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Monte de Goce o Libro del Pecado

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(1)

Enrique Verásregui

C

J«M OVMIMIt IIfr*

(2)

5 / 3 3 3 2

Primera edición: setiembre 1991 (c) Enrique Vcrástegui

D e esta edición:

(c) Jaime Campodónico / Editor Chavín 45, Lima 5, Perú Telf. 31-2505

(3)

LIBRO M ONTE DE GOCE

La edición de mi p rim e r lib ro

En los exramuros del mundo.

presentado en marzo de 1972, me obligó a embarcarme en un

libro más ambicioso.

Para esto necesitaba recluirm e, emigrar

de Lim a. Con algunos apuntes y muchos proyectos decidí irme

a mi pueblo San Vicente de Cañete. Trabajé fatigosamente,

juntando muchas veces noches con amaneceres, especialmente

cuando caía en el buen cam ino de las cosas. C laro, la distancia

geográfica entre Cañete y Lim a está prácticamente anulada por

la abrum adora intensidad de las comunicaciones: colectivos a to ­

da hora, día y noche agitándose entre los arenales del desier­

to que nos separa. Cañete es como un suburbio anticipado de

Lim a: la radio, los periódicos, la televisión, las revistas, los

vespertinos, los chismes, todo te llega con tanta o más p ro n ti­

tud que a las mismas urbanizaciones, balnearios o barriadas de

la gran Lim a. Como se ve no necesitaba v iv ir físicamente en

Lima para palpar el hervor de su vida lite ra ria , claro con la

ventaja de evitarme la sordidez de su bohem i*. No dejé pues

de respirar la actualidad c u ltu ra l de Lim a, p o r más que para al­

gunos yo no sea más que un p rovincian ito de m ierda.

El lib ro fue escrito entre marzo y diciem bre de 1972. La es­

critura de la prim era versión, que por entonces llamé

Bodegón,

duró por entero 9 meses. Creo en la im portancia de hablar

in extensó de los procedim ientos de creación, es decir del ar­

te poética que concebí para dar cima al lib ro que estamos abor­

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dando. Yo solamente he sido un film a d or de la crudeza diaria

que experimenta y vive el hombre y la m ujer de la urbe de

nuestro tiempo. En este sentido

Monte de goce

no es un lib ro

de poemas, es m ejor la escritura continua a través de la cual

pasan los géneros literarios: narraciones, sonetos, formas teatra­

les, guión de cine; sí, claro, hay eso: un flu jo de conciencia

(como en jo y c e ), hay tam bién esquemas matemáticos que provie­

nen de m i vinculación con los estudios de economía que hice

en San Marcos. La significación de tales combinaciones o per­

mutaciones obedece a m i deseo de representar la variación de

los cuerpos en el lecho am atorio.

La referencia en prim era

persona dentro de la escritura es solamente una realidad verbal.

Los diagramas, las composiciones a lo Kandinsky, los textos

simultáneos (sí, por supuesto, en el poema “ Cantus firm u s ” ) ,

son las armaduras, las singladuras del lib ro ; pero también hay

traducciones y versiones personales sobre un soneto de Petrar­

ca. Claro que Petrarca tuvo traductores peruanos, el prim ero

Enrique Garcés, después Clemente Althaus, yo comento esas

traducciones y ofrezco m i propia versión, pues hubiera sido

ocioso quedarse solamente en el plano del com entario. Bueno,

francamente no tuve en cuenta el tiem po que media entre esos

traductores y lo que yo hacía, es decir del poder del lengua­

je en su momento, en m í

el tiempo

ha acum ulado todo un baga­

je de experiencias artísticas que dan contenido diferente al sen­

tid o de cómo puede hacerse una cosa distinta partiendo del

mismo c rite rio estético de la poesía. Por supuesto, los diagra­

mas aluden a las cuestiones

ex-machina.

Hay poemas en los que

propongo la construcción de una máquina erótica o sexual, de

ejercicio sexual; esto es un sím bolo de los muchos disfraces del

erotismo, pero sin dejar de tom ar en cuenta que, más que el

texto de la erótica, lo que me propuse fue una erótica del tex­

to, tan sedicioso como delicioso, de modo que si el m otivo es

el erotism o, su m ovim iento es p o lifó n ico : una m u ltitu d de voces

se cruzan y entrecruzan, se atraen y se repulsan a la vez, pe­

ro enlazándose como en un coro

a capella

produciendo un rico

espectro de tonos. Tam bién hay poemas que se elevan al plano

de la alucinación, generada por la experiencia de las drogas:

(5)

marihuana. LSD, ayahuasca, toé, moño rojo, anfctam ina, mandrax

con lico r, y el alcohol mismo. Este por supuesto que es un ca­

pítulo doloroso, terrible y de gran profundidad traumática.

La parte sexual tal vez alarmará al lector, pero esa alar­

ma será justamente una proyección de su conciencia de clase.

La burguesía tiembla ante la imaginación artística y se ve sitia ­

da y en peligro, y realmente no se equivoca pues sabe que el

arte revolucionario está cavando su sepultura. Con m i lib ro so­

lamente pretendo un lector que emprenda su reescritura, un

lector que niegue el ser social de la burguesía, alguien que por

insatisfecho emprenda la experiencia de esta otra form a del in ­

fierno que es

Monte de goce.

Yo no sé exactamente cómo po­

dríamos m edir esas difrencias entre perversión, depravación,

corrupción y exacerbación del placer sexual, mis textos podrían

tal vez tomarse como documentos que pretenden testim oniar de

algún modo esa inclinación tan íntim a y críptica del hombre por

transgredir las normas de ese “ orden” impuesto desde afuera;

yo creo más en una autoafirm ación que en un reflejo condicio­

nado; me parece que tal paroxism o del goce sexual es .solamen­

te una respuesta a la tecnología actual como fin supremo de la

sociedad contemporánea, en la que estamos inmersos y perdi­

dos sin remedio.

El lib ro es una sátira contra la burguesía peruana, dom ina­

da aún por patrones religiosos no obstante su descrédito tre­

mendo, por el poder p o lítico y económico a pesar de su ruina,

quiebra y corrupción y p o r preceptos culturales risibles y ana­

crónicos. Es justamente eso. Por cierto, vistas las cosas desde

esta perspectiva no hay nada obsesivo en

M onte de goce.

Pero

así como hay in fie rn o en muchas de sus páginas hay también

pliegos de paraíso y purgatorio. Convengo en que el lib ro es

como una reactualización del erotism o clásico, y también la pues­

ta en escena en su contexto del

Cantar de los cantares

y de

los textos místicos de San Juan de la Cruz y de Santa Teresa

de A v ila .

M is antecedentes literarios en el Perú se reducen

únicamente a Oquendo de A m at con su único lib ro 5

metros de

poemas.

(6)

Ahora bien, el lib ro puede interpretarse también como un

reflejo (»puesto del m undo (el poema está siempre abieno a

todas las interpretaciones posibles, a cuantos significados quie­

ra dársele para estar con M allarm é. de modo que yo mismo no

tengo nada que hacer desde esta silleta de intérprete, pues

una vez salido de las prensas es el lib ro el que ofrece todas

las interpretaciones o exploraciones críticas o indagatorias que

quieran hacerse). El m undo me llega a través del prisma de

la lectura, aun cuando el m undo en sí es un lib ro permanente­

mente abierto, escrito y por escribirse, en fin como el espectro

mismo del prisma: todo esto es el m otivo de m i "in s p ira c ió n "

como se llama tradicionalm ente a ese momento previo o mágico

de la escritura. Sin embargo, para mí el símbolo no es. como

antes, la m ujer, la rosa perfum ada, la luna, el mar, el cielo,

las estrellas; para mí el sím bolo generador es el lenguaje m is­

mo. Yo no creo en el verso Dios, para m í cada poema es el

resultado sim bólico, a la vez que una crítica de la sociedad en

que estoy viviendo.

Monte de goce

es una pantalla abierta en

la que se proyecta ese m undo social descarnado, no en form a

positivada sino fotografiado en imágenes en negativo, es decir

la parodia de un m undo al revés.

Como señalé anteriorm ente, en Cañete escribí todo el lib ro

de un tiró n , en nueve meses, entre marzo y finales del año 72.

A quello fue realmente devorador; cada día term inaba exhausto.

E scribir a máquina es como cabalgar. Cuando colocas las ma­

nos sobre la máquina es como si agarraras las bridas y fueras

a cabalgar en una inmensa pradera. Pero, por otra parte el

teclear viene a ser un trabajo distinto, más relacionado con la

ejecución del piano, de tal m odo que cuando escribía presentía

como si estuviera tocando la parte coral de la novena sinfonía

de Beethoven, esta era exactamente mi sensación emocional en

los momentos de m ayor intensidad poética.

Para mí la tensión del poetizar no pasa de ser un simple

trabajo, igual al que hace un a lbañil; yo trabajaba diez horas

continuadas, como si estuviera chambeando a destajo, la ansie­

dad I

ji

disipaba con el c ig a rrillo , fumaba como un apestado, to­

(7)

mando a la vez infusiones de yerbaluisa o de m anzanilla. No

atendía en absoluto otra cosa que no fuera e scribir. Entre poe­

tizar y picapedrear no hay ninguna diferencia, solamente los

delicados, los señoritos burgueses de Lima son los que se in fla n

y se endiosan hablando del terrible trabajo de escribir in sp ira ­

damente. subestimando todo o tro trabajo humano como si fueran

dioses. Cojudeces, herm ano, escribir un poema o un párrafo

narrativo es exactamente igual que barrenar una pista, repa­

rar un autom óvil, barrer un pesebre, dom inar una muía, cortar

leña, faenar en el m ar, b a tir mezcla, lampear una acequia. No

tuve ninguna otra preocupación; la de editar el lib ro vino sola­

mente hacia el fin a l, cuando comencé a sentir el peso del vo­

lumen.

Los poemas, o textos, o capítulos, o como quiera llamárse­

los, pues el lib ro es tam bién como una novela, un drama, una

comedia, una farsa, una picaresca, una serie de science-fiction.

fueron originalm ente d ifícile s, en tanto no he escrito nada que

no lo haya v iv id o originalm ente. Claro, hubo un diseño o rig i­

nal del lib ro : la temática general tenía que ser el erotism o, a

p a rtir de aquí venía la invención de mi propio yo y de todos

loS personajes; luego v in o la imaginación de un espacio en el

cual se escenificarían los m otivos. Previamente a todo esto ha­

bía habido toda una acum ulación de inform aciones, eso que se

llama en teoría m ateriales de escritura o estructuración: histo­

ria, experiencias, lecturas, notas, anécdotas, apuntes, libros, d i­

bujos, fotografías y el recuerdo atento de la memoria. Todo un

bagaje de elementos lite ra rio s con los que debía poner en m o vi­

m iento el aparato verbal de cada pieza, de cada texto. Cuando

escribía tenía permanentemente a la mano un Cuaderno de apun­

tes, si me asaltaba una idea, un recuerdo, dentro del curso de

la escritura o en sueños (que es lo mismo) lo captaba en rá­

pidos garabatos como si fuesen el esbozo de un d ib u jo apresu­

rado, consciente de que estas ideas fugaces eran como aerolitos

o cometas que tendría que incorporar muy pronto y resuelta­

mente en el universo cósm ico del texto.

(8)

Monte de goce es un lib ro sin género, aun cuando desa­ rro lla una estructura abierta; un lib ro sin anécdota aunque co­ mo en las obras musicales se am plifique en variaciones. Escri­ b ir, claro, no es sino "p ro g ra m a r'’ el texto que el lector debe desarrollar, anular, renegar, o transgredir. Este lib ro , pues, es

como un tratado de la experiencia pero a p a rtir del lector.

(9)

!

Escrito por encargo de la dama que me proporcionó los nombres, las figuras, el de- coradoy la mecánica del flash, el grabador, la matemáti­

ca del sueño, el diseño cromático

del jazzj y la bibliografía necesaria - yo no hice sino programar los datos a la fría compul'

sión de mi Computer

&

el texto se hizo por añadidura.

Escrito fue además como un desplazamiento —en el campo de las alegorías: arriba en (c ie lo /so l) la página que es un lienzo,

( pentagrama en blanco representa al envés: desublimación,

cuerpo del inconciente, y abajo en (tierra/m ar) el mismo lienzo la escritura representa el revés del envés: expresión, in- conciente del cuerpo- aunque más que por radical por radial, oblicuo de L a venus del espejo (cf. Velásquez, óleo sobre lienzo: 1 2 2 .5 x 1 7 5 , año 1 6 5 0 ): toda existencia es irreal, lo real como existencia de lo irracional.

#> i i

i

i f I

(10)

M usa cuéntame aquellas cosas que ni sucedieron anteriormente, ni ocurrirán en lo sucesivo.

(11)

D E S P L 1 E Q U E Q oce de la reflexión Significado/Denotación (C am p o de invierno)

(12)
(13)

i

DIBUXO DEL V EN ER A BLE VARON F. J. de la C. (B e a rd sley 's fro n tisp ie ce s: e sta m p a d o en seda)

1. C onvento de las D escalzas (G ran a d a , 1581): u n h o m b re c o n te m p la la noche

y esos ru id o s lejanos: y se d e ja a c a ric ia r la m ejilla

com o las flo res son a c aric ia d as p o r la b risa de m arzo

y esa luz de la lu n a a q u í a rrib a es u n a luz com o flo r im p recisa

u n a o rq u íd e a en los d edos de B uda gas tra s p a re n te esp arcién d o se en el espacio

“ . . . los o jo s n eg ro s, m ansos y suaves; n ariz igual, que tira b a algo a ag u ileñ a, la boca, lab io s y b a rb a ,

“con to d o lo dem ás de su ro stro y cu erp o, “en d e b id a p ro p o rció n ;

. . que sola su p rese n c ia y co m p o sició n e x te rio r co m pon ían a los q u e le m ira b a n “ :

¿com o con o jo s de violeta?

Un p é ta lo a b ie rto e n tre los p étalo s de p iedra

& esa h a m a c a de m im b re ¿la ham aca d o n d e e s tá yaciendo M a rtín Adán

com o en u n h a lo celeste? “ H otel C om ercio“ , añ o 1960: alu cin ació n / dip­

som anía / psico sis.

19 i

(14)

¿H am aca do yace la bella N ann erl

c u b ie rta de sueños?

"M aison de la M u siq u e”, B ruxelles: n e u ro sis / p a v o r / Liszt congelado.

V E N U S & T A N N H A U S E R Adonai llegó a L im a

tira n d o dedo b a jo la escarch a de L atin o am érica la m ochila al h o m b ro

el n e m b u ta l e s tira d o com o el a lie n to de V enus & T ann h áu ser jo v en p o e ta se e n a m o ró de Alien com o Alien se enam o ró del viejo Adán vestid o com o gacela

b a jo el crep ú scu lo ro sa Alien & Adán / o Alien & jo v en a m a n te de Leda cam in an e m b riag a d o s con lico r de cerezos

el silencio tra z a p a la b ra s de flam a en el a ire J. Gonzalo vio u n a so m b ra com o de R im baud

escab u llánd o se tra s la m ala de lluvia / & la n áu sea

resu rre c c ió n del culo m ejo r cu leado esa p resen cia de m ejilla a c ariciad a p o r la luna se qued ó silenciosa com o e s ta tu a de cedro

de In d ias o ró &

acarició la m ejilla de T eresa to d e a th because n o t d e a th

ese m ie m b ro e re c tu s d e n tro de ella se rá fic a su b lim ad a la a rre c h u ra es u n estad o

de derecho

país bodega inacab ab le: reinos, especias & el clim a com o un p a ra íso con fra g a n c ia s de vulva.

(15)

I. 2. 3 a.m .: los c u e rd o s yacen d u rm ie n d o en casa & afu era no es m ás esa dicha co n o c id a com o tal / tal com o: de B e a ta Vita,

Cap. II - 11, A ug u stinu s elim inó el p é ta lo húm edo

in fe lic id a d --- »d e sd ich a--- »no posesión

í

1

d ijo A gustín: tem o r «--- infelicidad«--- te m o r

l

'

i

d e s d ic h a --- » no p o sesió n --- » infelicidad

s e rp ie n te --- »no posesión«--- n a d a

i

l

d ijo N a n n e rl: sol ---» s e r p ie n te --- » sol

1

, •

.

1

no po sesio n «--- nada«---serp ien te

explicánd o m e su ú ltim o sueño voy a cojerte por el rabo & se ríe

te quito el saludo c o n te stó &

Un venado lam ía su s tobillos to rso s com o aguas en calm a

(16)

Una c a b añ a co n tec h o de h o jas de p a lm e ra & el agua de los cocoteros los m o chileros h a n escam p ad o a 3 leguas del sol: m ag netism o / ten sió n / d isten sió n / tensión / disten sió n:

O R Q U I D E A B R O T O E N E L R O C E y la se rp ie n te de su cuello de se rp ie n te

se en ro scó b a jo m i pecho ¿nos hacem os? la b e sé &

se calló: sueño a m ed io ex p licar &

a fu e ra se d u e rm e m e jo r e n tre el p a sto s o ñ a r es c a m in a r = es d o rm ir com o en fra g a n te vuelo de jazm in es e im ágen es de B ach

él & ella son 2 sicóticos llo ra n d o so litario s / e n tre la m u ltitu d .

(17)

1.3. ¿S u s cabellos e ra n serp ie n te s

de escam a su avísim a? E lla se colocó en p o sició n c o n te m p la tiv a &

e n erg ía la p e n e tró / en a sa n a de 6ta recepción. D ijim os p o r q u é se h a de h acer lo ya hecho? Alien dijo: “Y our c lean so n nets?

“ I kiss y o u on y o u r fa t c h e e k .. . / G oodbye, “ I'm going to PucalJpa

“ to have V isions.

Y d ijo M artín A dán — el de los g ru eso s cachetes: " . . . to do es tra g e d ia . . . la flo r en la m aceta, “la luz d o n d e n o e stá , la m an o tod avía,

“y e ste c u e rp o que crece y m u ere de su día, “ y este ir i v e n ir sin q u e re r del p o e ta .. .

“ ¡E ra u n m u c h a c h o eb rio , con su to d o y su n a d a !" Era un m uchacho ebrio: Alien c fS a n J u a n o c u a lq u ie ra de é s to s —m uch ach os q u e huyen de los re fle c to re s de la re d a d a : "... de e s ta tu ra e n tre m ed ian a y peq u eñ a; el ro s tro

“ de c o lo r trig u eñ o ; flaco, p e ro b ien p ro p o rc io n a d o " & lib re s com o son lib re s los vuelos de la im agin ación je a n s a frica n lo o k s el

(18)

a m o r com o u n sueño con a n fe tam in as Odile o F re d eric o H élene o M arian n e o

N an nerl u n a trib u e rra n te en las a u to p ista s

M A C H U P I C C H U flu jo de m ag n etism o : Ah, u n coño tem b lo ro so in s ta n te de la lengua inm óvil pálidos los m ú sc u lo s elásticos

¡Oh lla m a de a m o r viva m is m aires ¿ e b rio s o villanos? no pued o

d efin ir el ocio creador: yo fui el ex p ulsado &

eso b a sta : ¿ p o r qué ha de h acerse lo ya hecho?

la belleza no e n g ra sa las carn es de n ad ie / exige delicadeza el c a m in a r con u n a vulva e n tre los d edos serp ien tes & m edianoche: p a la b ra de U ngará.

(19)

1 .4. & n a d ie jam á s fue a c aric ia d o com o yo soy a c aric ia d o a h o ra e n tre el ojo del olm o & el lecho de N a n n e rl

C anciones del a lm a en la ín tim a co m un icación de a m o r con Dios.

O pus I I I (LLAMA DE AMOR VIVA, 1): el v enerable sab o reó su p a is a je pred ilecto del p a ra íso & d ijo “ ¡Oh llam a de a m o r viva ¡Oh N a n n e rl de o jo s fre sc a q u e tie rn am e n te h ie re s & dulcem en te in q u ie ta

de m i alm a en el m á s p ro fu n d o cen tro ! de tu lécho e n el m ás rico espasm o!

Pues ya no eres esq u iv a , p o r eso te m e quedas, a c a b a ya siq u ieres, h a s algo ya siq u ie ra ,

ro m p e la tela d e ste dulce encu entro /* Toca el la ú d p o r este d u ro c u erp o .

“ ¡Oh m an o b lan d a! ¡Oh toq u e delicado,

que a vida e te rn a sab e!" & a c a n d o r tan delicado te asem ejas

com o to q u e fresco de tu s labios so b re la flo r de m i p. e n c a rn a d a y d u ra . ¡Oh dulce N annei* de pechos

acariciad o s co m o lu n a o noche o b rasas! & dulce N an nerl g iró sus ojos

u n a vez m ás giró sus m uslos & e sa leve esp alda su ave com o

a lm e n d ra en flo r: dulce p ra d e ra d o n d e p a sta n León & Buey: el

e s ta d o de excepción.

25

(20)

m i c aricia q u ed ó e sta m p a d a en m árm ol ro sa / u n a h isto ria

so b re la h isto ria de su cu tis: o ut-h isto ry

d ijim o s no & giró len ta m e n te h acia la p resen cia de se rp ie n te in o p e ra n te p a la b ra d e te n id a so b re la p a la b ra de la noche

O rfeo h a de d o rm ir com o se d u e rm e m i g ran lanza ro ca & g ran ito en H im eneo o en m eneo de los m uslos e n tre los m uslos flu o rescen tes:

a q u e sta N an n erl

& su c a ricia que no n o m b ra n las E stad ístic as del año.

(21)

f

I. 5. Aquí he d esb ro z a d o tu so n risa

& d o rm í aq u í b a jo el p erfu m e del ja z m ín m es de la m o ra : desplacé

m i lengua so b re u n a e sta n c ia de lo in m an en te C anciones e n tre el a lm a y el E spo so .

O pus II (CANTICO ESPIRITU AL, e sp o so , 1): "¿A d ó n d e te esco n diste,

A m ado, y m e d e ja s te con g em id o ?1'

Allí, lin d u ra, allí he p erm an ecid o com o a rd illa e n tre ra m a & ram a m ecid o

c o m o u n pino b a jo el viento. ''C om o el ciervo h u iste , h ab ién d o m e h e rid o ; salí tr a s ti clam an d o , y e ra s id o /' Y e ra ido

en v erd ad : u n a m asa de o jo s idos. E ra u n loco e n c a rn a d o en su in ta n g ib ilid a d

u n a p a ra n o id e — el g u ita rre ro de. Y sin em bargo, S e ñ o ra , ¿dónde creyó vos

q u e e sta b a yo? E spo sa, 3: "B u scan d o m is a m o re s,

iré p o r esto s b o sq u e s y rib e ras, ni co jeré las flo res,

ni tem eré las fie ras, y p a s a ré los fu ertes y fro n te ra s ."

27

(22)

E ra n las 12 cu a n d o las 12 d ab an a m i oído & tod o s los c u e rd o s ron ro n ron

esos cu erd os ro n c a b a n m ás fu erte que un cam ión con carga p e sad a & N ann erl can can can

ya e sta b a e s ta N annerl ca n can can

c a n ta n d o canción c a n ta n d o c an ció n N ann erl era mi lib e rta d de ro d a r en la esfera

im p recisa del alm a & volvíam os a c a m in a r m uy ju n to s al a lb a volvíam os a r o d a r com o un sol q u e se esfu m a en

el su e ñ o com o u n a canción y u n fósforo a rd ie n d o .

(23)

1 .6. 3 a.m .: h ubim os de e s tre lla r n u e s tra m ochila s o b re aq u este p é ta lo p a rd o de la h o ra

C anciones del a lm a q u e se goza de h a b e r llegado al a lto e sta d o de la perfecció n , que e s la u n ió n con Dios, p o r el cam ino de la n egación e sp iritu a l.

O pus I (NOCHE OSCURA, 1): los c u e rp o s se ju n ta ro n com o un trazo ta n p rec iso u n a p in tu ra un ritm o y la d istrib u c ió n p e rfe c ta fo rm a lid ad exacta: la ecuación

& la belleza: y u n c o lo r com o de lila a rra n c a d a del crepúsculo: " E n u n a noche o s c u ra / con an sia s de am o res in flam ad a,

¡Oh d ich o sa ventura! salí sin ser n o tad a , / e sta n d o ya m i c a sa sosegada." ¡Oh! de am o res voy d ich oso y e n tre am o re s tú —m i dulce h u rí

ta n dulcem en te llegan tu s cab ello s c u b ie rto s de rocío: ecu ació n de la belleza:

ni c a sta ni p u ra ni b lin d a d a : o tr a es la a rm o n ía com o o tro s son los dioses de su m ente

el a m a n te m en o s c a sto m en o s p u ro n o conoce p u reza ni c a stid ad

m ayor que. el no s e r c a sto ni se r p u ro . 29

(24)

I. 7. E S P A C I O D E L U Z : c u a d ro de la in te m p o ra lid a d U R M T 0 N A N N E R L : U N A A I A D B L A D A R A M T 0 L A D A N • 0 A R A R I 0 A D A S M M A 0 D A N 0 0 A R I 0 A T N R M A 0 N 1 I A R I 0 P O R A N 0 M T 0 E L P E S O N F J B A R I 0 D E U N A O E E M T 0 G O R R I O N N M T B L I 0 A A E E L A 0 D G D N N S B L E A 0 E M U A E L Z A 0 A L Q A T A 0 A A R E M 0 M I C V R 0 V O 0 0 C D E A S E R 0 R A O D O B L A D A P O R E L P E S O D E U N N U E D O S E P L E R O P A D A L B O D O L L E B N O I R R O G E D E R B M A T S E R O M A L E D ( A ) S E N O Z A R O C S O L

(25)

J. 8. & Alien se fue com o (se fu ero n ) to d os:

Telém aco & to d o s / p a rtie ro n tra s la. N an n erl volvió a p o s a r an te m i cám ara:

C O Ñ O S I L V E S T R E O R Q U I D E A & L U Z im agen lánguida b a jo el ciprés P an d o ra m e a p la s ta c o n tra su languidez & T ann h áuser a ú n la c o n te m p la en la noche

la arg a / a m en en / tee: m es de a m o r / m es de im plosión: Ju a n de la*Cruz Yu tao k ’o: p a ra v e n ir a sa b erlo todo,

n o q u i e r o s a b e r algo en n a d a

p a ra venir do n d e tú e stá s debo e s ta r d o n d e yo estoy a sí es c om o ha de tra n s m u ta rs e la p a la b ra : sin o tra

luz & guía, sino la que en el co razó n ard ía.

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(27)

LECTURA AUNQUE RADIAL ALEGORICA DE NORMAN O. BROWN

(cf. El cuerpo del am or)

II. I. Cannabis Indica: una estudiante posa ante Velázquez C u a lq u ie r c a n tid ad de h e rm o su ra p u d e h a lla r en este

vuelo.

2 o jo s a b rién d o se com o 2 m uslos b a jo la b a ta tra s p a re n te ( 2 x 2 ) : y la doncella del poem a: tan delg ada / tan suave tan de tan (fre sc a ) h e rm o sa m e n te in cie rta o el asom bro y la so n risa c a p ta d a p o r el lente de algún p in to r

re n a c e n tista

a m edio día: e n tre las 12 & los cam p o s de am ap ola — e n tre la luz

los flo rip o n d io s: ella ven ía o iba h acia la fu en te • venía con la m ira d a in q u ie ta y la blusa in fla d a b a jo este ciclo

de h o jas frescas:

n ad ie la m ira b a p o rq u e nadie aq u í p u d o d a rse cu e n ta de su paseo p o r el m u ndo

n in g u n a profecía la e sp era b a (los Cantares n o h ab lan del a m o r b a jo los tra ile rs ) y ningún p e rió d ico lanzó la

n o tic ia al teletip o:

la ceguera rein ab a en las visiones de los h o m b re s del país (p a ís de ciegos y la v ista o scu ra / p a ís de so rd o s:

n o hay raz ó n ) ♦

ella d o rm ía sob re las y e rb a s de m i r e tin a

y sus m uslos o lían com o una p ra d e ra de a n fe tam in as . (2 x 2 ): 2 o jo s p o sad os com o 2 m u slo s e n tre sus m uslos

la so n risa / el fó sfo ro / las lilas:

el b o degón se fizo.

II.1.2. Una estudiante = Nannerl (objeto erótico prim ario del Aedo).

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Aedo = tú/yo/él (la cualidad personal singular que el lector no-baudelariano/no-eliotiano quiera darle, ¿sí?). Aedo = también es el lector, lo repito.

Cannabis Sativa: refiere la distorsión visual del objeto me­ diante una lente que no es externa sino química, mezclándose, adentro, entre los pastos oscuros de la memoria. Ella (la lente convexa y/o también el objeto erótico = transmutación de Nan- nerl en panículos alquímicas del alma) es fotografiada desde án­ gulos obtusos por Velásquez oblicuamente capturada entre una multitud ella cuyo rostro ha sido diseñado con retoques cosme- tológicos a lo Twiggy. Velásquez = Aedo o el Velásquez cifrado por Foucault. Un prim er plano logrado frente a un pecho me­ dio escurrido de la blusa o esta lindura de m ujer escojida in­ clinó su cuerpo hacia adelante, muslos delgados & piernas largas, terciopelo rosado entre los muslos, su juntura que lamo, rodillas levemente dobladas —& brazos estirados (sus) se apoyan contra el borde redondo de una butaca rojo granate aterciopelado formando con su cuerpo un ángulo entre recto & agudo, mirando hacia ade­ lante a los ojos del pintor, a sus pinceles o a la cámara, pero con ojos (ella) levemente entornados para arriba: la bolsa blanquísima de la pupila recorrida por finísimas mallas cobre púrpura, inyec­ tados, m ira adelante a los ojos del Aedo (reflejado en un enorme espejo cóncavo con retorcidos marcos en pastel de oro —solo eso ella puede ver) porque Aedo cabalga sobre sus nalgas, la espada en punta haciéndola sangrar, gemidos, cosas así. & Aedo la unta suavemente de una pom ada que la publicidad (periódicos) asegura infalible contra las flores almorránicas. El no enfoca la bolsa de los ojos sino las bolsas de los pechos (duros, pequeños, dulces, opalescentemente insinuados) / la yerba actúa sobre los dos: pin­ tor & partenaire, drogados, arrechos, cuerpos enlazados a través de la función social de cada uno (fotógrafo/modelo) trabajando como una pirinola girando (los dos: fuerza im pulsora/pirinola) sobre el espacio intraducibie de la tropología incandescente:

Dulce m áquina en flor arrojando serpientes doradas sobre mi sueño te veo pantera de ojos violetas que he vaciado con un trozo de lata

tu pubis oscuro como el oscuro m ar de tu cuerpo gotas de luz hendiendo la noche

& colocar mi arm onía contra la sal de tus labios ángel que brota entre lagos de azufre

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& mis labios se adhieren a tu llaga sexual hermoso reptil engullendo ferozmente mi cuerpo — & un sonido de flauta guía el místico arrebato de faunos montando motocicletas

que vuelan degollando difusas cucardas te quiero te dije al oído

desatando el horror de vivir o m orir

tu dulce cuerpo dormido sobre un pétalo oscuro.

II.1.3. La imagen (2 x 2) prolonga (o m ejor : prologa / un pre­ ludio) el último m ovim iento: S íntesis-IV , del presente texto / cuando dice : “2 ojos abriéndose como un muslo bajo la bata transparente", no habla metafóricamente o lo hace a pesar de eso —su asunto es la relación turbiam ente matemática de los signos: 3er. espacio abierto bajo el símbolo, ni la doncella, ni el am ante, ni el pintor (o eso es la convención a que el Aedo se ve sometido por ahora / su sueño: escritura puramente caligrá­ fica, caligrafía psicòtica, dibujos inflorescentes de la vulva —por­ que soy un vaginófago, todo lo que signifique contacto en la rela­ ción Boca/Culo) : un cuerpo de luz —& sin embargo ni “un”, ni "cuerpo", ni "de", ni "luz", sino el invisible fluido que se desliza como un tigre sigilosamente fluye deslizándose entre los corpus dispersos de la página, sin tocar a ninguno, pero religándolos con algo de por sí indecible (cf. Dante) : el espesor de una transpa­ rencia, la fragilidad de una multitud. Se quiere decir que la ima­ gen ( 2 x 2 ) (también : "2 ojos posados como 2 muslos entre sus m uslos”) es una señal interm itente pero fija & transparente del concepto 2 / & la imagen (2 x 2) indica una fisión que puede ser fugaz o no entre dos signos-tipo (en este caso : "ojos" = 2, & 2 = "muslos" / así : 2 x 2 = ojos (del) muslo, quedando el lector en libertad de construir el verso —y el poema— a su imagen y semejanza : la presencia divina el lector mismo, su posibilidad de ser Dios o Satán / el Aedo lo construyó así —dándole una tin­ tura particular— : "2 ojos abriéndose como 2 muslos bajo la bata transparente", ergo : "2 ojos posados como ^ muslos entre sus muslos"), los dos signos-tipo se insertan (ensartan) en una cópula analógica hasta que brote otra significancia —o resolución que es una negación, y eso es también una demostración de lo preca­ rio del azar (Oh! Mallarmé). Sobre la ecuación del (2 x 2), el lector debe ensamblar su confección textual m etafòrica/m etoni­ mica, si lo quisiera como es su deber (esquizofrenizar su visuali- zación de lo real) según los signos que se le entregan en Síntesis IV : esa posibilidad concreta de ejercer la extrema libertad de su imaginación, también la imaginación extrem a de su libertad.

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JI. 2. E S P A C I O D E L U Z : ap licació n de K andinsky. A: S obre el punto.

E jja ij

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I I .2.1 Indica al objeto visto verticalmente desde arriba (en vuelo), o al objeto visto arriba perpendicularm ente desde abajo —un pun­ to que se aleja en la pam pa helada de tu sueño, o cada vez más cerca (no lo sabes: hom bre/andrógino/m ujer/herm afrodita): un cero embudo, un aro, una argolla, un 0 - 0 (anteojo), un 0 ( j ) 0 / la ¡Oh! pues de una sorprendida boca carnosa abriéndose a lo Marylin, también la O un sexo latiendo maníacamente bajo el cal- zoncito ajustado, o la O un ano circunvalado de violetas, la forma tumescente de tus pechos, tus ojos abiertos, el hoyuelo cargado de luz de tu ombligo :

/figuras que yo fui transcribiendo con un lápiz de labios so­ bre el tam bor de tu vientre en la demencia de nuestras noches en blanco

/en tre el espacio impreciso de la tropología angustiosa lla­ meando como el rabiar heladísimo de quien sonámbulo no puede contener su deseo de copular con la 3 veces divorciada pálida y llorosa en un lecho de harapos hasta romper los somieres

/& soñando contem plar largamente el rubor destrozado de un cuerpo desnudo en un p araje sangriento

/de un festín con muchachas de senos hermosos drogadas y leprosas hablando de un lugar llamado PAX

/u n lugar muy oscuro y pesado como la boca de un tigre en­ gulléndose un muslo al que le cuelgan las venas doradas las a rti­ culaciones violetas mezclados a los hilos amarillos de una trusa /m anchada en su p úrpura con gotas del vidrio precioso ad­ heridos a la lepra del coito en un cáliz tallado en calavera de mono

/sobre la tibieza de un vientre latiendo como un corazón agitado flotando en un frasco de alcohol disolvente

/en tre pedazos de niebla ahogándonos en un mar mentolado con begonias que huelen a esperm a podrido amasado al sudor de los pubis

/& glorias rosadas en la densidad de un vacío que nos ten- sionaba a la nota afinada de un piano de cola con una áspid sa­ cando la lengua entre las teclas de mármol

/ra ta s rosadas de ojos esm eralda como el barniz de una ba­ ñera conteniendo el alegre chapuceo de un cuerpo que se hace el am or

/sin la debida com postura enjabonado al verde salivazo de una salamanqueja cuya lengua expurga los bichos de un sexo latiendo maníacamente bajo el calzoncito ajustado:

/chirim achas (orden hem ípteros) de costra rocosa engorda­ das con incesantes raciones de sangre,

/largas ninfas anofeles (o. dípteros) incubándose en las fer­ mentaciones mentruales de las máquinas vírgenes,

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/escolopendras gigantes (phylum a rtro p o s-o . clase quilópodos) marchan erguidas hacia las trompas de Falopio,

/blandas sérpulas (ph. anélidos - o. politiquetos) construyen laberintos sobre los suaves labios internos del embudo absor- viendo el moco seminal,

/culebreantes sanguijuelas (ph. a. clase hirudineos) con la hinchada ventosa chupando restos de libido liquefactado,

/oscuras lombrices de tierra (ph.a. - c. escifozoarios) de piel escoriada bogando en el cauce enmielado,

/desm esuradas amebas (ph. protozoarios - o. ameboides) con hipodérmicas erectas inyectando gotas luminoscentes sobre las olas oscuras,

/helechos de trypanosoma gambiense (ph. p - c. flagelados) floreando en sueños que se hunden bajo los arcanos obsesivos de la divinidad incontinente,

/paranoicos paramecios (ph. p. - c. diados) carcomiendo los dulces membranosos pólipos del placer,

/inmensísimas hordas bajo el comando del arador de la sarna (c. arácnidos - o. ácaros) asolan los radiantes jardines exteriores pubianos,

/garrapatas (c.a. - o.a) agrietan la fría piedra del cuello uterino,

/circunspectos alacranes (c.a. - c. escorpiónidos) mueven len­ tam ente sus finos quelípseros esperando el instante supremo,

/la araña plateada de los jardines (c.a. - o. escorpiónidos) tejiendo su maravilloso tapiz persa entre los enm arañados mon­ tes del goce,

/trib u s de tarántulas (c.a. - a.o.) se lanzan a través de la noche en busca de la carne retórica a la que se quiere inocular el goce escatológico de un veneno dulcísimo,

/la disposición de un manojo de luciérnagas (c. insectos - o. coleópteros) en una arquitectura convexa asegura una ilumina­ ción continuada al conducto lustroso,

/una arlequín (c.i. - o.c.) con vestimentas de alegre com parsa enciende su antena captando la señal compulsiva llegada por un sistema eléctrico instalado bajo la superficie de las mucosas,

/la mariposa de asclepias (c.i. - o. lepidópteros) depositando una oruga tan suave como un beso fugaz en la noche,

/u n a red invisible tejida por hormigueantes ladillas (c.i. - o. anopluros) formando una costra de plata en tom o del límite donde empiezan las zonas ultrasensibles del desfallecimiento femenino,

/sapos (c.a. - o. anururos) que sacan la cabeza curiosísimos por entre la estrecha abertura sinfónica jazzística,

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pacientemente entre tinieblas que bajan de los ovarios:

/son los bichos el am or pasiones oscuras la risotada que te­ mes (yo diciendo: “si tú eres del todo cuerdo; te falta de talento justam ente lo que yo tengo de locura" cf. Timón de Atenas, Act. II, esc. 2, Shakespeare)

/radian tes deseos tu vida latente el festín de la rabia el festín de tu cuerpo el festín de tu concha

/el am or deslumbrante tu cuerpo en mi sueño tu sueño en los m ares mi sueño en tu m ar el m ar de tu cuerpo el rum or de la lluvia

/la flor de tus labios (Charo) manchados en rouge o tus la­ bios hediendo a licor el sabor de tu cuerpo (Irm a) a medianoche en una azotea

/o tus senos profundos (Elsi) entre m ariposas borrachas las flores brotando en tus ojos callados (Sonja)

/te dije Je t ’aime (Anniek) entre una m ultitud de muchachas tu cam inar elegante tus brazos rodeando mi cuello (Cynthia)

/rep artías volantes secretos oscuros palabras palabras pala­ bras (M aritza) o soñabas con el amor apacible (Ruth) tus manos cojiendo para siempre las m anijas de un colectivo

/u n llanto aplastado por una multitud caminando de prisa cantabas de noche (Cira) frente al m ar desplegando su juego de naipes a tus pies

/o tu cuerpo dorado (Marianne) durmiendo desnuda en un lecho con drogadictos hambrientos un sueño rodando en la plas­ ticidad del crepúsculo

/tu s cabellos espesos tu mirada estallando (Lita) en partículas tristes tus amplias caderas (Margarita) rodando entre los par­ ques de inteligencia salvaje

/el farol en la niebla los ojos miran cosas que nadie ve las pesadillas eléctricas la opacidad del recuerdo

/tu s hombros que m uerdo tus piernas m etidas entre mis piernas mis dedos perdidos en tus cabellos acariciándote el cráneo nadie comprende

/Miles Davis en la grabadora mis dedos crujiendo llevando el compás de tus caderas en growlling ondulando ^ a jo mi cuerpo

/todo era lindo el sabor de tu vientre - &

mi lengua escarbando impetuosamente serena encima de un plástico brote de cartuchos y azucenas

entre coágulos de luz deslum brando

en el tostado sabor del espasmo temblor de una m uchacha al sentir una mano posándose como un cervatillo dorado te lame

la fresca juntura del muslo olor de cerezos

mi rostro dormido sobre esa leve hinchazón donde brotan dispersos los dulces cabellos del pubis.

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II. 3. Con una flo r rom ánica —ella sigue posando ante Velásquez

Voy a e sc rib ir algo q u e tú p u e d a s g u a rd a r b a jo tu alm o h ad a así *

com o a veces g u a rd a s m i ro s tro en cim a de tu vien tre —d u lce N a n n e rl

algo de ta n p a re c id o a tí cu an d o la noche no es m ás bulliciosa

que tu c u e rp o e n tre los pino s sin h o ja s de la u rb e o c ie rta doncella

e stirá n d o se com o el leve ru m o r de las a b e ja s / los g o rrio n e s o el len gu aje / y los jaz m in e s de tu pelo: tan delgad a / tan

suave

tan de tan (fre sc a ) h e rm o sa m e n te in cie rta

ella d o rm íase co n ta n * de tan dulce fre s c o r m uy d u lcem en te com o d o rm ía se

la-hurí-ta

en el can tab ile de P u rcell

a m ed ian o ch e e n tre la p alidez de lu n a y e sta s sá b an a s de se d a e sta m p a d a en flo r ro m á n tic a

II. 3.1. De cómo un cierto instante del lance del cortés am or, los dos sobre la espesa alfom bra de la sala, desnudos, como dos gatos a cuatro patas, uno frente al otro, mirándose a los ojos gimen, ronronean, fieros com batientes que estudian el campo de batalla. Campos de batalla: en lo alto no cuelga un sol azulado sino la her­ mosa araña de cristal que los alumbra, las colinas que habrán de guardarlos del enemigo no son imágenes de acrílico sino sofás, puffs, sillones de terciopelo, no crecen yerbas amarillas en el campo sino flores de loza sobre la mesa, no es violento el viento sino suave el aire acondicionado que los envuelve, no habrán cargas

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de caballería sino cargas de infantería: cuerpo a cuerpo es la ley de la batalla, espadas sangrantes y escudos imantados son objetos convertidos en sujetos, no habrá belleza sino patencia, no existen gradaciones militares sino soldados ejerciendo un re­ conocimiento de su campo, las armas quím icas (expansionado- ras de la conciencia) serán usadas, el choque frontal de los ejér­ citos será llamado Coitus —que (aunque antes habrán algunas escaramuzas) será recodificado en “Síndrome del orgasmo". Música de fondo: una mezcla a todo full de fragmentos de Purcell, Novena Sinfoníá, canciones amorosas de Marie-Claire Pichaud, Cagc, Ellington, Stockhausen, música barroca, Boulez, Joan Baez, Piaf, Simón & Garfunkel, Coleman, "ansiedad" por Nat King Colé, Bob Dylan, Bach, Chavela Vargas, Tchaikovsky, María Bethania, etc.

11.3.2 No que ciertamente no estén ejerciendo esa develación tan requerida: cuando él traza con la fugacidad del vuelo de su dedo una summa de signos retorcidos encima de su vientre (cf. "figuras que yo fui transcribiendo con un lápiz de labios sobre el tam bor de tu vientre en la demencia de nuestras noches en blan co "): los 2 riéndose contentamente, el gozo, el arrebato (un desplomarse del vuelo que los sostiene, un vacío cargado por el sentido clausurado —pero descubierto como están los cuerpos al deslizarse bajo el lecho: lindo silencio engastado en el ja z m ín ): siendo los 2 un haz de sutilezas con el Tacto : briosas texturas de la piel, músculos elásticos, suavidad en los cabellos, herm osura de un momento que no cesa, contentamente, muy arrebatadam en­ te, riendo, gozosamente: & Nannerl (la Escogida) que hurga len­ tamente / lentamente hurga & hurgando lentam ente en len / lenta­ mente hurgando en el asombro: el reasimiento desasido / hurgan­ do en el asombro / fiestas del cuerpo estallan en la urbe / lenta­ mente hurga & hurgando lentamente en len / no hay más gozo que el ver transm utarse en flor el aliento de unos labios al acer­ carse al otro / lentamente hurgando en el asom bro / trom petas de triunfo resuenan con aires fantásticos en el apartam ento / len­ tamente hurgando en el asombro / los autos velozmente m archan en retroceso por avenidas de neón / lentamente hurga & hurgando lentamente en len / los teléfonos anuncian una prim avera perm a­ nente / lentamente hurgando en el asombro / m ares de cerveza en las tabernas celebran la destrucción de las ideologías / lenta­ mente hurgando en el asombro //años del éxodo a llanuras con frescos manantiales / lentamente hurga & hurgando lentamente en len / las fábricas no producen más objetos de consumo sino orgasmos (orgones) azulados / lentamente hurgando en el asom­ bro/em igración hacia bosques perdidos en lo más profundo del

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inconciente / lentamente hurgando en el a so m b ro /la s ciudades no son más un campo de concentración con horarios fijos / lenta­ mente hurga & hurgando lentamente en len / inmensas flores tran s­ parentes brotan de las paredes de los edificios / lentamente hur­ gando en el asombro / palabras como “castidad", “matrim onio", “moral", “dinero", “trabajo", “decencia", “familia", “honor", em­ piezan a borrarse del léxico de los pueblos, y otras empiezan a revalorizarse / lentam ente hurgando en el asombro / las fronteras han desaparecido y no hay policía de tránsito / lentamente hurga & hurgando lentam ente en le n /e n vez de claxon se tocan melo­ días barrocas / lentamente hurgando en el asombro / nadie será perseguido si no es p ara prodigarle con olas de caricias / lentam en­ te hurgando en el asom bro / no hay “autoridad" sino herm andad / lentamente hurga & hurgando lentamente en len / los obreros han tomado el control de sus propias fábricas y no reciben órdenes de nadie / lentamente hurgando en el asombro / no producen los obre­ ros sino bellos sueños que todos aplican a sus comunas / lentam ente hurgando en el asom bro / los semáforos dejaron de funcionar hace mucho tiempo / lentamente hurga & hurgando lentam ente en le n /e n los aeropuertos aterrizan naves venusinas con m ujeres de linda piel verdosa y los ojos amarillos / lentamente hurgando en el aso m b ro /n o hay una lengua oficial sino una inmensidad de idiolectos / lentam ente hurgando en el asombro / es feliz aquel que deja ser feliz a otro / lentamente hurga & hurgando lentam en­ te en len / la palabra “orgía" es el máximo valor de la com una / lentamente hurgando en el asombro / no existe otra economía que no conduzca al orgasmo / lentamente hurgando en el asom ­ bro / un cuerpo no es bello si no ha renunciado al trabajo / lenta­ mente hurga & hurgando lentamente en len / alcanzar un cuerpo de mayor capacidad orgástica es el supremo fin de los habitantes armónicos / lentam ente hurgando en el asombro / alcanzar un cuerpo de mayor capacidad orgástica tienen por objeto los habi­ tantes armónicos / lentam ente hurgando en el asombro = com­ bate sexual, el Tacto se expresa como un escorpión que inocula su jazm ín pegajoso, que inocula, es decir: reactiva los contenidos más substanciosos de la sensibilidad inm anentista, no un cambio de lugar sino el lugar en cambio de la misma.

II. 3.3 Síndrome del orgasmo: & sobre el campo de batalla, des­ pués del combate, no quedará piedra sobre piedra —& donde los cuerpos se acoplaron no volverá a bro tar yerba alguna, es decir: floreros, lámparas, sábaanas, sofás, quedarán totalmente destruidos porque la pasión no existe fuera de sí misma, y no respeta nada, nada, nada.

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II. 4. E S P A C I O D E L U Z : aplicación de Kandinsky. B: S o b re la línea. IB.

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I I .4.1 La imagen en cuña: dos rectas coincidiendo en un punto tal como L /& tal vez se continúa opuestamente (formación de ángulos opuestos) (opuestos por el vértice) : desde un espacio total (concepto abstracto) (¿lo inexistente alienado?: lectura de Politzer por Althusser) parten las proyecciones radiales hacia el punto de convergencia —dos imágenes opuestas (& las mismas) separadas por un m ar en calma (horizonte) : cielo/tierra, aden­ tro/afuera, perpectividad/lateralidad = m ateria/antim ateria, los dos orígenes (N /N ’) pulsando en su propio espacio (singular) (espacio = doce sonidos, cf. Kandinsky, cf. Schónbcrg) / N = negación, N’ = negación, contestándose: imagen / espejo (N = Narciso), negación de la negación, negro sobre neegro sobre negro, blanco sobre blanco sobre blanco, el sol en tus ojos, los ojos del sol, el sol de los ojos calcinando introyectadam ente la piel de tu (mi) sueño, no llanto, no risa: una emoción allí contenida ju sta­ mente en el límite sin soltarla sin poder reprim irla (ni restrinjir- la) —la relojería detenida en un instante que no es detenible, no es detenible, no es detenible, fijado a eso te respondo como una corola con forma de hombre, cien flores sobre mi m ente, y no poder decir sí, no poder decir no, la vida se me quiebra entre los dedos (la incapacidad de sostener una copa de champagne alzada celebrando sabe Dios qué cosa) —digo NannerI & no he pronunciado sino un bloque de sonidos girando en una órb ita ina­ sible, te me quiebras o me quiebro: sonidos cuyo sentido son tarántulas que rotan en tom o de mi phallus, evitar la castración, no me castres, no mutiles mi poder no te comas mi ciítoris exter­ no, jOh! no prosigas, no, no me (lo) destrozes (& el sudor en su frente, el pulso agitado, los labios resecos, escalofrío en su piel: esa prim era persona masculina del texto tiembla en su lecho, víc­ tima de un fantasm a que lo visita cíclicamente los días impares del verano siempre a las 4 a.m.), no, no, noooooü! (& hace intentos por disolverse en un llanto pero ese llanto no se produce —gargan­ ta de afásico que no produce sino ronquidos desesperados, Oh lector se te invita a recrearte en ese espectáculo, llorando ese tipo ¿no dan ganas de reírse? / phallus que traza un ideograma en tu rostro —& es indescifrable esa imagen que ocultas (tú, Aedo, tú) soñando: un animal unicornio descascarándose infinita­ mente en las gradas de piedra sumergidas en un pantano lumi- noscente, y no llegas al final (no puedes llegar al final a la inter­ pretación intangible), tampoco le encuentras un por qué (el sen­ tido no puedes hallarlo tampoco tiene un sentido) —& no sé si NannerI es la proyección gráfica del "yo” (o del *'no-yo” eso que es infotografiable), o si al depositar mis labios sobre sus labios ¿estaré depositando mis labios sobre un espejo profundo devol­ viéndome una imagen distorsionada de mí? ¿estoy alucinando una sombra que se desprende de mi cuerpo al situarse la luz casi

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to-r

cando el dorado horizonte del m ar opuestamente a la forma alar­ gada —culebra que mis ojos captan amando ese fantasma? —solo sé que eres tú (Nannerl o lo que sea), mi am or te lo arrojo como una bofetada en el rostro, como una bofetada en el rostro, como una bofetada en el rostro, mi peso te aplasta con una pura dulzura en las sábanas mojadas de ácido sulfúrico, torturándote (brutal­ mente) con infinita ternura, la emoción de poseer un cuerpo cuyo amor significa liquidación de ese cuerpo, el encanto de reventar el violeta ovalado (tus ojos) con un finísimo alfiler de platino, ha­ cer de tu cuerpo <mi objeto de am or) un objeto de suplicio —& no saber quién tortura a quién, gozar del suplicio en su estado vir­ tual, puro, incontaminado, tu cuerpo se me disuelve en espuma, lo toco y no toco sino las escamas podridas de un cuerpo que tu mente abandonó al momento de recibir el prim er beso, en la pri­ mera conciencia, la prim era sangre, la prim era masturbación, el prim er vahído entre aguas de azahar ante los ojos tímidamente puestos en ti por el muchacho del piso de al frente, en el prim er encuentro con una realidad situada en el intram uro de tu disper­ so exterior, no pronucics mi nombre, porque te llagarás los labios, mi nombre es el tuyo uno que solo aquellos que pueden leer en los ojos del sexo conocen, vulva me llamo, falo me llamo, silencio me llamo / & tus párpados se doblan cerrándose hacia arriba, be­ lleza te lamas: vuelo turbio que se desliza concéntricamente enci­ ma de tus cabellos, tu cuerpo lo tengo cifrado como una.oscura fórmula alquímica que al resolverse en el texto (cf. Dibuxo, Sín­ tesis IV, B. Sobre la línea. IA., &c.) irá a complicar mis relaciones fortuitas con la ambivalencia del ser —& por esa ambivalencia mi enfoque es difícil porque no puedo ya intuir claramente nada a no ser que esa nada sea la claridad de la nada, o la claridad no es la nada (ni nada) sino la nada sin claridad de la nada, sino la cla­ ridad sin nada de la claridad, no claridad, no nada: poesía no dice nada / tal vez estás hablando (¡Oh! am ada) a través de mi voz & no me doy cuenta, mis cuerdas vocales vibran ante la deslum bran­ te visión que es tu cuerpo desnudo/femergiendo de un entram aje de veranos que arden silenciosamente en la noche, & de eso es el m atorral de tu pubis abierto lo que aniquila mi conciencia de ser, tu pubis abierto destroza la noción de ser yf> quien te ama, locura es la flor de tu cuerpo, o tu virginidad llena de una flora matemática y extraña, tu concha latiendo latiendo latiendo en mis manos, tu concha tu concha perfumando mi cuerpo, tu flor que me piensa en la cópula (no hay otro modo de pensar la existencia) —& así me gobiernas, me entregas tu cuerpo & mi lengua dispara estructuras verbales, mi lengua se une a tu lengua coincidiendo en un punto tal como L, preciosa, te digo al oído,

siento que no tiene sentido no permanecer dorm itando en el calor de tu cuerpo.

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un cielo empapelado con imágenes de ángeles tocando las trom ­ petas de la desrcalización. Una chaqueta de terciopelo verde oli­ vo. El suave deslizar felino de unos botines aperillados, un aire de suave contorneo en las caderas: haces de luz negra lo cruzan yuxtapuestamente —y donde sus botines se han posado vuelven a brotar las violetas: el taconeo se mezcla, monocordc, con las pisadas de las parejas que bailan, y estas con el sonido de la or­ questa ya lejana, en un deseo (inconciente) de no ser m ás los ángeles tocando las trom petas de la desrealización. Una chaqueta de terciopelo verde olivo. Bamboleo nervioso, largo, de las pier­ nas enfundadas en el jeans gastado. El suave deslizar felino de unos botines aperillados, un aire de suave contorneo en las cade­ ras: haces de luz negra lo cruzan yuxtapuestamente —y donde sus botines se han posado vuelven a bro tar las violetas: el taconeo se mezcla, monocorde, con las pisadas de las parejas que bailan, y estas con el sonido de la orquesta ya lejana, en un deseo (in­ conciente) de no ser más los ángeles tocando las trom petas de la desrealización. Un débil farol lanza al espacio su masa ígnea en extinción. Esa luminosidad hace aún más palpable todo este macizo de sombras que lanzan con la levedad de los movimientos de la cortina de semillas rojas unidas en sus extremos por largos hilos que cuelgan de la entrada. Un cuerpo transpone esa m uralla cuyo soporte no es el ajedrez de lozas enceradas sino las argollas de un cielo empapelado con imágenes de ángeles tocando las trom petas de la desrealización. Bamboleo nervioso, largo, de las piernas enfundadas en el jeans gastado. Una chaqueta de tercio­ pelo verde olivo. Nannerl guarda el espejo en su carterita de cuero repujado con dibujos de auquénidos e incas emergiendo de la espuma del lago titikaka m ientras levanta sus párpados, leve­ mente, cansadamente, entregándole el profundo violeta de sus ojos, en una especie de saludo que es su saludo más efusivo. El aire acondicionado de la boite sufre de ambivalencia ham letian^: no semeja ni el prim er día de otoño, ni el último día de verano: el aire acondicionado es el aire neutro de la noche en que los cuerpos habrán de conocerse. La orquesta cruje ya lejana, en el escenario a un costado —pero lejana para ellos. Bailan enlazados por los dedos, lentamente, saboreando el placer de excluirse (en el reducto de ese sótano) de la historia que no es sino la historia de los autos, oficinas, fábricas, ideologías. Un débil farol lanza al espacio su masa ígnea en extinción. Esa luminosidad hace aún más palpable todo este macizo de som bras que danzan con la levedad de los movimientos de la cortina de semillas rojas unidas en sus extremos por largos hilos que cuelgan de la entrada: el taconeo se mezcla, monocorde, con las pisadas de las parejas que bailan, y estas con el sonido de la orquesta ya lejana, en un de­

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seo (inconciente) de no ser más que ángeles tocando las trom ­ petas de la desrealización. Y el farol les revela con su incierta luminosidad un lugar oscuro sobre el costado izquierdo de la mesa. Esa luminosidad hace aún más palpable todo este macizo de som bras que danzan con la levedad de los movimientos de la cortina de semillas rojas unidas en sus extremos por largos hilos que cuelgan de la entrada. Un débil farol lanza al espacio su masa ígnea en extinción. El aire acondicionado de la boite sufre de ambivalencia hamletiana: no semeja ni el prim er día de otoño, ni el últim o día de verano: el aire acondicionado es el aire neutro de la noche en que los cuerpos habrán de conocerse. Un cuerpo transpone esa muralla cuyo soporte no es el ajedrez de lozas en­ ceradas sino las argollas de un ciclo empapelado con imágenes de ángeles tocando las trom petas de la desrealización. Bailan en­ lazados por los dedos, lentamente, saboreando el placer de ex­ cluirse (en el reducto de ese sótano) de la historia que no es sino la historia de los autos, oficinas, fábricas, ideologías: el ta­ coneo se mezcla, monocorde, con las pisadas de las parejas que bailan, y estas con el sonido de la orquesta ya lejana, en un deseo (inconciente) de no ser más que ángeles tocando las trom petas de la desrealización. La orquesta cruje ya lejana, en el escenario a un costado —pero lejana para ellos. Un débil farol lanza al espacio su masa ígnea en extinción: no semeja ni el prim er día de otoño, ni el último día de verano: el aire acondicionado de la boite sufre de ambivalencia hamletiana. Un débil farol lanza al espacio su masa ígnea en extinción: la orquesta cruje ya lejana, en el escenario a un costado —pero lejana para ellos: el taconeo se mezcla, monocorde, con las pisadas de las parejas que bailan, y éstas con el sonido de la orquesta ya lejana, en el escenario a un costado —pero lejana para ellos. Y el farol les revela con su incierta luminosidad un lugar oscuro sobre el costado de la mesa: el aire acondicionado es el aire neutro de la noche en que los cuerpos habrán de conocerse.

I I . 5.2 Mañana a las 7 pm. en el Neptuno, dice. Ella, OK mi

preceptor. ^

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III . 6. E S P A C I O D E L U Z : ap licació n de K an d in sk y B: S obre la línea. IA N N N A A A N N N N A N N E R L E E E R R R L L L

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II. 7. Tan dulcem ente inciertos: Nannerl descubre un paraíso.

E n c e n d ía s u n a luz verde y d o rad a co m o flu jo de p a la b ra s b a jo sá b a n a s de seda e s ta m p a d a en flo r ro m á n ic a y e ra (com o s e r la su p erficie q u ie ta m e n te en * vuelo de la fla m a) esa im p erio sid ad de n u e s tro leve p e n s a r la belleza

y el lu g a r donde e sco ra n las canciones las g u ita rra s / n u e stro s cabellos esp arc id o s en el lecho

A B B A B B B A B A A A B e ra : fue: e ra : fue: e ra : fue: era: fue: e ra : fue: era

u n leve d escen d er a la belleza & la b ellez de a q u e sta se n su a lid a d de n u e s tra m e n te em bellecida

con la m en talid ad de lo sensual.

II. 7.1 Quizá lo más valioso de una copulación no sea la copu­ lación per se: no el fin del acto (aunque la descarga de ener­ gía es fundamental —pero ¿qué es una descarga de energía?: no es el semen la energía, ni el shi, la energía se transm ite por una inmensa red subcutánea, y es mensurable la energía: un fluido vaporizado en sensaciones voluptuosas, una electricidad negra, una carga de láser biológico) sino los medios (gestuales) / ¿Quizá lo m ás valioso de una copulación no sea copulación per se: no el fin del acto sino los medios (gestuales)?: o la copulación per se no es sino un poderoso despliegue de gestualidad, en el campo de batalla / la paciente impaciencia que los conjura en el enredo: una develación (revelación) de la realidad subyacente del Paisaje de la Caricia, del Paisaje del Orgasmo, del Paisaje del Deleite —mi Tacto reptando sobre la cualidad de los cubos infinitos: la her­ mosa colina de un pecho deslumbrado por el sol, un muslo =

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