Durkheim
El problema de Durkheim y Weber, o el Holismo Metodológico y el Método Socioló-gico, consistía en poder identificar la forma de interpretación de los hechos sociales, tan importantes de aclarar, pues de ellos partiría el método de estudio de las ciencias socia-les. Así, ambas corrientes se postularon como posibles respuestas. El primero es el que me dedicare a explicar en estas primeras páginas.
Durkheim primero aclara que existen diferentes tipos de hechos sociales, e in-cluso, probablemente, no haya una acción con un calificativo diferente, por lo cual se debería limitar o señalar los hechos del interés del Holismo Metodológico, los cuales se identificarían dentro de un grupo social que actué según normas establecidas para el funcionamiento de la sociedad. Los que no debe estudiar por no ser de gran utilidad para la explicación del funcionamiento de una sociedad serían los que existen en el individuo a partir de ellos mismos y sin extenderse a otro, pues corresponden más al orden orgánico y psicológico que al social; comer, beber, razonar, etc.
Ahora bien, retomando ciertas características mencionadas sobre los hechos sociales que sí deben tenerse en cuenta, se mencionó que éstos son normas de conducta que sirven para el funcionamiento de la sociedad, por lo tanto se deduce, que son un deber, pero además le son impuestas al individuo y la realización de las mismas no dependen de una sola persona, sino de una colectividad de sujetos que llegan a un acuerdo, no obstante, depende de una autoridad a la que reaccionan todos. Con esto, por tener una entidad distinta al individuo involucrado, se entiende que son “modos de pensar y sentir exteriores a él”, mas el intentar reaccionar de un modo contrario a ellas, tiene como consecuencia el rechazo de los individuos, que no miran con buenos ojos que nos vistamos de manera diferente a ellos. Yo pienso que si de alguna manera se podría reaccionar de modo contrario a dichas normas, sería apelando a la conciencia del grupo, si se parte del razonamiento de Durkheim, pues solamente está puede modificar sus propias normas y tiene poder sobre sí misma.
Durkheim dirá, (perdón por colocar la cita un hasta esta parte del texto);
parte, cuántas veces sucede que desconocemos los pormenores de las obligaciones que nos incumbe y que, para conocerlas necesitamos consultar el Código y sus interpretes autorizados. (Durkheim, 1986: 39)
Con esto me surge la pregunta: ¿Hasta donde los hechos sociales son impuestos o son adoptados?, o, ¿puede no haber hechos sociales, como los describe Durkheim, adoptados?
Durkheim al considerar a todos los hechos sociales como cosas, está poniendo como punto importante, el expulsar toda posible especulación que pueda resultar, pues si no se trata como ente concreto, las reflexiones que son base para la realización de la ciencia terminarían por ser una simple ideología. Este nivel de rigidez dado por el autor da como resultado, la primera regla del Holismo Metodológico; Hay que alejar sistemáticamente todas las prenociones. La cual consiste en poner los hechos sociales bajo “yugo de las categorías empíricas”. Y no a través de las opiniones de los individuos, pues al pertenecer éstas a la subjetividad de cada uno de ellos, se te tiene una valoración individual y variable de todo hecho social, que puede pertenecer más a un apasionamiento, es decir, a un sentimiento y estos no son objetos de la ciencia. Entonces, para Durkheim, lo que pudiera comprobar un hecho social desde el interior del individuo, a saber, su subjetividad, sólo puede ser una “falsa evidencia del vulgo”. Por eso propone observar a los hechos sociales, desde el exterior del sujeto, donde se podría liberar nuestros juicios de toda subjetividad o razonamiento no extraído de una prueba empírica.
Y la segunda; No tomar nunca como objeto de las investigaciones más que un grupo de fenómenos previamente definidos por ciertas características exteriores que les son comunes, e incluir en la misma investigación todos los que responden a dicha definición. La cual sirve para que podamos identificar los hechos sociales, describiéndolos como se nos imponen. Pero no se debe buscar el origen de dichos hechos sociales, pues buscarlos involucraría a los sentimientos, una especulación, en tanto que este ya desapareció, y sólo podemos ver de ellos el exterior.
comprenderlo, partiendo de una interpretación de los mismos que nos llevarían a los principios más profundos y valiosos.
Durkheim señala;
(…) Los únicos caracteres que pueden ser descubiertos son aquellos lo bastante exteriores para ser inmediatamente visibles. Los que están situados a un nivel más profundo son, sin duda, más esenciales; su valor explicativo es más alto, pero son desconocidos en está fase de la ciencia y no pueden ser anticipados más cuando se sustituye la realidad por alguna concepción del espíritu. Por tanto, es entre los primeros donde debe buscarse la materia de esta definición fundamental (…) (Ídem: 77)
Entonces,¿en qué parte nos comenzaríamos a desprender de la subjetividad del espíritu, para terminar en resultados empíricos y no relativos?
Weber
Para Weber una ciencia social es aquella que tiene la intención de comprender mediante una interpretación la acción social, para que de esa manera poder “explicarla causalmente en su desarrollo y efecto” (Weber: 5). Lo cual consistía en tener la capacidad de identificar los tipos de sumisión en que cae el individuo, así como los “actos” que llevaron al “desenlacé”, que se está estudiando y cuales serán sus repercusiones, es decir, la acción social es como conclusión ya realizada y, la labor de quien teoriza sobre ella es identificar sus premisas.
Weber dirá que para poder interpretar la acción social habría dos modos: “la interpretación causal valida”, basada en las hipótesis particularmente evidentes; el cual no es muy confiable, por el adverbio que le procede a nuestro sustantivo, que nos remite por entero a la subjetividad del mismo, y por ende, al relativismo de los testimonios, aunque estos sean sinceros, es decir, a pesar que varios de nosotros seamos testigos de un mismo hecho, no le daremos el mismo sentido o significara lo mismo para todos, sino que será interpretado de manera distinta y, me atrevo a decirlo, personal, con el ligero toque reforzado de las justificaciones, tal vez no validas, pero sí comprensibles: La segunda; “la interpretación causal correcta”, este es el que adquiere más validez y del cual nos podemos fiar más, pues, aunque no invalida la anterior, ésta aparece cuando “el desarrollo externo y motivos (de la acción social) han sido conocidos de un modo certero y al mismo tiempo comprendidos con sentido en su conexión” (Ídem: 11).
Todas éstas, (acciones), representan conexiones de sentido comprensibles, la comprensión de las cuales tenemos por una explicación desarrollo real de la acción. “Explicar” significa, de esta manera, (…) algo así como: captación de sentido en que se incluye una acción, ya comprendida de modo actual, a tenor de su sentido “subjetivamente mentado” (Ídem: 8)
¿De qué manera se podría modificar una acción social, desde el mismo hecho de explicarla?
Los motivos, un poco después, aparecerán como factores importantes para la interpretación de la acción social, pues la afectarán de tal modo que, si no se toman en cuenta ciertas formas de manifestarse podrían hacer la interpretación errónea. Un poco confuso, pero como puedo explicarlo, los motivos serán dos; a) pretextados y represivos, que tienden a encubrir la trama real de la acción, aun para el autor de la misma. Por eso a la sociología le incumbe buscar más allá del motivo, en la conexión que nace, aun cuando no sea parte de la conciencia de los individuos, por eso las manifestaciones externas a nosotros y que podemos compartir como semejantes o “iguales” pueden tener diferentes conexiones y por ello, existe la posibilidad de tener un sentido, entre todos nosotros, hasta cierto punto contrario o relativo. (Ídem: 8)
Así la acción se vuelve “significativamente comprensible de la propia conducta”, pues sólo adquiere valor como una o varias personas individuales. Yo podría comprender esto así, por la gran cantidad de interpretaciones sobre una misma acción, ya que parecería que parten de un individuo para ser interpretadas por individuo de distinta forma y con un valor diferente.
Para otros fines de conocimiento puede ser útil o necesario concebir al individuo, por ejemplo, como una asociación de “células”, o como un complejo de reacciones bioquímicas, o de su vida “psíquica” construida por varios elementos (…) Sin duda alguna se obtiene así conocimientos valiosos (leyes causales) (Ídem: 9)