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1817Situado a 52 km de la capital, este pequeño término municipal de tan sólo seis kilómetros cua-drados está dividido en tres pequeños barrios: Las Casas Altas, Tejadilla y Ventosilla, éste últi-mo capital del concejo hoy día. La corriente hidrográfica más importante que atraviesa su tér-mino es el río San Juan. En su tértér-mino, concretamente en el denominado cerro de “Los Visos”, se han encontrado vestigios arqueológicos fechados en época bajoimperial de los cuales cabe destacar los restos de un edificio de tres naves y una serie de tumbas, dieciséis en total, de las cuales siete se encuentran en el interior del edificio. A mediados del siglo XIIIrentaba al canó-nigo Petrus Garsie diez maravedís y se conocía al lugar como Teiadiella. En 1513 la comunidad de Sepúlveda concede a Texadilla un monte para abrigo de sus ganados situado en el mismo tér-mino dando libertad a los regidores de la villa para cortar madera, hacer casas, etc… En 1559 Felipe II necesitado de dinero para emprender una campaña contra los turcos vendió el lugar de Ventosilla y Tejadilla con todas sus pertenencias al doctor don Gaspar López de Durango, natural de Sepúlveda. Por tanto, perteneció a la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, ochavo de Prádena, hasta que en el siglo XVIpasó a formar parte del señorío dependiente del marquesado de Castroserna de Arriba y así permaneció hasta principios del siglo XIX.
VENTOSILLA Y TEJADILLA
Iglesia de Nuestra Señora de Tejadilla
L
A IGLESIA SE ENCUENTRA ENCLAVADA en el barrio deTejadilla ligeramente apartada del caserío con el cementerio del lugar anexionado por su lado sur. Es un edificio de tres naves rematadas en ábside semicircular para la nave central y cabecera cuadrangular para las naves laterales, aunque originalmente la iglesia solamente tenía una nave siendo ampliada en un momento no muy poste-rior a la construcción de la primitiva fábrica románica. Más tardíamente se realizaron otras reformas en la fachada occidental que creemos se reconstruyó en su totalidad y sobre la cual se ubica una espadaña con dos troneras y remate a piñón. El material empleado en la construcción del templo es la mampostería y la utilización de los sillares se reduce a las esquinas del presbiterio, punto de adosa-miento también de las naves laterales a la central. El ábsi-de tiene una pequeña ventana saetera abierta en la parte central del tambor decorada por dos pequeñas arquivoltas, la interna decorada con grueso bocel que apoya en colum-nas que sustentan capiteles con la representación de una pareja de sirenas de doble cola talladas muy toscamente. La arquivolta más externa es mucho más sencillo sostenida por jambas prismáticas y lleva talladas en cada dovela unas pequeñas incisiones imitando un abilletado. Esta ventana se cegó al colocarse el retablo barroco en el interior del
ábside por lo que fue necesario abrir otra ventana de for-mato rectangular construida con sillería en el lado sur del ábside. La cornisa, decorada con billetes, está sustentada por una rica colección de canecillos de clara inspiración popular relacionados en la temática con los canes de la iglesia de Santa Marta del Cerro, aunque en la labra los canecillos de Ventosilla y Tejadilla se ajustan más al estilo rústico que predomina en todo el templo. La profesora Inés Ruiz Montejo cree que en los canecillos de esta igle-sia se están representando simultáneamente dos momentos fundamentales en la vida del campesino medieval: por un lado las relaciones con Dios y por otro sus momentos de esparcimiento y diversión. Dentro del primer grupo esta-rían una serie de canecillos en los que se esculpe por ejem-plo un sacerdote sosteniendo el cáliz entre sus manos o en otra actitud diferente dirigiéndose a sus fieles desde el púl-pito, un canecillo con serpientes símbolo del pecado, y una figura desnuda arrodillada en actitud orante que puede significar “el hombre cuya desnudez implica su condición de pecador pero que humildemente pide clemencia y misericordia a Dios”. En el segundo grupo de canecillos, referentes a temática más profana, se representan un per-sonaje en actitud de burla, otro soplando un instrumento de viento y una singular máscara con cuernos que se
Vista de la iglesia desde el suroeste
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1819Canecillos del ábside
Ábside
Planta Alzado este
10 m
0 1 2 3 4 5
10 m
ciona con las mascaradas del carnaval. Existen otra serie de canecillos que no se enmarcarían en ninguno de los dos grupos anteriores por ejemplo aquellos en los que se repre-senta animales característicos de la fauna de la zona como un zorro, perro, ave picoteando una lombriz, una pareja de aves con un solo cuerpo y picos afrontados, etc…
En la nave sur encontramos los restos de una puerta románica actualmente cegada con forma de arco de medio punto; en esta misma nave encontramos una línea de imposta con perfil de nacela y algunas piezas de cornisa abilletada similares a la de la cabecera.
El acceso actual al interior del templo se realiza por una puerta ubicada en la fachada occidental con forma de arco de medio punto y grandes dovelas. En el interior se encuentra un espacio muy diáfano con tres naves separa-das por pilares rectangulares sobre los que apoya directa-mente una sencilla armadura de madera que abarca el espa-cio de las naves. Como anécdota podemos señalar cómo el visitador pastoral de la diócesis que llega al pueblo a mediados del siglo XVencuentra la iglesia “pobre e quiere se caer el tejado podrido”. La cabecera de la iglesia sigue un esquema típico románico con un arco triunfal de medio punto doblado que da paso a un presbiterio cubierto con bóveda de cañón con sendas arquerías sencillas de medio punto en los laterales y a un ábside oculto tras el retablo barroco cubierto muy probablemente por una bóveda de horno. Una línea de imposta de perfil de nacela a la altura de los cimacios del arco triunfal recorre toda la cabecera. Dicho arco está construido con sillería y encalado presen-tando algunas líneas de policromía que imitan el despiece de dovelas, en color negro para la rosca interior y en color rojo para la rosca externa. Dicho arco está sustentado por dos columnas, una de ellas parcialmente destruida al colo-car las escaleras para acceder al púlpito, coronadas por interesantes capiteles, parcialmente ocultos bajo una grue-sa capa de cal. En el primero de ellos, ubicado en el lado norte del arco, algunos autores han querido ver una curio-sa representación de la Epifanía. En la parte central del capitel una figura vestida con larga túnica sostiene sobre sus rodillas otra más pequeña, representación de María como trono de la majestad de Cristo. Flanqueando a la Virgen dos figuras de igual tamaño vestidas con larga túni-ca por debajo de las rodillas con rostros inexpresivos, rom-piendo la tradicional representación procesional. Ninguno de los personajes lleva símbolos que los identifiquen y tampoco los presentes que portan son los habituales, uno de ellos un vaso o copa y otro una pequeña bolsa que para Ruiz Montejo sería “el dinero como expresión del don real del oro”. En el lateral visible de la cesta se tallan pequeñas figuras que bien podrían formar parte del séquito de los
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1821reyes o bien asistir como meros espectadores a la escena de la Adoración. El otro lateral del capitel permanece ocul-to bajo una gruesa capa de cal y suponemos que esconde bajo ella la imagen del tercer rey mago.
La otra cesta que recoge el arco, la del lado de la epís-tola tiene tallada una representación del pecado de la luju-ria divida en dos escenas fundamentales: en la primera de ellas situada en un lateral aparece el demonio personifica-do en una larga serpiente con cabeza humana, que incita al hombre, vestido con una larga túnica que le llega hasta las pies, a caer en el pecado. En la segunda escena que ocupa el resto de la cesta, aparece en el centro una figura desnu-da con los brazos levantados; a su lado un hombre la aga-rra del brazo mientras sostiene el miembro viril con la mano derecha. Si la primera escena del capitel se podría interpretar como una tentación del demonio que empuja al hombre al pecado, en ésta segunda escena se representa el momento justo en que el hombre es seducido y cae en el pecado de la carne y la lujuria. Aunque de talla más seca y mucho más simplificadas vemos en este capitel algunas características, como los rostros ovalados, que nos hacen
Interior
recordar modelos de otras iglesias segovianas como El Olmillo.
La pila bautismal se encuentra en el ángulo norocci-dental del templo dentro de una pequeña estancia cua-drangular que es utilizada en parte como almacén. Tiene unas medidas de 96 cm de diámetro, y 95 cm de altura. La copa troncocónica es completamente lisa decorada única-mente con un bocel en el borde superior.
En definitiva nos encontramos ante un edificio enmar-cado dentro de un románico rural muy marenmar-cado, que ori-ginalmente tendría una sola nave y cabecera semicircular y que posteriormente fue reformado manteniendo la estruc-tura del ábside pero ampliando la nave por los laterales hasta dejar configurado su aspecto actual. Todos los auto-res coinciden en asignar una cronología muy tardía para este edificio de mediados e incluso segunda mitad del siglo XIII, lo cual tiene su explicación si consideramos que este tipo de románico tan arcaizante se sigue desarrollando en
pequeños núcleos rurales con posterioridad a lo que habi-tualmente se considera época románica.
Texto y fotos: CAM - Planos: JMFA
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