El arte a través de la mirada de Bourdieu Dasein R. Flores
Los conceptos que se han generado a través del tiempo con respecto al arte han sido variados, contrapuestos y polémicos, determinados por la época y el lugar, estudiados desde los conceptos filosóficos del gusto y la belleza, así como desde el campo de la estética y, actualmente, desde la economía, reconociéndolo como un recurso económico menos volátil y un contribuyente neto para la economía de las naciones, considerada dentro de la economía creativa concebida por Howkins, como “los sectores en los que el valor de sus bienes y servicios se fundamenta en la propiedad intelectual: arquitectura, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño editorial, investigación y desarrollo, juegos y juguetes, moda, música, publicidad, software, TV, radio, y videojuegos.” (Buitrago, Duque, 2012:15).
Desde el área de la sociología la mirada de Pierre Bourdieu es de importancia en tanto que plantea la posición y la relación del arte con otros campos; según Cintia Lucila Mariscal concibiendo al arte como una “practica”, “un bien simbólico” y un “hecho social”.
Pierre Bourdieu, nacido en 1930, es uno de los sociólogos franceses más relevantes del siglo XX, quien enfocó sus estudios a la investigación del sistema escolar, el sistema cultural y sus relaciones con la reproducción y el cambio social; así como lo introducción de conceptos como habitus, campos, capital e illusio. (Rivera, 2003) En cuanto a la cultura, mientras que en el área de la economía se le denomina como un bien y servicio creativo (Buitrago, Id), Bourdieu se aproxima a este término, considerándolo como el mercado de bienes simbólicos, observando que la distinción cultural que se da dentro de los grupos sociales no es más que una forma encubierta de dominación, que se observa con mayor facilidad en la denominada alta cultura (arte); que puede ser estudiado a partir de la relación del habitus y el campo.
Entendiendo como campo, “(...) un espacio específico en donde suceden una serie de interacciones (...) un sistema particular de relaciones objetivas que pueden ser de alianza o conflicto, de concurrencia o de cooperación entre posiciones diferentes, socialmente definidas e instituidas, independientes de la existencia física de los agentes que la ocupan.” (Moreno y Ramírez: 2003:16)
En tanto, el habitus, se comprende como “…una interiorización de las reglas de juego del campo, una formación y una estructura interna. Es una manera de crear y generar disposiciones mentales a través de los medios y de los sentidos; interiorizando en los
sujetos dentro de un campo: las normas, la disciplina y las conductas que se repetirán de manera espontánea o natural, en la medida en que son aprehendidas. También tiene una tendencia conservadora a reproducir las reglas de juego del campo y permite la aprehensión de lo interno para trascender afuera. (Fortich, 2012)
El campo de la cultura donde se encuentra inmerso el arte, tiene reglas específicas de funcionamiento, así como instituciones que las regulan, lo que Bourdieu denomina nomos (Mariscal 2013); sin embargo, este en particular, lo señala como un campo complejo lleno de contradicciones, con una lógica que se integra a lo que él denomina
“economía general de las prácticas”; que es pensar el arte como “una decisión analítica fundada teóricamente y surgida de la necesidad de captar los comportamientos sociales en su lógica propia” (Mariscal, 2012:2), refiriendo al arte como un bien simbólico que mantiene una lógica de la economía propia del campo donde los intereses tienen una racionalidad particular.
El arte tiene dos facetas: la primera, que por su característica meramente simbólica se puede entender como “el arte por el arte”, y la segunda, que se relaciona con el campo económico en tanto su comercio como bien cultural, sin embargo, existe un desinterés al campo económico por parte de sus agentes (artistas).
Bourdieu identifica este desinterés económico de los artistas, como el “interés” que organizará las luchas al interior del campo, “... la oposición entre el arte y el dinero (lo
“comercial”) es el principio generador de la mayoría de los juicios” (Bourdieu, 1995:
245), denotando al arte como un bien simbólico en tanto que la pérdida económica es el principio de ganancia simbólica (Mariscal, 2013:341).
Así el campo del arte “se integra como un caso particular al interés económico estricto, pero le permite incorporar prácticas que siendo antieconómicas, según una lógica calculadora, son movilizadas por otros intereses y cuentan con una racionalidad particular”, (Ferme, 2012: 15) que determina su autonomía ante la economía y su posición ante la problemática social; ya que dentro del campo del arte consideran no estrictamente necesario para los agentes involucrarse con los sucesos sociales y el valor artístico se determina, en primera instancia, por la aceptación de los propios agentes del campo1 y posteriormente por la de otros campos que le determinaran ya, no con un valor artístico sino un valor social o económico, o de otra índole.
En el interior del campo del arte Bourdieu plantea que la creencia fundamental se organiza alrededor de la idea del artista como un “creador increado” o “genio” y la idea del arte como una actividad superior no asequible por las operaciones del entendimiento (Mariscal, 2013), así mismo la obra de arte no se concebirá como una instancia autónoma, sino que siempre estará ligada a al agente que la produjo, es decir, al artista.
Sin embargo concebir el arte como una actividad superior e incomprensible al entendimiento, la convertiría en algo totalmente ambiguo, incapaz de ser estudiado, por lo que Bourdieu afirma que el arte debe considerarse un campo por su condición inminentemente social de su creador.
“Así el sujeto de la obra de arte no es ni un artista singular, causa aparente, ni un grupo social [...] sino todo el conjunto del campo de producción artística [...]. El sujeto de la obra es pues un habitus en relación con un puesto, es decir con un campo”
(Bourdieu, 1980: 3)
Bourdieu ve al artista como un producto de su entorno y como creador del mismo, que aunque dentro del campo del arte, el artista se ve a sí mismo como “genio”, su relación con otros campos le establecen otras formas de concepción de sí mismo, como un sujeto que se constituyó históricamente y también le determina un valor al arte, que no solo se basa en la creación única sino que entra en relación y en la lógica de otros campos.
Es así como Bourdieu a partir de estas observaciones sobre al arte como un campo y en su relación con otros, pretende hacer una análisis científico valiéndose de conceptos como habitus y campo, dando un marco explicativo al consumo de las obras, el modo en que son percibidas y su producción (Mariscal, 2013).
Por otra parte Bourdieu plantea que la sociología del arte es indisociable de una sociología de la educación en tanto que la universalidad del arte, genera una estandarización de lo correctamente percibido como tal, validado por las instancias determinadas para el arte, como escuelas de arte, museos, teatros y auditorios.
Esta legitimación que no solo puede provenir del campo del arte sino de otros campos, como desde el campo del poder, como una forma de dominación a la cual Bourdieu la llama violencia simbólica, cuya eficacia está dada por fundarse no solo de modo objetivo en las instituciones sino en los esquemas mentales y corporales constitutivos
del habitus (Bourdieu, 1995:120); en tanto que el valor que se le atribuye a la obra es dado por un grupo selecto que tiene la capacidad de observar su estética, a partir del bagaje que se ha obtenido a partir del habitus, siendo esto catalogado por Bourdieu como un privilegio de las clases dominantes.
“En este orden de cosas, el arte deviene un producto resultante de un proceso de institucionalización, es decir de reconocimiento y legitimación, que en lo fundamental se da por medio de una adhesión tácita y corporal [disposicional], inscripta en las profundidades del cuerpo y que constituyen los resortes principales del poder entendido como violencia simbólica.“ (Mariscal, 2013:349)
Se puede concluir que el arte, a través de la mirada de Bourdieu, no se puede considerar “arte” basado en sus valores estéticos, ya que dichos valores no son lo determinante para denominarla de esa forma; sino que sólo es el resultado de una legitimación desde las instituciones, quienes determinan que es o no arte, basándose en una creencia colectiva establecida desde el campo artístico y consentida por los grupos de poder.
Referencias:
Bourdieu, Pierre, « ¿Y quién creo a los creadores?», Conferencia pronunciada en la École Nationale Superiéure des Arts Décoratifs, abril de 1980.
o —, Respuestas. Por una antropología reflexiva, México, Grijalbo, 1995.
o —, Las reglas del arte, Barcelona, Anagrama, 1995.
Buitrago, Felipe; Duque, Iván (2013) La Economía Naranja: Washington, D.C
Ferme, Federico, (28, 29, 30 de junio de 2012.) Dominación simbólica y denegación práctica en Bourdieu. Aportes para una teoría de la subjetividad, ponencia presentada en el XIV Congreso REDCOM, realizado en la Universidad Nacional de Quilmes.
Fortich, Monica; Moreno, Alvaro (2012) Elementos de la teoría de los Campos de Pierre Bourdieu para una aproximación al derecho en América Latina:
consideraciones previas. Verba Iuris 27 • pp. 47 - 62 Bogotá D.C. Colombia
Mariscal, Cintia Lucila (2013) Bourdieu y el arte. La construcción de un «punto de vista» Vol. 1 No. 37 Universidad de Buenos Aires (Argentina)
Rivera, Aurelia, (2003), “Creencia artística y bienes simbólicos. Elementos para una sociología de la cultura”, por Pierre Bourdieu Traducción de Alicia Gutiérrez. Reseña: Gabriel Matharán “El arte como objeto de explicación social”. Córdoba-Buenos Aires