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HITTISTERCantos del corazón
Reflexiones sobre los Salmos
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Título original:
Songs of the Heart. Reflections on the Psalms
© Twenty-Third Publications, 2012 A Division of Bayard One Montauk Avenue, Suite 200
New London, CT 06320 www.23rdpublications.com
Traducción:
Fermín O. Soto
© Ediciones Mensajero, 2016 Grupo de Comunicación Loyola
C. Padre Lojendio 2 48008 Bilbao – España
Tfno.: +34 944 470 358 / Fax: +34 944 472 630 [email protected] / www.mensajero.com
Diseño de cubierta:
María José Casanova
Edición Digital ISBN: 978-84-271-3814-8
Índice
Portada Créditos Índice
Introducción
Canto 1: CAMINO DE VIDA Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 16
Canto 2: LIDERAZGO Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 112
Canto 3: MISERICORDIA Y JUSTICIA Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 85
Canto 4: ILUMINACIÓN Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 43
Canto 5: INTIMIDAD Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 27
Canto 6: NIÑOS Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 103
Canto 7: PATRIOTISMO Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 47
Canto 8: HOSPITALIDAD Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 68
Canto 9: CONSOLAR Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 23
Canto 10: MADUREZ Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 37
Canto 11: ESTRÉS Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 25
Canto 12: TIEMPO Ideas para el alma
Un relato sapiencial de Theophane el monje Actividad del Salmo 103
Canto 13: RISA
Ideas para el alma
Un relato sapiencial de Anthony de Mello, sj Actividad del Salmo 126
Canto 14: SENCILLEZ Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 73
Canto 15: AUTOACEPTACIÓN Ideas para el alma
Un relato sapiencial de Anthony de Mello, sj Actividad del Salmo 51
Canto 16: TALENTO Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 52
Canto 17: PERDÓN Puntos para el alma Un relato sapiencial Actividad del Salmo 32 Canto 18: COMPROMISO
Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 130
Canto 19: ŠABBAT Ideas para el alma Un relato sapiencial Actividad del Salmo 46
Canto 20: TRADICIÓN Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 19
Canto 21: ORACIÓN Ideas para el alma
Un relato sapiencial de Anthony de Mello, sj Actividad del Salmo 92
Canto 22: GRATITUD Ideas para el alma
Un relato sapiencial chino Actividad del Salmo 105 Canto 23: HUMILDAD
Ideas para el alma
Un relato sapiencial de Theophane el monje Actividad del Salmo 18
Canto 24: NATURALEZA Ideas para el alma
Un relato sapiencial de la tradición oral Actividad del Salmo 89
Canto 25: DAR GRACIAS A DIOS Ideas para el alma
Un relato jasídico Actividad del Salmo 63 Notas
Introducción
E
l secreto para vivir una vida plena y feliz es aprender a cantar cantos nuevos.En realidad, este libro tiene su origen en cantos entonados hace miles de años. Pero realmente no lo sabrás al leerlo, porque sus palabras hablan tan claramente del hoy como de todos los ayeres que nos precedieron. Son los salmos que el mundo judeocristiano ha rezado a diario durante siglos. Y la razón de su relevancia es clara: los salmos son la historia en marcha del alma humana –la tuya y la mía–.
Este libro es un paseo por los salmos escritos por un pueblo pero rezados desde entonces por muchos pueblos diferentes. Dado que tratan de la vida, de lo que significa ser humano, de lo que es debatirse y reír, estar confuso y deprimido, luchar por aceptarse uno mismo y esforzarse por alcanzar la iluminación, hablan de todos nosotros. Lo mejor de todo es que están escritos en un lenguaje universal que nunca pasa de moda, que es siempre nuevo, siempre incisivo. Son los lenguajes de la poesía y el canto.
Hay dos cosas en la vida que lo explican todo sin explicar nada en absoluto: una es la música y la otra es la poesía. Como dijo Aaron Copland, el gran compositor americano: «Se puede expresar todo el problema de forma bastante sencilla preguntando: “¿Tiene la música un sentido?”. Mi respuesta sería: “Sí”. Y “¿Se puede expresar, con el mismo número de palabras, cuál es ese sentido?”. A eso mi respuesta sería: “No”».
En el «sí y no» reside, de hecho, la belleza de ambas. Tanto la música como la poesía acceden al inconsciente y le dan rienda suelta. Tanto la música como la poesía tratan de lo que significa en lo más hondo de nuestras almas ser humanos. Tanto la música como la poesía nos permiten dar nuestro propio significado a la obra y así ampliar el significado y la conciencia de otros. Tanto la música como la poesía son eternamente flexibles: albergan en sí el significado que les damos en cualquier momento del tiempo, así como el significado que nos expresan con palabras eternas.
Los salmos de este libro –todos ellos composiciones poéticas y musicales– tienen también un significado para nosotros. Si es cierto que «la historia de un pueblo se encuentra en sus cantos», como dice George Jelinek, esta historia espiritual de la Casa de Israel es también nuestra historia. Y quizá la historia de todo ser humano vivo en busca del Dios vivo.
Los 150 cantos de alabanza del libro de los Salmos son una amplia visión de conjunto de la vida espiritual que, dicen algunos, expresa prácticamente la gama completa de la fe religiosa de Israel. Son el relato universal de la peregrinación del alma a lo largo de la vida.
El salmista nos canta al corazón y a la mente en un lenguaje que entendemos. Los salmos traen a nuestros oídos poesía que desencadena en nosotros nuevas partículas de esperanza en la presencia del Dios vivo. Aquí mismo. Ahora mismo. Y para nosotros en particular.
El salmista es poeta y figura de sabiduría, baladista e historiador del esfuerzo de los humanos por alcanzar a Dios.
Este libro se propone tender un puente entre las dos culturas, las dos eras, el alma del salmista y la nuestra.
El proceso es simple: pone las palabras del salmista bajo el microscopio de hoy para traer una percepción y una perspectiva nuevas a estos tiempos y desafíos. Después nos toca a nosotros traer al salmo nuestro ser, traer nuestras vidas al microscopio, para entablar el diálogo del alma.
Mi recomendación es que se trate despacio cada segmento. Es importante participar en la conversación, cuestionar la postura del salmista a partir de nuestras propias percepciones, quizá memorizar cada versículo, y sumir así el vinagre de nuestras vidas en la miel de las frases. Luego, dejándoles filtrarse en nuestras venas, podemos comenzar un nuevo canto de alabanza para todas las edades de nuestras vidas en el corazón del mundo y también en el nuestro.
Ojalá este sencillo libro se convierta para ti en un oasis en el tiempo, lejos de las tensiones de un mundo que demanda más atención de la que el alma humana puede prestarle. Ojalá también aprendas de sus poesías y sus cantos a encontrar un nuevo sentido en el corazón de la vida. Y, sobre todo, ojalá hagas tuyos sus cantos.
«Cuando las personas sirven a otras personas,
la vida ya no carece de sentido».
JOHN GA RDNER
C
ANTO1:
CAMINO DE VIDA
«Me enseñarás un camino de vida, me colmarás de gozo en tu presencia».
(Salmo 16)
E
l camino de la vida es un sistema sinuoso. Queremos que sea recto y claro. Muy pocas veces lo es. Se trata de algo que se va desplegando poco a poco mientras la vivimos. Hablamos de «planearla» y «descubrirla», pero es más frecuente descubrir la vida retrospectivamente que con anticipación. La mayor parte de las veces no descubrimos la vida: nos descubre ella a nosotros. La única cuestión es si la reconocemos y aceptamos cuando viene; si le damos y extraemos de ella, tal como es, un sentido.Hoy los psicólogos hablan mucho de «alienación», ese sentimiento de no estar en contacto con el yo; de no saber exactamente qué queremos hacer en la vida o qué sentido tienen para nosotros las cosas mientras corremos de un sitio a otro en busca de algo que nos falta pero no sabemos identificar. Los analistas sociales dicen que la
alienación comenzó a marcarnos, como sociedad, cuando la línea de montaje comenzó a reemplazar al trabajo artesanal. Las personas atornillaban estructuras metálicas, seleccionaban melocotones o cortaban bolsillos para pantalones durante toda su vida, pero sin experimentar nunca la sensación de creatividad que conlleva el «montar un coche», «cultivar un huerto» o «diseñar un traje».
Evidentemente, es cuestión de encontrar «el colmo del gozo en presencia de Dios». Acaso la alienación sea la señal de que, después de todo, la nuestra no es una cultura secular. Tal vez seamos, en realidad, una cultura muy espiritual que sufre por el hecho de que hemos quedado a la deriva, desligados de todos los pilares, y abocados a encontrar por nosotros mismos las cosas que de verdad cuentan en la vida.
Ideas para el alma
• El sentido no procede de lo que hacemos. Procede de lo que somos. Si somos amantes de la belleza, nuestros días estarán llenos de belleza y nosotros también. Si nos comprometemos con la justicia, ella nos impulsará más allá de toda fatiga o fracaso. Si nos dedicamos a construir comunidad humana, encontraremos el sentido en las personas con cuyas vidas entremos en contacto. La vida solo se vuelve gris, apática y triste cuando lo único que nos mueve es nuestro programa diario.
• La vida va deprisa, pero su sentido solo va quedando patente muy poco a poco. El reto es preguntarnos continuamente a nosotros mismos cuál es.
• Logro es lo que hacemos en beneficio propio. El sentido deriva de lo que hacemos en favor de los demás.
Un relato sapiencial de la tradición oral
A dos discípulos que habían llegado a depender de su maestro les preocupaba lo que harían cuando él envejeciera y muriese.
El anciano, notándolo, les hizo acercarse a él y les contó esta historia:
Hubo una vez un estudiante que pasó muchos años junto a su maestro. Cuando este sintió que iba a morir, quiso que incluso su muerte fuera una lección.
Aquella noche, el maestro tomó una antorcha, llamó al estudiante y se internó con él en el bosque. Pronto llegaron a su centro, donde el maestro apagó la antorcha sin dar ninguna explicación.
«¿Qué ocurre?», preguntó el estudiante.
«Se ha apagado la antorcha», contestó el maestro, y siguió andando. «Pero –gritó el estudiante– ¿vas a dejarme aquí, en la oscuridad?».
«No, no te dejaré en la oscuridad –oyó decir a su maestro desde la negrura circundante–. Te dejaré buscando la luz».
Actividad del Salmo 16
Esta semana, haz algo creativo –elaborar un pastel, pintar un cuadro, cortar flores y formar un ramo– que te «colme de gozo».
Salmo 161
¡Protégeme, Dios, que me refugio en ti! Declaro al Señor: Tú eres mi Señor,
no tengo bien fuera de ti.
ellos, en cambio, a los consagrados de la tierra: Son mis príncipes, todo mi afán es por ellos. ¡Multiplican sus penas
los que corren tras dioses extraños. No derramaré sus libaciones de sangre, mis labios no pronunciarán sus nombres. El Señor es la porción de mi lote y de mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado una parcela apacible, es espléndida mi heredad.
Bendigo al Señor que me aconseja,
aun de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón,
siento un gozo entrañable, incluso mi carne habita segura;
pues no entregarás mi vida al Abismo, ni dejarás al fiel tuyo ver la fosa. Me enseñarás un camino de vida,
me colmarás de gozo en tu presencia, de delicias perpetuas a tu diestra.
«Cuestiona la autoridad, pero primero levanta la mano». AUTORDESCONOCIDO
C
ANTO2:
LIDERAZGO
«Dichoso el que respeta al Señor… En las tinieblas brilla, como luz de los rectos,
tierno, clemente y justo… Su frente se levanta con honor».
(Salmo 112)
E
n un siglo que ha producido a Adolf Hitler, Ferdinand Marcos, Nicolae Ceausescu, Terminator y las bandas juveniles, por un lado, y a Martin Luther King, Jr., Dan Berrigan2 y Mahatma Gandhi, por el otro, nos vemos enfrentados a lo que parecen ser conceptos contradictorios de liderazgo. ¿Es la fuerza o es el ejemplo lo que lo define? La consecuencia de esto es que hemos desarrollado ideas muy extrañas sobre lo que significa ser fuerte, eficiente y tener relevancia pública. El liderazgo se ha convertido en un enigma. ¿Hemos de ser seguidores fieles o individuos independientes? ¿Son líderes aquellos en quienes se confía o lo son aquellos a quienes se teme?Estas preguntas son de carácter cultural. En las sociedades muy gregarias es sumamente importante fomentar el individualismo para que la persona no resulte engullida en aras del desarrollo nacional. En esas situaciones, los líderes se convierten en déspotas que
utilizan a la gente en nombre de ideales personales o sociales que tal vez beneficien, o tal vez no, a los individuos cuyas vidas se sacrifican al proyecto. Los faraones construyeron grandiosas pirámides, pero el precio fue un millón de vidas. Los reyes de España reunieron un tesoro nacional con el oro de América, pero el precio fueron poblaciones enteras de nativos americanos.
En las sociedades muy individualistas, como la nuestra, es igual de importante fomentar el sentido de la responsabilidad colectiva para que los intereses privados no usurpen el bien común. Los directivos de empresa que se asignan sueldos millonarios mientras los trabajadores despedidos de clase media pierden su casa por la ejecución de una hipoteca no benefician a la sociedad, aunque la afectan. Las bandas callejeras que aterrorizan vecindarios para ejercer un poder que no les corresponde no influyen en una sociedad: la amenazan. Los familiares que manipulan a su entorno para sus propias necesidades emocionales, sea cual sea el coste para quienes los rodean, tienen el control, pero no son líderes.
Liderazgo es la capacidad de perseguir el mayor bien con independencia de que las demás personas vayan en la misma dirección o no. Es, como dice el salmista, la capacidad de ser una luz en las tinieblas para los rectos. Y a menudo es un papel muy, muy solitario.
Ideas para el alma
• El liderazgo no es una pieza intercambiable que pueda alternarse a voluntad. No hacemos «rotar» a los organistas, los programadores informáticos y los contables. El liderazgo es una habilidad, un don, un carisma. Los grupos que quieren tener éxito, sobrevivir, necesitan un liderazgo. Los grupos que destruyen a sus líderes se destruyen a sí mismos.
• Los verdaderos líderes no se proponen organizar a una multitud. Simplemente toman la dirección correcta, por solitario que sea el camino, y un día descubren que los sigue una multitud.
• Para ser líder no es necesario tener un cargo oficial. Solo se necesita valor, honradez y decir claramente adónde va uno y por qué. Thomas Merton fue un líder espiritual que nunca abandonó su monasterio ni dirigió un retiro. Los Beatles no lideraron un cambio en los estilos musicales enseñando música, sino haciendo algo diferente con ella, sin más. Rosa Parks ya había ido demasiadas veces a la parte trasera del autobús. La pregunta es sencilla: ¿en qué cosas crees pero aún no has hecho nada en relación con ellas? Mientras no respondas a esta pregunta no habrá pruebas de que seas un verdadero líder ni de lo contrario.
Un relato sapiencial de la tradición oral
Un rabino joven dijo a su maestro: «Cuando estudio y cuando me uno a los demás en las grandes fiestas, me siento intensamente iluminado y vivo. Pero en cuanto todo termina, la sensación desaparece: en mi interior se apaga todo».
El rabino anciano contestó: «Es el mismo sentimiento que se da cuando una persona atraviesa el bosque por la noche, cuando la brisa es fresca y la fragancia del aire deliciosa. Si al caminante se le une otro que lleva una linterna, juntos pueden ir seguros y alegres. Pero si llegan a una encrucijada y el que lleva la linterna se separa, el otro debe buscar su camino a tientas, a menos que lleve su propia luz interior».
Actividad del Salmo 112
Haz algo por la justicia, por la paz o por compasión. Conviértete en una «luz en las tinieblas para los rectos».
Salmo 112
Aleluya.
Dichoso el que respeta al Señor y es entusiasta de sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia de los rectos será bendita. En su casa habrá riquezas y abundancia, su justicia se afirma siempre.
En las tinieblas amanece para los rectos el Piadoso y Clemente y Justo.
Dichoso el hombre que se apiada y presta y administra rectamente sus asuntos: porque no vacilará jamás
y será perpetuo el recuerdo del honrado. No temerá las malas noticias;
se siente firme confiado en el Señor. Su ánimo está firme, sin temer, hasta ver derrotados a sus enemigos. Reparte limosna a los pobres,
su justicia se afirma siempre, alzará el cuerno con honor. El malvado al verlo se irritará,
rechinará los dientes hasta consumirse. La ambición del malvado fracasará.
«Los niños son inocentes y aman la justicia, mientras que la mayoría
de los adultos son malvados y prefieren la misericordia». G. K. CHESTERTON
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ANTO3:
MISERICORDIA Y JUSTICIA
«Misericordia y Lealtad se encuentran, Justicia y Paz se besan;
Lealtad brota de la tierra, Justicia se asoma desde el cielo».
(Salmo 85)
E
sta sociedad está enzarzada en un combate mortal entre la misericordia y la justicia. Si hemos de pecar por exceso, ¿en qué bando nos alinearemos? ¿En qué bando queremos estar cuando tomemos atajos, adaptemos las normas a nuestra conveniencia, rompamos las reglas o sucumbamos a necesidades que de otro modo, o en otro lugar, quedan insatisfechas? ¿Qué bando es el correcto?A las personas que defienden la misericordia las llamamos «liberales sensibleras». A las personas que piden más cárceles, condenas más largas o la pena de muerte las llamamos «gente honrada». Sin embargo, parece que nunca consideramos que la misericordia y la justicia puedan ser la misma cosa. ¿Y si no se pudiera separar una de otra? Entonces, ¿qué debemos hacer cuando juzguemos a los demás? Pero, tal como están las cosas, enemistamos entre sí a dos elementos que para funcionar deben estar inextricablemente unidos. Oponemos entre sí dos elementos que, si se separan, quedarán debilitados por la pérdida de su otra dimensión. Creemos que debemos ser o lo uno o lo otro, en vez de aprender a ser ambas cosas a la vez.
Olvidamos que puede ser misericordioso impedir que una persona haga daño a las demás o a sí misma. No recordamos que practicar la compasión puede ser la forma más elevada de justicia. Es decir, no lo recordamos hasta que un día necesitamos las dos. Hasta que examinamos nuestra propia vida y las vidas de aquellos a quienes amamos y descubrimos que están bañadas en misericordia, cuando muchos dirían que lo que hacía falta era justicia. Entonces entendemos a Dios
Ideas para el alma
• El más extraño de todos los fenómenos humanos es, quizá, el hecho de que damos por supuesta la misericordia de Dios para con nosotros, pero se nos hace muy difícil ser misericordiosos. Si necesitáramos una prueba de que Dios es completamente «Otro», ciertamente sería esta.
• A menudo se confunde la justicia con la severidad. La justicia exige que tengamos en cuenta incluso el más mínimo factor atenuante de un hecho. La justicia mira al motivo, la posibilidad y la necesidad. La severidad solo mira a la ley.
• «¿Por qué estás en la cárcel?», dicen que le preguntó Mary Jones, la veterana sindicalista, al hombre pobre, joven y desempleado que estaba en la celda. «Por robar cincuenta dólares». «Lástima que no robaras un ferrocarril – contestó ella–. Ahora quizá estarías en el Senado». Esto nos hace pensar, ¿verdad? ¿Cómo es que los delitos cometidos por gente de clase baja son el azote de la nación, mientras que los delitos financieros no son más que caprichos de los negocios? Tal vez valga la pena que nos lo preguntemos. La respuesta podría decirnos quizá más de lo que queremos saber acerca de nuestra sociedad, de nosotros mismos y de nuestros estándares tanto de justicia como de misericordia.
Un relato sapiencial de la tradición oral
«¿Quién está más cerca de Dios? –preguntó el buscador–, ¿el santo o el pecador?». «El pecador, por supuesto», dijo el anciano.
«Pero ¿cómo es posible eso?».
«Porque cada vez que una persona peca, rompe el cordón que la une a Dios. Pero cada vez que Dios la perdona, el cordón se anuda de nuevo.
Y así, gracias a la misericordia de Dios, el cordón se acorta y el pecador se acerca a Dios».
Actividad del Salmo 85
Únete como voluntario, o haz un donativo, a una organización en la que «Misericordia y Lealtad se encuentren». Por ejemplo, un comedor social que se pronuncie contra la pobreza, o un sistema agrícola comunitario que emplee energías renovables.
Salmo 85
Señor, has sido bueno con tu tierra, has cambiado la suerte de Jacob; has perdonado la culpa de tu pueblo, has cubierto todos sus pecados. Has reprimido tu cólera,
te has retraído de tu ira encendida. Restáuranos, Dios salvador nuestro,
calma tu enojo con nosotros.
¿Vas a estar siempre indignado con nosotros, o a prolongar tu ira de edad en edad? ¿No vas a devolvernos la vida,
para que tu pueblo te festeje? Demuéstranos, Señor, tu lealtad y danos tu salvación.
Voy a escuchar lo que dice Dios: el Señor propone la paz a su pueblo, a sus leales,
a los que recobran la esperanza. Ya se acerca su Salvación a sus fieles,
para que la Gloria habite en nuestra tierra. Bondad y Lealtad se encuentran,
Justicia y Paz se besan; Lealtad brota de la tierra,
Justicia se asoma desde el cielo. Pues el Señor dará la prosperidad y nuestra tierra dará su cosecha. Justicia caminará delante de él encaminando sus pasos.
«Un descubrimiento consiste en ver lo que
todos han visto y pensar lo que nadie
ha pensado».
ALBERT SZENT-GY ORGY
C
ANTO4:
ILUMINACIÓN
«Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu Monte Santo, hasta tu morada».
(Salmo 43)
A
menudo los instantes de oscuridad de la vida –esos momentos en los que el presente se nos hace insoportable y el futuro se nos antoja imposible– parecen momentos vacíos, inútiles. Únicamente más tarde, cuando miramos atrás, vemos cuán fecundos para nosotros fueron, en realidad, esos periodos. La oscuridad, de hecho, es el comienzo de la luz. Es el lugar donde nos vemos obligados a reparar en lo que hasta entonces no hemos querido o podido comprender. La oscuridad es ambigüedad espiritual, santa contradicción, misterio que desarma.En este mundo, la función clave de la oscuridad –sea del tipo que sea– es siempre, a fin de cuentas, iluminar. Lo que aprendemos cuando no encontramos nuestro camino en una etapa penosa de la vida son percepciones intuitivas que no hemos captado en otras situaciones mejores. Quizá no ponemos tanta atención cuando la vida nos va bien. Cuando la vida es fácil, no escuchamos en absoluto. Cuando la vida
es difícil, tenemos el buen sentido de preguntarnos por qué lo es. Oímos hablar mucho de las pérdidas que se sufren en la vida, pero no llegamos a saber realmente lo que es una presencia intangible hasta que muere alguien a quien queremos de verdad. Leemos un artículo tras otro sobre la simplicidad de la vida, pero no llegamos a darnos cuenta realmente de cuán pocas cosas necesitamos para ser felices hasta que perdemos algo de gran importancia. La iluminación es el momento de la vida en el que exteriormente apenas nos queda nada y de pronto descubrimos en nuestro interior algo que compensa toda esa carencia.
Los filósofos y los teólogos discuten sin cesar sobre algo que todo ser humano, de un modo u otro, acaba por saber sin la menor duda: la vida es un proceso en el que vemos disiparse las dimensiones materiales de la condición humana al tiempo que el espíritu se va volviendo más fuerte, más grande, más rico en su camino hacia la eternidad.
Ideas para el alma
• Hay momentos en la vida en los que todo aquello por lo que hemos trabajado, todo aquello para lo que hemos ahorrado, todo lo que hemos aguardado, lo que hemos planeado, se desmorona, muere y fracasa. El trabajo se va, se acaba el dinero, muere un niño, la familia se deshace, el negocio se hunde, los sueños de toda una vida se rompen en pedazos. El sentimiento es de oscuridad. La tentación es desesperar. La esperanza es ser libre. Si soy capaz de aferrarme a la vida con confianza, eso es la iluminación. Después, ya no hay absolutamente nada cuya pérdida pueda destruirme.
• Jonathan Swift escribió: «Ojalá vivas todos los días de tu vida». Qué infrecuente es eso. La mayoría de nosotros nos pasamos la mitad del día de hoy aguardando un mañana impreciso en vez de disfrutar de lo que tenemos delante ahora mismo.
• El psicólogo Carl Jung trató de enseñarle al mundo que en todo hay un lado iluminado y un lado oscuro, un lado oscuro y un lado iluminado. Estés donde estés ahora en la vida –en la oscuridad o en la luz–, la iluminación supone considerar qué exigirá de nosotros su opuesto. Entonces sabremos qué nos exigirá la vida para completar el proceso actual.
Un relato sapiencial de la tradición oral
«Maestro, vengo a ti en busca de iluminación», dijo el sacerdote al santo.
«Bien –dijo el maestro–; entonces, como primer ejercicio de tu retiro, sal al patio, echa la cabeza hacia atrás, abre los brazos y espera a que vaya a buscarte».
En cuanto el sacerdote se colocó en posición en el patio, llegó la lluvia. Y llovió. Y llovió. Y llovió.
Al final vino el anciano maestro. «Bien, sacerdote –dijo–, ¿has sido iluminado hoy?».
«¿Lo dices en serio? –dijo el sacerdote, indignado–. Me he pasado una hora aquí, de pie bajo la lluvia. ¡Estoy empapado y me siento ridículo!».
Y el maestro dijo: «Bien, sacerdote; para ser el primer día de un retiro, me parece una gran iluminación».
Actividad del Salmo 43
Haz al menos una cosa que alimente tu alma, que te conduzca hasta el Monte Santo de Dios, hasta su morada.
Salmo 43
Hazme justicia, Dios,
defiende mi causa contra gente desleal, del hombre traidor y criminal ponme a salvo.
Pues tú eres mi Dios y mi protector: ¿por qué me rechazas?
¿Por qué voy andando sombrío, hostigado por el enemigo?
Envía tu luz y tu verdad:
que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu Monte Santo, hasta tu morada, y me acercaré al altar de Dios,
al Dios de mi gozo y alegría. Te daré gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío.
¿Por qué te acongojas, alma mía, por qué estás gimiendo?
Espera en Dios, que aún le darás gracias: Salvación de mi rostro, Dios mío.
«Que haya espacio en vuestra unión».
JA LIL GIBRA N
C
ANTO5:
INTIMIDAD
«Hablo del deseo de mi corazón: habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida, contemplando la belleza del Señor».
(Salmo 27)
H
ay un documento del siglo VI, la Regla de san Benito, pensado para señalar el camino hacia la plenitud de vida, que lo dice bien claro: todos debemos tener a alguien que nos conozca y sea lo bastante sabio, solícito y equilibrado para ayudarnos a conocernos a nosotros mismos. San Benito lo llama «el cuarto grado de humildad». Significa que, si no trabajamos los pensamientos, las ideas y lossufrimientos que nos consumen, no podemos superarlos. Necesitamos aprender a confiar, a compartir, a admitir nuestras debilidades, a quitarnos las máscaras, a estar en el mundo con sinceridad y autenticidad.
Eso no quiere decir que debamos contárselo todo a todos. Quiere decir que debemos contarle todo a alguien. Por eso es tan importante escoger a los amigos. Por eso es fundamental para nuestro desarrollo que dejemos entrar a alguien en nuestra vida. La intimidad no es una circunstancia; es una necesidad del crecimiento humano. «Encuentro refugio en hablar contigo», escribió Emily Dickinson. Quizá no hay mejor forma de describir los efectos reales de la intimidad. Nuestros íntimos son aquellos con quienes nos sentimos seguros y respetados, por muy insignificantes que nos consideremos en ese momento. La pregunta es si alguno de nosotros ha vivido plenamente antes de haber experimentado tal consuelo.
El salmista lo dice claramente: no somos un mundo aparte. Para encontrar la plenitud de vida, hemos de salir de nosotros mismos a fin de hallar la presencia divina en el otro. La conciencia de que hay belleza más allá de nosotros mismos nos llama a ser más de lo que podemos ser solos.
Ideas para el alma
• Solo podemos tener intimidad con aquellos a los que permitimos ser ellos mismos. La intimidad no es el derecho a controlar a otro; es, simplemente, la esperanza de poder confiar en el otro por nuestro propio bien. A la persona con la que podemos tener intimidad, le podemos descubrir la otra mitad de nuestra alma, sabiendo que nunca, en ninguna circunstancia, lo usará en contra nuestra y que ella puede hacer lo mismo con nosotros.
• Si en la vida no hay nadie con quien seas completamente sincero – completamente–, no hay nadie en la vida a quien ames de verdad.
• Guárdate de las personas que no te dejan espacio para más amigos, para otras actividades, para nuevas ideas y para experiencias sin relación con ellas. Están mucho más interesadas en sí mismas que en ti.
• El pintor Claude Monet escribió: «Quizá les deba a las flores el haberme convertido en pintor». Creo que en esa declaración hay una enseñanza. ¿Hay algo que ames lo bastante como para decir que ha cambiado, modelado, conformado tu vida?
Un relato sapiencial de la tradición oral
Había una vez un hombre que era célebre por su sabiduría y santidad. Siempre que le preguntaban cómo había alcanzado tal iluminación, él decía: «Sé lo que hay en la Biblia».
Un día, cuando acababa de darle esa respuesta a quien le había preguntado, una voz exasperada gritó: «Bueno, ¿y qué hay en la Biblia?».
«En la Biblia –dijo el iluminado– hay dos flores prensadas y una carta de mi amigo Jonathan».
Actividad del Salmo 27
Hoy arriésgate, juégate lo que eres, entablando una conversación seria con otra persona. Habla sinceramente «del deseo de tu corazón».
Salmo 27
El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién temeré?
El Señor es baluarte de mi vida: ¿de quién me asustaré?
Cuando me atacan los malhechores para tragarme vivo,
ellos, enemigos y adversarios, tropiezan y caen.
Si un ejército acampa contra mí, mi corazón no teme;
si entran en batalla contra mí, aun así yo confío.
Una cosa pido al Señor, es lo que busco: habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida;
contemplando la belleza del Señor, observando su templo.
Él me guarecerá en su cabaña a la hora del peligro;
me esconderá en lo escondido de su tienda, me alzará sobre la roca.
Entonces levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca. En su tienda ofreceré sacrificios entre aclamaciones,
cantando y tañendo para el Señor. Escucha, Señor, mi voz que te llama,
ten piedad de mí, respóndeme. –Buscad mi rostro.
–Mi corazón dice:
Yo busco tu rostro, Señor, no me ocultes tu rostro. No apartes con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me rechaces, no me abandones, Dios de mi salvación.
Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me acogerá.
Indícame, Señor, tu camino, guíame por un sendero llano, pues me están espiando;
no me entregues a la saña de mis rivales. Se levantan contra mí testigos falsos, acusadores violentos.
Yo, en cambio, espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida.
–Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.
«Nuestra especie más amenazada son los niños».
DA NIEL BERRIGA N
C
ANTO6:
NIÑOS
«Como un padre se enternece con sus hijos,
así se enternece el Señor con sus fieles».
(Salmo 103)
P
ara nosotros, en nuestra cultura de hoy, la familia es un concepto muy diferente, muy complejo. Muchos nos hemos criado en una sociedad de familias monorraciales, monoconfesionales, donde el padre «traía el pan a casa» y la madre se dedicaba a «sus labores»; donde no se mezclaban los colores, y las mujeres, como clase, no disponían de independencia económica. El divorcio era socialmente inaceptable. Las mujeres, ante la ley, eran menores de edad. La maternidad era un proceso incontrolable. Pero la consecuencia de todo ello era que muchos niños vivían en hogares violentos, sin amor, de los que no había escapatoria.Lloramos la pérdida de aquellas estructuras ideales, y –por muchos motivos– con razón. El número de hogares monoparentales va en aumento. El grupo de las familias combinadas3 deja a los hijos con dos familias a tiempo parcial en lugar de una a tiempo completo. La pobreza infantil se está
multiplicando a un ritmo alarmante en el país más rico del mundo. El matrimonio ha pasado a tener, en demasiados casos, un marcado carácter de ensayo experimental. En consecuencia, tendemos a imaginar que las antiguas formas de vida familiar eran perfectas, pese al hecho de que aquellas épocas produjeron también mucho sufrimiento, e incluso mucho pecado. Las personas pasaban su vida entera en matrimonios sin amor. Los hijos no eran deseados, sufrían desatención, abusos, carencias. Las mujeres y los niños eran abandonados impunemente o reducidos a la pobreza, o se les obligaba a soportar infidelidades sin número. La pregunta de si alguna vez ese ideal fue una realidad adquiere una gran trascendencia social.
Al mismo tiempo, nos ha preocupado tanto la aparición de diversas formas modernas de familia –interracial, monoparental, combinada, con hijos adoptivos, homoparental4– que con demasiada frecuencia hemos perdido de vista la esencia subyacente de las relaciones humanas. Cuando rezamos Dios de amor, olvidamos que el
amor de Dios no toma ninguna forma, no tiene límites, no sabe lo que son barreras, no exige una prueba sistémica y definitiva de decoro. Olvidamos que el amor de Dios es incondicional y exige eso mismo de nosotros. Hemos olvidado que solo el amor puede crear una familia.
Pero el salmista tiene más juicio. El salmista habla siempre y únicamente del Dios lleno de ternura, el Dios que no admite obstáculos a la alianza, el Dios que no excluye a ningún color, ningún estatus, ninguna clase social, ningún sexo, de la plenitud de la vida, porque este Dios pone el amor por encima de la ley. El salmista nos hace examinar toda relación en busca de la característica que la sostiene, no de las obligaciones legales que la definen ni de las estructuras que la conforman.
Para convertirnos en la familia de Dios, la familia humana, debemos –no nos quepa duda– hacer lo mismo: simplemente rogar para que toda familia, sea cual sea su forma, tenga los recursos que necesita para vivir con dignidad y amor, y la espiritualidad que necesita para vivir siempre con integridad, ternura y risas.
Ideas para el alma
• «La decisión de tener un hijo –escribió Elizabeth Stone– es trascendental. Es decidir, de una vez para siempre, que tu corazón andará dando vueltas por ahí, fuera de tu cuerpo». Y su idea era correcta, pero incompleta. Todos los niños, nuestros o no, son portadores de la vida que les dejamos. En todo niño viviente residen las consecuencias de las normas, de las conciencias de todos nosotros. • Dentro de cada uno de nosotros hay un niño que necesita protección, cuidados,
alimento, aprecio. ¿Quién cuida del niño que hay en ti? ¿De quién es el niño interior al que más quieres en este mundo? Sea quien sea esa persona, su «niño del alma» es parte de tu familia, con independencia de quiénes sean tus familiares según la ley.
• Nunca tengas miedo de ser afectuoso. La ternura es un vínculo más fuerte que la sangre, más seguro que la eternidad, más prometedor que el poder. La ternura expresa que buscamos a otro y que hemos sido encontrados.
Un relato sapiencial de la tradición oral
El hermano del gran poeta japonés Riokan le pidió a este que viniera a su casa y hablara con su hijo, que era un delincuente.
Riokan fue y no reprendió en absoluto al muchacho. Pasó allí la noche y, a la mañana siguiente, se preparó para partir.
El díscolo sobrino, mientras le ataba las sandalias a Riokan, notó que le caía encima una gota de agua tibia. Mirando hacia arriba, vio que Riokan lo miraba a él con los ojos llenos de lágrimas. Después Riokan volvió a su casa, y el sobrino cambió para bien.
Actividad del Salmo 103
Haz hoy algo especial por un niño o niña: tu propio hijo, un sobrino, un nieto, un niño víctima de la pobreza, un hijo de una familia monoparental. Sé cariñoso con un niño; sé tan tierno como Dios.
Salmo 103
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi interior, a su santo Nombre. Bendice, alma mía, al Señor
y no olvides sus beneficios. Él perdona todas tus culpas,
cura todas tus dolencias. Él rescata tu vida de la fosa
y te corona con su bondad y compasión. Él te sacia de bienes en la adolescencia
y tu juventud se renueva como la de un águila. El Señor hace justicia
y defiende a los oprimidos. Enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los israelitas. El Señor es compasivo y clemente,
paciente y misericordioso. No está siempre pleiteando ni guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas.
Pues como se eleva el cielo sobre la tierra, así vence su misericordia a sus fieles. Como dista la aurora del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. Como un padre se enternece con sus hijos, así se enternece el Señor con sus fieles. Pues él conoce nuestra condición
y se acuerda de que somos barro. El hombre dura lo que la hierba,
florece como flor campestre,
que el viento la roza, y ya no existe, su puesto no vuelve a verla.
Pero la misericordia del Señor con sus fieles dura desde siempre hasta siempre; su justicia pasa de hijos a nietos, para los que guardan la alianza y recitan y cumplen sus mandatos. El Señor afirmó en el cielo su trono, su reinado gobierna el universo. Bendecid al Señor, ángeles suyos,
poderosos ejecutores de sus órdenes, prontos a cumplir su palabra.
Bendecid al Señor, ejércitos suyos, servidores que cumplís su voluntad. Bendecid al Señor, todas sus obras, en todo lugar de su imperio.
¡Bendice, alma mía, al Señor!
«Cuando pienso que Dios es justo, tiemblo por mi país».
THOMA S JEFFERSON
C
ANTO7:
PATRIOTISMO
«Dios es rey de toda la tierra… Dios reina sobre las naciones».
(Salmo 47)
E
n la historia de Estados Unidos hay dos conceptos que merecen ser revisados en estos tiempos. El primero es el patriotismo. El segundo es el jingoísmo. No son palabras sinónimas, por más que a veces tendamos a usarlas como tales. El patriotismo es el amor a la patria –literalmente, a la tierra «padre»–. El jingoísmo es chovinismo: un amor a la patria al que le falta ojo crítico. O, tal vez mejor, un amor a la patria al que le falta un ojo amoroso. Cuando amamos algo hasta el punto de perder la capacidad de compararlo con lo mejor que puede llegar a ser, en realidad no lo «amamos». Lo convertimos en un ídolo.El jingoísmo es una idolatría destructiva, el tipo de fetichismo nacional que, llevado hasta el extremo, desemboca en el holocausto de los judíos, el genocidio de los bosnios, la matanza de palestinos y la masacre de los nativos americanos. Pero el salmista lo dice claramente. Dios «reina sobre las naciones». Lo que hacemos con la gente en nombre del «americanismo» será juzgado a la luz de lo que es bueno para la creación, para nosotros y para aquellos a cuyas vidas afectamos como nación.
El patriotismo, por otro lado, es un compromiso con los ideales por los que luchamos como nación. El verdadero patriotismo acoge, alienta, se compromete a participar en los grandes debates nacionales que cuestionan la guerra, se oponen a los impuestos y deciden el sistema penal.
El patriotismo plantea preguntas incómodas: ¿de verdad estamos invirtiendo, en este país, suficiente dinero en educación? ¿Bastan ocho semanas de formación para que la gente que depende de las prestaciones sociales adquiera los conocimientos necesarios para encontrar y conservar un
empleo, ahora que les hemos quitado a sus hijos los vales de comida? ¿Qué exige exactamente una ética de la vida en todos los niveles, en todo momento? ¿Debemos seguir entregando más de la mitad del presupuesto nacional a los militares? Estas preguntas involucran al patriota con honestidad y valentía. Estas preguntas y otras igual de difíciles, de candentes, determinarán la dirección que tomará realmente nuestro país.
Ideas para el alma
• En este planeta no habrá verdadero patriotismo hasta que, para todos y cada uno de nosotros, nuestro país sea el mundo. Entre tanto, no somos más que tribus que se disputan un territorio que, para empezar, no nos pertenece.
• Solo saliendo de nuestro país podemos llegar a saber de verdad lo que significa ser de nuestro país. Es algo estimulante y humillante. El verdadero amor a la patria exige que encontremos la belleza de otras culturas y nos afanemos por crecer a partir de lo que hemos aprendido de los demás. Como dijo Albert Camus: «Amo demasiado a mi país para ser nacionalista».
• La espiritualidad del patriotismo exige que «demos al césar lo que es del césar» y nada más.
Un relato sapiencial de la tradición oral
Durante la Segunda Guerra Mundial, una viuda alemana mantuvo ocultos en su casa a unos refugiados judíos. Cuando sus amigos se enteraron de la situación, se alarmaron en extremo.
«Estás poniendo en riesgo tu bienestar», dijeron. «Ya lo sé», replicó ella.
«Entonces –preguntaron– ¿por qué sigues adelante con esta locura?».
Su respuesta fue escueta y directa: «Lo estoy haciendo –dijo– porque ahora es el momento y yo estoy aquí».
Actividad del Salmo 47
Dedica hoy treinta minutos a instruirte sobre una cultura o religión que te inspire temor o que no comprendas. Recita al principio y al final de tu tiempo de estudio el pasaje «Dios es rey de toda la tierra… Dios reina sobre las naciones».
Salmo 47
Pueblos todos, batid palmas,
aclamad a Dios con gritos de júbilo porque el Señor es altísimo y terrible, emperador de toda la tierra.
Él nos somete pueblos, nos sojuzga naciones.
Nos escoge nuestra heredad, orgullo de Jacob, su amado. Ascendió Dios entre aclamaciones,
el Señor a toque de trompeta. Tañed para Dios, tañed, tañed para nuestro rey, tañed, porque Dios es rey de toda la tierra:
tañed con maestría.
Dios reina sobre las naciones, Dios se sienta en su santo trono. Príncipes paganos se reúnen
con el pueblo del Dios de Abrahán,
porque de Dios son los escudos de la tierra, y él es sublime.
«Concédeme que reconozca en los otros hombres
y mujeres,
Dios mío, el resplandor de tu rostro». P. TEILHA RDDE CHA RDIN
C
ANTO8:
HOSPITALIDAD
«Padre de huérfanos, protector de viudas, es Dios en su santa morada.Dios da un hogar a los que están solos».
(Salmo 68)
Y
o era muy pequeña –tendría unos cuatro años– cuando sucedió. La lluvia había estado azotando nuestra casa todo el día. Sentada junto a la ventana de la sala, perdida en las ensoñaciones propias de una hija única en un día lluvioso mientras contaba, hora tras hora, las gotas que caían, lo vi salir del bosque, al otro lado del camino. El chico era delgado y estaba harapiento, sucio y empapado. También estaba a muchos kilómetros de cualquier parte. Lo vi acurrucarse bajo los escalones de nuestro porche al tiempo que el día se nublaba más y más. Él no se movió. Me estremecí al verlo y fui a buscar a mi madre. No recuerdo más detalles. Solo lo recuerdo a él, sentado a la mesa en nuestra cocina, con la ropa de mi padre, la cabeza gacha, las manos entrelazadas e inertes en el regazo mientras mi madre le servía más sopa en el tazón y le untaba más mermelada en el pan. Luego vino gente de uniforme y se lo llevó lentamente mientras yo observaba desde una distancia prudencial. Al salir, abrazó a mi madre. Ella lo rodeó con los brazos y le dio un beso en la cabeza. ¿Quién era aquel desconocido que había usurpado el amor de mi madre? ¿Y por qué? No he olvidado la escena.No hace falta pensar mucho para comprender por qué forman parte de la vida espiritual cualidades como la honestidad, el autocontrol, la devoción y el amor. Pero ¿la hospitalidad –el arte de ser amable con las personas–? ¿Por qué precisamente la hospitalidad? La pregunta atrae el interés del alma. Nos da algo en lo que vale la pena pensar, quizá. ¿Por qué uno de los documentos espirituales más antiguos de la civilización occidental, la
Regla de san Benito, apenas dice una palabra del ascetismo pero habla una y otra vez de
la hospitalidad y de la acogida a los huéspedes? Es un enigma que nos tienta con algo que vale la pena conocer.
La respuesta, creo, es que la hospitalidad es básica. Es ella la que nos enseña las demás cosas de la vida. Es ella la que nos prepara para desenvolvernos en las demás
cosas. Es la hospitalidad la que nos enseña la honestidad y el autocontrol, la devoción y el amor, la apertura y la confianza. El camino de la hospitalidad es más arduo y encierra más sentido que cualquier ascetismo que podamos idear para nosotros mismos.
Por la hospitalidad, los anacoretas del desierto, buscadores espirituales que se internaban en las regiones más recónditas de Egipto y Oriente Próximo para llevar una vida de soledad y oración, infringían todas sus reglas de vida, porque dejar que una persona vague sin agua y sin ayuda por el desierto es, bien mirado, condenarla a muerte. La hospitalidad es el arte de tener un alma abierta y una mente que escucha en un mundo donde, solos, moriríamos todos por inanición del alma.
Ideas para el alma
Es muy fácil ser amables con los vecinos. Cuando llegan a la vecindad personas a las que nunca hemos visto antes –el subsahariano que pasea; el musulmán que está mirando las casas; la señora de las bolsas que vaga por la ciudad–, es entonces cuando el corazón humano es sometido a la mayor de las pruebas. «Si somos benévolos y corteses con los extraños –escribió Francis Bacon–, es señal de que somos ciudadanos del mundo».
La Escritura es un catálogo de mensajes de Dios que llegaron por mediación de desconocidos. Uno tras otro, los relatos de la Escritura detallan las bendiciones que llegan con lo inesperado. Cuando la persona se para a pensar, vacila. ¿Es posible que cada desconocido al que rechazamos sea un mensaje divino que perdemos?
La hospitalidad no es solo cuestión de abrir la puerta; es cuestión de abrir el corazón.
La hospitalidad es nuestro modo de transformar un mundo lleno de prejuicios, corazón a corazón.
Un relato sapiencial de la tradición oral
U
n viejo rabino preguntó una vez a sus discípulos cómo podían distinguir que había terminado la noche y comenzado el día.«¿Tal vez –preguntó uno de los discípulos– cuando ves un animal a lo lejos y distingues si es una oveja o un perro?».
«No», respondió el rabino.
Otro preguntó: «¿Es cuando ves un árbol a lo lejos y distingues si es una higuera o un melocotonero?».
«No», respondió el rabino.
«Entonces, ¿cuándo es?», preguntaron los discípulos.
«Es cuando puedes mirar a la cara a cualquier hombre o mujer y ver que es tu hermano o hermana. Porque si no ves eso, aún es de noche».
Actividad del Salmo 68
Haz hoy un acto de hospitalidad con un vecino: rastrillar las hojas secas de su jardín, retirar la nieve de su tramo de acera, llevarle un postre, ofrecerte a cuidar a su bebé…
Salmo 68
Se levanta Dios,
se dispersan sus enemigos, huyen sus rivales.
Como se disipa el humo, así se disipan; como se derrite la cera ante el fuego, perecen los malvados ante Dios. Los honrados se alegran,
se alborozan ante Dios, lo festejan con alegría.
Cantad a Dios, tañed en su honor,
apisonad un camino al jinete en la estepa; en Nombre del Señor regocijaos ante él. Padre de huérfanos,
protector de viudas,
es Dios en su santa morada. Dios da un hogar a los que están solos,
saca de la prisión a los cautivos;
los rebeldes se quedan solos en el yermo. Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo,
cuando avanzabas por el páramo, la tierra tembló, el cielo destiló, ante el Dios del Sinaí,
ante Dios, el Dios de Israel. Una lluvia generosa derramaste, Dios,
tú aliviaste tu heredad extenuada. Tu rebaño habitó en ella,
la que bondadosamente, Dios,
habías preparado para el desgraciado. Mi Señor da el parte de guerra
y una multitud pregona la noticia:
Reyes, ejércitos van huyendo, van huyendo. Finca y casa se reparten como botín,
¿y os quedáis tumbados en los apriscos?; alas de paloma recubiertas de plata con las plumas irisadas de oro.
Cuando el Todopoderoso desbarataba reyes, nevaba en el Monte Salmón.
Montaña divina es la montaña de Basán,
montaña escarpada es la montaña de Basán. ¿Por qué tenéis envidia, montañas escarpadas, del monte que ha escogido Dios para habitar? En él habitará el Señor por siempre.
Los carros de Dios son miles y miles, millares los arqueros.
El Señor marcha del Sinaí al santuario. Subiste a la cumbre llevando cautivos, recibiste como tributo hombres,
incluso rebeldes;
y te instalaste, Señor Dios. Bendito el Señor cada día:
Dios carga con nuestra salvación. Dios es para nosotros el Dios Salvador, al Señor mío toca librar de la muerte. Dios machaca la cabeza del enemigo,
el cuero cabelludo del que incurre en culpa. Dice el Señor: Los traeré de Basán,
los traeré desde el fondo del mar, para que bañes los pies en sangre y las lenguas de los perros
se ceben en el enemigo. Aparece tu cortejo, Dios,
el cortejo de mi Dios y mi Rey al santuario. Al frente marchan los cantores,
detrás los tañedores
en medio las muchachas tocando panderos. En la asamblea bendecid a Dios,
al Señor en la congregación de Israel. Allí los va guiando Benjamín, el más pequeño,
los príncipes de Judá en tropeles, los príncipes de Zabulón,
los príncipes de Neftalí. Manda, Dios, según tu autoridad,
confirma, Dios, lo que has hecho por nosotros desde tu templo de Jerusalén,
donde los reyes te llevan tributo. Reprime a la Fiera del Cañaveral,
a la banda de Toros, a los Novillos de los pueblos. Que se te postren con lingotes de plata.
Desbarata a los pueblos belicosos. Lleguen los magnates de Egipto, Nubia extienda las manos a Dios. Reinos del mundo, cantad a Dios,
tañed para nuestro Señor, que cabalga por los cielos de los cielos antiquísimos; que hace tronar su voz potente: Reconoced el poder de Dios. Sobre Israel su majestad,
sobre las nubes su autoridad.
Formidable es Dios en su santuario.
El Dios de Israel da fuerza y poder a su pueblo. ¡Bendito sea Dios!
«Más que nada, estamos en esta vida para ayudar a los demás. Y si no puedes ayudarlos, al menos no les hagas daño».
DA LA I LA MA
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ANTO9:
CONSOLAR
«Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo...
Tu vara y tu cayado me sosiegan».
(Salmo 23)
É
rase una vez –nos dice un relato jasídico– una pequeña comunidad judía muy preocupada por el hecho de que su rabino desaparecía en el bosque cada noche dešabbat. ¿Se iba a cantar con los ángeles? ¿A orar con Elías? ¿A hablar directamente con
Dios? Por eso, tras varios meses así, al final enviaron a uno que lo siguiera para que a la vuelta revelara adónde iba el rabino.
La siguiente víspera de šabbat, como era de esperar, el rabino cruzó el bosque y tomó el camino de la montaña, que lo condujo a la cima y, más allá, a una casa de campo que se alzaba al otro lado de la montaña. Y allí el sacristán vio, por la ventana, a una gentil de avanzada edad que yacía, enferma y consumida, en su lecho. El rabino barrió, partió
leña, encendió el fuego, preparó un gran caldero de estofado, lavó la ropa de la cama y se marchó aprisa, a fin de llegar a la sinagoga a tiempo para el servicio de la mañana. También regresó el sacristán, que llegó sin aliento. «¿Y bien? –quiso saber la comunidad–. ¿Ha subido al cielo el rabino?». «No, amigos míos –dijo él, con dulce sonrisa–. Nuestro rabino no ha subido al cielo. Nuestro rabino ha subido mucho más arriba».
Hay algunas clases de dolor que no se pueden suprimir en la vida. La pérdida. Las heridas emocionales. El rechazo. La discapacidad. Pero quienes entran en el dolor de otro saben lo que es hablar del amor de un Dios que no cambia las circunstancias que nos dan forma, sino que las atraviesa con nosotros, acompañándonos paso a paso por el camino.
El dolor es esa dimensión de la vida humana que nos llama tanto a prestar como a saber recibir los cuidados –torpes a veces, a menudo incompletos, pero sanadores en todo caso– que proporcionan quienes, simplemente, se sientan junto a los que sufren.
Pensándolo mejor, la verdadera cuestión es si la comunidad conservó aquel rabino o se buscó otro –por el bien de la fe, claro está–.
El adentrarse en el dolor con otra persona abre el corazón del Dios que busca siempre entre nosotros el rostro que más se parezca al suyo.
Ideas para el alma
• El consuelo es una cosa pequeña y tierna. Lo único que requiere es presencia asidua, escucha paciente y verdadero interés. Tal vez por eso hay tan poco en el mundo. Nos exige salir de nosotros mismos y acercarnos al otro de distintas maneras, sin recibir nada a cambio. De hecho, el consuelo es una cosa muy cara.
• No tengas miedo a dejar que el dolor emocional acceda a tu consciencia. Es la única manera de identificarlo y curarlo. De lo contrario, aflorará en forma de ira, depresión, desesperanza o falta de objetivos. Irónicamente, lo que atenúa el dolor es abrazarlo, ponerle nombre y aceptarlo.
Un relato sapiencial de la tradición oral
«¿Tú curas a la gente que acude a ti?», preguntó el discípulo al santo.
«Las personas no vienen a que las curen –respondió el santo–. Vienen a que las alivien. Para curarse tendrían que cambiar. Y no hay nada que deseen menos que eso».
Actividad del Salmo 23
Muchas veces la música sirve de consuelo en momentos de dolor y oscuridad. Envía a alguien que esté experimentando dolor y oscuridad un CD que le guste, o lleva a la persona a un concierto. Sé «vara y cayado».
Salmo 23
El Señor es mi pastor: nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por senderos de justicia como pide su título.
Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo: tú vas conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan. Me pones delante una mesa
frente a mis enemigos;
me unges con perfume la cabeza, y mi copa rebosa.
Tu bondad y lealtad me escoltan todos los días de mi vida; y habitaré en la casa del Señor por días sin término.
«No trates de ser un santo. No funcionará.
Trata solo de ser un ser humano. Eso es más difícil».
JOHN DUFRESENE
C
ANTO10:
MADUREZ
«Encomienda al Señor tu camino… Hará salir tu justicia como la aurora,
tu derecho como el mediodía».
(Salmo 37)
C
uando el hombre tiró a su esposa por la escalera que daba acceso al edificio, la gente del vecindario explicó que era un buen hombre que tenía problemas con la bebida y estaba en paro y no podía controlarse y ella no debería molestarle. Yo, sin hacerme notar, escuchaba a los adultos que, a mi alrededor, se encogían de hombros y se explicaban unos a otros cómo funciona el mundo. Pero, a pesar de no tener más que once años, yo sabía que estaban equivocados.Él sería bueno y estaría en paro, frustrado y enfermo, pero hay muchísima gente que está así. No le daba derecho a hacer daño a otra persona, a ser injusto con ella, a perder su propio sentido de la identidad. Yo sabía que la diferencia entre esta situación y la de las demás
personas del edificio que estaban pasando los mismos apuros no tenía nada que ver con las circunstancias. Tenía que ver, en primer lugar, con la forma en la que habían aprendido a encarar la vida. Aquí faltaba algo. ¿Qué era?
Con el paso de los años, comencé a notar que crecer no es difícil. Sin embargo, madurar sí. El crecimiento es biológico y, en la práctica, sucede por sí mismo. La madurez, en cambio, es emocional y requiere esfuerzo, requiere un compromiso personal.
La madurez implica que hay algo en nosotros que ha llegado a su sazón. Hay algo que está preparado. Hay algo que ha concluido su desarrollo. Hay algo que se ha convertido en lo máximo que puede ser. Allá en lo hondo, en el espacio de quietud de nuestro interior, sabemos que cuando ya hemos madurado, no estamos a merced de nuestro entorno. Respondemos a la vida, no reaccionamos a ella.
El salmista nombra las cualidades que constituyen la madurez: compromiso5, justicia, derecho y espiritualidad. La persona madura tiene sus raíces en Dios, cumple con sus responsabilidades, da al mundo lo que le debe y tiene el tipo de conocimiento de
sí que conduce a crecer hasta el día en que morimos. Los adultos no hacen daño a otras personas con el objeto de satisfacer sus extremos emocionales, para luego excusarse.
Ideas para el alma
• Nuestra vida no es algo único. Todo el mundo sufre, ama, cambia, lucha y muere. Lo que sí es único es nuestro modo de conducirnos en la vida. Unos luchan continuamente; otros –aquellos de nosotros que son emocionalmente adultos– aprenden a aceptar de buen grado y con esperanza las vueltas del camino. • Ser adulto significa asumir nuestra responsabilidad para con la generación que nos
precede y la que nos sigue. No es de adultos enriquecerse a expensas del futuro de los hijos. No es de adultos cuidar de nosotros mismos y hacer caso omiso de las necesidades de quienes nos prepararon para sucederlos. Ser adulto es pagar las deudas que tenemos con el resto del mundo.
• Es adulta aquella persona tan consciente de sus propios fracasos en la vida que siempre se muestra benigna ante los fracasos y las necesidades de los demás.
Un relato sapiencial de la tradición oral
«A los diez años –escribió el bromista en la pared– me preocupaba lo que pudieran pensar de mí mis padres.
A los veinte años me preocupaba lo que pudieran pensar de mí mis amigos. A los treinta años me preocupaba lo que pudieran pensar de mí mis jefes. A los cuarenta años me preocupaba lo que pudieran pensar de mí mis vecinos. Solo cuando cumplí los cincuenta me percaté de que nadie pensaba en mí».
Actividad del Salmo 37
Nombra a una persona que conozcas cuya integridad «brille como el mediodía». Envíale hoy una tarjeta o llámala por teléfono. Dile por qué significa tanto para ti su integridad.
Salmo 37
No te exasperes por los malvados, no envidies a los inicuos,
pues como hierba se secarán enseguida y como césped verde se agostarán. Confía en el Señor y haz el bien,
habita una tierra y cultiva la fidelidad; sea el Señor tu delicia
y te dará lo que pide tu corazón. Encomienda al Señor tu camino,
confía en él, que él actuará:
hará salir tu justicia como la aurora, tu derecho como el mediodía. Descansa en el Señor y espera en él;
no te exasperes por el que triunfa empleando la intriga.
Cohíbe la ira, reprime el coraje, no te exasperes hasta obrar mal; pues los malvados serán excluidos,
y los que esperan en el Señor poseerán la tierra. Aguarda un momento: ya no está el malvado,
fíjate en su puesto: ya no está.
Pero los marginados poseerán la tierra y disfrutarán de gran prosperidad.
Intriga el malvado contra el honrado y rechina sus dientes contra él; pero el Señor se ríe de él porque ve que le llega su hora. Los malvados desenvainan la espada
para abatir a pobres y humildes, para asesinar a los hombres rectos: su espada les atravesará el corazón, sus arcos se quebrarán.
Más vale la escasez de un honrado
que la opulencia de muchos malvados;
pues a los malvados se les romperán los brazos mientras que el Señor sostiene a los honrados. El Señor se ocupa de los días de los buenos:
su heredad durará siempre.
No se agostarán en la mala estación, en plena carestía se saciarán.
Pero los malvados perecerán, los enemigos del Señor
se marchitarán como el verdor de un prado, en humo se disiparán.
El malvado pide prestado y no devuelve, el honrado se compadece y reparte.
Los que el Señor bendice poseerán la tierra, los que él maldice serán excluidos.
El Señor asegura los pasos del hombre y se ocupa de sus caminos. Aunque tropiece, no caerá,
porque el Señor lo tiene de la mano. Fui joven, ya soy viejo:
nunca he visto a un justo abandonado ni a su linaje mendigando el pan. A diario se compadece y presta: su semilla será bendita.
Apártate del mal y haz el bien, y siempre tendrás una casa. Porque el Señor ama el derecho y no abandona a sus fieles. Los criminales son aniquilados,
la estirpe de los malvados se extinguirá. Los honrados poseerán la tierra
y habitarán siempre en ella. 60
La boca del honrado medita la sabiduría, su lengua pronuncia el derecho, lleva en el corazón la ley de su Dios: sus pasos no vacilarán.
Espía el malvado al honrado intentando darle muerte:
El Señor no lo entrega en sus manos, no permite que lo condenen en un juicio. Espera en el Señor, sigue su camino:
te levantará a poseer la tierra,
y verás la expulsión de los malvados.
Vi a un malvado que se jactaba,
que prosperaba como cedro frondoso: volví a pasar y ya no estaba,
lo busqué y no se encontraba. Observa al íntegro, fíjate en el recto:
el hombre pacífico tiene un porvenir; pero los impíos serán aniquilados en masa, el porvenir de los malvados quedará truncado. La salvación de los honrados viene del Señor,
él es su alcázar durante el peligro; el Señor los auxilia y los libra,
los libra de los malvados y los salva, porque se refugian en él.