Tabla de contenido
CAPÍTULO V. APORTACIONES DEL CONCEPTO DE CALIDAD DE LA DEMOCRACIA ... 137
5.1. Calidad de la Democracia como Modelo Explicativo... 139
5.2. Calidad de la Democracia como Categoría de Análisis Cualitativo... 141
5.3. Limitaciones Metodológicas y Empíricas del Concepto de Calidad de la Democracia... 146 5.3.1. Limitaciones teórico‐metodológicas ... 147 5.3.2. Limitaciones empíricas ... 155
CAPÍTULO V. APORTACIONES DEL CONCEPTO DE CALIDAD DE LA
DEMOCRACIA
La aportación del concepto sobre la calidad de la democracia en el estudio de los sistemas políticos actuales, con relación a los valores de igualdad y de libertad, se fundamenta principalmente en dos aplicaciones:
1. Como modelo explicativo no solo de las relaciones sino del ejercicio del poder en las democracias modernas, con especial atención en los resultados generados y en la diferenciación de los mecanismos y procedimientos de acceso al poder, respecto a las orientaciones y tendencias del ejercicio del poder.
Ésta aplicación encuentra su origen en la relación conceptual entre cambio y democratización de los sistemas políticos. Cambio respecto a los objetivos de las instituciones, a sus funciones, a sus
procedimientos y a sus resultados, con referencia a la satisfacción de las demandas de la sociedad, así como a los criterios que pueden identificar a los buenos gobiernos y diferenciarlos de los malos gobiernos. Y democratización, en cuanto a la verificación de la existencia de mecanismos de control ciudadano sobre las políticas, la distribución equitativa del poder y de la participación, así como de las prácticas que otorgan al sistema su estabilidad. En este sentido, las dimensiones procedimentales que abordamos en el capítulo anterior, tales como el estado democrático de derecho y la rendición de cuentas en sus dos variantes, encuentran una de sus aplicaciones empíricas.
2. En segundo lugar, el concepto se puede aplicar como categoría de análisis cualitativo respecto al grado en que las instituciones políticas se acercan o se alejan de la expectativa social en materia de libertad y de igualdad como valores inherentes a la democracia; es decir, como un tipo de diagnóstico que permite identificar aquellos aspectos susceptibles de mejoría en cuanto a la relación de la sociedad con los regímenes democráticos y examinar qué tan buena es la democracia como forma de gobierno y de convivencia en las sociedades actuales; en qué medida las instituciones responden a las demandas de su ciudadanía; y cómo se garantizan o no valores democráticos como la libertad y la igualdad, a partir de la medición de ciertas condiciones mínimas.
En este sentido, la aplicación del concepto sobre la calidad de la democracia en términos cualitativos, tiene qué ver con la definición de democracia que se adopta en los sistemas políticos actuales; con la relación y el acercamiento gradual entre la democracia ideal y la democracia real
que explicamos en el Capítulo II; con el modelo de democracia que se practica y conforme el cuál se dirigen los objetivos y los principios justificativos del sistema democrático, así como el lugar que se lo otorga a la igualdad y a la libertad como valores políticos y/o dimensiones sustantivas de la democracia.
En los siguientes apartados, explicamos de manera más amplia, la utilidad que pueden ofrecer ambas aplicaciones del concepto sobre la calidad de la democracia, en el estudio de los sistemas políticos democráticos actuales.
5.1. Calidad de la Democracia como Modelo Explicativo
Sebastián Mazzuca1 señala que la percepción predominante respecto al carácter de los regímenes políticos en Europa y más recientemente en América Latina, es la que describe, analiza y califica los procedimientos y las reglas para el acceso al poder político, y menciona que se ha dejado de lado el estudio tanto de los procedimientos como de las instituciones que ostentan el ejercicio del
poder estatal. El concepto de calidad de la democracia se relaciona directamente con el régimen
político, a partir de “la ampliación de derechos asociados al régimen democrático en la mayoría
de los países latinoamericanos durante la década de los ochenta y noventa”, sin que dicha
ampliación fuera reforzada por una mayor progresión de derechos civiles. Hablar de calidad de la democracia cobra sentido justo cuando nos encontramos frente a la normatividad procedimental
1 Mazzuca, S. (2006). Ampliando las concepciones sobre la democracia: acceso al poder versus ejercicio de poder, en Alarcón Olguín, V. (coord.). Metodologías para el análisis político. Enfoques, procesos e instituciones. México: UAM. pp. 279-308.
para acceder a ciertos derechos por un lado, y por otro, el ejercicio real que las y los ciudadanos hacen de esos derechos.
En este sentido, si se aplican estrictamente los criterios y parámetros institucionales para calificar el tipo de nuestro régimen político, y que de hecho así se hace a nivel nacional e internacional desde hace ya algunos años, poseemos un tipo de régimen democrático. Sin embargo, si incluimos la categoría de calidad de la democracia como modelo explicativo, tenemos que no obstante la existencia de un régimen institucional consolidado, en términos de proceso, contenido y resultado, son evidentes las deficiencias en aspectos como los de la competitividad, equidad, transparencia, participación y representatividad.
Otro caso lo ejemplifica nuestro sistema de justicia; no obstante el reconocimiento tácito de la igualdad de todas las personas ante la ley, y de la existencia de diversos organismos para impartir justicia, desde la perspectiva de la calidad de la democracia, son evidentes los muy bajos índices de acceso a la justicia, pronta, expedita e imparcial, y del predominio de climas de impunidad. Lo mismo sucede en ámbitos como el de la rendición de cuentas no obstante la existencia de medios legales para la transparencia y el acceso a la información, y en el de la reciprocidad, sin importar la realización periódica de elecciones en las que se puede o no ratificar la preferencia por alguna opción política.
Sin la perspectiva del concepto de calidad de la democracia, dimensiones como las de estado democrático de derecho y rendición de cuentas, se limitarían al ámbito institucional sin posibilidad de evaluar su impacto sobre la sociedad; las transformaciones respecto a la forma de ejercicio del poder político, particularmente las relacionadas con la erradicación de las prácticas autoritarias, quedarían en una cuestión de dosificación y administración del poder más que de democratización; el concepto calidad de la democracia, nos ayuda a colocar el análisis de dicha transformación en un nuevo marco conceptual.
5.2. Calidad de la Democracia como Categoría de Análisis Cualitativo
Por otra parte, la segunda aplicación del concepto calidad de la democracia como categoría de análisis cualitativo, si bien se distingue de la primera, es complementaria porque alude no solo a los procedimientos de las democracias que incluyen tanto el acceso como el ejercicio del poder, sino a los resultados concretos que la ciudadanía obtiene de su régimen democrático.
Si nos referimos en sentido amplio al contenido de la democracia, encontramos que los principios de igualdad y de libertad son dimensiones sustantivas sobre las cuales debe girar el quehacer institucional de los regímenes democráticos. En la medida en que las instituciones se acerquen o se alejen de la expectativa social en cuanto al cumplimiento de tales principios, podemos calificar si la democracia de tal o cual país es de buena o de mala calidad.
Lo que implica la definición de calidad de la democracia en estos términos, es una muestra que representa de manera práctica la posibilidad de evaluar y analizar el papel de los regímenes políticos en cuanto al cumplimiento de los principios de libertad y de igualdad según los indicadores que sean más útiles para un estudio determinado.
Ya sea a través de la dimensión de estado democrático de derecho, que supone la capacidad para hacer que las autoridades respeten las leyes y para tener leyes del dominio público; o ya sea por medio de la rendición de cuentas como la obligación de los líderes políticos electos de responder por sus decisiones políticas cuando les es pedido por los ciudadanos electores (rendición de cuentas vertical) u otros cuerpos institucionales (rendición de cuentas horizontal).
Un ejemplo de la utilidad de este concepto como categoría de análisis cualitativo, lo muestran por lo menos tres organismos internacionales dedicados al seguimiento y evaluación de los resultados de la democracia en todo el mundo. Freedom House2, por ejemplo, en el reporte correspondiente al año 2007, en una escala en la que (1) significa el grado máximo de libertad y (7) el mínimo grado de libertad, califica a México en materia de Derechos Políticos con (2) y en Libertades Civiles con (2). Para dar mayor referencia, Costa Rica se encuentra calificada en ambos indicadores con (1), es decir, el grado máximo de cumplimiento:
2 Institución referida en el Informe de la Auditoría Ciudadana sobre la Calidad de la Democracia, Freedom House, Freedom in the World – México 2005, en www.freedomhouse.org
País Derechos Políticos Libertades Civiles
Argentina 2 2 Brasil 2 2 Chile 1 1 Cuba 7 7 Costa Rica 1 1 España 1 1 E.U 1 1 Francia 1 1 México 2 3
Fuente: Elaboración propia con datos de Freedom House, 2007.
El segundo caso es el de Polity IV3; con indicadores más complejos, en su reporte correspondiente al año 2003, ubica a México dentro de los países que concluyeron su transición (6 de julio de 1997), con estándares mínimos de democracia en materia de elecciones competitivas, separación de poderes y participación política.
3 Institución referida en el Informe de la Auditoría Ciudadana sobre la Calidad de la Democracia, Polity IV Country Report 2003: México, (en www.cidcm.umd.edu).
Y por último, la Base de Datos Poliarquía4, nos muestra en la siguiente tabla, el porcentaje logrado en materia de Competencia, Participación e Índice de Democratización:
País Año Competencia Participación Índice de Democratización
Argentina 1999 51.5% 50.7% 26.1% 2000 51.5% 50.7% 26.1% Brasil 1999 65.5% 41.9% 27.4% 2000 65.5% 41.9% 27.4% Chile 1999 42.0% 51.2% 21.5% 2000 48.7% 47.5% 23.1% Cuba 1999 0 67.9% 0 2000 0 67.9% 0 Costa Rica 1998 53.1% 41.5% 22.0% 1999 53.1% 41.5% 22.0% 2000 53.1% 41.5% 22.0% España 1999 61.3% 63.9% 39.2% 2000 54.8% 58.2% 31.9% E.U 1999 50.8% 66.3% 33.7% 2000 51.3% 67.2% 34.5% Francia 1999 62.0% 47.3% 29.3% 2000 62.0% 57.3% 35.5% México 1999 51.2% 37.1% 19.0% 2000 56.6% 36.7% 20.8%
Fuente: Elaboración propia con datos de Base de Datos Poliarquía, 1999-2000.
4 Institución referida en el Informe de la Auditoría Ciudadana sobre la Calidad de la Democracia, Polyarchy dataset, (en www.prio.no/files/file42500_democracy_1999-2000.pdf).
Lo que nos muestran los ejemplos anteriores, es que las posibilidades que se tienen para evaluar empíricamente las condiciones de igualdad y de libertad en los sistemas políticos democráticos, mediante el diseño de indicadores que permitan conocer la efectividad de un conjunto de derechos, son cada vez más cercanas a la realidad, si se utiliza como base y de manera adecuada, el marco teórico que describimos sobre los sistemas políticos, sobre los tipos y modalidades de sus cambios, así como de la definición de democracia y su modelo correspondiente. Con la ayuda del concepto sobre la calidad de la democracia, se complementa la teoría que gira en torno al estudio de los sistemas democráticos, a partir del análisis de los objetivos que se proponen, de los procedimientos que utilizan y de los resultados que generan.
Sin embargo, también es la oportunidad para advertir de algunas limitaciones metodológicas y empíricas del concepto.
5.3. Limitaciones Metodológicas y Empíricas del Concepto de Calidad de la Democracia
Así como existen dificultades y limitaciones de la democracia como sistema político y las cuáles abordamos en el Capítulo III, también existen limitaciones en la aplicación y uso del concepto sobre la calidad de la democracia.
Las limitaciones a las que nos enfrentamos, tienen efectos en los aspectos teórico-metodológicos y en el empírico. La importancia de conocerlas, radica en que se puede contar con las advertencias necesarias al momento de intentar su aplicación en determinado sistema político correspondiente a determinado país.
A su vez, dadas las condiciones particulares de los casos que se pretendan analizar, se podrían encontrar formas de solucionar o de esquivar las limitaciones.
En este sentido, Leonardo Morlino propuso una serie de problemas irresueltos y de preguntas abiertas respecto a los posibles inconvenientes del concepto sobre la calidad de la democracia5, en los párrafos siguientes se hace mención de algunas de las limitaciones más importantes y enseguida se intenta dar una respuesta a cada una de ellas.
5 Morlino, L. (2005). Calidad de la democracia. Notas para su discusión. México: Metapolítica Enero-Febrero. p: 52.
5.3.1. Limitaciones teóricometodológicas
1. ¿Es la multidimensionalidad de la calidad democrática la mejor estrategia empírica para reconocer las complejidades del tema? O bastaría con la utilización de una sola de las dimensiones propuestas.
La multidimensionalidad a la que se hace referencia tiene que ver primero con la elección y luego con el uso de dos o más dimensiones del concepto sobre la calidad de la democracia. Tal como lo explicamos al inicio de éste capítulo, las dimensiones propuestas por Morlino se dividen en sustantivas y procedimentales. Las sustantivas se refieren a los principios de igualdad y de libertad como parte constitutiva de los sistemas políticos democráticos; las dimensiones procedimentales consisten en la existencia u operación de un gobierno de ley o estado democrático de derecho, en la rendición de cuentas y en la reciprocidad.
En consecuencia, la utilidad de la multidimensionalidad puede cambiar según los requerimientos de información sobre el funcionamiento de determinado sistema político. En nuestro caso, consideramos las dimensiones sustantivas de igualdad y de libertad como fundamentales para analizar el desempeño de la democracia en términos de su calidad; y como complemento, elegimos las dimensiones procedimentales de gobierno de ley o estado democrático de derecho y de rendición de cuentas, por considerar que tienen una vinculación mucho más directa con la igualdad y la libertad, y porque representan indicadores indispensables para medir su cumplimiento.
Si pensamos en el caso de México, la respuesta es que la multidimensionalidad ofrecería un esquema mucho más amplio sobre el desempeño y resultados de nuestra democracia, en comparación a si utilizamos sólo una de las dimensiones disponibles, dado que no es un estudio que ya se haya instrumentado con anterioridad y que el concepto no se conoce del todo bien.
Utilizar sólo una de las dimensiones propuestas, sería más adecuado para países en donde se conoce ampliamente el concepto sobre la calidad de la democracia y en donde ya se haya aplicado, como es el caso de Costa Rica y algunos países europeos, en donde la información que se pudiera requerir, sería de carácter específico y sobre alguno de los componentes del sistema.
2. ¿Debemos aceptar diferentes nociones de calidad para hacer más aceptable la idea más amplia de promover la calidad democrática? Si existen nociones alternativas de calidad, deberíamos regresar a la alternativa tradicional entre una democracia que enfatiza el valor de la libertad y una que enfatiza el valor de la igualdad y la solidaridad.
El contar con distintas nociones sobre calidad tiene aportes importantes para la utilización de los componentes y de los elementos del sistema político democrático. La calidad en términos de resultados, de contenido y de procedimientos, se puede aplicar para el análisis de la comunidad política, del régimen y de las autoridades del sistema.
En este sentido, las distintas nociones de calidad facilitan no solamente la ampliación del concepto de calidad de la democracia, sino que permiten conocer en un nivel más detallado y específico, el desempeño tanto de los componentes, como de los elementos del sistema.
Por otra parte, no es viable dividir la relación entre democracia y libertad y democracia e igualdad, puesto que como lo explicamos en el Capítulo III, ambos principios son inherentes a la definición de democracia en por lo menos tres ámbitos: el teórico-filosófico, el político y el jurídico-social. La noción de la igualdad y de la libertad adquiere un carácter de inseparable del concepto de democracia, en el momento en el que los consideramos como valores políticos de la democracia.
En segundo lugar, cuando describimos el conjunto de derechos que corresponden tanto a la igualdad como a la libertad, mencionamos la relación recíproca que existe no solo entre ambos principios, sino entre derechos, igualdad y libertad. Me parece que cualquier análisis que se realice a partir del concepto sobre la calidad de la democracia, tiene que considerar ambos principios con fundamentales sin enfatizar uno sobre otro. De ello depende que los resultados de la investigación no sean parciales ni incompletos.
3. ¿La aproximación teórica y empírica a las dimensiones propuestas son confiables para estudiar la calidad democrática?
La respuesta nos remite nuevamente al conjunto de derechos que se contemplan en los sistemas políticos democráticos. Si alguna de las dimensiones propuestas no contempla la referencia a ningún derecho en específico, entonces carecería de toda utilidad. En este sentido, la aproximación teórica y empírica a las dimensiones es acertada si encuentra en la práctica un referente en el cuál se exprese, que en este caso, puede ser bajo la forma de un derecho o de algún mecanismo institucional.
Como se explicó en este mismo capítulo, cada una de las dimensiones procedimentales, hablando del gobierno de ley, la rendición de cuentas, y la reciprocidad, así como la igualdad y la libertad como dimensiones sustantivas, tienen correspondencia con uno o varios derechos o procedimientos ya contemplados en la democracia, y por lo tanto, tienen repercusiones sobre la calidad de la democracia, en tanto cumplen o dejan de cumplir con las funciones y objetivos asignados. De aquí que la relación entre dimensiones y calidad no solo es confiable, sino acertada para medir el grado o el nivel en el que el sistema o sus componentes cumplen con sus tareas.
4. En el caso de los mecanismos recurrentes de la subversión de la calidad, ¿sería mejor enfocar el análisis directamente a dichos mecanismos?
Los mecanismos de subversión que se mencionan en esta pregunta, se refieren al uso inadecuado de mecanismos o de funciones institucionales en contra y en detrimento de las cinco dimensiones de la calidad de la democracia. Leonardo Morlino considera la posibilidad de que un sistema político bien pueda ser democrático, pero con una democracia sin calidad. Es decir, la utilización subversiva ya sea de mecanismos o de instituciones, tiene como resultado una mala democracia, o una democracia sin calidad, a tal grado de que se puede tener repercusiones en la legitimidad del sistema o en los casos en donde la democracia aún se está construyendo, problemas de consolidación.
Los mecanismos recurrentes de la subversión de la calidad propuestos por Morlino, pueden tener efectos en todas o en cada una de las dimensiones de la democracia6:
En el caso de las dimensiones sustantivas de igualdad y de libertad, pueden afectar las formas específicas de conocimiento y de implementación de derechos, así como una distribución inequitativa de los costos de esos derechos, especialmente, de los derechos sociales.
6 Morlino, L. (2005). Calidad de la democracia. Notas para su discusión. México: Metapolítica Enero-Febrero. p: 50.
En el gobierno de ley o estado democrático de derecho, se puede tergiversar el uso de las leyes, ya sea para utilizarlas como arma política, como instrumentos para llevar a cabo los intereses económicos, para evadirlas o para ampliar los límites de su propia aplicación.
La rendición de cuentas por su parte, se puede ver afectada mediante un diseño institucional fuertemente mayoritario, mediante la existencia de partidos políticos débiles, con el manejo y control de la información, así como con la atención de intereses e intercambios en un nivel supranacional.
Y en cuanto a la reciprocidad, también se puede dar un rol de manipulación de élites y de la información, así como incrementar la complejidad de los problemas ya existentes.
En este sentido, una democracia en donde se haga uso recurrente o cotidiano de los mecanismos de subversión, no podría en ningún caso llamarse como de calidad. Una democracia podría caracterizarse eventualmente por un sistema legal que no forma parte de los valores democráticos, donde existe corrupción incontrolada y crimen organizado, la independencia de la corte por ejemplo es limitada, y el acceso a la justicia es lento y excluyente.
Así también, pueden existir democracias con una débil rendición de cuentas, en donde haya poca atención y respuesta a las demandas de la sociedad y en donde la igualdad y la libertad estén consideradas simplemente en la formalidad.
En este sentido, una democracia sin calidad es aquella en donde todas o alguna de las dimensiones democráticas son perjudicadas con acciones y/o mecanismos subversivos, y que en
consecuencia, los derechos correspondientes a cada una de ellas, no se cumplen en su totalidad o de manera parcial.
Regresando a la pregunta, en los sistemas políticos en donde se utilicen de manera muy clara éstos mecanismos de subversión, quizás lo más urgente sería aplicar de manera específica una investigación empírica para conocer las causas y atacarlas. Pero en sistemas en donde la subversión no es del todo contundente, se debería estudiar la calidad de la democracia de manera integral, abarcado el ámbito de los resultados, del contenido y del procedimiento. Si después de ese análisis general se identifican plenamente las fallas en los componentes o elementos del sistema, se pueden atender de manera especial.
5. ¿Cuáles son los mejores indicadores para cada dimensión?
El tema de los indicadores sobre la calidad de la democracia es muy interesante porque de ellos dependen los resultados teóricos y empíricos que permitirían a determinado sistema político conocer o mejorar su calidad. Sin embargo, como se plantea en la pregunta, no podríamos determinar cuáles son los mejores, porque ello depende del tipo de estudios y del tipo de información que se requiera.
En todo caso, lo que hicimos al inicio del capítulo fue enlistar una gama de derechos políticos, civiles y sociales que a su vez, se pueden utilizar como indicadores para conocer el grado, el nivel o la medida en que se cumplen. Una vez que se defina qué se quiere conocer y en dónde se quieren aplicar, se podría identificar aquel o aquellos que cumplan mejor con el objetivo.
La utilidad principal de los indicadores, es que permiten conocer el grado, el nivel o la medida en que los sistemas políticos democráticos cumplen o no con los parámetros de calidad. Como ya lo abordamos, la calidad de la democracia se puede analizar a partir de los resultados, del contenido o de los procedimientos del sistema y en consecuencia, los indicadores pueden variar según el ámbito en donde se requieran aplicar.
De acuerdo con la definición de poliarquía que explicamos en el Capítulo II, los indicadores se pueden utilizar también para conocer el grado mínimo o máximo en el que el sistema garantiza o no la igualdad y la libertad de las personas.
En este sentido, la aplicación de los indicadores siempre tendrá como marco general la calidad de la democracia, pero se pueden utilizar para conocer el estado que guardan los resultados, el contenido o los procedimientos democráticos; cada una de las dimensiones tanto sustantivas o procedimentales que a su vez, tienen como referente una gama de derechos, o en su caso, los componentes y los elementos del sistema.
En Capítulo IX, apartado 9.3, daremos un ejemplo práctico sobre la utilización del concepto sobre la calidad de la democracia y de algunos de sus indicadores.
5.3.2. Limitaciones empíricas
En el terreno empírico, el tema de la “calidad de la democracia” ha generado por lo menos una crítica severa que tomaremos como punto de partida para señalar su pertinencia como tema de investigación en México.
Como crítica a la ciencia política, disciplina dedicada a la búsqueda de datos empíricos, realistas y no subjetivos para explicar los regímenes de convivencia entre los seres humanos a través de la historia, César Cansino argumenta que los criterios para hablar de la calidad de una democracia son totalmente normativos y prescriptivos, y los interpreta como una contradicción de la ciencia política al afirmar: “…la imposibilidad de evaluar a las democracias realmente existentes si no
es adoptando criterios de deber ser que la politología siempre miró con desdén. Dicho de otra
manera, lo que el debate sobre la calidad de la democracia revela es que hoy no se puede decir
nada interesante y sugerente sobre la realidad de las democracias si no es recurriendo a una
definición ideal de la democracia que oriente nuestras búsquedas e interrogantes sobre el
fenómeno democrático”7.
La tesis principal de César Cansino es que “…al estar atrapado en una búsqueda
fundamentalmente empírica, el modelo de calidad democrática pierde buena parte de su
capacidad explicativa. El verdadero desafío para quien piensa sobre la democracia hoy, no es
7 Cansino, C. (2005). Entre la democracia real y la democracia ideal. Consideraciones críticas. México.
medir a las democracias realmente existentes para ver cuál es la mejor o la más buena de entre
ellas, sino establecer criterios para definir qué tan democráticas pueden llegar a ser en el
futuro”. Otro punto de crítica es que “…Con la definición de calidad que estos politólogos
aportan, la democracia termina por ser evaluada igual que si se evaluara una mercancía o un
servicio, es decir, por la satisfacción que reporta el cliente hacia el mismo”8.
Respecto a estas tres críticas principales, lo primero que tendríamos qué decir, es que la utilización de los modelos ideales como referentes para mejorar las condiciones democráticas de los sistema políticos es totalmente válido, en virtud de que la existencia de un ideal democrático que actúe como guía o punto de referencia, constituye un elemento imprescindible para cuestionar los hechos que configuran la democracia real. Los ideales y entre ellos el ideal democrático, no se construyen para ser literalmente convertidos en hechos, sino para poner en cuestión permanente las prácticas encaminadas para lograrlos o en su caso, para alejarse de ellos. Los ideales no pueden ser realizados totalmente pero sí pueden ser satisfechos parcialmente9.
En segundo lugar, ninguno de los autores que proponen el concepto de calidad de la democracia como modelo explicativo, argumenta sobre la necesidad de comparar los regímenes democráticos existentes para saber cuál es mejor, como si se tratara de una competencia; por el contrario, lo que defienden algunos de ellos, son los indicadores que con base en el concepto de calidad de la
8 Cansino, C. (2005). Entre la democracia real y la democracia ideal. Consideraciones críticas. México. Metapolítica Enero-Febrero. pp. 101-102.
democracia, son susceptibles de mejorarse, y así, eliminar las posibilidades de “subversión” en las dimensiones democráticas que tienen por supuesto diferentes contextos.
En cuanto al concepto de calidad, es más complejo de lo que argumenta César Cansino, pues la propuesta involucra por lo menos tres dimensiones en materia de procesamiento, contenido y
resultados, que suponen no solo la relación producto-cliente, sino la relación de las y los
ciudadanos con respecto a su forma de gobierno. Finalmente, cuando Cansino habla del nivel de
“satisfacción del cliente”, cabe recordar que el tema de gobernabilidad está estrechamente ligado
a la capacidad de las instituciones del gobierno para satisfacer o resolver las demandas de la sociedad, situación que generó en muchos de los países en los que no se pudo manejar, cambios drásticos en sus sistemas políticos.
Sin embargo, cuando César Cansino habla de calidad de la democracia en comparación con otros modelos explicativos, afirma que “la principal aportación del modelo de calidad de la
democracia es ofrecer una serie de criterios normativos mínimos indispensables para hablar de
una democracia efectiva a saber: gobierno de la ley, rendición de cuentas, reciprocidad, libertad
e igualdad”10.
En segundo lugar, el autor explica que “como modelo normativo, el de la calidad democrática
nos permite ganar en claridad acerca de las condiciones mínimas de carácter legal centradas en
10 Cansino, C. (2005). Entre la democracia real y la democracia ideal. Consideraciones críticas. México. Metapolítica Enero-Febrero. pp. 103-104.
el ciudadano, indispensables para calificar de democrático a un determinado régimen. Desde
este punto de vista, tiene mucho sentido asumir, que solo puede hablarse de democracia donde
las desigualdades extremas o la concentración inequitativa de la riqueza han disminuido de
manera efectiva. Tiene sentido porque la lógica sugiere que una democracia efectiva no puede
más que atender las necesidades y demandas de las mayorías a las que se deben los gobernantes
en turno, por lo que en presencia de necesidades oprobiosas hay algo que simplemente no está
funcionando”11. De esta manera, nos aporta muchos más elementos de pertinencia del modelo de calidad, que de rechazo.
11 Cansino, C. (2005). Entre la democracia real y la democracia ideal. Consideraciones críticas. México. Metapolítica Enero-Febrero. pp. 103-104.