UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN Enrique Guzmán y Valle
Alma Máter del Magisterio Nacional FACULTAD DE EDUCACIÓN INICIAL
Escuela Profesional de Educación Inicial
MONOGRAFÍA
El Desarrollo de la personalidad de los niños de 1 a 5 años
Examen de Suficiencia Profesional Res. Nº0882-2019-D-FEI.
Presentada por:
Obregón Cerna, Roxana Rita
Para optar al Título de Segunda Especialidad Profesional Especialidad: Educación Inicial
Lima, Perú 2019
MONOGRAFÍA
El Desarrollo de la personalidad de los niños de 1 a 5 años
Designación del Jurado Resolución Nº 0882-2019-D-FEI
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Dra. Salcedo Carrasco, Francisca Presidente
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Dra. Casimiro Urcos, Consuelo Nora Secretario
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Mtra. Huatuco Maldonado, Graciela Victoria Vocal
Línea de investigación: Teoría y paradigmas educativos
Dedicatoria
A mis queridos progenitores, quienes me enseñaron la disciplina y perseverancia en pro de conseguir las metas y objetivas que engrandecen la vida.
Fueron su ejemplo y tesón los que me inspiraron para conseguir el objetivo de ser una profesional al
servicio del pueblo buscando verdad y justicia.
Roxana.
Índice de contenidos
Portada………i
Hoja de firmas de jurado………ii
Dedicatoria... iii
Índice de contenidos ... iv
Introducción ... viii
Capítulo I ... 10
Generalidades ... 10
1.1 Antecedentes del estudio ... 10
1.1.1 Internacionales. ... 10
1.1.2 Nacionales. ... 12
1.2 Definición de personalidad ... 14
1.3 Características de la personalidad... 16
1.4 Teorías de la personalidad ... 17
1.4.1 Teorías individuales. ... 17
1.4.1.1 Teoría Psicoanalítica. ... 18
1.4.1.2 Teoría del auto concepto. ... 19
1.4.1.3 Teoría de los Rasgos. ... 20
1.4.2 Teorías sociales. ... 21
1.4.2.1 Desarrollo social en la edad temprana. ... 21
1.5 Momentos claves en el desarrollo de la personalidad ... 23
1.6 Aspectos fundamentales de la personalidad ... 25
1.6.1 La constitución física. ... 26
1.6.2 El temperamento. ... 26
1.6.3 El carácter moral. ... 27
1.7 Aspectos determinantes de la personalidad ... 27
1.7.1 Herencia. ... 27
1.7.2 Ambiente. ... 28
1.7.3 Situación. ... 28
Capítulo II. Desarrollo de la personalidad en niños y niñas de 1 a 5 años ... 29
2.1 Características generales de los niños hasta los 5 años ... 29
2.1.1 Desarrollo biológico. ... 29
2.1.2 Desarrollo psicológico. ... 32
2.1.2.1 Periodo sensorio motor. ... 33
2.1.2.2 Periodo pre operacional. ... 34
2.1.2.2.1 Pensamiento simbólico y pre conceptual. ... 34
2.1.2.2.2 Pensamiento intuitivo. ... 35
2.1.3 Desarrollo socio-afectivo. ... 36
2.2 Factores que intervienen en la personalidad del niño ... 39
2.2.1 Factores biológicos, ... 39
2.2.1.1 Herencia. ... 39
2.2.1.2 La maduración. ... 39
2.2.2 Factores ambientales. ... 40
2.2.3 Factores socioeconómicos. ... 40
2.2.4 Factores psicológicos. ... 40
2.2.4.1 Descanso. ... 41
2.2.4.2 El lenguaje. ... 41
2.3 Etapas del desarrollo de la personalidad del niño ... 41
2.3.1 Teoría Psicoanalítica. ... 41
2.3.2 Teoría Cognitivista. ... 42
2.3.3 Teoría Biosocial. ... 42
2.3.4 Teoría Psicosocial. ... 43
2.3.4.1 Primera infancia. ... 43
2.3.4.2 Segunda infancia. ... 44
2.4 El desarrollo de la autonomía del niño ... 45
2.4.1 El niño de tres a cinco años. ... 45
2.4.2 Concepto de autonomía. ... 45
2.4.3 Sentido de autonomía. ... 46
2.4.4 Factores que influyen en la autonomía. ... 46
2.4.4.1 La Educadora. ... 46
2.4.4.2 Los Padres de Familia. ... 48
2.4.4.3 El medio social. ... 49
Capítulo III. El desarrollo de la personalidad en educación inicial ... 50
3.1 Área de desarrollo personal y social en el desarrollo de la personalidad ... 50
3.2 Competencia “construye su identidad”... 51
3.3 Propuesta de estrategia metodológica para el desarrollo de la personalidad. ... 53
3.3.1 Los recursos didácticos en aula. ... 55
3.3.2 Estrategias a usar en el aula. ... 55
3.3.2.1 El trabajo autónomo ... 55
3.3.2.2 Desarrollo de la creatividad. ... 56
3.3.2.3 Resolución de conflictos. ... 56
3.3.2.4 Habilidades sociales. ... 56
3.3.2.5 Aprendizaje cooperativo. ... 56
3.3.2.6 Herramientas para el aprendizaje significativo. ... 57
3.3.2.7 La autoestima. ... 57
Aplicación didáctica ... 58
Síntesis ... 63
Apreciación crítica y sugerencias ... 66
Referencias ... 67
Apéndice ... 68
Introducción
La actual investigación se titula El Desarrollo de la personalidad del niño de 1 a 5 años, y tiene por objetivo conocer el proceso de desarrollo de la personalidad del niño que se encuentra en los primeros años de vida, en educación inicial. Considerando que
constituye el ciclo básico de la Educación Básica regular y a la vez cimienta todo el proceso de desarrollo humano, en base al cual se estructura su personalidad y su desarrollo integral.
Considerando que todos los seres humanos somos muy diferentes entre sí, únicos y singulares y a la vez, con muchas cosas en común que nos asemeja a los demás, cada persona es una integración biológica y psicológica única, resultado de características individuales, que tienen que ver con la herencia genética, la influencia ambiental de nuestro contexto y de nuestra historia personal, nuestra experiencia, pudiendo afirmar que en cada uno de nosotros influyen factores ambientales y los genes.
La consolidación de nuestra personalidad no es un hecho único, singular, por el contrario, deriva de procesos vivenciales ininterrumpidos que se extienden a lo largo de nuestras vidas, en cada etapa de ella y su evolución ocurre comúnmente de forma regular, automática, no forzada. Y se cimienta en los primeros años de vivencia con la infancia y la niñez.
Una manera de entender la personalidad es considerarlo como aquel que define a un individuo, su forma de ser, interpretar, pensar, proceder, o responder, aquello que el contraste de otras personas y que accede la existencia de cierta estabilidad y firmeza al atravesar diversas situaciones, problemas y retos.
Es así que tuvimos la perspicacia de revisar las propuestas teóricas vigentes, respecto al desarrollo de la infancia y concretamente de la personalidad en esta etapa del
desarrollo humano. Por lo cual es preciso una intervención educativa responsable y consciente de este proceso psicosocial y biológico. La importancia de la personalidad, consistencia temperamental y apego, se observa desde la primera infancia. Y continúa a través de las diferentes etapas que comprende su desarrollo. Es sencillamente observable, en el ámbito de las interacciones cotidianas, dar explicación objetiva a esas características personales.
La personalidad se desarrolla paso a paso y de manera espontánea a partir de la primera infancia, es moldeable y se relaciona estrechamente con el contexto familiar y social en el cual se desarrolla, si es contradictorio es nocivo para él, para ello, es imprescindible tener presente algunos factores, como el aspecto cultural, interacción social, estudios y sucesos familiares. Estar atento de algunas señales y acciones presentes es de gran importancia para advertir determinadas conductas que se pueden observar en las siguientes etapas de la vida, como son la adolescencia y la adultez que peligrosamente pueden inducirlos a estilos de vida poco saludables, pudiéndose tomarlos en cuenta para fortalecer sus aspectos negativos y fortalecerlos en el contexto familiar.
Para el logro del objetivo propuesto, el presente estudio comprende los siguientes capítulos: Capítulo I. Generalidades; Capítulo II. Desarrollo de la personalidad en niños de 0 a 4 años y Capítulo III. El desarrollo de la personalidad en educación inicial.
Finalmente, la monografía comprende la aplicación didáctica, la síntesis, la apreciación crítica y sugerencias, las referencias bibliográficas y el apéndice.
Capítulo I Generalidades
1.1 Antecedentes del estudio 1.1.1 Internacionales.
Ibarra y Salmán (2008), en su estudio “Desarrollo de la personalidad en la edad temprana”, cuyo objetivo fue Referir de qué forma los docentes determinan con su actitud y trato en la construcción de la personalidad y autonomía en los niños y niñas. Para ello se realizó una investigación de carácter descriptiva con el uso de categorías teóricas, la cual fue recogida de medios físicos y digitales: diccionarios especializados, libros, revistas temáticas, monografías, tesis, páginas de internet, etc.
Luego en un trabajo de investigación práctica, el estudio de recolección de
información de esta investigación fue la Estancia para el Bienestar y el Desarrollo Infantil No. 82, lugar en el que la institución o grupo observado, estaba conformado por niños de 3 añitos, con la interpretación detallada de la información obtenida de tipo cualitativo.
Con las siguientes técnicas:
Observación participante en el aula.
Entrevista semiestructurada:
educadoras
padres de familia.
Concluyendo que la personalidad es única y conformada por tendencias, emociones, rasgos de carácter, procederes y conductas individuales que se presentarán continuamente a lo largo de nuestras vidas, como está planteado anteriormente es un proceso que no tiene fin, pero si un inicio que es desde nuestra infancia.
Sánchez (2012), en su investigación “Orden de nacimiento y su influencia en la personalidad de los niños”. Cuyo objetivo principal fue determinar el influjo del tiempo de nacimiento en la personalidad de los niños, para lo cual eligió a 70 niños entre los 8 a 10 años de edad, de una escuelita del municipio de San Rafael Pie de la Cuesta, San Marcos.
Usándose como instrumento de medición la prueba CPEP. Es una evaluación colectiva de infantes en edad escolar, con un informe para establecer la edad cronológica de los niños y una entrevista a fin de señalar posibles predilecciones y dificultades de convivencia con sus parientes, comprobándose su influencia en el desarrollo de su personalidad, según el orden de nacimiento.
De ahí podemos afirmar que los primeros son serenos, reservados, poco expresivos;
los segundos son más afables y pendientes por el quehacer; los terceros son serenos, disciplinados e inocentes. Por otro lado, los hijos únicos son serenos, algo inactivos e individualistas. Por estos resultados, se planificó un conjunto de destrezas psicoeducativas en base a las características de la comunidad educativa del nivel primaria con el fin de conocer y respaldar al infante, con una serie de actividades y estrategias que permitan el desarrollo de su personalidad.
Andrés (2014), en su tesis titulada “Relaciones entre la personalidad y el bienestar emocional en niños”, cuyo objetivo proponía el análisis de las estrategias que los
educandos aplican a fin de regular sus emociones, llamada reevaluación cognitiva (RC) y supresión de la expresión emocional (SEE) teniendo una función mediadora entre la
personalidad y su bienestar, contando con una muestra de 230 infantes de entre los 9 a 12 años, a los que se le entregó una versión de la Guía de Observación Comportamental para Niños de Isony F. (1993), el Cuestionario de Regulación Cognitiva de la Emoción – CERQ- de Garnefski, et al. (2007), la Escala de Expresividad Emocional Infantil –EESC- de Penza-Clyve y Zeman (2002), y las sub escalas de Extraversión y Neocriticismo del Cuestionario Argentino de Personalidad Infantil CAPI de Lemos (2006).
Las conclusiones establecen que la RC establece un aspecto intermediario entre la Extraversión y el bienestar, por otro lado, la SEE no mostró este efecto. El Neuroticismo estableció una relación directa con el bienestar. Las conclusiones resultan un aporte significativo en el tema, capaz de proponer el diseño y ejecución de sesiones de aprendizaje que consoliden promuevan la salud mental en los niños.
1.1.2 Nacionales.
Jaime y Villanueva (2017) en su investigación titulada “Afrontamiento infantil y rasgos de personalidad en niños de una institución educativa de Chiclayo, 2016”.
Estableció el objetivo de establecer la correlación afrontamiento infantil versus rasgos de personalidad en infantes de una IE de la ciudad de Chiclayo. Para lo cual, propuso una investigación de carácter cuantitativa, diseño no experimental transversal correlacional con un muestreo aleatorio simple de 186 estudiantes de cuarto a sexto grado de educación primaria, a los cuales se les aplicó la «Escala de Afrontamiento para Niños EAN» de Morales y Trianes, y el «Cuestionario de Personalidad para Niños CPQ» de Cattell. Sus conclusiones señalan que existe relación positiva entre el afrontamiento centrado en el problema y el Factor I de los rasgos de personalidad (sensibilidad dura / blanda) [p<0,05], además de la relación positiva entre el afrontamiento improductivo y los Factores O (sereno / aprensivo) y Q4 (relajado / tenso) de los rasgos de personalidad
[p<0,05; p<0,01]. Presentándose aspectos elevados del afrontamiento en el nivel medio, tanto para el centrado en el problema como el improductivo (50% y 42.5%
respectivamente), y destacando de entre los rasgos de personalidad los niveles de los Factores C, G y Q3 (46.8%, 54.8% y 49.5% respectivamente).
Bohórquez (2011), en su investigación “Personalidad y percepción en el alumno del estilo educativo del docente en el aula”, asumió como objetivo el estudio de la correlación de variables, proponiendo una investigación cuantitativa, con diseño no experimental y corte correlacional, contando con 403 alumnos del 6° grado de primaria como muestra, los cuales fueron sometidos al Inventario de Personalidad de Eysenck (EPQ-J) y la Escala de Percepción del alumno referente al estilo con que los maestros desarrollan sus actividades pedagógicas.
Sus conclusiones afirman la correlación significativa positiva entre la Dimensión N de Personalidad y la Percepción en el estudiante referente al Estilo con que educa el
profesorado dentro del salón y correlación significativa negativa con respecto a la Percepción asertiva. Igualmente, entre la Dimensión E de personalidad y la Percepción asertiva, sin embargo, no se encontraron diferencias con respecto a la Percepción del estilo educativo punitivo. Y no se encontraron diferencias de las dimensiones de personalidad como características personales y de vivencia como género, edad y turno. Además, se hallaron diferencias significativas entre la Percepción del estudiante referente al Estilo con que educa el profesorado dentro del salón y la edad; y sólo con la Percepción de la
existencia del estilo educativo punitivo, con atención al turno.
Aldana y Tiquillahuanca (2012), en su trabajo titulado “Imaginación creativa y rasgos de personalidad en niños”, estableció como objetivo establecer la correlación existente en las variables de estudio, propusieron una investigación cuantitativa con diseño no experimental correlacional con una población muestral de 222 estudiantes de 5to. Y
6to. grado de educación primaria de ambos sexos, los que fueron sometidos a la Prueba de Imaginación Creativa PIC de Artola, Ancillo, Mosteiro y Barraca, y el Cuestionario de Personalidad para Niños Forma A de Porter y Cattell.
En sus conclusiones afirman la existencia de una relación positiva significativa entre la imaginación creativa y los rasgos de personalidad, los que correspondin a los factores D, F, N, O, Q4 (p<0,05 y p<0,01), además, señalan que los rasgos de personalidad predominante pertenecen a estudiantes con altos puntajes en los factores B y Q4 y
puntuación baja en el factor G, por otro lado, el 50.5% de la muestra presenta predominancia en la imaginación creativa.
1.2 Definición de personalidad
Rivera y Molero (2009), delimitan la personalidad como una variable individual correspondiente a cada persona diferenciándolo de cualquier otro, y proponen ciertas pautas de comportamiento, incluyendo en todo el proceso las actitudes, motivaciones y las interacciones de los estados de ánimo del individuo, con el cual cada persona responde de manera propia y diversa a situaciones similares. En conclusión, la personalidad manifiesta las características personales del individuo de manera dinámica.
La personalidad constituye el conjunto de características estructurales de una manera dinámica de una persona o un conjunto de personas, al igual como se evidencias en sus respuestas propias frente a situaciones diversas y problemas que se le presenten. Estas características innatas resultan de los genes hereditarios y el bagaje social acumulado de situaciones pasadas e interacciones sociales, bilaterales entre el individuo y su entorno. En suma, el concepto más pertinente es aquél que le asigna una naturaleza multidimensional, con muchos elementos que interaccionan complementariamente.
Oblitas (2010) asigna a la personalidad características diferenciales a nivel
psicológico, en el que cada persona actúa de modo diferente frente a cierto estimulo que se presenta en su contexto social y natural, el cual proporciona un conjunto de posiciones y propuestas relacionadas a la conducta humana con una estrecha interacción con los procesos de aprendizaje. Siendo el hábito factor fundamental que determinan los diversos modos de actuar auto reflexivamente, siendo el conjunto de ellos una lista de propiedades acerca de los rasgos propios de la personalidad, Si un individuo es responsable, establecerá características relacionadas con este don.
Frager y Fadiman (2010) señalan que cada persona alcanza un modo especial de actuar ante la vida que le toca vivir. Algunas personas son amables, cariñosas, otras son negativas y desagradables, en cierto grado dependiendo de las relaciones y modelos sociales impuestos por su entorno social cercano y de la forma de actuar de cada ser humano para liberarse o encerrarse en uno mismo.
Freud (como se citó en Frager y Fradiman, 2010) analiza cada una de las fases que se presenta en el desarrollo humano, a las que llamó etapas psicosexuales, con las
siguientes fases: Fase oral, desarrollada desde su nacimiento, en ella, mediante la succión de objetos, el bebé satisface sus necesidades; Fase anal, caracterizada por el uso del sanitario, siendo determinante los reforzamientos positivos o negativos a través de las recompensas que le brindan los progenitores.
Podemos definir entonces en esta etapa a la personalidad como el conjunto de características psicológicas que establecen en el individuo su comportamiento ante situaciones diversas.
Tres puntos de vista son las que predominan en los estudios para el tratado de la personalidad: una proporciona un punto de vista general de todos los procesos psicológicos de cada individuo; la siguiente trata la caracterización individualizada y excluyente de
cada sujeto y una final estudia de manera amplia la naturaleza humana, estableciendo relaciones comunas entre ellas en condiciones dadas.
La personalidad contempla características propias de cada etapa de desarrollo iniciando en las hereditarias, con las que genéticamente vienen a este mundo, a las que van incorporando una serie de experiencias que se viven en cada momento de sus vidas y su relación con su contexto social y natural, en contacto con sus semejantes y la naturaleza, estableciendo un conjunto de experiencias y conductas frente a situaciones dadas en su vida diaria de naturaleza multidimensional que integra los sistemas psicofísicos.
1.3 Características de la personalidad
Todas las personas somos seres únicos, distintos unos a otros no sólo físicamente sino que nuestra personalidad también difiere por la combinación de rasgos y cualidades que cada uno de nosotros posee. Más aun siendo seres únicos, podemos aun así rescatar ciertas características similares en la personalidad de cada persona:
Consistencia
Los factores que determinan la personalidad del individuo son los que ayudan a mantenerla con el pasar del tiempo.
Diferenciación
Cada persona es única, diferente a las demás, con recciones diferenciadas y con una que otra actitud común.
Evolución
Es cierto que la personalidad tenga consistencia en el tiempo, sin embargo no deja de lado que pueda además ir cambiando en el tiempo.
Impredicción
Por su carácter complejo, y su multidimensionalidad, el desarrollo de la personalidad es impredectible en el tiempo.
1.4 Teorías de la personalidad
Para profundizar y comprender más lo que hay detrás de la formación de personalidad es necesario conocer las teorías que explican este fenómeno. Estas teorías podemos clasificarlas de manera general como: las Teorías individuales y las Teorías sociales. No podemos negar la importancia de estos dos grupos de teorías, a pesar de ser muy opuestas, ya que las individuales, para la formación de la personalidad no toman en cuenta la influencia del entorno que rodea a la persona, únicamente acepta los rasgos psicológicos internos de ella, y las teorías sociales consideran que este contexto que rodea a la persona y las relaciones sociales que mantenga con otros son gran parte para la formación de la personalidad.
1.4.1 Teorías individuales.
Las principales características de las teorías individualistas son primeramente que todos los rasgos y características que forman la personalidad de una persona son
psicológicas (internas) y en segundo lugar, que estas características se desarrollan de manera distinta en cada persona, existiendo diferencias en el modo de desarrollarse.
Como ya mencionamos anteriormente las teorías individuales, son como el nombre lo indica individualistas, centradas en lo que el individuo ya trae biológicamente, de
manera que el contexto donde se desenvuelve la persona tiene nula relevancia. Es así como
esta teoría explica que la herencia genética es lo que nos hace tener un temperamento distinto y por lo tanto única.
Son 3 las teorías que destacan a nivel individual:
1.4.1.1 Teoría Psicoanalítica.
Representada principalmente por Freud, está basada sus postulados, hablándonos del cúmulo de requerimientos y reacciones consientes e inconscientes en base a los impulsos biológicos y sexuales.
“La personalidad humana es el producto de la lucha entre tres fuerzas en interacción, que determinan en comportamiento humano: id (ello), ego (yo) y superego (superyó)” (Palacios, 2002, p.23).
El ello (o id) consignado como la base funcional de la personalidad y de los otros dos componentes, se componen desde las características genéticas e innatas, presentándose de manera innata y espontánea en nuestro consciente e inconsciente. Es la representación del lado reptiliano, nuestros mas puros impulsos, requerimientos y deseos, en los aspectos sexual y perverso. Freud considera que es el motor que genera y articula el pensamiento y comportamiento humano en su mas pura expresión y silogismo.
El superyó (o superego) es aquella porción de nuestra personalidad encargada de contrarestar al ello, personifica todos los pensamientos de orden moral y ético. Está constituido por 2 partes: la conciencia y el ideal del yo.
La conciencia que es la competencia de analizar los hechos del yo a manera de auto evaluación, valoración y autoreflexión. Idealmente el yo es el reflejo de uno mismo, manera ideal se representa a raíz de las acciones realizadas, posteriormente aceptadas y sobre todo recompensadas, es el insumo principal de la auto valoración, el orgullo y una imagen de lo que deberíamos ser, buscando acciones éticas más que reales.
El yo (o ego). Es la antítesis del superyó, surge como propuesta al cumplimiento real de nuestros aspiraciones y peticiones del ello, en base al mundo real. El yo se construye en base al ello y funciona como un nexo entre él y el real. El yo se basa en el principio real, satisface aquellos deseos emanados del ello, en forma
pertinente a la realidad, usando procesos complementarios en base a la realidad.
Estableciendo el nivel ejecutante de la personalidad, el yo debe sopesar valores entre 3 fuerzas confluyentes: del mundo real, del ello y del superyó. El yo debe mantener su independencia en bien de su integridad y funcionamiento
organizacional (Palacios, 2002, p.50).
Para Freud son tres los factores que responden al comportamiento de los hombres, en el cuál la motivación del individuo se encuentra oculta e ignorada por el propio sujeto.
Todo individuo debe mantener un equilibrio entre ellos para lograr su tranquilidad, evitando el despliegue de mecanismos autónomos y subconscientes de autodefensa como los estados agresivos, de resistencia, separación del grupo, etc.
1.4.1.2 Teoría del auto concepto.
Todo sujeto detecta aquellas señales del exterior, las relaciona con las vivencias internas de las cuales ha sido partícipe, atribuyéndoles significados específicos,
dependiendo del punto de vista que le toque percibir. Por otro lado, cada individuo percibe una un mundo real y un ideal autónomo, el cuál comienza por su cuerpo, rasgos generales, capacidades, competencias, bienes físicos, familia y otros, como resultado de sus procesos internos.
Tomando como principio el autoconcepto, podríamos afirmar que es la percepción que tenemos de nosotros mismos, el cual se debe analizar en la relación del individuo con la realidad objetiva que lo rodea, la que podemos examinar a partir de:
Las concepciones contradictorias del "ego". Referida al primer componente: el
"yo" base de nuestra personalidad, en el que identificamos un par de componentes de la personalidad.
El "yo" real, que es el componente objetivo, existente, siendo ésta la imagen que se tiene de uno mismo.
El "yo" ideal, que es el componente deseable, de nosotros mismos, consolidado en la persona desearíamos llegar a ser.
El sujeto consolida paso a paso su auto concepto, desarrollándolo en base a la experiencia adquirida relacionándose con los demás, pudiéndose dividir en:
Autoimagen real. Imagen objetiva que el sujeto se forma de sí.
Autoimagen ideal. Imagen que el sujeto desearían en convertirse.
Autoimagen social. Imagen que el individuo cree que es percibido por su entorno social.
Autoimagen social ideal. Imagen como le gustaría al sujeto que los demás lo perciban.
1.4.1.3 Teoría de los Rasgos.
De carácter contable o práctica, pues se basa en la valoración de la personalidad usando como base conceptos de carácter psicológico denominados rasgos, propios de un individuo.
Nuestra personalidad está compuesta en base a un cúmulo de características y particularidades conocidos como rasgos particulares.
El rasgo es aquel componente objetivo, identificable, visible, relativo y constante de la personalidad, mediante el cual se establece que los sujetos difieran unos de otros, convirtiéndose en una variable única y la culpable de las diferencias entre unos y otros.
Unos rasgos pueden ser comunes y otros exclusivos, algunos podrían ser
determinantemente por herencia y otros por el contacto social y ambiental, mientras que algunos se relacionan con motivaciones extrínsecas e intrínsecas y otros con las
habilidades y temperamentos de los sujetos.
El comportamiento cobra especial interés y se centra características propias de la personalidad, compuesta por deseos, aspectos sociales, compromisos, entre otros. En resumen, los componentes de los rasgos son los siguientes:
Los rasgos comunes pueden pertenecer a muchos sujetos y cambian en montos absolutos.
Los rasgos generalmente se mantienen estables y son muy influyentes en el quehacer actitudinal del comportamiento.
1.4.2 Teorías sociales.
Antagónicamente a las individuales, las sociales postulan la hipótesis de que la construcción de la personalidad tiene mucho que deberle a la interacción social y no solo a los rasgos hereditarios ni biológicos.
Estas teorías parten del supuesto de que la interacción con sus pares y las ocurrencias de su entorno social son la base para la formación de su personalidad.
Karen Horney, postuló diez grandes falencias que el sujeto observa al mejorar y solucionar dificultades sobre su personalidad y la interacción social. Clasificándolos en tres conjuntos de sujetos con personalidad: sumisa, agresiva y desenvuelta.
1.4.2.1 Desarrollo social en la edad temprana.
Desde nuestro nacimiento, somos indefensos y dependemos de la madre, padre,
familia y entorno social para nuestra supervivencia, cuando niños gran cantidad de nosotros tenemos grandes dotes de aprendizaje, pero a la vez inmensas necesidades de interacción con sus semejantes, aspecto básico para nuestra vida futura:
Protección frente a riesgos reales e irreales, en desmedro de la existencia y la fortaleza.
Satisfacción de necesidades básicas como la nutrición, vestimenta, vivienda, etc.
Fortalecer vínculos afectivos, de primer orden con padres y entorno social cercano.
Indagación de su ambiente físico y social.
Establecer situaciones lúdicas con personas y objetos.
La satisfacción de estas necesidades permite en el individuo motivación biológica y social, incorporándose a su entorno social. Reiterando lo manifestado, desde su nacimiento el niño ya pertenece a una familia y grupo social, dado que necesidades básicas irrenunciablemente a los demás: están programadas para ser satisfechas en sociedad (López, 2005, p.100).
La familia social en el cuál nace el infante necesita que éste se incorpore a fin de sobrevivir y satisfacer sus necesidades primarias, transmitiéndoles un cúmulo de aspectos culturales y sociales acumulados en el tiempo.
“Estos conocimientos implican además de conocimientos culturales y
costumbristas, valores, uso del lenguaje y otros aspectos importantes a fin de que el niño se incorpore a la familia y al grupo social” (López, 2005, p.102).
Dentro de los entes familiares y sociales se encuentran la madre, el padre, hermanos, abuelos, tíos y demás familiares; además de los amigos, maestros, vecinos;
complementados por algunas instituciones tales como la escuela, la iglesia, clubes
deportivos; por los medios de comunicación, internet, libros, juguetes y otras plataformas, las que tienen gran importancia en la socialización del niño.
Todos estos componentes son de mucha importancia en el fortalecimiento de la personalidad del púber. Las organizaciones sociales y el contexto en el que se desenvuelve establecen su cultura de procedencia, con sus características únicas que lo diferenciarán de niños de otras latitudes.
La socialización como proceso de aprendizaje cooperativo también está ligado a las características propias del púber y de los agentes sociales que lo rodean.
La socialización es, un proceso interactivo, necesario para el niño y para el grupo social donde nace, a través del cual el niño satisface sus necesidades y asimila la cultura, a la vez que, recíprocamente, la sociedad se perpetúa y se desarrolla. Desde el punto de vista del niño, la socialización supone la adquisición de los valores, normas, costumbres, roles, conocimiento y conductas que la sociedad le trasmite y le exige (López, 2005, p. 105).
Por lo tratado en los párrafos anteriores, podemos afirmar que los procesos de socialización más importantes en el desarrollo del púber son los siguientes:
Procesos mentales: En el cual se desarrollan aprendizajes a través de competencias.
Procesos afectivos: Mediante el establecimiento de relaciones parentescos o amígales.
Procesos conductuales: A través de la consolidación de conductas recurrentes.
Éstos están relacionados recíprocamente de manera íntima, desarrollándose de manera complementaria unos a otros.
1.5 Momentos claves en el desarrollo de la personalidad
Progreso intelectual, motriz, emocional, lingüístico y, afectivo, son la clave principal del proceso de construcción de la personalidad.
Dentro de los dieciocho meses, el niño desarrolla su identidad, a través de la maduración que va experimentando.
Es puede dar a conocer deseos y necesidades a través de su libertad de movimiento y expresión de sus actitudes frente al entorno, ayudándole a tomar voluntariamente
actitudes propias.
Expresa actitudes individualista y rebeldes a través de reacciones de desacato. Esta conducta, es necesaria para reafirmarse como un ser, su ausencia podría significar
problemas futuros, ya que a través de ellas expresa su individualidad.
Entre los dos a tres años, aún es dependiente de los adultos. Esta condición se va disipando con el tiempo a medida que maduran y desarrollan su autonomía.
Los niños y niñas aún son dependientes física y emocionalmente de los adultos, buscando asentimiento e interacción de afectos en cada momento de sus vidas.
El Puber experimenta en esta etapa muchos conflictos y desequilibrios, sus rabietas son un modo de reafirmar la conciencia de sí mismo, las cuales son desaprobadas
usualmente por los adultos, deseando sobre todo un trato exclusivo de los seres mayores, a los cuales considera sumamente importantes.
Si el niño o la niña encuentran incomprensión, estos conflictos van a agravarse y los comportamientos inadecuados serán mucho mas constantes, puesto que sus reacciones obtendrán el mal trato de los adultos, que por un lado reportan efectos negativos, pero si una atención personalizada, que es lo que el púber está buscando.
Todas las actitudes adquiridas en la primera infancia (de 0 a 2 años) suelen reflejar personalidades específicas en las preferencias, estrategias de control y otras características que generalmente perdurarán en toda su vida.
Después de su primera infancia, a través de su desarrollo físico y la capacidad de evaluar su experiencia y sus logros, establecen el desarrollo y consolidación de sus actitudes ante él mismo.
En esta etapa, presentan según muchos de los psicoanalistas el miedo de los niños a lo denominado "angustia de castración", preocupándose por su desarrollo físico,
comparativamente con el sexo opuesto, reconociendo su propia identidad sexual y preocupándose por la integridad de su cuerpo.
Las estrategias del infante a fin de controlar las circunstancias, forma parte de los primeros intentos a fin de afirmar su independencia.
El desarrollo de su personalidad se apresura después de los dos y antes de los siete años, en concordancia con el gran desarrollo de destrezas motoras y de conocimiento que va adquiriendo y fortalece su libertad. Mientras más actividades desarrolle solo, vivencia rápidamente como funciona su entorno y puede controlarlo. Si es estimulado en su libertad y autonomía, perfeccionará rápidamente sus capacidades y autodominio
Frente a ello Erikson (2012) manifiesta que Las investigaciones indican que la motivación de rendimiento de los adultos está directamente relacionada con el grado de entrenamiento positivo para ser independientes que reciben de sus padres durante los primeros seis años.
Para ello el tutor debe fomentar este proceso, reforzando aquellas características positivas que posee el infante a través de la observación, estableciendo las causas por las que el infante desea realizar una actividad en lugar de otras.
1.6 Aspectos fundamentales de la personalidad
Recapitulando lo ya manifestado, el desarrollo de la personalidad en un individuo es determinado por el factor hereditario y ambiental. Y sus elementos son:
1.6.1 La constitución física.
Determinada por el desarrollo físico cuyas características son las corporales, anatómicas y psicológicas; las cuales están sujetas a factores hereditarios, sin descartar algunas influencias ambientales como la nutrición, problemas en la infancia, entre otros.
1.6.2 El temperamento.
Expresión activa, valorativa y afectiva característica en todo sujeto, está constituido por aquellos factores que integran los modos de ser, de comportarse frente a situaciones concretas, que, a pesar de ser determinados por la herencia, lo determinan también los procesos educativos y de aprendizaje.
En este sentido, según Eric Berne, el desarrollo humano, desde el embrión cuenta con tres capas de desarrollo interno: la primera, ubicada al interior del cual se desarrollan los sistemas respiratorio y digestivo; la siguiente, que cubre a la primera y desarrolla el sistema esquelético, muscular y circulatorio; y la última capa que se encarga de desarrollar el sistema nervioso, responsable de las coordinaciones superiores. El desarrollo de una de estas capas es el responsable de:
El temperamento Endo morfo — interno, típico por su predisposición a la obesidad, de
cuerpo blando y redondeado, caja toráxica y vientre sobresalientes; cara ancha, cogote breve, extremidades y musculatura prominente. El típico “gordo bueno”, cuyo
comportamiento es de carácter tranquilo, con actitudes amables que despierta buenas energías y sinergias con las personas de su alrededor, que disfrutan de su compañía
El temperamento meso morfo — central, cuerpo equitativo, robusto, brazos y piernas
fuertes y alargadas, tórax proporcionado, vientre firme, esqueleto craneal de forma prismática sostenida en hombros anchos, mandíbula cuadrada y cuerpo atlético. Cuyas características presentan a un individuo diligente, deportista y de prácticas físicas, que
se siente fascinado por los nuevos proyectos y retos, con tendencias al liderazgo y el emprendimiento.
El temperamento ecto morfo — externo, cuerpo alargado, huesos delgados y músculos
no muy desarrollados, hombros caídos, abdomen hundido, caja toráxica estrecha.
Rostro ovalado, piel delgada y pálida. Representan a sujetos con tendencias intelectuales, poco deseosos de desafíos, conformistas, poco emprendedores.
1.6.3 El carácter moral.
Personalidad influenciada principalmente por el entorno social cuya característica principal es su comportamiento y manera de actuar ante la sociedad.
1.7 Aspectos determinantes de la personalidad
Robbins (2004), a partir de los dos factores para el desarrollo de la personalidad, la herencia o el contacto social del individuo, propone un tercer factor, la situación especial que pasa el individuo.
1.7.1 Herencia.
Corresponde a los componentes identificados en la propuesta del pensamiento genético de la personalidad del individuo. Todas las características físicas y biológicas provenientes de los progenitores a través de los genes. Esta propuesta reafirma
personalidad del individuo como resultado de la herencia.
Este argumento es fundamentado por las siguientes investigaciones:
El comportamiento humano y las bases genéticas de su desarrollo.
Estudio de gemelos separados al nacer.
Éxito laboral al paso del tiempo.
Nuevos estudios revelan la estrecha relación entre la herencia y el comportamiento, demostrando en algunas situaciones de vida.
1.7.2 Ambiente.
Factor de gran influencia en la consolidación de la personalidad. Las características sociales, culturales, morales del entorno donde se nace son predominantes, las primeras reglas de condicionamiento, las normas de familiares, los amigos, la interacción social, ejercen una influencia real en la personalidad.
1.7.3 Situación.
Este factor señala que un sujeto con el aporte hereditario y social cuenta con una personalidad en general estable y congruente, sin embargo, puede cambiar de acuerdo a las situaciones que se presenten, mientras más fuerte sea el impacto de determinada situación en el individuo, su personalidad cambiará más, adecuándose a la nueva situación.
Capítulo II
Desarrollo de la personalidad en niños y niñas de 1 a 5 años
2.1 Características generales de los niños hasta los 5 años
A fin de comprender a un infante de entre uno y cinco años, señalaremos sus particularidades que lo identifican en los aspectos orgánico, psíquico y afectivo.
2.1.1 Desarrollo biológico.
Al contrario de lo que se imagina, hay características en un niño tales como el su aspecto físico, conducta y crecimiento, que son determinados en los breves momentos de su fecundación.
La rapidez y complejidad de los cambios que se producen en el útero, en el periodo pre natal de un niño son muy importantes para su normal desarrollo posterior.
La constitución genética de hombres y mujeres difiere en los cromosomas, en los hombres pueden aportar cromosomas “x” y “y”, mientras que las mujeres solo aportan un cromosoma “x”, con la combinación se determina el sexo del nuevo ser.
El feto dentro del útero crece de manera veloz hasta el último mes de embarazo, presentando en este último mes un efecto retardado.
Los diversos factores biológicos y socioemocionales que esté pasando la madre, determinarán el bienestar posterior del feto, desarrollándose de manera integral.
El desarrollo biológico y consolidación de competencias dependerá de factores externos e internos, la alimentación, el buen cuidado, el acompañamiento en sus aprendizajes serán preponderantes.
El desarrollo integral del niño interviene dos factores:
Crecimiento.
Proceso cuantitativo con la división celular a velocidades extraordinarias, que supone aumento de peso, talla y funciones.
Maduración.
Proceso cualitativo expresado en la consolidación de funciones y estructuras expresándose en emociones y conductas.
Para garantizar el desarrollo integral, conviene tener en cuenta:
Talla.
En esta etapa, el desarrollo de la célula alcanza el máximo esplendor:
Talla media del recién nacido 50 cm.
Talla media a los 4 años 1m.
Crecimiento en el primer año de 20 a 25cm.
Peso.
Peso promedio de recién nacidos 3,500gr.
Peso promedio a los dos años 7kg.
Peso promedio a los 5 años 17,400gr.
Perímetro craneal.
Perímetro craneal del recién nacido mide entre 34 a 36 cm.
Perímetro craneal en 1 año mide entre 46cm.
Perímetro craneal en 3 años mide entre 49cm.
Posteriormente se produce la maduración estructural del sistema nervioso central.
Maduración ósea.
Se manifiesta entre los 6 y 8 meses, cuando aparecen los primeros dientes de leche.
Entre los 2años y 2años y medio se produce la primera dentición de 20 dientes de leche.
Desarrollo psicomotor.
Céfalo-caudal (cabeza a extremidades) y próximo-distal (centro del cuerpo a extremidades).
Se transmite del sistema muscular general a los pequeños, los primeros que
establecen movimientos bruscos y los últimos que dan lugar a la coordinación motora fina.
Desarrollo sensorial.
Es muy importante pues a través de él, el menor irá reconociendo y
experimentando el mundo que le rodea, desarrollando y agudizando sus sentidos para experiencias futuras.
Vista.
Dos circunstancias nos permiten esbozar la rapidez con que se desarrolla y madura el sentido de la vista hasta llegar a su máxima expresión.
El primero es la agudeza visual, capacidad de observar y discriminar objetos y detalles en ellos, capacidad que alcanza su total desarrollo entre los seis meses y un
año. El segundo, es la capacidad de percibir en los planos central y periférico, desarrollándose la visión binocular, en la que los dos ojos ven simultáneamente, dando la noción de profundidad en el espacio (Palacios, 1984, p. 21).
Oído.
Es uno de los sentidos que se tienen ya desarrollados desde el nacimiento, la percepción auditiva es uno de los principales sentidos del que el niño se vale para poder percibir su ambiente, pero para que puedan comunicarse con seres de su entorno va a tener que aprender a descifrar este lenguaje perceptivo que junto a la visión son dos principales fuentes de información del medio que lo rodea.
2.1.2 Desarrollo psicológico.
En la construcción del conocimiento a través de múltiples trabajos de investigación científica y social en el campo de la psicología:
La concepción de niño ha ido evolucionando desde que se le consideró como un adulto en miniatura hasta el concepto actual en que se le valora como una unidad, autoridad biopsíquica con emociones, sentimiento, caracteres y estructura propia y definida. Es asimismo un organismo en desarrollo, dado que poco a poco se van diferenciando, en él la formación de nuevas estructuras y cambios en el nivel y en la eficacia de las funciones, así como los cambios en la dimensión (Debesse, 2005, p. 10).
El ser único e indivisible, es una característica propia del ser humano, pues no podemos separar lo físico y psicológico, siendo uno el complemento del otro de manera recírpoca, estableciendo la personalidad, el comportamiento como un resultado de ello.
Analizando las características propias de un infante, no podremos establecer en todos los casos una reciprocidad entre básica entre causa – efecto, las percepciones, sentimientos, relaciones sociales, remembranzas propias de un niño le darán luego ciertas tendencias de conductas, “... el comportamiento infantil surge como resultante de la historia vivida por el niño y de los estímulos presentes” (Debesse, 2005, p. 10).
Todos los factores externos e internos contribuyen a la posterior maduración del sistema nervioso que proviene de una reorganización de estructuras mentales que se expresan en conductas y que se consolidan a lo largo del tiempo, por ello Piaget establece el desarrollo humano en etapas, y la sucesión de ellas en características de maduración mas que en edades.
Atendiendo a los estudios de Piaget, el individuo se desarrolla intelectualmente en:
2.1.2.1 Periodo sensorio motor.
El cual comprende de 0 a 2 años, en este periodo la inteligencia del niño se basa en el movimiento y forma de percibir el exterior. Esta continua interacción al ir
experimentando movimientos y percibiendo el exterior permitirá al niño el ir conociendo y estructurando su entorno, organizándolo en forma creciente y fortaleciendo su seguridad de poder manejarlo.
También es de resaltar que los niños en su desarrollo le asignan valores y frases de acuerdo a su estructura, se presenta aquella pre frase conformada por 2 o 3 palabras, apareciendo finalmente el recuerdo que representa un objeto que no está presente
asignándole un significado diferenciado, un logro de orden superior en la maduración de su sistema nervioso central.
2.1.2.2 Periodo pre operacional.
Comprende aproximadamente de 2 a 6 o 7 años de edad. El infante, ya superó esa etapa básica perceptiva del medio en que se desarrolla y movimientos adaptativos a su realidad a fin de dar ese salto cualitativo del periodo sensorio motor al pre operacional, para ello el niño:
Consigue sintetizar en el plano mental lo experimentado en el plano motriz.
En base los aprendizajes estructurados mentalmente predicen usando el poder de la
imaginación, recordando experiencias anteriores, hechos futuros, de forma tal que amplía sus capacidades de supervivencia y autonomía, desarrollando su lenguaje, imaginación, atención y memoria, consolidando de esta manera su personalidad.
En este periodo, el infante desarrolla y establece estrategias del control de emociones. Piaget distingue dentro del pensamiento pre operacional:
2.1.2.2.1 Pensamiento simbólico y pre conceptual.
Comprende de 2 a 4 años, se presentan al desarrollarse la capacidad de
representación simbólica en su cerebro, dando énfasis a los pre conceptos y la capacidad de combinación de diferentes conceptos.
Preconceptos.
Estructuración primitiva de concepciones que realiza el infante evocando a las imágenes mentales, sin llegar a conocimientos.
Razonamiento Transductivo.
Es una etapa primigenia de razonamiento que no o hace ni de manera inductiva ni deductiva, sino que prioriza alguna particularidad del objeto o situación, proceso que no
puede ser revertido y es de orden lógico. Particularizando un solo aspecto, descuidando los otros por más importantes que sean.
2.1.2.2.2 Pensamiento intuitivo.
Se presenta entre 2 a 7 años.
Es la etapa en la cual el infante se comporta egocéntricamente, a fin de consolidar su personalidad, etapa de inestabilidad representando por una carencia de equilibrio en su comportamiento y características:
Egocentrismo. El infante actúa como el centro de las atenciones, pues busca aceptación y construcción de su personalidad.
Irreversibilidad. No es capaz de razonar en dos sentidos las acciones vividas.
Centración. Presta atención solo a un aspecto de la realidad, por más que haya varios otros aspectos importantes.
Sincretismo. Consolida de manera básica de forma espontánea y subjetiva un razonamiento no deductivo pero con una conclusión a partir de una premisa.
Yuxtaposición. Relata hechos en los cuales existen varios elementos sin alguna relación lógica de causalidad ni temporalidad.
Estados - versus transformaciones. Percibe estados ya dados, no los relaciona como transformaciones ni causalidad.
Animismo. Asigna vida y sentimiento a todos los objetos.
Artificialismo. Asigna a todas las cosas como producto de alguna acción humana.
Realismo. El infante asigna al mundo real sus creencias internas y su mundo subjetivo.
Comprensión de la causalidad. En esta etapa el infante asigna la causalidad como suceso que emana de su propio YO.
La imitación. El infante es capaz de copiar actividades que involucren las
competencias sensorio motoras, en presencia del modelo en un primer momento y luego de manera diferencial.
Juego simbólico. Aparecen normalmente a partir del segundo año, juegos en base a
circunstancias denominadas de ficción. Conllevan a extender su realidad interna al contexto externo fortaleciendo su expresión y adaptabilidad.
El dibujo. Comienza haciendo garabatos sin sentido a los que luego le atribuye un significado.
El lenguaje. Buscando modos de comunicación. En esta etapa el medio expresivo se
prioriza a partir de la necesidad de expresar sus pensamientos.
La teoría constructivista propuesta por Piaget tiene como base que el sujeto es capaz de construir su conocimiento en base a continuos ajustes realizados de acuerdo a sus experiencias. Para Vygostski el desarrollo precede al aprendizaje, distinguiéndose los siguientes niveles:
Primer nivel. Nivel de desarrollo afectivo, es el nivel de desarrollo que podría alcanzar actualmente, sin apoyo alguno.
Segundo nivel. Área de desarrollo potencia, donde el sujeto pude lograr alcanzar si algún adulto u otro compañero lo ayuda de manera reflexiva estableciendo el andamiaje.
Para un desarrollo eficiente estas dos propuestas deben estar enmarcadas en condiciones externas adecuadas para su aprendizaje, hechos que potencien las capacidades evolutivas y de maduración.
2.1.3 Desarrollo socio-afectivo.
Entre los 2 y 3 años, el infante presenta un desarrollo socio-afectivo muy
importante, en base a su percepción y conocimiento de su mundo, lo que le permite un actuar autónomo.
Este es un proceso dinámico y en evolución, en el cuál construye su autonomía en base a sus continuas experiencias y sus relaciones con los adultos y otros niños,
adquiriendo mayor seguridad y desarrollando sus habilidades emocionales incorporándose gradualmente al trabajo en su entorno social, en pequeños grupos.
El componente socio afectivo está formado por el conjunto de emociones, sensaciones, el modo de verse uno mismo y en base a ellos la manera como se relaciona con su entorno familiar, social, educativo, entre otros.
Al separarse de la madre, el infante enfrenta una prueba de seguridad y
autodeterminación, la cuál es consolidada dependiendo del trato y los estímulos externos e internos que obtenga de los demás. El trato, la paciencia, el tono con que se les dirige la palabra son elementos primordiales en la consolidación de su independencia.
A medida que se consolide la separación con la madre, el niño irá obteniendo seguridad e independencia, consolidándose como un ente distinto a los demás, con sus peculiaridades.
En la medida en que se realice este proceso de separación, él llegará a su individualidad, a establecer su “yo soy”, frente a los demás.
La consolidación de la individualidad, a partir del rose social en los diferentes círculos de su vida, determina si personalidad de manera única, no existiendo un estándar en el tipo de relación que mantenga con los demás. Ni en el desarrollo socio afectivo en la etapa pre escolar.
Así como la personalidad concebida en los adultos depende de determinadas características de clase, sociedad, condiciones económicas, relaciones parentales y otros
que desarrollamos, la vida del niño se vuelve un complejo tejido de relaciones, pensamientos, saberes, haceres, sentimientos, emociones, estado de ánimo y afectos.
El infante va construyendo sus conocimientos a partir de su experiencia y con las interacciones ordenándolos en los aspectos físicos, lógico matemáticos y sociales, relacionándolos entre sí.
Todos estos conocimientos los ordena partiendo de bases arbitrarias dependiendo de sus contextos y valores sociales,
El ser humano es sociable por naturaleza y el niño con mas razón tiende a socializar con otros seres y objetos, dependiendo de este proceso su aprendizaje con la imitación, juego de roles, desarrollo integral de su lenguaje, actividades diversas y sobre todo las actividades lúdicas. Siendo los factores que promueven su socialización, los siguientes:
La familia.
Célula básica de la sociedad en ella se dan las interacciones más íntimas como las relaciones de “apego” a los progenitores y en especial a la madre, conocida como la Teoría del Apego, al igual que en muchas especies, en la humana, el infante precisa de la
protección maternal o quien haga de sus veces a fin de garantizar su supervivencia y desarrollo equilibrado en el contexto de una relación afectiva sana, donde irá adquiriendo capacidades de interrelación entre su círculo social y su desarrollo personal.
La necesidad de estar siempre al lado de la madre va modificándose con la edad y la madurez, equilibrándose luego la relación que comparte con los hermanos y otros miembros de la familia.
La escuela.
Espacio social que permite el desarrollo de otras formas de relacionamiento
social entre sus pares y con personas mayores que brindan apoyo y seguridad al proceso de socialización, en este espacio el infante fortalece sus capacidades de socialización y
definen el tipo de relación con sus pares, la que se irá madurando a través de los años.
El grupo de iguales.
En sus primeras interacciones, al ser temporales contienen acciones simultáneas.
los intercambios, intensidad y temporalidad de la interacción entre pares, pueden adecuarse cuando interviene un mayor que los dirija. En esta etapa se presentan los primeros
conflictos y se dinamiza la interacción entre ellos. Posteriormente estos lazos de fortalecen en base al sexo y afinidad.
2.2 Factores que intervienen en la personalidad del niño
El desarrollo implica procesos de interacción social, que van desde procesos iniciales de indeterminación e inoperancia inicial hasta procesos que conlleven a la
especialización y control de funciones y procesos específicos y generales que lo lleven a la madurez que suponen una forma de pensar y actuar cada vez más definida.
2.2.1 Factores biológicos, 2.2.1.1 Herencia.
Factor genético dependiente de los padres, que establece características físicas, sexo, organológicas, de crecimiento, maduración de sistema endocrino entre otras.
2.2.1.2 La maduración.
supone un proceso mínimo de desarrollo en el organismo a fin de fortalecer el sistema nervioso central y presente una evolución normal del sistema nervioso a través de
los órganos sensoriales, transmisores, receptores.
En esta etapa, la maduración de los sistemas y órganos se aprecia por las reacciones de supervivencia básica en los infantes, un ejemplo de ello es la succión, reacción básica hacia el ejemplo de supervivencia. Gessell propone que la madurez comienza en estos procesos de desarrollo hereditario.
2.2.2 Factores ambientales.
Si partimos de que ambiente, al conjunto de elementos de carácter animado e inanimado que nos rodean, las características climáticas en cierta parte determinarán el grado de maduración del infante. Ésta mas la interacción social, influirán en el tipo de actividades psicomotoras y formarán sus conductas.
2.2.3 Factores socioeconómicos.
Éstos son determinantes para la calidad y estilo de vida que lleven los infantes, generalmente determinan el tipo de alimentación, cuidado y salud durante el desarrollo del niño.
2.2.4 Factores psicológicos.
Todo infante requiere de seguridad emocional para que pueda crecer sanamente y madurar emocionalmente. El factor psicológico es esencial para que el infante modela su personalidad y su manera de actuar frente a los estímulos y los desafíos que se le presenten en su desarrollo con la interacción que desarrollen con sus pares y personas de su entono social, así como la madurez mental en el infante dependerá bastante del cariño y afecto que le hayan brindado, sobre todo en el primer año de vida. Esta etapa debería de ir
acompañado de una serie de estrategias de los progenitores para ir mejorando su confianza y seguridad, ir fortaleciendo su independencia prestos al desarrollo de sus capacidades, su creatividad, espontaneidad y comenzar su desarrollo intelectual.
2.2.4.1 Descanso.
Un niño relajado, descansado, está apto para un óptimo desarrollo, son muy importantes pues permiten además una adecuada digestión y un adecuado ritmo en la actividad cerebral.
2.2.4.2 El lenguaje.
Al adquirir paulatinamente su capacidad de comunicarse con su entorno, el niño perfecciona su lenguaje y toda la estructura mental que este recurso conlleva, logrando comunicarse en otro nivel con el ambiente y los seres que lo rodean, estableciendo la construcción intelectual y el desarrollo de toda una estructura mental que lo conlleva a una adecuada interrelación social consolidando su independencia y madurez.
El niño desde su nacimiento, desarrolla a través del juego y el intercambio de roles, las capacidades necesarias para consolidar su lenguaje y personalidad.
2.3 Etapas del desarrollo de la personalidad del niño
En resumen, podemos distinguir las etapas que a continuación se detallan:
2.3.1 Teoría Psicoanalítica.
Freud (2010) Señala que todo el sujeto se desarrolla dependiendo de las
características con que nacen, relacionadas con la herencia, y lo hacen paulatinamente, en
etapas consecutivas con características comunes.
Estas fases, comprenden:
La Fase Oral. Infantes de 0 a 1 año.
La Fase Anal. Infantes de 1 a 3 años.
La Fase Fálica. Infantes de 3 a 6 años.
La Fase de Latencia. Infantes entre los 7 años y la pubertad.
La Fase Genital. Desde la pubertad.
2.3.2 Teoría Cognitivista.
Piaget propone las siguientes etapas de desarrollo:
Sensorio Motora. Infante desde los 0 a 18 meses.
Pre Operacional. Infantes desde los 18 meses a los 6 años.
Operaciones Concretas. Desde los 7 a los 12 años.
Operaciones Formales. Desde los 12 años hacia adelante.
2.3.3 Teoría Biosocial.
Wallon. Propone el desarrollo integral del ser, el cual abarca todos los factores, considerando las siguientes etapas:
Impulsivo – Emocional. Desde los 0 a 1 año.
Sensorio – Proyectiva. Desde los 2 a 3 años.
Personalismo. Comprende de 3 a 6 años.
Pensamiento Categorial. Desde los 6 a 12 años.
Pubertad – Adolescencia. De 12 a 18 años.
2.3.4 Teoría Psicosocial.
Erikson. Propone una serie de 8 fases o etapas de desarrollo, dando énfasis en 3:
Etapa de la Confianza – Desconfianza, que abarca de 0 - 1 año.
Etapa de la Autonomía, Vergüenza y Duda, establecida entre los 2 – 3 años.
Etapa de la Iniciativa – Culpabilidad, que va los 3 a 6 años.
En resumen, podemos considerar las siguientes etapas, considerando que cada etapa es aquella parte o momento distinguible dentro del desarrollo formal que se caracteriza por ciertos signos comunes entre sí:
Los rasgos comunes en el comportamiento y actitudes del ser a lo largo de toda la etapa.
El desarrollo evidente de características secuenciadas entre las etapas.
El orden y jerarquía entre la manera de expresar sus actitudes en cada etapa de su desarrollo, terminando éstas en nuevas formas de conducta.
Cada etapa es secuencial y de paso natural consolidando en ellos los puntos críticos para
comportamientos definitivos.
Los niños se desarrollan de manera secuencial, con una evolución progresiva, y estableciendo su propio ritmo de desarrollo pasando de una etapa a otra con situaciones particularmente importantes y significativas con respecto a las otras.
El momento inicial de su nacimiento establece uno de los primeros hitos realmente importantes en su vida, en el que es necesario que se de en un ambiente acogedor y le brinde la protección y seguridad para su posterior evolución. A partir de éste momento, podemos evidenciar las siguientes etapas:
2.3.4.1 Primera infancia.
Etapa de desarrollo que dura hasta los 2 o 3 años de edad, en el cuál tenemos:
Desde el nacimiento a los 3-4 meses de vida, cambian de un ambiente calmado al interior de su madre a un mundo cambiante, con muchas cosas por descubrir. Comienzan auto descubriendo las partes de su cuerpo: dedos, manos, boca, etc. Dedicando bastante tiempo en observarlos y controlar sus movimientos. Una de las reacciones es la sonrisa y el llanto.
A los 8 meses se manifiesta la llamada “angustia de los 8 meses”, mediante la cual no acepta la presencia de personas extrañas en su entorno, identificándolos y mostrando reacciones evidentes en su presencia.
Primer año. El desarrollar actividades motoras permiten en el infante conocer y relacionarse mejor con el medio que lo rodea.
De 1 a 2 años y medio, el infante desarrolla la capacidad de comunicarse con el habla. El lenguaje, principal arma para su comunicación y punto neurálgico de su interacción con otros seres.
2.3.4.2 Segunda infancia.
Como promedio, cumpliendo 3 años de edad, el infante empieza a manifestar su independencia, se siente diferente a los otros, se da cuenta de su individualidad y
manifiesta rasgos propios de él mediante sus deseos, sus sentimientos y otros factores que lo diferencian con los demás. Una característica propia de esta etapa es la oposición manifiesta.
El “pensamiento simbólico” es una característica que se presenta en los infantes aproximadamente a los 4 años de edad, en el que se producen las imágenes mentales y se ponen de manifiesto con la imitación, dibujos y juegos de roles.
A los 5 o 6 años de edad, aparece el pensamiento intuitivo, resultado evolutivo de la etapa anterior. Con su interacción el niño evidencia el respeto por algunas reglas a
seguir, pero a la vez se siente vacilante por la nueva realidad.
2.4 El desarrollo de la autonomía del niño 2.4.1 El niño de tres a cinco años.
Todo infante al nacer es indefenso, necesita de la madre o personas sustitutas que cumplan esta función, para fortalecer su confianza y con ayuda de los elementos externos contribuir con su autonomía secuencial, siempre relativa a través del tiempo.
Para que se dé la autonomía en una persona, es necesaria la presencia de elementos de confianza externos e internos como el control y auto control, que consolidarán la formación de una conducta autónoma cada vez mas creciente.
La interacción social, la educación y los procesos internos propios de cada individuo permitirán con el pasar del tiempo y las experiencias procesos de auto control, los cuales dependerán de los entornos sociales y culturales donde se desarrolla.
Atendiendo a estas etapas, la educación inicial presta una importancia primordial para el adecuado desarrollo de la individualidad, independencia y relaciones sociales pertinentes, atendiendo a los infantes de 0 a 5 años, pero en especial a partir de los 3 años.
2.4.2 Concepto de autonomía.
De manera general es la capacidad de un ser al tomar sus decisiones teniendo en cuenta un cúmulo de elementos externos e internos significativos que se adapten mejor a sus necesidades e intereses.
¿Qué factores prioritarios se presentan para convertirse en adultos autónomos?
Piaget señala que reforzamos nuestra autonomía al usar reglas claras de
comportamiento, diferenciar entre estímulos y sanciones, consolidando estos aprendizajes en sus decisiones.
El castigo, como tal, limita y posterga la autonomía del niño, reforzando su heteronomía.
Lograr niños autónomos requiere de ciertas características de convivencia y trato social, evitando el uso de premios y castigos que lograrán cambios de conducta no solo temporales sino evidenciarán la construcción de su autonomía
2.4.3 Sentido de autonomía.
El infante toma el control e iniciativa en ciertas ocasiones, asumiendo su autonomía en forma progresiva y evidenciando cierta vergüenza cuando pierde el control.
“Es realmente necesario ser firme y tolerante con el pequeño en esta etapa, con el objeto de que él sea firme y tolerante también consigo mismo" (Lewis, 2004, p. 56). Con ello se sentirá satisfecho al poder demostrarse que puede auto conducirse permitiéndose incluso el renunciar a algo.
El proceso progresivo de asumir su autonomía debe ser dado desde la infancia con detalles por más pequeños que sean, para poder entrenarse para las grandes decisiones de su vida.
2.4.4 Factores que influyen en la autonomía.
La gran tarea de la vida es vivirla como uno mejor lo disponga, siendo autónomo en su decisión, proveniente de plataformas sanas que le permitan ser felices. Esto implica un conjunto de experiencias, de muchos errores y algunos aciertos.
2.4.4.1 La Educadora.
Todas las etapas de desarrollo de la autonomía y la personalidad requiere de apoyo del entorno familiar y social, con personas que guíen y sirvan de modelo para decisiones
posteriores. La educación cumple un papel preponderante para consolidar la personalidad.
Sin embargo, el proceso educativo debe considerar algunas características principales para ir mejorándolas y consolidándolas identificando en cada niño sus particularidades singulares, tomando en cuenta sus frustraciones infantiles para luego identificar sus causas y posibles estrategias de solución. Estableciendo algunas formas de adaptación del niño al grupo. Inicialmente la Institución Educativa y la maestra conocen del estudiante datos como nombres, domicilio, datos de los padres, pero no conocen aspectos íntimos de él como ¿qué problemas tiene?, ¿Cómo vive en su hogar?, ¿Cuál es la relación que tiene con los integrantes de su familia?, ¿Cómo es tratado?, ¿Cómo es
alimentado?, etc. Información realmente importante en su desarrollo personal y social.
La maestra en estas circunstancias debe convertirse en una segunda madre, junto a los padres y ayuda del entorno social, debe guiarlos a fin de moldear las características del infante a fin de convertirlo en un ser con personalidad adecuada y autónomo en sus
decisiones, corrigiendo cualquier error manifiesto que pueda identificar.
Que gran reto de una maestra, dedicar toda su atención, todo su compromiso, todo su tiempo para monitorear el desarrollo óptimo del niño, identificar sus dificultades diversas y establecer estrategias de mejora en cada caso. Un gran reto para convertir un niño triste en uno alegre, dueño de si mismo.
La maestra deberá establecer una relación afectiva con el niño a fin de encausarlo en la senda del desarrollo constante y forjar el hombre nuevo que nuestra sociedad necesita en base a disciplina, buenos hábitos y sobre todo un individuo íntegro capaz de valerse por si mismo.
Lo común en una Institución educativa es que asistan menores de diferentes orígenes, heterogéneos, con diversas realidades y características. El papel de la maestra será el de enseñarles a socializar, a través del juego y otras actividades educativas y