Gracias, hermano Webb, por sus enseñanzas y por su ejemplo. En nombre de todos, expreso lo agradecidos que estamos por tener su guía y la del élder Johnson, así como de la del Mesa Directiva de Educación. Permítanme también agradecer a Randall y Lloya Hall, por 40 años de servicio increíble, así como a otros que se han jubilado este año. En verdad, el presidente Boyd K. Packer expresó los sentimientos que todos tenemos cuando dijo que nos apoyamos en “los hombros de gigantes”2.
Apoyado en esos hombros, también testifico que hay profetas y apóstoles de nuevo en la tierra. En las Escrituras se declara que sus testimonios y enseñanzas producen fe en Cristo3,
fomentan la obediencia4, advierten del mal5, establecen unidad entre los santos6, explican las
Escrituras7 y acercan a quienes los escuchen, al Salvador8 y a Su evangelio. Creo que eso es
al menos parte de lo que el Señor quiere decir cuando dice que las palabras de ellos son “el poder de Dios para salvación”9.
Como enseñó el élder Neal A. Maxwell, las Escrituras y las enseñanzas de los profetas “ocupan una posición privilegiada; son la clave para enseñar por el Espíritu”10.
Por tanto, una manera en que alcanzaremos nuestro objetivo es al “[enseñar] a los alumnos las doctrinas y los principios del Evangelio como se hallan en las Escrituras y en las palabras de los profetas”11. De hecho, ambas son necesarias para lograr nuestro objetivo12.
Enseñen las Escrituras
Se me ha invitado a dar testimonio hoy en cuanto a esa frase: “y en las palabras de los profetas”, la que concluye la primera frase del párrafo “Enseñar” de nuestro objetivo. Al comenzar a considerar este importante tema, me gustaría que no hubiera malentendidos: Nuestro texto son las Escrituras.
La clara instrucción del presidente Boyd K. Packer es que “[nuestra] comisión, [nuestra] constitución, [nuestro] objetivo en la educación religiosa… [es] enseñar las Escrituras… Si [nuestros] alumnos están familiarizados con las revelaciones, no habrá duda personal, social, política u ocupacional, que no se pueda resolver”13.
El poder de Dios para
salvación
R. Kelly Haws
Administrador asociado, Seminarios e Institutos de Religión
Una experiencia temprana
Cuando era un maestro nuevo, yo y otros tres nuevos maestros fuimos asignados a seminario; observamos a nuestro director, otro gigante sobre cuyos hombros aún nos apoyamos, enseñar a los alumnos el Evangelio según se encuentra en las Escrituras, incluyendo en forma experta las enseñanzas de la conferencia general. Sus alumnos tenían el deseo ardiente de aprender; amaban las Escrituras. Al irse, tenían mayor fe en el Salvador y en la Restauración. Sentimos que eso se debía a las palabras de los profetas y los apóstoles; y queríamos lo mismo para nuestros alumnos.
Los maestros de ese cuerpo docente y de otros se enfocaron en este elemento de nuestro objetivo. Comenzaron colocando una cita en la pizarra o en la pared, y agregaban notas a las Escrituras; sin embargo, parecía haber más en esa labor que el sólo copiar una cita en la pizarra de forma ocasional o imitar un método que habían observado en el aula de un colega14. Vi a esos instructores escudriñar, meditar, analizar y luego actuar de acuerdo con
grandes instrucciones proféticas como éstas:
“[Honrar al Presidente de la Iglesia] hará que nos acerquemos más al Padre”15.
“La lectura más importante que puedes hacer es la de cualquiera de las palabras del profeta”16.
“En los próximos seis meses, su ejemplar de la conferencia de la revista Liahona debería estar junto a sus libros canónicos”17.
Después, algunos de los maestros proporcionaron un ejemplar de conferencia de la revista
Liahona a cada estudiante. Lo que se sintió en esas aulas fue milagroso. Los alumnos
aprendieron a acudir a los profetas para recibir respuestas, explicaciones e ideas en cuanto a las Escrituras. Al aplicarlo correctamente, eso llevó a un mayor entendimiento de las Escrituras, poderosos sentimientos del Espíritu, y una mayor fe en el Salvador.
Además, nuestro énfasis en la participación de los alumnos implica más que los alumnos den sus opiniones e ideas. ¡Hay respuestas correctas del Evangelio! Incluso las palabras de los profetas en la enseñanza y en el aprendizaje ayudarán a los alumnos a aprender a buscar esas respuestas mientras estudian las Escrituras tanto en la clase como en el hogar. Hay una diferencia entre pedir a un alumno que comparta su opinión, y enseñar a los alumnos a buscar revelaciones para descubrir lo que piensan el Señor y Sus profetas sobre un tema y luego pedirles que compartan lo que han aprendido.
Un maestro me dijo hace poco: “Mientras estudiábamos las Escrituras en clase, un alumno levanta la mano y dice: ‘Estoy leyendo el discurso del presidente Monson, y recuerdo que dijo …’. Y a continuación lo lee. [Otro alumno] dice: ‘¡El élder Scott habló en cuanto a eso!’. [Eso ocurre] a lo largo de toda la lección, y por eso yo supe que eso pasó [por la noche] en las habitaciones de ellos”.
tiempo para tanto material. Sentía que le quitaba tiempo al bloque de Escrituras para hacer referencia a la conferencia general. He aprendido que es lo contrario; la experiencia de los alumnos se realza, y su entendimiento de las Escrituras se magnifica. Ellos tienen una conexión inmediata con los profetas vivientes y ven todas las Escrituras como una. La otra cosa que descubrí es que yo hablaba menos de mis experiencias y mis pensamientos. La conferencia general proporciona un suministro sin fin de ejemplos, relatos e ideas en cuanto a las Escrituras”.
Tres principios
Me gustaría sugerir dos principios para nuestros alumnos, y el tercero para nosotros, los maestros.
Principio 1: Escuchar y seguir las enseñanzas de los profetas conduce a una mayor fe en el
Salvador18.
Moroni citó a su padre Mormón, y enseñó el papel significativo de los profetas en el desarrollo de la fe personal cuando preguntó y luego respondió lo siguiente: “¿Cómo es posible que os aferréis a todo lo bueno?”19.
Su respuesta incluye estos versículos:
“Y el oficio de su ministerio [de los ángeles] es llamar a los hombres al arrepentimiento… declarando la palabra de Cristo a los vasos escogidos del Señor, para que den testimonio de él.
“Y obrando de este modo, el Señor Dios prepara la senda para que el resto de los hombres tengan fe en Cristo, a fin de que el Espíritu Santo tenga cabida en sus corazones, según su poder”20.
Hace unas semanas, envié mi discurso a un amigo y colega del este de los EE. UU. y él respondió: “La frase ‘según su poder’ se refiere al poder que se obtiene al escuchar lo que los ángeles… han declarado a los vasos escogidos de hoy en día. La comprensión, confianza, competencia y preparación de nuestros alumnos dependen de que esas verdades lleguen a su corazón por el poder del Espíritu Santo, poder que siempre está presente en las palabras de Sus profetas”21.
Éstas y otras Escrituras son claras, y añado mi testimonio que las palabras del Señor a Sus vasos escogidos, Sus profetas, conducen a la fe en el Salvador22.
Principio 2: Las enseñanzas de los profetas vivientes fortalecerán a nuestros alumnos contra
la tentación y aumentarán su habilidad de resistir los males y las persecuciones que afrontan hoy23.
“Si quiero que un alumno pueda resistir la persecución, debo volver su oído a las palabras de los profetas vivientes…
“… Sus jóvenes pueden verse profundamente influenciados por la manera en que usted les diga cómo son los profetas… Si cuando describe sus experiencias con las palabras de los profetas, les habla del gozo que siente al saber que Dios le habla por medio de profetas vivientes, les testifico que crearán poder en ellos para resistir la tentación y para resistir la persecución”24.
He hablado con varios colegas recientemente en cuanto a este principio. Uno de ellos comentó en cuanto a la diferencia que ha visto en sus alumnos cuando ha usado las palabras de los profetas en clase: “Hay una gran diferencia… No sé exactamente cómo o cuál es la diferencia, excepto que veo que los alumnos son más fuertes, simplemente son más fuertes. Parecen más protegidos, parecen vencer las tentaciones más fácilmente; parecen tener más fortaleza en las cosas que tienen que afrontar en la escuela. Cuanto más aprendemos las palabras de los profetas vivientes… más poder veo en ellos. No sé cómo explicarlo de otra manera” (Lane Gladden)
Hermanos y hermanas, testifico que nuestros alumnos serán bendecidos, fortalecidos, iluminados y sanados al aprender a “[mirar]” 25 a los profetas y sus enseñanzas.
Ahora, un principio para nosotros como maestros: Escuchar y seguir las palabras de los
profetas asegurará que nuestra doctrina sea pura26, nuestro énfasis actual, nuestras
explicaciones correctas y nuestros métodos poderosos.
Doctrina, énfasis y prioridad profética
Las palabras de nuestros líderes llamados y asignados nos ayudarán a mantener nuestra doctrina correcta y nuestras explicaciones actuales. Su énfasis debe ser nuestro énfasis, y sus explicaciones nuestras explicaciones27.
El reciente consejo del élder Paul V. Johnson de asegurarnos de que nuestras enseñanzas y explicaciones “[se mantengan] al día en cuanto a las posturas actuales de la Iglesia”28
corresponde con lo que hemos oído del élder Jeffrey R. Holland y del presidente Henry B. Eyring:
“Lo que… enseñemos debe estar en armonía con los profetas y las Sagradas Escrituras… Continúen estudiando …, pero sean cautos y limiten su instrucción en el aula a lo que las Autoridades Generales indiquen. Escuchen atentamente las próximas dos semanas y vean lo que nos enseñan”29.
Hace poco, alguien relató una experiencia que podría sucederles. Un alumno acudió al maestro con preguntas sobre la familia, los distintos sexos y los roles. Continuó haciéndolas por un tiempo, ya que ninguna de las respuestas y explicaciones del maestro calmaban la lucha que el estudiante tenía en su interior. Al final, el maestro invitó al alumno a leer la Proclamación para la Familia. Después de una experiencia personal con las palabras de los profetas, el alumno regresó y dijo que las preguntas habían sido contestadas. Los mares turbulentos de dudas ahora estaban calmos.
Las palabras de los profetas enseñan doctrina correcta, establecen prioridades actuales y responden a los problemas y preguntas con los que luchan los jóvenes, de manera que invitan a la inspiración y la revelación, y fortalecen la fe.
Conocimiento y explicación de las Escrituras
Además de aclarar la doctrina e identificar el énfasis, los profetas ofrecen un conocimiento inspirado, lo que ayuda a desentrañar el significado31 de las Escrituras, que son nuestro
texto diario32.
El presidente Marion G. Romney lo dijo muy claro: “[El Padre Celestial] no nos ha dejado sin guía para tener discordia con las interpretaciones de esas revelaciones, ni nos ha dejado ignorantes de su voluntad en cuanto a temas actuales. Nos ha dado profetas vivientes para interpretar esas revelaciones y para declararnos cuál es Su voluntad en problemas actuales”33.
Es difícil imaginar que cualquiera de nosotros enseñará sobre los obreros de la viña o el padre del “niño enfermo” sin hacer referencia a los discursos recientes del élder Holland en cuanto a esos maravillosos pasajes34, o sobre la pregunta conmovedora del Salvador a los
fariseos: “¿Qué pensáis del Cristo?”35, o sin usar el discurso del élder Neil L. Andersen:
“¿Qué piensa el Cristo de mí?”36.
¿Puede alguno de nosotros imaginar enseñar Doctrina y Convenios 121 otra vez sin las ideas proféticas del presidente Eyring en cuanto a los pabellones que nos separan de nuestro Padre Celestial?37.
Tales ejemplos son casi incontables. Hay docenas de pasajes citados en cada conferencia general, y una mirada al índice de temas del ejemplar de la conferencia de las revistas de la Iglesia revela título tras título con origen en las Escrituras.
Escuchen a uno de nuestros maestros y de nuestros alumnos de seminario en cuanto a este tema.
enseñan las Escrituras. Ellos nos enseñan de lo tratan las Escrituras.
Jovencita 1: Y dice: “He aquí, quien se ha arrepentido de sus pecados es perdonado; y yo, el Señor, no los recuerdo más”. Esto me recuerda una cita de la conferencia general más reciente, y la dijo el élder Craig A. Cardon. Es el discurso “El Salvador desea perdonar”, y dice: “en Su misericordia”, ésta es mi parte favorita debido a que la misericordia de Cristo no tiene fin…, “en Su misericordia, Él accede a la mejoría con el tiempo en vez de exigir la perfección inmediata”. Y más adelante dice: “cuantas veces nos arrepintamos y busquemos Su perdón, Él perdonará, vez tras ez”. Sé que Cristo, sin importar cuán malos sean nuestros pecados, siempre es posible obtener Su perdón, y debido a Su misericordia y a Su infinito amor, Él estará siempre ahí para nosotros y nos perdonará una y otra vez.
Métodos de enseñanza
Sumado a todo esto, el considerar atentamente lo que han dicho las autoridades llamadas y designadas del Señor hoy en día resaltará principios que, cuando se mediten y apliquen bajo inspiración, llevarán a poderosas prácticas de enseñanza. No sólo aprenderemos qué debemos enseñar, sino cómo debemos enseñarlo. Cuanto más estudiemos y meditemos las palabras de los profetas, más aprenderemos en cuanto al cómo enseñar.
El poder de los fundamentos de la enseñanza y las prácticas que se indican y enseñan en nuestro manual no se encuentran en la teoría educacional; se encuentran en la doctrina. Cuando los métodos38 están basados en verdad e inspiración39en lugar de en filosofía e
imitación, entonces tendrán mayor poder y serán más efectivos.
Conclusión y testimonio
En conclusión, en la gran oración intercesora del Señor en 3 Nefi, Él oró por Sus apóstoles y por nosotros, para que por medio de creer en Sus palabras, creamos en Él y lleguemos a ser uno40. En otro lugar, simplemente dijo: “El que recibe a mis siervos, me recibe a mí”41.
Un tema recurrente en mi estudio personal del Libro de Mormón este verano ha sido la función de los profetas vivientes. Cerca del comienzo de la visión de Nefi, el ángel pregunta: “¿Te acuerdas de los doce apóstoles del Cordero?”42.
Si la función de los profetas y los apóstoles es enseñar y testificar del Salvador, si su responsabilidad es dirigirnos a Él, y si a su vez nuestra función es ayudar a los jóvenes y jóvenes adultos a comprender y confiar en las enseñanzas y en la expiación del Salvador, podríamos preguntarnos: “¿Te acuerdas de los doce apóstoles del Cordero?”.
Al igual que el presidente J. Reuben Clark, testifico que nuestros alumnos serán bendecidos a medida que “[enseñemos] Su evangelio, usando como [nuestros] recursos y autoridades los libros canónicos de la Iglesia, y las palabras de aquellos ha quien Dios ha llamado para dirigir a Su pueblo en estos últimos días”43. Testifico que hay profetas de nuevo en la tierra,
© 2013 por Intellectual Reserve, Inc. Todos los derechos reservados. Aprobación del inglés: 1/13. Aprobación de la traducción: 1/13. Traducción de “The Power of God unto Salvation”. Spanish. PD50048939 002
Notas
1. Doctrina y Convenios 68:4.
2. Boyd K. Packer, On the Shoulders of Giants (devocional de la Sociedad de Leyes J. Reuben Clark de la Universidad Brigham Young, 28 de febrero de 2004), jrcls.org/publications/clark_memo/sections/f04/cmF04_giants.pdf.
3. Véase Moroni 7:30–32. Para ver un ejemplo de este principio, véase Alma 5:10– 12.
4. Véase 3 Nefi 5:1–3.
5. Véase Doctrina y Convenios101:43–62.
6. Véase Efesios 4:11–13; Harold B. Lee, en Conference Report, abril de 1950, págs. 96–102.
7. Véase 2 Pedro 1: 20–21.
8. Véase Juan 17:6–21; 3 Nephi 28:34; Doctrina y Convenios 84:36 (véanse también los versículos 33–39).
9. Doctrina y Convenios 68:4.
10. Neal A. Maxwell, Teaching by the Spirit—‘The Language of Inspiration’” (Simposio del Sistema Educativo de la Iglesia sobre el Antiguo Testamento, 15 de agosto de 1991), pág.1, si.lds.org.
Seminarios e Institutos de Religión, 2012, pág. X.
12. El presidente George Q. Cannon enseñó: “Tenemos la Biblia, el Libro de Mormón y Doctrina y Convenios. Pero todos ellos, sin los profetas vivientes y una corriente constante de revelación del Señor, no guiarían a nadie hacía el Reino Celestial de Dios. Esta aseveración puede resultar extraña, pero es verdad”.
“Por supuesto que esos registros son todos de un valor infinito. Son invalorables y nunca podremos estudiarlos lo suficiente. Pero en sí, pese a toda la luz que brindan, son insuficientes para guiar a los hijos de los hombres y llevarlos a la presencia de Dios. Para ser guiados de ese modo es preciso tener un sacerdocio viviente y revelación constante de Dios a Su pueblo de acuerdo con las circunstancias en las que éste se encuentre” (James E. Faust, “La revelación continua”, Liahona, agosto de 1996, pág. 6).
13. Boyd K. Packer, Teach the Scriptures, Discurso a los maestros religiosos del Sistama Educativo de la Iglesia, 14 de octubre de 1977, pág. 3, si.lds.org.
14. Neal A. Maxwell, “Called and Prepared from the Foundation of the World”,
Ensign, mayo de 1986, pág. 34; véase también Brent D. Fillmore, “With the
Assistance of the Holy Prophets”, Religious Educator, Vol. 6. Nº 3, 2005, pág. 117.
15. George Q. Cannon, “Discourse,” Deseret News,14 de noviembre de 1877, pág. 642.
16. Ezra Taft Benson, “Fourteen Fundamentals in Following the Living Prophet”, en
1980 Devotional Speeches of the Year, 1981, pág. 27.
quiere que sepan los santos y tener su guía y dirección por los próximos seis meses, consiga una copia de los discursos de esta conferencia y tendrá la última palabra del Señor en lo que concierne a los santos” (“President Harold B. Lee’s Closing Remarks,” Ensign, enero de 1974, pág.128). El president Marion G. Romney dijo: “Cuando bebo de un arroyo, me gusta tomar el agua donde sale de la tierra, y no más abajo después de que los ganados hayan pasado por ella” (citado por Richard G. Scott “Four Fundamentals for Those Who Teach and Inspire Youth” [Simposio del Sistema Educativo de la Iglesia sobre el Antiguo Testamento, 14 de agosto de 1987], pág. 6, si.lds.org).
18. Véase Helamán 15:7–8; 3 Nefi 5:1–3. El élder David A. Bednar enseñó que los pasos descritos en Helamán 15:78 contienen “el mapa del Señor para llegar a ser firmes e inamovibles (“Steadfast and Immovable, Always Abounding in Good Works,” New Era, enero de 2008, pág.5).
19. Moroni 7:20.
20. Moroni 7:31–32.
21. Véase Moroni 7:20–32; véase también Alma 5:10–12.
22. Véase Jacob 4:6; Mosíah 26:15; Alma 5:10–11; 3 Nefi 28:34; Doctrina y Convenios1:17–21; 20:26.
23. Véase Éter 9:28–35; Doctrina y Convenios 21:4–6.
24. Henry B. Eyring, “Eyes to See, Ears to Hear”, en Suplemento: Un simposio
sobre el Antiguo Testamento, 1984, pág. 11; also si.lds.org.
25. Hechos 3:4 (véanse los versículos 1–6).
26. Véase 2 Pedro 1:20–21.
27. Véanse Hechos 26:22; Mosíah 18:19–20; Doctrina y Convenios 52:9, 36.
28. Paul V. Johnson, “Un modelo para aprender cosas espirituales”, (Transmisión de capacitación de Seminarios e Institutos de religión, 7 de agosto de 2012), si.lds.org.
29. Jeffrey R. Holland, , “Pitfalls and Powder Sheds”, citado en Paul V. Johnson, “The Dangers of Priestcraft” (Conferencia del Sistema Educativo de la Iglesia sobre Doctrina y Convenios e Historia de la Iglesia, 12 de agosto de 2002), págs. 1–2, si.lds.org.
30. Henry B. Eyring, “To Know and to Love God” (Una velada con una Autoridad General, 26 de febrero de 2010), pág. 3, si.lds.org. President Eyring enseñó: “Seamos modestos, esperando al profeta viviente, aplicando las Escrituras para explicar las noticias” (“The Lord Will Multiply the Harvest” [Una velada con una Autoridad General, 6 de febrero de 1998], pág. 5, si.lds.org).
31. Véase lección 8: “Los profetas interpretan las Escrituras” en El estudio de las
Escrituras: El poder de la palabra. Manual para el maestro, edición revisada
(manual del Sistema Educativo de la Iglesia, 2001), págs. 25–26.
32. Véase LDS Scripture Citation Index en scriptures.byu.edu.
33. Marion G. Romney, Conference Report, abril de 1945, pág. 89.
34. Véase Jeffrey R. Holland, “Los obreros de la viña”, Liahona, mayo de 2012, pags. 31–33; y “Señor, Creo”, Liahona, mayo de 2013, pág. 93–95.
35. Mateo 22:42.
36. Neil L. Andersen, “¿Qué piensa el Cristo de mí?”, Liahona, mayo de 2012, págs. 111–114.
37. Henry B. Eyring, “¿Dónde está el pabellón?”, Liahona, noviembre de 2012, págs. 72–75.
o de lo que sea, los expertos deberían detenerse un momento y considerar que a pesar de lo atrasados que piensen que estamos y lo atrasados que en verdad podamos estar en algunas cosas, en otras les llevamos la delantera y por eso esos métodos nuevos tal vez sean viejos, si es que ya no son del todo obsoletos para nosotros” (“El curso trazado por la Iglesia en la educación” [discurso a educadores religiosos, 8 de agosto de 1938], pág. 6), si.lds.org.
39. Véase 2 Nefi 32:5.
40. Véase Juan 17:6–21; 3 Nefi 19:28–29.
41. Doctrina y Convenios 84:36 (véanse los versículos 33–39); véase también 3 Nefi 28:34.
42. 1 Nefi 12:9.
43. J. Reuben Clark, “El curso trazado por la Iglesia en la educación”, pág. 6.