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Queridos amigos roedores, bienvenidos al mundo de

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Academic year: 2022

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032-MOMIA SIN NOMBRE 001-006.indd 1 1/9/10 09:53:35

(3)
(4)
(5)

TrampiTa STilTon

Pillínyburlón,

Primode Geronimo

Benjamín STilTon

SimPáticoyafectuoSo,

Sobrinode Geronimo

032-MOMIA SIN NOMBRE 001-006.indd 4 1/9/10 09:53:44

(6)

HALLOWEEN...

¡QUÉ MIEDO!

R

(7)

B RRRRR

¡Q UÉ CANGUELO GATUNO !

Era una

lluviosa

tarde de oc- tubre. Estaba trabajando en la ofi- cina, solo. Tras la ventana la llu- via goteaba monótona,

tamborileando con- tra los cristales.

Plic, plic, plic...

Eché una mirada distraída fuera y por un instante, sólo por un instan- te… ¡me pareció ver

que estaba espiándome!

plic

plic plic

plic

plic plic

plic

plic

plic

l a j e t a d e u n f a n t a s m a

(8)

Yo me sobresalté, y solté un grito:

—¡Socorrooo!

Con el corazón en la garganta miré de nuevo…

Pero obviamente, no vi a nadie.

Así que intenté calmarme:

—Me he equivocado. ¡Claro, soy tan fanta- sioso!

Retomé la lectura de las galeradas de mi nue- va novela, pero de vez en cuando le echaba una mirada a la ventana, preocupado.

Probablemente había trabajado demasiado, estaba cansado, estresado. Quién sabe, ¡qui- zá había llegado la hora de irme a casa!

¡De repente se apagaron las luces! Abrí el ca- jón del escritorio para coger la vela que guar- do para casos de emergencia pero…

BRRRRR... ¡Q CANGUELO GATUNO!

A S U S T A D O

D e r e p e n t e . . .

(9)

br r r r r r r r r r r r r r r r r

(10)

¡

D Diis sttiin ng gu uii

algo lumino- so en el fondo del cajón!

¿Qué era?

¿¿Qué era aquello??

Temblando, acerqué una pata temblorosa…

… y vi…

… ¡¡¡una

calavera calavera

que brillaba en la oscuridad!!!

Di tal brinco que volqué la silla.

Entonces corrí hacia la puerta.

Aferré el pomo… pero lo noté húmedo y

Levanté la pata para ob- servarla mejor a la luz de la luna, y cuando com- prendí de qué se trataba lancé un grito…

BRRRRR... ¡Q CANGUELO GATUNO!

P EG A J O S O .

..

(11)

De mi pata goteaba un líquido pegajoso que pa- recía…

¿ s a n g r e ?

Chillando aterrorizado sa- lí al pasillo, pero una forma borrosa y blanca (¿un fantasma?) apare- ció tras una esquina y ululó:

Yo grité:

— ¡ A a a a a a a a a a g h !

¡Aaaaaaaaaaaaaagh!

Con el corazón en la garganta, me precipité hacia la puerta princi- pal.

¡Me parecía estar vivien- do una pesadilla!

BRRRRR... ¡Q CANGUELO GATUNO!

.

A A A A A A A A A A A A A A A A A A H A AA AA AA A AA AA GG H ! !

¡ ¡ B B u u u u u u u u u u ! !

(12)

Corrí por el

oscuro pasillo

como si me

hubiera vuelto loco.

Llegué a la puerta prin- cipal desesperado, pero cuando intenté abrirla comprendí que estaba bloqueada.

Socorrooo…

Me aferré al pomo, chi- llando desesperado:

—¡Auxiliooo! ¡Quie- ro saliiiiiiiiiiiir!

Del otro lado de la puerta me respondió un horrible maullido:

Aterrorizado, me di media vuelta y eché a

BRRRRR... ¡Q CANGUELO GATUNO!

¡ ¡¡

M

ia a aa a a a u u u uu

u u u u ! ! !

(13)

correr por el pasillo en busca de la salida de emer- gencia.

Pero cuando volví la es- quina… palidecí: un lú- gubre esqueleto fosfores- cente colgaba del techo y levantaba un dedo hue- sudo.

—¡Hola, Geronimucho!

¿Besito

o

prenda?

Estaba a punto de desma- yarme cuando me rondó por la cabeza una idea.

Aquella voz… aquella voz me sonaba, la conocía muy bien. Muy, muy bien.

Claro, era…

¡Era la voz de mi primo Trampita!

BRRRRR... ¡Q CANGUELO GATUNO!

L ÚG U B RE ES

Q UE L E T O

(14)

De repente se encendió la luz y un morro fa- miliar apareció ante mis narices.

—¡Geronimucho! ¡Primito! ¿¿¿A que te he dado un buen

BRRRRR... ¡Q CANGUELO GATUNO!

s s u u s s t t o o

? ? ? ? ? ?

(15)

¡T UT - TURURUT - TU

TUT - !

A causa de la rabia, me quedé sin palabras.

Así que tartamudeé enfurecido:

—Tú… tú… tú…

Él me tomó el pelo:

Yo grité:

—¡Subespecie de ratón, subraza de roedor, subproducto de rata de cloaca! ¿Cómo te atreves…?

Él se rió:

—Pero ¿cómo, Geronimucho, no te has di- vertido?

Yo exclamé:

—Podría haberme dado un Él soltó una carcajada:

¡Tut-tururut-tu... tut-tú!

PA T A S

. . .

(16)

—Deberías haberte visto la cara cuan- do has visto el esqueleto fosforescen- te. ¡Era todo un espectáculo!

Entonces se sacó del bolsillo una libreta y, con expresión inspirada, garabateó algu- nas palabras.

—Veamos veamos veamos… le doy un

10

a

la calavera fosforescente, un

10

con matrí-

cula de honor a la sangre goteante del pomo y un bonito

8 y medio

al esqueleto que

¡TUT-TURURUT-TU... TUT-!

(17)

saluda… en cambio, hay que mejorar el fan- tasma, ¡¡¡no da el miedo suficiente!!!

Se alisó la cola:

—Mi amigo Tortillota Refrito me ha pe- dido que le ayude a gestionar su nueva

y estaba comprobando los artículos antes de ponerlos a la venta.

Después se rió bajo los bigotes:

—Sabes que dentro de poco es Halloween,

¿verdad?

Bajó la voz y susurró en tono conspirador:

—El 31 de octubre es Halloween,

Yo chillé, con los bigotes zumbando de furia:

—¡Me importa un queso rancio Halloween, sólo quiero irme a casa, no soporto más tus

bromas !

Y me fui dando un portazo.

Cuando es demasiado es demasiado, ¿no creéis?

¡TUT-TURURUT-TU... TUT-!

t

t ii ee n n dd aa d d ee bb rr oo m m aa ss

H

H A A L L L L O O W W E E E E E E E E E E E E E E E E E E E E E E N N . . . . . .

(18)

U NA PATA GÉLIDA COMO …

Oh, perdonad, aún no me he presentado: mi nombre es Stilton,

¡Geronimo Stilton!

Dirijo El Eco del Roedor, el diario más famo- so de la Isla de los Ratones…

Pues, como os decía, decidí irme a casa ca- minando. Desde la CALLE DEL TORTELINI13, donde trabajo, hasta la CALLE DEL BORGO

RATO 8, donde se encuentra mi casa, el reco- rrido no es demasiado largo.

Cuando llegué a mi casa, saqué la llave para abrir la puerta de entrada.

Pero una pata gélida como el hielo me tapó los ojos.

Yo grité:

¡¡¡Aa

a a aa gg gh h h h h ! ! !

(19)

Una voz femenina canturreó:

—¡Cucú!

Yo chillé:

—¿Qui...

quien és?

¡Socorrooo!

Mi hermana Tea ex- clamó enfadada:

—¡Geronimo! ¡Eres el histérico de siem-

pre! ¡Estaba bromeando! ¡¡¡No tienes el más mínimo sentido del humor!!!

Yo jadeé,

P A L I D I S I M O

:

—¡No puedo más! ¡¡¡Si llego vivo a mañana será un milagro!!!

Tea se encogió de hombros y se rió:

—No sabes aguantar las bromas, Geronimo…

—Después bajó la voz y me confió—: He ve- nido a hablar contigo porque dentro de poco es Halloween, ¿entiendes?…

Aaaagh...

UNA PATA GÉLIDA COMO...

(20)

UNA PATA GÉLIDA COMO...

¿ ¡H

a l l o w e e n ? !

u r g e n t i s s i m o ! ! !

¿

¿

S S

íííííí??

Yo ni siquiera la dejé terminar y protesté:

—¿Halloween? ¿Otra vez Halloween? Pero

¿es posible que no se hable de otra cosa?

Ella insistió, alisándose el blanco pelaje:

—Hermanito, he tenido una idea genial: la Editorial Stilton publicará un libro sobre

H a l l o w e e n

. Todos los consejos para preparar una fiesta, todos los trucos y efectos especiales… ¡Verás, será un éxito! El único problemita es que el libro es muy, muy ur- gente. Es más,

Así que, querido hermanito, Geronimucho adorado, tesorito mío, tú deberás…

Yo murmuré desconfiado:

—Hum, ¿qué? ¿Qué deberé hacer yo?

Conozco bien a mi hermana: ¡cuando es de- masiado amable es que esconde algo!

Ella prosiguió:

—Esto, deberías…

(21)

Mi hermana lo soltó de carrerilla:

—¡Deberás escribirlo tú! Y de prisa, es más, rapidísimo: ¡tie- nes exactamente 24 horas!

—¿Quééééé? ¡A mí no me gusta Halloween! ¡Soy un ratón cobardica! ¡Y no en- tiendo nada de fiestas y disfraces!

Ella me cortó en seco:

—¡Vale vale vale, sólo necesitas un poco de buena voluntad! Además, ¡ahora Trampita trabaja en una

y puedes pedirle consejo!

Yo me alteré:

—¿Pedirle algo a Trampita? ¡Ni en un mi- llón de años! ¡Ni en sueños! ¡

No

,

no

, y

no

, ni hablar, no lo haré

nunca

,

nunca

y

nunca

, o ya no me llamo más

¡Gero- nimo Stilton!

Y ahora, Tea, si no te im-

UNA PATA GÉLIDA COMO...

!

t i e n d a d e b r o m a s

H A L LO W EE N

(22)

porta, me despido, ha sido un día tremendo que no le desearía ni a un gato… ¡Buenas noches!

A continuación entré en mi casa y cerré la puerta.

UNA PATA GÉLIDA COMO...

(23)

P ASTEL DE QUESO FUNDIDO Y BATIDO

DE GORGONZOLA

Entré y colgué el abrigo en la percha, des- pués recorrí el pasillo hasta la cocina.

Abrí el frigorífico y me relamí los bigotes.

—Hum, creo que probaré un poquito de pastel de queso fundido. Roer

é

un pe- dacito de parmesano curado… y

también unas lonchitas de que- so de bola. Después quizá me coma un helado de gruyer, y me tome una tostada a los cua- tro quesos con una hojita de le- chuga y mucha mayonesa…

¡ Ñ a m ñ a m ñ a m !

Ñam Ñam

Ñam

Ñam

Ñam

Ñam

Ñam

(24)

–Hum, creo que probaré...

e e

(25)

Me llené un buen vaso de batido de gorgon- zola con triple ración de nata.

—¡Qué delicia! —suspiré.

Me dirigí hacia la sala de estar, pero con un escalofrío me di cuenta de que la luz ya estaba en- cendida…

¿Quién podía ser?

Veloz como un gato, me acerqué de puntillas y sin hacer ruido.

El fuego encendido de la chimenea proyecta- ba contra las paredes una sombra enorme…

Me estremecí y los bigotes me temblaron de miedo.

PASTEL DE QUESO FUNDIDO Y BATIDO...

¡Era una

¡Era una sombra

sombra enorme!

enorme!

bu Un va en

so de

ba t i do de g o rgo n

z o

co la tr n l ip ra e c

n d e n a ta .

(26)

Vi cómo la sombra aumentaba de tamaño…

Se me erizó el pelaje.

¡Estaba a punto de desmayarme! De repente, oí una voz familiar…

De golpe, lo comprendí: ¡la sombra gigantes- ca pertenecía a mi sobrinito Benjamín!

Corrió a mi encuentro y me abrazó, dándome un besito en la punta de los bigotes.

—¡Tiíto! Te habías dejado la puerta abierta, así que te he esperado dentro. ¿Estás conten- to? Tío, pero ¿por qué estás tan pálido? ¿Te encuentras bien?

PASTEL DE QUESO FUNDIDO Y BATIDO...

¡Tí

o!

¡Tío Ge

ron

i

m

o!

Vi có mo la som bra au m ent aba d

(27)

—Ejem, sí, estoy bien, gracias…

Él, mientras, parloteaba feliz.

—Tiíto, me ha dicho la tía Tea que escribirás un libro sobre Halloween. ¿Puedo ayudarte?

¡Cómo nos divertiremos, tío, será fantástico!

Iremos juntos a buscar bromas a la tienda de

a de ta m año...

(28)

tío Trampita, inventaremos un montón de disfraces: murciélago, vampiro, bruja, mo- mia… ¡Me gustan mucho las fiestas, tío! Será

E @ M S @ RSH BN

. Entonces, ¿cuándo empe- zamos?

Suspiré. A mi sobrinito preferido, Benjamín, nunca puedo negarle nada…

PASTEL DE QUESO FUNDIDO Y BATIDO...

¡

(29)

¡C UIDADO CON LA ARAÑA !

A la mañana siguiente fuimos a la tienda donde trabajaba Trampita, que se llamaba

T

T rr uu cc oo ss y

y t t rr uu qq uu ii t t oo ss ,,

ss uu ss t t oo ss y y ss uu ss t t ii t t oo ss !

Me fijé en que el timbre tenía la forma de una calavera.

En cuanto lo toqué…

Un tremendo grito me sobre- saltó.

¡ ¡ ¡¡ Aa

aaa aa a a g h h hh

h h h h h h hh

hh h !! !!

¡EH, TÚ, CARAQUESO, APRIETA AQUÍ!

!

(30)

¡CUIDADO CON LA ARAÑA!

TREPANA

-

TÍMPANOS

TREPANA

-

TÍMPANOS

Se me erizó el pelaje, y por poco no se me ca- yeron los bigotes del susto.

Benjamín, en cambio, se rió.

—¡Superratónico! ¡Esto sí que es un timbre!

Yo me sequé la frente, perlada de sudor, e in- tenté hacer acopio de valor.

Entramos. La tienda de Trampita estaba muy

OSCURA

OSCURA

y

polvorienta

, como

si nadie la hubiera ventilado desde hacía años.

Él estaba sentado en un taburete, con las pa- tas apoyadas en el mostrador.

Se asomó de detrás de la vieja caja registra- dora y exclamó satisfecho:

—¡Hola, Geronimo! ¡Te veo muy pálido! Bo- nito el timbre TREPANA

-

TÍMPANOS de

la entrada, ¿eh?

Mi primo apretó el interruptor escondido del timbre y el grito grabado me hizo dar un sal- to de nuevo. Él se rió:

(31)

—Éste es el grito de la momia, pero tam- bién tengo el M a u l l i d o del Gato Licántro- po, el chillido del Vampiro y otros. Quizá quieras oírlos.

¡CUIDADO CON LA ARAÑA!

¡ ¡¡

M i a a

aa a a a u u u u u u

u u !! !

TIMBRE

(32)

NO

¡CUIDADO CON LA ARAÑA!

muelle

muelle

muelle

—¡No, gracias! —me apresuré a responder.

Aún riéndose bajo los bigotes, mi primo me acercó una caja con la tapa cerrada.

—Geronimo, ¿quieres un caramelo?

Abrí la tapa… ¡¡¡y un

muelle

me golpeó

directo en el morro!!!

Trampita se rió satisfecho.

—¡Ja ja ja, sabía que picarías!

Abrió una vitrina llena de quesos de goma, sujetó un pedacito de gruyer, lo aplastó, y el queso hizo

¡cuuiik!

Trampita cogió otro trozo.

—¿Y qué me dices de esta mozzarella? Es una imitación perfecta de la ver-

dadera, ¡mira!

Yo dije, asom- brado:

—Por los bigo- tes del Gato Li- cántropo… ¡esta mozza- QU

ES

OS D E G O M A

(33)

¡CUIDADO CON LA ARAÑA!

¡ h ue l e

a m o z z a r

l e l a !

rella parece de verdad! ¡Además

huele a mozzarella

! ¡Está muy bien imitada, felici- dades!

Trampita me miró durante un instante, des- pués soltó una risotada, sosteniéndose la ba- rriga.

—¿Felicidades a quién? Felicidades al bobo que siempre pica, es decir, ¡tú! Geronimo, este queso es de verdad. ¡Ji ji ji! —

M i p r i- m o b aj ó la

vo

z

—. Ahora os llevaré a la par- te más secreta de la tienda…

Nos hizo pasar a través de una puerta con forma de cabeza de gato con las fauces abiertas.

Aunque la cabeza fuese de cartón piedra, un escalofrío me recorrió la espina dorsal…

Trampita habló en voz tan alta que di un salto:

—¡Pasen y vean, señores, vengan a admi- rar las más mefíticas, las más miasmáticas

(34)

—Pasen y vean, señores...

(35)

A QNL @R O@Q@+@KKNVDDM

¡Pa-

ra hacer que los bigotes le zumben de miedo!

Miré a mi alrededor.

Estábamos en una habitación tan oscura que parecía la barriga de un gato hambriento.

Trampita hizo un gesto solemne.

—¡Antes de pasar a lo más fuerte (calave- ras, huesos, momias y cosas así) os propon- go gusanos, moscas, cucarachas, sabandi- jas, arañas, insectos

p e l u d o s

y no

p e l u d o s

, fijos y articulados, de plás- tico y de goma, grandes y pequeños, pero to- dos realmente superdesagradables!

Veloz como una rata, sacó de una es- tantería una enorme mosca pegajosa y me la sacudió bajo el morro zum- bando.

Yo di un respingo.

¡CUIDADO CON LA ARAÑA!

Z

zzz

zzzz

zzzzzzzzzzz

Z zz z

zzzzzzzzzzzzzzz

Z z

z

z

zzzzz

zzzz zzzzzz

.. .

(36)

mira

mira mira

También cogió una horrible araña ne- gra y peluda de ocho patas. La colgó de un clavo, chasqueó los dedos y la araña se descolgó del hilo con rapidez siseando siniestramente, mientras se

encendían sus ojos de

ccoolloorr rroojjoo

.

Benjamín estaba entusiasmado.

—¡Mira, tío, parece de ver- dad!

—Ya, ya —contesté nervioso.

Trampita buscó un gusano de goma

b l a n d a

y me lo puso en el morro, ex- clamando:

—¡Eh, mira, un gusano!

Yo di un salto atrás con un chillido.

Rápidamente, mi primo me metió una cuca- racha por el cuello de la camisa:

—¡Cuidado con la cucaracha! ¡Mira, tie- nes otra más aquí, y otra más aquí, mira, mira, mira, pero si tienes un montón más

¡CUIDADO CON LA ARAÑA!

(37)

encima de ti, ¡Geronimo! Quizá las atraes por el tufo, Gero- nimo… confiesa, qué perfume usas,

Entonces me metió una víbora de goma en el bolsillo.

Yo grité:

—¿Por qué siempre pruebas todas las bromas conmigo?

—¡Pues porque eres la víctima ideal, Geronimo! ¡Siempre picas!

Me enrolló una pitón de goma alrededor del cuello y exclamó:

—¡Una serpiente quiere estrangular a mi pri- mo! ¡Geronimo, venga, grita «Aaaaaaaghh»

como si te estuviese ahogando!

¡CUIDADO CON LA ARAÑA!

¿EAU DE CLOACA?

EAU DECLOACA

¡Una serpiente quiere e

strang

ular a

mi prim¡Uo! se na pie r qu nte

reie estra

ngular a i m im pr

¡U o!

an

serpiente quiere estrangular a mi primo!

(38)

Solté un grito:

—Aaaaaaghh…

¡La desagrada- ble goma blan- ducha me apreta- ba la garganta!

Trampita dictó apuntes a Benjamín:

—Para animar la fiesta de Halloween no pueden faltar insectos y serpientes de goma, muy desagradables. De hecho, mejor cuan- to más desagradables y fastidiosos. Los mejo- res los podéis encontrar en la tienda

Trucos y t r u q u i t o s , s u s t o s y s u s - t i t o s ¡

, que se encuentra en la AVENI- DA DEL QUESITO CREMOSO 9 (esquina con la calle Requesón), 13131 Ratonia, Isla de los Ratones, precios fijos (no pidáis des- cuentos porque no los hago), también los po- déis encargar en el sitio web www…

En ese instante oí sonar el timbre:

¡¡¡ Aaa aaa aaa g hh h hh hh hhh hhh hh! ! !

¡ ¡ ¡ A a a a aa g h h h hh h h h ! ! !

¡

(39)

verdad

Trampita voló hacia la puerta:

—¡Un cliente! ¡Debo irme! Llamadme si ne- cesitáis más información… buena suerte con el libro, es más, ¡a por ellos!

Benjamín terminó de tomar apuntes:

—¡Tío Geronimo, ahora necesitamos un ex- perto en disfraces!

Inmediatamente llamé a mi ayudante edito- rial,

P i n k y P i c k

.

Como siempre, ella resuelve cualquier pro- blema en el acto.

—Jefe, te doy la dirección de una tipa que conocí en una fiesta de Halloween el año pasado. Llevaba un disfraz excep-

cional, absolutamente excepcio- nal… ¡¡¡parecía de verdad!!!

Nos hemos hecho amigas, ami- guísimas. ¡Llámala y dile que vas de mi parte!

!

P i n k y Pi c k

¡CUIDADO CON LA ARAÑA!

(40)

¿F UNERALES

DE BIGOTES ?

Pinky Pick me dio la dirección de su amiga,

Tenebrosa Tenebrax

, que monta- ba escenografías teatrales.

Benjamín y yo cogimos un taxi y llegamos a la AVENIDA DE LA CRIPTA OSCURA 11. El lugar era bastante lúgubre, es más, lugu- brísimo, sólo os digo que era el barrio donde se encuentra el cementerio… ¡brrrrrr!

Al llegar a la cancela del cementerio el taxis- ta giró a la izquierda.

Después dijo:

—Éste es el lugar, pero ¿están seguros de que quieren bajarse aquí?

Nos señaló un edificio

l ú g u b r e

(41)

Me fijé en un cartel y lo leí en voz alta…

Frente al edificio había aparcado un coche fúnebre. Perplejo, comprobé la dirección: sí,

¡era allí mismo!

¿FUNERALES DE BIGOTES?

S. Te ne brax

Funerales de bigotes

Pompas fúnebres de calidad.

¡Descuentos para grupos!

Calle dela Cri

tap

scO

ura

11

(42)

Llamé al timbre y nos abrió un tipo

DEL -

GADO DELGADO ,

todo vestido de negro, con un sombrero de copa en la cabeza y unas es-

pesas patillas blancas.

Nos saludó en tono lúgubre:

—Buenos días a todos, soy

¿Quién de vosotros es el querido difunto? ¡Jajajaaa, es una broma! ¿Queréis celebrar un funeral? Puedo proponeros unos espléndi- dos ataúdes amarillos deco- rados con agujeros de que- so, forrados en seda de color queso curado, con lujosas decoraciones de bronce en forma de cabeza de gato.

Son la oferta especial…

¿FUNERALES DE BIGOTES?

Entierratón ƒ Tenebrax

Entierratón ƒ Tenebrax.

(43)

Me apresuré a responderle:

—Ejem, en realidad sólo queríamos hablar con

Tenebrosa Tenebrax.

Él murmuró, desilusionado:

—Aaaaah, entonces no sois clientes, qué pena… aunque es sólo cuestión de tiempo…

¡Ja ja jaaa, es una broma!

Yo me estremecí.

—Ah, ¿queréis hablar con mi hija? Ahora la llamo… —dijo él. Habló por un interfono—:

¡Tenebrosita!

Una vocecita femenina susurró:

—¿Qué quieres, papuchi?

—¡Han venido a verte unos amigos!

Nos adentramos por un pasillo pero él nos detuvo.

—No no no, hacia allí se va a la capilla ar- diente…

Yo di un salto atrás.

soy un tipo muy impresionable!

¿FUNERALES DE BIGOTES?

¡

Por mil q u e s o s d e

b o

la

!

(44)

Él explicó:

—Os acompañaré yo mismo, pero tengo un cliente que me espera. Aunque tiene mucha paciencia: ahora ya no tiene prisa, ¡ja ja jaaa, es una broma! —Después, pícaro, me guiñó un ojo—: Lo bueno de nuestros clien- tes es que nunca se quejan, ¡ja ja jaaa, es una broma!

Nos abrió la puerta y señaló un sendero que cruzaba el cementerio.

Cuando ya estábamos a mitad de camino nos dijo:

—De todos modos pensaos lo de esos ataú- des amarillos, son confortabilísimos… ¡y so- bre todo, están de oferta!

¿FUNERALES DE BIGOTES?

u n s en

d er

o qu e

cru zaba el c eme nterio...

(45)

¡... soy un tipo muy impresionable!

(46)

B A - BA - BA - BAAAAM

BO - BO - BO - BOOOOM

Nos apresuramos por el lúgubre sendero del cementerio.

Había caído una

finísima niebla

, que

envolvía los árboles y daba al cementerio una atmósfera espectral e inquietante.

Rodeamos

tumbas de pie d ra

y lápidas de mármol…

De repente, Benjamín me tiró de la manga de la chaqueta.

—¡Mira allí, tío Geronimo! ¡Aquella tumba se está levantando!

Miré en la dirección indicada por Benjamín y un escalofrío me erizó el pelaje.

(47)

¡La lápida de mármol que cubría una tumba se estaba levantando lentamente!

Oí una música de órgano…

La música sonaba cada vez más fuerte, ha- ciéndome estremecer de la cola a la punta de los bigotes.

Aferré a Benjamín por la pata y me di la vuel- ta para huir.

Pero ¡en la niebla era difícil orientarse, y com- prendí que nos habíamos perdido!

BA-BA-BA-BAAAAM BO-BO-BO-BOOOOM...

Ba- ba - b a- baaaam ...

Bo- bo - b o- boooom ...

(48)

La tumba se abrió completamente y la músi- ca de órgano aumentó de volumen hasta en- sordecernos.

De repente, un morro ratonil asomó por la tumba abierta.

Yo di un salto atrás, chillando aterrorizado:

—¡Socorrooooooooo!

Una vocecita aguda gritó:

—¡Eh, ratones! Aquí fuera hace frío, meteos dentro antes de que pilléis un resfriado!

Era la amiga de Pinky,

Tenebrosa Tenebrax

.

BA-BA-BA-BAAAAM BO-BO-BO-BOOOOM...

L

NIE A A BL NT CO UA IN BA

ESPES

ÁNDOSE

,

ENVOLVIÉNDONOS EN UN MANTO BLANCO Y DENSO

.

Ba- ba - b a- baaaam...

Bo- bo - b o- boooom...

(49)

O

.

... un morro ratonil asomó por la tumba abierta.

(50)

¡T ENEBROSA T ENEBRAX !

Mientras descendíamos los escalones de gra- nito observé mejor a Tenebrosa.

Tenía el pelaje brillante, cabellos oscuros como la

tinta

, peinada con raya en medio, ojos verdes como los de un gato, pestañas larguísimas, uñas afiladas y pintadas de vio- leta. El pelaje resplandecía con un polvo pla- teado que brillaba a la luz de las velas. Tene- brosa llevaba un vestido violeta con unas mangas anchas que caían hasta el suelo. En el cuello lucía un extraño medallón de oro en forma de media luna, con una

fórmula mágica

gra-

bada en él.

cia lu m un

a ed llón de

oro

enformade ed m ia

luna

(51)

Ejem, a pesar del extraño vestuario, debo admitir que la amiga de Pinky era

muy guapa…

Me fijé en que la habitación de Tenebrosa era en realidad una antigua

El suelo era de lápidas de piedra consumida por el tiempo, el techo de bóveda.

En el centro de la habitación había un

s a rco fa g o

de mármol con sábanas de raso negro.

¡Allí dormía Tenebrosa!

Al lado, una mesilla de ma- dera de ébano, sobre la que descansaba una urna fune- raria de plata, con un ramo de crisantemos de color pá- lido.

La cripta estaba ilumina- da (si así puede decirse) por una lámpara de acei-

¡TENEBROSA TENEBRAX!

Tenebrosa Tenebrax g u a p a . . . m u y

`

(52)

te con forma de calavera

En las paredes había cuadros espectrales.

Estremecido, observé el retrato de un vampi- ro (con largos colmillos afilados), un paisaje (que representaba un

cEmenterio

sobre un abrupto acantilado), una naturaleza muerta (con calavera), una miniatura (en la que se veía una momia que se levantaba de un sarcófago)...

Una de las paredes estaba ocupada por es- tanterías de mármol con libros encuaderna- dos en cuero antiguo.

Curioso,

hojee

los títulos…

¡TENEBROSA TENEBRAX!

Brrrrrrrrr r ! !

´

(53)

¡TENEBROSA TENEBRAX!

PIELDEMOMIAENACEITE YOTRASCONSERVASDELICIOSASPARAPREPARARENCASA Co´mo ser sepulturero: curso por correspondencia en 365 lúgubres lecciones

coches funebres ultimo modelo catálogo actualizado hasta el próximo milenio

Bromas para... ¡mor irse de r isa!

Guia turistica de los cementerios monumentales de la transratonia

TTooddoo ((aabbssoolluuttaammeennttee ttooddoo)) ssoobbrree llooss ggaattooss lliiccáánnttrrooppooss

Cuentos Macabros Medievales

catalogo de ataudes´´

- -

(54)

on dea nd o

En la cripta sólo había una ventanita con gruesas

barras de hierro

y una cortina de raso escarlata carcomida por las polillas. Había te- larañas por doquier y la capa de polvo era de un centímetro de gruesa. Velas oscuras proyec- taban lúgubres sombras contra las paredes, ondeando con el viento. Tenebrosa cerró la puerta de un baño de mármol negro y exclamó:

—¿Os gusta la decoración? Todo es muy an- tiguo, del siglo XII.

A propósito

, ¿qué pue- do hacer por vosotros,

monadas

?

Me aclaré la voz y murmuré:

—Buenas tardes, señorita. Me ha dado su nombre Pinky Pick. Mi nombre es Stilton, Geronimo Stilton, necesitamos…

—¡Habla, tesorito! ¡Habla! —dijo ella.

—Tengo que escribir un libro sobre Hallo- ween: disfraces, y…

Ella puso los morritos en for- ma de corazón.

¡TENEBROSA TENEBRAX!

LA EL SO PU

S LO M OR

RIT OS

EN F OR MA DE

OR C

ÓN AZ

(55)

Benjamín me tiró de la chaqueta y me susurró:

—¡Cuidado, tío, Tenebrosa está coladita por ti!

Yo me estremecí. Ella abrió un

negro lleno de vestidos, pelucas y comple- mentos y dictó a Benjamín:

—Para un disfraz de calidad no hay que es- perar al último momento, sino prepararse por anticipado…

¡TENEBROSA TENEBRAX!

a r m a r io

(56)

¡E RES UN RATONCITO MUY GUAPO !

Tenebrosa dictó a Benjamín los consejos para los disfraces de Halloween. Después murmuró lánguida:

—Geronimo, ¿nunca te han dicho que eres un ratoncito muy guapo?

Con sus uñas pintadas me rascó la barbilla.

—¡Coqueto, eres tan fascinante!

Me estremecí:

Ejem, realmente, actualmente, momen- táneamente,prácticam ente,yo...

Un

ratoncito muy guap o...

(57)

Ella me guiñó un ojo.

—Eres timidito, ¿eh? ¡Mmm, eso te hace aún más fascinante! ¡Adoro los

novios

-vi’ctima...!

—Entonces se iluminó—: ¡Tengo una idea!

¡La noche de Halloween podemos organizar una fiesta en mi casa!

Benjamín estaba muy contento.

—¡Oh, sí, Tenebrosa, me gusta la idea! ¡

UN PARTY DE

Halloween, qué bien!

Yo no estaba tan entusiasmado, pero lo disi- mulé.

—Ejem, ya, qué bien, ¿verdad?… claro…

claro…

Ella reflexionó:

—Hum, necesitamos un cocinero y un menú especial…

Alargó la pata y apretó un interruptor.

Un sarcófago egipcio se abrió con un zumbi- do, revelando en su interior un ordenador de ultimísimo modelo con webcam.

¡ERES UN RATONCITO MUY GUAPO!

4 % 6 8 ]

(58)

Tenebrosa se rió.

Después canturreó una cancioncita siniestra:

¡ En los partys extravagantes me gusta bailar...…

porque fiestas muy horrendas yo se’ organizar...

y a mis invitados suelo asustar!

¡De miedo los hago temblar!

Mientras, tecleaba en su ordenador:

-Navegar, oh, oh, navegar, oh, oh, oh, oh...—…

Tras unos segundos, apareció en la pantalla un morro famoso: el de

Raviolín Tortilláceo

,

el cocinero más célebre de Ratonia.

Con su cursi acento fran- cés, por el que era fa- moso, Raviolín saludó

cor dial:

—Holá, Tenebgosá.

¿Cómo estás?

Ella exclamó:

RA

VIO

N TORTILLÁCEO

¡ERES UN RATONCITO MUY GUAPO!

T

!

!

(59)

O O O

OOOO

h

, Raviolín, ¿me aconseja- rías alguna receta horrenda para un party ab- solutamente estremecedor?

Él, un poco embarazado, se rizó los bigotes llenos de brillantina:

—Tenebgosá, tesoguitó, ggacias pog la con- fianza, pego estoy a punto de igme a una con- feguenciá y no puedo ocupagme de ti…

Tenebrosa se desilusionó.

—Está bien, Raviolín, adiós, adiós…

Benjamín tuvo una idea.

—¡Tío, pidámosle consejo a Pina!

P i n a

es el ama de llaves de mi

abuelo y sabe cocinar muy bien. Mi abuelo, Torcuato Revoltosi, Panzer para los amigos, es el mítico y temidísimo fundador de El Eco del Roedor…

¡ERES UN RATONCITO MUY GUAPO!

PINA RATONI

TO

RCUATO REVO

LTO SI

PA NZ

ER para los amig os

(60)

¡H OLAAAA , SOY P INA !

Cogí el teléfono y llamé a Pina.

¡Holaaaa! Holaaaa , soy Pina, ¿quién llama?

gritó ella con voz aguda.

—¡Soy Stilton,

Geronimo Stilton

!

—¡Señorito Geronimo! —gritó ella.

—Pina, necesito tu ayuda. Tengo que organi- zar una fiesta especial…

—¡Dígame, señorito Geronimo! —exclamó ella—. ¡Dígame lo que necesita! ¡Estoy a su dis- posición! ¡Digadigadiga!

—Ejem, sí, ¿sabes lo que es

Hallowe en

?

—le pregunté.

J A L O G U Í N ?

—se sorprendió ella—. No,

¿qué es?

?

(61)

¡HOLAAAA, SOYPINA!

es ca l o fr lo

—Halloween es una fiesta en la que la gente se disfraza de bruja, de esqueleto, de momia, etcétera. Necesito un menú especial, ejem, de escalofrío… —le expliqué.

Ella permaneció largo rato en silencio.

Pensé que quizá se había ofendido, así que le dije titubeante:

—Tal vez no es tu estilo, Pina, quizá te va más algo más tradicional, más clásico…

—¿Tradi cional?¿Clásico? —gritó—.

¡No hay nada que yo no sepa hacer en una co- cina: de lo moderno a lo clásico, usted dígame un plato que yo se lo preparo!

Mientras, Tenebrosa me había pa- sado una lista de alimentos.

Yo se la leí a Pina.

Ella permaneció en silencio.

Murmuré:

—¿Pina? ¿Aún estás ahí?

—¡Estoy aquí, señorito Geronimo!

(62)

Men u ´ de escalofri´o

e n t r a n t e s

Ojos de murciélago tibios Setas del bosque de las brujas

P r i m e r p l a t o

Gusanos de cloaca

segundo plato

Albondiguillas de sapo a la salsa de vampiro

postres

Helado de baba de caracol de alcantarilla Bolitas de murciélago momificado

B e b i d a

Batido de termitas rojas Batido de sanguijuelas negras

Batido de rana

Agua de cloaca (estancada o fermentada)

(63)

—Pina, ¿podrías cocinar cualquier cosa de ese tipo la noche de Halloween? ¡Celebramos una gran fiesta en casa de una amiga!

—Voy en seguida a la alcantarilla de abajo de casa a buscar los caracoles… quizá incluso también encuentre las sanguijuelas… lo de las

bolitas de murciélago

no será fácil, pero esta tarde iré al cementerio del barrio de mi primo…

Yo grité preocupado:

—En realidad se trata de utilizar alimentos normalísimos —le expliqué—. Por ejemplo, las bolitas de murciélago son higos secos, los ojos de murciélago son aceitunas…

Ella rebatió belicosa:

—Fingido o real, eso da igual: yo le cocino lo que quiera, ¡porque yo lo sé cocinar todo, todo, todoooooo! ¡No hay nada que Pina no sepa cocinar!

¡ Pin a, e s un

me n ú fi n g ido , de br om a!

¡ No o o o o o o o o !

ZE] E



¡HOLAAAA, SOYPINA!

(64)

C ONFIESA , G ERONIMO ,

¿ TIENES NOVIA ?

Le di las gracias a Pina y colgué.

Tenebrosa exclamó:

A propósito

, Geronimo, ahora que tienes información sobre disfraces, un menú de es- calofrío… ¿estás listo para empezar a escri- bir tu libro?

Me aclaré la garganta.

Ejem, sí,claro,yo,entonces, casi casi, sí, yo...

—dije deslizándome hacia la puerta. Ella dio un salto, plantándose entre la puerta de la cripta y yo.

—¡Ah, no, tesorito! No te irás sin haberme dado a cambio al menos un besito, ¿eh?

Demasiado fácil… —Después exclamó—:

- B e s it o

b esito b es i to!

!

(65)

—¡Besito, besito, besito!

(66)

¡Yo me estremecí. Entonces cerré los ojos y… sí, ¡le di un besito!

Me puse colorado (qué puedo hacer, ¡soy un ratón tímido!).

Tenebrosa gritó, dándome un susto:

—¡Geronimo! ¡Besas como nadie! ¡Eres un verdadero

te-so-ri-to!

Confiesa, ¿tienes no- via?

Yo me sonrojé:

—¿Novia? ¡Ejem, en realidad, en cierto sen- tido, en suma, quizá quizá, pues, no, ni en sueños, ni pienso tenerla, vaya!

Ella le guiñó un ojo a Benjamín y susurró, pero de modo que yo pudiese oírla:

A propósito, pequeñín, después me lo cuentas todo, ¿eh? ¡Quiero saber si tu tío

CONFIESA, GERONIMO, ¿TIENES NOVIA?

EEjjee mm,,

eenn rree

aalliidd

aadd,, eenn cciieerrttoo sseennttiiddoo......

(67)

remolineó remolineó

tiene admiradoras, quié- nes son, dónde viven, así iré a echarles un vistazo a esas ñoñas! ¡Soy muy celosa! ¡Y también ven- gativa! —Y diciendo eso,

remolineó

ante mis ojos sus largas, larguísi- mas uñas pintadas de vio- leta metalizado.

Yo me estremecí.

En aquel instante un murciélago me rozó las orejas.

—¡Aaaaaaaagh! —grité.

Tenebrosa le rascó las orejas:

A propósito, éste es

N o s f e r a t u

, ¡mi mur-

ciélago doméstico!

Nosferatu CONFIESA, GERONIMO, ¿TIENES NOVIA?

(68)

¿O S GUSTA MI COCHE FÚNEBRE ?

Miré el reloj y me sorprendí: era el amanecer.

—¡Increíble, ya se ha hecho de día!

Tenebrosa se rió:

—¡Es hora de irse a ! Yo siempre me meto en la cama al alba, y me levanto al atardecer… —Entonces me guiñó un ojo—.

Antes, sin embargo, ¡os daré un paseo con el nuevo coche de papá!

Yo intenté negarme, la idea de pasear en un coche fúnebre no me entusiasmaba, pero ella insistió:

Yo me apresuré a negarlo:

—Claro que no, figúrate, en absoluto…

– Nome

digas que no te fías sólo porque soy una

ratoncita, ¿¿¿eh???

d o r mir

(69)

Rugiente

En ese instante comprendí a me recordaba Tenebrosa pues: ¡¡¡claro, me re- cordaba a mi hermana Tea, tal cual!!!

Tenebrosa levantó la lápida y salimos al ce- menterio, que a primera luz del alba resulta- ba aun más

Nos dirigimos hacia el coche fúnebre y nos hizo subir con orgullo:

—Es el último modelo, se llama

Rugiente

, lleva el porta-ataúdes incor- porado y hasta un sistema de navegación por satélite con los mapas de los cementerios de todo el mundo…

Y me enseñó un plano del Cementerio Mo- numental de Ratonia.

¿OS GUSTA MI COCHE FÚNEBRE?

Murciélago Murciélago

e s p e c t r a l

.

q u i é n

Murciélago Rugiente

GN EQEJG HWPGDTG WNVKOQ OQFGNQ FG G

PVKGTTCVQP VGPGDTCZ

` `

`

(70)

Valle de la

Cala

vera

1.El inventor Bom Billo 2.El navegante Popoco Mahogo 3.La poetisa Endeca Sílaba 4.El novelista Pape Lon

5.El matemático Pepe Pi

6.El pintor Ast Ratto

7.Tumba vacía 8.El cantante lírico Tustas Sordo 9.El científico Teo Rema

10.El comandante Pisto Lon

11.El almirante Tasun Dío 12.El arquitecto Casu Chas

13. 14. 15.Tumbas vacías

Mapa del cementerio monumental de Ratonia (seccio´ n de roedores famosos)

1 2

4 3

5

6 7

8 9

10 11

12

14 13 15

(71)

TT OO DD OO SS

TT OO DD AASS

TT OODD OO SS

Después lanzó un gritito, metió la marcha y el coche fúnebre salió pitando.

Por suerte, al alba, las calles de Ratonia esta- ban prácticamente desiertas, porque Tene- brosa se saltó

T T OO DD OO S S

los semáforos en rojo, ignoró

T T OO DD AA S S

las preferencias, enfiló

T T OO DD OO S S

los sentidos únicos por el lado erróneo y aparcó en CALLE DEL TORTELINI 13, en- frente de El Eco del Roedor.

Tenebrosa exclamó:

—¡Ya está, quesito mío! ¡A propósito, nos vemos en el party de Halloween! ¡Bailarás sólo conmigo! Recuerda, soy muuuuuy ce- losa…

Y me acarició la barbilla con sus larguísimas uñas. Yo descendí del coche más muerto que vivo,

mientras ella arrancaba con una risita salvaje.

¿OS GUSTA MI COCHE FÚNEBRE?

p p p

p á á á á ll ll ii ii d d d d o o o o c c c c o o o o m m m m o o o o e e e e ll ll rr rr e e e e q q q q u u u u e e e e ss ss ó ó ó ó n n n n ,, ,,

(72)

S OY UN RATÓN BIEN EDUCADO

Benjamín y yo entramos en la oficina, conec- tamos el ordenador y empezamos en seguida a trabajar. Debíamos darnos prisa, muchaprisa.

Yo empecé a escribir furiosamente mientras Benjamín reordenaba los apuntes y numera-

¡¡¡¡Ñicñicñic!!!!

pr is a.

(73)

ba las fotografías y los dibujos.

Cinco minutos después de ha- ber llegado

TELEFONEÓ

Tea para preguntarnos si ya había- mos acabado.

Me callé todo lo que pensaba porque soy un ratón bien educado.

Diez minutos después

TELEFO- NEÓ

Trampita para recomen- darme que pusiera su foto en el libro.

Me callé todo lo que pen- saba porque soy un ratón bien educado.

Quince minutos después

TELEFO-

NEÓ

Tenebrosa para preguntarme si para la fiesta debía pintarse las uñas de violeta o, en cambio, de negro.

Me callé todo lo que pensaba porque soy un ratón bien educado.

SOY UN RATÓN BIEN EDUCADO

(74)

Veinte minutos después

TELEFO- NEÓ

Pina para preguntarme si, para nuestro menú, podía prepa- rar «Globos Oculares de Momia al Pesto» en vez de «Bolitas de Murciéla- go Momificado».

Me callé todo lo que pensaba porque soy un ratón bien educado.

Veinticinco minutos después

TELE- FONEÓ

Pinky para informarme de que yo había cautivado a Tene- brosa, pero que era famosa por sus tremendas escenas de celos…

Me callé todo lo que pensaba porque soy un ratón bien educado.

Treinta minutos después

RELLAMÓ

Tea para preguntar si ya había aca- bado.

Esta vez, aunque soy un ratón bien educa- do, no me callé todo lo que pensaba…

SOY UN RATÓN BIEN EDUCADO

(75)

Ofendida, ¡me colgó el auricular en los mo- rros!

Benjamín y yo decidimos descolgar el teléfo- no y desde ese instante trabajamos con tran- quilidad.

Trabajamos, trabajamos, trabajamos, hasta que…

Tecleé la última frase y solté un suspiro de alivio.

En aquel momento, entró Tea, que me apar- tó las patas de las teclas:

—¡Stop! ¡Basta! ¡Se acabó! ¡Lo que hayas escrito, escrito está!

Benjamín me dio un besito en la punta de los bigotes:

Yo sonreí bajo los bigotes:

—No creía que consiguiera escribir un libro tan de prisa. ¡Ahora, finalmente, podemos re- lajarnos!

¡T í o , e

res gra n

d e

, fan

tá s t i c o , s up e r r a co ni

!

SOY UN RATÓN BIEN EDUCADO

(76)

een noorrm mee

E L ROMÁNTICO VALS DEL MURCIÉLAGO

Finalmente llegó la noche del 31 de octubre.

Pina había insistido en cocinar en casa de mi abuelo, que tiene una

cocina enor me

y completísima.

Por suerte, mi abuelo estaba en el extranjero, así que teníamos su cocina a nuestra disposi- ción…

Plantada frente a los fogones, Pina empuñaba el amasador de plata sobre el que estaban grabadas sus iniciales (regalo de mi abuelo).

Mientras, chillaba órdenes a diestra y sinies- tra a sus pinches:

—¡Tú, tráeme aquella cacerola! ¡Sí, te lo digo a ti, morro de merluzo! ¡Y tú, caraqueso, pá-

P i n a c h i

lla ba

O r d en es a

d ie

st ra y s ini e stra. ..

`

(77)

—¡Sí, te lo digo a ti, morro de merluzo!

(78)

same aquella sartén! ¡Rápido, cabeza de chorlito! ¿Qué haces, estás dormido? ¡¡¡Mue- ve la cola, ceporro, muermo, comequesos a traición…

m u e v e t e e e e ! ! !

En cuanto acabó de cocinar, a las ocho, trans- portamos la comida hasta la cripta de Tene- brosa.

A las nueve empezaron a llegar los invita- dos.

Vi a un tipo vestido de lápida funeraria, a otro

EL ROMÁNTICO VALS DEL MURCIÉLAGO

&

HQ H N E TM D A QD



(79)

f l u o r e s c e n t e

de cirio fúnebre, a otro pintado con barniz f l u o r e s c e n t e...y, naturalmente, a brujas, magos, vampiros, momias, espectros, fantas- mas, gatos licántropos…

La orquesta empezó a tocar el romantiquísi- mo

V a l s de l M u r c i é l a g o

y

todos salieron a bailar.

Justo en ese instante oí a alguien (pobre de mí) llamándome a gritos:

EL ROMÁNTICO VALS DEL MURCIÉLAGO

)@ MS @R L@ R

% Q T I@ R 0 R N @ F

9@ LO HQ N R

Geronimo! Geronimooo!

! !

(80)

Tenebrosa me agarró de la pata y me arrastró en un vals desenfrenado.

Mientras, me murmuraba lánguidamente al oído:

—Quesito mío, te he echado de menos, ¿sabes?

Para cambiar de tema la dirigí hacia el buffet, donde estaba el menú preparado por Pina.

Probé una cucharada de deliciosos

Junto a mí vi al padre de Tenebrosa.

Éste exclamó entusiasta:

—Nunca había visto un menú tan INQUIE

-

TANTE, tan

lugubre

, tan horrorosamente terrorifico… ¿quién es el artista que lo ha cocinado?

Yo señalé a Pina, que miraba los platos con actitud posesiva. Él se le acercó y murmuró:

—¿Me concede este baile, señora… o señorita?

Ella contestó orgullosa:

—¡Señorita!

KYWER SW HI

GPSEGEKYWERSW HI GPSEGE

KYWER

SW HI GPSE GE KYWERSW HI GPSEGE

EL ROMÁNTICO VALS DEL MURCIÉLAGO

(81)

Él susurró emocionado:

—¿Permite que me presente?

Entierratón ƒ Tenebrax

, para servirla. ¿Puedo pre- guntarle su nombre?

—¡Pina! —respondió ella.

Él insistió:

—Pina… ¿qué más?

—¡Pina!

¡ P ina Ratoni !

—dijo ella, batalla- dora. Después le concedió el vals.

Los dos bailaron mirándose a los ojos, junti- tos como dos pichoncitos.

Tea sacudió la cabeza:

Están defini- tiva mente, irre- me diablemente, ena- mo rados...

o.aac

¿Puede concederme

elho

norde e

ste baile?

EL ROMÁNTICO VALS DEL MURCIÉLAGO

(82)

Y Y

Y

Y

T ENGO QUE IR AL DENTISTA ¡ YA !

La

E HD R S @

continuó.

¡Yo estaba cada vez más cansado y no veía la hora de irme a dormir!

Hasta las cinco de la mañana los invitados no empezaron a irse.

Sorprendí a Entierratón y Pina en el cemen- terio: a la diáfana luz de la luna él le estaba declarando su

amor.

—Pina, júrame que de ahora en adelante co- cinarás sólo para mí… haciéndome así el roe- dor más

f e l i z

de Ratonia…

Ella exclamó emocionada:

—¡Entierratón! ¡Qué romántico eres! Siem- pre he soñado con un roedor elegante y

(83)

distinguido como tú, siempre vestido de nn ee gg rr oo .. .. ..

Ambos se fueron en el coche fúnebre de él, mientras Pina saludaba emocionada con la pata por la ventanilla.

—Vamos a casarnos, después iremos de luna de miel a Transratonia, la Tierra de los Vam- piros…

Tenebrosa me lanzó una mirada hechicera:

—Geronimo, ¿por qué no me llevas a mí también a

Transratonia

? Dicen que es un lugar tan románticamente espectral…

Yo murmuré:

—¡Me acabo de acordar de que tengo un asunto urgente, urgentísimo! ¡Te ruego que me excuses, pero debo ir inmediatamen- te al dentista! ¿Verdad, Benjamín?

Él se apresuró a confirmarlo:

—¡Oh, sí, tío Geronimo! ¡Debes irte rápido, rapidísimo, tienes una cita urgente! ¡Rápido!

TENGO QUE IR AL DENTISTA¡YA!

¿T ra n sra ton i a ?

Un l ug ar ta n ro m á ti n a c e m n

t e e s p e c tr

a l . ..

(84)

s o n ó

H u m

Hum

Hum

Tenebrosa entrecerró los ojos, con expresión de sospecha.

—Hum. ¿Al dentista? ¿A las cinco de la ma- ñana?

—¿Qué hay más importante que la salud?

La saludé con un solemne besamanos y des- pués me largué parando un taxi al vuelo.

Me refugié en mi casa, soltando un suspiro de alivio. Uf, al fin solo.

En aquel instante

s o n ó

el teléfono.

Respondí:

—Aquí Stilton, Geronimo Stilton…

Era mi director co- mercial, Ratigoni.

—¡Geronimooo! ¡¡¡El libro!!! ¡¡¡Es un éxi-

to!!!

Yo murmuré bastante confuso:

—¿Qué? ¿Cómo?

Aq Stilton, Geronimo Stilton...

TENGO QUE IR AL DENTISTA¡YA!

(85)

m g e

a m

i l l o

n a d a

Él exclamó, cada vez más excitado:

—¡Sííííí! ¡Lo hemos conseguido!

Yo entendía cada vez menos.

—¿Perdón? ¿Quién lo ha conseguido?

Él gritó en el telé- fono:

—¡Tu libro! ¡El de Ha- lloween! ¡Está en el primer

puesto de la lista de los más ven-

didos! ¡Tenemos que reeditar! ¡Ganaremos una megamillonada! ¡¡¡Para lamerse los bi- gotes!!!

Yo suspiré:

—Bien, bien, Ratigoni, ejem, estoy muy con- tento…

Vaya, nunca habría imaginado que un libro

¡¡¡Geronim

ooooo!!! TENGO QUE IR AL DENTISTA¡YA!

Referencias

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