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Formadores en Educación y Procesos Humanos

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LA REVOLUCIÓN MEXICANA

5.1

ANTECEDENTES

Porfirio Díaz, el mestizo oaxaqueño que destacó en los ejércitos liberales com-batiendo contra grupos conservadores y que participó en la Intervención France-sa, había asumido la presidencia desde 1876 tras el triunfo de la rebelión de Tuxte-pec. Aunque en sus inicios había pronun-ciado la no reelección, ya en el poder, se las arregló para mantener una dictadura de 34 años.

Durante los últimos años de su gobierno Díaz gozó de poca credibilidad y sus opo-sitores se iban incrementando debido a que se padecieron diversas crisis simultá-neas en todos los ámbitos: social, político, económico y cultural.

5.1.1

SITUACIÓN SOCIAL

El pueblo estaba ofendido por la poca ri-queza a la que tenían acceso. Entre 1889 y 1890 el gobierno de Díaz dispuso que las tierras comunales se hicieran parcelables. Los nuevos propietarios, no acostumbra-dos a la propiedad privada, fueron estafa-dos por particulares o funcionarios. Como resultado mucha de la población indíge-na se vio sin posesión de tierras y tuvo que emplearse en las haciendas cercanas. En los años 1863, 1883 y 1894, en las que una parcela sin su respectivo título podía considerarse como terreno baldío,

propi-ció que aquellos que tuvieran los recursos necesarios se hicieran con grandes por-ciones de tierra. Para 1910 menos del 1% de las familias en México poseían o con-trolaban cerca del 85% de las tierras culti-vables. Los pueblos, donde se albergaba el 51% de la población rural, contaban con tan sólo pequeñas porciones de tie-rra y la mayor parte de ella dependían de las haciendas vecinas. Además, las le-yes y la situación nacional favorecían a los hacendados, pues eran los únicos con acceso a créditos y a proyectos de irriga-ción. Por otro lado, los pequeños pueblos y agricultores independientes pagaban altísimos impuestos. Por último, aquellos indígenas que se rebelaban contra el go-bierno, perdían sus tierras.

Las leyes de la nación raras veces se apli-caban dentro de las haciendas, donde los trabajadores eran vistos como escla-vos u objetos de propiedad, existiendo prácticamente una especie de feudalis-mo. Además, en el campo, actuaba el llamado Cuerpo de Rurales, era un grupo policíaco encargado de «resguardar la paz», generalmente a través de métodos brutales. Otra práctica de este grupo era la leva, o reclutamiento obligatorio.

A principios del siglo XX comenzó la ex-plotación petrolera en México, aunque las concesiones se dieron a compañías extranjeras como Standard Oil y la Royal Dutch Shell. Este proceso finalmente lle-vó al país a una transformación industrial. Inversionistas extranjeros, protegidos por el gobierno, invirtieron en industrias y ex-plotación de materias primas, se impulsó la minería y fue modernizada la industria

textil, lo que además desarrolló el sistema ferroviario. Para 1910, ya existían 24.000 ki-lómetros de líneas ferroviarias.

En las ciudades, a partir de 1906 comen-zaron a surgir numerosos movimientos obreros —son representativas en este ru-bro las huelgas de Cananea y Río Blan-co—, que habrían de ser reprimidos por el gobierno mediante el uso de la fuerza militar.

En 1907 se desató una fuerte crisis inter-nacional en Estados Unidos y Europa, lo que llevó a la disminución de las expor-taciones, el encarecimiento de las im-portaciones y la suspensión de créditos a industriales. La situación desató un fuer-te desempleo, además de que disminu-yeron los ingresos del resto. La actividad económica del país redujo drásticamen-te los ingresos del gobierno; se indrásticamen-tentó solucionar este problema castigando sa-larialmente a la burocracia y aumentan-do los impuestos y la base fiscal, lo que afectó a los miembros de la clase media, tanto urbana como rural, así como a los miembros de la clase alta que no estaban adheridos a los científicos (intelectuales, profesionales y hombres de negocios que compartían las creencias del positivismo y darwinismo social e influían en la políti-ca del país).

En 1908 y 1909, hubo una sequía que afectó la producción agrícola, por lo que se tuvo que importar maíz con un alto valor económico. Esta situación afectó a gran parte de la población, ya que el maíz era parte de la dieta del 85% de la población.

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5.1.2

SITUACIÓN POLÍTICA

El sistema político del gobierno de Díaz y su camarilla enfrentaba el envejecimien-to y se aferraban al poder. Así que su gru-po de “científicos”, se volvió un sistema excluyente al que no tenían acceso las nuevas generaciones.

En 1908 la situación política del país co-menzó a agitarse, al darse a conocer una entrevista que realizó James Creelman, reportero de la Pearson’s Magazine, al presidente Díaz el 18 de febrero de ese año.

A partir de ese momento comenzaron a formarse diversos clubes anti reeleccio-nistas en todo el país. En el estado de Coahuila surgió además el libro La suce-sión presidencial en 1910, donde su autor, un hacendado de nombre Francisco I. Madero, hace un análisis de la situación política mexicana y además critica el go-bierno de Díaz, aunque de manera mo-derada.

A raíz de la entrevista de Creelman al presidente Díaz, y de la aparición del libro de Madero, surgieron varios partidos polí-ticos, algunos a favor del actual gobierno y otros completamente en contra. Entre ellos se encontraban el Partido Demo-crático y los Reyistas, quienes fundaron el Club de Soberanía Popular, aunque pos-teriormente el general fue eliminado de la planilla debido a que fue comisionado a Europa en septiembre de 1909.

Pero Díaz no cumplió y se postuló

nueva-mente para presidente. Junto con esta propuesta, en 1909 fue reorganizado el Club Reeleccionista por parte de los miembros de la aristocracia con la fina-lidad de promover su campaña. Como contrapropuesta surgió el Centro Anti-reeleccionista, con Francisco I. Madero como figura central.

5.2

LOS INICIOS DE LA

REVOLUCIÓN

Al movimiento antirreeleccionista de Francisco I. Madero, se sumaron numero-sos ex reyistas, clases sociales altas, me-dias y bajas, lo que le brindó experiencia política e incluso militar al movimiento. Madero realizó tres giras para promover clubes antirreeleccionistas estatales con miras a celebrar una convención anual en abril de 1910, en la que se constitui-ría el Partido Nacional Antirreeleccionista y se designarían los candidatos para las próximas elecciones.

Pero Madero fue aprehendido por órde-nes del juez de Distrito de San Luis Poto-sí mientras se encontraba en Monterrey, acusado de incitar a la rebelión, fue tras-ladado y confinado en la prisión del Esta-do y cuarenta y cinco días después fue puesto en libertad bajo fianza sin la po-sibilidad de salir del Estado. Durante este mismo periodo se realizaron las eleccio-nes presidenciales.

El 26 de junio de 1910, se realizaron las elecciones resultando electo Díaz y

Co-rral. Durante el mes de septiembre se lle-varon a cabo numerosas celebraciones con motivo del centenario de la indepen-dencia. Para tal ocasión asistieron emba-jadores y ministros de diversos países que mantenían relaciones internacionales con el país (España, Estados, Alemania, China, Cuba y Francia).

El 6 de octubre Madero escapó de San Luis Potosí con destino a San Antonio, Texas, donde se reunió con sus familiares y partidarios. Allí redactó junto con un pe-queño grupo un documento conocido como Plan de San Luis, aunque en rea-lidad el texto apareció fechado el 5 de octubre en San Luis Potosí. El plan convo-caba a la lucha armada; declaraba nulas las elecciones para presidente, vicepresi-dente, magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y diputados y senadores; se reconocía como presiden-te provisional y «Jefe de la Revolución» a Madero; y se insistía en reivindicaciones de carácter social para indígenas y obre-ros. Asimismo, señaló el 20 de noviembre como la fecha en que todos los mexica-nos debían levantarse en armas contra el gobierno. Junto con este documento, Madero escribió un manifiesto dirigido al Ejército Federal, en el que se le exhortaba a unirse al movimiento revolucionario.

«Conciudadanos: No vaciléis pues un momento: tomad las armas, arrojad del poder a los usurpa-dores, recobrad vuestros derechos de hombre libres y recordad que nuestros antepasados nos legaron una herencia de gloria que no podemos mancillar. Sed como ellos fueron: invencibles en la guerra, magnánimos en la victoria».- SUFRAGIO EFECTIVO, NO REELECCIÓN -.

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San Luis Potosí, octubre 5 de 1910.- Francisco I. Madero

Aquiles Serdán, político mexicano que había huido hacia Estados Unidos des-pués de las elecciones, recibió el encar-go por parte de Madero de organizar la revolución en Puebla, de donde era originario. El 18 de noviembre un grupo de policías acudió a su domicilio, donde guardaban las armas. Aquiles resistió jun-to a sus hermanos, siendo rodeados por 400 soldados y 100 policías. Al final fueron asesinados en el sótano de la vivienda. El día 19 Madero partió de Texas y el 20 cruzó el río Bravo para volver a territorio mexicano, donde lo esperaban algunos ex militares y algunos pocos voluntarios civiles. Después de algunas escaramuzas de poca importancia, Madero regresó a los Estados Unidos para reorganizar el movimiento, pero evitó dirigirse hacia San Antonio, pues allí se había dictado una orden de aprehensión en su contra. En su lugar, se trasladó a Nueva Orleans.

A pesar de que la muerte de Serdán pa-recía un fracaso en el intento revolucio-nario, la lucha armada tuvo respuesta en Chihuahua, no por parte de los anti-rreeleccionistas, sino de la gente del pue-blo y zonas rurales. Posteriormente se ex-tendió a los estados vecinos de Sonora, Durango y Coahuila.

El 20 de noviembre, fecha señalada para comenzar la Revolución mexicana, tuvie-ron lugar trece levantamientos: ocho en Chihuahua, uno en Durango, uno en San Luis Potosí y tres en Veracruz, todos

prin-cipalmente en zonas rurales. Dentro de dichos movimientos destacaron los de Pascual Orozco y Francisco Villa en Chi-huahua; José María Maytorena y Eulalio y Luis Gutiérrez en Coahuila; Jesús Agus-tín Castro en Gómez Palacio, Durango; Cesáreo Castro en Cuatro Ciénegas, Coahuila; José de la Luz Blanco en Cu-chillo Parado, Chihuahua; los hermanos Figueroa en Guerrero; y Emiliano Zapata en Morelos. A finales de noviembre, la lu-cha se había extendido a siete estados de la República.

Díaz tomó el control el ejército federal desde la capital y ordenó al general Na-varro retomar Ciudad Guerrero con ayu-da del 20° batallón de infantería. Los re-volucionarios y federales se enfrentaron en el cañón Mal Paso, donde los segui-dores maderistas tuvieron que retirarse después de seis horas de combate. Un par de días después, tras cuatro horas y media de lucha, lograron vencer a los porfiristas. Díaz ordenó que se reforzaran las tropas de Navarro, quien entró a Ciu-dad Guerrero el 6 de enero sin combatir, pues la ciudad había sido abandonada. También fueron tomados por lo maderis-tas: Zacatecas, Durango, Sonora y Chi-huahua.

El 14 de febrero de 1911, Madero deci-de regresar a México con el propósito de asumir el liderazgo del movimiento armado. El 6 de marzo, Madero decide atacar Casas Grandes, Chihuahua y es derrotado. Paralelamente surgen más movimientos en el país, como en los es-tados de Guerrero y Morelos,

extendién-dose el conflicto prácticamente a todo el territorio mexicano. Madero recibe el apoyo de Pascual Orozco y Francisco Vi-lla e invaden Ciudad Juárez, ciudad fron-teriza con los Estados Unidos.

El movimiento antirreeleccionista se transformó durante el proceso militar: de oposición derivó en rebelión, por lo que el movimiento urbano de la clase me-dia se convirtió en una lucha popular y rural, con nuevos líderes dispuestos a la lucha armada que no habían participa-do en el movimiento que rechazaba la reelección de Porfirio Díaz, como Pascual Orozco (arriero y comerciante), Pancho Villa (que había sido bandolero además de realizar una gran variedad de oficios y trabajos) o Emiliano Zapata (domador de potros) que encabezaba reclamos agrarios en Anenecuilco. Al movimiento se habían unido rancheros del norte del país, vaqueros, ferrocarrileros, mineros, obreros, artesanos, profesores rurales, rancheros sureños, entre otros, los cuales eran poco afines a la figura de Madero. Por estos motivos, este último quiso dar por terminada la lucha prematuramente.

5.3

TRATADOS DE

CIUDAD JUÁREZ

Los revolucionarios, liderados por Oroz-co y Villa, desobedeciendo las órdenes de Madero y atacaron la guarnición de Ciudad Juárez los días 8 y 9 de mayo. In-fructuosamente, Madero intentó detener la embestida, pero más rebeldes se unie-ron paulatinamente a la transgresión, por

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lo que finalmente decidió dar la orden al resto de sus hombres de proseguir el asal-to.

Las tropas revolucionarias finalmente to-maron la plaza el día 10, obligando al general Navarro a capitular. Entonces, Madero, de acuerdo al Plan de San Luis, fue nombrado presidente provisional y constituyó su Consejo de Estado, en el que incluía entre otros a Venustiano Ca-rranza, su hermano Gustavo y José María Pino Suárez.

El 17 de mayo se firmó un armisticio de cinco días aplicable a toda la República mexicana. Al término de éste, se firmó un tratado de paz en dicha ciudad, lo que dio fin a la revolución maderista.

Una vez que los sublevados ocuparon Ciudad Juárez, Chihuahua; Porfirio Díaz presentó su renuncia y se exilió en Fran-cia.

5.4

LA DECENA TRÁGICA

Con el apoyo de algunos diplomáticos extranjeros, encabezados por el embaja-dor de Estados Unidos de América, en fe-brero de 1913 tres antiguos militares por-firistas se rebelaron contra Madero en la ciudad de México. Uno de ellos Bernardo Reyes, murió cuando dirigía un ataque contra el Palacio Nacional. Los otros dos, Félix Díaz y Manuel Mondragón, se ence-rraron en la Ciudadela, un antiguo depó-sito de armas en el centro de la capital.

Madero se enfrentó a la situación valero-samente. Para su desgracia puso el man-do de las tropas leales en manos de Vic-toriano Huerta, que el año anterior había sometido a los orozquistas pero ahora, sin que el presidente lo supiera, estaba de acuerdo con los sublevados.

Durante diez días ocurrieron distintos en-frentamientos que causaron un estado de gran confusión. Hubo numerosos com-bates en la ciudad; muchos civiles murie-ron y muchos edificios fuemurie-ron dañados. A estos días los llamamos la Decena Trági-ca.

El embajador de los Estados Unidos de América, Henry Lane Wilson, arregló que Huerta y los militares sublevados se entre-vistaran en la Embajada de los Estados Unidos de América y pactaran lo que harían. Wilson temía que el movimiento revolucionario afectara los intereses de las compañías norteamericanas. Prefería que hubiera un nuevo dictador y creía que Huerta podría serlo.

El 18 de febrero, unos soldados de Huer-ta entraron a Palacio Nacional y apresa-ron a Madero junto con el vicepresiden-te José María Pino Suárez. Los dos fueron obligados a renunciar a sus cargos; los asesinaron cuatro días después. El crimen indignó a todo el país. Victoriano Huer-ta realizó las maquinaciones necesarias para asumir legalmente la presidencia, pero de inmediato tuvo que hacer frente a quienes no estaban dispuestos a acep-tarlo.

5.5

EL EJÉRCITO

CONSTITUCIONALISTA

Venustiano Carranza, gobernador de Coahuila, no reconoció a Victoriano Huerta como presidente y se levantó en armas. A su ejército se le llamó Constitu-cionalista, porque exigía el respeto a la Constitución. La lucha se extendió por el país, bajo el mando de diversos jefes mi-litares, como Álvaro Obregón, Francisco Villa, Emiliano Zapata y muchos otros. La agricultura, la industria y el comercio su-frieron los efectos de la guerra. Hombres y mujeres abandonaron sus trabajos y se lanzaron a los campos de batalla.

En los ejércitos revolucionarios cada jefe y cada soldado tenía la esperanza de lo-grar una situación más justa. Formaban una tropa poco disciplinada pero entu-siasta, en la que a veces iban familias en-teras.

Los ferrocarriles y los telégrafos fueron de-cisivos para la revolución. Quien domina-ba las líneas podía transportar ejércitos y cañones, sorprender al enemigo, retirarse rápidamente, avisar de inmediato lo que sucedía, coordinar los movimientos de las tropas o despistar a los contrarios.

Huerta había creído que los Estados Uni-dos de América lo ayudarían, pero en 1913 el presidente Woodrow Wilson se negó a reconocer su gobierno. En lugar de eso envió tropas para ocupar Vera-cruz. Esta nueva invasión fue rechaza-da heroicamente por los habitantes del puerto. Aunque esta intervención, que

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estaba dirigida contra Huerta favorecía al Ejército Constitucionalista, Carranza protestó. El sostenía, con razón, que los problemas de México debían resolverlos los mexicanos.

Mientras tanto, los revolucionarios avan-zaban con paso firme. Al frente del Ejér-cito del Noroeste, Álvaro Obregón bajó desde Sonora por la costa del Pacífico, sin perder una sola batalla, hasta Guada-lajara; Zapata continuó luchando en Mo-relos; y La División del Norte comandada por Francisco Villa, derrotó a las tropas federales en las batallas de Torreón y de Zacatecas.

El movimiento constitucionalista triunfó. En agosto de 1914, Huerta dejó el país y Carranza entró en la ciudad de México. Pero no todos los revolucionarios estaban de acuerdo con que Carranza fuera el Primer Jefe, como se había hecho llamar. Los caudillos revolucionarios o sus repre-sentantes se reunieron en Aguascalien-tes, en octubre de 1914, para ponerse de acuerdo, en la Soberana Convención Revolucionaria.

Los convencionistas decidieron adop-tar parte del programa de Zapata sobre el reparto de tierras a los campesinos, y eligieron como presidente interino de la República a Eulalio Gutiérrez. Los grupos villistas y zapatistas aceptaron esta deci-sión, pero Carranza no la acató.

La revolución quedó convertida en la lucha entre dos bandos irreconciliables: carrancistas, contra villistas y zapatistas.

Al principió pareció que Villa y Zapata triunfarían, ya que ocuparon casi todo el país y tomaron la capital. Carranza y su principal general, Álvaro Obregón, se re-fugiaron en Veracruz. Pero finalmente el talento militar de Obregón se impuso al de Villa y lo derrotó en Celaya, en abril de 1915.

Tras nuevas derrotas, Villa se refugió en la sierra de Chihuahua. En 1916, cuando el gobierno de los Estados Unidos de Amé-rica reconoció al de Carranza, Villa inva-dió el territorio estadounidense y atacó el pueblo de Columbus, en Nuevo México. Carranza lo declaró fuera de la ley. Una columna de soldados norteamericanos entró a México para perseguirlo, pero no pudieron encontrarlo. La presencia de las tropas extranjeras en México provocó si-tuaciones difíciles, pero la serenidad de Carranza y su apego a las vías diplomáti-cas, evitó que el conflicto creciera.

Carranza y Obregón triunfaron sobre Vi-lla y Zapata gracias a su capacidad mi-litar; pero también porque sabían mejor que sus rivales, lo que significaba la uni-dad nacional por encima de los enfren-tamientos entre caudillos. Carranza tenía una clara idea de lo que era una nación; insistió en la legalidad de su movimiento y actuó conforme a la ley.

Para Carranza, el nacionalismo y el ape-go a la ley eran los valores más importan-tes.

5.6

LA CONSTITUCIÓN DE 1917

A finales de 1916, los revolucionarios se reunieron en Querétaro para reformar la Constitución de 1857. Finalmente deci-dieron redactar una nueva, pues las cir-cunstancias de México en ese momento eran muy diferentes a las que había en tiempos de Juárez, cuando se hizo la de 1857.

La nueva Constitución se promulgó el 5 de febrero de 1917. En ella se incorpora-ron ideas de todos los grupos revoluciona-rios. Retomó las libertades y los derechos de los ciudadanos, así como los ideales democráticos y federales de la de 1857. También reconoció los derechos sociales, como el de huelga y el de organización de los trabajadores, el derecho a la edu-cación y el derecho de la nación a regu-lar la propiedad privada de acuerdo con el interés de la comunidad.

El Artículo 3° declara que la educación primaria debe ser obligatoria y gratuita. Además, debe ser laica, ajena a toda doctrina religiosa, para garantizar la liber-tad de cultos.

El Artículo 27 de esta Constitución decla-ra que las riquezas del suelo, el subsuelo, las aguas y mares de México son de la nación. Esta puede ceder a particulares el derecho de propiedad de la tierra y de la explotación del subsuelo. Y puede expropiarlas cuando lo considere nece-sario. Este artículo hizo posible controlar la actividad de las compañías mineras y petroleras, así como el reparto de la tierra

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de las grandes haciendas entre los cam-pesinos.

El Artículo 123 protege a los trabajadores. Establece que la duración del trabajo diario no debe ser de más de ocho ho-ras, en lugar de las doce a quince que se trabajaban antes, y que debe haber un día de descanso obligatorio a la sema-na. Prohíbe que las mujeres y los niños se ocupen de labores inadecuadas para su sexo y su edad. También reconoce que los trabajadores tienen derecho a formar sindicatos (asociaciones para defender-se) y a hacer huelgas (suspender las labo-res para plabo-resionar a los patrones cuando se presentan conflictos de trabajo).

La Constitución de 1917 es la que nos rige. Muchas veces ha sido reformada, para adaptarla a las circunstancias, que cambian con el tiempo, pero sus princi-pios básicos siguen normando la vida de México.

5.7

ÁLVARO OBREGÓN

Álvaro Obregón se convirtió en presiden-te constitucional de México, a la media-noche del 1 de diciembre de 1920. Duran-te su mandato inDuran-tentó concluir el proceso de pacificación nacional que inició Adol-fo de la Huerta, y comenzó la repartición de tierras a los campesinos del Estado de México y Morelos, como parte de su pro-yecto de reforma social.

En 1921, Obregón restituyó el Ministerio de Instrucción Pública (impuesto por Ca-rranza en 1918), por la Secretaría de

Edu-cación Pública, dirigida por Vasconcelos, quien efectuó su plan de fundación de escuelas rurales, formación de nuevos maestros y edición de clásicos de la lite-ratura, como la Divina Comedia y otras obras de autores como Platón. También impulsó las escuelas de artes y oficios donde se enseñaban estas disciplinas a los jóvenes y en ocasiones también a los adultos. Promocionó a los artistas plás-ticos y les otorgó espacios para realizar sus obras, como Diego Rivera, José Cle-mente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Vasconcelos, promovió la idea de que la escuela era el medio para consolidar un país culto y democrático.

En la política, Obregón intentó mantener el control y equilibrio de las fuerzas políti-cas imperantes en el país, principalmente del ejército. Por ello, concedió la amnis-tía a Francisco Villa y Saturnino Cedillo, y a cambio de rendirse y colaborar en la estabilidad del país les otorgó tierras, producto del reparto agrario. Otra de las preocupaciones del gobierno obrego-nista fue obtener el reconocimiento de los Estados Unidos, ya que en caso de una nueva revuelta armada en su con-tra, Obregón debería usar el apoyo de Estados Unidos, que consiguió a inicios de 1923, con el Tratado de Bucareli. Sin embargo tuvo que hacer ciertas conce-siones con EE.UU, sobre todo en materia agraria y del petróleo, ya que la política nacionalista del artículo 27 constitucional afectaba los intereses de las compañías extranjeras en México.

De la Huerta, convencido por algunos de sus partidarios, intentó lanzar su

candi-datura a la presidencia de la República para el período de 1924-1928. Pero Obre-gón apoyaba a Calles; el Partido Liberal se opuso a esta medida, por lo que lanzó la candidatura de De la Huerta a presi-dente. A fines de 1923 dio inicio la rebe-lión. Todos los personajes en el escenario político que podían dar batalla a Obre-gón habían muerto, como Lucio Blanco y Villa, el primero en 1922 y Villa en 1923. Los delahuertistas (como se les conoció a los partidarios de Adolfo de la Huerta), fueron derrotados rápidamente, su líder huyó a Panamá en 1924, mismo año en que Calles fue electo presidente sin mu-chos problemas.

5.8

PLUTARCO ELÍAS CALLES

En 1924 es elegido presidente de la Re-pública. Durante su gobierno creó el Ban-co de MéxiBan-co, ordenó la Ban-construcción de carreteras, creó la primera línea aérea, fundó los bancos Ejidal y Agrícola, restau-ró la Escuela de Agronomía de Chapingo y fundó la Escuela Médico-Veterinaria, construyó presas, sistemas de riego y nu-merosas escuelas rurales.

Durante su mandato también se inicia la llamada Guerra Cristera debido, entre otras cosas, al artículo 27 de la Constitu-ción y porque la iglesia debía registrar-se para poder registrar-ser oficial y pagar cuota al gobierno. Calles hizo cumplir dichas medidas por medio de la fuerza, lo que agravó el conflicto, que terminaría hasta 1929.

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El 4 de marzo de 1929, Calles y varios mi-litares y caudillos de la revolución Mexi-cana, fundan el Partido Nacional Revo-lucionario (PNR) antecesor del PRI. Este partido nació como una federación de partidos políticos regionales, grupos políti-cos diversos, generales y caudillos sobre-vivientes de la lucha armada. El primer candidato presidencial del PNR fue Pas-cual Ortiz Rubio, quien resultó electo pre-sidente en 1929. Desde entonces hasta su expulsión del país en 1936, Plutarco Elías Calles jugó un papel clave en el manejo de la política en México. Entonces se le conoció como el Jefe Máximo de la Re-volución y esta época se conoció como el Maximato (1928-1934).

En 1932, Pascual Ortiz Rubio renuncia a la presidencia, luego de no soportar la in-jerencia de Calles en su administración. En su lugar es nombrado presidente in-terino el general Abelardo L. Rodríguez, quien se ocupa de los asuntos adminis-trativos, y Calles de la política nacional. En esta época se modifica el artículo 3 de la Constitución para la enseñanza de la educación socialista.

En 1934, Calles postula como candidato a la presidencia al general Lázaro nas, con el llamado Plan Sexenal. Cárde-nas es elegido y Calles le impone gente de su confianza en el gabinete presiden-cial. La madrugada del 10 de abril de 1936, Cárdenas, acompañado por un cuerpo militar, saca a Calles de su casa (en pijama), y lo lleva hasta un avión del Ejército Mexicano que lo llevará hasta California. De esta manera Cárdenas ex-pulsa del país a Calles y pide la renuncia

de todos los callistas en su gobierno. Plu-tarco Elías Calles fija su residencia en San Diego, California y regresa a México has-ta que el presidente Manuel Ávila Cama-cho, al final de su mandato, le permite de nuevo residir en el país adonde regresa gravemente enfermo. Murió el 19 de oc-tubre de 1945 en la Ciudad de México.

5.9

LA EDUCACIÓN DESPUÉS

DE LA REVOLUCIÓN

– EDUCACIÓN RURAL

En la agitación revolucionaria, se descui-dó la promoción educativa; era sin duda más importante enviar personas a la lu-cha que educarlos, es claro que México era entonces un país analfabeta.

En cumplimiento de las exigencias socia-les emanadas del movimiento revolucio-nario de 1910, los constituyentes de 1917 redactaron el artículo 3° inspirado en los principios de justicia social al consagrar la educación gratuita, obligatoria y laica, para que todo niño mexicano tuviera ac-ceso a ella. Estos principios establecidos en la nueva Constitución era necesario que los pusieran en práctica y va a ser el gobierno del Gral. Álvaro Obregón cuan-do el país entra en la etapa constructi-va y la educación recibe el impulso vital del intelectual revolucionario Don José Vasconcelos, que desde la Rectoría de la Universidad impulsa y fundamenta la idea de la necesidad de establecer una Secretaria de Estado que se encargue de la educación a fin de diseñar y adminis-trar todo lo referente a la cultura que la

sociedad del México posrevolucionario exigía.

Con el Presidente Álvaro Obregón, co-menzó la etapa de reestructuración del país. En 1921 creó la Secretaria de Educa-ción, y puso a cargo a José Vasconcelos para llevar una ‘cruzada’ educativa a lo largo y ancho del territorio nacional. Im-pulsando la educación indígena, la rural, la técnica, y la urbana. Convirtió a los es-tudiantes de la Universidad Nacional en maestros para que salieran a las calles y enseñar a leer y escribir a la gente.

La formación filosófica, religiosa, humanís-tica y nacionalista de Vasconcelos se va a reflejar durante su gestión al frente de la recién fundada Secretaria de Educa-ción Pública. Concibe su obra como una cruzada nacional que llevará al campo el evangelio de la educación. Inspirado en los religiosos del siglo XVI que realizan la conquista espiritual simultáneamente a la conquista militar, el campesino podría recibir la educación que la época exigía mediante el novedoso sistema de maes-tros misioneros itinerantes que se dispersa-ron y recorriedispersa-ron miles de comunidades en donde era difícil recibir el influjo de la educación formal y de conocimientos prácticos para el pueblo campesino. Las Misiones Culturales fueron elemento fun-damental en la obra educativa vascon-celista. Una vez comprobado el éxito de ellas, se fundaron las Escuelas Normales Regionales y la Casa del Pueblo. Realiza También una importante labor editorial para después de editar las obras clásicas, fundar bibliotecas para el pueblo.

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REFERENCIAS

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→ KRAUZE, Enrique: “Plutarco E. Calles, reformar desde el origen”, en la serie “Biogra-fía del Poder”, México, Fondo de Cultura Económica, 1987. ISBN 968-16-2292-8 → Alvear (2004). Historia de México. Editorial Limusa. ISBN9681861469.

→ Anda Gutiérrez, Cuauhtémoc (1998). Estructura socioeconómica de México: 1940 - 2000. Limusa. ISBN9681854071.

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→ Cumberland, C. (1991). Madero y la Revolución Mexicana. ISBN9682305926.

→ Fernández, Íñigo (2008). Historia de México: La revolución mexicana/consolida-ción del Estado Revolucionario/la transimexicana/consolida-ción política siglos XX-XXI. Editorial. ISBN 9683816975.

→ Garciadiego, Javier (2005). La revolución mexicana: crónicas, documentos, planes y testimonios. UNAM. ISBN 9703206859.

→ Garciadiego, Javier (2006). Introducción histórica a la Revolución mexicana. Se-cretaria de Educación Pública. ISBN9709765167.

→ SCHMELKES, S. (2000), Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas, SEP, México. → Meneses Morales, Ernesto. Tendencias Educativas Oficiales en México. Centro de

Estudios Educativos. 1988

→ Vázquez, Josefina A. Nacionalismo y Educación en México. El Colegio de México. 1979.

José Vasconcelos es un referente edu-cativo indubitable de la actualidad, se le recuerda con gran ahínco y prestigio. Sus sueños junto con su maestro Justo Sierra y su grupo ‘Ateneo de la Juventud’ fue-ron concretizados en la máxima casa de estudios de nuestro país la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) anteriormente Universidad Real y Pon-tificia de México desde 1595; y hoy por hoy, categorizada como uno de las me-jores centros de estudio a nivel mundial. El lema de Vasconcelos está signado en el escudo de la UNAM: por mi raza ha-blará el espíritu. Con la creación de la Secretaría de Educación Pública bajo la dirección de Vasconcelos, se da inicio a las políticas educativas de México a tra-vés de programas federales.

Durante la estancia de Vasconcelos en la secretaría, llega a México la influen-cia de las ideas pedagógicas de John Dewey y su escuela de la acción que se encargó de difundir el Prof. Moisés Sáez, esto hace que a partir de esa época la enseñanza tradicional verbalista reciba la influencia de esta nueva escuela que proponía enseñar al alumno mediante la acción. La escuela del campo va a estar asociada a las actividades productivas.

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