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nmaculada Penadés Martinez, Doctora en Filologia Hispânica, ha desarrollado su actividad docente e investigadora en la Universidad de Valencia y en la de Cadiz y, actualmente, es Profesora Titular de Lingüistica General en la Universidad de Alcala. Sus lineas de investigaci6n versan, principalmente, sobre Lingüistica General, Sintaxis, Semantica, Lexicologia, Lexicografia y Fraseologia. Entre sus publicaciones destacan los libros y articulas donde se analizan los adjetivos calificativos y los verbos atributivos: Perspectivas de analisis para el estudio del adjeti-vo calificatiadjeti-vo en espaiiol (Cadiz, Servicio de Publicaciones de la Universidad, 1988); Esquemas sintactico-semanticos de los verbos atributivos del espaiiol (Alcala de Henares, Servicio dede la Universidad, 1994); <<La posici6n del adjetivo calificativo desde los conceptos "determinaci6n" y "entorno" de E. Coseriu>> (Pragmalingüistica, 1, 1993), y <<Construcciones atributivas del espaiiol en el discurso» (Verba, 18, 1991).
En el ambito de la Lingüistica Aplicada a la enseiianza de la L2, imparte anualmente las materias de <<La Enseiianza de la Morfosintaxis» y <<Lingüistica Contrastiva» en el Master en Ensefianza de Espaiiol como Lengua Extranjera de la Universidad de Alcala; ha participado en la elaboraci6n del Diccionario para la enseiianza de la lengua espaiiola (Barcelona, Biblograf 1 Alcala de Henares, Departamento de Filologia de la UAH, 1995), y ha coordinado la obra Lingüistica contrastiva y analisis de errores (espaiiol-portugués y espaiiol-chino) (Madrid, Edinumen, 1999).
9 http://www.arcomuralla.com E-mail: [email protected]
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de las unidades fraseolôgicas
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Cuadernos de DIDACTICA del espaiiol/LE Direccion: FRANCISCO MORENO
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Cubierta: Disefio y Sfntesis.
© by Arco Libros, S.L., 1999
Juan Bautista de Toledo, 28. 28002 Madrid ISBN: 84-7635-390-1 Dep6sito legal: M-36.628-1999
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Printed in Spain - Impreso por Ibérica Grafic, S. A (Madrid)
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A Reme, per a que compartisca també els goigs, no sols els plors, que dona la universitat.
ÎNDICE
PRESENT AC! ON
1. L\S UNIDADES FRASEOLOGICAS
1.1. La fraseologia
1.2. Denominaci6n y definici6n de las unidades fraseol6-gicas
1.3. Caracteristicas de las unidades fraseol6gicas 1.4. Clasificaci6n de las unidades fraseol6gicas 2. DIDÂCTICA DE LAS l!NIDADES FRASEOLOGICAS
2.1. Materiales para la didactica de las unidades fraseol6-gicas
2.1.1. Libros ... . 2.1.2. Diccionarios de unidades fraseologicas .. .
2.2. La enseiianza-aprendizaje de las unidades fraseol6gicas 2.3. La memorizaci6n de las unidades fraseol6gicas
2.3.1. La sinonimia en las unidades fraseologicas 2.3.2. La hiponimia en las unidades fraseologicas 2.3.3. La antonimia en las unidades fraseologicas 3. A MODO DE CONCLUSION
EjERCICIOS
SOLUCIONES A LOS EJERCICIOS REFERENCIAS BIBLIOGRÂFICAS Pâg. 9 11 11 12 14 19 23 24 25 30 35 42 43 46 49 53 55 59 65
PRESENTA GION
La Fraseologîa no es una materia que forme parte de los planes de estudio de Filologîa Hispanica vigentes en las distintas universidades espaiiolas, ni siquiera es habituai que los ternas comprendidos en ella constituyan una parte de los contenidos impartidos en asignaturas como Morfologîa, Sintaxis, Semantica o Lexicologîa del espaiiol. Esta circunstancia, unida al hecho de que esta obra forma parte de una coleccion dirigida, en princi-pio, a profesores de espaiiol como lengua extranjera, y no a estudiosos de la fraseologîa, ha determinado que ellibro se estruc-ture en tres capîtulos, uno general, de menor extension, dedi-cado a ofrecer una vision global sobre las unidades fraseologicas y la disciplina que las estudia -huelga decir que el especialista en fraseologîa apenas encontrara en él informaciones que des-conozca o que le resulten de especial interés-; otro especîfico, donde con mayor amplitud se tratan las cuestiones que propia-mente ataiien a la didactica de las unidades fraseologicas a estu-diantes de E/LE, y un tercera para unas breves conclusiones. Como es habituai en los cuadernos de esta coleccion, estos capî-tulos se acompaiian de un apartado dedicado a ejercicios, de otro que aporta las soluciones a los mismos y de un tercera que incluye unas mînimas e imprescindibles referencias bibliografi-cas.
Muy posiblemente, esta obra no hubiera vista la luz si la docen-cia que imparto en el Master en Enseiianza de Espaiiol camo Lengua
Extranjera de la Universidad de Alcala no me hubiera obligado a reflexionar sobre los problemas que la enseiianza y el aprendi-zaje de las unidades fraseologicas conlleva para docentes y dis-centes de E/LE. Por ello,justo es reconocer que siempre me han resultado muy fructîferos los comentarios y las observaciones que los alumnos de las distintas promociones del Master han realiza-do al hilo de mis explicaciones. En este sentirealiza-do, el libro se pre-senta como deudor reconocido de la cuidadosa atencion de la
10 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLÔGICAS que, previamente, ha sido objeto una parte de sus contenidos. La deuda con los investigadores que antes de mî se han ocupado de las unidades fraseol6gicas no es menor, por eso, a lo largo del texto, he procurado dejar constancia de ella en la medida de lo posible. Resta, finalmente, agradecer a la Editorial Arco/Libros, en la persona del director de esta colecci6n, Francisco Moreno Fernandez, compaiiero insustituible en la acti-vidad docente e investigadora desarrollada en la Universidad de Alcala, la confianza depositada en mî al ofrecerme la posibili-dad de escribir este libro para una colecci6n que acaba de ini-ciar su andadura y que, con toda seguridad, gozara del prestigio de otras publicadas por esta editorial.
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LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 1.1. LA FRASEOLOGÎA
Al igual que ocurre con otras disciplinas lingüîsticas, el naci-miento de la fraseologîa puede fecharse en el siglo XX, mas en concreto, a finales de la segunda década (A. V. Kunin 1970), si
tomamos como punto de origen de esta disciplina la concepci6n dellingüista soviético Polivanov, el cual en 1928 la concebîa como una ciencia lingüîstica que debîa ocuparse de los significados indi-viduales de las expresiones fijas, aunque su desarrollo no se pro-duce hasta los anos cuarenta gracias a la obra de otro lingüista soviético, V. V. Vinogradov, quien estableci6 los conceptos
fun-damentales de la fraseologîa, su ambito y sus tareas. Pero, posi-blemente, no todos los estudiosos estén dispuestos a suscribir esa fecha, pues para algunos (L. Ruiz Gurillo 1997: 17-32) Ch. Bally acuiia el término fraseologfa ya desde 1905 en su Précis de
stylisti-que, pero, en cualquier caso, la fraseologîa no serîa lo que
actual-mente es sin la aportaci6n de la lingüistica soviética.
Concebida por unos -sobre todo por los lingüistas soviéticos-como una ciencia situada en el mismo piano que la morfologîa, la lexicologia y la sintaxis, por otros como una subdisciplina de la lexicologîa y por unos terceras como un punto de sintesis o de coexistencia de otros ambitos disciplinares de la lingüistica (L. Ruiz Gurillo 1997: 33-44 y
J.
L. Mendivil Gir6 1998), la fra-seologia se puede diferenciar de las otras disciplinas lingüisticas por su objeto de estudio: las unidades fraseol6gicas, es decir, las combinaciones de palabras que muestran un alto grado de fija-ci6n en su forma y en su significado, y en el apartado de su cla-sificaci6n\se observara c6mo las unidades fraseol6gicas puedenl correspmtrter a distintos niveles lingüisticos, pues las hay equij12 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
rvalentes a palabras, ya tengan éstas significado léxico 0 gramati-\ cal, equivalentes a sintagmas libres, a oraciones y a textos. Asi,
on unidades fraseologicas desde a lo largo de hasta a buen enten-dedor pocas palabras bastan, pasando por eminencia gris o zanjar un desacuerdo.
La relativa juventud de la fraseologia entra en contradiccion con el hecho de que, por ejemplo en espaiiol, existan recopila-ciones de refranes -uno de los tipos de unidades fraseologicas, como a continuacion se vera- tan tempranas como la elaborada a principios del XVI y atribuida al Marqués de Santillana: Refranes que dizen las viejas tras el fuego, o tan completas como la terminada en forma manuscrita por el maestro Gonzalo Correas en 1627: Vocabulario de refranes y frases proverbiales y otras Jôrmulas comunes de la lengua castellana, pero, a la vez, ese surgimiento tar-dio explica la falta de trabajos teoricos y aplicados sobre estas uni-clades, por lo menos en lo referido a la lengua espaiiola. No obstante, esa carencia ya va siendo subsanada, pues, si hasta hace muy poco solo disponiamos, en cuanto a monografias con una cierta entidad, de los seis capitulas sobre locuciones, frases proverbiales, refranes y modismos, incluidos en la Introducciôn a la lexicografia maderna cuya primera edicion es de 1950, y del estudio de A. Zuluaga 1980, practicamente impo-sible de conseguir actualmente en el mercado, en estos momen-tos contamos con excelentes manuales sobre_ Jas unidades..frase- \
ologicas -el de G. Corpas Pasto;l996 ;·;i.cÏe L. Ruiz Gurillo 1997-1 -:ç: .• ;,t " /
y con compilaciones de estudios -la de G. Wogak 1998 y la de]. 1 de D. Luque Duran y A. Pamies Bertran 1998- en las que espe-t cialistas en fraseologia abordan el objeto de estudio de esta ciencia desde multiples perspectivas, todo ello sin contar con la bibliografia que se ha ido publicando en revistas especializadas, en actas de congresos o en distintos y al margen, por razones facilmente imaginables (falta de difusion y la consecuente dificultad para acceder a las publicaciones), de los trabajos e inves-tigaciones que sobre fraseologia se han llevado a cabo en Cuba y en Espaiia, pero en este ultimo caso como tesis doctorales.
1.2. DENOMINACION Y DEFINICION DE LAS UNIDADES FRASEOLÔGICAS
Los ejemplos de unidades fraseologicas presentados mas arriba sirven para mostrar que dentro del concepto recubierto
LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 13
por el término unidad Jraseolôgica o Jraseologismo se incluye tanto lo que tradicionalmente se ha denominado dichos, expresiones Jijas, expresiones idiomtiticas, expresiones sin mas, frases, modismos, giros, fôr- 1 mulas, y también fôrmulas proverbiales o Jôrmulas comunicativas, idio- ' tismos, locuciones, modos de decir, frases hechas, rejranes, adagios, pro- 1 verbios o aforismos, como lo que mas modernamente se ha llamado 1 colocaciones, expresiones o unidades pluriverbales, lexicalizadas o habi:J tualizadas y ùnidades léxicas pluriverbales. Con toda seguridad, la relacion anterior no es exhaustiva, pese a su extension, pero, en todo caso, si es lo suficientemente amplia para dar una idea de las denominaciones usadas para referirse a las unidades abor-dadas por la fraseologia. De todos modos, unida4f!§_JraS!?.QÜigiJ;_as
es el término genérico que cada vez se esta im-poniendo mas para denominar·eï conjunto englobado bajo los términos anteriores
y, en consecuencia, es el que preferentemente se usara aqui,
aun-que, claro esta, la utilizacion de esa denominacion genérica no
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significa la no existencia de diferencias entre una locucion y refran, por ejemplo.del concepto unidad fraseologica pueden encon-l trarse bastantes, distintas, al menos aparentemente, unas de otras. El lingüista soviético V. Kunin ( 1970: 756), por ejemplo, define
las unidades fraseologicas como <<Un grupo de palabras o una oracion con una estabilidad que no esta por debajo del coefi-ciente minimo de estabilidad en el nivel fraseologico>>. A. Zuluaga
(1980: 16), de manera mas breve y clara, considera que una unidad fraseologica es una <<conibinacion fija de palabras>>, G. Corpas Pastor (1996: 20), por su parte, afirma que <<son unida-des léxicas formadas por mas de dos palabras en su limite infe-
?
rior, cuyo limite superior se situa en el nivel de la oracion com-puesta». El lingüista checo F. Cermak (1998: 15) entiende, en cambio, que lina expresion idiomatica es un <<sintagma fijo y esta-j
ble de elementos donde al menos uno de ellos -en relacion ocon los demas (o al menos con uno)- es miembro de un para-digma rigurosamente restringido y cerrado (siempre en cuanto
J
a la forma, aunque a menudo también semanticamente) ".:.;Otro?" autores, por el contrario, al considerar que las unidades frase-' ologicas tienen mas de una propiedad y que todas las unidades \ fraseologicas no se caracterizan por presentar todas las propie-' clades de la clase, prefieren, mas que definir el concepto de, unidad fraseologica, establecer las propiedades de las unidades fraseologicas prototipicas y, a partir de ahi, determinar unaesca-14 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLÔGICAS
la graduai donde se ubiquen segûn presenten de mayor a menor grado los rasgos que previamente se han determinado. Asi pro-cede, por ejemplo, L. Ruiz Gurillo (1997: 104) cuando, no obs-tante, da esta especie de definiciôn que recoge un conjunto de rasgos que pueden aparecer o no en una determinada unidad fraseolôgica: <<las expresiones fraseolôgicas son principalmente complejos sintagmaticos fljos, lo que indica cierta estabilidad, escasa o nula productividad de sus esquemas sintacticos y
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o defec-tividad transformacional. A menudo, la fijaciôn se acompaii.a de la propiedad léxico-semantica conocida como idiomatici-dad. En otras ocasiones dicha propiedad esta ausente. Por otro lado, estos conceptos [ ... ] son términos matrices de todo un con-junto de rasgos enumerados anteriormente [ ... ] y que repercu-ten en el funcionamiento de las UFS [unidades fraseolôgicas] como pertenecientes a una categoria no discreta, la fraseolo-gia. Principalmente, la manifestaciôn de un grado mayor o menor de fijaciôn e idiomaticidad indicara su lugar en el continuu!Ù',, fraseolôgico>>.En cualquier caso, en todas las definiciones y en la caracte-rizaciôn prototipica que se acaba de presentar, se recogen, de un modo u otro, dos ideas fundamentales que serviran para presentar, de inmeâfato, ras-·car;cteristicas 'de las unidades fra-seolôgicas:/ para hablar de la existencia de un a unidad fraseolô=-l gica es neèesario que se dé una combinaciôn de palabras y, ade- · mas, esa combinaciôn de palabras tiene que ser estable o fija; cuando esa fijaciôn ataii.e al significado, se habla de idiomatici-dad de la uniidiomatici-dad fraseolôgica. Sôlo existe una excepciôn a la caracterizaciôn de las unidades fraseolôgicas como combinaciôn de palabras: las fôrmulas de saludo del tipo hala o adi6s, pues, como puede observarse, estan constituidas por una sola palabra,' la falta del rasgo combinaciôn de palabras no impide, sin: embargo, que sean consideradas también unidades fraseolôgicas.
1.3. CARACTERÎSTICAS DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
G. Corpas Pas tor ( 1996: 19-32) considera que apenas existen caracterizaciones globales de las unidades fraseolôgicas y de las indicaciones diseminadas por los trabajos sobre este tema dedu-ce que estas unidades se caracterizan por su alta frecuencia de uso y de coapariciôn de sus elementos integrantes; por su
fija-LAS UNIDADES FRASEOLÔGICAS 15
ciôn y especializaciôn semantica; por su idiomaticidad y variaciôn potenciales, y por el distinto grado en que se dan todos estos aspectos en las diferentes unidades fraseolôgicas. De manera hasta cierto pun to analoga, L. Ruiz Gurillo ( 1997: 7 4-81) recoge las propiedades y los rasgos con los que se ha intentado caracteri-zarlas, sôlo que esta autora ha agrupado las caracteristicas en fun-ciôn de los niveles -fonético-fonolôgico, morfolôgico, sintacti-co, léxico-semantico y pragmatico- a que perteneceria cada una de las tomadas en consideraciôn.
Pero, en ûltimo extremo, muchas de las caracteristicas esta- 1 blecidas para las unidades fraseolôgicas se reducen a la de la com-binaciôn de unidades y a la de la fijaciôn, esta ûltima desdobla-
J
da en dos rasgos: el de la fijaciôn formai y el de la fijaciôn semantica 0 idiomaticidad, o, en todo caso, las dos caracteristicas 1 de la combinaciôn y de la fijaciôn parecen ser los puntos sobre los que giran las definiciones de las unidades fraseolôgicas, der
ahi que este apartado se ciii.a a definir y comentar la que resul-ta mas peculiar de las dos, y que, claro esresul-ta, es no la combina-J
ciôn de unidades, sino la fljaciôn.
En el analisis de la formai, destacan las observacio-nes que ya hizo]. Casares ( qui en, en uno de los capitulas dedicados a los modismos, muestra la imposibilidad de alterar sus componentes y la relaciôn sintactica existente entre ellos. Con todo, es A. (1980: 95-113) uno de los estu-diosos que se han ocupado mas pormenorizadamente de esta caracteristica de las unidades fraseolôgicas, hasta el punto de defi-nirla como la suspensiôn de alguna regla de la combinaciôn de los elementos del discurso y de ofrecer una clasificaciôn detallada de ella en torno a cuatro aspectos concretos: la fijaciôn de orden) de categorias gramaticales, en el inventario de los componentes")
y, en cuarto lugar, la fijaciôn transformativa. Obsérvense los )
siguientes ejemplos:
1) A trancas y barran cas 1 *a barran cas y trancas consiguiô aprobar todas las asignaturas
2) Llama al hotel y reserva una habitaciôn, por si las mos-cas
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*la mosca3) No le convenciô la explicaciôn que le dieron, estaba segu-ro de que habia gato encerrado
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*gata encerrada 4) Cuando empezaron a criticar a su amigo, sacô la espada16 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
5) Es mejor que no venga a la reunion: siempre acaba haciéndole el caldo gordo al jefe
1
*haciéndole el cal do al jefe\ 6) Al contarle el accidente que tuvimos, se le pusieron los '---c:abelios de punta
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*de lado7) Estaba convencido de que tenia la negra 1 *la negrura. En 1), pues, es imposible modificar el orden de aparicion de los elementos; en 2) y 3) se comprueba, en cambio, que la fija-cion corresponde al numero o al género de los componentes de la unidad fraseologica (fijacion de categorias gramaticales); t::n 4), 5) y 6), por su parte, se muestra tanto la imposibilidad de alte-rar, con inserciones 0 supresiones, el numero de términos del fraseologismo, como la de sustituir unos por otros, mientras que en 7) queda reflejado el rechazo de esa unidad fraseologica a transformaciones como la de nominalizacion.
No obstante, a renglon seguido, A. Zul_1J<!ga s_e ve obligado a
comentar una serie de procedimientos que atestiguan la
exis-tencia de grados de dicho de otra manera,
prueban elcar-aùër-reiativo, no absoluto, de esta particularidad de las locuciones. Los procedimientos son cinco, en concreto: la posibilidad de intercalar, en yna combinacion fija, elementos no pertenecientes a la misma; de alterar el orden de los com-ponentes de la unidad fraseologica; de modificar léxicamente alguno de ellos; de transformarlos, y de sustituir un elemento por otro. Los ejemplos 8) al 12) ilustran, respectivamente, cada uno de estos tipos de grados en la fijacion formai:
8) Estaba a dos velas
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estaba, seglin él, a dos velas y no podia comprar otro coche9) Lo mandé a freir esparragos
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a freir esparragos lo . mandé, por ser un antipatico y un soberbio10) Me dijo con la boca chica
1
chiquita que me quedara a cenar11) Puso de relieve la mala situacion economica del pais
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la puesta de relieve de la mala situacion economica fuemuy criticada ·
12) Le conté aquel chiste tan gracioso y se caia 1 moria de ri sa.
Pero, como decia anteriormente, la fijacion no es solo for-mal, también atarie al piano del contenido y, en este caso,
reci-j :t:
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LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 17
be una denominacion especifica, pues __ ç_g_a.: ... caracteristica se habla de la idiomaticidad de las unîdades
frase-... ····-'"""'' . - . . . . .,-
..
.... ... .... ,-, ... ,ologicas. A. Zuluaga (1980: 121-134), apoyandose en otros inves-tigadores, la define como un rasgo semantico propio de ciertas construcciones fijas, cuyo sentido no puede establecerse a partir del significado de sus elementos componentes ni del de su com-binacion. 0 sea, los componentes de algunas unidades fraseolo-1 gicas, aunque pueden ser verdaderos signos lingüisticos fuera J de elias, pierden su identidad y su autonomia semantica por cons-tituir, con otros componentes del fraseologismo, una unidad de-i sentido. Véase este ejemplo:
13) En el primer examen para obtener el carné de condu-cir, quedo a la altura del betun
donde los significados de altura y betun no guardan relacion alguna con el significado de la unidad fraseologica: 'quedar mal'. La propiedad que ahora comento también permite distinguir las unidades fraseologicas, pues unas no evocan su sentido lite-rai al estar formadas por elementos que solo existen en elias, como demuestra:
14) Por fas o por nefas nunca coincidimos y siempre tene-mos que hablar por teléfono
donde se encuentran las palabras Jas y nefas, que solo se usan en esa locucion adverbial; otras estan constituidas por signos que aparecen también en combinaciones libres, pero en la unidad fraseologica una estructura especial que bloquea su interpretacion regular y les priva del sentido literai, es el caso de:
15) Comprendio a ojos (masculino) vis tas (femenino) que no seria capaz de escalar aquel monte
en otras ocasiones, el sentido literai de la unidad fraseologica esta mediatizado por la realidad extralingüistica, pues no resulta facil imaginar que alguien se coma a alguien con los ojos o beba los vientos por alguien, como se dice en:
16) a. Juan se come a su novia con los ojos
b. La vecina del quinto bebe los vientos por el chico de la panaderia
18 LA ENSENANZA DE LAS CNIDADES FRASEOLOGICAS
hay unidades fraseologicas que carecen de significado léxico por tener, en cambio, significado instrumental; seria éste el caso de las locuciones prepositivas y conjuntivas como las que apare-cen a continuacion:
17) Levanto su copa y brindo en aras de la paz 18) Ahora bien, la conclusion que se deduce es falsa
y, en un ultimo grupo, se incluirfan aquellas unidades
fraseolo-gicas que presentan elementos metalingüisticos como el de la ora-cion:
19) En un decir amén devoro el primer plato.
Pero de manera analoga a lo comentado para la fijacion for-mal, en la que existen grados, también la caracteristica de la idio-maticidad se presenta de manera relativa, pues no todas las uni-clades fraseologicas son idiomaticas. Las que se acaban de seiialar si, otras como la siguiente:
20) Insistio en que lo dicho, dicho y no modifico el conte-nido del escrito
solo presentan fijacion formal, en ningun caso semantica, A. Zuluaga las considera expresiones fijas sin mas. Y aun establece un grupo, entre las idiomaticas y las meramente fijas, para las que Hama semiidiomaticas por ofrecer un significado que ni es literal ni es inmotivado. En esta oracion:
21) Nuestros ti os nos recibieron con los brazos abiertos habrfa una locucion verbal de este tercer grupo.
Estas observaciones muestran, primero, que tanto la
formal como la semantica no pueden entenderse de un modo absoluto, sino relativo, y la existencia de grados en lo que se ha dado en llamar la fijacion formal y la idiomaticidad de las uni-clades fraseologicas ha sido percibida por todos los que se han ocupado de ellas, y, segundo, entre la fijacion formal y la semantica existe una ordeuacionjerarquica: la semantica va acom-paiiada de la formal, pero ésta no exige aquélla. Esta particula-ridad, mas la posibilidad de que una unidad fraseologica no esté formada por una combinacion de unidades, sino por una sola palabra, explica que no todas las unidades fraseologicas presenten todas las propiedades de la clase, con lo que se da
LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 19
lugar, asi, a zonas de transicion entre loque se podria entender como el centro y la periferia de las unidades fraseologicas (1. Penadés Marti nez 1996).
1.4. CIASIFICACION DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
Si definiciones de las unidades que nos ocupan pueden encon-trarse varias, algo semejante ocurre respecta a su clasificacion. No existe, por parte de los estudiosos, unanimidad a la hora de clasificar el conjunto de unidades de las que se ocupa la fraseo-logia. Pero, posiblemente, todos estarian de acuerdo en separar las unidades fraseologicas que son conmutables por una oracion o un enunciado, pues por si mismas constituyen,justamente, una oracion o un enunciado, de aquellas otras que no forman una unidad de ese tipo o no equivalen a ella. Al primer grupo per-tenecen las paremias, con distintos subtipos diflciles de delimi· tar: refranes, A quien madruga Dias le ayuda; sentencias, Haz bien y no mires a quien; proverbios; citas, El que esté libre de culpa que arro-je la primera piedra, y enunciados de valor especifico, Dentro de
cien aiios, todos calvas; su estudio es abordado por una disciplina propia, la paremiologia, independiente ya de la fraseologia, e incluso por las ciencias literarias o por la filologia. En este mismo grupo habria que incluir las unidades fraseologicas que G. Corpas Pastor (1996: 170-213) llama formulas rutinarias: Dichosos los ojos, pues, como las anteriores, tienen el caracter de un enun-ciado, pero se diferencian de las paremias por constituir formu-las de la interaccion social, ser habituales y cumplir funciones especificas en situaciones predecibles, rutinarias y ritualizadas. Estas caracterfsticas llevan a pensar que el mejor acercamiento a las mismas es el que las aborda desde la pragmatica y, aunque todavia no se han desarrollado investigaciones desde esta pers-pectiva -la afirmacion hay que restringirla a la lengua espaiio-la-, solo aproximaciones a algun aspecto particular, parece una llnea adecuada para emprender su estudio (1. Penadés Martinez 1997, en prensa,a y en prensa,b). Hay que tener en cuenta, ade-mas, que, por ser estos fraseologismos formulas de la inter.ac-cion social y por cumplir funinter.ac-ciones especificas en situainter.ac-ciones pre-decibles, su enseiianza a estudiantes de E/LE puede llevarse a cabo en relacion con los contenidos funcionales que el alumno debe adquirir o con las funciones comunicativas que debe
20 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
dominar para poseer una competencia comunicativa efectiva. Asi, por ejemplo, tomando camo punta de partida los contenidos fun-cionales desglosados en el Plan curricular del Instituto Cervantes
(Instituto Cervantes 1994: 49-56), puede observarse que el con-tenido funcional opiniones corresponde al significado y uso de unidades fraseologicas camo: contarle/decirle a su abuela: 'se emplea para manifestar incredulidad ante lo dicho por alguien', jahi
queda/va eso!: 'exclamacion de asombro, sorpresa o admiracion; generalmente se emplea parajuzgar lo dicho por alguien', o jalto
ahi!: 'expresion con la que se ordena a alguien interrumpir lo que esta diciendo por resultar falso, inconveniente, etc.'; por su parte, el contenido funcional sentimientos, deseos y preferencias se puede expresar mediante unidades fraseologicas camo: se acab6
lo que se daba: 'expresion que indica rechazo violenta o catego-rico de algo', jhasta ahi podiamos llegar!: 'exclamacion que indica indignacion o rechazo de un presunto abusa', o jalla se las
arre-gle/componga!: 'exclamacion con que se indica indiferencia con respecta a lo que haga otra persona'' y, por ultimo, el conteni-do funcional usos sociales de la lengua puede realizarse a través de unidades fraseologicas del tipo: muy amable. 'formula de agrade-cimiento', andamos?: 'formula de saludo', o j(que sea) par
muchas aiios!: 'formula con que se felicita a alguien, deseandole felicidad por mucha tiempo'.
Para el segundo grupo de unidades fraseologicas, el corres-pondiente a las que no equivalen a una oracion, G. Corpas Pastor establece una distincion entre las colocaciones, por una parte, y las locuciones, por otra. El primer subtipo (G. Corpas Pastor 1996: 53-87) corresponde a combinaciones de palabras camo zarpar
un barco, desempeiiar un cargo, fuente fidedigna, desear fervientemente
o Jirmemente convencido. Estas unidades fraseologicas han recibi-do escasa atencion en la lingüistica espaiiola y solo a partir de la década de los noventa se han realizado estudios sobre coloca-ciones de esta lengua. La citada autora (G. Corpas Pastor 1996: 66) define camo colocaciones <<a las unidades fraseologicas for-maclas por dos unidades léxicas en relacion sintactica, que no constituyen, por si mismas, actas de habla ni enunciados; y que, debido a su fijacion en la norma, presentan restricciones de com-binacion establecidas por el uso, generalmente de base seman-tica: el colocado autonomo seinanticamente (la base) no solo determina la eleccion del colocativo, sinoque, ademas, selecciona en éste una acepcion especial, frecuentemente de caracter
abs-LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 21
tracta o figurativo». Para entender completamente la definicion anterior, hay que tener en cuenta que la base seria el sustantivo o los verbos y los adjetivos en las colocaciones formadas por ver-bos y adverbios o por adverbios y adjetivos.
En cuanto a las locuciones, unidades fraseologicas que por si mismas no constituyen tampoco un enunciado completa, es habituai clasificarlas de acuerdo con la funcion que desempe-iian en la oracion, funcion que suele estar en relacion con la clase de palabra que corresponde al componente basico de una locu-cion concreta o, en toda casa, con su parafrasis definitoria. Asi, aunque las coincidencias entre los distintos autores no sean com-pletas, se habla (J. Casares 1969: 170-184, A. Zuluaga 1980: 145-165 y G. Corpas Pastor 1996: 93-110) de locuciones nominales:
curva de la felicidad, adjetivas: ligero de cascos, pronominales: alma
viviente, verbales: darse de bofetadas, adverbiales: a caro, prepositi-vas: en pas de, y conjuntivas: ahora bien. En realidad, excepcion hecha del articula, se han vista tantas clases de locuciones camo clases de palabras ha establecido la tradicion gramatical, pues a la nomina anterior habria que aiiadir, seglin algunos autores, las locuciones participiales, grupo que incluye las que se cons-truyen con el participio del verbo hacer-hecho una sopa- y las inter-jectivas o exclamativas -jtoma ya!-, ademas de las elativas, grupo fijado por A. Zuluaga (1980: 145-149) para aquellas locuciones que tienen camo nota particular la de intensificar y elativizar lexe-mas pertenecientes a las categorias del verbo, del sustantivo o del adjetivo, casa de un mar de en la oracion habia un mar de gente.
La falta de estudios teoricos sobre las unidades fraseologicas del espaiiol determina que no dispongamos de ninguna obra donde, por ejemplo, todas las locuciones espaiiolas aparezcan cla-sificadas morfologicamente, es decir, seglin la clase de palabras a que corresponda una determinada locucion; solo los diccio-narios generales de la lengua con informaciones del tipo loc. adj. (locucion adjetiva), loc. adv. (locucion adverbial), loc. conjunt. (locucion conjuntiva) o loc. prepos. (locucion prepositiva) y con la definicion de una locucion concreta nos permiten llegar a determinar su clase. Y todavia menas elaboradas estan otros tipos de clasificaciones de las locuciones, pues, ademas de su dife-renciacion de acuerdo con las distintas clases de palabras, se ha apuntado la posibilidad de clasificarlas a partir de sus particula-ridades combinatorias (A. Zuluaga 1980: 174-188 y K. Koike 1991) y de su significado, es decir, seria posible llegar a tener
clasifi-22 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
caciones sintagmaticas y semanticas de las locuciones. Asi, las equi-valentes a verbos permiten agrupaciones tanto en funcion de los elementos con que se combinen, como en relacion con el significado expresado. Obsérvese como el siguiente conjunto de locuciones verbales exige combinarse con un alguien sujeto y un
alguien objeto: dar de cachetadas, dar de hostias, dar el cofiazo, dar el
pasaporte, echar con cajas destempladas, echar la bronca, echar un cable, echar una mano, hacer desaires, hacer la puiieta, hacer la rosca y hacer ti lin.
Desde la perspectiva de la didactica de las unidades fraseo-logicas, el interés de su clasificacion, fundamentalmente la mor-fologica de las locuciones, estriba en el hecho de que permite presentarlas a los alumnos agrupadas por clases, en vez de ofre-cerlas sin orden ni concierto, lo que no conduce sino a una mayor dificultad a la hora de intentar retenerlas y memorizarlas. Por ello, en el apartado de <<Ejercicios» se presentan varias con la finalidad de que se trabaje este aspecta de las unidades fraseo-logicas.
2
DIDÂCTICA DE LAS UN/DADES FRASEOLOGICAS
Desde el ambito de la enseiianza de segundas lenguas son fre-cuentes las referencias a las dificultades que supone aprender las unidades objeto de estudio de la fraseologia. El caracter defi-nitorio y, a la vez, peculiar de las unidades fraseologicas -ser una combinacion fija de palabras y, en numerosas ocasiones, tener un significado que no se desprende del significado de sus ele-mentos constituyentes- explica el esfuerzo que debe realizar el aprendiz de espaiiol como lengua extranjera para incorporar a su competencia unidades como armar un cristo o poner los puntos
sobre las ies. Pero los problemas no existen solo de la parte del discente ni se relacionan de manera exclusiva con el caracter intrinseco de las unidades fraseologicas. Dicho de otra manera, al profesor de E/LE le resulta complejo enseiiarlas no solo por su fijacion formai y por su idiomaticidad, también por la caren-cia de investigaciones que le indiquen qué unidades fraseologi-cas debe enseiiar en cada nivel, por la esfraseologi-casez de materiales espe-cificos en que apoyar su enseiianza, aiiadida aquélla a lo poco adecuados que, por lo que se refiere a este tema, son en gene-ral otros materiales, como los manuales de E/LE y los dicciona-rios, especialmente los generales de la lengua, y, finalmente, por la falta de adecuacion de algunos recursos didacticos utili-zados en la presentacion a los alumnos de estas unidades con el fin de que realicen ejercicios sobre elias. Acerca de todos estos aspectas voy a reflexionar en este capitula, tomando como base para la ejemplificacion locuciones de distintas clases, pero sobre todo las equivalentes a verbos o a sintagmas verbales libres.
En cuanto al primer punto, qué unidades fraseologicas deben enseiiarse en cada uno de los niveles -inicial, intermedio, avan-zado y superior- en que se organiza la docencia de E/LE, ni siquiera cabe plantearse, para solucionar de manera expeditiva
24 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
el problema de su ensenanza, la posibilidad de suprimirla, pues, aunque muchas de estas unidades son caracteristicas de regis-tras particulares como el coloquial, resulta innegable, por una parte, que en todos se usan y, por otra, que el alumno extranje-ro tiene que aprenderlas desde el primer momento en que entra en contacto con la lengua espanola. En este sentido, en el Plan curricular del Instituto Cervantes (lnstituto Cervantes 1994: 15, 30-39, 49-74 y 90-103) se mencionan explicitamente las formulas fijas al ocuparse de la competencia comunicativa, al desarrollar los objetivos especificos que el alumno debe alcanzar y al selec-cionar los contenidos que se han de presentar en los progra-mas. De este modo, al profesor de E/LE se le indica que sus alum-nos deberan conocer las formulas utilizadas en los distintos usos sociales de la lengua (formulas rutinarias, seglin la clasificacion anterior) y las que organizan el discurso (locuciones conjunti-vas), asi como las locuciones adverbiales y prepositivas y tarn-biên las frases hechas y expresiones usuales; es mas, al ocuparse del desarrollo de las destrezas, concretamente la de la expre-sion escrita, en el citado plan curricular se propone como acti-vidad para los alumnos analizar modelos de textos con la finali-dad, entre otras, de extraer la fraseologia existente.
La cuestion no estriba, pues, en si se tienen que ensenar o no las unidades fraseologicas, sino en saber cuales hay que presentar a los alumnos en funcion de su nivel. Para dar una respuesta apropiada se requeriria disponer de investigaciones sobre estas uni-clades del espanol que mostraran, para cada una de ellas, al menos, el registro al que pertenece, la frecuencia y las condiciones de uso. Pero en este punto nos enfrentamos a laya proverbial carencia de estudios teoricos sobre fraseologia espanola y a la falta de tra-bajos descriptivos sobre las unidades que esta disciplina abarca, excepcion hecha de los diccionarios y repertorias fraseologicos, pues ultimamente ha proliferado su publicacion.
2.1. MATERIALES PARA LA DIDÀCTICA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
Aunque, muy probablemente, los materiales para la didacti-ca de las unidades fraseologididacti-cas no son tantos como el profesor desearia, el interés por la fraseologia espanola ha determinado que, de un tiempo a esta parte, haya aparecido en el mercado
DIDÀCTICA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 25
editorial un conjunto de obras cuyo conocimiento puede resul-tar extremadamente litil al profesor de E/LE. De ahi que se haya creido conveniente ofrecer una descripcion de las mismas, acompanada de un breve comentario sobre los puntos débiles de que adolecen, con la finalidad de que el profesor que las uti-lice tome las precauciones oportunas para salvar esas deficien-cias. Como las obras en cuestion son de naturaleza completa-mente distinta, este apartado ha sido dividido en dos, uno para los libros y otro para los diccionarios de unidades fraseologicas.
2 .1.1. Libros
Asi pues, aunque no son muy abundantes, recientemente han aparecido algunas publicaciones que estan dedicadas de mane-ra exclusiva a la didactica de las unidades fmane-raseologicas y, por ello, su conocimiento resulta inexcusable para el profesor de E/LE. De ese conjunto forma parte la obra de P. Dominguez Gonzalez y otros 1988, la cual constituye un catalogo de 1.226 ejercicios organizados en dos series. La primera (con 624 ejercicios dis-tintas) recoge los que consisten en completar un breve texto con una unidad fraseologica a partir de una de las cuatro opcio-nes ofrecidas; un ejemplo de este tipo seria:
Carmen era muy reservada en sus problemas fami-liares, pero. aquella tarde debio de sentirse tan ator-mentada, que nos dijo, ... , que tenia ganas de separarse de su marido.
a) sin comerlo ni beberlo b) con el corazon en la mano c) a pedir de boca
d) a capa y espaçia.
La segunda serie, por su parte, consta de 602 ejercicios en los que aparece una unidad fraseologica en un pequeno texto con el fin de que el alumno indique cual es la definicion lexi-cografica de esa unidad de entre un conjunto de cuatro opcio-nes; son, pues, como el siguiente:
Cuando lleve un ano al frente del partido, presenta-ré irrevocablemente la dimision, y que sea otro el que cargue con el muerto.
26 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
b) di ga si la direcci6n ha de ser colegiada o no c) me imite en mi actitud
d) dé las explicaciones que yo me niego a dar. La obra de P. Dominguez Gonzalez y otros se completa con la clave de los ejercicios y con un «Indice general de modismos>>, donde, en orden alfabético, vienen todos los que aparecen en la obra con sus respectivas definiciones lexicograficas. Este libro es
ii til, en mayor medida, para los niveles avanzado y superior y
tam-bién para evaluar el grado de conocimiento de las unidades fra-seol6gicas por parte de los alumnos, pero resulta menos apro-vechable para introducirlas por primera vez, dado que su presentaci6n en esta obra no esta regida por ninguna organiza-ci6n sistematica, ya sea ésta una clasificaorganiza-ci6n morfol6gica o seman-tica o ambas a la vez, ni por ninguna orientaci6n didacseman-tica. Ademas, los propios autores se lamentan de la no existencia de indices de frecuencia de las unidades fraseol6gicas, por lo que la selecci6n hecha por ellos sigue un criterio intuitivo y ha dado cabida a algunas poco usuales, junto a otras mas conocidas.
Por otra parte, esta también a disposici6n del profesor de E/LE ellibro de Beltran y E. Yaiiez Tortosa 1996, cuyo obje-tivo es facilitar la comprensi6n y el estudio de los modismos y de la fraseologia del espaiiol moderno. Dirigido, asimismo, a estu-diantes con buenos conocimientos del idioma, consta de seis uni-clades estructuradas cada una de ellas en cinco bloques donde se presentan los modismos de la unidad -bloque I-, se plantean ejercicios sobre ellos -bloques Il, III y IV- y se diferencian de acuerdo con el registro hablado, escrito o hablado y escrito al que pertenecen -bloque V-. Se incluyen, ademas, tres apéndices, el primero de los cuales es un glosario donde, por orden alfa-bético seglin las palabras clave, se explican las modismos, frases hechas y locuciones aparecidos a lo largo del manual; el segun-do corresponde a las soluciones a los ejercicios, y el tercero inclu-ye las referencias de las novelas utilizadas para elaborar el libro, pues los textos con los que se trabaja constituyen fragmentas de obras de ese género literario. Frente a la obra de P. Dominguez Gonzalez y otros 1988, la que ahora comento gana por la varie-dad de ejercicios planteados y por la exclusion de modismos poco usuales, pero, al igual que en el caso anterior, no puede ser usada en los primeros niveles de enseiianza de la lengua; por otra parte, algunos de los tipos de ejercicios seleccionados adolecen de un
DIDÀCTICA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 27 defecto muy comun cuando se trabaja con unidades fraseol6gi-cas: éstas se agrupan bajo una palabra compartida a pesar de que su significado no guarde relaci6n con el significado de la palabra que las encabeza y aunque las unidades fraseol6gicas rela-cionadas no presenten entre si ningun tipo de relaci6n seman-tica. Es el caso, por ejemplo, de los siguientes conjuntos de uni-clades fraseol6gicas, donde las de cada uno tienen en comun las palabras blanco, ir y pela, respectivamente, y en los que las uni-clades fraseol6gicas aparecen bajo la forma y con la definici6n proporcionada por Beltran y E. Yaiiez Tortosa ( 1996: 30, 102 y 107-121). Se da la paradoja, ademas, de que unidades fra-seol6gicas que mantienen una relaci6n semantica de cuasi sino-nimia ( quedarse (la mente) en blanco - irsele a alg;uien el santo al cielo) estan separadas al no presentar ningun elemento compo-nente en comun y otras que se pueden considerar ant6nimas estan separadas por haberse agrupado bajo elementos distintos, aun compartiendo otro de ellos: ir de punta en blanco (agrupada por blanco)
1 ir de trapillo
(agrupada por ir). Los conjuntos a que me referia son:1. estar sin blanca: 'no tener dinero'
quedarse (la mente) en blanco: 'olvidarse de todo en una situaci6n de estrés'
ponerse blanco (camo la pared): 'comparaci6n que se utili-za para indicar que se palidece por el susto o por el miedo'
pasarse las noches en blanco: 'no dormir'
ir de punta en blanco: 'se emplea para decir que van ves-tidos con mucha elegancia, muy acicalados y arregla-dos'
ser el blanco: 'atraer la atenci6n ajena'
2. ir de mal en peor. 'se dice de una persona o situaci6n que se van deteriorando progresivamente'
ir de trapillo: 'vestido de forma normal y corriente, sin arreglarse en especial'
irse de las manas: 'resolver discusiones o problemas median-te el empleo de la fuerza fisica'
irse de la leng;ua: 'hablar mas de lo conveniente, llegando incluso a la indiscreci6n al revelar cosas que no se deberian decir'
28 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICA.s
ir para largo: 'indica que el desarrollo de un proceso va a llevar mas tiempo del previsto'
irsele a alguien el santo al cielo: 'olvidar algo que se iba a decir o hacer'
ir de lista: 'se usa para indicar que alguien se equivoca bien por excesiva malicia, bien por sobreestimar su inteligencia'
irse par los cerros de Ubeda: 'perderse, extraviarse. Y por extension se dice del que se aparta del asunto que se esta tratando y habla sin un proposito, de forma disparata-da'
3. ni un pela: (no esta incluida en el glosario)
no tener pelas en la lengua: 'decir las verdades sin reserva, aunque se pueda herir la susceptibilidad de otros'
tomar el pela: 'engaiiar o burlarse de al gui en'
caérsele el pela a alguien: (no esta incluida en el glosario)
ponérsele a alguien el pela/los pelas de punta: 'tener mucho miedo o sentir impacto por algo que causa horror'
venir/ir al pela: 'se dice de algo que viene muy bien, que resulta muy conveniente'.
Bien es verdad que entre los distintos tipos de asociaciones que los hablantes establecen entre las unidades lingüisticas figu-ra el que las vincula por la identidad del significante, pero, en cualquier caso, falta por comprobar la utilidad de este recurso -y mas cuando se apoya en una (mica palabra de la unidad fra-seologica- en la enseiianza de las unidades fraseologicas, frente a las asociaciones que se pueden crear en funcion de las rela-ciones semanticas entre unidades fraseologicas e incluso de las relaciones tanto de significante como morfologicas y semanti-cas; asi, la serie:
- estar hasta el coiio, estar hasta el gorro, estar hasta el mono, estar hasta la coronilla, estar hasta las narices, estar hasta los cataplines, estar hasta los cojones y estar hasta los huevos
muestra asociacion por una identidad parcial del significante, aso-ciacion morfologica, porque todas las locuciones son verbales, y asociacion semantica por tener el mismo significado, 'estar harto'. Una ultima cuestion problematica que suscita la obra de Beltran y E. Yaiiez Tortosa 1996 tiene que ver con el bloque que
DIDÀCTICA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 29
agrupa las unidades fraseologicas de cada unidad dellibro segun el registro -hablado, escrito y hablado y escrito a la vez- al que pertenecen de acuerdo con el parecer de las autoras. En efecto, si ya las distinciones dentro de lo que se ha llamado variacion diafasica o variacion estilfstica suscitan discusiones teoricas entre los investigadores, la reduccion de aquéllas a los tres registras tomados en consideracion en este manual supone tal simplifica-cion que es muy facil encontrar puntos de desacuerdo con la cla-sificacion establecida. Asi, y solo a tîtulo de ejemplo, la locucion
irsele a alguien el santo al cielo -incluida por Beltran y E. Yaiiez Tortosa (1996: 35) en el grupo registro hablado y escrito-se utiliza en el registro hablado, pero posiblemente no ocurra asî cuando ese registro corresponda a una situacion formai (una con-ferencia, por ejemplo) y, por otra parte, es posible que se utilice en el registro escrito, si éste reproduce una situacion informai, pero no en el caso de que sea un texto cientifico, por ejemplo. Esto mismo se puede afirmar de otras muchas locuciones clasifi-cadas en el grupo registro hablado y escrito por estas autoras.
Cabrîa comentar para finalizar este apartado de materiales especificos un trabajo de reciente aparicion, el de C. Tabernero Sala 1997. En él se recogen treinta y dos textos extraidos del suple-mento dominical El Semanal. Tomando como base los textos, se han elaborado distintos ejercicios con la finalidad de afianzar las cuatro destrezas lingüisticas: comprension y expresion orales y escritas. Con todo, se dedica una especial atencion a las uni-clades fraseologicas, llamadas por la autora expresiones familia-res o coloquiales -y ésa es la razon de este comentario-, pues, por una parte, los textos que conforman el libro se han escogi-do por la gran cantidad de expresiones que presentan; por otra, para cada texto se repite invariablemente un ejercicio que pide al alumno que construya una historia en la que aparezcan deter-minadas expresiones sacadas del texto, y, por ultimo, porque al final de la obra se incluye un vocabulario que explica el signifi-cado de una serie de expresiones y voces recogidas en los tex-tos. Ademas, de manera no sistematica, es decir, no para todos los textos, se plantean ejercicios en los que el alumno debe escoger la definicion de una unidad fraseologica a partir de un conjunto de opciones, debe redactar de otra manera determi-nadas unidades fraseologicas, tiene que buscar sinonimos de algu-nas de elias, ha de definir a su manera las existentes en el texto punto de partida, tiene que completar oraciones con unidades
30 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
fraseologicas del texto o parafrasear alguna unidad fraseologica sin utilizar el registra coloquial. No obstante, el profesor de E/LE debe contar con la salvedad de que el libro esta dirigido tam-bién a alumnos que se encuentran en un nivel superior de apren-dizaje y de que su objetivo primordial no es la enseiianza de las unidades fraseologicas.
2.1.2. Diccionarios de unidades Jraseolôgicas
Para terminar con este apartado dedicado a los materiales voy a ocuparme ahora de los diccionarios que recogen de manera exclusiva unidades fraseologicas. Existen repertorias monolin-gües y bilinmonolin-gües y, camo no disponemos de una monografia que analice ni siquiera los que han aparecido en los ûltimos anos, puede resultar conveniente mostrar su utilidad para el profesor de E/LE, al menos en lo que se refiere a los publicados sobre unidades fraseologicas espaiiolas, es decir, los monolingües.
El Diccionario Jraseolôgico del espaiiol maderno de F. Varela y H. Kubarth 1994 recoge 6.000 unidades fraseologicas del espaiiol comûn y corriente hablado en Espaiia, con la exclusion de aquéllas que constituyen un texto independiente, como son los refranes y los proverbios. Las unidades incluidas estan cataloga-das bajo 2.000 palabras clave que, a su vez, se ordenan alfabéti-camente. De cada unidad fraseologica se proporciona el mode-la, es decir, lo que podria considerarse como lema de la unidad en cuestion; indicaciones relativas a su ambito de uso, de otro modo, marcas diafasicas del tipo formai, informai y restringido; la definicion o parafrasis del significado y funcion sintactica equi-valentes al modela, y una ilustracion o ejemplo concreto (H. Ku barth 1998). La claridad y precision con que es tan redactadas las definiciones, asi como el cuidado puesto en la elaboracion de los ejemplos, hacen de este diccionario un instrumenta muy ûtil para el profesor de E/LE que desee extraer de él material con que preparar ejercicios sobre unidades fraseologicas.
Por su parte, M. Candon y E. Bonnet 1994 en su Diccionario de Jrases hechas de la lengua castellana han intentado analizar ûni-camente las frases cuyo enunciado no ofrece soluciones y, para ello, se han centrado en las frases hechas, las coletillas y las mule-tillas que facilitan la expresion al hablante y la hacen mas com-prensible al oyente, excluyendo los refranes por estar, segûn estas autoras, estudiados y documentados por muchas y buenos
auto-DIDÀCTICA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 31
res. La seleccion de frases hechas realizada no queda clara con esos criterios y por eso no se entienden las razones para incluir en este diccionario unidades fraseologica como caro camo aceite de Aparicio, el sindrome de la nodriza o delenda Carthago! De cada entrada incluida se explica su utilizacion o se da su definicion, al tiempo que se comenta el origen de la frase hecha en cues-tion. El Diccionario se completa con un indice alfabético que inclu-ye las unidades fraseologicas recogidas utilizando, en algunos casos, todos los elementos de la unidad fraseologica como pala-bra clave para su ordenacion; asi, a buenas haras mangas verdes, aparece ordenada, indistintamente, por a, buenas, haras, mangas y verdes. Con todo, esta obra lexicografica no se distingue por su especial utilidad para la enseiianza de E/LE, pues, por una parte, las unidades fraseologicas recogidas no aparecen ilustradas con ejemplos de uso y, por otra, su ordenacion en la macroestructu-ra del diccionario no resulta comprensible, dado que coma pri-mera frase hecha encontramos tomar las de Villadiego, camo segun-da estar o quedarse a la luna de Valencia, la penûltima es hablar camo Castelar y la ûltima, tener buena o mala sombra.
El Diccionario Espasa de dichos y frases hechas (A. Buitrago Jiménez 1995) constituye un repertoria de mas de 1.300 uni
da-des fraseologicas del espaiiol de hoy del que se han excluido, asimismo, los refranes y proverbios, completado, ademas, con un indice que facilita la localizacion en el propio diccionario de una unidad fraseologica concreta. A diferencia de otros diccio-narios, en éste las unidades recogidas aparecen en el arden alfa-bético que determina la primera palabra de una unidad fraseo-logica, o se a, a boleo (sic), por ejemplo, se ordena por a y no por boleo (sic) camo es habituai en estas obras lexicograficas, lo cual no deja de ser una particularidad extremadamente ûtil para los extranjeros que aprenden esta lengua, desde el momento en que usuarios de esta condicion no estan obligados a pensar bajo qué palabra clave habran de buscar una unidad fraseologica, sinoque, simplemente, deberan atenerse a la estricta ordenacion alfabéti-ca de la primera palabra del fraseologismo que deseen consul-tar. Por otra parte, cada unidad fraseologica es analizada pro-porcionando de ella su definicion, un ejemplo y la explicacion de su origen. Mas adelante podra comprobarse que este ûltimo dato, la explicacion del origen de una unidad fraseologica, se considera interesante para presentar a los alumnos de E/LE estas unidades; en este sentido, el diccionario es ûtil por aportarle al
32 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
profesor ese tipo de informacion, que, sin embargo, hay que tomar con precauciones, pues no siempre se dispone de las fuentes documentales que avalen el origen o la razon de ser de las numerosas creaciones fraseologicas.
Existe también un diccionario de locuciones de otra edito-rial, Larousse (E. Fontanillo Merino 1995), el cual comparte con el anterior la caracteristica de ofrecer de muchas locucio-nes una glosa que explica su origen o interpretacion, ademas, claro esta, de la definicion de cada una de las locuciones reco-gidas y de un ejemplo, pero, en este caso, la ordenacion alfabé-tica no se hace a partir de la forma de cada unidad fraseologi-ca, sino de una palabra clave, sin que se explique en el <<Prologo>> al Diccionario los criterios que determinan cual va a ser la pala-bra clave bajo la que quedara incluida una determinada unidad fraseologica. Este procedimiento lexicografico supone que la obra resulte de mas dificil manejo para un usuario extranjero, y tarn-biên para un usuario nativo no avezado en conocimientos gra-maticales, a pesar de que aquel primer tipo de lector ha estado presente en la mente del director del Diccionario.
M. Martin Sanchez 1997 recoge en otro diccionario de uni-clades fraseologicas los dichos, modismos y locuciones populares mas utilizados, junto a otros en desuso, agrupados por palabras clave. En cada entrada el usuario del diccionario tiene informa-cion sobre la forma de la unidad fraseologica, su definiinforma-cion y, en bastantes casos, una explicacion de su origen, de manera analoga a otras obras lexicogrâficas ya comentadas. El interés de ésta, sin embargo, reside en la inclusion de un indice tematico donde figura la totalidad de las unidades fraseologicas recogidas, agrupadas bajo 75 epigrafes del tipo <<Cuerpo humano>>, <<Religion>> o <<Generosidad. EgoismO>>; el propio autor lo califica de discu-tible, pero al tiempo util para los investigadores del espaii.ol. Esa utilidad se hace extensible a los profesores de E/LE, como habra ocasion de comprobar en el apartado siguiente.
Finalmente, eldiccionario A. Pérez-Rioja 1997, çon 3.500 modiSmos'y'fôcüdonës familiares vigentes en la lengua hablada y escrita, constituye una obra lexicografica semejante a las ante-riores, pues las unidades fraseologicas se agrupan alfabéticamente bajo el articula a que corresponden seglin las partes de la ora-cion de las cuales proceden, asi echar fuego por los ojos se incluye bajo fuego; se definen; se glosan rastreando en su raiz simbolica o en sus rasgos metaforicos, y se ejemplifican incluso con
con-DIDÀCTICA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 33 textos de creadores literarios, de modo que esta ultima caracte-ristica seria la nota diferencial respecta a los diccionarios ante-riormente reseii.ados.
La muestra anterior de diccionarios es suficiente para dar una idea del material que puede servir de punto de partida al pro-fesor de E/LE para preparar ejercicios con unidades fraseologi-cas de los tipos que a continuacion se detallan, aunque, como ya se ha ido apuntando en los comentarios particulares a cada diccionario, es necesario tomar ciertas precauciones a la hora de utilizarlos, fundamentalmente por lo que se refiere a las uni-clades fraseologicas incluidas, a su ordenacion alfabética y al propio lema de los fraseologismos, aspectas no siempre tratados de manera satisfactoria. Asi, la cuestion de la inclusion de las uni-clades fraseologicas en diccionarios especificos no podra resol-verse hasta que no dispongamos de investigaciones que deter-minen su frecuencia y uso. El tema se complica, ademas, cuando se examina desde la perspectiva de la enseii.anza del espa-ii.ol como lengua extranjera, pues carecemos de datos acerca de qué unidades fraseologicas deben ser objeto del aprendizaje de los alumnos de E/LE, de acuerdo con los distintos niveles de enseii.anza. Mientras no tengamos esa informacion, sera compe-tencia del profesor seleccionar, de entre el amplio conjunto ofre-cido por los diccionarios, aquéllas que deberan ser enseii.adas.
En cuanto a la ordenacion de las unidades fraseologicas en un diccionario, ya sea éste general de la lengua o especifico para este tipo de unidades, en la mayoria de los casos esta determi-nada por su agrupacion bajo una palabra clave que suele corres-ponder a distintos ordenes de preferencia. El Diccionario de la Real Academia Espaii.ola (1992: XXVI), por ejemplo, sigue el de: sustantivo, verbo, adjetivo, pronombre y adverbio, mientras que el fraseologico de F. Varela y H. Kubarth (1994: xn-xm) prefiere para incluir una unidad fraseologica bajo una palabra clave la jerarquia: nombres propios, sustantivos, adjetivos, participios
con-certados, adverbios (con excepciones), ver bos principales (con excepciones), pronombres (con excepciones), numerales y el verbo ser. Es posible que tales ordenaciones sean mejores desde
el punto de vista de la propia edicion del diccionario, pero, claro esta, son poco adecuadas desde la perspectiva del usuario sin conocimientos gramaticales o del usuario extranjero, pues a ambos les resulta mas facil y comodo buscar una unidad fraseo-logica siguiendo una ordenacion alfabética que se inicie con el
34 LA ENSENANZA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
primer elemento que la constituye, que siga con el segundo y, asi, sucesivamente. Lamentablemente, no es éste el criterio pre-dominante y, en este sentido, aunque el profesor de E/LE deba adiestrar a sus alumnos en el manejo de los diccionarios de fra-seologismos, siempre resultara preferible que él utilice la orde-naci6n alfabética seglin los elementos constitutivos de la unidad fraseol6gica a la hora de presentar estas unidades a sus alumnos. Por ultimo, los problemas relativos al lema de las unidades fraseol6gicas tienen que ver con la inclusion en éste de lo que se ha llamado el contorno de una unidad; asi, por ejemplo, en F. Varela y H. Kubarth 1994 pueden encontrarse numerosas unida-des fraseol6gicas en las que los elementos alguien y algo, ademas de las abreviaturas u.
p.
(una persona) y u. c. (una cosa),apare-cen en el propio lema; algo semejante ocurre en la obra de A. Buitrago Jiménez 1995 con alguien, algo y una persona también co mo integrantes del lema; en el Diccionario dirigido por E. Fontanillo Merino 1995, pues, en este caso, alguien, algo y uno son elemen-tos que se incluyen en el lema de la unidad fraseol6gica, y, asi-mismo, en el Diccionario de M. Martin Sanchez 1997, dado que esos mismos elementos figuran en los lemas de las locuciones:
dar carrete a alguien, sacar jugo a algo, echar a volar a una persona o casa, echarse encima una casa y abrirsele a uno las carnes serian claro ejemplo de ello. A primera vista, pudiera parecer que la apari-ci6n de tales elementos puede ser util desde el momento en que asi se informa al usuario del diccionario de las posibilidades de combinaci6n de una unidad fraseol6gica; sin embargo, tal bene-ficio queda mermado primero si se tiene en cuenta que aquél, y sobre todo cuando es un extranjero, puede pensar que los ele-mentos del contorno son constitutivos de la unidad fraseol6gica; segundo porque esos elementos no se incluyen de manera siste-matica en el lema de todas las unidades, y tercero porque no existe unanimidad entre los lexic6grafos acerca de cuales y cuan-tos sean. Por eso es mejor que el lema de la unidad fraseol6gica quede restringido a lo que verdaderamente es su forma y que se habilite en cada articulo del diccionario un apartado que com-prenda informaci6n relativa a las posibilidades combinatorias de una unidad fraseol6gica, de manera analoga a como se hace en algunos diccionarios de lengua que seiialan en un apartado espe-cifico el régimen preposicional y los tipos de complementos que suelen llevar los verbos. En tanto en cuanto no se disponga de un diccionario de unidades fraseol6gicas que proceda de este modo,
DIDÂCTICA DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS 35
el profesor de espaiiol debera cuidar, asimismo, este aspecto en la presentaci6n de las unidades fraseol6gicas a los alumnos.
2.2. LA ENSENANZA-APRENDIZAJE DE LAS UNIDADES FRASEOLOGICAS
Con los materiales reseiiados en los apartados de 2 .1. el pro-fesor de E/LE puede elaborar un amplio repertorio de ejercicios, pero, claro esta, es necesario determinar los posibles tipos de los mismos. Dado que no es infrecuente encontrar en la biblio-grafia sobre enseiianza de E/LE referencias bibliograficas que abordan el tema de los ejercicios con unidades fraseol6gicas, aun-que de manera dispersa y asistematica, me ha parecido conve-niente dedicar un apartado para exponer esos tipos con una cier-ta organizaci6n y, en la medida de lo posible, con alguna ilustraci6n o, en su defecto, con la indicaci6n de d6nde pueden encontrarse muestras de ellos. De entre la bibliografia que trata este aspecto (K. Morvay 1980, M. F. Martinez Pérez y del S. Plaza Trenado 1992, L. Ruiz Gurillo 1994,]. Sevilla Muiioz y A. Gonzalez Rodriguez 1994-95, A. Vigara Tauste 1996 y D. Fasla 1996) destaca por su relativa exhaustividad y por la orga-nizaci6n de la propuesta didactica el trabajo de]. Sevilla Muiioz y A. Gonzalez Rodriguez 1994-95, donde los ejercicios presenta-dos se agrupan seglin estén orientapresenta-dos a la comprensi6n de las unidades fraseol6gicas por parte de los alumnos, a su reutiliza-ci6n y a su memorizareutiliza-ci6n, y esta triple distinreutiliza-ci6n va a servir para mostrar a continuaci6n un amplio conjunto de ellos.
Pero, evidentemente, a la realizaci6n de los mismos debe pre-ceder la presentaci6n, por parte del profesor, de las unidades fra-seol6gicas a los alumnos. Con respecto a ella, M. F. Martinez Pérez y del S. Plaza Trenado (1992: 123-124) seiialan que ha de hacerse a partir de las caracterîsticas de las unidades fraseo-16gicas: idiomaticidad, fijaci6n y contenidos pragmaticos, si bien A. Vigara Tauste (1996: 83) apunta dos inconvenientes de esta propuesta: la dificultad que supone proporcionar en el aula contenidos pragmaticos que no se definen mas que en el uso actualizado -aiiadase a ello la falta de estudios sobre las unida-des fraseol6gicas unida-desde una perspectiva pragmatica- y el peligro de saturar al alumno con informaci6n te6rica que quiza no pueda asimilar. De ahî que esta ultima autora (A. Vigara Tauste 1996: 86-93) proponga presentar las unidades fraseol6gicas a partir de