EL AMOR La experiencia más importante en la vida
EL AMOR
La experiencia más importante en la vida Leo Buscaglia
EL AMOR - Muchos nunca aprendemos a amar. Jugamos al amor, sin tomar en cuenta el ilimitado potencial de amar que existe dentro de cada uno, esperando ser desarrollado, ansiando crecer.
EL AMOR - Un maravilloso y humano libro acerca
de la experiencia más grande de la vida;-un libro que señala la necesidad de amar y ser amado, de ser escuchado, apreciado, de sentirse realizado.
EL AMOR - Un fenómeno complicado y
multifacético, esencial para el hombre. ”El amor es como un espejo; cuando amas a alguien te conviertes en su espejo y él en el tuyo.”
LEO BUSCAGLIA, quien ha hecho del amor una profesión que quiere compartir con nosotros, vierte
en este libro sus conocimientos y experiencias personales, despertando nobles sentimientos en el
corazón del lector. Escribe un libro acerca del amor, lo que es y lo que no es. Es un libro acerca de ti y de todas las personas que tratan de alcanzar el corazón de los demás.
Ante todo, este libro cambiará tu manera de dar y recibir amor.
EL AMOR es un emocionante y maravilloso
encuentro con Leo Buscaglia.
EL AMOR es un pequeño libro sobre la
experiencia más importante en la
vida de un ser humano. A pesar de todo lo que sabemos, conocemos
LEO BUSCAGLIA
EDITORIAL DIANA
la. Edición, Enero de 1985
9a. Impresión, Febrero de 1990
ISBN 968-13-1646-0
Título original: LOVE - Traductora: Elena de la Rosa -
DERECHOS RESERVADOS © - Copyright © by Charles B. Slack, Inc. Edición original en inglés publicada por Fawcett Crest, New York, N. Y., U.S.A. - Copyright ©, 1985, por EDITORIAL DIANA, s. A., Roberto Gayol 1219, México 12, D. F. - Impreso
en México - Printed in Mexico.
Prohibida la reproducción parcial o total sin autorización por escrito de esta casa editora
Este libro está dedicado a Tvdio y Rosa Buscaglia, mi padre y mi madre, quienes fueron mis mejores
maestros de amor, porque nunca me lo enseñaron con palabras... me lo mostraron con hechos.
También está dedicado a todos aquellos que me han ayudado a seguir creciendo en el amor, y a aquellos que me ayudarán el día de mañana.
Contenido
Introducción 13
Preámbulo al amor 17
1. El amor es un fenómeno aprendido 51 2. El hombre necesita amar y ser amado 71 3. Cuestión de definición 81
4. El amor no conoce edades 103
5. El amor se encuentra con muchos obstáculos 111 6. Para poder amar a otro es necesario amarse a sí mismo 123
7. Para amar es necesario liberarse de las etiquetas 135 8. El amor implica una gran responsabilidad 143
9. El amor reconoce las necesidades 159 10. El amor requiere que uno sea fuerte 173 11. El amor no ofrece disculpas 183
Agradecimientos 185 Acerca del autor 187
1
Privarse uno mismo del amor es la decepción más terrible; es una pérdida eterna para la cual no existe enmienda, ni en el tiempo ni en la eternidad.
Introducción
Era la época de invierno del año 1969, cuando una inteligente y sensible alumna mía decidió suicidarse... y lo logró. Ella provenía de una aparentemente buena familia de la clase media alta. Sus calificaciones eran excelentes. Era popular, siempre buscada por sus
amigos. Cierto día de enero de aquel 1969 condujo su automóvil al acantilado del Risco del Pacífico, en Los Ángeles; dejó el motor andando y bajó para caminar hasta el borde del profundo acantilado que
sobremiraba el mar, y una vez allí, saltó para
encontrar su muerte en las rocas subyacentes. No dejó ninguna nota, ni una palabra que explicara su incomprensible decisión. Y tan sólo tenía 20 años. Nunca he podido olvidar sus ojos: alertas, vivos, responsivos, llenos de promesa. Recuerdo sus
trabajos y exámenes, pues siempre los leí con interés. En uno de sus trabajos, que ella nunca recogió,
escribí: ”Un muy buen trabajo. Perceptivo, inteligente y sensible. Indica tu habilidad para aplicar en tu vida «real» lo que han aprendido. ¡Buen esfuerzo!” Pero, ¿qué sabía yo de su vida ”real”?
A menudo me pregunto qué leería en sus ojos, o en sus trabajos, si pudiera verlos ahora. Sin embargo, como sucede con tantas personas y situaciones a lo largo de nuestras vidas, ”vivimos” hechos como éste tan
INTRODUCCIÓN
superficialmente, que los dejamos pasar sin intentar siquiera adentrarnos en ellos.
Yo no me culpaba por su muerte. Sencillamente me preguntaba si hubiera podido hacer algo, aunque fuera poco, para ayudarla.
Y fue esta reflexión, más que cualquier otra cosa, lo que me llevó ese mismo año a iniciar mi clase
experimental. Pensé en integrar un grupo informal con asistencia voluntaria; cualquier estudiante podría estar presente y salirse en el momento que lo
deseara. La clase se dedicaría al crecimiento
personal. Evitaría que se convirtiera en algo orientado a los problemas, en sicoterapia de grupo o en un
grupo de encuentro, pues yo era educador, no sicoterapeuta. Esperaba que esta clase fuera una experiencia de aprendizaje única, que tuviera un
marco de referencia a la vez definido y flexible y que fuera de profundo interés para el estudiante, que se relacionara con su experiencia inmediata.
Los alumnos con los que me relacionaba se
preocupaban, más que nunca, por la vida, el sexo, el crecimiento, la responsabilidad, la muerte, la
tema que abarcaba todo esto, y el núcleo de todas estas preocupaciones y otras más, era el amor. De modo que iniciaría la que llamé ”Clase de Amor”.
De antemano sabía que no podía ”enseñar” esta clase en el sentido formal. Sería presuntuoso. Por otro lado, me hallaba limitado en mis conocimientos y
experiencias de este tema, pero me encontraba tan activamente involucrado como cualquiera de mis alumnos en la búsqueda del o los verdaderos significados de la palabra. Yo sólo fungiría como orientador de los alumnos y juntos trataríamos de guiarnos hacia el mejor entendimiento del delicado y apasionante fenómeno del amor humano.
INTRODUCCIÓN
Mi determinación de iniciar esta clase no encontró ninguna resistencia, siempre y cuando la impartiera sin percibir salario, durante mi tiempo libre y sin que se le otorgara crédito escolar. Naturalmente, muchos fruncieron el ceño al considerar que el amor no era un tema académico ni una parte seria del programa
universitario.
En el transcurso de la semana siguiente me
divirtieron mucho las miradas de extrañeza que descubrí en algunos de mis colegas. Un profesor, al hablarle sobre mis planes durante un almuerzo en la facultad, se refirió al amor, y a quien se propusiera ”enseñarlo”, como algo ”¡irrelevante!” Otros
preguntaron en tono de burla y con mirada maliciosa si la clase requería de investigación de laboratorio y si yo sería el investigador principal.
Sin embargo, la inscripción de alumnos a la clase de amor fue en aumento hasta que tuvimos que aceptar a sólo 100 alumnos por año; eran de todas edades, desde primer año de facultad hasta graduados, aunque obviamente con distintos niveles de
experiencia y sofisticación. Pero todos eran únicos y, por lo mismo, tenían enfoques individuales del tema y conocimientos interesantes para compartir.
El presente libro es el resultado de esa ”Clase de Amor”, y como tal, de ninguna manera pretende ser un trabajo académico ni profundamente filosófico ni, por otro lado, definitivo sobre el amor. Más bien
pretende compartir algunas de las ideas prácticas y vitales, sentimientos y observaciones que surgieron
en el grupo y que considero pertinentes a la condición humana. Se podría decir que los participantes de las clases y yo escribimos este libro juntos, y también que este libro tiene más de 400 autores.
En tres años, nunca intentamos, ni logramos definir el amor, pues a medida que crecíamos nosotros en el amor, consideramos que el definirlo sería delimitarlo, y en
INTRODUCCIÓN
realidad el amor nos parece infinito. Un estudiante expresó: ”Encuentro que el amor se asemeja mucho a un espejo. Cuando yo amo a otro, se convierte en mi espejo y yo en el de él, ¡y al reflejarnos en el amor del otro vemos el infinito!”
Preámbulo al amor
(Extraído de un discurso pronunciado en Texas en 1970)
Si ustedes y yo vamos a estar amando juntos,
considero importante que sepan quién soy y en dónde me encuentro. Mi nombre es B-U-S-C-A-G-L-I-A, y se pronuncia como cualquiera otra palabra. Siempre empiezo por contar la siguiente anécdota, porque pienso que es encantadora. Recientemente pedí una llamada de larga distancia; la línea estaba ocupada, y la operadora me dijo que ella me llamaría. Le di mi nombre, esperé un rato y después sonó el teléfono. Cuando levanté el auricular, ella dijo: ”¿Quisiera decir por favor al doctor Boxear que su llamada está lista?” Respondí ”¿No será Buscaglia?” Ella emitió una risita y añadió: ”Señor, ¡podría ser cualquier nombre en el mundo!”
Yo me divierto mucho con mi nombre, porque no sólo es Buscaglia, pues si se fijan, verán que también es Leo F. Bueno, esto es, Leonardo, con la inicial
intermedia F., aunque en realidad mi primer nombre es Felice, que significa felicidad. ¿No es fantástico? ¡Felice Leonardo Buscaglia!
A propósito de esto, recientemente quería visitar los países del bloque comunista y necesitaba una visa. Me
encontraba en una amplia sala en Los Angeles y llené una forma muy oficial, la entregué, y se me pidió que me sentara a esperar que me llamaran. Cuando esto ocurrió, un desconcertado empleado se paró ante el mostrador durante un instante, miró la forma y yo supe que era a mí a quien iba a llamar. Le tomó unos segundos reaccionar ante el inesperado nombre,
respiró profundo, miró hacia arriba y dijo: ”¿Phyllis?” Juro que respondería a cualquier nombre, pero nunca a Phyllis.
Sí, yo vivo en una ”bolsa de amor”, y no me da vergüenza decirlo. Tengo un solo mensaje y te lo puedo dar ahora mismo. Entonces podrás cerrar el libro, ir a caminar y tomarte de la mano con alguien o hacer lo que te plazca.
Estamos en una época en la que realmente apenas empezamos a ver de qué se trata la vida, qué es el aprendizaje y qué son los procesos de cambio. Nos estamos familiarizando con una nueva terminología. Vemos el ”condicionamiento”, vemos ”la formación y modificación de la conducta”, el reforzamiento, lo que es necesario reforzar y que probablemente afectará la conducta. Estamos empleando todo tipo de cosas
para reforzar. Utilizamos dinero, campanas, choques eléctricos y hasta dulces. Mi mensaje ahora quiere expresar sencillamente que lo más valioso del mundo es un cálido, vibrante y sólido ser humano: ¡TU! El amor verdadero es un fenómeno muy humano. Hace aproximadamente cinco años empecé en la universidad una clase sobre el amor, y quizá seamos
la única universidad del país que tiene dicha clase. Nos reunimos los martes por la noche. Nos sentamos en el piso y nos relacionamos, y estoy seguro que nuestras vibraciones se sienten en todo el mundo. Naturalmente, yo no enseño acerca del amor, sino que sencillamente facilito su crecimiento.
PREÁMBULO AL AMOR
El amor es un fenómeno aprendido, y considero que los sociólogos, antropólogos y psicólogos nos
confirmarían esto sin vacilar. Lo que me preocupa es que quizás muchos de nosotros no estemos contentos con la forma en que lo hemos aprendido. Como seres humanos con experiencia, indudablemente creemos en una cosa más que en cualquiera otra: en el
cambio. Y en este caso, si no te gusta en dónde te encuentras en términos de amor, lo puedes cambiar, puedes crear un nuevo escenario. Sólo puedes dar lo que tienes. Éste es el milagro. Si tienes amor, puedes darlo. Si no lo tienes, entonces no lo puedes dar. De hecho, en realidad ni siquiera es cuestión de dar, sino de compartir. Lo que yo tengo lo puedo compartir contigo, sin perderlo, porque lo sigo teniendo. Por ejemplo, podría enseñarles a los lectores todo lo que sé, y seguiría sabiendo todo cuanto sé. Es posible que yo, y esto no es irrazonable, ame a todo el mundo con una misma intensidad y siga teniendo toda la energía amorosa que siempre he tenido.
Apenas hasta tiempos recientes se ha vuelto
”permisible” mencionar la palabra amor en círculos profesionales. Cada vez que voy a dar una plática en alguna parte alguien me pregunta: -¿Va usted a
hablar sobre el amor? -y yo respondo-: Por supuesto. -¿Cuál es el título de su plática?
Vacilan por un instante, y después dicen: -Bueno, usted sabe, ésta es una reunión profesional, y quizás no lo entiendan. ¿Qué dirá la prensa? -Bien, sugiero como título ”El afecto como modificador de
conducta”-. Ellos están de acuerdo en que esto parece más aceptable y ”científico” y todo el mundo queda contento.
Los diversos profesionistas prácticamente han ignorado el tema del amor, y es sorprendente. Mis alumnos y yo revisamos libros de psicología, de
sociología, de antropología y nos costó trabajo encontrar siquiera una referencia a la palabra amor. Y esto resulta alarmante, porque el amor es algo que todos
necesitamos, que continuamente buscamos; sin embargo, no existe una enseñanza oficial sobre él.
Únicamente suponemos que nos llega a través de alguna fuerza vital misteriosa.
Uno de los últimos libros de Pitirim Sorokin, The Ways and Power of Love, está lleno de estudios maravillosos sobre el afecto, del que este hombre participó porque realmente le preocupaba el hecho de que todo el mundo parecía dirigirse en caminos opuestos. El doctor Albert Schweitzer” dijo: ”Todos estamos muy juntos, sin
embargo, todos morimos de soledad”. Estoy de acuerdo en esto, y el doctor Sorokin también pensó que así era y en su libro busca compartir algunas de las cosas que podrían unir de nuevo a la humanidad. Si alguna vez lo hemos necesitado, es ahora, más que nunca. En la introducción de su libro, Sorokin señala: ”La mente sensata, enfáticamente no cree en el poder del amor. Nos parece una ilusión. Lo llamamos autoengaño, opio de la gente, tonterías no científicas o delirio poco científico”. Quienes tomaron la clase ”Econ I”, en la que se dio un libro de texto escrito por Samuelson, quizá recuerden lo
horrible que era ese libro. Sin embargo, en su última edición, después de cinco anteriores ediciones (¿pueden imaginarse cinco ediciones del mismo libro?) hay un
capítulo que resultaría impresionante llamado ”El amor y la economía”, el cual es muy hermoso y en su
introducción manifiesta: ”Sé que mis colegas de Harvard van a decir que he perdido la cabeza, pero quiero que sepan que precisamente la acabo de encontrar”.
Sorokin también señala: ”Estamos prejuiciados contra todas las teorías que tratan de probar el poder del amor
PREÁMBULO AL AMOR
en la determinación de la conducta y personalidad humanas; de cómo influye en el curso de la evolución biológica, social, mental y moral; de cómo afecta el camino de los acontecimientos históricos y la
formación de instituciones sociales y culturales. En un medio sensato dichas teorías parecen ser poco
convincentes, indudablemente no científicas,
parciales y aun supersticiosas”. Y creo que ahí es en realidad donde nos encontramos. El amor se toma como palabrerías parciales, supersticiosas, no
científicas.
Quisiera mencionar algunas de las formas por las que considero seríamos personas cariñosas, tiernas,
maravillosas, sólidas y reforzantes. Antes que nada, el individuo que desea amar tiene que empezar por
importarse a sí mismo. Esto es lo principal. No me refiero a una persona egocéntrica. Hablo de alguien que realmente se importa a sí mismo, que dice, ”todo se filtra a través de mí, por lo que cuanto mejor sea, más tengo que dar. Cuantos mayores conocimientos tenga, más tendré que dar. Cuanto mayor sea mi comprensión, mayor será mi habilidad para
enseñarles a los demás y para hacer de mí mismo el ser humano más fantástico, más hermoso, más
maravilloso, más tierno del mundo”.
En California, algunos grandes sicólogos humanistas como Rogers, Maslow y Herbert Otto han realizado interesantes trabajos. Ellos y otros autores afirman que desarrollamos tan sólo una pequeña parte de lo que somos, pues existe un enorme potencial en el ser humano, y no sería ridículo decir que si realmente
deseáramos volar, podríamos hacerlo. Podríamos
desarrollar una habilidad tan espectacular para sentir, que percibiríamos el color. Podríamos llegar a ver
mejor que un águila, oler mejor que un sabueso, y tener una mente tan activa que constantemente estaría llena de emocionantes sueños. Sin embargo, nos contentamos con ser sólo una pequeña parte.
R. D. Laing, siquiatra inglés, en su libro The Politics of
Experience sugiere algo muy provocador, extraño y
más bien preocupante; sin embargo, es un reto maravilloso: ”Lo que pensamos es menos de lo que sabemos: Lo que sabemos es menos de lo que
amamos. Lo que amamos es mucho menos de lo que existe. Y precisamente en _esta vida desarrollamos mucho menos de lo que somos-No incita esto a pensar?
Y estando conscientes de ello, deberíamos sentir un gran deseo de convertirnos en algo más. Si toda la vida está dirigida al proceso de devenir, crecer, ver, sentir, tocar, oler, entonces no debería haber un solo segundo de aburrimiento. Yo levanto la voz para
decirles a mis estudiantes: ”Piensen en lo que son y en todo el fantástico potencial que tienen”.
Me parece que nos falta valorar en toda su magnitud lo maravillosamente único que es cada individuo. Estaría de acuerdo en que la personalidad es la suma total de todas las experiencias vividas desde el
momento de la concepción hasta el instante actual en nuestra vida, conjuntamente con la herencia. Sin
embargo, lo que a menudo se pasa por alto es el ”factor X”. Algo del tú en ti mismo que te hace
diferente de todos los demás seres humanos, que va a determinar cómo te proyectarás en este mundo, cómo lo verás, cómo te convertirás en una persona especial. Este aspecto de lo único que es cada ser humano es lo que me preocupa, porque me parece que lo estamos dejando a un lado. No lo estamos enfatizando; no
estamos convenciendo a la gente para que lo descubra y lo desarrolle.
La educación debería ser el proceso de ayudar a la persona a descubrir en qué forma es única, enseñarle cómo desarrollar ese aspecto, y después demostrarle cómo compartirlo, porque ésta es la única razón para tener algo.
PREÁMBULO AL AMOR
Imagínate cómo sería este mundo si en todo el
camino de la vida hubiese gente que te dijera: ”Qué bueno que seas único; qué bueno que seas distinto. Muéstrame tus diferencias para que yo pueda
aprender de ellas”. No obstante, seguimos viendo y aceptando una y otra vez diversos procesos que tratan de hacer a todo el mundo igual.
Hace unos años, junto con algunos estudiantes de maestría en la universidad, regresé a las aulas en las que yo había estudiado y me quedé perplejo al
encontrar las mismas cosas tal y como sucedían cuando yo iba a la escuela, hace tantos años.
Por ejemplo, entraba la maestra de arte. Recuerdo cómo nos preparábamos para recibirla. Uno
acomodaba los papeles, sacaba las crayolas y
esperaba hasta que finalmente entraba, visiblemente abrumada. Siempre sentí cierta lástima por esos
maestros de arte ”viajantes”. Salía corriendo de otra clase y únicamente tenía tiempo para hacer una seña de saludo a otro maestro, entrar a nuestra aula y
decir: ”Chicos y chicas, el día de hoy vamos a dibujar un árbol”. Se dirigía al pizarrón y dibujaba su árbol (un gran círculo verde con una pequeña base café). ¿Han visto esos árboles que parecen paleta? Nunca vi un árbol que se asemejara a ése, pero la maestra lo hacía así y ordenaba: ”Muy bien, chicos y chicas, dibujen”. Todo el mundo se ponía a dibujar.
Si tienes criterio, aun a esa edad te das cuenta de que lo que ella realmente quiere es que dibujes su árbol, porque cuanto más te aproximes a él, mejor será tu
calificación. Si ya te habías dado cuenta de esto en el primer año, entonces dibujabas una pequeña paleta, y ella exclamaba: ”Oh, qué árbol tan divino”. Sin
embargo, había un joven llamado Júnior, quien
realmente sabía lo que es un árbol, a diferencia de esa señora que al parecer nunca había visto un árbol en su vida. En cambio él se ha-subido a un árbol, lo ha abrazado, se ha caído de él, ha escuchado la brisa a través de las ramas. En verdad sabe lo que es un
árbol, y sabe que no es una paleta. Por tanto, tomó los crayones de colores morado, amarillo, naranja, verde y magenta y dibujó una ”hermosa cosa extraña” y la entregó. La maestra le echó un vistazo y gritó:
”¡Tienes atrofiado el cerebro!”
En la educación se conoce una maravillosa historia que siempre me divierte. Se llama La escuela de
animales. Me encanta contarla porque es muy
descabellada y, sin embargo, muy cierta. Los
educadores se han reído con este cuento durante años, pero nadie ha hecho otra cosa al respecto: Cierto día los animales se reunieron en el bosque y decidieron formar una escuela. Había un conejo, un pájaro, una ardilla, un pez y una anguila, los cuales formaron el Consejo de Educación. El conejo insistió en que el correr formaba parte del programa escolar. El pájaro en que el volar se incluyera en el programa. El pez en que la natación estuviera incluida y la ardilla en que el escalado perpendicular de árboles estuviera en el programa. Así que incluyeron todas estas cosas y redactaron la Guía del Programa Escolar. Después establecieron que todos los animales tomaran todas las materias. Aunque el conejo obtenía una
de árboles le representaba un verdadero problema, y continuamente caía. Muy pronto pasó a sufrir una especie de daño cerebral y ya no podía correr. Se dio cuenta de que en vez de sacarse 10 en correr, estaba sacando 7 y, naturalmente, siempre había sacado 5 en escalado perpendicular. El pájaro realmente era maravilloso para volar, pero cuando se trataba de excavar en la tierra no lo hacía muy bien. Así se
rompía el pico y las alas. Pronto estaba sacando 7 en volar y 5 en excavar, y le costaba muchísimo trabajo el escalado perpendicular de
r
PREÁMBULO AL AMOR
árboles. La moraleja de la historia se encuentra en que quien fue elegida al final como representante de la clase, fue una anguila retrasada mental que hacía todo a
medias. Sin embargo, los educadores estaban contentos porque tomaban todas las materias y decían que había una educación de base amplia. Nosotros nos reímos de esto, pero era cierto. Tratamos de que todo el mundo sea igual a todos los demás, y pronto aprendemos de la
habilidad para conformarse delimita el éxito en el área educativa.
La conformidad sigue visible hasta la universidad, y nosotros en la educación superior tenemos tanta culpa como los demás. No decimos a la gente, ”¡Vuela! Piensa por ti mismo”. Les damos nuestros conocimientos y les decimos, ”Ahora, esto es lo esencial. Esto es lo
importante”. Conozco profesores que únicamente enseñan la mejor ”forma”, pero nos dicen, ”He aquí
muchos instrumentos, ahora creen el suyo propio. Entren al pensamiento abstracto. Sueñen. Sueñen un rato.
estudiantes haya soñadores más grandes que ellos
mismos? Por lo tanto, todo empieza contigo. Sólo puedes dar lo que tienes para dar. No renuncies a tu árbol.
Aférrate a él. Tú eres el único tú, la única combinación mágica de fuerzas que podrá crear ese árbol. Tú eres lo mejor de ti mismo. Siempre serás el segundo mejor de alguien más.
Vivimos en una sociedad en la que se mide a la persona no por quién o por qué es, sino más bien de acuerdo con lo que posee. Si tiene mucho, debe ser un gran hombre. Si tiene poco, debe ser insignificante. Hace unos siete años decidí que haría algo verdaderamente extraño; por lo menos en aquella época así se consideraba. Pensaba vender todo lo que tenía: mi automóvil, la póliza de
seguro de vida, mi casa, todas las cosas ”importantes”, e iba a viajar durante un par de años para buscarme a mí mismo. Pasé
la mayor parte del tiempo en Asia porque sabía menos acerca de ese continente que de cualquiera otra parte del mundo. Los países asiáticos son subdesarrollados. Poseen muy pocos valores materiales y, por lo tanto, deberían ser terriblemente insignificantes, según la idea anterior. Bueno, pues encontré algo totalmente distinto. Quienes hayan estado allí o estudiado alguna cultura asiática, estarán de acuerdo en qué tan erróneo es este concepto occidental. Aprendí muchas cosas valiosas en aquella lejana tierra, mismas que traje conmigo y que realmente me han hecho seguir un camino nuevo.
¿Adonde conducirá este camino? No lo sé ni me importa, pero sé que es distinto, emocionante y maravilloso.
Encontré una cosa muy interesante en Camboya, país formado principalmente por un gran lago llamado Tonle Sap. Mucha gente vive y trabaja alrededor de este lago. Los turistas que llegan a Camboya, van directamente al Angkor Vat, un lugar fantástico. Son increíbles las ruinas budistas devoradas por bosques de enormes árboles plagados de changos meciéndose o jugando en ellos. Es como un sueño descabellado. Mientras estuve ahí conocí a una mujer francesa; ella amaba tanto este país, que se quedó ahí después de que los franceses salieron de
Camboya. Era sincero y leal su amor por la gente y el país, y estaba dispuesta a soportar lo que fuera
necesario por quedarse allí. Ella me dijo: ”¿Sabes, Leo?, si realmente quieres descubrir a esta gente, no lo
lograrás buscando en las ruinas, sino en sus aldeas.
Toma mi bicicleta y dirígete a Tonle Sap para que veas lo que está sucediendo ahora”.
La naturaleza en Camboya es muy inclemente. Todos los años llega el monzón arrastrando todo a su paso hacia los ríos, corrientes y lagos. Es por esto que no se
naturaleza hace saber que todo será arrasado, así que hacen pequeñas
PREÁMBULO AL AMOR
cabañas. Los turistas observan y comentan: ”;Qué gente tan pintoresca, pero tan pobre! Viviendo entre tanta
mugre”. Pero en realidad no es mugre. Depende cómo se perciba. Ellos aman sus casas, que son cómodas y
exactamente adecuadas a su clima y cultura. Así que fui al lago, y vi a la gente en el proceso de reunirse y
prepararse para el monzón. Esto significa que se hallaban construyendo grandes balsas comunales. Cuando llega el monzón y arrastra sus casas, varias familias se suben a una balsa y viven juntas durante aproximadamente seis meses del año. ¿No crees que sería hermoso vivir con tu prójimo? ¡Imagínate que pudiéramos hacer una balsa y vivir juntos durante seis meses 1 ¿Qué es lo que seguramente nos sucedería? De repente nos daríamos cuenta de lo importante que es tener cerca a un prójimo; saber que yo te necesito
porque hoy tú puedes pescar el pez que vamos a comer, o que me simpatizas porque puedo sentarme a platicar contigo si me siento solo y aprendo de ti y conozco otro mundo. Y cuando terminan las lluvias, las familias
nuevamente vuelven a vivir como unidades independientes.
Quise ayudarlos a mudarse, por lo que me aproximé y ofrecí mi ayuda por medio de señas. Sin embargo, sólo tenían unas cuantas ollas y sartenes, un par de tapetes, unas cuantas ropas. En ese instante pensé: ”¿Qué
haríamos nosotros si el día de mañana hubiera un monzón en Los Ángeles? ¿Qué nos llevaríamos?, ¿la
televisión?, ¿el automóvil?, ¿el florero que alguna tía nos trajo de Roma?”
Deberíamos meditar en esto. Algo semejante nos fue ilustrado dramáticamente durante varios incendios en
Los Ángeles. El diario Los Angeles Times publicó unas fotografías que en verdad me aterraron. En una de ellas una mujer corría por las calles de Malibú cargando una pila de libros, mientras que en el fondo se veía su casa consumida por las llamas. Me dije: ”Dios mío, me
gustaría conocer a esta mujer, y saber cuáles eran esos libros que consideraba tan valiosos”. Llevé la fotografía a un seminario de graduados que
supuestamente eran estudiantes maravillosos. Les pregunté: ”¿Cuáles piensan ustedes que eran esos libros?” ¿Saben lo que me dijeron? ”¡Sus registros del impuesto sobre el ingreso!” Aquí es donde nos encontramos. ¡Hasta supe de una señora que
escapó con sus timbres comerciales de
descuento!, quien señaló: ”No sé por qué lo hice”, lo cual demuestra lo absurdo de la vida. Sin
embargo, ¿saben lo que ella sí tenía? ¡Todavía se tenía a sí misma!, y eso es lo importante, pues en última instancia, sólo te tienes a ti mismo.
En consecuencia, pienso que la persona que ama se deshace de las etiquetas. ¿Saben?, nosotros
somos únicos. El ser humano es lo más maravilloso del mundo; pero también somos divertidos, y
tenemos que aprender a reír de nuevo. Después de todo, hacemos cosas chistosas. Por ejemplo, creamos el tiempo y después nos convertimos en sus esclavos. Quizás ahora, por ejemplo, tú estés pensando que sólo te quedan diez minutos antes de que tengas que hacer otra cosa. Puedes estar en algún lugar donde sucede algo realmente
increíble, pero son las 10:00, hora de irse, y por lo tanto, tienes que marcharte. Tenemos campanas
que nos avisan. ¡Campanas- Cada vez que escuchamos una campana respondemos. Nos indica que debemos estar aquí o allá. Nosotros, repito, creamos el tiempo. Y ahora nos hemos convertido en sus esclavos.
Lo mismo es aplicable en el caso de las palabras. Cuando se leen libros como The Use and Misuse of
Language de Hayakawa, o People in Quandaries de
Wendell Johnson, uno se da cuenta de lo
increíblemente poderoso que es el idioma. Una palabra está formada sólo por unos cuantos símbolos fonéticos sin significado que se
encuentran uno junto al otro. Entonces se les da un significado, y éste se
PREÁMBULO AL AMOR
nos queda grabado. Uno le da un significado cognitivo, le da un significado emocional, y después vive con él.
Cuando se encontraba en Harvard, el doctor Timothy Leary realizó un maravilloso trabajo sobre la mente. Señaló: ”Las palabras son como congelar la realidad”. Una vez que se aprende una palabra y el significado intelectual y emocional de la misma, queda grabada en la mente durante el resto de la vida. Así se construye tu mundo de palabras. Cualquier cosa que sucede es
filtrada a través de este sistema rígido y congelado, que evita que crezcamos. Decimos cosas tales como ”Él es comunista”. ¡Bah!, lo rechazamos. Dejamos de escuchar. Algunas personas dicen, ”Él es judío”. ¡Bah!, lo
rechazamos. Hemos dejado de respetarlo. ”Él es un dago”. ¡Bah! ¡Etiquetas, etiquetas, etiquetas! ¿Cuántos niños han dejado de recibir educación sólo porque
tonto, tarado, con alteraciones emocionales. Yo nunca he conocido a un niño tonto. ¡Nunca! Así como tampoco he conocido dos niños que sean iguales. Las etiquetas son fenómenos que distancian. Nos apartan. hombres negros. ¿Qué es un hombre negro? Nunca he conocido dos
iguales. ¿Ama?, ¿le importa alguien?, ¿qué hay sobre sus hijos?, ¿ha llorado alguna vez?, ¿se siente solo?, ¿es
hermoso?, ¿es feliz?, ¿le está dando algo a alguien? Éstas son las cosas importantes, y no el hecho de que sea un hombre negro o judío, o dago o comunista, o demócrata o republicano.
Yo tuve una experiencia única en mi infancia. Puedes consultar los archivos porque todo está registrado. Nací en Los Ángeles y mis padres eran inmigrantes italianos. Una familia grande. ¡Mamá y papá evidentemente eran grandes amantes! Habían venido de una pequeña aldea
Dago: persona de ascendencia española, portuguesa o italiana de piel morena. (N. T.)
abajo de los Alpes italianos-suizos, en donde todo mundo se conocía. Todos conocían los nombres de los perros. El sacerdote de la aldea salía y bailaba en las calles durante las fiestas y tomaba tanto vino como cualquiera otro. Era una escena muy bonita y para mí fue un placer el ser criado por esa gente y de esa forma tan tradicional. Sin embargo, cuando a los cinco años me llevaron a una escuela pública de Los Angeles y una persona de aspecto severo me hizo diversas pruebas, me di cuenta que me encontraba en la clase para los retrasados mentales. No importaba que yo pudiera hablar
italiano y un dialecto italiano; también hablaba algo de francés y español, pero como no hablaba muy bien el inglés, se me consideró retrasado mental. Creo que el término empleado ahora es ”en desventaja cultural”. Así que me mandaron a la clase para retrasados mentales, y resultó que nunca he tenido una experiencia educativa más interesante en mi vida. Qué maestra tan cálida, vibrante y cariñosa tuve. Era la señorita Hunt. Y estoy seguro que era la única en la escuela
dispuesta a enseñar a esos niños ”tontos”. Me
acogía aun cuando yo olía a ajo. Recuerdo cuando se reclinaba sobre mí, ¡cómo la abrazaba con
ternura! Por esta mujer aprendí todo tipo de cosas, porque realmente la amaba. Un día cometí un
terrible error. Escribí un periódico como si yo fuera romano. Describí lo que harían los gladiadores, etcétera. Esto ocasionó que me volvieran a hacer pruebas y así fui transferido a una aula de clases
normal, en la que me aburrí muchísimo durante el resto de mi educación inicial. Esa clase ”normal” fue traumática para mí. La gente me llamaba dago
y wop, expresiones muy populares en aquella
época, pero yo no las entendía. Recuerdo que le pregunté a papá, quién era y sigue siendo el gran tipo patriarcal: ”¿Qué es un dago?, ¿qué es un wop?” Y él me respondió: ”Oh, no hagas caso, Felipe, la gente siempre dice nombres.
PREÁMBULO AL AMOR
No significan nada. Ellos no saben nada sobre ti al decirte esos nombres. No permitas que esto te
moleste”. ¡Pero sí me molestaba!, porque sentía que me distanciaba. Me hacía a un lado. Me colgaba una etiqueta. También sentía un poco de lástima hacia mis compañeros, porque esto significaba que no sabían nada sobre mí, aunque ellos pensaban que sí, al llamarme dago, lo cual me encasillaba en una
categoría y los hacía sentirse cómodos. No sabían, por ejemplo, que mi madre era cantante y que mi padre había empezado a trabajar como mesero al venir a este país. Él solía trabajar la mayor parte de la noche y mamá se quedaba un poco sola, así que nos reunía a los once hijos y tocaba Aída o La Bohemia, y ¡cómo peleábamos los hermanos por representar algún
papel! Recuerdo que yo era la mejor mariposa de la familia; aún lo sigo siendo, y cuando la Ópera
Metropolitana me descubra, lograrán su mejor
espectáculo. Cuando teníamos diez u once años, ya conocíamos estas óperas de memoria y podíamos actuar todos los papeles. Y la gente que ”me conocía” se perdía de todo esto, por fijarse en una etiqueta estrecha.
No sabían, por ejemplo, que mamá pensaba que uno no contraería ninguna enfermedad si llevaba ajo
alrededor del cuello. Ella frotaba ajo, lo amarraba en un pañuelo, lo ponía alrededor de nuestros cuellos y nos mandaba a la escuela. Y les diré un pequeño secreto: mi salud era excelente. Nunca estuve
enfermo un solo día. Tengo mis teorías al respecto, pues creo que nadie se me acercó lo suficiente como
para contagiarme algún germen. Ahora que me he vuelto sofisticado y he dejado el ajo, sufro un resfrío al año. Aquellos niños no sabían esto al llamarme wop y dago. Y no sabían sobre la regla de papá de que antes de levantarnos de la mesa, teníamos que
decirle algo nuevo que hubiéramos aprendido ese día. Nosotros pensábamos que esto era detestable, ¡qué cosa tan loca! Mientras mis hermanos y yo nos
lavábamos las manos y peleábamos por el jabón, yo decía: ”Bueno, más vale que aprendamos algo”, así que corríamos a buscar la enciclopedia y separábamos la página en donde decía algo como ”la población de Irán es de ...” y nos murmurábamos a nosotros mismos ”la población de Irán es ...” Nos sentábamos a comer y
después de una cena con grandes platillos de espagueti y pilas de ternera tan altas que uno no podía ni ver a través de la mesa, papá se reclinaba, sacaba su pequeño puro negro y decía: ”Felice, ¿qué aprendiste hoy de
nuevo?”, y yo decía entre dientes: ”La población de Irán es ...”. Nada era insignificante para este hombre.
Volteaba hacia mi madre y le inquiría: ”Rosa, ¿sabías eso?”, y ella contestaba, impresionada: ”No”. Nosotros pensábamos: ”Caray, estos padres están locos”. Sin embargo, les confesaré que aun ahora, cuando voy a la cama por la noche, y aunque a menudo termino
exhausto, me recuesto y me digo a mí mismo: ”Felipe, viejo, ¿qué aprendiste hoy de nuevo?”, y si no se me ocurre nada, tengo que buscar un libro y encontrar algo para poderme dormir. Quizás todo esto es lo que forma el aprendizaje. No obstante, aquellos chicos no lo sabían cuando me llamaban dago. Las etiquetas son fenómenos que distancian. ¡Dejen de usarlas! Y cuando la gente las emplee, tengan la iniciativa y las agallas para decir: ”De qué y de quién hablas, porque no sé a qué te refieres”. No existe una palabra lo suficientemente amplia para empezar siquiera a describir aun al hombre más sencillo.
Sin embargo, sólo ustedes pueden ponerle fin a las
definiciones. Una persona que ama no las utilizará. Hay demasiadas cosas hermosas sobre y en cada ser humano para describirlo con un solo nombre y hacerlo a un lado, clasificándolo.
Entonces, la persona que ama debe reconocer que no existe mayor responsabilidad en el mundo que
PREÁMBULO AL AMOR
desarrollarse positivamente como un ser humano, y más vale que lo crean.
La persona que ama aborrece el desperdicio: el
desperdicio de tiempo, de potencial humano. ¡Cómo perdemos el tiempo! Pareciera que fuéramos a vivir para siempre. Tengo que contarles esta anécdota porque es una de mis experiencias más importantes. En nuestra Escuela de Educación había una joven que consideré tenía posibilidades para ser una de las
mejores maestras de todas las épocas. Era
extremadamente efusiva y le encantaban los niños. Era tan entusiasta que resultaba imposible calmarla. ”Quiero estar con ellos, quiero estar con ellos”, decía siempre. Siguió sus años de escuela, se graduó y, naturalmente, fue contratada, gracias en parte a que era tan hermosa espiritual y mentalmente, y en todas las formas. Se le asignó la clase de primer año.
Recuerdo todo el proceso porque lo observé, paso a paso, en los grandes momentos en los que se
maravillaba.
Cuando llegó al aula de clase revisó la guía del
programa escolar que indicaba que la primera unidad sería ”La tienda”, la T-I-E-N-D-A. Reflexionó y dijo: ”Esto no es posible. Estamos en 1970, en Estados Unidos. Estos niños crecieron en las tiendas. Fueron arrullados en los carritos de las tiendas. Tiraron latas de sopa y botes de leche. Ya saben lo que es una tienda. ¿Qué queremos lograr al pretender estudiar una tienda?” Sin embargo, eso decía la guía del
programa, por lo que ella pensó: ”Bueno, quizás esto tenga cierto mérito y pueda presentar una clase muy
emocionante sobre la tienda. Al menos lo intentaré”. El primer día se presentó con los niños y dijo, con mucho entusiasmo: ”Niños y niñas, ¿les gustaría estudiar lo que es una tienda?” Ellos contestaron: ”¡Qué horror!”
En la actualidad, los niños son más despiertos que antes. McLuhan demostró que la mayoría de los niños han visto
cinco mil horas de televisión antes de ingresar al jardín de niños. Han visto asesinatos y violaciones, aventuras amorosas, han escuchado música, han ”estado” en París, en Roma. En su aparato televisor han visto a gente real morir violentamente ... Y
después los llevamos a la escuela, y les enseñamos sobre las tiendas. O les damos un libro que dice:
”torn, dijo «oh, oh». Mary dijo, «oh, oh». Abuelita dijo, «oh, oh». Spot dijo, «oh, oh»”. Bueno, ¡al diablo con esto! Ya es hora de que empecemos a darnos cuenta de que estamos educando niños y no cosas. Debemos decir, ”¿quién es el nuevo niño a quien estamos
educando y cuáles son sus necesidades?, ¿de qué otra manera podrá él sobrevivir mañana?”
Pues bien, entonces la joven y excelente maestra les preguntó: ”Muy bien, ¿qué quieren estudiar?” Uno de los niños abrió ampliamente los ojos y dijo: ”Sabes, mi papá trabaja en los Laboratorios de Propulsión de Jet, y él nos puede conseguir un cohete espacial;
podríamos armarlo y aprender todo sobre el cohete y volar a la Luna”. Todos los demás chicos exclamaron, ”¡sensacional! ¡Es maravilloso!” Así que la maestra agregó, ”muy bien, hagámoslo”. Al día siguiente vino
el padre de aquel chico a la escuela y presentó el cohete a escala. Se sentó en la alfombra con los chicos, y les habló sobre volar a la Luna y cómo funciona un cohete espacial. ¡Había que ver lo que sucedía en esta aula! Hablaban sobre ciencia,
astronomía, teorías matemáticas complejas. El
vocabulario no era de ”oh, oh”, sino de componentes de cohetes, galaxias, el espacio; un vocabulario
significativo.
Entonces, un buen día, en medio de todo este aprendizaje fantástico, llegó la supervisora de la escuela, vio a su alrededor y dijo, ”señorita W, ¿en dónde está su tienda?” (algún día escribiré esta
historia para The New Yorker, y la intitularé ”Señorita W, ¿en dónde está tu tienda?”).
PREÁMBULOAL AMOR
La joven maestra se acercó a la supervisora
respondiendo: ”Sabe, hablamos sobre la tienda, pero los niños quisieron volar a la Luna. Vea nuestras listas de vocabulario y mire los libros que están haciendo.
Después vendrá otra persona de Propulsión de Jet para hacerles una demostración .,.”. La supervisora refutó: ”Sin embargo, señorita W, la guía del programa dice que usted debe tener una tienda, y usted hará, una tienda (sonrisa forzada), ¿verdad que sí, querida?”
Luego de aquello la joven maestra vino a verme y me dijo: ”Leo, me has estado diciendo tantas cosas sobre la creatividad en la educación, haciendo que me emocione y entusiasme; después empiezo a enseñar y tengo que ponerme a hacer plátanos de arcilla para una tienda y decir: te comiste un plátano, te resbalaste con la
cáscara, te enfermaste por comer plátano, después pasaste seis semanas haciendo plátanos artificiales de arcilla para la tienda. ¡Qué pérdida de tiempo!”. Y ¿saben lo que ella hizo?, habló con los niños y les preguntó,
”¿quieren que la señorita W esté aquí el año próximo?” Ellos respondieron, ”¡sí, por supuesto!” ”Bueno, entonces tenemos que hacer una tienda”. Los chicos respondieron, ”muy bien, hagámosla, pero rápido”. En dos días
cubrieron una clase de seis semanas. Hicieron los
odiados plátanos de arcilla, apilaron cajas y las llenaron de cosas. También les dijo la maestra que cuando llegara la supervisora, sería necesario que le demostraran que podían funcionar en una tienda. Cuando llegó la
supervisora, quedó muy contenta porque ahí estaba la tienda, y los niños le preguntaban, ”¿quisieras comprar plátanos hoy?” Pero tan pronto como se fue, ellos
_No basta con vivir y aprender para hoy. Tenemos que soñar sobre cómo será el mundo dentro de 50 años y educar para dentro de 100 años y para el mundo de los sueños de aquí a mil años. El mundo actual para el chico que está en primer año no será el mismo dentro de 30 años Miren cómo nuestro mundo ha cambiado. No es de sorprender que estemos confundidos y
angustiados: no estamos preparados para
enfrentarnos al mundo en que vivimos. ¡Y cambia tan rápido! No hay tiempo para contar que ”abuelita dijo, «oh, oh»”.
También pienso que la persona que ama es
espontánea. Esto es algo que siempre enfatizo porque considero que hemos perdido nuestra habilidad para ser espontáneos. Todos tratamos de controlar el
tiempo y seguir reglamentos. Hemos olvidado lo que es reír y sentirse bien al hacerlo. Se nos enseña que una joven sofisticada no ríe ruidosamente, sino que emite una risita entre dientes. ¿Quién lo dijo? ¿Emily Post? ¡Está loca! ¿Por qué tenemos que hacerle caso a alguien que nos diga cómo vivir? Sin embargo, todos los días vemos en los periódicos cartas como la
siguiente: ”Estimada señorita Post: Mi hija se casa en febrero. ¿Qué tipo de flores debe llevar?” Si su hija quiere llevar rábanos, pues que los lleve. ”Querida decoradora de interiores: Las cortinas en mi sala son color vino. ¿De qué color debe ser la alfombra?”
Puedo imaginarme a la decoradora sentada en su oficina diciendo, ”je je je”, y luego responder,
”morada”. Así es que usted sale corriendo a comprar una alfombra morada que vale cientos de dólares, para combinarla con cortinas color vino, y después se tiene que aguantar la decepción ... y se lo merece. Ya
no confiamos en nuestros propios sentimientos. Dicen que ”los hombres no lloran”. ¿Quién lo dijo? Si tienes ganas de llorar, llora. Yo siempre lloro. Lloro cuando estoy contento, lloro cuando estoy triste, lloro cuando un alumno dice algo hermoso, lloro cuando leo poesía. Si tú sientes algo, hazle saber a la gente que lo
sientes. ¿No te cansas de las caras adustas que no muestran nada?
Si tienes ganas de reír, ríe. Si te gusta lo que alguien dice, ve y dale un abrazo. Si está bien, estará bien. Nuevamente espontaneidad, nuevamente vivir, sabe qué es sentir emoción. Algunas veces me levanto en la mañana y me siento tan satisfecho y tan bien, que no lo puedo contener. Recuerdo que una vez iba
conduciendo al trabajo mientras cantaba ”Mariposa”, el dueto del amor; hacía los dos papeles, la mejor actuación que he representado en mi vida, cuando en eso un policía se asomó por la ventanilla del auto, mirándome con desconcierto, y dijo: ”Ésta es la infracción más graciosa que he levantado”. Le respondí: ”¿Me quisiera explicar, oficial?” ”Iba
persiguiendo a alguien por conducir a alta velocidad y usted nos rebasó a los dos”. Me encantó eso. Ni
siquiera lo había visto, me encontraba en mi propio mundo maravilloso.
Constantemente nos alejamos de nosotros mismos y de los demás. Parece que lo importante fuera qué tanto se puede uno alejar de otra persona, y no qué tanto se pueda acercar. Estoy totalmente a favor de volver a la antigua costumbre de tocar a la gente. Yo
siempre extiendo la mano porque cuando toco a
alguien sé que está vivo. Realmente necesitamos esta afirmación. Los existencialistas sostienen que todos pensamos que somos invisibles y que algunas veces tenemos que cometer suicidio para afirmar el hecho de que hemos vivido. Bueno, yo no quisiera hacer eso. Existen formas mejores y menos drásticas de
afirmación. Si alguien te abraza, sabes que estás ahí, pues si no, te traspasaría. Yo abrazo a todo el mundo, sólo acércate a mí y lo comprobarás.
No hay razón para tener miedo de tocar, de sentir, de mostrar emoción. Lo más fácil del mundo es ser lo que eres, lo que sientes. Lo más difícil es ser lo que otra gente quiere que seas, pero ésa es la situación en la que vivimos. ¿Eres realmente tú o lo que la gente te ha dicho que eres?
Si en verdad estás interesado en descubrir quién eres, te felicito, porque será la más fascinante aventura de tu vida.
La persona que ama también se da cuenta de lo grato y dichoso que significa estar vivo. Estoy seguro, no obstante que muchos opinen lo contrario, que
nacimos para ser felices gracias a tantas cosas hermosas que hay en nuestro mundo: árboles,
animales, caras, etcétera. No hay dos cosas que sean iguales y las cosas siempre cambian. ¿Cómo
podríamos aburrirnos? Nunca ha habido un mismo amanecer. Observa la cara de cada persona: es
distinta. Cada quien tiene su propia belleza. Nunca ha habido dos flores iguales. La naturaleza no tolera la igualdad. Hasta dos pastos son distintos. Los budistas me enseñaron algo fantástico; ellos creen en el aquí y en el ahora. Sostienen que la única realidad es lo que está aquí, lo que está sucediendo entre tú y yo en
este momento. Si vives para el mañana, lo cual es tan sólo un sueño, entonces todo lo que tendrás será un sueño no realizado. Por otro lado, el pasado ya no es real. Tiene valor porque te ayudó a ser lo que eres ahora, pero ése es su único valor. Por lo tanto, no
vivas en el pasado. Vive en el presente. Cuando estés comiendo, come. Cuando estés amando, ama. Cuando estés hablando con alguien, habla. Cuando estén
mirando una flor, mira, ¡atrapa la belleza del momento!
Para que una persona pueda amar no necesita ser perfecta, sino simplemente humana. La idea de la perfección me asusta. Evitamos hacer muchas cosas
por temor de no hacerlas a la perfección. Maslow dice que existen maravillosas experiencias culminantes que todos debemos tener, tales como crear una vasija de cerámica o pintar un cuadro y colgarlo, afirmando: ”Ésta es una extensión de mi persona”. Hay otra
teoría existencialista que sostiene: ”Debo existir porque he hecho algo. He creado algo, por lo tanto, existo”. Sin embargo, no queremos hacer algo
PREÁMBULO AL AMOR
porque tememos que no lo haremos bien, que no resulte aprobado. Si tienes ganas de hacer manchones de tinta sobre la pared, hazlo. Di, ”esto salió de mí, es mi
creación, yo lo hice, y es bueno”. Pero tenemos miedo porque queremos que las cosas sean perfectas.
Queremos incluso que nuestros hijos sean perfectos. Recurriendo a mis experiencias personales, recuerdo las clases de educación física cuando estaba en quinto y sexto semestres de bachillerato. Si algún maestro de educación física lee este libro, espero que le llegue mi mensaje. Tratábamos de alcanzar la perfección. La
educación física debe ser algo en lo que todos tengamos una oportunidad igual, en lo que la única competencia sea con nosotros mismos. Si no podemos lanzar la pelota, entonces aprendamos a hacerlo de la mejor forma posible. Pero así no era la clase; siempre se recompensaba la perfección, y nunca faltaban
muchachos altos y con visible musculatura, los que por supuesto eran las estrellas. Por otra parte estaba yo, pellejo y huesos, con mi pequeña bolsita de ajo colgada del cuello, pantaloncillos que no me quedaban y que siempre colgaban de mis pequeñas piernas delgadas. Hacía fila mientras se elegía a los que iban a jugar, y yo solía ”morir” todos los días de mi vida. Todos nos
formábamos en fila, y por una parte estaban los atletas sacando el torso y decían, ”te escojo a ti” y ”te escojo a ti” y veías cómo se iba reduciendo la fila y tú seguías ahí. Al final, sólo quedaban dos chicos, tú y otro pequeño
chico flaco. Después decían ”muy bien, me quedo con Buscaglia” o ”me quedo con el wop” y uno dejaba la fila sintiéndose morir porque no tenía la imagen del atleta. No era la imagen de la perfección que se buscaba. En mi clase hay un alumno que es gimnasta. Casi calificó para los juegos olímpicos el año pasado. Aunque tiene un pie
zambo, en todos los otros aspectos que se le puedan a uno ocurrir es perfecto, un cuerpo que sería la envidia de cualquiera, una mente excepcional, una fabulosa mata de cabello, ojos alertas y con chispa. Sin
embargo, en su propia percepción él no es un chico atractivo debido a su pie zambo. En algún momento, alguien lo afectó con sus comentarios sobre su
”defecto”, y todo lo que él escucha cuando camina por la calle es el paso recio de su pie, aun cuando ya nadie se da cuenta de ello. Pero si él lo oye, entonces eso les influirá. Esta idea de perfección realmente me desagrada.
No obstante, el hombre posee la capacidad de crecimiento y cambio; y si tú no lo crees, te
encuentras en el proceso de morir. Todos los días debes ver el mundo de una nueva forma personal. El árbol afuera de tu casa ya no es el mismo, así es que
¡míralo! Tu marido, esposa, hijo, madre, padre,
también cambian diariamente, así es que míralos. Todo se encuentra en proceso de cambio,
incluyéndote a ti.
Un día estaba en la playa con algunos de mis alumnos y uno de ellos recogió una vieja y seca estrella de
mar, y con mucho cuidado la volvió a echar al mar. Comentó: ”Sólo está seca, pero una vez que reciba humedad nuevamente, volverá a la vida”. Después reflexionó durante un minuto, se volvió a mí y dijo: ”¿Sabes?, quizá así ocurra todo proceso de cambio, quizá de cuando en cuando llegamos al punto en que nos secamos y todo lo que necesitamos es un poco más de humedad para continuar de nuevo” ... Tal vez así sea.
De hecho, una inversión en la vida es una inversión en el cambio hasta el final, y no podemos ocuparnos de la muerte porque estamos demasiado ocupados
viviendo. Deja que la muerte se encargue de sí misma. Nunca creas que tu vida alguna vez será tranquila, así no es la vida. Con los cambios que se llevan a cabo en todo tu
PREÁMBULO AL AMOR
alrededor, tienes que seguir adaptándote al medio, lo cual significa que constantemente vas a estar
cambiando, y no existe un final para esto. ¡Todos nos encontramos en un viaje fantástico! Cada día es nuevo. Cada experiencia es nueva. Cada persona es nueva. Cada mañana es tu vida, es nueva. ¡Deja de verla como una lata!
En Japón, el correr del agua representa toda una
ceremonia. Cuando estuve allá solíamos sentarnos en una pequeña choza cuando se realizaba la ceremonia del té. Nuestro anfitrión llenaba un cucharón con agua y la vertía en la tetera y todos escuchábamos. El sonido del agua cayendo era indescriptiblemente emocionante. Me pongo a pensar en todas las personas que hacen correr el agua de la ducha y del fregadero cada día y nunca la escuchan. ¿Cuándo fue la última vez que escuchaste la lluvia caer?
_Herbert Otto señala: ”El cambio y el crecimiento se
llevan a cabo cuando la persona se arriesga y se atreve a involucrarse experimentando con su propia vida”. ¿No es fantástico? La persona se arriesga y se atreve a
involucrarse experimentando con su propia vida, confiando en sí misma. Hacerlo, experimentar con la propia vida, es muy emocionante, lleno de alegría, lleno
de felicidad, lleno de descubrimientos maravillosos y, sin embargo, también puede ser aterrador, porque uno se enfrenta a lo desconocido y lleva de lado la
complacencia.
Estoy convencido de que lo opuesto al amor no es el odio, sino la apatía, la indiferencia. Si alguien me odia, debe ”sentir” algo con respecto a mí o no podría
odiarme. Por lo tanto, existe alguna forma en la que puedo llegar a él. Si no te gusta la escena en la que estás, si eres infeliz, si te sientes solo, si no sientes que estén sucediendo cosas positivas, cambia de escenario. Rodéate de nuevos actores. Escribe una nueva obra. Y si no es una buena obra, ¡con un demonio! salte otra vez del ..escenario y
escribe otra. Existen millones de obras, tantas como personas viven. Nikos Kazantzakis dice: ”Tienes una brocha y colores, pinta el paraíso, y entrarás a él”. La persona que ama se da cuenta de las necesidades suyas y de sus semejantes. Necesita gente a la cual le importe, o por lo menos alguien que le importe a él, que realmente lo vea y lo escuche. Quizá sólo sea una persona, pero será alguien a quien le interese
profundamente. Algunas veces sólo es necesario mover un dedo para reparar un dique.
_Hay una obra teatral, Our Town, muy interesante. Una de las escenas más conmovedoras es cuando muere la pequeña Emily, la llevan al cementerio y los dioses le dicen que puede regresar a la vida durante un día. Elige regresar para vivir su duodécimo
cumpleaños. Baja las escaleras vistiendo su atuendo de cumpleaños, los caireles rebotando, tan contenta porque es la homenajeada. Y mamá está tan ocupada haciendo un pastel para ella que no la voltea a ver. Papá entra, y está tan ocupado con sus libros y papeles y ganando dinero, que pasa de lado y ni
siquiera la ve. Su hermano está en su propia escena y tampoco se molesta en verla. Finalmente Emily
termina en el centro del escenario sola, en su vestido de cumpleaños. Y exclama: ”Por favor, alguien
véame”. Vuelve con su madre una vez más, e implora: ”Mamá, por favor, sólo por un minuto, mírame”. Pero nadie la mira, y se dirige a los dioses, y dice más o menos lo siguiente: ”Llévenme otra vez. Se me olvidó lo difícil que era el papel de ser humano. Ya nadie mira a nadie”.
También es tiempo de que empecemos a escucharnos unos a otros. Necesitamos ser escuchados. Solía
gustarme la idea de ”comparte y cuenta” en el salón de clase. Pensaba que era el momento en que la
gente escuchaba. Sin embargo, cuando hubo inscripciones en la escuela
PREÁMBULO AL AMOR
avisaron a los maestros que debían tener los recibos de inscripción listos para las 9:05, así que emplearon este tiempo para compartir y contar. Los pequeños pasaban al frente y decían: ”Ayer en la noche mi papi le pegó a mi mami con el rodillo y la dejó sin los dos dientes de
enfrente, vino la ambulancia y se la llevó, y está en el hospital”. El maestro veía hacia arriba y decía: ”Muy bien, ¿quién es el siguiente?” Otro pequeño iba al frente y le mostraba una roca al maestro, ”encontré una roca al venir camino a la escuela hoy”. El maestro decía, ”bien, Juanito, ponía en la mesa de prácticas”. Me pregunto qué hubiera sucedido si el profesor hubiera tomado la roca y dijera: ”Déjame verla. Vean esto. Niños, observen el color de esta roca? ¿De dónde vienen las rocas? ¿Qué es una roca? ¿Qué tipo de roca es ésta?” Puedo imaginarme cómo se podría dejar todo a un lado y solo dedicarse a aprender sobre la roca. ¿Pero qué sucede? El maestro dice simplemente, ”ponía en la mesa de prácticas”. El hombre necesita sentir que tiene logros. Todos lo necesitamos. Tenemos que ser reconocidos por hacer algo bien. Y alguien nos lo tiene que señalar. Alguien de cuando en cuando tiene que darnos una palmada en la espalda y decirnos ”¡Caray! qué bien. Realmente me gustó lo que hiciste”. Sería sensacional si le hiciéramos
saber a la gente lo que hace bien en vez de señalar siempre lo que hace mal.
Además, el que ama, para aprender, cambiar y devenir en algo más, necesita libertad. Thoreau dijo algo
maravilloso: ”Los pájaros nunca cantan en las cuevas”. Y tampoco la gente. Uno tiene que ser libre para poder aprender. Tiene que haber gente interesada en tu árbol, no es un árbol tipo paleta, y uno tiene que estar
interesado en sus árboles. ”Muéstrame tu árbol,
muéstrame quién eres, y entonces sabré en dónde puedo empezar”. Pero los
pájaros nunca cantan en cuevas. Necesitamos ser libres para crear.
Recientemente tuve una experiencia inesperada.
Hablé con un grupo de chicos talentosos en un distrito escolar de California. Yo desvarié y disparaté en mi forma acostumbrada, y ellos permanecían sentados como si estuvieran pegados a la silla; las vibraciones entre nosotros eran increíbles. Después de la sesión de la mañana los profesores me llevaron a almorzar. Cuando regresé, los chicos me recibieron y dijeron: ”Oh, doctor B., algo terrible ha sucedido. ¿Se acuerda del chico que estaba sentado ahí enfrente de usted?” Yo respondí, ”sí, por supuesto, nunca me olvidaré de él, estaba tan compenetrado”. ”Bueno, pues ha sido expulsado de la escuela por dos semanas”. Me
desconcertó aquello. Parece que en mi plática estuve reiterando que la forma en que uno conoce algo de verdad es experimentándolo por completo. Había
señalado: ”Si realmente quieren conocer un árbol, por ejemplo, tienen que subirse al árbol, sentirlo, sentarse en sus ramas, escuchar cómo sopla el viento a través de las hojas. Entonces podrán decir, «conozco a ese árbol»”. Y el chico pensó: ”Claro, me acordaré de eso. Es lo importante”. Así que durante la hora del
almuerzo, este chico vio un árbol y se subió. El
vicerrector pasó por ahí, lo vio sobre el árbol, lo bajó y lo expulsó de la escuela.
Comenté: ”Debe haber un error; hubo un
malentendido. Hablaré con el vicerrector”. No sé por qué, pero los vicerrectores son siempre ex maestros
de educación pública. Fui a la oficina en donde estaba sentado y le dije, ”soy el doctor Buscaglia”. Me lanzó una mirada furiosa y respondió, ”¿es usted el hombre que viene a esta escuela a decirles a los chicos que se suban a los árboles? ¡Es usted una amenaza!” A lo que yo agregué: ”bueno, usted no entiende. Pienso que hubo un mal...”. Me gritó, ”¡es usted
PREÁMBULO AL AMOR
una amenaza! ¡Decirles a los chicos que se suban a los árboles! ¿Qué pasa si se caen? ¡Ya tenemos
suficientes problemas con ellos!” Nunca lo pude hacer entender, era imposible, no podía tratar con él. Así que fui a la casa del chico, que ahora tenía dos
semanas de ”vacaciones” para subirse a los árboles, me senté con él, y me dijo, ”creo que lo que he
aprendido de esto es cuándo subirme a los árboles y cuándo no. Parece que mi juicio no fue bueno,
¿verdad?” Él había escuchado. Va a tener que
adaptarse al vicerrector, pero seguirá subiéndose a los árboles. Existen formas para cumplir con las necesidades de la sociedad y, de cualquier modo, hacer lo que uno quiere. Es cuestión de saber en dónde, cuándo y cómo.
Cada quien tiene su propia manera de hacer las cosas y se debe dar amplia libertad. Existen mil caminos para amar, y cada quien encontrará el suyo si se escucha a sí mismo. No permitas que nadie te
imponga su camino. Hay un maravilloso libro que se llama Las enseñanzas de don Juan, que escribió el antropólogo Carlos Castañeda. Se trata de los indios yaquis, a los que él estudió. Ahí destaca la figura de un hombre llamado don Juan, quien dice: ”Cada
camino es únicamente uno en un millón de caminos. Por lo tanto, siempre debes tener en mente que un camino es sólo un camino. Si sientes que en este
camino debes seguirlo, no necesitas dejar de seguirlo en ninguna circunstancia. Cualquier camino es sólo un camino. No existe afrenta ni para ti ni para los demás si lo dejas, si eso es lo que tu corazón te dice que
hagas. Sin embargo, tu decisión de seguir un camino o de dejarlo debe estar libre de temor y ambición. Te advierto: mira cada camino cuidadosa y
deliberadamente. Inténtalo tantas veces como
pienses que sea necesario. Después pregúntate a ti mismo y sólo a ti lo siguiente: ¿tiene ese camino un corazón? Todos los caminos son iguales, no conducen a ninguna parte. Son caminos que atraviesan el
matorral o van al matorral o pasan por debajo del matorral. ¿Tiene este camino un corazón?, es la única pregunta a plantear. Si lo tiene, entonces el camino es bueno. Si no lo tiene, no vale la pena”. Si tu camino es el amor, la meta no tiene importancia, el proceso
tendrá corazón.
Sólo puedes ser ”real” en tu camino. Lo más difícil del mundo es tratar de ser algo que uno no es. Al alejarte de ti mismo debes acercarte cada vez más a lo que eres. Encontrarás que es una forma fácil de ser. Lo más fácil en el mundo es ser tú mismo. Lo más difícil es ser lo que otra gente quiere que seas. No permitas que te coloquen en esa posición. Encuéntrate ”a ti mismo”, averigua quién eres, sé como eres, y
entonces podrás vivir con sencillez. Puedes
aprovechar toda la energía que se requiere para ”controlar a los fantasmas”, de acuerdo con los términos de Alpert. Ya no tendrás ningún fantasma que controlar. Ya no estarás jugando. Desházte de ellos y di: ”Éste soy yo. Acéptame como soy con todas mis vulnerabilidades, con toda mi tontería, etcétera. Y si no puedes, entonces sólo déjame ser”.
Ahora ya estamos listos para compartir un maravilloso viaje al amor, el cual por cierto no pretende ser un
camino. Se trata de compartir, así que aprovecha aquello que sientas adecuado para ti. Sin embargo, primero me gustaría comunicarles un poco de valiosa filosofía que escribió un hombre llamado Zinker, quien trabaja en el Instituto Gestalt en Cleveland. Lo
siguiente es la conclusión de un trabajo que intituló
Sobre los conocimientos públicos y la revolución personal.
”Si un hombre común tratara de encontrar su ser interior, ¿qué tipo de ideas orientadoras desarrollaría con respecto a cambiar su existencia? Quizás
descubriría que su cerebro todavía no está muerto, que su cuerpo no está
PREÁMBULO AL AMOR
seco, y que independientemente de dónde se
encuentre en este momento, sigue siendo el creador de su propio destino. Puede cambiar su destino
tomando la decisión de cambiar seriamente, luchando contra sus pequeñas resistencias al cambio y al
temor, aprendiendo más sobre su mente, intentando conductas que llenen sus necesidades reales,
realizando actos concretos en vez de
conceptualizarlos” (yo estoy convencido de esto: dejemos de hablar y empecemos a actuar),
”practicando los actos de ver y oír y tocar y sentir como nunca antes había aprovechado estos sentidos, creando algo con sus propias manos sin exigir
perfección, pensando en las formas como se comporta de una manera autodestructiva,
escuchando las palabras que dice a su esposa, hijos, amigos; escuchándose a sí mismo, escuchando las palabras y mirando a los ojos a quienes le hablan, aprendiendo a respetar el proceso de sus propios encuentros creativos y teniendo fe en que pronto lo llevarán a alguna parte. Sin embargo, debemos
recordarnos a nosotros mismos que ningún cambio se realiza sin esfuerzo y sin ensuciarse las manos. No existen fórmulas ni libros que se puedan memorizar respecto a cómo adquirir identidad. Yo sólo sé esto: existo, soy, estoy aquí, estoy deviniendo, yo forjo mi vida y nadie más lo hace por mí. Debo enfrentarme a mis propias carencias, errores, transgresiones. Nadie puede sufrir mi no ser como yo. Pero mañana es otro día y debo decidir levantarme temprano de la cama y vivir nuevamente. Y si fracaso, no tendré el consuelo de culparte a ti, ni a la vida, ni a Dios”.
El amor es un fenómeno aprendido
Todos funcionamos a una pequeña fracción de
nuestra capacidad para vivir plenamente dentro del significado completo de amar, interesarnos en otros, crear y aventurarnos. Por lo tanto, la realización de nuestro potencial puede convertirse en la aventura más emocionante de nuestra vida.