M o r e n o F e r n á n d e z , F r a n c i s c o Historia social de las lenguas de España. Bar
celona: Ariel, 2005, 287 págs.
Francisco M oreno F ernández señala desde la introducción que su obje
tivo n o es h ace r u n a historia del español sino, y de ahí el título de la obra, u n a Historia social de las lenguas de España. Q u iere esto decir que analiza la diversidad lingüística desde una d im en sió n social aten d ien d o no sólo a las lenguas q u e existen hoy sino tam bién a las q u e se hablaron en la antigüe
dad. O frece, pues, una visión de co n ju n to , siguiendo un orden cronológi
co que abarca desde la prehistoria h asta los albores del s. x x i, sobre cóm o se h a organizado la com unicación en España aten d ie n d o a hitos históricos fu n d am en tales (oleadas migratorias d e la antigüedad, conquista rom ana, invasión árabe, etc.). En este p u n to se hace necesaria u n a aclaración: el au to r advierte desde el principio q u e con la expresión España se refiere a los límites políticos actuales, es decir, al ám bito peninsular, insular y norte- africano. En el análisis de las diferentes etapas, estructuradas en seis capí
tulos, se vincula la historia de las lenguas con los acontecim ientos políticos, culturales y dem ográficos de cada p erío d o . El au to r realiza en este sentido u n a labor d e reconstrucción socio-histórica d e las diferentes circunstan
cias p o r las q u e h a ido tran scu rrien d o la situación lingüística p eninsular in c id ie n d o en la variación como característica esencial e inm anente de las lenguas. En este sentido, M oreno F ern án d ez hace referencia tam bién en la in tro d u cció n a la teoría de la aco m o d ació n lingüística cuyos principios fu n d am en tales son la convergencia y la divergencia, es decir, la te n d en cia hacia los rasgos com unes p ara facilitar la com unicación, y al contrario, la acentuación d e las diferencias lingüísticas respecto de otros individuos.
La obra, com o ya dijimos an te rio rm e n te , se co m p o n e de seis capítulos p recedidos d e u n a breve in tro d u cció n e n la q u e se subraya la im portancia del co n o cim ien to del m odo en que se co m u n ica u n pueblo para e n te n d e r b ien su historia. El au to r h a sabido c o n ju g ar e n su exposición el lenguaje divulgativo con la difusión de conocim ientos especializados. La ob ra p re senta, pues, u n a lectura am en a para cu alq u ier público sin necesidad de q u e sea u n especialista en la materia.
En la in troducción, resulta muy in teresa n te el pasado lingüístico que M oreno F ern án d ez trata brevem ente d e reco n stru ir relacionando el uso d e las lenguas en la prehistoria con la com plejidad social de los pueblos q u e las hablaban. Así, el mayor grado d e organización de las com unidades primitivas iría m ultiplicando y en riq u e cie n d o las necesidades com unicati
vas. Parece, pues, q u e el lenguaje surgió com o consecuencia de la cohesión social y p o r las necesidades comunicativas de u n a cultura y u n a tecnología cada vez más compleja.
Estas ideas, esbozadas al principio d e la obra, se desarrollan en el prim er capítulo, q u e bajo el título “La gran Iberia: genes, m igraciones y colonias”
analiza, a p o rta n d o datos deducidos a p a rtir de descubrim ientos arq u eo lógicos y antropológicos, los siguientes temas: la com unicación d u ran te la prehistoria, la lengua del Homo sapiens, el origen del vasco y del ibero, el neolítico de Iberia, las m igraciones in doeuropeas, los celtas, celtíberos y lusitanos, el e sp le n d o r de tartesios e iberos, los contactos con otras culturas del M ed iterrán eo , los pueblos p re rro m a n o s y, finalm ente, la llegada de los ro m an o s a la Península, tem a al que dedica el siguiente capítulo: “Del latín im perial a la voz del m in arete”. Se trata, en definitiva, de dibujar el p rim er m ap a lingüístico de la Península. Los textos van acom pañados de mapas q u e ilustran y clarifican la distribución geográfica de las distintas varieda
des lingüísticas. En mi opinión, este p rim e r capítulo resulta muy ilustrativo p e ro creo q u e el au to r llega a hacer afirm aciones u n tanto arriesgadas.
Así, relaciona la existencia hacia el 2000 a. C. de dos sectores geográficos bien diferenciados en la Península (m itad n o rte y Andalucía-sureste) con la p o sterio r situación lingüística h aciéndola p e rp e tu a r incluso hasta la ac
tualidad: “La trascendencia de tal bipartición social, económ ica y cultural reside en que acabó siendo la base d e la división territorial de la adm inis
tración ro m an a, que, en b u e n a m edida, se ha p erp etu ad o a lo largo de los siglos contribuyendo a u n a configuración lingüística que mutatis mu- tandis aú n p u e d e apreciarse” (pág. 24). Esta afirm ación resulta arriesgada si ten em o s en cu en ta que la Península co n tó con u n elem ento que vino a ro m p e r con to d o el desarrollo histórico a n terio r y al que el au to r dedica varias páginas del libro: la invasión m usulm ana, h ec h o que hace imposible p ro lo n g a r la situación lingüística p rece d e n te hasta la actualidad.
C om o hem os avanzado a n terio rm e n te, el seg u n d o capítulo del libro aglutina bajo el epígrafe “Del latín im perial a la voz del m in arete” dos m o
m en to s fu n d am en tales en la historia social de las lenguas de España: la rom anización y la invasión m usulm ana. Se traza, pues, el proceso de latini
zación, los rasgos fundam entales de la España visigótica y la situación lin
güística de Al-Andalus. La historia de la rom anización es rica en datos y se insiste desde el principio en el carácter h etero g é n eo del latín de H ispania in cid ie n d o en algunos de los factores q u e p u d ie ro n motivar esta diversi
dad: nivel cultural de las zonas conquistadas, diferencias cronológicas en el proceso de rom anización, origen d e los conquistadores, contacto con las lenguas p rerro m an as, etc. En definitiva, se alude constantem ente a la exis
tencia en este p erío d o de sociedades plurales d e n tro del espacio geográfi
co peninsular. Se hace referencia a la situación del vasco y a su relación con el latín. T am bién se incluye en este capítulo la llegada de nuevas lenguas (invasión de suevos, vándalos y alanos) y se insiste en la im portancia de la cristianización com o segundo m ecanism o de latinización. El libro describe el p a n o ra m a sociolingüístico de Al-Andalus com o u n complejo en tram ad o de variedades en situación de diglosia. Presta especial atención a los mozá
rabes y a su rom ance.
En “Los reinos cristianos y su vecindario lingüístico”, capítulo 3, Mo
ren o F ernández explora u n o de los p erío d o s más complejos de la historia sociolingüística de España: la form ación en el n o rte p en in su lar de núcleos de resistencia cristianos (reinos, coronas, marcas o condados) que, orga
nizados al m argen de las au to rid ad es d e Al-Andalus, fu ero n desarrollan
d o sus variedades lingüísticas, h ech o decisivo en las sucesivas etapas de ocupación militar y rep o b lació n tras la reconquista. El au to r se d etiene en describir individualm ente cada u n o d e los nuevos reinos n o rteñ o s y su participación en la reco n q u ista p ero n o analiza los rasgos lingüísticos de es
tos primitivos dialectos p eninsulares (gallego-portugués, astur-leonés, cas
tellano, riojano, navarro, aragonés y catalán), au n q u e sí es cierto que ilus
tra con 11 textos, o rd en ad o s p o r an tig ü ed ad (h. 980-1289), las tendencias iniciales de las lenguas iberorrom ánicas. Describe la situación de la zona d e los Pirineos, desde P am p lo n a h asta la Marca Hispánica. Subraya los tres elem entos culturales q u e se d iero n cita en la zona occidental: el elem en to au tó cto n o vasco, el elem e n to h isp an o lad n o vernáculo y el de los grupos refugiados en las m o n tañ as y, en te rc er lugar, el elem ento franco, p ro p i
ciado p o r los contactos a través del C am ino de Santiago. La situación del P irineo oriental era diferente: los con d ad o s de la región ten ían u n estatus d e fro n tera entre los francos y los m usulm anes, hecho q u e tuvo notables consecuencias, en tre ellas, las influencias lingüísticas del sureste de Fran
cia en la variedad ro m an ce catalán y e n la expresión cultural (cultivo de la poesía en lengua provenzal desde el siglo x n ) . Insiste en la im portancia de la Escuela de traductores de Toledo para la transm isión del p ensam iento clási
co, helénico y oriental así com o en la relevancia de la figura de Alfonso X p ara fijar los usos del castellano. E xplora dos fenóm enos fundam entales de este período: la rep o b lació n y la aparición d e monasterios com o reductos de cultura. En este capítulo el au to r analiza, además, u n o d e los aspectos más oscuros, y p o r ello discutido, de la historia lingüística peninsular: el nacim iento de los rom ances, con las hipótesis elaboradas p ara explicarlo.
Siguiendo a Angel López (pág. 87), explica la transform ación del latín al castellano como u n proceso dividido en etapas que p rim ero afectaría al co m p o n en te sintáctico (siglo iv) y e n el xi, al m orfológico. Este últim o proceso sería el que m otivara q u e la p erce p ció n de los h ablantes cambiara.
H ace referencia en este sentido a las hipótesis del m onolingúism o (Roger Wright: u n a sola lengua escrita d e m a n e ra tradicional y h ablada según las m odalidades de cada región) y del bilingüism o (M enéndez Pidal: el latín tardío y los rom ances te m p ran o s coexistieron d u ran te siglos com o varieda
des diferenciadas).
Bajo el título “Las lenguas e n la cocina del Im p erio ”, capítulo 4, M ore
n o Fernández se cen tra en la situación sociolingüística de España d u ra n te el Siglo de Oro, época en la q u e se sobrepasan los confines peninsulares y q u e trae com o consecuencia n o sólo la expansión geográfica de la lengua
española sino tam bién u n cam bio en su estatus. El au to r señala p ara este p erío d o u n a serie d e fen ó m en o s fundam entales que ayudan a e n te n d e r y explicar la nueva situación del español, que en el extranjero era ya sinó
nim o de castellano. En p rim er lugar, hace referencia a la investidura como lengua de prestigio in te rio r e internacional, a la creación de u n a n o rm a lingüístico-literaria y a su progresiva expansión social. En segundo lugar, dedica u n apartado co m pleto a la configuración dialectológica del caste
llano, que divide en castellano n o rteñ o , castellano central o to ledano y, finalm ente, español andaluz. Explica la existencia de variedades suficien
tem en te diferenciadas a p a rtir del carácter rural de la población española d e la época, la falta de movilidad, el am plio grado de analfabetism o y la in
terferencia con otras lenguas históricas. La p rep o n d era n cia del castellano frente a las otras variedades y su extensión a dom inios hasta en tonces poco accesibles (U niversidad y las Relaciones internacionales) se explica a partir de criterios dem ográficos (más de las 3 cuartas partes de la P enínsula no portuguesa estaba fo rm a d a p o r castellanos), económ icos (era el rein o más rico de la P enínsula), de prestigio, literarios así com o debido al proceso de estandarización y d e aprendizaje formal. En este sentido, insiste e n que u n a de los factores q u e contribuye a m arcar la diferencia en la situación del castellano con las otras lenguas peninsulares reside en que era la única lengua (adem ás del latín) objeto de u n a enseñanza sistematizada y form a
lizada, especialm ente a p artir del s. x v u . D urante to d o el capítulo aporta datos dem ográficos q u e apoyan las afirm aciones y trata de relacionar el uso de las lenguas p eninsulares d u ra n te los dos siglos de referencia con las po
líticas sociales y económ icas d e los monarcas. Se m en cio n a la situación de las m inorías lingüísticas y g ru p o s marginados: moriscos, gitanos, vaqueiros, m aragatos, delincuentes, vagabundos y esclavos.
El lector que p re te n d a e n c o n tra r en el capítulo 5, “Las m odas lingüísti
cas de París”, ú n icam en te la influencia galicista en n u estra len g u a se dará cuenta en seguida de que el título que lo encabeza hace referen cia tan solo a u n o de los g ran d es tem as que analiza el autor. En efecto, en este capítulo, que se cen tra en la historia social de las lenguas de E spaña entre 1700 y 1900, M oreno F ern án d ez explora dos grandes etapas caracterizadas p o r dos movimientos d e sentido contrario. El prim ero, de convergencia, se sitúa en el s. x v m y p arte d e la clase dirigente. Se trata d e u n p erío d o de centralización en el q u e se acusa la influencia francesa e n el te rre n o jurídico-social, educativo, cultural y lingüístico. Es u n a etapa m arcad a po r el proceso de norm alización. P ru eb a de ello lo constituye la creación de la Real Academ ia E spañola y la ten d en cia a u n a legislación p ro p u g n a d o ra del m onolingüism o. Así, “[la Real C édula de 1770] d eterm in ab a q u e en la A m érica española y en Filipinas solo se hablara la len g u a castellana y que se extinguieran los otros idiom as de cada te rrito rio ” (pág. 171). El segundo m ovim iento (s. x ix ) , de divergencia, se cen tra en la aparición d e movi
m ientos en las capas sociales de la población q u e tratan no sólo de regular y actualizar las lenguas vernáculas sino tam bién d e revitalizar su cultura.
El au to r pasa revista, ap o rtan d o datos estadísticos, a la situación de Gali
cia, País Vasco y Navarra, Cataluña, Valencia y Baleares. También hay un ap artad o d ed icad o a las “Hablas del s u r” en las q u e se incluye Andalucía, Canarias y N orte de Africa.
En el últim o capítulo, “Convergencias y divergencias en la España del siglo x x ”, M oreno F ernández explora u n a de las cuestiones fundam entales de la historia social de las lenguas pen in su lares en esta etapa: los proce
sos de estandarización. Además de otro s factores, señala como elem ento decisivo el nacionalism o político c o n te m p o rá n e o que llevó a los procesos de planificación lingüística de las lenguas vernáculas con el objetivo de dotarlas de u n co n junto norm ativo q u e p erm itiera su hom ogeneización, su m o d ern izació n y su progresiva im plantación social. Se centra en las di
ferencias en el proceso en tre el catalán, vasco y gallego, aunque rem ite a un p ro b lem a com ún: la elección de la variedad viva q u e h abría de servir de base p a ra co n stru ir un m odelo de len g u a unificado y com partido.
La o b ra se cierra con un breve Epílogo en el q u e el a u to r señala que la diversidad constituye u n a característica esencial de la situación lingüística de España tan to e n la actualidad com o e n épocas pasadas. Al final del libro p u ed e consultarse u n a extensa bibliografía que refleja el im portante n ú m ero de fuentes consultadas.
La originalidad de la Historia social de las lenguas de España de M oreno F ern án d ez d e n tro del p an o ram a de las “H istoria de la Lengua Española”
tradicionales se e n cu e n tra en dos factores novedosos. En prim er lugar, en el en fo q u e sociolingüístico que desde el principio le confiere el au to r a la obra y, en seg u n d o lugar, en el h ech o d e q u e h a sabido conjugar, en un estilo divulgativo, inform ación p ro c e d e n te n o sólo de la Lingüística y de la Sociolingüística sino tam bién de otros ám bitos científicos, otorgando así u n a d im ensión m ultidisciplinaria al estudio.
El e n a Le a l Ab a d
Universidad de Sevilla