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Investigadora principal Amparo Arango Echeverri

Asesoría Teórico–Metodológica Magaly Pineda

Asistentes de Investigación Laura Bretón, Valery Vega, Jennifer Yépez Corrección de estilo

Margarita Cordero Asistente de edición Laura Bretón

Diseño de portada y diagramación Ivelisse Álvarez

Impresión Editora BUHO

ISBN: 978-9945-16-494-7 ¿OTRO TECHO DE CRISTAL?

LA BRECHA DIGITAL DE GÉNERO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA Es una publicación del Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) con el auspicio del Fondo para la Igualdad de Género de ONU MUJERES Santo Domingo 2011

CIPAF

Calle Hernán Suárez #5 Bloque 3, El Cacique II, Santo Domingo, DN República Dominicana [email protected] http:// www.cipaf.org.do

Presentación

Este estudio sobre la brecha digital de género en la República Dominicana que hoy ponemos en sus manos, fue concebido hace más de un quinquenio, durante el proceso hacia la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información de las Naciones Unidas (Túnez 2005).

Durante las largas y muchas veces tediosas sesiones de trabajo, en las preconferencias y reuniones de grupos de interés preparatorias de la Cumbre Mundial, con dolorosa frecuencia las poquísimas mujeres que integrábamos las delegaciones oficiales o de la sociedad civil, enfrentábamos la desca-lificación y la sorna cuando cuestionábamos la llamada “neutralidad” de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y exigíamos a representantes de gobiernos, sector privado e incluso a delegados de ONGs, prestar atención a la existencia creciente de una brecha digital espe-cífica, una brecha digital basada y reproducida por la desigualdad entre los géneros.

La mayoría de los delegados negaban de plano la existencia de esta brecha digital de género y al-gunos pocos, quizás más sensibles, nos pedían pruebas. Pruebas, que en esa época, se limitaban a datos dispersos y estudios de casos de algunos países industrializados o de otros, como era el caso de la India, donde las organizaciones feministas visualizaron y estudiaron de manera temprana el impor-tante y fundamental impacto que la sociedad de la información podía tener en la vida de las mujeres. La verdad es que, en aquellos momentos, con respecto a la República Dominicana, nuestras denun-cias sobre la brecha digital de género se basaban en la pura apreciación y observación empírica, sin ninguna constatación científica, lo que sin lugar a dudas debilitaba nuestros argumentos.

Siete años después de Túnez, las nuevas tecnologías continúan siendo un mundo de predominio masculino, pero el llamado, casi grito, de las feministas, reclamando la inclusión, alertando sobre las graves consecuencias de dejar fuera a la mitad de mundo de la construcción de este nuevo para-digma, ha encontrado eco y crecen el número de estudios, y muy especialmente iniciativas, muchas experimentales, para potenciar el proceso de apropiación de las TIC por las mujeres y hacer posible, a la vez, que las TIC se conviertan en un impulso para avanzar en la lucha por nuestros derechos. Es decir, garantizar la igualdad de género en las TIC y utilizar las TIC como medio para

fomentar la igualdad de género.

En el plano nacional, nos enorgullece también poder presentarles hoy el primer diagnóstico, la línea de base, sobre la brecha digital de género. Un trabajo arduo, prefigurado en Túnez, que ha tomado más de dos años en hacerse realidad, pues más que levantar y recopilar información ha habido que

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inDice

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INTRODUCCIÓN 11

J

1.

ANTeCeDeNTes 14

1.1. Problemática y justificación 14 1.2. Objetivos generales 17 1.3. Objetivos específicos 17

J

2.

MARCO De ReFeReNCIA

18

2.1. El género como categoría de análisis 18

2.2. Sociedad de la información 18

2.3. La brecha digital 19

2.4. Las dimensiones de género en la sociedad de la información 22 2.4.1. Género y tecnología:

¿son las TIC neutrales respecto al género? 22

2.4.2. La brecha digital de género 26

2.4.3. Principales barreras para el acceso y uso de las TIC

que enfrentan las mujeres 27

2.4.4. Los roles de género y su impacto en la participación de

las niñas y mujeres en el mundo de la ciencia y la tecnología. 29

J

3.

MeTODOLOGÍA

35

3.1. Alcance del diagnóstico y fuentes de información 35

3.2. Recolección de la información 38

J

4.

PRINCIPALes ResULTADOs DeL DIAGNÓsTICO

39

4.1. Infraestructura de telecomunicaciones 39

4.2. La brecha digital de género:

la primera y la segunda brechas digitales 46

particular o secreto y donde, además, la mayoría de los datos disponibles no se encuentran des-agregados por sexo.

El estudio “¿Otro techo de cristal? La brecha digital de género en la Republica Dominicana”, nos muestra, apoyado por la fuerza del dato, la multicausalidad de la brecha de género y, entre muchos otros aspectos, cómo, a través de una socialización temprana basada en estereotipos y prejuicios, la familia y el sistema educativo sientan las bases para que las niñas y las jóvenes dominicanas se relacionen de manera marginal con la ciencia, las matemáticas y las TIC y luego se excluyan de su uso y su estudio, anulando la posibilidad de aprovecharlas exitosamente en su vida personal, profesional y laboral.

Como ya es tradición, en el largo camino de la investigación feminista recorrido por el CIPAF, este diagnóstico no es un documento construido en un gabinete cerrado, como tampoco pretende quedarse en un librero o en una página Web, sino que desde hace meses constituye el insumo principal de reuniones y encuentros con organizaciones feministas y de mujeres, con funcionarios del gobierno y del sector privado para la construcción de una propuesta: el Plan de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres en la Sociedad de la Información (PIOM-SI) que conteniendo las demandas de mujeres de todos los sectores de la sociedad dominicana, se inserte en la nueva Es-trategia Nacional de la Sociedad de la Información (e-Dominicana).

Este diagnóstico forma parte principalísima del proyecto Género y Tecnología que el Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) desarrolla con el apoyo del Fondo para la Igualdad de Género de ONU Mujeres. Además de ser el primero en su clase en el país, es también uno de los primeros diagnósticos sobre brecha digital de género en América Latina y El Caribe.

Esperamos que la lectura, difusión y puesta en práctica de las recomendaciones de este diagnós-tico sobre la brecha digital de género en la República Dominicana, constituyan una herramienta útil, un instrumento de trabajo, para contribuir a hacer realidad una sociedad de la información y el conocimiento inclusiva, pilar fundamental para avanzar en el disfrute de un mundo de justicia e igualdad para todas y todos.

Magaly Pineda Directora Ejecutiva Diciembre 2011

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4.2.1. La primera brecha: el e-acceso 47 4.2.2. Una aproximación a la segunda brecha digital:

La e-intensidad, usos de Internet y lugar de acceso 59 4.2.3. Barreras para usar internet:

¿igualadas en las dificultafes de acceso? 62

4.2.4. Uso de celulares 64

4.3. Desempeño de las niñas en matemáticas,

en la educación técnico vocacional y sus percepciones

sobre la ciencia y la tecnología. 68

4.3.1. Resultados de las pruebas nacionales 68

4.3.2. La participación de las adolescentes en la educación

media técnico profesional 77

4.3.3. La percepción de la ciencia y la tecnología

en adolescentes de bachillerato 80

4.4. Conquistando espacios en la educación superior,

pero rezagadas en las ciencias básicas e Ingenierías 86

4.4.1. El contexto general 87

4.4.2. Posición de la mujer dominicana en la

educación superior: 2005-2009 91

4.4.3. Los resultados en la muestra de universidades para

el año 2009 99

4.5. La brecha digital de género

en la formación tecnológica especializada 109

4.5.1. La participación de las mujeres

en los programas de educación continua 111

4.5.2. La participación de las mujeres en los programas

de educación superior tecnológica 117

4.5.3. Participación de la mujer en la formación para el trabajo 119 4.6. La mujer en el empleo del sector de las tecnologías

de la información y la comunicación (TIC) 122

4.6.1. Un panorama general de la dinámica de

la actividad económica de la República Dominicana

por sectores y su contribución al empleo. 125

4.6.2. La situación de la mujer dominicana en el empleo. 126 4.6.3. Importancia económica del sector TIC

en la República Dominicana y su contribución al empleo 130 4.6.4. La participación de las mujeres en el sector

de las tecnologías de la información

y la comunicación (TIC) 132

4.6.5. Resultados de la muestra de empresas

del sector de telecomunicaciones 137

4.7. La igualdad de género en las políticas públicas

para la sociedad de la información 144

4.7.1. Descripción de los instrumentos y políticas públicas en materia de sociedad de la información

y desarrollo digital en la República Dominicana 144

4.7.2. La igualdad de género en la Estrategia Nacional

de Tecnologías de la Información y la Comunicación (e-Dominicana) 146 4.7.3. La perspectiva género en las principales instituciones

con programas y proyectos de TIC 150

4.7.4. El Plan Estratégico de Ciencia,

Tecnología e Innovación 2008-2018 163

4.7.5. Disponibilidad y uso de tecnologías

de la información y la comunicación en las ONGs

de mujeres 165

4.7.5.1. Perfil institucional de las organizaciones encuestadas 166

4.7.5.2. Equipamiento TIC de las instituciones 167

4.7.5.3. Uso de internet y el ciberespacio 169

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intrODUcción

Reconocemos que aplicar la perspectiva de género a la Estrategia nacional de sociedad de la información, e-Dominicana no es una tarea fácil, ya que esta agen-da, al igual que la de muchos países de la región, asume de manera implícita que las TIC son neutras al género y que por tanto no hay diferencias entre hombres y mujeres en el acceso y uso del internet y computadoras, ni en los procesos de for-mación y creación de capacidades en el campo de las tecnologías, las ingenierías, la ciencia y la tecnología en sentido general.

Los ambientes tecnológicos, así como otros espacios claves en la educación domi-nicana estan permeados por estereotipos y roles de género que dificultan o ponen en una posición desventajosa a las niñas y mujeres en el campo educativo y que dificulta también el desarrollo de su capacidad innovadora, la participación en áreas de estudio no tradicionales, en el campo de las ciencias y las ingenierías y en general de las TIC.

La República Dominicana ha ido avanzado en su proceso de inserción al nuevo paradigma de la sociedad de la información, basado en el uso intensivo de las tecnologías de la información y la comunicación, reconociéndose que este nuevo paradigma trae consigo amplias oportuniddades para el desarrollo económico, productivo y social. Igualmente es cierto que el uso avanzado de las TIC abren amplias oportunidades para las personas en sus diferentes ámbitos: educuativo, profesional, laboral, personal, de participación política, entre otros. De ahí la im-portancia que la población en general, hombres y mujeres puedan formar parte activa y usar de manera intensiva las TIC y ser partícipes de los diferentes ámbitos tecnológicos en la educación y en el empleo.

Pero como país, debemos velar porque en el diseño de las políticas, programas y proyectos orientados a profundizar el proceso de inserción de la República Do-minicana a la sociedad de la información, éstas sean incluyentes y favorezcan la integración de la igualdad real y efectiva de la ciudadanía, lo cual implica que no

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5.

CONCLUsIONes Y ReCOMeNDACIONes

172

5.1. Sobre la infraestructura y la brecha digital 172

5.2. Sobre el desempeño de las niñas en las matemáticas, participación en la educación técnicoprofesional y su

percepción de la ciencia y la tecnología 178

5.3. Sobre la situación de la mujer dominicana

en la educación superior 184

5.4. Sobre la participación de la mujer en el empleo

del sector de las tecnologías de la información

y la comunicación (TIC) 189

5.5. Sobre las políticas públicas para impulsar la igualdad

de género en la sociedad de la información 193

J

LIsTA De ReFeReNCIAs

195

J

BIBLIOGRAFÍA 201

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ANeXO 1

204

Encuesta sobre Acceso y Uso de TICs en las ONGs y Organizaciones feministas y de mujeres

en la República Dominicana. 204

J

ANeXO 2

213

Ficha de registro de estudiantes de nuevo ingreso en Educación Superior por carreras y sexo proyecto e-mujer CIPAF-UNIFEM 213 Ficha de registro de estudiantes matriculados en Educación Superior

por carreras y sexo proyecto e-mujer CIPAF-UNIFEM 215 Ficha de registro de estudiantes egresados en Educación Superior

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13

existan discriminaciones de género en el acceso y uso de TIC, en los procesos de formación en TIC, en el empleo asociado a este nuevo paradigma y en general en el campo de la ciencia y la tecnología.

Con este informe queremos aportar a un mayor conocimiento sobre la participa-ción de las mujeres dominicanas en los diferentes ámbitos del nuevo paradigma de la sociedad de la infomación y esperamos que el mismo sirva de insumo para los tomadores de decisiones en los distintos ámbitos de las TIC.

En el informe presentamos el análisis y descripción de las dimensiones que asume la brecha de género en el acceso y uso de las TIC por las mujeres sobre la base de los resultados de la ENHOGAR 2007; del nivel de desempeño de las niñas en las matemáticas en la educación básica y secundaria, a partir de los resultados de las pruebas nacionales de los útimos diez años; la percepción de las mujeres jóvenes sobre la ciencia y la tecnología, a partir de un diagnóstico realizado por dos in-vestigadores de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, de su nivel de participación en la formación técnico profesional a nivel de bachillerato como de la formación tecnológica en los planes ofertados por el INFOTEP; su nivel de su participación en las carreras de TIC, ingenierías y vinculadas a las ciencias bási-cas con los nuevos datos aportados por el MESCYT y a partir de un levantamiento realizado para los fines de este Informe en una muestra de ocho universidades de Santo Domingo, incluyendo el ITLA.

Los datos de la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo realizada por el Banco Cental de la República Dominicana en el año 2009 permitieron identificar los patrones de segregación sexual en el empleo generado por el sector TIC del país, identificando el nivel de participación de las mujeres dominicanas en el mercado laboral vinculado al sector de las TIC. Igualmente se realizó un análisis de en qué medida las políticas públicas o iniciativas para el impulso de las TIC han incorpo-rado un enfoque de género en sus objetivos generales, metas, líneas de acción, iniciativas y proyecto; y finalmente se hizo una encuesta en las principales ONGs y organizaciones de mujeres activas sobre el grado de acceso y uso de TIC por éstas.

Esperamos que los resultados de este diagnóstico aporten elementos concretos para la elaboración del Plan de Igualdad de Oportunidades para las mujeres en la Sociedad de la Información (PIOM-SI) que garanticen la participación activa de las mujeres en el diseño y construcción de la sociedad de la información, si no lo hacemos, como sociedad estaríamos desaprovechando las contribuciones y el talento que las mujeres, desde su experiencia, sus visiones y sus prácticas pueden aportar al proceso de inserción de la República Dominicana al nuevo mundo.

Amparo Arango Echeverri

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15

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¿OTRO TECHO DE CRISTAL?

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LA BRECHA DIGITAL DE GÉNERO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA LA BRECHA DIGITAL DE GÉNERO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA¿OTRO TECHO DE CRISTAL?

1. anteceDentes

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1.1. Problemática y justificación

El desarrollo de la llamada sociedad de la información, basada en el uso intensivo de las Tecnologías de la información y la comunicación (TIC), está provocando profundos cambios en la vida económica, social, política y cultural de hombres y mujeres y abriendo múltiples oportunidades personales y profesionales. Empero, estos cambios no se produ-cen ni llegan a todas las personas de manera automática, sino que deben ser impulsados por políticas públicas claramente empeñadas en su universalización. De ahí que en una sociedad marcada por la cultura patriarcal, que reproduce y perpetúa la subordinación de las mujeres, es muy probable que la informulación de políticas públicas que incorporen la perspectiva de género en los planes y proyectos de desarrollo del modelo sea fuente de exclusión y contribuya a ampliar aún más la desigualdad entre las mujeres y los hombres. Por esta razón, la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI), celebrada en dos partes por las Naciones Unidas –en 2003 en Ginebra y en 2005 en Túnez— y lide-rada por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT), estableció el compromiso de todos los Estados miembros de garantizar que el uso de las nuevas TIC y el acceso a la ciencia y la tecnología se produzcan en condiciones de igualdad para hombres y mujeres y colaboren en la construcción de una sociedad más incluyente y equitativa.

Así lo expresa la Declaración de Principios de Ginebra1:

«Afirmamos que el desarrollo de las TIC brinda ingentes oportunidades a las mujeres, las cuales deben ser parte integrante y participantes clave de la Sociedad de la Información. Nos comprometemos a garantizar que la Sociedad de la Información fomente la potenciación de las mujeres y su plena participación, en pie de igualdad, en todas las esferas de la sociedad y en todos los procesos de adopción de decisiones. A dicho efecto, debemos integrar una pers-pectiva de igualdad de género y utilizar las TIC como un instrumento para conseguir este objetivo» (ITU, 2005, p.11).

La preocupación por documentar el impacto diferenciado de las TIC en hombres y mujeres y por sugerir líneas de acción que modifiquen esta realidad, ha producido en los últimos años numerosos estudios e investigaciones sobre el tema que apuntan a establecer, concep-tual y estadísticamente, los desequilibrios relacionales entre la sociedad de la información y las TIC, por un lado, y el género. Partiendo de esta premisa, refutan la opinión, sostenida

1. Los textos completos de la CMSI pueden ser consultados en: http://www.itu.int/wsis/index-es.html

incluso en los principales escenarios de toma de decisiones en materia de políticas de pro-moción de TIC y de ciencia y tecnología, de que las TIC son neutrales respecto al género, lo que impide reconocer los riesgos de una brecha de género en el nuevo entorno digital. Establecen igualmente las desventajas de las niñas y mujeres en la apropiación de la cien-cia, la tecnología, las matemáticas y las Ingenierías.

La hipótesis manejada por los estudios con perspectiva de género es que la forma en que se organiza la sociedad actual, basada en el uso intensivo de las TIC reproduce las relaciones sociales de poder entre hombres y mujeres, situación que, a su vez, determina la diferencia en el acceso y uso de las nuevas Tecnologías. Este punto es crucial para las mujeres. Las TIC representan no solo un nuevo modelo tecnológico, sino también de producción y consumo de la información y el conocimiento, de acumulación de capital simbólico y una manera hasta hace poco inédita de relacionarse social y laboralmente. La histórica marginación de las mujeres de los ámbitos del saber podría, por tanto, verse profundizada si se las relega de la comprensión y uso de las Tecnologías que diseñan esta nueva realidad.

Un estudio realizado por Gurumurthy (2004) sobre género y TIC fundamenta estas apren-siones cuando describe cómo el modelo está originando nuevas excluapren-siones que frenan las posibilidades de las niñas y las mujeres de disfrutar sus beneficios y oportunidades. A estas exclusiones subyacen desigualdades y discriminaciones preexistentes en la educación, la economía, la participación política y ciudadana y la creación sociocultural.

Desde la perspectiva de género, la reflexión sobre el fenómeno se centra en que los patro-nes sociales de segregación sexual se reproducen tanto en el acceso y uso de las TIC como en la formación y desarrollo de habilidades en las áreas de la ciencia, la tecnología, las matemáticas y las Ingenierías, requeridas por el nuevo entorno laboral y, en especial, por los empleos en sectores que usan intensivamente tecnología o que demandan altos niveles de destreza tecnológica.

Aún cuando las mujeres han logrado avances importantes en la última década, la persis-tente brecha de género resultante de la falta de autonomía económica, política y física (CEPAL, 2010) hace que tengan más probabilidad de ser analfabetas, dediquen más tiempo al cuidado de la familia, carezcan de iguales oportunidades para capacitarse en las nuevas Tecnologías, de aprender otro idioma y de disponer de los recursos económicos necesarios para acceder a las TIC, incluyendo computadoras, Internetinternet y telefonía móvil. El resultado de esta conjunción de factores es que las mujeres están mucho menos familiarizadas que los hombres con el nuevo entorno digital.

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LA BRECHA DIGITAL DE GÉNERO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA LA BRECHA DIGITAL DE GÉNERO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA¿OTRO TECHO DE CRISTAL?

Explica Gurumurthy en el estudio previamente citado, que para que las mujeres puedan participar en la sociedad de la información debe admitirse previamente la existencia de una brecha digital de género, que se expresa en la desigualdad de acceso y uso femenino de las TIC, y poner en marcha medidas y políticas orientadas a superar los factores que limitan la igualdad y equidad de género en la sociedad de la información.

Como resultado de la participación de la República Dominicana en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI), el Gobierno elaboró en 20052 la Estrategia

Nacional para la Sociedad de la Información y el Conocimiento, la e-Dominicana (INDO-TEL, 2005), que define las políticas, programas y proyectos de TIC para el desarrollo digi-tal siguiendo los lineamientos y metas principales establecidos por la CMSI para 2015. La gran omisión de la e-Dominicana, tanto en la formulación de sus objetivos generales como en la ejecución de los principales programas y proyectos, es una perspectiva de género que promueva la participación de las niñas y las mujeres en la sociedad de la información y establezca acciones concretas para eliminar las trabas al acceso igualitario a las nuevas Tecnologías. De persitir esta omisión, las mujeres dominicanas no podrán participar plena-mente en todos los ámbitos de la sociedad de la información, no formarán parte activa de la nueva fuerza laboral que este nuevo entorno estará demandando y verán restringidas sus posibilidades de avanzar en el campo de la ciencia, la tecnología y la innovación, pilares del nuevo entorno digital.

De ahí que para avanzar en la igualdad de hombres y mujeres en la sociedad de la información, la República Dominicana deba responder a tres desafíos principales: a) la adopción de una estrategia nacional de TIC cuyos programas y proyectos se comprometan abiertamente con el acceso igualitario a las Tecnologías de la información y la comuni-cación; b) la incorporación del enfoque de género a las políticas de ciencia, tecnología, matemática, Ingenierías e innovación y la adopción de medidas que incrementen significa-tivamente la participación de las niñas y mujeres en las carreras y formación vinculadas a estas disciplinas, y c) el impulso de la inserción de la mujer en los nuevos empleos propios de la sociedad de la información.

Un primer paso en ese camino es contar con un diagnóstico sobre el acceso y uso de TIC que permita determinar en qué medida las mujeres se están beneficiando de ellas y si las políticas públicas de promoción de la sociedad de la información y las iniciativas y

pro-2. Hubo un documento anterior a este, elaborado en 2004, sobre el cual se hablará en el capítulo correspondiente.

yectos gubernamentales y del sector privado al respecto sirven a las metas de igualdad y justicia para las mujeres.

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1.2. Objetivos generales

Los objetivos generales de este diagnóstico son dos. El primero es describir la brecha digi-tal de género en la República Dominicana partiendo del acceso a y uso de las TIC por las mujeres; de su participación en la formación tecnológica para hacer frente a los desafíos de la sociedad de la información y la nueva economía basada en el uso de las TIC, y de los esfuerzos para mejorar sus habilidades tecnológicas y educativas, su empleabilidad y afianzamiento de sus derechos. El segundo es analizar en qué medida las políticas públi-cas o iniciativas para el impulso de las TIC han incorporado un enfoque de género en sus objetivos generales, metas, líneas de acción, iniciativas y proyectos.

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1.3. Objetivos específicos

El diagnóstico estudia la situación de la mujer dominicana en la sociedad de la informa-ción a partir de cinco aspectos concretos:

1. Las dimensiones de la brecha digital de género.

2. La brecha de participación por género en las carreras y áreas de formación vincula-das a la ciencia y las TIC, y la formación y construcción de capacidades femeninas en las áreas claves de la nueva economía basada en el uso intensivo de la tecnología. 3. Los patrones de segregación sexual en el empleo generado por el sector TIC.

4. Las políticas públicas de promoción de la sociedad de la información, en particular la e-Dominicana, y las iniciativas y proyectos TIC derivados de esta estrategia y otras políticas relacionadas con la ciencia, la tecnología y la innovación.

5. El grado de aprovechamiento de las TIC por las ONGs y organizaciones de

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2. MarcO De reFerencia

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2.1. el género como categoría de análisis

El género es una categoría social de análisis desarrollada por la teoría feminista contem-poránea para explicar las desigualdades entre hombres y mujeres más allá de las dife-rencias sexuales o biológicas. Hace referencia a un orden social de relaciones de poder asimétricas que convierte las diferencias sexuales en desigualdades sociales mediante la atribución de características estereotipadas y roles pretendidamente esencialistas que se reproducen a través del tiempo. Implica, por tanto, una relación jerárquica compleja que norma y determina la masculinidad y la feminidad3.

Como lo demuestra la teoría feminista, estos prejuicios y estereotipos han sido opresivos y discriminatorios para la vida social, económica y política de las mujeres. En particular, la metodología GEM4 (APC-PARM-APC, 2005), publicada en el año 2005, señala cómo

estos «atributos» de género se han trasladado también al campo de la ciencia y la tecno-logía, así como al entorno de la sociedad de la información, dificultando que las mujeres formen parte activa del nuevo modelo.

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2.2. sociedad de la información

Este diagnóstico asume como marco conceptual la definición ofrecida por la CEPAL (2005) según la cual la sociedad de la información es «un conjunto de redes económicas y socia-les que producen, acumulan e intercambian información de forma rápida y con costo bajo respecto al pasado mediante Tecnologías digitales, incidiendo de manera determinante so-bre las esferas económica, política, social y cultural». Reconoce igualmente, como también apunta el documento de CEPAL, que la sociedad de la información no es única, sino que puede ser —y de hecho es— multiforme: depende de las particularidades de cada país y se despliega determinada por ellas.

3 . El género como categoría de análisis ha recorrido un largo camino. Surgido en el ámbito de las ciencias sociales en la década de los años sesenta del siglo XX, ha sido interpretado y definido de diferente manera por las teorías feministas. Gloria Bonder se refiere a estas interpretaciones en el excelente ensayo «Género y subjetividad: avatares de una relación no eviden-te». Disponible en: http://www.iin.oea.org/iin/cad/actualizacion/pdf/Explotacion/genero_y_subjetividad_bonder.pdf 4 . GEM (Metodología de Evaluación con Perspectiva de Género), fue elaborada por la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones (APC) y el Programa de Apoyo a las Redes de Mujeres de la APC. Es una herramienta para hacer evalua-ciones de proyectos de tecnologías con una perspectiva de género.

La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información se comprometió con una visión de la sociedad de la información centrada en la persona y la comunidad, inclusiva, inte-gradora y orientada al desarrollo. Para lograr que las TIC incidan en la calidad de vida de las personas y en el desarrollo humano en general, se requiere que todas tengan las habi-lidades tecnológicas para crear, consultar, utilizar y compartir información y conocimientos mediante redes y Tecnologías de la información y la comunicación.

J

2.3. La brecha digital

La denominada brecha digital define las desigualdades en el acceso y uso de las nuevas Tecnologías de la información y la comunicación entre países desarrollados y en vías de desarrollo o entre grupos de población por diferencias de raza, etnia, género, edad, in-gresos, nivel educativo, ubicación geográfica, entre otras características. Para la CEPAL (Villatoro y Silva, 2005, p.11) la brecha digital puede ser entendida como «la distancia que separa al grupo de población que puede acceder a los beneficos de las TIC y el grupo que no cuenta con posibilidades de hacerlo».

Existe consenso teórico respecto a que la brecha digital, especialmente en los países en de-sarrollo, refleja y es el resultado de una profunda fisura social que entorpece el acceso y uso igualitario de las TIC y, por tanto, la participación en el nuevo modelo tecnológico. Como lo señala Castaño (2008, p. 17): «La cuestión es que las brechas digitales, aunque parezcan tecnológicas, son más bien brechas sociales. La brecha digital se mezcla con otros factores de exclusión, como la capacidad económica, la disponibilidad de tiempo, los conocimien-tos, habilidades y experiencia, el bagaje cultural y lingüístico».

La CMSI define ampliamente en sus documentos finales (UIT, 2005)5 las oportunidades y

beneficios que la sociedad de la información, y de manera particular las TIC, brindan a los países para su desarrollo social y económico y a la vida de las personas:

• La innovación y transparencia en las administraciones públicas y los procesos demo-cráticos, mejorando la eficiencia y fortaleciendo las relaciones con los ciudadanos. • El logro de la enseñanza universal; la oferta de mejores condiciones para el apren-dizaje continuo, incluyendo a las personas que están al margen de la enseñanza oficial, y el perfeccionamiento de las aptitudes profesionales.

5 . Declaración de Principios de Ginebra, Plan de Acción de Ginebra, Compromiso de Túnez y la Agenda de Túnez para la Sociedad de la Información.

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LA BRECHA DIGITAL DE GÉNERO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA LA BRECHA DIGITAL DE GÉNERO EN LA REPÚBLICA DOMINICANA¿OTRO TECHO DE CRISTAL?

El apoyo a la producción de información y de conocimientos, educación y capaci-tación, a la creación de asociaciones, cooperación e intercambio entre las univer-sidades e instituciones de investigación.

• La difusión de contenidos a través de iniciativas de publicación electrónica; precios adaptados al mercado local y acceso abierto.

• La cibersalud aplicada a la creación de sistemas de información y de atención de

servicios de salud fiables, oportunos, de calidad y asequibles, capacitación, ense-ñanza e investigación continuas; facilitación del acceso a los conocimientos médicos mundiales y al contenido local para fortalecer la investigación en materia de salud y programas de prevención públicos; promoción de la salud de las mujeres y los hom-bres; alerta, vigilancia y control de la propagación de enfermedades contagiosas; mejora de los sistemas comunes de información para extender la atención sanitaria a las zonas distantes y desatendidas, así como a las poblaciones vulnerables.

• La creación de ciberempleo para hacer posible nuevas formas de organización del

trabajo y los negocios.

• La protección ambiental y la utilización sostenible de los recursos naturales median-te el establecimiento de sisLa protección ambiental y la utilización sostenible de los recursos naturales median-temas de vigilancia y prevención de catástrofes naturales y provocadas.

• La difusión sistemática de información en la agricultura, ganadería, piscicultura,

silvicultura y alimentación.

La lista no es restrictiva, pero para que la innovación que aportan las TIC se traduzca en oportunidades para las personas, genere capital humano y social y apoye la compe-tividad deben ser superadas las numerosas rémoras que recorren desde el acceso hasta el uso de las nuevas Tecnologías como lo señala Cecilia Castaño (2008) Directora del Programa de Investigación de Género y TIC de la Universidad Oberta de Cataluña. Esta investigadora, identifica la existencia de dos brechas digitales, cada una afectada por factores diferentes. La primera, inicialmente definida en relación a los grupos de personas incluídas de la sociedad de la información, y la segunda brecha asociada al uso tanto en intensidad como en la variedad, como resultado de las capacidades y ha-bilidades para usar las TIC.

La primera brecha digital, denominada de acceso a internet y a las computadoras, hace referencia a las diferencias de acceso de hombres y mujeres. Superar esta primera bre-cha supone enfrentar, además de las barreras generacionales (por la edad) y educativas

identificadas por Castaño para los países desarrollados, en la región habría que agregar la vulnerabilidad de las personas por su nivel de ingresos, situación laboral y condición de género de la jefatura de hogar. De igual manera a estos obstáculos se añaden factores de disponibilidad y asequibilidad. Tres aspectos se constituyen en factores clave para esta primera brecha digital: la no disponibilidad de la infraestructura básica de telecomunica-ciones, de conectividad y de equipos para acceder a la red: computadoras y celulares inteligentes. Una segunda barrera son los altos costos de los servicios de internet y telefonía celular —en especial para la población de bajos ingresos de áreas rurales y urbanas. En los países desarrollados, el costo de la canasta de acceso y uso de internet representa al-rededor del 10% del ingreso de una persona. Estimaciones realizadas para la República Dominicana en el Informe de Desarrollo Humano del 2008 indican que el costo de tener instalado internet, incluyendo el pago de la línea telefónica y de una computadora, oscila entre el 37% y el 45% del salario mínimo. Y una tercera barrera es resultante del grado de accesibilidad de las TIC. Se refiere a si tanto los equipos de comunicación como las aplica-ciones informáticas son apropiados para todos, incluyendo las personas con cualquier tipo de discapacidad, y si los contenidos, las aplicaciones y programas están disponibles en los idiomas que las personas dominan. El predominio de los contenidos y flujos de información global en inglés constituye un importante impedimento para acceder al entorno digital. La segunda brecha está relacionada con las condiciones sociales de acceso: amplitud y calidad de usos de las nuevas Tecnologías, su intensidad, el lugar de acceso y las habili-dades y conocimientos para usar las TIC de forma que le permitan a la persona apropiár-selas y usarlas de una manera productiva, de acuerdo a sus necesidades particulares, de estudio, de trabajo, de ocio, etc.

La falta de instrucción, tanto en lo que se refiere a la educación básica como a la alfa-betización digital, tiene una importancia especial ya que el aprovechamiento de las las TIC es proporcional a la calidad de su utilización. Está demostrado que para lograr una sociedad de la información inclusiva e innovadora se requiere que las personas posean los conocimientos, las habilidades y la fluidez tecnológica que les permitan explotar al máximo el potencial de las TIC.

Asociada a esta segunda brecha digital existe otra barrera derivada de la falta de con-tenidos y de información relevante según los diferentes contextos geográficos y el idioma de la persona usuaria. La menor disponibilidad de contenidos en los idiomas nativos de los usuarios de internet es identificada como problema en el informe de monitoreo de

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las metas planteadas por la CMSI para 2015 (UIT-CMSI, 2010). El documento señala al respecto que la asunción del inglés como lingua franca en el mundo digital, y no solo en internet, soterra la importancia de la diversidad lingüística y tiende a relegar la producción de contenidos locales. Enfatiza, por tanto, la necesidad de aumentar el número de idiomas en la red y de proveer contenidos adecuados, elaborados mediante una participación democrática de todos los actores sociales.

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2.4. Las dimensiones de género en la sociedad de la información

El propósito de este diagnóstico ha sido explorar qué está pasando con las mujeres domi-nicanas en la sociedad de la información y poder, a partir de los datos disponibles, vislum-brar las oportunidades que facilitan o las barreras que dificultan el acceso y uso de las nue-vas Tecnologías y el desarrollo de habilidades y conocimientos de las niñas y las mujeres. En este trabajo partimos del supuesto de que en la República Dominicana existe desigual-dad de género en el acceso, uso y construcción de capacidesigual-dades para formar parte de la sociedad de la información.

En esta sección del estudio abordaremos cuatro cuestiones críticas para hablar de las des-igualdades de género en la sociedad de la información. En primer lugar la afirmación, muy generalizada, especialmente desde el propio ambiente tecnológico y en los espacios de toma decisiones de políticas, de que las TIC son neutrales al género y que no existe diferencia en el acceso y uso que de las TIC hacen los hombres y las mujeres. En segundo lugar, para efectos de este diagnóstico, la brecha digital de género como referente político de las barreras que impiden a las mujeres acceder a las TIC; en tercer lugar, las barreras mismas que dificultan este acceso y, los roles de género y su impacto en la participación de las niñas y mujeres en el mundo de la ciencia y la tecnología.

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2.4.1.Género y tecnología:

¿son las TIC neutrales respecto al género?

Los profundos cambios que a partir del 2000 las TIC empezaron a provocar en la orga-nización de la sociedad y en la vida de las personas nuevas oportunidades económicas y sociales, etc., indujeron a organizaciones de mujeres ligadas al desarrollo y al debate sobre las TIC y a investigadoras feministas a cuestionar el carácter presuntamente neutral de estas Tecnologías.

Diferentes estudios y mediciones estadísticas realizadas desde entonces exponen las des-igualdades de género en la nueva sociedad de la información y en la difusión de las TIC. Ya es incontrovertible que, particularmente en los países en desarrollo, el nuevo escenario digital reproduce las relaciones de poder social, determinando un acceso y uso diferencia-do de las TIC por las mujeres y los hombres. Los roles y las relaciones de género social y culturalmente construidos, condicionan la manera en que las mujeres y los hombres parti-cipan de este nuevo modo de desarrollo basado en el uso de las TIC.

Para Gurumunthy (2004), Hafkin (2002) y Bonder (2002), académicas y estudiosas del tema de género y TIC, entre otras, uno de los aspectos más preocupantes en esta visión de la «neutralidad» de las TIC con respecto al género, es que en los países en vías de desarrollo se promueve su uso mediante proyectos que ignoran la realidad del acceso diferenciado. Estudios e investigaciones de estas autoras y de otros investigadores ex-ponen que el progreso de las TIC en estos países no está favoreciendo a las mujeres en igual medida que a los hombres. Existen y prevalecen barreras socioculturales y econó-micas que limitan el aprovechamiento por las mujeres de los beneficios de la sociedad de la información, entre las que citan un menor acceso a la infraestructura (equipo y conexión), más bajos ingresos monetarios, menos tiempo para aprender a utilizar las Tecnologías, falta de oportunidades de capacitación en las áreas que demanda el nuevo modelo y persistencia del escaso interés por la ciencia, la tecnología y las matemáticas. Datos recientes demuestran cómo, incluso en los países desarrollados, el número de mujeres estudiando Ingenierías ha decrecido en términos relativos en comparación con la década de los ochenta del siglo pasado. Igualmente, y como consecuencia de lo an-terior, las mujeres están subrepresentadas en el mercado laboral asociado al sector de las TIC, se concentran en la escala más baja del empleo de la industria tecnológica y no participan en la misma medida que los hombres en los puestos de toma de decisiones relacionados con las TIC.

Para Gillian Marcelle (citada en Hafkin y Taggart, 2001), la cuestión clave en el análisis de las TIC y la sociedad de Ia información radica en entender que esta nueva forma de organización social, política y económica está basada en el uso intensivo de tecnología, que requiere de cualificaciones y saberes especializados en espacios que han estado dominados por los hombres, y que es el resultado de cambios tecnológicos rápidos y con estructura fragmentada de toma de decisiones.

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tecnología, las Ingenierías y las telecomunicaciones y las TIC; por tanto, son ellos quienes están obteniendo mayores rendimientos de la llamada «nueva economía de la información». La introducción del empleo flexible y de nuevas formas de trabajo que usan las TIC, como el teletrabajo, se han difundido como una opción para conciliar vida familiar y vida pro-fesional, especialmente para las mujeres jóvenes en ciclos reproductivos, pero desde una perspectiva de género se entiende que esta modalidad puede generar una mayor despro-tección social y laboral, aumentar la precariedad del empleo femenino y reducir los salarios e ingresos, a menos que se legisle para garantizar los derechos de las personas que optan por ella. Como lo exponen De Miguel y Boix (s.f), la actual modalidad de teletrabajo como opción para las mujeres insertarse en el mercado laboral desde sus hogares y continuar con el cuidado de sus hijos, reproduce la división sexual del trabajo en la que la identidad de la mujer sigue asociada al servicio de otros.

Otro fenómeno del proceso de globalización, citado por Gurumurthy (2004), es el surgi-miento de una división mundial del trabajo a partir de la nueva industria de los «call cen-ter» o centros de contacto, propiedad en su mayoría de empresas transnacionales que los instalan en los países en vías de desarrollo, como la India y México, y cuyo modelo la República Dominicana está fomentando de manera vigorosa. Estas nuevas industrias tienen implicaciones de género. Siguiendo un modelo similar al de las maquilas o zonas francas de textiles, zapatos y artículos electrónicos, la industria de los centros de contac-to se caracteriza por los bajos salarios, la prohibición de la sindicalización en muchos países, la escasa transferencia de habilidades y Tecnologías, un bajo nivel de crecimien-to en términos de carreras laborales y la feminización del empleo de bajo nivel.

Por otro lado, el informe sobre el estatus de la mujer y las TIC de 2009 de la Comisión Europea para la Sociedad de la Información (European Commission, 2010), destaca que el fortalecimiento y crecimiento del sector de las Tecnologías de la información y la comu-nicación en los países desarrollados, así como la transformación global de la economía en economía del conocimiento, está generando una gran demanda de trabajadores con competencias en los diferentes sectores de las TIC y en áreas como la manufactura y los servicios, transporte, cuidado de la salud, la educación y el gobierno. Esto plantea a la Comisión el desafío de lograr que estas nuevas oportunidades de empleo bien pagado puedan ser satisfechas por mujeres, lo que de momento no ocurre. El informe revela que el sector de alta tecnología absorbe el 25% del total de personas empleadas pero solamente el 2.4% de estos son mujeres.

Como resultado de los estudios sobre las relaciones entre las TIC y la igualdad de género, las organizaciones de mujeres ligadas al debate sobre el tema y mujeres participantes en las delegaciones oficiales en la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, lograron que en la Declaración de Principios de Ginebra (2003) se plasmaran considera-ciones de gran relevancia para garantizar la perspectiva de género, como las contenidas en el párrafo 12 del documento:

«Afirmamos que el desarrollo de las TIC brinda ingentes oportunidades a las mujeres, las cuales deben ser parte integrante y participantes clave de la Sociedad de la Información. Nos comprometemos a garantizar que la Sociedad de la Información fomente la potenciación de las mujeres y su plena participación, en pie de igualdad, en todas las esferas de la sociedad y en todos los procesos de adopción de decisiones. A dicho efecto, debemos integrar una pers-pectiva de igualdad de género y utilizar las TIC como un instrumento para conseguir este objetivo» (ITU, 2006, p.11).

En el Plan de Acción de Ginebra aprobado entonces, también se incluye un conjunto de medidas de las cuales es importante destacar las que proponen alentar prácticas que respeten los principios de e-justicia y e-igualdad de género en el ciberempleo, así como identificar indicadores cuantificables de resultados para evaluar el efecto de los proyectos de TIC en la vida de mujeres y niñas.

Igualmente, el numeral G, del punto C4 (Creación de capacidades) compromete a los gobiernos a:

«Procurar eliminar los obstáculos de género que dificultan la educación y la formación en materia de TIC, y promover la igualdad de oportunidades de capacitación para las mujeres y niñas en los ámbitos relacionados con las TIC. Se debe incluir a las niñas entre los progra-mas de iniciación temprana a las ciencias y tecnología, para aumentar el número de mujeres en las carreras relacionadas con las TIC. Promover el intercambio de prácticas óptimas en la integración de las cuestiones de género en la enseñanza de las TIC».

En el plano regional, la Declaración de Lima y el Plan Regional de Sociedad de la Infor-mación e-LAC2015, aprobado en la Tercera Conferencia Ministerial sobre la Sociedad de la Información de América Latina y el Caribe, realizada en Lima en noviembre de 2010, reconocen de manera expresa la necesidad de incorporar la perspectiva de género en las políticas de la sociedad de la información. A tales efectos se creó el Grupo de Trabajo de Género responsable de garantizar la transversalidad de género en las cinco áreas priorita-rias establecidas por la región: acceso, gobierno electrónico, medio ambiente, seguridad social, desarrollo productivo e innovación y entorno habilitador.

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2.4.2.La brecha digital de género

El Compromiso y la Agenda aprobados en 2005 durante la Cumbre Mundial celebrada en Túnez, reconocen explícitamente «la existencia en la sociedad de una brecha entre los géneros que forma parte de la brecha digital», y reafirman el compromiso «con la pro-moción de la mujer y con una perspectiva de igualdad de género», a fin de superar esta brecha (UIT, 2005).

Asumiendo que la brecha digital de género reproduce las desigualdades y discriminacio-nes que afectan a las mujeres, el último informe sobre el avance en el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo del Milenio sobre la Igualdad y Equidad de Género (ODM3) de América Latina y el Caribe, coordinado por la CEPAL (2010)6, concluye de manera poco

alentadora cuando se refiere al tema. De conformidad con sus resultados, se mantienen serios problemas que atascan la igualdad de género y la ciudadanía paritaria, especial-mente en lo que respecta a la autonomía económica; es decir, a la capacidad de las mu-jeres para generar ingresos propios y controlar activos y recursos, indicador directamente relacionado con la brecha digital de género.

El informe plantea que no obstante la reducción significativa de la pobreza regional entre 1990 y 2008, la situación de las mujeres se ha deteriorado, pues son ellas las más perju-dicadas por la falta de recursos para atender necesidades básicas. Esta mayor pobreza es atribuida a la falta de ingresos, la no participación en el mercado de trabajo y al trabajo

no remunerado7.

Otro factor de vulnerabilidad de las mujeres es el aumento de hogares con jefatura femeni-na, la mayor parte de ellos en situación de extrema pobreza dado que la mujer jefa percibe un ingreso menor que el del hombre pese a trabajar más tiempo y tener jornadas más ex-tendidas o trabaja sin remuneración, es responsable exclusiva de la manutención y cuidado de los hijos e hijas y trata de conciliar trabajo remunerado y doméstico sin ayuda (CEPAL, 2010). De hecho, son pocos los avances logrados por la región entre 1990 y 2007 en lo que respecta al acceso de las mujeres al empleo remunerado. La incorporación femenina al

6. Desde la perspectiva de la CEPAL, los tres pilares de la igualdad de género y de una ciudadanía paritaria son: capacidad para generar ingresos propios y controlar activos y recursos (autonomía económica), el control del cuerpo (autonomía física), y plena participación en las decisiones que afectan la propia vida y a la colectividad, es decir, la autonomía en la toma de decisiones. Por lo anterior, el examen del progreso hacia la autonomía y el empoderamiento de las mujeres supone analizar las diferencias de género en relación con varias de las metas e indicadores del Milenio que forman parte de las tres dimen-siones antes mencionadas, remitiéndose no sólo a la evaluación de los indicadores contenidos en el ODM 3.

7 . Revela el informe que aproximadamente 44% de las mujeres de 15 años y más que habitan en zonas rurales y un 32% de las que habitan en las ciudades carecen de ingresos propios y, por el contrario, este problema afecta al 10% de los hombres en zona suburbanas y 14% en zonas rurales.

mercado laboral ha sido lenta y se mantiene la discriminación y segregación laboral concre-tada en las resistentes diferencias salariales.

Por el contrario, los resultados en educación muestran avances muy positivos. En la mayo-ría de los países de la región hay paridad en el acceso a la educación primaria, secunda-ria y terciasecunda-ria. El problema radica en la baja representación de las mujeres en las carreras que constituyen los pilares de la nueva economía; es decir, las asociadas a la ciencia, la tecnología, las matemáticas y las Ingenierías.

Para Castaño (2008) la brecha digital que más afecta a las mujeres es la segunda, que como se señalaba anteriormente, está relacionada con los usos de las Tecnologías, su intensidad, la variedad de estos usos y las habilidades requeridas para poder interactuar de una manera distinta con el nuevo paradigma tecnólogico. Para esta investigadora, las mujeres están en desventaja con respecto a los hombres, haciendo un uso mas restringido de las TIC y participando en actividades que requieren menos destrezas tecnólogicas.

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2.4.3.Principales barreras para el acceso y uso de las TIC

que enfrentan las mujeres

La literatura especializada sobre género y Tecnologías, en la que destacan los aportes de la metodología GEM, ha señalado la necesidad de poner atención a los problemas de género en el uso y desarrollo de las TIC, e identificado un conjunto de limitantes sociocul-turales entre las que se encuentran:

a. La falta de infraestructura básica de conectividad, especialmente en zonas rurales, y los altos costos de las TIC, factor que para las mujeres es más restrictivo dada su mayor limitación de recursos.

b. La responsabilidad del trabajo doméstico y, en general, los roles atribuidos por la división sexual del trabajo; la menor incorporación de las mujeres al mundo del trabajo o su inserción en puestos de menor categoría.

c. El analfabetismo y la ausencia de capacitación en el uso de las TIC.

d. La escasa familiarización con los idiomas predominantes en internet, en particular el inglés; la carencia de contenidos e información en determinados contextos geográfi-cos y culturales que puedan ser valiosos para las mujeres. Se ha determinado que la falta claridad sobre el papel de las TIC en la solución de los problemas que las afectan

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(económicos, salud, educación, participación política, etc.), no incentiva a las mujeres a hacer uso de ellas.

e. Las características de los centros públicos de TIC. Algunos estudios afirman que

los cibercafés responden a una visión androcéntrica: los referentes simbólicos, la organización espacial y el centramiento en la tecnología remiten a la cultura mas-culina, «legitimada» por la mayor cantidad de usuarios varones. Al no considerar las necesidades prácticas y estratégicas de las mujeres, estos centros –incluidos los comunitarios— no están siendo utilizados por las mujeres.

De acuerdo a Castaño (2008), las mujeres han ido superando la primera brecha digital, es decir el acceso computadoras e internet. Las estadísticas generales a nivel mundial y regional sobre el número de conectados a internet y personas con acceso a computado-ras muestran cómo las mujeres vienen superando esta primera barrera de acceso, pero el problema surge cuando se profundiza en el estudio de la brecha digital a partir de las características sociodemográficas de las personas, como su edad, nivel educativo, nivel de ingresos, condición de actividad económica y jefatura de hogar. A este nivel se encuentran diferencias que afectan más a unos grupos que a otros, pero en especial más a las mujeres que a los hombres.

Pese a que la brecha de acceso sigue siendo importante en nuestros países, el gran desa-fío de las mujeres es la brecha de las habilidades y capacidades que se requieren para hacer que las TIC contribuyan al empoderamiento de las personas y para que las oportuni-dades y beneficios de las TIC realmente impacten la vida profesional y personal. Y es esta segunda brecha, la que más afecta a las mujeres.

Sólo como referencia, pues no es tratado empíricamente en este diagnóstico, mencionamos la tercera brecha digital, la cual al decir de Castaño (2008) está siendo generada por la segunda brecha y se ha denominado «la brecha del futuro», asociada a otros factores más complejos como la calidad de la conexión dada por el ancho de banda disponible, las condiciones sociales de acceso, la intensidad en el uso y la disposición de un entorno favorable. Asimismo, está el factor es el de la posesión de habilidades y conocimentos para que el uso de las TIC, relacionado con las necesidades en el campo de los estudios, profe-sional o en la vida privada de las personas y que seguramente ya está teniendo un impacto significativo y diferenciado en hombres y mujeres.

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2.4.4. Los roles de género y su impacto en la participación

de las niñas y mujeres en el mundo de la ciencia y la tecnología.

La igualdad de género tiene como premisa la autonomía de las mujeres en la vida privada y pública. Pero esta autonomía solo puede concretarse si las mujeres tienen la capacidad de generar ingresos propios y controlar activos y recursos. En este contexto, la educación pasa a jugar un papel fundamental como creadora de progreso al propiciar una mejor inserción en el mercado de trabajo y contribuir a la participación ciudadana y política. El último informe de progreso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio 3 sobre la igual-dad de género, coordinado por CEPAL (2010) citado anteriormente, concluye que en América Latina y el Caribe se ha logrado la paridad en la educación básica y hay mayor proporción de mujeres que de hombres en la educación secundaria y superior, pero estos avances no se están reflejando en la calidad de la participación laboral. El desempleo afecta más a las mujeres que a los hombres, se mantiene la brecha salarial desventajosa para la mujer y su inserción se da en ocupaciones de baja productividad y baja remune-ración, básicamente en servicios y en ocupaciones en el sector informal.

Tampoco la paridad en la educación está contribuyendo a la igualdad de género en el mundo de la ciencia y la tecnología, ámbitos clave de la nueva economía. A la hora de elegir carrera o estudio superior o técnico, las mujeres siguen optando mayoritariamente por carreras muy vinculadas a sus roles «femeninos». Y si bien en los últimos años las mujeres son cada vez más numerosas en carreras tradicionalmente masculinas como la Medicina, los Negocios y la Administración, en el mundo en desarrollo, e incluso en el desarrollado, siguen demostrando muy poco interés en las profesiones científicas y en las carreras de Ingenierías y vinculadas a las Tecnologías de la información y la comunica-ción, derivadas del nuevo entorno tecnoeconómico.

La desventajosa situación de las niñas y las mujeres jóvenes en la ciencia, la tecnología, las matemáticas y las Ingenierías es una de las dimensiones de la brecha digital de género que las instituciones de Naciones Unidas vinculadas a la agenda de igualdad y equidad de las mujeres, la UNESCO, las académicas y profesionales y las activistas de los dere-chos de las mujeres observan con mayor detenimiento.

Ya la Plataforma de Acción de Beijing, aprobada en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en 1995, llama la atención sobre este asunto y solicita «a los gobier-nos y todas las partes interesadas a aumentar el acceso de la mujer y la permanencia en

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la ciencia y la tecnología, incluida la adaptación de los currículos y materiales de ense-ñanza» y aboga «por el aumento de la proporción de mujeres profesores en las disciplinas científicas y tecnológicas en todos los niveles de la educación».

Posteriormente, durante el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General en el 2000, se reitera la importancia de «fomentar y apoyar la educación de las niñas en

ciencias, matemáticas, nuevas Tecnologías, incluyendo Tecnologías de la información, y las asignaturas técnicas, y alentar a las mujeres, incluyendo a través del asesoramiento de carre-ra, a buscar empleo en sectores de alto crecimiento y altos salarios y el empleo».

El Plan de Acción de Ginebra (2003) también se refiere al tema de la participación de las mujeres, y especialmente de las niñas, en las TIC. La línea de acción C4 sobre creación de capacidades adoptada en este instrumento, expresa en el párrafo g) que:

«Se debe incluir a las niñas entre los programas de iniciación temprana a las ciencias y tecnología, para aumentar el número de mujeres en las carreras relacionadas con las TIC. Promover el intercambio de prácticas óptimas en la integración de las cuestiones de género en la enseñanza de las TIC».

En la línea de acción relativa a las aplicaciones TIC en el ciberempleo, se exhorta a los gobiernos y a todas las partes interesadas a «promover programas de iniciación temprana de las niñas jóvenes en la esfera de la ciencia y la tecnología, para acrecentar el número de mujeres en carreras relacionadas con las TIC».

Y en la Agenda de Túnez (ITU, 2005) los gobiernos y partes interesadas se comprometen con «la promoción de la formación y la educación eficaces, en particular en los ámbitos de la ciencia y la tecnología en materia de TIC, que motive y promueva la plena participa-ción de las niñas y las mujeres en el proceso de toma de decisiones de la creaparticipa-ción de la Sociedad de la Información».

La participación de las niñas y las mujeres en las áreas de ciencia, matemáticas y tecnolo-gía es también un eje de trabajo del Grupo de Expertos en Género, Ciencia y Tecnolotecnolo-gía (Gender, Science and Technology) creado por la División para el Adelanto de la Mujer, del De-partamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, ahora ONU Mu-jeres. En su última reunión celebrada en octubre de 2010 en París, el grupo subraya con preocupación cómo las mujeres universitarias continúan siendo menos que los hombres en las carreras relacionadas con la ciencia y la tecnología.

Estudios recientes (Hill et al., 2010; Huyer y Hafkin, 2007; Gras-Velazquez et all., 2009) señalan que las desventajas aludidas se producen pese a que en la escuela primaria las niñas tienen igual o mejor desempeño que los niños en matemática y muestran un interés similar en la ciencia y la tecnología. Destacan asimismo, no sin cierta alarma, que a me-dida en que las niñas avanzan al nivel secundario baja su rendimiento en matemáticas y están menos dispuestas a estudiar carreras tecnológicas o que requieran de fuertes com-petencias en matemáticas.

El Informe del 2009 Mujer y las TIC, elaborado por la Comisión Europea para la Socie-dad de la Información (2010), citado previamente, indica que en la Unión Europea la mujer representa apenas el 37.5% del total de estudiantes de los cursos de ciencia, ma-temática y computación y solamente el 25% en las carreras de Ingeniería, Manufactura y Construcción8.

Señala también que las mujeres son menos entre los graduandos de las carreras científi-cas y en las Ingenierías, representando el 37% y el 15%, respectivamente. Basado en las estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD, por sus siglas en inglés), el informe concluye que en la Unión Europea las mujeres llegan en mayor proporción que los hombres a la educación universitaria y alcanzan más títulos universitarios que ellos en 2009 representaban el 52% de los estudiantes de la educación terciaria pero están subrepresentadas en los programas y carreras científicas e Ingenierías. Asimismo, la tasa de empleo para las mujeres con educación terciara es menor que la de los hombres y tienen menos probabilidad de trabajar en los mercados de servicios y más en sectores de la educación y salud.

El informe analiza los datos publicados en 2006 por el Programa de Evaluación Interna-cional de Estudiantes (Programme for International Student Assessment, conocido como PISA por sus siglas en inglés), una prueba internacional estandarizada que se aplica a es-tudiantes de 15 años en los países miembros de la OECD. Hasta la fecha se han aplicado cuatro de estas evaluaciones.

PISA mide las habilidades de los estudiantes de 15 años, hombres y mujeres, para compren-der y abordar los problemas científicos. Los hallazgos de la evaluación realizada ese año ilustran la hipótesis de las desventajas educativas de las niñas y las mujeres que sostenemos

8. Una situación similar ocurre a nivel de doctorados. Según este informe, las mujeres son el 41% de todas las personas graduadas de PHD en Ciencias, Matemáticas y Computación y aun menos en carreras de Ingeniería, Manufactura y Cons-trucción.

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en este diagnóstico. En general, los resultados revelan que los estudiantes de ambos sexos de los países miembros de la OECD sienten poco entusiasmo por las carreras científicas, lo que explica el bajo número cursando carreras de ciencia y tecnología.

En cuanto al desempeño por sexo, la evaluación no encontró diferencias significativas en el rendimiento promedio en ciencia. Por el contrario, en un número considerable de países las niñas tuvieron mejor desempeño que los varones. Donde sí se diferencian es la actitud respecto a los fenómenos y cuestiones científicas: los varones demostraron mayor competencia en la explicación de los fenómenos y las mujeres en la identificación de las cuestiones científicas. Por otro lado, los varones aventajan significativamente a las mujeres en la autopercepción de las habilidades científicas. Otro hallazgo relevante es que los estudiantes, hombres y mujeres, están más inclinados a seguir una carrera científica si alguno de sus parientes se relaciona con esta área.

Las diferencias de género son mencionadas por Valverde y Naslund-Hadley (2010) como significativas en todos los países que participaron en la prueba PISA del 2006. En ma-temáticas, los hombres tuvieron mejores resultados en Brasil, Chile, Colombia y México; en Argentina las niñas obtuvieron mejores resultados que los niños y en Uruguay no hubo diferencias. En todos los países latinoamericanos participantes de PISA hubo también diferencias de género muy marcadas a favor de los hombres en los campos de la física. Estos resultados corroboran los resultados obtenidos por el estudio de evaluación de las destrezas de matemáticas de estudiantes de tercero y sexto grados de primaria (SERCE) realizado por el Laboratorio Latinoamericano para la Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE) en el año 2008 en 16 países y el estado mexicano de Nuevo León. En la mayoría de los países evaluados, los estudiantes varones tienen en promedio mejor rendimiento que las niñas en matemáticas, con la excepción de Argentina, Cuba, Panamá, Paraguay y República Dominicana, donde las diferencias por género no son signifcativas. Datos provenientes de los exámenes CSEC organizados por el Consejo Caribeño de Exá-menes (CXC) para estudiantes de secundaria del grado 11 en los países del Caribe an-glohablante, indican que las adolescentes tienden a tener mejor desempeño en matemáti-cas y ciencias naturales que los hombres (Valverde, Naslund-Hadley, 2010).

En el informe internacional Ciencia, tecnología y género (UNESCO, 2007), se documenta ampliamente la desigual participación de las niñas y mujeres en la ciencia y la tecnología en los países desarrollados y en desarrollo, reconociendo que a pesar de haber aumentando la

matriculación femenina en todos los niveles de la educación, las niñas y las mujeres todavía enfrentan barreras para la educación en áreas o campos relativos a la ciencia y la tecnolo-gía en la educación básica, media y terciaria. Las mujeres no entran en la misma proporción a los cursos de ciencia y tecnología que los hombres, pero luego tampoco tienen el mismo acceso al mercado laboral (UNESCO, 2007, p. 57).

Recientemente, la Asociación Americana de Mujeres Universitarias de los Estados Unidos publicó un estudio (Hill et all., 2010) sobre la baja presencia de las niñas y mujeres esta-dounidenses en la ciencia, la tecnología, la matemática y las Ingenierías. El estudio incor-poró al análisis datos aportados por investigaciones realizadas durante los últimos quince años en las áreas de matemáticas, cálculo y habilidades espaciales. Maneja la hipótesis de que pese a que las niñas de nivel primario tienen un más alto rendimiento que los varones en matemáticas, y a que en secundaria frecuentemente los superan, tienen un menor nivel de confianza en sus aptitudes en matemáticas y mayores niveles de ansiedad relacionados con esta área de estudio que los niños. Esto contribuye a que al momento de elegir carrera o un curso avanzado en la universidad, no se interesen en estudios asociados a la ciencia, la tecnología, la matemática y las Ingenierías.

Todos los estudios y hallazgos de los reportes internacionales concluyen que el interés de las niñas y las mujeres en este tipo de formación es desestimulado por un conjunto de factores culturales y sociales, agravados por estereotipos sexuales del entorno educativo, tanto de los docentes como de los propios padres y madres que privilegian a los varones, considerando que el mundo de la ciencia, la tecnología, las matemáticas y las Ingenierías son campos netamente masculinos.

La influencia del sexismo en la educación, especialmente en los docentes y tutores, que subestiman la capacidad de las niñas pese a las evidencias empíricas y teóricas de sus competencias, explicaría el desinterés femenino en los campos de la ciencia y la tecnolo-gía, manifestado ya desde la secundaria al no elegir cursos de nivel medio más vinculados con la tecnología y áreas con requerimientos de matemáticas y, posteriormente, en la uni-versidad. Las opciones educativas de las mujeres son, por tanto, producto de un ambiente social y culturalmente adverso, y no de naturales minusvalías.

Las conductas socioculturales de maestros y maestras, casi siempre fuertemente estereoti-padas, también ejercen una notable influencia en las opciones de las niñas y mujeres. Pese que ha habido cambios en estas conductas, sobre todo en la clase media urbana, no es infrecuente que, por ejemplo, los propios maestros consideren a los varones mejor dotados

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