Bloque A. TEMA I. LA HISPANIA ROMANA. LA MONARQUÍA
VISIGÓTICA.
.LA CONQUISTA:
La
conquista
romana
fue
el
proceso
histórico
de
dominio
y
control
militar
del
territorio
de
la
Península
Ibérica
por
parte
de
Roma.
Fue
bastante
dilatado
en
el
tiempo,
(del
218
al
19
adC.),
pero
logró
la
total
integración
del
territorio
hispánico
en
el
Imperio
Romano.
Hispania
entra
en
la
órbita
romana
como
consecuencia
de
los
enfrentamientos
con
los
cartagineses,
dentro
de
la
II
Guerra
Púnica,
para
lograr
la
hegemonía
en
el
Mediterráneo
occidental
(entre
264
y
146
ad
C.)
La
península
era
la
vía
de
suministros
del
ejército
cartaginés,
que
mandados
por
Aníbal,
atacaba
Italia.
Roma
decide
conquistar
la
península
para
cortar
esta
ruta.
La
presencia
militar
romana
se
concretó
en
218
adC.
con
el
desembarco
de
varias
legiones
al
mando
de
P.
Cornelio
Escipión.
Los
romanos
no
sólo
derrotaron
a
los
cartagineses,
sino
que
conquistaron
toda
la
costa
mediterránea,
valle
del
Guadalquivir
y
parte
del
valle
del
Ebro.
Entre
197
y
31
adC.
se
centraron
en
la
conquista
de
la
zona
interior,
con
oposición
de
los
pueblos
peninsulares,
sobre
todo
los
celtíberos
y
lusitanos,
(actuación
del
caudillo
Viriato)
o
la
resistencia
de
Numancia
(133
adC.),
conquistando
todo
el
territorio
salvo
la
cornisa
cantábrica,
de
escaso
interés
económico
y
estratégico.
Su
conquista
se
llevó
a
cabo
con
las
Guerras
Cántabras,
(
29
adC),
en
época
del
Emperador
Augusto.
Así,
toda
la
península
quedaba
integrada
en
el
Imperio
Romano,
y
asimiló
su
civilización,
de
forma
que
los
hispanos
se
sentían
miembros
del
mundo
romano
y
no
pueblos
ocupados.
Roma
enseguida
descubrió
el
interés
económico
de
la
península,
explotando
sus
recursos
de
forma
feroz,
sobre
todo
los
mineros.
Desarrollaron
también
la
agricultura,
ganadería
y
la
explotación
minera,
introduciendo
la
racionalización
y
mejoras
técnicas.
Destacó
el
cultivo
del
vino
y
del
aceite
de
oliva,
que
exportaban
especialmente
a
la
Urbe,
La
dependencia
de
Roma
posibilitó
una
sólida
base
político
‐
administrativa,
consiguiendo
un
gobierno
eficaz,
cohesionando
el
territorio
con
la
creación
de
una
nutrida
red
de
ciudades
unidas
por
un
sistema
extraordinario
de
comunicaciones:
las
calzadas.
Roma
estructuró
la
provincia
de
Hispania
con
las
formas
organizativas
propias:
evolucionando
desde
las
dos
provincias
de
los
inicios
de
la
conquista
(periodo
republicano)
con
LA
HISPANIA
ULTERIOR
(
Andalucía
y
parte
occidental)
y
la
HISPANIA
CITERIOR
(
costa
mediterránea
y
valle
del
Ebro),
con
la
época
de
Augusto
(
Bética,
Lusitania,
Tarraconense)
hasta
los
siglos
III
y
IV
(d
C),
la
Gallaecia,
Cartaginense,
Tarraconense,
Lusitania,
Bética
y
Baleárica.
Todas
ellas
quedaron
integradas
en
la
época
de
Diocleciano
como
una
unidad
administrativa
superior:
la
Diócesis
de
Hispania.
Hispania
siguió
los
avatares
propios
de
la
evolución
del
Imperio
romano.
LA
ROMANIZACIÓN.
EL
LEGADO
CULTURAL
ROMANO.
Entendemos
por
ROMANIZACIÓN,
al
proceso
por
el
cual
Hispania
se
integra
y
asimila
la
cultura
y
civilización
romanas,
aunque
no
se
dio
de
una
forma
homogénea
en
todo
el
territorio.
España
se
integra
en
todo
el
sistema
organizativo
romano,
asimilando
el
sistema
económico,
administrativo,
y
como
idea
fundamental,
la
extensión
de
la
ciudadanía romana
por
el
emperador
Caracalla
(
212
d
C.)
La
difusión
del
LATIN,
EL
DERECHO,
LA
RELIGIÓN,
EL
URBANISMO
Y
GRANDES OBRAS PUBLICAS,
posibilitaron
la
asimilación
de
lo
romano.
EL
LATIN
se
difunde
como
lengua
de
prestigio
para
la
literatura,
ciencia,
derecho,
imponiéndose
a
las
lenguas
autóctonas,
que
no
desaparecieron
totalmente,
destacando
algunos
autores
relevantes
de
origen
hispano:
Marcial,
Séneca,
Lucano.
Será
también
el
origen
de
las
lenguas
románicas
o
romances.
EL
USO
DEL
DERECHO
se
extendió
también,
regulando
las
relaciones
dar
cohesión
social
y
difundir
principios
de
justicia
y
convivencia;
no
en
vano,
es
uno
de
los
fundamentos
del
derecho
occidental.
ROMA
impuso
también
sus
creencias
religiosas,
respetando
las
religiones
autóctonas,
pero
obligando
al
culto
al
emperador,
y
las
deidades
de
la
TRIADA
CAPITOLINA
(Júpiter,
Minerva
y
Juno),
y
fue
también
un
medio
de
integración
política.
Pero
a
partir
del
s.
III
d
C.
se
difunde
el
Cristianismo,
sobre
todo
con
Constantino
(
Edicto
de
Milán,
313)
donde
se
reconoce
la
libertad
religiosa
dando
por
terminadas
las
persecuciones
cristianas.
Con
el
emperador
Teodosio,
el
cristianismo
pasa
a
ser
religión
oficial
del
imperio,
por
lo
que
la
iglesia
cristiana
colaboró
con
él,
superponiéndose
ambas
estructuras,
y
mezclando
tareas
religiosas
con
las
políticas.
Roma
dejó
un
importante
legado
en
las
infraestructuras,
ciudades,
calzadas,
edificios
públicos,
donde
demostró
su
talento
práctico
y
utilitario,
concebidos
para
articular
los
territorios
y
para
uso
y
disfrute
del
ciudadano:
calzadas,
(vía
de
la
plata,
vía
augusta..),
puentes,
acueductos,
monumentos
utilitarios
(
circos,
teatros,
anfiteatros),
así
como
importantes
ciudades:
Barcino
(
Barcelona)
Tarraco
(
Tarragona)
Emérita
Augusta
(Mérida),
Itálica
(Sevilla)
Toletum
(Toledo),
Cesaraugusta
(
Zaragoza),
Etc.
Estos
elementos
conformaron
algunas
de
las
características
esenciales
(
lenguas
romances,
religión
cristiana,
urbanismo,
principios
políticos
y
jurídicos),
que
han
ido
configurando
el
devenir
de
las
sucesivas
sociedades
que
se
han
ido
asentando
en
el
territorio
de
lo
que
se
denominaba
Hispania.
LA
MONARQUIA
VISIGÓTICA.
Tras
un
largo
recorrido
por
toda
Europa,
los
visigodos
se
asentaron
finalmente
en
España,
en
los
siglos
V
y
VI,
situando
su
capital
en
Toledo,
representando
el
primer
intento
de
unidad
política
de
la
Península
Ibérica,
manteniéndose
hasta
la
llegada
de
los
musulmanes
a
principios
del
s.
VIII.
En
el
año
476
los
suevos, vándalos y alanos
cruzan
los
Pirineos
y
se
asientan
en
la
Península
Ibérica
sin
encontrar
resistencia.
Los
suevos y
vándalos siringos en la Bética.
Poco
después
los
VISIGODOS,
enviados
por
Roma
para
someter
a
los
invasores,
se
asientan
también
en
la
Península,
estableciendo
en
476
un
reino
con
capital
en
Tolosa
(
Francia),que
abarcaba
amplios
territorios
de
la
Galia
y
de
Hispania.
En
507,
derrotados
por
los
Francos
(
batalla
de
Vouillé)
abandonan
la
Galia
y
se
establecen
en
Hispania.
El
nuevo
reino
tuvo
su
capital
en
Toledo,
contando
con
guarniciones
militares
en
las
principales
ciudades.
Los
suevos
mantuvieron
su
dominio
en
el
noroeste
y
los
bizantinos
ocuparon
la
costa
del
sureste.
El
número
de
los
visigodos
establecidos
en
Hispania
no
sobrepasaba
la
cifra
de
de
cien
mil,
frente
a
los
5
ó
6
millones
de
hispanorromanos
que
habitaban
entonces
el
país…ello
explica
que,
aunque
tenían
el
control
político,
terminaron
por
asimilar
la
cultura,
lengua
y
religión
de
la
sociedad
hispana.
ORGANIZACIÓN
POLÍTICA.
La
monarquía
visigoda
era,
en
principio,
de
carácter
electivo,
elegidos
por
los
nobles,
pero
en
algunos
momentos
pasó
de
padres
a
hijos,
siendo
constantes
las
luchas
por
el
poder,
siendo
muchos
reyes
depuestos
o
asesinados.
El
Reino
Visigodo
de
Toledo
alcanzó
su
plenitud
en
la
segunda
mitad
del
s.
VI
y
la
primera
del
VII,
durante
los
reinados
de
LEOVIGILDO
y
su
hijo
RECAREDO.
Leovigildo
(573
‐
586)
consolidó
la
autoridad
real,
anexionó
el
reino
de
los
suevos
y
estableció
las
mismas
leyes
para
germanos
e
hispanorromanos.
Recaredo
(586
‐
601)
impulsó
la
unidad
religiosa
del
reino
al
convertirse
al
cristianismo
junto
con
los
nobles
visigodos
(
eran
arrianos…)
El
Rey,
cuyos
actos
estaban
controlados
por
los
Concilios
de
la
Iglesia,
estaba
limitado
en
su
poder
por
la
ley,
las
normas
morales
y
la
justicia,
siendo
auxiliado
en
su
tarea
de
gobierno
por
el
AULA
REGIA,
formada
por
nobles,
jueces,
designados
por
el
propio
monarca
y
se
encargaba
de:
.
preparar leyes, y asesorar al rey en asuntos políticos y militares.
. asistir a la promulgación de las leyes.
. ejercer junto al rey funciones judiciales.
LA CULTURA VISIGODA
realizó
importantes
aportaciones
en
el
campo
de
la
religión
y
el
derecho.
Leovigildo,
convirtió
le
herejía
arriana
en
religión
oficial
del
reino,
lo
que
dio
lugar
a
enfrentamientos
con
suevos
y
bizantinos,
pero
éstos
se
aliaron
con
su
hijo
Hermenegildo,
quien
se
convierte
al
catolicismo
(579),
y
tras
proclamarse
rey
en
Sevilla,
inició
una
guerra
contra
el
estado
visigodo.
En
el
año
585,
Leovigildo
derrotó
a
los
suevos,
consiguiendo
la
unidad
política,
los
bizantinos
se
mantuvieron
hasta
la
conquista
de
Sisebuto
(612
‐
631),
más
tarde,
Recaredo,
convertido
al
catolicismo,
consiguió
la
unidad
religiosa
del
reino.
A
partir
del
IV
CONCILIO
DE
TOLEDO,
(633)
los
reyes
solicitaron
el
apoyo
de
los
concilios
en
las
tareas
legislativas,
siendo
convocados
por
el
rey
con
apoyo
del
aula
regia,
preparando
leyes
y
tratando
asuntos
religiosos.
Destaca
la
aportación
legislativa
con
la
promulgación
de
un
código
común
a
visigodos
e
hispanorromanos,
EL
LIBER
IUDICIORUM
(
el Fuero juzgo, o
Lex Visigothorum) en 654 por Recesvinto, recogiendo las leyes de
Leovigildo y unificando jurídicamente el estado.
Tras el reinado de Wamba (672‐680) que venció a los francos en
Septimania y la Tarraconense, las luchas entre monarquía y nobleza
debilitaron el reino visigodo que no pudo hacer frente a la invasión
musulmana. En 710, Tarik, gobernador musulmán del norte de África,
desembarcó en Tarifa, y aliado al año siguiente con una facción de la
nobleza visigoda opuesta a D. Rodrigo, los musulmanes le vencen en la
Batalla de Guadalete (711), suponiendo el fin de reino visigodo.
………..
TEMA 2. AL ANDALUS Y SUS PRINCIPALES ETAPAS.
La
conquista
musulmana:
las
distintas
fases.
La
organización
política,
económica
y
social.
Arte
y
cultura.
Las
etapas.
La conquista musulmana empezó en el 711, por dos razones: LA PROFUNDA CRISIS
DEL ESTADO VISIGODO, por los continuos problemas sucesorios de la monarquía, creando una
gran inestabilidad y EL IMPETU EXPANSIVO DEL ISLAM: que en menos de un siglo (630‐700) había
conquistado un extenso territorio que comprendía desde el imperio persa hasta EL Magreb. En este contexto, un ejército beréber dirigido por Tarik, cruzó el Estrecho de Gibraltar en 711 para intervenir en la guerra civil entre los visigodos, derrotando al rey D. Rodrigo en Guadalete. Tras esto, realizó algunas campañas militares por el sur peninsular sin apenas oposición, por lo que con ayuda de Muza, gobernador árabe de la provincia norteafricana, inició la conquista de la península, dirigiéndose a Toledo, capital del reino visigodo, y conquistada sin resistencia, luego hacia Zaragoza, así entre 711 y 716, lograron el dominio de toda la península excepto la franja cantábrica y oeste de los Pirineos. Algún aristócrata visigodo prefirió pactar con los musulmanes, (Reino de Tudmir) , sometiéndose a su autoridad y pagando tributos, a cambio de conservar su señorío y practicar su religión. Córdoba se convierte en capital de Al Andalus, dirigida por un emir o valí, dependiendo del califa de Damasco, EMIRATO DEPENDIENTE DE DAMASCO (714‐756). Ya en este periodo se iniciaron enfrentamientos entre los invasores musulmanes, como rivalidades entre las facciones de la aristocracia árabe y conflictos con los beréberes, que se quejaban de la discriminación de la minoría árabe (reparto desigual de tierras…) Con todo, el impulso conquistador traspasó los Pirineos, llegando hasta Narbona y Toulouse, pero son derrotados por los francos en Poitiers (734) por Carlos Martel, suponiendo el fin de las expediciones por el sur de la Galia y afincándose en la Península Ibérica. Los problemas mayores a los que tuvieron que enfrentarse los gobernadores, fueron la
recaudación de impuestos y la distribución de las tierras. Los beréberes, molestos por el trato
que les daba la minoría gobernante, pues eran tenidos como subordinados ( aun convertidos al Islam), y pagaban impuestos, además de repartirles los peores lotes de las tierras conquistadas, siendo causa de revueltas. Pero el principal problema sería el cambio de dinastía, la gobernante los OMEYAS, EN DAMASCO, fueron depuestos violentamente por una nueva dinastía, los ABBASIES, (750) eliminando a toda la familia omeya. Sin embargo, uno de sus miembros, ABD EL RAHMAN I, huyó y se refugió en Córdoba, donde la antigua dinastía omeya tenía muchos apoyos, y se proclamó EMIR en 756.
EMIRATO INDEPENDIENTE DE BAGDAD ( 756‐929) El nuevo emir creó un nuevo estado, sin sumisión política al califa de Bagdad, pero se reconocía su autoridad religiosa. Se atrajo a otros omeyas dispersos por Oriente Próximo y formó con ellos la base política y militar del nuevo estado (a modo de dinastía propia), y a su vez logró la adhesión de ciudades como Toledo, Zaragoza, Sevilla.
Su política estaba orientada a conservar los territorios peninsulares conquistados, sin más
intentos expansionistas, pero a veces, se realizaban RAZZIAS o ACEIFAS (expediciones militares de castigo) contra los Reinos Cristianos del norte, para evitar su desarrollo militar y lograr botínes de guerra. Se mejoró en esta época la organización administrativa y la recaudación de impuestos, permitiendo la creación de un ejército mercenario permanente, compuesto por diversas etnias más esclavos extranjeros. Pronto se crearán conflictos entre el poder central cordobés y los gobernadores de los territorios fronterizos (Toledo, Mérida y Zaragoza) que al estar militarizadas, querían más independencia, y los problemas con la población muladí y mozárabe, por el aumento de la presión fiscal y el deterioro de las relaciones entre cristianos y musulmanes. Los últimos años del emirato de caracterizaron por diversas revueltas (con HICHAM I, AL – HAKAM I), tanto internas como fronterizas, debilitando el poder central.
EL CALIFATO INDEPENDIENTE ( 929‐1031)
A principios del S. X el emirato cordobés sufría una grave crisis: los conflictos internos y las amenazas de unos reinos cristianos cada vez más fuertes, eran problemas acuciantes. En este
contexto llega al poder ABD AL RAHMAN III, (912‐961) cuyas victorias militares sobre el enemigo
le dieron la legitimidad para proclamarse CALIFA en 929, lo que significaba desligarse de la sumisión al califato de de BAGDAD. Pacificó el territorio de la actual Andalucía, y sometió las marcas fronterizas ( Badajoz en 930 y Toledo en 932), contribuyendo a fortalecer la estructura del estado: Al ser Califa, tenía la supremacía religiosa, sumándose la política y la militar, reorganizó la recaudación fiscal , centralizó su gestión, obteniendo grandes recursos económicos, ayudado por el hachib, como un primer ministro, y los visires, resto de ministros, y la nobleza del palacio, vinculada directamente al califa. A su vez, intentó detener el avance de los reinos cristianos del norte, llegando incluso a convertirlos en tributarios y vasallos de Córdoba (el rey leonés Sancho I ) , y aumentó su influencia en el Magreb, conquistando Ceuta, Melilla, Tánger…convirtiendo al Al Andalus en la potencia hegemónica de la región. Le sucede su hijo AL‐KAHAM II, (961‐972) que continuó la labor de su padre, impulsando el desarrollo artístico y cultural que hizo que Al Andalus se convirtiera en la civilización más brillante y avanzada del momento.
A la muerte de Al‐Hakam se inicia un periodo de pérdida del poder efectivo de los califas, conservando un poder simbólico en beneficio del hachib, gobernando realmente AL‐ MANSUR (Almanzor) que concentró gran poder político y militar, un régimen parecido a una “dictadura”. Creó un importante ejército de beréberes y mercenarios, asegurando su poder y realizando incursiones de saqueo (razzias) llegando a saquear Santiago de Compostela ( se justifican en nombre de la guerra santa, pero debilitaba a los cristianos y obtenía importantes botines). A su muerte, 1002, le suceden sus hijos en el cargo, pero sólo lograron mantenerse hasta 1009 por la inestabilidad política y las conjuras. Se inicia así un periodo de inestabilidad, ( 7 califas en 20 años…) lo que demuestra un verdadera guerra civil ( mercenarios beréberes, árabes andalusíes, y mercenarios eslavos..) Todo ello produjo un debilitamiento del poder central provocando la desaparición del califato y la disgregación política de Al Andalus en 1031. LOS REINOS DE TAIFAS Y LAS INVASIONES BERÉBERES (1031‐1246) La fragmentación del califato dio lugar a la aparición de una cantidad de pequeños estados
independientes, algunos de poca duración: los Reinos de Taifas, lo que reflejaba la profunda
división étnica y política de la sociedad andalusí ( aunque mantuvieron desarrollo cultural). Además, los estados estaban enfrentados entre sí, siendo los estados más pequeños absorbidos por los más poderosos, pero su debilidad permitió el avance de los Reinos Cristianos, su apoyo o protección implicaba el pago de las PARIAS. A su vez, los reinos cristianos potenciaron la
reconquista de los territorios musulmanes ( Toma de Toledo, por Alfonso VI en 1085) y ello
significó la petición de ayuda de otras taifas ( Sevilla, Badajoz..) a los almorávides.
Estos eran beréberes del norte de Africa, profesando principios estrictos del Islam, impulsando un movimiento político‐religioso que llevó a crear un verdadero imperio en el Magreb. En 1086,
al mando de Yusuf ibn Tafsin cruzan el estrecho y derrotan a los castellanos (Alfonso VI) en
Sagrajas ( o Zalaca, cerca de Badajoz, 1086). En 1089 ocuparon otras taifas, frenándose en Valencia (EL CID) pero conquistando en 1110 Zaragoza. Pero el avance cristiano y los fuertes impuestos a la población sometida, les hicieron impopulares, provocando revueltas contra ellos,
siendo derrotados y dando lugar a otra fragmentación de Al‐Andalus ( Segundas taifas).
Estas nuevas taifas van a pedir ayuda a los ALMOHADES, ( S. XII) beréberes norteafricanos, también con motivaciones religiosas y políticas, comenzando en 1146, pero sólo controlaron la parte sur del territorio de Al Andalus. Fueron derrotados por ALFONSO VIII en las NAVAS DE TOLOSA, (1212), y, tomada Córdoba por Fernando II El Santo, se inicia otra decadencia, las Terceras Taifas, que irán cayendo poco a poco en manos cristianas, salvo la TAIFA DE GRANADA.
EL REINO NAZARÍ DE GRANADA (1246‐1492)
Tras la desaparición de los últimos reinos de taifas, Granada fue el único no conquistado por los reinos cristianos, manteniéndose desde el S.XIII al XV como la única entidad política
andalusí en territorio peninsular, consolidándose en él la dinastía de los BANU NASR o NAZARÍES. Granada mantuvo su independencia gracias a una serie de factores: ‐ Hábil gestión diplomática ante los reinos cristianos ( Castilla) y los benimerines (dinastía beréber del norte de Africa). ‐ La cohesión que se estableció entre los diversos territorios del reino (Almería, Málaga y Granada..) ‐ La llegada masiva de andalusíes procedentes de otros reinos musulmanes que huían de la conquista cristiana. El reino nazarí alcanzó su mayor esplendor durante el siglo XIV, bajo el reinado de Yusuf I y su hijo Muhammad V. entre 1333 y 1391 se produjo la reorganización administrativa y militar del reino y la construcción de sus principales monumentos, con un gran resurgimiento cultural, aunque tuvo que aceptar ser vasallo de Castilla. A principios del s. XV la situación empezó a cambiar, con problemas sucesorios que fueron aprovechados por Castilla, y conquistó algunas ciudades. La unión de Castilla y Aragón en 1479 acentuó la dinámica conquistadora cristiana, cayendo Ronda, Almería, y finalmente, los REYES CATÓLICOS pactaron la rendición de Granada con el rey Boabdil.
Desaparece así el último reducto musulmán de la península. Según los tratados, los
musulmanes podrían quedarse en el reino, conservar propiedades y practicar su religión,
aunque poco tiempo después, en 1501, se les forzó a la conversión o al exilio. LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA, SOCIEDAD, ECONOMÍA, CULTURA Y ARTE
La organización del estado era piramidal, dependiendo del emir o del califa. Este dirigía el gobierno y la administración aunque estuviera ayudado por el HACHIB, y una serie de ministerios, los diwanes, dirigidos por visires. En general, la estructura organizativa estaba muy personalizada y en manos de la aristocracia omeya. El territorio de dividía en pronvincias o Coras, donde vivía el gobernador o vali. Tuvieron un eficaz sistema de cobro de impuestos, tanto a musulmanes como a mozárabes y judíos, y estaba muy centralizado. El sistema judicial se basaba en los cadíes, que aplicaban la ley contenida en el Corán, de hecho el califa era el jefe de los jueces (por su autoridad religiosa). LA ECONOMÍA tuvo rasgos urbanos y mercantiles, desarrollándose el comercio y la artesanía, aunque también la agricultura tuvo un notable desarrollo. La agricultura utilizó la gran propiedad, pero en los regadíos existía también la mediana y pequeña, basándose en los cultivos de la trilogía mediterránea, cereales, vid y olivo, pero las zonas más fértiles eran las vegas de los ríos, donde se desarrollaron enormemente las técnicas
de regadío, con acequias, norias… cultivando el arroz, algodón, hortalizas y el lino, así como el gusano de seda. Destacaron también en la artesanía, trabajo del cuero, textil, pergamino, vidrio y cerámica, distribuyéndose en los mercados ( zocos) situados cerca de la mezquita más importante y las calles especializadas. Tuvo un sistema monetario sólido, el Dinar de oro, y el dírham de plata. LA SOCIEDAD ANDALUSÍ: Era muy heterogénea por su diversidad étnica y religiosa, existiendo diferentes grupos sociales: los árabes –minoría dirigente‐la élite social y propietarios de las mejores tierras. Los beréberes, aunque musulmanes, ocupaban una posición inferior. Los hispano‐visigodos: con diferencias, la clase alta, ( nobles…) y los dominados, quienes en gran parte fueron convirtiéndose al Islam (muladíes).
También existieron minorías que practicaban otras religiones, que eran toleradas, pero
pagaban impuestos, los cristianos bajo dominio musulmán (mozárabes) y los judíos, que
vivían en barrios separados ( juderías) dedicados a actividades comerciales o a profesiones como médicos, orfebres, o comerciantes. EL ARTE Y LA CULTURA ANDALUSI. El arte hispano‐musulmán está dentro de las características del arte islámico, de inspiración religiosa, poca importancia del arte figurativo, (anicónico) gran desarrollo de la arquitectura y predominio de lo decorativo. La mezquita es en principal edificio religioso, para la oración, sobre todo la colectiva del viernes. Destaca la de Córdoba, iniciada en el siglo VIII y concluida en el s. X, la Mezquita del Cristo de la luz (Toledo, de época califal) . La arquitectura civil la forman los palacios y alcazabas (Medina Al Zahra) ciudad palatina de Ab del Rahman III, y de la época de las taifas, la Aljafería de Zaragoza, o la torre del Oro y la Giralda ( minarete) en Sevilla. De época Nazarí se conserva el extraordinario conjunto de alcazaba, ciudadela, palacios y jardines de la ALHAMBRA ( La roja) en Granada. Al Andalus tuvo un enorme desarrollo cultural con base en una economía próspera, que tuvo dos principios básicos: EL ARABE como lengua y el respeto a las creencias islámicas., Córdoba se convirtió en el referente cultural y científico del s. X, tanto en el mundo islámico como cristiano, pasando la cultura a las taifas y perdurando hasta el S. XII. Destacó la poesía, la filosofía, astronomía, medicina, matemáticas ( Ibn hazim, Averroes..Ibn Al Zarkala..)