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FOLLETO Nº 5 5/2021
VENGA A NOSOTROS TU REINO
Congregación de las Misioneras Hijas del Corazón de Jesús
EL CORAZÓN DE CRISTO, UN
"CORAZÓN QUE AMA, QUE ELIGE"
Central: Calle Arabial, 59, 18004 Granada, España, [email protected]
(0034) 958 25 05 25 www misionerashcj.com
Es de ese modo como se descubre el corazón de Cristo,
“el corazón de la revelación, el corazón de nuestra fe porque Él se ha hecho pequeño, ha elegido ese camino”.
El camino de humillarse y empequeñecerse “hasta la muerte” en la Cruz. El corazón de Cristo “es un corazón que ama, que elige, que es fiel, que se vincula a nosotros, que se revela a los pequeños, que llama a los pequeños y que se hace pequeño”. Papa Francisco.
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NUESTRA QUINTA EDICIÓN
Nuestro grato saludo para todos, si es nuestra 5 edición y con esto recordamos el inicio de nuestro ingreso en la virtualidad, es exactamente un año que el folleto Venga a Nosotros Tu Reino se encuentra de manera digital… gracias por seguir con nosotras… los acompañamos con la oración, acogiéndonos al Buen Dios, para que acojamos cada momento de dificulta y de dicha. Y en cada encrucijada e incertidumbre no nos alejemos de él.
Es la experiencia de amor la que nos convoca, lo que nos anima a continuar, aun en momentos de incertidumbre, en esta edición te invitamos sumergirte junto a nosotras en este Corazón de Jesús que nos ama con un amor infinito y consolador, con una paciencia y misericordia que nos brinda paz y seguridad.
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SIGNOS DE ESPERANZA
ste 2021 nos está mostrando que aún tenemos algo que aprender, en el avance de la tecnología con las vacunas aun nos falta el compromiso de compartir y de vivir en relación de unos con los otros por un mundo mejor, en donde un bien tan necesario se encuentra tan limitado pero no solo eso en medio de la pandemia tenemos otra enfermedad que va desde nuestros gobiernos y ello se ve de manifiesto en los conflictos sociales que se están viviendo a nivel mundial, esto como un extra o una consecuencia que ha revelado esta pandemia frente a las situaciones arbitrarias de nuestros gobernantes y de la insatisfacción social que esto produce. La experiencia en el amor de Jesucristo nos invita a tener una visión clara del conjunto, no podemos vivir la devoción al Sagrado Corazón apoyando la injusticia y el maltrato; todo lo contrario, es mostrar que la misericordia que Dios nos muestra nos impulsa a la justicia y equidad social en donde no se vulnere la fragilidad del ser humano, donde la discriminación y el maltrato no tiene cabida.
Además, vemos que como iglesia seguimos fortaleciendo nuestros lazos y la profundidad en la experiencia del misterio desde nuestros hogares y el sentido a todo lo que nos está ocurriendo, acogiendo la mano de Dios que nos muestra nuevas alternativas en nuestro día a día.
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NUESTRO SER, EXISTIR EN EL CORAZÓN DE JESÚS
ue tiene por finalidad devolver amor por amor, por que quien ama solo amor sabe dar. Esta devoción también nos invita a darle gracias por sus beneficios, a reconocer todo lo bueno que Dios va obrando en el corazón del hombre y reparar los ultrajes que no cesa de recibir, retomando que estos ultrajes son la envidia el egoísmo la división que hacen que trate al otro como enemigo y no como creatura de Dios, humillándolo y hasta matando de diversas formas. Es en cada hijo de Dios que yo acreciento el amor.
Esta devoción es la más excelente sea por su objeto material, que es el corazón de carne del Hombre Dios, manantial de la sangre que ha salvado al mundo, sea sobre todo por su objeto espiritual que es el amor de este divino Salvador.
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La devoción al Sagrado Corazón de Jesús tiene por objeto el Corazón de Jesucristo, este corazón humano que en su paso por judea mostro el amor y la misericordia infinita de Dios de su Abba, curando a los enfermos e incluyendo a todos los excluidos por la religión y la sociedad. Y es el amor inmenso en que se abrasa por nosotros, cuando acogemos este amor, cuando nos sentimos amados del Padre, perdonados y confortados.
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sta devoción es una de las más amables y consoladoras, puesto que nos muestra todos nuestros padecimientos sufridos por el corazón de nuestro Dios, antes de llegar a nuestros corazones; porque nos da a conocer el Corazón de Jesús, ese Corazón en el cual abundan todas las cualidades que forman los corazones buenos, los corazones nobles, grandes, generosos, heroicos.
El Corazón de Jesús es el corazón del amigo más adicto y fiel, el corazón del mejor y del más tierno de los padres, el corazón del libertador más desinteresado y magnánimo, el corazón de un Dios que posee todos los atractivos, todas las perfecciones que puedan agradar, animar, conmover, enamorar y atraer.
Un corazón que se muestra en ardor de amor, amor mostrado en su camino por Galilea y Nazareth, ayudando, curando y liberando; revelando la bondad y caridad en lo más profundo su ser, y que ahora sigue donándose a cada uno de nosotros, ardiendo en amor todo por cada uno de nosotros, sufriendo con tantos que están hartos de la presión que sufren. En las formas menos imaginadas.
Y junto al Corazón de Jesús tenemos el Corazón de María, un corazón traspasado que ve como muere su hijo inocente su querido hijo, su amado hijo, cuantas madres llevan hoy espadas en el corazón…
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El corazón de Cristo “es un corazón que ama, que elige, que es fiel, que se vincula a nosotros, que se revela a los pequeños, que llama a los pequeños y que se hace pequeño”.
Papa Francisco.
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Virtudes del Corazón de Jesús… ¡Acerquémonos a este corazón!
AMOR del Corazón de Jesús, Abrasad mi corazón.
HERMOSURA del Corazón de Jesús, Cautivad mi corazón.
BONDAD del Corazón de Jesús, Atraed mi corazón.
CARIDAD del Corazón de Jesús, Derramaos en mi corazón.
CLEMENCIA del Corazón de Jesús, Consolad mi corazón.
DOMINIO del Corazón de Jesús, Sujetad mi corazón.
DULZURA del Corazón de Jesús, Penetrad mi corazón.
EQUIDAD del Corazón de Jesús, Reglad mi corazón.
ETERNIDAD del Corazón de Jesús, Llenad mi corazón.
FIDELIDAD del Corazón de Jesús, Proteged mi corazón.
FUERZA del Corazón de Jesús, Sostened mi corazón.
GLORIA del Corazón de Jesús, Ocupad mi corazón.
GRANDEZA del Corazón de Jesús, Confundid mi corazón.
HUMILDAD del Corazón de Jesús, Anonadad mi corazón.
INMUTABILIDAD del Corazón de Jesús, Fijad mi corazón.
JUSTICIA del Corazón de Jesús, No abandonéis mi corazón.
LIBERALIDAD del Corazón de Jesús, Enriqueced mi corazón.
LUZ del Corazón de Jesús, Iluminad mi corazón.
MISERICORDIA del Corazón de Jesús, Perdonad mi corazón.
OBEDIENCIA del Corazón de Jesús, Someted mi corazón.
PACIENCIA del Corazón de Jesús, No os canséis de mi corazón.
PRESENCIA del Corazón de Jesús, Aficionad mi corazón.
PROVIDENCIA del Corazón de Jesús, Velad sobre mi corazón.
REINO del Corazón de Jesús, Estableceos en mi corazón.
SABIDURÍA del Corazón de Jesús, Conducid mi corazón.
SANTIDAD del Corazón de Jesús, Purificad mi corazón.
SILENCIO del Corazón de Jesús, Hablad a mi corazón.
CIENCIA del Corazón de Jesús, Enseñad a mi corazón.
PODER del Corazón de Jesús, Asegurad mi corazón.
VOLUNTAD del Corazón de Jesús, Disponed de mi corazón.
CELO del Corazón de Jesús, Devorad mi corazón.
Madres, hermanas, hijas, cuantas mujeres soportan el dolor de la
muerte en sus hogares, la muerte de sus seres queridos. La
impotencia de no poder hacer nada.
Mujeres encuentren consuelo en el Corazón de María para que el dolor no nos aleje de Dios y de
la confianza en su voluntad…
Todos encontremos ese amor maternal de
María que confía en Dios, aunque la
tristeza inunde nuestros ojos y oprima
nuestros corazones…
Que en nuestra historia reconozcamos
el amor gratuito y generoso de María…
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Momento de meditar con la Palabra:
CONTEMPLARÁN AL QUE TRASPASARON
ontemplar a Jesús en la cruz es sin duda un signo de contracción. Aquel que resucitaba a los muertos, sanaba a los enfermos, daba libertad a los cautivos y predicaba el Reino de Dios con signos y señales, entregaba lo que al parecer sería su último aliento de vida en un madero.
Mientras las burlas, los insultos y los azotes hacían más pesada su condena; en su corazón permanecía intacto el deseo de cumplir con la fidelidad la misión encomendada por el Padre.
Aquellos soldados que atestiguaban la muerte Jesús, y que en cierta manera cumplían también su propia misión, no alcanzaron a dimensionar el encuentro profundo que se gestaba frente a sus ojos, pues la humanidad y la divinidad de Redentor estaba siendo derramada sobre ellos; estaban presenciando cómo el Maestro, el mismo que se definía “manso y humilde de corazón”, lo entregaba todo, y amando hasta el extremo, prodigaba misericordia.
Al igual que aquellos soldados, nosotros como cristianos, como creyentes, estamos invitados a contemplar esta entrega de amor de Jesús en cada Eucaristía; cuando en el ofertorio el sacerdote prepara los dones, mezcla en el cáliz agua y vino, allí evocamos también este momento que se actualiza y del cual somos partícipes.
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Juan 19, 31 - 37
Como era el día de la Preparación de la Pascua, los judíos no querían que los cuerpos quedaran en la cruz durante el sábado, pues aquel sábado era un día muy solemne. Pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas a los crucificados y retiraran los cuerpos. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas de los dos que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a Jesús vieron que ya estaba muerto, y no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le abrió el costado con la lanza, y al instante salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio. Su testimonio es verdadero, y Aquél sabe que dice la verdad. Y da este testimonio para que también ustedes crean. Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ni un solo hueso. Y en otro texto dice: Contemplarán al que traspasaron.
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l agua y la sangre son quizás la prenda de una entrega redentora, de un corazón amoroso, de un sacrificio total. En un mundo marcado por la indiferencia, el individualismo, el egoísmo y las apariencias, Jesús se despoja de sí mismo y con actitud de siervo, nos lo da todo; porque si el agua y la sangre representan la divinidad y la humanidad de Jesús, estás dos palabras son exigencia para el discípulo: divinidad para intimar con Dios y humanidad para reconocerlo en el rostro de quien sufre.
El evangelista Juan nos regala un relato maravilloso, y con la expresión, “El que lo vio da testimonio”, nos invita también a testimoniar con nuestra vida que hemos visto al Maestro, que somos testigos de su entrega y que en nuestra propia experiencia hemos visto su humanidad y su divinidad ofrecida, pues como diría san Juan Pablo II “Jesús es rostro humano de Dios y rostro divino del hombre”.
Daniel Felipe Ortiz Cartagena.
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No me mueve mi Dios para quererte El cielo que me tienes prometido, Ni me mueve el infierno tan temido
Para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme al verte Clavado en una cruz y escarnecido;
Muéveme ver tu cuerpo tan herido Muéveme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme en fin, tu amor, en tal manera Que, aunque no hubiera cielo yo te amara,
Y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No tienes que me dar porque te quiera, Porque aunque cuanto espero no esperara,
Lo mismo que te quiero te quisiera.
Poeta español desconocido, siglo XVI
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NOS UNIMOS A LAS INTENCIONES DEL PAPA:
Junio
Intención para la evangelización ‐ La belleza del matrimonio
Recemos por los jóvenes que se preparan para el matrimonio con el apoyo de una comunidad cristiana: para que crezcan en el amor, con generosidad, fidelidad y paciencia.
Julio
Intención universal – La amistad social
Recemos para que, en situaciones sociales, económicas y políticas conflictivas, seamos arquitectos de diálogo y de amistad valientes y apasionados.
Agosto
Intención para la evangelización ‐ La Iglesia
Recemos por la Iglesia, para que reciba del Espíritu Santo la gracia y la fuerza para reformarse a la luz del Evangelio.
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Junto a todos los que padecen esta pandemia.
“SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO PORQUE SÉ QUE
ME AMAS”
Señor Jesús, te agradezco el don de la vida. Mi vida. Tú siempre me has dado la fuerza necesaria, y, aunque débil me siento, en ti confío.
Perdóname, Señor, por todas las veces que te he fallado, por mis fallas contra mí y contra los demás.
Al mismo tiempo, perdono, a todos los que me han fallado de alguna manera y me han herido.
Porque tú, solo tú, me das la paz de cada día, y; aunque angustiado, confió en ti.
Oh Corazón de Jesús la enfermedad ha llamado a mi puerta, una experiencia dura, una realidad a veces difícil de aceptar. Ayúdame a ver que mi enfermedad tiene una parte muy importante en mi vida.
Ella me ayudará a ser plenamente la persona que Tú quieres que yo sea. No permitas que yo pierda o desperdicie lo que Tú quieres hacer conmigo para hacer completa mi vida en esta tierra y para preparar mi vida contigo en el Reino de tu Padre.
Ahora yo no puedo orar de la manera que quisiera. Me siento frágil y me uno a la fragilidad de tantos otros que también sufren. Te pido que aceptes cada uno de mis respiros como un acto de amor y de confianza en Tú Corazón.
Tú eres mi Salvador y yo quiero descansar sobre tu amante Corazón en la seguridad y en la paz, como un niño en los brazos de sus padres. Yo sé que Tú no me abandonarás. Más por el contrario me acompañas con tu dulzura y delicadeza.
Jesús, creo en ti.
Jesús, espero en ti.
Jesús, voy a ti. AMÉN
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JUAN PABLO II EN SU VISITA A ECUADOR
CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS.
Este es, Señor, vuestro pueblo.
Siempre, Jesús, os reconocerá por su Dios.
No volverá sus ojos a otra estrella, que a esa de amor y misericordia que brilla en medio de vuestro pecho.
Sea, pues, Dios nuestro, sea vuestro Corazón el faro luminoso de nuestra fe,
el áncora segura de nuestra esperanza, el emblema de nuestras banderas, el escudo impenetrable de nuestra flaqueza, la aurora hermosa de una paz imperturbable,
el vínculo estrecho de una concordia santa, la nube que fecunde nuestros campos, el sol que alumbra nuestros horizontes,
la vena, en fin, riquísima
de la prosperidad y abundancia que necesitamos.
Y, pues, nos consagramos y entregamos sin reserva a vuestro Divino Corazón,
multiplicad sin fin los años de nuestra paz.
Desterrad de los confines de la patria
la impiedad y corrupción, la calamidad y la miseria.
Dicte nuestras leyes vuestro Evangelio;
gobierne nuestros tribunales vuestra justicia;
sostengan y dirijan a vuestros gobernantes vuestra clemencia y fortaleza;
perfeccionen a nuestros sacerdotes vuestra sabiduría, santidad y celo;
convierta a todos los hijos del Ecuador vuestra gracia y corónelos en la eternidad vuestra gloria;
para que todos los pueblos y naciones de la tierra, contemplando la verdadera dicha y ventura del nuestro,
se acojan a su vez a vuestro amante Corazón y disfruten de la paz que ofrece el mundo
esa fuente pura y símbolo perfecto de amor y caridad. Amén.
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