Versículo de Memoria:
“Porque todo el que invoque el nombre del Señor será salvo. Ahora bien, ¿cómo invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán si no hay quien les predique?” (Romanos 10:13-14 RVC)
Objetivos de la Lección:
#1 - Entender cuán ordinario era el hombre ciego.
#2 - Descubrir la obediencia que dirigió al hombre ciego.
#3 - Desear dejar a Dios hacer cosas extraordinarias en la vida del estudiante ordinario.
Audiencia:
Jóvenes o estudiantes que no han asistido a una iglesia.
Adaptable para todas las edades, incluyendo adultos (Ver Para más entrena
miento en la hoja de Actividades)
Escritura a Estudiar:
Juan 9:1-41
¿Quién me puede decir lo que es un héroe? Un héroe es alguien que es valiente, atrevido y compasivo. Hay héroes y heroínas en la Biblia. Todos ellos son atrevidos, valientes y más, pero no en la manera que tú esperarías.
Nuestra héroe: Un Hombre Ciego
Su Hazaña Heroica : Habla de Jesús sin Temor
Puede ser que hablar de Jesús sin temor no suene muy heroico, pero echemos un vis-tazo a los hechos y veamos qué piensas cuando hayas escuchado la historia com-pleta.
La Biblia nos dice que, “Al pasar, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimien-to.” (Juan 9:1 RVC) Jesús vio al hombre, verdaderamente lo vio. No se volteó a ver a otro lado pretendiendo no haberlo visto, y no sólo pasó a su lado aunque era el día de Sabbat judío, el día de descanso.
Los discípulos de Jesús también vieron al hombre ciego. Los discípulos, junto con mu-chas otras personas, pensaron que el hombre ciego estaba ciego debido al pecado de alguien más. Preguntaron, “Rabí, ¿quién pecó, para que éste haya nacido cie-go? ¿Él, o sus padres?” (Juan 9:2 RVC) Jesús les dijo que no era la culpa de nadie. Jesús explicó que Dios permitió que el hombre naciera ciego “para que las obras de Dios se manifiesten en él.” (Juan 9:3 RVC)
Entonces Jesús escupió en la tierra y la mezcló para crear lodo. Jesús puso el lodo so-bre los ojos del homso-bre ciego y lo envió al estanque de Siloé para que se lavara. “El ciego fue, se lavó, y al volver ya veía.” (Juan 9:7b RVC)
El hombre ciego había estado ciego desde nacimiento, así que cuando la gente que lo conocía lo vio, no estaban seguros si se trataba del mismo hombre o de al-guien más que se parecía a él. Él les aseguró que él era el mismo hombre. Entonces le dijeron: “¿Y cómo es que se te han abierto los ojos?” (Juan 9:10 RVC) El hombre les dijo que Jesús lo había sanado.
Entonces “El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos.” (Juan 9:13 RVC) No sabemos por qué lo llevaron. Tal vez querían mostrar a los fariseos que el hombre cie-go había sido sanado o tal vez querían reportar a Jesús por “trabajar” en un día de descanso, el Sabbat. De cualquier modo, lo llevaron y los fariseos lo interrogaron. Ellos querían saber cómo había recibido la vista, y él les dijo.
Juan 9:1-41
Los fariseos no querían creer que el hombre realmente había sido ciego, así que envia-ron a traer a sus padres. Sus padres le dijeenvia-ron a los fariseos que ese era su hijo y que ha-bía nacido ciego. Cuando los fariseos preguntaron cómo haha-bía recibido la vista, no quisieron decir. Tenían miedo de ser expulsados de la sinagoga. Le dijeron a los fariseos que su hijo era lo suficientemente mayor para contestar esas preguntas. “Entonces vol-vieron a llamar al que había sido ciego, y le dijeron: ‘Da gloria a Dios. Nosotros sabe-mos que ese hombre es pecador.’” (Juan 9:24 RVC) Los fariseos reclamaron la verdad y empezaron a llamar a Jesús un pecador.
El hombre ciego no tenía miedo de ser expulsado de la sinagoga. Pero él respondió: “Si es pecador, no lo sé; lo que sí sé, es que yo era ciego y ahora veo.” (Juan 9:25 RVC) Los fariseos continuaron presionando con sus preguntas. Incluso dijeron que no sabían de dónde había venido Jesús. Y el hombre no pudo evitar hablar.
“El hombre les dijo: «Pues esto es lo asombroso, que ustedes no sepan de dónde es, pero a mí me abrió los ojos. Y sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero que si alguno es temeroso de Dios y hace su voluntad, a ése sí lo escucha. Nunca se ha oído decir que alguien le abriera los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer.»” (Juan 9:30-33 RVC)
Esto hizo que los fariseos se enfurecieran tanto que expulsaron al hombre. Cuando Je-sús supo que lo habían expulsado, lo fue a buscar. Le preguntó, “¿Crees en el Hijo del Hombre?” El hombre quería saber de quién se trataba y Jesús le dijo, “Yo soy el Hijo del Hombre.” El hombre exclamó, “¡Señor, yo creo!” y entonces adoró a Jesús. (Juan 9:38)
P roxima sem ana
Esteba n
¡T u t a m b i e n pu e d es s er u n h er o e !
Cuando vives una vida de fe en Jesucristo, no tienes que saltar edificios altos para ser un héroe. El hombre ciego habló de Jesús sin temor. Él que-ría que la gente supiera quién es Jesús.
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¿Quién me puede decir lo que es un héroe? Un héroe es alguien que es valiente, atrevido y compasivo. Hay héroes y heroínas en la Biblia. Todos ellos son atrevidos, valientes y más, pero no en la manera que tú esperarías.
Nuestra héroe: Un Hombre Ciego
Su Hazaña Heroica : Habla de Jesús sin Temor
Puede ser que hablar de Jesús sin temor no suene muy heroico, pero echemos un vistazo a los hechos y veamos qué piensas cuando hayas escuchado la historia completa.
Jesús estaba caminando un día y vio a un hombre que había nacido ciego. Los dis-cípulos de Jesús también vieron al hombre ciego. Los disdis-cípulos, junto con muchas otras personas, pensaron que el hombre ciego estaba ciego debido al pecado de alguien más. Jesús les dijo que no era la culpa de nadie. Jesús explicó que Dios que-ría trabajar en la vida del hombre.
Entonces Jesús escupió en la tierra y la mezcló para crear lodo. Jesús puso el lodo sobre los ojos del hombre ciego y lo envió al estanque de Siloé para que se lavara. “El ciego fue, se lavó, y al volver ya veía.” (Juan 9:7b RVC)
El hombre ciego había estado ciego desde nacimiento, así que cuando la gente que lo conocía lo vio, no estaban seguros si se trataba del mismo hombre o de al-guien más que se parecía a él. Él les aseguró que él era el mismo hombre. Entonces le dijeron: “¿Y cómo es que se te han abierto los ojos?” (Juan 9:10 RVC) El hombre les dijo que Jesús lo había sanado.
Entonces la gente llevó al hombre que había sido ciego ante los fariseos. Los fariseos le hicieron preguntas. Ellos querían saber cómo había recibido la vista, y él les dijo que Jesús le dio la vista. También les dijo que Jesús seguro venía de Dios. Nadie ha-bía sanado a un hombre que hubiera nacido ciego.
Actividad para el versículo de memoria - Hagan carteles del versículo de me-moria. A lo largo de la parte superior escriban, “CUÉNTA, ESCUCHA, CREE” con letras grandes. Luego escribe el versículo de memoria. Discutan el versículo y el orden de los eventos.
Continúen añadiendo nombres y hazañas heroicas a la “Pancarta de Héroes.”
Canten “Gracia Admirable,” “Tal Como Soy,” “Grato es Contar la Historia,” o cualquier otra canción relacionada con la historia.
Actúen la lección.
Hagan manualidades con barro, (collares, vasijas, etc.) Hablen acerca del lodo o barro que Jesús puso sobre los ojos del hombre que había sido ciego.
Si es posible, salgan a contarle a gente acerca de Jesús e invítenlos a la iglesia.
Para más entrenamiento: Lean y discutan Romanos 10:9-15 a la luz de la lección.
Lean Juan 10:21 y 11:37. Revisen la lección. Hablen acerca del contexto de
es-tos versículos y del hecho de que la gente seguía hablando acerca del hom-bre ciego que Jesús había sanado.