Los Recursos Hídricos de Nicaragua
1. IntroducciónNicaragua es un país especialmente privilegiado en cuanto a recursos hídricos, cuenta con 38,668 m3/cápita/año (FAO-Aquastat, 2003), lo que posiciona al país por encima del promedio para los países de Centroamérica. A pesar de ello, la contaminación de los recursos hídricos superficiales y subterráneos ha tenido un gran impacto en la disponibilidad. Es por ello que se considera que Nicaragua tiene escasez económica de agua (International Water Management Institute, 2007), debido, por un lado, a la falta de recursos financieros para utilizar y mantener las fuentes de agua con calidad adecuada para consumo humano, y por otro, a los problemas de gobernanza para la buena gestión integral del recurso. Frente a ello, en la última década, el país ha iniciado actividades para establecer una política y legislación apropiadas para la gestión integral del agua. Además, ha destacado en el inicio de la formación de profesionales con capacidades específicas para administrar el recurso.
2. Marco Legal e Institucional del Sector Hídrico
Con la Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales de Nicaragua (Ley 217), puesta en vigencia en 1996, se inicia la introducción de una legislación dirigida a proteger los recursos hídricos de una manera más integral. Anteriormente, el agua era regulada por un Código Civil establecido en 1904 que promovía el manejo privado del agua y de los recursos naturales y los regía mediante leyes establecidas en forma específica, de acuerdo con el art. 723 el cual señalaba : “Todo lo concerniente a las aguas públicas y particularmente a las navegables y fluctuables, a las corrientes de agua no navegables ni flotables, a las fuentes y manantiales, a las aguas pluviales, a los canales, acueductos particulares y otras obras relativo al uso de las aguas; finalmente a las sustancias vegetales acuáticas o terrestres se rigen por ordenanzas especiales.” En este contexto la mayor contribución de la Ley 217 (Gaceta, 1996) fue declarar el recurso agua como de dominio público y reservar al estado la propiedad de las playas marítimas, fluviales y lacustres; el álveo de las corrientes y el lecho de los depósitos naturales de agua; los terrenos salitrosos, el terreno firme comprendido hasta 30 metros después de la línea de marcas máximas o a la
del cauce permanente de los ríos y lagos y los estratos o depósitos de las aguas subterráneas (IANAS, en preparación).
La Política Nacional de los Recursos Hídricos (Gaceta, 2001) se basa en una gestión por cuencas hidrográficas como fundamento para el manejo integrado del recurso agua en Nicaragua. Además, establece la importancia de que el agua sea un patrimonio nacional de dominio público para satisfacer las necesidades básicas de la población respetando los principios de equidad social y de género. La Política prevé el impacto del cambio climático al establecer en su Art.2 “Son objetivos de la Política Nacional de los Recursos Hídricos el uso y manejo integrado de los recursos hídricos en correspondencia con los requerimientos sociales y económicos del desarrollo y acorde con la capacidad de los ecosistemas, en beneficio de las generaciones presentes y futuras, así como la prevención de los desastres naturales causados por eventos hidrológicos extremos.”
En 2007, se aprueba y promulga la primera Ley 620 (Gaceta, 2007b) que regula de manera integral el recurso hídrico, y que es en realidad el primer instrumento legal para el manejo sostenible del recurso (IANAS, en preparación). Esta Ley establece un marco normativo integral para las aguas nacionales que es acorde con la Política Nacional de administrar, conservar, desarrollar, usar, aprovechar sostenible y equitativamente así como preservar en cantidad y calidad los recursos hídricos existentes en el país (C. García, Presidente Comisión Medio Ambiente Asamblea Nacional). La Ley General de Aguas Nacionales (Ley 620) y su Reglamento ponen énfasis en la gestión integrada del recurso a partir de las cuencas, subcuencas y microcuencas hidrográficas e hidrogeológicas del país. El componente más importante de la Ley es la creación de la Autoridad Nacional del Agua (ANA)en el Art. 24 el cual señala “Se crea la Autoridad Nacional del Agua (ANA) que será el órgano descentralizado del Poder Ejecutivo en materia del agua, con personería jurídica propia, autonomía administrativa y financiera y que tendrá facultades técnicas-normativas, técnicas-operativas y de control y seguimiento, para ejercer la gestión, manejo y administración en el ámbito nacional de los recursos hídricos, de conformidad a la presente Ley y su reglamento”. La ANA (Art. 25) es la responsable de proponer al Consejo Nacional de Recursos Hídricos (CNRH) para su aprobación, la conformación de los Organismos de Cuenca. Otras funciones de la ANA es organizar y coordinar el Sistema de Información de los Recursos Hídricos el cual tiene como función determinar la
disponibilidad de las aguas nacionales en cantidad y calidad, así como, el establecer el inventario de los usos y usuarios del recurso. Este sistema abarca información geográfica, meteorológica, hidrológica, hidrogeológica e incluye el manejo de los bancos de datos, la operación y mantenimiento de las redes y la difusión de la información obtenida.
Otro aspecto importante de la Ley 620 es el reconocimiento de la importancia del Lago Cocibolca, el lago más grande de Centroamérica y el lago tropical más grande de las Américas- como reservorio nacional de agua potable con el objeto de impedir que siga la contaminación de sus aguas. Como resultado se creó la “Comisión de Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Lago Cocibolca y el Río San Juan” (Gaceta, 2007a) la cual tiene como función elaborar, aprobar y dar seguimiento al Plan de Acción y de Ordenamiento Territorial para la Gestión de la Cuenca (Montenegro, 2009).
Por otra parte, es importante añadir que los Planes de Desarrollo Municipal incluyen una componente adicional a la gestión del agua ya que por medio de la Ley de Municipios (Ley 40) Art. 6 se establece “los gobiernos municipales tienen competencia en todas las materias que incidan en el desarrollo socio-económico, en la conservación del ambiente y los recursos naturales de su circunscripción territorial.” Además, la Ley General del Medio Ambiente y los Recursos Naturales de Nicaragua (Art. 83) establecen que los gobiernos autónomos y municipalidades pueden determinar en el área de su jurisdicción las cantidades máximas de extracción de agua.
A pesar del progreso en el desarrollo del marco legal e institucional señalado, la ausencia del instrumento institucional, la Autoridad Nacional de Agua, ha significado en la práctica que la Ley no tenga aplicabilidad.
Actualmente existen instituciones reguladoras y administradoras que juegan un papel esencial en la protección del agua. Entre éstas se encuentran:
a) La Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (ENACAL - http://www.enacal.com.ni) que es la empresa que brinda servicios de agua potable, recolección, tratamiento y disposición de aguas residuales, como servicio público. También canaliza fondos de financiamiento proveniente de diferentes fuentes a los servicios.
b) El Instituto Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INAA - http://www.inaa.gob.ni) que es el ente regulador, de control y normalización del sector agua potable y alcantarillado sanitario.
c) El Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE - http://www.fise.gob.ni) el cual dirige inversiones sectoriales para el desarrollo local en cuanto a agua potable y saneamiento en las regiones rurales.
d) La Comisión Nacional de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario (CONAPAS - http://www.conapas.gob.ni) la cual está encargada de la formulación de estrategias del sector y su evaluación con el objetivo de promover el desarrollo de los servicios para la población.
Otras instituciones con responsabilidad en diferentes áreas relacionadas con el agua son: a) El Ministerio de Salud (MINSA - http://www.minsa.gob.ni) el cual establece la regulación de la calidad de agua de acuerdo con la Ley General de Salud (Gaceta, 2002), Art. 69: “El MINSA en el ámbito de su competencia tendrá la facultad de determinar los rangos máximos contaminantes permisibles y las normas técnicas a que deben sujetarse las personas naturales o jurídicas en las materias relacionadas con el medio ambiente” y, además, puede intervenir en actividades de control de la contaminación con fundamento en el Art. 79, establecer “Medidas administrativas de seguridad para ser aplicadas de forma inmediata: La suspensión de obras o trabajos que puedan contaminar las aguas superficiales o subterráneas o el suelo, así como la suspensión de construcciones o viviendas sin servicios sanitarios básicos o de urbanizaciones sin servicios de alcantarillado y agua potable”.
b) El Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales (MARENA) - http://www.marena.gob.ni) como institución nacional responsable de formular, proponer y dirigir las políticas del ambiente y uso sostenible de los recursos naturales y que incide directamente en la protección de la calidad de agua en los cuerpos de agua superficial y subterránea. El MARENA está directamente encargado de la normalización y regulación del uso del recurso así como de su monitoreo, control de calidad y uso adecuado. Además tiene la misión de controlar la contaminación a través de la dirección de Calidad Ambiental la cual es la responsable de vigilar el cumplimiento del Decreto 33-95 y que se refiere a las
disposiciones para el Control de la Contaminación Provenientes de las Descargas de Aguas Residuales Domésticas, Industriales y Agropecuarias (Gaceta, 1995).
c) El Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (INETER http://www.ineter.gob.ni) que es la institución facultada para generar información sobre los recursos (hidrológico, meteorológico, estudios geofísicos, seguimiento del vulcanismo, actividades tectónicas y cartografía) de Nicaragua y donde existe una dirección de Recursos Hídricos.
d) Los Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS -
http://capsnicaragua.blogspot.com) que son organizaciones comunitarias rurales y que realizan gestiones organizativas y operativas para llevar agua y saneamiento a los hogares. Finalmente, como el gobierno ha reconocido la importancia de mejorar la capacidad de gobernanza del recurso agua en Nicaragua, se decidió reforzar los programas de formación de recursos humanos a nivel nacional para trabajar en instituciones gubernamentales, no-gubernamentales, universidades y organismos relacionados con la gestión de los recursos hídricos. Por ello, en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en Managua se creó un Centro de Investigación para los Recursos Acuáticos (CIRA/UNAN - www.cira-unan.edu.ni) dedicado a la generación de profesionales, la producción de información e investigación útil a la gestión integrada de los recursos hídricos. El CIRA/UNAN cuenta con una Maestría en Ciencias del Agua para formar recursos humanos capaces de llevar a cabo la gestión integral de los recursos hídricos.
3. Situación general del agua 3.1 Disponibilidad
Los registros de precipitación de los últimos cincuenta años (Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, INETER), indican que la precipitación media anual es de 2391 mm. Dicha precipitación es bastante regular con variaciones debidas a eventos extremos ocasionados por la variabilidad climática. A pesar de esta precipitación relativamente estable, se observan variaciones espaciales y temporales en su distribución siendo éstas más marcadas en la región Pacífico y Central de Nicaragua. La mayor incidencia de precipitaciones se da en la vertiente del Atlántico, con registros por arriba de los 2000
mm/año (Anexo B.1), a diferencia de la vertiente del Pacifico donde se registran precipitaciones entre 1300 y 1850 mm/año. (Figura 4.3).
En el país, la variabilidad climática se manifiesta en eventos extremos denominados: El Niño y La Niña, asociados con sequías e inundaciones, respectivamente. Los eventos del Niño o eventos cálidos, ocasionan sequías que impactan directamente a los sectores socioeconómicos del país. Eventos ocasionados por el Niño han ocurrido en 1972, 1976-77, 1991, 1992, 1994 y 1997 (MARENA, 2008). En contraste, el Evento de La Niña, se relaciona con tormentas y huracanes tropicales que incrementan la precipitación. En las últimas cuatro décadas, la Niña ha provocada siete potentes huracanes, inundaciones y serios daños económicos y sociales, tanto en Nicaragua como en países vecinos. Estos huracanes fueron Fifí (1974), Alleta (1982), Joan (1988), César (1996), Mitch (1998), Keith (2000) y Félix (2006).
La distribución de las aguas superficiales a lo largo del territorio es desigual. La mayor parte se concentra en la vertiente del Atlántico, donde se estima una disponibilidad media de agua de 105,442.46 Mm3. En contraste, la disponibilidad en la vertiente del Pacífico es de 630.55 Mm3 (Anexo B.2) (PHIPDA, 2003).
En cuanto a los recursos subterráneos, éstos son más abundantes en el Pacífico debido a las características geológicas y litológicas de los suelos volcánicos permeables. (Figura 3.1). Se estima que los acuíferos del Pacífico tienen volumen seguro aprovechable de 3,635.80 Mm3 (PHIPDA, 2003). Los acuíferos del Atlántico no han sido estudiados en detalle por lo que se carece de información sobre los mismos. En el Anexo B.3, se muestra la disponibilidad de los recursos hídricos subterráneos.
Figura 3.1. Mapa Geológico,
FUENTE: Weyl, 1980, modificado por Losilla, 2001.
3.2 Balances Hídricos por cuenca
Hidrográficamente Nicaragua está dividida en 21 cuencas distribuidas en dos grandes vertientes hidrográficas: La vertiente del Pacífico (de 12,183.57 km2) y la del océano Atlántico (117,420.23 km2). Hacia el Atlántico drenan 51 ríos, 4 descargan al Lago Xolotlán y 12 al Lago Cocibolca mismos que posteriormente drenan a través del río San Juan hacia el Océano Atlántico. Las cuencas del Pacífico son más pequeñas con ríos más cortos en longitud. Además, esta zona se distingue por poseer los mejores suelos agrícolas y es donde está concentrada más del 60% de la población total del país (Anexo A.4). Hacia el Océano Pacífico desaguan directamente 12 ríos. Además de los dos grandes lagos, el país cuenta con 18 lagunas, 9 en la Región Pacífica, 5 en la Región Central y 4 en la Región Atlántica. También existen 4 embalses: 3 destinados para fines hidroeléctricos y 1 para riego y piscicultura. Los abundantes recursos de agua superficial son estacionales y su distribución es desigual. El 93% se encuentra en la zona del Atlántico y sólo un 7% en el Pacífico (Anexo B.1). Se distinguen cuatro acuíferos principales en el pacífico y 21 en el atlántico, incluida las planicies bajas de los ríos (INETER). La Figura 3.2 ilustra el mapa de cuencas de Nicaragua.
Figura 3.2. Mapa de Cuencas de Nicaragua,
FUENTE: Elaboración CIRA/UNAN a partir de la delimitación de INETER
Oficialmente no se dispone de datos sobre estimaciones del escurrimiento total, recarga de aguas subterráneas y producción hídrica para todo el país. Los estudios que existen se concentran en la situación de algunas subcuencas y microcuencas ubicadas en las vertiente del Pacifico.
Durante la elaboración de los Planes Hidrológico Indicativo Nacional y Anual de Disponibilidad de Agua (PHIPDA, 2003), se efectuó un balance hídrico para la vertiente del Pacífico resultado un escurrimiento de 8,830.10 Mm3/año (280 m3/s) y una recarga de aguas subterráneas de 3,150.16 Mm3/año (99,8 m3/s). La vertiente del Atlántico no fue estudiada, con excepción de la cuenca 69, donde se estimó un escurrimiento de 9,644.36 M m3/año (305,82 m3/s) y una recarga de agua subterránea de 1,375.63 M m3/año (43,62 m3/s).
En el año 2008 se realizó otro balance hídrico, en esta ocasión para todas las cuencas del país (estudio aun no publicado), donde se estimó una disponibilidad de agua de 57,668.6 Mm3/año (1828,65 m3/s), de la cual el 50% del volumen es disponible para la explotación. En la vertiente del atlántico anualmente se escurren 48,404 Mm3/año (1,534.88 m3/s), con una recarga de 4,507.2 Mm3/año (143 m3/s). Para el Pacífico se estima una recarga
promedio de los acuíferos en 1,278.1 Mm3/año (40,5 m3/s) y de escurrimiento en 3,479.3 Mm3/año (110,32m3/s). Dicha disponibilidad es menor en la práctica por efecto de la contaminación antropogénica (Sección 6).
De acuerdo con los resultados mostrados en la Tabla 3.1, las cuencas 61 (Río Escondido), 69 (Río San Juan) y 55 (Río Grande de Matagalpa) son las de mayor disponibilidad hídrica, pese a que su cobertura boscosa que ayuda a captar agua se ha reducido en un 16%, 24 % y 41 % respectivamente.
Tabla.3.1. Potencial hídrico y cobertura boscosa de cuencas que drenan al Océano Atlántico, FUENTE: Elaboración propia, con datos no publicados.
Nº Cuenca Área cuenca (km2) Escurrimiento (Mm3/año) Recarga subterránea Promedio (Mm3/año) Cobertur a boscosa (%) Aéreas protegidas 45 Rio Coco 19969 7134,9 47,9 61,8 si 47 Río Ulang 3777 2676,2 220,4 61,0 si 49 Río Wawa 5372 2567,5 303,7 87,8 si 51 Río Kukalaya 3910 2884,5 225,1 67,4 - 53 Río Prinzapolka 11292 6627,1 707,8 66,0 - 55 Río Grande de Matagalpa 18445 8288,3 36,0 41,0 - 57 Río Kuriwas 4457 2069,0 328,2 67,1 si 59 Entre Río Kurinwas y Río Escondido 2034 1456,2 162,7 87,0 si 61 Río Escondido 11650 8534,7 700,8 16,0 - 63 Entre Río Escondido y Río Punta Gorda 1160 1078,1 89,1 87,7 si 65 Río Punta Gorda 2867 2040,8 390,5 75,4 si 67
Entre Río Punta Gorda y Río San Juan
2229 2174,7 178,2 99,0 si
69 Río San Juan 29824 8006,9 1116,8 24,3 -
De las cuencas que drenan al Océano Pacífico, la No. 64 (Entre Volcán Cosigüina y Río Tamarindo), es la de mayor productividad hídrica, con una baja cobertura boscosa y presencia de áreas protegidas. En general, las cuencas de la vertiente del Pacífico se encuentran muy intervenidas, lo que refleja en una cobertura boscosa reducida, siendo la cuenca 72 (Entre Río Brito y Río Sapoá) la que posee mayor cobertura boscosa (44,6%) y la cuenca 66 (Río Tamarindo) con menor ya que solamente posee 7,8 % (Tabla 3.2).
Tabla.3.2. Potencial hídrico y cobertura boscosa de cuencas que drenan al Océano Pacifico, FUENTE: Elaboración propia, con datos no publicados.
No se dispone de datos suficientes para efectuar una análisis comparativo entre los resultados de distintos balances hídricos ya que como se ha mencionado anteriormente, la vertiente del Pacifico ha sido más estudiada, por motivos de suministro de agua en la zona con mas densidad de población (Anexo A.4).
La información presentada por el Plan Hidrológico Indicativo Nacional y Anual de Disponibilidad de Agua (PHIPDA, 2003) así como el balance hídrico más reciente presentado por cuenca (no oficial y no publicado), muestra una diferencia significativa en los resultados, lo que apunta a la necesidad de realizar un análisis más detallado. Además, los resultados de los balances hídricos existentes son incompletos, debido a que no se cuenta con información adecuada sobre datos meteorológicos, presas, sistemas de abastecimiento de agua, extracción privada por industrias y actividades agropecuarias.
Nº Cuenca Área Cuenca (Km2) Escurrimiento (Mm3/año) Promedio de Recarga subterránea (Mm3/año) Cobertura boscosa (%) Áreas protegi das 58 Río Negro 1428 278,7 20,0 13,1 si
60 Estero Estero Real 3691 1058,0 80,0 17
62 Entre Estero Real y
Volcán Cosigüina 429 167,1 13,3 28,7 si 64 Entre Volcán Cosigüina y Río Tamarindo 2951 1156,9 1063,3 12,1 si 66 Río Tamarindo 318 79,2 18,6 7,8
68 Entre Río Tamarindo
y Río Brito 2768 628,1 62,2 22,7 si
70 Río Brito 274 52,5 9,2 15,7
72 Entre Río Brito y Río
4. Suministro de agua para los sectores doméstico, industrial y agrícola. 4.1 Demanda versus disponibilidad
A nivel nacional, la disponibilidad de agua es suficiente para cubrir la demanda existente; en la Figura 4.1, se ilustra que la disponibilidad total de agua de todas las cuencas es suficiente para cubrir la demanda existente. Sin embargo, para las cuencas que drenan al Pacífico si bien es cierto que actualmente la disponibilidad es mayor a la demanda, la brecha existente es poco significativa, y apunta, por lo tanto, a un problema de escasez en años futuros. De hecho, la cuenca 64 (Entre Cosigüiná y Tamarindo) ya ha sufrido desabasto por falta de una buena distribución de agua y sobre explotación del acuífero para uso agrícola, en especial en la estación seca (noviembre a abril), (MARENA, 2008).
Figura 4.1 Estimaciones Demanda total de agua en Mm3/año, FUENTE: PHIPDA, 2003.
La extracción total de agua en el año 2008 y los porcentajes de consumo por sector se muestra Tabla 4.1, siendo el sector agropecuario el que consume más agua. La demanda de agua en los últimos cinco años para los sectores domésticos, industrial y agropecuario se muestra en los Anexos B.4, B.6, B.7 y B.8.
Tabla.4.1. Consumo de agua por sector,
FUENTE: MAGFOR, 2008; CONAGUA y WWC, 2006.
Extracción Total de agua en Nicaragua (MMC) Sector Agropecuario (MMC) Sector Domestico (MMC) Sector Industrial (MMC) 1794.9 83 % 3 % 14 %
4.2 Uso doméstico.
4.2.1 Fuentes para el abastecimiento de agua potable
La principal fuente de abastecimiento de agua potable es el agua subterránea, representando ésta el 70 % del total; el 30% restante proviene de agua superficial o sub superficial (Anexo B.15). Esto se debe a que más del 86 % de la población se ubica en la vertiente del Pacífico (20 % del territorio) donde hay sólo el 6% del agua superficial (Montenegro, 2009). Por ello, las estrategias de explotación de los recursos hídricos se han dirigido a la extracción de agua subterránea la cual tiene bajos costos de captación y un reducido costo de potabilización por su excelente calidad. La Tabla 4.2, contiene los 200 sistemas de abastecimiento que se han contabilizado en el país y de los cuales el 78% (136) utilizan como fuente las aguas subterráneas.
Tabla 4.2. Número de sistemas por tipo de fuente de abastecimiento, FUENTE: ENACAL, 2008.
Empresas distribuidoras
Número de sistemas
Número de sistemas por tipos de efluentes Aguas subterráneas Aguas Superficiales Combinación de ambas ENACAL 147 120 19 8 AMAT/AMAJIN 19 11 8 - Municipalidades 33 4 29 - privado 1 1 - - Totales 200 136 56 8
Actualmente existen 5,276 sistemas de acueductos rurales, que abastecen igual número de pequeñas comunidades rurales (ENACAL, 2008). La distribución de las obras de agua por departamento, se muestra en la Figura 4.2; donde se observa que los departamentos de la Región Pacífica y Central, Matagalpa, León, Estelí y Jinotega son los departamentos que poseen más obras de acueductos rurales a diferencia de las Regiones del Atlántico Norte que poseen menor cantidad de obras, siendo estas las zonas más deprimidas en el sector de abastecimiento rural de agua potable.
606 417 380 811 448 8187 93 53 103 273 292 854 423 95 189 71 Estelí Madriz Nueva Segovia León Chinandega Managua Masaya Carazo Granada Rivas Boaco Chontales Matagalpa Jinotega RAAN RAAS Río San Juan
Figura 4.2. Distribución de acueductos rurales por departamento,
FUENTE: IANAS, en preparación, con datos publicados por ENACAL, 2008.
4.2.2 Volumen de suministro
En el año 2008 se estimó una demanda de agua por el sector municipal de 373,50 Mm3/año (11,8 m3/s), (IANAS, en preparación), contra 289,74 Mm3/año (9,2 m3/s) que ENACAL extrajo y distribuyó. Es importante destacar que la falta de agua afecta principalmente a los más pobres ubicados principalmente en zonas rurales y periurbanas de Managua, (donde el número de pobres es por arriba de los 40 mil) así como en los municipios de Waslala, Wiwili, Tuma la Dalia, Nueva Guinea, Siuna y las cabeceras departamentales de Masaya, Jinotega, León, Chinandega y Matagalpa (Gómez et al., 2005).
4.2.3 Abastecimiento de agua
La cobertura de agua potable en la zona urbana es de 77% (ENACAL, 2008); es decir, aproximadamente 2, 444,420 habitantes del área urbana tienen acceso al agua potable. En contraste, en el área rural la cobertura es de sólo 56% (ENACAL, 2008), que corresponde a 1, 396,811 de habitantes. En síntesis, solamente 3, 841,231 habitantes de la población Nicaragüense tienen acceso al servicio de agua potable, por lo que hay un total de 1 827 646 personas sin servicios (Anexos B.14 y B.15).
La demanda de agua para uso doméstico se ha incrementado anualmente como resultado del alto crecimiento poblacional del país (1.7% anual según INEC, 2005 y 1.3% anual según INIDE, 2008); a pesar de ello el suministro municipal no ha sido aumentado congruentemente. En el Anexo B.5 se muestra la producción y consumo facturado para el
sector domestico por la empresa distribuidora de agua ENACAL, para el período de 1995 al 2008.
Este déficit se debe principalmente a: la falta de políticas de inversión en el sector, a la contaminación de las aguas disponibles, el crecimiento acelerado de la población y a la distribución-espacial de los asentamiento humanos en el país. En efecto, el 86% de la población se asienta en el 20% del territorio nacional y que corresponde a las regiones del Pacífico y Central, donde la disponibilidad de agua es menor. En el Anexo A.4 y Anexo B.13 se ilustra la distribución de la población en el territorio.
En su mayoría, la demanda de agua del sector doméstico es cubierta a partir de acuíferos. Como se mencionó, las zonas más pobladas del país se encuentran en las regiones del Pacífico y Central, donde la precipitación pluvial es menor, así como la disponibilidad de agua superficial. La Figura 4.3, ilustra la distribución de la precipitación pluvial a lo largo del territorio, siendo las áreas que aparecen en color crema, amarillo, verde olivo y naranja, donde se presenta la menor incidencia de lluvia y por lo consiguiente son las más afectadas durante eventos extremos de sequías. En el Anexo A.2, se presenta el mapa de áreas vulnerables a sequías. Efectivamente, las regiones del Pacífico y Central son las más secas, pero en ellas se ubican los acuíferos más grandes de Nicaragua. Desafortunadamente, hay estimaciones que indican que las sequías recurrentes relacionadas con el cambio climático han bajado el nivel de los acuíferos hasta en 2 m (INETER, 2006), afectando el suministro de comunidades que se abastecen de pozos someros o fuentes superficiales alimentadas a partir de agua subterránea.
Figura 4.3. Mapa de Precipitaciones media anual,
FUENTE: MAGFOR, 2002.
4.2.3.1 Zonas de escasez por falta de agua o por un servicio no apropiado
En la parte norte de la región Central, municipios como Palacagüina, Pueblo Nuevo, Somoto, Yalagüina, Totogalpa, Ocotal, San Juan de Limay, Estelí y Matagalpa, tienen índices altos de escasez de agua por localizarse en la zona más seca del país. En la región del Pacífico, los municipios que presentan problemas de escasez de agua son León, Chinandega, Managua, Nindirí, Ticuantepe, La Concepción, San Marcos, Granada, Masaya, El Rosario, La Paz de Carazo y Niquinohomo. Estos municipios (Anexo A.1. Mapa División Política de Nicaragua, con sus Municipios) tienen el nivel más alto de sensibilidad a problemas de escasez de agua, principalmente por la densidad poblacional y los niveles reducidos de precipitación (Figura 4.3), sumado al deficiente servicio de agua potable. La ilustración gráfica de las áreas del país más sensibles a problemas de escasez de agua, se muestran en la Figura 4.4. En contraste, los municipios de la región Atlántica son los que presentan menos problemas de escasez pero – a pesar de ello – la cobertura del servicio de agua potable es baja y la calidad de las aguas superficiales mala.
Figura.4.4. Áreas sensibles a los problemas de escases de agua, FUENTE: González, 2006.
La variación climática ha significado la reducción en la disponibilidad de agua, por lo que a la fecha existen zonas con escasez de agua donde se encuentra en riesgo no sólo la salud de las personas, sino también la sobrevivencia de la población y otras formas de vida. En algunas regiones de la zona seca ubicada en el Pacífico y parte norte de la región Central, existen comunidades - por ejemplo en los municipios del Cuá – Jinotega- que sobreviven con volúmenes de agua muy pequeños y que además tienen que recorrer grandes distancias para conseguirlos. Ello es causa del deterioro de las condiciones socioeconómicas. (END, 2009; CAPS, 2009).
4.2.4 Calidad del agua doméstica
La eficiencia y la cobertura del servicio de suministro de agua son afectadas por la calidad; aproximadamente el 30% de las poblaciones urbanas y el 44% de las rurales no tienen acceso a un agua segura. (ENACAL, 2008) En la región Atlántica, la cobertura de servicio de agua potable es de sólo 36 % para la Región Autónoma del Atlántico Norte y de 11% para la Región Autónoma del Atlántico Sur (SINIA, 2006; ENACAL, 2008); estas coberturas son las más bajas del país lo que significa. Municipios como Siuna, Paiwas, Kukra-Hill, Waslala, La Cruz de Río Grande, El Rama, El Tortuguero, La Mina Rosita y San Juan del Norte son los que tienen un alto índice de problemas por la calidad del agua.
En la región Centro-Norte, los municipios de San Rafael del Norte, San Sebastián de Yalí, Muy Muy, San Lorenzo, Camoapa, La Libertad y Santo Domingo también presentan un alto índice de problemas de calidad de agua. En la figura 4.5, se muestra las zonas del país con problemas de calidad; las áreas más afectadas se ilustran en tonalidades rojo a rojo oscuro.
Figura 4.5. Áreas sensibles a los problemas de calidad de agua, FUENTE: Gonzales, 2006.
Otro problema de suministro de agua en el sector doméstico, es la calidad del servicio, la cual es deficiente, principalmente por los serios problemas de la continuidad que presenta el abastecimiento; esto se debe a múltiples causas tales como; problemas de mantenimiento a las redes y equipos, altos niveles de fugas de agua (Cerca del 40%) causados por la obsolescencia de las redes de distribución, interrupciones frecuentes por largas horas de falta de suministro de energía eléctrica, crecimiento desordenado de las redes y no menos importante la brecha existente entre la producción de agua y la demanda creciente de la población (ENACAL, 2008).
Los problemas de continuidad se agudizan en los meses secos (noviembre – abril). En los Anexos B.9, B.10, B.11 y B.12 se muestran las variaciones en la producción de agua de ENACAL por mes, para toda Nicaragua, Managua, occidente León- Chinandega y Río San Juan. Los meses problemáticos son Febrero, Marzo, Abril y Mayo a tal grado que hay
racionamientos en los diferentes barrios de la ciudad de Managua fundamentalmente y en el resto de los departamentos de las regiones del Pacífico y Central de Nicaragua.
Otro agravante del problema lo constituyen las conexiones por cuenta propia que realizan los asentamientos humanos espontáneos, que emplean tuberías sin las previsiones técnicas adecuadas, agudizando la frecuencia y dimensiones de las pérdidas de agua por fuga en la redes. Para mejorar la situación de las redes de distribución, se requiere una considerable inversión para la rehabilitación y ampliación de los sistemas de acueductos de agua potable existentes.
La empresa ENACAL en el período del 2002 al 2007 ha invertido 167, 669.30 dólares americanos, en obras de agua potable y saneamiento. En su Plan de Desarrollo Institucional (2008-2012), ENACAL plantea incrementar la cobertura de agua potable de 77% a 88 % , elevar las horas del continuidad del servicio de 15 horas a 22 horas por día e incrementar la producción de agua de 271,06 Mm3/año (8,59 m3/s) a 296,57 Mm3/año (9,40 m3/s) (ENACAL, 2008).
4.3 Suministro industrial
En Nicaragua, el sector industrial aporta casi un 30% del producto interno bruto (PIB). Entre las principales industrias destacan la manufacturera, la construcción y la minería. La industria manufacturera está conformada por bebidas, alimentos, tabaco, metal-mecánica, pinturas, textil, química farmacéutica, lácteos y madera, principalmente y que funcionan con un porcentaje importante de agua. Sin embargo, el volumen es mucho menor al consumido por otros sectores, como el sector agrícola.
4.3.1 Fuentes de agua para el uso industrial
La industria en Nicaragua estratégicamente se ha asentado cerca de las fuentes de agua limpia (aguas superficiales y aguas subterráneas) y donde además hay disponibilidad de mano de obra barata por la densidad poblacional y se localizan grandes urbes para facilitar la comercialización de sus productos. Ello ha llevado a que la industria se desarrolle donde se encuentra la mayor demanda de agua municipal.
Al igual que para el sector doméstico, la principal fuente de abastecimiento de agua para las industrias es el agua subterránea, debido a su disponibilidad en las regiones donde se ubican la mayoría de las industrias (Pacifico y Norte-Central). Además, la buena calidad de los acuíferos hace que la inversión para el suministro sea baja.
4.3.2 Abastecimiento de agua para uso industrial
La mayoría de las grandes industrias del país poseen fuentes propias de abastecimiento de agua (ENACAL, 2005) las cuales son de origen subterráneo y no han sido registradas, no son facturadas y por lo tanto no se cuenta con datos de extracción. Una parte de la industria es abastecida por la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (INEC, 2003). El Anexo B.5 muestra los datos históricos del consumo de agua en las industrias abastecidas por ENACAL. En el año 2008 ENACAL facturó 745,4 Mm3 (23,64 m3/s) de agua a las industrias que abastece.
En Nicaragua el consumo de agua para la industria se estima en un 14% de la extracción total anual de agua (CONAGUA y WWC, 2006). Como antes se mencionó, se carece de un dato exacto de consumo de agua para la industria, debido a que la empresa distribuidora de agua no abastece a todas las empresas.
En Managua, un alto número de industrias, que pertenecen al parque industrial, se han establecido en parte de la franja costera del lago de Xolotlán, con el objeto de aprovechar la disponibilidad de agua subterránea por una parte, así como por la facilidad para verter sus efluentes líquidos al Lago.
Económica y administrativamente las industrias muestran bajos niveles en la productividad industrial del agua, siendo un reflejo del poco valor asignado a este recurso y a su uso inadecuado en la industria. El precio del agua en la industria es de 1,10 U$/m3, tarifa que resulta ser muy baja, lo que ocasiona que en las operaciones y procesos productivos no se tomen medidas de ahorro y reutilización del agua.
El comportamiento del consumo facturado de agua para el sector industrial, se ilustra en la Figura 4.6. Desde los años 90 hasta el 2008, el consumo se ha mantenido constante, lo que no necesariamente indica que no haya aumentado ya que la mayoría de las grandes industrias (embotelladoras, cerveceras, azucareras y alimenticias) poseen sus propias baterías de pozos (IANAS, en preparación).
4.4 Uso Agrícola
Históricamente la principal actividad económica del país ha sido la agropecuaria. Los reportes del Banco Central de Nicaragua (BCN) en su anuario 2001-2008 indican que al año 2008, el aporte del sector agricultura, ganadería, silvicultura y pesca representaron el 19.1% del PIB. Dato que indica que las actividades agrícolas, mantienen un lugar importante en la economía del país. El porcentaje de ocupados en la actividad económica de agricultura y pecuaria ha sido registrada con el valor más alto de todas las actividades, oscilando entre 27% a 30% del 2000 al 2008 (Banco Central de Nicaragua, 2009: basado en proyecciones de cifras originales de INIDE, Encuesta de Hogares para la Medición de Empleo, 2005). La ganadería representa del 9% al 10% del PIB Nacional y su actividad ha sido constante en la última década (CONAGAN, 2009).
Es importante destacar que la contribución al PIB disminuyó del 20.1 % en 2006 al 19.1 % en 2008, como resultado de los efectos del Huracán Félix, que causó pérdidas considerables en el sector. El desarrollo de las actividades agrícolas de Nicaragua está estrechamente vinculado a la disponibilidad de agua. Los indígenas practicaban la agricultura de subsistencia y se asentaban a las orillas de fuentes de agua. La época colonial
Figura 4.6. Consumo facturado de agua en el sector industrial, FUENTE: BCN, Anuario 2001-2008.
definió la inserción del país al mercado mundial en el rubro agro exportador, situación que ha prevalecido hasta hoy en día, sin tendencia de cambio. Los mejores suelos fértiles en Nicaragua se localizan en las vertientes del Pacífico donde hay disponibilidad de agua de buena calidad.
4.4.1 Fuente de abastecimiento
La principal fuente de abastecimiento para el riego es el agua subterránea y en menor cuantía el agua superficial, siendo la caña de azúcar, el cultivo que más se riega con agua superficial, empleando presas y canales de riego para un 55,2% del total del área irrigada año 1997 (PARH. 1997).
Al inicio de la década de los 70 se estimaba que el área con infraestructura de riego superaba las 40,000 hectáreas, empleando técnicas de aspersión convencional y gravedad. En el año 1978 el área de riego se extendió a 70,000 hectáreas. A inicios de la década de los 80 el gobierno modernizó los sistemas de riego para convertirlos en aspersión con pivote central automatizado. Debido a cambios de gobierno y conflictos políticos, a principios de los años noventa éstos quedaron en total abandono. A partir de 1993, se documenta una disminución de los sistemas de riego (FAO, 2002), debido principalmente al deterioro de equipos de bombeo por falta de mantenimiento, carencia de asistencia técnica, incremento en la tarifa de energía eléctrica para el sector agrícola y a las frecuentes interrupciones en el suministro de energía (CCO, 1998).
En la última década, los propios agricultores han construido sus sistemas de riego mismo que operan de manera que la empresa distribuidora de agua (ENACAL) no desempeña ningún papel en esta actividad. La Figura 4.7 muestra la evolución histórica del riego.
Figura 4.7. Evolución Histórica de la Superficie de Riego, FUENTE: CCO, 1998.
La eficiencia de riego depende del método de irrigación y la fuente de agua. En la Figura 4.8, se puede observar que los sistemas de riego donde se emplea agua subterránea son más eficientes. Por otra parte, la eficiencia se reduce debido al deterioro de muchos sistemas de pivote o rocío; falta de nivelación en los sistemas por gravedad y falta de asistencia técnica y entrenamiento para dar mantenimiento a los sistemas. La eficiencia del sistema tipo arroz es alta debido a la permeabilidad de los suelos. El grado general de eficiencia de los sistemas de irrigación en el país se estima menor del 20% (CCO, 2001).
Figura 4.8. Eficiencia en Irrigación por Tipo y Fuente de Agua, FUENTE: Elaboración propia con datos de PARH. 1997.
4.4.2. Demanda
La actividad que demanda mayor cantidad de agua es la agricultura, a través de los sistemas de riego. La agricultura de riego inició en el país la década de los años 50. Su evolución ha dependido de las políticas y estrategias que los diferentes gobiernos han implementado, así como de la prioridad que éstos le han dado a este sub-sector dentro de la actividad agrícola (CCO, 1998) y el mercado mundial. Para su desarrollo se han utilizado los mejores suelos, (zona del Pacífico) del país; seguidos por los de la región Central.
Las principales zonas irrigadas se localizan en el Pacífico, en los departamentos de León y Chinandega (Pacífico Norte), en el perímetro de los lagos, Cocibolca y Xolotlán (Pacífico Centro) y en Nandaime-Rivas (Pacífico Sur). También hay zonas irrigadas en la región Central-Norte, en el Valle de Sébaco y en los municipios de Estelí y Jalapa (CCO, 2001). Los principales cultivos de la actividad agrícola son; café oro, frijol, caña de azúcar, arroz oro, maíz, maní, ajonjolí, tabaco habano y sorgo, que en su mayoría son productos de
exportación. De ellos el riego se emplea principalmente para la caña de azúcar, el arroz, el ajonjolí, el tabaco y el sorgo. El cultivo de maíz y frijol se realiza en época de lluvias. La Tabla 4.3 contiene los principales cultivos del país y los sujetos a riego.
Tabla 4.3. Principales cultivos del país y su valor bruto de producción, FUENTE: BCN, Anuario, 2001-2008) * sujeto a riego. Número en importancia de producción Cultivos Principales de Exportación Valor Bruto de Producción 2008 (Dólares) 1 Café Oro 969.4 2 Frijoles 647.0 3 Caña de Azúcar* 541.8 4 Arroz * 446.3 5 Maíz 422.0 6 Maní 327.0 7 Ajonjolí * 126.5 8 Tabaco Habano* 92.1 9 Sorgo * 34.9
No se cuenta con un dato exacto de la demanda del recurso agua por el sector agrícola. Algunas instituciones han realizado estimaciones; por ejemplo, el MAGFOR en 1998, reportó una demanda de agua para riego de 1330 Mm3/año (42,17 m3/s) para toda Nicaragua. Actualmente, se estima que el 83% del agua extraída en el país se emplea en la agricultura (CONAGUA y WWC 2006) (Tabla 4.1. Consumo de agua por sector). El Subprograma Desarrollo y Reactivación del Riego para Contribuir a la Seguridad Alimentaria en Nicaragua, ha estimado el consumo de agua para uso agropecuario en 12,701.2 Mm3/año (402,75 m3/s) (Anexo B.8).
En la región del Pacífico aproximadamente el 30% del potencial de agua subterránea y el 15% del agua superficial explotable se usa para irrigación (MAGFOR, 1998). Debido a las características particulares entre las vertientes del Pacífico y del Caribe, la alternativa de usar agua superficial para riego en la zona del Pacífico está referida a la construcción de embalses que demandan altos costos de inversión.
4.4.3 Calidad de agua
Dentro de las limitaciones de calidad que existen para el uso de las aguas subterráneas para riego se menciona el alto contenido de cloruro y sólidos disueltos en zonas de descargas regionales de León-Chinandega. Otra limitante es el ascenso de cloruro de sodio de las aguas profundas a través de fallas y fracturas, fenómeno que ha sido ya observado en algunos pozos de la Península de Chiltepe (Hecht 1996). El peligro de intrusión salina es una amenaza muy seria a lo largo de las costas del Pacífico, en donde ocurre a consecuencia de la fuerte extracción de agua subterránea. El Anexo B.16 muestra los municipios de Nicaragua con acuíferos costeros, donde se presentan o podrían presentarse problemas de intrusión salina. Además, por el uso indiscriminado de agroquímicos en las actividades agrícolas, la calidad de las aguas superficiales ha sido afectada debido a la contaminación por escorrentía. La calidad también se ve afectada por desechos domésticos, industriales, residuos de tenerías; así como también por los efectos secundarios producidos por la ganadería (CCO, 1998). En algunas evaluaciones del sistema de flujo de aguas subterráneas en la Cuenca 64, León-Chinandega, se han observado problemas de sobreexplotación de aguas subterráneas que afectaría aun más la calidad del líquido (ver Sección 6, Cuenca 64).
5. Servicios de Saneamiento
5.1 Situación general y cobertura
En los últimos años los diferentes gobiernos de Nicaragua han realizado esfuerzos en el tema del saneamiento; sin embargo, las condiciones higiénicas de la población Nicaragüense no han mejorado significativamente. Según el Censo del 2005, en Nicaragua sólo el 25% de la población tiene acceso a un sistema de alcantarillado. Tomando una definición más amplia del servicio de saneamiento e incluyendo excusado o letrina las cifras aumentan al 59%, cifras que resultan bajas, si consideramos que la población del país es un poco más de cinco millones de habitantes.
Al igual que para el agua potable, el saneamiento presenta diferencias significativas de cobertura entre la población urbana y la rural; el 43% de la población urbana dispone de inodoro, en tanto que en el área rural sólo un 2.1% posee. Pese a ser mayoritario el uso de
letrina entre la población rural, todavía un 30% de la misma no tiene acceso a ningún tipo de servicio. Esto indica que en Nicaragua existe un porcentaje significativo de la población que practica fecalismo al aire libre, situación que amenaza la salud de los pobladores y contamina el ambiente, afectando directamente las fuentes hídricas del país.
La cobertura de alcantarillado sanitario es menor del 50%, siendo las áreas marginales de los cascos urbanos y las zonas rurales del país las que no poseen este servicio. La disposición de las aguas grises se realiza en lugares no adecuados como en patios, calles, cauces o barrancas. Por medio de escorrentía, una buena parte de las aguas contaminadas terminan drenando a algún cuerpo de agua superficial o bien se infiltran en el suelo.
5.2 Cobertura y situación actual de alcantarillados a nivel de ciudades Solamente 36 ciudades cuentan con sistemas de alcantarillado, lo que representa un 20% de las cabeceras departamentales y municipales de Nicaragua. Estos sistemas se ubican en los departamentos de Managua, Chinandega, León, Carazo, Granada, Masaya, Rivas, Estelí, Madriz, Nueva Segovia, Boaco, Río San Juan, Jinotega y Matagalpa, con una cobertura promedio del 36% de las viviendas (INEC, 2005). Es importante destacar que los sistemas de alcantarillado sanitario se ubican en las áreas urbanas de las regiones del Pacifico y Central del país mientras que en las regiones del Atlántico existe ausencia completa de estos sistemas, lo que les confiere condiciones de extremo riesgo sanitario y amenaza de contaminación para los recursos hídricos.
Los sistemas de alcantarillado son de tubería de cemento, con pozos de visita construidos de ladrillos. Poseen colectoras principales y secundarios; y el sistema es de tipo separado; es decir, manejan las aguas sanitarias y pluviales en redes diferentes. Debido a la edad del sistema de drenaje y al deficiente mantenimiento, éstos se encuentran en mal estado, con diversos ramales atascados e incomunicados debido a la acumulación de grasas, cuerpos sólidos y sedimentos aportados por los caudales pluviales.
Los sistemas de alcantarillado pluvial presentan una cobertura menor que la del alcantarillado sanitario. Esto ocasiona que las viviendas que cuentan con el servicio de alcantarillado sanitario, conecten de manera ilegal el drenaje pluvial al sistema de alcantarillado sanitario, ocasionando que durante eventos de lluvia de gran magnitud,
colapse el sistema de alcantarillado sanitario debido a que el caudal que circula por el mismo rebasa la capacidad de diseño.
5.3 Saneamiento y residuos sólidos.
Sólo un 56 % de los municipios cuenta con un sistema regular de recolección de basura. La cobertura nacional de recolección es del 49%. Además, la mayoría de los municipios dispone de vertederos, pero sólo el 13% cumple requisitos técnicos y sanitarios de funcionamiento (MARENA, 2005). Así, el servicio de recolección de basura es muy bajo en los cascos urbanos de las ciudades y casi inexistente en las áreas rurales. Esto ocasiona que la población emplee prácticas para la eliminación de basura como: la quema, entierro en patios, disposición en botaderos ilegales, cauces, riachuelos, riveras de ríos, costas de lagos, océanos u otros. Todo ello causa que las crecidas de los cauces y ríos arrastren desechos sólidos a cuerpos de aguas superficiales causando un impacto negativo en los ecosistemas acuáticos. Por ejemplo, en Managua donde se producen cerca de 1200 toneladas por día de basura se usa un vertedero a cielo abierto sin control. El basurero más grande, conocido como “La Chureca” se encuentra en las orillas del Lago Xolótlan y estudios indican que la migración de lixiviados han afectado la calidad del lago y de las aguas subterráneas (Sección 6). En el basurero “La Joya” de Granada, la ciudad más grande situada en las riberas del Lago Cocibolca, los desechos sólidos depositados en una hoya magmática han contaminado los pozos de abastecimiento de Granada y el Lago que se encuentra aguas abajo ya que el área es muy permeable y está atravesada por fallas (Guatemala , 2007).
5.4 Disposición y tratamiento de las aguas servidas
De los 36 sistemas de alcantarillado sanitario en todo el país, 27 de ellos poseen plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que representa una cobertura del 77% de los sistemas de alcantarillado sanitario existentes. Es importante destacar que en Nicaragua 215 ciudades están consideradas como áreas urbanas (Arguello, 2008), de las cuales solamente 27 brindan tratamiento a sus aguas residuales, por lo que la cobertura total de tratamiento de las aguas servidas urbanas es del 12.5 %. Los sistemas de alcantarillado sanitario que no cuentan con una planta de tratamiento, descargan en cuerpos de aguas superficiales (ríos y lagos) contaminando indiscriminadamente los recursos hídricos.
En las zonas rurales no existe sistema de tratamiento alguno; esto se debe a que la política de desarrollo del sector está dirigida más al abastecimiento de agua para consumo humano y la dotación de letrinas que al manejo del agua residual, en especial al manejo de las aguas grises, que en su mayoría fluyen por escorrentía a través de calles, avenidas y cauces.
Al año 2008 el volumen de agua residual doméstica tratada en el país por los diferentes sistemas de tratamiento se estimó en 44, 6 Mm3/año (1.41 m3/s). A inicios del presente año entró en operación la planta de tratamiento de aguas residuales más grande de Centroamérica y que se ubica en Managua. Esta posee la capacidad para tratar 66, 6 Mm3/año (2.11 m3/s), incrementando con ello la cobertura de tratamiento de aguas residuales urbanas del país a 47.7%. El Anexo B.17 muestra las principales plantas de tratamiento de aguas residuales del país y el caudal tratado por cada una.
Las aguas residuales municipales de los alcantarillados sanitarios contienen aguas grises, aguas negras y, en época de lluvia, aguas pluviales de algunas viviendas conectadas de forma ilegal. Esta situación trae como consecuencias que la composición de las aguas residuales domésticas presente una alta carga orgánica, alta concentración de nutrientes como nitrógeno y fósforo, abundante presencia de patógenos, sedimentos y detritos.
De las 27 plantas depuradores se emplean lagunas de estabilización en 13 de ellas como método de tratamiento. Además existe 1 sistema integrado por un reactor anaerobio seguido de lagunas facultativas y de laguna de maduración, 6 tanques Imhoff con filtros anaerobios de flujo ascendente, 5 fosa sépticas con filtro anaerobio de flujo ascendente, 1 sistema de fosa séptica con zanja de infiltración y 1 compuesto por sedimentación primaria, filtro biológico por goteo y sedimentación secundaria (Planta de Managua). Los sistemas que se encuentran bien operados, tienen una buena eficiencia de remoción de carga orgánica y sólidos en suspensión pero son ineficaces para remover nutrientes y patógenos; sin embargo, la mayoría de los sistemas de tratamiento de aguas residuales domésticas del país, se encuentran en un estado avanzado de deterioro por la falta de mantenimiento, mala operación, así como limitaciones de diseño que van desde un inadecuado dimensionamiento hasta la ausencia de obras preliminares para el pre
tratamiento de los afluentes. Ello ocasiona problemas ambientales graves para los cuerpos de agua que reciben las descargas de aguas tratadas. Un ejemplo, es el caso del Lago de Masaya que por la entrada directa del efluente de la laguna de oxidación del Municipio de Masaya se encuentra en un grado alto de eutrofización.
5.5 Reúso de agua
La reutilización del agua tratada en el país, no es una práctica común; quizás esto se debe a que los sistemas de tratamiento del país han resultado ser poco eficientes para la remoción de patógenos, lo que no facilita su nuevo empleo. En el período 2000-2002 solamente los efluentes de seis sistemas de tratamiento fueron reutilizados en actividades agrícolas, específicamente en plantaciones forestales y cultivos de tallo alto (CEPIS-OPS, 2002). A la fecha se desconoce el porcentaje de reutilización del agua tratada, predominando la disposición final de los efluentes tratados en cuerpos de agua superficiales tales como lagos y ríos.
5.6 Efectos por la falta de depuración
La contaminación por actividades antropogénicas afecta el ecosistema acuático y directamente la salud humana, debido a que se convierte en un elemento que genera enfermedades afectando seriamente la salud y calidad de vida de los seres humanos. Estas enfermedades conocidas como de transmisión hídrica, incluyen principalmente las que afectan el tracto gastrointestinal, causadas por organismos enteropatógenos, cuya principal expresión son las enfermedades diarreicas las cuales están ligadas a millones de muertes infantiles anuales. Se considera que el agua contaminada y la falta de saneamiento constituyen la segunda causa de muerte a nivel mundial (PNUD, 2006); en el año 2006 se registraron en Nicaragua 144,000 casos de muerte por EDA (MINSA, 2007).
En Nicaragua, durante la temporada lluviosa se presentan brotes de Leptospirosis debido a la contaminación del agua con orina de roedores infestados de Leptospira. Otro aspecto no menos importante son aquellas patologías de evolución crónica relacionadas con la contaminación del agua por agroquímicos, principalmente los organoclorados (IANAS, en preparación). Existen también enfermedades causadas por la contaminación de los recursos hídricos por metales pesados tales con mercurio y arsénico (Sección 6).
En lo que respecta a la relación entre la disponibilidad de agua potable y casos de Enfermedades Diarreicas Agudas (EDA), cabe resaltar que todos aquellos departamentos cuya producción porcentual de agua potable es menor, refleja una tasa de morbilidad por EDA en los tres años estudiados, mayor que la tasa de morbilidad por EDA a nivel nacional. Todos los departamentos con una tasa similar o mayor a la tasa nacional de morbilidad por EDA, son los señalados como los departamentos que tienen problemas agudos de abastecimiento de agua según ENACAL y aquellos que tienen poco acceso a agua potable y servicio sanitario (ENDESA, 2007). La Tabla 5.1, muestra la relación existente entre la producción de agua segura o potable y la incidencia de EDA para diferentes años.
Tabla 5.1 Producción porcentual de agua potable por Departamento y tasas de morbilidad por EDA. Tasa x 10,000 Habitantes,
FUENTE: ENACAL, 2007 y OPS, 1996
Departamentos % producción anual agua potable Tasa Morbilidad EDA. 2005 Tasa Morbilidad EDA. 2006 Tasa Morbilidad EDA. 2007 Boaco 0.9 419.24 360.69 466.03 Carazo 4.0 428.75 396.63 454.12 Chinandega 5.9 195.24 184.6 188.19 Chontales 1.8 243.73 205.4 328.99 Estelí 3.2 506.58 407.75 407.71 Granada 4.3 306.5 199.48 217.91 Jinotega 0.8 355.6 330.97 316.42 León 8.0 240.72 155.93 168.7 Madriz 0.7 437.52 403.76 449.72 Managua 56.7 347.19 262.92 361.49 Masaya 4.6 268.66 219.11 277.26 Matagalpa 3.3 518.49 438.86 448.61 Nva. Segovia 1.8 360.22 315.3 275.46
Río San Juan 0.2 581.81 444.6 442.96
Rivas 2.2 294.66 222.8 245.63
RAAN 0.2 662.49 888.12 919.29
RAAS 0.7 863.10 704.79 863.97
Total 100.0 370.68 315.16 364.1
6. Principales Problemas de Contaminación Hídrica
Se estima que entre 1990 y 2015 la población de Nicaragua incrementará en casi 67% (Vargas, 2007), crecimiento que ocurrirá principalmente en las zonas urbanas (la tasa de urbanización del país es la más alta de Centroamérica con un 50% de población citadina en 2005). Este crecimiento, en sinergia con la deficiente infraestructura sanitaria (tanto para
desechos líquidos como sólidos), la alta densidad poblacional, la pobreza y la ausencia de medidas de ordenamiento territorial ha provocado el deterioro ambiental que se refleja en la calidad del agua.
La deforestación de las cuencas hidrográficas avanza a una velocidad muy rápida. En 1950 Nicaragua tenía 7 millones de hectáreas de bosque las que en 2006 se redujeron a sólo 3.2 millones (Vargas, 2007). El uso de suelo para sistemas agropecuarios ha sido la causa de la deforestación (Figura 6.1) induciendo con ello la erosión de las cuencas hidrográficas y el uso intensivo de plaguicidas. La conversión de los suelos con potencial forestal a pastos para la ganadería extensiva es común en la cuenca del gran Lago Cocibolca donde el suelo para pasto se estima en 75. 1% (Vammen et al., 2006).
Figura 6.1. Mapa Forestal con Frontera Agrícola FUENTE: MAG-FOR, 2002
En el año 2000 (Anexo A.5) el area de bosques era de de 56,195km2(43.1% del territorio nacional) de los cuales 48,875 km2, es decir el 37.5% del territorio se empleaba para fines agropecuarios. Durante una evaluación del uso de suelo potencial (Anexo A.6) se catalogó el 55.3% para uso forestal mientras que el restante 44.7% se consideró apto para uso agropecuario, del cual el 37,8% del total es apto para fines ganaderos y solamente el 6.9% para uso agrícola (MARENA, 2004), cifras que contrastan con las del uso actual del suelo pero que también han significado la contaminación de las aguas superficiales por
sedimentación y eutrofización y de éstas más las aguas subterráneas por plaguicidas en algunas cuencas. A continuación se presentan algunos de los problemas específicos de contaminación del país.
6.1 Cuenca No. 69, Río San Juan
La Cuenca 69 abarca el Río San Juan y los Grandes Lagos Nicaragüenses: el Lago Xolotlán y el Lago Cocibolca que son parte de los recursos hídricos más importantes de Nicaragua por ser factor clave de desarrollo. Como se mencionó anteriormente, el Lago Cocibolca adicionalmente ha sido declarado como reservorio nacional de agua potable. Su caudal promedio de salida (475 m3/s) al Río San Juan representa un volumen que no es
actualmente aprovechado.
6.1.1 Lago Xolotlán
La contaminación del Lago Xolotlán (conocido también como Lago de Managua) ha limitado drásticamente el uso de su agua. La ciudad capital de Managua con el 24.2% de la población (1, 335,204 habitantes) en 2009 (Anexo B.4) se ubica en la ribera sur . El lago tiene un área de 1,016 km2 y una cuenca de 6,668 km2 (Hydrobiological Bulletin, 1991). Desde el año 1927, recibe sin tratamiento alguno las aguas negras de Managua, mismas que incluyen aguas residuales industriales, domésticas y pluviales. Además, la región norte y sur de la cuenca han sufrido deforestación por lo que hay un aporte importante de nutrientes y sólidos al lago a causa de la erosión. Actualmente, el agua del lago no puede ser directamente utilizada para consumo humano ni incluido para riego en este último caso por las altas concentraciones de sales (sólidos totales disueltos). Además, la entrada de los desechos líquidos de la ciudad ha creado una situación sanitaria insoportable por los olores y la carga bacteriana que limita cualquier uso, incluido el contacto directo (CIRA/UNAN, 2008). Para promover su recuperación a un nivel de uso clasificado como recreación sin contacto, ENACAL ha instalado una Planta de Tratamiento que fue inaugurada recientemente (2009). Pero, el Lago de Xolotlán no sólo recibe las aguas residuales de la ciudad, sino también contaminantes provenientes del basurero municipal de Managua, conocido como la Chureca. Este se originó de forma espontánea y sin ninguna planificación en 1972, al comenzar el depósito de los escombros de la ciudad producidos durante el terremoto de ese año. Actualmente, el basurero tiene una extensión aproximada de 47 hectáreas y recibe alrededor de 1,200 toneladas de desechos sólidos por día sin
tratamiento previo o separación (CIRA/UNAN, 2009). En el estudio “Evaluación del Impacto de los Lixiviados del Basurero de la Ciudad de Managua, la Chureca, a las Aguas del Lago Xolotlán, al Acuífero Afectado y a la Laguna Acahualinca” se encontró evidencia de la infiltración de lixiviados al subsuelo y de éste movimiento al lago. La presencia de lixiviados en el lago Xolotlán ha provocado contaminación con sustancias orgánicas recalcitrantes y sales, compuestos que complica aún más la recuperación de este cuerpo de agua. El problema es grave, ya que incluso los desechos sólidos llegan a estar directamente dentro del lago cuando el nivel sube durante los meses de alta precipitación. La Alcaldía de Managua a través del proyecto “Desarrollo Integral del Barrio de Acahualinca (Managua)”, en coordinación con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), actualmente están desarrollando una propuesta para aminorar los efectos de los lixiviados tanto en el lago como en las aguas subterráneas. El proyecto incluye el sellado del vertedero, la instalación de una planta de tratamiento para lixiviados y la separación ordenada de los desechos sólidos que llegan al basurero.
6.1.2 Lago Cocibolca
El Lago Cocibolca es el cuerpo de agua superficial más grande de Centroamérica y, a la vez, el lago tropical más grande de las Américas. El lago representa un potencial hídrico muy importante para Nicaragua ya que la calidad de su agua es muy buena y apta para consumo humano. Es importante mencionar que el caudal promedio de agua en el único sitio de salida del Gran Lago Cocibolca, ocurre en San Carlos donde inicia el Río San Juan. El volumen calculado por INETER es de 475 m3/s o 41 Mm3/d.
Estudios limnológicos del Centro para la Investigación en Recursos Acuáticos de Nicaragua (CIRA/UNAN), han revelado una aceleración en el proceso de eutrofización en las últimas décadas; esto ha sido notado por un aumento en la biomasa de fitoplancton, la simplificación estructural del fitoplancton y zooplancton y la dominancia de especies de algas verde-azules, Cyanophyta, que son indicadores de eutrofización. La causa de estos cambios ha sido el aumento en el aporte de macronutrientes por sus tributarios cuyas cuencas se caracterizan por la deforestación y conversión de extensas zonas para pasto de ganadería (Figura 6.2) que han provocado erosión (Vammen, 2006).
Figura 6.2. Uso de Suelo de la Cuenca del río San Juan. Área del lago Cocibolca. FUENTE: CIRA/UNAN, Yelba Flores.
La importancia de tomar medidas en la cuenca del lago para prevenir la continuación de la degradación de sus aguas ha sido reconocida en la Ley de Aguas Nacionales, por el gobierno central actual y la Asamblea Nacional que ha promovido el establecimiento de la “Comisión de Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Lago Cocibolca y el Río San Juan”, Sección 2.
6.3 Cuenca No 64
La Cuenca 64 se ubica en el noroeste de Nicaragua, entre El Volcán Cosigüina y el Río Tamarindo (Figura 3.2). En ella se encuentran los acuíferos más productivos del país (27.5 x 109 m3, ONU, 1974). El acuífero tiene un área de 1,300 km2 y sustenta una población de casi 700,000 habitantes (16% de la población total de Nicaragua). Los suelos agrícolas de la cuenca son de los más extensos y fértiles del país. Las actividades de producción están dominadas por cultivos de agro exportación bajo el sistema de monocultivo y mecanización intensiva. El riego se hace principalmente con agua del acuífero del cual el 74.4% del volumen total que se extrae es destinado a esta actividad (MARENA, 2008). Actualmente, los cultivos bajo riego y principales de agro exportación son caña (65%), maní (29%) y bananos (6%). En estos cultivos se aplica una gran cantidad de agroquímicos. Entre 1950 y 1980 los plaguicidas empleados en su gran mayoría fueron organoclorados de alta
persistencia. Como el acuífero de León-Chinandega es somero y no-confinado, su vulnerabilidad a la contaminación por plaguicidas es muy alta. Tan sólo de 1973 a 1981 se aplicaron 70, 270 toneladas de plaguicidas, 80% de ellas en cultivo de algodón (Briemberg, 1994). Diversos estudios han revelado la presencia de dieldrin, DDT, pp-DDE, pp-DDD, y toxafeno por arriba de la norma de potabilidad en profundidades hasta de 12 metros por bajo del nivel freático en tres sitios de pozos de muestreo ubicados en diferentes campos que históricamente fueron usados para el cultivo de algodón (Delgado, 2003). Estos compuestos también se encontraron en los suelos (Briemberg, 1994; CIRA/UNAN, 1999a; Centro Humboldt, 2001).
Por otra parte, el acuífero de León-Chinandega que posee un sistema más profundo que se recarga en la cordillera mientras que el sistema somero lo hace a partir de la planicie central. Este acuífero profundo es muy vulnerable a cualquier cambio climático y a las condiciones de caudal de los ríos locales. La presencia de agroquímicos en la zona somera del acuífero representa un riesgo al acuífero profundo por el aumento del bombeo de agua o por condiciones de sequía que reduzcan el caudal en los ríos promoviendo un intercambio de agua entre ambos (Delgado, 2003; CIRA/UNAN, 1999b y Calderón, 2003). La evaluación de la vulnerabilidad del acuífero a la contaminación, indica que ésta aumenta significativamente durante los años lluviosos (MARENA, 2008) y sobre todo durante eventos extremos, como fue el caso del huracán Mitch, debido a las inundaciones que arrastran toda clase de contaminantes del suelo a los pozos. También resultó que el acuífero tiene una alta permeabilidad lo que lo hace muy dinámico. En un análisis de la calidad toxicológica del suelo y el agua de pozos excavados en la zona de Posoltega después del Huracán Mitch, se encontró la presencia de plaguicidas organoclorados en concentraciones por arriba de la norma (EPA) en 8 pozos y organofosforados en 11 (CIRA/UNAN, 1999a).
6.4 Problemas por arsénico
Debido a las formaciones volcánicas en algunas zonas del país existen problemas de contaminación natural del agua subterránea por arsénico. Esto ocurre en estructuras mineralizadas o alteradas hidrotermalmente que son fuente primaria de arsénico y que se ubican en los lineamientos tectónicos paralelos al Graben de Nicaragua. La ocurrencia de fallas y fracturas próximas al flujo de agua subterránea son los conductos para que el contaminante entre al acuífero (Altamirano y Bundschuh, 2009). La Figura 6.3 muestra la
ubicación de 7 fuentes de agua potable que resultaron con concentraciones de arsénico arriba de la norma (>10μg l-1, OMS) en varias campañas de monitoreo de CIRA/UNAN.
Figura 6.3. Ubicación de 7 fuentes de agua potable con concentraciones de arsénico por arriba de la valor guía (>10μg/L, OMS).
FUENTE: Altamirano y Bundschuh, 2009.
En un estudio sobre la incidencia de Arsénico en aguas subterráneas de la región Noroeste y Suroeste de Nicaragua (Estrada, 2002), donde se monitorearon con prioridad las fuentes de agua que abastecen a poblaciones próximas a cuerpos mineralizados y con alteraciones por procesos hidrotermales ubicadas en estructuras tectónicas paralelas a la depresión de Nicaragua, se identificaron cinco áreas anómalas ( El Zapote, Santa Rosa del Peñón La Cruz de la India, Susucayán y Rincón de García ) con un contenido por arriba de los 10 μg/L. Todos estos pozos se encuentran en comunidades con extrema pobreza.
6.5 Problemas por mercurio
El Mercurio ha sido considerado como uno de los contaminantes que ha causado impactos antropogénicos más serios al ambiente a nivel mundial. En Nicaragua el mercurio se usa en la actividad minera de oro. Su uso no controlado en los procesos de amalgamación y destilación resulta no sólo en contaminación ambiental sino también en la exposición humana al mercurio (Lacerda, 2003; Telmer et al., 2006). El lago de Managua ha sido afectado por residuos líquidos con alto contenido de mercurio provenientes del complejo Hercasa-Elpesa (Pennwalt) que estuvo operando en la costa sur del Lago Xolotlán al oeste de la Ciudad de Managua para producir hipoclorito de sodio y gas cloruro desde 1967 hasta