Programa de Inclusión del Colegio Madrid
Nombre del autor: María del Pilar Hernández GaribayTítulo académico: Doctorante en Educación en Intervención Psicopedagógica Institución: Colegio Madrid
País de procedencia: Ciudad de México
Correo electrónico: [email protected] Modalidad: Sesión de debate y cartel científico
Simposio: La educación inclusiva, un tránsito a la inclusión social
Palabras clave: Inclusión, barreras para el aprendizaje y la participación, diversidad. Resumen.
Los planteamientos educativos de un país son inherentes del modelo de sociedad al que se aspira y de la manera en que se concibe la igualdad. En México la integración primero y la inclusión educativa después, han sido un movimiento para atender a los alumnos en riesgo de exclusión, marginación y fracaso escolar. La inclusión es una propuesta educativa de un cambio profundo respecto al enfoque de integrar a los alumnos con discapacidad en escuelas regulares. Va orientada a dar una educación de calidad a todos los alumnos dentro de un único sistema educativo, proporcionando programas educativos apropiados y adecuados a sus capacidades y necesidades. En respuesta a ello el Colegio Madrid creó el Programa de Inclusión para orientar y apoyar a toda su comunidad educativa. El presente trabajo responde a una investigación de enfoque cualitativo con diseño de estudio de casos, en el que se presentan algunas experiencias y resultados de dicho programa.
Introducción.
El Colegio Madrid ha sido desde hace muchos años una alternativa para alumnos con discapacidad. Se tiene memoria, de una alumna con Síndrome de Down en el año 1988, en la sección de preescolar del Colegio, quien fue la primera de muchos ingresos de niños con discapacidad o que requieren de distintos tipos de apoyos.
Desde entonces alumnos con distintas necesidades con o sin discapacidad están dentro de las aulas regulares a cargo de los docentes titulares. Docentes que tienen la disposición de brindar a sus alumnos las mismas oportunidades, junto con los docentes que en un principio tenían sus reservas, no fueron formados para atender dichas necesidades, lo cual ha provocado cierto desconcierto.
Inicialmente trabajamos basándonos en los diagnósticos, pero nos dimos cuenta que no siempre te dan la pauta de las necesidades de los niños y que ellos son más que un diagnóstico. También pensamos que los niños que necesitaban más atención eran aquellos que tenían una discapacidad, y de igual modo, con el tiempo, nos dimos cuenta que hay niños que tienen una discapacidad y no requieren de ningún apoyo y que hay otros que no presentan una discapacidad y sí requieren de apoyos.
Acorde a que, en el Colegio, paulatinamente, se ha dado respuesta a los alumnos que necesitan diversos apoyos, a la par de la tendencia mundial a ofrecer educación para todos y de respetar los derechos de las personas con discapacidad, se crea el Programa de Inclusión; como una manera de institucionalizar la atención a los alumnos que así lo requieran.
Desarrollo.
Uno de los derechos de los niños es el derecho a recibir educación, como se señala en el artículo 28 de la Convención sobre los Derechos del Niño (1989): “Los estados Partes reconocen el derecho del niño a la educación…” (p. 9). Es decir, se vuelve un derecho del niño y por lo tanto una obligación de la escuela el recibir a todos los niños en las aulas regulares sin importar su condición, para brindar una educación sin exclusión.
En el Foro Mundial sobre la Educación (Dakar, 2000), 164 gobiernos se comprometieron a dar educación básica de calidad a todos los niños, jóvenes y adultos. Se le asignó a la UNESCO ser la organización coordinadora de las acciones de los copartícipes, en colaboración con Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el UNICEF y el Banco Mundial.
En Nueva York (2000) se reunieron los dirigentes de los estados miembros de las Naciones Unidas para llevar acabo la Cumbre del Milenio, en donde se establece como meta para el ámbito de la educación constituirse como un medio para aspirar a un mundo incluyente y equitativo.
Esta Cumbre abre las puertas a una nueva visión a través de lo que se denomina Educación Inclusiva; en la cual los niños con o sin Necesidades Educativas Especiales deben ser incorporados paulatinamente a las aulas regulares, dependiendo de sus necesidades y posibilidades físicas, de manera que puedan integrarse a las actividades propias del grupo durante la jornada escolar regular.
También en el año 2000 se crea el Índice de Inclusión, conjunto de materiales diseñados por Tony Booth y Mel Ainscow, con el objetivo de apoyar a las escuelas en el proceso hacia una educación inclusiva, para que se organicen en comunidades escolares colaborativas y elaboren un proceso de evaluación interno para definir las prioridades y propuestas para la mejora.
Con esta propuesta se sustituye el termino Necesidades Educativas Especiales por el de barreras para el aprendizaje y la participación. Con ello se hace referencia a las dificultades que experimenta el alumno, se considera que estas barreras surgen de la interacción entre el estudiante y su contexto.
Genéricamente, debemos entender como barreras, aquellas creencias y actitudes que las personas tienen respecto a este proceso y que se concretan en las culturas, las políticas y las prácticas escolares que individual y colectivamente tienen y aplican, y que al interactuar con las condiciones personales, sociales o culturales de determinados alumnos o grupos de alumnos -en el marco de las políticas y los recursos educativos existentes a nivel local, regional o nacional-, generan exclusión, marginación o fracaso social. (Echeita y Ainscow, 2011, p. 33)
Para dejar de excluir, hay que incluir; la palabra “incluir significa ser parte de algo, formar parte del todo. Excluir, el antónimo de incluir, significa mantener fuera, apartar, expulsar. Estas
definiciones empiezan a servir de marco para el creciente movimiento de construcción de las escuelas inclusivas.” (Arnaiz, 1996, p. 4).
Según Arnaiz (1996), la educación inclusiva es una actitud, un sistema de valores y creencias, no una acción ni un conjunto de acciones. Educación inclusiva es “un valor igual de importante para todos los alumnos o alumnas – todo el mundo, niños, jóvenes y adultos desea sentirse incluido, esto es, reconocido, tomado en consideración y valorado en sus grupos de referencia (familia, escuela, amistades, trabajo).” (Echeita, 2013, p. 105).
El Colegio Madrid es una institución inclusiva; de origen republicano español, privada, laica, sin fines de lucro, que se caracteriza por brindar atención a niños de familias de diferentes niveles socioeconómicos, diferentes creencias religiosas y políticas. Reconociendo la diversidad entre sus alumnos y entre toda la comunidad educativa.
Tiene una visión integral del proceso educativo, cuyo propósito central es que los alumnos se asuman como pensadores críticos, reflexivos, creativos y constructores de su propio aprendizaje, coherentes a sus necesidades e intereses personales y colectivos. Busca formar estudiantes que sean capaces de aprender a aprender, aprender a ser, aprender a hacer y aprender a vivir con otros, capaces de practicar su libertad responsable.
Una de sus fortalezas es que genera un fuerte sentido de comunidad donde sus miembros desarrollan vínculos de identidad y pertenencia desde los principios de equidad, justicia, solidaridad, reciprocidad, igualdad y democracia.
Estos principios son la base para que el Colegio de oportunidad a una diversidad de alumnos, entre ellos los que tienen alguna discapacidad, ofreciendo las mismas oportunidades para todos.
En México en la Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad (2011) se entiende como Persona con Discapacidad a: “Toda persona que por razón congénita o adquirida presenta una o más deficiencias de carácter físico, mental, intelectual o sensorial, ya sea permanente o temporal y que al interactuar con las barreras que le impone el entorno
En el Colegio Madrid, entendemos la discapacidad como el resultado de una relación con los factores sociales del contexto familiar, escolar y social.
Comprender esta dependencia de las personas con discapacidad de los factores sociales en los que se desenvuelven y con los que interactúan desde sus condiciones personales, nos permite apreciar que, cuando el entorno social que les rodea se hace accesible físicamente, se muestra respetuoso con su diferencia y se moviliza –a través de políticas precisas y coherentes–, para prestar los apoyos que cada uno precisa, la discapacidad se “diluye” y tan solo nos encontramos con personas, sin más, que pueden desempeñar una vida autodeterminada y con calidad. Por el contrario, cuando su entorno se encuentra plagado de “barreras” (sociales, culturales, actitudinales, materiales, económicas, etcétera), que dificultan el acceso, el aprendizaje o la participación, la discapacidad “reaparece” para mostrarnos el camino que nos queda por recorrer. (Echeita, 2004, p. 3)
En respuesta para eliminar dichas barreras y para brindar los apoyos y acompañamiento que cada alumno precisa, se crea un modelo denominado Madrid Contigo, que busca promover una escuela que pueda reflejar la sociedad que queremos; una comprometida, participante, equitativa y democrática. Dicho modelo ve a alumno como el centro del quehacer del Colegio y está constituido por cuatro programas: Madrid Tutor, Orientación Educativa, Deporte y salud y el Programa de Inclusión.
El Programa de Inclusión se crea en el año 2014, para brindar atención institucionalizada, con el objetivo o finalidad de acompañar a los docentes, a las familias y sobre todo a los alumnos. Creando estrategias y apoyos para aquellos alumnos para los que los recursos cotidianos y de orientación no son suficientes, en consecuencia, en riesgo de marginación, exclusión o fracaso escolar.
El Programa de Inclusión tiene como uno de sus pilares el Índice de Inclusión (Booth y Ainscow, 2000), texto que invita a que cada escuela haga las adaptaciones y modificaciones necesarias en función de su realidad y características propias. Así el Colegio Madrid pone al alumno al centro del proceso educativo y va creando:
§ Culturas inclusivas, para desarrollar valores inclusivos compartidos por toda la comunidad educativa, para la creación de una comunidad segura, acogedora, colaboradora y estimulante. En la que cada uno es valorado, estos principios son los que guían las decisiones que se concretan en las políticas de la escuela y en su quehacer diario.
§ Políticas, que aumenten la capacidad de la escuela para dar respuesta a la diversidad de sus alumnos.
§ Prácticas educativas que reflejen la política y la cultura de la escuela para asegurar que las actividades en el aula y las extraescolares promuevan la participación de todos los alumnos, integrando la enseñanza y los apoyos para superar las barreras al aprendizaje y la participación.
El Programa de Inclusión está dirigido por una coordinadora que capacita y acompaña en el proceso a los docentes, a los niños y a los padres de familia. Juntos hemos reconocido que cualquier alumno en cualquier momento puede llegar a necesitar algún tipo de apoyo en un momento determinado de su estancia en el Colegio y es responsabilidad de la escuela atender sus necesidades en un trabajo cooperativo con los padres, terapeutas externos y en general toda la comunidad educativa.
El Programa, que está abierto a todos sus alumnos con o sin discapacidad, este ciclo escolar atiende a 62 alumnos de una población total de 1, 600 aproximadamente. De los alumnos que están en el Programa 29 tienen una condición de discapacidad (no siendo los únicos en el Colegio) y 33 reciben atención por otro tipo de necesidades.
Los alumnos son atendidos en las aulas regulares, es decir están todo el tiempo en todas las clases con sus compañeros de grado, respondiendo a un modelo de inclusión total y para todos. Consideramos que el mejor lugar es dentro de la escuela junto a sus pares. Se han diseñado procedimientos para la atención de los alumnos, como son: detención oportuna por parte de los docentes, reuniones con los maestros, padres de familia, terapeutas externos y quien sea requerido para que juntos planteen los objetivos, se diseñen las estrategias y se hagan los ajustes necesarios para lograr un beneficio en el alumno. En ocasiones requerimos
aprendizajes a la zona de desarrollo próximo de los alumnos.
En el Colegio hemos tenido muchos casos de éxito y otros que nos han dejado grandes aprendizajes. A continuación, se comparten algunos retos y experiencias del Programa de Inclusión del Colegio Madrid.
A. A. Una niña alegre, entusiasta, amistosa e inquieta. Llega al Colegio a la edad de año y medio. Diagnosticada con el Síndrome de Smith Magenis. Durante su estancia en preescolar se le dieron los apoyos requeridos, en los momentos difíciles, que eran: cambios de una actividad a otra, cambios inesperados en la rutina escolar, muestras de emoción de los compañeros como cuando gritan o corren. En esos momentos perdía el control, se autoagredía o intentaba lastimar a los demás. También se le proporcionaron apoyos cuando se quedaba dormida y cuando debía autorregularse para no gritar dentro del salón.
Cuando ingresa a primaria fue importante que contara con un monitor para apoyarla en los momentos de crisis y para hacer los ajustes necesarios en el currículo. Terminó con nosotros la primaria, aprendimos que algunas veces el Colegio es el mejor lugar para brindar los apoyos requeridos, en cada caso, y otras no. Actualmente A. A. Se encuentra en otro Colegio que tiene un modelo denominado Escuela de Vida, aprendiendo oficios para su integración laboral. A. F. Una pequeña de carácter tranquilo, alegre y muy emotiva. Llega al Colegio a la edad de dos años, a maternal. En el siguiente curso se le diagnosticó meningitis, por lo que se tuvo que hospitalizar, entró en coma. Regresa al Colegio un año después, con datos de desarrollo previo. Continúa sus estudios hasta 4º de primaria cuando la tienen que hospitalizar de nuevo por un tumor en la base de la hipófisis y vuelve a entrar en coma. Regresa un año después con daños graves a nivel motor, cognitivo y pérdida de la memoria total. Asiste con un monitor, poco a poco fue recuperando la memoria y mejorando su movimiento, continúa con daños cognitivos. Actualmente cursa 3º de secundaria con ajustes al currículo. Aprendimos que la discapacidad es una condición que puede sufrir cualquier persona en algún momento de su vida, ya sea temporal o permanente.
O. A. Un niño alegre, sensible y un tanto a la defensiva. Ingresó al Colegio en 6º grado de primaria con diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista. Mostraba dificultades para
relacionarse con sus pares y adultos, mostraba poca flexibilidad en cuanto a sus ideas, lo que hacía que se generaran conflictos con sus pares, ya que sus respuestas eran disruptivas, se mostraba impulsivo y sus reacciones no tenían filtro. En un principio se trató con contención cuando tenía crisis con tiempos fuera y se llevó un trabajo cercano con la familia, aún no contábamos con el Programa de Inclusión. Al terminar primaria no teníamos la certeza de que el Colegio contara con lo apoyos necesarios para que él continuara en secundaria, sin embargo, se decide que sí. Cuando entra a 1º de secundaria se le dificulta adaptase al nuevo sistema, teniendo dificultades con pares y docentes. En 2º de secundaria se complicó su situación, ya que hubo un conflicto en la familia y deciden irse a Alemania. Después de unos meses regresan, él se muestra más disruptivo que antes, entra al Programa de Inclusión y se hacen los ajustes necesarios, tanto en la escuela como en la familia. Logra hacer 3º de secundaria con muchos avances. Actualmente está en el nivel medio superior en el Colegio sin apoyo de ningún tipo. Aprendimos que los alumnos van cambiando, así como su situación familiar y que junto con ellos los ajustes del Colegio deben irse modificando, y en ocasiones, como en este caso, llega el momento en que ya no se requieren apoyos extra.
J. A. Un niño juguetón, de carácter fuerte, con ceguera, llega al Colegio a la edad de 4 años, entra al Programa de Inclusión para brindarle los apoyos requeridos para aprender a leer y escribir en braille. Él ha sido quien nos ha enseñado que se puede jugar a las atrapadas, andar en triciclo, saber el color del plumón que se utiliza, reconocer a las personas por su voz y olor, hacer travesuras, participar en carreras, entre muchas otras cosas más. Actualmente cursa 6º grado de primaria y está listo para ingresar a la secundaria el siguiente curso.
Conclusiones
El programa de inclusión nos ha dado infinidad de ganancias, ya que no sólo beneficia al alumno que lo requiere, nos beneficia a todos, nos hace valorar la diversidad y a reconocer nuestras propias necesidades y las de los demás. Nos ha dado la oportunidad como docentes y personal del Colegio de capacitarnos. Creando una comunidad respetuosa y solidaria. El Programa reconoce que la inclusión es un camino que cada escuela transita para hacer compatibles el aprendizaje y el bienestar emocional de todos sus alumnos, con su presencia,
y de ser valorados por los otros. Es un proceso interminable que permanentemente busca las mejores formas de responder ante la diversidad.
Estamos trabajando y convencidos, de que en un futuro dejará de existir el programa de inclusión en el Colegio, ya que apostamos a que las culturas, las prácticas y las políticas inclusivas sean parte cotidiana de nuestro quehacer docente, que las barreras se diluyan con naturalidad, que como comunidad valoremos las diferencias y demos atención a todos y cada uno de nuestros alumnos según sus necesidades, características, intereses y capacidades. Bibliografía
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Echeita, G. (2004). ¿Por qué Jorge no puede ir al mismo colegio que su hermano? Un análisis de algunas barreras que dificultan el avance hacia una escuela para todos y con todos. Revista Electrónica Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en educación. Recuperado de http://www.redalyc.org/html/551/55120204/
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