Peter Singer critica la posición adoptada por Rawls en El derecho de gentes. Las críticas señalan algunas incongruencias entre este último libro y Teoría de la justicia, en el que Rawls elabora los principios de justicia que deben regir una sociedad justa.
Una de las críticas de Singer se refiere al objetivo del deber de asistencia, el cual, como ya se dijo, consiste en ayudar a las sociedades menos favorecidas a convertirse en bien ordenadas. Singer afirma: “[…] tal como es el actual estado de nuestro mundo, morirán millones de malnutrición y de enfermedades relacionadas con la pobreza antes de que los países consigan instituciones liberales o decentes y se conviertan en ‘bien ordenados’”117
. La crítica es entonces que el deber de asistencia
115 Rawls, John (2001), pág. 139. 116 Rawls, John (2001), pág. 139. 117
pone demasiado énfasis en el objetivo de lograr que las sociedades del mundo sean bien ordenadas y demasiado poco énfasis en el objetivo de ayudar a las personas que ahora mismo se están muriendo de hambre y de enfermedades que podrían ser fácilmente evitadas.
Sin embargo, es verdad que, tal como se vio en el apartado anterior, la insistencia de Rawls en el cumplimiento de los derechos humanos podría menguar el poder de esta crítica. De acuerdo con Freeman, la lista de Rawls de los derechos humanos es la siguiente: “(1) los derechos que protegen la vida y la integridad de la
persona, incluyendo los medios de subsistencia; (2) los derechos a la libertad de la
persona (incluyendo libertad de movimiento, libertad de la servidumbre y el empleo forzado, y el derecho a tener propiedad personal); (3) los derechos a la igualdad formal y a las protecciones garantizadas por el estado de derecho (debido proceso, juicio justo, derechos contra la auto-incriminación, etc.); y (4) algún grado de libertad de conciencia, libertad de pensamiento y expresión, y libertad de asociación […]”118.
La segunda crítica de Singer a la posición de Rawls afirma: “Pero si Rawls considera [que cobrar un impuesto al país rico para ayudar al pobre es] inaceptable, ¿cómo responderá a los críticos de su postura en Teoría de la justicia que encuentran inaceptable que una persona que ha trabajado duro y se ha enriquecido sea sometida a impuestos para apoyar a alguien que ha llevado una vida más relajada y que está ahora, en términos de recursos, entre los que están peor en su sociedad? Ambos casos plantean un problema para alguien que apoye la redistribución de la riqueza, y si el problema puede ser resuelto en el caso de la redistribución en el seno de una sociedad, no veo razones por las cuales no pueda ser respondido en el caso de la redistribución entre
118
Freeman, Samuel (2007), pág. 435. La letra cursiva es mía. Agradezco a Javier Flax por sus comentarios, los cuales me motivaron a agregar esta aclaración.
sociedades”119
. En el ámbito doméstico, la redistribución que hace el principio de la diferencia es aceptable porque resulta muy difícil distinguir entre circunstancias elegidas y no elegidas120. Por esta razón, el principio de la diferencia no distingue entre las personas que están peor, en términos de recursos, por elección y las que están peor debido a circunstancias que no eligieron. En el ámbito internacional, considero que sería igualmente difícil distinguir entre las sociedades que están peor, en términos de recursos, por elección y las sociedades que están peor debido a circunstancias no elegidas. Por lo tanto, un principio de la diferencia internacional sería igualmente aceptable.
Además, es posible decir lo siguiente. En el libro de Rawls, las sociedades de sus ejemplos son sociedades aisladas y desconectadas, sin ninguna relación o interacción entre ellas. Sin embargo, en el mundo real, las sociedades no funcionan así, sino que interactúan y se relacionan. Un ejemplo relevante, que Rawls no tiene en cuenta, es que las sociedades industrializadas contaminan mucho más la atmósfera que las sociedades no industrializadas, imponiéndoles a estas últimas externalidades negativas, por las cuales las primeras no pagan nada. Así, pretender un aislamiento o desconexión entre las diferentes sociedades resulta irreal.
La tercera crítica de Singer sostiene: “En Teoría de la justicia, Rawls defiende un sistema de justicia en el cual ‘nadie está en una situación de ventaja o desventaja en la elección de principios por el resultado de la casualidad natural o la contingencia de circunstancias sociales’. Ahora, sin embargo, declara que su teoría es indiferente a las consecuencias de algo tan contingente como a qué lado de la frontera le toca a uno vivir.
119
Singer, Peter (2003), pág. 191.
Estas dos posiciones no pueden ser reconciliadas”121
. Nadie merece la suerte de haber nacido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires o la mala suerte de haber nacido en una zona rural de la Provincia del Chaco. Así como nadie merece la suerte de haber nacido en Madrid o la mala suerte de haber nacido en Tanzania, Uganda o Kenia122.
Con esta última crítica, Singer termina de señalar las incongruencias entre la posición que Rawls adopta con respecto a la justicia en el ámbito doméstico (plasmada en Teoría de la justicia) y la posición que adopta en el ámbito internacional (plasmada en El derecho de gentes).