5.3.1.1.5 Cojín vs. almohada
Vila (1996, 272) mantiene que hay casos de cambios de frecuencia («transferen- cias en la distribución») «bien documentados» y da, como ejemplo, el uso de cojín y almohada. Desgraciadamente no indica dónde se estudia la distribución de las dos palabras, pues no sabemos de ningún estudio de la frecuencia de los dos vocablos en el castellano de Cataluña. Sin embargo, según la misma autora,
«[e]xistiendo en español ‹cojín› y ‹almohada› para referirse a un mismo objeto, el español de Barcelona prefiere el término […] ‹cojín›, por la correspondencia léxica que se establece con el término catalán […] ‹coixí›» (Vila (1996, 273).
Según la RAE(1992, 355), cojín es un «[a]lmohadón que sirve para sentarse, arro- dillarse o apoyar sobre él cómodamente alguna parte del cuerpo», mientras que almohada es un «colchoncillo que sirve para reclinar sobre él la cabeza en la cama» o un «almohadón, colchoncillo para sentarse, arrodillarse, recostarse, etc.» (RAE1992, 355), es decir, un cojín. En el DEA(1999, 235) se indica que una almohada «se pone sobre el colchón para apoyar la cabeza», y en la segunda acepción de la palabra se dice explícitamente que también es un «[a]lmohadón o cojín». De cojín se dice que «se utiliza para sentarse o apoyarse sobre él y a veces como simple adorno» (DEA1999, 1101). En el Clave (1997, 82) y en Moli- ner (1991a, 143), bajo almohada ni siquiera se incluye la acepción cojín, pero sí se menciona que almohada también hace referencia a la funda lavable en que se mete la almohada de la cama. Moliner (1991a, 662) es el único diccionario donde se hace referencia a la forma del cojín («cuadrado, redondo, etc.») y al material de la funda («de tela más o menos rica o adornada»). Vila (1996, 273) mantiene que las dos palabras, cojín y almohada, sirven para referirse al mismo objeto, pero hay que hacer hincapié en que almohada puede incluir cojín, pero que la denominación cojín en ningún caso hace referencia a almohada. Precisamente por ello, Szigetvári (1994, 11) señala que la confusión de las dos palabras en el castellano de Cataluña «podría darse más bien en dirección a almohada». El empleo de cojín en lugar de almohada y la frecuencia más baja de almohada que resulta de él podría explicarse como catalanismo, puesto que se deberá a la no existencia de esta última palabra en catalán. Decidimos verificar el uso de las dos palabras en el test de denominación, empleando una fotografía en que se veían una habitación con una cama con dos almohadas o almohadones de color blanco y el hueco de la ventana con dos cojines, uno cuadrado y uno alargado y ambos de colores llamativos:
DENOM9 almohada (colocado encima de una cama) (foto #1) DENOM10 cojín (colocado en el hueco de una ventana) (foto #1)
La fotografía (fotografía #1) puede accederse en internet (cf. apéndice II). Pres- tamos especial atención a los criterios que juegan un papel al escoger el término empleado, ya que por nuestras propias observaciones en el día a día intuimos que para algunas personas, los criterios determinantes para hablar de almohada
son más la forma o el material que la función del objeto, lo que también se refleja en las definiciones muy diferentes de las palabras almohada y cojín en los diccionarios consultados. Por ello, para provocar comentarios acerca de la forma y el material de una almohada, empleamos una fotografía con almohadas grandes y cuadradas y prescindimos de poner una fotografía de una almohada alargada.
En el caso del test DENOM9, es decir, el test de denominación con las almo- hadas cuadradas, la diferencia entre los dos grupos en cuanto a la distribución de las respuestas es claramente significativa (p = 0,006). El valor de CRAMER-Vde 0,561 indica la existencia de una correlación media entre el origen de los entre- vistados y la denominación del objeto de la fotografía indicada por ellos. Diez de los entrevistados catalanes frente a seis de los madrileños dicen que se trata de una almohada, seis catalanes y ocho madrileños indican que el objeto señalado es un almohadón y dos madrileños asi como un catalán indican que se trata de un cuadrante. La diferencia más marcada de los dos grupos radica, tal como esperábamos, en la denominación cojín. Mientras que cuatro informantes del grupo madrileño creen que se trata de un cojín (M10/15, M12/18, M14/17 y M20/31), catorce de los informantes del grupo catalán mantienen que es un cojín y un informante catalán cree que se trata de un cojín grande (cf. tablas 5/64 y 5/65). La variación regional en cuanto a la mención de cojín es estadística- mente muy significativa (p = 0,002 en el test exacto según Fisher); el valor ϕde 0,503 señala la existencia de una correlación media entre la procedencia de los informantes y la mención de cojín. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la Tabla 5/64. Almohada.DENOM9. Fotografía #1. Barcelona.
N° entrevistado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 ∑
almohada x x x x x x x x x x 10
almohadón x x x x x x 6
cojín x x x x x x x x x x x x x x 14
cojín grande x 1
cuadrante x 1
Tabla 5/65. Almohada.DENOM9. Fotografía #1. Madrid.
N° entrevistado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 ∑
no sabe x 1
almohada x x x x x x 6
almohadón x x x x x x x x 8
cojín x x x x 4
cuadrante x x 2
mención de cojín no necesariamente significa que el informante no diferencia entre almohada y cojín, como se ve en los comentarios de algunos de los entre- vistados acerca de los criterios que los llevaron a emplear la palabra cojín. M10/
15–16, por ejemplo, llamaría cojín al cojín en el hueco de la ventana así como a la almohada encima de la cama, lo que justifica con la función y la forma:
M10: La almohada es para dormir.
A: O sea, es la función/
M10: // Exactamente. Para mí, es/ no es cuadrado, para mí, sino más alargado, pero esencialmente/ bueno, es para dormir, y el cojín no.
M12/19 incluso habla de cojín para dormir, es decir, no duda de que lo que se ve en la cama sirve para apoyar la cabeza, pero prefiere no emplear la palabra almohada, lo que tiene que ver con que para él, si bien la función es un criterio importante, prevalece el de la forma:
M12: Tengo una idea muy clara de lo que es almohada. Es larga, y mucho más estre- cha, aunque la gente <ininteligible> maneja cosas, y las llaman almohadas, eso es un cojín, para dormir.
A: O sea, para ti lo importante es la forma.
M12: Sí sí sí, la almohada tiene que ser alargada.
Para M14/17, sólo importa la forma; consecuentemente, el objeto tipo almohada encima de la cama es, para él, un cojín por no ser alargado:
M14: Una almohada es longitudinal. Coge toda la cama. O sea una de esas alargadas.
A: Si es un cojín o una almohada entonces depende de la forma.
M14: Claro. Un cojín es cuadrado.
Es particularmente interesante la explicación de M20/31–32 de los criterios que la llevaron a llamar el objeto encima de la cama cojín o almohadón:
M20: Una almohada, para mí es, alargada, o sea unn/ no es un cuadrado, es un rec- tángulo.
A: Mh. Vale. ¿Y un cojín?
M20: Un cojín, es, eeeh, cuadrado, en general cuadrado, pero puede haber de otra manera, pero no tiene la función de recostarte en la cama sobre él, para dormir.
A: Mh.
M20: Sino, un cojín es, lo que yo tengo/ lo que ten/ lo que tuvie/ lo que tendría en mi cama, con fundas, recambiables, todos los días/ entonces es un almohadón.
A: ¿Y un almohadón?
M20: Un almohadón/ un almohadon es muy parecido a un cojín, por eso me/ eh te lo he dicho, ¿no? Pero, yo hago una diferencia, no sé si todo el mundo la hace, pero yo hago una diferencia entre un cojín, que es algo que no cambio de funda, y un almohadón, que es, en realidad un cojín, que yo tengo en la cama
<…> ¡eh? Como si fuera una almohada, pero, que les cambio las fundas cons- tantemente.
Puesto que sólo doce de los entrevistados madrileños exponen sus criterios para la utilización de cojín o almohada, no pudimos realizar un análisis pormenori- zado de los diferentes criterios. No obstante, para ilustrar la multiplicidad de cri- terios que juegan un papel al decidirse por una de las palabras posibles (almo- hada, cojín, almohadón, etc.), presentamos los criterios mencionados por los hablantes del grupo catalán, sin realizar análisis estadísticos.
Tabla 5/66. Almohada. Fotografía #1. Criterios. Barcelona.
N° entrevistado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 ∑
en la cama x x x x x 5
para dormir x x x x x x x x 8
para poner
la cabeza x 1
alargada x x x x x x x x x 9
estrecha x 1
rectangular x x x 3
cuadrada x 1
redonda x 1
cilíndrica x 1
plana x x x 3
pequeña x 1
más grande que
un cojín x x 2
cervical x 1
No cabe duda de que el criterio de la forma es muy importante, como se ve en la gran variedad de comentarios acerca de este aspecto. Además, parece que el cambio en las costumbres españolas en cuanto a la ropa de cama, debido a la introducción en el mercado español de edredones, mantas nórdicas, etc., que suelen venderse con almohadas cuadradas y generalmente bastante grandes, está influyendo en los criterios relevantes para la decisión por una de las pala- bras almohada, almohadón y cojín y, en consecuencia, en la distribución de las mismas. Buena muestra de ello son las explicaciones de B01/23, B05/21–22 y especialmente de B09/25:
B01: Una almohada. Eeeeh, puede ser, eeeh/ es para dormir. Es eh/ alargada, normal- mente, o también cuadrada, como las que tienes con las mantas esas, nórdicas.
B05: Una almohada es alargada o sea rectangular, para entender.
A: Mh.
B05: Y almohadón es/ <…> es cuadrado.
A: Cuadrado. Eh y cojín/
B05: Salvo si es francesa que la almohada sea redondita.
A: Y esta, alargada, si es alargada, ha dicho que es cojín/ <señala cojín alargado>
B05: Sí porque/ por el tamaño. O sea en el sitio donde está situado pues parece que son cojines, de los que mueves y los colocas donde quieres.
A: Ejé. O sea que es/
B05: Es que no los he visto muy bien, pero/ en la ventana/ cojín. Buena, las almoha- das esas, nórdicas, también son cuadradas.
B09: Una almohada, pues depende. Puede ser cuadrada o rectangular.
A: Mh.
B09: O sea las de mi infancia son más bien, rectangulares. Y máás bien res/ rectan- gular/ rectangular y planita.
A: Sí.
B09: Yyyy, entiendo almohadón, y almohada también, las alemanas. Que son gran- des, y cuadradas. Esto sería para mí un almohadón. <indica almohada> Porque yo tengo en mi cabeza la de mi infancia que es rectangular y pequeña.
Queda patente que la introducción de las mantas y almohadas nórdicas (o, como dice B09/25, alemanas), conlleva una reorganización de los criterios que rigen la decisión por una de las palabras almohada, cojín y almohadón para denominar el objeto que sirve para apoyar la cabeza en la cama. En la entrevista con M13/
22 se ve claramente que el nombre empleado se elige en función de la forma y, dependiendo de la situación, también teniendo en cuenta la función; es decir, un cambio de función puede implicar un cambio de nombre:
M13: Para mí una almohada es, más delgado que un almohadón, y más alargado.
Una almohada es como máás/ o sea es/ alargada.
A: Mh. O sea, es una cuestión de/ de forma, y no de función.
M13: Sí.
A: Porque si/ yo por ejemplo, siempre duermo con algo así <indica almohada (lo que la entrevistada ha identificado como ‘almohadón’)> ¿Es un almohadón?
M13: Eh sí, sí.
A: Y lo que tienes aquí en el sofá, ¿qué sería? <es un pequeño cojín cuadrado>
M13: Eso es un cojín.
[…]
A: Mh.
M13: No, yo eeeh por ejemplo yo en Estados Unidos también tenía, almohadas así
<indica almohada (lo que la entrevistada ha identificado como ‘almohadón’)>
porque para mí eran almohadas.
A: ¿Y las llamabas?
M13: <riendo> ¡Almohada! Porque la utilizaba para dormir.
A: Sí.
M13: O sea, es como, una cuestión de forma y función a la vez.
A: Sí.
M13: Depende de las dos cosas.
En principio no se trata de un cambio de la función del objeto, sino de una atri- bución de otro nombre a un objeto parecido a lo que la entrevistada llama, en España, almohadón. Es decir que determina el nombre del objeto desde su pro- pia perspectiva de hablante del castellano. Como una almohada americana para la entrevistada no se parece a una almohada española, sino a un almohadón, cree que hay un cambio de función. Simplemente, se trata de otra costumbre en cuanto a la ropa de la cama que obliga a la entrevistada a adaptar su lenguaje. Lo mismo ocurre en el castellano debido a la difusión de las camas nórdicas en España.
En cuanto al test DENOM10, es decir, a la denominación del cojín como objeto que se utiliza para sentarse o apoyarse sobre él o como simple adorno, no hay diferencias entre los dos grupos (cf. tablas 5/57 y 5/68). Esto respalda la opi- nión de que la influencia catalana consiste en una expansión del uso de la pala- bra cojín a contextos en que se esperaría el uso de almohada, pero no tiene repercusiones en la denominación del objeto llamado cojín.
Tabla 5/67. Cojín.DENOM10. Fotografía #1. Barcelona.
N° entrevistado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 ∑
cojín x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x 20
almohadón x 1
Tabla 5/68. Cojín.DENOM10. Fotografía #1. Madrid.
N° entrevistado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 ∑
cojín x x x x x x x x x x x x x x x x x x x x 20
almohadón x 1
Según queda comprobado, el empleo de la palabra cojín para referirse a una almohada, es decir, al objeto que se utiliza para apoyar la cabeza en la cama, es un fenómeno que se da en el castellano de Cataluña. Sería útil poder verificar, por ejemplo, si existe una correlación entre el uso de la palabra cojín por almo- hada (o almohadón) en el castellano de Cataluña y una mayor difusión (o venta) de las mantas y almohadas nórdicas en Cataluña. Además, como los respectivos sememas67de cojín y almohada parecen distribuirse de forma divergente en dis- tintas variedades del castellano, habría que estudiar más a fondo los criterios semánticos que llevan al uso descrito, averiguando también los criterios rele- vantes para los hablantes de otras variedades del castellano.
67 Acerca del análisis de los sememas de un lexema, cf. Pottier (1967).