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Alvaro Tineo Cuidar Parejas

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Academic year: 2021

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Introducción

¿Alguna vez has sentido que no entendías a tu pareja? ¿Te has sentido frustrado porque tu relación va mal y no sabes cómo arreglarlo? ¿No sabes qué hacer cuando tu pareja llora, te grita o se pone celosa?

Me llamo Álvaro Tineo, y estoy aquí para ayudarte a entender a tu pareja. Sí, sé que puede parecer una proeza, pero te aseguro que después de leer este libro tendrás una imagen clarísima de qué es lo que tu pareja necesita de ti, cómo se siente y qué tiene que ocurrir para que vuestra relación dure y sea plena y feliz. ¿Tarea imposible? ¡Para nada! Las mujeres no son tan complicadas como parecen, simplemente son distintas a nosotros. Y conociendo esas diferencias, y teniendo unas pocas herramientas para comunicarnos bien, gestionar bien las emociones y ser justos a la hora de tomar decisiones… todo es muy sencillo. Te lo garantizo.

Mi objetivo en este libro es el siguiente:

Ayudarte a que tu relación sea duradera, sana y feliz. Para ello, voy a centrarme en tres áreas:

1. Explicarte ciertos principios sobre cómo debe funcionar una relación en el día a día para que no sea tóxica y tenga contentas a las dos partes.

2. Darte herramientas para que adquieras habilidades nuevas, que te permitan comunicarte con éxito, gestionar tus emociones y gustar a tu pareja, siendo tú mismo.

3. Ofrecerte algo de teoría para que entiendas cómo son las mujeres y qué diferencias hay entre ellas y nosotros.

La suma de estas tres cosas es lo que va a hacer que tengas una relación sana y duradera con esa persona tan especial que es tu pareja.

Hoy en día está muy de moda el concepto de “coaching”, y de alguna forma esto también es lo que yo hago, así que me puedes llamar “coach”, entrenador, profesor o como quieras. Pero el concepto es el mismo: yo te ayudo a que, en la práctica, tu relación vaya muy bien.

Entiendo perfectamente que ahora me preguntes: “vale, Álvaro, pero ¿y tú de dónde has salido? ¿dónde has aprendido todo esto?”

Como dicen los políticos, me alegra que me hagas esta pregunta. Te voy a contar brevemente mis dos formas de aprendizaje:

1. La de la vida.

2. Lo que he estudiado.

Empecemos por la escuela de la vida que yo he tenido. Por suerte o desgracia, yo nací con una enfermedad genética del sistema inmune que me tuvo en cama prácticamente los primeros 16 años de vida. Al no poder ir al colegio como alguien

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normal, no pude relacionarme con compañeros, ni chicas… y de pronto me encontré que no sabía cómo tenía que hacer para caer bien a la gente, gustar a una chica, tener amigos o poder salir por ahí y divertirme.

La mayoría de la gente aprende eso desde niño sin hacer esfuerzo, como se aprende a andar o hablar, pero yo tuve que aprenderlo de mayor. Me vi sin herramientas para hacer amigos, sin tener ni idea de cómo gustar a una chica y con muchísimos complejos por mi enfermedad. Te puedes imaginar que durante mucho tiempo me sentí incompleto. Y cuando me acercaba a una mujer sentía que yo era menos que otros chicos, porque no podía trabajar como alguien normal para mantener una familia, ni siquiera pude estudiar como alguien normal, tuve que estudiar todo a distancia, desde casa, incluida la carrera.

Las asignaturas que la vida me obligó a aprender fueron:: 1. Hacer de mi enfermedad mi fortaleza.

2. Leer todo lo que pude para gestionar mis emociones y complejos para sentirme poderoso en vez de inferior o enfermo.

3. Observar y practicar todo lo que podía en mis relaciones sociales para entender cómo era la gente y qué cosas necesitaban hombres y mujeres. 4. Reflexionar y leer mucho sobre cuál era la forma más sana de entender las

relaciones humanas y qué principios debían regirlos.

Mi enfermedad me obligó, o me permitió (lo que tú prefieras) convertirme en una especie de samurai de las emociones. Porque con mi problema no pude hacer otra cosa que cambiar el enfoque y aprender a trabajar las emociones a mi favor, en vez de en mi contra.

Es por eso que si me dices que te sientes inferior por no tener dinero, entiendo lo que pasa por tu cabeza. Si me dices que tienes un problema para gestionar la ira, te aseguro que entiendo perfectamente lo que sientes (porque una enfermedad te hace odiar todo lo que te rodea). Y si me cuentas que tienes miedo a estar solo… te garantizo que yo, como enfermo crónico sé lo que es la soledad mejor que nadie. Puedo ayudarte porque he estado ahí, o al menos de forma muy parecida. Entiendo las emociones porque venían incluidas todas en el “pack” de mi enfermedad. Y al aprender a gestionarlas yo, ahora puedo ayudar a otros.

¡Pero claro, esto es sólo una cosa que yo te cuento! Y para ser un buen profesional no sólo es necesario tener una vida, también suele venir bien tener unos estudios, ¿no?

Sí, tienes razón.

Mi motivación personal por las emociones y la forma de aprender habilidades sociales me hizo interesarme mucho por el aprendizaje y la forma en la que la mente aprende las cosas. Es por ello que estudié y me licencié en Pedagogía en la universidad. Y también por eso, desde muy el inicio de la carrera, me especialicé, casi obsesivamente, en la área de adquisición de habilidades, y métodos de aprendizaje.

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1. Las técnicas de aprendizaje y adquisición de habilidades. 2. Las emociones y las relaciones humanas.

Llevo desde 2007 dando cursos, conferencias y entrenamiento a cientos de hombres para ayudarles a mejorar en este área. Yo no soy seductor, ni soy psicólogo. Yo soy un entrenador de emociones y de habilidades humanas. Y es por eso que, en este libro (que ya es mi quinto libro sobre este tema) voy a ayudarte a entender qué es una relación de pareja sana, y qué cosas debes tener en cuenta para conseguirlo.

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PRIMERA

PARTE:

Algunas

nociones

previas

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Lo que tú eres como hombre

La clave para que una relación vaya bien es que tú, como hombre, seas extremadamente justo en tus acciones. Es decir, que premies y cuides a tu pareja cuando ella invierta tiempo y energía en satisfacerte; y que pongas límites y exijas respeto cuando ella se porte de una forma desafiante o irrespetuosa. Fíjate qué simple. Pues te diría que el 99% de los hombres NO aplica esto bien.

La justicia es un concepto muy importante porque es lo que te define como hombre. Tu palabra, el honor, el respeto, la justicia, la nobleza, la fortaleza… son rasgos muy asociados a la figura de un hombre atractivo. Es lo que hace que tu pareja quiera seguir a tu lado.

En una relación, tú debes tener ciertos principios y valores que rijan tus acciones. Debes tener ciertos modelos que te inspiren y te hagan superarte para tener una relación más justa y sana. Para ello tienes que ser honesto y sincero contigo mismo y con ella. Tienes que saber controlar tus emociones en ciertas situaciones para no actuar de forma injusta. Debes saber pedir perdón cuando te equivoques… Y habrás de aprender a cuidar a tu pareja y saber entender lo que ella necesita.

Pero también tendrás que saber ser estricto cuando ella se comporte mal contigo, deberás saber marcar límites y exigir respeto, y hacer saber a tu pareja qué es lo que tú necesitas en una relación para estar bien, porque si tú no tienes lo que tú necesitas la relación al final irá mal. Exigir respeto y saber plantear lo que tú necesitas es importante para tu felicidad, para luego poder darle a ella lo que necesita, y que la relación pueda durar.

Callarse las cosas, aguantar y sufrir no vale para nada. La relación tiene que ir bien desde el principio. Y hay ciertos límites que ninguna de las partes debe traspasar nunca, o casi nunca.

Yo no creo que haya que ser comprensivo cuando nos faltan al respeto. Porque si hoy nuestra pareja nos falta al respeto un poco y dejamos que eso ocurra sin hacer nada al respecto, al día siguiente lo hará un poco más, y al siguiente un poco más y al cabo de los años, seremos una marioneta pisoteada. Dejarnos pisotear hará que nosotros perdamos nuestro papel como hombres, que minemos nuestra autoestima y que ella se aburra de estar con alguien débil y acabe eligiendo alguien más atractivo. Si tú te dejas pisotear, ella no te respetará y perderá la atracción y el interés por ti.

Las mujeres faltan al respeto a veces para tantear, a veces porque están acostumbradas a hacerlo porque ningún hombre les puso límites antes, a veces porque no se dan cuenta, a veces porque nos ven débiles, a veces porque nos quieren hacer daño, y a veces porque simplemente son maleducadas. Pero en todos esos caso, nosotros deberíamos actuar de la siguiente forma:

1. No tomárnoslo como algo personal. Mantener la calma. NO ENFADARSE. 2. Marcar límites y exigir que nos hable y trate como merecemos.

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Como ves, he hecho énfasis en que no debemos enfadarnos y en que tenemos que mantener la calma. Si te enfadas, estás dándole motivos para luego echarte en cara que has perdido los nervios o que le has insultado sin querer, etc. Y ahí perderás la batalla por usar el arma equivocada.

Además, cuando tú te enfadas, estás haciéndole ver que ella puede controlar tus estados de ánimo: si te pincha, saltas. Cuando te enfadas ella tiene un mecanismo para controlarte porque es capaz de hacerte saltar y fastidiarte cuando quiera. Pero si no te enfadas, y mantienes la calma, si tú eliges tus emociones y eres capaz de controlarlas, ella te empezará a tratar de otra manera. Porque el respeto de una mujer hay que ganarlo día a día, y esa batalla empieza en las emociones. Las mujeres son como el mar, variables, adaptativas e impredecibles. Los hombres somos como las rocas que hay en la orilla, o como el muro de hormigón que contiene una presa de agua. Debemos ser estables, fuertes, sólidos como el acero, pero justos siempre.

Cuando la mujer ve fortaleza y estabilidad en el hombre, se tranquiliza, se enamora, y se siente a gusto porque ve que pase lo que pase su hombre será fuerte y estará preparado para todo. Pero si nos ve débiles, nos acabará arrollando como el agua arrolla un muro hecho con maderas mal atadas.

Cuando ella te falta al respeto, está actuando como lo hace el agua cuando toca la pared de hormigón… hace presión para ver cuánto aguanta el muro. Si el muro hace una fisura… si emocionalmente te cabreas, te vienes abajo, o si tragas sus malas formas… te acabará arrollando y eso es malo PARA ELLA también. Porque ella NO quiere ir a la deriva. Ella quiere vivir rodeada de rocas que la protejan. Ella hace presión, porque está en su naturaleza. No te lo tomes como algo personal, ella es así, no lo puede evitar. Las mujeres desafían y “tocan las narices” para ver dónde están los límites, lo hacen un poco como un juego, sin darse cuenta, como lo hace un niño pequeño.

Pero como digo, es una prueba, están tanteando, si tú cedes, o pierdes los nervios, estás demostrando debilidad, y la mujer hará contigo lo que ella quiera. Te recomiendo que veas el programa televisivo “Supernany”. El programa va sobre niños pequeños que han perdido el respeto a sus padres y son completos salvajes. Y una educadora entra en acción, pone límites y enseña a los padres cómo deben actuar. Los niños se vuelven sanos y felices con los límites, no con la falta de ellos. Las mujeres son igual. Necesitan límites. Los hombres también los necesitamos. El ser humano necesita límites para respetar y valorar lo que nos rodea.

Si tú no marcas esos límites y no exiges el respeto y el trato que mereces, NADIE lo hará. Imagina que estás con tu pareja de fin de semana romántico. Y ella está de mal humor. Tú has preparado todo, estáis en un hotel y al salir del baño ella te dice “déjame tranquila”, de malas formas. Tú podrías pensar que esto es una tontería y que no merece la pena mencionarlo y estropear el viaje. Pero aquí yo te pregunto: ¿es justo que ella te hable así cuando tú la estás tratando bien a

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ella?¿Es justo pague contigo su mal humor cuando tú has preparado un viaje romántico por y para ella?

Es decir, ¿la relación de verdad va a ir bien si tú te portas muy bien con ella y ella contigo se porta fatal? Ahí, en ese momento, en ese mismo instante la vida te está diciendo cómo van a ser las cosas en un futuro si tú no pones límites.

Por eso he dicho antes que un hombre debe ser justo. NO es justo que ella te hable así. Eso NO está bien. Y no le haces ningún favor permitiendo que piense que puede comportarse como una niña malcriada.

¿Cuál es el error que cometen los hombres? Enfadarse y trabajar desde la ira. La ira no funciona bien. Tienes que poner límites con cariño. El cariño es el 90% de que esto salga bien. El cariño, y saber quitar privilegios sin enfadarte.

En este caso, por ejemplo, le podrías decir:

“Cariño, he preparado este viaje para ti, estás de mal humor y me acabas de contestar mal… y yo no merezco esto, así que, no pasa nada, tómate tu tiempo para relajarte, yo me voy a ir al bar con el ordenador. Cuando estés de humor para tratarme como merezco, me vienes a buscar y seguimos con el viaje”.

Esto es ser una roca. Esto es ser un muro que cuida y protege al mar sin inmutarse. No la atacas, no pones ahí enfado, ni ira, no la castigas, simplemente le haces ver que tú eres una roca que no permite que nadie le falte al respeto.

Nunca.

Una relación de pareja es un reflejo de cómo tú te sientes internamente como hombre. De tus valores, tu fortaleza y tu autoestima. Si eres fuerte, tu pareja estará en paz y enamorada. Contrariamente a lo que parece, cuando un hombre marca límites, lo que consigue es que la mujer esté tranquila y feliz, no lo contrario.

Al principio, ella podría hacerte un test para poner a prueba si vas de farol o no. En el ejemplo del viaje te puede decir:

“Está bien, tú mismo, vete donde quieras”

Perfecto. No pasa nada, tú eres una roca, no necesitas al mar para nada. Si ella no está a la altura, si no es capaz de tratarte como tú te mereces no merece la pena que esté en tu vida. Tú en este caso, te bajas al bar, y te pones a hacer tus cosas. Ella tiene dos opciones: bajar y arreglarlo… en cuyo caso tú la perdonarás al instante y no volverás a mencionarlo; o no bajar nunca y provocar que desaparezcas de su vida. Tú eres una roca, no eres agua. Si algo no es justo, si algo no es lo correcto, si algo está mal… debes ir hasta las últimas consecuencias. Porque si esa mujer no te respeta en ese pequeño detalle y no es capaz de darse cuenta de que está siendo una idiota malcriada al tratarte así, te aseguro que esa mujer no te interesa.

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También te digo una cosa: las mujeres son agua, no rocas. Su naturaleza es sentir atracción por un hombre que le pone límites y la obliga a actuar con justicia, no por un hombre que se deja pisotear.

Este concepto es muy importante. Y de hecho lo voy a repetir:

“La mujer se siente atraída por un hombre que pone límites y la obliga a actuar con justicia. No por un hombre que se deja pisotear. Eso NO es atractivo”.

El agua es igual de poderosa que las rocas, pero sus funciones y sus fortalezas son otras. Si cada uno entiende su papel, la relación irá bien. Si no… es complicado que la relación dure.

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La lucha interna y la lucha externa

En toda relación con otra persona hay un proceso interno y otro externo.

El proceso interno es todo aquello que sentimos, pensamos, percibimos y juzgamos internamente sobre lo que nos ocurre.

El proceso externo es lo que nosotros hacemos y la forma en lo que lo hacemos, que los demás ven y perciben.

Nuestra pareja no puede ver lo que pasa por nuestra mente (proceso interno), pero sí puede vernos llorar o enfadarnos (proceso externo).

Para que una relación vaya bien es igual de importante saber gestionar tanto lo interno, como lo externo. Hay que aprender a gestionar nuestras emociones y pensamientos para que acaben haciéndonos estar a gusto y ser justos… y también tenemos que controlar lo que hacemos, para que nuestra pareja reciba de nosotros lo que ella necesita.

Es decir, que tenemos que conocernos bien para estar a gusto y sentirnos felices dentro de la relación, pero también debemos saber cómo actuar externamente y qué cosas debemos hacer para que nuestra pareja tenga lo que ella necesita. En este libro, trabajaremos ambas facetas, porque las dos son importantes.

Para el tema interno, aprenderemos a relativizar las cosas y reconducir las emociones. Te enseñaré varios ejercicios muy útiles para calmar los nervios, para hacer que tus enfados pasen y se disipen poco a poco sin explotar, y para recuperar el ánimo cuando las cosas van mal.

Para el tema externo te voy a dar ciertos principios o modelos de comportamiento que hacen que una relación vaya bien, pero para ello, antes de nada, necesito que entiendas lo que son los “Tres Pilares”.

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Los Tres Pilares

Voy a intentar resumirte cuál es el secreto para que una mujer esté enamorada, entregada y a gusto en una relación. Este secreto es muy sencillo, sólo tienes que conseguir saber hacer que ella sienta tres cosas:

1. Que se sienta protegida, cuando lo esté pasando mal. 2. Que se sienta útil y deseada por ti a menudo.

3. Que sienta que tu realidad, como hombre, es poderosa, cuando dude de ti, o te ponga a prueba.

Así dicho no parece tan complicado, ¿no? Este es el resumen de todo el libro, ¡hala, ya está, puedes cerrar el libro!

Bueno, quizá no es tan sencillo, pero el resumen es este.

Una mujer se siente atraída, enamorada e ilusionada en una relación simplemente cuando siente esas tres cosas. O lo que es lo mismo, cuando ve satisfechas estas tres necesidades. Por eso, a estas tres necesidades yo las llamo “Los Tres Pilares”. Los Tres Pilares, pues, serían:

1. Pilar de la Protección (hacer que ella se sienta protegida). 2. Pilar de la Escalada (hacer que se sienta deseada y útil).

3. Pilar del Juego a la Contra (hacer que nos perciba con una realidad poderosa).

Como digo esto es muy sencillo (en la teoría) y no tan sencillo (en la práctica). Te invito a que, por un momento te pongas en la mente de tu pareja. Imagina cómo se sentirá ella si ve que cuando está triste, o vulnerable, la dejas sola y no puede contar contigo nunca. Imagina lo frustrante que debe ser que se ponga guapa a diario, y sentir que tú no la consideras atractiva. Y piensa lo que debe ser para ella que en una discusión tú te vengas abajo y cedas a sus caprichos siempre. ¿Algo de esto es atractivo? Me parece que no, ¿verdad?

Un hombre no debe hacer mucho, realmente. No hay que comprar regalos caros, ni ser rico, ni alto, ni famoso para hacer feliz a una mujer. Sólo hay que hacer tres cosas:

1. Dejar claro que si ella lo necesita, estarás ahí.

2. Hacer que se sienta una diosa y que vea que te gusta mucho y que es útil para ti..

3. Demostrar que no puede jugar contigo, y que tienes un par de … cuando es necesario.

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¿Cuándo hacer los Tres Pilares?

Ahora bien, tú podrás decirme “Álvaro, pero ¿cómo demonios sé yo cuando ella

necesita una cosa u otra?”. Para saber cuándo aplicar cada pilar tienes que

entender que el momento lo es todo. Los Tres Pilares son estupendos si se hacen en el momento apropiado, pero un desastre si los hacemos cuando no tocan. Te voy a poner un ejemplo. Hacer sentir deseada a tu pareja es estupendo, pero si intentas tener sexo con ella cuando está llorando en el funeral de un familiar querido… quizá no sea lo ideal, ¿verdad? O, si, por ejemplo, quieres hacerla sentirse protegida, el mejor momento para hacerlo no creo que sea el día que te falta al respeto delante de tus amigos ¿me equivoco?

Como digo, el momento lo es todo. Así que, te voy a intentar dar una chuleta muy sencilla para saber cuándo toca cada pilar:

1. Cuando veas que ella está triste, vulnerable, frustrada o insegura por no estar a tu altura: hay que hacer el pilar de la protección.

2. Cuando veas que ella te falta al respeto, te habla de malas formas, te ataca, se pone arrogante/subidita, o pasa de ti: hay que hacer el pilar del Juego a la Contra.

3. En cualquier momento que no pase nada de lo anterior, puedes escalar, es decir, sexualizar, siempre que quieras. Y será obligatorio hacerlo siempre que ella se vista especialmente sexy o atractiva.

Es decir, si la ves triste y mal, cuídala.

Si te está faltando al respeto, marca límites y hazle ver que no vas a tolerar que ella te falte al respeto.

Si se pone guapa para ti, piropéala. Si está en casa contigo de buenas, hazla tuya. Es decir, disfruta del sexo con ella, haz cosas nuevas, suéltate y haz que se sienta muy deseada.

Te garantizo una cosa: siempre que una relación falla es porque uno o más pilares se han dejado de lado, o se han hecho mal. Y siempre que una relación va bien es porque los Tres Pilares se hacen a RAJATABLA.

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Muy bien, pero… ¿cómo hago los Tres Pilares?

Buena pregunta. Intentaré darte aquí también una chuleta bastante sencilla. Te voy a resumir de una forma coloquial, un par de trucos que puedes tener en cuenta: 1- Para hacer el pilar de la Protección imagina que estás con una niña pequeña, adorable y preciosa que se siente vulnerable e insegura. Deberás cuidar de ella con todo tu cariño, paciencia, mano izquierda, comprensión y cuidados físicos (abrazos, etc.). Todas las mujeres tienen una niña así en su interior, y esta sale a la luz cuando se ponen tristes… cuando esto ocurra, tu deber es abrazarla, y darle cariño como lo haría un padre.

2- Para hacer el pilar de la Escalada, imagina que estás en una película, haciendo de guerrero recién llegado de la batalla y que lleva sin ver a su mujer varios meses. Es decir, saca tu lado más dominante, más primitivo, más instintivo, más duro. Y hazle sentir que la deseas y que la quieres, en ese preciso momento. 3- Para hacer el pilar de la Contra, imagina que eres su jefe, es decir, que ella es la que está a tu servicio y que hay algo que ha hecho mal. Tienes que tener una actitud de un poco “sobrado” o “chulo”, en el que sutilmente, subcomunicas que NO buscas su aprobación y que no vas a andarte con tonterías ni aceptar faltas de respeto.

Sé que este resumen es muy peliculero, pero me parece una muy buena forma de darte un resumen grosso modo, para que te quedes con la idea.

En resumen:

Si está triste, cuídala con dulzura.

Si se pone sexy para ti, saca tu lado más animal.

 Si te falta al respeto o no te trata como te mereces, ponte chulo y, con

cariño, pero con asertividad, deja claro que a ti nadie te habla/trata así. Luego veremos todo esto en detalle. Pero de momento, quiero que te quedes con la idea general.

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El error más típico

El error más típico que cometemos los hombres, es hacer los pilares cuando no tocan. Algo que hacemos muy a menudo los hombres es cabrearnos cuando vemos que ella está triste o dolida por algo que hemos hecho, porque nos sentimos atacados con un “reproche” (es decir, que hacemos Contra cuando deberíamos hacer Protección). Otro error muy común es no reaccionar rápido cuando ella nos empieza a faltar al respeto o deja de tratarnos como merecemos. Vamos dejando pasar esas situaciones por dejadez o por inseguridad, y lo que acaba ocurriendo es que dejamos de ser hombres atractivos a sus ojos, y nos acaba perdiendo el respeto.

Y así con infinidad de cosas. En resumen, cometemos el error de no hacer los pilares cuando tocan.

Por eso digo que el momento lo es todo. Relacionarse con una mujer es muy parecido a invertir en bolsa. Si la empresa va bien, tienes que invertir, si ves que la cosa va mal… tienes que vender. Una mujer es igual, ella fluctuará emocionalmente, en parte por sus hormonas, en parte porque culturalmente se le ha permitido comportarse así, y en parte porque es un ser humano, que siente, piensa y actúa libremente. Así que, como te digo, habrá fluctuaciones.

No puedes pretender que ella sea como tú, ni como un amigo tuyo, porque ella es mujer y tú eres hombre. Ella no actúa con la lógica de un hombre, ni aplica las emociones de igual forma. La mujer es como un gato y tú eres como un perro. Ella no va a hacer “guau”, por mucho que lo intentes. Ni tú podrás hacer “miau”. La única forma de entenderse es ponerse en el lugar del otro, e intentar ver qué demonios ha querido decir cuando ha dicho “miau”.

Cuando ella fluctúa emocionalmente, o cambia de estado de ánimo muy rápido, no te lo tomes como un ataque, ni como algo personal, ni pienses que sus reproches son infantiles, etc. No, de verdad, así vas a acabar mal. Sé práctico y asume que ellas SON así, y que lo único que puedes hacer es saber gestionar bien sus cambios. Igual que un inversor de bolsa tiene que entender que la bolsa va a variar. Y la única forma de ganar dinero es tener herramientas para saber ganar tanto cuando las acciones suben, como cuando las acciones bajan. Eso es todo. No cometas el GRAN error: acepta cómo es la mujer, acepta su variabilidad, y aprende a adaptarte a sus estados de ánimo, haciendo cada uno de los pilares que vayan tocando en cada momento.

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El cariño

Todo lo que he dicho hasta ahora tiene sentido sólo cuando sabemos trabajar desde el cariño. Especialmente cuando hagamos el pilar del Juego a la Contra. Es decir, cuando tengamos que ponerla en su sitio.

Pero en general, ser cariñoso es muy atractivo para una mujer, siempre que de fondo seamos asertivos y decididos. Esta combinación es extremadamente atractiva. Yo siempre digo que hay que tener mano de acero pero guante de seda. Muy bonitas palabras, muy bonitas formas para que ella esté a gusto, pero nuestra personalidad debe ser como el acero, estable, fuerte, duro cuando sea necesario, etc. O como las rocas, o el muro de hormigón que mencioné antes.

Si no eres cariñoso, y eres solo brusco, la chica puede que se acabe yendo de tu lado por exceso de contra.

Si eres muy cariñoso pero ve que puede hacer contigo lo que quiera… puede que la cosa acabe mal, por falta de contra. El secreto es ser asertivo, poderoso, inflexible pero cariñoso.

Veamos algunos ejemplos.

Si tú fueras brusco y dominante sin ser cariñoso, podrías decir algo como: “No voy a tolerar que me faltes al respeto, me voy, no me mereces”.

Lo cual estaría bien para un caso muy extremo. En los casos extremos, como si por ejemplo se ha acostado con otro hombre… sí está justificado recurrir a la brusquedad. Pero para algo más cotidiano como que no esté de buen humor… es excesivo.

Para esos casos, sería mejor guante de seda y puño de acero, y decir una frase del tipo:

“Cariño, estás pagando conmigo tu mal humor y eso no me parece bien. Me voy a ir a hacer mis cosas, cuando me hables bien, vuelves”

Este ejemplo es una mezcla de cariño, asertividad y fortaleza. Hay un equilibrio entre estas dos cualidades y eso es lo que hace que funcione.

Veamos ahora cómo sería el caso de una respuesta con cariño, pero sin fortaleza. Es decir, guante de seda y puño de plastilina:

“Cariño, cuando me hablas así me pongo triste y no me gusta, por favor… te quiero, te necesito, haría cualquier cosa por ti”

Imagino que comprenderás que una frase de este tipo no es atractiva. Ninguna mujer va a respetar a un hombre que diga frases como esta cuando ella se esté portando mal. Como dije antes, no tienes que hacer muchas cosas para hacer que una mujer esté a gusto a tu lado, pero la forma en la que gestionas sus pequeñas faltas de respeto del día a día, es algo así como el 80% del resultado.

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Ni blanco, ni negro: GRIS

Enfadarse es el negro. No hacer nada es el blanco. La clave está en el gris.

Tú imagina que tienes que eres el presidente de un país extranjero y otro país te ataca. Y tú sólo tienes dos opciones:

1. No hacer nada y dejar que te ataquen.

2. Usar tu única arma, que es una bomba nuclear que aniquila la tierra entera. Incluido tu país.

Con estas dos opciones parece un poco difícil salir con éxito de la situación, ¿verdad? Como digo, la solución está en el gris: una opción intermedia que tenga matices y que te permita ajustar tus acciones a lo que la situación requiera en ese momento.

Cuando tenemos una discusión o una situación difícil con nuestra pareja, raramente podremos usar el blanco (no hacer nada) o el negro (recurrir a medidas extremas, enfado, etc.). El 99% de las veces tendremos que movernos por el gris: asertividad, cariño, comprensión, inflexibilidad pero desde el respeto, no perder los nervios, etc.

Enfadarse en ciertas situaciones extremas está bien. Pero eso es una bomba nuclear. Hay que saber cuándo hacerlo y estar seguro de que realmente se nos ha faltado al respeto lo suficiente como para que esté justificado recurrir a algo así. Si no, enfadarte te va a traer más resultados malos que buenos.

La mayoría de los hombres sólo saben o tragar y padecer (blanco) o ya explotar y armar la guerra (negro). Es muy fácil hacer perder los nervios al hombre medio. Y por eso las mujeres tienen tanto control sobre nosotros, los hombres. Están muy acostumbradas a salirse con la suya porque cuando recurres al negro, sin estar justificado, luego te pueden hacer chantaje emocional: mira cómo te has puesto, no puedo decirte nada, no me merezco que me hables así, etc.

Y ahí has perdido la batalla. Si eres médico y te pasas con la dosis de un jarabe, el enfermo se muere y te despiden del trabajo. Aún incluso cuando el jarabe fuera el acertado, e incluso aunque tu diagnóstico fuera bueno.

Al discutir con una mujer, importa tanto lo que haces, como cuánto lo haces. La dosis del enfado, o la dosis de lo serio que te pones, influye en un 50% en el resultado. Los hombres, entre nosotros, sí somos de blanco o negro. Si un colega nos cae bien, vamos a por todas, y le permitimos sus rarezas, porque son cosas que no nos afectan o que sabemos que no van a ir a más. Si nos tocan los cojones, nos cabreamos, y nos ponemos como locos y luego no pasa nada. Ningún colega te va a decir que se ha sentido humillado porque le alces la voz. Pero una mujer sí te lo va a decir.

Como tú eres físicamente más fuerte que ella (la mujer tiene más o menos un 40% de fuerza física menos que el hombre de media), ella sí que considera muy importante que no le grites, que no se sienta amenazada y que seas más cariñoso que de costumbre cuando discutas con ella.

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Para ella eso es importante y tú debes entenderlo. Con una mujer tienes que usar el GRIS. Y más vale que lo aceptes desde el principio. Ni blanco, ni negro: gris.

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Revulsivos de personalidad

Aunque he hablado de la importancia de los Tres Pilares, antes de nada, como conceptos generales, me gustaría aclararte que hay varios rasgos que son, de por sí poco atractivos en un hombre y que desde ya te recomiendo trabajar. Te hago una pequeña lista:

1. Dependencia emocional. 2. Falta de ambición.

3. Vida muy rutinaria. 4. Dejadez física.

5. Dejarse pisotear por jefes, familia, amigos, compañeros de trabajo, etc. Los puntos de esta lista serían el equivalente a que una mujer fuera sin depilar, llevara bigote, engordara 100 kilos, eructara en público y te mordiera el pene cuando te hiciera sexo oral. Nada de esto sería atractivo, ¿verdad?

Si ella hiciera algo de eso… por muy cariñosa, complaciente o buena persona que fuera luego, sería muy complicado que tú sintieras atracción por esa chica, ¿me equivoco?

Pues bien, a ellas les pasa lo mismo. Si te ves en alguno de estos epígrafes, te recomiendo que empieces a trabajar para cambiarlo. Si no te ves capaz de hacerlo solo, busca ayuda. Yo mismo ayudo a cientos de hombres a mejorar esas áreas, y muchos psicólogos y coaches como yo, pueden ayudarte a mejorar cualquiera de estos problemas.

Esto es importante porque si tú haces muy bien los tres pilares, pero luego, de base, tu pareja ve que dependes de ella para todo, que cualquiera puede aprovecharse de ti, que físicamente vas ridículamente mal vestido o que no tienes metas ni aspiraciones en la vida... es complicado que esté a gusto a tu lado.

De hecho, creo que es importante que entiendas, que todo esto que te digo, constituye, fundamentalmente lo que significa ser un “hombre”. Un hombre debe ser ambicioso, asertivo, socialmente respetado y con una realidad poderosa. Ese es tu papel como hombre. Si no haces tu papel, al final, por muy bien que hagas los pilares… las cosas empezarán a fallar.

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Lo importante es lo que ella siente, no lo que

haces tú

Cuando hablamos de los Tres Pilares, algo que es muy necesario que entiendas es que cuando estás delante de una mujer, lo importante no es tanto lo que haces tú, sino lo que ella siente como consecuencia de lo que tú haces. Veamos algunos ejemplos:

Ella está triste y tu intención es cuidarla, intentas gastarle alguna broma

para animarla y haces que llore más. Da igual lo que hayas hecho, la consecuencia es que se siente peor, así que has hecho mal el pilar de la Protección.

 Tu pareja te desafía y te falta al respeto. Tú le dices que no te hable así

mientras haces otras cosas, ella se ríe de ti y te habla peor. Tu forma de decir las cosas no ha sido suficientemente asertiva. Has hecho mal el pilar de la Contra.

Tu pareja se pone guapa y tú la piropeas, pero ella te echa en cara que ese

piropo es el mismo que le decías a tu ex-novia. Da igual tu intención… has hecho mal el pilar de la Escalada porque ella NO se siente deseada. Al contrario.

Como digo, lo importante no es lo que tú haces, sino lo que ella siente. Si no consigues que ella sienta los Tres Pilares… es que has hecho mal las cosas. Nuestras acciones tienen que ser extremadamente prácticas. Sólo deberemos hacer cosas que sepamos que van a provocar las emociones que ella necesita. Si no lo consigues, no has aplicado correctamente el pilar.

Varios errores muy comunes que hacemos los hombres cuando estamos ante un problema o conflicto son::

1. Hacer lo que nos harían sentir bien a nosotros. Esto es un error porque ella es distinta a nosotros.

2. Intentar cambiar de tema para evitar el problema.

3. Regalar algo muy costoso, en vez de ir a lo sutil/emocional primero. 4. Hacer cosas que se puedan ver y tocar. Y ellas son más de sentir.

5. Enfadarnos cuando ella llora. Así no se le pasa el llanto, sino todo lo contrario.

Estoy harto de ver hombres que intentan cuidar con regalos en vez de con abrazos. Que intentan hacerse respetar desde la ira, o que sexualizan con miedo y a tientas, por miedo a parecer machistas. Y lo importante no es tu intención al hacer las cosas. Lo importante es conseguir un resultado: saber gestionar bien lo que ella siente.

Esta batalla se gana en las emociones, en el corazón, no en la cabeza. Una discusión no es un problema racional/lógico. Es un problema emocional. Y lo único que importa es conseguir que ella SIENTA los Tres Pilares.

Si tu enfado le hace ver que te puede controlar emocionalmente, no es una buena forma de hacer Contra. Si un regalo costoso no le hace sentirse especial, entonces

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estás haciendo mal la Protección. Porque como digo, lo importante no es lo que tú haces, sino lo que ella acabe sintiendo. Da igual que te hayas gastado mucho dinero en su regalo, y que eso para ti signifique que la quieres mucho y sea tu forma de demostrarlo. Si ella no necesitaba eso… si ella después de tu regalo no se siente cuidada y protegida, tu regalo es inútil.

Lo único importante es lo que ella siente. Y tienes que acostumbrarte a cambiar el enfoque. En vez de pensar qué es lo que tú crees que deberías hacer… tienes que empezar a observar y empatizar con ella y ver qué es, en la práctica, lo que ella de verdad necesita recibir de ti para sentirse protegida, deseada y al lado de un hombre poderoso (los Tres Pilares).

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No te puedes enfadar por algo que no has avisado

antes

Otro concepto que considero que merece la pena tener en cuenta es que no es correcto, ni justo enfadarte o reprocharle a tu pareja que no haga algo que previamente no le has avisado. Por ejemplo, no es justo que te enfades con ella por hacer ruido cuando trabajas si previamente no le has dicho que eso te molesta. Tampoco sería justo que te enfades porque llegue un poco tarde si no le has avisado previamente de que tú eres muy puntual y que te molesta esperar.

Aunque parezcan cosas de “perogrullo” te aseguro que tu vida será mucho más fácil si las explicas antes de enfadarte.

Hace algún tiempo me sorprendió muchísimo que en EEUU, en los vasos de café ponía: no volcar. Es decir, que te advertían de que si volcabas el café te caería en los pantalones y te quemarías la pierna. Pues bien, eso lo hicieron porque hubo gente que lo volcó y se quemó. La mente extremadamente práctica de los estadounidenses les hace pensar que es mejor advertir, por muy obvio que sea, que lamentar después.

Por eso mismo, en McDonalds, siempre que friegan el suelo, ponen un cartel encima del suelo con el texto “cuidado, suelo mojado”. Porque más vale prevenir, que acabar pagando una indemnización después por no haberlo avisado.

Con tu pareja, especialmente si estás empezando con ella, te recomiendo que tengas una actitud igual de práctica.

El enfoque incorrecto es pensar que la chica llega tarde (o lo que sea) para fastidiarte; o que esas cosas son de sentido común y que lo hace a drede para molestarte porque te está faltando al respeto. El enfoque correcto es entender que esas cosas no tiene por qué saberlas y que antes de enfadarte, atacar o hacer daño, merece la pena advertir y avisar de lo que te molesta y lo que esperas de ella.

Tú deberías tener una lista de cosas que habitualmente necesitas y esperas de ella, y poco a poco, según os vais conociendo, írselas diciendo antes de empezar la relación, para que ella te conozca bien desde el principio, y te evites problemas posteriores.

Esto que es tan obvio, ¿por qué nadie lo hace? No lo sé, pero sólo con esto se resolverían muchos problemas, te lo aseguro. Sé práctico y no asumas que ella debería saber lo que te molesta o debería intentar hacer una u otra cosa para satisfacerte… antes de enfadarte, avisa y di lo que necesitas desde el principio.

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El arte de leer las emociones

Efectivamente, para conseguir lo detallado en el punto anterior, tienes que saber leer sus emociones.

Antes de nada, quiero aclarar, que para leer sus emociones importa mucho más lo que hace, y cómo lo hace, que lo que dice. Si le preguntas “¿qué te pasa?” y te dice que “nada”, pero con cara de enfado y los brazos cruzados… haz caso a lo que hace, no a lo que dice.

En cualquier caso, y como esto puede ser un poco confuso, te voy a dar una pequeña guía simplificada para descifrar sus emociones:

1. Si llora se siente triste. Sé que pensarás que esto es una obviedad, pero no lo es. Porque muchos hombres piensan o sienten que cuando ella llora, se siente enfadada y nos echa en cara cosas. No, cuando llora se siente triste y vulnerable y necesita cariño. El abrazo tiene que ser inmediato. Nada de ira, ni culpabilidad: sólo abrázala y dale cariño.

2. Si te levanta la voz, se cree por encima de ti. A su jefe no le grita, ni a su médico, ni a su profesor de la universidad. Es decir, a las figuras de autoridad que respeta mucho, no les alza la voz. Ni siquiera alza la voz a una persona que considere su igual, como una compañera de trabajo o de clase. No. Cuando se alza la voz, se está desafiando, y eso se hace cuando consideras que tú tienes el control y la otra persona no. Siempre que ella haga eso, debes hacer Contra. Y la mejor forma de hacerlo es, con cariño, decirle que te está gritando, y que mejor habláis cuando te hable con el respeto que te mereces. No te enfades, pero no le permitas seguir hablándote así.

3. Si se pone sexy es que quiere gustarte y necesita sentirse deseada.

4. Si dedica tiempo a hacer algo por ti, como cocinar una comida especial, ponerse guapa para recibirte, o hacerte un masaje, es que se siente vulnerable porque quiere demostrarte que está a la altura. Ahí tienes que cuidarla y darle mucho cariño, premiándola, y dando las gracias por cuidarte. Si refuerzas positivamente el tiempo que invierte en ti, te asegurarás de que siga haciéndolo.

5. Cuando está de mal humor normalmente es por falta de sexo o porque no le has hecho sentirse deseada correctamente. Si llevas más de una semana sin tener relaciones sexuales con ella… lo normal es que se empiece a poner de mal humor. Y ella misma no sabe por qué, no es consciente de ello, pero así funciona. Así que, si la ves de mal humor, primero haz repaso mental y piensa cuándo fue la última vez que tuvisteis relaciones sexuales. Y luego, pregúntale qué le pasa. De todos modos, luego veremos cómo gestionar la situación cuando ella está de mal humor. 6. Si al chatear con ella tarda en responder, no insistas. Deja que encuentre el

momento de contestar y si está rara, pregunta por qué. Pero no vayas detrás, ni te enfades. Mantener tu actitud tranquila siempre es atractivo y positivo para una relación. En general, espera a saber, antes de actuar o enfadarte. Primero entérate de qué pasa.

7. Si no está cariñosa, es porque se siente enfadada. En su cabeza, piensa que hay algo que has hecho que es injusto. Tienes que preguntar y averiguar qué es lo que le ha molestado. Para esto, también te daré luego más detalles.

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8. Si no quiere tener sexo, es porque te está dejando de respetar. Aquí toca Contra. A excepción de ciertos momentos en los que esté enfadada… si notas que no quiere tener sexo contigo… el problema es que te ha dejado de respetar.

9. Si te hace sexo oral, quiere decir que te quiere mucho y que quiere gustarte. Después de eso siempre hay que hacer Protección y cuidarla, darle cariño y abrazos. Si tiene sexo contigo pero últimamente está dejando de hacerte sexo oral… mal síntoma. Seguramente toca hacer Contra. Si la chica nunca te ha hecho sexo oral es un caso distinto. Pero si empezó a hacerlo y últimamente ya no lo hace, algo pasa y tienes que averiguar por qué.

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Como conseguir cosas de ella

Si algo no te gusta en tu relación, ¡cámbialo! Esto puede parecer evidente pero no lo es. La mayoría de hombres se resignan (primero), se frustran (después) y se enfadan (al final), porque las cosas no salen como ellos quieren. En vez de, desde el principio, saber plantear lo que necesitan y tomar acción para que las cosas que a uno le molestan cambien.

La clave está en saber cómo plantear lo que necesitas para que tu pareja no se ofenda, ni se disguste, ni se sienta atacada, sino todo lo contrario. Si lo haces bien, deberías conseguir que ella esté más motivada e ilusionada, pensando que está trabajando para tenerte feliz y contento.

Si queremos conseguir que alguien haga algo por nosotros, lo ideal es empezar planteándolo como un favor, haciendo que la persona se sienta especial, útil e importante al hacerlo. Por ejemplo, es mucho mejor decir:

“Cariño, hoy he llegado tarde del trabajo y estoy agotado… ¿me harías el favor de hacerme tú la cena, por favor? Es que no puedo ni con mi alma…”

Que decir:

“Joder, llevo todo el día trabajando y ¡¡¿no tengo ni la cena preparada??!!” Es mucho mejor decir:

“Cariño, estoy viendo la tele y me molesta un poco el ruido de la música de la cocina, ¿podrías cerrar la puerta o bajar un poco el volumen, por favor?”

Que decir:

“Cariño, ¡baja la puta música!”

Te aseguro que estos matices importan mucho.

Si después de pedirlo como un favor, tu pareja te dice que no quiere hacerlo (algo raro, cuando de verdad estás pidiendo algo justo y lo haces con cariño), entonces debes recurrir a argumentar con más asertividad, explicando por qué es justo y necesario que lo haga ella. Sería bueno decir algo como:

“Cariño, entiendo que tú también estás cansada, pero entiende que yo trabajo más horas, y además mi trabajo conlleva mucho más estrés. Ya hablamos en su momento que era justo que yo no tuviera que preocuparme por la cena, y ahora no me parece razonable que me des problemas con ello, así que por favor, haz la cena, cariño, entiende que lo necesito y es justo”.

Y si después de esto, sigue en las mismas, la tercera ofensiva ya debe ser un ultimátum, pero con cariño:

“Ok, cariño, mira, te estás comportando de forma injusta y en contra de lo que habíamos hablado, sin motivo aparente. Si tienes algún problema, de otro ámbito,

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conmigo, podemos hablarlo en otro momento, pero ahora mismo, tienes que hacer la cena, porque te tocaba a ti hacerla. Así que, como me estás dando muchos problemas… te voy a decir sinceramente una cosa: yo no voy a aceptar estar en una relación con alguien injusto, que no tiene en cuenta lo que yo hago por la relación, trabajando muchas horas para encontrarme esto así. Es por ello que ahora me voy a ir a cenar fuera. Tú te vas a quedar aquí pensando, y tendrás que cambiar de actitud. Si quieres estar con un hombre al que no le importe esta situación, entonces te digo en serio que no soy para ti. Pero si quieres estar

conmigo no voy a permitir que esto vuelva a ocurrir, jamás.”

Y en ese momento te vas, tal y como has dicho, pero sin enfadarte, a cenar fuera, solo.

Advertencia: esto no funciona bien si te enfadas. Si te enfadas pierdes la razón y ella se agarra a tu error en las “formas” para salirse con la suya.

Además, debes tener en consideración varias cosas.

La primera es que esto es sólo un ejemplo, en cada caso habrá que analizar qué se debe hacer.

Por otro lado, este último argumento tan contundente, sólo podrá hacerse cuando de verdad tengamos claro que nosotros NO estamos fallando en nada, que estamos siendo de verdad justos en todo lo que decimos y que su “rebelión” con respecto a la cena, no se debe a una “cagada” monumental nuestra anterior, como podría ser: gritarle habitualmente, haberla tratado mal injustamente en el pasado, haber puesto los cuernos, gastarte el dinero en otra gente en vez de ser responsable con la casa y con ella (en el caso de que viváis juntos), etc. Es decir, si su rebelión está justificada, entonces NO DEBES HACER LO QUE HE PUESTO ARRIBA.

Si su rebelión está injustificada, pero es extraño en ella, puedes preguntar antes del ultimátum:

“Cariño, esto no es propio de ti, ¿por qué tienes esta actitud hoy con la cena? ¿Qué pasa?”

Y según lo que te diga, pues ya gestionas. En resumen:

1- Antes de nada, plantea lo que quieres como un favor. En vez de enfadarte pensando que las cosas ya deberían estar hechas, etc.

2- Si ves una negativa, sé justo y piensa si su rebelión está justificada.

3- Si no ves motivo aparente… plantea, racionalmente y sin enfadarte, por qué crees que es importante y justo que ella haga eso.

4- Si no reacciona pregunta por qué se está comportando así.

5- Si ante eso, ves que no hay nada de peso detrás de su conducta y que simplemente te está faltando al respeto, entonces, con cariño, plantea un ultimátum, en el que o cambia de actitud, o todo se acabó.

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Sé que puedes pensar que los ultimatums son excesivos en una discusión de pareja, pero no lo es. Sobre todo no lo es cuando de verdad estás ante algo injusto. Que tú hagas más que ella en casa, o que tú hagas más que ella en conjunto por la relación, es injusto. Que ella te falte al respeto es injusto. No te recomiendo que aceptes recibir ese trato por parte de NADIE.

Si tú permites que ella te falte al respeto o se aproveche de ti… en algo pequeño, luego lo hará en algo grande. Las faltas de respeto hay que pararlas desde el principio. Pero como digo, siempre con cariño.

El error que cometen la inmensa mayoría de hombres es o bien tragar y no hacer nada (eso es nefasto porque ahí están sentando el precedente de que la mujer puede hacer contigo lo que quiera) o bien se enfadan, atacan y acaban perdiendo el argumento, porque su desproporcionada y descontrolada reacción acaba provocando que el hombre tenga que disculparse por haber insultado o gritado, en vez de mantener su posición de autoridad moral, que es la que te capacita para conseguir lo que tú quieres, y que además, es lo justo.

Gestionar mal este tipo de situaciones supone el 90% de los problemas de una pareja. Si los hombres hiciéramos las cosas siempre así, con justicia, tranquilidad, cariño y sin ceder… te aseguro que las mujeres no acabarían tratándonos como muchas veces lo hacen, y las parejas durarían muchísimo más tiempo y serían bastante más plenas.

Tú tienes en tus manos el potencial necesario para ser respetado y cuidado por tu pareja, pero tienes que tener el valor de usar ese potencial con madurez y cariño. Sólo así conseguirás lo que tú quieres.

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Tus funciones como hombre

Para saber qué puedes exigir de una mujer, es importante entender qué es lo que tú como hombre tienes que ofrecer primero, porque si tú no haces tu parte… ¿por qué debería ella hacer la suya?

Aunque hay algunos puntos muy subjetivos, te voy a hacer una lista de lo que yo considero que tú como hombre, normalmente deberías hacer con respecto a una chica en una relación.

Antes de nada, te digo una cosa: cada chica es distinta. Y según lo madura e independiente que la chica sea, quizá ella espere de ti menos cosas. La edad también influye mucho. Y con tu pareja, tendrás que ver cómo es ella en concreto y qué espera ella de ti, pero de momento te voy a dar una lista de las cosas que son lógicas que una chica te pida. Es decir, te voy a dar una lista de las cosas más habituales y socialmente aceptadas que casi cualquier mujer espera de un hombre en una relación.

Si una chica te pide alguna cosa de esta lista probablemente debas hacerlo:

1. Llevarla y traerla de algún sitio nuevo al que ella no sepa llegar o del que pueda perderse. Si puedes y tienes tiempo libre, es un gesto de protección muy masculino encargarte de que llegue bien a los sitios.

2. Ayudarle con la tecnología si ves que se atasca con algo, y enseñarle cómo hacerlo con cariño y paciencia.

3. Abrazarla siempre que esté mal y cuidarla. Esto forma parte de tu papel como hombre, pero en cambio escuchar todos sus problemas o preocupaciones no es necesario. Una cosa es cuidar de ella cuando esté mal y otra es ser su mejor amiga. Este es un error muy extendido, un hombre no es una amiga. Y tampoco hay que fingir serlo.

4. Estar ahí y hacer todo lo necesario para cuidarla en los momentos duros e importantes de su vida, como la muerte de un familiar cercano, un problema de salud, un despido, una discusión fuerte con su familia, etc. Cuando eso pase, tienes la obligación de estar ahí. Y estar ahí en esos momentos es algo decisivo para vuestra relación. Si cuando de verdad hizo falta no estuviste, nunca te lo va a perdonar. En cambio, para las cosas tontas, del día a día, no tienes por qué estar tan presente, de hecho es bueno que ella vea que tú haces tu vida y que no estás ahí para las situaciones sin importancia. El hombre debe estar ahí cuando hace falta, no de forma servil en todos los detalles. Así que, cuando ella tenga un problema gordo, puntual, deja y pospón el resto de cosas que tengas para ese día, y ocúpate de ella.

5. Hacer cosas especiales en su cumpleaños, navidad, San Valentín, aniversarios, etc. Sí, esto le gusta a todas las chicas y socialmente esperan que lo entiendas y lo hagas por ellas. Tienes que comprender que aquí hay que ser práctico, y no importa que en teoría el hombre no debiera hacer eso, etc. Lo que importa es que ella lo espera y, si la quieres y quieres que siga a tu lado, tienes que entrar de alguna forma, en un modelo de pareja que haga que se sienta feliz y a gusto. Igual que ella hace y debe hacer por ti las cosas que tú, como hombre buscas y esperas en una novia/pareja. 6. Quedar de vez en cuando con su familia y amig@s para que pueda

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7. Formalizar la relación y oficializar que estáis juntos si así te lo pide, o si ves que lo insinúa. Ponte en su lugar, para una chica suele ser importante saber que oficialmente tiene novio. Esto significa mucho para ellas.

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Motivos más frecuentes de ruptura

Además de ver los detalles de cómo hacer que una relación funcione, me parece muy útil entender y saber de antemano, cuales son las causas más frecuentes de rupturas. Sobre todo cuando hablamos de las razones por las que una mujer decide romper con un hombre. Sabiendo estos motivos, podemos estar especialmente atentos y prevenir futuros problemas.

Para ello voy a hacerte una pequeña lista de las razones más frecuentes por las que una mujer puede decidir romper una relación:

1. Ve al hombre incondicionalmente entregado, demasiado disponible, débil. Cuando una mujer siente que te tiene haga lo que haga, porque necesitas estar con ella para estar bien, estás ante el principio del fin. Una mujer no está a gusto al lado de un hombre que no le pone límites y que no le hace ver que si actúa de una forma equivocada le perderá. La mujer debe tener miedo a perderte si lo hace mal. Igual que tú debes tener miedo de perderla si lo haces mal. Ese miedo es sano y coloquialmente se llama: interés por mantener la pareja. Una mujer tendrá interés por mantener la pareja si tiene un poco (solo un poco) de miedo por perderte si lo hace mal. Si te da por sentado y piensa que serás su perrito faldero al margen de cómo ella te trate no sólo dejará de esforzarse por mantenerte en su vida, sino que ella misma será la que prefiera irse con otro hombre que la estimule más. 2. Falta de ambición. Esto ocurre mucho. El hombre pierde el trabajo, no

lucha, se queda en el sofá disfrutando del paro y sin hacer nada… y la mujer se ve al lado de un hombre débil que no lucha por mejorar y prosperar. Esto no es nada atractivo.

3. No encajas en su mundo. Ella tiene un estilo de vida al que está acostumbrada y tu forma de ser y tu estilo de vida no encajan para nada con el suyo. Esto aunque al principio puede ser atractivo… a la larga es la motivación de muchas rupturas. La mujer siente que no eres para ella, que no encajáis, que nunca podrás estar a gusto con su gente, etc. Y la presión de tener que elegir entre tú y el resto de su mundo y sus valores… hace que decida romper.

4. Insatisfacción sexual. Aquí no considero que sea tan importante el tema técnico (durar mucho, que llegue al orgasmo siempre, etc.) sino más un tema de actitud dominante, conseguir que se sienta muy deseada, y darle variedad a las relaciones sexuales. Por supuesto que conseguir que siempre llegue al orgasmo, hacer muy buen sexo oral o durar mucho ayuda. Pero yo no he oído nunca de una mujer que me dijera que lo dejó con un chico porque de vez en cuando no llegara al orgasmo. Pero sí que he visto muchas mujeres que han dejado a sus parejas por no sentirse deseadas, por verles débiles en la cama y por necesitar más variedad. O mejor dicho, he visto muchas mujeres que han buscado en otros hombres, estas cualidades que sus parejas iniciales no les daban.

5. No se siente cuidada. Muchas veces, una mujer acaba dejando a su pareja porque no se siente especial, porque siempre acaban discutiendo o porque el hombre siempre le da problemas y nunca le hace sentirse especial ni cuidada.

6. Falta de perspectivas de futuro. Esto tiene mucho que ver con el punto número 4. Si una mujer no ve ninguna posibilidad de que contigo pueda pasar el resto de su vida, no querrá seguir en la relación por mucho tiempo,

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porque eres una “mala inversión”. Cuidado porque esto no quiere decir que tengas que ser el hombre de su vida. La clave es que sienta que es “posible” que pudieras serlo. La posibilidad es suficiente. Ninguna mujer va a necesitar estar segura. Es suficiente con que no esté segura de que NO lo vas a ser.

Ten muy en cuenta esta lista, y piensa si estás haciendo bien todas estas cosas. Si no es así, toma nota de tus errores y soluciónalos lo antes posible para prevenir futuros disgustos.

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SEGUNDA

PARTE:

Las

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Entiende tus emociones

Para tú estar bien en una relación es fundamental que primero sepas lo que necesitas, que te conozcas bien y sepas cómo eres, y que seas realista con respecto a las cosas que de verdad te importan.

Si tú no sabes lo que necesitas ni te conoces bien… la relación irá a la deriva y sin dirección.

Una relación es como un barco. Tiene que tener una dirección, tiene que tener cierta organización y el capitán del mismo tiene que conocer muy bien su nave. Si un capitán no conoce todos los entresijos de la nave, la tripulación podrá hacer lo que quiera y engañar al capitán como quiera.

Pero si el capitán conoce al dedillo todos y cada uno de los detalles del barco y entiende cómo funciona la máquina, y qué condiciones puede soportar y cuáles no… la travesía irá como la seda y todo funcionará como un reloj.

Tú tienes que conocerte a ti mismo igual de bien que un capitán conoce los detalles de su barco.

Tienes que saber cuáles son tus límites, qué puedes aguantar y qué no, y qué necesitas en el día a día para estar bien en una relación. Así mismo, también debes conocer tus puntos débiles, es decir, qué áreas te hacen estar especialmente vulnerable o susceptible.

Si, por ejemplo, tienes una relación delicada y complicada con tus padres, tienes que ser consciente de que ese tema es delicado y que no se puede bromear sobre él. Y debes avisar a tu pareja desde el principio.

Puedes decirle:

“Cariño, este tema para mí es un poco delicado, por favor, no hables así de mis padres”

¿No sería mejor decir esto así, de antemano que no decir nada y de pronto enfadarte sin motivo aparente?

Conocerte bien a ti mismo implica ser capaz también de comunicárselo a tu pareja. De igual forma que un capitán de barco, si sabe que uno de los motores no funciona bien a partir de 5000 revoluciones, tendrá que decirlo de antemano a los técnicos. Si los técnicos no lo saben y ponen el motor a 8000 revoluciones y el motor se rompe. ¿De quién es la culpa? Del capitán, por no haberlo dicho.

En una relación ocurre igual. Tú eres el capitán y tienes que conocer bien tu mente, tus emociones, tus límites y tus necesidades. Y poco a poco, según tu pareja vaya conociéndote, antes de que se rompa el motor por revolucionarlo de más, debes avisar, para evitar errores innecesarios.

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El chiste del gato

Una vez me contaron un chiste que decía:

“A un hombre se le pincha una rueda a mitad de noche en la carretera, al intentar cambiar la rueda se da cuenta de que no tiene gato hidráulico para levantar el coche y a lo lejos ve una casa con las luces encendidas. Y piensa para sí: qué bien, ¡una casa! Seguro que ahí tendrán un gato y si me lo prestan, podré reparar mi rueda. Así que comienza a andar en dirección a la casa y mientras se acerca, piensa que quizá sea un poco tarde para pedir un gato. También piensa que quizá los dueños de la casa no estén de humor para recibir a un extraño, o que puede que se asusten y le cierren la puerta. O aún peor, que le digan que no quieren prestarle el gato ¡porque no se fían de él! Eso hace que se enfade. Sigue caminando y empieza a pensar que quizá podría simplemente llamar por teléfono y no tener que mendigar un gato… y se enfada interiormente por la posibilidad de que le traten como un pordiosero… así que de pronto llega a la casa, llama a la puerta y cuando le abre la puerta el dueño de la casa le dice:

- ¿Sabe qué? ¡Que se meta el gato por el culo!”

He visto a muchas parejas discutir por lo mismo que le pasa al hombre del chiste. Van pensando internamente las cosas que podrían pasar, y lo que la otra persona podría decir o pensar y se encienden cada vez más, hasta que llega un punto en el que asumen que la otra persona tiene mala fe y se enfadan y atacan cuando externamente NO HABÍA PASADO NADA.

Es muy importante que entiendas que hay una diferencia muy grande entre lo que tú crees que puede estar pasando o que puede pasar en un futuro y lo que realmente está pasando. Y antes de asumir, juzgar, enfadarte y montar un cirio, es aconsejable preguntar y confirmar cómo se siente la otra persona y qué está pasando realmente.

La razón por la que actuamos así es el miedo. Tenemos miedo de quedar como un idiota, miedo de que se aprovechen de nosotros, miedo de que nos insulten. Hacemos una predicción negativa, asumiendo que la situación va a ir mal. Y para evitar que eso ocurra nos ponemos directamente a la defensiva. Pero nada de esto tiene por qué ser real porque aún no ha pasado. Es mucho mejor que mantengas la calma, que esperes a comprobar qué es lo que está ocurriendo y que preguntes a tu pareja si no estás seguro.

Muy a menudo, simplemente preguntando “¿por qué has dicho eso?” o “¿a qué te refieres?” o “¿estás enfadada por algo?” ya estás haciendo mucho. Antes de asumir, pregunta. Es tu pareja, pregunta antes de enfadarte, asumir lo peor, o dejar que la imaginación vuele.

La comunicación cariñosa, racional, sin anticipación negativa es básica para que una relación vaya bien. Si tú pierdes los nervios a menudo, nunca podrás conocer a tu pareja realmente. Los dos estaréis siempre a la defensiva.

La única forma de que dos personas se conozcan de verdad a un nivel profundo es que bajen los escudos y las armas al hablar.

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Durante todos los años en los que llevo trabajando he ayudado a infinidad de hombres a mejorar sus relaciones de pareja y hay una constante que se ha repetido una y otra vez: cuanta más ira expresan a la hora de hablar, menos conocen a su pareja. Es decir, que cuando el hombre es muy frío e irascible, lo que provoca es que su mujer se cierre, se enclaustre emocionalmente y no exprese lo que necesita ni lo que siente.

Hasta el punto de que ha habido casos en los que después de meses o años de relación mis clientes no sabían si su pareja quería vivir o no con ellos, ni si querían tener hijos, ni si le iba bien en el trabajo. No sabían NADA de su pareja, porque nunca habían permitido que ella se expresara, sin ponerse a la defensiva y enfadarse. Cuando tú estás a la defensiva, lo que provocas es que tu pareja se vaya cerrando poco a poco emocionalmente si ve que hay problemas y que se le habla desde la ira.

De hecho, uno de los mejores medidores para saber si una relación va bien es que la mujer se abra emocionalmente y cuente todo lo que siente y piensa a su pareja. Las mujeres cuando están enamoradas e ilusionadas con su pareja sienten la necesidad de hablar de todo y expresar todo lo que piensan y sienten. Se abren igual que las flores cuando llega la primavera. En este sentido son muy parecidas a como son los niñas pequeños. Cuando un niño está tranquilo y feliz, su naturaleza es contar con ilusión todo lo que le ha pasado en el colegio. Eso es síntoma de que el niño está emocionalmente sano, porque se siente con libertad para expresar.

Debes hacer que tu pareja sienta esa misma libertad para expresarse.

No anticipes, estate tranquilo y escucha. Y si algo no lo entiendes o te da miedo, primero pregunta.

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Sé práctico

Un amigo mío dice que en la vida hay problemas imaginarios, y problemas reales. No tener dinero para comer es un problema real. Llevarse un disgusto porque creemos que nuestra pareja ha podido pensar de nosotros que somos débiles, cuando ni hemos hablado aún con ella, ni sabemos lo que piensa, es un problema imaginario.

Un problema imaginario puede ser también una percepción emocional. Por ejemplo que notas, o percibes que tu jefe no te respeta. O que notas que no gustas a tu pareja. Pero eso no es nada concreto. Es sólo como lo del chiste del gato: una posibilidad.

Yo te recomiendo que seas práctico. Y que olvides las percepciones emocionales y te centres en concretar y especificar qué quieres en la práctica, en tu día a día y qué no. Olvídate de las intenciones, los matices o las emociones de la otra persona. Pide lo que tú quieres.

Veamos algunos ejemplos.

“Un chico queda con su novia y esta llega tarde. Aquí hay dos problemas. Por un lado está el hecho de haber tenido que esperar a la novia. Y por otro está el tema de sentirse insultado por pensar que su pareja no le respeta. Es muy poco alfa preocuparse de lo segundo. Y es muy poderoso y atractivo centrarse únicamente en lo primero.”

No es masculino preocuparse mucho de la parte emocional o sentirse triste porque alguien piense una cosa u otra. El hombre debe ser pragmático, e inflexible. Como una roca, ¿recuerdas? En este momento, el hombre debería preocuparse sólo de la parte práctica: ha perdido 10 minutos de su tiempo y esto no se puede volver a repetir. Punto. El hombre poderoso exige respeto con actos, no con emociones. Esta frase resume muy bien la esencia de lo que quiero que entiendas en este capítulo.

Veamos otro ejemplo:

“Una chica grita a su novio en una discusión sin estar justificado”

Al igual que en el ejemplo anterior, en esta situación tenemos dos problemas. El grito y la falta de respeto. Los dos son importantes pero la forma para conseguir que nos respete, es centrarnos en hablar sólo del grito. No te metas a discutir los matices de algo que ella siente, porque ahí tienes todas las de perder. Si le dices que te está faltando al respeto al gritar, ella te dirá que no, que simplemente ha alzado la voz, pero que te respeta. ¿Y entonces qué dirás tú? Te quedarás sin argumento, no podrás demostrar nada, y hará lo que ella quiera. La forma de salir de ahí victorioso es decir: “No me grites. Si quieres que sigamos hablando, baja la voz inmediatamente”

Esto tiene una réplica mucho más difícil. Ella puede decir: “Te hablo como quiero”

Referencias

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