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TENZUELA

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Academic year: 2020

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A 1080 metros de altitud, Tenzuela se encuentra a 20 km de la capital provincial y a tan sólo 4 km de Pelayos del Arroyo, población a la que está adscrita. La forma más directa de acceder por carretera, se realiza saliendo de Segovia por la nacional que conduce a Soria hasta la cer-cana población de Torrecaballeros; allí se toma un desvío en dirección a Brieva y tras recorrer unos 5 km la carretera se desvía nuevamente hacia la localidad de Basardilla, de la que Tenzuela dista 6 km.

Históricamente, Tenzuela ha sido siempre una pequeña aldea con una población reducida lo cual lleva implícito en este caso una escasez de noticias históricas referentes al pasado más remoto de esta localidad. Así, la noticia más antigua del poblado puede ser un documento del año 1221 en el que el obispo de Segovia acuerda con varios pueblos de la comarca entre los que se cita Atenzuela la utilización de las aguas de este territorio para regar los terrenos y huer-tas que el obispado poseía en esta zona. En 1247 en la distribución de renhuer-tas del cabildo cate-dralicio Atençuela debía pagar una renta de siente maravedís y tres sueldos.

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ITUADA EN LA PARTE NORTE DE LA ALDEA, y separada

unos pocos metros de las casas más cercanas, los numerosos avatares sufridos por la iglesia a lo largo del tiempo han hecho que llegue hasta nuestros días lige-ramente modificada respecto a lo que pudo ser su aspecto primigenio. Incluso sufrió un robo por parte del famoso bandido Fernando Delgado Sanz “El Tuerto del Pirón” que en el invierno de 1880 desvalijó la iglesia de todos los objetos de valor que encontró en su interior. Pese a todo ello y gracias principalmente a una restauración reciente el edificio se conserva en un estado relativamente aceptable. Las alteraciones morfológicas sufridas por el templo se ciñen fundamentalmente a la cabecera que ha visto aumen-tado su tamaño tanto en planta como en altura; además en

el lado meridional se añadió una estancia cuadrangular usada como sacristía y en este mismo lado se reconstruyó la práctica totalidad de la parte superior del pórtico. Así pues, nos encontramos ante un edificio de una sola nave, cabecera cuadrangular, pórtico y sacristía adosados en el muro sur y una espadaña en el hastial occidental cuya construcción cegó una ventana románica. Aunque la mayor parte de los muros permanecen enlucidos, podemos presuponer una construcción de mampostería reforzada con sillares en las esquinas, material empleado también en la portada y en el pórtico. La espadaña, de rotundas for-mas, adosada al muro oeste de la iglesia tiene cierta remi-niscencia con la que encontramos en Santo Domingo de Pirón, construida el primer piso con imponentes sillares

Iglesia de San Miguel

La iglesia vista desde el suroeste

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Arquería del pórtico

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graníticos en las esquinas y el relleno del muro hecho con mampostería. El segundo piso rematado a piñón y con dos troneras de arco de medio punto para albergar las campa-nas se construye enteramente con sillería.

Las obras emprendidas en la cabecera se fechan en el siglo XVIII y consisten en un recrecimiento de los muros

para igualarla con la altura de la nave y en un alargamien-to hacia el este abriéndose en los dos muros laterales sen-das ventanas rectangulares. Actualmente son visibles, embutidos en la parte baja del muro oriental, numerosos materiales reaprovechados de la primitiva cabecera como boceles o sillares labrados a hacha.

La galería porticada es, junto con la portada, el ele-mento más notable del conjunto. Se construye en buena sillería elevada sobre un banco corrido de arista abocelada. Como hemos dicho anteriormente la parte superior del pórtico fue reconstruida siendo nuevas la mayoría de las dovelas de los arcos y la parte superior del muro. Presenta dos portadas, una al oeste y otra principal en el frente sur. La primera de ellas está formada por un arco de medio punto volteado por una arquivolta lisa con perfil

abocela-do y chambrana decorada con un fino baquetón. Esta por-tada tiene un buen estado de conservación, siendo la única parte reconstruida el lienzo superior del muro. La portada principal ubicada en el lado sur tiene la parte superior reconstruida con un arco de medio punto de nueva factu-ra que apoya en románicas jambas prismáticas baquetona-das tanto al exterior como al interior. Los cimacios tam-bién son originales románicos decorados por estrellas de cuatro puntas dentro de círculos separados por rombos. A un lado y otro de esta portada sostenidas por columnas pareadas se abren dos arquerías de medio punto en las que, aparte de las dovelas que forman los arcos, también son nuevos algunos fustes de columnas e incluso algún capitel. Así pues, los dos arcos de la parte oriental son los que se encuentran en un peor estado de conservación habiéndo-se sustituido uno de ellos en la restauración por una pieza de tamaño similar completamente lisa, otra cesta se encuentra muy deteriorada y tan sólo es posible distinguir parcialmente la fisionomía de una especie de serpiente; finalmente el tercero de los capiteles de este lado es el que presenta un mejor estado de conservación y en el se

apre-Capitel del pórtico Portada

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Planta Alzado sur

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cian dos filas de tres hojas con un grueso nervio central. Las siguientes tres cestas, las de la arquería más occidental, se conservan íntegramente y tienen una temática común; en ellas se representan grandes hojas de acantos con ner-vio central muy marcado que en las puntas se vuelven ofre-ciendo un fruto en forma de bola o piña. Los cimacios se decoran con dos filas de puntas de clavo o bien con tres finísimos bocelillos. La esquina suroccidental del pórtico se encuentra achaflanada con una columna adosada coro-nada por un capitel que sigue el mismo esquema en cuan-to a la temática y las formas que las cestas del pórtico: hojas de acantos anchas y lisas dobladas con pequeños fru-tos en las puntas. El lado sur del pórtico está recorrido por una cornisa decorada con estrellas de cuatro puntas inscri-tas en un doble círculo separados por rombos y sostenida por una curiosa colección de canecillos en la que se tallan un par de dragones, un lector, un obispo con el báculo, escenas costumbristas (matanza del cerdo) y una serie de rostros humanos en diferentes actitudes: algunos sonríen, otros con largos cabellos que se mesan los bigotes, o un rostro tocado con barboquejo que gira la cabeza en una extraña torsión del cuello. En la esquina suroccidental antes mencionada y sobre el capitel se talla un curioso can

con el rostro de un pequeño demonio con cuernos y cubierto por una espesa barba y bigotes. Una tipología de rostros humanos muy similares encontramos en la también segoviana iglesia de Caballar, concretamente en la cornisa de la nave septentrional.

El acceso al interior de la iglesia se realiza por una interesante portada ubicada en la parte central de la nave en su lado sur, cuya característica principal es la exuberan-cia de la decoración vegetal que exhibe. Ligeramente ade-lantada respecto al muro de la nave, está formada por un arco de medio punto recogido por jambas prismáticas con las aristas matadas por un bocel, volteado por dos arqui-voltas y cobijado todo por una chambrana de tres filas de billetes y listel. Las dovelas del arco se decoran con un grueso tallo que se ramifica en cuatro de menor tamaño que se vuelven hacia las esquinas de la dovela creando un círculo dentro del cual se tallan piñas, flores de aro o sim-plemente se termina el tallo con una hojita trilobulada. Este motivo recuerda a la portada de la también segoviana iglesia de La Higuera. El trasdós de este arco se decora igualmente con una cinta vegetal acanalada que va for-mando circunferencias dentro de las cuales se tallan piñas, hojitas y abundante decoración floral. La arquivolta inter-Alzado sur con sección del pórtico y la sacristia

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na está decorada con un baquetón y apoya sobre dos columnas de basas de perfil ático, fustes lisos y coronada por capiteles: en una de ellos se representa una lucha de guerreros, vestidos con cota de malla, yelmo, protegidos por escudos de cometa. El mal estado de esta cesta hace imposible confirmar la teoría de la profesora Inés Ruiz Montejo que ve en este capitel dos escenas, la discordia y la concordia, representación por tanto de “un ciclo global de vicio y virtud”. En el otro capitel de la portada se repre-sentan dos parejas de aves entre las cuales surge dos tallos entrelazados que se bifurcan hacia las esquinas y se culmi-nan con minúsculos frutos en forma de bola y piña. La talla preciosista del plumaje de las aves hace que Ruiz Montejo relacione esta cesta con talleres y técnicas silenses. La arquivolta exterior se decora con rosetas hexapétalas con grueso botón central inscritas en círculos, formados por dos cintas perladas que se van entrelazando, y con cuatro hojitas una en cada esquina de la cesta. Se talla también una línea de imposta que recorre la portada a la altura del cimacio: en la parte izquierda de la misma la imposta se

decora con una cinta vegetal que forma roleos dentro de los cuales se entrelazan tallos formando pequeños nudos; la parte derecha lleva tallado un roleo vegetal con tres hojitas en su interior que rodean a un pequeño fruto circu-lar. La portada culmina con una pequeña cornisa en la parte superior que repite el motivo decorativo de la corni-sa del pórtico: estrellas de cuatro puntas dentro de doble círculo.

En el interior, la nave se cubre con una armadura de madera que se prolonga en la cubierta de la cabecera. Ambas estancias están separadas por un gran arco triunfal apuntado recogido por columnas no llegan hasta el suelo sino que apoyan a su vez en un podium con la arista matada por un bocel. En los capiteles que coronan estas columnas se representan en el lado del evangelio una pareja de leones con larga melena y fauces entreabiertas que inclinan la cabeza hacia el espectador y en el lado de la epístola una cesta vegetal con grandes hojas de acanto trepanadas con acanaladuras con las puntas rizadas, capitel éste último que algunos autores han relacionado con San Miguel de

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tidueña, con modelos de la iglesia burgalesa de Moradillo de Sedano y que incluso demuestra en su talla influjos bor-goñones. Los cimacios lisos tienen perfil de nacela y listel y se extienden por los muros del presbiterio e incluso se reaprovechan piezas y se colocan en los muros de la cabe-cera. En el tramo presbiterial se conservan dos arquerías de medio punto ciegas construidas con sillería con el intradós decorada por bocel, que apoyan los extremos en jambas aboceladas con una pieza que actúa como cimacio con per-fil de caveto y nacela, y el centro en columnas pareadas con capiteles; en el lado sur se representan cuatro grifos que giran sus cuellos buscando picotear sus propias alas, apo-yando sus cuartos delanteros sobre un tallo vegetal y con las colas entrelazadas por parejas. En el lado norte aparecen cuatro arpías en la cesta, tres femeninas y una masculina con pelo largo y barba. Las talladas en la parte central de la cesta giran el cuello para enfrentar su mirada mientras se tocan con las puntas de las alas y al igual que los grifos lle-van sus largas y estrechas colas entrelazadas. Los arcos situados en el presbiterio sur fueron alterados ligeramente al construirse en uno de ellos una pequeña puerta rectan-gular que permite el acceso a la sacristía.

Destacamos también la existencia en el templo de algunos restos de pintura mural. Se ubican en el muro sep-tentrional de la nave justo enfrente de la puerta de entra-da en un espacio de unos tres metros de anchura y, aunque su estado de conservación es deficiente, todavía es posible vislumbrar la representación de una Crucifixión, con Cris-to flanqueado por los dos ladrones y de la figura de Este-fatón, personaje que acerca el vinagre al rostro de Cristo. Gutiérrez Baños aporta en su estudio una cronología para

estas pinturas fechándolas en la primera mitad del siglo XIV

dentro ya del estilo gótico lineal.

En el interior del templo, en la esquina noroccidental se conserva una interesante pila bautismal románica (107 cm de diámetro x 107 cm de altura x 95 cm de altura). La copa de forma troncocónica apoya directamente sobre un basamento circular y tiene su frente externo decorado por un bajorrelieve en el que se tallan arcos de medio punto que descansan en pequeñas columnas mientras que la parte interna de la copa tiene forma de concha al tallarse gallo-nes cóncavos. Existen pilas de similares características decorativas en las iglesias de los pueblos sorianos de Espe-jo de Tera y Hortezuela.

En cuanto a la cronología, los documentos más anti-guos que conocemos hablan de la existencia de esta loca-lidad en el primer cuarto del siglo XIII, fecha que conside-ramos adecuada para la erección del templo.

Texto y fotos: CAM - Planos: JARP

Bibliografía

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Capitel del presbiterio

Referencias

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