DAVID HUME
ÍNDICE:
1. TEXTO______________________________________1 2. ESTRUCTURA Y RESÚMENES____________________ 4
- Idea general y Estructura ________________________ 4 - Resumen por fragmentos ________________________ 5 3. CONCEPTOS Y NOCIONES ______________________ 6
- Impresiones e ideas ____________________________ 6 - Límite del pensamiento y principio de copia ___________ 9 4. TEMAS O SÍNTESIS DOCTRINALES______________ 11
- La experiencia como origen del conocimiento__________ 11 - La crítica de los conceptos metafísicos _____________ 13 5. CONTEXTUALIZACIÓN________________________ 17
TEXTO de David HUME,
Investigación sobre el conocimiento humano
,
Sección 2:
“Sobre el origen de las ideas”
(Traducción J. Salas Ortueta,
Madrid, Ed. Alianza, 1997, pp. 33-36).
“He aquí, pues, que podemos dividir todas las percepciones de la mente en dos clases o
especies, que se distinguen por sus distintos grados de fuerza o vivacidad. Las menos fuertes e
intensas comúnmente son llamadas pensamientos o ideas; la otra especie carece de un nombre
en nuestro idioma, como en la mayoría de los demás, según creo, porque solamente con fines
filosóficos era necesario encuadrarlos bajo un término o denominación general. Concedámonos,
pues, a nosotros mismos un poco de libertad, y llamémoslas impresiones, empleando este
término en una acepción un poco distinta de la usual. Con el término impresión, pues, quiero
denotar nuestras percepciones más intensas: cuando oímos, o vemos, o sentimos, o amamos, u
odiamos, o deseamos, o queremos. Y las impresiones se distinguen de las ideas que son
percepciones menos intensas de las que tenemos conciencia, cuando reflexionamos sobre las
sensaciones o movimientos arriba mencionados.
Nada puede parecer, a primera vista, más ilimitado que el pensamiento del hombre que no
sólo escapa a todo poder y autoridad humanos, sino que ni siquiera está encerrado dentro de los
límites de la naturaleza y de la realidad. Formar monstruos y unir formas y apariencias
incongruentes, no requiere de la imaginación más esfuerzo que el concebir objetos más
naturales y familiares. Y mientras que el cuerpo está confinado a un planeta a lo largo del cual
se arrastra con dolor y dificultad, el pensamiento, en un instante, puede transportarnos a las
regiones más distantes del universo; o incluso más allá del universo, al caos ilimitado, donde
según se cree, la naturaleza se halla en confusión total. Lo que nunca se vio o se ha oído contar,
puede, sin embargo, concebirse. Nada está más allá del poder del pensamiento, salvo lo que
implica contradicción absoluta.
Pero, aunque nuestro pensamiento aparenta poseer esta libertad ilimitada, encontraremos en
un examen más detenido que, en realidad, está reducido a límites muy estrechos, y que todo este
poder creativo de la mente no viene a ser más que la facultad de mezclar, trasponer, aumentar, o
disminuir los materiales suministrados por los sentidos y la experiencia. Cuando pensamos en
una montaña de oro, unimos dos ideas compatibles: oro y montaña, que conocíamos
previamente. Podemos representarnos un caballo virtuoso, pues de nuestra propia experiencia
interna (feeling) podemos concebir la virtud, y ésta la podemos unir a la forma y figura de un
caballo, que es un animal que nos es familiar. En resumen, todos los materiales del pensar se
derivan de nuestra percepción interna o externa. La mezcla y composición de ésta corresponde
ideas, o percepciones más endebles, son copias de nuestras impresiones o percepciones más
intensas.
Para demostrar esto, creo que serán suficientes los dos argumentos siguientes. Primero,
cuando analizamos nuestros pensamientos o ideas, por muy compuestas o sublimes que sean,
encontramos siempre que se resuelven en ideas tan simples como las copiadas de un sentimiento
o estado de ánimo precedente. Incluso aquellas ideas que, a primera vista, parecen las más
alejadas de este origen, resultan, tras un estudio más detenido, derivarse de él. La idea de Dios,
en tanto que significa un ser infinitamente inteligente, sabio y bueno, surge al reflexionar sobre
las operaciones de nuestra propia mente y al aumentar indefinidamente aquellas cualidades de
bondad y sabiduría. Podemos dar a esta investigación la extensión que queramos, y seguiremos
encontrando que toda idea que examinamos es copia de una impresión similar. Aquellos que
quisieran afirmar que esta posición no es universalmente válida ni carente de excepción, tienen
un solo y sencillo método de refutación: mostrar aquella idea que, en su opinión, no se deriva de
esta fuente. Entonces nos correspondería, si queremos mantener nuestra doctrina, producir la
impresión o percepción vivaz que le corresponde.
En segundo lugar, si se da el caso de que el hombre, a causa de algún defecto en sus órganos,
no es capaz de alguna clase de sensación, encontramos siempre que es igualmente incapaz de las
ideas correspondientes. Un ciego no puede formarse idea alguna de los colores, ni un hombre
sordo de los sonidos. Devuélvase a cualquiera de estos dos el sentido que les falta; al abrir este
nuevo cauce para sus sensaciones, se abre también un nuevo cauce para sus ideas y no encuentra
dificultad alguna en concebir estos objetos. El caso es el mismo cuando el objeto capaz de
excitar una sensación nunca ha sido aplicado al órgano. Un negro o un lapón no tienen noción
alguna del gusto del vino. Y, aunque hay pocos o ningún ejemplo de una deficiencia de la mente
que consistiera en que una persona nunca ha sentido y es enteramente incapaz de un sentimiento
o pasión propios de su especie, sin embargo, encontramos que el mismo hecho tiene lugar en
menor grado: un hombre de conducta moderada no puede hacerse idea del deseo inveterado de
venganza o de crueldad, ni puede un corazón egoísta vislumbrar las cimas de la amistad y
generosidad. Es fácil aceptar que otros seres pueden poseer muchas facultades (senses) que
nosotros ni siquiera concebimos, puesto que las ideas de éstas nunca se nos han presentado de la
única manera en que una idea puede tener acceso a la mente, a saber, por la experiencia
ESTRUCTURA Y RESÚMENES
IDEA GENERAL Y ESTRUCTURA:
IDEA GENERAL
DEL TEXTO.
En el presente texto el filósofo escocés David Hume reflexiona sobre la idea de
que todas las percepciones de la mente pueden clasificarse en dos tipos:impresiones
e ideas. Las impresiones son más vivaces e intensas que las ideas. Acto seguido,
Hume expone la TESIS PRINCIPAL de todo el texto: toda idea está originada por una
impresión precedente, y, por tanto, el aparente poder ilimitado del pensamiento se
reduce a los materiales suministrados por la experiencia. Para defender su tesis Hume
expone dos argumentos:
(1) Toda idea, por compleja que parezca, puede dividirse en ideas simples,
originadas en su impresión correspondiente.
(2) La ausencia de un tipo de sensaciones y experiencias (impresiones) provoca la
ausencia del tipo de ideas y pensamientos correspondientes.
ESTRUCTURA
DEL TEXTO.
El texto se puede dividir en cinco fragmentos que se corresponderían con los cinco
párrafos que conforman el texto completo. La tesis general de todo el texto es el
llamado “principio de la copia” que se formula en el tercer fragmento.
FRAGMENTO 1: Tema del texto: Distinción entre impresiones e ideas. Las ideas son más débiles que las impresiones, que son intensas.
FRAGMENTO 2:El pensamiento parece no tener más límite que lo contradictorio.
FRAGMENTO 3: Tesis del texto: Toda idea es copia de una impresión. La experiencia es el límite del pensamiento.
FRAGMENTO 4: Primer argumento: Cualquier idea compleja se puede dividir en ideas simples, originadas en sus impresiones correspondientes.
RESÚMENES POR FRAGMENTOS:
FRAGMENTO 1:
En el texto Hume define y clasifica todas las percepciones de la mente en dos tipos:
lasimpresiones y lasideas (Tesis del fragmento). El criterio para distinguirlas radica en su grado de fuerza y vivacidad, denominando a las percepciones mentales más
intensas con el término “impresiones” y a las percepciones de la mente más débiles
“ideas” o “pensamientos”.
FRAGMENTO 2:
En el texto Hume describe la aparente omnipotencia del pensamiento humano.
(Tesis del párrafo). Nada parece escapar al poder del pensamiento. Con igual facilidad concebimos imaginaciones extrañísimas y objetos familiares. Mientras el
cuerpo sufre atado en este planeta, el pensamiento puede volar más allá del universo.
Lo nunca visto puede concebirse. Excepto lo contradictorio, todo puede pensarse.
FRAGMENTO 3:
En el fragmento el autor mantiene el principio filosófico por el cual toda idea del
pensamiento es una copia de una impresión. (Tesis del fragmento y de todo el texto completo). La aparente libertad del pensamiento se reduce a la capacidad de alterar y
modificar los datos y materiales que nos proporciona la experiencia, como sucede con
las ideas de “montaña de oro” y de “caballo virtuoso”.
FRAGMENTO 4:
En este fragmento Hume nos da un primer argumento para apoyar su principio de
la copia: cualquier idea compleja puede reducirse a ideas simples, originadas por una
impresión correspondiente. (Tesis del párrafo). Por ejemplo, la idea de Dios no es más que un aumento indefinido de las cualidades humanas de bondad y sabiduría. Así
sucede con todas las ideas y para rechazar el argumento se debería mostrar un
contraejemplo: alguna idea que no proviniera de ninguna impresión.
FRAGMENTO 5:
En este texto Hume nos proporciona un segundo argumento a favor de su tesis
principal: la ausencia de un tipo de sensaciones provoca la ausencia del tipo de ideas
correspondiente. (Tesis del texto). Esto queda ejemplificado de muchas formas: un ciego no puede concebir los colores, ni un sordo los sonidos, ni un negro el gusto del
vino, ni una persona moderada la crueldad, ni una persona egoísta la generosidad. Por
esto es fácil aceptar que otros seres posean capacidades e ideas inconcebibles para
CONCEPTOS Y NOCIONES
IMPRESIONES E IDEAS
Para el filósofo empirista David Hume los contenidos de la mente son
denominados percepciones. Percepción es un término omniabarcante, tanto de los
actos como de los contenidos de conciencia. Tiene un ámbito semántico similar al que
tiene idea en Locke. No hay que entender el concepto, solamente, como las percepciones de los sentidos, sino que el término percepción abarca todo objeto
mental de conocimiento (lo que Descartes y Locke entendieron por “ideas”). Estas
percepciones o contenidos mentales pueden dividirse en dos clases: lasimpresiones
y las ideas o pensamientos. ¿Cómo podemos diferenciarlas? Por las distintas
características de unas y otras. Hume reconoce que hay otra división de nuestras
percepciones, que se extiende tanto a nuestras impresiones como a nuestras ideas.
Se trata de la división en simples y complejas. Las percepciones simples (impresiones o ideas) son tales que no admiten distinción ni separación, al contrario
que las complejas. En una manzana o en una flor podemos distinguir su color, su olor,
su textura, siendo estas impresiones simples e independientes entre sí.
CARACTERÍSTICAS DE LASIMPRESIONESY DE LASIDEAS.
LasIMPRESIONES son una clase de percepciones que se distingue de la otra clase (las ideas) por el mayor grado de fuerza y vivacidad con que inciden en la conciencia,
alma o mente y están presentes en ella. No se trata de una diferencia cualitativa o
"esencial", sino de una mera diferencia de grado. Cada uno percibe fácilmente la
distinción entre impresión/sentir (feeling) e idea/pensar (thinking), lo cual no impide
que en ciertos casos particulares la línea divisoria no sea fácil de determinar.
Las características de las impresiones son:
(1) Vívidas: Vivaces, intensas. Se refiere a la fuerza e intensidad con la que se presenta una sensación o sentimiento en nuestra mente. Además se presentan de
forma involuntaria. Todos tenemos impresiones aunque no queramos. La inmensa
mayoría de los casos son datos inmediatos y evidentes. Nadie suele dudar
realmente de sus impresiones, pero sí de sus ideas.
(2) Simples e Independientes: No tiene un carácter definitorio, ya que en rigor, para Hume todo elemento de la experiencia exige la inmediatez. Cabría decir que tienen
una presencia inmediata más viva que las ideas.
Sólo se pueden dividir cuando reflexionamos sobre ellas (ideas), cuando las
porque las impresiones táctiles no se pueden comparar con las impresiones
auditivas o las impresiones visuales, por ejemplo. Son cualitativamente distintas.
(3) Originarias: En dos sentidos: primero, a que las impresiones anteceden a las correspondientes ideas que se derivan de ellas y, segundo, una originalidad
absoluta, que sólo se aplica a las impresiones de sensación, en el sentido que son
el elemento primero del proceso genético de conocimiento. Es la fundamental para
entender el fenomenismo y el escepticismo en el que cae la filosofía de Hume. Las
impresiones son originarias (es decir, no originadas) porque carecen de
precedentes, surgen en la mente por “causas desconocidas”. Ir más allá de las
impresiones es un paso precipitado que, según Hume, no tiene justificación
filosófica.
Las IDEAS o PENSAMIENTOS, por el contrario, son las percepciones más débiles. Surgen por “debilitación” de las impresiones, por tanto no aportan ningún
contenido nuevo al conocimiento, siendo simples imágenes o "copias" de las correspondientes impresiones. El fundamento de considerarlas "copias" está en la
semejanza y correspondencia de las ideas con las impresiones. Por ser copias,
representan las impresiones de que se derivan, guardando correspondencia con ellas.
Sobre esto, no hay problema en el caso de las ideas simples, pero puede haberlo en
las compuestas, como en la idea de sustancia, la de causa ontológica o la del yo como
sujeto epistemológico.
Cada idea simple es la copia de una impresión simple, en este caso hay una
clara semejanza; no ocurre lo mismo entre las ideas compuestas que son una
combinación de elementos que nuestro conocimiento saca de los contenidos de
nuestras impresiones (montaña dorada, caballo valeroso, la imagen de Paris desde
Montmartre) en este caso no puede decirse que las primeras sean una copia exacta
de las segundas.
Las características de las ideas son:
(1) Copias de las impresiones: No hay ideas que no estén basadas en alguna impresión. A esto se le denomina el principio de la copia y es la relación que
existe entre las ideas y las impresiones. Esto supone una crítica del innatismo
racionalista de las ideas, que se daba en Descartes.
(2) Débiles: Dado que son copias, por su propia naturaleza son más débiles, menos intensas, y se presentan a menudo en nuestra mente de forma más difusa e
(3) No amplían nuestro conocimiento: No aportan nada nuevo respecto de la experiencia directa, no aumentan nuestro conocimiento. Toda la información que
poseemos procede, directa o indirectamente, de los sentidos, de las impresiones.
Frente a los racionalistas, Hume sostiene, al igual que el padre del empirismo
ingles (J. Locke), que la mente es como un papel en blanco en el que la experiencia va escribiendo la información que el pensamiento utiliza después. Por
tanto, no existen las ideas innatas, sino que todo conocimiento depende de la experiencia.
Por otro lado, debemos exponer laCLASIFICACIÓN que realiza Hume sobre las impresiones y las ideas.
Para el filósofo escocés existen dos tipos de impresiones:
a) “Impresiones de sensación” (sensaciones): son las que surgen en el alma sin ninguna percepción antecedente. Son las primeras percepciones y por tanto preceden
a todas las demás. Surgen de causas desconocidas. Hipotéticamente cabe señalar
diversas causas sin que sea posible decidirse por ninguna: pueden surgir del objeto,
pueden ser producidas por el poder creador de la mente, o deberse al autor de nuestro
ser.
Las impresiones de sensación son la pieza clave de su epistemología, ya que
son el fundamento y origen de todos los actos y procesos posteriores, pero es una
pieza literalmente desfondada: no sabemos a qué se deben o de dónde proceden. Es
ésta una premisa fundamental del agnosticismo cosmológico y del fenomenismo
psicológico.
Constituyen la experiencia externa, que podemos definir como aquellos datos que proceden directamente de la actividad de nuestros sentidos. Ejemplos: al ver un
color rojo, al oír el sonido de un silbato, al notar la suavidad de un pétalo, al degustar
el sabor del chocolate o cuando noto el olor de la tierra después de la lluvia.
b) “Impresiones de reflexión” (sentimientos): son las que proceden, o bien inmediatamente de alguna impresión original de sensación (la impresión de dolor me
provoca tristeza), o bien de una idea derivada de impresiones de sensación (la idea de
la muerte de mi padre que me provoca tristeza). Al cobrar mayor grado de vivacidad
una idea, se convierte en impresión de reflexión. Son fundamentales en la explicación
de la moral. A ellas pertenecen las pasiones, los sentimientos y las emociones.
Constituyen la experiencia interna, que podemos definir como el conjunto de
datos que proceden indirectamente de nuestros sentidos. Son sensaciones internas
que surgen al reflexionar sobre las sensaciones externas. Ejemplos: El placer que me
produce un olor agradable, la alegría que me provoca el azul del cielo y el calor del sol,
Las ideas o pensamientos pueden ser, como las impresiones, (tal y como hemos mencionado anteriormente)simples ocomplejas. Son del primer tipo aquellas ideas formadas a partir de una impresión, en cambio, son complejas o compuestas
aquellas ideas que provienen de una impresión compleja (idea de montaña) o son
elaboradas por la mente a partir de otras ideas simples o complejas. A partir de
ciertas ideas pueden surgir otras ideas que pueden ir ascendiendo en su grado de
complejidad, como puede ser el caso de la idea de Dios o de sustancia divina.
Por su origen o procedencia, tanto las simples como las compuestas, las ideas
pueden ser de tres tipos:
Ideas de la memoria, que son losrecuerdos.
Ideas de la imaginación, que son lasimaginaciones.
Ideas de la razón, que son los conceptos. Los más abstractos son los filosóficos.
Como conclusión debemos resaltar que la relación entre ambos conceptos constituye el principio de la copia (toda idea es copia de una impresión). Esta tesis empirista marca a la experiencia como el límite del conocimiento y el criterio de verdad.
Y porexperiencia Hume entiende lo que comienza o está apoyado en lasimpresiones.
Las impresiones forman el tribunal de la experiencia ante el que deben de comparecer
las ideas para ser aceptadas como válidas y verdaderas.
EL LÍMITE DEL PENSAMIENTO Y EL PRINCIPIO DE COPIA
Aunque nuestro pensamiento parece poseer una libertad ilimitada, ya que nadie
puede controlar nuestros pensamientos y podemos pensar cosas que no son reales,
en realidad está reducido a límites muy estrechos, ya que todos los materiales del
conocimiento derivan de una percepción interna o externa. Como hemos dicho
anteriormente, las percepciones de la mente se dividen en ideas e impresiones. Las
impresiones son los contenidos de la mente que obtenemos de forma inmediata a
través de la experiencia de los sentidos. Las ideas son las copias debilitadas de las impresiones que nos formamos con el pensamiento. La relación que mantiene Hume
entre las ideas y las impresiones constituye elprincipio de la copia (toda idea es copia
de una impresión que la provoca) y marca el límite de lo que puede pensarse o
concebirse. Dado que toda idea, por compleja que sea procede, en última instancia, de
Podemos diferenciar un doble límite para la mente humana:
a) Límite específico del pensamiento: Cada uno de nosotros no puede concebir ni pensar nada que, en última instancia, no hayamos experimentado previamente,
de lo que no hayamos tenido una impresión sensible. Todo nuestro pensamiento
trabaja con los materiales que nos proporcionan los sentidos, y nada más. El
límite del pensamientopersonales la experiencia (impresiones).
b) Limite general del pensamiento: Pero como esas impresiones o experiencias pueden ser muy diversas y de distinta índole, el único límite del pensamientoen general, es decir, de lo que puede existir, es la contradicción lógica. Algo contradictorio o imposible, como que la parte es mayor que el todo o que existen
cuadrados redondos, no puede ni existir ni pensarse siquiera. Y por supuesto no
podemos tener experiencias de estas cosas.
Dado que, el principio de la copia proporciona el límite del pensamiento, debemos añadir, de la misma forma, que este principio determina el criterio empirista
de verdad y marca la frontera entre el conocimiento válido y elpseudoconocimiento, es
decir, entre el conocimiento científico y el conocimiento metafísico (que no es tal).
Dicho de otra forma: el principio separa lo significativo de lo asignificativo.
Elprincipio de la copiaes usado por Hume en doble sentido:
a) Sentido descriptivo: Toda idea, por compleja y abstracta que sea, procede de hecho y en última instancia de alguna impresión. Nuestro pensamiento recuerda,
imagina o racionaliza (o sea, que construye ideas) sobre las impresiones (internas
y externas) que experimentamos. Con este sentido Hume nos explica lo que
podemospensar.
b) Sentido normativo: Toda idea verdadera debe apoyarse en su impresión correspondiente. Las ideas que no provengan de la experiencia deberán
rechazarse. El principio es usado en este sentido para criticar el falso conocimiento
metafísico y religioso. En este sentido Hume evalúa los pensamientos que
debemosaceptar.
Las ideas de la razón o los pensamientos más abstractos son los conceptos filosóficos, a los cuales Hume criticará apoyándose en su principio de la copia. Dicho criterio le permitirá desechar los conceptos metafísicos racionalistas (Dios,
Sustancia,Esencia,Alma, entre los más importantes). El uso de ese principio le llevará al escepticismo, un escepticismo moderado, pues la propia vida nos impide caer, según Hume, en un escepticismo radical; de ahí que su escepticismo sea más un
Hume tampoco es un fenomenismo extremo, puesto que hay otro tipo de certezas y
conocimientos, que siendo científicamente inferiores, sin embargo son necesarios para
la vida. Estos juicios de creencia, tienen la seguridad de la certeza, aunque no de la
certeza especulativa, sino vital, y se apoyan en los hábitos y la costumbre.
TEMAS O SINTESIS DOCTRINALES
LA EXPERIENCIA COMO ORIGEN DEL CONOCIMIENTO
La filosofía teórica moderna centra la reflexión filosófica en torno al sujeto y a su
conocimiento (y no en torno a Dios o en torno a laPhysiscomo sucedía en las etapas
filosóficas anteriores). El sujeto conoce la realidad, pero antes de investigar lo real, se
debe analizar los fundamentos, la génesis, de todo conocimiento. El conocimiento válido no es el de las ideas evidentes, como en Descartes, sino que para Hume, que
rechaza el innatismo de las ideas, el origen de todo conocimiento proviene de la
experiencia. Para el empirismo inglés la justificación de nuestras creencias y opiniones debe apoyarse en la evidencia, pero no la evidencia racional (como en las
filosofías racionalistas de Descartes, Leibniz, Espinoza), sino en la evidencia empírica
(como los empirismos de Locke, Berkeley y Hume). El empirismo inglés recoge la
importancia aristotélica del conocimiento sensible, mientras que el racionalismo recoge
la importancia platónica del conocimiento racional.
El título del tema con relación al texto y su autor (Hume) nos obliga a hablar de la
concepción de la experiencia en los dos empiristas clásicos mas importantes: Locke
(de quien recibe la tesis de la experiencia como origen del conocimiento) y, el autor de
nuestro texto, Hume. Sin embargo, existen diferencias entre el empirismo moderado de Locke y el empirismoradicalde Hume. Tanto para el autor de nuestro texto, como
para Locke:la experiencia es la justificación del conocimiento, es lo que distingue elconocimiento de la mera creencia y opinión sin justificación. La génesis y el origen
del conocimiento, o sea, la experiencia, constituye también el límite del pensamiento y
la razón. Esta es la novedad que introduce el empirismo inglés respecto de las
filosofías empíricas (que no empiristas) de Grecia (Aristóteles) y el Medievo (R. Bacon).
El valor primordial de laexperiencia, la finalidad moral de la reflexión filosófica, el método como observación y análisis de los fenómenos psicológicos son puntos
coincidentes entre Locke y Hume. La semejanza fundamental es que la experiencia es
el origen y limite del pensamiento válido. La base de todas las diferencias estaría en el
notables consecuencias: lareceptividad en Locke conducía a aceptar que conocemos el mundo de las cosas, ya que mis ideas están causadas por la realidad (Locke
concebía la mente como un espejo "obligado" a reflejar la realidad). Mientras que, por
el contrario, la inmediatez de la experiencia para Hume predispone a cerrarse en la
inmediatez de los contenidos de la conciencia (requisito que solo cumplen las
impresiones), haciendo de entrada enormemente problemático el acceso cognoscitivo al mundo de las cosas externas y reales, porque se rompe el nexo causal entre mis
actos cognoscitivos y las cosas conocidas. El nexo se rompe porque la causalidad va
a ser para Hume, no una ley de los acontecimientos reales, sino una ley sobre mi
modo mental de pensar dichos acontecimientos (crítica a la noción decausa). Por eso, en definitiva, la experiencia en Locke le permite ir más allá de ella y justificar las tres
sustancias cartesianas (Sujeto o Yo, Mundo exterior y Dios). Por el contrario, la
experiencia en Hume se radicaliza y le va a llevar a criticar dichos conceptos
metafísicos por no proceder de la experiencia. Con este planteamiento, la filosofía de
Hume se mantendrá dentro de los límites de la experiencia inmediata, lo que le llevará
alescepticismo: no podemos conocer nada delmundo real; y elfenomenismo: todas las cosas osustanciasno son sino colecciones de impresiones unidas por las leyes de mi entendimiento (leyes de asociación de ideas: ley de semejanza, de contigüidad
espaciotemporal y la ley de causalidad). No hay justificación filosófica, ni racional ni
empírica, para estas cosas, es decir, no hayconocimiento, sino que son creenciasque necesitamos tener y que obtenemos por el hábito y la costumbre.
Para Hume, por tanto, sólo conozco verdaderamente lo inmediato, las impresiones
en mi mente y, secundariamente, las ideas como copias debilitadas de dichas
impresiones. Sin experiencia es imposible el conocimiento. Ir más allá supone
abandonar el suelo firme de la experiencia, donde una tesis y su contraria son
igualmente posibles.
Por tanto, laexperienciaen la filosofía de Hume tiene los siguientes rasgos: Esinmediata(como ya se ha explicado).
Es independiente. No depende de otra instancia (como la razón para los racionalistas) para determinar lo verdadero. Es la autoridad que justifica, y no lo
que hay que justificar. Esto supone un cambio de actitud filosófica.
Es directa. No hay intermediarios entre las impresiones (que son percepciones inmediatas y vívidas) y la mente. El carácter directo de la experiencia es lo la hace
verídica.
son los dos grandes tipos de conocimiento para Hume: las relaciones de ideas y las
cuestiones de hecho o existencia.
a) Relaciones de ideas: Hume no nace un análisis muy pormenorizado de ellas. Constituyen el ámbito de las ciencias formales. A estas ideas pertenecen las
intuiciones, deducciones y demostraciones de la geometría, matemáticas y lógica.
El rasgo fundamental de los objetos que constituyen el ámbito de las relaciones de
ideas es que resulta contradictorio representarse su contrario. Es el reino de la
no-contradicción. Ahí radica su certeza y la posibilidad de su demostración estricta. En
estas cuestiones el conocimiento es válido independientemente de la experiencia y
los hechos. La verdad o falsedad de este tipo de juicios se establece en el análisis
de las ideas correspondientes, pero no depende de cómo sea el mundo.
b) Cuestiones de hecho o existencia: Es el centro de interés de Hume, por ser el mundo de los hechos, de las cosas, de la vida, (ciencias empíricas, filosofía moral,
comportamiento humano, etc.) Es un mundo más amplio que el anterior, pero el
rigor del conocimiento está en razón inversa de su amplitud. Frente a lo que
sucede en el ámbito de las relaciones de ideas, lo contrario de cualquier
proposición referente a una cuestión de hecho no implica contradicción, porque
una afirmación y su contraria pueden pensarse (puede pensar que mañana va a
salir el sol, y puedo pensar lo contrario sin caer en una contradicción). La
consecuencia de lo anterior es que en las cuestiones de hecho no cabe la
demostración, aunque sí pueda haber “prueba”, esto conlleva a una certeza vital,
que nunca pasará de probabilidad en el plano especulativo y que se apoya en el
hábito y la costumbre, mientras la certeza de la demostración producía una certeza
especulativa rigurosa. No se trata, pues, de negar algún tipo de certeza en este
ámbito, pero esta certeza se va a apoyar en una fuente distinta de la intuición o la
demostración; esta fuente nueva de certeza va a ser la experiencia, nos
encontramos así con un nuevo tipo de certeza que es la creencia (belief), propia
del ámbito de las relaciones de hecho.
LA CRÍTICA DE LOS CONCEPTOS METAFÍSICOS
Mediante la aplicación radical del principio de la copia (toda idea es una copia
debilitada de una impresión), Hume se dispone a desenmascarar los grandes
conceptos e ideas metafísicas de la tradición filosófica. Así desde su base empirista,
Los grandes conceptos, las grandes ideas, que Hume somete a análisis deben
responder a una sencilla cuestión: ¿Proviene dicha idea de alguna impresión? Si nuestra idea no se corresponde con ninguna impresión, deberemos rechazar dicha
idea por no estar basada en la experiencia. Esto es lo que le ocurre, precisamente, a
las ideas y nociones desustancia, deyo, demundo exterior, deDiosy decausalidad.
Crítica a la noción de sustancia:
El punto de partida de esta crítica es el principio de copia. Hume comienza
planteándose “si la idea de sustancia se deriva de las impresiones de sensación o de
reflexión” (Tratado, I, VI, pag. 60). Para Hume, no hay ninguna impresión que se
corresponda con esta idea compleja. La idea de sustancia es real, pero sólo en
nuestra mente. No tenemos conocimiento de las cosas o sustancias, sino sólo de sus
características o atributos, es decir, de las impresiones. En este sentido es un fiel
seguidor de las tesis de Newton que afirmaba:
"Sólo vemos las figuras y colores de los cuerpos; sólo oímos los sonidos; sólo
tocamos las superficies externas; olemos únicamente los olores; y gustamos los sabores; las sustancias íntimas no las conocemos con ningún sentido, ni con acción alguna refleja"("Princ. Math.", Lib. III, II).
Por ello mismo, cuando considero un melocotón, por ejemplo, tengo impresiones
variadas como su sabor, su color, su tacto, etc., pero no tengo ninguna impresión
sobre el melocotón como cosa o sustancia. “Sustancia” es, en Hume, un nombre que designa distintas impresiones e ideas unidas en nuestra mente por la imaginación,
según el principio de semejanza y el de contigüidad espaciotemporal, pero nada más.
Locke mantiene la existencia real de sustancias, porque es el substrato o sustancia
al que se refieren mis percepciones. Para Hume, en realidad, no hay substrato, no hay
sustancia, porque dicha idea compleja no procede de ninguna impresión, sino que sólo
es una colección de impresiones.
Nuestra mente cree en cosas o sustancias estables porque lo necesita para
sobrevivir y en nuestra mente las percepciones de la mente, por su semejanza y
parecido, se atraen entre sí, de forma análoga a como los cuerpos se atraen en la
teoría de la gravitación universal de Newton (recuérdese que Hume quería ser el
Newton de las ciencias humanas).
Esta crítica general a la idea de sustancia se concreta en la crítica particular a las
tres sustancias cartesianas (mantenidas igualmente por Locke): la sustancia pensante
Crítica a la noción de mundo exterior:
Para Hume la afirmación de un mundo o realidad exterior a nuestra conciencia es
algo problemático, porque afirmar esto supone ir más allá de la experiencia, de las
impresiones que es la piedra de toque de toda su sistema gnoseológico. Locke
justificaba la existencia del mundo exterior a mi pensamiento porque era la causa de
mis impresiones e ideas. Sin embargo, Hume no puede afirmar esto por su crítica al
principio de causalidad ontológica (que veremos más adelante). El puente entre el
sujeto y la realidad externa queda roto, el fenomenismo de Hume nos lleva a quedar
encerrados en la conciencia, en los contenidos de nuestra mente, pues no hay más
conocimiento riguroso, en sentido estricto, que el de las percepciones.
Hume, comparte la crítica de Berkeley a Locke: si todo lo que conocemos son
impresiones e ideas no podemos en rigor saber nada aparte de ellas. Creemos que
existe el mundo real, pero dicha creencia no tiene una justificación filosófica, está
apoyada en una creencia razonable, vital.
Crítica a la noción de Yo o identidad personal:
Hablamos del yo o del alma como algo realmente existente (sustancia pensante en
Descartes). Pero, ¿se deriva de alguna impresión? No tenemos ninguna impresión del
yo o sustancia espiritual. Le otorgamos realidad al yo sencillamente porque todas mis
percepciones (impresiones e ideas) refieren a mi mente, pero ésta no es más que un
haz o colección de impresiones. Creemos que hay algo que nos define, que
permanece y que nos proporciona una identidad personal. Esta creencia, como las
anteriores no se apoya en la experiencia, por lo que no debemos pronunciarnos al
respecto. No podemos afirmar la existencia del yo mediante la intuición (como en
Descartes) porque para el filósofo escocés las únicas “intuiciones” válidas son las
impresiones y, como hemos dicho, no tenemos impresiones de lo que los filósofos
llaman alma, espíritu o yo. De otra forma: ¿Qué hace que yo siga siendo yo, es decir,
que tenga identidad personal? Según Hume nada, solo siento que me duele el
estómago, que me veo en el espejo, etc., pero no tengo ninguna impresión (ni de
sensación ni de reflexión) sobre mi “yo”. El “yo” es un término que permite agrupar “un
haz o colección de diferentes percepciones” y que es un efecto de la memoria, junto
con la imaginación.
Crítica a la noción de Dios:
Esta es la extensión de la crítica a la sustancia, referida a la sustancia infinita o
bondadoso y creador del mundo. Dios sólo existe como idea en nuestra mente. Afirmar
que existe o que no existe supone transgredir los límites de la experiencia, por lo que
lo más adecuado es una buena dosis de escepticismo.
Sobre este tema Hume rechaza los argumentos de la existencia de Dios. Tanto las
pruebas a priori como las pruebas a posteriori son inválidas. El argumento ontológico
falla porque no es posible demostrar a priori la existencia de Dios como un ser necesario. La necesidad solo se aplica a las relaciones de ideas. Sobre cuestiones de
existencia o de hecho no hay nada necesario ni nada imposible, todo es contingente.
Todo lo que puede pensarse como existiendo puede concebirse igualmente como no
existiendo sin caer en la contradicción lógica. Tampoco puede probarse la existencia
de Dios como la causa primera de toda realidad puesto que la inferencia causal carece
de fundamento en la filosofía de Hume.
Crítica a la idea de Causa:
La mayoría de nuestro conocimiento del mundo se basa en las relaciones y
conocimiento sobre causas y efectos. Hume, niega la “idea” de una causalidad
ontológica. Admitido su principio de que toda idea legítima ha de contar con la
impresión de la que se deriva, su crítica es correcta, ya que la idea de causalidad
ontológica, como la de sustancia o la del yo, carece de la impresión correspondiente.
La relación causa-efecto no es una “relación de ideas” sino una “cuestión de
hecho”. Por tanto, su justificación filosófica debe provenir de la experiencia. Según
Hume, el conocimiento por causa no tiene validez. Además, cuando decimos, por
ejemplo, que el fuego es la causa de la quemadura, ¿qué pretendemos decir? Parece
que queremos significar que cuando se da un acontecimiento o suceso A (causa) se
produce necesariamente otro acontecimiento B (efecto). Hume analiza esta relación y
mantiene que tenemos impresiones de los acontecimientos A y B, pero no tenemos una impresión de la conexión necesariao causal entre dichos acontecimientos.
Aunque Hume niegue la idea de una causalidad real, sin embargo, reconoce que la
causalidad es una importante ley del pensamiento. Tenemos la creencia de que cuando se da un suceso (causa) se va a dar el otro (efecto) por el hábito y la
costumbre de haberlos visto consecutivamente en el pasado, pero no hay razón
alguna que nos asegure que el futuro será igual al pasado. La certeza subjetiva (no
objetiva) proviene del hábito. La costumbre que tenemos de ver un fenómeno después
de otro, hace que afirmemos con “certeza” que siempre que se de el primero le seguirá
necesariamente el segundo. Sin embargo, lo más que podemos afirmar es una
creencia, que sólo se puede justificar psicológicamente, por vía de asociación o de
Decir, por último que la crítica a los grandes conceptos metafísicos es la
consecuencia del empirismo radical de Hume. Debemos destacar que tras el análisis
crítico-filosófico de dichas ideas, como carentes de justificación por la experiencia,
Hume se preocupa de mostrar la explicación psicológica de porqué tenemos dichas
ideas. Las explicaciones que da Hume vienen expresadas siempre en términos del
hábito y la costumbre que nos lleva a: unir impresiones e ideas bajo una misma cosa
(sustancia); referir las impresiones a un “yo” (identidad personal), establecer que tras
la causa viene necesariamente el efecto (causalidad), afirmar la existencia de un ser
perfecto y todo bondadoso que me protege (Dios) o que existe un mundo real al cual
se refieren mis pensamientos e impresiones. Todo esto lo creemos por la fuerza de la
costumbre, pero no tenemos garantía ni justificación en la experiencia, que es tanto
como decir que no tiene justificación filosófica. El resultado es pues: el
ESCEPTICISMO (no podemos conocer nada más allá que las impresiones); lo único
que conocemos con seguridad son nuestras impresiones y las ideas que de ellas se
derivan. El resto es pura creencia probabilística o simple ignorancia. Según el propio
Hume, es la propia vida la que impide que caigamos en un escepticismo radical. Y el
FENOMENISMO (no existen cosas o sustancias, sólo impresiones e ideas unidas por
las leyes del pensamiento, es decir, fenómenos). No podemos afirmar que exista la
realidad en sí u objetivamente, ni las cosas o sustancias, sino que sólo conozco los
fenómenos, es decir, la realidad tal y como se me presenta a través de las impresiones.
CONTEXTO
Primer marco de referencia: El texto en la obra a la que pertenece, otras
obras y el pensamiento del autor.
David Hume nace en 1711 en Edimburgo (Escocia). Inicia sus estudios en la
Universidad de Edimburgo, pero los abandona antes de graduarse. Siguió estudiando
por su cuenta y aunque su familia deseaba que se dedicase a las leyes, prefirió el
campo filosófico. Hume marchó a Francia donde estuvo en contacto con el colegio de
La Fleche (donde había estudiado Descartes) y con apenas 27 años escribió su obra
En 1744 intentó obtener la Cátedra de ética y filosofía del alma de la Universidad
de Edimburgo sin conseguirlo. En esta época publica una reelaboración más sencilla y
madura del primer libro del "Tratado": su "Investigación sobre el conocimiento humano"(1748), la obra a la que pertenece nuestro texto, y que fue, durante mucho tiempo, más conocido que el “Tratado”. Según Kant esta obra fue la que le despertó del "sueño dogmático de la razón". También reelabora y publica la segunda parte del
“Tratado”con el título: “Investigación sobre los principios de la moral” (1751). El texto que comentamos pertenece a la sección 2 de la“lnvestigación sobre el conocimiento humano”. La obra es muy breve y se divide en 12 secciones. En ella Hume reformula, sintetiza y madura las ideas empiristas expuestas en el “Tratado de la naturaleza humana”. En la sección 1 nos habla sobre las diferentes tipos de filosofías; en la sección 2, a la que pertenece este fragmento, trata sobre el origen de
las ideas: las ideas son copias débiles de las impresiones y establece el criterio de
verdad empirista: toda idea verdadera debe proceder de una impresión. En la sección
3 expone el ámbito de las relaciones de ideas; en la sección 4 Hume realiza crítica a
muchas de las ideas del pensamiento; en la sección 5 explica psicológicamente esas
ideas; en la sección 6 aborda el tema del conocimiento del mundo como cuestión de
probabilidad; en la sección 7 critica la idea de causa y conexión necesaria, en la
sección 8 reflexiona sobre la libertad y la necesidad; en la sección 9 sobre la
racionalidad de los animales; en la 10 y 11, realiza una crítica a la existencia de los
sucesos milagrosos y la providencia; y en la última sección define su posición
escéptica moderada.
En 1752 publica los "Ensayos políticos” y es nombrado bibliotecario de la Facultad de Derecho de Edimburgo, después de ser rechazado para la Cátedra de
lógica de la Universidad de Glasgow, que Adam Smith había abandonado. Su fama de
escéptico y de ateo le impidió obtener las diversas cátedras a las que aspiró. En el año
1757 dimitiría de su cargo de bibliotecario. Durante esta época comienza a escribir su
"Historia de Inglaterra" y el 1757 escribe la "Historia natural de la religión". En 1763 marcha a París como secretario del conde Hertford y se relaciona con los medios
culturales franceses, recibiendo la estima de los ilustrados franceses como
Montesquieu, Voltaire, Diderot, D`Alembert, D`Holbach y con Rousseau.
En 1767 fue nombrado Secretario de Estado en Londres. Y en 1769 se retira
definitivamente a Edimburgo, donde muere en 1776, a los 65 años de edad. Sus
"Diálogos sobre la religión natural" son publicados póstumamente en 1779. En esta obra, escrita en forma de diálogo entre personajes, al mas puro estilo platónico, Hume
existencia de Dios. Su obra es incluida en el índice de libros prohibidos de la iglesia
católica.
La vida de Hume, según sus mismas palabras, se podría considerar como la de
un "hombre de disposiciones tranquilas, de gobierno de su talante, de humor abierto,
sociable y alegre, capaz de lealtad, pero poco inclinado a la enemistad y de gran moderación en todas sus pasiones." Por ello, Adam Smith dice: "En todo siempre lo he considerado, tanto durante su vida como después de su muerte, tan próximo a la idea
de un hombre perfectamente sabio y virtuoso como quizá la naturaleza de la fragilidad humana admite."
Segundo marco de referencia: El pensamiento del autor en la historia y/o
en la época moderna.
En el s. XVII se produjo en Inglaterra la revolución burguesa que posibilita el
paso del feudalismo al sistema capitalista, que culmina con la revolución industrial de
mediados del s. XVIII y principios de XIX. Inglaterra se convirtió en la gran potencia del
momento, en perjuicio de Francia, a ello contribuyó no sólo la política colonial, sino
también los grandes inventos que surgen para satisfacer las nuevas necesidades,
sobre todo de la industria; el ejemplo paradigmático es la máquina de vapor de Watt.
El s. XVIII es un período lleno de contrastes, uno de los cuales es el que
contrapone un cierto sentimiento de melancolía que se instala en los hombres con los
grandes adelantos científicos y técnicos que tienen lugar. Actitudes que se pueden
apreciar en el propio Hume.
Las circunstancias religiosas y políticas de esta época proporcionan
importantes campos de reflexión a la filosofía. Tras las sangrientas luchas de religión
que habían asolado Europa, era necesario organizar la sociedad de forma que fuese
posible la vida en una sociedad con distintas creencias y posiciones ideológicas. La
actitud de la tolerancia se hace necesaria y, en no pocas ocasiones, ésta brota de la
filosofía. Igualmente, la constitución de los Estados modernos exige diseñar una
organización política y administrativa nueva, cuya justificación teórica va a surgir
también de la filosofía.
Como se puede apreciar, la filosofía es considerada como algo ligado a la vida,
a los problemas reales de los hombres de este tiempo; tal será también la forma de
Las dos grandes corrientes filosóficas de la época Moderna son: el
racionalismo y el empirismo; ambas escuelas no son dos filosofías totalmente
opuestas e inconciliables; hay diferencias notables, aunque notables son también sus
semejanzas. Hume pertenece a la corriente empirista, junto con Locke y Berkeley,
considerados los padres del empirismo clásico.
Recordemos algunasdiferencias:
1) Al hablar de relaciones entre pensamiento y experiencia, el racionalismo insiste en la autonomía del pensamiento, autonomía que, en buena medida, le permite
desentenderse de la experiencia sensible y hasta rechazarla; el empirismo, por el
contrario, pondrá al pensamiento en dependencia de esa experiencia sensible, sobre
todo en el nivel de adquisición de conocimientos, siendo esto una consecuencia de su
rechazo del innatismo.
2) Otra diferencia es el distinto modo de entender la conciencia: la conciencia racionalista, debido al innatismo, es una conciencia "cargada" de contenidos/ideas; por
el contrario, la conciencia empirista es básicamente una conciencia vacía (white paper,
dark room, empty cabinet, son las metáforas que empleaba Locke).
3) La tercera diferencia es la diversa concepción del sujeto que conoce: en el racionalismo, el sujeto es activo e ilimitado en su poder de conocimiento y tiene un
perfil definido como un sujeto racional; mientras que en el empirismo es un sujeto
pasivo, limitado en sus capacidades y en proceso de descomposición, sobre todo en
Hume, que niega el concepto de identidad personal o de yo.
Tan relevantes como estas diferencias son las semejanzas, teniendo en cuenta que los propios empiristas reconocieron sus deudas con los pensadores
racionalistas, especialmente con Descartes y Malebranche.
1)La primera coincidencia es que, ambas corrientes consideran que la filosofía debe iniciarse con un análisis y justificación crítica del conocimiento a diferencia de la
filosofía antigua que era ontología y la filosofía medieval que era teología. La teoría del conocimiento se impone como la primera tarea y ésta ha de ser fundamentalmente
un análisis del origen de las ideas.
2) En segundo lugar, esa teoría del conocimiento tiene un carácter genético: sólo sé lo que vale un conocimiento cuando conozco su génesis. A diferencia de la
filosofía anterior a Descartes (del llamado realismo ingenuo), el objeto inmediato del
conocimiento no son las cosas reales, sino sus ideas o representaciones.
3)Ambas corrientes consideran la intuición como un modo directo de concebir la verdad del conocimiento, si bien los racionalistas hablan de intuición racional,
4) Por último las dos corrientes están influenciadas por la revolución de la ciencia moderna: Galileo y su método matemático influirá en Descartes; y Newtony su método experimental en la filosofía de Hume.
Aunque Francis Bacon (y, en menor medida, Guillermo de Ockham) sea la
fuente de bastantes nociones y actitudes empiristas, y aunque haya ocultas e
inconfesadas deudas con Hobbes (nadie quería que lo considerasen contaminado por
su materialismo y ateísmo), consideramos a Locke, Berkeley y Hume como los
representantes del empirismo clásico, siendo el Ensayo sobre el entendimiento
humanode Locke la obra de referencia. No se puede poner en duda la influencia de la filosofía de Lockesobre Hume, como no se puede dudar tampoco de la influencia que I. Newton ejercía en el s. XVIII sobre cualquier filósofo y muy especialmente si éste era británico tal y como ocurre Hume.
Locke y Hume coinciden en la concepción general de la filosofía, en el valor
primordial que dan a la experiencia, en la meta moral del quehacer filosófico, en el
método como observación y análisis del dinamismo de los fenómenos psíquicos;
aunque Hume no fuese consciente de ellos y se esforzará en resaltar las diferencias
que le separaban de Locke: distinto significado de idea (Locke entiende por idea el
objeto inmediato de nuestro conocimiento o percepción y también las ideas, son para
él, imágenes o representaciones de la realidad exterior), la importancia que concede al
dinamismo de asociación de las ideas, la devaluación de la razón en favor de la
imaginación, del sentimiento y de las pasiones.
La base de todas las diferencias estaría en: el distinto modo de entender la
experiencia. Para Locke la experiencia tiene el sentido de receptividad, para Hume lo
tiene de inmediatez. Primar un aspecto o el otro tiene notables consecuencias: la
receptividad en Locke conducía a aceptar que conocemos el mundo de las cosas, ya
que a su influencia se debía lo recibido (Locke concebía la mente como un espejo
"obligado" a reflejar la realidad), mientras que, por el contrario la inmediatez de Hume
predispone a cerrarse en la inmediatez de los contenidos de la conciencia, haciendo
enormemente problemático el acceso al conocimiento del mundo de las cosas
externas, porque se rompe el nexo causal entre mis actos cognoscitivos y las cosas
conocidas, ya que la causalidad va a ser para Hume no una ley de los aconteceres,
sino una ley de mi modo mental de pensar esos aconteceres.
Por último, hemos de decir que la concepción empirista del conocimiento y la
crítica a la metafísica racionalista de Hume, tendrá una fuerte repercusión en el futuro,
especialmente, en la filosofía de Kant, quien reconoció que la lectura de Hume le
racional (Racionalismo) con la experiencia como fuente de todo conocimiento (Empirismo). También se sienten deudores del fenomenismo de Hume Nietzsche, que
será un crítico radical de los conceptos de la metafísica tradicional y la escuela
neopositivista, singularmente del Círculo de Viena que se apoya en la crítica al
inductivismo por parte de Hume, al plantear la necesidad de un nuevo criterio de