Don Quijote
de la Mancha
Las aventuras del ingenioso hidalgo
Primera salida
(+ 10 años)
Primera salida
Ya en el camino se dio cuenta de que tenía que ser nombrado caballero para poder participar en batallas. Estos pensamientos le hicieron titubear en su propósito; pero pudiendo más su locura que razón alguna, propuso hacerse armar caballero por el primero que se topase, a imitación de otros muchos que así lo hicieron, según él había leído en los libros que leía.
Yendo, pues, por su camino nuestro flamante aventurero, iba hablando consigo mismo y diciendo:
-¿Quién duda que en los venideros tiempos, cuando salga a la luz la verdadera historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribiera no llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, en esta manera?
Y añadió:
- Dichosa edad y siglo aquel donde saldrán a la luz mis famosas hazañas, dignas de entallarse en bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria en lo futuro. ¡Oh tú, sabio encantador, quien ha de ser cronista de esta peregrina historia, le ruego que no se olvide de mi buen Rocinante, compañero eterno en todos mis caminos y carreras!
Luego volvía diciendo, como si verdaderamente estuviera enamorado:
- ¡Oh princesa Dulcinea, señora de este cautivo corazón!
Iba ensartando estas exclamaciones con otros disparates, como le habían enseñado sus libros, imitando
Al anochecer, su rocín y él estaban cansados de cabalgar y muertos de hambre, miraban hacia todas partes para ver si descubrían algún castillo o alguna morada de pastores donde recogerse y donde poder remediar sus necesidades. Entonces vio, no lejos del camino por donde iba, una venta.
Así, caminaba tan despacio y el sol entraba tan deprisa y con tanto ardor, que bastaba a derretirle los sesos, si algunos tuviera.
Caminó casi todo el día sin que aconteciera cosa alguna digna de contar, por lo que se desesperaba, impaciente de topar con quien hacer experiencia del valor de su fuerte brazo.
Y como a nuestro aventurero cuanto pensaba, veía o imaginaba le parecía ser hecho según lo que había leído, al ver la venta imaginó que era un castillo con sus cuatro torres y capiteles de luciente plata, sin faltarle su puente levadizo y honda cava, y todos aquellos detalles con los que se describen semejantes castillos.
El ventero, hombre muy gordo y pacífico, viendo aquella figura deshecha y que hablaba con un lenguaje incomprensible, estuvo a punto de hecharse a reír en su presencia. Mas, se detuvo y comedidamente le dijo:
- Si vuestra merced, señor caballero, busca posada, excepto un lecho, aquí hallará en abundancia de todo lo demás.
Viendo don Quijote la humildad del alcalde de la fortaleza, que tal le pareció a él el ventero y la venta, respondió:
- Para mí, señor castellano, basta poco, porque «mis arreos son las armas, mi descanso el pelear ».
El ventero pensó que lo había llamado castellano porque lo creía de los llanos de Castilla, aunque él era andaluz. Sin dar mayor importancia ofrecieron de comer y beber al recién llegado y a su rocín. No obstante las atenciones, don Quijote fatigaba al no verse armado caballero. Cansado de esperar abrevió su limitada cena, llamó al ventero y, encerrándose con él en la caballeriza, se hincó de rodillas ante él, diciéndole:
- No me levantaré jamás de donde estoy, hasta que la vuestra cortesía me otorgue un don que pedirle quiero, el cual le volverá como reconocimiento y en provecho del género humano: ¡ordenadme caballero!
El ventero, viendo al huésped a sus pies y oyendo semejantes razones, confuso lo miró, sin saber qué hacer ni decir para que se levantara. Ya sospechaba su falta de juicio, y acabó por creer que estaba loco. Para tener motivo de que reír aquella noche, decidió seguirle el humor y le dijo que le otorgaría el don que le pedía.
Al amanecer, el ventero dio dos toques con la espada en los hombros de don Quijote y lo armó caballero. También le recordó que necesitaría un buen escudero, camisas, algo de dinero y ungüentos para curar las heridas que recibiera.
Al alba don Quijote salió de la venta contento y gallardo. Recordando los consejos del ventero acerca de las prevenciones tan necesarias, determinó volver a su casa en busca de todo lo que le faltaba. Creyó encontrar al hombre adecuado para el oficio de escudero en un pobre labrador vecino suyo, de nombre Sancho Panza.
Con este pensamiento guió a Rocinante hacia su aldea, el cual, como si conociera ese deseo, comenzó a caminar con tanta gana, que parecía no tocar el suelo con sus cascos.
Después de haber andado más de dos millas, descubrió don Quijote un gran tropel de gente, que, como después se supo, eran unos mercaderes de Toledo que iban a comprar seda a Murcia. Eran seis, y venían con otros cuatro criados a caballo y tres mozos de mulas a pie. Tomándolos por Caballeros, don Quijote se colocó en mitad del camino, levantó su voz y con ademán arrogante dijo:
- No podréis pasar sin antes prometer que no hay doncella más hermosa sobre la tierra que mi señora, Dulcinea del Toboso.
Uno de ellos insultó a su amada y el caballero arremetió contra él con su lanza, con tan mala suerte que, en la embestida, cayó Rocinante y tras él salió rodando don Quijote.
- ¡No huyáis, cobardes, malandrines! – gritaba el caballero tendido en el suelo.
Uno de los mozos se acercó a don Quijote, cogió su lanza, la rompió en mil pedazos y empezó a golpear al indefenso caballero, que quedó vencido en el suelo.
Viendo, pues, que no podía moverse, decidió recorrer a su habitual remedio de pensar en algún paso de sus libros de caballerías. Y quiso la suerte que, mientras recitaba, pasó por allí un labrador vecino suyo, quien viendo aquel hombre tendido en le suelo, se acercó a él y le preguntó quién era y de qué mal tan tristemente se quejaba. Don Quijote, en su locura, creyendo ser Valdovinos y aquél hombre el marqués de Mantua, su tío, no le respondió otra cosa si no proseguir con su romance. El labrador, oyendo aquellos disparates, le quitó la visera hecha pedazos por los palos, le limpió el rostro cubierto de polvo, y apenas le hubo limpiado, lo reconoció y le dijo:
- Señor Quijana - que así se debía de llamar cuando él tenía juicio y no había pasado de hidalgo sosegado a caballero andante -, ¿quién ha puesto a vuestra merced en esta manera?
El buen hombre, le quitó el peto y espaldar para ver si estaba herido, pero no vio sangre ni señal alguna. Procuró levantarlo del suelo con mucho trabajo, lo subió sobre su jumento, recogió las armas y las lió sobre Rocinante. Tomó de la rienda al rocín y del cabestro al asno y se encaminó hacia su pueblo. Pensativo al oír los disparates que don Quijote decía, el labrador le volvió a preguntar cómo estaba y qué sentía.
Don Quijote, que, de puro molido y quebrantado no se podía tener sobre el borrico, suspiraba, trayendo a la memoria historias que había leído. Su larga arenga de necedades hacía enfadar cada vez más al labrador, que reconoció que su vecino estaba loco y se dio prisa por llegar al pueblo.
PRIMERA SALIDA (SALIR)
NOMBRAR CABALLERO = HACERSE ARMAR CABALLERO
TITUBEAR = DUDAR
TOPARSE = ENCONTRARSE
LEER = “HABÍA LEÍDO EN LOS LIBROS QUE LEÍA”
ARMAS BLANCAS / PURAS COMO ARMIÑO
FLAMANTE
TIEMPOS VENIDEROS
HECHOS / SUCESOS
DICHOSA/O -> EDAD Y SIGLO
SALIR A LA LUZ FAMOSAS HAZAÑAS “DIGNAS DE ENTALLARSE EN BRONCES, ESCULPIRSE EN MÁRMOLES Y PINTARSE EN TABLAS”
ENTALLAR / ESCULPIR ESTATUAS PINTAR PINTURAS / CUADROS
MEMORIA / FUTURO = INMORTALIDAD / TRASCENDENCIA OLVIDO MEMORIA
ENSARTANDO EXCLAMACIONES / DISPARATES ROCINANTE COMPAÑERO / AMIGO FIEL
DULCINEA -> PRINCESA / DONCELLA / MOTIVACIÓN AMOROSA
“ASÍ, CAMINABA TAN
DESPACIO
Y EL SOL ENTRABA TAN
DEPRISA
Y CON TANTO
ARDOR
, QUE BASTABA A
DERRETIR
LE
ANOCHECER = ATARDECER = HACERSE DE NOCHE ROCÍN / CABALLERO -> NECESIDADES
CANSANCIO HAMBRE
MORADA = VENTA / POSADA / CASTILLO RECOGERSE
DESESPERAR: “IMPACIENTE DE TOPAR CON QUIEN HACER EXPERIENCIA DEL VALOR DE SU FUERTE BRAZO”
VENTA / CASTILLO FORTALEZA -> DETALLES QUE LO DESCRIBEN TORRES CAPITELES DE PLATA PUENTE LEVADIZO CAVA HONDA
VENTA
CASTILLO
VENTERO / ALCALDE / CASTELLANO -> CARACTERÍSTICAS HOMBRE
GORDO PACÍFICO COMEDIDO
QUIJANA / CABALLERO -> DESCRIPCIÓN HUMILDE
FIGURA DESHECHA
LENGUAJE INCOMPRENSIBLE
NOMBRAR CABALLERO = ARMAR CABALLERO ¿QUIÉN? – VENTERO / ANDALUZ = DE ANDALUCÍA
CASTELLANO (GOBERNADOR DEL CASTILLO ) CASTELLANO = DE LOS LLANOS DE CASTILLA
¿DÓNDE? – CABALLERIZA
¿CÓMO? – HINCÓ DE RODILLAS ¿POR QUÉ? – RECONOCIMEINTO
OIR – MIRAR
SIN SABER QUÉ HACER NI DECIR PARA QUE SE LEVANTARA SOSPECHAR SU FALTA DE JUICIO
ACABAR POR CREER QUE ESTABA LOCO
MOTIVO DE QUE REÍR = DECIDIR SEGUIRLE EL HUMOR OTORGAR DON (TÍTULO DE CABALLERO)
DAR DOS TOQUES EN LOS HOMBROS ACONSEJAR
LLEVAR CONSIGO ESCUDERO,
CAMISAS, DINERO Y UNGÜENTOS (CURAR HERIDAS QUE RECIBIERA)
AMANECER = ALBA DON QUIJOTE :
SALIR CONTENTO GALLARDO = SATISFECHO DE SÍ MISMO RECORDAR CONSEJOS
VOLVER A SU CASA / ALDEA
EN BUSCA DE PREVENCIONES ROCINANTE :
“COMO SI CONOCIERA ESE DESEO, COMENZÓ A CAMINAR CON TANTA GANA, QUE PARECÍA NO TOCAR EL SUELO CON SUS CASCOS”
MILLAS (MEDIDA DE LA DISTANCIA
1.5 KM)
TROPEL / MERCADERES (TOLEDANOS / DE TOLEDO)
TOMAR POR / CONFUNFIR CON
CABALLEROS
CRIADOS (A CABALLO)/ MOZOS (DE MULA A PIE)
ADEMÁN (GESTO)
ARROGANTE
DULCINEA DEL TOBOSO: DONCELLA, HERMOSA, AMADA
ARREMETER
EMBESTIR
RODAR
COBARDES / MALANDRINES
DON QUIJOTE:
REMEDIO HABITUAL
LIBROS DE CABALLERIA
ROMANCE DE VALDOVINOS
LABRADOR: BUEN HOMBRE / TÍO MARQUÉS DE MANTUA
ACERCAR
PREGUNTAR
QUITAR
LIMPIAR
RECONOCER
ALONSO QUIJANO /
QUIJANA /
HIDALGO SOSEGADO
CABALLERO ANDANTE
JUMENTO = ASNO = BORRICO CABESTRO CABALLO = ROCÍN RIENDAS ARENGA DE NECEDADES ENFADAR AL LABRADOR
RECONOCER LOCURA DE SU VECINO PRISA POR LLEGAR AL PUEBLO
Bibliografía y sitografía
www.elejandria.com
https://weeblebooks.com/es/literatura-clasica/don-quijote-de-la-mancha/
Aventuras de Don Quijote de la Mancha, Ramón
García Domínguez -
https://www.anayainfantilyjuvenil.com/
Don Chisciote della Mancha, Danila Rotta – LA
SPIGA, 2009
La grandiosa catástrofe del mito de la caballería,
ITALO CALVINO, EL PAÍS, 08 de octubre de 1985
SIR CADOGAN Y DON QUIJOTE: LA IMPRONTA
CERVANTINA EN HARRY POTTER, de Alejandro Velázquez Elizalde
Revista Digital Universitaria – UNAM, 10/05/2005. Vol. 6, Núm. 5 - ISSN:1067-6079