho orgullo, de mucha emoción.

Aguada es una institución, es un sentir; es un pueblo que vive, que late, que vibra, que sufre, que goza de una manera inimaginable para quienes de repente no pueden sentir ni vibrar con esa pasión.

Créanme que esto es algo realmente muy emotivo para nosotros, porque acá no solo están homenajeando a una institución como el Club Aguada ―y permítanme hablar en nombre de los dirigentes, de los colaboradores que hacen a la vida de una institución como la nuestra―, sino que también están homenajeando a todos aquellos que prestan su trabajo, sus horas, su dedicación en todos los clubes de toda la ciudad. Quizás algunos sean de menos renombre, de menos popularidad; pero en el día a día, en las noches de invierno, en muchísimos barrios de nuestra ciudad hay un allegado, un colaborador, un dirigente que hace lo posible, con muchísimo sacrificio, para que muchos chicos estén practicando deporte o para llevar adelante una institución deportiva. Por supuesto, en Aguada también lo sentimos así y lo hacemos así.

Tal como muchas veces hablamos con Alejandro, nuestro presidente, hoy podemos afirmar

―y esto lo estoy diciendo después de que pasó aquella malaria de los 37 años sin ser campeones― que para nosotros lo más valioso ―quizá más que un título― es cada niño, cada niña que atraviesa el umbral de nuestro estadio para practicar deporte. Realmente lo sentimos así. Por supuesto que después queremos tener los laureles deportivos y hacemos esfuerzos enormes, sufrimos, gozamos… Pero créannos que nuestro mayor legado es dejar desde lo social un vínculo con el barrio. Nos sentimos plenamente identificados con toda la actividad social que lleva adelante el Club.

Para finalizar quiero decirles simplemente que Aguada ―como muchos ediles han expresado― es mucho más que un club. Aguada es una pasión. El rojo de la pasión de su camiseta y el verde de la esperanza son lo que nos alienta a seguir por otros 100 años de vida. Amamos nuestra ciudad, amamos nuestro barrio y amamos nuestro club.

Muchas gracias a todos.

(16)

(Aplausos)

SEÑORA PRESIDENTA DE LA JDM (Sofía Espillar).- Muchas gracias, Daniel.

(Dialogados)

Agradecemos la presencia de todo el público presente en sala, agradecemos también a los taquígrafos y a las taquígrafas que han recopilado cada verso, cada palabra de quienes han hablado.

Haremos llegar la versión taquigráfica de este homenaje a quienes ha solicitado el señor edil Pías, en especial al Club Atlético Aguada, para que les quede además un registro de lo que fue este gran acto de homenaje del día de hoy.

Muchas gracias.

(Es la hora 19:26).

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