• No se han encontrado resultados

editorial / la previa

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "editorial / la previa"

Copied!
52
0
0

Texto completo

(1)
(2)
(3)

COLABORADORES Nechama Amar Rab. David Libersohn Silvia Feliba Yanky Tauber Rabino Berl Schtudiner Chaim Drizin Rab Shraga Simmons Rubén Kaplan Año 5 · nº 24 Magazine Judaismo Kislev 5769 · Diciembre 2008 Dirección General y Editor resposanble:

Rab. David Libersohn JABAD LUBAVITCH

BARCELONA C/ Joan Gamper 27 bajos 08014 Barcelona +34 934 100 685 [email protected] www.chabadbarcelona.org Agradecemos el trabajo de diseño de nuestra revista Magazine Judaísmo a: Around International Communications En los textos está escrito el nombre

de D´s, por favor, guárdelo con el debido respeto. En virtud de la Ley Orgánica 15/1.999 de Protección de Datos de Carácter Personal, le informamos que sus datos personales están recogidos en un fi-chero de la Fundacion Jabad Lubavitch con el fin de hacerle llegar informacion de nuestras actividades. Le informamos que puede ejecutar su derecho de acceso, rectificación, cancelación y oposición escribiendo a Joan Gamper 27 Bajos 08014 Barcelona. La edito-rial no es responsable por el contenido de los artículos y tan solo intenta crear una opinión.

editorial /

la previa

Una de las actividades emblemáticas de Jabad en el mundo es el en-cendido del Candelabro de Janucá en los parques públicos. Su base legal-halájica se fundamenta en su encendido en las sinagogas, que representa la Pirsumei Nisá (para difundir el milagro) y que no libe-ra del cumplimento de la mitzvá de encenderlo en sus hogares. A pesar de la adversidad y el “helenismo” que impera en la calle, la oscuridad es superada y se impone la luz. Eso es Janucá: la fideli-dad a la fe judía, y al estilo de vida que D-s nos indica a través de Su Torá, las mitzvot, y que no está condicionada a ninguna situación coyuntural. La Torá y sus mitzvot son eternos al ser la palabra de D-s el Eterno. Todo lo demás es variable por definición. Más aún, todo lo demás existe para ser cambiado, perfeccionado y superado hasta llegar a conectarlo con la dimensión eterna de lo Divino. No es casualidad que Janucá tenga lugar a continuación del 19-20 de Kislev, fecha que marca el comienzo de la difusión de los manantiales del Jasidismo. Hay infinidad de puntos en común. Prin-cipalmente, por el hecho de que el milagro principal tuvo lugar con una vasija de aceite puro, siendo el aceite el símbolo de aquello que se encontraba oculto (dentro de la oliva) y fue revelado al exterior, convirtiéndose en fuente de luz. Así también las enseñanzas del Baal Shem Tov y del Rabí Shneur Zalman de Liadi, autor del Tania, y los demás líderes jasídicos revelaron la dimensión interna oculta de la Torá, de manera que ilumine las mentes y corazones para servir a D-s con inspiración interior al estudiar Torá, cumplir los preceptos y servirle también en los quehaceres cotidianos.

Otro de los puntos en común que tienen su expresión en la cam-paña de Janucá y que se destaca especialmente en el encendido del candelabro en los parques, es el hecho de que el judaísmo es

uno de los judíos. Por ello, debemos llevar al judaísmo a las calles, a todo lugar, para que todo judío sin excepción se entere, se co-necte, se vea afectado, tocado, movilizado.

No se trata de conseguir “afiliados” o construir “instituciones”. Se trata de permitir a todo judío a conectarse con su judaísmo, con su heredad, “la Torá que nos ordenó Moshé es heredad de la co-munidad de Iaakov” (Brajá 33,4) Las instituciones son el medio, el instrumento, para lograr ese fin. Todas deben ser parte de ese fin, que todo judío tenga acceso a todo el judaísmo, a la totalidad de la Torá.

Todo ello anima al extraordinario esfuerzo desplegado por Jabad, la profunda conciencia de la revitalización del alma judía.

Conjuntamente con el esfuerzo de todas las comunidades que transitan el camino de la Torá, sin lugar a dudas terminará de inun-dar al mundo al punto de que se cumplan las palabras del profeta Ishaia “Y la Tierra se llenará del conocimiento de D-s tal cual las aguas cubren el mar” con la inmediata llegada del Mashiaj, el Janu-cá, inauguración del Tercer Bet Hamikdash.

Les presentamos esta revista como un modo más de acercar el conocimiento y la luz del judaísmo a todos vuestros hogares; de-seándoles un ¡Janucá Sameaj!

Les desea David Libersohn Rabino

(4)
(5)
(6)

Tal como se dijera con anterioridad y con frecuen-cia, todas las cuestiones de la Torá son una fuen-te infinita de lecciones e inspiración para nuestra vida diaria, especialmente cuando toman la forma de mitzvot prácticas, siendo que la Torá y las mitz-vot son infinitas, derivadas del Infinito. Le mencio-no esto a propósito de la mitzvá de las luces de Janucá, y especialmente en relación a un aspecto particular que en primera instancia parece sor-prendente.

Me refiero al hecho que a pesar de que Janucá evoca muchos milagros y maravillas, el evento prin-cipal por el cual se instituyó la festividad de Janucá, fue el milagro del cántaro de aceite, el único que se encontrara en el Beit Hamikdash (el Sagrado Templo) intacto y puro al no haber sido tocado por el enemigo. Ese aceite se encendió, y ardió duran-te ocho días, hasta que pudo prepararse un nuevo aceite puro.

Lo incomprensible de esto es que el aceite no era requerido para el consumo humano, tampoco para ser consumido en el altar, sino para encender la Menorá en el proceso de iluminar. Pareciera, a pri-mera vista, que no debería tener consecuencias en relación a la luz, si el aceite había sido profanado e impurificado, seguramente la cualidad y la intensi-dad de la luz difícilmente podrían verse afectadas por el mero tacto.

Sin embargo, cuando el Talmud define la esencia de Janucá, los sabios declaran que el aspecto cru-cial fue el milagro del aceite. No es que ignoraron o disminuyeron los grandes milagros en las batallas, cuando Di-s entregó a los poderosos y a los mu-chos en manos de los débiles y pocos, ya que es-tos milagros son también enfatizados en la oración “Ve al hanisim” (y por todos los milagros).

Sin embargo, fue el milagro de poder encender la Menorá con un aceite puro y sagrado, que no haya tenido contacto con impureza alguna, lo que dio lugar a la Festividad de las Luces.

La lección obvia es que en el terreno de lo espiri-tual, de la Torá y las mitzvot, tal como están simboli-zados en las luminarias de Janucá, debe haber una absoluta pureza y santidad. No está en la mente humana el razonar porqué, o qué diferencia pueda hacer, etc.

Pero vayamos una paso más allá, el propósito del Templo es iluminar y traer santidad y pureza en el “Sagrado Templo individual” - ello significa cada hogar judío y cada persona judía, lo que tam-bién es la obligación de cada judío para con su prójimo judío, de acuerdo con la mitzvá de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Pero se deberán tomar precauciones especiales para que el templo mismo este iluminado con el aceite más puro y santo, para que también el sumo sacerdote, si es que llegara a estar impuro, no pueda entrar al Templo Sagrado, y menos todavía encender el candelabro.

Quiera Di-s otorgarle éxito en el espíritu de lo que fuera arriba señalado, reflejando verdaderamente el espíritu de las luces de Janucá, para encender más luminarias e incrementar su brillo día a día. Con bendiciones.

P.S. Uno de los mensajes esenciales de Janucá es la necesidad de preservar la pureza de la Torá y de las mitzvot, especialmente en la educación de nuestros hijos, ya que el milagro de Janucá ocurrió con un jarro de aceite puro e inmaculado.

Extraído

de una carta

del Rebe de

Lubavitch /

(7)

del

Rabino

Mensaje

como la información de actualidad, sintiendo que cuando hablan de la parshá de la semana pasa-da es “noticia vieja”. Y más aún: “Vive” quiere decir que jóvenes y familias que por las circunstancias diaspóricas de emigración y catástrofe vivida por nuestro pueblo especialmente en los últimos 150 años ni sus abuelos observaban Shabat ni Tefilín, y sus nietos -profesionales y empresarios- asumen hoy su judaísmo con naturaleza y de manera ínte-gra, en la observancia cotidiana de los preceptos de la Torá.

Porque la fuerza del alma judía no se mide por la cantidad y la potencia física. Cual una cerilla en-cendida en una gran habitación oscura que disipa a la oscuridad.

Es lo que dice el profeta; “No con el ejército, ni con la fuerza, sino con Mi espíritu, Ha dicho D´s”. Esa fuerza, la fuerza de “Mi espíritu”, la de la Torá, la posee cada judío. Por ello, nunca debemos sentir-nos una minoría. Si estamos en un grupo social que aún desconoce la belleza del judaísmo ¡Encenda-mos la luz ¡Encenda-mostrándoles el camino! Si so¡Encenda-mos unos pocos en una institución judía donde tenemos mu-El milagro de Janucá cuando pocos vencieron a

muchos y los débiles a los poderosos, se repite to-dos los días. Es el milagro diario de la existencia del pueblo judío, numéricamente minoritario, a di-ferencia de lo que se piensa, no se encuentra entre las fortunas más importantes del mundo, no goza del apoyo merecido en la prensa mundial, tiene a la mayoría numérica de países de la ONU en contra, y sin embargo es “luz para las naciones”, el judaísmo vive, la Torá vive, el pueblo judío vive.

Cuando decimos “vive” no nos referimos a que el judaísmo sea estudiado y analizado académica-mente en las universidades. Las cosas que ya no existen son las estudiadas por académicos espe-cializados.

“Vive” quiere decir que cientos de miles de niños recitan el “Shemá Israel” todos los días y para ellos esto es fundamental en sus vidas. “Vive” quiere decir que millones de judíos eligen el restaurant y el menú a disfrutar en una comida de negocios o un domingo al mediodía, en cualquier lugar del mundo, tomando en cuenta las leyes del Kashrut. “Vive” quiere decir que millones de judíos se inte-resan, leen y comentan la Parshá de la semana,

cho para aportar, introducir Kashrut, Shabat, Tefilin, etc. ¡No nos asustemos!

Si somos un joven que descubrió la conexión de su alma a Hashem y la Torá y tenemos toda una fami-lia a la que queremos, y nos rodea pero parecería “estar en otra dimensión” ¡No nos encerremos! Con amor, cariño y dedicación, iluminemos con la luz de la Torá y sus preceptos. Y aunque somos tan sólo uno frente a muchos, sin lugar a dudas “Mi espíritu”, la luz de la Torá, se impondrá.

¡Lo importante es la acción! El Rebe de Lubavitch explicó lo siguiente: Así como vemos la luz de las estrellas aunque estas se encuentran a gran dis-tancia, lo mismo ocurre con cada buena acción que hacemos, la “luz” espiritual que éstas irradian ilumi-nan y llevan la espiritualidad aún a quienes están muy lejos de quien hace la buena acción.

Llega Janucá - es el momento de hacerlo. David Libersohn

(8)

Citas y curiosidades

/

El 25 de kislev es una fecha trascendental y especial ya que tuvieron lugar los siguientes acontecimientos: finalización de la construcción del Mishkan en los días de Moshe, en el desierto; Inauguración del Mizbeaj (Altar) y Hejal en la época de Hagay el profeta; Purificación e inauguración del Bet Hamikdash por los Jashmonaim.

EL REINADO DE LA OSCURIDAD

El principal objetivo de los helenistas era que Israel “olvide” la Torá y su cultura. En hebreo, la raíz del verbo “olvidar” (lishcoaj) forman la palabra “joshej” (oscuridad). El olvido de la Tora representa la peor oscuridad para el pueblo judío. Justa-mente, para contrarrestar la intención de los griegos, encendemos “luces”, du-rante los ocho días de Januca, demostrando que la luz de la Tora y del pueblo de Israel sigue iluminando y esparciéndose por el mundo.

POR QUÉ FESTEJAMOS OCHO DÍAS SI EL MILAGRO OCURRIÓ SÓLO SIETE?

El frasco de aceite puro alcanzaba sólo para un día y ardió ocho, en conse-cuencia, el milagro fue en los últimos siete días ya que el primero fue algo natural. Entonces: por qué festejamos ocho días?

Primero, el hecho de haber triunfado y recuperado el Templo representaba un acontecimiento digno de festejar. Esto ocurrió el primer día de Januca, los siguientes siete días si conmemoramos el milagros del aaceite.

También, el haber encontrado un frasco de aceite puro que haya sobrevivido al saqueo y profanación del Templo representa un milagro.

Otro motivo, si bien el aceite del primer día ardió naturalmente, sólo alcanzaba para arder durante el día, de todas formas ardió también durante la noche, sobrenaturalmente.

Los helenistas anularon un precepto tan preciado como el Brit Milá, que se efectúa a los ocho días del nacimiento, luego de la liberación, volvió a cumplir-se esta mitzva en público y con alegría, por lo tanto es digno festejar durante ocho días.

¿POR QUÉ “JASHMONAIM”?

Hay dos explicaciones acerca del origen de la denominacion de la valerosa familia: 1)Jashmonai - persona importante (ver Tehilim (Salmo) 68); 2) gentilicio de la ciudad Jeshmon de la tribu de Yehuda, de la que los Jash-monaim podrian ser originales.

ALEXANDER: NOMBRE HEBREO

Como mencionamos con anterioridad, el dia que Alejandro Magno llego a Je-rusalem con todo su ejército, con el fin de destruir Israel e imponer sobre sus habitantes su yugo, altos tributos, y cultura -como había ocurrido en las demás naciones- el sabio judío Shimon Hatzadik salió a recibirlo, solo, sin compañía ni escoltas. Al verlo Alejandro, ordeno detener al bravo y sanguinario ejercito, bajo de su carroza y se prosternó ante el el anciano judío. Explico que el rostro de Shimon Hatzadik se le aparece antes de cada batalla asegurándole el triun-fo. Así fue que por este merito no destruyo Eretz Israel y, aunque la tomo de manos de los persas, le otorgo plena libertad.

Ese fue un motivo de gran alegría, tal es así que los sabios decretaron que todos los niños que nacieran en ese dia de fiesta, serian llamados Alexander (Alejandro), en honor al rey griego.

Desde ese momento, Alexander es un nombre hebreo mas...

POR QUE “JASHMONAIM”

De las letras de la palabra

JANUCA Y EL MASHIAJ

De las letras de la palabra Mashíaj se forman las palabras: Madlikim Shemonat Ieme Januca (Encendemos luces los ocho días de Januca). Asi como los Jash-monaim encendieron las luces en la re-inauguración del Bet Hamikdash.

(9)

Qué

¿

aprendemos

del

¿

Cada niño que desea saber en qué noche de Janucá nos encontramos, simplemente cuenta las velas que están ar-diendo en la Menorá (candelabro de 8 velas).

“Pero... papá, ¡Hay cuatro velas encendidas en tu Menorá, no tres!”- dice mi hijo.

“¿Cuatro velas? Ah, la que se encuentra por encima de todas no cuenta”, le contesto.

Y después de todo ¿Por qué el Shamash no cuenta? Es él quien enciende las demás velas y quien está allí quieto cui-dándolas, por si alguna de ellas titubea y requiere un reno-vado impulso de luz.

En realidad, siempre es así: quien cocina y sirve la comida, nunca es realmente parte de la fiesta, aún después de qui-tarse el delantal y senqui-tarse junto a todos a la mesa. El guía de turismo nunca aparece en las fotos (en realidad él es quien las toma), el shadján (casamentero) no siempre es el invitado de honor en una boda.

Sólo la Menorá de Janucá parece apreciar el verdadero sig-nificado del “Shamash”- la vela que está al servicio- colocán-dola en lo alto, por encima de todas las demás.

“¿Por qué el Shamash no cuenta? pregunta nuevamente mi hijo.

Miro al Shamash, que arde en su puesto, solitario, olvidado, ignorado. Y de alguna forma percibo que él no desea estar en otro lugar...

por

Yanki Tauber

(10)

Januká /

Guía Práctica

En la primera noche de Jánuca se dicen tres berajot :

1. “LEHADLIK”

Baruj ata A-donai, elo-henu melej haolam, asher kideshanu bemitzvotav, vetzivanu lehadlik ner Jánuca

Bendito eres Tú, oh Eterno, D´s nuestro, Rey del Universo, que nos santificaste con Tus preceptos y nos ordenaste las luces de Jánuca.

2. “SHEASÁ NISIM”

Baruj ata A-donai, elo-henu melej haolam, sheasá nisim laavotenu baiamim hahem bazeman hazé. Bendito eres Tú, oh Eterno, Dios nuestro, Rey del Universo, que obraste milagros con nuestros padres en tiempos pasados, en esta época.

UBICACIÓN DE LAS VELAS

• Se debe procurar colocar las velas dentro de los 10 cen-tímetros cercanos a la puerta y del lado izquierdo, para así estar encerrado con la mitzvá de la Mezuzá a la derecha y las velas a la izquierda. O en una ventana.

• Las velas deben colocarse a una altura superior a los 30 cm del suelo.

• Cualquier tipo de aceite es apto para encender las velas de Jánuca, pero lo más apropiado es hacerlo con aceite de oliva, puesto que con él sucedió el milagro. Hoy en día se pueden usar también velas.

• Es necesario poner el aceite suficiente para que queden encendidas por lo menos media hora.

ENCENDIDO DE LAS VELAS

• El horario del encendido de las velas es a partir de la salida de las estrellas (aproximadamente 40 minutos después de la puesta del sol), y no antes, debiéndose tratar de encen-derlas apenas llegue la hora.

En la víspera de Shabat se encienden las velas de Jánuca antes que las velas de Shabat, debiéndose poner suficiente aceite para que queden encendidas hasta media hora des-pués de la salida de las estrellas. La noche de Shabat hace-mos Havdalá antes de encender las velas de Jánuca.

¿QUIÉN DEBE ENCENDERLAS?

En cada casa debe de haber por lo menos una Menorá o Janukia. También el Shamash (cuidador) acostumbra encender una Janukia en la Sinagoga. Todos los miembros de la familia deben presenciar el encendido de la Menorá. Haga que sus niños enciendan sus propias velas de Jánuca y todas las niñas sus velas de Shabat. Las personas que no viven con sus familias deben encender la Menorá en sus propios cuartos o viviendas.

ORDEN DEL ENCENDIDO DE LAS VELAS

La primera noche se comienza a encender la vela que está más a la derecha de la Janukia, y en la segunda noche cuando se agrega otra vela al lado, se comienza de ella a encender y se continúa encendiendo de izquierda a derecha. Así también en las noches sucesivas, se comienza de la recién puesta y se sigue encendiendo de izquierda a derecha.

Las velas o mechas deben estar en línea recta y a la misma altura.

Berajot

sobre las

velas

(11)

3. “SHEHEJEIANU”

Baruj atá A-donai, elo-henu melej haolam, shehejeianu beki-iemanu, vehiguianu lazeman hazé.

Bendito eres Tú, oh Eterno, Dios nuestro, Rey del Universo, que nos preservaste la vida, nos conservaste y nos permitiste llegar a este tiempo.

A partir de la segunda noche de Jánuca en adelante, se recitan solamente dos berajot: “Lehadlik” y “Sheasá nisim”.

Todas las berajot se deben recitar antes de encender las velas.

SI SE APAGAN LAS VELAS

Si se encendieron las velas y se apagaron accidentalmente (antes de transcurrir la media hora en la cual deben quedar encendidas), por estar colocadas en un lugar donde había viento, se deberá volver a encenderlas, pero esta vez sin berajá. Si las velas estaban en un lugar donde no había viento y ocurrió un percance y se apagaron, no hay obligación de volverlas a encender.

LUGAR DEL ENCENDIDO

Hay quien coloca la janukia en el umbral de la entrada de la casa del lado izquierdo. Otros lo hacen en la ventana que está dirigida hacia la vía pública para que sea vista por la gente. Porque lo fundamental del precepto del encendido es: expansión del milagro, es por eso que se deben colocar las velas en un lugar de vista al público. Es conveniente encenderlas luego de la salida de las estrellas, cuando muchos aún están en las calles. Por este motivo, “Estas velas son sagradas todos los ocho días de Jánuca, no está permitido hacer cualquier uso con ellas, sólo mirarlas con el fin de poder agradecer”, y expandir el milagro. Es por eso que se agregan a las velas un “Shamash” - una vela adicional - con la cual encendemos las demás velas.

¿CON QUÉ SE ENCIENDE?

Es preferible encender con aceite de oliva, en recuerdo del milagro, pero también es posible hacerlo con velas de cera.

(12)

Después de la muerte de Alejandro Magno (323 a.e.c.), los principales genera-les macedonios iniciaron fuertes peleas por el gobierno de diversas partes del imperio, ya que varios de ellos trataron de establecerse como reyes. Se fundaron principalmente tres dinastías: la de Ptolomeo en Egipto, la de Seleuco en Asia, y la de Antígono en Macedonia y Grecia. La Seléucida fue una dinastía siria fundada por Seleuco I Nicátor, quién gobernó entre 303 y 281 a.e.c. Algunos años más tarde gobernó (entre 223 y 187 a.e.c) Antíoco III Megas. Él conquistó la tierra de Israel y la anexó a su imperio. Antíoco IV Epifanes - rey de Siria entre 175 y 164 a.e.c. - intentó helenizar a la tierra de Israel. Para darles una idea de la naturaleza de Antíoco: él agregó el título de Epifanes a su nombre porque significaba “Manifestacion de D’ s”. En otras palabras, Antíoco pensaba que él mismo era “un regalo de D’ s para los hombres”.Los griegos eran buenos gober-nantes brindando civilización y progreso a todo lugar que conquistaban. Por ello, la cultura griega se expandió bajo el disfraz de “iluminismo”, incluyendo a todos los dioses posibles dentro de su panteón. Es decir, adaptaban lo mejor de otras culturas para fusionarlas en una sola junto con la religión y cultura griega.

LA SANTIDAD Y LA CULTURA JUDÍA - VS. LA FILOSOFÍA Y LAS OLIMPIADAS GRIEGAS

¿Por qué era para los judíos tan difícil mantener y defender la filosofía griega? La respuesta es clara: los griegos defendían la primacía del hombre. Status! ¡De-portes! ¡Filosofía! Grecia dominaba el mundo y su actitud era reflejada en cada campo de los talentos del hombre: arte, literatura, música, ciencia, arquitectura, belleza, etc.

El judío, sin embargo, defendía la supremacía de D’ s. La grandeza del hombre es participar en la Creación como un socio de D’ s y mirarLo como una autoridad moral más elevada, algo más grandioso que los dictámenes de su propia con-ciencia moral. Para el judío, el hombre fue creado a imagen de D’ s. Para los grie-gos, D’ s es creado a imagen del hombre. Ellos son superhombres que pueden comer, beber y complacer en exceso todos sus deseos físicos. “La persecución de los griegos hacia los judíos no fue nada más ni nada menos que una guerra entre dos culturas”.

LOS DECRETOS EN CONTRA DE LOS JUDÍOS

Los griegos estaban decididos a imponer su dominio cultural y convencer a los ju-díos de la superioridad del pensamiento griego. ¿Su táctica? Prohibir fundamentos claves de la observancia judía. Las cinco específicas áreas en las que los griegos basaron su opresión fueron: el estudio de la Torá, la observancia del Shabat, el brit milá (circuncisión), la santidad del matrimonio y la anulación del calendario. Examinemos rápidamente cada una de estas áreas, en función de entender mejor la estrategia asimiladora de los griegos.

Los Macabeos /

Una historia intrigante

por el Rabino

(13)

A· El Estudio de la Torá.

Los judíos son el “Pueblo del Libro”. La Torá es nuestro libro de instrucciones para la vida, y es el impulso inspiratorio para nuestra sabiduría nacional. “La his-toria demuestra que en el momento en que el estudio de la Torá es abandonado, la asimilación de los judíos a los que los circundan se hace real. Sin excepciones, toda comunidad judía, en la historia, en la que la enseñanza y el estudio de Torá no fueron prioridad, gradualmente desapareció de la escena·”. “Más allá de todas las buenas y racionales razones, la Torá es el puente misterioso que conecta a los judíos con D’ s, a través del cual ellos se comunican y se influencian mu-tuamente, y por el cual D’ s cumple Su pacto con Su pueblo; el de protegerlo y darle sustento·”. “Cuando estudiamos Torá, no estamos estudiando un texto abstracto y misterioso del mundo antiguo. Estamos estudiando la manera en que D’ s quiere que nosotros vivamos en la tierra· estamos, de hecho, dedicados al descubrimiento de la esencia del judaísmo, la cual es la esencia de nosotros mismos·”. El estudio de la Torá es la mitzvá más importante de todas las 613 mitzvot (preceptos).

B· La observancia del Shabat.

Todo ser humano desea relacionarse con la realidad de D’ s, desea estar cerca del Todopoderoso, que nos da cada aspecto de nuestra existencia. Por otro lado, todos vivimos con el continuo temor de confrontar el hecho de que no somos los capitanes de nuestro barco; que sólo somos los segundos en comandar nuestras vidas. Ninguno de nosotros quiere abiertamente enfrentar su propia mortalidad; cada uno tiene un ego que prefiere tener al “YO” como centro del universo - en un control total de mi vida, mi destino y del mundo. El Shabat es la herramienta del pueblo judío para revertir esta tendencia. Una vez cada siete días, nosotros los judíos, renunciamos al control de nuestro ambiente y nos declaramos a nosotros mismos y a toda la humanidad que no estamos a cargo del mundo. Nosotros paramos todo trabajo creativo y reconocemos que es D’ s el que dirige el show. Esto es lo que el mandamiento de no trabajar en Shabat nos demuestra; nosotros nos abstenemos de hacer trabajos creativos en fun-ción, a su vez, de obtener claridad y entendimiento sobre Quién es el verdadero Creador. Es por eso que el Shabat es la mejor herramienta del judaísmo para ayudarnos a cultivar una relación real y tangible con D’ s. A través de las gene-raciones, una prueba fehaciente de que un individuo o familia seguirá siendo una parte vibrante del pueblo judío es su compromiso con la observancia del Shabat. Como dice el famoso dicho: “más de lo que el judío cuida al Shabat, el Shabat lo cuida a él”.

C· Brit Milá (circuncisión).

Los griegos creían que el ser humano nació completo y perfecto. Es por eso que ellos glorificaban al cuerpo; por ejemplo: con estatuas desnudas y eventos at-léticos. Los judíos, por el otro lado, creen que el mundo es en algunos aspectos imperfecto - y que fuimos traídos a la tierra en función de asociarnos con D’ s y traer la perfección al mundo. D’ s le dice a cada judío: “El cuerpo humano viene a este mundo con imperfecciones físicas, y así también el mundo espiritual es imperfecto’. Así como se requiere de nosotros que perfeccionemos el cuerpo físico por medio de la circuncisión, también D’ s nos provee con la guía y las herramientas apropiadas para llevar al mundo a una perfección espiritual. Los griegos vieron al mundo perfecto. Es por eso declararon ilegal a la circuncisión.

D· Las novias judías.

Otro de los decretos de los malvados griegos fue que cada novia judía, antes de su casamiento, tenía que pasar una noche con el general griego. Esto fue parti-cularmente insidioso, ya que los griegos entendieron que la base de la vida judía era una familia estable y sana. En la raíz de esta estabilidad está la santidad de la relación entre el hombre y su mujer. En el judaísmo tradicional, aún un beso o un abrazo amistoso con amigos del sexo opuesto es considerado inapropiado. Los kabalistas dicen que la unión entre un hombre y su mujer es análoga a la unión entre la humanidad y D’ s.

E· La luna nueva.

El último decreto griego fue prohibir al pueblo judío celebrar la el Rosh Jodesh (el comienzo del mes judío que depende de la luna nueva). ¿Por qué les impor-taría a ellos este aspecto de la observancia judía? La respuesta es que el pueblo judío sigue un calendario lunar y son comparados con el ciclo de la luna. Así como la luna está completa, pero luego se va empequeñeciendo, así también el pueblo judío ha sufrido tremendas pérdidas debido a las persecuciones o a la asimilación. Pero nosotros sabemos que la luna, una vez que alcanza su punto más bajo de visibilidad, siempre se hace “luna nueva”, creciendo otra vez hasta llegar a su completitud. Asimismo, la historia judía es paralela a las fases de la luna. Porque una cosa sí es segura: No importa cuánto parece que el pueblo judío ha desaparecido, siempre volvemos a recuperarnos. Esta idea es lo que los griegos quisieron eliminar.

(14)

LOS MACABEOS

La comunidad judía estaba dividida en respuesta al llamado de la asimilación. Algunos vieron la asimilación como una influencia positiva y modernista y la reci-bieron bien. En general, hubo una polarización: por un lado, los judíos que querían asimilarse (llamados ‘helenistas’), y por el otro, la devota comunidad observante. El problema llegó a su cúspide en una pequeña ciudad llamada Modín, no lejos de Jerusalem. Los soldados griegos llegaron un día y ordenaron que los judíos sacrifiquen un porcino al dios pagano. Al comienzo, nadie se ofreció, y los judíos se revelaron orgullosamente en contra de sus opresores paganos. Pero luego, un judío helenista se ofreció voluntariamente a hacer este sacrificio. Furioso por esta atrocidad, Matitiahu, de la familia de los sacerdotes Jasmonaítas, mató al hombre en el momento y luego a los soldados que estaban allí presentes. Mati-tiahu y sus cinco hijos se escaparon a unas cuevas cercanas y se convirtieron en el centro de una unidad revolucionaria. Liderados por Matitiahu hijo de Iehudá, estaban preparados para pelear y morir para preservar el judaísmo, luchando contra los griegos no sólo militarmente, sino que también religiosamente. Des-pués de tres años de luchas, los judíos capturaron Jerusalem y reinauguraron el Templo. Ellos encontraron sólo un frasco de aceite para encender la menorá, el cual alcanzaba para un solo día, pero la llama que tendría que haber durado un día, duró ocho. Esto atestiguó que nuestra determinación fue realzada por un poder indescriptible que acompañaba a nuestro esfuerzo con trascendente poder y brillo. Un año más tarde, en conmemoración del milagro, los Sabios del Sanedrín instituyeron la fiesta de Januká en el calendario.

¿POR QUÉ ESTOS DÍAS SE LLAMAN JANUKÁ?

La palabra hebrea janú significa “descansaron”. Además porque en estos días ellos hicieron una reinauguración del Templo de Ierushalaim (janukat habait), que los enemigos habían impurificado.

Januká es un tiempo para que todos los judíos despierten su compromiso con la Torá, así como el pueblo judío lo hizo tiempo atrás. Fue su dedicación a D’ s y a la Torá la que los ayudó a recuperar el Templo y re-encender las luces de la menorá (candelabro).

En este Januká, re-encendamos la llama de la Torá en nuestros corazones, y dejemos que la luz de la janukiá llene nuestras almas con la luz y la belleza de D’ s, nuestro Creador.

Januka Sameaj Rabino Berl Schtudiner

(15)

8

Luces,

8

Lecciones /

Cada día tiene un propósito, pues cada una de las luces

de la Menorá debe tener una lección distinta…

1.

Al encender una llama muy pequeña un cuarto lleno de oscuridad cambia drás-ticamente. Una pequeña luz quita mucho de la oscuridad. La oscuridad es la ausencia de luz; así que cualquier luz significa el fin de la penumbra.

De la misma manera, el mal existe cuando somos apáticos y no hacemos nin-gún esfuerzo para cambiar la situación en nuestras casas y en la sociedad, entre nosotros y D´s, entre nosotros y nuestros compañeros. Cualquier esfuerzo, cualquier cambio, cualquier iluminación que creamos, recorre un largo camino. Nunca debemos permitir que la aparente pequeñez de nuestra contribución nos inhiba de hacerlo y apreciar su importancia.

2.

Una lámpara de aceite o una vela está hecha de tres elementos: combustible (aceite o cera), mecha y llama. La mecha corresponde a nuestro cuerpo, la llama representa el entusiasmo de la chispa Divina que todos llevamos dentro, y las mitzvot (los preceptos) de la Torá son el aceite que alimenta nuestra llama. El entusiasmo espiritual - la llama - puede consumir la mecha y destruirla creando sólo una luz humeante y uniforme. Necesitamos permitir que el cuerpo se queme con la luz del alma, pero que no sea consumido por ella. Las mitzvot nos habilitan a alimentar el entusiasmo de nuestra espiritualidad y en cierto modo iluminan

LA MÁS IMPORTANTE MITZVÁ DE JANUCÁ ES ENCENDER LA MENORÁ. DURANTE OCHO DÍAS SEGUIDOS, ENCENDEMOS LAS LLAMAS DE LA MENORÁ, AGREGANDO UNA

NUEVA LUZ CADA ATARDECER. CADA DÍA TIENE UN PROPÓSITO, POR LO QUE CADA UNA DE LAS LUCES DE LA MENORÁ DEBE TENER UNA LECCIÓN DISTINTA.

(16)

mos en nuestras propias vidas. Si hay una oscuri-dad en nuestro “lugar” es allí donde debemos traer nuestra luz.

7.

Las luces de Janucá hablan de la necesidad de no permitir jamás que la apatía u opiniones de la mayo-ría puedan hacernos tambalear cuando sabemos lo que D´s desea que hagamos como está establecido en la Torá. La inmensa mayoría de los judíos se re-signó a la helenización de Israel y la degradación del Templo. Sólo una familia-los Jashmonaím -se negó a aceptar esto, y por su gesto aparentemente fútil de rebelión, las chispas latentes de Divinidad y celo se encendieron en los demás judíos. En el lenguaje de la melodía tocada por la banda musical del Ejér-cito Real británico en Yorktown en 1781: “el Mundo se volvió al revés.”

8.

Las luces de Janucá reflejan el milagro que pasó con la Menorá en nuestro Sagrado Templo (Beit Ha-mikdash) en Jerusalém. Ellas son la continuación de esas luces del pasado y una promesa para el futu-ro. Brillan con la promesa de que D´s no estará por siempre ausente de Su Casa y que aquéllas luces del Templo se volverán a encender una vez más en el Tercer Templo Eterno, firmemente erigido en su Monte, en un redimido, feliz y unido mundo.

nuestro ambiente, pero no inmola nuestro ser. La meta de vida es no escapar de ella, sino hacerla santa y significativa, lo que sería que cada actividad física realizada debe expresar la luz Divina.

3.

Cada noche de Janucá agregamos una luz. Esto nos enseña que debemos evitar la auto- satisfac-ción en materias espirituales. Si se nos otorga otro día es para lograr algo positivo que no hemos al-canzado todavía.

4.

Encendemos las luces de Janucá al lado de una puerta o una ventana- que son las salidas de nuestra casa. No es suficiente encender nuestras propias vidas; debemos compartir lo que sabemos para ser buenos, con otros. El egoísmo espiritual es el peor de todos.

5.

Las leyes de Janucá nos indican que cada llama debe usar sólo una mecha, no más. Cuando es-tamos comprometidos con un mitzvá u otra tarea santa, debemos mantenernos enfocando el mo-mento y la tarea. Otros momo-mentos y hechos ven-drán; pero el verdadero logro sólo se alcanza cuan-do nuestra integridad se orienta hacia el momento que estamos viviendo.

6.

Encendemos las luces de Janucá sólo cuando se pone oscuro afuera. Debemos consagrar nuestros esfuerzos a disipar la oscuridad particular que

(17)

ve-

PROCURARE-MOS AHORA

COMPRENDER

ALGO DE LA

NATURALEZA

DE LA LUZ.

COMO TODOS

SABEN,

NUES-TROS SABIOS

DIVIDEN LA

MATERIA

FÍSI-CA EN CUATRO

ELEMENTOS:

TIERRA, AGUA,

AIRE Y

FUE-GO...

Januká, luz, no fuerza

/

No celebramos Janucá con una seudá – un banquete – porque la historia de Janucá gira en torno a un concepto totalmente es-piritual. En Purim, la guerra contra Hamán fue una guerra física, ya que él quería eliminar a los judíos. Por tratarse de una guerra relacionada con aspectos físicos, la celebración de Purim también es física, así como la guerra. Pero como Janucá es una celebra-ción espiritual, se celebra con luz, con el encendido de las velas y no con comida. Aunque en Janucá también hubo una guerra, no celebramos la victoria como tal, porque la guerra fue estrictamen-te secundaria respecto del milagro principal de Janucá: encontrar aceite puro, no contaminado, y encender la Menorá, el candelabro. Aunque mencionamos la victoria en la oración complementaria de Al HaNissím en la Amidá y en el bentchen (la oración de agra-decimiento al concluir las comidas), se trata únicamente de una mención honorable. No es la principal característica de Janucá. Tal vez la prueba de ello sea el hecho de que si olvidamos recitar Al HaNissím, no es necesario repetir toda la Amidá.

Procuraremos ahora comprender algo de la naturaleza de la luz. Como todos saben, nuestros Sabios dividen la materia física en cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. El fuego es diferente de los otros tres elementos de dos maneras. Los otros tres ele-mentos son físicos. Tienen dimensiones y siguen ciertas leyes de la física. Están limitados en el tiempo y el espacio. El fuego es inusual por cuanto si uno tiene una pequeña llama; una vela que tiene una pequeña llama; con esa vela puede encenderse un número infinito de velas. Un millón, mil millones, diez mil millones. En tanto tengamos tiempo y velas, podemos seguir encendiendo velas por siempre a partir de esa única vela. Y la vela original no pierde nada por ello. Esto parece desafiar toda lógica. ¿De dón-de sale todo ese fuego? Hay una cantidad limitada dón-de agua, dón-de tierra y de aire. Pero el fuego parece tener una cualidad infinita. De los cuatro elementos, entonces, el fuego es el más espiritual, pues en cierto sentido desafía las leyes naturales.

Otra diferencia entre el fuego y los demás elementos es que el fuego siempre busca ascender. Se puede tomar una vela y sos-tenerla al revés y la llama siempre se elevará. Nuestros sabios explican que ello se debe a que busca su fuente en lo alto. Precisamente por estas cualidades únicas celebramos Janucá con fuego, porque el fuego es lo más espiritual que un elemen-to físico puede llegar a ser. Es lo más cercano que puede haber en la fusión de lo espiritual con lo físico.

Hay tres tipos de velas que encendemos como mitzvá, precepto: las velas de Shabat y de Iom Tov, las velas de la menorá (candela-bro) en el Beit HaMikdash, el Templo Sagrado, y las velas de Janu-cá. Sin embargo, hay varias diferencias importantes entre ellas: las velas de Shabat, de Iom Tov y las velas del Beit HaMikdash, se en-cienden en el interior de la casa, en tanto que las velas de Janucá

(18)

(idealmente) se encienden en el exterior, hacia afuera (aunque esto no se acostumbra hacer actualmente por diversas razones). Otra diferencia es que las velas de Shabat y de Iom Tov, así como las velas del Beit HaMikdash se encienden antes de que oscurezca, antes de la puesta del sol, mientras aún hay luz fuera. Las velas de Janucá se encienden después del ano-checer, cuando comienza a oscurecer.

Una tercera diferencia es que siempre encendemos el mismo número de velas de Shabat y de Iom Tov, así como de luminarias en el Beit HaMikdash. Aunque agregamos otra vela de Shabat cuando nace un hijo, se trata sólo de una costumbre. La principal mitzvá es encender dos velas en Shabat y siete en el Beit Ha-Mikdash, en tanto que en Janucá agregamos una vela por día. El primer día de Janucá, la mitzvá se cumple de la mejor manera posible con una vela, mehadrín min hamehadrín (lujo de lujo). Sin embargo, para cum-plir la mitzvá el segundo día, debemos encender dos velas, e ir agregando una por día.

La primera diferencia, que las velas de Janucá se encienden al aire libre, nos enseña que no debemos guardarnos la luz del judaísmo de la Torá para no-sotros. Hay gente afuera que también necesita “ver la luz”. Debemos desplegar esfuerzos y energía para iluminar nuestro entorno. Hay personas que viven en un “judaísmo de enclave”, en el que les basta con que tanto ellos como sus hijos sean observantes. No les interesa en lo más mínimo qué sucede fuera de su casa. Esto no es lo que nos enseñan las velas de Janucá. El Rebe de Lubavitch dice que mientras haya gente que no sepa nada del judaísmo de la Torá, hay algo que también nos falta a nosotros, pues juntos, todo el pueblo judío, constituimos una entidad única. En tanto una parte de nuestro pueblo no sea lo que debe ser, a todos nos falta algo. ¿Alguna vez se les in-fectó un dedo del pie? Qué importa, mientras la mayor

parte del cuerpo esté sana, simplemente podemos hacer caso omiso del dedo del pie infectado. Pero si el dedo nos duele, ni siquiera podremos caminar y si la herida es grande ni siquiera nos permitirá pen-sar con claridad. Cada parte de nuestro cuerpo está conectada con el resto. De la misma manera, todo el pueblo judío está interconectado.

¿Y con respecto a la segunda diferencia, el hecho de esperar hasta que comience a oscurecer antes de encender las velas de Janucá? Esto nos enseña que un judío no debe permitir que la oscuridad lo intimide. En otras palabras, un judío no debería decir: “Está os-curo afuera, ¿qué puedo hacer? Hay peligro afuera, y yo soy un ser pequeño. ¿Puedo realmente hacer que las cosas mejoren en la oscuridad que reina afuera?” La mitzvá de Janucá nos dice que no debemos sen-tirnos impotentes. Podemos hacer algo para iluminar la oscuridad. Si HaShem nos pone en una situación oscura, y aquí nos estamos refiriendo también a la oscuridad espiritual, un judío no debe decir: “No hay forma de que pueda hacer algo”. Se puede. Tene-mos la Torá, y la Torá dice que un poco de luz disipa mucha oscuridad. De manera que tenemos nuestra herramienta para que, independientemente de cuán oscuro esté afuera, aún podamos ser una fuente de luz y de iluminación que alejará la oscuridad mediante la luz, pues “la mitzvá es un candil y la Torá es una luz” (Proverbios).

La última diferencia entre las velas de Janucá y los demás tipos de velas es que un judío siempre debe agregar y aumentar. El judaísmo de la Torá no es una meseta. Si ahora estamos en un nivel determinado, esto es suficiente únicamente hoy. Pero si HaShem nos da otro día, y otro año de vida, no podemos per-manecer en ese nivel. Siempre tenemos que crecer. Esto se denomina maalín bakodesh, debe crecerse en santidad.

(19)

?

?

?

Algunos

por qués

Januká

/

de

de los

¿Por qué se puede trabajar en Januká?

Januká es una festividad post-bíblica. Con la excep-ción de Purim, únicamente las fiestas mencionadas específicamente en la Biblia pasaron a ser festivida-des completas, con restricciones en las actividafestivida-des seglares. No se llevan a cabo servicios religiosos es-peciales en la sinagoga, similares a los realizados en Pésaj, Sucot y Shavuot, aunque para celebrar Januká la liturgia ha sido completada con la pronunciación de Al Hanisim y el Halel, además de la lectura de la Torá todas las mañanas de la fiesta.

¿Por qué Januká se observa durante

ocho días?

El Talmud (Shabat 21b) explica que cuando los seléucidas capturaron el Templo, profanaron todos los jarros de aceite que el Sumo Sacerdote había preparado para encender la menorá (candelabro) del Templo. Después de mucho buscar, se encon-tró sólo un pequeño jarro no profanado que aún

te-nía intacto el sello del Sumo Sacerdote. Esta vasija contenía aceite suficiente para arder un día en la menorá. No obstante, el Sumo Sacerdote encendió la menorá y ocurrió un milagro: la llama de la me-norá continuo ardiendo durante ocho días. Para conmemorar este evento, se decidió que la festividad se observaría anualmente encendiendo luminarias durante ocho días, y Januká pasó a ser conocida como la Fiesta de las Luminarias.

¿Por qué se encienden ocho luces

en Januká?

Además de la explicación del recipiente de aceite que ardió durante ocho días en lugar de sólo uno, el Midrash explica que después que los hijos de Matatías derrotaron al ejército greco-sirio e ingre-saron al Templo encontraron ocho lanzas de hierro. Clavaron esas lanzas en la tierra y encendieron una luz en cada una de ellas.

19

¿Por qué las velas de la menorá se

en-cienden de izquierda a derecha?

A lo largo de los siglos evolucionaron diversas prácticas de encendido de las velas. La aceptada comúnmente hoy en día sigue la tradición de dar la misma importancia al lado derecho y al izquierdo de la menorá, indicando que la presencia de D´s está en todas partes. Las velas, por lo tanto, se insertan de derecha a izquierda (cada nueva vela se agrega al lado izquierdo), pero se encienden de izquierda a derecha (la nueva vela es la primera vela que se enciende).

¿Por qué una novena vela, llamada

sha-mash, se emplea para encender las

de-más velas de la menorá?

La novena vela se emplea porque las ocho velas de la menorá de Januká no pueden ser usadas para fines prácticos. Teniendo una novena vela para en-cender, uno no se siente tentado a usar ninguna de las velas principales para ese fin.

¿Por qué algunas personas usan aceite

en lugar de velas en sus menorot?

Algunos judíos usan menorot que contiene peque-ños recipientes de aceite – preferentemente acei-te de oliva – un producto estrechamenacei-te relacio-nado con la Tierra de Israel. Se coloca una mecha en cada recipiente para absorber el aceite, y se enciende la mecha.

Aquellos que siguen esta costumbre se sienten más cerca de la celebración original, en la que se empleó aceite.

(20)

¿

¿Por qué se canta Maoz Tzur (Refugio

de Roca) después de haber encendido

las velas de Januká?

El Maoz Tzur, escrito por un autor desconocido entre los siglos XI y XIII, ensalza a Dios como libertador de Israel, que es el tema preciso de la festividad.

¿Por qué se recita Al Hanisim en Januká?

La oración especial Al Hanisim (Por los milagros) fue añadida a la oración de la Amidá y al Agra-decimiento después de las comidas poco antes del siglo VIII, para conmemorar la gran victoria de Januká, que para los judíos a lo largo de los siglos ha sido considerada nada menos que un milagro. Al Hanisim ha sido incluida también en la liturgia de Purim.

¿Por qué el obsequio de regalos es tan

importante en Januká?

El obsequio era parte de la antigua tradición de Purim, pero no de Januká. En Europa Oriental, las familias se reunían en una velada familiar especial, la quinta noche de Januká durante la cual se otor-gaba a los niños Januka gelt (dinero de Januká). Posteriormente cuando cristianos y judíos se mez-claron más libremente, los judíos fueron influidos por la tradición cristiana de obsequiar a los niños en Navidad. Rápidamente, los padres judíos inicia-ron la práctica de otorgar otros regalos fuera del Januka gelt a sus hijos.

¿Por qué los judíos juegan a los naipes

en Januká?

Esta costumbre se inició hace quinientos o seis-cientos años, en la Edad Media, cuando los estu-diantes de la ieshivá abandonaban sus estudios para celebrar la fiesta. Una de las formas en la que los estudiantes expresaban la alegría y el espíritu festivo de la fiesta era entreteniéndose en juegos de azar. Los rabinos protestaron contra esta cos-tumbre, pero continúa hasta el día de hoy.

Rabí Levi Itzak, defendía la práctica explicando que los judíos jugaban a los naipes en las noches de Januká para acostumbrarse a quedarse despier-tos hasta tarde, lo que les permitía estudiar Torá hasta horas más avanzadas durante el año. Rabí Levi Itzak no aprobaba este tipo de juegos durante el año.

¿Por qué los judíos comen latkes de

pa-tata en Januká?

Los latkes de patata se comen porque se fríen en aceite, y el aceite simboliza el milagro del aceite que duró ocho días en lugar de uno. Los latkes son llama-dos fasputshes o pontshkes por algunos ashkenazíes. En Israel estos buñuelos se llaman levivot.

¿Por qué los judíos israelíes comen

ros-quillas fritas en Januká?

Los israelíes comen rosquillas fritas (sufganiot) en Januká porque, al igual que los latkes (buñuelos de patata), se fríen en aceite y el aceite es símbolo del milagro de Januká.

¿Por qué los judíos comen crépes de

queso y manjares de queso en Januká?

A pesar de que las comidas de queso se asocian generalmente con Shavuot, una antigua tradición sostiene que en Januká también se deben comer manjares de queso. Aunque el origen de esta tradi-ción se puede remontar a la historia de Judith, una de las heroínas del Libro de Judith de los Apócrifos (aproximadamente siglo VI AEC), la costumbre de comer queso y comidas de queso en Januká no alcanzó popularidad hasta la Edad Media.

Judith, de acuerdo a la leyenda, fue la hija de uno de los Asmoneos que dio de comer queso a Ho-lofernes, general del ejército de Nabucodonosor, enemigo del pueblo judío. Como resultado de eso, el general tuvo mucha sed, tomó gran cantidad de vino, se emborrachó, y fue decapitado por Judith, lo que llevó a una victoria judía. Para conmemorar este evento, se dice, los judíos comen queso en Januká.

La grasa de pollo y de otras aves se requería para preparar algunos de los manjares favoritos de Januká. Por ser un ave grasosa, pasó a ser tradi-cional servir ganso en Januká, y guardar su grasa que se apartaba hasta Pésaj. Parte de la grasa era usada para preparar grivn (gribenes), la crujiente grasa frita que se servía con latkes en Januká.

(21)

Instalados en el pesimismo

/

Amargarse la vida es fácil

Es relativamente frecuente toparse con personas instaladas perpetuamente en la amar-gura, en la tristeza, el pesimismo y el desinterés. La primera pregunta que nos asalta cuando nos encontramos con estas actitudes es si son el resultado de una insistente acumulación de disgustos, mala suerte, decepciones, desengaños y fracasos a lo largo de toda una vida o si más bien se trata de una opción voluntariamente elegida, una po-sición ante uno mismo y ante los demás que responde a percepciones muy subjetivas, opiniones o incluso a un cierto modo ético-estético de entender las cosas. Todos cono-cemos a personas empeñadas en encontrar el lado negativo de todo lo que acontece a su alrededor: son los pesimistas tenaces.

Cualquiera de nosotros tiene motivos, casi cada día, para preocuparse o entristecerse. Pero estropearse la vida a propósito es una habilidad que se aprende, no es suficiente con sufrir experiencias negativas. Lo peor es que quienes se empeñan en ver el lado negativo de las cosas, además de convertirse en personas infelices, tienen una penosa facilidad para amargar la vida de quienes tienen al lado, especialmente si las víctimas son niños o jóvenes, o dependen emocionalmente de la persona siempre insatisfecha. Las experiencias desagradables tienden a amarrarnos al pasado y a inhibirnos el futuro, porque nos condicionan y atemorizan. Simplificando un poco, dará igual cómo nos va-yan las cosas realmente, porque si mostramos una predisposición negativa y pesimista, los momentos dichosos los tamizaremos en exceso y los percibiremos con desconfian-za y reservas, sin anotarlos a nuestro “haber”.

Normalmente, los amargados tienden a desempeñar el papel de víctima, en una forma de comunicación interpersonal en la que (casi siempre para captar la energía y atención ajenas), asumen uno varios de estos roles: el de perseguidor, que hace de malo, interro-ga y es percibido como un listo que lo sabe todo y castiinterro-ga o humilla a quienes cree que se equivocan; el de salvador, que busca que le reconozcan su papel bondadoso pero que a la vez nos pasa constantemente facturas de cuanto hace, y el de víctima, cuyo planteamiento de supervivencia y comunicación es dar lástima a los demás, ca ptando su atención mediante la exhibición de su sufrimiento.

(22)

• Créate problemas, y si no tienes bastante con los tuyos asu-me como propios los de los demás. Llena tu vida de com-plicaciones reales o ficticias, y concede gran importancia a todos los sucesos negativos.

• Piensa que siempre tienes la razón. Todo es blanco o negro, y sólo existe una verdad absoluta: la tuya. Rechaza de entra-da lo que digan los demás, incluso cuando pueentra-da aportarte algo positivo. Si la idea o propuesta no es 100% tuya, des-échala, seguro que no merece la pena.

• Vive obsesionado. Elige un acontecimiento suficientemente negativo de tu memoria, conviértelo en recuerdo imborrable y tráelo a tu mente una y otra vez, hasta que sólo vivas para pensar en ello. Así, las dificultades cotidianas no absorberán tu atención.

• El presente no merece la pena, piensa siempre en el futuro. Aplaza el disfrute de los placeres de este o aquel momento, porque no puedes saber lo que te deparará el futuro. Con-fórmate con lo malo conocido y no te arriesgues ante lo bueno por conocer. Tortúrate pensando en todo lo negativo que te podría ocurrir dentro de unos años.

• Jamás te perdones. Llegarás a un punto en el que tan sólo sentirás autocompasión. Piensa que tú eres el único res-ponsable de lo que te ocurre, y nunca creas que hay situa-ciones que escapan a tu control.

Estas recomendaciones se plantean en un tono irónico con la intención de despertar la autocrítica y de que nos veamos un poco ridiculizados ante este tipo de pensamientos que nos invaden y determinan nuestra conducta hasta el punto de amargarnos la vida.

Una alternativa interesante

La psicología científica propone sistemas para abordar este tipo de situaciones. Uno de ellos es la reestructuración

cognitiva, una técnica cuyo objetivo es identificar, analizar

y modificar las interpretaciones o pensamientos erróneos que los sujetos experimentan en determinadas situaciones o tienen acerca de otras personas. Un pensamiento es un diálogo con nosotros mismos, que contiene afirmaciones sobre situaciones, circunstancias, temas y personas. Cada una de esas afirmaciones es un pensamiento, que podemos clasificar en dos grandes grupos: los positivos, que nos ayudan a alcanzar nuestros objetivos y tienden a crear emociones positivas y nos hacen sentirnos bien; y los negativos, que obstaculizan el logro de nuestros objetivos y generan emociones negativas que hacen que nos sintamos mal.

Cada uno de ellos puede ser a su vez racional (si se apoya en datos reales y objetivos) o irracional, si no cuentan con suficientes datos reales y objetivos en qué apoyarse o incluso se hallan en contradicción con la realidad

Qué hacer para no dejarnos invadir por los

pensamientos negativos

Reflexionar sobre la influencia que nuestros pensamientos o interpretaciones tienen sobre nuestras emociones y conductas. Identificar los pensamientos que nos hacen sentirnos mal en una situación determinada. La señal que nos avisa que quizá sea conveniente identificar nuestros pensamientos es la percepción de estados emocionales negativos como ira, angustia, miedo, tristeza... Una vez identificados, debemos controlarlos, objetivarlos, anotarlos en un papel y, en la medida de lo posible, asociarlos a las circunstancias que los crearon, para después reflexionar sobre ellas.

C

ó

m

o

v

iv

ir

e

n

l

a

a

m

a

r

g

u

r

a

y la infelicidad

>>>>>>>>>>>>>>

>>>>>>>>>>>>>>>>>>

(23)

23 El término optimismo surge del latín “optimum”: “lo mejor”. El término fue

usa-do por primera vez para referirse a la usa-doctrina sostenida por el filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz en su obra Ensayos de Teodicea sobre la bondad de

Dios, la libertad del hombre y el origen del mal (Amsterdam, 1710), según la

cual el mundo en el que vivimos es el mejor de los mundos posibles.

Comúnmente se cree que Voltaire fue el primero en usar la palabra en 1759, como subtítulo a su cuento filosófico Cándido (en el que se burla en casi cada página de la idea de Leibniz). Ciertamente Voltaire fue el primer personaje famo-so que usó aquella palabra en el siglo XVIII y quizá también el que la popularizó; no fue, sin embargo, su inventor. El término “optimismo” aparece por primera vez, en francés (“optimisme”), en una reseña de la Teodicea publicada en el magazín de los jesuitas franceses Journal de Trévoux (no. 37), en 1737. En ese mismo año, el filósofo y matemático suizo Jean-Pierre de Crousaz repitió la palabra en un examen crítico del Ensayo sobre el hombre de Alexander Pope. Aquellos pri-meros usos, como el posterior de Voltaire, fueron burlones. En 1752, el

Diction-naire universel de Trévoux aprueba el término; diez años después, la Academia

francesa lo incluye por primera vez en su Dictionnaire. El término es usado por primera vez en inglés (“optimism”) en 1743 por el británico William Warburton, en una respuesta al examen de Crousaz arriba mencionado. Por su parte, los primeros en usar el término en alemán (“Optimismus”) fueron Gotthold Ephraim Lessing y Moses Mendelssohn, en su escrito Pope: ¡un metafísico! de 1755.

Pesimismo (del latín pessimum, “lo peor”), doctrina filosófica que sostiene que vivimos en el peor de los mundos posibles.

La fundamentación más o menos sistemática del pesimismo tiene lugar con los filó-sofos del irracionalismo del siglo XIX, tales como Schopenhauer, Mainländer, Eduard von Hartmann y Søren Kierkegaard, y algunos grandes poetas lo asumieron, como Giacomo Leopardi. Ya en el siglo XX, se enrolan también en esta corriente de pen-samiento Martin Heidegger, Jean-Paul Sartre y Émile Michel Cioran.

Optimismo

El pesimismo adhiere, en consonancia con el espíritu de ciertas exégesis bí-blicas, a la noción de que este mundo es la morada del mal. De ahí que este concepto se relacione, bastante frecuentemente, con doctrinas tales como el escepticismo, el nihilismo, el maniqueísmo, el ascetismo e incluso el misticismo, entre otras.

>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>

>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>

>>>>>>>>>>>>>>>>>>>>

(24)

Un optimista es el que cree

que todo tiene arreglo.

Un

pesimista es el que piensa lo

mismo, pero sabe que nadie

va a intentarlo.

Jaume Perich (1941-1995) Humorista español

El optimista cree en los

de-más y el pesimista sólo cree

en sí mismo.

Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) Escritor británico

Un optimista ve una

oportu-nidad en toda calamidad, un

pesimista ve una calamidad

en toda oportunidad.

Winston Churchill (1874-1965) Político británico

El pesimista se queja del

viento; el optimista espera

que cambie; el realista

ajusta las velas.

William George Ward (1812-1882) Escritor y teólogo inglés

El optimista tiene siempre un

proyecto; el pesimista,

una excusa.

Anónimo

Un pesimista es un optimista

bien informado.

Jean Paul Sartre

Pesimista es quien se queja

del ruido que hace una

oportunidad cuando llama

a la puerta.

Caroline el Dahr

(25)

por

Chaim Drizin

Chispas divinas

en un banco de un parque

/

El coche se veía magnífico. Me quedé parado ad-mirando nuestra obra en medio de los copos de nieve que caían suavemente, debo admitir que era la mejor Menorá móvil que había visto en mi vida. El Bonneville del ‘78, con la enorme Menorá de madera encima definitivamente llamaría la aten-ción de la gente —y esa era nuestra meta.

Planeábamos visitar los centros comerciales y ho-gares de ancianos —y dondequiera que pudiéra-mos difundir la alegría y el mensaje de Janucá. Éramos siete u ocho apretados en el pequeño auto; el portaequipaje estaba lleno de menorot de latón y velas de colores que esperábamos distribuir. Mien-tras que los muchachos más expertos en temas tecnológicos discutían las propiedades del apara-to electrónico que accionaba las luces de nuestra Menorá eléctrica. Yo miré fijamente hacia afuera la oscura noche cerrada de invierno.

Llegamos a nuestro destino, un enorme complejo residencial en Brooklyn, cercano a nuestra Ieshivá.

En los años 70 se habían abierto las compuertas de Rusia, y el Trump Village era el destino elegido por miles de inmigrantes recién llegados.

A menudo ancianos, estos enérgicos judíos lleva-ban décadas sobreviviendo el yugo comunista con su identidad judía intacta; no obstante, sabían muy poco sobre los detalles de la Torá y las mitzvot, y no-sotros teníamos la esperanza de hacer surgir esta chispa oculta.

Lo vi sentado ahí. Era un hombre mayor de unos setenta o setenta y cinco años de edad, sentado en uno de ésos bancos tan conocidos de New York. La base era de concreto y el asiento era de madera pintado de verde, frente al banco había una mesa de ajedrez de concreto. Él estaba sentado mirando a los coches pasar en esa gélida noche.

“¡A freilajn Janucá! ¿Quiere encender la Menorá? “Le pregunté, esperando que me ayudara a lograr mi meta personal de diez personas que esperaba inspirar esa noche.

“Retírese por favor” contestó en idish. “No estoy interesado” dijo, quizás un poco más suave. Intenté convencerlo. Le expliqué la historia de Janucá, incluso le rogué un poco, pero él continuó firme en su decisión. “No, gracias. Ahora por favor déjeme tranquilo, buenas noches”.

Viendo que perdía la oportunidad, pero no dis-puesto a tirar la toalla totalmente, tomé la Menorá de lata, la puse sobre la mesa de ajedrez, inserté cuatro velas coloridas en las pequeñas ranuras que parecen haber sido diseñados para velas mucho más delgadas que las mías, las encendí, y le dije al anciano: “Aquí está la menorá. Si la desea, es suya —sino, no”.

El hombre no dijo nada y yo me fui.

Continuamos nuestro recorrido por el complejo, y agradecimos a D’ s por haber sido extremadamen-te exitosos esa noche.

(26)

Mi mente volvía siempre al anciano judío ruso sen-tado solo en ese banco.

“Vayamos a donde vimos al anciano”. Sentía curio-sidad. Quería saber qué había hecho con la menorá ¿La había tirado, o la dejó abandonada sobre la mesa?

Hay imágenes que se le adhieren a uno. Aconte-cimientos que dejan una impresión indeleble en la psique, incluso treinta años más tarde uno puede verlos claramente.

Éste es uno de ellos.

Veo al anciano sentado en el banco. Sus ojos llenos de lágrimas, fluyendo abundantes por sus mejillas. Las velas siguen apenas encendidas y él está mi-rándolas fijamente. Mirando y llorando. Las llamas flamean y un alma se enciende.

No sé dónde está, ni siquiera sé su nombre. Sin embargo, sé que esa noche tuve el privilegio de ver algo maravilloso.

(27)

Upsherin /

Hace unos años, llevé a mi niño pequeño al zoológico de Los Ángeles en una tarde soleada. Una mujer se detuvo para co-mentar, “tu pequeña niña es tan guapa”. Le agradecí y le dije: “por cierto es un niño”.

La mujer estaba tan sorprendida que apenas podía hablar. Y yo sabía lo que causó su error: ¡Mi hijo tenía el pelo largo hasta su cintura! Le explique:

Los judíos tradicionalistas a menudo esperan hasta el tercer cumpleaños del niño antes de darle su primer corte de pelo. Esto se llama “Upsherin” -- una palabra en Idish que signifi-ca “cortar”. La costumbre es mencionada por primera vez en “Sha’ar Hakavanot” por el Rabino Jaim Vital, el estudiante del gran cabalista del siglo 16, el Arizal.

El tercer cumpleaños es una etapa importante en la vida de un niño judío. Es entonces que comienza oficialmente su educa-ción de Torá, y comienza a usar kipá y tzitzit.

De acuerdo a las etapas de desarrollo, los tres años son un momento clave de transición. Hasta ahora, el niño era un bebé -manta, biberón, pañales... ahora él está listo para avanzar en el mundo de los amigos, la escuela, etc. Cortar su pelo en este momento produce una impresión emocional fuerte en el niño. Él sabe que está avanzando a una nueva etapa de madurez, y esto lo ayuda a estar a la altura de su nuevo rol.

Curiosamente, la palabra hebrea para corte de pelo, “sapar”, también significa frontera. El corte de pelo establece una nueva norma de comportamiento; lo que era correcto para un bebé, está ahora fuera de los límites aceptables.

¿POR QUÉ TRES AÑOS?

La idea de tres años como la etapa de transición se deriva de la mitzvá de orlá. La Torá dice que si se planta un árbol, todas las frutas que crecen durante los primeros tres años son “orlá” -- fuera de los limites (Levítico 19:23). Así como el fruto de orlá esta fuera de los límites por tres años, así también dejamos el pelo del niño solo durante los tres primeros años.

¿Cuál es la conexión? En varios lugares, la Torá compara a una persona con un árbol:

• “Una persona es como el árbol de un campo...” (Deuteronomio 20:19)

• “Porque como los días de un árbol, serán los días de mi pueblo”. (Isaías 65:22)

• “Será como un árbol plantado cerca del agua...” (Jeremías 17:8)

Por lo tanto, al igual que orlá, dejamos el cabello del niño solo durante los tres primeros años.

por

(28)

¿POR QUÉ SE COMPARA A LA GENTE CON ÁRBOLES?

Un árbol necesita los cuatro elementos básicos para sobrevivir -- suelo, agua, aire y fuego (sol). En un sentido figurado, los seres humanos también requieren los mismos elementos básicos.

El suelo es donde un árbol tiene que estar firmemente enraizado. Los humanos también requieren una sólida base de operaciones, donde los valores y la moral son absorbidos, y que provee un ambiente compasivo de crecimiento. Hoy, por desgracia, muchos árboles están en peligro de ser destruidos por las fuerzas de los medios, el materialismo, y la sobrecarga de información. Necesitamos un “filtro”, un refugio seguro al cual regresar y refrescarnos. El hogar es el “suelo” donde podemos ser nosotros mismos, cometer nuestros errores y todavía ser aceptados, amados y nutridos.

El Talmud (Avot 3:22) habla de una persona cuyas raíces son numerosas: “In-cluso si todos los vientos del mundo vinieran y soplaran contra él, no podrían moverlo de su lugar”.

El agua es fundamental también. Sin ella, el árbol se marchitara y morirá. La Torá es comparada al agua, como Moisés dice: “Que mi enseñanza caiga como la gota de lluvia” (Deuteronomio 32:2). Ambas la lluvia y la Torá descienden de los cielos y proporcionan alivio a la sed, dándole ánimo y vitalidad al espíritu humano. El aire contiene oxigeno que un árbol necesita para respirar, y dióxido de car-bono para la fotosíntesis. En un ambiente de desequilibrio, el árbol se sofocaría y moriría. La Torá dice que “Dios insufló un hálito de vida en su nariz” (Génesis 2:7). La palabra hebrea para “hálito” -- neshima - es la misma que la palabra para “alma” -- neshama. Nuestra fuerza de vida espiritual viene, metafóricamen-te, a modo de aire y respiración.

Un árbol necesita fuego (luz solar) para sobrevivir. Los seres humanos también necesitamos fuego, simbolizado por el calor de la comunidad. Las personas ab-sorben la energía de los compañeros, amigos, familiares, vecinos y asociados - y canalizan eso en identidad y acciones. Las observancias judías esenciales están basadas en la comunidad, incluyendo las celebraciones que hay desde el naci-miento hasta la muerte. Si no nos aferramos a una comunidad fuerte, corremos el riesgo de ser lanzados al pálido y sombrío anonimato de la vida urbana. En otras palabras, una persona es como un árbol.

BLOQUEO ESPIRITUAL

El término “orlá” aparece en tres diferentes referencias en la Torá, respecto a 1) frutas, 2) Brit Milá, y 3) la búsqueda de la verdad. Pero, ¿qué significa literalmen-te la palabra “orlá”? ¿Y cuál es la conexión entre estas tres referencias? La primer referencia, en Levítico 19:23, es que frutos que crecen durante los primeros tres años se clasifican como “orlá” y no se comen. Najmánides explica que mientras el árbol esta todavía inmaduro, hay un exceso de acumulación de fluidos en los frutos que pueden resultar perjudiciales si se comen. Orlá, tal como lo define Najmánides, significa “bloqueado”.

La segunda, y quizás la más famosa referencia a la “orlá”, es el prepucio remo-vido durante la circuncisión (Génesis 17:11). Los comentaristas explican que esta orlá también se refiere al bloqueo -- en este caso, un bloqueo espiritual. Un niño judío no recibe la plenitud de su alma hasta que la circuncisión se realiza, y por esta razón la Torá da como consecuencia de la ausencia de Brit Milá en cualquier judío de sexo masculino el ser “cortado espiritualmente” de su pueblo (Génesis 17:14).

(Dado que esta referencia se aplica solo a los varones, el corte del tercer cumplea-ños se hace solamente a los varones. Pero, en un nivel conceptual, se aplica también a las niñas -- ya que las mujeres también recitan la línea de bendición después de las comidas refiriéndose al “Brit que tú, Dios sellaste en nuestros cuerpos”). La tercer referencia a la “orlá” es cuando Dios le dice al pueblo judío de “eliminar la orlá de sus corazones” (Deuteronomio 10:16). Aquí la referencia es simbólica; el Todopoderoso nos está exhortando a seguir la verdad. Esto requiere eliminar las “barreras del corazón”.

Por lo tanto es apropiado que el día del “upshern” del niño (cuando él deja sim-bólicamente la categoría de “orlá” con respecto a su pelo) es también el día en que tradicionalmente comienza su educación de Torá. Dado que el estudio de Torá es el principal modo de desconectar el bloqueo espiritual, y de remover las barreras que impiden a uno ver la verdad.

Referencias

Documento similar

Cedulario se inicia a mediados del siglo XVIL, por sus propias cédulas puede advertirse que no estaba totalmente conquistada la Nueva Gali- cia, ya que a fines del siglo xvn y en

que hasta que llegue el tiempo en que su regia planta ; | pise el hispano suelo... que hasta que el

Para ello, trabajaremos con una colección de cartas redactadas desde allí, impresa en Évora en 1598 y otros documentos jesuitas: el Sumario de las cosas de Japón (1583),

Entre nosotros anda un escritor de cosas de filología, paisano de Costa, que no deja de tener ingenio y garbo; pero cuyas obras tienen de todo menos de ciencia, y aun

Ciaurriz quien, durante su primer arlo de estancia en Loyola 40 , catalogó sus fondos siguiendo la división previa a la que nos hemos referido; y si esta labor fue de

Volviendo a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, conviene recor- dar que, con el tiempo, este órgano se vio en la necesidad de determinar si los actos de los Estados

Esa actitud o, más bien, aquel serpentear entre diferentes planos que anima la crítica al estereotipo y traza un camino más allá de la representación, ha sido comprendido, según

En cuarto lugar, se establecen unos medios para la actuación de re- fuerzo de la Cohesión (conducción y coordinación de las políticas eco- nómicas nacionales, políticas y acciones