Características socioeconómicas del sector porcino en Argentina
Fuente: Apuntes del la cátedra de Sistemas de Producción Animal (Producción Porcina), Facultad de Ciencias Agrarias, Universidad Nacional de Rosario. Ing. Arg. Msc. Daniel Campagna
Ing. Agr. Daniel Papotto. INTRODUCCIÓN
La producción de cerdos en la Argentina ha experimentado un ritmo de crecimiento que, comenzando a fines del siglo pasado XIX (403.203 cabezas en 1888), continuó en los primeros años del siglo pasado llegando a un máximo en la década de los años cuarenta para mantenerse constante y luego decrecer, salvo algunas excepciones, a partir de los años 50.
Desde que la cría de cerdos se inició en el país, se localizó principalmente en la Región Pampeana coincidiendo con la distribución geográfica de los cereales de cosecha gruesa (maíz y sorgo).
Esta zona está delimitada por las isotermas de junio de 8ºC y 12ºC, las isotermas de enero de 22ºC y 26ºC y con un régimen de precipitaciones comprendido entre los 600 mm y 1.100 mm.
Las principales provincias productoras han sido siempre Buenos Aires (22,7%), Córdoba (22,1%), Santa Fe (15,7%) y aportando entre el 60 y el 65 % del total del país. De las demás provincias se pueden mencionar por su importancia relativa Formosa, Salta, Chaco, La Pampa y Entre Ríos.
El desarrollo de este sector en sus inicios se llevó a cabo, mayoritariamente, en sistemas extensivos de producción de tres tipos:
a. A nivel de estancia: las que trataban de aplicar la tecnología de la época y los alimentos disponibles en el establecimiento (alfalfa, maíz y rastrojos de cosecha). Se constituyeron así grandes rebaños con partos estacionales en
otoño y primavera, asemejándose el manejo de los animales al de los vacunos. Para las estancias este sistema de producción se constituía en una actividad mixta agrícolo-porcina.
b. A nivel de la industria lechera: esta industria, que se localizó principalmente en las mismas zonas de expansión de la población porcina, deja un valioso subproducto denominado lactosuero que se continúa utilizando hasta la actualidad en el engorde de cerdos principalmente. El cerdo permitía entonces la eliminación de este elemento altamente contaminante del medio ambiente. Esta demanda de animales para el “inverne” en las zonas próximas a las usinas lácteas impulsó la aparición de pequeños chacareros que comenzaron a dedicarse a la producción de cachorros. También se inició en consecuencia la acción de acopiadores, que se constituyeron en intermediarios entre productores y las usinas lácteas.
c. A nivel de chacras: las exportaciones pequeñas dedicadas a la producción de granos encontraron una posibilidad de diversificar e incrementar el valor de sus productos a través del cerdo, siendo en la mayoría de los casos una actividad complementaria. Este productor carecía de la especialización necesaria y de conocimientos avanzados, empleando la mano de obra familiar para producir sus lechones, cachorros y capones.
Este crecimiento sostenido de la población porcina, alcanzó los 8.000.000 de cabezas en los años 40 y logró los máximos históricos de exportaciones de medias reses, principalmente al Reino Unido. Entre tanto, el mercado interno de carne porcina, mostraba características de inelasticidad de la demanda, debido principalmente a la abundancia, calidad y bajo precio de la carne vacuna.
El hábito del consumidor nacional de productos porcinas se centró (y se centra) en el consumo de chacinados y fiambres. El consumo de carne fresca solo se aprecia en las grandes ciudades y siempre en cantidades reducidas.
La demanda de cerdos fue destinándose al consumo interno, en la medida que los europeos recuperaron su propia producción, después de la segunde Guerra
Mundial. En consecuencia la producción de cerdos se redujo a nivel de la demanda interna y la exportación se constituyó en un hecho accidental y fluctuante. La atomización y el individualismo fue una constante por mucho tiempo. Otras características que ayudaron a la inestabilidad de la actividad del sector fueron:
a) La aparición de ciclos anuales y estacionales en los precios del cerdo, b) La competencia con actividades agrícolas,
c) La falta de desarrollo y en muchos casos de adopción, a nivel de pequeños productores, de tecnologías sencillas y eficientes para la explotación porcina,
d) El desarrollo de explotaciones confinadas mal planeadas y/o con una deficiente gestión,
e) La falta de incentivos para producir reses de calidad, debido a que no se contaba con un sistema de pago que premiara a esta,
f) La falta de capacitación profesional (fundamentalmente en temas de gestión),
g) Carencia o falta de aplicación de planes nacionales para la salud del rebaño porcino.
Muchas de estas causas de inestabilidad del sector han sido superadas en la actualidad, pero sin duda condicionaron a los actuales modelos productivos. Por otro lado, han aparecido en los últimos años otros factores de gran relevancia que han influido indiscutiblemente en la situación presente:
El Gobierno Nacional implemento el llamado Plan de Convertibilidad Monetaria (Año 1991 a 2001- 1U$S igual a 1$) y con él logró la estabilización inflacionaria. Ello produjo una atenuación de los ciclos porcinos mencionados y a la vez una difícil y traumática reconversión del
sector, producto de las nuevas reglas de juego. Pasar de producir en una economía caracterizada por una alta inflación y cerrada a los mercados, a una economía estabilizada y abierta, suponía manejar conceptos nuevos para algunos u olvidados para otros, tales como eficiencia, calidad y competitividad.
Asimismo la fortaleza de la moneda nacional frente a otras monedas trajo aparejado que a partir de 1992 las importaciones de productos porcinos – principalmente de cortes que la industria nacional adquiría para elaborar fiambres y chacinados – alcanzaron valores altamente significativos. El acceso a esta materia prima importada a precio muy competitivo, tuvo por un lado un efecto directo sobre la formación del precio del cerdo en el mercado interno y por otro, un efecto negativo sobre la rentabilidad del productor de cerdos en Argentina.
Asimismo, las ventas de cerdos en el mercado interno eran financiadas por el productor, ya que debía esperar entre 50 y 60 días para hacer efectivo el cobro de sus animales.
En 1995 la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA) a través del programa Nacional del Sector Porcino (PROCERDO) implemento una serie de proyectos de los cuales se destacan por su importancia el Sistema de Información de Precios, que contribuye a brindar mayor transparencia al mercado, y el Sistema de Tipificación de Reses Porcinas por contenido de tejido magro, que permite la evaluación objetiva de la calidad comercial de las reses porcinas de Argentina. La implementación de este Sistema tuvo un impacto favorable en la producción de cerdos en Argentina, ya que contribuyó a que en la actualidad los capones tengan en promedio un 5% más de tejido magro que al inicio de la implementación del Sistema.
Otro de los factores que sin duda impacto sobre el sector y contribuyo a la caída de las existencias fueron los elevados precios internacionales de los cereales y oleaginosas ocurridos en el año 1996.
Como consecuencia de todo lo anterior se llega al año 2002 con una existencia de 2.184.804 cabezas porcinas (Censo Nacional Agropecuario 2002). Es decir, una caída del 35% en el stock nacional si se lo compara con la existencia relevada en el censo de 1988.
La salida de la convertibilidad monetaria en 2002 le abrió nuevas perspectivas al sector porcino de Argentina. En encarecimiento de las importaciones se tradujo en un incremento del precio del cerdo en el mercado interno, lo cual contribuyó a una mejora sustancial en la rentabilidad de la actividad primaria. Es así que con el propósito de impulsar mejoras en la competitividad de la cadena agroalimentaria porcina, la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimento (SAGPyA) alentó la conformación del FORO NACIONAL DE LA CADENA PORCINA, en donde se hallan representados todos los sectores de la actividad. Este Foro tiene como objetivo obtener acuerdos y resultados que conduzcan a una expansión de la producción, del consumo interno y de las exportaciones de productos y subproductos porcinos. Los temas coordinados por subcomisiones de trabajo, estar relacionados con líneas de créditos, programas de fortalecimiento de pequeños y medianos productores, sanidad, promoción de carne porcina, identificación animal, trazabilidad, tipificación y comercialización entre otros.
En este marco, un hecho trascendente lo constituye la declaración, y el reconocimiento por parte de la OIE en mayo de 2005, de Argentina País Libre de Peste Porcina Clásica. Es resultado alcanzado, producto del trabajo mancomunado entre sector oficial y privado, abra las puertas de acceso a mercados internacionales. Ello contribuirá a generar una demanda alternativa de carne porcina, indispensable para disminuir la excesiva dependencia de la industria transformadora.
Además, con este contexto altamente favorable, y surgidos del mismo FORO se desarrollan programas provinciales que se centran actualmente en lograr la reinserción de productores y en la capacitación de diversos actores de la cadena, para obtener un mayor índice de producción nacional con niveles de alta calidad.
Es indudable que el éxito de estos trabajos aportará soluciones a temas que durante muchos años frenaron el desarrollo de la actividad.
CONSUMO
Cerca del 85% de la carne de cerdo en Argentina tenía como destino la elaboración de fiambres y chacinados, por lo que apenas el 15% restante tenía como destino el mercado del fresco. Estos valores, en los últimos años se han ido revirtiendo llegando actualmente a cifras del 50 y 50%.
El aún bajo nivel de consumo de carne fresca de cerdo en la Argentina se percibe como una cuestión atribuida mayormente a la falta de información y educación del consumidor sobre las cualidades, calidades y usos culinarios de esta carne, como así también a la ausencia de un canal comercial eficiente que permita integrar la canal –valorizando todos sus cortes- en el mercado del fresco. Esto último genera mayores costos en la cadena que son trasladadas al precio final del producto, afectando su competitividad.
Si bien resulta difícil pensar en cambiar, en el corto plazo, el patrón de consumo de un país, a medio y largo plazo es posible que se evoluciones hacia un patrón internacional, que comprende mayor proporción de carne porcina. Con este objetivo, la Asociación Argentina de Productores Porcinos está trabajando a partir de jornadas y cursos donde se enfatizan las características de la carne porcina. Es así como en el 2009 el consumo de carne fresca por cápita llegó a los 6 kg (más 3 kg que se consumen a través de chacinados).
EXPORTACIONES
Las exportaciones porcinas de Argentina se caracterizan por su bajo volumen y escaso valor agregado. Sin embrago, como comentábamos anteriormente, el reconocimiento reciente de país libre de Peste Porcina Clásica, constituye una alternativa comercial muy atrayente y un desafío para toda la cadena que ya en el 2008 se comienza a manifestar con las primeras exportaciones de importancia.
COMERCIALIZACIÓN
En nuestro país la casi totalidad de los cerdos se comercializan a través de ventas directas a frigoríficos. El trabajo conjunto desarrollado en el FORO ha permitido alcanzar los siguientes logros:
Adecuación de fórmulas de predicción de tejido magro a las características actuales de nuestras reses y con parámetros comparables a los sistemas europeos.
Resolución SAGPyA 144/05. Nueva Clasificación de Reses Porcinas: Establece una clasificación mas simplificadas.
Disposición ONCCA 2187/05. Sistema de Información de Faena (Obliga a establecimientos faenadores de la espacie porcina a informar de manera sistemática y en tiempo, las cabezas faenadas).
Intensificación de los controles comerciales. Creación de la Unidad específica en la ONCCA para el control comercial en porcinos.
Creación del Comité Ejecutivo Porcina: La SAGPyA junto al sector privado y las provincias. Finalidad: avanzar de corma concreta en la solución de los principales problemas que afectan a la cadena, en espacial aquellos de competencia provincial. Funciona como un desprendimiento del Foro Nacional –que seguirá siendo el ámbito principal donde la cadena manifiesta sus
demandas- en busca de dar una mayor continuidad a las demandas que el mismo genera.
SISTEMAS DE PRODUCCIÓN
En nuestro país conviven distintos sistemas de producción porcina: están los sistemas a campo o al aire libre, los sistemas confinados y los sistemas que combinan categorías de animales criadas en un sistema y categorías criadas en otro.
De acuerdo a datos de la SAGPyA cotejados con el último Censo Nacional Agropecuario (CNA 2002) el 98% de los sistemas porcícolas en Argentina poseen menos de 51 cerdas madres. Por otro lado, la misma fuente revela que el 85% de los sistemas porcícolas en Argentina son sistemas a campo.
En la década de los noventa cobran impulso en Argentina los sistemas de producción confinada. Sistemas altamente productivos, comparables a los mejores del mundo, que en base a una gran inversión de capital y mano de obre son los responsables del 60% de faena nacional de capones y en ellas se alojan unas 45.000 cerdas madres.
CARACTERÍSTICAS DE LOS SISTEMAS PORCINOS TRADICIONALES (SISTEMAS A CAMPO)
La mayoría de las empresas porcícolas que crían sus animales en Sistemas al aire libre, poseen entre 20 y 100 madres por productor. En total representan unas 130.000 cerdas madres. En estos sistemas nos podemos encontrar con Índices muy heterogéneos de una a otro productor. Las mejores producen entre 14 a 17 capones/madre/año. En la práctica estos sistemas no han podido demostrar aún toda su potencialidad. Constituyen una muy buena alternativa para los pequeños y medianos productores, entre otras razones, por su menor inversión en capital.
REFLEXIONES FINALES
Argentina se caracteriza por su amplia disponibilidad de superficies y por poseer condiciones agro-ecológicas propicias para la crianza de cerdos, respetando el bienestar animal y cuidando el medio ambiente.
Posee excelente aptitud en cuanto a suelos, clima y disponibilidad de agua dulce. Ello le permite ser un gran productor de cereales y oleaginosas, principales insumos de la actividad. Este hecho posicional a la Argentina como uno de los países de menor costo en la producción de cerdos.
En ello impacta, además, positivamente que el país se encuentra libre del Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino (PRSS), enfermedad presente en los principales países productores de cerdo y causa de significativas pérdidas económicas en la producción primaria.
El acceso a los mercados de exportación ante el logro reciente del nuevo status sanitario respecto a Peste Porcina Clásica, constituye una alternativa comercial muy atrayente y un desafío para toda la cadena.
Además de un reconocido status sanitario, el sector cuenta con tecnología disponible, genética de primer nivel y profesionales capacitados y especializados en producción porcina.
Asimismo, el contar con un sistema oficial de tipificación de canales porcinas por contenido de tejido magro que permite diferenciar de manera objetiva la calidad de las reses porcinas, se constituye en otra fortaleza del sector.
Sin dudas que Argentina cuenta con ventajas objetivas para llegar a ser un gran productor de cerdos. Las condiciones están dadas para un gran crecimiento del sector. El futuro se visualiza como muy promisorio.