Un hombre no debería ponerse serio casi nunca. Es decir, que tener discusiones o conversaciones con un tono y talante de enfado, o de autoridad, deberían ocurrir muy pocas veces en la vida.
Y a este respecto el concepto que me gustaría transmitirte es: elige bien tus batallas.
Si vas a la guerra, más vale que estés eligiendo bien el tema de la discusión. Porque si tú dices algo en serio, ella se va a defender, y va a usar todos sus recursos emocionales para hacerte sentir mal, hacer que pierdas los nervios, jugar contigo para que olvides lo que estás diciendo, hablarte en mal tono, intentar hacerte de menos, etc. Lo hará sin darse cuenta, pero esto va a ocurrir. Lo más probable es que ella te acabe faltando al respeto sin querer, y tú tendrás que ponerte más firme aún. Y en este caso, puede que llegues a un punto en el que o cedes, o te mantienes. Si te mantienes, la cosa puede ponerse muy seria. Y cuando se ponga así de seria te preguntarás: ¿Merecía la pena llegar a este punto?¿Realmente este tema era tan importante? Cuando llegues a esta pregunta, más vale que te hayas asegurado de elegir bien tu batalla y de que el tema fuera verdaderamente importante, porque si no… va a ser muy difícil desandar camino. Si lo desandas, ella se va a ver por encima de ti, porque tendrás que “poner el culo” para pedir perdón, perderás legitimidad para la siguiente ocasión en la que de verdad tengas que decir algo importante… y tú te vas a sentir fatal.
Tienes que saber cuándo algo es importante y hay que hablarlo en serio y cuándo no.
La regla de oro es: nunca empieces una discusión o una conversación en serio, si no estás dispuesto a dejar la relación por ese tema.
¿Suena muy radical? En el fondo verás cómo no lo es tanto, deja que me explique. Hay ciertos temas que provocan que una relación se vaya a pique y hay que conocerlos bien y ser consciente de ellos. Por ejemplo, una infidelidad o que tu pareja tontee con otros chicos. Por ejemplo que falte al respeto a tu familia. O que te deje en ridículo delante de tus amigos.
La pregunta es: si yo no paro este comportamiento, ¿a largo plazo esto hunde la relación? Si la respuesta es sí, entonces estás ante uno de esos TEMAS que tienes que hablar en serio. Si la respuesta es que no, y que en realidad es una tontería, entonces ni lo menciones. O dilo como una petición, con cariño.
Por si esto no está claro y lo ves poco concreto, déjame que comparta contigo una lista de las cosas que yo creo que son necesarias defender, o no permitir que la otra persona haga en una relación.
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La lista negra
Esta es mi lista de acciones que me desagradan especialmente en una pareja. Algunas de ellas, hacen inviable tener una relación sana, otras me molestan especialmente a mí, por parecerme faltas de respeto y ser cosas que como hombre, no quiero en mi vida. Pero creo que, en general, la mayoría te parecerán, como a mí, acciones desagradables que es mejor evitar:
1. Que tontee descaradamente con otros hombres, que no deje claro que tiene pareja o que dé lugar a malos entendidos que son perfectamente evitables.
2. Que frecuentemente me dé problemas para tener sexo y disfrutar de mi sexualidad con ella.
3. Que me hable mal o me falte el respeto en público sin yo haber hecho nada para merecerlo.
4. Que me falte al respeto en privado alzándome la voz con frecuencia y no pare.
5. Que se comporte de forma injusta en repetidas ocasiones. 6. Que hable mal de mi familia o mis amigos.
7. Que no cumpla su palabra y no se desviva por compensarlo.
8. Que no se arregle nunca para mí y no muestre intención de hacerlo.
9. Que falte al respeto o hable en mal tono a mis amigos o familiares sin ellos haber hecho nada contra ella.
10. Que hable sin tacto de temas que yo he avisado que para mí son delicados o que me preocupan especialmente.
11. Que hable sin respeto de mi trabajo, mis aficiones, mis hobbies, mis proyectos o mis acciones.
12. Que no me premie cuando trabajo para cuidarla.
13. Que me “castigue” cuando trabajo para cuidarla. Si por ejemplo yo la llevo y la recojo para ver a sus padres, y al montarse en el coche está borde o seca… eso no me parece bien.
14. Que no respete mi hombría y mi masculinidad. Que desafíe constantemente mi liderazgo y mi papel como hombre.
Esta es mi lista negra porque de verdad que yo no quiero tener una relación con alguien que me falta en estas cosas. Pero claro, yo soy yo y tú eres tú. Tú debes tener tu lista negra, y tú debes elegir TUS batallas.
Ahora bien, hay cosas que me parecen tonterías. Por ejemplo, ponerte muy serio por algo que ha hecho UNA vez.
Es muy importante la frecuencia y la cantidad de veces que una acción se ha repetido. Si tu pareja siempre te habla bien, pero de pronto un día al año te falta al respeto y te grita, pues tampoco le des mayor importancia. Dale un toque de atención, eso sí. Para que la acción en cuestión no se vuelva a repetir, pero más allá de eso, se comprensivo y pregunta qué le pasa, porque si ha sucedido una sola vez… no tiene mayor trascendencia.
Pero si, por ejemplo, tu pareja te grita habitualmente, entonces sí que tendrás que tomar medidas. E incluso plantearte que o bien:
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1. Tú, como hombre no te haces respetar y que tienes que tomar las riendas de tu dignidad.
2. Quizá hayas elegido mal y estés ante una persona tóxica que paga toda su frustración con la gente que le rodea, sin tener en consideración a nadie más que a sí misma.
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Las mujeres y la gestión
En un mundo ideal, las mujeres serían buenísimas organizando y liderando y los hombres seríamos extremadamente empáticos y buenos al leer las emociones. Pero en la vida real, normalmente te vas a encontrar que los hombres debemos mejorar nuestra empatía y lectura emocional y que las mujeres, en la práctica, no son muy buenas organizándose.
Espero no transmitirte con esto un enfoque machista.
No estoy diciendo, para nada, que una mujer no pueda ser buena organizando o liderando, lo que digo es que no es frecuente que estén entrenadas para ello. Y creo que, realmente, la culpa es nuestra, de los hombres, porque las consentimos desde niñas y las educamos para que ellas no tengan que hacer nada. En cualquier caso, sea por el motivo que sea… cuando una mujer llega a la edad adulta es muy frecuente que en gestión, y a la hora de organizarse sean un poco desastre.
Ejemplos de esto pueden ser:
1. Que se pierden con el coche y no saben llegar a un sitio. 2. Que llegan tarde a casi todos lados.
3. Que se dejan el móvil en casa. 4. Que se olvidan de cargar el móvil.
5. Que lo dejan en silencio sin darse cuenta.
6. Que llamas y no lo cogen y luego se olvidan de contestar.
7. Que no llevan la agenda bien organizada y es muy difícil hacer planes con cierta antelación.
8. Que no quieren salir de casa si hace mal tiempo.
Y una innumerable cantidad de etcéteras. Por supuesto, también hay hombres desastre, pero es estadísticamente menos frecuente y este libro es para ti, que eres hombre. Así que mi labor es hablarte sobre las mujeres.
Yo considero, que tu trabajo, como hombre, ante una mujer que tenga problemas de gestión u organización es doble:
1. Por un lado debes ser paciente y comprensivo entendiendo que ella nunca ha aprendido a hacerlo (porque no ha tenido necesidad, ya que todos los hombres le han malcriado en este tema).
2. Por otro lado debes ayudarla a que aprenda a gestionarse bien, porque si no, tu vida va a ser mucho más complicada, y ella no madurará ni aprenderá nunca a valerse sola. Y no es bueno, ni sano para una relación que ella dependa de ti. Tú debes contribuir al máximo a conseguir que ella sea independiente GRACIAS a su relación contigo. No al revés.
Cuando hablo de ser comprensivo, no estoy diciendo que toleres que ella haga lo que quiera, lo único que estoy diciendo es que no te enfades. Y mucho menos por algo que no le has dicho antes.
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Tienes que tener la paciencia que tendrías con una niña pequeña, porque literalmente es como una niña pequeña, puesto que de pequeña no le enseñaron a organizarse bien, y ahora tiene que aprender y retomar ese aprendizaje de nuevo. Estás ante una “alumna” que dejó los estudios de gestión y organización de niña. No te enfades, no asumas que debería ser capaz de valerse sola, no te cabrees porque se haya dejado el móvil en casa. Ella no es tonta, ni menos válida por hacer cosas de este tipo. Simplemente nunca ha tenido que aprender a hacerlo, porque la sociedad la ha sobreprotegido. Precisamente porque la sociedad es machista. Y tú ahora puedes y debes ayudarla.
El enfoque correcto sería:
1. Avisarle de que necesitas que cambie una actitud concreta. Por ejemplo, imagina que ella está acostumbrada a llegar siempre 10 minutos tarde y que nunca pase nada. Bien, pues tú le dices algo como: “cariño, necesito que llegues puntual, así que, a partir de ahora, vas a tener que organizarte mejor”.
2. Decirle que tiene tu ayuda si la necesita. Podrías comentarle que entiendes que, a lo mejor, al no haber tenido nunca la exigencia de hacerlo no sabe cómo organizarse mejor, y que si quiere tú la ayudas a hacerlo para que sepa gestionar su tiempo llegando puntual y sin prisas.
3. Si te pide ayuda, ayúdala. En el caso de la puntualidad, puedes ayudarla a calcular los tiempos para que le dé tiempo.
Una vez le dices todo esto, llega el momento de la verdad: quedar con ella a una hora y ver si llega puntual o no. Aquí la clave es comprobar si hay mejoría. No perfección. Si ella antes llegaba 10 minutos tarde y ahora llega 5, perfecto. Primera prueba conseguida y hay que felicitarle por haber mejorado y poner de su parte. Si antes llegaba 30 minutos tarde y ahora tarda 15, estupendo.
Esto es lo mismo que entrenar a un francotirador. Si el primer día se desviaba 3 metros y el segundo se desvía 2.5m. hay que estar contento porque está mejorando, ¿no? Un entrenador de tiro nunca se enfadaría porque no lo haga perfecto a la primera corrección. Simplemente tendría paciencia y estaría contento comprobando que cada día mejora un poco. Tú debes actuar igual, sea con el tema que sea que estés trabajando con ella.
Si ves avances, prémiala y hazle saber que va por muy buen camino y que estás orgulloso de ella. Debes ser paciente y entender que ella tardará varios días en poder llegar a la hora, porque lleva toda su vida llegando tarde.
Si el primer día llegaba 30 minutos tarde, el segundo llegará 15, el tercero 10, el cuarto 10, el quinto 5 y el sexto quizá ya llegue a la hora. Por supuesto esto que te digo es un ejemplo que yo me estoy inventando ahora, pero es una referencia para que entiendas el concepto. Si tú eres paciente y tienes en cuenta su progreso y la vas premiando cada vez que mejora, al final será una excelente gestora de su tiempo.
Ahora bien, ¿qué ocurre cuando después de haber hablado con ella, ella sigue haciendo mal las cosas (en el caso del ejemplo sería que vieras que sigue
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llegando tarde)? En ese caso, tendrás que tomar medidas y poner límites. En el caso de la impuntualidad, yo recomiendo lo siguiente.
1. Si después de haber hablado con ella, ella llega igual de tarde… cuando llegue, le dices que le dijiste que era importante que pusiera de su parte para llegar más puntual, que haciéndote esperar te falta al respeto y que no ha hecho ningún esfuerzo por mejorar… así que, el próximo día vas a poner límites. No te enfades. Dilo con cariño, pero siendo tajante.
2. El próximo día que quedéis, le adviertes de que vas a esperar sólo el 50% del tiempo que ella llegó tarde la última vez. Si llegó media hora tarde, espera sólo 15 minutos. Si llegó 20 minutos, espera sólo diez. Si llegó una hora tarde, espera sólo media. Y así sucesivamente.
3. Adviértela y enfatiza el hecho de que no vas a esperar más. Es decir, que si no cumple este horario máximo de retraso que tú le has puesto (el 50% del último retraso) te vas a ir sin ella. Recuerda que un hombre cumple su palabra para lo bueno, y para lo malo. Déjale muy claro que de verdad te vas a ir. Y que por favor, no te obligue a irte.
4. Como bien has podido imaginar, si llegado el momento, pasa el tiempo establecido (el 50% de su último retraso) y no aparece, te tienes que ir. Pero no sólo eso. Una cosa que yo recomiendo es que por escrito, y para añadir presión… le recuerdes haciendo el rodillo, que te vas a ir. Por ejemplo, imagina que habéis quedado a las 17:00 y que ella el último día llegó media hora tarde. Hoy tocaría esperar sólo 15 minutos. A las 16:00, puedes escribirle diciendo: cariño, recuerda que hemos quedado para
dentro de una hora. Cuando llegue la hora, si no está dile: cariño recuerda
que si no estás a y cuarto, me voy, por favor, date prisa. Cuando sean y 10,
dile: cariño, sólo quedan cinco minutos, si no estás aquí, me iré. Y cuando llegue la hora te vas. Y no sólo te vas, haces el plan que teníais pensado hacer juntos, pero solo. Ver una película, quedar con amigos, ir a pasear, ir de compras, lo que sea… pero hazlo solo.
Si es un plan al que ella puede ir por sus propios medios, y te escribe pasado un rato y te dice: ¡ya estoy!. Entonces puedes decirle: ok, cariño, pero yo ya me he ido, si quieres puedes venir en taxi o en autobús, o si no, nos vemos otro día, no pasa nada. Y que ella se busque la vida. Te tiene que dar igual.
Sé que estás pensando que esto puede llegar a ser algo muy extremo, pero es que si tú no marcas los límites nadie lo hará. Y que alguien llegue siempre media hora tarde y te haga esperar es intolerable, y una gran falta de respeto.
No debes permitir jamás que nadie juegue con tu tiempo y que asuma que su tiempo es más importante que el tuyo. Las faltas de respeto empiezan como algo pequeñito y acaban haciendo que la chica no te respete y que se vaya con otro tío que tenga el valor (por no decir los cojones) de ponerla en su sitio.
Lo mismo ocurre con cualquier otro problema de gestión. Sea lo que sea que ella haga mal, o gestione mal, si te afecta, debes educarla de la misma forma. Si dice que te llamará y no lo hace, si se olvida de cargar el móvil y luego no puedes contactarla a menudo y eso te vuelve loco, etc. Sea lo que sea que te perjudique, encárgate de que aprenda a ser “mayor” y adulta. Es bueno para ella y para ti.
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También te digo que esto hay que hacerlo cuando ya la relación está formalizada y asentada. Si sólo sois pareja desde hace un mes, te recomiendo esperar hasta llevar por lo menos 2 o 3 meses. Si tuvisteis una ruptura, y acabáis de retomarlo, espera un mes o dos hasta que las cosas se asienten. Y si en el pasado tú has cometido errores y aún no los has rectificado, entonces tampoco estás como para exigir nada. Te toca tragar y esperar.
Pero si llevas tiempo con tu pareja y las cosas van bien, es el momento de ayudarla a ser una persona adulta en todos los sentidos.
Si el impuntual o el desastre para organizarte eres tú… por favor, cambia. Tienes un problema, y no vas a ser atractivo ni tener éxito si tu vida es un caos de desorganización y falta de gestión. Te recomiendo que leas libros sobre el tema, y que intentes mejorar lo máximo posible en este tema.
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Las faltas de respeto
Al igual que con el caso de los problemas de gestión y mucho más necesariamente, cuando una chica te falte al respeto, tienes que poner límites y educarla para que no lo haga. La palabra educar es un poco fuerte pero no hay otra forma de expresarlo. Una persona que te falta al respeto es una maleducada, malcriada y sin civismo. Y cuando a una persona así le pones límites y le obligas con tus acciones a madurar y mejorar, la estás educando. En todo el sentido positivo del término.
Y te diré otra cosa más. Hacer esto por ella es un regalo. Es algo que luego te va a agradecer, porque hay que tener mucho valor, y hay que querer mucho a alguien para tomarse el tiempo y las molestias necesarias para estar ahí en todo el proceso y, con cariño, marcar límites para que aprenda y cambie hacia una actitud más madura.
Este es tu papel como hombre y como pareja suya. Y también para ti es importante porque refuerza tu autoestima y te hace expresar que tú vales y MERECES todo el respeto del mundo. Como cualquier otro ser humano.
No te ablandes, porque NADIE le hace un favor a una persona permitiéndole que vaya por la vida faltando al respeto a todo el que le rodea. Que no te dé pena, al contrario. Lo que debería darte pena es no poner límites. Porque si tú no le ayudas a tener límites y sigue así, perderá trabajos, perderá amig@s, te perderá a ti y difícilmente logrará sus metas en la vida.
En ocasiones es difícil saber o identificar cuándo alguien te está faltando al respeto.
Aquí te dejo una lista que creo que puede venirte bien tener como referencia. En ocasiones, si el tono al hacerlo es cariñoso o de humor, puede no ser una falta de respeto, al menos no muy grave. Y también hay que analizar si lo hace UNA vez, o si es algo que se repite con frecuencia. Pero deberían ser tarjetas “amarillas” las siguientes cosas:
1. Gritar o alzar la voz al decir algo, o al argumentar. Se pueden decir las cosas normal, con respeto y tranquilo.
2. Llegar tarde.
3. Marear a la otra persona para quedar, no ser claro al decir las cosas y esperar al último momento para confirmar una cita.
4. Cualquier tipo de insulto.
5. Cualquier tipo de indirecta despectiva, como por ejemplo: “sí, ya sabemos que tú con este tema no eres muy fino…” o “siempre estás con lo mismo, no hay quien te aguante”.
6. Hablarte sin cariño, cuando no has hecho nada por merecerlo. 7. Cualquier insulto o menosprecio a tus amig@s o familia.
8. Cortarte cuando hablas.
9. No escucharte al hablar y hacer otras cosas mientras.
10. Pegarte, empujarte o cualquier tipo de violencia física por pequeña que sea. 11. Reírse de lo que dices cuando estás en serio.
12. Que se vaya a mitad de conversación
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14. No contestarte por whatsapp cuando claramente tenía tiempo para hacerlo y leerlo.
15. Ponerse a mirar el móvil o la tele cuando le estás hablando.
Cualquiera de estas cosas son faltas de respeto para mí. Y supongo que para ti también. O como mínimo, digamos que no son agradables, ni justas, ¿a que no?