Como ya he dicho antes, y he repetido a lo largo de varios capítulos, hacer que ella se sienta deseada es importantísimo. Es un tercio de la relación, prácticamente. Así que en este capítulo voy a darte varias ideas para conseguir que ella se sienta muy deseada y sexy a tu lado. La idea es que tengas conceptos donde elegir para saber qué hacer cuando veas que ella no se siente suficientemente deseada.
1. Piropos. Un muy buen recurso a tener en cuenta es el hecho de verbalizar las cosas que te gustan y te excitan de ella. Son importantes las dos: lo que te gusta y lo que te excita. Algo te puede gustar por lo bonito del rasgo en sí, como sus ojos, su sonrisa, etc. O bien puede despertar tu lado más animal, como su escote, su culo, su vestido, sus pezones, su forma de mirar, etc. No te calles nada. Si ella se porta bien contigo, piropéala siempre que puedas.
2. Miradas. Una mirada penetrante de deseo tiene un impacto espectacular en la mente de una mujer. No te cortes. Seduce a tu pareja con la mirada y hazle sentir que la deseas al mirarla.
3. Contacto físico. Tocar a tu mujer, tanto romántica como sexualmente es otro elemento fundamental a tener en cuenta en una relación. Debes tocar a tu mujer con cariño y con deseo. Ambos registros son importantes. Si eres tímido o frío y te cuesta tocar y tener contacto físico con la gente, te recomiendo que lo trabajes día a día y que te dediques a intentar mejorar en ese área.
4. Regalos sexuales. Ya dije antes que regalar lencería es todo un acierto. Pero no sólo es útil regalar lencería. Puedes regalar cualquier juguete erótico, una noche de hotel para pasarla juntos, un viaje, un vestido que te excite y te llame la atención, un masaje, etc.
5. Cantidad de sexo y pasión en el mismo. Evidentemente, mucha cantidad de sexo hace sentir a una mujer muy deseada. Y si ese sexo es con mucha pasión, mejor. Cuanto más rutinario sea el sexo, menos deseada se sentirá ella. De hecho, agarrarla fuerte, “empujarla” contra la pared, o incluso atarla y probar cosas nuevas, son recursos que deberías tener muy en cuenta. A las mujeres, normalmente estas cosas les encantan. Y casi ningún hombre las hace.
Estas son sólo algunas ideas. Lo importante es que tú te comuniques bien con tu pareja y que te preocupes de hacer que ella se sienta realmente deseada.
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La intimidad y la privacidad
Una relación sana no debería tener intromisiones en la privacidad de cada uno, por ninguna de las dos partes.
Es decir que, por ejemplo ninguno debería mirar a escondidas el móvil o el ordenador de la otra persona, o estar revisando a qué números de teléfono se llama. O sin que la otra persona lo sepa, preguntar a amigos comunes qué ha hecho nuestra pareja un día u otro.
Nunca deberíamos permitir que este tipo de acciones ocurran por ninguna de las dos partes.
Es más, creo que cada cual debe tener su espacio y que nadie debe entrometerse en él. Aunque una persona esté en pareja, hay una dimensión de su vida que debe mantener a nivel personal, para sí misma, con sus pensamientos e ideas, con sus objetos y algunos secretos, que no afecten a la otra persona, pero que sean cosas personales, que no queremos compartir.
No es sano perder la individualidad por una pareja. No es sano tener que, patológicamente, compartirlo todo y no poder tener ningún espacio de intimidad dentro de la pareja.
Si te estás planteando inspeccionar su móvil, su Facebook, su ordenador, su correo electrónico, sus cuentas bancarias, sus armarios, sus facturas de móvil o cualquier efecto personal suyo, porque te da miedo que te esté engañando con otro hombre, te digo dos cosas:
1. En ningún caso está justificado hacer esto, a no ser que tengas información de extrema fiabilidad, que confirme que tu pareja te engaña, como por ejemplo, que una amiga común te haya dicho que vio a tu pareja besándose con un chico. Esta información debería ser MUY explícita, fiable y concreta, para que justificara una intromisión tan grave en la intimidad de tu pareja. E incluso en estos casos… no siempre es correcto proceder de esta manera.
2. La inmensa mayoría de las veces que una mujer engaña a un hombre es porque éste está dejando de darle a ella lo que necesita. Así que, antes de nada, en vez de patológicamente revisar sus cosas, piensa lo siguiente: ¿Le estoy dando yo todo lo que ella necesita? ¿Estoy haciendo mi parte? Si tú no haces tu parte, preocúpate de hacerlo, en vez de estar metiendo las narices donde no debes.
Si de verdad estás seguro de que haces bien tu parte, no debes temer que ningún otro hombre te haga sombra o te quite a tu chica, porque nadie puede competir contigo, puesto que tú tienes el amor, el enamoramiento y la complicidad de tu pareja construida durante mucho tiempo. Eso no se puede ver amenazado por nadie más si, como digo, ella no se siente insatisfecha en ninguno de los Tres Pilares.
Esto es muy parecido al mundo laboral. Un jefe no debe tener miedo de que un empleado se vaya de su empresa si le paga bien, le trata bien, se preocupa de que
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esté motivado, le hace sentir parte de un proyecto en el que se siente útil y necesario y si además, le da parte de las acciones de la empresa.
Pero claro, si el jefe trata mal a su empleado, no le paga a tiempo, además le paga poco, no le deja decidir nada, y le hace sentir como un inútil cada dos por tres… ese empleado dejará la empresa, seguro.
Preocúpate de ser BUEN novio, en vez de ser mal novio y luego estar al acecho a ver qué encuentras en su ordenador, o en su móvil.
Así mismo, tampoco veo lógico que ella se entrometa en ningún caso en tu privacidad. Y con esto tienes que ser muy tajante. Si tu pareja es de naturaleza celosa, tienes que poner especial atención en dejar claro que no vas a permitir que ella se entrometa en tu intimidad.
En general, creo que es conveniente que nunca asumas que la otra persona va a hacer algo mal antes de hacerlo. Es decir, que si tu pareja aún no ha mirado tus cosas, no la trates como si lo fuera a hacer, porque eso no es justo.
Pero si alguna vez ocurre, y te enteras, debes ser MUY claro y decir algo como esto:
“Cariño, esto que has hecho es totalmente intolerable. No voy a permitir que, nunca más, vuelvas a mirar mis cosas. Si te vuelvo a ver dudando de mí, hurgando en mis archivos o en mi móvil o desconfiando de mí así, te aviso ya, que se acabó. Esta es la primera y última vez que voy a tolerar una conducta de este tipo”
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