• No se han encontrado resultados

Ahora Entiendo La Biblia - Gerhard Lohfink

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Ahora Entiendo La Biblia - Gerhard Lohfink"

Copied!
246
0
0

Texto completo

(1)
(2)

G E R H A R D L O H F I N K

A H O R A ENTIENDO

LA BIBLIA

C r í t i c a d e las f o r m a s

4 .a e d ic ió n E D I C I O N E S P A U L I N A S

(3)

* Ediciones Paulinas 1977 (P ro tasio G ó m ez, 13-15. M adrid-27) ® V erlag K atholisches Biberlw crl G m b H . S tu ttg a rt, 1973 T itu lo orig in a l. J e m verslehe ich die Bibet

T ra d u c id o del alem án p o r Jo sé Luis A lbizu ISBN : 84-285-0629-9

D ep ó sito legal: M. 18.373-1982

Im preso en A rtes G rá fic a s P ájaro . H u m an es (M ad rid ) Im p reso en E sp a ñ a . P rin ted in S pain

(4)

I N D I C E

I n tro d u c c ió n ... 9

1. Las fo r m a s estereotipadas en la vida cotidiana y en la literatura... 15

1. C a rta a la tia P a u l a ... 15

2. U n a receta cu lin aria de C a tó n el V ie jo 19 3. Las esquelas fu n e r a ria s ... 21

4. U n ex o rd io de serm ó n en d ía de tie s ta 24 5. C h a rla s después de la jo r n a d a la b o r a l 28 6. El sa lu d o en el d esierto á ra b e ... 30

7. D e la poesía a la n o v e la ... 34

2. t Qué es la crítica de las fo rm a s? ... 39

1. El d escu b rim ien to de las fo rm as estereo ­ tip a d a s ... 39

2. La descripción de las f o r m a s ... 45

3. La in ten ció n lite ra ria ... 50

4. El «Sitz im L eb en » ... 53

3. L a s fo r m a s estereotipadas de la bib lia ... 77

1. M u ltitu d y v ariedad de form as y g éneros lite­ rario s ... 77

2. La oveja del p o b r e ... 84

3. Jo n á s y su D io s... 101

4. La saga del sacrificio de Isa a c ... 113

5. L a rebelión de A b s a ló n ... 125

6. C ró n icas c o rtesan as y d iario s de v iaje 139 7. El p ren d im ien to de Je s ú s... 151

8. L a a n u n cia ció n del n acim ien to de J e s ú s 163 9. U n d iscu rso de rev elació n ... 180

10. La sentencia sobre el d iv o r c io ... 201

4. C óm o leer las fo r m a s bíblicas... 221 1. E jercicios I . . 2. Ejercicios II. 3. Ejercicios III 227 239 243 7

(5)

El desprendimiento de las viejas concepciones del mundo y de la sim bología del más allá — que fue también el mundo de las imágenes y representa­ ciones de la Biblia— se realizó entre enormes difi­ cultades. En algunos puntos todavía no se ha aca­ bado de efectuar este proceso de desprendimiento. De todos m odos algo se ha logrado. A ningún cristiano de mediana form ación se le ocurre hoy imaginarse el cielo so,bre las nubes o en algún lugar allende la Vía Láctea. ¿Es que por eso se ha liquidado el concepto de «cielo» para el cris­ tiano de hoy? ¡De ningún modo! Sólo que este concepto ya no es tan intuitivo y escénico com o lo fue generalmente en otros tiempos. H em os com ­ prendido que no es un concepto tan superficial, y por eso usam os con m enos frecuencia la palabra «cielo» y hasta titubeam os al usarla. Sin embargo, también nosotros — por encima de todas las imá­ genes— creemos en la misma realidad a la que nos referíamos con las viejas representaciones del cie­ lo. Antes com o ahora decim os: «¡Gloria a D ios en las alturas!», sabiendo que el concepto «cielo» no lo entendem os espacialmente, pero conscientes de que tiene un sentido. N o s servimos todavía de la ima­ gen y nos apoyam os en ella, si bien sabemos que podem os preguntarnos por su alcance con mayor precisión y penetración que los cristianos de los siglos pasados.

Pero volvam os a la madre de que hablábamos al principio. ¿Qué hará ella cuando un buen día el hijo le pida explicaciones sobre cóm o el ángel Gabriel bajó del cielo con un mensaje para M a­ ría? ¿Qué responderá cuando el niño le suelte toda clase de preguntas sobre la narración: de dónde vino el ángel, cóm o entró en la casa, qué aspecto tenía y, en fin, por qué no vienen hoy los ángeles? Esa madre, que tan correctamente ha sabido

(6)

dis-tinguir entre cielo y cielo, ¿sabrá dar esta vez la respuesta adecuada? ¿Tiene ella misma ideas claras sobre el carácter salvífico de la narración de san Lucas? ¿Sabe que se enfrenta con una forma de narración bíblica que no debe confundirse con una crónica o simple inform ación de hechos? ¿Es capaz de distinguir también ahora entre las formas narra­ tivas y expositivas y el contenido especifico al que dichas formas se refieren?

Probablemente, no. La mayoría de los padres cristianos no están preparados para esta labor. Fren­ te a narraciones com o la de la Anunciación se sienten sumidos en la zozobra, sin haber encontrado todavía una posición firme. La razón es clara: En este punto, el proceso de rementalización ha co ­ m enzado para la gran mayoría de los cristianos sólo hace unos años. Todavía no hace mucho tiem­ po, cuando se explicaba el catecism o y se impartía la instrucción religiosa, las narraciones de este género se tomaban com o relatos o crónicas de hechos. Y todo esto, evidentemente, no puede re­ mediarse de la noche a la mañana. Sin embargo, llegará el tiempo en que los padres sepan discernir, en las narraciones bíblicas, lo que es una forma externa de presentar o representar el mensaje y lo que constituye su afirmación teológica, y lo dis­ cernirán con la misma naturalidad con que desde hace tiempo distinguen entre el cielo de los astro­ nautas y el cielo de Dios.

Ciertamente, esto supone el conocim iento de las imágenes y formas de presentación de la Biblia y, por lo m enos, algún atisbo de lo que la moderna ciencia bíblica entiende por critica de las form as. - A este conocim iento pretende ayudar la presente obra. Intenta demostrar que la crítica de las formas no es una ciencia oculta y esotérica, reservada a los grandes especialistas en la exégesis bíblica, y que el

(7)

conocim iento de esta crítica de las formas no es un lujo, sino una necesidad vital e insoslayable para el cristiano. ¿Qué es, pues, eso de la critica de las formas? N o vamos a comenzar con definiciones abstractas. Comenzaremos por preguntarnos qué significa en nuestro caso el término «forma». Y com o punto de partida tomaremos nuestra experiencia de todos los días.

(8)

E l c r i s t i a n o d e h o y s a b e d e s d a h a c a t ie m ­ p o q u a D i o s n o m o r a a llá , e n c im a de l a s e s - t r a l l a s . P e r o n o p o r e s o d e ja de r a z a r : « ¡ G l o r i a a D i o s en l a s a lt u r a s ! » P o r t a n t o , d i s t in g u e en el c o n c e p t o « c ie lo » la r e p r e s e n t a c ió n i m a g i ­ n a r ia y la c o s a m is m a . P e r a ¿ s a b e t a m b i é n d i s t i n g u i r en l a s n a ­ r r a c io n e s b í b l i c a s e n ­ tre l a f o r m a de p re ­ s e n t a r u n a id e a y la id e a m is m a ?

(9)
(10)

I.- L A S F O R M A S E S T E R E O T I P A D A S EN LA V I D A C O T I D I A N A Y EN L A L I T E R A T U R A

1. Carta a la tia Paula

S u p o n g a m o s qu e u n o escribe u n a c a r t a y la c o m ie n z a del siguiente m o d o :

t S .ÍO l 974

Q u tr tU a . !P«*w f*· '

ZDir&s' ytxL·. &*£&. triuchu hern¿>o y.tct no

d o y 5 e ñ u & j oÍe . StkiTyrme:

£ 4 ¿ m e ch o y n o />*

*¿t e y c n é / r ú ? 'f? erv ’É v y - t y r ST3*J - y S c i/s & J - SJC fJty■*/ Se. A ? C & S c l.y

¿ y L ¿ íS /v c y ,T t? \se c /> a jr & *ÍCy

ύ λ, Écx cerCo.

sTYLUjf ¿>irp y d e s e o

i/c t'n & ty ¿& " y íu ^’ ^ *

c / t o C/'n s-r>lC&£í· ^ t 'm o c¿£_

A’rney

y

y t> a ic u a ¿ l ¿ sj Sítjo Á:¿*tj .

¿ H a s e s c r it o p a r e c id a s ?

(11)

¡B ueno, d ejem o s a q u í el d i c t a d o de esta a p a s io ­ n a n t e c a rta a la tia Paula! S ólo la h e m o s a d u c id o p a r a re c o r d a r qu e to d o s y c a d a u n o de n o s o tro s e m p l e a m o s g e n e ra lm e n te en el c o m ie n z o de las c a r t a s u n a s fo r m a s fijas, es te re o tip a d a s. C o m o la c a r t a a la tia P a u l a c o m ie n z a n mil o tra s q u e a d ia ­ rio se escriben en E s p a ñ a .

El c o m ie n z o de este tip o de c a r ta s se aju sta m ás o m e n o s al siguiente e s q u e m a :

(D In d ic a c ió n del lugar desde d o n d e se escribe.

Q ) In d ic a c ió n de la fecha.

(1) S a lu d o al d e s t i n a t a r io (casi siem p re co n la p a l a b r a « q u e r id o » o «querida»).

© D isc u lp a p o r n o h a b e r escrito desde hace m u ­ c h o tiem po.

<2) A fir m a c ió n del b ienesta r de q uien escribe y deseo del b ien esta r del d e stin a ta rio .

T e n e m o s, pues, d e la n te u n e jem p lo de «form a » fija, e s te r e o tip a d a , y u s a d a co n s u m a frecuencia. P o d ría u n o o b j e t a r : «Sí, p e r o es algo c o m p l e t a ­ m en te n a tu ra l. ¿ C ó m o , si 110, c o m e n z a r u n a c a r t a ? Lo qu e usted seña la a q u í c o m o un a f o r m a este­ re o tip a d a ¿no está en la n a tu ra le z a m is m a de la cosa?». Y, sin e m b a r g o , esta objeció n n o es c o n ­ cluyente. Es evidente qu e una c a rta p u e d e c o m e n ­ zarse de m u c h o s o t r o s m odos.

C u a n d o M a r c o T u lio C ic e ró n escribía a su h e r­ m a n o Q u in to , c o m e n z a b a sus c a r t a s asi: « M a r c u s Q u in t o fratri salu tem » ( M a r c o s a lu d a a su h e r m a n o

(12)

Q u in to ). D e esta f o r m a breve y ríg id a c o m e n z a b a n casi to d a s las c a r t a s de la a n tig ü e d a d . Incluso se u s a b a la f ó r m u l a esc u eta: « C a y o a T ito», y el es­ c r ito r p a s a b a i n m e d i a t a m e n t e al a s u n t o de la c a rta. El s a lu d o al d e s t in a t a r io (« Q u e rid a tia P aula»), q u e c a ra c te riz a n u e s tra s c a rta s y resulta casi indis­ p ensa ble , brilla p o r su a u se n cia en las relaciones episto lare s an tig u as . M á s to d a v í a : E n las c a rta s a n tig u a s falta n o r m a l m e n t e la indicac ió n del lugar. Y falta a s im ism o co n frecuencia la indicac ió n de la fecha. Y si existe, n o la vem o s al c o m ie n z o d e la c a rta , sino al fin. P e r o lo q u e m á s lla m a la a te n c ió n y distin g u e las c a rta s a n tig u a s de las n u e s tra s es la falta de la firm a. Las c a rta s a n tig u a s a c a b a n con un c o r to s a lu d o : «Vale» (C o n sé rv a te bien) escri­ bían los r o m a n o s al fin de u n a c a r t a p riv a d a . P o d ía n a h o r r a r s e la firma, qu e a p a re c ía ya, p o r así decirlo, en el título o inscripción inicial ( « M a r c o salu d a a su h e r m a n o Q u in to » ), C h o c a m o s , p o r ta n to , en la a n tig ü e d a d co n un f o r m u la r io ep isto lar q u e difiere n o t a b l e m e n te del n uestro.

Pero t a m p o c o e n tre n o s o tro s se a ju s ta n t o d a s las c a r t a s al fo r m u l a r i o de la c a r t a a la tia P aula. P e n s e m o s en los escritos oficiales o en las c a rta s de negocios. E n c o n tra s te c o n las ac tu a le s c a rta s p ri­ vadas, o b s e r v a r e m o s en ellos u n a serie d e detalles d iversos: al c o m ie n z o la direc ció n del d e s ti n a t a r io ; luego u n a s f ó r m u la s m iste rio sas: «Su n o t a . . . Su escrito d e ... N u e s t r o escrito d e ... N u e s t r a n o t a . .. En lo to c a n te a ...» .

(13)

P U I G Y S E G U I F ábrica de P iro tecn ia V A L E N C IA

Su nota: Su escrito de:

Nuestro escrito de: Nuestras notas:

Asunto: Cohetes y bombas especiales En relación con su atenta carta del 11.B, la Firma PUIG ha tomado nota de su pedido y tenemos el honor de comunicarle que estamos en condición de servirle...

Cartas

i · la· caacillariai ta la ipeca barroca

IS

P o r ú ltim o , si r e c o r d a m o s las c a rta s q u e se es­ c rib ía n en las cancillerías de la époc a b a r ro c a , co n sus c o m p lic a d o s salu d o s, su a m p u lo s id a d , su c o r ­ tesía y z a la m e ría , resulta bien claro q u e u n a c a r t a no tiene q u e c o m e n z a r nec esaria m e nte c o m o la d irigida a la tia Paula.

Los e jem plos a d u c id o s po n en d e relieve la va­ ried a d de fo r m a s este re o tip a d a s qu e hay p a r a c o ­ m e n z a r u n a c a rta . C asi t o d a s las c a rta s, consc ie nte o in co n scie n te m e n te, se ajustan a a lg u n a de las fó r m u la s usuales. El q u e c o n o c e a fo n d o estas fó rm u la s n o sólo llega a a d iv in a r en q u é siglo se escribió u n a c a rta , sino q u e en seguida ad v ierte si se t r a t a de u n a c a r t a p riv a d a , de un a c a r t a de n e ­ g ocios o de o t r a especie cua lq u ie ra. Y, p o r su p u esto , t o d o ello lo co n o c e n o p o r el c o n te n id o , sino sen­ cillam en te p o r el fo rm u la rio .

A h o r a bien, u n a p e r so n a que re c o p ila ra to d a la v arie d ad de fo r m u l a r i o s epistolares q u e ha h a b id o ,

(14)

y supiera discernir la época, la función y el ambiente social de cada uno de ellos, seria capaz de escribir una historia de las fo rm a s de los exordios episto­ lares. Semejante obra pondría en evidencia el for­ malismo a que se ha som etido siempre, desde la antigüedad hasta nuestros días, la correspondencia epistolar.

2. Una receta culinaria de Catón el Viejo

Avancem os un paso más. Observamos formas estereotipadas no sólo en las cartas, sino también en un sinnúmero de situaciones muy distintas. Marco Porcio Catón (234-149 a.C.) nos dejó en su obra Sobre la agricultura —se trata del libro en prosa más antiguo y mejor conservado de la lite­ ratura latina— toda una serie de recetas culinarias sobre fritos y cocidos. En cuanto se echa un vis­ tazo sobre ellas, se observa inmediatamente su enorme parecido con la forma de las recetas ac­ tuales. Así reza, por ejemplo, una receta de Catón el Viejo sobre los pasteles de queso:

L a c o c in a de un a m a da c a s a m a d a m a i s d i s t in t a d a u n a c g c in a d a r o m a n a a n t i g u a . L a s ( i o t a s c u l i n a r i a s s o n t a m b ié n d i s t in t a s . P a ro al m o d e lo c o n f o r ­ m a a l q u e s e r e d a c t a n l a s r a c e t a s s i g u e c a s i in m u t a b le .

(15)

«Se d e s m e n u z a n bien en el alm irez d o s libras de qu eso . U n a vez bien d e s m e n u z a d o el q ueso, se le a ñ a d e u n a libra d e h a r in a de trigo siligo o, si se q u iere c o m e r m á s fino, sólo m e d ia libra de la m is m a h a r in a , y se m ezcla bien co n el queso. Se le echa luego u n h u e v o y se b ate a fo n d o . E n to n c e s se h ac e u n pastel c o n t o d o ello, se le p o n e n d e b a jo u n a s h o ja s (folia) y se cuece le n ta m e n te a h o r n o ca lie nte en u n a fu e n te de b a r ro » (D e agri c u ltu ra 7

5)-Si p re s c in d im o s de q u e n u e stra s a m a s de casa n o e m p le a n ya el alm irez p a r a ra lla r el q u e s o ni h o ja s p a r a p o n e r lo en c im a , u s a n d o en su lugar l á m in a s de a lu m in io , v e m o s q u e la receta del viejo C a t ó n a p e n a s ha envejecido a lo largo d e 2.000 a ñ o s . L o ú nico q u e le falta es la c o n o c id a fó r m u la «Se t o m a . . . » , q u e es el estilo usual de n u e stra s recetas culinarias. T e n e m o s , p o r ta n t o , a la vista u n a f o r m a lite raria q u e n o h a su frid o t r a n s f o r m a ­ ciones y se h a m a n t e n i d o tal cu a l a través de u n largo e sp a cio de tie m p o . L o esencial en la f o r m a de u n a re ceta c u lin a r ia so n los d a t o s d e ta lla d o s de los in g red ie n te s del p l a to a lo g ra r co n u n a m in u c io s a d e sc ripción del o r d e n , tie m p o y mezcla, qu e c o n s ­ tituye n el p ro c e s o de la e la b o ra c ió n . L a descripción se atiene a u n e n u n c ia d o en serie y en breves p r o ­ po sicio n es de lo q u e se h a de t o m a r y em plear. C a d a p ro p o s ic ió n es u n a prescripción. E n su es- t a ° " « c it a c u M n a r ia t r u c t u r a literaria, las recetas c u lin a ria s e s tán ínti-y al m o d a d e e m p le o , m á m e n t e e m p a r e n t a d a s c o n la f o r m a del m odo de

em pleo. E sta in d icac ió n es un tin g la d o de p re sc rip ­

ciones breves, c u y o o r d e n n o p u e d e alte ra rse la m a y o ría de las veces (p r im e r o ..., luego..., a esto..., fin a lm e n te ...). L a receta c u lin a r ia y el m o d o de e m p le o son lo q u e g a r a n t iz a y r e c o m ie n d a el p r o ­ d u c t o en cuestión. L as p re scrip cio n es s uscintas y 20 en serie p r e s u p o n e n t á c ita m e n te q u e el p r o d u c to

(16)

a q u e se refieren es b u e n o , ofrece t o d a s las g a r a n tía s y el c o n s u m i d o r p u e d e fiarse del re s u lt a d o satisfac­ torio.

3. Las esquelas funerarias

H a y o tr o s m u c h o s e jem plos de fo r m a s literarias q u e se p r e s e n ta n c o n u n a u n i f o r m i d a d s o r p r e n ­ d ente. A b r im o s , p o r e jem plo, u n p e r ió d ic o y leem os en d e t e r m in a d a sección:

F u n c io n a rio d e M u tu a lid a d e s lab o rales

F alleció en M ad rid , a consecuencia de un accidente de tráfico, el 23 de enero de 1975 (a los 54 a ñ o s de edad).

H a b ie n d o recibido los auxilios espirituales

E n el p e r ió d ic o se d a n luego o t r a s indicaciones. D e sp u é s de la m uletilla de «sus d e s c o n s o la d o s ...» o d e la «sensible p é r d id a » , viene u n a lista d e n o m ­ bres, el d ía y h o r a de la c o n d u c c ió n del c a d á v e r y d e los funerales, y tal vez el aviso de « N o se re ­ ciben visitas». T e n e m o s, pues, o t r a f o r m a es te re o ­ t i p a d a q u e fija los m e n o re s detalles y a p e n a s ha s u frid o v a ria c io n e s a través de siglos. H a c e tres­ c ie n to s a ñ o s u n ep itafio d ecía lo siguiente:

D o n J O S E F E R R E R H E R N A N D E Z

(17)

Año 1651, el domingo 27 de abril, entre las 12 de la noche y la 1 de ¡a madrugada durmió piadosa y plácidamente,

en su Redentor Jesucristo, la virtuosa señora María Bülgin,

de la fam ilia Waltmanning, a la edad de 22 años, 2 meses y 2 dias.

Dios reciba su alma. Amén.

U·apitafio Este tex to pe rte n e c e a u n e pitafio q u e h a y en M (ill· XVII. e ] in te rio r de la iglesia de D e tw a n g , en R o t h e n b u r g de Tauber. Se e n c u e n t r a en la p a r e d iz q u ie rd a d e la iglesia. Y o lo c o p ié h ac e m u c h o s a ñ o s en u n a ex c u rsió n q u e hice p o r el valle del T a u b e r , y lo copié p o r q u e m e c o n m o v ió p r o f u n d a m e n t e el len­ guaje d e la in scripción y la p ied ad q u e r e z u m a b a . M u c h o después, al h o j e a r mi libro de n o ta s , caí so b re el tex to u n a vez m á s y me llam ó la a te n c ió n la s e m eja n za q u e p r e s e n t a b a co n las esquelas fu ­ n e ra ria s actuales. E [ len g u aje es d istin to y la f o r m a de p u b lic a r lo es t a m b i é n r a d ic a lm e n te d istin ta . Pero, en su e s tr u c tu r a fu n d a m e n t a l , el tex to se parece m u c h o al q u e a n t e r i o r m e n te h e m o s c o p i a d o de un - periódic o. U n análisis o crítica de las fo r m a s lo evidencia co n facilidad.

C o m ú n a los d o s textos:

φ N o m b r e del (de la) fin a d o (-a).

© Breve c a ra c te riz a c ió n del (de la) fin ad o (-a).

22

________________________________________

(18)

® E d a d del (de la) finado (-a). ® F e c h a de la m u erte .

© Breve d e sc rip c ió n de la m uerte.

(§) D e se o d e la salvac ión e t e r n a del (de la) finado (-a).

E n v irtu d d e esta c o n c o r d a n c ia , el tex to de D e t- w ang, a u n q u e es u n a inscrip ció n , se clasificará, desde el p u n t o de vista de la critica de las fo rm a s , c o m o esq u e la o epitafio fu n e ra rio . E n tre n o s o tro s es hoy usual p u b lic a r la esq u e la en el perió d ic o o d ifu n d irla en fo rm a de c a rta . E n el siglo x v u , en c a m b io , se p o d ía ta m b ié n p u b lic a r la noticia del fallecim iento de u n a p e r so n a m e d ia n te un a ins­

cripción. V e m o s c la r ís im a m e n te en este ejem plo

q u e p u e d e subsistir u n a f o r m a d e t e r m in a d a a p esa r del c a m b io ra dic al q u e sufra la m a n e r a de p u b li ­ carla.

Las o b se rv a c io n e s de este tip o p u e d e n re su lta r m u y i m p o r t a n t e s p a r a las investigaciones de la crítica d e las fo rm a s. Así, p o r e jem plo, h a s ta en la f o r m a « n a r r a c ió n » h a c a m b i a d o c o m p l e t a m e n t e la m a n e r a de p u b lic a rla . H o y leem os las n a r r a c i o ­ nes en los p e rió d ic o s o los libros. A n tes, en c a m b io , las n a r r a c io n e s se c o n t a b a n , se n a r r a b a n efectiva­ m ente. N o se leían, sino q u e se e s c u c h a b a n de viva voz y p o r b o c a de q uien d o m i n a b a la técnica d e la n a r ra c ió n . C u a n d o n o s e n c o n tr a m o s c o n n a r r a ­ ciones en la Biblia, se t r a t a en m u c h o s casos de n a r ra c io n e s au té n tic a s , q u e fu e ro n p rim e ro fr u to de u n a c o n f o r m a c i ó n y tra n s m is ió n orales. Su fija­ ción p o r escrito fu e g e n e ra lm e n te u n a o b r a re la ­ tiv a m e n te tardía . A n t ig u a m e n t e , l a s n a r r a c io n e s se c a n t a D a n , se n a r r a b a n re a lm e n t e . 23

(19)

4. Un exordio de sermón en día de fiesta H a s u f r id o un c a m b io n o s ó l o la f o r m a del p u l p it o s i n o t a m b ié n •I e x o r d io de l o s s e r ­ m o n a s . Q u ie n d o m in e la h i s t o r i a d e la p r e d i­ c a c i ó n c r i s t i a n a , p o ­ d r ía e s c r ib ir la h is t o r ia d a l a s f o r m a s d e lo s e x o r d io s de l o s s e r m o ­ n e s . 24

Así, pues, las fo r m a s e s te r e o tip a d a s n o son ex­ clusivas d e las m a n ife sta c io n e s h u m a n a s escritas. L a c o m u n i c a c i ó n ora l a d o p t a ta m b i é n c o n m u c h a frecuencia u n a s fo r m a s fijas y n e ta m e n te a c u ñ a d a s. S ólo h ac e u n a s d é c a d a s, p o r e jem plo, t o d a v ía se d a b a el h ec h o de q u e un p r e d ic a d o r c o m e n z a r a su se r m ó n d e P entecosté s del siguiente m o d o : « “ Se p r o d u j o de re p e n te u n r u i d o del cielo, c o m o de viento im p e t u o s o q u e pa sa , y llenó to d a la casa d o n d e e s t a b a n ” . P a l a b r a s t o m a d a s de los H e c h o s de los A p ó s to le s, c a p ítu lo 2, versículo 2. ¡A m a d í­ sim os feligreses, re u n id o s a q u í p a r a c e le b ra r la s a c r o s a n t a festividad de Pentecostés!».

E s ta f o r m a d e c o m e n z a r un s e r m ó n e stu v o un tie m p o m u y en boga. C o n tie n e los siguientes ele­ m e n to s :

Φ U n a senten c ia (casi siem pre de la Biblia). © In d ic a c ió n del origen de la sentencia.

Θ A p e la c ió n s o lem n e a la c o n c u rre n c ia c o n m e n ­ ción de la o ca sión del serm ón.

C u a n d o el s e r m ó n c o m e n z a b a así, ya se s abía de a n t e m a n o q u e n o h a b í a de d u r a r m e n o s de m ed ia h o ra . U n e x o r d io solem ne y la d u r a c i ó n del s e rm ó n se c o r r e s p o n d í a n . H o y se p re d ic a m á s b re vem ente, se r e n u n c ia a la sentencia, y el c o m ie n z o es un se n ­ cillo « Q u e rid o s h e r m a n o s » .

P o r co n sig u ien te, ta m b ié n los e x o r d io s d e los se rm o n e s se a ju s ta n a f o r m a s fijas y t a m b ié n p o d r í a escribirse u n a « h is to ria de las fo rm a s » , es decir, u n a h isto ria de las m a n e r a s u su ales c o n q u e en

(20)
(21)

c a d a é p o c a se c o m e n z a b a n los s erm one s. D e sd e luego, sería u n a h istoria a l t a m e n t e interesante. H a r í a ver el r a n g o social y teoló g ico q u e se a tr i b u í a en los diversos tie m p o s al a u d it o r i o de los fieles. D e sc u b riría , p o r e jem plo, que, en la Iglesia latina del siglo iv, el p r e d ic a d o r s a lu d a b a a la c o m u n i d a d co n el títu lo d e « v u e s tra s a n tid a d » (s a n ctita s vestra), títu lo q u e p o s te r i o r m e n te n o se a plicó a la c o m u n i ­ d a d o a la p a r r o q u i a , sino q u e se reservó exclusi­ v a m e n te p a r a el P ap a.

E s ta s fo r m a s e s t e r e o tip a d a s de dicción o ra l n o se e n c u e n t r a n , n a tu r a lm e n te , sólo en los ex o rd io s d e los serm o n e s, sino ta m b i é n en o t r o s lugares del cu lto divino. C a b e decir sin ex a g era ció n q u e to d a liturgia, en el fo n d o , es un a r m a z ó n de fo r m a s a c u ñ a d a s de tip o oral. L a r a z ó n es c l a r a : t o d o len­ g u a je h u m a n o , q u e se re p ite p e r ió d i c a m e n t e co n in te rv a lo s d e t e r m in a d o s , y se d irige a los m ism o s oyentes, y en c ie rra u n c o n t e n i d o id éntico, tiende a cristalizarse, a fo rm a liz a rs e . L a m e jo r d e m o s tra c ió n de ello está en la o r a c ió n r o m a n a . O r i g in a r ia m e n te la p r o n u n c i a b a el p re sid e n te d e la a s a m b le a litú r­ gica c o n u n a fo r m u l a c i ó n libre; p e r o bien p r o n t o se a p o d e r a r o n de esta o r a c ió n u n a s e s tru c tu r a s fijas, u nos m o ld e s q u e p r o d u j e r o n la clásica o ra c ió n r o m a n a . Su f o r m a es d e u n a c la r id a d y s im plicida d m a ra v illo s a s ; n o h a y tra d u c c i ó n c a p a z d e reflejar su fluidez. U n o d e los e jem plos m á s bellos lo te n e ­ m os en la o ra c ió n q u e a n t a ñ o se re c ita b a el d o m in g o terc ero d esp u é s d e P en teco sté s:

O R E M U S : P ro te c to r in te sp eran liu m , D eus, sine q u o nihil est validum , nihil sa n c tu m : m u ltip lica su p er nos m iserico rd iam tu a m , u t te recto re, té duce, sic tran seam u s per b o n a te m p o ra lia , u t n on a m itta m u s aete rn a. Per d o m in u m n o stru m Jesu m C h ristu m filium tu u m , qui tecum vivit et reg n at in u n ita te S p iritu s S ancti p er o m n ia saecula saecu lo ru m . A m en.

(22)

O R E M O S : O h D ios, p ro te c to r de los q u e en ti esperan, sin ti n a d a es valioso, n a d a sa n to : m u ltip lica sobre n o s­ o tro s tu m isericordia, p a ra q u e, b ajo tu dirección y guia, p asem os p o r los bienes tem p o rales de suerte que no p erd am o s los eternos. P o r n u e stro señor Jesucristo, tu H ijo , qu e co n tig o vive y re in a en la u n id a d del E sp í­ ritu S a n to p o r los siglos de los siglos. A m én.

Se ve fácilm ente la e s t r u c tu r a de esta plegaria. La o ra c ió n se d e s m e m b r a en seis p a r te s :

(D

E x h o rta c ió n a orar.

φ In v o c a c ió n a D ios.

O A m p lia c ió n de la invocación,

φ Súplica.

(5) C o n c lu sió n solem ne.

(§) C o n firm a c ió n d e la pleg aria p o r la c o m u n id a d .

La e s t r u c tu r a m ism a hace ver c l a r a m e n te el tipo de o ra c ió n de q u e se t r a t a : la e x h o r ta c ió n inicial (O r e m o s ) y la c o n firm a c ió n final (A m é n ) c a r a c ­ terizan al texto c o m o plegaria d e la c o m u n i d a d . El p re sid e n te la recita c o m o re p re s e n ta n te y en n o m b r e d e la c o m u n id a d . L a frase «sin ti n a d a es valioso, n a d a s a n to » es s im p le m e n te u n a a m p l i a ­ ció n de la inv o cac ió n (en latín está u n id a a la inv o cac ió n c o m o u n a o ra c ió n de relativo). La p a r te prin cip a l de la pleg aria p r o p i a m e n te d ic h a está en la p etición siguiente. E s ta o ra c ió n la definim os c o m o o ra c ió n d e súp lica de petición.

L a e s tr u c tu r a fo r m a l d e la o ra c ió n q u e a c a b a m o s de a n a liz a r se e n c u e n tr a en la m a y o r p a r te de las o ra c io n e s ro m a n a s . D e sd e el p u n t o de vista de la

(23)

critica de las fo rm a s , este tipo de o ra c io n e s se c a r a c ­ teriza y define p o r la b re v e d a d de la súplica, co n u n a in v o c a c ió n a m p l i a d a en f o r m a d e relativo, y u n a c o n c lu s ió n s o le m n e q u e recita el p re sid e n te en n o m b r e de la c o m u n i d a d .

5. Charlas después de la jornada laboral

F o r m a s e ste r e o tip a d a s de lenguaje ora l las hay fue ra del c a m p o de la liturgia. N u e s t r a c o n v e rs a ­ ción o r d i n a r i a p u e d e e s ta r sujeta a un e sq u e m a d e t e r m in a d o , a m e n u d o sin qu e nos d e m o s c u e n ta de ello. U n lenguaje así fo r m a liz a d o su rg e fácil­ m e n te c u a n d o n o s v e m o s en u n a s situ acio n es re p e ­ tid a s y frecuentes. K u r t T u c h o ls k y , q u e fue un g r a n o b s e r v a d o r en esta m a te r ia , d esc rib ió t o d a u n a serie de situ a c io n e s típicas d o n d e las c o n v e r ­ saciones d is c u rr e n p o r cauces fijos: las c h a rla s p o r teléfo n o , los d iá lo g o s e n t r e gen te d e negocios, el d e s a rro llo d e u n a trifu lca fam iliar.

P e ro la d esc rip c ió n m á s elo cu e n te viene a ser el e s q u e m a q u e tr a z ó del d iá lo g o d e los e n a m o r a d o s , q u e se j u n t a n p o r la t a r d e y se e x p lay a n c o m u n i ­ c á n d o s e las p e n a s del t r a b a j o del d í a :

«El va a b u sc a rla al tr a b a j o , o ella a él. L a p a r e ja estira un p o c o las piernas. D e sp u é s d e esta r t o d o el d ía s e n t a d o en la oficina hace bien el aire d e la ta r d e .. . Se c u e n ta n lo q u e h a o c u r r i d o d u r a n t e el día. ¿Y q u é h a o c u r r i d o ? ¡Penas! Suele decirse qu e “ h a y q u e t r a g a r sa liv a ” y a g u a n ta rs e . ¿Q ue u n a c o s a n o es v e r d a d ? Sí, p e r o d e m o ­ m e n t o tienes q u e m o r d e r te la l e n g u a : n o re s p o n d e r al jefe, n o re s p o n d e r a la c o m p a ñ e r a , n o re s p o n d e r al p o r t e r o . . . Y esto, u n a y o t r a y o t r a v ez ..., h a s ta las seis de la t a r d e .. . 28 El le c u e n t a c ó m o le h a id o en el tr a b a j o . P r i m e r o L a o r a c ió n r o m a n a d e s d o o l p u n t o de v i s t a d e la c r ít ic a d · l a s io r m a s .

(24)

el in fo rm e del día. N a t u r a l m e n t e h a h a b i d o u n a serie de c h o q u e s . Q u ie n lo c u e n ta es u n m o d e lo de c a lm a y d e b o n d a d , p e r o el en e m ig o es t re m e n d o , m a lo , u n in d i a n o m a n iá tic o y colérico. Y el diálo g o se desenvuelve m á s o m e n o s así:

— Le digo y re pito, señ o r Pérez, q u e esto n o se arc h iv a así. (Y esto en el t o n o m á s pacífico del m u n d o , suave, claro , sin estridencia). El m e replica:

— ¡Yo lo a rc h iv o c o m o me d a la g a n a , se ñ o r mío! (Y esto c o n p re cip ita ció n , violento, d e s m a n d a d o y colérico). Vuelvo a la ca rg a , p ero , eso sí, yo c o m p l e t a m e n t e tra n q u i l o :

— M ire, se ñ o r Pérez, le digo q u e n o p o d e m o s a r c h iv a r así p o rq u e , si no, v a m o s a m ezc lar to d a la c o r r e s p o n d e n c i a C co n la D . ..» .

Sigue d e s c rib ie n d o la pelea de la oficina, y c u a n d o la d esc rip ció n llega al p u n i ó c u lm in a n te , viene el d esenlace c o n la p r e g u n ta : «¿Q ué te parece?». N a ­ t u ra lm e n te , a ella le parece esc a n d a lo so , y el es­ c á n d a l o de la n o v ia le sirve de consue lo. I n m e d i a ­ ta m e n te c a m b i a n los papeles. Ella c u e n ta lo suyo, lo q u e le ha o c u r r i d o co n su c o m p a ñ e ra . Y a h o r a es él q u ien se escandaliza, y ella la q u e q u e d a c o n s o la d a . El eq u ilibrio a n ím ico se ha re cu p e ra d o . P a r a esto p re c isa m e n te se h a n c o n t a d o las cuitas, y el fin se ha lo g ra d o . L a f o r m a de p r e s e n t a r los h echos («Le digo y re p ito , se ñ o r Pérez, q u e esto n o se arc h iv a así») ha sido in consciente, p e r o d i­ rigida a u n fin, qu e es la justificación de la p r o p i a c o n d u c t a y la a p r o b a c i ó n p o r p a r te de la am iga. T o d o el d iscu rso ha ido a p a r a r al «¿Q ué te parece?». N o h a sido o t r o el objetivo de la e x p a n sió n , que ha c o n d i c i o n a d o la f o r m a de la descripción. Si el o bjetivo de a m b o s h u b ie ra sido a n a liz a r c r ític a ­ m e n te los hechos, el c o n te n i d o de la c h a rla sería distin to , y lo sería so b re t o d o la f o r m a de p r e s e n t a r ­ los. T o d o h u b ie ra p a re c id o d i f e r e n t e 1. En s i t u a c i o n e s t íp ic a s , q u a s e r e p it a n r e g u l a r ­ m e n te , el d i á l o g o d i s ­ c u r r a s e g ú n f o r m a s a c u ñ a d a s , e s t e r e o t i ­ p a d a s . L a fo r m a de e x p o n e r u n a id e a d e p e n d e s i e m p i e d e l fin b u s c a d o . 29

(25)

D iá lo g o s c o m o el q u e h a e s b o z a d o K u r t T u - c h o lsk y n o sólo se d a n e n tre los no v io s y al t é rm in o de la j o r n a d a lab o ra l. S ie m p re qu e re ferim o s un suceso en el q u e e s t a m o s im p lic a d o s n o s o t r o s m is­ m o s y q u e r e m o s a s e g u r a r la a p r o b a c i ó n de n u e s tro c o m p a ñ e r o de d iá lo g o , n u e s t r o lenguaje p u e d e t o ­ m a r la m ism a fo rm a .

6. £1 saludo en el desierto árabe

E n la vida c o ti d i a n a hay un s in n ú m e ro de fo r m a s típicas de c h a r l a y co n v e rs a c ió n . S urgen p rin c ip a l­ m e n te en las situ acio n es q u e se repiten co n re g u la ­ rid a d y frecuencia. E je m p lo s : Las p r e g u n ta s del m é d ic o al p ac ie nte, el lenguaje de c o m p ra -v e n ta , la p re se n ta c ió n , la m a n e r a de confesarse, el i n te r­ c a m b i o de experiencias, los c o m e n t a r i o s so b re los servicios, salu d o s, d e sp e d id a s, discusiones, e x á m e ­ nes, re p o rta je s, interviús...

(26)

c o m ien z o , la m a r c h a y la co n c lu sió n de t o d o este gén e ro de co n v e rsac io n e s, a n o t a n d o las fó rm u la s y c o n c e p to s q u e se vierten, q u e d a r í a s o r p re n d id o del e x tre m o a q u e llegan las fo rm a s e s te re o tip a d a s de n u e s tro lenguaje co tid ia n o . Es in te re sa n te re­ c o r d a r a este re specto q u e en O rie n te , d o n d e se e n c u e n tra d esd e el p u n t o d e vista histó rico -c u ltu ra l g ra n p a r te de la Biblia, el lenguaje y el c o m p o r t a ­ m ien to e s tán m u c h o m á s ritu a liz a d o s q u e entre n o so tro s . C u a n d o los o rienta le s se sa lu d a n , p o r ejem plo, el fo r m u lis m o es m u c h o m á s a c e n tu a d o que en tre n o s o tro s. W. Thesiger, q u e visitó A r a b i a del S u r p o r los a ñ o s 1945-1950, describe el e n c u e n ­ tro de los á ra b e s en el d esierto :

« E n to n c e s g ritó M a h s i n . . . : “ S alam A l a i k u m ” . Y n o s o tro s re s p o n d im o s a c o r o : “ A l a i k u m Al- S a l a m ” . E n to n c e s se n o s a c e rc a ro n en lila india, nos s a l u d a r o n a c a d a u n o co n un triple beso nasal, o sea t o c á n d o n o s n ariz con nariz a la d erech a , a la izq u ierd a y o t r a vez a la d erech a , y se p u siero n frente a n o s o tro s. T a m t a i m me d ijo: “ P reg ú n tale s

u · V

T e n e m o s m ic ró fo n o s al S e ñ o r

(27)

E l s a l u d o e n t r a l o s o r ie n t a l e s t ie n e u n c a ­ r á c te r m u c h o m á s r i ­ t u a l i s t a q u e e n tre l o s o c c id e n t a le s . El d i á l o ­ g o d is c u r r e s e g ú n f o r ­ m a s f ij a s . P e ro la in ­ t e n c ió n de e s t e l e n g u a ­ je n o e s c o m u n ic a r n o ­ t i c i a s . s i n o a n t a b l a r c o n t a c t o y c o m u n i c a ­ c ió n . q u é n o v e d a d e s h a y ” . Y o le re s p o n d ía : “ P re g ú n t selo tú, q u e eres el m á s viejo ” . T a m t a i m les gritó “ ¿ H a y a l g u n a n o v e d a d ? ” M a s h i n r e s p o n d i ó : “ Todc va b ie n ” . O t r a vez p r e g u n tó T a m t a i m : “ ¿ H a m uerte a l g u n o ? ¿Se ha m a r c h a d o a lg u ie n ? ” . Y la respuesta fue i n m e d i a ta : “ N o . N o h a b le s d e e s o ” . L a p r e ­ g u n t a y la re s p u e s ta e r a n tan in v aria b le s c o m o la re citació n d e un c a n to litánico. P o c o im p o r t a q u e h u b i e r a p a s a d o o d e ja d o de p a sa r, las p r e g u n ta y re sp u es tas n o c a m b i a b a n . Q u e los recién llegados h u b i e r a n l u c h a d o c o n los b a n d id o s y salteadores] q u e h u b ie ra n p e r d id o la m ita d de su gente y to d av ía e s tu v iera n p o r e n te r ra r lo s , q u e los h u b i e r a n des­ p o j a d o de sus ca m e llos, q u e se h u b i e r a n viste a f e c ta d o s p o r to d a suerte de c a la m id a d e s , ham bre, sed o e n f e rm e d a d , el p rim e r s a lu d o oficial no sufrí, n in g u n a alteració n . La p r i m e r a p a l a b r a era siem pre “T o d o va b i e n ” . » 2

U n s a lu d o ritu al d e este g én e ro c a u s a ex tra ñezí en el p r i m e r m o m e n t o y p u e d e p a r e c e r a b s u r d o P e ro si a n a liz a m o s el ca so m ás de cerca, descu·

(28)

bri remos sin dificultad que n o faltan en nuestra propia tierra saludos de rigor som etidos a ritos algo disim ulados del m ism o género. Tom em os com o ejemplo el siguiente saludo que se cruza a m enudo entre nosotros:

1

A : Buenos días. B : Buenos días. A : ¿Cóm o te va? B : Bien, gracias. A : Mal tiem po ¿eh? B : Sí, m alo.

i

Casi todos los elem entos de este saludo han i pagado su tributo al uso perdiendo importancia. 1 La pregunta «¿Cómo te va?» y-la respuesta «Bien,

gracias» tienen un carácter ritual. En general, quien hace la pregunta en este contexto, no se interesa nada o fcasi nada por el bienestar o la salud del otro. Y al que responde «Bien, gracias», puede saberle su propia contestación a cuerno quem ado en ese m om ento, porque no le van las cosas com o le gustaría. Pero el rito tiene sus exigencias, y él ha tenido que soltar un «Bien, gracias», a pesar de todo. Y adem ás, con razón, porque la pregunta «¿Cómo te va?» casi nunca tiene en el saludo, la intención de informarse de algo, sino de entablar un acercam iento o una conversación. La lingüística (la ciencia que estudia las leyes form ales del len­ guaje) expresaría este hecho del siguiente m odo: La pregunta y la respuesta no pretenden aquí una inform ación, sino una com unicación. Si se logra la com unicación con un saludo m ás o m enos este­ reotipado y ritual, puede ocurrir que la conversa­ ción recaiga efectivam ente sobre la salud, la situa­ ción financiera, las preocupaciones de los hijos, etc., y que se dé un informe am plio y detallado de todo

No M batea información, ciño toma da contacto.

(29)

esto. Pero no necesariamente, ni ordinariamente. Las diferencias, por consiguiente, con el saludo árabe en el desierto no son tan grandes.

V em os, pues, en el saludo una manifestación lingüística del hombre que adopta una forma fija y estereotipada, y que esta form a, a su vez, tiene toda una función determ inada y su propio contexto circunstancial y concreto, o sea, el S itz im Leben de una frase, de un hecho o de una costum bre. U na vez que nos hem os dado cuenta de ello, si no lo olvidam os, encontrarem os por doquier en la vida cotidiana diversas form as fijas, que son corrientes, que se emplean siempre en la misma coyuntura u ocasión («Sitz im Leben»), que uno m ism o las aplica una y otra vez, consciente o in­ conscientem ente, pues sería un fastidio tener que inventar cada vez nuevas form as, y en las que lo decisivo es conocer a fon d o la función que desem ­ peñan en cada caso particular.

7. De la poesía a la

nove!-En las consideraciones que hem os hecho hasta ahora, nos hem os ceñido a las formas acuñadas y estereotipadas de la vida ordinaria. Pero estas for­ mas las encontram os también en la literatura. Cuando el escritor lanza al papel las cosas que le conm ueven a él, y quiere que conm uevan también a otros, reflexiona sobre la forma más adecuada para conseguir su objetivo.

En el caso de un científico, por ejemplo, es enor­ me la diferencia entre escribir un artículo para una revista científica o escribirlo para un diccionario de divulgación o para una página del periódico. En un articulo de diccionario puede anotar las in­ form aciones científicas sin largas introducciones,

(30)

digresiones ni explicaciones; n o n ecesita d iscutir t o d o s los d etalles del r e s u lta d o d e u n a investigación. P ero , si el a r tic u lo es p a r a u n a revista especializada, las co n c lu sio n e s o los re su lta d o s de la investigación q u e p re s e n ta h a n d e ser m e t ic u lo s a m e n te a n a liz a d o s y c o m p r o b a d o s . A este re specto p u e d e n serle v a ­ liosas o im prescin d ib les las « n o ta s» , q u e d e s c a rg a n el te x to p r o p i a m e n te d ich o y re co g en las i n d ic a ­ ciones c o m p le m e n ta r ia s , ya d e ilu stra c ió n , ya de co n firm a ció n . E n u n a rtíc u lo de p e rió d ic o , en c a m ­ bio, ni h a b r á n o ta s, ni se d e b a ti r á n las i n f o r m a c i o ­ nes a fo n d o . Se van a n o t a n d o l$s h e c h o s q u e se q u iere n d a r a c o n o c e r, sin u n a i n t r o d u c c ió n tan e s m e r a d a , y sin u n o rd e n , ac aso, t a n riguroso. El a rtíc u lo p eriodístico, al fin y al ca b o , n o se escribe p a r a especialistas.

L a d iv ersid ad de las fo r m a s literarias a p a rec e c o n m a y o r c la r id a d en el c a m p o d e las letras o de la «bella lite ratu ra » . L o s r e s u lta d o s son ra d ic a l­ m e n te d is tin to s según q u e se d e sa rro lle la m a te r ia a m o d o de poesía, de d r a m a , de e p o p e y a , d e novela, de c u e n to o d e h is to rie ta y fá bula . C a d a u n a de estas fo r m a s , o bien g én e ro s literarios, tiene sus p r o p i a s leyes; n o sirven in d ife re n te m e n te p a r a c u a l­ q u ie r m a te ria . E n o t r o s té rm in o s : el e s c rito r no p u e d e elegir c u a lq u ie r a de estas fo r m a s p a r a u n a d e t e r m in a d a m a t e r ia ; las fo r m a s literarias n o son c o m o vestidos q u e p u e d a n q u ita rs e y p o n e r s e a un m a n iq u í. T ie n e q u e h a b e r u n a c o rre s p o n d e n c ia e n tre el f o n d o y la fo rm a . U n a s u n t o c rim inal, p o r e jem plo, e n c a ja p e r fe c ta m e n te en la f o r m a n a r r a ­ tiva de u n a n o v ela —el m e jo r e jem plo lo te n e m o s en L o s herm anos K a r a m a z o ff d e D o s to ie v sk i —, p e r o no c ie r ta m e n te en la f o r m a de u n a poesía. Las vivencias d e u n m o m e n t o d e p le n itu d p u e d e n verterse al lenguaje en la f o r m a de u n a p o esía o de u n a p r o s a p o é tic a , p e r o n o en la f o r m a d e u n a

F o r m a s l i t e r a r i a s d e l o s p r u l is o r e s .

(31)

novela. C a d a f o r m a lite raria tiene su p e c u lia r m o d o de c a p t a r y d e p r e s e n t a r la re alid ad , r a z ó n p o r la q u e el lecto r a b o r d a los libros c o n d istin ta e x p e c ta ­ ción según la f o r m a lite raria en q u e se h a n escrito. El q u e coge, p o r e jem plo, u n a n o v ela clásica, e s p e ra u n a m u ltitu d d e figuras; e sp e ra distin to s e s c en ario s, u n e sp a cio de tie m p o n o ta b le , u n a tra m a en d e s a rro llo p ro g resiv o , u n a a m b i e n t a c ió n social; e s p e ra un p e d a z o de « m u n d o » ta n rico, t a n p o lifa ­ cético y ta n e n m a r a ñ a d o c o m o n u e s tro p r o p i o m u n d o . P e ro n o esp e ra q u e los pe rs o n a je s de la n a r r a c ió n o de la n ovela h a y a n vivido re alm en te, o si se t r a t a de u n a n o vela histórica, q u e los p e r ­ sonajes h a y a n d ic h o y h e c h o en re alidad c u a n to dicen y hac en en la novela.

El q u e coge la g ru e sa o b r a d e G o l o M a n n so b re W a lle n ste in , e s p e ra t a m b i é n u n a m u ltitu d d e figu­ ras, e sp e ra la d esc rip c ió n d e d iv erso s escenarios, la m a r c h a p ro g re s iv a d e los a c o n te c im ie n to s y sus im p lica cio n es sociales y a m b i e n t a l e s ; esp e ra un p e d a z o del « m u n d o » , o sea la d esc rip ció n del m u n d o , en q u e vivió W allenstein. P e ro e sp e ra asi­ m is m o q u e t o d a s las figuras q u e a p a re c e n en la o b r a sea n p e rs o n a je s h is tó ric o s y q u e , en p r i n c i p i o , . n o se refieran m á s q u e los a c o n te c im ie n to s re al­ m e n te o c u r rid o s en u n tie m p o y lu g ar d e te r m in a d o s .

N o esp e ra las im p re s io n e s del a u t o r , ni su p rofesión de fe; esp e ra y b u s c a u n o s análisis h istó rico s o bje­ tivos y u n o s j u ic io s p o n d e r a d o s .

El q u e t o m a en sus m a n o s u n a a u to b io g ra fía , e s p e ra la m u ltitu d d e p e rs o n a je s, e sp e ra los diversos esc en ario s y tiem p o s, el d e s a rro llo p ro g resiv o d e los h ec h o s y las im p lic a c io n e s sociales y am bien tales. P ero el p e d a z o d e « m u n d o » q u e e sp e ra d e s c u b rir es el m u n d o del a u t o r , o bien el m u n d o c o n s id e r a d o desde el p u n t o d e vista del a u t o r . El lecto r espera

(32)

ta m b ié n , d esd e luego, q u e los h ec h o s c o n s ig n a d o s c o n c u e rd e n co n la re alidad. P e ro tiene c o m p re n s ió n p o r las in exac titudes, p o r las c o n fu sio n e s y los fallos d e la m e m o ria . L o qu e a n t e t o d o le interesa es el p u n t o d e vista del a u to r , su f o r m a d e ser, el m u n d o q u e vivió, sus p e rso n a le s re c u e rd o s e i m ­ presiones. E n este ca so e sp e ra el lector u n a s c o n f e ­ siones, u n subjetivism o, cie rto u n ila te ra lis m o y p a r- cialismo.

Y así p o d r í a m o s seguir c o n o tr o s ejem plos. U n a po esía la a b o r d a m o s co n u n a e x p e ctació n muy diferen te a la d e u n a breve h is to ria ; t a m p o c o a b o r ­

U n a n o v e la p o l i c i a c a s e le e c o n u n a e x p e c t a c ió n d i s t in t a qu e u n a b io g r a lia . P o r q u a c a d a lo i m a de le n g u a j e a b o r d a , a s u m o d o , la r e a lid a d .

(33)

L a in f o r m a c ió n d a l t ie m p o a s u n a f o r m a d a le n g u a j e r e l a t iv a m e n t e r i e la n t e d a m o s igual u n c u e n to q u e u n d r a m a . Y n u estra s e s p e ra n z a s s o n d is tin ta s a n t e u n a colección de re ­ fran es y p ro v e rb io s , u n a leyenda épica, u n a n o vela c o r ta o u n serial ra d io fó n ic o . U n a s y o tra s son f o r m a s literarias d e c a p t a r y e x p r e s a r la re alid ad , p e r o c a d a cual a su m o d o .

Es evidente la i m p o r ta n c ia q u e tiene esta sencilla o b s e rv a c ió n en o r d e n a c o m p r e n d e r u n texto. U n a recta c o m p r e n s ió n sería im posible sin c o n o c e r de a n t e m a n o el g én e ro literario o la fo r m a en q u e el te x to h a sido escrito. S ólo c o n o c ie n d o el c a r á c te r del texto, s a b r e m o s el m o d o en q u e n o s hace a s o ­ m a r n o s a la re alid ad . E sto, n a t u ra lm e n te , vale p a r a la Biblia c o m o p a r a c u a lq u ie r o b r a escrita.

(34)

I I . - ¿ Q U E E S LA C R I T I C A D E L A S F O R M A S ?

D e sp u é s de esto s p rolijos p re lim in a re s n o nece­ s ita m o s d e t e n e r n o s d e m a s i a d o en b u s c a r la defini­ ción d e lo q u e es la crítica de las form as.

L a crítica de las fo r m a s consiste sim p lem en te en el descubrim iento y descripción de las m a n ifesta cio ­ nes orales o escritas que han pasado en fo r m a s fijas, estereotipadas, a l lenguaje corriente y a la literatura, y en la determ inación de su intención literaria y de su co n tex to histórico -existen cia l (Sitz im Leben).

V a m o s a h a c e r u n as c o n sid e ra c io n e s so b re los c u a tr o e le m e n to s de esta definición.

1. El descubrimiento de las formas estereotipadas

A n d r é Jolles escribió en 1903 su fa m o sa o b ra

E infache F orm en [Simples f o r m a s ] 3. E n ella se o c u p ó

de d is tin ta s fo r m a s de lenguaje, c o m o la leyenda, el r o m a n c e , el e n ig m a, el p ro v e rb io , el c u e n to y el chiste, t r a t a n d o de a n a liz a r lo p ec u lia r y d istintivo de c a d a u n a de ellas. E n u n a o b r a c o m o la de Jolles p uede leerse q u e la e r a de los d e sc u b rim ie n to s re la ­ tivos a la crítica de las fo r m a s c o m e n z ó después de la p rim e ra g u e r r a m un d ial. P o r diversas ra zo n es esta era 110 h a te r m i n a d o to d av ía.

E n p rim e r lugar, el n ú m e r o de las fo r m a s tijas y a c u ñ a d a s n o es u n a c o n s ta n te , sino q u e a u m e n t a

D e f in ic ió n de la c r ít ic a de l a s f o r m a s

(35)

E l h o m b r e d e s a r r o l l a c o n s t a n t e m e n t e n u e v a s f o r m a s d e l le n g u a j e .

de d ía en día. El d e s a rro llo c u ltu ra l y técnico p o n e al h o m b r e en situ acio n es siem pre nuevas, y c a d a n u ev a situ ació n en q u e se m ueve el h o m b r e orig in a n e c e sa ria m e n te nueva s fo r m a s d e lenguaje. En los últim o s a ñ o s, p o r e jem plo, la p re d ic c ió n del tie m p o ha t o m a d o u n a f o r m a cristaliza d a de lenguaje, con un a e s tru c tu r a sólida y del m is m o estilo («El t i e m p o .. .» « H o y el t i e m p o .. .» «Previsiones p a r a m a ñ a n a . . . » ) Este lenguaje n o ha p o d i d o surgir sino a base de d o s c o n d icio n e s f u n d a m e n t a l e s : 1. el e s tu ­ d io científico del clim a (la m e te re o lo g ía m o d e r n a ) ; 2. la tra n s m is ió n d i a n a de las ú ltim as n o v e d a d e s c lim a to ló g ic a s en un v asto sector geográfico (los m edios m o d e r n o s de c o m u n ic a c ió n .) En c u a n to se j u n t a r o n estas d o s co n d icio n e s, la pre d ic ció n del t ie m p o c o b r ó su fiso n o m ía literaria inco n fu n d ib le.

A s im ism o surgen c o n s t a n te m e n te en la lite ra tu ra n u ev a s fo r m a s y g én e ro s de dicción. En v a n o se b u s c a rá en la lite r a t u r a de los siglos p a s a d o s u n a f o r m a lite ra ria c o m o la qu e v a m o s a d a r. Se t r a t a de un tex to de R e i n h a r d L e tta u , p u b lic a d o el a ñ o

19634.

E S C E N A E n t r a un señor.

— Soy yo —dice.

— R e p íta lo usted —le g ritam o s. E n t r a de nuevo.

— A q u í estoy —dice.

— N o h a m e j o r a d o —le gritam os. Vuelve a p e n e tr a r en la h a b ita c ió n . — Se t r a t a de mí —dice.

— M al c o m ie n z o —le g ritam o s. Vuelve a en tra r.

— H alló —grita. H a c e u n a seña.

(36)

Vuelve a in ten tarlo . —D e n u e v o yo —grita. —C asi —le g ritam o s. E n t r a u n a vez más.

— El e s p e ra d o h ac e t a n t o tiem p o —dice.

— R ep etició n — le g rita m o s. P ero , ay, esta vez h e m o s vac ila d o d e m a s ia d o , se q u e d a fuera, no quiere volver, se ha m a r c h a d o , ya n o le vem os p o r m á s q u e a b r a m o s la p u é r ta y m ire m o s calle a r rib a , calle a b a jo , a la d e re c h a o a la izquierda. ¿Q ué f o r m a literaria reviste este p á r r a f o ? ¿Es un p e q u e ñ o d r a m a ? ¿ u n a breve h is to ria ? ¿u n a p a r á ­ b o la ? N i n g u n o de estos g éneros literarios valen p a r a clasificar este texto. L a acción se re d u ce a un a sola escena y está re s u m id a h a s ta el ex tre m o . N o se in tro d u c e ni describe a las p erso n as. N o se dice a q uién se refiere el « n o so tro s» . T a m p o c o se dice q uién es el «señor», de d ó n d e viene y a d ó n d e se ha m a r c h a d o . F a l t a n to d o s los detalles n a r r a ­ tivos h a b itu a le s en u n a h istoria qu e p re te n d e la tra d u c c ió n realista de un h echo real. Se refiere el h ec h o c o m o si su re alid ad se cristaliza ra en una p a r á b o l a , p e r o el texto no es u n a p a r á b o la . La ú ltim a frase, a la q u e c o n c u r r e t o d o lo dem ás, expresa a lgo de los a c o n te c im ie n to s q u e se viven en un sueño, p ero el texto t a m p o c o p re te n d e ser la c o m u n ic a c ió n de un sueño.

E n la l i te ra tu ra a l e m a n a a p a re c e n p o r vez p rim e ra

textos de este tip o con F r a n z K a f k a (1883-1924). L a p r o s a c o rta , L u e g o se h a n m u ltip lic a d o los ejem plos. E vidente- ,orma m ente, n o s e n c o n tr a m o s co n u n a n u ev a f o r m a lite­

ra ria q u e re su lta s in g u la rm e n te a p r o p i a d a p a r a reflejar, p o r h a b la d o o p o r escrito, las c o m p lic a d a s ex p eriencias del siglo xx. Pues, a u n q u e la fo rm a de este texto es t r a n s p a r e n t e en c a d a u n a d e sus

(37)

q u e las experiencias del e s c rito r de hoy. L a ciencia de la lite ra tu ra n o ha e n c o n tr a d o t o d a v ía el té rm in o preciso p a r a d esig n a r este g én e ro de te x to s; p o r el m o m e n t o se h a b la s im p le m e n te de « p ro s a c o r t a » 3. T e n e m o s, p o r t a n t o , a n t e los ojos u n c a m p o d o n d e la crítica de las f o r m a s tiene m u c h o q u e descubrir.

A h o r a bien, n o sólo se va d i l a t a n d o el c a m p o de n u e s tro s c o n o c im ie n to s so b re las n u ev a s e stru c tu r a s literarias en fo r m a c ió n . L a era de los d e sc u b ri­ m ie n to s deja t a m b ié n m u c h o q u e d e se a r en o rd e n a los g é n e ro s literarios del p a s a d o . E s ta m o s to d av ía m u y lejos de c e rra r esta era de d esc u b rim ie n to s. E n las ú ltim a s d é c a d a s, p o r ejem plo, se h a n des­ c u b ie r to en la Biblia m u c h a s fo r m a s literarias, de las q u e a n te s n o se ten ía idea y c u y a existencia ni se so sp e c h a b a . ¿ C ó m o se h a llegado a estos des­ c u b r im i e n to s ?

S u p o n g a m o s q u e u n especialista en las ciencias bíblicas se p o n e a a n a li z a r el tex to de los H echos de los A p ó s to le s, 9, 3-6. Este te x to dice lo siguiente: « I b a n c a m i n a n d o , y p ró x im o s ya a D a m a s c o , de re p e n te le c i r c u n d ó un r e s p la n d o r del cielo, y c a ­ y e n d o a tierra, o y ó u n a voz q u e le dec ía : “ S aulo, S aulo, ¿p o r q u é m e p e r s ig u e s ?” Y p r e g u n t ó : “¿Q uién eres. S e ñ o r ? ” Y El: “ Y o soy Jesús, a q u ien tú persigues. P e ro le v á n ta te y e n tr a en la c iu d a d , y se te d irá lo qu e debes h a c e r ” .».

E n este tex to llam a la ate n c ió n el h ec h o de que la voz celestial re p ita el n o m b r e (h e b re o ) de P ab lo d o s veces consecutivas. E ste fe n ó m e n o estilístico resulta co n frecuencia u n indicio m u y valioso p a r a la investigación crítica de las fo rm a s . H ay, en efecto, en la Biblia o tro s textos en q u e se repite ta m b ié n el n o m b r e d o s veces c o n se c u tiv a s y q u e p u ed e n servir p a r a u n a c o m p a r a c i ó n , q u e ha de ser lo m ás m in u c io sa y ex h a u stiv a posible. P a r a ello, el exe- geta en c ue stión tiene q u e re p a s a r t o d a la Biblia,

(38)

p o r q u e n o hay m a n u a l de c o n c o r d a n c ia s bíblicas q u e re c o ja f e n ó m e n o s estilísticos c o m o el de la re ite ració n del n o m b r e . A este re sp ecto n o cabe, al m e n o s p o r a h o r a , re c u rrir a u n a c o m p u t a d o r a . P e ro el t r a b a j o de re p a s a r y releer t o d a la Biblia vale la pena , p u es le lleva a c o n s t a t a r q u e la reite­ ra c ió n del n o m b r e no es co s a t a n r a r a en la Biblia. M á s to d a v í a : en u n a b u e n a p a r te de los textos bíblicos, e n los q u e a p a re c e u n a re ite ra c ió n c o n se ­ c utiva del n o m b r e , se h a b la , c o m o en el pasaje c ita d o de los H e c h o s de los A p ó s to le s 9, 3-6, de a p a ricio n es . S o n te x to s de apariciones.

E sto s textos de ap a ric io n e s c o n re ite ra c ió n del n o m b r e a c a p a r a n n a t u r a l m e n te la a te n c ió n . Si se s o m e te n a u n análisis m in u c io s o y se c o m p a r a n d e te n id a m e n te , se observa q u e un b u en n ú m e r o S a b a m o s , p o r s u s c a r ­ t a s , q u a s a n P a b l o tu v o u n a v i s i ó n d a C r i s t o an a l c a m in o d a D a ­ m a s c o . L a t r a d i c i ó n c r i s t i a n a p r i m i t i v a d e s c r i b ió a s t a a p a r i ­ c i ó n c o n a l a m a n t o s f ó r m a l a s d a l A n t i g u o T a s t a m a n t o . L a v i s i ó n s a c o n f ig u r ó c o n fo r m a a l e s q u e m a d a lo s t id i á - l o g o s d a a p a r i c i ó n » u s a d o s an al A n t i g u o T a s t a m a n t o .

(39)

de los tex to s d e a p a ric ió n e s tá n c o m p u e s to s desde el p u n t o de vista fo r m a l de u n m o d o sem eja n te a H e c h o s 9, 3-6. El p a r a le lo m á s in te re s a n te n o s lo ofrece G é n esis 46, 1-3. E ste texto reza a s í fc:

« P a r ti ó Israel ( = J a c o b ) c o n t o d o lo q u e tenía. L le g a d o a B erse ba ofreció sacrificios al D io s de su p a d r e Isaac. Y D io s h a b l ó a Israel en u n a visión n o c t u r n a , d ic ie n d o : “ ¡Jacob, J a c o b ! ” , y él r e s p o n ­ d ió : “ H e m e a q u í ” . D io s c o n t i n u ó : “ Y o soy D ios, el D io s d e tu p a d re . N o t e m a s d e sc e n d e r a E g ip to , p o r q u e allí h a ré yo d e ti u n g ra n p u e b l o ” .».

El te x to del A n ti g u o T e s t a m e n to y el del N u e v o o bed e cen al siguiente e s q u e m a :

(D D e sc rip ció n d e la situación. © I n t r o d u c c i ó n del discurso.

© D o b l e a p e la c ió n p o r p a r te del q u e se aparece. 0 I n t r o d u c c i ó n del discurso.

© P r e g u n t a del h o m b r e . © I n t r o d u c c i ó n del discurso.

© A u t o p r e s e n t a c i ó n del q u e se aparece. M isió n e n c o m e n d a d a al h o m b re .

U n a s e m eja n za tal en el e s q u e m a d e v ario s textos de a p a ricio n es , q u e o b s e r v a m o s en pasa je s bíblicos t o ta l m e n t e distin to s, n o p u e d e ser e v id e n te m e n te u n a m e ra c a s u a lid a d . U n a investigación u lte rio r n o s h ac e ver q u e, en o tr o s textos j u d í o s q u e no p erte n ece n a la Biblia, las n a r r a c io n e s d e las a p a ­

(40)

riciones se a j u s t a n ta m b ié n al m is m o e s q u e m a f o r ­ m al. Y a n o c a b e d u d a a l g u n a : en el A n t i g u o T e s ­ t a m e n t o y en la lite ra tu ra j u d í a h u b o m a n ifie s ta ­ m e n te u n e s q u e m a só lid a m e n te a r tic u la d o q u e ser­ vía p a r a n a r r a r c o n viveza el d iá lo g o e n tre u n a p a ­ re cid o celeste y la p e r s o n a beneficiada c o n la a p a ­ r i c i ó n 7. E s u n e s q u e m a q u e ta m b i é n se e n c u e n tra en el N u e v o T e s t a m e n to y, d esd e luego, en los H e ­ c h o s de los A p ó s to les. R e s u l ta d o : Se h a d e s c u ­ b ierto u n n u e v o e s q u e m a o fo r m a , c u y o c o n o c i ­ m ie n to p re ciso será d e s u m a im p o r t a n c i a p a r a e n te n d e r y j u z g a r el te x to de aparición en cuestión.

E v id e n te m e n te , el d e s c u b rim ie n to de u n a f o r m a lite ra ria e s t e r e o t ip a d a p u e d e d i sc u rrir p o r cauces m u y diferentes. P e ro el ejem p lo a d u c id o n o tenía o t r a fin alid ad q u e la d e m o s t r a r p rá c t i c a m e n t e c ó m o , a p e sa r de los c in c u e n ta a ñ o s d e estu d io s so b re la crítica de las fo r m a s a p lic a d a a la Biblia, n o se h a c e r r a d o to d a v ía la p u e r t a d e la era de los de sc u b rim ie n to s.

2. La descripción de las formas

U n a vez q u e se d e s c u b re u n a fo r m a literaria, se p ro c e d e a la s e g u n d a e ta p a , q u e consiste en des­ c rib irla lo m á s m in u c io s a m e n te posible. E s to n o sie m p re es t a n fácil c o m o a p r im e r a vista p u e d e parece r. P o r q u e no t o d a s las fo r m a s se h a n este re o ­ tip a d o y e s q u e m a tiz a d o c o m o el d iálo g o d e a p a r i ­ c ió n a r r i b a m e n c io n a d o . El chiste, p o r ejem plo, es u n a f o r m a d e lenguaje especial, c o n p e c u lia rid ad y co n s iste n c ia p ro p ia s . P ero ¿qué es lo p ec u lia r del c h iste? ¿Q ué hace q u e el chiste sea ch iste? ¿ C ó m o p o d e m o s ex p re sa r lo típic o del chiste es­ crito , h a b l a d o o d i b u j a d o ? O t r o eje m p lo : En to d a s las i n t r o d u c c io n e s m o d e r n a s al A n tig u o T e s ta m e n to

Referencias

Documento similar