La imagen de la mujer
en los medios de comunicación
Por Susana B. Gamba y Cristina Lospennato
En 1990, durante el Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe realizado en San Bernardo se acordó establecer el 14 de setiembre como “Día
Latinoamericano de la Imagen de la Mujer en los Medios”.
El origen de la fecha concuerda con la primer emisiòn del programa radial
“Viva María”, producido y conducido por la periodista Mara Régia Di Perna en Brasil, que se mantuvo al aire durante diez años. El mismo fue pionero en
reivindicar una imagen más libre de las mujeres, así como cuestionar la violencia de género y los modelos estereotipados imperantes. A de más de dos décadas de la fecha es importante hacer un breve racconto sobre el tema.
El objetivo de este artículo es mostrar, a través de un recorrido bibliográfico, la presencia de la mujer en los medios y reflexionar sobre la incorporación de la misma a partir de la revisión de los estereotipos y los perjuicios sexistas respecto del rol que deben desempeñar las mujeres en la sociedad.
Recordando la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, que fue realizada en Beijing en 1995, se definió una plataforma que en su artículo 236 establece
“…suprimir la proyección constante de imágenes negativas y degradantes de la mujer en los medios de comunicación (…) Además, los productos violentos y degradantes o pornográficos de los medios de difusión que perjudican a la mujer y su participación en la sociedad. Los programas que insisten en presentar a la mujer en sus papeles tradicionales pueden ser igualmente restrictivos…”
La imagen de la mujer en los medios está subrepresentada y cuando lo está, se las sigue describiendo a través de una gama reducida de estereotipos.
Éstos son recursos del discurso mediático, ya que los mismos pueden comunicar mensajes de manera clara y sintética en un lapso corto. Sin embargo, la carga valorativa y subvalorativa de algunos mensajes remite a imaginarios sociales configurando modelos, maneras y tipos de vínculos desiguales entre las y los integrantes de la sociedad.
Las representaciones que dominan una cultura concluyen instalándose como la forma naturalizada de pensamiento, como modos de actuar, cumpliendo una función comunicacional. El empleo recurrente de ciertos estereotipos, generalmente relacionados al cuerpo de la mujer y al sexo, da cuenta de un proceso de cosificación de la mujer.
Los medios de comunicación cumplen un rol esencial para la meta de lograr una sociedad igualitaria entre los géneros, ya que a través de ellos se pueden arbitrar nuevos perfiles o resignificar los ya existentes sobre lo que significa hoy ser mujeres y ser varones.
Van Dijk, uno de los fundadores del análisis crítico del discurso, brinda un enfoque interdisciplinario al estudio del “discurso” al considerar el lenguaje como una forma de práctica social.1
La conversación cotidiana que se practica con mucha frecuencia y por tanta gente, es la práctica discursiva más fuerte en el seguimiento de noticias en los diferentes medios de comunicación.
Una imagen es una representación de la realidad, sin ser la realidad misma;
mantiene un nexo de unión, por lo tanto toda imagen es un modelo de la realidad. Es la manera diferente que tiene esa imagen de sustituir, traducir, interpretar o modelar una realidad. (Saussure, F., )
La mayoría de los medios de comunicación utilizan la imagen para transmitir la información sobre la descripción de la situación social y el espacio que se les asigna a las mujeres y a los varones, influyendo sobre el significado y la reproducción de representaciones de género y favoreciendo en la mayoría de los casos la circulación de estereotipos discriminatorios para la mujer. De este modo se ven coartadas relaciones más igualitarias.
El Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión que depende de Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA, ex COMFER), con el asesoramiento y la asistencia del Consejo Nacional de la Mujer y el INADI, fue creado para ejercer un seguimiento y análisis de las formas y los contenidos de los medios estatales y privados, tanto de publicidades y promociones como en programas televisivos y radiales.
Sin dudas estrategias como ésta, pueden contribuir a erradicar estereotipos y comenzar a eliminar lentamente la problemática de la discriminación hacia las mujeres, de modo de llegar a una participación en equidad entre los géneros.
1 es.wilkipedia.org
En el año 1999 se instituyó el Premio “Lola Mora” a través de la Ley 188 promulgada por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. La misma establece que se entregará dicho premio a aquel (…) artículo periodístico, programa o aviso publicitario difundido a través de cualquier medio de comunicación masiva a la labor periodística…….que promuevan los derechos de la mujer, incentiven la cooperación y la solidaridad entre los sexos, contribuya a la superación de los estereotipos negativos para la mujer…
(Artículo 1).
La Dirección General de la Mujer del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la autoridad de aplicación de la ley que se implementa con la intervención de un Jurado muy calificado. El premio se entregó por primera vez en el año 2000 y en los últimos años se amplió la incidencia del mismo al permitir la participación ciudadana quien define con su voto las ternas elegidas por el Jurado.
Una experiencia significativa a destacar es la creación de la red de periodistas PAR, conformada a partir de 2008 por periodistas de distintas provincias quiénes se plantean incidir en los medios aportando una mirada de género. La principal problemática abordada por la Red es la violencia de género, para lo que elaboraron un Decálogo de cómo se debe tratar, denunciando así la naturalización que se hace de la misma.
Desde todas las áreas se intenta acortar las distancias en las ancestrales desigualdades, intentando promover la equidad entre los géneros y que las mujeres tengan una participación activa en todos los medios de comunicación, rompiendo con los estereotipos que se asocian casi siempre a cualidades como la belleza, seducción, sexualidad, desnudez. De allí que la mujer aparezca representada como subordinada a la figura del hombre. Como afirmaba Foucault (1991) los “espacios de poder” además de estar constituidos por macroinstituciones están constituidos por una microfísica “que desarrolla normas de conducta colectiva, códigos de interrelación o todo un sistema de símbolos que culmina en la articulación de mentalidades y cosmovisiones históricas en las que se asimilan inconscientemente dichas clasificaciones a sujetos y objetos”2
2 Coord. de la obra: Ruth Mateos de Cabo. Madrid 2007.
Bibliografía
• Arfuch Leonor, “Una mujer es una mujer” Notas para una semiótica de lo femenino en los medios, Documento del Instituto de Investigaciones de la Fac. de Cs. Sociales, UBA, Buenos Aires, 1994
• Sandra Chaer y Sonia Santoro, (comp.) Las palabras tienen sexo, Artemisa Comunicación, Buenos Aires, 2007.
• Curran, J., Morley,D., Walkerdine, V. (comps.), Estudios culturales y comunicación, Paidós, Barcelona, 1998.
• Gamba, Susana B, “Temas pendientes” en Documentas Nº 1, Mujeres:
temas pendientes, Dirección General de la Mujer, GCABA, Buenos Aires, Nov. 1998
• Laudano Claudia, “Medios de Comunicación” en Diccionario de Estudios de Género y feminismos, Susana B. Gamba (Coord.), Biblos, Buenos Aires 2007.
• Mateos de Cabo, Ruth (Coord.), La presencia de los estereotipos en los medios de comunicación: Análisis de la prensa digital española, Madrid 2007.
• Saussure Ferdinand, Curso de Lingüística General, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977