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Desarrollar Posibilidades Terapia Breve - Bill O Hanlon

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Academic year: 2021

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Terapia Familiar

Últimos títulos publicados:

39. J. Haley - Las tácticas de poder de Jesucristo 40. M. Bowen - De la familia al individuo

41. C. Whitaker - Meditaciones nocturnas de un terapeuta familiar 42. M. M. Berger - Más allá del doble vínculo

43. M. Walters, B. Carter, P. Papp y O. Silverstein - La red invisible 45. M. Selvini - Crónica de una investigación

46. C. R. Herscovci y L. Bay - Anorexia nerviosa y bulimia 48. S. Rosen - Mi voz irá contigo

49. A. Campanini y F. Luppi - Servicio social y modelo sistémico 50. B. P. Keeney - La improvisación en psicoterapia

51. P. Caillé - Uno más uno son tres. La pareja revelada a sí misma

52. J. Carpenter y A. Treacher - Problemas y soluciones en terapia familiar y depareja 53. M. Zappella - No veo, no oigo, no hablo. El autismo infantil

54. J. Navarro Góngora - Técnicas y programas en terapia familiar 55. C. Madanes - Sexo, amor y violencia. Estrategias de transformación 56. M. White y D. Epston - Medios narrativos para fines terapéuticos 57. W. R. Beavers y R. B. Hampson - Familias exitosas

58. L. Segal - Soñar la realidad

59. S. Cirillo - El cambio en los contextos no terapéuticos 60. S. Minuchin - La recuperación de la familia

61. D. A. Bagarozzi y S. A. Anderson - Mitos personales, matrimoniales y familiares 62. J. Navarro Góngora y M. Beyebach - Avances en terapia familiar sistémica 63. B. Cade y W. H. O'Hanlon - Guía breve de terapia breve

64. B. Camdessus, M. Bonjean y R. Spector - Crisis familiares y ancianidad 65. J. L. Linares - Identidad y narrativa

66. L. Boscolo y P. Bertrando - Los tiempos del tiempo 67. W. Santi y otros - Herramientas para psicoterapeutas 68. M. Elkaím (comp.) - La terapia familiar en transformación 69. J. L. Framo - Familia de origen y psicoterapia

70. J. M. Droeven (comp.) - Más allá de pactos y traiciones

71. M. C. Ravazzola - Historias infames: los maltratos en las relaciones

72. M. Coletti y J. L. Linares - La intervención sistémica en los servicios sociales ante la familia multiproblemática

73. R. Perrone - Violencia y abusos sexuales en la familia 74. J. Barudy - El dolor invisible de la infancia

75. S. Minuchin y otros - El arte de la terapia familiar

76. M. Selvini Palazzoli y otros - Muchachas anoréxicas y bulímicas 77. S. Cirillo y otros - La familia del toxicodependiente

78. P. Watzlawich y G. Nardone (comps.) - Terapia breve estratégica 79. M. Malacrea - Trauma y reparación

80. J. Navarro Góngora y J. Pereira Miragaia (comps.)- Parejas en situaciones especiales 81. J. L. Linares y C. Campo - Tras la honorable fachada

82. V. Ugazio - Historias permitidas, historias prohibidas

83. S. O'Hanlon y B. Bertolino (comps.) - Desarrollar posibilidades

Bill O'Hanlon

Desarrollar posibilidades

Un itinerario por la obra de uno

de los fundadores de la terapia breve

Textos compilados por

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Título original: Evolving Possibilities. Selected Papers of Bill O'Hanlon

Publicado en inglés, en 1999, Brunner/Mazel, a member of the Taylor & Francis Group, Filadelfia

Publicado con permiso de Mark Paterson

Traducción de Genis Sánchez Barberán

Cubierta de Mario Eskenazi

Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright, bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.

© 1999 Taylor & Francis

© 2001 de la traducción, Genis Sánchez Barberán © 2001 de todas las ediciones en castellano,

Ediciones Paidós Ibérica, S.A. Mariano Cubí, 92 - 08021 Barcelona y Editorial Paidós, SAICF,

Defensa, 599 - Buenos Aires http://www.paidos.com ISBN: 84-493-1078-4

Depósito legal: B-20.260-2001 Impreso en Hurope, S.L. Lima, 3 - 08030 Barcelona

Impreso en España - Printed in Spain

Este libro está dedicado a Bobby y Murry Shapiro, por su generosa contribución a mi formación universi-taria, y a mi amigo Gary Bonalumi, que siempre se las arregla para presentarse en lo que yo llamo «la sala de los mil demonios» (no importa las veces que cambie de si-tio) para compartir unos cuantos chistes irreverentes que, inevitablemente, acaban mejorando la atmósfera. Espero que nuestras vidas y nuestras carreras continúen evolucionando conjuntamente con la misteriosa sincro-nía con que siempre lo han hecho.

STEFFANIE O ' H A N L O N

Este libro está dedicado a mis hermanos y herma-nas, que me han enseñado a ser una persona mejor, y a todas las personas fenomenales que he conocido en los talleres y seminarios de Bill y que tanto han enriquecido mi vida.

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SUMARIO

Agradecimientos 11

Prólogo 13 Primera fase

MÉTODOS ERICKSONIANOS/ESTRATÉGICOS

Introducción a la primera fase 19 1. Milton Erickson:

Un terapeuta poco común - (Parte I) 21 2. Milton Erickson:

Un terapeuta poco común - (Parte II) 27 3. ¿Qué hace que un método se considere ericksoniano? . . . . 33

4. Replanteamientos a medida:

El empleo de analogías para provocar el cambio 45 5. El empleo de metáforas para el tratamiento de problemas

somáticos en psicoterapia 49 6. La terapia del magnetófono 59 7. Intervención en las pautas contextuales:

Integración de métodos individuales e interactivos en

el tratamiento de la bulimia y el hartazgo 67 8. Ni estratégico, ni sistémico: después de tantos años,

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10 DESARROLLAR POSIBILIDADES Segunda fase

TERAPIA ORIENTADA A SOLUCIONES

Introducción a la segunda fase 85 9. La terapia orientada a soluciones:

Una megatendencia en el campo de la psicoterapia 87 10. Piense en dos personas y llámelas por la mañana:

Terapia breve orientada a soluciones para la depresión . . 109 11. Rendimiento y responsabilidad en psicoterapia:

Método para el control de la calidad 143 12. Historias personales:

Terapia cooperativa y orientada a soluciones para

las secuelas de abusos sexuales 149 13. Fragmentos de una autobiografía terapéutica 167

14. Despacio, que tengo prisa:

Cuando un terapeuta breve debe trabajar a largo plazo . . 181 Tercera fase

TERAPIA DE POSIBILIDADES

Introducción a la tercera fase 191 15. Terapia de posibilidades:

Las alteraciones iatrogénicas como medio de curación . . . 193

16. El síndrome de Creoke 215 17. DSM-V: una modesta propuesta hecha de buena fe 217

Cuarta fase TERAPIA INCLUSIVA

Introducción a la cuarta fase: direcciones futuras 223 18. Atrapados en el tiempo:

Terapia de posibilidades con adultos que han sufrido

abusos sexuales durante la infancia 225 19. Terapia de posibilidades en el tratamiento de las familias . 247

20. Esta es su vida:

La terapia narrativa y la tercera oleada de la psicoterapia . 275

Indice analítico y de nombres 299

AGRADECIMIENTOS

Queremos agradecer a Bill O'Hanlon que nos haya convencido pa-ra llevar a cabo este proyecto y que haya encajado tan bien nuestpa-ras crí-ticas de sus primeros escritos, no siempre muy complacientes para su ego.

También deseamos expresar un agradecimiento especial al trabajo realizado por Andy Bertolino en la composición y el diseño del ma-nuscrito original.

Steffanie desea agradecer a Bob su fantástica atención a todos los detalles.

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P R Ó L O G O

Bill O'Hanlon tiene dos misiones principales. La primera es cam-biar el campo de la psicoterapia para que las terapias sean más respe-tuosas con los clientes y más eficaces para crear el cambio. La segunda misión surge de la primera. Para poder influir en este campo, Bill se ha transformado a sí mismo y de ser un soñador tímido y deprimido se ha convertido en un reputado formador y autor. Durante el camino reco-rrido ha aprendido mucho sobre la manera de superar el escepticismo de los demás y las limitaciones de su propia mente. Su psicótico opti-mismo sobre las posibilidades acabó convirtiéndose en la misión de inspirar a otros —y, si fuere necesario, engatusarlos— para que siguie-ran sus sueños y sus pasiones. Desarrollar posibilidades refleja estas dos misiones.

Los escritos presentados en este libro abarcan el período compren-dido entre 1986 y la actualidad. Organizados en fases o etapas, inclu-yen las encarnaciones de Bill como terapeuta ericksoniano/estratégico, orientado a soluciones, orientado a posibilidades y cooperativo/in-clusivo. A medida que vayamos leyendo estos artículos, podremos ir viendo el desarrollo de sus ideas, su estilo de redacción y, sobre todo, su capacidad de expresión. Como muchos escritores jóvenes, sus tra-bajos iniciales son algo rígidos y formales y versan principalmente so-bre las ideas de otros autores. Bill dice que consiguió publicar sus pri-meros artículos «durmiendo con el editor» (incluyó esos artículos en una revista que él mismo editaba) y nos lo podemos creer. Hemos «limpiado» algunos de sus primeros escritos para hacerlos más

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legi-14 DESARROLLAR POSIBILIDADES

bles, pero también hemos querido respetar su forma original como es-tímulo para todos los escritores reacios a dar ese paso inicial. Hay mu-chas personas que creen que no pueden escribir o que no tienen nada original que decir. Bill empezó siendo, como mucho, un escritor me-diocre, pero fue aprendiendo lo que necesitaba sobre la marcha y con el tiempo se convirtió en un escritor más competente. Hoy sigue tra-bajando para intentar plasmar en sus escritos la excepcional viveza de sus presentaciones y la riqueza de su trabajo clínico.

Veremos que sus ideas evolucionan experimentando constantes re-visiones y reajustes. Nada es estático; todo se puede mejorar y hacer más claro. Bill, que se confiesa adicto a la información, siempre está asimilando nuevos datos y detesta el aburrimiento. Con frecuencia ex-presa su frustración por no poder revisar los manuscritos de sus libros publicados, como hace con las notas que reparte en sus talleres y semi-narios o con los libros que publica él mismo. Mientras que muchos de nosotros nos autolimitamos, sintiendo que no podemos hacer algo has-ta que no sea perfecto, Bill se pone manos a la obra y va refinando lo que hace sobre la marcha, avanzando poco a poco hacia la perfección. Repartidos por el libro se encuentran algunos artículos a los que lla-mamos despotriques (y no lo estropearemos diciendo cuáles son). Bill está decidido a ayudar a sus clientes de todas las maneras posibles sin dejar que ninguna orientación teórica —propia o ajena— se interpon-ga en su camino. En sus esfuerzos por crear una terapia que sea más respetuosa, Bill puede ser estridente, incluso feroz, en su crítica de mé-todos que, en su opinión, menoscaban el bienestar del cliente. Con frecuencia, el objetivo de estos despotriques es proteger a los clientes, aunque en ocasiones indican una transición en el pensamiento de Bill, la aparición de una nueva idea en un proceso parecido a un parto. Bill piensa hablando y le encantan los buenos debates (cosa que no debe extrañar, dado que creció en una familia irlandesa numerosa, bullicio-sa y tozuda). Sin embargo, sus posturas estridentes a veces le han en-frentado a otros miembros de la comunidad profesional. Y, aunque es muy tolerante y bondadoso por naturaleza, para Bill un intercambio de ideas es un intercambio de ideas y la sutileza no es uno de sus fuertes. Aun así, muchas de las inquietudes que ha ido planteando durante es-tos años en pro de una psicoterapia no patologizadora, de potenciar la autonomía y los puntos fuertes del cliente y de aportar más flexibilidad

P R Ó L O G O 15

a los métodos e ideas, ahora se aceptan mucho más y se reflejan en mu-chas terapias cooperativas, narrativas y basadas en soluciones.

Muchos pensamos que la gente logra el éxito gracias a la suerte o a un talento extraordinario. Bill sería el primero en decirnos que eso no es así. El vive su vida «acoplándose» a un objetivo concreto, como aprender a escribir o a impartir talleres y luego deja que la vida le en-señe lo que debe hacer para alcanzarlo.

A veces, Bill cuenta la historia de un amigo, Jerry Jerome. Jerry se estaba entrenando para correr en una maratón, pero cada mañana, cuando llegaba el momento de levantarse para correr, se encontraba luchando contra una fuerte sensación de cansancio o de pereza o du-dando de sus motivos o de su capacidad para correr una distancia tan larga. A veces ganaba esa lucha y salía a correr, pero otras veces perdía y no salía. Por desgracia, perdía estas batallas demasiadas veces y nun-ca anun-cababa de estar en forma nun-cada vez que surgía la oportunidad de co-rrer una maratón. La manera que finalmente encontró para ponerse en forma y poder correr consistió en aprender a no dejar que fueran sus sentimientos o sus dudas los que determinaran si se entrenaba o se que-daba en cama. Bill emplea un procedimiento similar: siempre se en-camina hacia su objetivo final independientemente de lo desanimado, cansado o frustrado que se pueda sentir en cada momento. A todos nos ha inspirado el procedimiento de Bill consistente en «no saber có-mo hacer algo» y aun así hacerlo, aunque al principio esté muy lejos de la perfección. Esperamos que también el lector se pueda beneficiar de esta inspiración.

STEFFANIE O ' H A N L O N BOB BERTOLINO Septiembre de 1998

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Primera fase

MÉTODOS ERICKSONIANOS/

ESTRATÉGICOS

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I N T R O D U C C I Ó N A L A P R I M E R A F A S E

BILL O ' H A N L O N

Oí hablar por primera vez de Milton Erickson en 1973, en una ga-lería de arte del campus de la Arizona State University en la que traba-jaba a media jornada para ayudar a financiar mis estudios. Un compa-ñero me enseñó un artículo sobre Erickson que aparecía en la revista

Time de aquella semana. Lo leí y su trabajo me fascinó al instante.

Unos años más tarde, después de haber leído todo lo que pude sobre él y de haber asistido a talleres impartidos por personas que intentaban explicar su obra, finalmente pude trabajar con él. Como yo andaba es-caso de dinero, convinimos en que trabajaría para él como jardinero mientras aprendía.

La época que pasé con Erickson me dejó bastante marcado y tam-bién un tanto confundido. Como detesto la confusión, me sentí obli-gado a comprender su obra. Leía y escuchaba obsesivamente cual-quier cosa de la que pudiera echar mano y que me pudiera ayudar en aquella empresa. Después de unos siete años, sentí que ya había lle-gado a captar lo esencial de sus ideas e incluso llegué a desarrollar al-gunas ideas sobre su método que nadie más había propuesto. Impar-tí varios talleres sobre terapia ericksoniana y ciertos métodos afines (terapias estratégicas/interactivas/hipnóticas) y al final acabé escri-biendo una introducción general y definitiva sobre la obra de Erick-son (Taproots, W. W. Norton, 1987). También empecé a desarrollar mi propio estilo y mis propias ideas bajo la influencia de Erickson, aunque a veces eran distintas de las suyas y, en ocasiones, incluso contrarias.

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20 DESARROLLAR POSIBILIDADES

Detestaba la manipulación más bien burda que caracterizaba algu-nos de estos métodos, además de la servil «guruficación» del propio Erickson. Cuando este período acabó, me volví más crítico con Erick-son y con el movimiento erickErick-soniano, una tendencia que, al final, hi-zo que se me prohibiera de por vida enseñar para la Milton Erickson Foundation, principal representante del legado oficial de Erickson. Los artículos de esta sección reflejan esta época de mi pensamiento.

1 . M I L T O N E R I C K S O N *

Un terapeuta poco común - (Parte I)

BILL O ' H A N L O N

Milton Erickson (1901-1980) fue una figura fundamental en el cam-po de la terapia familiar. Aunque, estrictamente hablando, no era un te-rapeuta familiar, hizo muchas contribuciones en este campo, princi-palmente a través de su influencia en dos de sus alumnos, Jay Haley y John Weakland. Tanto Weakland como Haley eran investigadores y co-legas de Gregory Bateson, el biólogo y antropólogo que fue otra figura fundamental en el desarrollo de la terapia familiar. Erickson era uno de los pocos psiquiatras estadounidenses de mediados del siglo XX que ha-bía practicado y estudiado los usos de la hipnosis clínica. Cuando Bate-son y la antropóloga Margaret Mead (que estaban casados en aquel tiempo) necesitaron un experto que les ayudara a entender los rituales de trance que habían observado y filmado en Bali, se pusieron en con-tacto con Erickson. Bateson y Mead se quedaron impresionados con los conocimientos y la habilidad de Erickson en el campo de la hipnosis. Así que, cuando Haley y Weakland decidieron que querían estudiar la hipnosis como parte del proyecto de investigación de Bateson sobre la comunicación, Bateson los puso en contacto con Erickson para que estudiaran con él. Este proyecto de investigación se convirtió más ade-lante en una importante fuerza en el desarrollo de la terapia familiar, aportando la hipótesis del «doble conflicto o apuro» para explicar la es-quizofrenia y otros trastornos emocionales y mentales graves.

* En este artículo inédito se manifiesta parte de la influencia inicial que Milton Erick-son ejerció sobre Bill.

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22 DESARROLLAR POSIBILIDADES

Cuando este equipo de investigación se disolvió, surgieron de él dos grupos clínicos principales. Uno fue el grupo del Mental Research Institute (MRI) de Palo Alto. El otro se formó en torno a Jay Haley, que acabó convirtiéndose en un teórico por derecho propio. Los dos grupos desarrollaron modelos interactivos para explicar la psicopato-logía; sin embargo, al principio ninguno de los dos propuso un méto-do clínico para la intervención basaméto-do en estos modelos interactivos. El psicoanálisis era el principal modelo de la época y no se prestaba a los modelos interactivos que habían desarrollado. Cuando empezaron su práctica, Weakland y Haley decidieron consultar con Erickson por-que el suyo era el único método terapéutico alternativo del por-que tenían noticia. Los dos empezaron a desplazarse una vez al mes a la consulta que Erickson tenía en Phoenix, Arizona, para pedirle consejo sobre los casos en los que estaban trabajando.

Después de un tiempo se dieron cuenta de que Erickson había de-sarrollado un método terapéutico muy distinto del psicoanálisis. Su duración era mucho más breve. No se dirigía a desarrollar la com-prensión o la toma de conciencia como factor curativo. Y, aunque era directivo, muchas veces también podía ser muy indirecto. A veces su-ponía recibir a más de una persona a la vez en la consulta y otras veces suponía el empleo de la hipnosis con un solo individuo. Haley y Wea-kland tuvieron algunas dificultades para entender lo que Erickson es-taba haciendo y cómo enfocaba los casos, pero poco a poco pudieron emular y articular partes de su terapia.

Cuando el grupo de Bateson estudió los dobles conflictos patóge-nos (mensajes que se contradicen mutuamente a distintos niveles y que se dan repetidamente en algunas familias) como un factor esencial en la génesis de la esquizofrenia, ya había sido influenciado por el empleo que hacía Erickson de los mensajes contradictorios similares que sur-gían en el contexto de la terapia. En estos dobles conflictos terapéuti-cos centró Haley su atención.

En esencia, Haley veía que Erickson colocaba a sus pacientes en uno de estos conflictos para curarlos. El doble conflicto de carácter pa-tógeno venía a decir «si haces esto, malo; y si no lo haces, también» sin que la víctima de este conflicto familiar se pueda librar de él salvo por medio de la locura. Erickson empleaba unos conflictos similares en su terapia, aunque en este caso querían decir «si haces esto, te curarás; y,

MÉTODOS E R I C K S O N I A N O S / E S T R A T É G I C O S 23

si no lo haces, también». Recordemos que Erickson no daba mucha im-portancia a la comprensión como factor curativo. Estaba más intere-sado en hacer que sus pacientes pensaran y actuaran de una manera distinta y con frecuencia lo conseguía empleando estos conflictos tera-péuticos. Por ejemplo, a un paciente al que quería poner en trance le podía decir: «Podrá usted entrar en un trance ligero o en un trance profundo». Esta técnica se llama «ilusión de alternativas» porque el pa-ciente tiene la sensación de que dispone de una opción, aunque el hecho es que cualquiera de las opciones ofrecidas conducirá a un trance.

Erickson también era conocido por su empleo de órdenes paradó-jicas en la hipnosis y en la terapia. Una vez, durante una demostración de hipnosis, le dijo a un sujeto escéptico: «Manténgase más y más des-pierto» y «Mantenga sus ojos más y más abiertos». Naturalmente, cuanto más se resistía el sujeto, más seguía las instrucciones de Erick-son y acabó entrando en un trance hipnótico con rapidez.

Erickson empleaba también la comunicación metafórica para provo-car cambios en la terapia. Sostenía que, dado que los pacientes utilizan múltiples niveles de significado en sus síntomas y en su comunicación, los terapeutas tienen todo el derecho —y, de hecho, la responsabili-dad— de hacer lo mismo. Empleaba relatos, juegos de palabras, acer-tijos, chistes y su propia comunicación no verbal para transmitir múl-tiples mensajes a sus pacientes.

¿Era Erickson un terapeuta familiar? Fue uno de los primeros psi-coterapeutas de los Estados Unidos que veía a las familias como gru-pos (los primeros informes indican que su empleo de la terapia fami-liar conjunta se remonta a cerca de 1948) y, de hecho, era normal que viera a familias enteras (o a parte de las mismas) durante la terapia. Pa-recía tener una visión interpersonal de los problemas y solía reestruc-turar el contexto social del paciente para provocar el cambio. Pero co-mo decía antes, no siempre veía a toda la familia y a veces sólo veía al individuo aislado. Una de las razones de ello era su gran pragmatismo, que hacía que trabajara con la mayor brevedad posible y que se con-centrara donde creía que el cambio era más posible. Pero había otra razón por la que no era un terapeuta familiar «puro» que quizá sea más interesante y que se detallará a continuación.

Aunque Erickson consideraba que el contexto que rodeaba el pro-blema era importante, creía que también lo era el contexto interior. Su

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24 DESARROLLAR POSIBILIDADES

objetivo no era conseguir que el paciente descubriera el origen y el sig-nificado del síntoma, sino dirigirlo para que cambiara su pensamiento, sus sensaciones, sus sentimientos o su experiencia en relación con el problema. Parecía pensar de una manera sistémica; es decir, si modifi-camos una parte del sistema, las otras partes notarán el cambio y tam-bién se tendrán que ajustar. Pero su pensamiento sistémico incluía la experiencia interior del paciente, no sólo su entorno familiar. Puede ser que por esta razón haya sido el precursor de una nueva dirección en la terapia familiar. Siempre se ha dado una dicotomía entre los tera-peutas psicodinámicos, orientados hacia el interior, y los teratera-peutas fa-miliares, orientados hacia el exterior. Erickson era un psicoterapeuta que integraba con éxito las dos orientaciones.

Un método que empleaba Erickson para poder integrar estas dos maneras de trabajar aparentemente incompatibles era no centrar el in-terés en las explicaciones y dedicarse principalmente a las soluciones. En la mayoría de los casos, saber cómo había aparecido el problema no era pertinente para la solución. Los terapeutas familiares tienden a ver el origen y el mantenimiento de los síntomas en función de las interac-ciones y las pautas de la familia. Los profesionales de la psicodinámica ven los síntomas como un producto de la estructura intrapsíquica, la historia o los conflictos del individuo. Erickson estaba mucho más in-teresado en provocar cambios en los entornos internos y externos de sus pacientes y observar después sus respuestas a esas intervenciones. A partir de esas respuestas, obtenía más información para intervenir y empezar a conformar la conducta y la experiencia del paciente en fun-ción de los objetivos de éste.

Entre otras aportaciones de Erickson a la terapia se incluye la téc-nica de adaptar el lenguaje y la conducta del terapeuta al lenguaje y la terapia del paciente y de la familia. Esta técnica se llegó a conocer des-pués con el nombre de «acoplamiento» a raíz del trabajo de Salvador Minuchin. Otra técnica de Minuchin, consistente en modificar la dis-posición en que se sientan los participantes durante una sesión fami-liar, se derivaba de la técnica de Erickson de emplear el espacio como una metáfora en las sesiones de terapia.

Erickson formó parte del origen del movimiento de la terapia fami-liar, principalmente mediante la adaptación de sus técnicas e ideas por parte de influyentes terapeutas familiares como Weakland, Haley,

Mi-MÉTODOS E R I C K S O N I A N O S / E S T R A T É G I C O S 25

nuchin, Paul Watzlawick, Richard Fisch y Cloé Madanes. Desde su muerte en marzo de 1980, el interés en el trabajo de Erickson no ha de-jado de aumentar. Esto ha conducido a la organización de tres congre-sos internacionales y a la publicación de 30 libros dedicados a explorar las implicaciones de sus métodos terapéuticos. A medida que su traba-jo original se vaya conociendo metraba-jor, sin el filtro de ningún intérprete, puede que también llegue a tener una influencia directa en las futuras generaciones de terapeutas familiares.

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2. MILTON ERICKSON*

Un terapeuta poco común - (Parte II)

BILL O ' H A N L O N

Milton Erickson tiene un no sé qué...

Hace poco se ha producido un renovado interés por la obra de Mil-ton Erickson, como demuestra la proliferación de libros, cintas, talle-res y conferencias acerca de sus métodos. De hecho, se han celebrado tres congresos internacionales (en 1980, 1983 y 1986) dedicados a la visión ericksoniana de la hipnosis y de la psicoterapia, con cerca de 2.000 asistentes cada uno. ¿Quién fue este hombre y por qué despier-ta despier-tanto interés su trabajo?

Milton Erickson fue un psiquiatra (también se había licenciado en psicología) que desarrolló muchos métodos innovadores para tratar la resistencia a la terapia, aplicar la hipnosis a la psicoterapia y (quizá lo más importante) emplear las aptitudes y las capacidades que las perso-nas ya poseen para lograr resultados terapéuticos. Erickson sufrió la polio dos veces y pasó los últimos años de su vida en una silla de rue-das, sucumbiendo finalmente a una serie de complicaciones derivadas del deterioro muscular en marzo de 1980. Después de su muerte, se ha dado un interés aún mayor en intentar reproducir y comprender sus técnicas y métodos. Algunos dijeron de él que era un genio excéntrico cuyo trabajo nunca podría ser reproducido por otros, pero cada vez ha habido más personas que han podido comprender, practicar y enseñar

* Este manuscrito se publicó originalmente en 1984 en el boletín hoy desaparecido As-sert con el título «Uncommon Sense in Therapy: Milton H. Erickson and Ericksonian The-rapy». Creemos que expresa muy bien las primeras impresiones de Bill sobre el trabajo de Milton Erickson y el desarrollo de lo que se ha dado en llamar psicoterapia ericksoniana.

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28 DESARROLLAR POSIBILIDADES

sus métodos. Este esfuerzo ha dado lugar al movimiento «ericksonia-no», formado por personas que trabajan siguiendo la tradición y el le-gado de Erickson.

Con frecuencia, la obra de Erickson ha sido caracterizada (por él mis-mo y por otros) comis-mo naturalista, directiva e indirecta. Las piedras angu-lares de sus métodos eran la asignación de tareas, el empleo de relatos, analogías y metáforas y la utilización de los recursos, las resistencias, las creencias y los síntomas del cliente para provocar el cambio. A conti-nuación se examinará con más detalle cada uno de estos métodos.

EL MÉTODO NATURALISTA

Erickson consideraba que los clientes tienen todos los recursos ne-cesarios en su propio interior, en sus sistemas sociales, o en los dos, para provocar los cambios que necesitan. La tarea del terapeuta es acceder a estos recursos y ayudar al cliente a aplicarlos en las áreas apropiadas de su vida. Erickson no creía que las personas fueran fundamental-mente imperfectas o que les hiciera falta algún arreglo. Además, no se dedicaba a descubrir las «raíces» de las dificultades del cliente. Su in-terés era conseguir que las personas emplearan sus propias capacida-des para realizar cambios en el presente. Erickson tenía una gran fe en la naturaleza y en la capacidad natural de las personas para mantener-se sanas. Unas veces era cuestión de acceder a estas aptitudes y capa-cidades naturales y otras veces era cuestión de desbloquear la expre-sión de las mismas. Creía que, si las personas tenían acceso a estas capacidades y las podían aplicar, acabarían estando bien. Para Erick-son (1980), la terapia se basaba en el supuesto de que «la perErick-sonalidad tiene una fuerte tendencia normal a adaptarse si se le ofrece la oportu-nidad» (pág. 505).

Para Erickson, la terapia también era una situación más natural que para muchos otros terapeutas. Con frecuencia, sus intervenciones e in-cluso sus inducciones hipnóticas no se podían distinguir de una con-versación ordinaria. En ocasiones mantenía relaciones sociales con sus clientes y éstos solían relacionarse con la familia de Erickson porque su sala de espera era la sala de estar de su propia casa (con frecuencia ocu-pada por alguno de sus ocho hijos o por su esposa).

MÉTODOS ERICKSONIANOS/ESTRATÉGICOS 29

LA TERAPIA DIRECTIVA

En los libros de Jay Haley Uncommon Therapy (1973) y Ordeal

The-rapy (1984) se describe de una manera clara y amena la capacidad de

Erickson para conseguir que las personas hicieran algo para mejorar su situación o para liberarse de pautas restrictivas. Erickson comentaba que «lo que hay que hacer es conseguir, como queramos o como poda-mos, que el paciente haga algo» (Zeig, 1980, pág. 143). Después, «cuando ya hemos desarticulado las pautas de conducta fijas y rígidas, el paciente se ve obligado a reorientarse, a recoger los pedazos y vol-verlos a unir, a funcionar de una manera totalmente diferente» (Rossi,

1980, pág. 210).

Las tareas que asignaba Erickson solían ser el vehículo de su tera-pia directiva. No intentaba enseñar capacidades que las personas de-bieran practicar, sino que les asignaba tareas que desembocaran de una manera natural en el acceso a sus recursos personales o sociales. También asignaba tareas diseñadas para desintegrar las pautas sinto-máticas o interactivas que rodeaban al síntoma (por ejemplo, las rela-ciones familiares). Estas tareas solían ser bastante insólitas. Una vez (Haley, 1973), Erickson le dijo a un paciente que se sentía avergonza-do por un hueco que tenía entre los dientes que practicara lanzanavergonza-do chorritos de agua a través de él. En otro caso (Haley), a un muchacho que mojaba la cama le asignó la tarea de practicar caligrafía en medio de la noche bajo la supervisión de su madre. Erickson no determina-ba cómo tenía que vivir su vida cada persona, pero no mostradetermina-ba nin-gún reparo en dirigir su conducta para ayudarle a superar los dilemas a los que se enfrentaba.

EL MÉTODO INDIRECTO:

ANDAR DE PUNTILLAS EN TORNO A LA RESISTENCIA

Erickson empleaba con frecuencia la comunicación indirecta me-diante el lenguaje y la acción con el objetivo de sugerir o insinuar algo indirectamente en lugar de pedir o afirmar algo directamente. Creaba un contexto para que la persona cooperase y aprendiera cosas de una manera más implícita que explícita. Empleaba las palabras y su propia

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30 DESARROLLAR POSIBILIDADES

comunicación no verbal para comunicar indirectamente una expecta-tiva de cambio y realizar intervenciones terapéuticas. Raramente em-pleaba la toma de conciencia o la comprensión como medios principa-les para obtener resultados terapéuticos.

El empleo de metáforas y de la comunicación multinivel

Erickson era muy conocido por su capacidad para contar relatos en la terapia y en la enseñanza, como se refleja en el libro de Sidney Rosen (1982) My Voice Will Go With You. Esta es otra área en la que Erick-son utilizaba una comunicación más implícita que explícita. Por ejem-plo, podía emplear el hecho de planificar y celebrar una cena conjunta como una metáfora para una pareja que tenía dificultades sexuales sin llegar a mencionar estas dificultades durante el tratamiento. Este mé-todo no sólo estimula la creatividad del terapeuta, también permite que los clientes proyecten sus propios significados y soluciones y, de hecho, ayuda a personalizar las intervenciones.

El método de la utilización: correspondencia, participación y alteración de las realidades y los síntomas de los clientes

Cuando un colega me preguntó hace poco qué técnicas de Erickson perdurarían más, enseguida pensé en el método de la utilización. Erickson estaba firmemente resuelto a utilizar todo lo que el cliente trajera consigo a la terapia. De la misma manera que para un buen jar-dinero ecológico todo sirve como abono orgánico para cultivar las plantas y poder recoger el fruto de la propia labor, Erickson aceptaba, reflejaba (mediante su conducta, sus palabras o las dos) y compartía lo que otros consideraban resistencia o falta de cooperación. No inter-pretaba la resistencia: la fomentaba y luego hacía que la persona en-cauzara su expresión en direcciones útiles. Erickson fue capaz de tra-bajar con muchas personas que habían «derrotado» a varios terapeutas o que, en general, no eran buenos candidatos a la terapia. A veces, in-cluso era capaz de lograrlo en un período muy breve. Aceptaba, com-partía y alteraba la realidad y la conducta de sus clientes.

MÉTODOS E R I C K S O N I A N O S / E S T R A T É G I C O S 31

Erickson tenía muy claro que cada cliente debía ser tratado como una persona única y distinta de las demás. No propugnaba ninguna teo-ría sobre la terapia, pero tenía un método general basado en utilizar la conducta, las creencias y los síntomas de los clientes. Creía que las ca-tegorías de diagnóstico o las técnicas de terapia rígidas eran contra-producentes e irrespetuosas con el cliente como persona.

El empleo de la hipnosis

Erickson fue uno de los pocos profesionales que contribuyeron a modernizar la hipnosis, actualizando las técnicas e impartiendo for-mación en este campo. Además, coadyuvó a conseguir que la hipnosis fuera reconocida como un instrumento legítimo para la práctica médi-ca, odontológica y psicológica. Su técnica hipnótica era tan innovado-ra y personal como el resto de su tinnovado-rabajo. Erickson destacaba la flexi-bilidad y la observación por encima del ritual como instrumentos principales del hipnotizador. También insistía en la importancia del empleo ético y con criterio de la hipnosis. Escribió muchos artículos al respecto y colaboró en la fundación de las principales revistas y aso-ciaciones profesionales de este campo. El interés en su trabajo es uno de los factores que más ha contribuido al reciente renacimiento de la hipnosis en la práctica de la psicoterapia.

Las aportaciones de Erickson

Erickson realizó unas aportaciones fundamentales en los campos de la terapia breve, la hipnosis, la terapia estratégica, la terapia fami-liar y la cibernética. Era un psiquiatra lleno de curiosidad y con una inclinación experimental que no aceptaba los dogmas de su profe-sión. Entre sus admiradores se encontraban los afamados antropólo-gos Gregory Bateson y Margaret Mead, además de numerosos tera-peutas. Uno de sus primeros estudiantes, el terapeuta familiar Jay Haley —considerado él mismo un maestro de la terapia— comentaba lo siguiente:

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No pasa un día sin que utilice en mi trabajo algo de lo que aprendí de Erickson. Sin embargo, mi comprensión de sus ideas básicas sólo ha sido parcial. Creo que, si entendiera mucho mejor lo que Erickson intentaba explicar sobre el cambio de las personas, se abrirían ante mí más innova-ciones en el campo de la terapia. (1982, pág. 5)

La mayoría de sus antiguos estudiantes piensan lo mismo. Uno de ellos, Jeffrey K. Zeig, fundó la Milton H. Erickson Foundation en Phoe-nix, Arizona, con el objetivo de promover su obra y constituir un ar-chivo que los terapeutas pudieran consultar para desentrañar el genio de Milton H. Erickson.

A continuación se ofrece una lista de referencias —que en m o d o al-guno pretende ser completa— para ayudar a quienes estén interesados en conocer más a fondo la obra de Erickson. Con todo, es necesario hacer la advertencia de que es muy fácil quedarse «enganchado», co-mo le ha sucedido a la mayoría de los ericksonianos. Puedo prometer que, cuando alguien lee a Erickson, su terapia (y quizá su vida) nunca vuelve a ser la misma. Milton Erickson tiene un no sé q u é . . .

BIBLIOGRAFÍA

Erickson, M. H., «The hypnotherapy of two psychosomatic dental pro-blems», en E. L. Rossi (comp.), The collected papers of Milton H. Erickson

on hypnosis, vol. IV, Innovative hypnotherapy [1955], Nueva York,

Irving-ton, 1980, capítulo 56, págs. 499-506.

Haley, J., Uncommon therapy: The psychiatric techniques of Milton H.

Erick-son, M. D., Nueva York, Norton, 1973.

—, «The contribution to therapy of Milton H. Erickson, M. D.», en J. Zeig (comp.), Ericksonian approaches to hypnosis and psychotherapy, Nueva York, Brunner/Mazel, 1982.

—, Ordeal therapy: Unusual ways to change behavior, San Francisco, CA, Jos-sey-Bass, 1984.

Rosen, S., My voice will go with you: The teaching tales of Milton H. Erickson, Nueva York, Norton, 1982.

Rossi, E. L. (comp.), The collected papers of Milton H. Erickson on hypnosis, vol. 4, Innovative hypnotherapy, Nueva York, Irvington, 1980.

Zeig, J. K., A teaching seminar with Milton H. Erickson, Nueva York, Brun-ner/Mazel, 1980.

3. ¿QUÉ HACE QUE UN MÉTODO

SE CONSIDERE ERICKSONIANO?*

BILL O ' H A N L O N Y B O B BERTOLINO

Durante años, el empleo del término «ericksoniano» ha sido objeto de debate dentro del campo de la psicoterapia. Para algunos, la obra de Erickson era exclusivamente suya: en consecuencia, él ha sido el único terapeuta verdaderamente ericksoniano. Aunque reconocemos el peli-gro de distorsión y cosificación inherente a cualquier etiqueta, nuestra opinión es que existe un método diferenciado y reconocible que se puede llamar ericksoniano. Dicho de otro modo, creemos que la obra de Erickson tiene unas características propias. En este artículo inten-tamos identificar los supuestos y principios básicos que permiten otor-gar a un método la condición de ericksoniano.

Aunque los seguidores de Erickson podrían discrepar sobre deter-minados aspectos de la terapia y de la hipnosis, existen algunos ele-mentos y orientaciones de carácter básico que todos comparten. Estos denominadores comunes se definen a continuación.

INTRODUCCIÓN A LA OBRA DE ERICKSON

Milton Erickson estudió psiquiatría y psicología y su formación fi-nalizó en 1929. Su interés inicial en la hipnosis se remonta a su época

* Este manuscrito, en otro tiempo inédito e inacabado, fue escrito conjuntamente con Bob Bertolino para poderlo incluir en este libro. Intenta perfilar algunos de los aspectos esenciales de los métodos de terapia ericksonianos. Además, expone la influencia de Erick-son en el campo de la psicoterapia en general.

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de estudiante en la Universidad de Wisconsin. En aquel entonces asis-tió a una demostración de Clark Hull que influyó profundamente en él. Erickson siguió explorando el tema de la hipnosis en los ámbitos ex-perimental y clínico mientras daba sus primeros pasos como profesio-nal en centros estatales para enfermos mentales. En estas instituciones llevó a cabo muchos de los experimentos que condujeron al desarrollo de sus innovadores métodos. En aquel tiempo, había pocos métodos y técnicas que tuvieran éxito en el tratamiento de pacientes con trastor-nos mentales graves. Los fármacos psicotrópicos que después se hicie-ron populares para el tratamiento de estas personas aún no estaban disponibles. Esto hizo que Erickson desarrollara muchos métodos in-novadores para controlar y tratar estos trastornos.

Aunque la hipnosis era el principal instrumento de Erickson, en modo alguno fue el único. En sus escritos queda claro que al cabo de un tiempo empezó a hacer generalizaciones basándose en sus experi-mentos, experiencias y técnicas relacionados con la hipnosis hasta de-sarrollar un enfoque más amplio para aplicarlo a la psicoterapia. Lo que Erickson acabó desarrollando fue una manera de hacer terapia que no suponía un trance formal, pero que incorporaba elementos de la comunicación y de la influencia interpersonal propias de la hipnosis. En esencia, trasladó a un contexto más amplio las ideas que previa-mente había asociado a un trabajo puraprevia-mente hipnótico.

PRINCIPIOS BÁSICOS

Se han empleado varias palabras para caracterizar y describir los métodos de Erickson: naturalista, indirecto, directivo y de utilización. Cada uno de estos términos se refiere a un principio concreto que tipi-fica su trabajo, sea hipnótico o no.

El método naturalista

Erickson creía que las personas tenían en su propio interior o en su sistema social las capacidades naturales necesarias para entrar en un trance y experimentar todos los fenómenos asociados a él y, en

conse-MÉTODOS ERICKSONIANOS/ESTRATÉGICOS 35

cuencia, para superar dificultades y resolver problemas. Su método se centraba en suscitar estas capacidades naturales porque se oponía fir-memente a tratar de «enseñar» algo a los pacientes durante la psicote-rapia. En una conferencia que dio en 1966, Erickson dijo lo siguiente:

Demasiado se ha escrito, dicho y hecho sobre la reeducación del neu-rótico, del psicótico y de la personalidad inadaptada, como si realmente alguien pudiera decir a otra persona cómo debe pensar, sentir y reaccionar ante una situación dada. Todo el mundo reacciona de una manera distin-ta, de acuerdo con sus propios antecedentes y su propia experiencia per-sonal.

Erickson creía que no se tenía que añadir nada desde el exterior porque todas las respuestas estaban en el interior. Según él, «los pa-cientes tienen problemas precisamente porque no saben cómo emplear todas sus capacidades» (Rossi, 1980, pág. xix). Consideraba que el ser humano es plenamente capaz y que la naturaleza se basta para mante-ner la salud si se la deja: «La terapia... se basaba en el supuesto de que la personalidad tiene una fuerte tendencia normal a adaptarse a una oportunidad dada» (pág. 505).

No veía el trance como una capacidad esotérica y consideraba que, junto con los fenómenos asociados a él, formaba parte de la experien-cia cotidiana normal. La tarea del terapeuta consistía en crear un con-texto para que el cliente pudiera acceder a capacidades y recursos que ya poseía, pero que no había aplicado a su situación. Según Erickson, «en realidad es el propio paciente quien lleva a cabo la terapia: noso-tros nos limitamos a proporcionar un clima favorable» (Zeig, 1980, pág. 52).

La otra faceta del método naturalista era que la psicoterapia y la hipnosis se podían realizar en forma de situaciones y conversaciones totalmente naturales. La hipnosis no tenía por qué ser un ritual y el su-jeto no tenía por qué ser consciente de que la inducción al trance había empezado o se estaba produciendo. Lo mismo cabe decir de la terapia. Erickson solía contar anécdotas y asignar tareas que no era fácil reco-nocer como intervenciones terapéuticas. La terapia podía ser un pro-ceso muy natural y totalmente exento de ritual.

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36 DESARROLLAR POSIBILIDADES

El método indirecto y directivo

Con frecuencia se dice que, si bien Erickson utilizaba un método directivo, también empleaba técnicas y sugerencias indirectas. Aunque esto parece ser una contradicción, en realidad no lo es. El propio Erickson contó el siguiente relato en un seminario:

Un día volvía del instituto en el que estudiaba y un caballo desbocado pasó corriendo por delante de nosotros, con la brida, puesta para meterse en el corral de un granjero... en busca de agua que beber. El caballo sudaba muchísimo y, como el granjero no lo reconocía, acabamos arrinconándolo. De un salto me subí a su grupa y... como llevaba puesta la brida, tomé las riendas mientras le decía «¡ Arre!»... y nos dirigimos hacia el camino. Sabía que el caballo tomaría la dirección correcta... aunque yo no supiera cuál po-día ser. Y el caballo empezó a trotar y a galopar. De vez en cuando se olvi-daba del camino y se dirigía hacia algún campo cercano. Entonces tiraba un poco de las riendas y le recordaba que no debía salirse del camino. Al final, después de recorrer más de seis kilómetros, se metió en un corral y el granje-ro que había allí me dijo: «¡ Vaya, mira cómo vuelve el bicho ese! ¿Dónde lo has encontrado?». «Pues a unos seis kilómetros de aquí.» «Y ¿cómo sabías que tenía que venir aquí?» Mi respuesta fue: «Yo no lo sabía... pero el ca-ballo, sí. Yo sólo me he ocupado de que centrara su atención en el camino». Creo que esta es la manera de hacer psicoterapia. (Gordon, 1978, pág. 6) Erickson era directivo en el sentido de que quería que las personas

hicieran algo y bloquearan las viejas pautas que mantenían el síntoma.

Pero nunca intentaba decirles cómo tenían que vivir o encarar la vida en general.

Una parte esencial de su terapia era la asignación de tareas y el em-pleo de sugerencias. Con ello hacía que las rigideces se aflojaran lo su-ficiente para que la persona pudiera descubrir otras maneras de pen-sar y de comportarse que pudieran acabar con el síntoma. Estas sugerencias e instrucciones (expresadas con frecuencia en un lenguaje «hipnótico» muy ambiguo) hacía que los clientes encontraran sus pro-pios significados y maneras de resolver sus problemas. Erickson era di-recto a la hora de tratar el síntoma, pero al mismo tiempo era indirec-to en cuestiones relacionadas con la manera de vivir de la persona cuando el síntoma ya había desaparecido. Además, era muy indirecto

MÉTODOS E R I C K S O N I A N O S / E S T R A T É G I C O S 37

en cuanto a la manera en que la persona acabaría resolviendo el sínto-ma. Como él mismo explicaba:

Demasiados hipnoterapeutas te llevan a cenar y luego te dicen qué tie-nes que pedir. Cuando yo llevo a cenar a un paciente le digo: «Pide lo que quieras». El propio paciente elige lo que va a comer. No está condiciona-do por mis instrucciones, que no harían más que obstruir y oscurecer sus procesos internos. (Rossi, 1980)

Aunque el método indirecto de Erickson conllevaba muchas técni-cas, también tenía un carácter general. Erickson se comunicaba indi-rectamente con el cliente mediante el empleo de juegos de palabras, símbolos, chistes, acertijos, expresiones ambiguas y acciones. Muchas veces se comunicaba en varios niveles a la vez, dejando que el cliente encontrara su propio significado o solución. La toma de conciencia y la comprensión le parecían innecesarias para resolver dificultades te-rapéuticas. Como él mismo decía: «Si examinamos la vida de personas felices y bien adaptadas, veremos que nunca se han molestado en ana-lizar su infancia o las relaciones que tenían con sus padres. Ni lo han hecho ni lo van a hacer» (Haley, 1973, pág. 246).

El método de utilización

La mayoría de los terapeutas y de los hipnotizadores poseen unos requisitos sin los cuales su tratamiento y sus técnicas no pueden tener éxito. Erickson parecía tener muy pocos requisitos o expectativas pa-ra que una situación fuepa-ra apta papa-ra la hipnosis y la tepa-rapia. Cualquier cosa que planteara el cliente se empleaba en la terapia. Erickson utiliza-ba las creencias, las conductas, las demandas y las características rígi-das o difíciles del cliente de una manera que no interfería con los re-sultados terapéuticos deseados. De hecho, todos estos elementos solían facilitar la terapia.

En su tratamiento, Erickson solía utilizar los síntomas y los

proble-mas planteados, las ilusiones y las creencias rígidas y las pautas de con-ducta inflexibles. A continuación se presentan algunos ejemplos para

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38 DESARROLLAR POSIBILIDADES

Utilización de los síntomas y los problemas planteados. Erickson

uti-lizó el síntoma en un caso que se le presentó en un centro estatal: había un hombre que sólo era capaz de hablar empleando frases muy desar-ticuladas y que, en consecuencia, nunca había podido ser tratado. Erickson aprendió a hablar como el hombre estudiando transcripcio-nes de sus pautas de discurso y luego empezó a conversar con él em-pleando su lenguaje de una manera aparentemente coherente hasta que, poco a poco, empezaron a aparecer frases cada vez más inteligi-bles en la comunicación del paciente (Rossi, 1980).

Utilización de las ilusiones y las creencias rígidas. Erickson se acercó

a un hombre que estaba internado en un centro estatal y que decía ser Jesucristo diciéndole que, según tenía entendido, el paciente era un carpintero con experiencia. Sabedor de que Jesús ayudaba a su padre José, que era carpintero, el hombre sólo pudo contestar que sí.

Erick-son también le dijo que tenía entendido que quería servir a su prójimo. También a esto respondió afirmativamente el paciente. Entonces Erickson le dijo que el hospital necesitaba ayuda para construir unos estantes y le pidió su cooperación. El paciente estuvo de acuerdo y pu-do empezar a participar en una conducta constructiva en lugar de con-tinuar con su conducta sintomática (Haley, 1973).

Utilización de las pautas de conducta rígidas. Un hombre muy

ner-vioso apareció en la consulta de Erickson hablando con mucha rapidez —prácticamente sin parar— diciendo que estaba demasiado nervioso para sentarse. Erickson le dijo que siguiera hablando a ese ritmo y, mientras tanto, se puso a hablar a la misma velocidad que él, reducien-do gradualmente el ritmo de su discurso.

El hombre fue siguiendo su ejemplo y poco a poco redujo el ritmo, esperando prácticamente que Erickson le diera la siguiente instruc-ción. Al final, Erickson estructuró la situación para que el hombre aca-bara en trance sentado en una silla. La mayoría de los terapeutas-hu-bieran tenido dificultades para tratar esta situación sin el empleo de medicación o sin la cooperación consciente del cliente para que se tranquilizara.

El punto principal a destacar aquí es que no existe ningún requisi-to para el planteamienrequisi-to, la personalidad, la conducta o las creencias

MÉTODOS ERICKSONIANOS/ESTRATÉGICOS 39

que la persona trae consigo cuando acude al terapeuta o al hipnotiza-dor. Cualquier cosa que plantee la persona sirve como punto de parti-da para la terapia. Además, siempre que sea posible, el síntoma o la queja se emplean para alcanzar el objetivo deseado. Erickson destaca-ba una y otra vez la importancia de tratar a cada individuo como tal, desarrollando un método diferente para cada caso. Para realizar el tra-tamiento se guiaba por esta noción en lugar de basarse en una tipolo-gía o una teoría general.

Intervención en las pautas

Erickson solía obtener una información muy detallada sobre la ex-presión exacta del síntoma. ¿Cuándo había aparecido? ¿Con qué fre-cuencia se presentaba? ¿Cuánto tiempo duraba? Después de obtener esta clase de información, solía prescribir una actividad o tarea que in-terfiriera con la actuación, la experiencia o la pauta del síntoma. Erick-son se dio cuenta de que:

... las enfermedades, sean psicógenas u orgánicas, seguían alguna clase de pauta definida, especialmente en el campo de los trastornos psicógenos, que la ruptura de esta pauta podía tener unos efectos terapéuticos muy positivos y que con frecuencia importaba muy poco la magnitud de esta ruptura. (Rossi, 1980, pág. 254)

Erickson creía que cuando se descomponía una pauta la persona se adaptaba en consecuencia: «Cuando ya hemos desarticulado las pau-tas de conducta fijas y rígidas, el paciente se ve obligado a reorientar-se, a recoger los pedazos y volverlos a unir, a funcionar de una manera totalmente diferente» (Rossi, 1980, pág. 210).

En toda la obra de Erickson se aprecia claramente que no limitaba el empleo de la intervención en las pautas a la asignación de tareas o a la modificación de síntomas. Alteraba constantemente las pautas de comunicación y de conducta para influir en el trance hipnótico o para provocar ciertos sentimientos, conductas o asociaciones. Estas pautas podían ser las del cliente, las de las personas que estaban a su alrede-dor o las del propio terapeuta/hipnotizaalrede-dor.

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40 DESARROLLAR POSIBILIDADES

SUPUESTOS BÁSICOS

Del trabajo de Erickson se pueden extraer varios supuestos subya-centes. Algunos de ellos fueron expresados explícitamente por el pro-pio Erickson y otros son inherentes a los métodos que empleaba. Los supuestos básicos que se examinan en esta sección incluyen la

sensibi-lidad, la actividad del paciente, centrarse en el presente, la buena salud natural y la flexibilidad.

Sensibilidad

Erickson no solía hablar mucho de si una persona se prestaba o no a ser hipnotizada y, puesto que esta es una preocupación muy típica de los hipnotizadores, es lógico sentir curiosidad por esta actitud. Tam-bién parecía ser capaz de trabajar con personas que la mayoría de los terapeutas o hipnotizadores habrían encontrado extremadamente di-fíciles —por no decir imposibles— de tratar. Estos dos fenómenos es-tán relacionados con el concepto de «sensibilidad» que Erickson pa-recía tener. Las personas no se expresan de una manera fija en todo momento. Pueden responder a estímulos distintos en contextos dife-rentes con distintas respuestas. En lugar de atribuir la inviabilidad de un tratamiento a la rigidez de la personalidad, Erickson creía que de-bía llegar a conocer con detalle las pautas de conducta y las respuestas de la persona y utilizarlas después con el fin de provocar el cambio en lugar de tratarlas como obstáculos.

Actividad del paciente

Como decía antes, Erickson destacaba la importancia de conseguir que el paciente hiciera algo durante la psicoterapia. Cuando los clien-tes realizaban alguna forma de acción, lo más frecuente era que se rom-pieran las secuencias repetitivas y que, en consecuencia, desapareciera el síntoma.

MÉTODOS ERICKSONIANOS/ESTRATÉGICOS 41

Centrarse en el presente

Erickson destacaba la importancia del presente (y del futuro inme-diato) y no daba importancia ni al pasado ni a la búsqueda de las cau-sas y las razones de las dificultades del momento. Como decía antes, Erickson consideraba que la actividad de la persona en el presente era el elemento más importante del éxito en la psicoterapia. Por lo tanto, la mayor parte del tiempo dedicado a examinar un pasado inmutable se consideraba malgastado.

Buena salud natural

Erickson sentía un verdadero respeto por la naturaleza y conside-raba que era esencialmente buena. Una creencia asociada con esto era que las personas se desarrollan de una manera natural si no tienen nin-gún obstáculo. Normalmente actuaba como si no supusiera lo peor de las personas. A diferencia de muchos terapeutas, no postulaba la susti-tución de síntomas o la resistencia como aspectos principales de la postura del terapeuta y, en cambio (Erickson y Rossi, 1979), transmitía la noción de flexibilidad: «Cada persona es distinta. Por ello la psico-terapia se debe orientar a satisfacer la singularidad de las necesidades de la persona en lugar de hacer que ésta encaje a la fuerza en una teo-ría hipotética de la conducta humana».

Flexibilidad

La flexibilidad inherente al trabajo de Erickson se expresa en la for-mulación de hipótesis y en la conducta del terapeuta. Estos dos aspectos se explicarán con más detalle en las dos secciones siguientes: Flexibilidad

en la formulación de hipótesis y Flexibilidad en la conducta del terapeuta.

Flexibilidad en la formulación de hipótesis. A pesar de casi un siglo

de investigación experimental sobre la cuestión, aún hay muy poco acuerdo sobre las causas de la conducta y la experiencia del ser huma-no. Muchos se precian de conocer los secretos de la conducta humana,

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42 DESARROLLAR POSIBILIDADES

pero sus oponentes ideológicos argumentan con la misma convicción e intensidad explicaciones y conceptos opuestos. En este ámbito no existe ninguna certeza, dado el estado actual de nuestros conocimien-tos. Por lo tanto, la postura adecuada del terapeuta es aquella que per-mite considerar distintas explicaciones, significados y motivaciones para la conducta y la experiencia humanas. Se ha propuesto que, debi-do al estadebi-do actual de nuestra comprensión en este campo, para eva-luar hipótesis en un contexto clínico quizá sea mejor el criterio «más útil/menos útil» que el criterio «verdadero/falso» (Bandler y Grinder, 1975). Un grupo de terapeutas ha llegado a afirmar que «la formula-ción de hipótesis» es un elemento fundamental de la terapia (Selvini Palazzoli, Boscolo, Cecchin y Prata, 1980).

Flexibilidad en la conducta del terapeuta. Erickson realizó muchos

es-tudios hipnóticos que produjeron unos resultados fascinantes. No po-cos de estos experimentos demostraron los efectos que tenían los cam-bios de su propia conducta y comunicación en las experiencias de sus sujetos. Descubrió que, en ocasiones, unos cambios muy leves en las pa-labras, la conducta y los mensajes del terapeuta o hipnotizador podían provocar unas alteraciones radicales en la experiencia de los sujetos en trance. Más adelante extendió esta orientación a su trabajo terapéutico. Erickson hacía algo diferente o de una manera distinta si lo que ha-bía intentado previamente no haha-bía logrado la respuesta adecuada. Cuando hacía estos cambios no estaba limitado por ninguna teoría y sólo se guiaba por la curiosidad y la flexibilidad, combinadas con un agudo sentido de observación. El mismo comentaba que, «cuando queráis averiguar algo sobre vuestros pacientes, observad. Observad su conducta» (Rosen, 1982).

Erickson solía destacar a sus alumnos la importancia de la observa-ción. En palabras de Rossi, «Erickson era un naturalista muy lúcido que no sentía la necesidad de ir mucho más allá de la observación de lo inmediato» (Rossi, Ryan y Sharp, 1983, pág. 51). Como decía en una sección anterior, también insistía en que no podemos saber con toda seguridad qué significa lo que observamos. Parecía destacar el empleo de todas las modalidades sensoriales del terapeuta, sobre todo mirar y escuchar en busca de señales relacionadas con el funcionamiento de la terapia con un cliente concreto. También consideraba elementos

im-MÉTODOS ERICKSONIANOS/ESTRATÉGICOS 43

portantes para determinar la respuesta de un cliente escuchar su len-guaje y observar los cambios de su dinámica vocal, las alteraciones de su tono muscular y sus gestos.

CONCLUSIÓN

Aunque esto no pretende ser una descripción completa de la obra de Erickson, creemos que abarca los elementos esenciales que tienen en común quienes trabajan siguiendo su tradición. Algunos destacan un elemento más que otros o emplean principios no mencionados aquí, pero en el fondo todos compartimos la aplicación de estos prcipios en nuestro trabajo. Como Erickson nos advirtió, no debemos in-tentar imitarle, pero sí que podemos adaptar a nuestro propio trabajo los principios que él empleaba.

BIBLIOGRAFÍA

Bandler, R. y J. Grinder, The structure of magic: A book about language and

therapy, Palo Alto, CA, Science and Behavior Books, 1975.

Erickson, M. H., Advanced psychotherapy, manuscrito inédito de la conferen-cia para la American Society of Clinical Hypnosis, Des Plaines, IL, ASCH, 1966.

Gordon, D., Therapeutic metaphors, Cupertino, CA, Meta Publications, 1978. Haley, J., Uncommon therapy: The psychiatric techniques of Milton H.

Erick-son, M. D., Nueva York, Norton, 1973.

Rosen, S., My voice will go with you: The teaching tales of Milton H. Erickson, Nueva York, Norton, 1982.

Rossi, E. L. (comp.), The collected papers of Milton H. Erickson on hypnosis, vol. 4, Innovative hypnotherapy, Nueva York, Irvington, 1980.

Selvini Palazzoli, M., L. Boscolo, G. Cecchin y G. Prata, «Hypothesizing-cir-cularity-neutrality», Family Process, n° 19,1980, págs. 73-85.

Zeig, J. K., A teaching seminar with Milton H. Erickson, Nueva York, Brun-ner/Mazel, 1980.

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4. REPLANTEAMIENTOS A MEDIDA*

El empleo de analogías para provocar el cambio

BILL O'HANLON

«Ya conocéis mi tendencia a emplear analogías; y funcionan». Milton Erickson (Haley, 1985a, pág. 120)

En el trabajo de Milton H. Erickson se encuentran muchos ejem-plos en los que se ofrece a los clientes una nueva orientación y un nue-vo marco de referencia para facilitar la resolución de problemas tera-péuticos. Este tipo de reorientación se denomina «replanteamiento» en la terapia familiar, la terapia breve y la terapia ericksoniana. En este artículo se examinará el empleo que hacía Erickson de las analogías pa-ra ofrecer nuevos marcos que creapa-ran un contexto papa-ra el cambio en la terapia.

EJEMPLOS

A continuación se presentan algunas analogías utilizadas por Erick-son que pueden facilitar la comprensión de la aplicación terapéutica de esta técnica.

Erickson solía emplear la siguiente imagen para demostrar el poder del cambio gradual:

El folklore está lleno de ejemplos de esta índole. Todos conocéis el cuento del dromedario y el árabe en la tormenta de arena.

«Por favor, amo —dijo el dromedario—, tengo las narices muy sensi-bles, ¿las puedo meter dentro de la tienda? ... Por favor, amo, tengo los * Este artículo se publicó originalmente en 1986 en el hoy desaparecido boletín de Ste-ve de Shazer The Underground Railroad.

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ojos muy sensibles, ¿los puedo meter dentro de la tienda? ... Por favor, amo, tengo las orejas, el cuello, la giba, muy sensibles...».

El árabe pronto tuvo que salir de la tienda por haberse metido dentro todo el dromedario y ahora era él quien decía: «Por favor, dromedario, tengo las narices muy sensibles, ¿las puedo meter dentro de la tienda?». (Rossi y Ryan, 1985, págs. 161-162)

Erickson empleó la siguiente analogía con Harold, un joven con muy poca autoestima, pero que por lo menos se sentía orgulloso de ser un buen granjero:

Una máquina agrícola [es] inadecuada para algo que no sea la labor del agricultor. Entonces le indiqué que un tractor necesitaba unos cuidados correctos. Es necesario cambiarle el aceite, engrasarlo, limpiarlo y prote-gerlo de los elementos. Se le debe poner el tipo de combustible adecua-do... y es necesario pulir las válvulas, limpiar las bujías y purgar el radia-dor para que pueda ser útil en las tareas agrícolas. (Haley, 1973, pág. 129)

Esta analogía fue fundamental para conseguir que Harold empeza-ra a ocuparse de sí mismo.

Al discutir la tarea de conseguir que las parejas que siguen una tera-pia acepten cambios nuevos y positivos en sus relaciones, Erickson solía explicar una analogía que era especialmente indicada para estos casos:

Les digo: «¿Cómo tratáis una vajilla recién estrenada? Os preocupa que podáis romper alguna pieza... y la manejáis con cuidado por lo que vale.» Les tiembla la mano cuando manejan la vajilla nueva y no será por falta de experiencia. Observad vuestra propia reacción cuando os com-práis unas gafas nuevas: nunca os las quitáis así (tirándolas sobre la mesa). (Haley, 1985a, pág. 86)

Este es un buen ejemplo de la comunicación multinivel que Erick-son solía emplear porque, como analogía, ofrecía unas asociaciones y recuerdos muy sutiles relacionados con el hecho de acabarse de casar. La analogía que se presenta a continuación era para un h o m b r e que constantemente le preguntaba a su mujer si disfrutaba durante el acto sexual, con lo que interfería en el placer de los dos:

MÉTODOS E R I C K S O N I A N O S / E S T R A T É G I C O S 47

Si uno va a ver un espectáculo que realmente tiene muchas ganas de ver... quiero ir, quiero disfrutar de ese espectáculo y lo voy a disfrutar con toda la intensidad. Pero maldeciré a quienquiera que me diga: «¿Verdad que es bueno? ¿ Verdad que es bueno?». ¿Quiere que me lo pase bien? Pues entonces déjeme en paz. Déjeme disfrutarlo al máximo. (Haley, 1985a, pág. 121)

Al hablar con una pareja que tenía distintos gustos sexuales, Erick-son podía emplear esta analogía para facilitar las negociaciones:

Suponga que Pepe le invita a cenar a un restaurante. Cuando usted to-ma la carta, sabe lo que quiere y Pepe también sabe lo que quiere él. Pero el factor realmente decisivo es el dinero que hay en la cartera. Puro y sim-ple realismo. Así que los dos adaptan sus deseos a las posibilidades reales. Pepe tiene mucha capacidad para amar como usted quiere; usted tiene mucha capacidad para amar como quiere él. Es la actitud más inteligente para comer en un restaurante. (Haley, 1985a, pág. 164)

Erickson propuso la siguiente analogía a una pareja que acababa de pasar por la crisis de una relación extramatrimonial:

No veía que tuviera ningún sentido reformularlo. Ellos ya tenían todos los datos y yo también. La única pregunta era: «¿Será esto el final de vues-tra relación o será el principio de una nueva?». Si es el final, punto y se aca-bó. Si es el principio de una relación nueva, ¿qué esperáis de ella? En otras palabras, ¿os estáis mudando de la casa vieja a otra nueva? Si os estáis mu-dando, bueno, pues no hablemos de fregar la cocina, el sótano, etc. ¿Qué queréis en la nueva casa? Esa es una manera de hablar, una analogía que empleo con bastante frecuencia. «Así que os váis de la casa vieja y dejáis allí todos los muebles antiguos. ¿Qué vistas queréis tener desde la nueva? Ten-dría que estar en una zona distinta de la ciudad, con unas vistas diferentes, una casa totalmente distinta, con distintos muebles y colocados de manera diferente. Y bien, ¿qué queréis en la nueva casa?». (Haley, 1985a, pág. 164)

A continuación se presenta un fragmento de diálogo de un caso que estaba tratando Erickson y en el que el hombre sufría una depresión. Erickson replantea la depresión como algo que no es tan terrible, sugi-riendo que hasta puede ser valiosa. Como es lógico, al hombre le cuesta

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.48 DESARROLLAR POSIBILIDADES

bastante aceptar esta nueva perspectiva de buenas a primeras, pero Erickson cita una experiencia cotidiana para facilitar su aceptación:

ERICKSON: ¿Y cuáles son los valores particulares en cada depresión que tiene usted? Porque sospecho que tiene usted la idea equivocada de que la depresión es algo malo.

PACIENTE: Bueno, cuando estoy deprimido, pues... pienso que soy menos productivo.

E: Ya. Y cuando se nos quedan las ruedas traseras del coche metidas en una zanja y no podemos avanzar ni en primera, ni en segunda, ni en tercera, bueno, creo que es fantástico meter la marcha atrás y luego la primera y seguir así, marcha atrás y primera, marcha atrás y primera, oscilando hasta salir de la zanja.

P:Ya.

E: Y creo que deberíamos disfrutarlo y salir de la zanja balanceándonos. Y nada de sentirse mal por meter la marcha atrás. Usted sabe mucho de conducir, de manejar un automóvil. (Haley, 1985b, pág. 306)

RESUMEN

En este artículo se ha ofrecido una introducción al empleo que ha-cía Erickson de las analogías como medio de replanteamiento. Aunque Erickson también usaba analogías y metáforas para otros fines en di-versos aspectos del tratamiento hipnótico y no hipnótico, estas cues-tiones quedan pendientes para futuros artículos.

BIBLIOGRAFÍA

Haley, J., Uncommon therapy: The psychiatric techniques of Milton H.

Erick-son, M. D., Nueva York, Norton, 1973.

— (comp.), Conversations with Milton H. Erickson, M. D.: Changing couples, vol. 2, Nueva York, Norton/Triangle, 1985a.

— (comp.), Conversations with Milton H. Erickson, M. D.: Changing couples, vol. 1, Nueva York, Norton/Triangle, 1985b.

Rossi, E. y M. Ryan (comps.), The seminars, workshops and lectures of Milton

H. Erickson: Life reframing in hypnosis, vol. II, Nueva York, Irvington,

1985.

5. EL EMPLEO DE METÁFORAS PARA

EL TRATAMIENTO DE PROBLEMAS

SOMÁTICOS EN PSICOTERAPIA"

BILL O ' H A N L O N

Hace algunos años, mientras impartía un taller sobre métodos ericksonianos, alguien me preguntó qué criterio empleaba para deci-dir si usar o no la hipnosis. Al responder a esta pregunta, me acordé de mi experiencia acumulada hasta entonces en psicoterapia y en el em-pleo de la hipnosis y poco a poco fue surgiendo una pauta, una regla general que utilizo para decidir si es oportuno o no aplicar la hipnosis y los métodos metafóricos en una terapia.

LA DISTINCIÓN ENTRE ACCIÓN Y EXPERIENCIA

Se trata de una distinción especulativa que sólo será útil para el te-rapeuta. Divido los problemas planteados en dos grupos: problemas de

acción, que se refieren a una conducta de la persona que busca la

ayu-da del terapeuta, y problemas de experiencia, que suponen dificultades afectivas o somáticas.

Para los problemas de experiencia suelo emplear un método indi-recto (que normalmente supone técnicas hipnóticas y metafóricas) que no implica que la persona deba realizar alguna acción deliberada. Pa-ra los problemas de acción suelo aplicar un método más directivo y ba-sado en la acción (O'Hanlon, 1982; O'Hanlon y Wilk, 1987), llamado

* Este artículo apareció originalmente en el libro Indirect Approaches to Therapy (As-pen), compilado por Steve de Shazer y publicado en 1986.

Referencias

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