Las finanzas y sus aplicaciones
por Gabriel Pruneda
Uno de los principales objetivos de la existencia de las empresas, es el de crear valor para los dueños o accionistas y esto se logra a través del uso eficiente de los recursos financieros disponibles de la empresa y esto es precisamente lo que las finanzas corporativas buscan. Las finanzas corporativas se resumen en dos grandes áreas o tipos de decisión que son: las decisiones de inversión y las decisiones de financiamiento. Los financieros deben de identificar las oportunidades de inversión, las analizan y valoran, y finalmente deciden en coordinación con otros directivos si realizan los proyectos o no. Por otro lado, los directores financieros también tienen que conseguir los recursos económicos para financiar las inversiones de la empresa.
Dentro de del área de las finanzas corporativas se tiene que trabajar para alinear las estrategias con el fin de lograr las metas que se establezcan en la organización. Buscando siempre la maximización de valor para los dueños o accionistas.
Los financieros de la las empresa deben decidir cuánto invertir y en qué activos, y cómo encontrar el capital necesario, es decir, buscar los fondos necesarios para cubrir las necesidades de las inversiones. Cuando nos referimos a inversiones estamos hablando de la compra de los activos necesarios para desarrollar determinado proyecto.
Las inversiones en activos son todas aquellas erogaciones económicas que se emplean en la producción o en la venta, de los productos o servicios de las empresas. Estos activos pueden ser:
Tangibles: Ejemplos: Equipo de oficina, Trasporte, etc. Intaligibles: Ejemplos: patentes o marcas, etc.
En las organizaciones formales encontramos muchos tipos de directores y casi todos ellos toman algún tipo de decisiones de inversión. Sin embargo solo algunos de ellos se especializan en las decisiones financieras, como por ejemplo el contralor, el director administrativo y el director financiero. La función de ellos es lograr maximizar el valor de la empresa. Al conseguir el máximo valor, aumenta la riqueza de los propietarios de las organizaciones, que son los accionistas, siendo este el objetivo natural de toda organización.
Sin embargo, en la actualidad se rechazan los intentos de incrementar la riqueza de los dueños o accionistas por medios contrarios a la ética. El problema se encuentra en identificar en qué momento se está dejando de ser ético y se están sobreponiendo los intereses de los accionistas sobre el interés común. Estudios recientes indican que aquellas empresas que sólo buscan maximizar el valor de los accionistas a toda costa, no son organizaciones sostenibles ya que generan desequilibrio en la economía de un país y a mediano o largo plazo la organización lo reciente provocando una perdida en el valor de las organizaciones y por lo tanto una perdida para los accionistas.
En las pequeñas organizaciones normalmente los dueños fungen como los directores de sus organizaciones siendo ellos los que toman las decisiones en busca de su beneficio. Sin embargo en organizaciones más grandes, los directores no son los dueños y aquí puede surgir lo que se conoce como los problemas de agencia, ya que los directores podrían velar por sus propios intereses, en lugar de buscar la maximización del valor de las empresas para sus dueños. Ésto se puede controlar por medio de planes de compensación que se relacionen con las ganancias de la empresa; así como con la vigilancia de su desempeño por el Consejo de dirección, los accionistas y los acreedores, y por la amenaza de que sin son ineficientes pueden perder sus puestos.
Ahora bien cuando se toman decisiones de inversión los directores financieros se encuentran en la disyuntiva de encontrar la mejor fuente de financiamiento. Tendrán que decidir si el dinero proviene de fuentes externas a la organización o a través de los mismos accionistas con el crecimiento de sus inversiones con nuevas acciones.
Cuando una empresa necesita dinero para financiar sus proyectos, es el Director Financiero quien debe saber cómo funcionan los mercados financieros. Si la empresa quiere contratar un préstamos bancario, es imprescindible que el Director Financiero conozca bien cómo funcionan los bancos y otras instituciones financieras para una buena decisión. Las decisiones de inversión de capital exigen un
Las fuentes de financiamiento se generan gracias a los ahorros (excedentes) de las personas que depositan en las diferentes instituciones financieras. Los ahorros fluyen a través de los mercados financieros y de los intermediarios (como bancos o instituciones financieras). Las instituciones financieras, que cuidan el excedente de las personas dándoles un premio (interés) por dejar su dinero con ellos, son las que ponen a disposición, dichos ahorros, a los negocios o personas con necesidades de financiamiento.
En otras palabras, las organizaciones necesitan acceder a financiamientos para poder seguir con sus actividades y además crecer. Estas organizaciones podrán utilizar los excedentes que tengan otras organizaciones o personas a través de las instituciones financieras.
Los sistemas financieros eficientes, deben de comprender diferentes ofertas de financiamiento y con la capacidad de adaptarse a cada tipo de empresa ya sean pequeñas, medianas o grandes. En la actualidad las PyMEs han comenzado a ser un mercado muy importante para ser atendido por las Instituciones financieras. Por otro lado una empresa mediana o grande que está comenzando, buscará financiamiento en el capital riesgo (venta de acciones preferentes o comunes), y una empresa madura confiará más en el mercado de bonos.
“Las instituciones financieras ayudan a canalizar el ahorro hacia las inversiones corporativas y relacionan a los prestamistas con los prestatarios. Proporcionan liquidez y oportunidades de diversificación a los
inversores. La intervención en los mercados financieros proporciona muchísima información a los directores financieros” (Richard A. Brealey, Stewart C. Myers, Alan J. Marcus, 2007, p. 46).
1, Dellustrations 2010
Contabilidad y Finanzas
Como indispensable, ya sea en organizaciones grandes y complejas, en pequeños negocios ó inclusive de manera personal, se debe tener un control sobre las operaciones o movimientos que realicen los negocios, de tal manera que se pueda medir el desempeño. Es por esto que las empresas deben elaborar estados financieros que les permitan medir su eficiencia y en muchos casos éstos son auditados por firmas independientes que certifican su validez.
No vamos a analizar a detalle toda la información contable, ya que no es tema de este curso, pero será importante que recapitulemos algunas de las definiciones que estaremos utilizando durante el curso.
Hasta el siglo XIX, la mayoría de las empresas eran administradas por sus propietarios y rara vez utilizaban capital externo, con la excepción de los préstamos que solicitaban sus dueños. Cuando los negocios eran pequeños y había pocos accionistas externos, la contabilidad podía ser menos formal. Pero con la revolución industrial y a raíz de las grandes empresas constructoras de ferrocarriles y canales, los accionistas empezamos a exigir información que les ayudará a evaluar la solidez financiera de las compañías. Fue entonces cuando la contabilidad comenzó a madurar (Richard A. Brealey, Stewart C. Myers, Alan J. Marcus, 2007, p. 51).
Sin embargo, en México siguen siendo más los negocios medianos y pequeños que las grandes industrias, pero cada vez más los dueños se dan cuenta de la importancia de tener sistemas que les permitan tener su información actualizada para una mejor toma de decisiones.
Los estados financieros básicos que ayudan en este proceso de toma de decisiones son: el
Balance General, el Estado de Resultados y los Flujos de Efectivo.
El Flujo de Efectivo. Mide orígenes y aplicaciones de los fondos. Es decir,
de dónde viene el dinero y en qué se utilizó. Existen diversas formas para presentar este informe según las necesidades y uso del mismo.
El Estado de Resultados. Por medio de este recurso se puede analizar el
desempeño económico de la empresa a través de la rentabilidad en un periodo determinado, mostrando la diferencia entre los ingresos y los gastos.
El Balance General ofrece una foto instantánea de la estructura de una empresa en un punto determinado del tiempo, donde se puede analizar por un lado lo que se tiene (Activos), por otro lo que se debe (Pasivos) y lo aportado por los socios (Capital). Los Activos se clasifican en activos circulantes (los que se pueden convertir rápidamente en dinero), y los activos fijos (como las instalaciones y la maquinaria). Dentro del pasivo se encuentran los pasivos circulantes (que deben ser pagados antes de un año) y las deudas a largo plazo. La diferencia entre los activos y los pasivos representan la cantidad de los fondos propios de los accionistas.
Es importante distinguir los valores contables de los valores de mercado. Los primeros están basados en información histórica, es decir, en el registro que se realiza al momento de hacer la operación. Como control esto es muy bueno, pero cuando se quiere valuar un activo no nos sirve, ya que el valor del activo va a ser diferente en el momento que se compró y el momento actual, sobre todo en los activos más antiguos. Por otro lado, los valores de mercado permiten saber el valor real de los activos ya que se refieren a los precios actuales. En México ya está permitido incluir la revaloración de los activos en función a la inflación según el boletín B10 y esto permite tener mejor actualizada la información financiera, pero la base sigue siendo su costo original mientras que el valor de mercado permite valuar los activos según lo que realmente los inversionistas estarían dispuestas a pagar por esos activos y/o pasivos.
Los impuestos sobre las utilidades de las empresas son del 28% aunque ésto puede variar año con año debido a los ajustes que realiza el gobierno. Además, se debe considerar que cada año hay que pagar un 10% adicional por el reparto de utilidades. Al calcular las bases impositivas sobre las cuales se deberán pagar los impuestos, las empresas pueden hacer una deducción por la amortización y por pagos de intereses obteniendo un beneficio por los financiamientos a través de las instituciones bancarias o financieras. Pero no pueden descontar los pagos de dividendos que hacen a sus accionistas (en caso que se decida financiar los proyectos con recursos de los mismos dueños). Esto nos indica que hay que considerar también los efectos de los impuestos al momento de decidir cuál será la mejor fuente de financiamiento.
En el ambiente actual de los negocios, donde la competitividad es sinónimo de supervivencia, las empresas deben buscar a toda costa mejorar sus procesos productivos de tal manera que aseguren un liderazgo en costos, en calidad y en la creación de valor para sus clientes.
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Importante: Los utilidades y los flujos de efectivo no son lo mismo. La utilidad nos
indica la ganancia de la empresa, pero que no necesariamente se tienen en dinero ya que parte de esta ganancia puede estar en las cuentas por cobrar, en los inventarios etc., y por el otro lado, el flujo de efectivo mide el dinero que se genero, pero el que se haya generado dinero no necesariamente nos indica que se haya ganado, ya que por ejemplo, los flujos de dinero se pudieron generar debido a préstamos o cobranza de ventas de periodos anteriores. Esto nos lleva dos importantes diferentes problemas:
1. Un problema se puede generar por la falta de dinero y no necesariamente por falta de ventas y esto lo orille a incumplimientos por falta de liquidez.
2. Otro problema se puede dar en un momento determinado en que la empresa tenga flujo, pero no utilidad, pero por tener flujo se gaste más de lo que realmente se puede.
Por ello, no es de extrañarse que en los últimos años, las decisiones de inversión a largo plazo estén estrechamente relacionadas a proyectos de automatización en los procesos productivos de la compañía o en el mejoramiento de sus estructuras de información para poder hacer frente a la creciente competencia y a la demanda cada vez mayor del valor agregado.
Por todo esto es que la función del director de finanzas se ha convertido en un elemento clave para el logro del objetivo de maximizar el valor de las organizaciones y al mismo tiempo mantener un comportamiento ético, considerando en sus decisiones, tanto a los factores financieros y/o cuantitativos, como a los factores no financieros y/o cualitativos.
Referencias
Besley, S. & Brigham, E. F. (2001). Fundamentos de administración financiera. (J. Gómez, Trad.). México: Mc Graw-Hill. (Trabajo original publicado en 2001).
Brealey R., Myers, S. & Marcus, A. (2007). Fundamentos de Finanzas corporativas. (5ª. ed.). Madrid: McGraw-Hill.
Iconfinder. (2010). Cash. Recuperada el 13 de enero de 2010, de http://www.iconfinder.net/icondetails/17018/128/