Abulafia Editores
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(2) II04(1)13. De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y la imaginación Jorge Luis Borges. 2.
(3) II04(1)13. Agradecimientos A Daniel por el hidroximetilceluloso; a Alfredo por la perseverancia numérica; a Franz por modelar; a Sylvia por el apoyo contable; a Francisco y a Camila por simular; a Paula y a Natalia por asegurar; a Mauricio y Carlos por llenarse los dedos de pegante; a Mauricio Daniels por haber pronosticado; a Camilo Olaya por haber saludado; César García por haberse despedido; a Chuta por haberme pasado; a Gálvez por haberme dirigido; a Eliana por haber preguntado; a Robertico Gutiérrez por los chistes; a los de Literatura; a mi papá y al resto de la familia, a mis abuelos y al sr. Abulafia que tan gentilmente me prestó su nombre.. 3.
(4) II04(1)13. CONTENIDO. OBJETIVOS DEL PRESENTE ESTUDIO. 8. 1. NATURALEZA DE LA EMPRESA. 10. 1.1 LA EMPRESA. 10. 1.2 MISIÓN. 10. 1.3 VISIÓN. 10. 1.4 ESTRUCTURA GLOBAL. 10. 1.5 PROYECCIÓN. 10. 2.1 ALGUNAS DEFINICIONES BÁSICAS. 11. 2.2 CADENA DE PRODUCCIÓN DE LOS LIBROS. 12. 2.3 ACTORES DE LA CADENA DE PRODUCCIÓN. 13. 2.4 NECESIDADES Y OPORTUNIDADES DEL MERCADO. 19. 2.5 SOLUCIÓN PROPUESTA. 21. 3. ESTUDIO DE MERCADO. 23. 3.1 BREVE INTRODUCCIÓN AL MUNDO EDITORIAL. 23. 3.2 BREVE HISTORIA DE LA INDUSTRIA EDITORIAL Y DEL SECTOR DEL LIBRO EN COLOMBIA. 26. 3.3 SITUACIÓN ACTUAL DEL LIBRO EN COLOMBIA. 27. 3.4 MERCADO OBJETIVO NACIONAL. 30. 3.5 MERCADO INTERNACIONAL. 35. 3.6 PLAN DE VENTAS. 37. 4. PLAN DE MERCADEO. 42. 4.1 ANÁLISIS DEL SECTOR Y SUS IMPLICACIONES. 42. 4.2 IMAGEN CORPORATIVA. 46 4.
(5) II04(1)13. 4.3 ANÁLISIS DE LA DEMANDA. 47. 4.4 ANÁLISIS DE LA OFERTA. 51. 4.5 ESTRATEGIA INTERNACIONAL. 52. 4.6 TRAZOS GENERALES DE MERCADEO. 54. 4.7 PLAN “B”. 54. 5. ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL Y HUMANA. 56. 5.1 DINÁMICA DE LOS SERVICIOS EDITORIALES. 56. 5.2 ESTRUCTURA ORGANIZACIONAL. 60. 5.3 LÓGICA DEL NEGOCIO. 62. 5.4 CULTURA ORGANIZACIONAL. 63. 5.5 ASPECTOS LEGALES. 64. 5.6 FACTURAS Y PAPELERÍA. 67. 6. INFORME CONTABLE Y FINANCIERO. 71. 6.1 FINANCIACIÓN. 71. 6.2 INVERSIÓN INICIAL. 71. 6.3 INFORME DE PÉRDIDAS Y GANANCIAS. 71. 6.4 BALANCE GENERAL. 74. 6.5 FLUJO DE CAJA. 75. 6.6 EVALUACIÓN FINANCIERA. 76. CONCLUSIONES. 77. BIBLIOGRAFÍA. 79. ANEXOS. 82. RESUMEN EJECUTIVO. 101. 5.
(6) II04(1)13. LISTA DE TABLAS. Tabla 1. Costos de la edición. 14. Tabla 2. Edición de títulos según soporte por empresas editoriales. 30. Tabla 3. Edición total de títulos. 31. Tabla 4. Títulos producidos por las editoriales universitarias, 2002. 33. Tabla 5. Edición y producción en otros idiomas por las empresas editoriales. 34. Tabla 6. Traducciones según idioma de las empresas editoriales. 34. Tabla 7. Tamaño del mercado nacional objetivo según nodo para datos del 2002 35 Tabla 8. Proyección de ventas a tres años en el nodo de traducción. 39. Tabla 9. Proyección de ventas a tres años en el nodo de corrección. 40. Tabla 10. Proyección de ventas a tres años en el nodo de diseño. 40. Tabla 11. Proyección de ventas a tres años en el nodo de creación. 40. Tabla 12. Plan de ventas al exterior. 41. Tabla 13. Compañías extranjeras de producción y sus precios. 53. Tabla 14. Traductores trabajando con clientes de otros países. 54. Tabla 15. Costos e ingresos. 71. Tabla 16. Gastos I. 72. Tabla 17. Gastos II. 73. Tabla 18. Gastos III. 73. Tabla 19. Balance a tres años. 74. Tabla 20. Flujo de caja. 75. 6.
(7) II04(1)13. LISTA DE FIGURAS Figura 1. Cadena de producción del libro. 12. Figura 2. Cadena de valor del libro (con distribución externa). 13. Figura 3. Porcentaje de participación en la producción latinoamericana de libros. 25. Figura 4. Ventas PVP al mercado interno en millones de pesos corrientes. 28. Figura 5. Participación de las ventas de lo editado en Colombia por ciudad. 28. Figura 6. Porcentaje de participación de cada tipo de edición, 2002. 31. Figura 7. Porcentaje de participación en el mercado editorial por tamaño de empresa. 32. Figura 8. Edición de títulos según área temática 2002. 33. Figura 9. Logotipo de la empresa. 47. Figura 10. Diagrama de flujo de la Corrección de pruebas o estilos. 56. Figura 11. Diagrama de flujo del nodo de traducción. 57. Figura 12. Diagrama de flujo del nodo de diseño y diagramación. 58. Figura 13. Diagrama de flujo del nodo de creación de proyectos editoriales. 59. Figura 14. Organigrama para el nodo de corrección. 60. Figura 15. Organigrama del nodo de traducción. 61. Figura 16. Organigrama del nodo de diseño. 61. Figura 17. Organigrama del nodo de creación de proyectos editoriales. 62. Figura 18. Evaluación financiera. 75. 7.
(8) II04(1)13. LISTA DE ANEXOS. ANEXO A: Ejemplo de una corrección de estilos. 15. ANEXO B: Proyectos en marcha. 22. ANEXO C: Mercado del libro en Colombia. 28. ANEXO D: Información adicional sobre exportaciones e importaciones. 28. ANEXO E: Información adicional sobre el consumidor de libros en Colombia. 29. ANEXO F: Ejemplos de libros producidos por empresas ajenas a la industria editorial. 31. ANEXO G: Búsqueda de la imagen corporativa. 47. ANEXO H: Boceto página web de la empresa. 50. 8.
(9) II04(1)13. OBJETIVOS DEL PRESENTE ESTUDIO. •. Aplicar las herramientas y conocimientos aprendidos durante la carrera de Ingeniería Industrial para investigar el mercado del libro en Colombia e identificar sus necesidades y oportunidades de negocio.. •. Crear un plan de negocios sostenible y realista para una PYME que satisfaga las necesidades y aproveche las oportunidades del sector editorial.. •. Presentar el plan de negocios como monografía de grado y obtener el título de Ingeniero industrial.. •. Demostrar que la creación de una PYME es una opción viable.. 9.
(10) II04(1)13. 1. NATURALEZA DE LA EMPRESA.. 1.1 LA EMPRESA Abulafia editores es una empresa que ofrece servicios de edición de textos a nivel nacional e internacional en cuatro áreas concretas de trabajo: corrección, diseño, traducción y creación. Todas las actividades de la empresa giran en torno al manejo de textos en las fases previas a la impresión (en el caso de los libros) y antes de la publicación en la red (para publicaciones digitales). Aunque Abulafia editores está en capacidad de editar textos de todo tipo, se especializa publicaciones de humanidades y de ciencias sociales.. 1.2 MISIÓN Ofrecer servicios profesionales y confiables de edición y elaboración de textos a todas las empresas o entidades que deseen comercializarlos, tanto en medios electrónicos como escritos, en Colombia y en el resto del mundo, para beneficio de clientes, accionistas y lectores.. 1.3 VISIÓN Ser la empresa de servicios editoriales más reconocida en Colombia por su confiabilidad y calidad -tanto en la creación como edición y comercialización de contenidos editoriales-, su dinámica sinérgica, su compromiso con el profesionalismo y sus esfuerzos para generar empleo en el contexto colombiano.. 1.4 ESTRUCTURA GLOBAL La empresa está conformada por cuatro nodos de trabajo, dedicados a las áreas de la edición descritas anteriormente (traducción, corrección, diseño y creación). Aunque funcionan independientemente y cada uno posee características y oportunidades relativamente diferentes, pueden ser usados en conjunto cuando un proyecto lo requiera. Estos nodos operacionales reposan sobre una plataforma administrativa eficaz y una sólida estrategia de ventas.. 1.5 PROYECCIÓN Se espera que en el futuro la compañía, además de prestar los servicios anteriormente enunciados, pueda asumir como propia la tarea de editar y comercializar libros tanto en medios escritos como digitales.. 10.
(11) II04(1)13. 2. LA NATURALEZA DEL NEGOCIO.. En este capítulo estudiaremos en detalle los diferentes procesos de la cadena de producción del libro con miras a detectar posibles oportunidades de negocio.. 2.1 ALGUNAS DEFINICIONES BÁSICAS Los términos “libro” o “editor” se usan en la vida cotidiana con frecuencia. No obstante, debemos ponerlos en perspectiva para entender su verdadera naturaleza.. 2.1.1 El libro. El punto de partida del presente estudio es el libro. Más que un compendio de palabras o páginas el libro es, en esencia, un medio de comunicación mediante el cual un autor transmite información a un lector1 que cumple tres funciones básicas: es, a un mismo tiempo, soporte de información, medio de entretenimiento y herramienta de conocimiento2. Al aproximarnos a la lectura como un proceso donde –en esencia- se transmite información, entendemos que un libro debe comunicar; esto implica que debe transmitir su información de manera clara y efectiva tanto a nivel conceptual y lingüístico como a nivel visual y gráfico: el formato, el diseño de cubierta, la elección de la tipografía y su semantización, el tratamiento visual del texto, su jerarquización, el diseño de las preliminares y las finales del libro, las contraformas, el uso del color, las imágenes, el papel, la impresión y la infinita combinación de estos y otros elementos conforman la materia con la que el diseño editorial cuenta para cooperar con el lector en la interpretación del texto3.. Además de esta dimensión cultural del libro hay otra que resulta poco amable a los humanistas y que, sin embargo, nos atañe: su dimensión mercantil. En el mundo de hoy, el libro es, además de medio de comunicación, un bien de consumo que se define en términos de costos fijos y variables, márgenes de contribución, puntos de equilibrio, etc. No en balde, uno de los grandes debates en el interior de la industria editorial es el de hasta qué punto vale la pena sacrificar los valores culturales y artísticos del libro en nombre de su valor mercantil.. 2.1.2. El editor. Es el responsable de garantizar la calidad del libro en todo sentido: es quien convierte el texto o manuscrito en libro (el verbo editar viene del latín editare que significa “dar a la luz” o “dar vida”). El término, sin embargo, tiene diferentes acepciones según el contexto geográfico: en el mundo anglosajón se maneja un concepto de editor diferente del que se usa en Hispanoamérica; Editor: término polisémico que, en nuestra lengua, designa, indistintamente, los dos roles centrales de la industria: el empresario editorial en inglés, publisher, quien asume el. 1. MAZZALOMO, Lidia. Diseño gráfico editorial. En: SAGASTIZÁBAL, Leandro. El mundo de la edición de libros. Buenos Aires: Paidós, p. 142. 2 KATZ, Alejandro. ¿Qué es el libro de hoy? En: SAGASTIZÁBAL, Op. cit., p. 21. 3 MAZZALOMO, Op.cit., p. 158.. 11.
(12) II04(1)13. riesgo financiero de la publicación, y el editor, profesional que atiende, cuida y mejora, por lo general con la anuencia del autor, lo que en la jerga se conoce como contenidos4. Hasta hace relativamente poco, el manuscrito pasaba de las manos del autor al impresor, casi sin alteraciones. Así como estaba encargado de financiar y producir el libro, el editor hacía las veces de corrector y hasta de ilustrador y diagramador. No obstante, en tiempos más recientes las empresas editoriales comprendieron que el texto merecía el cuidado de personas expertas dedicadas exclusivamente a velar por su calidad gráfica y lingüística. Pérez Alonso documenta parte de esta transformación para el caso argentino: Entre 1990 y 1991, algunas editoriales argentinas tomaron conciencia de la importancia del trabajo del editor [entendido como curador del texto] a partir de los resultados comerciales y editoriales: los libros que habían tenido un editing se leían mejor, alcanzaban una estrategia narrativa más eficaz, estaban mejor pensados, vendían más5.. Esta división del trabajo es la que permite garantizar la calidad del texto y la adecuada disposición de toda la información visual que lo conforma, variables determinantes a la hora de satisfacer las necesidades del lector. Hoy en día, entonces, una parte sustancial de las actividades relativas al cuidado de un texto no son parte esencial de las funciones de un editor y son, por lo tanto, delegadas a terceros. 2.2. CADENA DE PRODUCCIÓN DE LOS LIBROS Habiendo definido, a grandes rasgos, algunos términos fundamentales para aproximarnos al sector del libro, ahora nos detendremos a mirar cómo se articulan los diferentes procesos y actores del mundo de la edición de libros en la cadena de producción (Figura 1). Figura 1. Cadena de producción. AUTOR. EDITOR. CORRECTOR ESTILOS / PRUEBAS. IMPRESOR. DISEÑADOR. TRADUCTOR. DISTRIBUIDOR. LIBRERO. LECTOR. En el aparte siguiente haremos referencia a cada uno de los actores y explicaremos qué papel desempeñan en la cadena.. 4 5. SAGASTIZÁBAL, Leandro. Prólogo. En: Op. cit., p. 12. PÉREZ ALONSO. El otro editor. En: SAGASTIZÁBAL, Op. cit., p. 71.. 12.
(13) II04(1)13. 2.3. ACTORES DE LA CADENA DE PRODUCCIÓN El libro es, recordemos, el medio de comunicación a través del cual un emisor (el autor) transmite información a un receptor (el lector). Sin embargo, para que esto ocurra deben ocurrir muchas cosas. En primera instancia el texto del autor debe pasar por una serie de procesos textuales y gráficos que lo hagan legible; posteriormente, debe sufrir una transformación física donde el texto se convierte en libro (impresión); finalmente, el libro debe ser comercializado (publicitado, transportado, vendido, etc.) para que el lector puede acceder a él. Para que todos estos procesos se lleven a cabo, se necesita de varios intermediarios, cada uno de los cuales le da un valor añadido que posteriormente se refleja en el precio del libro en el mercado; del precio final de un libro, el librero se queda con un 35%, la distribuidora con un 15% y la editorial con el 40% restante. No obstante, la editorial debe responder por toda la gestión de publicidad, de impresión y de preparación del manuscrito, al tiempo que debe pagarle al autor unos derechos de autor que usualmente equivalen a un 10% del precio final. Figura 2. Cadena de valor del libro (con distribución externa). Librero Distribuidor Autor Editor. Fuente: Entrevistas con editores, libreros y distribuidores de libros, 2004.. A continuación estudiaremos en detalle cada uno de estos diferentes actores. 2.3.1 El autor. Los hay de diferentes tipos. Por ejemplo, hay quienes crean una obra de la nada y que se adjudican el derecho de creación sobre la misma. Tal es el caso de escritores como José Saramago, Gabriel García Márquez, para poner ejemplos obvios. También hay fotógrafos o dibujantes que publican libros, compiladores (que recopilan y seleccionan textos de otros autores), editores críticos (que toman un texto conocido, lo comentan y le hacen modificaciones según nuevos descubrimientos en los manuscritos) entre otros. También hay libros cuyo autor es una organización o un grupo de escritores o investigadores. Estas variaciones demuestran que el rótulo de autor es más complejo de lo que parece y en realidad se debe aplicar a todos aquellos actores que recurren a los libros para transmitir o registrar información. En la gran mayoría de las ocasiones, las editoriales pagan a estos autores mediante regalías. Hoy en día, el grueso de las negociaciones sobre este tema de los derechos de autor –al igual que otras minucias contractuales- se llevan a cabo entre el editor y el agente o representante literario; sobre esta figura recae gran parte de la burocracia de la industria editorial.. 13.
(14) II04(1)13. 2.3.2 El editor. A continuación reproducimos un cuadro que reúne los diversos costos en los que incurre un editor de tipo moderno, es decir, un editor que supervisa las actividades de corrección del texto pero que en general concentra sus esfuerzos en aspectos más globales de su producción. Cada uno de estos costos implica un proceso o actividad diferente. Tabla 1. Costos de la edición Registro ISBN Digitalización de textos Traducción Corrección de estilo Costos fijos también llamados "de preproducción" o "de prototipo". Corrección tipográfica Diseño y diagramación Ilustraciones Diseño de portada Escaneado de imágenes e ilustraciones Prueba color o cromalín. Costos de producto. Películas. Industriales. Papel para portadas e interiores Impresión y encuadernación Retractilado. Autorales. Derechos de autor Comisiones por ventas y cobranzas. Variables. Dotación de invencidos Comerciales. Promoción en el punto de venta Dotación de incobrables Publicidad. Fuente: SAGASTIZÁBAL, 2002. Las labores del editor son, en realidad, múltiples y dispendiosas, como bien se ve en el cuadro. Además de responder por los múltiples procesos que convierten un manuscrito o, incluso, una idea para un manuscrito, en una realidad, tienen que idear estrategias comerciales y mantener relaciones públicas con los medios y los autores.. 2.3.3 Corrector de estilos o de pruebas. El corrector de estilos es quien “[…] transforma y corrige manuscritos en su estilo gramatical, y en algunos casos inconsistencias dentro de su contenido”6: Es responsabilidad del corrector de estilo velar por la uniformidad, claridad y veracidad del contenido del libro; ir hasta el fondo de algunos datos allí consignados como fechas e información técnica; detectar las inconsistencias y, por último, imprimir al libro un sello particular. La corrección de estilo no se refiere en ningún caso a la factura literaria, propia de cada autor, sino a la consistencia y uniformidad del lenguaje, a la ortografía y 6. CERLALC, Manual de edición. Bogotá, CERLALC, 1991. p. 13.. 14.
(15) II04(1)13. reglas de estilo. Sus herramientas de trabajo han de ser los mejores y actualizados diccionarios, gramáticas, manuales de estilo y otros que se requieran según el caso, como diccionarios técnicos para un tema especializado. Es común que las personas que se ocupan de la corrección de estilo se hayan formado dentro de disciplinas humanísticas como la filosofía, la lingüística, el periodismo y otras. En el caso de las áreas técnicas, es ideal que sean profesionales del ramo o profesores dentro de estas áreas7.. El corrector de estilo vela por la claridad conceptual y la legibilidad del texto (para ver un ejemplo de una corrección de estilos ver ANEXO A). A los textos literarios o poéticos no se les hace corrección de estilos (aunque uno que otro lo requeriría) sobre todo cuando ya han sido publicados anteriormente. En aquellas ocasiones en que la editorial desea relanzar un libro de un autor, se hace, en cambio, corrección de pruebas; este ejercicio consiste en cotejar –línea por línea- el original de la obra con su nueva versión para garantizar que ésta es una fiel copia. Un ejemplo ilustrativo sería la publicación de una obra de García Márquez: se trata de que el lector acceda a una copia exacta del original del autor y no una copia alterada. Según Nicolás Morales -editor del Instituto colombiano de Antropología e Historia (ICANH)- nunca se puede subestimar la importancia de una corrección estilográfica en un proceso editorial. Por ejemplo, un corrector muy lúcido puede convertir un texto de ochocientas palabras en uno de seiscientas, algo que tiene efectos directos en los costos de lo libros y que afecta la manera como se lee el texto (pues puede convertir un texto muy pesado en uno más amable y agradable de leer)8.. 2.3.4. El traductor. Los traductores son aquellas personas que toman un texto en un idioma y lo rescriben en otro. Esta actividad es dispendiosa y complicada y necesita de profesionales con muchos años de experiencia y un profundo conocimiento de las lenguas en las que trabaja. El mundo de la traducción está lleno de pequeños detalles curiosos. Por ejemplo, en las traducciones de inglés-español y español-inglés, se cobra más por la segunda que por la primera; es decir, cuesta más traducir un texto del español al inglés que viceversa. La diferencia radica en que el inglés es un idioma mucho más palabroso que el español y esto dificulta el proceso de traducción (basta recordar que el español tiene alrededor de 80,000 palabras mientras el inglés tiene 600,000). Sin embargo, los traductores verdaderamente serios omiten este tipo de prácticas. De otro lado, a aquellos traductores que cumplan con una serie de requisitos formales9 se les otorga el título de traductores oficiales. Estas medidas, desarrolladas con el fin de garantizar la calidad de las traducciones, suelen obstaculizar más que ayudar a los traductores dado que, una vez catalogados con el rótulo de “oficiales”, tienen que cobrar honorarios asignados por el Estado. Asimismo, se han detectado traductores con certificados piratas, lo que ha generado un intenso debate alrededor de las supuestas bondades de dicho requisito. En pocas palabras, el sello oficial no es tan importante como se imagina; prueba de ello es que algunos de los más respetados traductores del medio prescinden de dicha distinción. 7. Ibid, p. 80. ENTREVISTA con Nicolás Morales, Editor del INSTITUTO COLOMBIANO DE ANTROPOLOGÍA E HISTORIA ICANH. Santafé de Bogotá, 22 de enero del 2004. 9 Estos requisitos tienen que ver principalmente con examen de aptitud, aunque se está estudiando la posibilidad de exigir un grado en Lenguas Modernas. 8. 15.
(16) II04(1)13. 2.3.5 Diseñador. Dado que en un libro toda la información se transmite visualmente, “[…] cada elección sobre los aspectos formales o visuales tendrá un significado para el lector”10. En general, se espera que tanto el contenido como la forma de un texto se articulen para construir sentido durante la lectura: se espera que un texto de niños tenga colores atractivos y una letra juguetona, mientras que un texto científico debe ser riguroso y esquematizado. Para lograr dicha articulación, se necesita al menos una persona –el diseñador- que se encargue de encauzar todos los elementos formales de un libro (desde portada, ilustraciones hasta el texto en sí) con su contenido. Es por ello que normalmente se le aconseja al diseñador que lea el material antes de trabajar con él. Para Mazzalomo el diseño de un libro se debe nutrir de los siguientes elementos: su origen (es una traducción, adaptación o idea original), su tipo (literario, académico, periodístico, infantil), su función (divulgación, enseñanza), sus características del contenido (gráficas, imágenes, tablas, ilustraciones), el tipo de lector al que pretende llegar (culto, profesional, religioso) y los modos de lectura que ofrece (consulta, relectura)11. La primera misión de un diseñador consiste en contabilizar el número de caracteres de un manuscrito; al hacerlo, podrá hacerse una idea del número de páginas que tendrá el libro dependiendo de la manera como manipule el texto. Una vez se conozca esta información, el diseñador procede a escoger la tipografía. Una fuente tipográfica presenta siete posibilidades: “letra redonda mayúscula y minúscula, itálica mayúscula y minúscula, versalita (mayúscula del mismo tamaño de la minúscula), negrita mayúscula y minúscula”12. Aunque el cambio entre uno y otro tipo puede parecer inocuo en un momento dado, cada uno de ellos le imprime al texto un aire diferente, que lo hace más pesado, más artístico, relajado, rígido, informal, etc. Posteriormente, se arma la caja tipográfica, que es el “[…] área impresa en una página del libro” que abarca el cabezote, el texto, las notas de pie de página y las anotaciones laterales. En esta fase se tienen en cuenta variables como el tamaño de la fuente (medida en “puntos”; una letra es fácilmente legible desde los 10 u 11 puntos), el espacio entre las palabras y el espacio entre una línea y otra (denominado “interlínea”, de su correcta disposición depende que el lector no se extravíe durante la lectura). A continuación enumeramos cuatro normas de la diagramación que pueden arrojar luces sobre su importancia en el proceso de edición: • • • •. Una página se debe ver estéticamente bien tanto si es vista al derecho como al revés; los márgenes normalmente deben ocupar el 40% de la página. Los textos en mayúscula son ilegibles; el ojo está acostumbrado a detectar las letras por el perfil derecho y al estar en mayúsculas se confunden unas con otras. De usarse para algún título deben contener espacios entre sí. Para siglas, siglos y numerales se usa la letra versalita (mayúsculas del tamaño de las minúsculas). Las palabras y frases subrayadas, al igual que las negritas y mayúsculas dentro de un texto 13 corrido, no son amigables para el lector .. 10. MAZZALOMO, Op. cit., p.158. Ibid., p. 147. 12 CERLALC, Manual de edición. Op. cit., p. 85. 13 Ibid, 86. 11. 16.
(17) II04(1)13. El diseñador debe escoger la tipografía de la portada y crear cohesión entre lo que se ve por fuera y lo que se ve por dentro de un texto. Las portadas, contraportadas, el lomo y las sobreportadas deben ser al mismo tiempo atractivas e informativas. El trabajo del diseñador acarrea, necesariamente, consecuencias económicas: entre más colores aparezcan en un diseño, mayor será su precio; entre más grande sea el tamaño de letra que escoja, mayor será el número de páginas del libro y, en consecuencia, mayor el costo de impresión, etc. Finalmente, todos los libros deben contener una cantidad mínima de información que los identifique y los diferencie entre sí: el título de la obra, el nombre del autor y de la editorial, el número ISBN, el código de barras y hasta una sinopsis del texto o una biografía del autor. En el caso de que el libro provenga de una colección, la portada debe contener aquellos elementos que la caracterizan.. 2.3.6 El impresor. Cuando el editor considera que un texto está listo, se lo envía al impresor, quien se encarga de plasmarlo en papel y convertirlo en un objeto material; Detrás de la impresión están los materiales, como telas e hilos, la maquinaria, los distintos sistemas digitales de reproducción y las planchas impresoras. La fuente del papel puede ser el bosque o productos como el bagazo de caña de azúcar. En Colombia, una gran parte del papel proviene de la producción nacional mientras la maquinaria de impresión y los sistemas de digitalización son importados14.. Con el impresor comienza la fase “industrial” de la edición, pues antes de obtener el producto final –el libro- se deben hacer varias pruebas y llevar a cabo múltiples procesos técnicos en medios químicos y mecánicos. Se comienza por la consecución del arte final, que cobija todo el material gráfico necesario para la impresión, a saber, títulos, subtítulos, texto, ilustraciones, fotografías, viñetas, pies de foto, ilustraciones de página, folios o numeración de página, guías de corte de papel y de registro de color15. Después de un proceso de digitalización se da inicio al proceso de fotomecánica o fotoelectrónica, donde el original es desintegrado en una serie de películas, cada una correspondiente a un color del texto (que en impresión se reducen a cuatro: amarillo, rojo o magenta, azul o cián y negro). De aquí en adelante simplemente se sacan las películas de todas las páginas y se introducen en las máquinas que las plasman en el papel, en el proceso conocido como “litografía offset”. De allí los pliegos pasan por procesos de plegado, encuadernación, refile y finalmente, por el ajuste de las cubiertas y sobrecubiertas. El papel, por su parte, tiene diversas propiedades que son relevantes para el editor: el acabado, el color, el grosor y, sobre todo, el precio. En general, el proceso de impresión tiene un carácter tecnológico bastante alejado del trabajo intelectual que lo precede pero que debe ser igualmente supervisado por el editor. La industria de la impresión maneja fuertes economías de escala: entre más libros se manden a imprimir más barata sale la unidad. Es por ello que una de las decisiones más importantes que debe enfrentar el editor es la de cuántos ejemplares de un libro debe imprimir, especialmente en la primera edición. 14. COLOMBIA. MINISTERIO DE CULTURA. Impacto económico de las industrias culturales en Colombia. Bogotá: Convenio Andrés Bello, 2003. p. 56. 15 El grueso de la información sobre la impresión fue obtenida del capítulo sobre este tema en CERLALC, Manual de edición. Bogotá, CERLALC, 1991. p. 94-6.. 17.
(18) II04(1)13. 2.3.7 El distribuidor. En Colombia, la figura más débil en toda la cadena productiva del libro es la del distribuidor. Hoy por hoy, este actor, responsable de transportar los libros de las editoriales a las librerías y los diversos puntos de venta, apenas funciona para un porcentaje menor de los libros vendidos; mientras que las grandes editoriales cuentan con departamentos de distribución propios, las pequeñas tienen que acudir a las pocas distribuidoras que hay (alrededor de nueve) con las dificultades que implica la saturación de títulos en dichos canales de comercialización. En el medio editorial se considera que la distribución es el cuello de botella de la cadena de suministros y por ello se está comenzando a estudiar en detalle su dinámica; algunos creen que el costo de que las editoriales no sólo editen libros sino que, además, los distribuyan, es lo que encarece el costo del producto para aquellas empresas que disponen de pocos títulos en sus catálogos. El otro problema de la distribución tiene que ver con su alcance limitado a la hora de acceder a las provincias. Sin duda, los problemas de orden público y la precariedad de ciertas vías de transporte han empeorado esta situación.. 2.3.8 El librero. Esta figura, tan determinante en otro momento para la comercialización del libro, es cada vez menos importante. En los últimos años, las grandes editoriales se han dedicado a buscar canales de venta diferentes de las librerías corrientes para aminorar costos de comercialización. Al tratar de acceder directamente al cliente por vías institucionales (haciendo descuentos a entidades) o por vía directa (Internet, venta por correo, a domicilio, etc.) dichas empresas le han quitado al librero su capacidad de competir en el mercado16. El resultado es que no sólo se ha debilitado un canal muy fuerte de ventas sino que se ha perdido un órgano de recolección de información más que vital para entender las veleidades del lector y consumidor de libros.. 2.3.9 El lector. Es quien recibe, en últimas, el libro, la información, el mensaje. No obstante, han sido los perpetuos cambios en su fisonomía y su naturaleza los que han devengado algunos cambios en la industria del libro y la manera como se editan los textos. Por ejemplo, el consumidor de hoy es una persona que no tiene mucho tiempo libre; necesita información –especializada, además- que esté disponible cuando la requiera y como la requiera. Los libros del tipo “Literatura para dummies” o “Física nuclear para principiantes” son la respuesta a la necesidad de los lectores de empaparse rápidamente de información sobre temas muy concretos; los libros de audio en cassette o disco, donde un narrador o locutor -usualmente famoso- lee los libros en voz alta, es la respuesta de la industria a la necesidad de que los consumidores “lean” en el carro o en la oficina. Finalmente, los libros de autoayuda parecen responder a la necesidad de los clientes de resarcirse espiritualmente en cómodas cuotas de lectura de cinco minutos diarios. Prueba de que las necesidades del lector determinan la naturaleza de la edición es la súbita obsolescencia de la enciclopedia y del grueso de los libros de consulta:. 16. ENTREVISTA con Hugo González, director de la librería Lerner. Santafé de Bogotá, Febrero 18 de 2004.. 18.
(19) II04(1)13. […] el ritmo de producción de conocimientos en la sociedad contemporánea es de tal magnitud que la transmisión de la novedad debe ser inmediata, tanto para garantizar la paternidad de la nueva idea o del nuevo descubrimiento como para permitir que quienes esperan esos resultados para avanzar en sus propios trabajos dispongan de ellos lo antes posible. A la vez, los altísimos niveles de especialización en las disciplinas científicas implican que cada vez menos personas estén en condiciones de comprender el sentido e incluso el lenguaje mismo en que se expresan esas novedades. Por ello, las revistas científicas de punta ya no se imprimen en papel, sino que se distribuyen a través de Internet a un número reducido de suscriptores habitualmente institucionales17.. Vemos, entonces, que el lector no sólo es el receptor de la comunicación o el final de la cadena de suministros: es la medida y el principio que le da forma. Es por ello que la industria editorial estadounidense, en un ejemplo que tocaremos más adelante, se está dando cuenta de que hay un creciente número de hispanos en su territorio, lo que hace del lector potencial, ya no un hombre blanco de alto nivel de ingresos, sino un latino interesado en temas diferentes y, sobre todo, que habla un idioma distinto. En este sentido, la industria debe adaptar su aparato productivo para ajustarse a las necesidades de este nuevo lector, razón por la cual el mercadeo es tan vital en el mundo actual de los libros: las editoriales hacen grandes esfuerzos para saber cómo y cuándo está cambiando el lector con el fin de acoplarse a sus transformaciones y satisfacer sus necesidades.. 2.4 NECESIDADES Y OPORTUNIDADES DEL MERCADO Después de recorrer todos los eslabones de la cadena productiva del libro, ahora nos centraremos en las oportunidades y necesidades de este mercado. Si bien en un momento dado parte del esfuerzo investigativo de este plan de negocios se centró en el tema de la distribución de libros, el estudio no arrojó conclusiones positivas, algo que también ocurrió con las diversas etapas de comercialización y de impresión. De otro lado, en el territorio previo a la producción física del producto se encontraron diversos problemas que, a nuestro juicio, plantean una oportunidad de negocio más que interesante. A continuación enumeramos algunas dificultades que enfrentan las editoriales a la hora de transformar los manuscritos en textos aptos para la impresión. Para efectos prácticos llamaremos a los servicios de edición del texto, procesos de curación del texto:. 2.4.1 Ineficiencia. Hay editoriales donde no se llevan cabo los procesos de curación o edición del texto a cabalidad. No se necesita citar fuentes para atestiguarlo: todos nos hemos encontrado con libros henchidos de errores de ortografía, con errores de diagramación o con portadas horribles. En la mayoría de los casos, estos descuidos obedecen a la falta de experiencia de las editoriales más pequeñas, que delegan las responsabilidades de curación a personas no aptas para ello, inconcientes de las nefastas consecuencias de sus prácticas. Sin embargo, algunas de las editoriales más grandes también contratan a gente poco calificada para estas funciones con el propósito de aminorar costos o para cumplir fechas de entrega cuando no hay freelancers disponibles.. 17. KATZ, Op. cit. p. 24.. 19.
(20) II04(1)13. 2.4.2 Ineficacia. Salvo en los casos donde hay correctores o diseñadores de planta, las editoriales terminan contratando freelancers, algunos de los cuales no se dedican exclusivamente a la curación de textos. El resultado es que los plazos de entrega se dilatan, dado que el corrector no trabaja en un ciento por ciento de su capacidad; asimismo, esto implica que cada contratación es diferente y exige tanto nuevos plazos como nuevos costos, puesto que no se sabe si el corrector estará disponible o si podrá llevar a cabo su trabajo en un tiempo requerido. En una industria donde se presentan eventualidades y se requieren, por ejemplo, trabajos de corrección en pocos días, rara vez se puede encontrar gente para emprenderlos18.. 2.4.3 Desarticulación. En la gran mayoría de los casos, los procesos de curación son llevados a cabo por individuos que nunca entran en contacto el uno con el otro; el diseño y la corrección se manejan por separado, salvo en los casos –bastante limitadosdonde dichos curadores son de planta aunque, inclusive allí, el volumen de trabajo impide que haya un entrelazamiento apropiado de los aspectos visuales y lingüísticos del libro. Si bien el editor es quien supervisa y, se supone, articula dichos procesos, sus numerosas funciones y actividades le impiden dedicar a estos textos el tiempo que en teoría necesitan.. 2.4.4 Burocratización. Dado que, por lo general, cada uno de los curadores se maneja por aparte, cada uno necesita de registros contables separados, así como en algunas ocasiones formas de pago distintas. El resultado es que para la edición de un libro se terminan subcontratando varias personas y cada una de ellas debe ser monitoreada y supervisada por su lado, lo que implica que hay exceso de papeleo y burocracia.. 2.4.5 Desinformación. El mercado está lleno de potenciales traductores, correctores o diseñadores que suponen, al igual que algunos editores, que tales oficios pueden ser asumidos por personas con un nivel de conocimientos mínimos. Tal es el caso de artistas, literatos, filósofos o, incluso, escritores que creen que pueden hacer las veces de correctores, traductores y diagramadores. En realidad cada una de estas disciplinas requiera un alto grado de especialización, dedicación y preparación.. 2.4.6 Costos. Los freelancers que cuentan con una intachable reputación lo saben perfectamente y por eso pueden llegar a cobrar sumas millonarios por sus servicios. No obstante, parte del alto costo de algunos de ellos se explica con lo efímero del oficio: los freelancers van de libro en libro, esperando al siguiente proyecto que salga. Si existiera alguna manera de garantizar su disponibilidad y su continuidad, las editoriales podrían armar “paquetes” de servicios que fueran ventajosos para los curadores y para la editorial. Vale la pena aclarar que esto sólo es viable para aquellas grandes editoriales. 18. Nicolás Morales cuenta de una ocasión en la que una editorial necesitaba un corrector con urgencia; aunque se pagaba prácticamente cualquier precio por el trabajo, fue imposible conseguir a alguien porque todos estaban ocupados en otros trabajos (ENTREVISTA con Nicolás Morales, editor del ICANH. Santafé de Bogotá, 22 de Enero de 2004).. 20.
(21) II04(1)13. donde haya estrategias cuidadosamente planeadas y donde se pueda saber con antelación qué títulos se van a publicar y cuándo. 2.4.7 Incapacidad de respuesta. Las necesidades del mercado son contingentes y azarosas: pocos consumidores son tan impredecibles como los del libro. Ante un entorno tan cambiante, se esperaría que las editoriales atacaran las oportunidades del mercado de manera eficaz. No obstante, parecería que las editoriales no tienen organismos de creación de textos o manuscritos suficientemente veloces como para responder a dichas necesidades. En general, las empresas tratan de hacer coincidir las oportunidades del mercado (cuando se conocen, porque muchas veces hay un profundo desconocimiento del tema) con los catálogos o los textos de los que pueden echar mano, sin tener una verdadera capacidad de adaptación al medio. El resultado es que la capacidad de respuesta de las editoriales es muchas veces lenta, cuando no inexistente, a las vicisitudes del mercado porque, en su gran mayoría, no cuentan con departamentos de creación textual para ello. 2.4.8 Desconocimiento de algunas variables de mercadeo. En Colombia no existe ningún estudio sobre las incidencias de la portada en el índice de ventas de un libro; tampoco se ha tratado de estudiar la relación entre material del libro vs. ventas ni de diagramación vs. recepción del público. Todas las editoriales actúan frente a estos temas de acuerdo con unas premisas que han recogido en sus experiencias en el sector –en conclusiones empíricas- pero que no están ancladas en estudios que analicen estas variables con rigor. Esto habla muy mal de la manera como se asume la labor del mercadeo del libro en Colombia.. 2.5 SOLUCIÓN PROPUESTA A partir de las necesidades del mercado recién mencionadas no nos queda duda de que la mejor manera de atacarlas en sus diferentes frentes es a través de una empresa multifacética que combine las diferentes disciplinas de curación de textos en un todo sinérgico y versátil. Proponemos, entonces, la creación de una empresa de servicios editoriales que satisfaga las necesidades del mercado en los campos de traducción, diseño y corrección de estilos, ofreciendo servicios confiables, especializados, eficaces y organizados; asimismo, proponemos que se aproveche la infraestructura generada por dichos servicios para generar proyectos editoriales de investigación y de creación literaria, que respondan a las necesidades de las editoriales o del mercado. Esta empresa es Abulafia editores. 2.5.1 Nombre de la empresa. La empresa se llamará Abulafia editores; Abulafia es el nombre de un cabalista español del Siglo XVIII, que escribió –entre muchas otras obras- una llamada Hokmat ha-seruf o “ciencia de las combinaciones entre las letras”. Según el Diccionario del Péndulo de Foucault este escrito […} trataba de una técnica de meditación basada en la creación de agrupaciones de letras. No importaba que las letras formaran palabras con un sentido completo: lo esencial era la expresión de un lenguaje espiritual, muy cercano a la música […] Por primera vez,. 21.
(22) II04(1)13. con Abulafia, la experiencia mística cabalística pasó de la especulación teórica a la descripción de las técnicas de meditación19.. El atractivo de este nombre radica en que habla del poder oculto de las palabras y de su capacidad de llevarnos a otros estados de conciencia al tiempo que se mueve en la esfera de lo literario.. 2.5.2 Objetivos y estrategias. A continuación enumeramos los principales objetivos de la empresa, bosquejados a partir de la misión y la visión enunciadas en el primer capítulo: • Ofrecer servicios de edición en las áreas de traducción, corrección de estilos y pruebas, diseño, diagramación, ilustración y fotografía, para el sector del libro, dando prelación, mas no exclusividad, a los temas de humanidades. • Aprovechar la infraestructura de edición requerida para cumplir el objetivo anterior para gestar proyectos de creación o investigación y ofrecerlos a la empresa privada, instituciones académicas o las mismas editoriales. Este nodo podrá trabajar por pedido o podrá crear proyectos independientes que serán presentados a las mismas editoriales o a entidades de otros sectores. Por ejemplo: libros para empresas, cuentos infantiles, investigaciones para entidades educativas, compilaciones de fotografías, artículos, etc. Para ver algunos proyectos que actualmente se están desarrollando ver ANEXO B. • Trabajar con una estructura conformada por cuatro nodos: traducción, diseño, corrección y creación. Cada uno de ellos debe tener autonomía y trabajar de manera auto-sostenida pero, al mismo tiempo, debe estar en capacidad de articularse y trabajar en conjunto con los demás nodos cuando un proyecto editorial lo requiera. • Planificar las actividades de la empresa para que, en el largo plazo, se puedan asumir labores de edición de libros de manera independiente; es decir, preparar el camino para convertir a Abulafia editores en una editorial oficial. • Aprovechar la coyuntura del mercado en Estados Unidos –el crecimiento de la comunidad latina- para ofrecer nuestros servicios a costos razonables que aprovechen las ventajas monetarias de trabajar desde Colombia. Este sería el primero paso para comenzar un trabajo internacional que abarque otros países. • Estudiar posibles campos de acción en los medios interactivos o en campos como los de las revistas que igualmente aprovechen la infraestructura básica de la empresa.. 19. CORBO, Gabriel (ed). Diccionario de El péndulo de Foucault. Bogotá: Altamir, 1990. p. 22.. 22.
(23) II04(1)13. 3. ESTUDIO DEL MERCADO.. El este capítulo nos internaremos en el sector del libro colombiano para encontrar el tamaño de oportunidad para nuestra empresa y para determinar el tamaño de la demanda de nuestros servicios. Con esta información se espera plantear una proyección de ventas realista para los primeros años de la empresa.. 3.1 BREVE INTRODUCCIÓN AL MUNDO EDITORIAL Muchos pensarían que la industria editorial nace con la aparición de los tipos móviles de Gutenberg en el siglo XVI. Si bien este hito inaugura la época moderna de la edición, el manejo de un manuscrito con miras a preservarlo y transmitirlo es una tradición milenaria que nos remite a hasta los papiros egipcios. La lengua escrita surgió, recordemos, como una herramienta nemotécnica para registrar información y salvarla de los deslices de la memoria en registros contables. Los primeros rastros de escritura se dieron en forma de pictogramas que permitían consignar números por escrito que no sólo evitaban el olvido sino también podían transmitirse a otros; A la larga, los pictogramas, reducidos a sus fonemas –alfa, beta, etc.- se convirtieron en alfabetos, y hace unos quinientos años esta poderosa tecnología fue ampliada en gran medida por la invención del tipo movible, que con su visión europea dio nacimiento a la Reforma, la Ilustración, las revoluciones científica e industrial y las sociedades de ellas resultantes: en otras palabras, nuestro mundo actual con todos sus prodigios y sus males. Los libros en los que esas historias se conservaron para su uso ulterior ya podían transportarse hasta los confines de la tierra y finalmente se convertirían en objetos de compra y venta en las librerías20.. A comienzos del siglo XX los editores todavía asumían como propia la difusión de textos de vanguardia pues entendían el libro como una obra que operaba en ámbitos artísticos y culturales y que trascendía su dimensión mercantil: los primeros influjos de industrialización del mercado cambiaron todo esto. Al revisar algunos hitos de esta industria (quality paperback, impresión digital, la aparición del best-seller, etc.) vemos que las grandes transformaciones siempre estuvieron relacionadas con la implementación de nuevos formatos o esquemas que facilitaran la venta a gran escala. Al tener que funcionar bajo esquemas de ventas multimillonarias, las editoriales de hoy luchan por encontrar el nuevo best-seller, fenómeno que se convirtió en prioridad comercial del mundo de los libros durante la segunda mitad del Siglo XX y que en el presente cobija un segmento considerable del total de la demanda de libros en EEUU: en 1996, sesenta y tres de los cien títulos más vendidos fueron “[…] escritos por sólo seis escritores: Tom Clancy, John Grisham, Stephen King, Dean Koontz, Michael Crichton y Danielle Steel”21. Al fichar a estos autores, las editoriales esperan garantizar la venta inmediata de ejemplares de un libro a través de fuertes campañas publicitarias; si bien ciertos libros tienen el potencial de generar réditos a largo plazo –a estos libros se los llama clásicos- el vértigo del negocio impide siquiera pensar en planes de largo. 20. EPSTEIN, Jason. La industria del libro: pasado, presente y futuro de la edición. Barcelona: Anagrama, 2002. p. 13. 21 Ibid., p. 46.. 23.
(24) II04(1)13. plazo que, en últimas, poco tienen que ver con cálculos y mucho con el llamado “olfato” del editor así como un alto nivel de incertidumbre. Este “vértigo”, sin embargo, no sólo responde a las vicisitudes del mercado de los libros sino a las transformaciones que padecieron sus espacios de comercialización a lo largo de los años, en especial, la aparición de las grandes superficies que erosionaron el espacio de las librerías más tradicionales y cambiaron el panorama radicalmente: En las grandes superficies o grandes almacenes se incluyen cada vez nuevos servicios para los clientes en un marco de confort y comodidad como servicios de lavandería, correo, fotografía, peluquerías, zapaterías, además de cafeterías o restaurantes. Asimismo se ofrece todo tipo de bienes pero que tengan alta rotación. En estos establecimientos el consumidor realiza la compra por el régimen de autoservicio, por lo que se requiere la aplicación de técnicas de marketing de impulso para la venta del libro lo que limita su oferta a libros de autores muy conocidos, best-sellers, infantiles o que tengan una campaña publicitaria importante. La venta de textos funciona únicamente en temporadas22.. Este fenómeno comercial ha causado, inevitablemente, fuertes estragos en la mentalidad de las empresas editoriales y ha convertido, según Epstein, el proceso de edición en uno más de los diferentes procesos de producción: “la venta de millones de ejemplares de unos pocos autores de marca indujo a dichos consorcios a creer, erróneamente, que la edición de libros era un negocio de masas, como vender jabón, cuchillas de afeitar o películas”23. Tenemos, entonces, una industria heredera de una tradición milenaria pero que, a raíz de los profundos cambios radicales y tecnológicos del siglo XX, se aferra cada vez con más fuerza a su naturaleza mercantil en detrimento de sus dimensiones artísticas, culturales y comunicativas. Contra las creencias de los intelectuales y eruditos –que consideran esta transición como algo necesariamente malo- debajo de esta cultura del best-seller y de las grandes librerías con millones de ejemplares, hay una subcultura editorial donde todavía hay espacio para la difusión ortodoxa del conocimiento y de la cultura: La verdadera superioridad editorial de los países ricos está en que pueden reunir con mayor facilidad unos cuantos millares de compradores dispuestos a pegar treinta dólares (o mucho más) por un libro de interés muy limitado. Está en que publican diez veces más títulos por millón de habitantes que los demás países (513 contra 55 en 1991), porque pueden darse el lujo de editar una infinita variedad de títulos de bajos tirajes. En muchas otras cosas, el progreso destruye la diversidad. No en el caso del libro24.. Los cambios de la industria editorial no siempre desembocan en un empobrecimiento de la cultura aunque, claro está, faltaría estudiar en detalle sus consecuencias en los países del “tercer” mundo. Los índices de lectura mundiales son, previsiblemente, disímiles y directamente proporcionales al desarrollo económico de los países: El consumo de libros en Latinoamérica y el Caribe tiene un promedio anual inferior a dos ejemplares por persona, mientras que Europa, Japón y Norteamérica (Estados Unidos. 22. URIBE, Richard. Estudio de canales de comercialización del libro en América Latina y el Caribe con énfasis en las librerías. Bogotá: CERLALC, 2002. p. 68. 23 EPSTEIN, Op. Cit., p. 46. 24 ZAID, Gabriel. Los demasiados libros. Barcelona: Anagrama, 1996. p. 22.. 24.
(25) II04(1)13. y Canadá) llega a 30, hecho en el que inciden diversos factores de orden social y económico, además de educativo, que exigen un análisis riguroso de los gobiernos25.. En Estados Unidos, donde el consumo de libros es alto y la industria es masiva, toda la producción está en manos de cuatro empresas: Penguin, HarperCollins, Random House, y Simon & Schuster. Cada una de ellas ha sido adquirida por su respectivo conglomerado: Pearson, News Corporation, Bertelsmann y Viacom. Semejante infraestructura sólo puede ser el resultado de unos índices de consumo sorprendentes. Según datos compilados por Proexport, para 1999 el 84% de los habitantes de EEUU reportaba haber leído al menos un libro26; el país consume US$ 4,864 millones anuales en libros. Por otra parte, España –para citar otro ejemplo del “primer” mundo- tiene un consumo de nueve libros por persona y una industria que en el 2000 movió $2.529 millones de euros27. Mientras tanto, en el 2001 Latinoamérica editaba 62.996 nuevos títulos e importaba $962.2 millones de dólares en libros28. Editoriales como Anaya, Planeta, Santillana, Havas y, desde hace poco, la colombiana Norma dominan un mercado que funciona con las siguientes cifras; Los tres mayores mercados editoriales en América Latina son Brasil con 410 millones de ejemplares y una facturación de alrededor de 2 millones de dólares, lo que representa el 54% del mercado total de la región; México con 93 millones de ejemplares, lo que representa el 20% de las ventas; y Argentina, que con 52 millones de ejemplares y una facturación de alrededor de 600 millones de dólares representa el 12% del mercado latinoamericano29.. En la siguiente gráfica se muestra la repartición del mercado entre los cuatro países que lo dominan (Brasil, 50%; México, 22% Argentina, 11% y Colombia, 10%). Figura 3. Porcentaje de participación en la producción latinoamericana de libros.. Brasil México Argentina Colombia El resto. Fuente: INSTITUTO CERVANTES, 2004. Debido a las fronteras idiomáticas la industria editorial brasilera está bastante alejada del mundo hispanoparlante. No obstante y sobre todo en el mundo académico, es una práctica frecuente leer y citar textos en portugués.. 25. BARRIENTOS, Sandra. La lectura es un instrumento para el acceso a la educación, la salud y el ejercicio de la democracia: Luis Bernardo Peña. www.conaculta.gob.mx, 2004. 26 PROEXPORT, www.proexport.com.co, 2004. 27 DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS. FIRA DE BARCELONA. Informe del sector editorial en España 2002. www.notespremsa.firabcn.es, 2002. 28 URIBE, Op. cit, p. 23. 29 CABANELLAS, Ana. La edición en español en América. www.cervantes.es, 2004.. 25.
(26) II04(1)13. En conclusión, la industria editorial está tratando de sobrevivir en la economía globalizada –así como tratando de resolver su eterna dicotomía entre lo mercantil y lo cultural- mientras se prepara para afrontar los retos que Internet le plantea.. 3.2 BREVE HISTORIA DE LA INDUSTRIA EDITORIAL Y DEL SECTOR DEL LIBRO EN COLOMBIA Después de la valiosa participación de las imprentas en la lucha por la Independencia y por la transmisión de los ideales de la francmasonería y la Revolución Francesa, el proceso de transformación de la edición de una actividad prácticamente política en una industria fue paulatino y lento. A finales del siglo pasado aparecen editores de textos a precios muy accesibles, tales como Jorge Roa y Miguel Antonio Caro, promotores de clásicos de la Literatura hispanoamericana y universal en colecciones como la denominada “Biblioteca Popular”30. Más adelante surgen las primeras tres empresas editoriales modernas en Colombia: Editorial Bedout (fundada en 1889 por Félix de Bedout), Carvajal (fundada en 1903 por Manuel Carvajal Valencia con el nombre de “Imprenta comercial”) y Voluntad (fundada por el padre Félix Restrepo en 1930). Mientras que el impulso intelectual de escritores-editores como Jorge Gaitán Durán y Germán Arciniegas da vida a múltiples revistas y publicaciones culturales, para mediados del siglo aparecen entidades como el Instituto Caro y Cuervo (1944) y las editoriales Temis y Legis en derecho (1951 y 53 respectivamente). Es por esta época que el principal importador de libros -España que enfrentaba primero la guerra civil y luego la Segunda Guerra Mundial- pierde presencia en el medio colombiano, lo que fomenta la creación de talleres de impresión y edición en Colombia. Asimismo, en 1958 se funda la Cámara del Libro y se crea la primera ley del libro. A comienzos de la segunda mitad de siglo empieza a despegar la industria con la consolidación de empresas experimentadas y con la aparición de otras nuevas, entre ellas Norma (fundada por la impresora Carvajal en 1960), Oveja Negra (1968) y Tercer Mundo (1960, fundada por Belisario Betancur). A estas iniciativas privadas debemos sumarle los ocasionales pero muy sólidos proyectos editoriales estatales como los de la Biblioteca Banco Popular (1969-83), Biblioteca Básica Colombiana (1975-82) y Biblioteca Familiar Colombiana (1996-97), entre otros31. Para 1999, Richard Uribe hacía la siguiente lectura del sector del libro en el país: El despegue de la industria editorial colombiana comenzó a finales de la década de los sesenta, cuando se empezó a autoabastecer el mercado interno y se dieron las primeras bases para el crecimiento como industria. Consecuentemente, la década de los años 70 vio el surgimiento de más de cien editoriales y de un importante número de distribuidores y de librerías. El final de la década y el comienzo de los 80 marcaron definitivamente la consolidación de la industria editorial en el país, y para 1993 las exportaciones colombianas en libros alcanzaban los US$ 130 millones, siendo uno de los países con mayores exportaciones de libros a Estados Unidos32.. 30. COBO, Juan Gustavo. Historia de la industria editorial colombiana. En: COBO, Juan Gustavo (ed). Historia de las empresas editoriales de América Latina siglo XX. Bogotá: CERLALC, 2000. p. 161. 31 Ibid., p. 178-181. 32 Citado en Ibid., p. 182.. 26.
(27) II04(1)13. En la siguiente década se entra en una nueva era, pues la industria supera la fase de sustitución de importaciones y pasa a una “[…] de expansión al mercado externo, crecimiento al interior [sic] e inyección de capital tanto nacional como externo”33, lo que convierte al país en un territorio apto para la edición e impresión de libros; a mediados de la década incursionan editoriales españolas -víctimas de una pérdida de competitividad cambiaria y un cambio en sus políticas internas de exploración- que deciden editar libros en el interior del país pensando no sólo en abastecer el mercado colombiano sino el latinoamericano. Para la década de los noventa ya hay fuertes alianzas con editoriales extranjeras tanto para la producción como para la importación de libros, al tiempo que empresas como Norma –que en 1990 compra la editorial española Parramon y publica libros en 23 idiomas- se expande por el globo. No sorprende, entonces, que para esta época Colombia sea el cuarto país en producción y facturación editorial después de Brasil, México y Argentina. Finalmente, en los últimos años del siglo entran al país empresas editoriales norteamericanas especializadas en libros técnicos y científicos34. En el 94 todavía se siente el éxito de las contadas pero efectivas políticas del 35 Estado y se venden más de 33 millones de libros editados en Colombia (se exportaban a treinta países), pero para el 96 ya se vive una gran crisis: La recesión que se vivió en el país golpeó el empleo y el ingreso disponible de los colombianos, causando un dramático impacto en el consumo de libros editados legalmente en el país, el cual disminuyó de 32 millones a 17 millones en 1999. El resultado fue que para el año 2000 se editaron aproximadamente 21 millones de libros y (más ejemplares de menor precio) y 7 millones de libros importados36.. En resumen, la Historia de la industria colombiana del libro y de sus empresas muestra un evidente atraso en relación con la industria mundial; el grueso de los impulsos para la difusión del libro usualmente provenía de esfuerzos intelectuales insulares, razón por la cual el libro se asociaba más con iniciativas artísticas y culturales (e incluso políticas en sus comienzos) que con negocios y empresas mercantiles. Esta práctica sólo cambió una vez aparecieron empresas más modernas como Norma.. 3.3 SITUACIÓN ACTUAL DEL SECTOR DEL LIBRO EN COLOMBIA El colombiano promedio compra 1.1 libros al año37. En realidad, este dato no anuncia nada nuevo, puesto que nuestra tradición de lectura es bastante precaria y explica sin mayores problemas la tardía aparición de una industria editorial moderna en Colombia. Para aproximarnos a la fisonomía actual de este mercado aprovecharemos la lúcida investigación desarrollada por la Cámara del libro publicada con el título “Estadísticas del libro en Colombia 2002. 33. COLOMBIA. MINISTERIO DE CULTURA. Op. cit., p. 54. Ibid., p. 55. 35 Constantemente se hace referencia a la Ley del Libro de 1993 como una de las iniciativas más positivas para el sector. COLOMBIA. MINISTERIO DE CULTURA. Ley 98 de 1993. www.mincultura.gov.co/documentosGenerales/leyLibro.htm, 2004. 36 URIBE, RICHARD. Crisis en la demanda de los libros. En: FUNDALECTURA. Hábitos de lectura y consumo de libros en Colombia. Bogotá: FUNDALECTURA, 2001. p. 108. 37 JARAMILLO, Bernardo. ¿Dónde están los lectores en Colombia? En: FUNDALECTURA, Op. cit., p. 136. 34. 27.
(28) II04(1)13. 3.3.1 Algunos indicadores del sector del libro en Colombia. Según el texto Estadísticas del Libro en Colombia 2002 el mercado del libro en el país para el 2002 fue de $634,649 millones PVP (precios de venta al público). Este dato se obtiene sumando los libros editados en el país más los importados menos las importaciones (ver ANEXO C). De otro lado, en el 2002 se exportaron US$ 90.402655 (dólares FOB) y se importaron US$ 47.469.457 (dólares CIF) en todo el país (para ver estas cifras en detalle y mucha más información sobre exportaciones e importaciones ver ANEXO D). La demanda interna del mercado está conformada por dos vertientes; por un lado, tenemos los libros producidos por la propia industria local y por otro, tenemos la oferta del extranjero. La proporción del mercado que le pertenece a cada cual se muestra en la Figura 4: Figura 4. Ventas PVP al mercado interno en millones de pesos corrientes. 500.000 400.000 300.000. Editado en Colombia. 200.000. Importado. 100.000 0 1998. 1999. 2000. 2001. 2002. Fuente: CÁMARA COLOMBIANA DEL LIBRO, 2002.. De otra parte, el grueso de la venta de libros se da en Bogotá debido a factores como su tamaño o su calidad de capital de la nación, lo que tiene implicaciones económicas y culturales muy marcadas. La Figura 5 muestra que la capital colombiana abarca casi la mitad del mercado. Figura 5. Participación de las ventas de lo editado en Colombia por ciudad. 50,00% 40,00% 2000 2001 2002. 30,00% 20,00% 10,00% 0,00%. Bogotá. Medellín. Cali. Baranquilla. Fuente: CÁMARA COLOMBIANA DEL LIBRO, 2002.. 28. El resto.
(29) II04(1)13. Este hecho ha marginado a algunas ciudades de la afluencia de libros y ha mantenido los hábitos de lectura dentro de la urbe y lejos del campo. Al estudiar la localización de las librerías nos encontramos con cifras similares: según Richard Uribe, “[…] en Colombia las librerías están concentradas en las tres más importantes ciudades del país (Bogotá, Cali y Medellín), que representan el 57% del total de establecimientos y 75% de las ventas que realizan las editoriales”38. Como en una gran porción de los negocios de Colombia, el éxito de una empresa del sector del libro depende de su capacidad para penetrar el mercado de la ciudad capital.. 3.3.2 El consumidor. ¿Quién compra libros en Colombia? Afortunadamente, hay un estudio muy completo sobre este tema desarrollado por la Cámara del libro y el DANE del que podemos echar mano; esta investigación -proyectada para el conjunto de las once principales ciudades con sus áreas metropolitanas- logró recopilar información de un número total de 4.177.000 hogares en los cuales residían 16.782.000 personas39. El estudio arroja algunas conclusiones elocuentes e interesantes para nuestro plan de negocios: •. •. •. El consumidor de libros tiene un perfil relativamente claro: de la Población en Edad de Trabajar PET original (13.023.964 personas), los compradores de libros fueron esencialmente personas educadas (el 51% tenía al menos educación superior), entre los 25 y 55 años (el 72% de ellos) y sin ninguna variación significativa de sexo aunque con una leve mayoría de lectores masculinos (para ver más información sobre las características del consumidor de libros en Colombia, ver ANEXO E). De los “lectores” de la Encuesta Nacional de Hogares, alrededor del 6% accede a Internet de una u otra forma. Esto demuestra que los profundos cambios que padecen industrias editoriales más avanzadas no tendrán eco inmediato en nuestro sector del libro. Sus efectos en el mediano y corto plazo, en cambio, sí tendrán que ser ponderados (en el aparte 4 estudiaremos estos fenómenos en detalle). Los pocos estudios acerca de la piratería arrojan cifras alarmantes. Por ejemplo, el 3% de los lectores encuestados en el estudio de la PET -152.732 personassólo leen libros fotocopiados. De ellos, el 68% son estudiantes. En cuanto a la piratería “organizada”, la situación es aún más apremiante: “[…] el número de libros científicos y técnicos que se fotocopian total o parcialmente y que se venden como reprografía ilegal puede ascender al 15% del mercado legal” 40. Por su parte, la International Intellectual Property Alliance estima las pérdidas de la industria gringa por culpa de la piratería en el 2000 se acercaron a los 6 millones de US$41.. 38. URIBE, Estudio de canales de comercialización del libro en América Latina y el Caribe con énfasis en las librerías, Op. cit. P. 94. 39 DANE, Informe técnico del Módulo sobre hábitos de lectura y consumo de libros. Incluido en la etapa 110 de la Encuesta nacional de hogares. En: FUNDALECTURA, Op. cit., p. 24. 40 URIBE, Crisis en la demanda de los libros, Op. cit., p. 114. 41 INTERNATIONAL INTELLECTUAL PROPERTY ALLIANCE, 2000 Special 301 Report: Colombia. www.iipa.com, 2002.. 29.
(30) II04(1)13. •. Según la encuesta de hogares, los 14 millones de ejemplares comprados en el 2000 fueron adquiridos por 2,8 millones de miembros de la PET, lo que quiere decir que los individuos que conforman este segmento –responsable del aumento del promedio de libros por persona- compraron 5.1 libros al año42. Parecería entonces que el segmento de lectores reales consta de 2.8 millones de personas.. 3.4 MERCADO OBJETIVO NACIONAL A continuación estudiaremos el mercado objetivo de nuestra empresa en el plano nacional. Este comprende principalmente, a aquellas empresas, entidades o personas que quieran desarrollar proyectos editoriales tanto en medios escritos como en medios digitales aunque, como veremos en breve, estos últimos deben ser contemplados más a largo que a corto plazo.. 3.4.1 Soporte. En la Tabla 2 se demuestra que el mercado de las publicaciones digitales tiene poco peso en Colombia actualmente y debería proyectarse como un mercado futuro para Abulafia editores.. Tabla 2. Edición de títulos según soporte por empresas editoriales SOPORTE Formato papel Cd ROM Video libros Audio libros Internet Total. 1998 6.351 ND ND ND ND 6.351. 1999 6.288 ND ND ND ND 6.288. 2000 7.807 101 84 35 39 8.066. 2001 6.913 243 123 0 39 7.318. 2002 7.661 141 325 279 39 8.445. Part. 2002 90,7% 1,7% 3,8% 3,3% 0,5% 100,0%. Fuente: CÁMARA COLOMBIANA DEL LIBRO, 2002.. Dado que el índice de consumo de Internet en Colombia es igualmente bajo y la participación de los nuevos medios es igualmente exigua, esperamos adquirir conocimientos suficientes para posicionarnos bien en estos sectores a futuro.. 3.4.2 Tipos de editores o productores de libros. A la luz del numeral anterior, nuestro estudio debe enfocarse en las cifras de aquellas empresas que editan o que pagan por editar textos o contenidos en el formato libro. Para ilustrar este punto nos remitimos a la Tabla 3 que, a partir de este punto, será una pieza clave en nuestro estudio de mercado. Nótese que esta tabla muestra que hay una porción significativa de la oferta de libros en el país que no proviene de empresas editoriales sino de entidades de otro tipo:. 42. JARAMILLO, Op. cit., p. 136.. 30.
(31) II04(1)13. Tabla 3. Edición total de títulos TIPO DE EMPRESA Empresas editoriales Universidades privadas y públicas Empresas no editoras Editores autores y empresas unipersonales Fundaciones, asociaciones, institutos y otras Instituciones del gobierno Instituciones religiosas Organismos internacionales Subtotal Otros TOTAL Títulos Editados. 2000 8.066. 2001 7.318. 2002 8.444. 972 721. 930 808. 1.408 1.142. 759. 884. 966. 507 615 96. 742 459 82. 846 676 75. 19 3.689 11.755. 17 3.922 11.240. 26 5.139 13.583. Fuente: CÁMARA COLOMBIANA DEL LIBRO, 2002. Estos datos nos permiten pensar en términos de dos tipos básicos de clientes: las editoriales como tales y aquellas otras entidades que no tienen un conocimiento oficial (un “know-how”) o completo de los procedimientos relativos a la producción de libros (en el ANEXO F se pueden ver algunos ejemplos de libros que no fueron producidos por empresas editoriales propiamente). 3.4.3 El universo de las editoriales oficiales. El primer objetivo de estas empresas no es otro, dejando el romanticismo de lado, que el de vender. A diferencia de otras organizaciones –como las fundaciones, para poner un ejemplo claro, o algún caso aislado de la empresa privada- el objeto social de la editorial es vender libros. Mientras que en los ejemplos citados las ediciones pueden obedecer a proyectos financiados por el Estado o políticas didácticas de un departamento de Recursos Humanos, en las editoriales oficiales mandan las leyes del mercado: dado que el grueso de los costos reposa sobre la fase de impresión, el tiraje de los libros gira en torno a las economías de escala dictadas por los costos de la impresión. Esto explicaría por qué se privilegia el recurso de las reimpresiones cada vez más, como lo evidencia la Figura 6. Figura 6. Porcentaje de participación de cada tipo de edición, 2002.. Primera Reedición Reimpresión. Fuente: CÁMARA COLOMBIANA DEL LIBRO, 2002.. 31.
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