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Pobreza y justicia globales. Una interpretación moderada de los argumentos de Thomas Pogge.

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TESIS DE DOCTORADO

POBREZA Y JUSTICIA GLOBALES:

UNA INTERPRETACIÓN MODERADA

DE LOS ARGUMENTOS DE THOMAS POGGE

DOCTORANDA

LIC. JULIETA MANTEROLA

DIRECTORA DE TESIS

DRA. FLORENCIA LUNA

CARRERA DE FILOSOFÍA

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES Primera presentación: septiembre de 2013 Segunda presentación: diciembre de 2015

(2)
(3)

ÍNDICE

AGRADECIMIENTOS GENERALES………...7

AGRADECIMIENTO ESPECIAL……….………..9

NOTA DE EDICIÓN………...11

INTRODUCCIÓN………...13

1. PETER SINGER: EL ARGUMENTO UTILITARISTA EN CONTRA DE LA POBREZA………...………25

1) Los dos principios morales y la sociedad de consumo………..……26

2) El diezmo…………...……….31

3) El mínimo del mínimo………...……….33

4) ¿Cuál debe ser el nivel de exigencia de una teoría moral?...36

2. JOHN RAWLS Y THOMAS POGGE: EL DEBATE SOBRE LA JUSTICIA GLOBAL……….……...…...41

1) Rawls y el deber de asistencia………..………….43

1. Cosmopolitismo débil y fuerte………...…….43

2. El derecho de gentes………..………..…44

2) Las críticas de incongruencia de Singer entre El derecho de gentes y Teoría de la justicia………...………50

3) Pogge y el orden internacional………...………..…….53

3. JOSHUA COHEN: LAS CRÍTICAS A LA “TESIS FUERTE” DE POGGE……....59

(4)

1. La tesis fuerte……….59

2. La tesis convencional……….………63

3. El privilegio de los recursos y el privilegio de los préstamos……...64

4. Conclusión………...………..66

2) Defensa de Pogge contra las críticas de Cohen………67

1. La tesis fuerte como una tesis periférica……….………..67

2. La pobreza como reveladora de la injusticia global……….71

4. MATHIAS RISSE: EL ORDEN GLOBAL ES IMPERFECTAMENTE JUSTO…..75

1) Los argumentos de Pogge………..76

2) Las objeciones de Risse………...………..86

3) Respuesta a las objeciones………...……….90

5. MATHIAS RISSE: EL ORDEN GLOBAL DAÑA PORQUE FRACASA EN ASISTIR……….……….99

1) El orden global y el daño………...………..…100

2) La tesis institucional y la implicación crucial………...104

3) La tesis de las instituciones compartidas………..……..…107

6. JULIO MONTERO: TODOS SOMOS VIOLADORES DE DERECHOS HUMANOS………...………115

1) ¿Somos todos violadores de derechos humanos?...115

2) ¿Cuáles son las consecuencias de que todos seamos violadores de derechos humanos?...122

3) ¿Violadores o contribuyentes?...125

(5)

7. ROMPECABEZAS POGGE: UNA INTERPRETACIÓN MODERADA DE LOS

ARGUMENTOS DE POGGE ACERCA DE LA JUSTICIA GLOBAL……….131

1) Una concepción mínima de la justicia………...…..132

2) El deber de no cooperar sin compensar………..…134

3) Dos formas de compensar: proteger y reformar……….137

4) Acerca del deber de no contribuir con la injusticia...140

5) ¿Cuánto es suficiente?...143

1. La responsabilidad de los ciudadanos ordinarios…………...…..143

2. ¿Qué debemos hacer para compensar y en qué medida debemos hacerlo?...144

PALABRAS FINALES……….149

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(7)

AGRADECIMIENTOS GENERALES

A mi Directora de tesis, Florencia Luna, por haber visto algo valioso en mí cuando yo era todavía una tímida e introvertida estudiante de Filosofía, por haberme permitido descubrir temas y problemas que aún hoy me fascinan y por estar conmigo a lo largo de todos estos años.

A los Profesores y Profesoras, amigas y amigos que he ido conociendo en el transcurso de mi carrera, gracias por la ayuda y la confianza.

A Andrea Serebrinsky, mi amiga de toda la vida. A Érica Vainscheinker, mi amiga del Taller de cine.

A mi familia, especialmente a mi hermano Paulo, por su comprensión y amistad. A Romina Elfenbaum, por escucharme semana tras semana y por decirme siempre la palabra justa.

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AGRADECIMIENTO ESPECIAL

A los miembros del Tribunal de Tesis, Javier Flax, Andrés Rosler y Graciela Vidiella, por el tiempo que le dedicaron a la tesis y por sus valiosos comentarios.

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NOTA DE EDICIÓN

He tratado, en la medida de lo posible, de utilizar un lenguaje género-sensitivo. Cuando no lo he hecho, ha sido sólo para no recargar al lector o lectora con construcciones lingüísticas demasiado complejas.

Con respecto a las traducciones, cuando cito textos que no están traducidos al español, en todos los casos, la traducción es mía. Cuando me ha parecido pertinente, he puesto también la cita en inglés.

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(13)

INTRODUCCIÓN

Como señalan Barry y Lawford-Smith, el campo de la justicia global no es un campo unificado constituido por teorías bien definidas, tal como podría ser el campo de la justicia doméstica o local. Más bien, “está constituido por varias discusiones filosóficas interconectadas y traslapadas acerca de las normas éticas que deberían gobernar las interacciones entre las personas, los Estados, las corporaciones y otros agentes que actúan en la arena global”1

y acerca del diseño de las instituciones que conecta a todos estos actores. Así, de este conjunto, recortaré las discusiones suscitadas entre Thomas Pogge, uno de los filósofos contemporáneos más influyentes en materia de justicia global, y sus críticos más importantes. Además, es necesario señalar que, dado que la pobreza revelaría la injusticia mundial2, los debates sobre justicia global están estrechamente relacionados con los debates sobre pobreza y las formas de erradicarla.

Sin duda, un precursor contemporáneo inevitable de estas discusiones es el filósofo utilitarista Peter Singer, con su ya clásico texto “Famine, affluence, and morality”3

[Hambruna, riqueza y moralidad]. Allí, Singer estableció dos principios morales, uno fuerte y otro moderado. El principio fuerte afirma: “Si está en nuestro poder evitar que algo malo pase, sin sacrificar nada de una importancia moral

1 Barry, Christian y Lawford-Smith, Holly (2012), “Introduction”, en Barry, Christian y Lawford-Smith,

Holly (2012).

2

Pogge, Thomas (2005a), capítulo 4.

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comparable, nosotros debemos, moralmente, hacerlo”4. Y el principio moderado sostiene: “Si está en nuestro poder evitar que algo muy malo pase, sin sacrificar nada moralmente significativo, nosotros debemos, moralmente, hacerlo”5. La posición de Singer claramente apela a argumentos basados en nuestros deberes de ayudar o de asistir a quienes están necesitados. Estos deberes son positivos, ya que su cumplimiento requiere la comisión de una acción.

Esta posición ha sido criticada fundamentalmente por dos razones. En primer lugar, algunos autores afirman (en contra de Singer) que ayudar o asistir es una acción supererogatoria: ayudar es algo bueno y elogiable pero no es algo obligatorio6. En segundo lugar, algunos autores afirman que los principios establecidos por Singer son demasiado exigentes y que su teoría moral es una teoría para santos o héroes morales7. Estas afirmaciones constituyen críticas deontológicas clásicas a una posición utilitarista.

Thomas Pogge también está preocupado por la pobreza y la injusticia, pero parte desde otra posición teórica. Para evitar la primera de las críticas mencionadas, en su libro La pobreza en el mundo y los derechos humanos8, toma una estrategia diferente. En las discusiones sobre pobreza y justicia globales, este autor no apela a nuestro deber de ayudar sino a nuestro deber de no dañar. Para Pogge, todos nosotros tenemos dos deberes: 1) el deber de no “participar en instituciones sociales justas sin la voluntad de cumplir con ellas”9

y 2) el deber de no “cooperar en el mantenimiento de instituciones sociales injustas sin hacer una protección que compense y esfuerzos de reforma para sus

4 Singer, Peter (1972), pág 231. 5

Singer, Peter (1972), pág. 231.

6 Narveson, Jan (2003).

7 Singer, Peter (1995), capítulo 8. 8

Pogge, Thomas (2005a).

(15)

víctimas”10

. Estos deberes son negativos, ya que su cumplimiento requiere la abstención (aunque también se derivan de estos deberes negativos algunas obligaciones positivas).

Las principales críticas a Pogge han quedado plasmadas en la publicación Ethics

and International Affairs. Allí, Mathias Risse11, Alan Patten12, Rowan Cruft13, Norbert Anwander14 y Debra Satz15 han formulado algunas de las críticas más importantes a los argumentos de Pogge sobre pobreza y justicia globales. Estos autores niegan que Pogge haya mostrado que el orden institucional global daña a los pobres globales, objetan que la pobreza sea vista como un problema de justicia (en lugar de un problema de asistencia) y afirman que los ciudadanos ordinarios no tienen ninguna responsabilidad por la imposición de un orden institucional global injusto.

Otro conjunto de críticas se encuentra en el libro Thomas Pogge and his critics16 [Thomas Pogge y sus críticos]. Allí, se destaca el texto del filósofo Joshua Cohen, “Philosophy, social science, global poverty”17

[Filosofía, ciencia social, pobreza global]. En este trabajo, Cohen niega que las tesis de Pogge tengan el impacto que éste les atribuye sobre la pobreza global y afirma que las tesis de este autor deberían ser mucho más moderadas y cautelosas.

Para completar esta Introducción, debe mencionarse a John Rawls y su libro El

derecho de gentes18, cuya posición acerca de la justicia global ha sido duramente 10 Pogge, Thomas (2005c), pág. 75. 11 Risse, Mathias (2005b). 12 Patten, Alan (2005). 13 Cruft, Rowan (2005). 14 Anwander, Norbert (2005). 15 Satz, Debra (2005). 16 Jaggar, Alison (2010).

17 Cohen, Joshua (2010), “Philosophy, social science, global poverty”, en Jaggar, Alison (2010), págs.

18-45.

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criticada por Pogge. Pogge considera que Rawls es el exponente más prominente de lo que él llama la tesis de la causalidad puramente doméstica de la pobreza y critica esta tesis por no tener en cuenta los factores globales que contribuyen a la persistencia de la pobreza en el mundo. El filósofo que en la actualidad continúa la línea iniciada por Rawls es Mathias Risse, quien sostiene precisamente la tesis institucional de la pobreza, la cual afirma que el crecimiento y la prosperidad de un país dependen de la calidad de sus instituciones19.

Otro crítico, en la misma línea de Rawls y Risse, es Julio Montero. Este autor objeta la idea (que atribuye a Pogge) de que los países ricos y nosotros mismos seamos “violadores” de derechos humanos20

, al imponer y mantener un orden institucional global injusto “sin hacer una protección que compense y esfuerzos de reforma para sus víctimas”21

.

Este trabajo se propone defender una interpretación moderada de los argumentos de Thomas Pogge sobre justicia y pobreza globales, elaborados en su libro La pobreza

en el mundo y los derechos humanos22. Para esto, se analizará minuciosamente la reconstrucción que los críticos hacen de los argumentos de Pogge. Con esto, se espera poner de manifiesto que dicha reconstrucción se aleja en muchos casos de una interpretación mínimamente caritativa y malinterpreta los argumentos originales de este autor.

Así, en este trabajo, se defenderán una tesis principal y una subtesis.

19 Risse, Mathias (2005a). 20 Montero, Julio (2008b). 21

Citado más arriba.

(17)

1. Tesis principal. El deber negativo de no “cooperar en el mantenimiento de

instituciones sociales injustas sin hacer una protección que compense y esfuerzos de reforma para sus víctimas”23 (en adelante, el “deber de no contribuir con la injusticia”) es menos exigente de lo que los críticos de Pogge afirman. Para defender esta tesis, se mostrará la relación entre el deber negativo de no contribuir con la injusticia y las obligaciones positivas de 1) proteger a las víctimas de un orden institucional injusto y de 2) trabajar para reformar los rasgos injustos de ese orden. Asimismo, se tratará de establecer cuáles son las implicancias prácticas de estas dos obligaciones positivas.

2. Subtesis. La violación del deber de no contribuir con la injusticia no convierte

a los agentes morales en “violadores” de derechos humanos, tal como los críticos de Pogge sostienen, sino en “contribuyentes”. Para defender esta subtesis, se examinarán las críticas que se le formulan al autor con respecto a la falta de cumplimento del deber de no contribuir con la injusticia y se explicitarán las consecuencias del incumplimiento de este deber y de las dos obligaciones positivas mencionadas.

El objetivo general de este trabajo es ofrecer una interpretación consistente de los principales argumentos de Pogge sobre justicia y pobreza globales que esclarezca los puntos incomprendidos o malinterpretados por sus críticos más importantes. Así, este trabajo constituye una contribución valiosa al campo de estudio, ya que, 1) sienta sobre bases más firmes una de las teorías filosóficas contemporáneas más citadas y ampliamente debatidas sobre justicia global y 2) facilita un verdadero intercambio de ideas entre filósofos, filósofas y otros expertos en el tema, mediante un real entendimiento de los argumentos poggeanos24.

23

Citado más arriba.

(18)

Esta tesis comprende siete capítulos.

Dada la relevancia de su planteo sobre la pobreza y nuestros deberes morales, el primer capítulo está dedicado al filósofo Peter Singer. En el primer apartado, expongo su posición con respecto al tema de la pobreza global tal como él mismo la desarrolla en su artículo pionero “Famine, affluence, and morality”25

[Hambruna, riqueza y moralidad]. Aquí, explicito e interpreto los dos principios morales que Singer sostiene y ahondo en una característica de los mismos: ambos critican la concepción tradicional de la ayuda como un acto caritativo o supererogatorio. En el segundo apartado, expongo el cambio que sufre esta posición en su libro Ética práctica. Segunda edición26. En este libro, Singer se hace eco de las críticas que sostienen que sus dos principios morales son demasiado exigentes y afirma que, como mínimo, deberíamos donar el 10% de nuestros ingresos. En el tercer apartado, expongo otro cambio, tal como aparece en su libro Un

solo mundo. La ética de la globalización27. Allí, un Singer mucho más moderado explica por qué, al menos, deberíamos donar el 1%. En el cuarto apartado, me pregunto cuál debe ser el nivel de exigencia de una teoría moral e intento dar una respuesta.

En la literatura sobre pobreza y justicia globales, existen dos grandes enfoques: el enfoque no relacionista y el relacionista28. Y Singer es, claramente, el representante más prominente del enfoque no relacionista, es decir, el deber de ayudar o de asistir no depende de ningún vínculo especial con la persona necesitada de ayuda. Así, este enfoque resulta insoslayable, tanto en un sentido histórico como desde un punto de vista moral. Constituye una primera estrategia para abordar el problema de la pobreza, más allá de la simple caridad. Sin embargo, la perspectiva de Singer es insuficiente en tanto

25 Singer, Peter (1972). 26 Singer, Peter (1995). 27

Singer, Peter (2003).

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no se interroga por las causas del problema. Debido a esto, se hace necesario el análisis del enfoque relacionista, representado de modo sobresaliente por John Rawls y Thomas Pogge29.

El segundo capítulo confronta entonces las posiciones de Rawls y Pogge con respecto al problema de la pobreza global. Pogge es un discípulo de Rawls y uno de los intérpretes de su teoría de la justicia doméstica30. Sin embargo, con respecto a la justicia internacional, se aleja de su maestro. En el primer apartado, señalo distintas interpretaciones posibles del cosmopolitismo rawlsiano y expongo el deber de asistencia elaborado por Rawls en su libro El derecho de gentes31. Aquí, explico cuáles son los tres criterios que se deben tener en cuenta al momento de cumplir con este deber y por qué Rawls afirma que este deber no es, de ningún modo, un principio de justicia internacional. En el segundo apartado, expongo las críticas de Peter Singer a Rawls. Estas críticas señalan las incongruencias entre la posición que Rawls adopta en el ámbito doméstico (plasmada en Teoría de la justicia32) y la que adopta en el ámbito internacional (plasmada en El derecho de gentes). En el tercer apartado, expongo las críticas de Pogge a la posición rawlsiana y menciono los principales puntos de la posición poggeana: 1) que la tesis de la causalidad puramente doméstica de la pobreza (sostenida por Rawls, según Pogge) es falsa y 2) que el orden internacional daña a los pobres globales. Estos puntos serán retomados y analizados a lo largo de toda la tesis.

El tercer capítulo presenta, y ofrece una respuesta a, la crítica que hace Joshua Cohen, en su texto “Philosophy, social science, global poverty”33

[Filosofía, ciencia

29

Agradezco a Andrés Rosler por sus comentarios, los cuales me motivaron a agregar esta aclaración.

30 Pogge, Thomas (1989). 31 Rawls, John (2001). 32 Rawls, John (1995). 33

Cohen, Joshua (2010), “Philosophy, social science, global poverty”, en Jaggar, Alison (2010), págs. 18-45.

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social, pobreza global], al planteo poggeano con respecto a la pobreza global. Esta crítica resulta relevante ya que Cohen pretende estar atacando la “tesis fuerte” de Pogge. En el primer apartado, expongo la tesis fuerte, tal como Cohen la concibe, y las objeciones que le formula a la misma. Para esto, expongo también las críticas de Cohen a los “privilegios de los recursos” y a los “privilegios de los préstamos” como rasgos del orden institucional global que generan malos arreglos institucionales domésticos (según Pogge). En el segundo apartado, doy una respuesta a las objeciones, a la vez que presento una primera interpretación del planteo poggeano. Por un lado, afirmo que la tesis fuerte (criticada por Cohen) no es esencial al planteo de Pogge. Por otro lado, sostengo que la pobreza no es la preocupación principal de este último autor, sino más bien la (in)justicia global. La interpretación presentada en este apartado será luego desarrollada en el capítulo 7.

El cuarto capítulo, así como también el quinto, está dedicado al debate entre Thomas Pogge y uno de sus críticos más importantes: Mathias Risse. El debate se inició con el artículo de Pogge, “World poverty and human rights”34 [Pobreza mundial y derechos humanos], siguió con varias respuestas de varios filósofos, entre ellos Risse35, y concluyó con otro artículo de Pogge, en el cual pretende contestar a las objeciones planteadas por sus críticos (y el cual analizo en el capítulo 7). En el primer apartado de este capítulo, expongo con mayor detalle la posición poggeana, en especial los tres argumentos que este autor ofrece para mostrar que el orden institucional global daña a los pobres globales. Estos tres argumentos son: el de la historia real o violenta (que utiliza una noción de daño diacrónica), el del estado de naturaleza (que utiliza una noción de daño contrafáctica) y el de los arreglos globales institucionales (que utiliza

34

Pogge, Thomas (2005b).

(21)

una noción de daño concebida en términos de una noción de justicia). Además, señalo cuáles son las innovaciones que conlleva una posición como la de Pogge para el debate sobre la pobreza global. En el ámbito moral, la innovación consiste en trasladar el peso del deber de ayudar o asistir al deber de no dañar. En el terreno empírico, su propuesta apunta a los factores globales en lugar de a los factores internos que causan la pobreza. En el segundo apartado, reconstruyo las objeciones de Risse a los dos primeros argumentos de Pogge (las objeciones al tercer argumento serán expuestas en el capítulo 5). Con respecto a estos dos primeros argumentos, Risse procede del siguiente modo. Por un lado, acepta el criterio diacrónico del argumento de la historia real o violenta pero dice que, según este criterio, no hay daño, ya que la humanidad en general y los pobres en particular están mucho mejor que hace 200 años e incluso que hace 50 años. Por otro lado, rechaza el criterio contrafáctico del argumento del estado de naturaleza, ya que, para él, carece de sentido. Es imposible saber si los pobres globales están peor ahora de lo que estarían si la humanidad viviera en un estado de naturaleza. En el tercer apartado, presento las respuestas de Pogge a las objeciones de Risse. Para terminar, extraigo lo que se puede sacar en limpio del debate presentado. El verdadero objetivo del argumento de la historia real o violenta no es mostrar que el orden institucional daña a los pobres globales sino más bien impugnar ese orden. En cuanto al argumento del estado de naturaleza, Pogge abandona la noción de daño contrafáctica.

El quinto capítulo analiza las objeciones de Risse al tercer argumento que utiliza Pogge para mostrar que el orden institucional global daña a los pobres: el argumento de los arreglos globales institucionales. En el primer apartado, presento lo que Risse llama la “tesis de las instituciones compartidas”, la cual pretende recoger precisamente este tercer argumento de Pogge. En el segundo apartado, presento la “tesis institucional” de Risse y lo que él llama la “implicación crucial” de esta tesis. La tesis institucional

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afirma que lo que hace rico o pobre a un país, o estable o inestable, es la calidad de sus instituciones. La implicación crucial sostiene que la ejecución del deber de asistir o de ayudar a construir buenas instituciones domésticas no es simple. Esta tesis y esta implicación crucial muestran a Risse como un claro seguidor y continuador de la línea rawlsiana en materia de justicia internacional. En el tercer apartado, expongo el rechazo parcial de Risse a la “tesis de las instituciones compartidas”. Para Risse, el orden institucional global daña a los pobres porque fracasa en cumplir con el deber de ayudarlos o de asistirlos a construir buenas intuiciones domésticas y no porque viola sus derechos humanos.

El sexto capítulo discute un artículo de Julio Montero muy crítico de la posición poggeana. Esta discusión permite esclarecer el planteo de Pogge acerca de los derechos humanos, las instituciones, nuestros deberes y obligaciones. En el primer apartado, presento la tesis, que Montero le atribuye (con razón) a Pogge, de que “todos somos violadores de derechos humanos” y sostengo que el planteo de Montero (cuyo objetivo explícito es rechazar esta tesis) conduce exactamente a la misma conclusión (que todos somos violadores). En el segundo apartado, me pregunto si las consecuencias de que todos seamos violadores de derechos humanos son en verdad tan nocivas para nuestras vidas como plantea Montero, quien afirma que, de acuerdo con Pogge, deberíamos dejar de lado nuestras vidas y obligaciones cotidianas para luchar contra la pobreza. En el tercer apartado, formulo una distinción entre ser un violador de derechos humanos y ser un contribuyente a dichas violaciones (términos que se pueden encontrar en los textos de Pogge) y brindo mi interpretación acerca de por qué Pogge algunas veces habla de

violadores y otras veces de contribuyentes. En el cuarto apartado, a raíz de los análisis

(23)

El séptimo capítulo, de carácter conclusivo, realiza una reconstrucción e interpretación de los argumentos de Pogge acerca de la justicia global. Como se indicó previamente, aquí analizo el texto “Severe poverty as a violation of negative duties”36

[Pobreza severa como una violación de deberes negativos], el cual cierra el debate con Risse y con el resto de los filósofos que participaron del mismo37. En el primer apartado, presento la concepción mínima de la justicia que sostiene Pogge. Esta concepción mínima se basa en los derechos humanos y Pogge la adopta con el objetivo de lograr el acuerdo de la mayor cantidad posible de personas acerca de la afirmación de que el orden institucional global daña a los pobres. En el segundo apartado, explico en qué consiste el “deber de no cooperar (en la imposición de un orden institucional injusto) sin compensar”. Este deber es impuesto por los derechos humanos. Y de este deber se derivan dos obligaciones positivas: 1) proteger a las víctimas de un orden institucional injusto y 2) reformar o ayudar a reformar el orden institucional injusto para que se convierta en uno más justo. En el tercer apartado, explico a qué se refiere Pogge cuando habla de las dos obligaciones positivas que se derivan del deber negativo de no cooperar sin compensar. En el caso de la primera obligación (proteger a las víctimas) se refiere a su propuesta del Dividendo Global de Recursos. Y en el caso de la segunda obligación (reformar o ayudar a reformar) se refiere a la modificación de cuatro rasgos de nuestro orden institucional global que Pogge identifica y señala como injustos. En el cuarto apartado, formulo algunas aclaraciones adicionales acerca del “deber de no contribuir con la injusticia”, basadas en el ejemplo de Oskar Schindler. El deber que Pogge postula es el deber de no contribuir sin compensar. Así, si alguien contribuye pero compensa (adecuadamente), su contribución no es moralmente incorrecta. Finalmente, el quinto apartado está dedicado a responder dos preguntas: 1) ¿tienen los

36

Pogge, Thomas (2005c).

(24)

ciudadanos ordinarios alguna responsabilidad por la imposición de un orden institucional injusto? y 2) ¿qué debemos hacer para compensar nuestra contribución a la imposición de un orden institucional injusto? La interpretación que se defiende es que la posición de Pogge acerca de lo que la justicia internacional requiere es más moderada y menos exigente de lo que sus críticos afirman.

En las Palabras finales, menciono nuevamente a Singer, haciendo una comparación con Pogge, y retomo el tema de la exigencia moral, planteado en el primer capítulo.

(25)

1. PETER SINGER:

EL ARGUMENTO UTILITARISTA EN CONTRA DE LA

POBREZA

¿Por qué empezar una tesis sobre pobreza y justicia globales con Singer? En primer lugar, porque Singer es, sin duda, tal como se dijo en la Introducción, el precursor del tema de la pobreza global. En 1972, este filósofo utilitarista publicó un artículo, “Famine, affluence, and morality”38

[Hambruna, riqueza y moralidad], que se convirtió en un clásico e hizo de Singer una referencia obligada en la materia. En segundo lugar, porque Singer es el representante más destacado de la posición que invoca “responsabilidades basadas en la asistencia”39

. Es decir, para Singer, las personas ricas40 tienen la responsabilidad de ayudar y proteger a las personas pobres41

38 Singer, Peter (1972).

39 Barry, Christian y Lawford-Smith, Holly (2012), “Introduction”, en Barry, Christian y Lawford-Smith,

Holly (2012). Por otra parte, según los autores, Thomas Pogge es el representante de la posición que invoca “responsabilidades basadas en la contribución”.

40 Con respecto a la riqueza, Singer afirma: “Frente al cuadro de pobreza absoluta que nos ha dibujado

McNamara [ver nota siguiente], se podría plantear una situación de “riqueza absoluta”. Los que son absolutamente ricos no lo son necesariamente en comparación con sus vecinos, sino que lo son teniendo en cuenta cualquier definición razonable de las necesidades humanas. Esto significa que tienen más ingresos de los que necesitan para satisfacer de forma adecuada todas las necesidades básicas de la vida. Después de adquirir […] comida, vivienda, ropa, servicios sanitarios básicos y educación, a los absolutamente ricos les queda todavía dinero para gastar en lujos. Los absolutamente ricos eligen su alimento por el gusto de su paladar, y no para detener el hambre; se compran ropa nueva para variar, y no para abrigarse; se mudan de casa para vivir en un barrio mejor o tener una habitación de juegos para los niños, y no para resguardarse de la lluvia; y después de todo esto les queda todavía dinero para gastar en equipos de sonido, video-cámaras y vacaciones en el extranjero. [La característica que define a la riqueza absoluta] es la importante cantidad de ingresos por encima del nivel necesario para satisfacer las necesidades humanas básicas de uno mismo y de los suyos”. Singer, Peter (1995), pág. 275.

41 Con respecto a la pobreza, dice Singer: “La pobreza con la que estamos familiarizados en los países

industrializados es una pobreza relativa, lo que quiere decir que algunos ciudadanos son pobres, en relación con la riqueza de que disfrutan sus vecinos. […] La pobreza absoluta, por otra parte, es pobreza se tome la referencia que se tome. Según McNamara: ‘la pobreza en el nivel absoluto […] es vivir en el mismo límite de la existencia. Los pobres absolutos son seres humanos con graves privaciones que luchan por sobrevivir en unas circunstancias de miseria y degradación que, desde nuestras condiciones

(26)

simplemente porque existe una obligación de asistencia. Esta obligación de asistir o ayudar queda establecida en el texto de 1972. Sin embargo, como intentaré mostrar, a lo largo de los años, Singer fue matizando su posición. O más precisamente, fue bajando el nivel de exigencia requerido por la obligación de ayudar.

1) Los dos principios morales y la sociedad de consumo

En el texto mencionado, Singer establece dos principios:

1) un principio fuerte: “Si está en nuestro poder evitar que algo malo pase, sin

sacrificar nada de una importancia moral comparable, nosotros debemos,

moralmente, hacerlo”42

y

2) un principio moderado: “Si está en nuestro poder evitar que algo muy malo pase, sin sacrificar nada moralmente significativo, nosotros debemos, moralmente, hacerlo”43

.

Como puede verse, la diferencia entre ambos principios es que mientras el primero nos dice que debemos impedir que suceda algo malo siempre que no tengamos que sacrificar nada de una importancia moral comparable, el segundo nos dice que debemos impedir que algo muy malo suceda siempre que no sacrifiquemos nada

moralmente significativo.

privilegiadas, casi no podemos concebir en nuestra sofisticada imaginación’”. Singer, Peter (1995), págs. 271-272.

42 Singer, Peter (1972), pág. 231. La letra cursiva es mía. “[…] if it is in our power to prevent something

bad from happening, without thereby sacrificing anything of comparable moral importance, we ought, morally, to do it”.

43 Singer, Peter (1972), pág. 231. La letra cursiva es mía. “[…] if it is in our power to prevent something

very bad from happening, without thereby sacrificing anything morally significant, we ought, morally, to do it”.

(27)

Si estamos tratando de ayudar a aliviar el hambre, entonces el primer principio nos diría que debemos donar dinero hasta el punto de utilidad marginal, esto es, hasta el punto en que, donando más, pondríamos en peligro nuestra propia supervivencia. Tal como señalan Barry y Overland, “la [propia] vida […] es casi el único costo que podría ser considerado comparativamente tan malo”44, desde un punto de vista imparcial, como la muerte de otra persona (a causa del hambre o la pobreza). Es decir, de acuerdo con este primer principio (fuerte), deberíamos dejar de gastar nuestro dinero en cualquier cosa que no estuviera directamente relacionada con nuestra supervivencia. Las cosas en las cuales gastamos nuestro dinero y que no están relacionadas directamente con nuestra supervivencia son, sin duda, muchas: comprar ropa nueva, ir al cine, cenar en restaurantes, hacer regalos a nuestros familiares y amigos, irnos de vacaciones, comprar un auto, etc. Ninguna de estas actividades tiene una importancia moral comparable a aliviar el hambre. Comparativamente, aliviar el hambre es mucho más importante o tiene mucha más importancia que las actividades mencionadas.

En cuanto al segundo principio (moderado), Barry y Overland afirman que la frase “sin sacrificar nada moralmente significativo” es especialmente oscura. “¿Qué haría a un sacrificio moralmente significativo?”45. ¿Cuál es la diferencia entre un sacrificio moralmente significativo y un sacrificio significativo a secas? Por esta razón, y haciendo una interpretación de algunos pasajes del texto de Singer, los autores proponen sustituir “moralmente significativo” por “necesidad importante”46

. Así, la frase quedaría: “sin sacrificar ninguna necesidad importante”. Vestirnos y estar abrigados en invierno y cómodos en verano es una necesidad, pero comprar ropa nueva para estar “a la moda” ciertamente no lo es. Alimentarse es una necesidad, pero comer

44 Barry, Christian y Overland, Gerhard (2013), pág. 193. 45

Barry, Christian y Overland, Gerhard (2013), pág. 193.

(28)

platos caros o salir a comer en restaurantes sin duda no lo es. Refugiarnos del clima y tener un lugar donde vivir es una necesidad, pero tener una casa o un departamento con más metros cuadrados de los que realmente necesitamos no lo es.

Considero que, en la interpretación de Barry y Overland, el primer principio y el segundo se vuelven bastante parecidos, ya que sacrificar una necesidad importante (de alimentación, vivienda, salud) sería tanto como poner en peligro nuestra propia vida. De acuerdo con el primer principio, debemos sacrificar prácticamente todo, hasta el punto en que, sacrificando más, pondríamos en peligro nuestra vida. De acuerdo con el segundo (en la interpretación de Barry y Overland), debemos sacrificar prácticamente todo, hasta el punto en que, sacrificando más, pondríamos en peligro nuestra capacidad de cubrir nuestras necesidades importantes. Como señalé, esta interpretación hace a los dos principios muy parecidos. Por esta razón, considero que la expresión “moralmente significativo” debe ser entendida en un sentido más laxo, dado que precisamente se trata de un principio moderado, tal como Singer lo llama47.

A mi juicio, la diferencia entre ambos principios queda mejor expresada del siguiente modo: mientras el primer principio nos dice que debemos despojarnos prácticamente de todo (con el objetivo de ayudar a otras personas), el segundo principio nos dice que debemos llevar vidas frugales y sencillas y donar el resto48. Así, cosas como practicar algún deporte al aire libre, ver alguna película en el cine o comprar regalos a los seres queridos podrían formar parte de una vida frugal (aunque no completamente despojada) y, por lo tanto, podrían ser cosas moralmente significativas, las cuales algunas personas no estarían dispuestas a sacrificar para ayudar a aliviar el

47

Singer, Peter (1972), pág. 241. Vale la pena destacar también que mientras el primer principio nos dice que debemos evitar que pase algo malo a secas, el segundo nos dice que debemos evitar que suceda algo muy malo.

48

Ver la crítica de Singer al despilfarro y al consumo exagerado y su defensa de la frugalidad. Singer, Peter (1995), págs. 354-359.

(29)

hambre mundial. De todos modos, hay muchas cosas que hacemos y compramos que no forman parte de una vida frugal y de las cuales podríamos prescindir: comprar ropa nueva, comer platos caros, comprar un auto, cambiar el auto, cambiar la computadora, cambiar el celular, comprar una casa más grande, ir de vacaciones a otro país, etc.49. Ninguna de estas cosas es comparable moralmente a evitar el hambre. Y ninguna de estas cosas es moralmente significativa. Si prescindiéramos de estas cosas, la sociedad de consumo peligraría quizá hasta desaparecer. Y Singer considera que hay razones por las cuales la desaparición de la sociedad de consumo sería algo deseable (aunque no especifica cuáles son estas razones).

En este artículo de 1972, Singer elabora el ejemplo del estanque que luego se haría famoso: “Si estoy caminando delante de un estanque poco profundo y veo a un niño ahogándose en él, debo meterme y sacar al niño. Esto significará embarrar mi ropa, pero esto es insignificante, mientras que la muerte del niño sería presumiblemente algo

muy malo”50. Este ejemplo es una aplicación del principio moderado y Singer volverá a citarlo tanto en el capítulo 8 de su libro Ética práctica. Segunda edición51 como en el capítulo 5 de su libro Un solo mundo52.

De acuerdo con Singer, los dos principios que ha establecido tienen dos características:

1) no tienen en cuenta si las personas cuya hambre podemos ayudar a aliviar están cerca o lejos de nosotros (o si nosotros estamos cerca o lejos de ellas) y

49

Estoy segura de que cada lector y lectora podría seguir agregando a la lista cosas de las cuales podría prescindir (sin llegar al nivel de utilidad marginal).

50 Singer, Peter (1972), pág. 231. La letra cursiva es mía. 51

Singer, Peter (1995).

(30)

2) no tienen en cuenta si yo soy la única persona que puede hacer algo para aliviar el hambre de otra o si soy una en un millón.

Singer reconoce que puede haber una diferencia psicológica, pero no una diferencia moral. Puede ser que nos sintamos más dispuestos a ayudar a una persona que vive en nuestra cuadra o nuestro barrio o nuestra ciudad que a una persona que vive en otro país. Pero esto no significa que tengamos una obligación moral hacia la primera pero no hacia la segunda o que debamos ayudar a la primera antes que a la segunda. Nuestra obligación moral es hacia ambas y, en todo caso, deberíamos ayudar primero a la persona que se encuentre más necesitada. Del mismo modo, es posible que el hecho de que haya muchas personas que puedan donar dinero para aliviar el hambre (aunque no lo donen) haga que nos sintamos menos culpables si no donamos. Pero, tal como dice Singer, el hecho de que, al levantar la vista del estanque, veamos a muchas personas caminando por ahí, a igual distancia del niño que se está ahogando que nosotros (aunque ninguna de ellas haga nada), no nos quita ni un ápice nuestra responsabilidad de salvarlo53. El hecho de que podamos señalar a otras personas que fracasan (junto con nosotros) en hacer lo que se debe no nos quita la responsabilidad de hacerlo.

Una tercera característica de estos principios es que formulan una crítica a nuestras categorías morales más asentadas. Ayudar no es un acto caritativo o supererogatorio, como usualmente se piensa. No es algo que estaría bien hacer pero que no está mal omitir54. Omitir ayudar, siempre que no sacrifiquemos nada moralmente

53 Singer, Peter (1972), pág. 233.

54 Es interesante la distinción que hace Larry Temkin entre un deber supererogatorio y un deber positivo:

“Frecuentemente, se asume que la diferencia entre deberes positivos y negativos es que mientras los negativos son estrictos –y deben ser cumplidos de formas precisas– los positivos otorgan un gran margen para su cumplimento. Así, se piensa que los deberes positivos son como dar a la caridad […]. Pero esto es un grave error. [Esto] mezcla la categoría de deberes positivos –actos que tenemos un deber de hacer, quizá en beneficio de otros– con la categoría de deberes supererogatorios –actos que están por encima y

(31)

comparable (según el primer principio) o nada moralmente significativo (según el segundo principio), está mal. Ayudar es algo que todos debemos hacer.

Por supuesto, la crítica que usualmente se hace a esta subversión de nuestras categorías morales es que ayudar a todas las personas que lo necesiten supondría convertirnos en héroes o santos morales. Es decir, tal como Singer lo concibe, el deber de ayudar nos exige un nivel de sacrificio que la mayoría de nosotros (que no somos santos ni héroes) no estaría dispuesta a hacer. Como dicen Barry y Overland, sacrificar prácticamente todo para salvar a otra persona de morir de hambre puede ser algo “heroico y digno de elogio”55

pero excedería por mucho al sacrificio que la mayoría de las teorías morales nos exige.

En este artículo de 1972, si bien Singer menciona dos principios, claramente considera al principio fuerte como el principio moralmente correcto y al principio moderado como una segunda mejor opción.

2) El diezmo

En el capítulo 8 de su libro Ética práctica. Segunda edición56, publicado en 1993, Singer retoma el principio fuerte y esquematiza el argumento a favor de ayudar de la siguiente manera:

más allá del llamado del deber. […] uno no puede simplemente ignorar los deberes positivos, sin actuar mal [without acting wrongly], ni puede cumplirlos de cualquier manera”. Temkin, Larry (2004), pág. 357. La letra cursiva es del autor.

55

Barry, Christian y Overland, Gerhard (2013), pág. 193.

(32)

“Primera premisa: si podemos evitar que ocurra algo malo sin sacrificar nada de

una importancia comparable, debemos hacerlo.

Segunda premisa: la pobreza absoluta es mala.

Tercera premisa: hay parte de la pobreza absoluta que podemos evitar sin sacrificar nada de una importancia comparable.

Conclusión: debemos evitar parte de la pobreza absoluta”57.

Tal como vimos en el apartado anterior, este argumento nos dice que debemos dar hasta que, dando más, nos causaríamos un daño a nosotros o a nuestras familias moralmente comparable al daño que queremos evitar.

Singer sigue considerando que este argumento es el correcto. Sin embargo, en el último apartado del capítulo 8, titulado “¿Un nivel demasiado alto?”58

, hace lugar a las críticas mencionadas con respecto al heroísmo moral requerido por la obligación de ayudar a otras personas y, en consecuencia, defiende un nivel de ayuda menos exigente. Así, afirma que todos deberíamos donar, al menos, el 10% de nuestros ingresos. El 10% es la cifra adecuada porque “es más que una donación simbólica y no [es] tanto como para convertirnos en santos”59. Además, “tiene la ventaja añadida de que [recuerda al]

antiguo diezmo que se daba a la Iglesia, cuyas responsabilidades incluían el cuidado de los pobres dentro de la comunidad local a la que uno pertenecía”60. Así, todas las personas cuyos ingresos les permiten cubrir sus necesidades básicas y gastar dinero en lujos o frivolidades deberían donar el 10% de sus ingresos para ayudar a aliviar el

57 Singer, Peter (1995), pág. 287. La letra cursiva es mía. 58 Singer, Peter (1995), pág. 302.

59

Singer, Peter (1995), pág. 307.

(33)

hambre. Por supuesto, quienes puedan donar más deberían hacerlo. Pero “bajo cualquier nivel ético razonable, esto es lo mínimo que deberíamos dar, haciendo mal si aportamos menos”61

.

Como puede verse, la opción defendida en este capítulo 8 (donar el 10% de los propios ingresos) es incluso más moderada que el principio moderado del artículo de 1972, el cual ya era una segunda mejor opción con respecto al principio fuerte, que era el principio moralmente correcto. Donar el 10% de nuestros ingresos difícilmente podría poner en peligro a la sociedad de consumo.

3) El mínimo del mínimo

Como acabamos de ver, en el libro Ética práctica. Segunda edición62, publicado en 1993, Singer afirma que el mínimo que debemos dar para cumplir con nuestra obligación moral de ayudar a aliviar el hambre es el 10% de nuestros ingresos. Sin embargo, en el capítulo 5 de su libro Un solo mundo63, publicado en 2002, defiende apenas la cifra del 1%, esto es, el 10% de su 10% anterior. ¿Cómo es que Singer llega a esta cifra aún más mínima que su mínimo anterior?64

Singer hace los siguientes cálculos. Según el Banco Mundial, “costaría entre 40.000 y 60.000 millones de dólares de ayuda adicional al año lograr los objetivos de desarrollo establecidos en la Cumbre del Milenio”65

. En los países ricos, hay

61

Singer, Peter (1995), pág. 307. La letra cursiva es mía.

62 Singer, Peter (1995). 63 Singer, Peter (2003). 64

El 1% es la cifra que Singer sigue defendiendo: http://www.thelifeyoucansave.org/

(34)

aproximadamente 600 millones de personas adultas. Si cada una de ellas donara 100 dólares al año por los siguientes 15 años, se podrían cumplir los objetivos de la Cumbre del Milenio, ya que 100 dólares multiplicados por 600 millones de personas da como resultado 60.000 millones de dólares, que era la cifra requerida, según el Banco Mundial, para cumplir con los objetivos mencionados.

Ahora bien, Singer calcula que 100 dólares es el 0,4% de un salario medio en los países ricos. Si todas las personas adultas que viven en los países ricos y que ganan un salario medio donaran el 0,4% de sus ingresos, tardaríamos 15 años en reducir la pobreza a la mitad. Pero 1) “debería ser más urgente para nosotros eliminar la pobreza”66

y 2) “no hay nada especialmente memorable en entregar el 0,4% de los propios ingresos”67. De acuerdo con Singer, “una cifra simbólica más útil sería el 1% y,

de hecho, esta cifra estaría más cercana a lo que se necesitaría para eliminar, más que para reducir a la mitad, la pobreza global”68

. Por supuesto, Singer afirma que el 1% es “la donación mínima, no la óptima”69

.

Como no todas las personas adultas que viven en los países ricos ganan lo suficiente como para donar una parte de sus ingresos y como algunas personas adultas que viven en los países pobres ganan más de lo necesario para cubrir sus necesidades básicas, Singer concluye que todas las personas del globo cuyos ingresos les permitan cubrir sus necesidades básicas y gastar en lujos y frivolidades tienen la obligación moral de donar (al menos) el 1% de esos ingresos para ayudar a aliviar el hambre. De acuerdo

66 Singer, Peter (2003), pág. 206. 67 Singer, Peter (2003), pág. 206. 68

Singer, Peter (2003), pág. 206.

(35)

con Singer, “dar el 1% de los ingresos anuales para superar la pobreza mundial es lo

mínimo que uno debe hacer para llevar una vida moralmente digna”70.

Como puede verse, este 1% está lejos del 10% anterior, el cual ya estaba lejos del principio moderado, el cual era una segunda mejor opción con respecto al principio fuerte, que es, para Singer, el principio moralmente correcto. Y donar el 1% de ninguna manera podría poner en peligro a la sociedad de consumo.

A lo largo de 30 años, Singer fue matizando, cada vez más, su posición. O mejor dicho, fue bajando el nivel de lo que, según él, nos exige la moral. En su artículo de 1972, ya hace una primera concesión con respecto a aquello que considera como lo moralmente óptimo (el principio fuerte) y luego continúa concediendo hasta llegar a un 1%, en su libro de 2002. La idea que subyace a estas concesiones es la siguiente: poner un nivel demasiado alto puede ser contraproducente, ya que la gente lo ve como inalcanzable y desiste de cumplirlo incluso antes de haber intentado alcanzarlo. En cambio, poner un nivel más bajo podría hacer que la gente ayudara más, al ver que aquello que se le exige no es tanto (o es casi nada). Así, estas concesiones tienen el objetivo de lograr un mayor cumplimento de nuestra obligación moral de ayudar, o el objetivo de aumentar las probabilidades de que ayudemos. Sin embargo, se podría preguntar si Singer no terminó concediendo demasiado y si valía la pena conceder tanto. Tal vez, hubiera valido la pena detenerse en el 10%, una cifra más significativa, aunque no inalcanzable, y que tiene cierta aprobación histórica, debido a que recuerda al diezmo, como señala Singer.

(36)

4) ¿Cuál debe ser el nivel de exigencia de una teoría moral?

En el capítulo 5 del libro Lo que nos debemos unos a otros71, Scanlon formula un Principio de auxilio. Este principio afirma que “si a usted se le presenta una situación en la que puede impedir que ocurra algo muy malo, o en la que puede aliviar la penosa situación de alguien con sólo un pequeño (o incluso moderado) sacrificio, entonces sería incorrecto que no lo hiciese”72. De acuerdo con Scanlon, “Peter Singer argumenta en

favor de tal principio”73

. Disiento con Scanlon. Como puede leerse en el apartado 1 de este capítulo, el Principio de auxilio no recoge ninguno de los dos principios a favor de los cuales argumenta Singer en su texto de 1972. Ambos principios exigen algo más que un “pequeño (o incluso moderado)” sacrificio. Claramente, el principio fuerte exige mucho más que el Principio de auxilio y el principio moderado exige como mínimo (y no como máximo) hacer un sacrificio moderado. Más bien, creo que el Principio de auxilio recogería el principio que está detrás del ejemplo del estanque. En este ejemplo, el sacrificio sí es pequeño: embarrarme la ropa. Pero Singer no argumenta a favor de este principio sino de principios más exigentes. El Principio de auxilio, formulado por Scanlon, estaría más cerca de las propuestas de Singer de donar un 1% de nuestros ingresos anuales (un sacrificio pequeño) o un 10% (un sacrificio moderado).

Dice Scanlon: “Sería razonable […] rechazar un principio que nos exigiese, en cada decisión que tomásemos, no otorgar más peso a nuestros intereses que a los intereses similares de los demás”74, ya que, desde la perspectiva del agente, “dicho

71 Scanlon, T. M. (2003). 72 Scanlon, T. M. (2003), pág. 285. 73 Scanlon, T. M. (2003), pág. 285, nota. 74 Scanlon, T. M. (2003), pág. 285.

(37)

principio sería intolerablemente intrusivo”75. Pero el Principio de auxilio evita “este

grado de intrusividad”76, ya que sólo es válido “en los casos en que se puede impedir

que ocurra algo muy malo sólo con un coste leve o moderado para uno mismo. Dadas las circunstancias en las que vivimos, incluso este principio limitado es exigente. Es difícil que alguno de nosotros viva de acuerdo con lo que dicho principio exige. Sin embargo, no se ve muy bien cómo podría rechazarse razonablemente”77

. Incluso si tomamos la propuesta más mínima de Singer de donar el 1% de nuestros ingresos, la mayoría de nosotros ni siquiera llega a esto.

Resulta evidente que un principio moral como el principio fuerte de Singer puede ser altamente intrusivo. Pero considero que si realmente creemos que “todo ser humano es humano y que su valor moral es igual al de cualquier otro”78

, entonces el principio fuerte es el principio correcto. Para responder a la pregunta que da título a este apartado, creo que el nivel de exigencia de una teoría moral debe ser el más alto o, al menos, el suficiente como para mostrar que la teoría en cuestión realmente afirma y sostiene el valor moral igual de todas las personas. Sin duda, reconocer humanidad e igual valor moral a todos los seres humanos puede ser algo muy exigente, tanto para nosotros como para nuestras instituciones, pero que la exigencia sea alta no debería llevarnos a sostener teorías menos exigentes, sino a reflexionar sobre las formas en que podríamos cumplir con esa exigencia.

Dicho esto, estoy de acuerdo con Singer en bajar las exigencias de la moral para que la gente no vea esas exigencias como inalcanzables y aumentar así las

75 Scanlon, T. M. (2003), pág. 286. 76 Scanlon, T. M. (2003), pág. 286. 77

Scanlon, T. M. (2003), pág. 286.

78 Nussbaum, Martha (1999), pág. 161. La cita completa dice: “Sean cuales fueren nuestros vínculos y

aspiraciones, deberíamos ser conscientes, independientemente del coste personal o social que ello implicase, de que todo ser humano es humano y que su valor moral es igual al de cualquier otro”. La letra cursiva es mía.

(38)

probabilidades de que la gente cumpla, pero sin dejar de sostener el principio fuerte como el principio moralmente correcto. Si actuar de acuerdo con el principio fuerte nos parece algo imposible y fuera de nuestro alcance, podemos optar por alguna de las otras alternativas: seguir el principio moderado de Singer, donar el 10% o, al menos, el 1% de nuestros ingresos. No hacer ninguna de estas cosas sería claramente inmoral. Pero aun haciendo alguna de ellas, debemos tener siempre en mente que el ideal a alcanzar es el principio más alto.

Para terminar, hago una distinción entre los principios y deberes mencionados en este capítulo. Considero que mientras el Principio de auxilio y las propuestas de donar el 10% o el 1% de nuestros ingresos anuales nos dicen cuánto debemos hacer, el principio fuerte y el moderado nos dicen cómo debemos vivir. Por un lado, el principio fuerte nos dice que debemos vivir una vida casi completamente despojada. Por otro lado, el principio moderado nos dice que debemos vivir una vida frugal y sencilla, alejada del consumismo que impera en las sociedades contemporáneas. En este sentido, creo que estos dos últimos principios son más interesantes, ya que no nos dicen exclusivamente cuánto debemos donar, sino principalmente qué debemos hacer para llevar vidas morales en un mundo en el que una gran parte de la población vive en la pobreza absoluta.

Aunque los análisis realizados en este capítulo son muy interesantes, aquí abandono los argumentos de Singer (que sin embargo retomaré en la última parte de la tesis79) y comienzo a desarrollar la posición de Thomas Pogge. Tal como se verá en el capítulo siguiente, la posición de este último filósofo tiene dos aspectos relevantes (que contrastan con la de Singer): se interroga por las causas de la pobreza global y hace

(39)

hincapié en nuestros deberes negativos, lo cual resulta totalmente desafiante y novedoso como estrategia para abordar el problema de la pobreza.

(40)
(41)

2. JOHN RAWLS Y THOMAS POGGE:

EL DEBATE SOBRE LA JUSTICIA GLOBAL

En el capítulo anterior, mencioné los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Estos objetivos surgieron de la Declaración del Milenio80, la cual fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 8 de septiembre del año 2000. El primer objetivo de la Declaración es “Erradicar la pobreza extrema y el hambre”81 y tiene tres metas:

Meta 1. A: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas con ingresos inferiores a 1,25 dólares al día.

Meta1. B: Alcanzar el empleo pleno y productivo y un trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes.

Meta 1. C: Reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, la proporción de personas que padecen hambre.

Como muestra este objetivo, la pobreza extrema es considerada un problema grave e importante y su erradicación cuenta, al menos en las Declaraciones, con el apoyo de la comunidad internacional82. No obstante, existe una marcada división de

80

Ver http://www.un.org/spanish/milenio/ares552s.htm 81 Ver http://www.un.org/es/millenniumgoals/poverty.shtml

82 Las Metas del Milenio han recibido varias críticas. Por ejemplo, Peter Singer dice: “[…] el Banco

Mundial calcula que costaría entre 40.000 y 60.000 millones de dólares de ayuda adicional al año lograr los objetivos de desarrollo establecidos en la Cumbre del Milenio. Estos objetivos, dirigidos a reducir la

(42)

opiniones con respecto a las causas que deben ser atacadas para alcanzar las metas propuestas.

En este capítulo, confrontaré dos visiones acerca del problema de la pobreza. Por un lado, la pobreza puede verse exclusivamente como un problema cuyas causas son internas a cada país y respecto del cual el orden internacional no juega ningún rol importante. Por otro lado, puede verse como un problema cuyas causas son tanto internas como externas y respecto del cual el orden internacional (diseñado y modelado por los países ricos) tiene responsabilidad.

De acuerdo con el primer punto de vista (típicamente ejemplificado por John Rawls), el deber de los países ricos con respecto a los pobres es un deber de asistencia, ya que el orden internacional no es responsable de la pobreza de los países pobres. En este caso, la pobreza se relaciona exclusivamente con problemas institucionales domésticos. Por el contrario, de acuerdo con el segundo punto de vista (típicamente ejemplificado por Thomas Pogge), el deber de los países ricos con respecto a los pobres es un deber de justicia83. En este caso, la pobreza se relaciona con problemas institucionales tanto domésticos como globales y el deber de justicia consiste en realizar o ayudar a realizar las reformas necesarias en el orden global para que todas las personas accedan a los objetos de sus derechos humanos84.

pobreza y el hambre a la mitad para el 2015, son más modestos que la eliminación de la pobreza. Podrían dejar intacta la situación de los más pobres, en países donde los costes de llegar hasta la gente más pobre sean mayores que en países donde hay mejores infraestructuras. Pero al menos sería un hito en el camino hacia una victoria total sobre la pobreza”. Singer, Peter (2003), págs. 205-206. Por su parte, Marcelo Alegre señala: “[…] las metas pueden ser criticadas por pretender reducir a la mitad la proporción de personas que viven bajo extrema pobreza en lugar de eliminar la pobreza. Esta formulación no muestra respeto hacia cada una de las víctimas de esta injusticia global. […] La pobreza extrema es una evitable vergüenza moral para la humanidad que debe ser erradicada lo más urgentemente posible”. Alegre, Marcelo (2005), pág. 182.

83

Ver Gilabert, Pablo (2012), págs. 11-18.

(43)

1) Rawls y el deber de asistencia

1. Cosmopolitismo débil y fuerte85. Existen diferentes interpretaciones con

respecto al tipo de cosmopolita que Rawls sería. El cosmopolitismo “débil” difiere del “fuerte” en tanto este último requiere “un principio de justicia global distributivo”86

. Y de acuerdo con Freeman87, es posible leer a Rawls como un cosmopolita “fuerte”. Dice Freeman: “El deber de asistencia de Rawls no es (como sus críticos afirman) un deber de caridad. Más bien es un deber de justicia que los pueblos bien ordenados les deben a las sociedades menos favorecidas que viven bajo circunstancias desfavorables. El deber de asistencia es un deber de justicia como lo es el deber doméstico de ahorrar para las generaciones futuras. […] Como el principio de ahorro, el deber de asistencia también debería tener como objetivo ‘asegurar un mundo que haga posible una vida valiosa para todos’”88. En este sentido, Freeman argumenta: “Dado el paralelismo que Rawls hace

con el principio de ahorro, parecería que el deber de asistir a las sociedades menos favorecidas […] debe ser satisfecho (como el principio de ahorro) previamente a la determinación de las porciones distributivas bajo el principio de la diferencia. El deber de asistir a las sociedades menos favorecidas entonces debería tener prioridad sobre el principio de la diferencia y sobre los deberes de justicia distributiva hacia los miembros de nuestra propia sociedad”89. De esta manera, en la interpretación de Freeman: “Rawls parece darle importancia a la satisfacción de las necesidades básicas alrededor del mundo, lo cual modera los reclamos de justicia distributiva dentro de una sociedad. En

85

Agradezco a Javier Flax por sus comentarios, los cuales me motivaron a agregar esta sección.

86 Freeman, Samuel (2007), pág. 439. 87 Freeman, Samuel (2007), capítulo 10. 88

Freeman, Samuel (2007), pág. 441. La letra cursiva es del autor.

(44)

este sentido, y dadas las demandas potencialmente exigentes que el deber de asistencia puede poner sobre los pueblos aventajados, el cosmopolitismo ‘débil’ de Rawls podría parecer más fuerte de lo que sus críticos cosmopolitas creen”90.

Si bien esta lectura de Rawls como un cosmopolita “fuerte” es plausible, no es la más extendida. La más extendida es la lectura de Rawls como un cosmopolita “débil”, ya que, como se verá en la siguiente sección, Rawls rechaza cualquier tipo de principio global de distribución91. Y esta interpretación “débil” es la que siguen los propios filósofos rawlsianos, como Mathias Risse y Julio Montero (cuyos trabajos se incluyen en esta tesis). Ninguno de estos autores (ni otros, al menos según mi conocimiento) sigue la interpretación “fuerte” de Freeman, ya que ninguno considera que el deber de asistencia (que es un principio de justicia internacional) tenga prioridad sobre el principio de la diferencia (que es un principio de justicia doméstica). En este sentido, mi interpretación de Rawls intenta reconstruir la interpretación más extendida y la que siguen los propios rawlsianos (ya que la tesis dialoga y debate con ellos).

2. El derecho de gentes. En 1971, John Rawls publicó su ya clásico libro, Teoría de la justicia92, orientado a responder a la pregunta acerca de “cuándo podemos decir que [un orden institucional doméstico] funciona de modo justo”93. En respuesta a esta pregunta, elabora dos principios de justicia doméstica94. Casi treinta años más tarde, en 1999, publicó otro libro, El derecho de gentes95, orientado esta vez a responder a la

90 Freeman, Samuel (2007), pág. 442. 91

Rechazo que, para Freeman, es “difícil de defender”. Freeman, Samuel (2007), pág. 442.

92 Rawls, John (1995).

93 Gargarella, Roberto (1999), pág. 21. 94

Rawls, John (1995), capítulo II.

(45)

pregunta acerca de cuándo podemos decir que un orden institucional internacional es justo. En respuesta a esta pregunta, establece ocho principios de justicia internacional96. El que aquí nos interesa es el octavo97:

“8. Los pueblos tienen el deber de asistir a otros pueblos que viven bajo condiciones desfavorables que les impiden tener un régimen político y social justo o decente”98

.

De acuerdo con Rawls, estos principios son adoptados por todos los pueblos bien

ordenados. El nombre de “pueblos bien ordenados” hace referencia a los pueblos que

están orientados a “promover el bien de sus miembros”99 y engloba tanto a los pueblos

liberales razonables como a los pueblos jerárquicos decentes, los cuales poseen una

“jerarquía consultiva decente” sin llegar a ser totalmente democráticos o justos100

. La primera pregunta que podemos hacer es la siguiente: ¿cuáles son estas sociedades menos favorecidas a las que los pueblos bien ordenados tienen el deber de asistir? Rawls dice: “Las sociedades menos favorecidas se caracterizan porque no son

96 Rawls, John (2001), pág. 50. Las incongruencias entre ambos libros serán expuestas en el apartado

siguiente.

97

Los siete primeros principios son los siguientes: “1. Los pueblos son libres e independientes, y su libertad y su independencia deben ser respetadas por otros pueblos. 2. Los pueblos deben cumplir los tratados y convenios. 3. Los pueblos son iguales y deben ser partes en los acuerdos que los vinculan. 4. Los pueblos tienen un deber de no intervención. 5. Los pueblos tienen el derecho de autodefensa pero no el derecho de declarar la guerra por razones distintas a la autodefensa. 6. Los pueblos deben respetar los derechos humanos. 7. Los pueblos deben observar ciertas limitaciones específicas en la conducción de la guerra”. Rawls, John (2001), pág. 50. La letra cursiva es mía.

98 Rawls, John (2001), pág. 50. Si bien es cierto que todos los principios son principios de justicia

internacional, el principio que tiene una importancia mayor para mi tesis es el 8, dada la relevancia que este principio adquirió en los debates sobre justicia y pobreza globales y dada la atención que se le brinda. Ver Freeman, Samuel (2007), capítulo 10. Agradezco a Javier Flax por sus comentarios, los cuales me motivaron a agregar esta aclaración.

99

Gargarella, Roberto (1999), pág. 35.

(46)

agresivas ni expansivas y carecen de las tradiciones políticas y culturales, el capital humano, la tecnología y los recursos necesarios para ser bien ordenadas”101

.

La segunda pregunta es: ¿qué criterios debemos tener en cuenta al momento de cumplir con el deber de asistencia? Rawls menciona tres criterios.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que una sociedad no necesita ser rica para ser bien ordenada. El objetivo del deber de asistencia es ayudar a las sociedades menos favorecidas a convertirse en bien ordenadas, esto es, ayudarlas a alcanzar y conservar instituciones justas o decentes. De ningún modo, el objetivo es aumentar o maximizar el nivel de riqueza de una sociedad determinada.

En segundo lugar, se debe tener en cuenta que no hay una “receta simple” que les indique a los pueblos bien ordenados cómo pueden ayudar a las sociedades menos favorecidas. Rawls dice: “Creo que las causas y las formas de la riqueza de un pueblo radican en su cultura política y en las tradiciones religiosas, filosóficas y morales que sustentan la estructura básica de sus instituciones políticas y sociales, así como la laboriosidad y el talento cooperativo de sus gentes, fundados todos en sus instituciones políticas”102. Se entiende entonces por qué no hay una “receta simple” mediante la cual

las sociedades bien ordenadas puedan ayudar a las sociedades menos favorecidas: porque las causas de la pobreza son internas y están asociadas a la cultura y a las tradiciones de una sociedad determinada. No hay nada que se pueda hacer “desde

101

Rawls, John (2001), pág. 125.

102 Rawls continúa: “Me aventuro a suponer que no existe sociedad alguna en el mundo, salvo casos

marginales, por escasos que sean sus recursos, que no se pueda organizar y gobernar razonable y racionalmente, y convertirse en una sociedad bien ordenada. Los ejemplos históricos parecen indicar que los países con recursos escasos, como Japón, pueden hacerlo muy bien, mientras que los países con recursos abundantes, como Argentina, pueden afrontar grandes dificultades. Los elementos cruciales que establecen las diferencias son la cultura política, las virtudes políticas de la sociedad civil, y la probidad, laboriosidad y capacidad de innovación de sus miembros. También resulta decisiva la política demográfica del país: no hay que sobrecargar el territorio y la economía con una población mayor que la que se puede sostener”. Rawls, John (2001), págs. 127-128. La letra cursiva es mía.

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