• No se han encontrado resultados

Seis poemas 1. Sandro Cohen. profanos y grafiteros 23

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Seis poemas 1. Sandro Cohen. profanos y grafiteros 23"

Copied!
5
0
0

Texto completo

(1)

Seis poemas

Seis poemas

11

Sandro Cohen

Sandro Cohen

Foto gr afía: F ac eb ook

Seis poemas

1

Sandro Cohen

(2)

Música somos nosotros

A cuatro manos sobre el blanco y negro, cuatro manos, el hombro contra el hombro. A cuatro manos, dedos, veinte lumbres en el blanco y su negro, piel, marfil. Puede tocarse música por dentro, tu música de adentro y por lo bajo. Así suena tu música, a respiro y tormenta, remanso y catarata. Una vez y de nuevo, flotas sobre el teclado con dedos, brazos, lengua, el pecho contra espalda, espalda contra el tiempo, fuga con dos contra tres sobre la partitura entre tus piernas en la cadenza, ritardando, notas negras son sobre blancas, esta fusa

hasta el fandango, hasta el fin, hasta el fondo. Canta contra mis ojos. toca, loca.

no te detengas, llena mis oídos de tu viento, saliva con sudor y semen, lágrimas y sangre adentro. Mueve tus dedos, piano y piano, suave pianísimo y más fuerte, ¡sí!, más lento. ¿Notas las notas? ¿mis corcheas, fusas revueltas? todo es piel entre las sábanas

en mi hombro y en tu pecho, sus tresillos desbocados, su encabalgada furia

de frases al oído, dedos… canta

con tus dedos adentro, que los muevas piano, suave, tan fuerte como puedas hasta que vibren todos nuestros músculos, hasta que se relajen, por vencidos.

toca tu blanco y negro a cuatro manos. Entre tus dedos y el marfil, silencio. Entre papeles y armonía, el aire. Estamos suspendidos todavía, por siempre:

música somos nosotros.

(3)

Tiempo en la casa 66, enero-febrero de 2021

“El escritor y el poder”, de Marco Antonio Campos

“El escritor debe ser independiente del poder político, un escritor o una escritora incómodos, alguien que interprete y dé claridad al lenguaje oscuro y ambiguo de los políticos y dé a los hechos pasados y presentes su verdad y objetividad o lo que más se aproxime a ellas”.

Y si no me bendices con tus garras… Y si no me bendices con tus garras de terciopelo, dientes que me inventan con cada trozo de mi carne, dura en el altar perfecto de tu boca;

si no me abrazas, con tu muerte líquida, la lisa superficie de mi sangre

a presión entre el vaso y sus esclusas, la leche que no encuentra la salida, la tinta que renuncia a los azules, el agua que se priva de su sangre… si no me vienes a erigir tu esclavo, el que limpia tus botas con saliva de sereno candente, que recorre la lengua por tus piernas enlodadas para probar la gloria de tu infierno; si no te hincas como diosa virgen y vencida a mis pies que, victoriosos, pisan tu pecho inflado de miradas que cualquiera te ha puesto sin pensar; si no eres luz y oscuridad tejidas, un solo torbellino de fracaso

triunfante entre los brazos más desnudos de un cuarto desvalido, que amanece solo por el calor de nuestros cuerpos; no soy nada, ni el blanco de la sombra que dejas al pasar por una calle o el mismo cielo donde naufragamos tantas veces, felices, en tinieblas.

Hay tiempo… Hay tiempo. Todavía no muere ningún sol de mañana.

Esperaba encontrar todas las huellas pero ni doy con el lugar del crimen. Busco un lugar que esté fuera del tiempo: su sentencia me alcanza inexorable y no muero.

Esto, solamente, quisiera pedir:

que me des una muerte que lo sea de veras,

que me tomes en brazos de tu infierno blanco.

No sé dónde he pasado tantas noches sin voz, sin cara,

lengua que me diga: Yo no soy de este mundo.

(4)

Midrash

¿Para qué sirve el silencio si no es para que canten las aves?

¿Para qué sirven las aves si para su canto no hay mañana?

¿Para qué sirve el mañana si no es para sentirnos más solos?

¿Para qué sirve estar solos si no podemos amarnos de nuevo?

Morir, a veces

A veces me da gusto, así, morir: boca arriba, flotando, en una barca de sábanas tan limpias que se escapan del tiempo, como yo, cuando me muero. Las nubes se transforman. Son los libros que me acompañan río abajo, páginas abiertas que se leen en verso blanco, casi igual que estos, pero son mejores aquellos que escribimos en el cielo. Morir, a veces me da gusto así: sin darme cuenta, poco a poco, lento, como anochece el alma, como muere el día entre los últimos capítulos de una novela que habitamos todos. Así —sin aspavientos, con los ojos hacia atrás y sintiendo todo el peso de la tierra en mis huesos que también son forma que sostiene, que son versos blancos que ritmo y gracia dan al cuerpo— me da gusto morir, a veces, mas

(5)

Esto, en esencia, se acabó… Esto, en esencia, se acabó. Hace mucho empezó, lo sé, pero desde hace rato no me siento inmortal. Y cuando yo ya no esté, las servilletas seguirán

en su mismo lugar sobre la mesa, los mismos autos se estacionarán en los mismos lugares, más o menos, con los mismos niveles de esa angustia tan mexicana y entrañable,

pero yo ya no los veré

desde esta mesa verde con mantel, sentado en esta silla

de plástico innegable

que me permite estar tranquilo, leyendo las noticias de las cuales ya no voy a enterarme, a medio metro de la banqueta donde se pasean señoras con sus perros y sus hijos, donde colocan, con cuidado, bolsas de basura en espera del camión que ya no tarda con su campanita insoportable, pero yo

ya no pienso quejarme, ni me taparé los oídos:

simple y sencillamente, no estaré. Y es difícil hacerme

a la sólida idea de mi ausencia, pero es palpable, tan palpable como los pechos de una joven, o sus labios, o su manera de pedirme

que le haga caso, ¿pero cómo, si ya no voy a estar?

Y no he estado desde hace muchos años. Estas palabras, que se escriben solas, serán mi testimonio, darán fe de que por fin lo he comprendido: solo un poco estaremos en la tierra, pero es de todos, como he sido todos, y entre todos escribiremos

las palabras que urgen, aquellas que se escapan

Referencias

Documento similar

De hecho, este sometimiento periódico al voto, esta decisión periódica de los electores sobre la gestión ha sido uno de los componentes teóricos más interesantes de la

Los trabajadores de construcción civil están expuestos a riesgos ergonómicos de nivel medio, afectando principalmente las zonas de tronco, espalda, piernas y brazos, los

acentuación de cifosis dorsal.. De esta encuesta se desprende como desde edades tempranas se adoptan, en el desarrollo de la vida cotidiana de los escolares, posturas incorrectas

tanto en la sangre de los animales de matadero. Esta formación de amoniaco se intensifica durante la agonía y se acrescienta también después de la muerte. Por estos

Los dos capítulos en que se divide esta primera parte están dedicados, respectivamente, al estudio de la noción de legitimidad desde el punto de vista de una teoría de la justicia y

Porque conviene saber que hemos convenido por contrato social tácito, que el valor de cambio de la vida del hombre (puesto que su valor en uso para nada nos importa), está

Cuando hablamos de contrabando, es importante tener en cuenta que existe una gran variedad de supuestos, tipificados por la Ley 74. En su momento, el texto refundido de la Ley

Objetivo de sus diatribas fueron así, entre otros, conceptos clave como libertad e igualdad, que sufrieron una redescripción semántica desde la Ilustración, y a los que los