El estudio de la industria del hueso trabajado: Xalla un caso teotihuacano. _____________________________________________________________________________________
INDICE
Páginas Prólogo Capitulo I. Introducción 1.1. Introducción 1.2. Objetivos 1.2.1. Objetivos Particularidades 1.3. Hipótesis 1.4. Planteamiento teórico1.5. Antecedentes de la industria del hueso
1 3 5 5 6 12
Capitulo II. La industria del hueso trabajado: materia prima y metodología
2.1. Materia prima
2.2. Metodología de estudio
2.2.1. Separación de materia prima en: hueso, asta, diente e identificación taxonómica
2.2.2. Determinación del grado de conservación
2.2.3. Definición del tipo de huellas que se presentan en le hueso trabajado (tafonómicas y antropogénicas)
2.2.4. Determinación de la orientación y su ilustración 2.2.5. Descripción del hueso trabajado a nivel morfológico 2.2.6. Descripción del hueso trabajado a nivel morfométrico 2.2.7. Descripción de uso del elemento e identificación de las huellas de uso
2.2.8. Relación del artefacto de hueso con el contexto arqueológico
2.2.9. Integración de las características de los elementos con la información de las fuentes etnohistóricas y etnográficas
19 26 27 27 27 35 37 53 56 68 68
Capitulo III. La aplicación experimental de la metodología en el caso
3.1. El caso experimental de dos artefactos de hueso 3.1.1. Agujas
3.1.2. Cinceles
3.2. Experimentación y comparación morfológica y morfométrica entre las púas de maguey y los punzones de hueso para determinar su uso para autosacrificio
78 79 86 94
Capitulo IV. Discusión de los resultados 4.1. Antecedentes de Teotihuacan 4.2. Cronología de Teotihuacan 4.3. Análisis del sitio: Xalla 4.3.1. Antecedentes de Xalla
4.3.2 Descripción general de los materiales de la industria del hueso en Xalla
4.3.3. Descripción de los materiales por espacios arquitectónicos
4.3.4 Las actividades artesanales llevadas en el conjunto
96 97 100 100 103 110 140
Capitulo V. Consideraciones y conclusiones 5.1 Aportaciones a la investigación 154 164 Bibliografía Apéndice A Apéndice B 167 180 190
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INDICE DE ILUSTRACIONES
Páginas
CUADROS
Cuadro 1. Modelo del proceso de producción.
Cuadro 2. Diagrama de flujo del proceso de consumo. Cuadro 3. Procesos de consumo y manufactura.
Cuadro 4. Resultado de la experimentación de punzones. Cuadro 5. Dimensiones y tipos de agujas experimentales Cuadro 6. Propuesta de empleo de las agujas experimentales. Cuadro 7. Resultado de las agujas experimentales.
Cuadro 8. Dimensiones de los cinceles experimentales. Cuadro 9. Resultado de los cinceles experimentales.
Cuadro 10. Índices morfométricos para las púas de maguey. Cuadro 11. Proceso de producción de los lapidarios.
Cuadro 12. Diagrama de flujo de los bienes o productos manufacturados por los lapidarios
Cuadro 13. Proceso de producción de los sastres. Cuadro 14. Los artesanos y sus implementos de hueso.
11 34 40 59 83 84 86 88 94 95 144 146 148 159 FIGURAS
Figura 1. Partes anatómicas óseas.
Figura 2. Principales elementos de los huesos largos y piezas anatómicas.
Figura 3. El asta y sus elementos.
Figura 4. Las partes en que se divide el hueso trabajado. Figura 5. Maneras de orientar a los artefactos.
Figura 6. Técnicas de extracción. Figura 7. Desgaste por aserrado. Figura 8. Tipos de ranurado. Figura 9. Técnica de cepillado. Figura 10. Técnica de de abrasión.
22 23 23 36 37 41 44 45 46 47
Figura 11. Técnica de pulimento. Figura 12. Tipos de perforación.
Figura 13. Las medidas básicas para el hueso trabajado Figura 14. Tipos de puntas.
Figura 15. Las huellas de uso y las huellas de mantenimiento. Figura 16. Representación de punzones.
Figura 17. Representación de caña o tubo de hueso. Figura 18. Representación de una aguja con su hebra. Figura 19. Mapa general del sitio de Xalla
Figura 20. Edificio de la Plaza 1.
47 48 55 56 64 69 70 71 102 110 IMÁGENES
Imagen 1. Desecho de la epífisis. Imagen 2. Ranurado.
Imagen 3. Coloración del hueso en la exposición al fuego. Imagen 4. Aguja. Imagen 5. Alfiler. Imagen 6. Cincel. Imagen 7. Omichicahuaztli. Imagen 8. Cuenta. Imagen 9. Botón. Imagen 10. Orejera.
Imagen 11. Tubo esgrafiado.
Imagen 12. Representación de Felino. Imagen 13. Púas de agave actual. Imagen 14. Telar de cintura de hueso.
39 44 50 57 57 60 62 66 66 66 67 68 95 145 TABLAS
Tabla 1. Frecuencia general del uso de los artefactos. Tabla 2. Relación entre materia prima y artefactos. Tabla 3. Frecuencia general de la materia prima. Tabla 4. Frecuencia general del uso utilitario.
104 106 106 107
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Tabla 5. Frecuencia general del uso ornamental. Tabla 6. Frecuencia general de preformas. Tabla 7. Frecuencia general de desechos.
Tabla 8. Frecuencia de artefactos provenientes de la Plaza 1. Tabla 9. Frecuencia de artefactos provenientes de la Plaza 2.
Tabla 10. Frecuencia de artefactos provenientes de la Estructura 11. Tabla 11. Frecuencia de artefactos provenientes de la Estructura 12 Tabla 12. Frecuencia de artefactos provenientes de la Plaza 4. Tabla 13. Frecuencia de artefactos provenientes de la Plaza 5. Tabla 14. Frecuencia de artefactos de la Plaza 5, trinchera M. Tabla 15. Frecuencia de artefactos de la Plaza 9, trinchera M Tabla 16. Frecuencia de las áreas de actividad con relación a los artefactos de Xalla.
Tabla 17. Relación de las áreas de actividad y los artefactos hallados en Xalla.
Tabla 18. Frecuencia de los tipos de depósitos.
108 109 109 111 124 125 126 128 130 137 138 139 150 153 GRAFICAS
Gráfica 1. Porcentajes total de los artefactos por su uso general. Gráfica 2. Porcentajes totales por clases de materias primas. Gráfica 3. Diversas materias primas.
155 156 157
PRÓLOGO
En este trabajo de tesis presentamos uno de los materiales arqueológicos noble por su origen, pero a la vez macizo y flexible por su constitución; éste tiene distintas formas: planos, largos, cortos o mixtos; nos referimos al hueso. En la antropología física o arqueología, disciplinas jóvenes mexicanas, el hueso humano les ha proporcionado información de demografía, de patologías, de patrones nutricionales y de edad y sexo. No solamente en contextos arqueológicos se presenta el hueso humano, sino el no humano (que en términos reales se le llama resto faunístico); que los encargados de estos materiales son los arqueozoólogos, quienes determinan de qué organismo provienen, de qué ambiente se trata y cómo el recurso fue usado por el grupo social. Pero todos estos huesos no están trabajados. Qué sucede cuando se encuentra un hueso trabajado convertido en herramienta u objeto; y nos seguíamos preguntando a quién le corresponde investigar el hueso modificado como artefacto: tal vez a un antropólogo físico, si es humano; tal vez a un arqueozoólogo, si es animal o a un arqueólogo. Y porqué en México alguno de estos investigadores sólo mencionan en sus informes “presencia de hueso trabajado de forma de aguja o punzón”; y nos preguntábamos qué más hay al respecto. Entonces nos dimos a la tarea de recopilar información, ya sea de libros o artículos sobre el hueso trabajado en México; nos encontramos con la sorpresa de que era un campo casi nuevo. Sin embargo esta tarea la asumimos, y fuimos planteando metodologías que ayudaran a sintetizar los datos que el hueso trabajado, como naranjas a la hora de ser exprimidas, pudiera darnos su jugo nutricional. Al ir trabajando en este sentido nos dimos cuenta que las astas también eran trabajadas de la misma manera.
En el camino hay personas que pasan antes que uno, y esto no fue la excepción. Personas como José Luis Lorenzo (1965), García Cook (1967), Paul Tolstoy (1971), Talavera, Rojas y García (2000), Javier Romero (2003 y 2004) y Johanna Padró (2000 y 2002) ya habían pisado el camino. Lo que a nosotros correspondía era seguir caminado con la metodología de Padró, que a nuestro
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parecer es la más completa para los materiales del México prehispánico. Esto no significa que lo recorrido se ha cubierto en la totalidad del camino; no, el camino es largo, y como investigadores siempre aportaremos nuevos pasos o nuevos caminos. Esta metodología debe caer en el camino para dejar huella, y por esta razón le pedimos amablemente a la Doctora Linda Manzanilla que nos diera permiso de aplicar estos pasos y andares en sus materiales provenientes del Proyecto “Teotihuacan: Elite y Gobierno” del sitio Xalla. En esta tesis presentamos uno de los muchos caminos para investigar sistemáticamente al hueso trabajado.
Pero como dijera alguien: “nadie sabe, nadie supo”; lo que en realidad nos estábamos comprometiendo que era demostrar a nuestros colegas, amigos antropólogos físicos y arqueozoólogos, que el hueso trabajado es una fuente de datos biológicos y datos sociales; y si ellos preguntaran hasta dónde se limitan estos datos, sinceramente responderíamos, aún no lo sabemos.
CAPITULO I. INTRODUCCIÓN
1.1. Introducción
Los organismos vertebrados contienen una estructura de sostén: ésta es el hueso, cuyas formas son variadas dependiendo de la zona del cuerpo. Los peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos presentan estructuras óseas resistentes; éstas varían en dureza y textura. Las estructuras duras que componen los cuerpos de estos organismos (algunos de ellos presentan dientes, cornamentas y garras) y el hueso han sido aprovechados a lo largo de la historia de la humanidad como materia prima para la confección de instrumentos, ya sea de uso utilitario u ornamental. La presente investigación trata de establecer las características generales de los artefactos de hueso no humano y humano, manufacturados por grupos que usaron el espacio de Xalla, Teotihuacan.
Entender este propósito es retomar las metodologías establecidas por otros investigadores y crear nuevas aportaciones e interpretaciones a partir del hueso como materia prima y los otros artefactos (cerámica, lítica, concha, etc.) junto con su contexto. Es por esta razón que la presente investigación ha sido dividida en cinco capítulos:
En el capítulo uno, se presentan los objetivos tanto generales como particulares, junto con las hipótesis que dirigirán este estudio, además con el planteamiento teórico y los antecedentes del tema.
En el capítulo dos se tomará al hueso como materia prima y se plantea la propuesta metodológica de análisis; en éste se hace la distinción y composición estructural de las principales materias primas como son el hueso, diente y asta de los organismos vertebrados. De igual forma, se trata de introducir al lector, observando al hueso trabajado con sus distintas huellas y que cada una corresponde a un patrón determinado, como las marcas tafonómicas y antropogénicas (procesos de consumo y de manufactura, además de sus
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implicaciones). Este capítulo es el eje primordial para el análisis, por lo cual se establecen las categorías a describir, como las de uso, las morfológicas, las morfométricas, y se suma dentro de la metodología, el apoyo de las fuentes etnohistóricas y etnográficas, sin olvidar el contexto donde aparecen.
El capitulo tres plantea el apoyo de la experimentación y su importancia para definir funcionalidad de los artefactos, anotando que se realizará un estudio concreto para definir funciones mucho más específicas de dos artefactos problemáticos teotihuacanos: nos referimos en concreto a cinceles y agujas.
En el capítulo cuatro presentamos una introducción de la ciudad teotihuacana, sus fases y una breve descripción del conjunto arquitectónico de Xalla. Además se presenta el análisis de los materiales por plaza, estructura, cuarto y áreas de actividad, tanto de hueso trabajado como de la cerámica, lítica, la mica, entre otros. Después se presenta una discusión sobre los grupos de artesanos que estuvieron en el conjunto; qué grupo de ellos manufacturaba el hueso y qué productos obtenía. Y para este capitulo se presenta una propuesta para clasificar los materiales según su contexto.
En el último capítulo se presenta la interpretación de los datos así como las conclusiones de la industria ósea, las propuestas y sus consideraciones con respecto a este estudio.
1.2. Objetivos
Los objetivos de esta tesis son:Establecer las características generales de los artefactos hechos en las materias primas como son las astas de venado y los huesos tanto no humanos como humanos, manufacturados por grupos que usaron el espacio de Xalla, Teotihuacan.
1.2.1. Particulares:
a) Realizar el análisis a partir de la metodología para los estudios de los artefactos de asta y hueso propuesta por Johanna Padró (2000 y 2002).
b) Identificar, registrar y describir los objetos manufacturados de hueso humano y no humano, y asta de venado recuperados en el sitio.
c) Realizar réplicas de los objetos como cinceles y agujas en hueso, para establecer propuestas de manufactura y observar huellas de uso en diversos procesos, como el trabajo del mismo hueso, de la concha, de la mica y los textiles.
d) Evaluar aspectos relacionados con los objetos de hueso y asta a partir del análisis de áreas de actividad, y relacionar esta industria con otras actividades, como la subsistencia y el trabajo artesanal (lítica tallada, cerámica, lítica pulida, mica, etc.).
1.3. Hipótesis
H1. Los objetos de hueso trabajado no humano y humano, además de los artefactos de asta de venado, están siendo usados como utilitarios.
Implicación de prueba: Si los objetos de hueso y asta trabajados han sido de uso utilitario entonces hallaríamos cinceles, agujas, punzones, mangos, alfileres y alisadores.
H2. Los artefactos de hueso y asta están siendo manufacturados y utilizados como instrumentos para diversas actividades artesanales.
Implicación de prueba. Si los artefactos hechos en hueso y en asta están siendo manufacturados en el sitio, entonces hallaríamos en el área de actividad desechos de la manufactura del asta o/y del hueso relacionados con materiales de lítica pulida y tallada. Además, si los artefactos hechos en hueso y asta están siendo utilizados como instrumentos para la confección de vestimentas y ayudan a manufacturar hueso de uso ornamental, entonces hallaríamos restos arqueológicos de fauna utilizada como recurso de piel y pluma, restos botánicos
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como agave y algodón, objetos terminados y sin terminar de pendientes, cuentas, incrustaciones, orejeras, tubos esgrafiados, esculturas antropomorfas y zoomorfas de hueso.
1.4. Planteamiento teórico
El hueso y el asta trabajada provienen de contextos arqueológicos, los cuales describen al material que ha pasado por un sistema cultural y que se ha convertido en objeto de investigación para el arqueólogo, es decir, fueron parte de un contexto sistémico que se refiere a la condición de un elemento que está partiendo de un sistema conductual (Schiffer, 1990: 83). En concreto se trata de investigar la historia de los productos o artefactos óseos en su contexto arqueológico, abarcando desde su obtención como materia prima, hasta quiénes manufacturaron los productos, quiénes lo distribuyeron y los consumieron, incluso el mismo abandono de los productos en los contextos arqueológicos, así como los diferentes procesos que le han afectado en su posterioridad.
Hemos partido del modelo de Javier Jover (1999), planteado para la producción de la lítica y aplicada a nuestro problema de estudio, en este caso el hueso y el asta. El modelo que es parte del materialismo histórico, señala que la producción implica y supone necesariamente la apropiación y transformación del recurso natural, en este caso el hueso, como materia prima. Para ello, las comunidades humanas pueden hacer uso de determinados instrumentos de trabajo de los que se valen para su obtención y manufactura implicando producción e inmediatamente consumo. Entender entonces a la producción como sistema orgánico de diversos procesos de trabajo concretos a través de los cuales una sociedad genera diversos bienes que requieren para la satisfacción de las necesidades que permiten su mantenimiento y reproducción, y que ésta es capaz de producir (Bate, 1998: 43, en Jover, 1999: 43).
Es necesario insistir en el hecho de que en todo proceso productivo interviene obligadamente la fuerza de trabajo, los objetos de trabajo –materia prima- y los instrumentos de trabajo. El resultado de la interacción de estos elementos tiene como objetivo fundamental la producción de bienes de uso –producto- con los cuales se cubren las necesidades sociales y como consecuencia, la generación de desechos desde el mismo inicio de la producción (idem: 54)
Mientras la producción es social, realizada conforme a las relaciones que se establecen entre los seres humanos en el trabajo y tiende a cubrir las necesidades del conjunto del grupo humano, el consumo de los productos resultantes se convierte en objetos de disfrute de apropiación individual.
Se puede decir que el consumo es la negación de la producción, debido a que la producción de valores de uso adquiere su máxima expresión y sentido en el consumo, el cual a su vez genera nueva producción. Marx (idem) distinguió entre dos tipos de consumo: el consumo productivo, donde los productos se reintegran al proceso de trabajo como medios de trabajo –instrumentos de trabajo-, y el consumo no productivo, donde los productos son consumidos directamente por seres humanos en tanto que son utilizados para el mantenimiento y reproducción –también ideológica- de la fuerza de trabajo. Los productos o artefactos de hueso y asta se pueden incluir en ambos tipos de consumo: los de uso utilitario corresponden al primer consumo, y los de uso ornamental y/o votivo, al segundo consumo.
Ahora bien, la relación entre la producción y consumo no siempre es directa; los productos no siempre son consumidos directamente por quien los produce. Entre ambos puede existir la distribución que también es el resultado de la producción. Como la distribución es regida por leyes sociales, se determina la proporción de los productos por parte de los agentes sociales de la producción, y el modelo en que se distribuyen depende de la posición de los individuos en el sistema de las relaciones sociales de producción, reforzados por los diferentes mecanismos superestructurales existentes en toda sociedad.
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Pero entre la producción y la distribución podemos encontrar un momento mediador como es el intercambio. Se trata de un proceso de distribución que permite a los individuos de una sociedad, obtener bienes de uso específicos requeridos por el consumo (Bate, 1998: 62). La complejidad del intercambio depende del grado de desarrollo en el seno de una sociedad, de la división social del trabajo, entendida ésta como la existencia de individuos o los grupos de especialistas cuya actividad laboral está destinada exclusivamente a la producción de una determinada clase de bienes, o incluso, de partes del proceso de trabajo de los mismos.
Cada producto tiene un periodo de uso y al mismo tiempo, la función y las necesidades que cubren tienen a su vez un periodo de duración, hasta que otro objeto sea creado para la misma labor, aunque difiera morfológicamente del anterior, mejorando su efectividad. No obstante, Jover (1999:57-62) propone teorizar sobre una serie de estadios o etapas concatenadas, donde se articulan en una secuencia lógica y temporal toda una serie de procesos que se realizan durante el estadio que constituye lo que denominamos como vida cotidiana de cualquier grupo humano (ver cuadro 1). Estas etapas son:
1) Procesos de obtención de la materia prima. En el momento en que el recurso natural es seleccionado para su uso por un grupo humano, pasa a ser materia prima. Pero antes de iniciar los procesos de transformación de la materia prima; es necesario ejecutar diversos procesos de trabajo para la obtención de la misma, a la par que el traslado de la materia prima, bien a áreas de actividad. Una vez seleccionada la materia prima en función de sus características y de la necesidad socialmente establecida, se iniciarán los procesos de manufactura que conducirán a su adecuación morfológica. Se pueden observar áreas relacionadas con la selección del hueso como materia prima, estas áreas de actividad pueden ser dos: la primera que corresponde a la de producción en la preparación de carne o área de uso -
consumo en la subsistencia familiar, en la zona de destazamiento-, y la segunda es la de evacuación, es decir, en los basureros (Manzanilla, 1986).
2) Procesos de manufactura. Se trata del conjunto de acciones de labores técnicas destinadas a la transformación de la materia prima en productos, implicando en todos los casos la reducción y/o adecuación de los bloques (o matriz) de la materia prima, y como consecuencia, la generación de desechos, en principio no aprovechables. La principal unidad de análisis donde podemos observar los procesos de manufactura serán las áreas de actividad de producción (idem: 12).
3) Consumo. Constituye el momento o estadio en el que el elemento se convierte realmente en producto, es decir, se lleva a cabo su empleo o su uso en las labores para las que fue elaborado. El consumo puede darse desde que se realiza el aprovisionamiento de la materia prima, sin pasar por el proceso de manufactura (ver el caso de herramientas obtenidas por astillas), o una vez que la materia prima ha sufrido los procesos de manufactura requeridos. Aunque la distribución y el intercambio se pueden dar en cualquier momento del proceso productivo, antes del uso efectivo del producto es cuando existe una mayor posibilidad de realizarse, especialmente en sociedades donde se ha adquirido un grado considerable de división social del trabajo. El consumo de los productos también se realiza después de los procesos de mantenimiento y del reciclado. La principal unidad arqueológica donde se puede observar el consumo será principalmente las áreas de actividad de consumo (Manzanilla, 1986).
4) Procesos de mantenimiento. Los procesos de mantenimiento constituyen un conjunto de actividades laborales a través de las cuales se consigue por un lado, mantener la efectividad laboral del producto y, por otro alargar la vida útil del mismo hasta que ya no se puede obtener rendimiento laboral. Para sociedades donde no existe un alto grado de división social, las labores de mantenimiento de los productos deben considerarse como una labor
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individual, propia de quien la consume. Los procesos de mantenimiento deben tenerse muy presentes en el estudio de los instrumentos de trabajo, es decir, en el conjunto de productos que intervienen en el consumo productivo. Los procesos de mantenimiento constituyen, por lo tanto, los momentos de la producción integrada a la esfera de las prácticas socioeconómicas que permiten la continuidad de las condiciones materiales producidas. La producción no finaliza en la manufactura de los artefactos, sino en el desecho. El mantenimiento afecta especialmente a las partes activas (ver zona activa y huellas de mantenimiento en el cap. II) de los instrumentos trabajados. La técnica empleada para el avivado de las partes activas fue principalmente la abrasión, el retoque mediante presión y/o percusión o el piqueteado. El estudio traceológico de los instrumentos constituyen la principal herramienta en su determinación.
5) Procesos de reciclado. Se trata del conjunto de actividades laborales encaminadas a la transformación de un producto con características y usos determinados, en un nuevo producto con características y usos diferentes: los instrumentos de trabajo que después de un prolongado uso y mantenimiento, ya no están en condiciones de cumplir con las labores para las que habían sido hechas, como por ejemplo, sucede con las agujas de hueso que se reciclan en alfileres. En múltiples ocasiones, las fracturas o agotamientos del mismo durante su consumo conlleva su reciclado.
Proceso de obtención de materia prima Proceso de manufactura Proceso de mantenimiento Consumo
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_____________________________________________________________________________________ reutilización
Cuadro 1. Modelo del proceso de producción
6) Desecho. Es el momento en la vida cotidiana de cualquier sociedad en el que se produce el descarte definitivo del producto, como consecuencia de múltiples causas, en unos casos intencionales, - desechos, abandonos, ajuar de sepultura- o no intencional – pérdida, almacenamiento, depósito, etc.-. Será en las áreas de actividad de desecho o evacuación donde podemos documentarlo (idem: 13).
A través de la identificación de las diferentes áreas de actividad y yacimientos, podemos descubrir cómo se producen, cómo se distribuyen, cómo se intercambian y cómo se consumen los productos.
1.5. Antecedentes de la industr a del hueso
i
Existe un gran número de publicaciones sobre la industria ósea en el mundo. De los pioneros en el estudio sistematizado de esta materia tenemos a los franceses Henri Martín y Henri Breuil (1906, 1907-1910, 1910 en Meneses Fernández, 1994: 74-75), especialmente en lo concerniente al yacimiento musteriense de La Quina, que son una muestra temprana del análisis de la industria ósea desde campos tan dispares como son la identificación anatómica de soporte, la tecnología a través de la traceología (fabricación y uso) y la reconstrucción gestual. Examinaron las alteraciones impresas en la superficie de los huesos de animales, como las ocasionadas por las mordeduras de carnívoros o por la acción de instrumentos líticos cortantes, percutores y perforaciones. Apoyándose en la experimentación, efectuó observaciones de la reacción del hueso frente a la percusión, y analizó aspectos como las condiciones en las que se efectuó la percusión, la reconstrucción del hueso a partir de esquirlas producidas, el tipo de fisuras óseas, y esquirlas ocasionadas según el percutor y la velocidad impresa, junto a la localización del punto de percusión. Así, concluye, se confirma el control de la fuerza aplicada para fracturar los huesos largos, la localización intencional del punto de percusión, el empleo intencional como herramientas de algunas esquirlas según muestran las
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trazas de acondicionamientos (corte, aserrado, pulido y excepcionalmente retoque) y de uso, y el aprovechamiento más que probable de la médula ósea, de los yacimientos de este depósito del hombre de Neandertal.
El siguiente autor que fue el segundo de los que asentaron la base metodológica y sistematizada en el estudio de la industria ósea, fue el danés Raymond Arthur Dart (Santamaría, 1978); en sus trabajos se dedicó a la cultura ostodontoquerática de yacimientos de los primeros homínidos en África del Sur, y marcaron el inicio de uno de los debates más prolongados en lo concerniente a la industria ósea. Esta polémica, vinculada en un principio al empleo por estos homínidos de piezas anatómicas como herramientas, derivó en una línea de investigación renovada desde la tafonomía y los mecanismos de formación de los depósitos óseos.
Uno de los máximos precursores en la industria ósea y lítica tallada o pulida y en propuesta de análisis y obligada como referencia en cualquier investigación del orden arqueológico, es el trabajo el soviético Sergei Aristarkhavich Semenov (1981), quien en el mismo año en que R. Dart publicaba The Osteodontokeratic Culture of ` Australopithecus prometheus ´ 1957, editaba en ruso Tecnología Prehistórica, su obra máxima difundida fuera de la ex URSS gracias a su traducción. Fiel a la escuela materialista histórica soviética, se caracterizó este investigador por entender los vestigios materiales en términos de productos de trabajo, como resultado de los modos de manufacturar. Los materiales permiten reconstruir los modos de producción, los procesos de la producción y el grado de desarrollo de las fuerzas de trabajo; además, la organización social, pues existe una relación que permite acceder al sistema correspondiente de las fases de los procesos sociales de estudio. Por tanto, la explicación de toda sociedad exige analizar sus modos de manufacturar y de producir. El materialismo histórico ve en los artefactos un medio de reconocer leyes del progreso tecnológico, que requiere del método traceológico más que del tipológico.
Según Semenov (Meneses Fernández, 1994: 77), los útiles son contemplados como medios de producción, es decir, con una función, justificándose el mayor interés por las huellas ocasionadas durante el uso de los útiles o artefactos. Sin embargo, debe señalarse que Semenov desarrolló algunos ejemplos de interdependencia entre industria ósea e industria lítica del Paleolítico, uno de los aspectos de estos utillajes sin duda más interesantes a tratar. De este trasfondo teórico deriva el interés por el reconocimiento de la técnica de fabricación y especialmente de los usos de herramientas, a fin de establecer las regularidades del desarrollo y paralelizarlas con las regularidades de la relaciones de producción. La concepción evolucionista unilineal de la humanidad, a fin de esta escuela, explica la correspondencia entre los tres grandes períodos del Paleolítico y la sucesión de las técnicas de la transformación de soportes óseos desde una menor a mayor complejidad: percusión, astillado, fuego/ cepillado / lascado, piqueteado, cincelado, aserrado, rasurado por buril, entallado, ablandamiento. Es éste, de hecho, el único resultado destacable en tecnología ósea prehistórica.
En México, la industria del hueso y asta no ha alcanzado en investigación niveles similares a las de Estados Unidos o Europa. Las primeras publicaciones en México dedicadas a esta discusión, iniciaron a principios del siglo XX, a partir de artefactos u objetos sumamente ornamentales o tallados. El interés de la investigación se centraba en descifrar los íconos grabados y relacionarlos con representaciones encontradas en códices, dinteles, murales, entre otros. Una de las primeras investigaciones es el trabajo de Hennings (1913), en donde se presentan descripciones de un artefacto hallado en la cuenca de México, tratándose de un fémur humano esgrafiado, encontrado en Tláhuac.
Otro pionero en la discusión del hueso trabajado es Caso (1934), quien estudió una figurilla tallada en hueso procedente del área maya. Y para 1969, Alfonso Caso publicó en la obra de El Tesoro de Monte Albán, imágenes y descripciones de huesos grabados, placas, tubos, mandíbula perforada y fémures. Asimismo abordó la discusión iconográfica presente en este material.
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Los antecedentes en la cuenca de México son los trabajos del profesor Vaillant en Zacatenco, Ticomán y Arbolillo (1930, 1931, 1935), con el estudio y descripción de artefactos de hueso y asta. En 1934, Hermann Beyer publicó el caso de un omichicahuaztli en Estados Unidos. Linné publica en 1934, un apartado de artefactos en hueso, donde describió e identificó: punzones, agujas, discos perforados, pizcadores y omichicahuaztli, encontrados en Teotihuacan. Los trabajos de Kidder (1946, et al., 1947) en la región maya, área de Guatemala, presentaron las descripciones de algunos artefactos como agujas, pendientes, tubos, dientes, astas, entre otros.
Surge un auge en las publicaciones para los 60ª y 70ª (Coe, 1959; Lee, 1969; Foncerrada, 1967; MacNeish et al., 1967; Drennan, 1976, Stresser, 1977; Di Peso, 1979; West, 1980), en donde aparecen descripciones de astas, dientes y huesos trabajados; formaron parte de capítulos, apéndices o anexos, pero cuya discusión funcional no fue abordada.
Se pueden destacar dos trabajos realizados por investigadores nacionales; el primero es el de José L. Franco (1968), llamado Los objetos de hueso de la Época Precolombina, en donde se destacan artefactos de hueso, diente y asta en que la mayoría presenta labrado, esgrafiado y tallado; se presentan descripciones y gráficos de éstos. El aporte de este trabajo es la sistematización y propuesta de una cronología relativa a partir de estilos. El segundo es el trabajo de Federico Solórzano (1976) intitulado: Artefactos Prehistóricos de Hueso del Occidente de México; en esta obra, se aplicaron aspectos tafonómicos y técnicos de la manufactura, y propuso la forma de analizar para distinguir a los artefactos fabricados y los usados, a partir de la utilización de microscopio.
En Teotihuacan, las investigaciones sobre este tema se tienen registradas desde el trabajo de Linné (1934, 1942), donde presentó y definió cada uno de los artefactos a partir de su morfología, como el caso de punzones, agujas,
discos perforados y otros utensilios. Cabe resaltar algunos otros autores como el caso de Séjourné (1958, 1966, 1986), Starbuck (1975), Ortiz (1993), Romero y Cid (1997), y Romero Hernández (2003).
Entre los primeros trabajos sistematizados como referente a un estudio tipológico y con una metodología para su análisis, está el propuesto por José Luis Lorenzo (1965), en donde él aplicó términos en cada paso para las técnicas de trabajo de los instrumentos líticos y por lo tanto las de hueso de animal; y en esta referencia se menciona además diente y asta. El autor definió dos tipos de grupos de instrumentos: los causales y los intencionales, y propone funciones para cada uno de ellos, como por ejemplo los punzones, agujas, cincel percutor, cincel-cuchillo, entre otros.
El otro autor es García Cook (1967), quien propuso una tipología aplicada a cualquier material arqueológico y usó el término de industria. En la industria del hueso, él presentó cinco categorías: punzón, aguja, lezna, cincel y figurilla. De la categoría de punzones definió dos tipos diferentes: con epífisis de astillas y con mango. También presentó la industria de asta; en ese pequeño apartado abrió nada más la categoría de punzones. Su tipología se sigue aplicando a los casos de la industria lítica, de la concha (Suárez, 1974, 1977) y más reciente, en caso del hueso (Gómez, 2000).
La propuesta de análisis de la industria del hueso y asta de Paul Tolstoy (1971), se basó en una tipología con observaciones hechas sobre 349 artefactos utilitarios, recuperados mayormente en excavaciones realizadas en el Valle de México. Los objetos fueron separados en nueve tipos principalmente (agujas, tubos, manos, raspadores, punzones, retocadores, espátulas, puntas y espinas de raya), que a su vez fueron divididas en 21 categorías relacionadas con la forma, el tamaño y las terminaciones. Esta propuesta fue retomada por la doctora Johanna Padró (2000, 2002), para el análisis de artefactos provenientes del proyecto “Estudio de Túneles y Cuevas de Teotihuacan” y el proyecto
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“Teotihuacan: Elite y Gobierno”, excavaciones en Teopancazco, ambos dirigidos por la Doctora Linda Manzanilla.
Uno de los trabajos que vino a replantear un análisis más detallado, con respecto a las huellas de corte, es el trabajo de Carmen Pijoán y Alejandro Pastrana (1987), intitulado “Método para el registro de marcas de corte en hueso humano: el caso de Tlatelcomila Tetelpan, D.F.”, en donde definieron los tipos de marcas dejadas por la acción de consumo para el retiro de carne y las huellas que dejan en el hueso humano, definiendo en conjunto las marcas por su ubicación anatómica (destazamiento, desollamiento, desmembramiento, entre otros), y proponen una forma de analizar estas huellas para establecer la herramienta que la realizó.
En la obra de Botella, Alemán y Jiménez (2000), intitulada Los huesos humanos: modificación y alteraciones, ellos propusieron un análisis detallado con respecto a los huesos humanos; observaron las modificaciones culturales como son: los cortes, las alteraciones térmicas, el sacrificio, el consumo y el aprovechamiento para convertirlas en materia prima para herramientas. Y los materiales que observaron son provenientes de distintas partes de México.
La corriente de la bioarqueología que se está desarrollando en México, ha ido creando su metodología para el estudio del hueso con modificaciones culturales. Autores como Arturo Talavera, Enrique García y Juan Martínez (2000) de la obra Modificaciones culturales en los restos óseos de Cantona, Puebla: un análisis bioarqueológico, analizaron la marcas del sacrificio en humanos y las marcas dejadas por la manufactura en el hueso. La propuesta de manufactura se basó en el trabajo de Semenov y para el análisis de la tipológica tecnológica, en el trabajo de Sheets. Establecieron también una relación espacial – arquitectura-artefactos – y definieron a partir de la experimentación y las fuentes históricas, la función de algunos artefactos de hueso.
En la tipología de Javier Romero Hernández (Gómez, 2000; Romero, 2003), quien analizó materiales del Barrio de la Ventilla Teotihuacan, divide por atributos como los usos, familias y categorías. La información que se presentó es muy escasa para poder inferir si en este trabajo realizaron experimentación u otros aspectos, como las huellas de uso.
En la tipología de Padró (2000, 2002), retomó las propuestas de Tolstoy (1971) y la propuesta de la española Gema Adán Álvarez (1997); nos parece la más acorde, pues ella tomó aspectos como la morfología y las huellas de uso, contextualizando los artefactos en donde fueron hallados; relaciona estos objetos con los materiales asociados a su contexto; llegó a establecer áreas de actividad en algunos espacios. También se basó en información experimental y de fuentes históricas. Es una de las propuestas más completas para el estudio del hueso y asta trabajada; por eso en esta investigación nos detendremos a revisarla.
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CAPITULO II. LA INDUSTRIA DEL HUESO TRABAJADO:
MATERIA PRIMA Y METODOLOGÍA
2.1. Materia prima
Esta industria está definida por su materia prima, el hueso. La elección de ésta obedece a que sus propiedades y características aptas para la confección de los artefactos. En algunas ocasiones la morfología natural ha sido aprovechada con escasas modificaciones como dientes, astas o algunas esquirlas obtenidas por percusión, como es el caso de artefactos astillados.
Los organismos que proporcionan esta materia prima son los que pertenecen al fílum Cho da a por lo que se les llama cordados. Los cordados tienen un notocordio, un cordón nervioso dorsal y unas aberturas branquiales en algún momento de su ciclo de vida. EL notocordio es una varilla delgada y flexible que le da sostén al cuerpo. En los cordados, el notocordio ocurre con más frecuencia en las etapas tempranas del desarrollo y después es sustituida por una columna de hueso o cartílago. Los cordados superiores constituyen el subfílum Vertebrata. En este subfílum se encuentran los animales con espina dorsal: los vertebrados (peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos) (Alexander,
et al., 1987: 419). Entonces, qué es el hueso y cuál es su composición.
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El hueso es un tipo de tejido conectivo sólido en el que las células están rodeadas por una matriz de fibras de proteínas y minerales. Lo forman los osteoblastos (células que producen el hueso) y estas células se integran en el cartílago y depositan compuestos de calcio. Lentamente le cartílago flexible se convierte en hueso, que es fuerte y menos flexible. El proceso mediante le cual el cartílago se cambia a hueso se llama osificación (idem: 483).
trabécula ósea. La osteona consta de laminillas concéntricas agrupadas alrededor de un canal axial, que contiene vasos sanguíneos y tejido conectivo laxo (flojo), formando lo que se llama sistema de Havers. En el hueso esponjoso varias laminillas juntas constituyen trabéculas óseas, cuyas caras se hallan rodeadas por espacios medulares comunicados entre sí (Brito, 1998: 24). En el tejido óseo existe abundante cantidad de agua, que varía según la edad del individuo. El tejido recién formado tiene alrededor de un 60 por ciento de agua, mientras que en el hueso senil, tal cantidad desciende hasta el 10 por ciento. El contenido acuoso medio del hueso adulto es de 25 a 30 por ciento.
Respecto del peso seco del hueso compacto, la sustancia orgánica o matriz representa un 35 por ciento y la fracción inorgánica, el 65 por ciento restante; sin embargo el hueso recién formado tiene una proporción mayor de la primera (idem: 25).
No hay diferencia en la estructura o en las cualidades biológicas de las laminillas óseas y entre el hueso compacto y esponjoso; solamente la hay en la disposición espacial del material de construcción. En el primer caso, el tejido óseo forma estructuras masivas de gran resistencia a la carga; en el segundo caso son ligeras armazones trabeculares (idem: 23).
La fracción mineral del hueso posee principalmente iones de calcio, fosfato, oxidrilo, carbonatos y citrato, con pequeñas cantidades de otros, en especial de sodio, magnesio, potasio, cloro y flúor. Es justamente esta composición la que convierte al hueso en un excelente material de soporte y de materia prima para la elaboración de artefactos.
El hueso contiene una estructura cristalina perteneciente al grupo de las apatitas. La estructura de los cristales óseos se asemeja a aquella de las fluorapatitas, mineral encontrado en las rocas, aunque con la diferencia de que en el hueso, la porción de los átomos de fluoruro en la fluoroapatitas se halla
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ocupada por grupos oxidrilo. Por esta razón el cristal óseo se denomina hidroxiapatitaCa10 (PO4)6 (OH)2. (idem: 25).
Los cristales individuales de hidroxiapatita están encerrados en pequeñas redes de colágeno, por lo que la orientación de las fibras colágenas determina la de los cristales. El eje mayor de éstos es aproximadamente paralelo al de las fibras, pero con una ligera angulación.
La parte orgánica está constituida en 90 a 95 por ciento por la proteína fibrosa llamada colágeno, mientras que del 5 al 10 por ciento restante corresponde a un medio homogéneo llamado sustancia amorfa fundamental. Las fibras de colágeno dan al hueso elasticidad y fuerza al capacitarlo para soportar altas tensiones. El colágeno óseo se encuentra en estado cristalino. La sustancia fundamental amorfa, o medio homogéneo del hueso, está constituido por líquido extracelular con grandes cantidades de mucopolisacáridos (especialmente condroitinsulfatos), mucroproteínas, sialoproteínas y grasas (idem: 26).
Los huesos están cubiertos por una membrana fibrosa llamada periostio, que es de color blanco amarillento, vascular y de espesor variable, compuesto por una capa externa conjuntiva y otra interna formada de fibras elásticas y ostoblastos. El periostio rodea completamente al hueso, excepto en los puntos de incrustación de los cartílagos y de inserción de los tendones. Su función consiste en la distribución de los vasos en el tejido óseo, y en la formación y la reparación del mismo. El endostio, también llamado periostio interno, es el tejido que cubre a la cavidad medular del hueso.
Los huesos son elementos anatómicos duros que sirven para sostén y protección del cuerpo, y en conjunto forman el esqueleto. El sistema del esqueleto forma un armazón vivo que sostiene a otros órganos y mantiene la forma del cuerpo; además provee un lugar en el cual se fijan los músculos, lo que permite que se produzca el movimiento. Los órganos vitales como el
cerebro, el corazón y los pulmones están protegidos por el esqueleto. Los minerales como el calcio, fósforo se almacenan en los huesos. Las células sanguíneas se almacenan en la médula de los huesos (Alexander, 1987: 482). Por lo general los huesos en el esqueleto están agrupados en dos divisiones: el esqueleto axial que se compone de los huesos de la cabeza, de la columna vertebral y del tórax, los cuales forman el
eje o armazón del tronco y la cabeza; y el esqueleto apendicular que se compone de los huesos de los brazos, de los hombros, de las piernas y de la pelvis (ver figura 1).
Considerando que en la época prehispánica fueron empleados como materia prima los dientes y las astas, anotamos que:
Figura 1. Partes anatómicas óseas (tomado de Pascual, 1998)
La mayor parte de los dientes de los mamíferos, se componen de dos partes: la corona, cuya capa exterior la forma el esmalte y la raíz, con la parte externa cubierta de cemento (ver figura 2). En su interior se encuentra la dentina que es recorrida longitudinalmente por la cavidad pulpar (Pascual, 1998: 23).
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En el caso de las astas, para su obtención no es necesario el sacrificio del animal, toda vez que los ejemplares machos adultos mudan la cornamenta anualmente cada primavera, por lo que es
posible su recolección en las zonas de descuerne. Las astas de algunos cérvidos1 presentan gran variabilidad, tanto en su tamaño como en la longitud y número de candiles. Un asta desarrollada puede llegar a tener hasta diez candiles o puntas; presenta sobre la roseta perlada de la base, dos candiles basales, denominados gaceta o luchadera el inferior y
candil del hierro el superior. El tallo asciende hasta atrás y hacia arriba, saliendo hacia la mitad de su recorrido el candil medio. Éste y la gaceta suelen ser los candiles más largos del asta. El tallo acaba en una ramificación de varias puntas (entre tres y siete). En su estructura
interna cabe diferenciar la zona del medallón basal y los extremos de los candiles que presentan una calcificación completa, del resto de la asta formada por tubo cortical compacto que encierra la parte medular esponjosa (idem: 23) (ver figura 3).
Figura 2. Principales elementos de los huesos largos y piezas dentarias (tomado de Pascual, 1998)
La materia prima precede del esqueleto de los vertebrados empleando ampliamente, huesos largos para la fabricación de los artefactos. Dichos elementos óseos tienen dos partes bien
definidas, que son las epífisis proximal y distal, que corresponden a los extremos articulares del hueso y la diáfisis que es la parte central del hueso, más larga y de menor anchura y espesor, que las epífisis, con una morfología más o menos tubular y en el interior vacía (cavidad medular). En algunos
1 En el territoriode México se presentan tres especies de cérvidos: el Odocoileus virginianus, O.
Figura 3. El asta y sus elementos (tomado de Pascual, 1998)
metapodiales recorre la superficie exterior de la diáfisis un surco longitudinal, mientras que la cavidad medular se encuentra dividida longitudinalmente en dos, por un fino tabique óseo.
A continuación de mencionan las partes anatómicas que de ellas comúnmente se obtienen artefactos de hueso:
1. Cráneo y omóplatos. La plenitud de estos huesos facilita la elaboración de discos o pulidores mediante el recorte; ejemplo de éstos son los pulidores hallados en Teotihuacan (Romero y Cid, 1997).
2. Mandíbula. Las ramas ascendentes y las transversales resultan apropiadas para mostrar motivos decorativos; un ejemplo son las mandíbulas de cánidos encontradas en el templo de Quetzalcóatl de Teotihuacan (Valadez, et al., 2002).
3. Diáfisis en general. La fractura natural o intencionada de estas piezas origina extremos apuntados que pueden ser aprovechados sin necesidad de mayor modificación; éstos son llamados artefactos astillados.
4. Metápodos, tibias, fémur y radios. Se aprovecha la robustez de estos huesos para usarlos como cinceles y retocadores, entre otros.
5. Huesos largos de ave. La forma anular natural del hueso permite elaboración de tubos y flautas. Como el caso de los hallados en la cuevas de Teotihuacan (Padró, 2000).
6. Dientes. Los caninos, los premolares y los molares son los dientes más empleados para la confección de colgantes, respetando su morfología natural. Generalmente se realiza una perforación bilateral en la raíz hasta llegar a la cavidad pulpar desde cada cara (Pascual, 1998: 23).
7. Astas. En las cuevas de Teotihuacan la doctora Padró (2000 y 2002) analizó astas de donde se obtuvieron pulidores, retocadores, espátulas y percutores blandos.
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En cuanto al material óseo obtenido del Homo sapiens, encontramos que se plantea la problemática de su identificación morfológica en los artefactos, ya que están modificados o las estructuras de los tejidos se encuentran alteradas por la acción térmica y en muchos casos se trata de piezas pequeñas y presentan diversas modificaciones en la manufactura. Esto conlleva que el analista las engrape como hueso de animal, incluso llegando a confundirse con huesos de venado, oso o pecarí.
Como nota tenemos que es posible identificar el empleo del material óseo humano correctamente como materia prima; en este caso la relación más frecuente ha sido suponerle un uso ritual. Esta tendencia se ha mantenido, y aún existen investigadores que la mantienen de manera contundente, dando por sentado que el hueso se trabajó para emplearlo con fines ceremoniales o simbólicos, sin tomar en consideración el contexto arqueológico y su asociación con los otros materiales (lítica, cerámica, pizarra, etc.). Pero no se puede considerar cualquier objeto de uso utilitario como un elemento ceremonial (ver los aspectos de uso utilitario y votivo).
Hay evidencias de que se aprovechó casi todo el esqueleto humano, aunque hay partes que se usaron más: tal es el caso de los huesos largos y de ellos preferentemente el fémur, la tibia y el húmero. Eso puede explicarse porque son los huesos con la cortical más gruesa y con ellos se pueden fabricar herramientas más grandes y fuertes. Pero al contrario, los menos utilizados son las vértebras, los huesos cortos de manos y pies, y las costillas (Botella, et al., 2000: 160).
Se encuentran instrumentos en hueso humano en todo el mundo, pero seguramente Mesoamérica es la zona donde el número es mucho mayor. Se debe a que hasta la llegada del ganado doméstico europeo, no había organismos de mayor tamaño que los hombres. Por su espesor, algunos huesos humanos sirvieron muy bien para confeccionar herramientas. Los venados son
más pequeños y menos numerosos; fueron principal fuente de provisión de hueso; según Botella y varios autores (2000: 162), sugieren que los huesos humanos les siguen en importancia.
2.2. Metodología de estudio
La metodología de análisis de la industria del hueso trabajado cubre los siguientes pasos:
2.2.1. Separación del material en: huesos, astas y dientes e identificación y procedencia taxonómica apoyados en la asesoría de antropólogos físicos y arqueozoólogos.
2.2.2. Determinación del grado de conservación (completos, incompletos y fragmentos).
2.2.3. Definición del tipo de huellas que se presentan en los huesos trabajados (Tafonomía y antropogénicas).
2.2.4. Determinación de la orientación y su ilustración. 2.2.5. Descripción del hueso trabajado a nivel morfológico. 2.2.6. Descripción del hueso trabajado a nivel morfométrico.
2.2.7. Descripción del uso del elemento (utilitario, ornamental y votivo) e identificación de las huellas de uso.
2.2.8. Relación del artefacto de hueso con el contexto arqueológico.
2.2.9. Integración de las características de los elementos con la información de fuentes etnográficas y etnohistóricas.
2.2.1. Separación del material en: huesos, astas y dientes e
identificación y procedencia taxonómica apoyados en la
asesoría de antropólogos físicos y arqueozoólogos.
El primer paso para iniciar el análisis es corroborar que todo el material presenta evidencia de trabajo, hecho lo cual se lleva a cabo la separación del
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material por huesos, astas y diente. Posteriormente, se establece que si es hueso no humano y humano, considerando la forma anatómica y por las características del tejido óseo; en primera instancia anotando que para el material óseo no humano se debe contar con el apoyo del arqueozoólogo y bibliografía especializada, así como de material de comparación. Establecida la identificación taxonómica se describe y lateraliza la parte anatómica a la que pertenece la pieza.
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En cuanto al hueso humano, la identificación la realiza el antropólogo físico especialista en osteología, el cual elabora una minuciosa comparación de las piezas arqueológicas con el esqueleto humano cuando la pieza está muy modificada, y se requiere una revisión de la forma del tejido óseo y certificar la procedencia humana.
2.2.2. Determinación del grado de conservación del hueso trabajado Se considera completo cuando hay 100 a 85%, incompleto 86 a 50%, y menos del 50% como fragmento o esquirla.
2.2.3. Definición del t po de huellas que se presentan en el
hueso trabajado
Las huellas o marcas en el hueso son producidos por dos tipos de agentes: los tafonómicos que pueden ser biológicos - plantas y animales - y los físico-químicos y los antropogénicos, entendidos éstos como modificaciones culturales, y relacionadas a procesos de consumo o carnicería y de manufactura.
Entendemos por tafonomía al estudio de las condiciones que tienen influencia en la formación del registro fósil desde la muerte del individuo hasta su exposición. La tafonomía opera sobre el principio de que los procesos que afectan a los huesos en el presente, son los mismos que en el pasado, y que por tanto modifican a la materia de igual manera, lo que permite su identificación en el presente (Johnson, 1985: 158).
El estudio de los agentes tafonómicos ha sido reconocido como crucial para la apropiada interpretación de los contextos arqueológicos. Durante las pasadas décadas, gran cantidad de sitios han sido dedicados a evaluar varios de ellos, desde diversos ángulos; por ejemplo: 1) examen de los restos arqueológicos para detectar huellas de los procesos; 2) la observación de los procesos en el presente y, 3) la réplica de procesos mediante experimentación. Para su estudio la tafonomía se divide en dos aspectos: biológicos y físico-químicos:
¾ Biológicos
Son aquellos que pueden modificar o dejar huella en el hueso como: plantas-hongos, insectos,roedores, carnívoros y herbívoros.
El mayor daño que producen las plantas y los hongos sobre los huesos es de tipo bio-químico. Ambos secretan un gran número de ácidos orgánicos que tiene el efecto de disolver el fosfato de calcio en los tejidos óseos, lo que crea canales de disolución y perforaciones. Esta condición se manifiesta en una impronta de contacto que tiene la forma de las raíces. Su aspecto es de surcos con sección transversal en forma de U y que se manifiesta de manera irregular y entrecortada sobre la superficie del hueso (Johnson, 1985; Fisher, 1995).
Los insectos pueden taladrar la superficie del hueso creando surcos y picoteos. “Algunas especies de escarabajos perforan el hueso durante la etapa de larva, para crear cámaras en donde se van a desarrollar. Puesto que la preparación de estas cámaras requiere de condiciones específicas de temperatura, cierto grado
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de desecación de los tejidos suaves e intensidad de luz solar, su presencia puede ser utilizada para inferir la temporada en que ocurrió la muerte del animal. Al igual que los escarabajos, las hormigas transportan y acumulan huesos de pequeñas especies como lagartijas, pájaros y roedores, lo que en un contexto arqueológico puede resultar en la alteración de las asociaciones” (Padró, 2002: 38).
El roído es producido por los dientes incisivos del los roedores y los lagomorfos, dejando marcas resultado ya sea de rotar el hueso contra el diente, o arrastrar los dientes sobre la superficie del hueso; estas marcas en particular suelen confundirse con huellas de corte. Sin embargo se puede identificar el roído por su forma de U , ya que aparecen paralelas y cercanas unas a otras, mientras que las marcas de corte son en forma de V.
Las mordeduras (masticado) son huellas producidas por los carnívoros, que se ubican desde las partes blandas a las duras del hueso y se observan como múltiples hundimientos en forma de U, la diferencia con el roído, es que son paralelos y por lo general se ubican en los bordes de los huesos modificados.
Los herbívoros de talla media y grande por su peso y posesión de pesuñas pueden producir alteraciones en el material óseo depositado en los estratos superficiales, fenómeno conocido como pisoteo. Los estudios experimentales han permitido reconocer al pisoteo como un importante agente de modificación en los contextos arqueológicos, pues ha ayudado a dilucidar muchas de las controversias relacionadas con la fractura espiral. Durante el pisoteo ya sea producido por el ser humano o animal, se generan cambios sobre el material que pueden ser clasificados como físicos y espaciales. Los primeros implican la ruptura o modificación de la superficie, como lo es el caso de las fracturas. Esta condición ha sido observada en particular sobre huesos que han permanecido mucho tiempo en la superficie, y que por tanto han sufrido intemperismo y agrietamiento (Olsen y Shipman, 1988: 551).
¾ Físico-químicos
Dentro de los agentes físico-químicos encontramos la caída de rocas, el intemperismo y la carbonatación.
La caída de rocas sobre los huesos también puede ocasionar procesos mecánicos, que simulen acciones humanas. Por ejemplo, las proyecciones filosas en las rocas pueden crear marcas parecidas a las que dejan las herramientas cortantes. Asimismo, las marcas de impacto pueden aparecer como el producto del golpe de un percutor, pues durante el proceso se generan rasgos característicos muy similares a estriaciones, marcas de raspado y a lascas concoidales. Las microestriaciones producidas de esta manera no deben confundirse con las asociadas a marcas de corte, pues las primeras son poco profundas, de borde irregular y presentan compresión en vez de rasgos incisivos (Fisher, 1995, enPadró, 2002: 47).
-El intemperismo se define como el proceso en el cual los componentes microscópicos, tanto orgánicos como inorgánicos, son separados los unos de los otros y destruidos por agentes químicos-físicos que operan in situ, y que actúan, igualmente, cuando el hueso está expuesto o enterrado. Los resultados de intemperismo serán variables de acuerdo con las condiciones del ambiente donde se encuentre el hueso y a la duración del proceso. Independientemente de la razón del intemperismo, aquellos huesos que están directamente bajo el sol, lo harán siempre más rápido que aquellos en sombra, en particular en la superficie que tengan directamente expuesta al sol. Una excepción lo constituyen los ambientes húmedos, en donde las sales que se forman en las grietas tienden a acelerar el proceso.
Una de las consecuencias del intemperismo son las líneas de agrietamiento. Estos trazos de desecación se presentan de forma paralela al eje longitudinal del hueso siguiendo las vías de debilidad estructural. Como resultado se generan fracturas perpendiculares, diagonales o rectas; si el hueso permanece
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expuesto y ocurre una desecación extrema, entonces se produce una exfoliación, la cual consiste de una de laminación de la superficie cortical a lo largo del eje longitudinal y siguiendo las líneas de agrietamiento (Johnson, 1985, en Padró, 2002: 48).
La carbonatación consiste en el cubrimiento y penetración a diferentes grados de carbonato de calcio, que forman una película sobre el hueso (Pijoán y Pastrana, 1987: 424). En terrenos ácidos los huesos se carcomen, o sea, se pierden parte de la corteza, por lo que cualquier marca que hubiese tiende a desaparecer.
b. Agentes Antropogénicos.
Ya anotamos que estos corresponden a modificaciones culturales productos de consumo o carnicería y manufactura. Las alteraciones más comunes en los huesos son las fracturas, los cortes, además de la evidencia de desgaste.
Una fractura es una falla mecánica localizada que involucra tensión, ya que el hueso es más fuerte bajo compresión o fuerzascortantes que cuando está bajo tensión. Para entender este concepto hablemos que la mayoría de los huesos del cuerpo se exponen a fenómenos de fuerza y tensión de forma natural, es decir, mediante movimientos comunes o durante el descanso, y que resultan de acción muscular y por el peso del cuerpo. Existen tres tipos principales de fuerza: la tensil (la que alarga al hueso), la compresiva (la que encoge al hueso), y la cortante (que hace deslizar al objeto sobre una parte adyacente en dirección opuesta). Estas fuerzas pueden actuar de maneras separadas (Johnson, 1985). Las principales formas de las fracturas son: 1) las perpendiculares, que se presentan como ángulos rectos al eje principal; 2) las longitudinales o paralelas al eje; 3) las espirales, parciales o completamente helicales que están alrededor de la circunferencia del hueso, y; 4) las diagonales, que cortan la estructura natural del hueso (Marshall, 1989: 11).
Un corte se define como estriación linealalargada, relativamente angosta y que en sección presenta lados planos, aunque su forma puede ser variable, lo mismo que su anchura (Fisher, 1985).
El desgaste es la transformación del hueso mediante un esfuerzo continuo para consumir poco a poco las partes sobrantes hasta llegar a la forma deseada. Generalmente se lleva a cabo usando un instrumento intermedio de dureza variable, el cual se mueve sobre la superficie de los artefactos que se busca modificar (Adán Álvarez, 1997).
Las huellas antropogénicas se pueden agrupar en el proceso del consumo y las relacionadas con el proceso de manufactura.
¾ Consumo o carnicería
Este proceso lo define el conjunto de fracturas, cortes y su distribución en el hueso, que está en función a la relación anatómica, y que permiten establecer actividades como el retiro de carne, el retiro de la piel, el destazamiento y la preparación del hueso como materia prima. Las fracturas y cortes por su distribución se diferencian entre aquellas que afecta a la superficie del hueso y las que seccionan o dividen al hueso.
Las marcas sobre la superficie del hueso son producto de dos eventos: 1) obtención de materia prima (piel y hueso) y 2) extracción de la carne.
1) En la obtención de la materia prima, el desollamiento es la acción de desprender la piel del cuerpo o de los miembros. Las marcas son cortes, las cuales se presentan en la superficie de las diáfisis de los huesos largos, las falanges y en la parte baja de lasmandíbulas y el cráneo. El desmembramiento es la acción de dividir o apartar los miembros del cuerpo en secciones anatómicas. Dentro de éstas se puede considerar a la desarticulación (Pijoan y
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Pastrana 1987: 431). Las marcas siguen siendo cortes y se presentan en los bordes o áreas de articulación y en las epífisis de los huesos largos, sobre la superficie de las vértebras y/o partes pélvicas.
2) Desprendimiento de la masa muscular o fileteo es la acción de separar los diferentes músculos, respetando su conformación. Las marcas de corte se ubican paralelas a lo largo de la diáfisis del hueso (idem). De esta manera se limpia y se obtiene el hueso que servirá como materia prima.
Las marcas que seccionan o dividen al hueso corresponden al destazamiento que es la acción de dividir o apartar la sección anatómica del cuerpo en piezas o pedazos (idem). Para la época prehispánica el destazamiento se lograba mediante percusiones, flexiones o torsiones que ocasionaban fracturas.
Marcas sobre el hueso:
Marcas que seccionan al hueso:
Desgaste por corte: Percusión Unilineal Torsión o Flexión Multilíneal Desgaste por corte
Conjunto de Marcas Muerte del
organismo Desollamiento Decapitación
Desarticulación Tratamiento térmico Fileteo o desprendimiento de masas Selección de materia prima Destazamiento Desecho Productos Huesos fracturados y astillados Alimentario (Platillo)
¾ Manufactura
Es el proceso de la transformación de la materia prima en artefacto, pasando por distintas etapas como la extracción, la elaboración y la decoración. Este proceso deja distintas huellas antropogénicas. Hay marcas que se pierden en la elaboración, entre ellas las de extracción, como el caso de las agujas, cuya superficie se altera por completo. Los materiales que más información de huellas de manufactura aporta son elementos como la matriz o núcleo, desecho y preforma, los cuales ayudan a reconstruir todo el proceso de manufactura de cada artefacto, si se les analiza.
2.2.4. Determinación de la orientación y su ilustración del
hueso trabajado
Este apartado permite realizar una descripción y definición del artefacto trabajado. Para llevar a cabo la orientación de un artefacto trabajado es necesario establecer los siguientes parámetros: secciones: distal, mesial y proximal; dos zonas: activa y de mantenimiento; dos caras: ventral y dorsal; y dos bordes: izquierdo y derecho (ver figura 4 y 5); considerando como:
Sección distal.- En las herramientas corresponde a la parte o zona activa y donde se ubica la huella de uso; en el caso de los artefactos ornamentales como pendientes o botones, es la que se encuentra más alejado de la perforación y éstase orienta hacia arriba.
Sección medial o mesial.- Corresponde a la media de todo artefacto alargado o la sección que queda entre la proximal y distal anotando que en algunas ocasiones, esta parte no presenta mayor modificación de manufactura.
Sección proximal.- Es la más distante de la zona activa, generalmente la menos elaborada del artefacto y en las herramientas de hueso es la porción más
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próxima al individuo. En elementos ornamentales perforados correspondería al lugar a donde se ubica la perforación.
Figura 4. Las partes en que se divide el hueso trabajado.
Zona activa.- Es el área del artefacto que está en contacto con la materia prima a modificar, y se ubica en la sección distal.
Zona de mantenimiento.- Corresponde a la superficie cercana a la zona activa, se caracteriza porque se presenta la abrasión2, para reavivar el borde activo del
instrumento y que puede estar presente en la cara ventral o dorsal, o en ambas. Esta zona se ubica por lo general en la sección distal.
Cara ventral.- Es aquella sobre la que se apoya el objeto. En los huesos hendidos corresponde a la cara interna, que es fácil de identificar cuando se conservan restos del canal medular o del tejido esponjoso. En numerosos ejemplares, el alto grado de elaboración impide la correcta identificación de las caras por lo que su
determinación se efectúa de manera arbitraria. artefactos (tomada de Pascual, 2002)Figura 5. Maneras de orientar a los
Cara dorsal.- Corresponde a la superficie exterior del hueso, identificable por su convexidad. Se presenta de cara al espectador (Pascual, 1998: 21).
Borde derecho/borde izquierdo.- Una vez orientada la pieza con cara superior a la vista, la sección distal hacia el frente y la proximal cercana al analista, los bordes derecho e izquierdo coinciden con la visión del espectador.
La ilustración de los artefactos en planta y corte es un elemento muy útil para el apoyo de la descripción, ya que permite representar detalles que no se pueden obtener por otro medio, tales como las secciones transversales.