Lección de Escuela Sabática Para Adultos
HISTORIA DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Segunda Parte
Enero – Marzo, 2022
Historia del Antiguo Testamento, Segunda Parte
Publicado por:
Juan173 P.O. Box 17326 Indianapolis IN 46217
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Autora:
María José Delpino Traducción:
María José Delpino Analía Murúa Alfred Irizarry Editores
Alfred Irizarry Pradelina Sepúlveda Juan Pablo Alvarez
Publicado en Diciembre, 2021
**Esta escuela sabática fue confeccionada utilizando como base la versión original de los textos publicados por la Asociación Internacional de Escuela Sabática en 1888.
Escrituras de la versión Reina-Valera 1909, Reina Valera Gómez, de la Biblia.
Prefacio
Ningún hombre, mujer o joven puede alcanzar la perfección cristiana y descuidar el estudio de la palabra de Dios. Al escudriñar cuidadosa y atentamente Su palabra, obedeceremos el mandato de Cristo: “Escudriñen las Escrituras; porque en ellos pensáis que tenéis la vida eterna, y ellos son los que dan testimonio de mí ”. Esta búsqueda permite al alumno observar de cerca el Modelo divino, porque testifican de Cristo. El Patrón debe inspeccionarse con frecuencia y de cerca para poder imitarlo. A medida que uno se familiariza con la historia del Redentor, descubre en sí mismo defectos de carácter; su diferencia con Cristo es tan grande que ve que no puede ser un seguidor sin un gran cambio en su vida. Aún estudia, con ganas de ser como su gran Ejemplar; capta las miradas, el espíritu de su amado Maestro; al contemplarlo cambia.
“Mirando a Jesús, el autor y consumador de nuestra fe ". ...
La palabra de Dios, hablada al corazón, tiene un poder animador, y aquellos que inventen cualquier excusa para descuidarla, descuidarán las demandas de Dios en muchos aspectos. El personaje se deformará, las palabras y los actos un reproche a la verdad. El apóstol nos dice: “Toda la Escritura es dada por inspiración de Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Uno de los profetas de Dios exclama: "Mientras meditaba, el fuego ardía". Si los cristianos escudriñaran seriamente las Escrituras, más corazones arderían con las vívidas verdades allí reveladas. Sus esperanzas se iluminarían con las preciosas promesas colgadas como perlas a lo largo de las Sagradas Escrituras. Al contemplar la historia de los patriarcas, los profetas, los hombres que amaron y temieron a Dios y caminaron con Él, los corazones brillarán con el espíritu que animó a estos dignos. Mientras la mente se concentra en la virtud y la piedad de los santos hombres de la antigüedad.
fervoroso como para llegar a ser inteligente en el conocimiento de las Escrituras como para sobresalir en el estudio de las ciencias. Si se descuida cualquiera de las dos, deberían ser las lecciones de los seis días. Todo hombre, mujer y niño que profese Su nombre debe considerar religiosamente el mandato de nuestro Salvador. …
La oración de Cristo por sus discípulos fue:
"Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad". Si hemos de ser santificados mediante el conocimiento de la verdad que se encuentra en la palabra de Dios, debemos tener un conocimiento inteligente de Su voluntad allí revelada.
Debemos escudriñar las Escrituras, no simplemente apresurarnos a leer un capítulo y repetirlo, sin preocuparnos por entenderlo, sino que debemos excavar en busca de la joya de la verdad que enriquecerá la mente y fortalecerá el alma contra las artimañas y tentaciones del gran engañador.
Consejos Sobre la Obra de Escuela Sabática, págs. 17-19.
E.G. White.
Índice
Introducción. ... 7
Lección 1. Prueba de Fe. ... 9
Lección 2. Despreciando la primogenitura. ... 19
Lección 3. El Voto de Jacob. ...29
Lección 4: Jacob y el ángel. ... 37
Lección 5: Conspiración contra los justos. ... 47
Lección 6: La Consecuencia de Agradar a Dios. ... 55
Lección 7: José ante Faraón. ... 63
Lección 8: El cuidado de Dios por los justos. ... 71
Lección 9: La Esclavitud en Egipto... 81
Lección 10: Moisés y su Obra. ... 89
Lección 11: Moisés Enviado a Egipto. ... 99
Lección 12: Los Requerimientos de Dios para Israel. ... 109
Lección 13: “Representantes de Dios en la Tierra”. ... 119
Introducción.
En el semestre anterior estudiamos la Historia bíblica en orden cronológico, desde la Creación, hasta la destrucción de Sodoma. En este trimestre continuaremos con esta secuencia histórica. La vida de los patriarcas, seguirá siendo analizada, con la finalidad de que, en el registro de sus experiencias, podamos visualizar lecciones que contribuirán a nuestro desarrollo espiritual.
Obedeciendo al consejo que se nos entrega en el evangelio de Juan, Capítulo 5, versículo 39, donde dice: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”, emprendemos la tarea de poner todo el esfuerzo necesario para dedicar tiempo al estudio de las Escrituras, pues evidentemente, comprendemos que esta labor tiene una influencia vital para la prosperidad del ser humano, y la historia ha confirmado que aquellos que estudian diligentemente la palabra de Dios y la obedecen, llegan a poseer un intelecto fuerte y solidez de carácter.
Les invitamos a estudiar estas maravillosas historias, en donde la vida de los hombres se conecta directamente con la voluntad divina. Y podemos ver al Único Dios Verdadero, en Su amor infinito, buscando a la humanidad caída, obrando en la vida de una raza perdida, y entregando esperanza a todo aquel que decide humillarse y someterse a su autoridad.
La Autora.
"Procura presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa rectamente la
palabra de verdad"
2ª de Timoteo 2:15.
Lección 1. Prueba de Fe.
Sábado 1 de enero del año 2022.
Versículo para memorizar: “Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe”. 1ª de Juan 5:4.
Lectura Recomendada: Génesis capítulo 22. Historia de los Patriarcas y Profetas, capítulo 12 (última parte) y capítulo 13, E.G. White.
Comenzaremos el estudio de esta lección hablando de Abraham, el patriarca, de quien el que entiende los pensamientos y sopesa a los hombres, dice: “Lo he conocido”.
Abraham, recibió el honor de ser el padre del pueblo por medio del cual todas las naciones de la tierra serían bendecidas, pueblo que durante siglos fue guardián de la verdad de Dios para el mundo. El Señor lo escogió y lo juzgó digno de que de su descendencia, en el futuro, naciera el Mesías prometido.
Mas de mil almas formaban parte de la familia de Abraham, pues encontraban un hogar en su campamento, siendo inducidos, por sus enseñanzas, a adorar al único Dios verdadero; y allí, como en una escuela, recibían instrucciones para ser representantes de la verdadera fe.
Sobre Abraham pesaba una gran responsabilidad.
En la antigüedad el padre era el jefe y el sacerdote de su propia familia, y ejercía autoridad sobre sus hijos, aun después de casados. Sus descendientes lo consideraban como su jefe, tanto en asuntos religiosos como en lo secular. Abraham perpetuó este sistema patriarcal de gobierno, para preservar el conocimiento de Dios.
Abraham trataba de evitar que los habitantes de su campamento se mezclaran con los paganos y participaran en sus prácticas idólatras; pues sabía muy bien que la familiaridad con el mal iría corrompiendo insensiblemente los sanos principios. Era cuidadoso en hacer comprender a los suyos la majestad y gloria del Dios viviente como único
objeto del culto, excluyendo toda forma de religión falsa.
Era necesario construir una barrera contra la idolatría de la época, que se propagaba por doquier.
Educaba a los padres de familia, y sus métodos de gobierno eran puestos en práctica en las casas que ellos presidían.
El patriarca moraba en Beerseba rodeado de prosperidad y honor. Era muy rico y los soberanos de aquella tierra le honraban como a un príncipe poderoso.
Miles de ovejas y vacas cubrían la llanura que se extendía más allá de su campamento. Por doquiera estaban las tiendas de su séquito para albergar centenares de siervos fieles.
De Abraham está escrito que “fue llamado amigo de Dios,” “padre de todos los creyentes” (Santiago 2:23;
Romanos 4:11). El testimonio de Dios acerca de este fiel patriarca es: “Oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes”. Y en otro lugar dice: “Yo lo he conocido, sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abraham lo que ha hablado acerca de él” (Génesis 26:5;
18:19).
Preguntas para dialogar.
1.- ¿Cuál era el carácter de Abraham? Génesis 26:5.
2.- La influencia de sus primeras compañías ¿Fueron favorables para la formación de tal carácter? Josué 24:2.
3.- ¿Por qué razón Abraham fue considerado justo?
Romanos 4:3.
Lección 1. Prueba de Fe
4.- ¿Qué podrá hacer la fe verdadera? Gálatas 5:6; 1ª Juan 5:4.
La fe genuina siempre obra por amor. Cuando miráis al Calvario, no es para aquietar vuestra alma en el incumplimiento del deber, no es para disponernos a dormir, sino para crear fe en Jesús, fe que obrará, purificando el alma de todo el fango del egoísmo. Cuando nos aferramos a Cristo por la fe, nuestra obra acaba de comenzar. Todo hombre tiene hábitos corruptos y pecaminosos que deben ser vencidos mediante una lucha intensa. Se requiere que toda alma pelee la batalla de la fe.
Si uno es un seguidor de Cristo, no puede ser áspero en su trato, no puede ser duro de corazón, desprovisto de simpatía. No puede ser vulgar en su lenguaje, no puede estar lleno de pomposidad y estima propia. No puede ser despótico, ni puede usar palabras ásperas, censurar y condenar.
La obra del amor surge de la obra de la fe. La religión de la Biblia significa trabajo constante. “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”
(Mateo 5:16). "Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, porque Dios es el que produce en vosotros, tanto el querer como el hacer por su buena voluntad" (Filipenses 2:12, 13). Debemos ser celosos de buenas obras, ser cuidadosos de hacer buenas obras. Y el Testigo Fiel Verdadero dice: Conozco tus obras.
Si bien es cierto que nuestras diligentes actividades en sí mismas no asegurarán la salvación, también es cierto que la fe que nos une a Cristo impulsará el alma a la actividad.
Manuscrito 16, año 1890 (párr. 16-18), E.G. White.
Abraham, no traicionó la verdad por motivos egoístas.
Guardó la ley y se condujo recta y justamente. Y no sólo temió al Señor, sino que también cultivó la religión en su hogar.
Instruyó a su familia en la justicia. La ley de Dios fue la norma de su hogar.
La promesa de un hijo.
Abraham recibió la promesa de un hijo, pero hubo un tiempo de tardanza para probar su fe en el poder de Dios.
El patriarca fracasó en la prueba, pues no esperó el cumplimiento de la palabra de Dios a Su tiempo y a Su manera.
La poligamia era común en el entorno, y algunos dejaron de considerarla un pecado, sin embargo, violaba la ley de Dios, destruyendo la santidad.
Sara sugirió un plan, e introdujo la poligamia en su familia, entregando a su sierva Agar, como segunda esposa a Abraham, quien dio a luz a Ismael. Esto trajo perturbación sobre su casa, ya que destruyó la paz familiar, y acarreó un gran mal a las generaciones futuras. (Véase Génesis 16).
Al paso del tiempo, cuando Abraham tenía 99 años, se le repitió la promesa de un hijo, y se le aseguró que el futuro heredero sería hijo de Sara.
La promesa se cumplió y el campamento se llenó de felicidad, al fin, después de la más larga espera, se hizo realidad la esperanza en el nacimiento de Isaac. El Cielo parecía haber coronado de bendiciones la vida La instrucción impartida a Abraham respecto a la santidad de la relación matrimonial, es una lección para todas las edades. Declara que los derechos y la felicidad deben resguardarse cuidadosamente, aun a costa de un gran sacrificio. Abraham y Sara desconfiaron del poder de Dios, y este error fue la causa del matrimonio con Agar. Dios había llamado a Abraham para que fuese el padre de los fieles, y su vida había de servir como ejemplo de fe para las generaciones futuras. Pero su fe no había sido perfecta. Había manifestado desconfianza para con Dios al ocultar el hecho de que Sara era su esposa, y también al casarse con Agar.
Lección 1. Prueba de Fe
Una prueba mayor.
El patriarca fue sometido a la mayor prueba que se le haya impuesto jamás a algún hombre, de modo que pudiese alcanzar la norma más elevada. La orden fue expresada con palabras que debieron torturar angustiosamente el corazón de aquel padre:
“Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre
uno de los montes que yo te diré”. Génesis 22:2.
Abraham, en el pasado, había dejado atrás su pasado y el país de su parentela, caminando errante hacia la tierra que sería su heredad, obedeciendo por fe. Además, esperó por mucho tiempo el nacimiento del heredero prometido.
Y por mandato de Dios, desterró a su hijo Ismael.
Pero, cuando el hijo tan anhelado, entraba en la edad viril, se enfrentó a la gran prueba. Se le ordenó que con su propia mano derramara la sangre de ese hijo, lo cual parecía realmente espantoso.
Este día fue el más largo en la vida de Abraham.
Mientras su hijo y los siervos dormían, él pasó la noche en oración, esperanzado de que algún mensajero celestial le dijera que el joven podía regresar sano y salvo a su madre.
Mas su alma torturada no recibió alivio. Pasó otro largo día y otra noche de humillación y oración, mientras la orden que lo iba a dejar sin hijo resonaba en sus oídos. Satanás estaba muy cerca de él susurrándole dudas e incredulidad;
pero Abraham rechazó sus sugerencias. Cuando comenzaba el tercer día, miró hacia el norte y vio la señal prometida, una nube de gloria, que cubría el monte Moria, y comprendió que la voz que le había hablado procedía del cielo.
Abraham no murmuró contra Dios, sino que fortaleció su alma espaciándose en las evidencias de Su bondad y Su fidelidad. Isaac era el hijo de un milagro, y ¿no podía devolverle la vida el poder que se la había dado? Mirando más allá de lo visible, comprendió la divina palabra,
“considerando que aun de entre los muertos podía Dios resucitarle” (Hebreos 11:19).
En el sitio indicado construyeron el altar. Entonces, con voz temblorosa, Abraham reveló a su hijo el mensaje divino. Con terror y asombro Isaac se enteró de su destino;
pero no se resistió.
Habría podido escapar a esta suerte, ya que su anciano padre, agobiado de dolor, y cansado por la lucha de aquellos tres días terribles, no habría podido oponerse a la voluntad del joven vigoroso. Pero desde la niñez se le enseñó a Isaac a obedecer pronta y confiadamente, y cuando se le reveló el propósito de Dios, lo aceptó con sumisión voluntaria.
Participaba de la fe de Abraham, y consideró como un honor el ser llamado a dar su vida en holocausto a Dios. Con ternura trató de aliviar el dolor de su padre, y animó sus debilitadas manos para que ataran las cuerdas que lo sujetarían al altar.
Se dijeron las últimas palabras de amor, derramaron las últimas lágrimas, y se dieron el último abrazo. El padre levantó el cuchillo para dar muerte a su hijo, pero repentinamente su brazo es detenido.
¡Un ángel del Señor! por fin, un ángel habla desde el cielo y dice:
“Abraham, Abraham.”… “No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; que ya conozco que temes a Dios, pues que no me rehusaste tu hijo, tu único” (Génesis 22:11,12).
Lección 1. Prueba de Fe
Entonces Abraham vio un carnero a sus espaldas, y en seguida lo trajo y lo ofreció “en lugar de su hijo.” Lleno de felicidad y gratitud, Abraham dio un nuevo nombre a aquel lugar sagrado y lo llamó “Jehová Yireh,” o sea, “Jehová proveerá” (Génesis 22:13,14).
Preguntas para dialogar (Leer Génesis 22:1-18).
1.- ¿Qué hizo el Señor para probar la fe de Abraham?, y
¿cómo obedeció Abraham?
2.- ¿Cuánto tiempo viajaron antes de llegar al lugar?
3.- ¿Qué le dijo Isaac a su padre mientras iban juntos al lugar del sacrificio?, y ¿cuál fue la respuesta de Abraham?
4.- Cuando llegaron al lugar, ¿qué hizo Abraham?
5.- ¿Hasta dónde procedió para matar a Isaac?, y ¿cómo se le impidió completar el sacrificio?
6.- ¿Qué dijo el ángel del Señor que se había podido probar?
7.- ¿Cómo se cumplieron las palabras de Abraham, de que Dios se proveería de un cordero?
8.- ¿Qué promesa hizo el Señor ya que Abraham había obedecido?
En el monte Moria Dios renovó su pacto con Abraham y confirmó con un solemne juramento la bendición que le había prometido a él y a su simiente por todas las generaciones futuras.
“Por mí mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto has hecho esto, y no me has rehusado tu hijo, tu único;
bendiciendo te bendeciré, y multiplicando multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo, y como la arena que está a la orilla del mar; y tu simiente poseerá las puertas de sus enemigos: en tu simiente serán benditas todas las gentes de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz” (Génesis 22:16-18).
La realidad del Evangelio.
La finalidad del sacrificio de Isaac era grabar la realidad del Evangelio en la mente de Abraham, así como para probar su fe. La agonía que sufrió durante la terrible prueba le llevó a comprender la grandeza del sacrificio hecho por el Dios infinito en favor de la redención del hombre. Ninguna otra prueba podría haberle causado tanta angustia como aquella en la que debía ofrecer en sacrificio a su único hijo.
El único Dios verdadero, entregó a su Hijo para que muriera en la agonía y la vergüenza. A los ángeles que presenciaron la humillación y la angustia del Hijo de Dios, no se les permitió intervenir como en el caso de Isaac. No hubo voz que clamara: “¡Basta!” El Rey de la gloria dio su vida para salvar a la raza caída. ¿Qué mayor prueba se puede dar del infinito amor y de la compasión de Dios?
Lección 1. Prueba de Fe
Preguntas para dialogar.
1.- ¿Qué hizo que esta fuera una peculiar prueba de fe de Abraham? Génesis 22:2; Hebreos 11:17,18.
2.- ¿Qué creía Abraham que Dios era capaz de hacer?
Hebreos 11:19.
3.- ¿Qué demostró este acto en relación con la fe de Abraham? Santiago 2:21,22.
4.- ¿Qué título maravilloso obtuvo Abraham? Santiago 2:23.
5.- ¿Quién puede compartir esta bendición? Gálatas 3:6-7.
El apóstol Santiago vio los peligros que surgirían al presentar el tema de la justificación por la fe, y se esforzó por demostrar que la fe genuina no puede existir sin las obras correspondientes… Por tanto, esta fe genuina realiza una obra genuina en los creyentes. La fe y la obediencia producen una experiencia sólida y valiosa.
Existe una creencia que no es fe salvadora. La palabra declara que los demonios creen y tiemblan. La supuesta fe que no obra por amor ni purifica el alma no justificará a ningún hombre. “Vosotros veis”, dice el apóstol, “pues, cómo el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe”. Abraham creyó a Dios. ¿Cómo sabemos que creyó? Sus obras testificaron del carácter de su fe, y su fe le fue contada por justicia.
Necesitamos hoy la fe de Abraham, para iluminar las tinieblas que nos rodean, que impiden que nos lleguen los dulces rayos del amor de Dios y que detienen nuestro crecimiento espiritual. Nuestra fe debiera ser fecunda en
buenas obras; pues la fe sin obras es muerta. Cada deber cumplido, cada sacrificio hecho en el nombre de Jesús, produce una recompensa enorme. En el mismo acto del deber, Dios habla y nos da Su bendición.
Signs of the Times, 19 de mayo de 1898 (párr. 7-9), E.G. White.
Enseñanza para las familias.
Un hogar piadoso bien dirigido constituye un argumento poderoso en favor de la religión cristiana, un argumento que el incrédulo no puede negar. Todos pueden ver que una influencia obra en la familia y afecta a los hijos, y que el Dios de Abraham está con ellos. Si los hogares de los profesos cristianos tuviesen el debido molde religioso, ejercerían una gran influencia en favor del bien. Serían, ciertamente, “la luz del mundo.” El Dios del cielo habla a todo padre fiel por medio de las palabras dirigidas a Abraham: “Porque yo lo he conocido, sé que mandará a sus hijos, y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia, y juicio, para que haga venir Jehová sobre Abrahán lo que ha hablado acerca de él”.
Muchos están perdiendo el camino correcto, como consecuencia de pensar que deben subir al cielo, que deben hacer algo para merecer el favor de Dios. Buscan mejorarse a sí mismos con sus propios esfuerzos sin ayuda. Esto nunca lo podrán lograr. Cristo abrió el camino al morir nuestro sacrificio, al vivir nuestro ejemplo, al convertirse en nuestro gran sumo sacerdote. Él declara: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Si por nuestro propio esfuerzo pudiéramos avanzar un paso hacia la escalera, las palabras de Cristo no serían verdaderas. Pero cuando aceptamos a Cristo, las buenas obras aparecerán como evidencia fructífera de que estamos en el camino de la vida, que Cristo es nuestro camino y que estamos hollando el verdadero camino que conduce al cielo.
Review & Herald, 4 de noviembre de 1890 (párr. 9), E.G.
White.
Lección 2. Despreciando la primogenitura.
Sábado 8 de enero del año 2022.
Versículo para memorizar: “Porque no por la ley fue dada la promesa a Abraham o a su simiente, que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe”. Romanos 4:13.
Lectura Recomendada: Génesis capítulo 24. Historia de los Patriarcas y Profetas, capítulo 15 y 16, E.G. White.
En la lección anterior comprendimos que Abraham tuvo una estrecha relación con el Creador y que, por su fidelidad, se le entregaron maravillosas promesas. El patriarca llegó a comprender profundamente el plan de redención, luego de que se le exigiera sacrificar a Isaac, su amado hijo.
La descendencia de Abraham sería el pueblo que Dios había escogido para preservar su ley en esta tierra, por tanto, era sumamente importante que Isaac se uniera en matrimonio con una mujer temerosa de Jehová.
La elección de la esposa de Isaac.
En tiempos antiguos, los padres se encargaban del compromiso matrimonial de sus hijos, pero entre el pueblo de Dios, no se exigía a nadie que se casara con alguien a quien no pudiesen
amar. Los hijos confiaban plenamente en el criterio de sus padres piadosos y experimentados.
Isaac fue
sumamente honrado por Dios, al ser hecho
heredero de las promesas por las cuales sería bendecida la tierra; sin embargo, a la edad de cuarenta años, se sometió
al juicio de su padre cuando envió a Eliezer, un servidor experto y piadoso, a buscarle esposa. Y el resultado de este matrimonio, que nos es presentado en las Escrituras, es un tierno y hermoso cuadro de la felicidad doméstica: “Y la introdujo Isaac a la tienda de su madre Sara, y tomó a Rebeca por mujer; y la amo: y se consoló Isaac después de la muerte de su madre” (Génesis 24:67).
Los detalles de esta interesante historia los puedes encontrar en el capítulo 24 de Génesis.
¿Qué edad tenía Isaac cuando se casó? Génesis 25:20
¡Qué contraste entre la conducta de Isaac y la de la juventud de nuestro tiempo, aun entre los que se dicen cristianos! Los jóvenes creen con demasiada frecuencia que la entrega de sus afectos es un asunto en el cual tienen que consultarse únicamente a sí mismos, un asunto en el cual no deben intervenir ni Dios ni los padres. Mucho antes de llegar a la edad madura, se creen competentes para hacer su propia elección sin la ayuda de sus padres. Suelen bastarles unos años de matrimonio para convencerlos de su error; pero muchas veces es demasiado tarde para evitar las consecuencias perniciosas. La falta de sabiduría y dominio propio que los indujo a hacer una elección apresurada agrava el mal hasta que el matrimonio llega a ser un amargo yugo. Así han arruinado muchos su felicidad en esta vida y su esperanza de una vida venidera.
Lección 2. Despreciando la primogenitura Los hijos de Isaac y la primogenitura.
Dios le reveló a Rebeca, la esposa de Isaac, a través de un ángel, que tendría dos hijos, y que ambos serían jefes de poderosas naciones, pero que uno de ellos sería más grande que el otro, y que el menor sobrepasaría al mayor.
Preguntas para dialogar (Leer Génesis 25:26-34).
1.- ¿Qué edad tenía Isaac cuando sus dos hijos nacieron?, y
¿cómo se llamaban?
2.- ¿Qué diferencia había entre de ellos?, y ¿cómo los consideraban sus padres?
3.- ¿Qué tenía Jacob cuando llegó Esaú un día de caza?
4.- ¿Qué le dijo Esaú a Jacob?, y ¿qué respondió Jacob?
5.- ¿Cómo razonó Esaú sobre su primogenitura?
6.- ¿Qué transacción hicieron los dos hermanos?
Los hijos de Isaac, Esaú y Jacob, presentaban caracteres muy diferentes. Esaú, el mayor, se deleitaba en la complacencia propia y en el presente, siendo el hijo
favorito de su padre quien se sintió atraído por la osadía y fuerza de este.
Jacob, al contrario, era reflexivo, aplicado y cuidadoso, con su vista en el futuro, se ocupaba en cuidar los rebaños, labrar la tierra y ayudar a su madre. Su afecto profundo y fuerte, y, su gentil e
infatigable atención le llevaron a ser el hijo predilecto de Rebeca.
Las promesas hechas a Abraham y confirmadas a su hijo eran miradas por Isaac y Rebeca como la meta suprema de sus deseos y esperanzas.
Esaú y Jacob conocían las promesas hechas a Abraham, de las cuales el primogénito sería el heredero. Se les había enseñado a considerar la primogenitura como asunto de gran importancia, porque no sólo abarcaba la herencia de las riquezas terrenales, sino también la preeminencia espiritual.
El que la recibía debía ser el sacerdote de la familia; y de su linaje descendería el Redentor del mundo. Pero también pesaban sobre esta bendición grandes responsabilidades. Principalmente, el primogénito debía obedecer Dios y consultar su voluntad en todo tipo de asunto.
¿Cómo consideraba Esaú su primogenitura?, y ¿en qué medida la valoraba?
Lección 2. Despreciando la primogenitura Esaú desprecia la primogenitura.
Pero Esaú consideró que la primogenitura no valía más que un plato de comida, que satisfizo su necesidad en ese momento. Al renunciar a ella, sintió alivio. Ahora era libre;
podría hacer lo que se le antojara.
¡Cuántos aun hoy día, por este insensato placer, mal llamado libertad, venden su derecho a una herencia pura, inmaculada y eterna en el cielo!
Esaú se había casado con 2 mujeres idolatras, violando el pacto de no unirse con los idolatras, y claramente su carácter no era el propicio para ser el heredero de la promesa. Pero Isaac, su padre, a pesar de esto, aún estaba decidido a otorgarle la primogenitura.
Isaac, estando anciano y ciego, decidió no dilatar el asunto, y planificó una ceremonia secreta, debido a la oposición de Rebeca y de Jacob. Era costumbre hacer un festín para tal ocasión, así que mandó a Esaú: “Sal al campo, y cógeme caza; y hazme un guisado, ... para que te bendiga mi alma antes que muera” (Génesis 27:7).
Rebeca se anticipó recordando lo que el ángel le había dicho en el pasado. Isaac estaba en peligro de desagradar al Señor y de excluir a su hijo menor de la posición a la cual Dios le había llamado. En vano había tratado de razonar con Isaac, por lo cual inventó una artimaña. Y así, instó a Jacob a obrar inmediatamente y le aseguró que si obedecía sus instrucciones obtendría la bendición, como Dios lo había prometido.
Jacob no aprobó la idea inmediatamente, pues engañar a su padre le causaba mucha aflicción. Le parecía que un pecado tal le traería maldición. Pero cedió a hacer lo que su madre le sugería. No era su intención mentir, pero estando frente a su padre, ya no dio
pie atrás, y terminó valiéndose de un engaño para obtener la codiciada bendición.
Habiéndose retirado Jacob de la tienda de su padre, entró Esaú, quien anhelaba conseguir las bendiciones terrenales, a pesar de las protestas de su hermano y de haber vendido deliberadamente su primogenitura mediante un trueque.
Esaú quedó destrozado y se despertó en él toda la fuerza de su naturaleza impetuosa y apasionada, y su dolor e ira fueron terribles. Gritó con intensa amargura:
“¡Bendíceme también a mí, padre mío!”. Pero su dolor no provenía de que estuviese convencido de haber pecado; él no deseaba reconciliarse con Dios, solo estaba desesperado por las consecuencias de su pecado.
Hay muchos que no entienden la naturaleza verdadera del arrepentimiento. Gran número de personas se entristecen por haber pecado, y aun se reforman exteriormente, porque temen que su mala vida les acarree sufrimientos. Pero esto no es arrepentimiento en el sentido bíblico. Lamentan la pena más bien que el pecado. Tal fue el dolor de Esaú cuando vio que había perdido su primogenitura para siempre.
El Camino a Cristo, pág. 23, E.G. White.
Lección 2. Despreciando la primogenitura Preguntas para dialogar.
1.- ¿Qué lenguaje se utiliza con respecto al proceder de Esaú? Hebreos 12:16.
2.- ¿Cómo se sintió Esaú después con respecto a las bendiciones de su primogenitura? Hebreos 12:17.
3.- ¿Pudo recuperar Esaú la primogenitura? ¿por qué?
Hebreos 12:17.
4.- Relata, en resumen, las circunstancias. Génesis 27:1-40.
Jacob y Rebeca triunfaron, pero la consecuencia de este engaño les trajo desdicha y aflicción. Al igual que Sara, decidieron actuar en lugar de esperar que Dios obrara cumpliendo su promesa, a su debido tiempo.
Desde entonces, madre e hijo se separaron ¡Cuánto dolor debió sentir Rebeca al perder a su hijo predilecto!
Jacob se sintió agobiado por la condenación propia.
Había pecado contra su padre, contra su hermano, contra su propia alma, y contra Dios. Esto le acarreó una larga vida de arrepentimiento, y recordaba su proceder en años posteriores, cuando la mala conducta de sus propios hijos oprimía su alma.
Bendiciones de la primogenitura espiritual.
Con la primogenitura espiritual estaba unida la temporal, que le daría el gobierno de la familia y una porción doble de las riquezas de su padre. Estas eran bendiciones que Esaú podía valorar.
Preguntas para dialogar.
1.- ¿Cuál es la exhortación que se nos hace al respecto?
Hebreos 12:14-17.
2.- Si somos hijos de Abraham, ¿cuál es nuestra primogenitura? Romanos 4:13; Colosenses 1:12; 1ª Juan 3:1, 2.
3.- ¿A través de qué somos herederos de la promesa de redención? Colosenses 1:13, 14.
4.- ¿Qué dice el Espíritu por medio de Pablo, de aquel que desprecia su primogenitura celestial? Hebreos 10:28, 29.
5.- ¿Cómo podemos hacer esto? Ejemplo 2ª de Timoteo 4:10.
Lección 2. Despreciando la primogenitura
6.- ¿Qué puedes decir de la condición en la que deliberadamente se cambia el interés por la sangre de Cristo y su esperanza de vida eterna, por un poco de disfrute presente? Hebreos 10:29-31.
Las Escrituras llama a Esaú “profano”, quien representa a aquellos que menosprecian la redención comprada para ellos por Cristo, y que están dispuestos a sacrificar su herencia celestial a cambio de las cosas perecederas de la tierra, diciendo:
El término "primogenitura" denota los privilegios especiales que pertenecen al primogénito. Entre ellos estaba el de tener una porción doble de la herencia, y que debía suceder a cualquier posición que ocupara su padre. Entre los judíos, el primogénito era considerado como especialmente dedicado a Dios; y como el pueblo judío era el pueblo elegido por Dios, y la nación judía era la iglesia de aquel tiempo, puede concluirse con justicia que se consideraba que las bendiciones espirituales especiales eran parte de esa primogenitura.
“Comamos y bebamos, porque mañana moriremos” (1ª Corintios 15:32).
¡Cuántos, aun entre los que profesan ser cristianos, se aferran a goces perjudiciales para la salud que entorpecen la sensibilidad del alma! Cuando se les presenta el deber de limpiarse de toda inmundicia del espíritu y de la carne, perfeccionando la santidad en el temor de Dios, se ofenden. Ven que no pueden retener esos placeres perjudiciales, y al mismo tiempo alcanzar el cielo, y como la senda que lleva a la vida eterna les resulta tan estrecha, deciden a no seguir en ella.
Millares de personas están vendiendo su primogenitura para satisfacer deseos sensuales.
Sacrifican la salud, debilitan las facultades mentales, y pierden el cielo; y todo esto por un placer meramente temporal, por un deleite que debilita y degrada. Así como Esaú despertó para ver la locura de su cambio precipitado cuando era tarde para recobrar lo perdido, así les ocurrirá en el día de Dios a los que han cambiado su herencia celestial por la satisfacción de placeres egoístas.
Historia de los Patriarcas y Profetas, pág. 162, E.G. White.
Lección 3. El Voto de Jacob.
Sábado 15 de enero del año 2022.
Versículo para memorizar: “Cuando prometieres voto a Jehová tu Dios, no tardarás en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y habría en ti pecado”.
RV1909. Deuteronomio 23:21.
Lectura Recomendada: Génesis capítulos 27 y 28. Historia de los Patriarcas y Profetas, capítulo 17, E.G. White.
En la lección anterior vimos que los hijos de Isaac, Jacob y Esaú, eran muy diferentes en carácter y proceder.
Isaac tenía una notable preferencia por el mayor, más el hijo predilecto de Rebeca era Jacob.
Jacob, el menor, anhelaba la primogenitura, fijando su mirada en el futuro anhelaba la bendición espiritual que había en ella, más Esaú no apreciaba esto, sino que su vista estaba posada en el presente y solo le importaban las cosas tangibles.
Dios había revelado que el menor prevalecería sobre el mayor y que, por lo tanto, era Jacob quien sería el heredero de las promesas que antaño se le habían hecho a Abraham.
Pero Isaac cegado por el amor a su hijo mayor no consideró esto, a pesar de que su esposa constantemente, le hacía recuerdo de la revelación divina.
La humanidad de Rebeca y Jacob se interpusieron para resolver el asunto y todo esto terminó de una triste manera. Mediante el engaño, Jacob obtuvo la bendición de su padre correspondiente a la primogenitura, pero el costo del engaño fue demasiado grande y desde entonces no volvió a ver a su amada madre, ni pudo enterrarla cuando ella falleció. Asimismo, Rebeca, se privó de vivir junto a su amado hijo, y murió sin volver a ver su rostro.
Las consecuencias del engaño.
Jacob salió fugitivo de la casa de su padre; llevando la bendición paterna, siendo heredero de la promesa y el pacto, se le mandó que busque esposa en Mesopotamia, entre la familia de su madre.
Sin embargo, Jacob emprendió su solitario viaje con un corazón profundamente acongojado. Dominado por su remordimiento y timidez, trató de evitar a los hombres, para no ser hallado por su airado hermano. Temía haber perdido para siempre la bendición que Dios había tratado de darle, y Satanás estaba listo para atormentarlo con sus tentaciones. Se sentía desechado, y sabía que toda
esta tribulación había venido sobre él por su mal proceder.
Las tinieblas de la desesperación oprimían su alma, y apenas se atrevía a orar. Sin embargo, estaba tan completamente solo que sentía como nunca antes la necesidad de la protección de Dios. Llorando y con profunda humildad, confesó su pecado, y pidió que se le diera alguna evidencia de que no estaba completamente abandonado. Su corazón agobiado no encontraba alivio.
Había perdido toda confianza en sí mismo, y temía haber sido desechado por el Dios de sus padres.
Preguntas para dialogar (Leer Génesis 27:35-45).
1.- ¿Fue honorable lo que hizo Jacob?
2.- ¿Cuál es el significado del nombre “Jacob”?
Lección 3. El Voto de Jacob
3.- ¿Cómo consideraba Esaú a Jacob por su comportamiento en la obtención de la primogenitura?
4.- ¿Qué se propuso hacer Esaú?
5.- ¿Qué le aconsejó a Jacob su madre?, y ¿qué le dijo que tenía que hacer?
6. ¿En cuántos años se extendieron los "pocos días"? Génesis 31:38.
La visión de la escalera que tocaba el cielo.
Jacob, cansado del viaje, se recostó donde pudo, en el suelo, usando una piedra para apoyar su cabeza. Y estando dormido vio una escalera, clara y reluciente, apoyada en tierra, y con su extremo superior tocaba el cielo (ver Génesis 28). Vio que ángeles subían y descendían por ella y que en lo alto de ella estaba el Señor de la gloria, y oyó su voz desde los cielos, diciendo: “Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac… Todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu simiente” (Génesis
Pero Dios no abandonó a Jacob. Su misericordia alcanzaba todavía a su errante y desconfiado siervo.
Compasivamente el Señor reveló a Jacob precisamente lo que necesitaba: un Salvador. Había pecado; pero su corazón se llenó de gratitud cuando vio revelado un camino por el cual podría ser restituido a la gracia de Dios.
Historia de los Patriarcas y Profetas, pág. 164, E.G. White
28:13-14). La promesa que había sido dada a Abraham y a Isaac, ahora se le dio a Jacob.
Además, el Señor, viendo su soledad y tribulación, lo consoló y estímulo, diciendo: “Yo estoy contigo, te guardaré dondequiera que vayas y volveré a traerte a esta tierra, porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho” (Génesis 28:15).
Preguntas para dialogar (Leer Génesis 28:10-22).
1.- ¿Qué tipo de lugar tuvo para dormir Jacob una noche de su viaje?
2.- ¿Qué sueño tuvo allí?
3.- ¿Quién estaba en la cima de la escalera?
4.- ¿Qué promesa le hizo el Señor a Jacob?
5.- ¿Qué dijo el Señor acerca la tierra en donde se encontraba?
6.- ¿Qué dijo Jacob cuando despertó?, ¿qué hizo Jacob por la mañana?, y ¿qué voto hizo?
Lección 3. El Voto de Jacob
7.- ¿Cuál era el deseo de Jacob para con el Señor?
8.- ¿Podría pedir menos de lo que pidió?, además, ¿qué se propuso hacer?
El voto que hizo Jacob fue el fruto de un corazón lleno de gratitud por la seguridad y misericordia de Dios, pues él sabía que la relación con Dios exige reciprocidad.
En esta visión el plan de la redención le fue revelado a Jacob, no del todo, sino hasta donde le era esencial en aquel momento. La escalera mística que se le mostró en su sueño, fue la misma a la cual se refirió Cristo en su conversación con Natanael. Dijo el Señor:
“Desde ahora veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subiendo y bajando sobre el Hijo del hombre”. Juan 1:51.
Historia de los Patriarcas y Profetas, pág. 164, E.G. White.
Dedicar todo a Dios.
El cristiano debe reconocer las preciosas obras que Dios ha realizado en su favor, recordar su historia pasada con gratitud, sabiendo que es Dios quien le ha sostenido en la tentación, le ha abierto caminos en las tinieblas y le ha dado fuerzas cuando estaba por desmayar.
“¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?” (Salmos 116:12).
Debemos dedicar todo sagradamente a Dios, nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestros bienes. No solo debemos expresar nuestro agradecimiento en palabras sino, como Jacob, a través de ofrendas y dones. Así como recibimos, debemos devolver al dador de todas las cosas.
“Y de todo lo que me des el diezmo apartaré para ti”
(Génesis 28:22).
El plan de redención no es simplemente una forma de escapar del castigo de la transgresión, sino que mediante ese plan el pecador es perdonado de sus pecados, y finalmente será recibido en el cielo…
El sacrificio de nuestro Salvador ha hecho una amplia provisión para cada alma arrepentida y creyente.
Somos salvos porque Dios ama lo que ha sido comprado con la sangre de Cristo; y no sólo perdonará al pecador arrepentido, no sólo le permitirá entrar en el cielo, sino que él, el Padre de las misericordias, aguardará en las mismas puertas del cielo para darnos la bienvenida, para darnos una amplia entrada a las mansiones de los bienaventurados. ¡Oh, qué amor, qué maravilloso amor ha mostrado el Padre en la dádiva de su amado Hijo por esta raza caída! Y este Sacrificio es un canal para que fluya su amor infinito, para que todo aquel que cree en Jesucristo pueda recibir, como el hijo pródigo, plena y gratuita restauración del favor del Cielo.
Review & Herald, 21 de septiembre de 1886 (párr. 12), E.G.
White.
Lección 3. El Voto de Jacob Preguntas para dialogar.
1.- ¿Dónde ha prometido el Señor estar siempre? Mateo 18:20.
2.- Cuando el Señor se apareció a algunos de sus siervos,
¿qué les dijo? Éxodo 3:7; Josué 5:15.
3.- ¿Qué podemos aprender de los versículos anteriores?, y
¿qué lección nos enseña?
4.- ¿Es correcto hacer votos o promesas al Señor? Salmos 76:11.
5.- Cuando una persona hace un voto, ¿qué debe tener cuidado de hacer? Eclesiastés 5:4,5.
6.- ¿Por qué debemos ser tan cuidadosos en el pago de nuestros votos? Deuteronomio 23:21.
Puede surgir la pregunta: "Si Jacob sólo recibió comida para comer y ropa para vestir, ¿cómo pudo pagar el diezmo?” Nosotros no debemos suponer que cuando Jacob hizo su voto, esperaba que el Señor le diera su ropa ya hecha. La idea era que le daría al Señor el diezmo de todo lo que recibiera, y que obtendría su comida y vestimenta del resto, sin importar lo mucho o lo poco que fuera. La
lección que debemos aprender es que las nueve partes que nos mantienen, con la bendición del Señor, es mejor que toda la cantidad que pueda parecer necesaria, sin la bendición de Dios. Dios es capaz de hacer que una pequeña cantidad sea tan buena como una gran cantidad (Véase 2ª Corintios 9:8); también el caso de la de la viuda con el aceite y un puñado de harina (1ª Reyes 17:8-16), y la alimentación de las multitudes por Cristo.
Nosotros que gozamos de la clara luz y de los privilegios del evangelio, ¿nos contentaremos con darle a Dios menos de lo que daban aquellos que vivieron en la dispensación anterior menos favorecida que la nuestra?
De ninguna manera. A medida que aumentan las bendiciones de que gozamos, ¿no aumentan nuestras obligaciones, en forma correspondiente? Pero ¡cuán en poco las tenemos! ¡Cuán imposible es el esfuerzo de medir con reglas matemáticas lo que le debemos en tiempo, dinero y afecto, en respuesta a un amor tan inconmensurable y a una dádiva de valor tan inconcebible! ¡Los diezmos para Cristo! ¡Oh, mezquina limosna, pobre recompensa para lo que ha costado tanto! Desde la cruz del Calvario, Cristo nos pide una consagración sin reservas. Todo lo que tenemos y todo lo que somos, lo debemos dedicar a Dios.
Historia de los Patriarcas y Profetas, pág. 166, E.G. White.
Lección 4: Jacob y el ángel.
Sábado 22 de enero del año 2022.
Versículo para memorizar: “Tú pues, conviértete á tu Dios:
guarda misericordia y juicio, y en tu Dios espera siempre”.
Oseas 12:6.
Lectura Recomendada: Génesis capítulos 29 al 33. Historia de los Patriarcas y Profetas, capítulos 17 y 18, E.G. White.
Jacob en Mesopotamia y su retorno a Canaán.
Sin herencia ni acompañamiento, Jacob prosiguió su jornada “a la tierra de los orientales” con una fe renovada y seguro de la presencia y protección de los ángeles celestiales, solitario, con los pies lastimados, ayudó a Raquel, la hija menor de Labán, dando de beber al ganado.
Fue acogido en casa de Labán, en donde demostró el valor de su diligencia y habilidad. Convinieron 7 años de trabajo por la mano de Raquel.
Se acostumbraba que el novio pagara al Padre de la novia cierta suma de dinero, como garantía del matrimonio, pues no era seguro confiar la felicidad de una hija a un hombre que no había hecho provisión para mantener una familia.
Y en el caso de aquellos que no tenían posesiones, se les permitía trabajar para el padre cuya hija amaban, durante el tiempo que cubriera la dote requerida. Cuando el novio era fiel y digno, recibía a la novia por esposa y generalmente, el padre le daba la dote a ella el día de la
boda. Esta costumbre, aunque muchas veces se prestaba para abusos, producía buenos resultados.
Pero el egoísta Labán se quedó con la dote que debía haberles dado a Raquel y Lea; y a eso se refirieron cuando dijeron antes de marcharse de Mesopotamia: “Nos vendió, y aun se ha comido del todo nuestro precio” (Génesis 31:15).
Cuando se pedía al pretendiente que trabajara para conseguir a su esposa, se evitaba un casamiento precipitado, y se le permitía probar la profundidad de sus afectos. Esto evitaba mucho mal, y si en la actualidad las parejas que pretenden el matrimonio se conociesen mejor y probasen sus caracteres, también se podría evitar mucha desgracia.
Preguntas para dialogar.
1.- ¿Cuánto tiempo estuvo Jacob con su tío Labán? Génesis 31:38.
2.- ¿Fue fácil su servicio? Génesis 31:39-41.
3.- ¿Cómo lo prosperó Dios? Génesis 31:7-9, 42.
Jacob, cansado de servir a Labán, pidió a su suegro que le diera sus mujeres y sus hijos, por las cuales había servido y lo dejara ir a la tierra de Canaán. Pero Labán y sus hijos, no querían desprenderse de la riqueza de Jacob, pues consideraban que todo lo que tenía este les pertenecía.
Desde que Jacob había llegado, las ganancias habían aumentado en gran manera y todo lo que él administraba
Lección 4: Jacob y el ángel
Cuando Jacob huyó de Labán, ¿cómo se interpuso el Señor para protegerlo de la ira de Labán? Génesis 31:29.
El temor y la oración de Jacob.
Jacob, sabía que el largo destierro era resultado de su pecado y su conciencia acusadora le entristecía el viaje. El pensar en la reacción de Esaú al enterarse de su retorno, le provocaba angustia.
Pero al recordar el pasado mientras se acercaba a su destino recordó la gracia de Dios hacia él, y las promesas de ayuda y dirección divinas.
Preguntas para dialogar.
1.- Cuando Jacob siguió su camino, ¿quién salió a su encuentro? Génesis 32:1.
2.- ¿Qué dijo Jacob y cómo llamó al lugar? Génesis 32:2.
3.- ¿Con qué propósito son enviados los ángeles a la tierra?
Hebreos 1:14.
4.- ¿Qué mensaje envió Jacob a Esaú?, y ¿qué noticias trajeron los mensajeros? Génesis 32:3-6.
5.- ¿Cómo le afectaron a Jacob estas noticias?, y ¿qué buena razón tenía Jacob para temer a Esaú? Génesis 32:7.
6.- ¿Qué oración elevó para ser liberado? Génesis 32:9-12.
7.- ¿Qué precauciones tomó para estar seguro? Génesis 32:7,8,13-21.
Parecía cierto que Esaú venía para vengarse y el terror se apoderó del campamento. No podían retroceder y Jacob, angustiado, temía avanzar. Sus acompañantes no tenían la menor preparación para la guerra. Por eso los dividió en dos grupos.
De sus muchos ganados mandó generosos regalos a Esaú con un mensaje amistoso. Hizo todo lo que estaba de su parte para expiar el daño hecho a su hermano y evitar el peligro que le amenazaba.
A orillas del río Jacob, mandó a su familia cruzar al otro lado del río, pues él había decidido pasar la noche en oración y deseaba estar a solas con Dios, en quien estaba su única esperanza. Se volvió a Dios, con humildad y arrepentimiento, pidiendo protección.
La angustia de Jacob.
Jacob se encontraba solo e indefenso, en una región
Lección 4: Jacob y el ángel
delincuentes. Se inclinó a tierra profundamente acongojado. Era medianoche. Lo que más le amargaba era el pensamiento de que su pecado había traído este peligro sobre seres inocentes. Con vehementes exclamaciones y lágrimas oró delante de Dios.
Preguntas para dialogar.
1.- Cuando Jacob se quedó solo, ¿quién se encontró con él?
Génesis 32:24.
2.- ¿Cuánto tiempo luchó con el desconocido?
3.- ¿Quién era el que luchaba con él? Oseas 12:4,5.
4.- ¿Qué acto abrió los ojos de Jacob en cuanto a la verdadera naturaleza de su adversario? Génesis 32:25.
5.- ¿Qué dijo entonces el Señor?, y ¿qué podemos concluir de esto? Génesis 32:26, primera parte.
6.- ¿Qué respuesta ofreció Jacob a la petición del Señor?
Génesis 32:26, última parte.
7.- ¿Qué tan urgente era la súplica de Jacob?, y ¿por qué era tan urgente para Jacob en este momento? Oseas 12:4.
8.- ¿Qué evidencia recibió finalmente de que su oración fue exitosa? Génesis 32:27,28.
9.- ¿Qué implicaba esta bendición?
Mientras Jacob luchaba por su vida, el sentimiento de culpa pesaba sobre su alma; sus pecados surgieron ante él, para alejarlo de Dios. Pero en su terrible aflicción recordaba las promesas del Señor, y su corazón exhalaba súplicas de misericordia.
Poco antes del amanecer, el desconocido tocó el muslo de Jacob, dejándolo incapacitado en el acto. Entonces el patriarca comprendió que había luchado con un mensajero celestial. Era Cristo, “el Ángel del pacto,” el que se había revelado a Jacob.
El patriarca sufría el dolor más agudo, y completamente arrepentido y quebrantado, se aferró al Ángel, llorando, y le rogó (Oseas 12:4), por la bendición.
Necesitaba tener la seguridad de que su pecado había sido perdonado.
Su resolución se fortaleció y su fe se intensificó en fervor y perseverancia hasta el fin, por lo cual, Jacob alcanzó la bendición que su alma había anhelado. Su pecado
Lección 4: Jacob y el ángel
crisis de su vida había pasado. La duda, la perplejidad y los remordimientos habían amargado su existencia; fue dulce la paz de la reconciliación con Dios. Jacob ya no tenía miedo de encontrarse con su hermano. Dios, que había perdonado su pecado, podría también conmover el corazón de Esaú para que aceptase su humillación y arrepentimiento.
La victoria en el nombre de Jesús.
Cristo sufrió por nosotros más allá de lo que podemos comprender, y deberíamos dar la bienvenida al padecimiento y la prueba que debamos soportar por amor de Cristo, para que podamos ser vencedores como Cristo venció y ser exaltados al trono de nuestro Redentor.
Debiéramos considerar la vida y los padecimientos de nuestro precioso Salvador en nuestro beneficio y recordar, que si no estamos dispuestos a soportar la prueba y el conflicto, si no estamos dispuestos a ser partícipes con Cristo de sus padecimientos, se nos encontrará indignos de sentarnos con él en su trono.
Manuscrito 65 (1894), párr, 5, E.G. White.
Preguntas para dialogar.
1.- ¿En qué condición suelen encontrarse los pecadores antes de obtener el perdón? Romanos 7:24,25.
La experiencia de Jacob durante la noche de lucha y angustia representa la prueba que habrá de soportar el pueblo de Dios inmediatamente antes de la segunda venida de Cristo. El profeta Jeremías, contemplando en santa visión nuestros días, dijo: “Hemos oído voz de temblor: espanto, y no paz, ... hanse tornado pálidos todos los rostros. ¡Ah, cuán grande es aquel día! tanto, que no hay otro semejante a él: tiempo de angustia para Jacob; mas de ella será librado” (Jeremías 30:5-7).
Historia de los Patriarcas y Profetas, pág. 177, E.G. White
2.- ¿Qué otra evidencia tenía de que había prevalecido con Dios y con los hombres? Génesis 33:1-16.
3.- ¿Qué exhortación se nos da en este caso? Oseas 12:6.
4.- ¿De qué época de la historia del pueblo de Dios fue una figura esta experiencia de Jacob? Daniel 12:1; Jeremías 30:7.
5. ¿Qué se concederá a todos los que finalmente prevalezcan? Apocalipsis 3:21.
El apóstol Pablo refiriéndose a su debilidad carnal y sus fuerzas propias escribió:
“¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” Romanos 7:24.
Pablo se daba cuenta de su debilidad y bien podía desconfiar de sus propias fuerzas. Refiriéndose a la ley, exclamó: “El mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte” (Romanos 7:10). Había confiado en
El hombre que se separa de Dios para servirse a sí mismo, es esclavo de Mammón. La gente que Dios creó para asociarse con los ángeles, ha llegado a degradarse en el servicio de lo terreno y bestial. Este es el fin al cual conduce el servicio del yo. Si habéis escogido una vida tal, sabed que estáis gastando dinero en aquello que no es pan, y trabajando por lo que no satisface. Llegarán horas cuando os daréis cuenta de vuestra degradación.
Solos en la provincia apartada, sentís vuestra miseria, y en vuestra desesperación clamáis: “¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?”
Palabras de vida del Gran Maestro, pág. 158, E.G. White.
Lección 4: Jacob y el ángel
las obras de la ley. Refiriéndose a su propia justicia exterior, dice que “en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible”. Filipenses 3:6. Por eso es que había colocado su confianza en su propia justicia. Pero cuando se miró en el espejo de la ley que fue colocado delante de él, y se vio a sí mismo como Dios lo veía, lleno de faltas, manchado con el pecado, exclamó: “¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24).
Exaltad a Jesús, pág. 34, E.G. White.
La razón por la cual Jacob se mostró tan insistente cuando descubrió con quién había estado luchando, era que sentía que había llegado a una crisis en su vida; no tenía amigos terrenales que pudieran ayudarle, su propio hermano era su mayor enemigo; y sabía que si Dios no intervenía para ayudarle estaba perdido. Sabía también que esta calamidad le había sobrevenido a causa de su propia conducta malvada.
El pecado le separaba de Dios, y sabía que si Esaú se encontraba con él antes de que hiciera las paces con Dios, estaría eternamente perdido. Por esta razón había buscado aquel lugar retirado para orar.
Podemos imaginar la agonía mental que sufría mientras luchaba con alguien que sin duda suponía que era un ladrón; se había retirado para buscar al Señor en esta emergencia, y el precioso tiempo pasaba rápidamente mientras este extraño lo alejaba de su propósito. Y no se requiere ningún esfuerzo de imaginación para creer que tan pronto como descubrió que su adversario era el Señor, a quien había venido a buscar, dejó de luchar, y echó sus brazos alrededor del Señor. Mientras declaraba: "No te dejaré ir, si no me bendices". Este aferramiento al Señor indicaba su importunidad y la fuerza de su fe, y es un ejemplo para todos los que buscan bendiciones especiales del Señor.
Lección 5: Conspiración contra los justos.
Sábado 29 de enero del año 2022.
Versículo para memorizar: “No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán a medir ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? O
¿cómo dirás a tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la paja, y he aquí la viga en tu ojo?”. Mateo 7:1-4.
Lectura Recomendada: Génesis capítulo 37. Historia de los Patriarcas y Profetas, capítulo 19, E.G. White.
En paz volvió, el patriarca Jacob, a su propio país, llegando a Sichem que se encuentra en la tierra de Canaán.
Allí habitó y fue allí donde Abraham, hace más de 100 años atrás, había establecido su primer campamento y levantado el primer altar en la tierra prometida.
Junto a su tienda, Jacob, levantó un altar en honor a Jehová, y ante él congregaba a los miembros de su familia para el sacrificio de la mañana y de la noche. Y en este mismo lugar cavó un pozo, en donde diecisiete siglos más tarde el Salvador de la humanidad se llegó, hablando a sus admirados oyentes del agua
que fluye “para vida eterna”
(Juan 4:14).
Lamentablemente, la estadía de la familia patriarcal en Sichem terminó en violencia y derramamiento de sangre. La única hija de la familia fue deshonrada y afligida; por aventurarse en
entrar en relaciones con los impíos. Pues el que busca el placer entre los que no temen a Dios, se coloca en terreno de Satanás, y provoca sus tentaciones (Génesis 34).
Simeón y Leví, cometieron un horrible crimen, en venganza, hiriendo lo más profundo del corazón de su padre. Mientras Jacob estaba oprimido por la pena, el Señor le mandó viajar hacia el sur, a Betel. Pero antes de llevar a cabo del viaje, decidió quitar los dioses ajenos entre el campamento.
Jacob recordó como en el pasado Dios había procedido con él y se lo contó a sus hijos, enterneciendo su propio corazón y sus hijos fueron conmovidos por un poder subyugador; así los preparo para que se uniesen con él en adoración a Dios cuando llegasen a Betel (Génesis 35:1-13).
Preguntas para dialogar.
1. ¿Dónde vivía Jacob? Génesis. 37:1.
2. ¿En qué sentido los patriarcas consideraban su residencia en la tierra de Canaán? Hebreos 11:13.
3. ¿Qué esperaban como residencia permanente? Hebreos 11:16.
4. ¿Cuántos hijos tenía Jacob? Génesis. 35:22, última cláusula.
Profesamos ser peregrinos y extranjeros en la tierra, que vamos a un país mejor, el celestial. Si es cierto que no somos sino peregrinos aquí, que viajamos hacia una tierra donde solo pueden morar los santos, consideraremos como nuestra primera ocupación el conocer ese país; preguntaremos diligentemente en cuanto a la preparación necesaria, los modales y carácter que debemos tener a fin de ser ciudadanos allí. Jesús, el Rey de ese país, es puro y santo. Ha ordenado a sus seguidores: “Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:16). Si en lo futuro hemos de asociarnos con Cristo y los ángeles sin pecado, debemos capacitarnos aquí para esa compañía.
Lección 5: Conspiración contra los justos Los hijos de Jacob y la envidia.
El pecado de Jacob, ejerció su influencia para el mal, produciendo un amargo fruto en la vida de sus hijos, quienes en la edad viril cometieron graves faltas. La poligamia, en consecuencia, debilitó los vínculos más sagrados, pues la vida del padre fue nublada por los celos de las madres y la contienda entre sus hijos.
Sin embargo, el hijo mayor de Raquel, José, tenía un carácter muy diferente, cuyo corazón y espíritu se reflejaban en hermosura. Puro, activo y alegre, el joven reveló también seriedad y firmeza moral. Escuchaba las enseñanzas de su padre y se deleitaba en obedecer a Dios.
El corazón de Jacob estaba ligado a este hijo de su vejez, lo cual motivó los celos de sus otros hijos. Y el imprudente regalo que Jacob hizo a José de una costosa túnica como la que
usaban las personas de distinción, suscitó la sospecha de que pensaba dar la primogenitura al hijo de Raquel.
Preguntas para dialogar.
1.- ¿A cuál de sus hijos amaba más Jacob? Génesis 37:3.
2.- ¿Cómo consideraban a José sus hermanos? Génesis 37:4.
3.- ¿Qué hizo que lo odiaran aún más? Génesis 37:5-11.
4.- ¿Con qué misión envió Jacob a José? Génesis 37:13,14.
5.- Cuando sus hermanos lo vieron llegar, ¿qué se propusieron hacer? Génesis 37:18,20.
6.- ¿Qué hicieron con él cuando llegó?, y ¿cómo se deshicieron de él después? Génesis 37:23-27.
7.- ¿Por cuánto lo vendieron? Génesis 37:28.
8.- ¿Cómo actúan los impíos contra los justos? Salmos 37:12.
José es vendido (Leer Génesis 37:12-36).
Los hijos de Jacob migraban de un lugar a otro, a fin de Este texto (Salmos 37:12) proporciona la prueba más clara de que quien conspira contra el pueblo de Dios está conspirando contra Dios mismo. Dios se ríe del conspirador, y de su rabia, no porque sea indiferente, sino porque sabe que todo es una insensatez. Los malvados piensan que solo tienen mortales indefensos contra quienes luchar, cuando el ataque es contra el Dios eterno. Es una cosa vana lo que imaginan; porque incluso mientras se reúnen en consejo contra los justos, el Señor declara el decreto: "Sin embargo, he puesto a mi rey sobre mi santo monte de Sion". Que “todo el que quiera puede aplicar a sí mismo todas las promesas del Salmo 2: 6-9 , es evidente en Apocalipsis 21:26, 27 .
El Médico Misionero, Vol. 13, 31 de julio de 1904, pág. 216, E.G. White
Lección 5: Conspiración contra los justos
prolongada preocupo a Jacob, envió a José a buscarlos y a traer noticias respecto a su bienestar.
Si Jacob hubiese conocido los verdaderos sentimientos de sus hijos respecto a José, no le habría dejado solo con ellos; pero éstos los habían ocultado cuidadosamente.
Luego de un largo viaje, cuando sus hermanos vieron acercarse a José, no pensaron en el largo viaje que había hecho para visitarlos, ni en el cansancio y el hambre que traía. El ver su túnica, señal de la predilección de su padre, los puso frenéticos. “He aquí viene el soñador”, exclamaron, burlándose de él. En ese
momento fueron
dominados por la envidia y la venganza que habían fomentado secretamente durante tanto tiempo.
Luego con sus corazones endurecidos, entregaron a José en manos de mercaderes paganos. Así concluyó este terrible episodio, mientras los hermanos veían alejarse la caravana en donde su hermano sería transportado como esclavo.
Preguntas para dialogar.
1.- ¿Qué característica fue la que movió a los hermanos de José a venderlo a Egipto? Hechos 7:9.
2.- ¿Qué escritura se comprobó en su caso? Santiago 3:16.
3.- ¿En qué clase se coloca la envidia? Gálatas 5:19-21.
4.- ¿Qué se dice de los que hacen tales cosas?
5.- Para engañar a su padre ¿qué curso siguieron? Génesis 37:31,32.
6.- Cuando Jacob vio la túnica, ¿qué concluyó de inmediato? Génesis 37:33.
7.- ¿Cómo afectó esto a Jacob? Génesis 37:34, 35.
Los hermanos de José, para ocultar el crimen, mataron un cabrito, y tiñeron con su sangre la túnica que llevaba puesta, y se la presentaron a su padre, diciéndole que la habían encontrado en el campo.
Al ver la reacción de Jacob, quedaron aterrados por las consecuencias de sus actos, pero decidieron ocultar su culpa, presenciando la angustia desgarradora que sufrió su padre, que desesperado se abandonó completamente al dolor.
Cuán verdaderas son las palabras del apóstol (Santiago): "Donde hay envidia y contienda, hay confusión y toda obra mala". Una persona en una institución o en una iglesia que da rienda suelta a pensamientos desagradables al hablar mal de los hermanos, puede despertar las peores pasiones del corazón humano y esparcir una levadura de maldad que obrará en todos los que se asocie con él. De esta manera el enemigo de toda justicia obtiene la victoria, y el resultado de su obra es invalidar la oración del Salvador cuando suplicó que sus discípulos pudieran ser uno como Él es uno con el Padre.
Review & Herald, 12 de marzo de 1895 (párr. 7), E.G. White.
Lección 5: Conspiración contra los justos Sufrimiento por las consecuencias del pecado.
Satanás induce a muchos a creer que Dios pasará por alto su infidelidad en los asuntos menos importantes de la vida; pero en su proceder con Jacob el Señor demostró que de ningún modo puede sancionar ni tolerar el mal. Todos los que traten de ocultar o excusar sus pecados, y permitan que permanezcan en los libros del cielo inconfesos y sin perdón, serán vencidos por Satanás. Cuanto más elevada sea su profesión, y cuanto más honorable sea la posición que ocupen, tanto más grave será su conducta ante los ojos de Dios, y tanto más seguro será el triunfo del gran adversario.
Historia de los Patriarcas y Profetas, pág. 178, E.G. White Preguntas para dialogar.
1.- ¿Puedes recordar alguna acción de Jacob de carácter similar a este malvado engaño? Relátala.
2.- ¿Cuándo fue perdonado Jacob por sus malas acciones?
3.- ¿Qué lección importante podemos sacar de esto?
3. ¿Qué escritura se cumple incluso en esta vida? Mateo 7:2.
Aunque un pecado sea perdonado, los resultados de este pueden permanecer, y el que lo cometió a menudo lo tendrá presente, y, en consecuencia, sufrirá.