MARÍA, MADRE DE MISERICORDIA
Monición
Nuestro corazón está hoy lleno de gozo, como lo estaba el de tantos y tantos cristianos que, a lo largo de los siglos, han cantado y ensalzado la pureza de María, la bendita entre todas las mujeres. Dios la preservó del pecado original y la llenó de gracia. Quiso hacerla Dios bella, limpia y grande, porque iba a habitar nueve meses en su seno virginal, y lo iba a dar a luz como hombre en Belén. ¡Gracias, Señor! ¡Gracias, por la pureza de María, tu Madre, y porque.
por medio de Ella, nos enviaste al Salvador! Así, disponemos nuestro corazón para, junto con María, orar juntos.
Parte 1. La llena de gracia__________________________
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.» María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios.» Dijo María:
«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y el ángel dejándola se fue. (Lc 1, 26-38)
Reflexión
¿Qué significa "María, la Inmaculada"? ¿Este título tiene algo que decirnos? La liturgia de hoy nos aclara el contenido de esta palabra con dos grandes imágenes. Ante todo, el relato maravilloso del anuncio a María, la Virgen de Nazaret, de la venida del Mesías.
El saludo del ángel está entretejido con hilos del Antiguo Testamento, especialmente del profeta Sofonías. Nos hace comprender que María, la humilde mujer de provincia, que proviene de una estirpe sacerdotal y lleva en sí el gran patrimonio sacerdotal de Israel, es el "resto santo" de Israel, al que hacían referencia los profetas en todos los períodos turbulentos y tenebrosos.
En ella está presente la verdadera Sión, la pura, la morada viva de Dios. En ella habita el Señor, en ella encuentra el lugar de su descanso. Ella es la casa viva de Dios, que no habita en edificios de piedra, sino en el corazón del hombre vivo.
Ella es el retoño que, en la oscura noche invernal de la historia, florece del tronco abatido de David. En ella se cumplen las palabras del salmo: "La tierra ha dado su fruto" (Sal 67, 7). Ella es el vástago, del que deriva el árbol de la redención y de los redimidos. Dios no ha fracasado, como podía parecer al inicio de la historia con Adán y Eva, o durante el período del exilio babilónico, y como parecía nuevamente en el tiempo de María, cuando Israel se había
convertido en un pueblo sin importancia en una región ocupada, con muy pocos signos reconocibles de su santidad. Dios no ha fracasado. En la humildad de la casa de Nazaret vive el Israel santo, el resto puro. Dios salvó y salva a su pueblo. Del tronco abatido resplandece nuevamente su historia, convirtiéndose en una nueva fuerza viva que orienta e impregna el mundo. María es el Israel santo; ella dice "sí" al Señor, se pone plenamente a su disposición, y así se convierte en el templo vivo de Dios. (Benedicto XVI. 08 diciembre de 2005)
Canto: Magnificat
Tras el canto del Magnificat, en el que vemos la misericordia de Dios al elegir a María, vamos a hacer un gesto. En el salmo 135, el pueblo de Israel….
Así, nosotros vamos a construir nuestra propia letanía de la misericordia. En el papel que tenemos delante, vamos a escribir aquello que más nos ha alegrado y queramos darle gracias a Dios, o aquello que más nos cuesta, o aquello que supone nuestra mayor Cruz,… todo eso lo confiamos al Señor, sabemos que Él nos ha elegido a todos con un amor de predilección, con todo lo que somos…
¡Escríbelo! Y termina con la frase: PORQUE ES ETERNA TU MISERICORDIA.
Levántate y mételo en este corazón (caja o lugar donde depositarlos) y confíaselo al Señor. (Mientras tanto el coro canta un canon)
Canto: La misericordia del Señor, cada día cantaré
La misericordia del Señor, cada día cantaré La misericordia del Señor, cada día cantaré
Gesto
Ahora, vamos todos a recitar a dos coros el salmo 135. De este salmo reflexionamos ante todo en el estribillo: «Es eterna su misericordia». En esa frase destaca la palabra «misericordia». El término trata de definir las actitudes de: la fidelidad, la lealtad, el amor y, evidentemente, la misericordia de Dios.
Aquí tenemos la representación del vínculo profundo e interpersonal que instaura el Creador con su criatura. Dentro de esa relación, Dios no aparece en la Biblia como un Señor impasible e implacable, ni como un ser oscuro e indescifrable; al contrario, él se manifiesta como una persona que ama a sus criaturas, vela por ellas, las sigue en el camino de la historia y sufre por las infidelidades a su amor misericordioso y paterno.
En su Hijo, Dios tiene misericordia de nosotros, así lo entrega como ofrenda por nuestros pecados, y en su corazón traspasado nos guarda y nos sana. Decimos a dos coros:
Dad gracias al Señor porque es bueno:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Dios de los dioses:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Señor de los señores:
porque es eterna su misericordia.
Sólo él hizo grandes maravillas:
porque es eterna su misericordia.
Él hizo sabiamente los cielos:
porque es eterna su misericordia.
Él afianzó sobre las aguas la tierra:
porque es eterna su misericordia.
Él hizo lumbreras gigantes:
porque es eterna su misericordia.
El sol que gobierna el día:
porque es eterna su misericordia.
La luna que gobierna la noche:
porque es eterna su misericordia.
Él hirió a Egipto en sus primogénitos:
porque es eterna su misericordia.
Y sacó a Israel de aquel país:
porque es eterna su misericordia.
Con mano poderosa, con brazo extendido:
porque es eterna su misericordia.
Él dividió en dos partes el mar Rojo:
porque es eterna su misericordia.
Y condujo por en medio a Israel:
porque es eterna su misericordia.
Arrojó en el mar Rojo al Faraón:
porque es eterna su misericordia.
Guió por el desierto a su pueblo:
porque es eterna su misericordia.
Él hirió a reyes famosos:
porque es eterna su misericordia.
Dio muerte a reyes poderosos:
porque es eterna su misericordia.
A Sijón, rey de los amorreos:
porque es eterna su misericordia.
Y a Hog, rey de Basán:
porque es eterna su misericordia.
Les dio su tierra en heredad:
porque es eterna su misericordia.
En heredad a Israel su siervo:
porque es eterna su misericordia.
En nuestra humillación, se acordó de nosotros:
porque es eterna su misericordia.
Y nos libró de nuestros opresores:
porque es eterna su misericordia.
Él da alimento a todo viviente:
porque es eterna su misericordia.
Dad gracias al Dios del cielo:
porque es eterna su misericordia.
Canto: La misericordia del Señor, cada día cantaré
La misericordia del Señor, cada día cantaré La misericordia del Señor, cada día cantaré
Parte 2. María al pie de la Cruz_____________________
“Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y al discípulo a quien amaba que estaba allí, dijo a su madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Después dice al discípulo: He ahí a tu madre. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa”. (Jn 19, 25 – 27)
Reflexión
Todos los cristianos, representados en San Juan, somos hijos de María.
Dándonos Cristo a su Madre por Madre nuestra manifiesta el amor a los suyos hasta el fin (Juan 13,1). Al aceptar la Virgen al Apóstol Juan como hijo suyo muestra su amor de Madre:
“A Tí, María, el Hijo de Dios y a la vez Hijo tuyo, desde lo alto de la Cruz indicó a un hombre y dijo: “He ahí a tu hijo”. Y en aquel hombre te ha confiado a cada hombre, te ha confiado a todos. Y Tú, que en el momento de la Anunciación, en estas sencillas palabras: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38), has concentrado todo el programa de tu vida, abrazas a todos, te acercas a todos, buscas maternalmente a todos. De esta manera se cumple lo que el último Concilio ha declarado acerca de tu presencia en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Perseveras de manera admirable en el misterio de Cristo, tu Hijo unigénito, porque estás siempre dondequiera están los hombres sus hermanos, dondequiera está la Iglesia” (Juan Pablo II, Homilía Basílica de Guadalupe).
Testimonio vocacional
Canto: Siguiendo tus huellas
Gesto
A los pies de la Cruz, María seguía diciendo SI al Señor, seguía confiando en Su plan de salvación. Ella se nos presenta como el modelo perfecto de respuesta a la voluntad de Dios. Hoy, también nosotros queremos presentarnos al Señor con humildad, con todo lo que somos, para decirle:
“Hágase en mí según Tu palabra” (Lc 1, 38).
Encendemos así una vela y coloquémosla a los pies del altar (se puede utilizar una imagen de la Virgen, un cuadro,…) y pongamos nuestra vida a disposición del Señor. Mientras tanto cantamos con el coro.
Canto: Hágase
Hágase en mí: como quieras, cuando quieras, donde quieras, Aquí estoy para vivir, tu Palabra.
Peticiones
Por la intercesión de María, para que proteja al Papa Francisco, nuestro obispo Don José Manuel y sacerdotes, y los guíe en el ministerio que se las ha encomendado.
Roguemos al Señor.
Por la intercesión de María, para que ayude a todos los cristianos que sufren persecución a causa de su fe; para que les de fortaleza y esperanza.
Roguemos al Señor.
Por la intercesión de María, para que aliente a los que sufren a causa de la enfermedad, el sufrimiento, el abandono; para que les dé el consuelo y la paz.
Roguemos al Señor.
Por la intercesión de María, para que ayude a los jóvenes a encontrarse con el Señor y así responder generosamente a la vocación a la que son llamados.
Roguemos al Señor.
Por la intercesión de María, para que interceda por nuestras familias y nos ayude a vivir unidos según el plan de Dios.
Roguemos al Señor.
Padrenuestro Oración
María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir a ninguno. Dirigimos a Ella la antigua y siempre nueva oración del Salve Regina, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de misericordia, su Hijo Jesús (Papa Francisco, Misericordiae Vultus)