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Consideraciones generales del entrenamie

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Academic year: 2020

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Félix Ramón Ceiba Bolívar

Licenciado en Ciencias del Deporte

Universidad Nacional Experimental del Yaracuy. San Felipe, Venezuela.

Máster en Investigación en Actividad Física y Deportes. Universidad de Málaga. Málaga España.

Preparador Físico

Málaga Club de Fútbol Sub16 Temporada 2011-2012 y 2012-2103 Club Deportivo San Félix Sub19: Temporada 2013-2014

Antequera Club de Fútbol 3ª División: Temporada 2014-2015

Consideraciones generales del entrenamiento de la fuerza en el fútbol

Fuerza

El movimiento como una expresión de la motricidad humana no sería posible sin la participación activa de los músculos y la fuerza que se desarrolla en su tensión. Por consiguiente, la fuerza física del ser humano es una característica básica y necesaria para el movimiento.

En términos generales, la fuerza es la capacidad (cualidad motriz) del ser humano para influir u oponerse a los objetos físicos del ambiente externo mediante la tensión muscular (contracción) transmitida a través del sistema de palancas que constituye el sistema óseo (Bosco, C. 2000; Zhelyazkov, 2001).

Otra definición que podemos encontrar en la bibliografía científica deportiva es la que nos proporcionan Gonzales-Badillo y Gorostiaga (2002), quienes la identifican como la capacidad que posee un músculo de producir tensión, al momento de activarse. O como se conoce habitualmente al contraerse. Y que se considera como la única cualidad física básica, partir de la cual pueden expresarse las demás”. (Tous, J. 2003)

Haciendo énfasis en estas definiciones, podemos identificar una palabra que es llamada a ser la piedra angular del concepto de fuerza, si se quiere llegar a profundizar en su entendimiento según el comportamiento que refleje: la palabra tensión. Es necesario entonces identificar cuáles son los tipos de tensión muscular.

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cuando el músculo se tensa aumentándose hasta el máximo de las posibilidades volitivas del individuo pero sin modificar su longitud, y sin producir ningún tipo de movimiento manifiesto.

Por otro lado la activación muscular dinámica (Isotónica), es aquel tipo de activación en la que el músculo, además de tensarse, modifica su longitud, produciéndose así un movimiento manifiesto determinado. Dentro de ésta encontraríamos entonces la activación muscular excéntrica (remitente), la concéntrica (superante) y la combinada (pliométrica).

Así pues, una vez expresadas las distintas posibilidades de tensión muscular, se puede decir que está prácticamente hecha la clasificación general de las manifestaciones de fuerza, entendiendo también que ésta se encuentra condicionada por la tensión, la velocidad y el tipo de activación producida según sea la exigencia externa.

Sin embargo, para comprender cada una de las mencionadas manifestaciones, hace falta agruparlas según su comportamiento, haciendo notar el inicio y el final del movimiento que se produce a través de su ejecución. Así pues, las diferentes expresiones de la fuerza muscular que derivan del tipo de activación que se exige en las diferentes modalidades deportivas, pueden quedar resumidas en fuerza máxima, fuerza explosiva y fuerza de resistencia (Bosco, C. 2000; Zhelyaskov, T. 2001; Weineck, J. 2005).

Para Zhelyaskov (2001) la fuerza máxima la constituyen aquellos valores máximos de la fuerza que pueden alcanzar en un músculo (o grupo muscular) determinado en una contracción (activación). Otros autores la definen como la mayor tensión que el sistema neuromuscular puede producir en una contracción voluntaria máxima (Manno, 1999; Bosco, 2000; Dietrich, Klaus y Klaus, 2001; Weineck, 2005; Vasconcelos-Raposo, 2005)

Tipo de Activación

Activación Isométrica Activación Isotónica

Concéntrica (Superante)

Pliométrica (Combinada)

Excéntrica (Remitente) Estática

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La fuerza explosiva es el valor máximo de fuerza que se puede desarrollar en un músculo (o grupo muscular) durante el tiempo más breve posible (Zhelyaskov, 2001). O lo que es lo mismo, la capacidad del sistema neuromuscular para vencer una resistencia con una elevada velocidad de contracción (Manno, 1999; Vasconcelos-Raposo, 2005).

Y finalmente la fuerza resistencia, que puede ser entendida como la capacidad del organismo de resistir ente la aparición de la fatiga en pruebas que exigen un rendimiento de fuerza durante un periodo de tiempo prolongado (Vasconcelos-Raposo, 2005), o como la capacidad para mantener la intensidad de los impulsos de la fuerza, evitando su posible disminución a consecuencia de la fatiga ante una tarea durante un periodo de tiempo establecido (Zhelyaskov, 2001).

Aunque actualmente se encuentra en la literatura, algunos puntos de vista que difieren de esta definición, y que no consideran la fuerza resistencia como una manifestación de fuerza. Más bien, la consideran como la capacidad para mantener la expresión de una o varios tipos de fuerza durante más o menos tiempo. Por lo cual podría ser un objetivo de entrenamiento como tal, que permitiría que cualquier manifestación de fuerza se realice al mejor nivel durante un tiempo concreto, o que se mantenga su expresión durante el mayor tiempo posible (Gonzales-Badillo y Gorostiaga 2002). En consecuencia, plantean que toda expresión de fuerza gira alrededor de dos conceptos fundamentales: fuerza máxima o fuerza explosiva o rápida. Es decir: la fuerza que un individuo es capaz de manifestar y su relación con el tiempo necesario para conseguirlo, cada una de ellas tiene diferentes formas o niveles de manifestación.

Figura 2: Clasificación de los tipos de manifestación de la fuerza según Gonzales-Badillo y

Gorostiaga, (2002).

Manifestación de fuerza

Fuerza Explosiva

Fuerza explosiva

Fuerza elástico explosiva

Fuerza elástico explosiva reactiva

Fuerza Máxima

Fuerza isométrica máxima

Fuerza máxima excéntrica

Fuerza dinámica máxima

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De esta manera, quedarían estructuradas en un orden general las diferentes manifestaciones de activación muscular, aunque sería pertinente dar con un concepto que nos permita entender la manifestación de la fuerza en el fútbol. Para lo cual, debemos partir desde las exigencias que plantea el propio juego (Gorostiaga, E. 1993; Fernandez del Olmo y Lago-Peñas 2000), y relacionarla con la estructura motriz de las acciones que son moldeadas a medida que se desarrolla la competición.

Sin embargo, responder a una disciplina que posee un repertorio motriz tan impredecible como lo es el fútbol no resulta una tarea fácil. A pesar de esto, hay estudios que coinciden en la descripción de situaciones que se repiten de manera aleatoria, que denotan manifestaciones de fuerza, y que permiten distinguir las diferentes formas en las se manifiesta esta cualidad en los futbolistas. Por ejemplo los saltos, los golpeos, las cargas y los múltiples desplazamientos de muy alta intensidad y de corta duración (Seiru-lo Vargas, F. 1990; Bangsbo, Nørregaard, y Thorsø, 1991; Drust, Reilly, y Rienzi, 1998; Di Salvo, Baron, Tschan et al., 2007). En este sentido, se pueden distinguir entre varias formas de expresión de esta cualidad en el fútbol, la fuerza de desplazamiento, fuerza de salto, fuerza de golpeo y fuerza de lucha.

Figura 3: Expresiones de la fuerza en el fútbol. (Seiru-lo Vargas, F. 1990; Bangsbo, Nørregaard, y Thorsø, 1991; Drust, Reilly, y Rienzi, 1998; Di Salvo, Baron, Tschan et al., 2007)

Fuerza y Fútbol

Fuerza de Desplazamiento

Fuerza de Salto Fuerza de Golpeo

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Importancia de la fuerza según su impacto en el desarrollo del rendimiento físico del futbolista

Tal y como ya se ha expuesto en los párrafos anteriores, se podría argumentar que la fuerza es un factor importante en fútbol. Además, resultaría difícil que sea perjudicial para el futbolista si se desarrolla de una manera correcta. Más bien, un trabajo mal orientado, en el que se busque la fuerza por sí misma, sin tener en cuenta las características del deporte, puede influir negativamente en el rendimiento específico (Gonzales Badillo, J.J., y Gorostiaga, E., 2002).

Así pues, la importancia de la fuerza en el fútbol puede justificarse en la idea de que es un pre-requisito indispensable de todas aquellas expresiones técnicas y de velocidad ejecutada durante el desarrollo del juego para asegurar el máximo rendimiento en cada una de ellas, ya que cualquier tipo de carencia en sus diferentes manifestaciones representa un factor considerable de limitación del rendimiento en el fútbol (Cometti, G. 1999; Fernández del Olmo, M.A. y Lago Peñas, C. 2000; Bangsbo, J. 2002; Weineck, J. 2005).

Igualmente para prevenir las lesiones de origen muscular y/o articular, ya que una musculatura bien o suficientemente desarrollada conforma la protección más eficaz para el aparato locomotor. Las capsulas articulares y los tendones no estarían nunca en la situación de amortiguar las fuerzas enormes que afectan al aparato locomotor en una competición sin el apoyo óptimo de la musculatura, y por otro lado recuperar la fuerza con mayor rapidez después de una lesión (Weineck, J. 2005).

Entrenamiento de la Fuerza en el fútbol

Son numerosos los métodos de entrenamiento para el desarrollo de la fuerza publicados en la literatura relacionada con el entrenamiento deportivo. Sin embargo no existe un único entrenamiento de fuerza que sea apropiado para todas las disciplinas deportivas. La ejecución o la selección de los métodos más apropiados se deducen a partir del tiempo que se dispone y de los objetivos propuestos en cada deporte.

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Partiendo de allí y justificándose en la idea de que las capacidades o cualidades coordinativas están estrechamente relacionadas con la fuerza, sería valido decir que el proceso de aprendizaje que se desarrolla a través de la repetición de los gestos específicos de la competición desencadena una, si se puede llamar, adaptación coordinativa que permitiría a su vez que los movimientos se realicen de una manera más económica y sincronizada (González-Badillo y Gorostiaga 2002), garantizando así la máxima eficacia.

Esto igualmente coincide con lo propuesto en su momento por autores como Seiru-Lo Vargas, (1990) quien ha aportado herramientas que permiten desarrollar la especificidad del entrenamiento de la fuerza en los deportes colectivos basándose en esa misma idea.

Por consiguiente, para hacer que esta cualidad básica sea aplicable por el jugador a las características particulares ya mencionadas de la competición, se establecen unos niveles de aproximación. Los niveles de aproximación se pueden definir como aquellas zonas de trabajo de un contenido de entrenamiento que nos permite desarrollarlo progresando desde una vertiente más básica (con predominio de la estructura condicional) a otra más real como es la competición (estructura coordinativa-cognitiva), Tous, J. (1999). Los cuatro niveles de aproximación de la fuerza para el entrenamiento que propone Seiru-Lo Vargas (1990) son un primer nivel o General, un segundo nivel o Dirigido, un tercer nivel o Especial, y por último un cuarto nivel o de Competición.

Primer nivel de aproximación

El primer nivel o general se intenta desarrollarla fuerza de una forma general, global, sin tener en cuenta la especialidad deportiva practicada. El objetivo es la construcción general del jugador, sentando las bases para futuros entrenamientos de la fuerza. Se consigue entrenando los grandes grupos musculares, pectorales, dorsales, deltoides, cuádriceps, gemelos, etc. Características de la tarea y componentes de la carga:

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Características coordinativas:

Las tareas tienen un alto valor de autocontrol y escaso o nulo componente táctico. Igualmente el componente coordinativo es inespecífico y de aspectos básicos.

Segundo nivel de aproximación

En el segundo nivel o dirigido se mantiene el trabajo de todo tipo de manifestación de fuerza, pero aproximando cada vez más la fuerza al juego teniendo más participación los grupos musculares más requeridos por la práctica del fútbol. En definitiva se busca ya una cierta transferencia al juego.

Características de la tarea y componentes de la carga:

Aquí se busca el desarrollo global de la fuerza en las “cadenas cinéticas” que constituyan cada grupo de gestos: lanzamientos, saltos, desplazamientos. Con grupos musculares protagonistas de la acción. Las condiciones de contracción son más próximas o complementarias a las específicas y las posiciones corporales del ejecutor son más parecidas a la ejecución real del gesto específico y las condiciones de velocidad son muy cercanas a las específicas.

La sobrecarga es superior pero mucho más próxima a la del gesto específico para permitir el incremento de velocidad antes indicado. Además, los instrumentos que se utilizan son variados pero más similares al específico del juego para “estimular” los puntos de contacto. Características coordinativas:

Las tareas tienen un descenso en el aspecto del autocontrol aumentando el control por exterocepción; así mismo aparecen elementos de táctica básicos. Los componentes coordinativos se acomodan a la motricidad específica y se busca darle una orientación preferente en función del puesto específico.

Tercer nivel de aproximación

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transferencia a los movimientos de nuestro deporte combinando y alternando con ejercicios de fuerza explosiva (multisaltos, aceleraciones, frenadas) con ejercicios técnicos (golpeos, fintas, remates de cabeza, 1x1, 2x1). El objetivo es lograr una transferencia directa de las adaptaciones musculares y neuronales del trabajo de fuerza a la ejecución específica de los movimientos y acciones técnicas requeridas para el fútbol.

Características de las tareas y componentes de la carga:

Desarrollo global de la cualidad poniendo el acento en algún tramo de la cadena cinética específica de cada gesto involucrando grupos musculares ESPECÍFICOS. Las condiciones de contracción son idénticas a las específicas o lo más próximas posible. Igualmente, las posiciones corporales son semejantes y dificultadas respecto a las disposiciones globales o segmentarias como resultado de tareas previas.

Las condiciones de velocidad son idénticas o, si es posible, superiores (velocidad específica). También la sobrecarga es igual o inferior en relación a la velocidad. Con una recuperación conjugando sistema y participación específica. Los instrumentos que se utilizan son idénticos o con un diseño y tamaño que favorezcan los puntos de contacto.

Características coordinativas:

Las tareas aquí tienen un nivel bajo de autocontrol y una altísima exterocepción, con elementos complejos de táctica. El componente coordinativo es superior a las necesidades concretas de la tarea específica (variaciones rítmicas creativas, tareas en estado de fatiga por acumulación de tareas específicas con no específicas y por cansancio fisiológico).

Cuarto nivel de aproximación

El cuarto nivel de aproximación que lo constituyen los ejercicios de “competición” y que representan la transferencia de la capacidad de fuerza a las exigencias del juego. En una situación de juego real “simulado”, se modifica algún parámetro del mismo intentando poner el acento en una determinada secuencia en la que sea necesaria la fuerza para resolver el episodio lúdico en las condiciones planteadas.

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En este sentido, los ejercicios competitivos, que muchas veces son realizados de forma inconsciente sin ningún criterio lógico por algunos entrenadores, han de ser tenidos en cuenta para la valoración del entrenamiento de fuerza y deberán necesariamente guardar unas determinadas proporciones con los ejercicios del tercer nivel, que son los que realmente trasforman la cualidad fuerza desde los ejercicios generales (Seirul-Lo, F. 1990).

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Bibliografía

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Bangsbo, J., Nørregaard, L., y Thorsø, F. (1991). Activity profile of competition soccer. Canadian Journal of Sport Sciences , 16 (2), 110 – 116

Bosco, C. (2000). La fuerza muscular: Aspectos metodológicos. Barcelona, España: INDE Publicaciones.

Cometti, G. (1999). Futbol y musculación. Barcelona, España: INDE Publicaciones.

Di Salvo, V., Baron, R., Tschan, H., Calderon-Montero, F., Bachl, N., & Pigozzi, F. (2007). Performance characteristics according to play position in elite soccer. International Journal of Sports Medicine, 28(3), 222 – 227.

Dietrich, M., Klaus, C., & Klaus, L. (2001). Manual de Metodología del Entrenamiento Deportivo. Barcelona, España: Editorial Paidotribo.

Drust, B., Reilly, T., & Rienzi, E. (1998). Analysis of work-rate in soccer. Sports Exercise and Injury, 4, 151-155.

Fernández del Olmo, M., & Lago Peñas, C. (2000). En entrenamiento de la fuerza en el fútbol. El Entrenador Español, 87, 50-58.

González Badillo, J., & Gorostiaga, E. (2002). Fundamentos del entrenamiento de la fuerza: aplicación al alto rendimiento deportivo. Barcelona, España: INDE Publicaciones.

Gorostiaga, E. (Marzo de 1993). Bases científicas del fútbol: Aplicación al entrenamiento. El Entrenador Español, 56, 37 - 47.

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Seiru-Lo Vargas, F. (1990). Entrenamiento de la fuerza en el balonmano. Revista de Entrenamiento Deportivo, 4(6), 30-34.

Tous Fajardo, J. (1999) Nuevas tendencias en fuerza y musculación. Barcelona, España: Editorial Ergo.

Vasconcelos Raposo, A. (2005). La Fuerza: Entrenamiento para jóvenes. Barcelona, España: Editorial Paidotribo.

Weineck, J. (2005). Entrenamiento Total. Barcelona, España: Editorial Paidotribo.

Referencias

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