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UNIVERSIDAD MAYOR DE SAN ANDRES
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Carrera de Historia
(7 BIBLIOTECA 511,19 4 ESPECIALIZADA 11,
La Paz —
ECONOMIA DE EXPORTACION Y DESARROLLO REGIONAL
EL AUGE DE LA QUINA EN LA PROVINCIA LARECAJA DEL DEPARTAMENTO DE LA PAZ
(1870-1890)
Tesis de Grado para optar al Titulo de:
Licenciado en Historia
Postulante: Marco Antonio R. Peñaloza Bretel Asesor: Lie_ Leonardo Soruco Rivero
S3-7/6 La Paz, Octubre de 1992
15 VERIFICADO
ti Fecha
\4x W.A. v.
4c1Th.
ECONOMIA DE E. PORTAL Y DESARROLLO REGIONAL
EL AUGE DE LA QUINA EN LA PROVINCIA LARECAJA DEL DEPARTAMENTO DE LA PAZ
(1870-1890) 9--
Marco Antonio Pelizdoza Bretel
Julio 9ágog Pe;rialoza y 1E9991,5, vida moho
cl~ gr2b0
En estos cinco larg:os ellos en que tuve le suene de cursar la Carrera. de Historia de la Universidad Mayor de San Andrés, son muchas las personas a quienes debo mi más sincero agradecimiento.
En prime lugar a todos mis profesores, sin cuy-a. sabiduría y buena volunta.d hubiese sido Ramiro ConLarco posible llegar a esta. meta. A Alberto Crespo Riadas, Juan Siles Guevara., R -1 Morales, Florencia Ballithien de Romero, Valen-lin kbecia, Guntlíer Willisre E
José Bernal, Roberto Laura, Rodrigo LTrioste„ Ramiro Felina, Juan García, Guillerno Ovando- Salte : Maña Emnia. Ivanovie ., al padre Benolusso y a Leonardo Soruco Rivero. Uta mentión especial para. mis profesores María Eugenia del Valle de Siles „ Gladys Guzmán René Ano Aguirre, Manuel Contusas Magdalena. Ca-.11 de la Vega y Feritand0 CietiaS de la Vega. Mi meor reconocimiento a Paiji Calderón Jernio, a quien debo hm acercamiento mucho mas profundo con la Instorja y una amistad incondjciafiat A ..Twit -.16.11Iegth.„ patiettie COriSelell0 y Uf.ilig0 3lileet0.
En mi trabajo de TESIS mi agradecimiento al Lic. Leonardo Sanco Rivero por su g-tils 7 orientación. Al Dr. Ramins Condarco Morales por el asesoramiento bibliográfico. A Fernando Cluiquimia.„ a quitar debo el acceso e. bibliograña clave para este trabajo.
mis compañeros y anahos del fND7..A Mailia Y. cnt, -h.:Iris/ara, José Crespo , Max Murillu y 1- 113and. Bualia2 pul mantener un nquEnno Ccupo humano que fortalece cada. vez ifFEIs nuestro compromiso con la. historia.
A mi querido amigo Hugo Arévalo durante munbris afrin :mimo nninbrn-nain ron IR elaboración de gráficos y cuadros estadísticos a. quienes en esa mate-sis 1s s, pmfainus.
Por ello, y sobre todo por su aidstad , muchas gracias.
A los pobladores de Ledee4i. surtsteilADJ
provincia. Caí( magia y por treusrlrtirin-rz: 91 ny.i9,11n.l19 su tfrerea
Finalmente reil agradecimiento en el qu.e el término inmenso resulta pequek„ a. Maña del Pilar amarra„ mi compelien ti gran amiga. en los ¿to..921;:tWintay,9..thh:t...
CONTENIDO Pag
7 L Introducción
15 II. Primera Parte: La Quina en el Contexto Intenacional 16 Capítulo 1
La quina y el mercado capitalalista mundial durante el siglo XIX 16 1. El capitalismo mundial en el siglo XIX
19 2. Aosaériu:s. Laibla y la t:GiSiLunictb de expuii.iekrn
28 3. La demanda de quina en el raorcado internacional 33 Notes
35 Capitulo?
Historia comparada. La quina en la América Andina durante el siglo XIX 35 1. Origen de la quina
38 2. Exportación de quina. durante la Colonia
40 3. Auge de la quina en Colombia, Ecuador, Perú Bolivia 61 4. La competencia europea y la decadencia de la cascarilla. andina.
70 Notas
77 HI. Segunda Parte: La quina en el contexto nacinal 78 Capítulo 3
La quina en la historia boliviana del siglo XIX 81 I. El comercio libre de la quina (1825-1834)
87 2 . Fase monopoira. y auge na. cloral de la quina (1 8441858) 10'i 3 IRestritwithil del comercio libre y supuesta deoad euct:
112 4. 1-111.110 la tase del comercio cosca:ollero en el siglo XIX 119 ilotas
124 Capítulo 4
Economía de exportación y auge regional de la quina en la provincia Larecaja (1870-1890)
129 1. La región y sus cara.ctelísticas en el pe)-indo 135 3. Establecimiento de la Caza Richter
138 3. Plantaciones de quina en Mapiii
143 4. Producción y rescate de quina entre 1877 y 1385
154 5. Exportaciones de quina de la Casa Richter entre 1873 1885 168 6. El cierre de la Casa Richter
171 7. Perspectiva comparativa del poder regional generado por la exponscion de quina en los Andes
188 Notas
192 Capítulo 5
Repercusiones del auge de la quina en Larecaja. Efectos multiplicadores 192 1. Monetizaeion de la econonüa regional
203 2. La "sociedad Alemana de Tipuare 207 3. La Casa. Richter en el Beni
215 4. La Casa Richter y el rescate de plata y estalo
219 S. Azumuhción de capitales y surgimiento de la Casa Gunther 227 6.14cl:cado interno y aeceso a la. liana. La participación indígena 239 Notas
241 IV. CONCLUSIONES 246 Fuentes Documentales 250 Bibliografía
INTRODUCCION
En el siglo XIX, la apertura de las economías de exportación al mercado capitalista mundial supuso un fenómeno generalizado en toda América Latina. En ese contexto, Bolivia no fue una excepción q entre sus productos de exportación más importantes P encontraba la corteza de quina o cascarilla.
A través del presente estudio, pretendernos analizar el surgimiento g desarrollo de un mercado regional, en buii ul cürnercio 1,1
quina al mercado internacional. Nos referimos a la provincia Larecaja del Departamento de La Paz, que entre 1870 y 1890 vivió un auge económico sustentado en el establecimiento de un monopolio local de rescate y exportación de dicho producto.
Concretamente, proponemos la hipótesis de que el manejo autónomo del comercio internacional de la quina desde la misma provincia, constituyó un proceso de desarrollo regional que dio origen a un mercado interno cuyos efectos más importantes fueron: el cierre del circuito comercial importador- mmi:1: morinti7nciiin do la economía provincial, la diversificación productiva, la inversión de capital mercantil, la expansión comercial hacia otras provincias y departamentos, y la acumulación de capitales que dio impulso a un mayor desarrollo económico de la región al propiciar el surgimiento de la producción y
9 exportación de un nuevo recurso primario: la goma elástica.
Para poder comprender nuestro interés en el terna investigado, es preciso hacer algunas puntualizaciones bajo las cuales quisimos orientar nuestro trabajo. En primer lugar, debemos mencionar que de ningún modo nos adscribimos de manera estricta a alguna corriente de anMisis teórico, ya que con ello restringiríamos nuestras explicaciones a esquemas preconcebidos en un caso que mas bien considerarnos atípico.
Pese a que reconocemos que la razón de ser de las economías de exportación latinoamericanas se halla en el marco del capitalismo dependiente -impuesto desde el hemisferio norte a nuestro Conlimente-, evitarnos abocarnos a la conocida 'teoría de la dependencia' que durante las décadas del sesenta y el setenta pretendió difundir el concepto de que la causa fundamental de nuestro subdesarrollo fue precisamente el rol de subordinación que nos cupo desempeñar como países proveedores de materias primas. Según Cardoso y Pérez Brignoli, "...tampoco puede generalizarse la idea de que las relaciones con el mercado mundial son las causantes principales del frArasn da un r1PsFirrnlin ranitalis,M9 autñnnmnn (1987:104), afirmación que encuentra su complemento en la siguiente cita:
"En su ensayo titulado ..01,51ér tico c /t- depenc cfa Ruy Mauro Marini afirma que no es porque se cometieron abusos en contra de las naciones no industriales que éstas se han vuelto económicamente débiles, es porque
eran débiles que se abusó de ellas (Lit. en Cueva, 1962:11).
Ahora bien, en lo que concierne a Bolivia, el sector primario- exportador que ha sido conceptuado corno el prototipo de nuestra economía de exportación no fue ni la quina, ni la goma elástica, ni ningún otro rubro productivo que no sea el de la minería. La historiorgrafía ha restringido la participación del país en el mercado mundial solamente a la exportación de metales, proyectando una imagen de economía monoproductora más extrema de lo que en realidad fue. De acuerdo a Antonio Mitre, "A través de su historia, Bolivia ha sido y continúa siendo caracterizada como nación fundamentalmente minera " (1961:13) Sin embargo, el mismo autor señala que "es probable que el valor generado por la actividad agrícola haya sido, durante buena parte de la historia republicana, superior al valor de la producción minera" (ibid.).
A través de esta última propuesta nos acercamos a la necesidad de explorar dónde se encuentra ese incógnito "valor generado por la actividad agrícola", que incluso habría superado eventualmente a le que se considera nuestra sempiterna fuente de riqueza. Nadie podría poner en duda el protagonismo de la minería como sector económico fundamental en la historia boliviana, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI. No obstante, esto no justifica la casi total ignorancia sobre otros prüftmtrYs de exportación que en su momento tuvieron gran importancia para las
11 precarias finanzas de la Bolivia del siglo XIX.
Al descubrir la existencia de diversas y extensas zonas que subsistieron e incluso experimentaron un relativo crecimiento gracias al comercio exportador de productos como la quina -mientras el centralismo estatal esperaba ansiosamente la recuperación de la minería de la plata-, creemos que es importante desplazar la atención de le historia económica • boliviana, igualmente ca•traIlsic, y MI:~ Lithin Ore', hacia una realidad mucho más amplia la diversa, aquella que se desarrolló en el anonimato de las lejanas provincias que tenían su propio comportamiento económico y social, y cuyo conocimiento podría mostrarnos una historia que vaya un poco más allá de nuestro Palacio de Gobierno y sus alrededores.
El °ti le;_esto ECIICí lit IJH eb;AILIILI eb anaiiZai tJ t 1
particular en un tiempo y un espacio muy concretos. Pero más que poner en relieve la importancia de la exportación de quina de la provincia Larecaja entre 1870 y 1890, se trata de comenzar a examinar la especificidad de las distintas realidades provinciales de la historia boliviana, para que de la recopilación de trabajos similares surja una nueva visión de nuestro pasado.
Para ello, hemos desarrollado cinco capítulos que nos permiten tener un panorama lo más completo posible sobre lo que significó la econornia de exportación de la quina, primero en el contexto mundial, y
luego en el contexto nacional y regional, el mismo que corresponde al cuerpo central de nuestra tesis. La división del estudio en dos partes, referentes a ambos contextos, responde a la necesidad de ubicar, de manera más precisa, las dimensiones alcanzadas por la economía cascarillera de la provincia Larecaja en el período 1870-1890.
En el primer capítulo, intentamos resumir el contexto internacional, a través de un suscinto análisis sobre el capitalismo mundial en los inicios de su fase imperialista, el papel de las economías de exportación latinoamericanas y el porqué de la demanda mundial de la corteza de quina.
En el segundo capítulo, nos aproximarnos a un análisis comparativo de lo que significó el monopolio de los países andinos sobre las exportaciones de quina, cuyo origen era exclusivo del Area andina. Nos detenemos a ver los casos de Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador, haciendo )ncapié en sus respectivos periodos de auge nacional, cuyo colapso se produjo a fines del siglo pasado, cuando las plantaciones de cascarilla en las colonias europeas del Asia, arrebataron el monopolio de su comercio internacional a los países andinos.
En la segunda parle, dedivada Qi mouiunci cn el que be desarrolló la economía quinera boliviana, empezarnos con un capítulo destinado a la revisión de sus distintas fases, con especial énfasis en el período del monopolio estatal que pese a haberse impuesto durante la
13 época de auge nacional, representó un freno a las posibilidades para un mayor desarrollo de las exportaciones de cascarilla boliviana.
Terminarnos este tercer capítulo, estableciendo la diferencia entre el auge nacional (1045-1865) y el auge regional de las exportaciones de cascarilla de la provincia Larecaja (1870-1890), que a pesar de haberse producido durante el período en que el Estado había dado por finalizado el comercio quinero„ dio a la región un impulso económico que nunca antes había experimentado. El monopolio regional pudo desarrollarse gracias a que el Estado boliviano restableció el comercio libre de la cascarilla.
Nuestro cuarto capítulo se aboca a estudiar el proceso del comercio cascarillero de la provincia Larecaja, haciendo Cincapié en el desenvolvimiento de la Casa Richter de Sorata y en la participación de una colonia alemana que incursionó en el comercio provincial de éste y otros productos. El monopolio regional de rescate y exportación de quina, extraída sobre todo del cantón Mapiri, contrastó con el otrora monopolio estatal, ya que su organización, adecuada a las nuevas exigencias del mercado mundial, fue factor fundamental para el nacimiento de un mercado interno rnás moderno y pujante.
Finalmente, el capítulo quinto analiza los efectos multiplicadores generados por el comercio exportador de la quina de Larecaja. A través de sus alcances, se intenta demostrar nuestra hipótesis central: el auge de la
quina de la provincia Larecaja, bajo el monopolio ejercido por lo Casa Richter de Sorata (capital provincial), produjo un desarrollo regional sin precedentes y estableció los fundamentos de su futuro económico, a través del manejo autónomo de las exportaciones del producto que posteriormente generaron una acumulación de capitales de gran importancia a nivel local. Llegado el período de exportaciones de goma elástica, también bajo el liderazgo de una casa comercial alemana, la Casa Günther, el mercado interno, la monetización de la economía regional y el circuito comercial de exportación e importación, ya contaban con una importante experiencia de veinte años.
PRIMERA PARTE
LA QUINA EN EL CONTEXTO INTERNACIONAL
CAPITULO 1
LA QUINA Y EL MERCADO CAPITALISTA MUNDIAL DURANTE EL SIGLO XIX
1_ El capitalismo mundial en el siglo XIX
Para la historia de Occidente, el siglo XIX puede ser definido como el siglo del capitalismo mundial, desde su consolidación hasta la fase llamada imperialista o de capitalismo monopólico.
Pese a que en los inicios del siglo pasado todavía eran visibles algunos rasgos heredados del Medioevo, los cambios impuestos por la Revolución Industrial aceleraron el proceso de transformación económica que el capital industrial había introducido desde el siglo XVIII. La consolidación del modo de producción capitalista estuvo dada por reformas fundamentales que pueden resumirse de la siguiente manera: producción en base a máquinas que usan energía, significativo grado de investigación científica, crecimiento demográfico, desarrollo urbano, acumulación de capitales, extensión del comercio, trabajo asalariado" (Paz y Miño Cepeda,1903:13).
Esta gran transformación del sistema de la economía mundial, vino aparejada de importantes cambios en lo que el marxismo define como superestructura. La base económica estuvo respaldada, ideológicamente,
17 por el apogeo del liberalismo, el nacionalismo y el constitucionalismo, que determinaron el triunfo de la burguesía y el cada vez más fuerte avance del capitalismo. En las últimas décadas del siglo XIX, el nivel de desarrollo del nuevo sistema alcanzaría su punto más alto con la consolidación de los capitales en las grandes potencias, lo que permitiría el surgimiento de grandes empresas monopólicas transnacionales y el nacimiento de la "fase superior del capitalismo": el imperialismo (Lenin,1975[19171). En el período que va de 1870 a 1914', la pugna por la hegemonía imperialista haría explosión con la Primera Guerra Mundial, cuyo espíritu se manifestó en la avanzada colonialista más extraordinaria que haya conodido la humanidad, donde las grandes potencias se disputaron militarmente la repartición territorial del mundo. Lo que no había conseguido la lógica de la competencia económica, quiso resolverse mediante la fuerza de las armas.
Esta etapa, que también se conoce como la del fin de las burguesías nacionales y del nacimiento del mercado mundial capitalista, tuvo un carácter totalizador en cuanto a los intereses que se vieron involucrados en el desarrollo del sistema. Como bien sostiene Gonzalo Ortiz Crespo:
En verdad, se puede decir que desde el siglo XVI la historia de ningún país acaece solamente dentro de sus limites geográficos. Pero lo que aconteció en esos cuarenta arios que precedieron a la Primera Guerra Mundial fue cualitativamente distinto de todo lo anterior u habría de poner marca indeleble en la historia de todas u cada una de las naciones del planeta ( 1 983:1 5).
En la lucha por el liderazgo económico mundial pueden identificarse algunos rasgos que caracterizan este proceso. En primer lugar, el papel de lo que desde entonces se conoció como la Gran Bretaña, cuya expansión territorial y colonial la situé a la cabeza del imperialismo capitalista. En segundo lugar, Alemania desplazaba a Francia en la pugna contra Inglaterra, que durante siglos, hasta la caída de Napoleón, había representado la segunda potencia europea; ahora, el rápido crecimiento demográfico y urbano de Alemania dio las bases para el gran salto de este país como potencia capitalista, amenazando con arrebatar a Inglaterra la hegemonía imperialista. Por su parte, Estados Unidos y Japón se incorporaban a la disputa por el acaparamiento económico del mundo, a través de una pujante industrialización capitalista que tenía como objetivo la expansión y la inversión de capitales fuera de sus límites fronterizos. De esa manera, Gran Bretaña, Alemania, Francia, Estados Unidos y Japón, en primera línea, e Italia, Rusia y el Imperio austro- húngaro, corno potencias menores, ofrecían un panorama de gran competencia y pugna en la carrera imperialista. "Así, el último cuarto de siglo habría de ver no sólo una competitividad creciente, sino la llegada de una verdadera era de conquistas y reparticiones territoriales inéditas en la historia humana" (Ortiz Crespo, 1483:18).
En síntesis, el imperialismo puede definirse como la conquista y la lucha entre las grandes potencias por la adquisición de territorios
19 adicionales o por la imposición de un colonialismo económico -exento de la posesión directa de colonias periféricas- con el fin de acaparar los beneficios de la expansión capitalista mundial. En pocas sus características principales son: "...el rol decisivo de los monopolios, la mezcla de capital industrial y financiero, el predominio de la exportación de capitales sobre la exportación de productos, la división del mercado mundial entre monopolios capitalistas en competencia mutua y la culminación de la división territorial del mundo (Lenin,1966)" (Oritz Crespo, 1963:30).
Ahora bien, en cuanto a la perspectiva latinoamericana, cuál es el significado del capitalismo monopolista? Como veremos a continuación, se trata de contraponer a los países llamados del centro contra los de la .rertferlig cuyos papeles dentro del sistema mundial representan el de la
gran producción industrial y exportación de capitales, versus la provisión de materias primas y capitalismo dependiente.
2. América Latina y las economías de exportación
En la transición del colonialismo ibérico al colonialismo imperialista -con Inglaterra a la cabeza- Latinoamérica se convirtió en un amplio espacio consumidor de productos terminados que se elaboraban en base a materias primas que le eran extraídas. El papel de proveedor de productos primarios fue condición indispensable para poder participar del
sistema mundial, en el cual las colonias asiáticas y africanas jugaban un papel similar, con la diferencia de que en Africa y Asia se operó una gran invasión de territorios que pasaron a depender política y económicamente de las potencias europeas. En cambio, América Latina, no obstante intentos colonizadores corno el de Maximiliano I en México (1864-1867), gozaba" de una "independencia" política que le permitió un cierto grado de autonomía en la formación de estados-nacionales. Pero en el plano económico, fue tan dependiente como el resto de los países sujetos al colonialismo imperialista'.
De esa manera, el sector más dinámico de los países latinoamericanos pasó a ser el comercial primario-exportador, profundizando los vínculos con el capi upeu y pi opiLitmdu cl surgimiento de incipientes burguesías usualmente ligadas al intercambio y las finanzas..." (Paz y Miño Cepeda,1903:33-34). Sin embargo, simultáneamente, la incorporación de las economías latinoamericanas a la revolución industrial se vio resagada, primero porque la órbita imperialista le había impuesto únicamente el papel de proveedor de recursos primarios, y segundo porque internamente se vivió una época de caos político y pugnas interregionales que frenaban la consolidación de estados unitarios'.
En ese contexto, el predominio de la economía agraria
"precapitalista" actuó como un elemento complementario al rol
21 monoproductor que le fue impuesto al Continente. Las formas más cercanas a la producción propiamente capitalista estaban reservadas a las materias primas que mayor demanda tenían en Europa. El caso boliviano, con la plata, o el ecuatoriano con el cacao, son ilustrativos en cuanto a un moderado pero significativo desarrollo de formas de producción capitalista. Contrariamente, el resto de los rubros económicos de estos países sólo servían de apoyo al proceso productivo prioritario. Es así que en Bolivia, la producción agrícola, sobre todo del área andina, cubría las necesidades de consumo del mercado generado por la economía minera de la plata, cuyo desarrollo, entre 1872 y 1895, se complemento con su contraparte precapitalista: el agro. Por su parte, para el Ecuador, la provisión tanto de productos para el consumo, como de mano de obra proveniente de la sierra, fue primordial para el comercio cacaotero de la costa, a lo largo de todo el proceso de consolidación del liberalismo cuyo inicio estuvo dado por el golpe de estado de Eloy Alf aro en 1095.
Hasta entrado el siglo XX, Bolivia y Ecuador, al igual que Colombia y Perú, se mantuvieron dentro de estructuras precapitalistas• en contraste . con paises corno Argentina., Brasil, Chile o Uruguay, que hicieron su ingreso más tempranamente a la fase capitalista industrial. En pocas palabras, la economía agraria precapitalista y las economías de enclave capitalistas de nuestros países, lejos de ser antagónicas, representaron un fenómeno peculiar en el cual terratenientes, por un lado, y mineros o grandes
plantadores, por el otro, establecieron un pacto que dio corno resultado el surgimiento de las llamadas "oligarquías dependientes" (Ortiz Crespo, 1903; Paz g Miño Cepeda,1903; Cardoso/Pérez Brignoli,1907; Cueva, 1982).
Dentro de ese amplio espectro de nuevas naciones -todas en búsqueda de consolidar su propio estado-, el caso de los países andinos, concretamente Perú, Ecuador, Bolivia y Colombia, constituye un modelo pecualiar de ingreso al sistema capitalista mundial. En todos ellos, el antagonismo entre proteccionismo y librecambismo, o consevadurismo y liberalismo, fue el factor determinante para que se produzca el definitivo triunfo del modelo de estado liberal. Las reformas introducidas por los defensores de la libre empresa y la importación de capitales extranjeros, fue el elemento que rompió con el legado colonial, inscribiendo los nombres de nuestros países en la dinámica del comercio capitalista.
Según Cardoso y Pérez Brignoli, "...en un grupo de naciones latinoamericanas, es a través de ese proceso de reforma liberal que se opera definitivamente la transición al capitalismo dependiente"
(1987:29).
Ahora bien, la reforma liberal en los países latinoamericanos, y sobre todo andinos, tuvo matices distintos y estuvo caracterizada por el grado de apropiación de la tierra en manos privadas. El poder económico político no dejó de tener una connotación feudalizante en cuanto a la
23 necesidad de sentar las bases de ese poder a través del acaparamiento de tierras, ya sea del Estado, ya sea de las comunidades indígenas. El acceso a la fuerza de trabajo y, por tanto, a la explotación de recursos, estaba íntimamente vinculado a la posesión del suelo en el que se debían producir dichos recursos. Los distintas modalidades de apropiación de la tierra, parten de la mayor o menor presencia de propietarios originarios de la tierra, siendo el primer caso el que corresponde a los países andinos, exceptuando Colombia.
Muchas veces se ha querido encontrar una contradicción entre la feudalización de la estrutura agraria latinoamericana y los protagonistas liberales de esas transformaciones. La explicación de este aparente choque entre dos "modos de producción" antagónicos, se encuentra en el hecho de que la extracción de excedentes se dio justamente a partir de la sobrexplotación de una mano de obra que no podía entrar dentro de la lógica del campesinado asalariado. Los costos de proletarización de las clases populares eran demasiado altos corno para invertir en un tipo de propiedad agrícola capitalista, que de ninguna manera representaba el sector prioritario de la economía. Bastaba con que los centros productores abastecieran el mercado y proveyeran la suficiente cantidad de productos a las economías de enclave vinculadas al mercado internaci onalc.
En conclusión, fue el sector exportador el que pasó a liderizar el
poder político y económico de los distintos países, subordinando a los otros sectores de la economía nacional. De acuerdo a una definición sobre los distintos casos de los países latinoamericanos, el tipo de mano de obra utilizada corno base para el funcionamiento de las economías de exportación, habría sido fundamental para la orientación que tomaron éstas en cada caso:
12) una, en la cual esas formas comunales son eliminadas casi por completo al punto que de perisitir no constituyen un sector clave para el funcionamiento de la economía de exportación como es el caso de México, El Salvador, Colombia, Venezuela y chile; 22 ) otra, en la cual las comunidades subsisten masivamente articuladas a la expansión del sector exportador: Ecuador, Perú, Bolivia y Guatemala ejemplifican en grado diverso esta segunda variante (Cardoso/Pérez Brignoli,1987:32).
Los cambios en la estructura agraria constituyeron una adaptación al mercado de trabajo que exigía la economía de exportación, ya que los productores agrícolas no sólo proveían de recursos de subsistencia, sino que representaban una reserva de mano de obra permanente, que en los casos de Perú, Ecuador y Bolivia son muy claros en cuanto al uso de fuerza de trabajo estacional, de acuerdo a los ciclos de la agricultura. Por ejemplo, Silvia Palomeque (1990) nos muestra cómo los indios comunarios de la región de Cuenca (Ecuador), asistían periódicamente a la extracción de cascarilla, sobre todo en momentos de alta demanda de ese producto en el mercado internacional De manera general, podemos decir, en palabras de Jorge Orlando Melo, que
25
...sólo 1133 sectores vinculados al comercio exterior podían, dentro de los estrechos marcos de una escas acumulación de capitales líquidos, responder a oportunidades que surgían, ante todo en ciertas cogunturas, por las alzas de precios que experimentaban en el exterior algunos productos cuya oferta local podía expandirse sin demasiada dificultad ( 1988:139-140).
Resumiendo, debernos mencionar que América Latina, en general, g los países andinos, en particular, se incorporaron al sistema capitalista mundial, en calidad de proveedores de materias primas, primero, mediante el • triunfo del modelo liberal de sus economías; segundo, a través de la subordinación de todos los sectores de la economía a las necesidades del funcionamiento de sus economías de exportación; y tercero, estableciendo una alianza entre terratenientes, empresarios y comerciantes que conformaron los nuevos grupos de poder oligárquico.
En el caso boliviano, el ingreso al sistema mundial implantado por el capitalismo monopolista, tuvo características extremadamente limitadas. En primer lugar, el carácter monoproductor de su economía de exportación, no permitió una diversificación productiva de importancia, lo cual llevó a una crisis de sus finanzas en momentos en que los auges, primero de la plata, y luego del estaño, habían culminado. En Colombia, Ecuador y Perú, aunque evidentemente los países industrializados les exigían la provisión de ciertos productos primarios (azúcar, lanas, cacao, café, metales preciosos, etc.), aquéllos tuvieron un grado de diversificación mayor, debido a lF; presencia de élites regionales que
lucharon por sus propios intereses y lograron imponer la oferta de otros productos al mercado internacional.
En el ejemplo concreto del comercio cascarillero boliviano, sólo en momentos en que la minería de la plata todavía permanecía estancada, dicho producto fue tomado en cuenta por el Estado corno la mejor opción de sus exportaciones. En contraste, Perú, aparte de la quina, tenía productos exportables de importancia como los cueros, lana, algodón, azúcar, y por supuesto, el guano y el salitre; mientras que Ecuador registriaba la casi ininterrumpida exportación del cacao y otros productos de plantación como el banano o el café„ aparte de productos serranos como la lana y la paja toquilla; Colombia, por su parte, contaba con grandes exportaciones de metales preciosos, tabaco, sombreros, café, etc.
Esta última reflexión nos permite concluir mencionando que nuestro tema de estudio -la exportación de quina de Larecaja- es más bien un caso atípico dentro de la lógica del funcionamiento de las economías de exportación latinoamericanas. El manejo autónomo de la región sobre las exportaciones de cascarilla a Europa (1070-1890) no tuvo nada que ver con una política diversificadora del Estado boliviano; en todo caso, respondió a la iniciativa privada de un grupo de comerciantes, reforzados por la presencia de una colonia alemana que introdujo una lógica económica y comercial más moderna y adecuada a las exigencias del nuevo sistema de comercio mundial. Si Larecaja se vinculó a la economía
2
1internacional fue porque, en pequeño, pudo adaptarse a la dinámica de dicho sistema. Refiriéndose al caso de los países andinos y centroamericanos, Cardoso y Pérez Brignoli sostienen:
El asentamiento de colonos europeos fue una meta perseguida por todos los gobiernos de la época. Pero en ninguno de los casos que estudiarnos la inmigración tuvo importancia numérica en cuanto al mercado de MIMO de obra. Su significación es i mportaute, en cambio, desde el punto de vista empresarial ya que los inmigrantes cumplieron un rol descollante como activos promotores de las actividades agrícolas y comerciales de exportación... (1987:31 .
En apoyo a nuestra afirmación referente al caso atípico que representó la economía quimera de exportación en Larecaja, creemos oportuno llamar la atención sobre la adecuación de la misma al mercado internacional, sin haberse constituido necesariamente en el sector más desarrollado de la economía de exportación boliviana:
Sin mayor riesgo de error se puede pues afirmar que una economía p remo netaria persistió en inmensas porciones del cuerpo social latinoamericano del siglo XIX, al mismo tiempo que su segmento iba mo neta ri ze ndose y ampliando sus circuitos de circulación simple (cueva» 982:22).
En la provincia Larecaja, el efecto multiplicador más importante fue precisamente la monetización de la economía regional, a partir del comercio exportador de la quina, aunque evidentemente ésta debe ser vista dentro de los
l
ímites que representa un dinamismo económico cuyas dimensiones no tuvieron gran significación en tenfritios nacionales. Por otro lado, debe quedar claro que de ninguna manera se implanto un sistema de producción capitalista, ni mucho menos; lo que sí se operó fue uneacumulación de capitales que permitió ingresar a un modelo de mercado más cercano a la lógica del capitalismo, dejando atrás las prácticas mercantiles tradicionales, exentas de inversión y diversificación productiva.
3. La demanda de quina en el mercado internacional
Durante el siglo pasado, dentro de la infinidad de rubros productivos y de materias primas industrializadas en Europa, se encuentra la industria farmacéutica, cuyos avances fueron muy importantes en la fase de consolidación del capitalismo. Aquellas prácticas de la medicina oscurantista del Medioevo habían quedado atrás desde la difusión de los conocimientos científicos aportados por la Ilustración se ingresó a lo que se conoce como farmacología o ciencia de los medicamentos específicamente elaborados para el tratamiento de enfermedades humanas.
Entre los múltiples remedios medicinales extraídos de la naturaleza, la quina o cascarilla cuenta como el medicamento más eficaz para la cura de la malaria o paludismo, una enfermedad epidémica muy antigua y que durante el siglo XIX atacó poblaciones enteras en los cinco continentes. La cascarilla es una fina corteza extraída del quino, árbol de larga y fina talla que llega a crecer hasta los 30 metros de altura. Su utilización corno planta medicinal contra las fiebres intermitentes data de le época prehispánica, aunque su uso gneralizado corresponde al período
29 del coloniaje español. Su descubrimiento como medicina específica contra el paludismo se produjo en 1820 • y a partir de ese momento su demanda en el mercado mundial fue en constante ascenso.
La quina es un árbol que hasta fines del siglo pasado crecía exclusivamente en los bosques cordilleranos de la región andina que se extiende desde el sur de Venezuela hasta el sur de Bolivia. Por tanto, el mercado internacional se proveyó, desde el siglo XVII , de cascarilla andina, hasta que las grandes plantaciones en ith; upeus del Asia, le arrebataron el monopolio de producción y exportación'.
La cura del paludismo fue una preocupación mayúscula que trasciende los tiempos más remotos en la historia de la humanidad, tal como lo señala Nazario Pardo Valle:
Una de las enfermedades más antiguas, cuya tradición se pierde en la nebulosa de los tiempos, es el paludismo; u es también la que más estragos ha ocasionado en la tierra: más que ningún otro mal, mucho más que todas las guerras juntas; porque su acción destructiva ha sido permanentP,s-in tro:.- lo npry ni pn la nnerrn In pcnnfirrnpn la
eSt3diStiCaS: solamente en la India morían cada año más de tres millones de personas, u el número de víctimas en todo el mundo alcanzaba alrededor de ocho millones, correspondiendo la mayor parte a los países del Asia y Africa (1951:183).
dice que en la famosa Guerra del Peloponeso, cuatro siglos antes de Cristo, fue el paludismo el que aniquiló las tropas atenienses que luchaban contra Esparta, fenómeno que se repitió un siglo degpuég cuando diezmó el ejército de Alejandro Magno en su expedición a la India. Según el mismo autor
DISTRIBUCION GEOGRÁFICA DEL
PALUDISMO EN EUROPA, ASIA, AFRICA Y OCEANIA (Siglos XIX-XX)
'neirte: Nazario Pardo Valle, 1951
V
Endemicidad Alta r:71 Moderada Baja
an,!ples
MAPA 2
DISittIBUCION GEOGRÁFICA DEL PALUDISMO EN AMERICA (Siglos XIX-XX)
Fuente: Hazario Pardo Valle, 195i
Es la que puso término al esplendor de la Grecia divina y redujo a briznas la grandeza del Imperio Romano; la que impuso a la Europa meridional g los contornos del Mediterráneo tributos de cíclica desolación; g la que, en esta parte del globo, conspiró tenazmente contra los ejércitos de Pachacatec en los valles del Pacífico, y del Inca Thpanqui en las selvas del Amarumagu (Pardo Valle,' 951:183- 184) .
En el siglo XIX, tal corno lo muestra el Mapa 1, la endernicidad del paludismo, con distintos grados segun las regiones, se extendía por todo el planeta y amenazaba con exterminar cantidades de poblaciones, sobre todo en Africa y Asia, donde el calor y las condiciones de salubridad siempre las hicieron más vulnerables. Lo mismo, en América (Mapa 2), las regiones más propensas a la malaria epidémica eran las subtropicales tropicales/ , donde el desarrollo del mosquito anofeles -trasmisor de la enfermedad-, es mucho mayor. Igualmente, en la calida Oceanía y en la Europa Mediterránea, las altas temperaturas eran propicias para la propagación de la enfermedad.
Durante siglos, el origen del paludismo fue ignorado, teniéndose la creencia generalizada, y al mismo tiempo equivocada, de que se trataba de una enfermedad producida por el estancamiento de aguas putrefactas en los pantano?.
Fue recién en 1880, sesenta anos después de descubierta la eficacia curativa de la quina contra el paludismo, que el médico francés Carlos Luis Alonso Laverán, descubrió el "microorganismo responsable de la malaria":
Destinado a Argelia en servicio del ejército, durante cinco dios se
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consagró a estudiar el origen de las fiebres palúdicas, hasta que, en 1880, logró identificar en la sangre de un soldado enfermo el parásito causante de la predicha enfermedad u al cual :se le dió 1sicl posteriormente el nombre de Hematozoario de Laverán (Pardo - Valle,1951:188).
El solo hecho de haberle otorgado e este científico el Premio Nobel del año 1907, habla por sí mismo de la importancia que significaba el descubrimiento del origen de una enfermedad epidémica que, como pocas, se extendió por todo el planeta y a lo largo de toda la historia conocida de la humanidad cobró millones de vidas''.
41 poco tiempo, el gran aporte de Laverán fue completado por el del científico italiano Giovanni Battista Grassi y el del Comandante británico Ronald Ross, quienes sucesivamente descubrieron, el primero la presencia del mismo hermatozoario en el estómago de un mosquito, y el segundo que se trataba del Anopheles "único portador y trasmisor del germen palúdico" (Pardo Valle,1951:188).
Esta sintética relación sobre el origen de la malaria y su generalizada propagación en el mundo entero, nos eximen de mayores explicaciones sobre el porqué de la demanda de quina en el mercado mundial. Baste señalar que el descubrimiento de la cascarilla como antídoto corita el paludismo (1820) -durante la época de consolidación del capitalismo-, y del origen transmisor de la enfermedad (1860) -durante la antesala de la fase imperialista del capitalismo-, son motivos suficientes
para explicar el surgimiento de un gran comercio de cortezas de quina, cuya evolución histó rica puede dividirse en tres etapas:
1640-1820 Importantes exportaciones de quina para curar- diversas enfermedades y fiebres intermitentes, sin todavía de- terminar la aplicación específica de la cascarilla con- tra el paludismo.
1820-1085 Monopolio andino de las exportaciones de quina a gran escala, en base a la extracción de corteza silvestre de los grandes bosques cordilleranos donde crecía natu- ralmente el quino. En esta fase ya se conoce el poder curativo de la quina contra las fiebres palúdicas.
1885 Apropiación del monopolio de la producción y exporta- ción de quina, por parte de Inglaterra y Holanda, cuyas extraordinarias plantaciones de cascarilla, sobre todo en Java y en la India, acapararon el mercado de las cor- tezas como materia prima para ser elaborada en sus propias industrias transnacionales.
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▪ Este es el período que nos interesa por 314 eters e ala delimitación cronológica de nuestro trabajo. En consecuencia, el auge de la quina en Larecaja se habría operado durante la mire era. mitad de la fase imperialista del capitalismo mundial.
• 'Bajo la férula de la. hegemonía. capitalista euro p ea, Latinoamérica. se con':irtió en región consumidora. de aquellos productos extranjeros que la int ustrializaci ón generalizó y en fuente de recursos y ext: e d ent es aprovechad os en el d estro!! o de las potencias, cons dando así sus relaciones de 115,0 ilet:th- y formas económicas de crecimiento interno basadas en el comercio exterior y la.
Mono pro ducción"[Paz ytvfiño Cepeda, 1 983:33).
'En el limite aquella autonomía se expresaba por una acentuación tan grande del 'regionalismo' y localismo', que hasta tornaba difícil 'aqui án de un capital nacional, en un contexto ID oro 0 el de B oliva por ejemplo, donde incluso el reducido comercio exterior desempeñaba un papel desintegrador"
(Cu na, 1 982:33).
' En este sentido, la gran inmigración europea de fines del siglo pasado, fue determinante pera el ingreso pleno de estos país es al sistema de producción capitalista. En los país es andinos, ext e pt trend o Venezuela -si es que se lo puede considerar andino-, la presencia de inmigrantes fue mínima y la inversión de capital es monopolistas se circunscribió a las economías de enclave que servían de
proveed oras de mal erial primas ala gran industria de las potencias capitalista&
• En el trabajo de Siftia Rivera (1878) sobre la expansión del latifundismo en el Altiplano b tibian o, ofrece una explicación cabal sobre el surgimiento de una oligarquía basada en la alianza entre mineros, terratenientes y grandes comerciantes, muchas veces caracterizada por la intervención de 103 mismos in di•vi d u os en los tres 3 ect ores de la economía dominante.
' Como verem os en el capítulo siguiente, el descubrimiento, o al menos la difusión, de las propiedades de la corteza de quina, se he brís. pro 1-l'ir; pr, 19 prim 'nirc.d 041 alelo 'Cali y 99 non
plantamedicinal fue cobrando una importancia cada vez mayor.
' En el siguiente capítulo hacemos una relación mucho más detallada de lo que significó el origen, la evolución y el ocaso del comercio casca/II er o en los países en dinos.
J ustatriente lar* andina., proveedora deja cort eza curativa del paludismo, registra los índices més bajos de en d emici dad.
1AT oculte al criterio que sobre este partir:: d ornim en Amé.lica ye especialmente en nuestn p.5.1 sabemos que no sólo 3 e achacaba a la pestilencia de los eanegal es sino que, hasta hace p oc 0, ajenos a todaint OrMaci fin cieritilicalos habitantes es de d. Oí Idt; palúdicas, sobre todo mestizos e indigerias, atri tulius la malaria a Call5a3 tan diversas como ingenMEI-S, a saber: el resfrío proveniente de una f u ert e mojadura, o comer carne de pum:enO Cen dita el* Italia On .ajos, o bel' erj go de calla ala llegada de otro lugur, leche cruda en ayunas, etc!"(Pardo Vall e, 1 9 5 1:186-187).
I' "Es estala. pa.vorosa en f enn edad que figura en el Canto X de i I oto sca. y es a la cual alude Dont e Alighieri en el Canto XII del El Infierno, en versos como éstos, de La Divina Comedia, según la traducción de Mitre:
`Como el que la c uartaria, tremulant e, mira en sus uñas pálidas, y el frío lo hace t emblar, dos veces vacilante, sentí del miedo el doble escalofrío- • .
Ese mal, de tan nefasta trathei ón, no era otro que las fiebres ot diales de Hornero, el veneno palúdico Hi p ócrat es, las fiebres romanas de Plinio, el miasma pantanoso de Gel en o, la malaria o mal aire de Torti, las calenturas de los espaf-Ides, y el chucchu o thola de los Hijos del Sol. Ylas denominaciones siguen todaVia, como que ninguna otra enfermedad las tuvo antes: fiebres intermitentes, fiebre de Cara fiebre de selvas, fiebre de serranía, escalofrío, fiebre tropical, y, pana no alargar la cuenta, e.nferem e dad ara edema. Débese a Hi p &tal es la clasificación de la fiebre palúdica en tres tipos: e oliiiian¿r errando el ataque es diario; t ercier:la, c uan d o oc une cada tres días; yo urbana, cada c uatro.
Tenemos, pues, que la malaria no sólo es una de las enfermedades más remotas sino también la más e4. en di day perniciosa, así en la salud como en la economía de las naciones, ya que, en los climas que le son propicios, paraliza el trabajo, disminuye la producción, ocasiona carestías y encarece la vida. Además, no hubo can paria militar ni empresa•il grande o pequeña. que no fuera entorpecida por la malaria en una e:y:1 ensión de 4 0 grados g e o valle os a ca.da lad o de la lin ea ecuatorial.
Para no ver—tamos sino a épocas relativamente cercanas, cabe recordar que en Cuba., con motivo de la guerra hispano -nn q ui, el paludismo hizo más bajas, que las armas en acción. En Panamá, durante la contrucción del ferrocarril interoceánico, causó tal tendal era de hombres que las Victimas resultaron más numerosas que los durmientes de esa f errovía. Lo cual se repitió en el Brasil cuando se efectuaban los trabajos del tramo f errosAari o Mad era-Mm oré» (Pardo Vali e, 1 9 5 1 : 1 84- 1 8 5).
35 CAPITULO 2
HISTORIA COMPARADA_ LA QUINA EN LA AMERICA ANDINA DURANTE EL SIGLO XIX
1_ Origen de la quina
Como bien sostiene Juan Comas, la quina o cascarilla debe ser considerada corno una de las "principales contribuciones indígenas precolombinas a la cultura universal" (1957). El uso de la quina como medicina casera posiblemente se remonta a tiempos prehispánicos, donde los médicos indígenas (callahuagas) parecen haberla mantenido en secreto' desde que se descubrieron sus propiedades curativas. No obstante, su descubrimiento difusión corno producto farmacéutico corresponde a la época colonial (del Granado,1931:277; Pando Gutiérrez,1947:270;
Peiialoza, 1947:64).
La quina es un árbol de talla alta' que "comprende unas 30 ó 40 especies de difícil distinción y cuya patria es la región andina de la América del Sur, llegando por el N. a los 102 de latitud en Venezuela._
por el S. a los 19 a Poniente de Chuquisaca, en Bolivia., pero se dice que también existen en Tarija y Cochabamba" (Espasa Calpe, 1973:1296). Sin embargo, más allá de la precisión geográfica, la quina, sobre todo en el siglo XIX, contó con una delimitación económico-regional muy precisa en toda el área andina. En Colombia, el centro productor más importante
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UBICACION DE LOS BOSQUES DE QUINA DE LOS ANDES
Fuente: Hazaña Pardo Valle, 1951
36 estuvo en el extenso Valle del Cauca y en Santander; en el Ecuador fueron las regiones de Cuenca y Loja las más representativas de la economía cascarillera; en el Perú se desarrolló en los valles interiores de los Andes Centrales; en tanto que en Bolivia`, el epicentro de la producción quinera fue el departamento de La Paz, sobre todo en las provincias de Larecaja, Muiliecas,Yungas y Caupolican (Valencia, 1991; Palomeque,1990;
Boni 1 la,1977; Barragán, 1990).
Las versiones en torno al descubrimiento de las facultades curativas de la quina difieren desde la fecha de su hallazgo hasta las circunstancias en que se produjo. Una leyenda india y otra española comparten el hito del aprovechamiento medicinal de la planta.
En una interesante relación sincrónica sobre el estado de la medicina en Europa y en América antes de la invasión española, Nazari o Pardo Valle contrapone la superchería europea heredada del oscurantismo medieval con la sabiduría indígena en el conocimiento medicinal de los productos proporcionados por la naturaleza, concluyendo que
Todo esto confirma, pues, el criterio de que la medicina incaica desenvolía mucho mejor orientada que su coetánea europea. Y una prueba conclugente del acierto que guiaba a nuestros herbolarios es que muchos de los vegetales por ellos usados son ahora mismo in_ustituíbles [sic] en la farmacopea mundial, con las mismas aplicaciones que originariamente se les había asignado (1951:4).
En cuanto al uso de la cascarilla, según este mismo autor, no existe plena evidencia de su empleo curativo anterior a la conquista, ya que las
versiones más convincentes conducen a admitir que en estas tierras carecíase de un específico que remediase el chucchu o paludismo tan vastamente extendido en ellas..." (p.6). Citando a Paul fiaron, Pardo Valle indica que la primera datación precisa sobre el descubrimiento de la quina recaería en los años 1635 y 1636, ye en plena dominación española (p.9), aunque los famosos científicos Markham y La Condamine habrían fijado la fecha alrededor del año 1600 (p.10), a raíz de la cura, a base de polvo de quina, de un padre jesuita en la aldea ecuatoriana de Malacatos4-
Al margen de la discusión sobre la fecha exacta del descubrimiento de la quina corno planta medicinal, lo que no ofrece discusión es que ya sea en tiempos prehispánicos o coloniales, el mismo se produjo al interior del mundo indígena andino, como uno de los tantos hallazgos efectuados en su contacto con la naturaleza.
La versión más difundida en relación al origen de la quina corno producto curativo, aunque cargada de contradicciones e imprecisiones, es la que se refiere a la cura de un indígena del pueblo de Loja, en el sur ecuatoriano, quien "enfermó de fiebre y bebió en las aguas de un estanque a cuyas orillas crecía el árbol de la quina, sanando casi de inmediato"
(Pando Gutiérrez, 1947:271). Al ensayar el suministro de corteza a otros indios y conseguir los mismos resultados, el secreto fue revelado al corregidor de Loja, Juan López de Cañizares, quien a su vez envió una muestra al Conde de Chinchón que sanó a su esposa haciedole ingerir- el
38 febrífugo de la plantar. A partir de esta fecha (1629), 15 difusión de la quina como medicina, sobre todo contra la fiebre palüdici. comenzó a extenderse de manera creciente. Primero la Condesa en América, y luego el Cardenal jesuita Giovanni de Higo en Europa, distribuyeron grandes cantidades de corteza de quina a los pobres atacados por el paludismo, lo que dio lugar a que la nueva medicina adquiriera apelativos como el de ya.. yas C.i 7.5 CM'? dP Mrniari Carda/751 S 151n a fines del siglo XVI I 1„ el natui al1s1.a Linireo„ 01 hacer su el -J.351[111mi; ou científica, le puso el nombre de 61.-~1kme , en honor al referido Conde de Chinchan y a la especie de mayor calidad, la quina Calisaya (Pando Gutiérrez,1947:271 del Granado,1H:11:277. Conddrco„
1965:16).
2. Exportaciones de quina durante lo Colonia
En reiteradas afirmaciones, cargadas de un sabor ''nacional"
innecesario o de falta de 'formación sobre realidades anfflogas como lo fueron las de Colombia, Perú o Ecuador, los autores bolivianos que escribieron sobre historia económica hasta mediarins del prerlente
conservaron la idea equivocada de que el único productor de quina conocido en la época colonial fue Charcas, situación que se habría mantenido hasta mediados del siglo XIX, qa en la era republicana (Perialoza Cordero, 1947:
54; Rojas„1977[1915]1165-166).
A excepción de Colombia' , cuyas exportaciones de quina adquirieron verdadera significación recién en la segunda mitad del siglo
19015:141), Perú y Ecuador conocían el negocio de la cascarilla, tanto como Bolivia, desde el siglo XVIII. Es difícil pensar que si el descubrimiento de la quina se produjo a mediados del siglo XVII, regiones donde abundaban los bosques de L.asuarilla habrían ignorado el beneficio que reportaría su exportación, más aún si tomamos en cuenta la gran expansión del paludismo en aquella época.
Al nacer a la vida republicana (1821), el Perú tuvo en la quina su principal producto de exportación hasta 1833 (Bonil1a,1980:28), lo que nos habla de una fuerte actividad cascarillera heredada de la colonias. De igual manera, en el Ecuador existen estadftticas de exportación de cascarilla desde la década de 1770, siendo el producto serrano más importante de los que se exportaban por Guayaquil hasta entrado el siglo XIX (Contreras,
1990:142).
Para el caso boliviano, el inicio de la legislación sobre quinas se produjo prácticamente con la creación de la República, mediante la dictación de la Orden Suprema de 4 de julio de 1826, en la que se "indica los medios de fomentar la conservación de la cascarilla" (Pardo Valle, 1947:9). Sólo una tradición con fuerte arraigo colonial puede explicar esta temprana 'exhortación' al cuidado de tan apreciado producto.
En síntesis, las referenciaP precedentes son ilustrativas en cuanto
40
al manejo y conocimiento de la economía cascarillera en casi toda el área andina durante la colonia. Se llegó, pues, a la etapa republicana con plena conciencia de las potencialidades de la quina corno producto de exportación. Su demanda en Europa así lo exigía, y de acuerdo al típico comportamiento de las economías dependientes del mercado mundial, la quina en el siglo XIX, sobre todo en su segunda mitad, constituyó un capítulo importantísimo de la economía de los países andinos. Corno bien señala Heracli o Bonilla
Al igual que en los casos del Ecuador u del Perú, el éxito y el ocaso de la economía de exportación boliviana están estrechamente vi nculados las vicisitudes del mercado internacional (1991:6).
1 Auge de la quina en Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia
Sin temor a equivocarnos, y con prudente humildad, creernos que este es el primer intento de aproximación a una visión comparativa sobre la economía de exportación de la quina entre los cuatro países que participaron de la misma. Como ya mencionarnos, el árbol de la quina es originario y exclusivamente andino, y la abundancia de bosques cascarilleros a lo largo de todas las regiones de valle de la Cordillera fue un fenómeno que por razones naturales dio el monopolio de su producción- exportación a los países andinos. Esta situación fue modificada a partir de las últimas décadas del siglo XIX, cuando las grandes plantaciones de quina en las colonias europeas del Asia, dieron resultados extraordinarios
luego de variados intentos que se practicaron durante décadas en base a semillas de cascarilla americana.
El caudal de material sobre historia económica decimonónica de los distintos países que nos ocupan, es profuso en cuanto a las tópico- que por su importancia fueron mayormente divulgados. Nos referirnos a los estudios sobre el cacao ecuatoriano, la plata boliviana, el guano peruano o el café colombiano. Por ser estos productos los que 'caracterizaron' de manero predominante el desenvolvimiento económico de nuestros países durante el siglo XIX, con vistas al mercado internacional, la tendencia a ocuparse de otros ternas fue escasa hasta hace muy poco". El empuje que ha tenido la chis:torio regional' corno género específico de investigación, ha puesto al descubierto realidades diversas que no necesariamente tenían que ver de manera directa con aquellos productos que mas ansiosamente eran esperados en los puertos de desembarque europeos.
Sin apartarse de la lógica de las economías dependii,nta; del comportamiento del mercado mundial, hubo una serie de productos que también fueron exportados a ultramar y que tuvieron gran importancia en la vida económica nacional y regional de nuestros países. Es pues importante el estudio comparativo de productos corno la quina por varias razones. En primer lugar, se trata de un tema que, a diferencia del guano, la plata, el cacao o el café, que personalizan cada una de las realidades mencionadas, actúa como elemento unificador de una experiencia análoga y
42 hasta hoy anónimamente compartida. En segundo lugar, en su momento, cada uno de los países exportadores de quina tuvo en i e pi educl ¡Jim. Eje
sus principales rubros de exportación; cosa distinta es que la fabulosa emergencia de 1-as economías de punta haga opacado la importancia de aquell*, aspecto que se tradujo en un mayor interés por el estudio de los tenlas que corno países dependientes nos permitían ingresar en algún capítulo de la historia universal. Y en tercer lugar, porque si asumimos que nuestra historia es `importante' en tanto se vincula a esa historia
mayor, la quina cabe perfectamente en tal modelo, con la diferencia de oue estudiarla en su conjunto, y no desde la perpectiva solamente boliviana o solamente colombiana, permite que tal importancia adquiera un relieve mayor. Recurriendo nuevamente a Heraclio Bonilla, una interesante reflexión suya, nos aguda a abreviar nuestro planteamiento:
Una consecuencia de la conquista espaiiola fue la extraversión de las economías andinas, con la consiguiente constitución de su sector externo como sector dominante. La obvia importancia de este sector explica la atención que atrajo, traducida en la existencia de estudios sobre su funcionamiento g sus límites. Pero esos estudios no han prestado atención suficiente a los eslabonamientos internos que genera su funcionamiento, ni mucho menos comparan los resultados de diversas experiencias nacionales (Bonilla,1 991:1).
El siglo XIX en la América Andina, pese a su complejidad, todavía no ha sido suficientemente estudiado. En medio de una situación política caótica, con una economía fracturada desde el inicio de la etapa republicana y una sociedad que se rehusó a revolucionar las estructuras
heredadas del coloniaje español, emergió una clase dominante que aún no ha podido ser debidamente descifrada. En ella se entrecruzan los intereses de criollos y mestizos qUe lo único que los identifica con claridad es un status cacical propio de la imbricación de las culturas española e india. Sospechamos que es dentro de ese esquema donde se desarrollaron las élites regionales que vieron en la explotación de ciertos recursos la posibilidad de acumulación de riqueza y poder que diera continuidad a sus privilegios o, en su caso, promocionara un rápido ascenso social dentro de la nueva organización política republicana.
Si bien la propagación de patrimonio territorial privado durante la colonia fue un elemento de mucha importancia, los condicionamientos jurídico-legales de los virreinatos no permitieron que la Corona perdiera su hegemonía corno dueña de las tierras colonizadas'''. Sin embargo, aquello que había comenzado en tiempos coloniales, más tarde (Bolivia) o más temprano (Colombia) terminó por consolidarse. Las tierras pasaron a manos de grupos regionales muy particulares, ya sea mediante la colonización de territorios deshabitados o de la expulsión de sus pobladores originarios.
El caso de los bosques cascarilleros responde más a la modalidad de concesiones de tierras por parte de los nuevos estados republicanos a elementos Industriosos' que estuvieran interesados en la explotación de un recurso exportable, y en el que los indios poco tenían que hacer en
44 cuanto a la lucha por su control. Es así cómo desde los primeros años de vida independiente se comenzaron a formar grupos de comerciantes que vieron en la quina una gran oportunidad de enriquecimiento. más ahora que la desaparición de los mecanismos de control coloniales les permitía ingresar al negocio con mayores posibilidades que sus antecesores o antepasados.
El interés por incentinT e impulsar la explotación quinera comenzó antes en Bolivia y Perú que en Colombia y Ecuador. Entre las muchas razones que explican este fenómeno. nada casual, la que encontramos más sobresaliente es que luego de finalizada la Guerra de Independencia, el gran rubro económico que había sostenido en gran parte al Virreinato del Perú, cayó en una depresión aparentemente irreversible. Fue pues la decadencia de la minería de la plata la que obligó a buscar nuevos horizontes para potenciar a los nacientes estados de Bolivia y Perú. En cambio, la realidad colombiana y ecuatoriana todavía pudo continuar el legado colonial en lo relativo a la predominante exportación de metales preciosos y cacao, respectivamente (lelo,1988:141; Contreras,1990:143- 144).
Como ya señal amos, durante el período 1021-1833, el volumen de exportaciones más importante del Perú correspondió a la corteza de quina.
"Hasta la recuperación final de estas dos actividades. minería y agricultura, la exportación peruana va a reposar enteramente en la venta
de cortezas de quinina, materiales colorantes, cueros, pieles y lanas. De todos ellos, la 1.1! categoría es la dominante"; "la delimitación de las regiones que sostuvieron esta economía exportadora permite, además, conocer indirectamente las áreas económicas más dinámicas, los primeros enclaves del capitalismo comercial moderno. Así las cortezas 'cortex peruvianus' provienen magormete del sur del Perú y del interior de Bolivia" (Bonilla, 1960:20, 29).
Por esta misma época, aunque no contamos con información estadística muy precisa, los volúmenes de exportación de cascarilla boliviana eran verdaderamente significativos. Si nos atuviésemos a las cifras oficiales aquéllos sobrepasarían con ventaja los volúmenes exportados durante la época de auge 1.164b ;jiu timba, su,
veremos más adelante, la variable cirentraitionila juega en Bolivia un papel mas importante del que podría pensarse''. En los primeros años de la República, según Pardo Valle, "podemos afirmar que salían del país, hasta 20.000 quintales de cascarilla anualmente, con entera libertad, esto es sin gravámenes ni restricciones de ningún género. Pero una vez que las exportaciones fueron controladas con el fin de mantenerlas dentro de cierto límite, la máxima exportación de Bolivia no pasó de 12.000 quintales por año..." (1951:03).
A su vez, en el Ecuador y Colombia, el periodo de exportación más importante todavía no había comenzado. Lo que sabemos es que en la
46 región serrana de Cuenca, la zona productora de quina más importante del Ecuador, el negocio cascarillero era ya algo organizado durante la colonial', situación que dio un gran vuelcoN debido a que "en los primeros años de la revolución de la Independencia se desorganiza el sistema de monopolio estatal sobre la cascarilla, produciéndose un avance del sector privado -que posiblemente haya destrozado muchos bosques- y de la explotación que los ejércitos grancolombianos intentan realizar, para trocar por fusiles"; "después de la Gran-Colombia desaparece la mención de la cascarilla en los documentos oficiales pero hemos localizado un documento privado que permite suponer que su e>araecion pira que no tiene mayor importancia económica" (Palorneque,1990:19,20). Al igual que Colombia, Ecuador ingresa) o más bien, reingresa al comercio internacional de la quina a partir de 1850.
Nos encontramos, pues, que en la década entre 1825 y 1835, son sólo Bolivia y el Perú los que continúan con la exportación sostenida de la cascarilla. Aclarando que la referencia exacta debía ser la primera mitad del siglo XIX, Pando Gutiérrez sostiene que: "El Perú junto con Bolivia, abastecía en el siglo pasado la mayor parte de las necesidades mundiales de quina. Además significaba para aquel país uno de los principales artículos de exportación" (1947:274).
Es interesante notar la regularidad de las exportaciones peruanas de quina a lo largo del siglo XIX. No obstante Heraclio Bonilla sitúa entre
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1861 y 1877 el momento de mayor significación de la quina dentro del comercio exterior del Perú (1977:98), en las distintas etapas clasificadas por él mismo (1950:23-44), observamos que los promedios de exportación del producto van en constante ascenso, y que si bien durante el lapso 1821-1833 la quina ocupó el primer lugar entre los rubros exportados desde el Perú, sus rendimientos fueron menores en relación al momento en el que la quina comenzó a dejar su primer lugar en favor de productos como el salitre, el guano, la lana, etc" "En las décadas siguientes 11833-1052] las exportaciones del Perú presentan las mismas tendencias que las del período precedente. La recuperación del c cortex peruvianus' y el impulso generado por la exportación del salitre invierten la coyuntura comercial, produciéndose una progresión ininterrumpida hasta 1551 • (Bonilla,1900: 29). En esta época comienza una diversificación productiva y exportadora muy importante en el Perú, mientras Bolivia esperaba la recuperación de su economía minera argentífera, manejando inadecuadamente sus exportaciones de productos como la quina.
Al pasar del comercio libre al monopolio estatal, la evolución de las exportaciones quineras de Bolivia, ingresaron, desde 1834", a una etapa de abundantes e ineficientes regulaciones, lo que precipito su decadencia, antes por razones interna.„ que pot las que se quieren atribuir sólo a la competencia extranjera'? Sin embargo, en la década 1834-1844, paralela a la que observarnos para el Perú entre 1833 y 1652, todavía la