• No se han encontrado resultados

Apuntes Lengua completo

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Apuntes Lengua completo"

Copied!
107
0
0

Texto completo

(1)

LENGUA Y LITERATURA

2º BACHILLERATO

Lengua y Literatura 2º Bachillerato

Sergio del Rey Barba

©C.P.R. Torrealba

(2)
(3)

APUNTES DE LITERATURA

ESPAÑOLA CONTEMPORÁNEA

(4)
(5)

Lengua y Literatura 2º Bach. C.P.R. Torrealba

TEMAS DE SELECTIVIDAD

1

Tabla de contenido 

1. LA LÍRICA ...2  2. LA NOVELA ...2  3. EL TEATRO ...4  Concepto y características. ...4  Clasificación. ...4 

4. CARACTERÍSTICAS DEL ENSAYO ...5 

Características del ensayo ...5 

5. LOS SUBGÉNEROS PERIODÍSTICOS MÁS IMPORTANTES ...6 

Introducción ...6 

Características del lenguaje periodístico ...6 

Subgéneros periodísticos ...6 

Subgéneros de Información ...7 

Subgéneros de Opinión ...8 

6. LA LÍRICA ESPAÑOLA HASTA 1939...8 

1. Modernismo y Generación del 98...8 

2. Los vanguardismos y Ramón Gómez de la Serna ...9 

3. La poesía de la “generación del 27”...9 

7. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ ...9 

8. ANTONIO MACHADO ... 11 

9. NARRATIVA ESPAÑOLA HASTA 1939 ... 11 

1. La novela del modernismo y de la generación del 98 ... 11 

2. La novela del novecentismo ... 12 

3. La novela vanguardista y del 27 ... 12 

10. LA LLAMADA GENERACIÓN DEL 98 ... 12 

Características del Grupo del 98 ... 13 

¿Grupo o generación? ... 13 

11. PÍO BAROJA... 13 

12. EL TEATRO HASTA MEDIADOS DEL SIGLO XX ... 14 

Primer Tercio... 14 

El teatro de posguerra... 15 

13. VALLE-INCLÁN ... 15 

La novela modernista y vanguardista ... 16 

Teatro ... 16 

14 El GRUPO POÉTICO DEL 27 ... 17 

Características ... 17  Trayectorias del 27... 17  15. GARCÍA LORCA ... 18  Poesía ... 18  Teatro ... 18  16. ALBERTI ... 19  Poesía ... 19  Teatro ... 20  17. LUIS CERNUDA ... 20  Temas ... 20  Etapas... 21 

18. LA LÍRICA ESPAÑOLA DESDE 1939 ... 21 

La poesía de la inmediata posguerra ... 21 

La poesía existencialista-social (1944-1964) ... 21 

La generación del 50 (1950-1966) ... 22 

la generación de los “novísimos” (1966-1975) ... 22 

La poesía actual ... 22 

19. LA NARRATIVA ESPAÑOLA DESDE 1939 ... 22 

La novela de la inmediata posguerra ... 22 

La novela existencialista (1942-1954)... 23 

La novela del realismo social (1954-1962) ... 23 

La renovación novelística y experimentalista (1962-1975) ... 23 

La novela actual... 24 

20. EL TEATRO EN LA 2ª MITAD DEL SIGLO XX ... 24 

En el franquismo ... 24 

Desde 1975 ... 24 

21. EL REALISMO SOCIAL EN LA NOVELA Y LA POESÍA ... 25 

La novela ... 25 

(6)

1. LA LÍRICA

La lírica es uno de los tres subgéneros de la poesía junto a la épica y a la dramática (ambas hoy en desuso)

y por ello se corresponde con lo que más generalmente se entiende por poesía.

Su nombre proviene de la palabra «lira» referente a las antiguas composiciones griegas, que eran

acompaña-das por este instrumento musical. Vemos, por tanto, en su origen una cierta conexión entre lírica y música, que

se funden en una sola concepción, de modo que uno de los elementos más característicos de la lírica es su

musi-calidad o ritmo marcado por la repetición periódica de acentos, el metro, la rima y las figuras retóricas propias

del plano fónico (recurrencias fónicas en fonemas, sílabas, palabras o sintagmas): elementos que comparte con la

épica y la dramática. Pero no hay que caer en el reduccionismo de confundir lírica o poesía con rima pues

aun-que suele utilizar ésta junto con el verso como forma habitual de expresión (dado el valor aun-que concede a los

as-pectos sonoros formales), no por ello dejaremos de encontrarnos con auténticas composiciones líricas en prosa,

como es Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez.

La característica propia es la subjetividad, es decir expresar los sentimientos, pensamientos y estados de

ánimo reales o imaginarios del autor. Este valor de lo lírico como género interiorista lo diferencia de la épica,

exposición y narración de hechos externos, y de la dramática, representación de hechos o situaciones. También

frente a los demás géneros, se distingue por su brevedad.

La lírica es la manifestación de algo interno y, por consiguiente, fundamentalmente subjetivo y personal, aunque

influido por la realidad exterior. De alguna manera podría afirmarse que la lírica es la expresión interiorista y

subjetivada de lo objetivo. De ahí viene la dificultad para precisar sus contenidos, sus límites.

Para expresar esa interioridad y además de forma bella el autor debe manejar el código lingüístico de una

manera especial, aprovechando todas sus virtualidades significativas, por ello abundan más los tropos que en los

otros géneros, por lo que se diferencia más de la lengua estándar que la novela o el teatro. Así pues la belleza

formal —musicalidad— se une a la especial disposición del código para expresar la interioridad, con lo que es el

género en el que más predomina la función estética del lenguaje —propia de toda la creación literaria— junto a la

función emotiva: el emisor se convierte en el referente del mensaje y la forma bella de éste importa tanto como

su contenido.

La temática de la lírica viene exigida por la subjetividad y puede reducirse a dos sentimientos básicos en

to-dos los tiempos: el amor y la muerte, no obstante hasta lo más intrascendente puede hacerse lírico porque

"hom-bre soy y nada humano me es ajeno".

Temática y forma configuran en mayor o menor medida cada una de los género líricos entre otros:

Oda: Larga extensión y temática variada.

Elegía: Dolor ante la muerte de un ser amado —esposo, padre, amigo...— (pero en la Antigüedad fiel a su

sentido etimológico es simplemente poesía amorosa)

Égloga: Diálogo de asuntos amorosos en un marco bucólico e idealizado.

Canción: Poema amoroso que termina en una estrofa breve aludiendo al propio poema. Es típico de la

po-esía provenzal.

Sátira: Composición que presenta de forma humorística y breve vicios y defectos individuales o sociales.

Epigrama: Aunque originalmente tuvo un carácter funerario (escrito sobre -la lápida-) amplió su temática a

cualquier idea ingeniosa y muchas veces satírica, pero siguió siendo muy breve y conciso.

Si tuviéramos que destacar una forma métrica típica y general podríamos afirmar que es el soneto, es la

composición típica en la que se plasma un poeta lírico: su forma cerrada (dos cuartetos más dos tercetos) y breve,

sus versos endecasílabos con distintos ritmos canónicos condensan muchos de los mejores sentimientos y su

plasmación en nuestra lengua, entre los que destacan los sonetos amorosos. No por esta importancia hay que

olvidarse de otros metros que también usan grandes líricos españoles: lira, silva, romance o la copla de pie

que-brado.

2. LA NOVELA

La novela es el género mayor y fundamental de la narrativa, a la que también pertenecen los géneros

meno-res de la fábula (hoy inusitada) y el cuento, ésta se caracteriza por:

— Existencia de un narrador: Alguien cuenta la historia de unos personajes en un espacio y tiempo

de-terminados. Ese alguien es el narrador que también pertenece a la ficción literaria, es el intermediario entre la

historia y el lector.

— Objetivismo: Frente a la subjetividad de la lírica, la narrativa cuenta hechos verídicos o inventados y

comunica en forma de ficción un universo de experiencias presentado como un todo organizado, ofrecido al

lector.

(7)

Lengua y Literatura 2º Bach. C.P.R. Torrealba

TEMAS DE SELECTIVIDAD

3

Pero definir lo que es una novela es difícil, como los mismos novelistas de la historia han repetido. La

difi-cultad es grande, sobre todo a la hora de establecer reglas fijas que rijan el género. ¿Qué diferencias claras se

pueden establecer, p. ej., entre una novela corta y un cuento largo? ¿No puede llamarse también a un cuento

largo, novela corta o viceversa? Algunos autores, como Camilo José Cela, se acogen a una afirmación un tanto

escéptica, según la cual será novela todo aquel libro que así lo haga constar su autor en la portada.

Es indudable que la novela es el género dominante en nuestro siglo. Hoy la novela es una narración en

pro-sa, que pretende interesar o divertir al lector mediante la exposición de historias o cosas nuevas (novella, cosas

nuevas en italiano), diferenciándose del cuento por su carácter durativo. Para el éxito de una obra de este tipo, es

necesario que produzca una cierta reacción de propiedad por parte del lector, que de alguna manera se imagine

relacionado con la obra, aunque sin caer en el infantilismo de sentirse identificado totalmente con el

protagonis-ta. Ciertamente, el éxito estará en saber equilibrar esta medida, pues es un hecho claro que con la lectura de una

novela uno sale un poco de su propio hábitat o campo de acción.

Aunque con los ismos toda la teoría clásica de la novela se ha redefinido, y Baroja afirmó: "una novela es

posi-ble sin argumento, sin arquitectura y sin composición", podemos distinguir las siguientes características del subgénero:

Estructura narrativa. Toda novela en su origen es un relato creíble, pero no veraz. Debe existir también un

principio de unidad, basado en el yo narrador, que en ocasiones coincide con el yo protagonista, sobre todo

cuando éste es un solo individuo y no una colectividad, como ocurre en alguna novela moderna, como en La

colmena, de Camilo José Cela.

Dos son las estructuras en que generalmente suele presentarse la novela: yuxtapositiva o episódica y

coordi-nativa o unitaria. La primera consiste en la secuenciación del relato por episodios temporales que, si bien hacen

referencia al mismo protagonista, no están relacionados necesariamente entre si, sino que constituyen

comparti-mentos estancos dentro de la obra y que aislados podrían dar lugar a cuentos. Es el caso del Lazarillo o de la

pri-mera parte del Quijote.

La estructura coordinativa o unitiva será aquella en la que se presenten hechos encadenados, dependientes

unos de otros, unidos entre si por la acción y el tiempo, y sobre todo subordinados no ya a un personaje, sino a

la trama o finalidad misma de la narración.

Espacio y tiempo. En la novela yuxtapositiva la sucesión de episodios conforma una evolución temporal

progresiva, una línea de avance, que solamente se rompe por alguna regresión hecha por el narrador o por alguno

de los personajes a título aclaratorio o como causa próxima o remota de algún hecho.

En la novela de estructura coordinativa, la distribución de espacio y tiempo se hace de manera más

conti-nuada, más inmediata, sin casi lagunas posibles; equivale a un desarrollo natural de los hechos y de la trama en el

espacio y en el tiempo.

No obstante, en la novela moderna, la linealidad temporal puede quedar rota cuando se trata de una obra en

que la trama pierde en si su protagonismo, y éste pasa a ocuparlo cada uno de los personajes. Es el caso de las

novelas en que la acción se desarrolla a través de la descripción y del estudio de cada uno de los personajes, con

lo que la progresión temporal se convierte en progresiones temporales o parciales o, lo que es lo mismo, en un

avanzar y retroceder a medida que se pasa de un personaje a otro.

La acción y los personajes. El eje de toda novela puede ser la trama o los personajes, o ambas cosas a la

vez, dependiendo de la forma novelesca que se nos presente. Es raro que la acción y los personajes sean

unita-rios; más bien ocurre que una obra de este tipo se nos presenta con pluralidad de personajes y diversidad de

ac-ciones. Esta pluralidad, en la generalización de los casos, suele estar sometida a una jerarquización de los

elemen-tos.

La novela ha conocido manifestaciones muy distintas a lo largo de su historia. El siglo XIX es el momento

en que se produce un cambio fundamental en la manera de concebir la narración en prosa. Antes de ese

momen-to, en España se habían dado ya, entre otras, las novelas de caballerías, las pastoriles y las picarescas.

A partir del siglo XIX surgen nuevos tipos de novelas: históricas, psicológicas (La Regenta, de Clarín) o

poéticas (las Sonatas, Valle-Inclán). Con la llegada del siglo XX, hubo quienes afirmaron que la novela había

entrado en crisis como Ortega y Gasset.

Pese a tal forma de pensar, el género narrativo siguió desarrollándose y explorando nuevas vías, entre ellas la

crisis social y existencial del siglo XX. Por eso dominan en la narrativa de este tiempo la complejidad y el

des-orden. El protagonista característico de la novela del siglo XX no es el héroe de otro tiempo, sino un antihéroe.

La novela de este siglo es la que más ha profundizado en la crisis de la civilización y del mismo ser humano.

Los cambios han sido aún más notables en el plano técnico: la realidad se describe desde varios puntos de

vista y el tratamiento del tiempo experimenta todo tipo de alteraciones, convirtiéndose, incluso, en protagonista

del relato. Al lector, además, se le conceden más posibilidades de intervenir, muchas veces recomponiendo los

fragmentos del texto. Un recurso nuevo es el empleo del monólogo interior, que permite a la conciencia del

personaje fluir con libertad teóricamente absoluta, sin que el autor intervenga en el proceso.

(8)

3. EL TEATRO

CONCEPTO Y CARACTERÍSTICAS.

La dramática es el género literario que, en vez de relatar un hecho, como lo hace la épica o la novela,

repre-senta una situación. La obra dramática está concebida de cara a una reprerepre-sentación, es el arte del teatro, y su

finali-dad es que unos hechos, reales o no, cobren vida por medio de unos actores. Esta finalifinali-dad escénica o de

repre-sentación de la dramática exige una serie de características ineludibles:

1) Ser representada la obra ante un público, y no leída como la lírica, o escuchada como la épica.

2) Unidad de asunto, propia de toda creación literaria, pero más en la obra dramática, para no dispersar la

atención del espectador.

3) Extensión mesurada para no cansar al espectador. De hecho, la obra dramática suele dividirse en tres

ac-tos o jornadas, con dos pequeños tiempos libres entre ellos, que sirven para descanso del público y para realizar

los necesarios cambios técnicos. Los actos se pueden dividir en cuadros o escenas, que permiten el paso de una

situación a otra.

4) Lenguaje asequible, para que el público comprenda mejor la obra. Aunque cabe también el teatro en verso

—casi único en otras épocas— para darle a la obra mayor belleza e idealización, para lo que se puede recurrir a

un léxico y expresión compleja en teatro de elite.

5) Dinamismo, que capte la atención del espectador y cree una tensión anímica que aumente el interés por la

obra. Para ello el autor, amén de que el argumento suscite esa atención, debe poner todos los medios técnicos y

efectos escénicos para que diálogo y acción se desarrollen armónicamente. Se usan pues varios códigos no

verba-les: decorados, iluminación, música y efectos sonoros, vestuario, etc. El uso de estos códigos se explícita en las

acotaciones algunas como las de Valle-Inclán son célebres por su calidad literaria.

6) Creación de caracteres. La atención del público se puede atraer por varios procedimientos. El más

efecti-vo es la profundización en los personajes, presentándoles no como muñecos o marionetas superficiales, sino

como se dan en la realidad: complejos, contradictorios a veces.

CLASIFICACIÓN.

No es labor fácil precisar la división de la dramática, dada la variedad de criterios que se pueden seguir. Si,

p. ej., fijamos nuestro interés en el momento cómico, podrá haber obras que lo posean (tragicomedia) y otras que

no (tragedia). Si el punto de referencia es el desenlace, hay obras que, por decirlo de una manera simple, acaban

bien, y otras que no. Si tenemos en cuenta la temática o contenido, habrá obras dramáticas, religiosas, filosóficas,

históricas, etcétera.

Por su extensión y complejidad distinguimos entre obras mayores (comedia, tragedia y drama) y menores (el

entremés, el misterio, la farsa y el auto sacramental)

Desde los años 20 de este siglo se componen obras que son difíciles de encuadrar en estos grupos, como

ocurre con el teatro de la crueldad, el teatro del absurdo, el teatro pánico, etc. Esto lleva, en los años 60 y 70, a la ruptura

con la tradición; se ponen en entredicho los parámetros clásicos del texto, la representación, el autor, el

intérpre-te... Cobra gran importancia el director de escena, que puede llegar a hacer su versión de una obra clásica; se

habla de creación colectiva de los actores; la obra ya no tiene que sujetarse a la estructura en tres actos; se destaca

el montaje escénico, etc. El resultado es una nueva estética visual del texto.

Tragedia:

La tragedia (del griego tragos, 'macho cabrío', y ode, 'canción') representa el conflicto sostenido entre un héroe

y la adversidad (la fatalidad marcada por el fatum en su origen grecorromano) ante la cual sucumbe. La suerte de

este héroe (reyes o similares en su versión clásica), del que se exaltan sus cualidades, sirve de ejemplo a todos los

seres humanos. La sublimidad del asunto requiere idealización de ambiente y lenguaje elevado.

Se enfrentan a dilemas o situaciones desgarradas (como una culpabilidad inocente) lo cual tiene una función

de estímulo y compasión al espectador (función mitridática o purificadora de Aristóteles). El desenlace es

doloro-so (generalmente la muerte) y recibe el nombre de catástrofe, mitiga las penas del espectador.

Comedia:

La comedia (de las palabras griegas komos, 'fiesta', y ode, 'canto') explora los aspectos amables de la vida.

Tan-to el planteamienTan-to como el desenlace apuntan a una visión positiva de la realidad, y el problema debatido se

resuelve con una solución optimista. Usa un lenguaje natural y su función es distraer y evadir al espectador con la

risa.

Drama:

La palabra «drama», del latín drama (acción), posee el sentido genérico de «obra teatral», cualquiera que sea su

matiz, pero en un sentido más concreto y actual, se define como «el género que tiene, como la tragedia, un

con-flicto efectivo y doloroso; pero no lo sitúa en un plano ideal, sino en el mundo de la realidad, con personajes

menos grandiosos que los héroes trágicos y más cercanos a la humanidad corriente».

(9)

Lengua y Literatura 2º Bach. C.P.R. Torrealba

TEMAS DE SELECTIVIDAD

5

La realidad, la humanidad de los personajes del drama, frente a la grandiosidad casi mítica de los de la

trage-dia, será una de las notas diferenciadoras de ambas, y que hacen a ésta más asequible al espectador, que se logra

así identificar mejor con los personajes. Personajes reales y conflictos reales (como en la comedia) pero tratados

de forma seria y con una función no sólo entretenedora (como en la tragedia) hacen de este género algo parecido

a la clásica tragicomedia, en la que también se mezclan varias acciones y estamentos de la sociedad.

Pero a veces parece que los personajes normales y no heroicos también tienen un destino fatal, y entonces,

¿cómo distinguir la estructura literaria a que pertenecen dos obras si ambas tienen un proceso doloroso e incluso

trágico? ¿Serán drama o tragedia? Creemos que la respuesta está en la existencia o no de verdadera libertad en el

personaje y el tono verosímil o no del lenguaje y la trama.

Fuentes temas de Géneros Literarios: ESPASA 1º y 2º, OXFORD 1º, y ACTA2000.

4. CARACTERÍSTICAS DEL ENSAYO

Uno de los tipos de texto más utilizados por las Ciencias humanas es el ensayo. Entre las definiciones dadas

sobre este subgénero literario en prosa, destaca la de uno de los mejores ensayistas españoles, Ortega y Gasset

que lo define así: “El ensayo es la ciencia menos la prueba explícita” o la de Octavio Paz: “El ensayo tiene que ser diverso,

penetrante, agudo, novedoso y dominar el difícil arte de los puntos suspensivos. No agota el tema, no compila ni sistematiza: explora.

Si cede a la tentación de ser categórico (...) debe entonces introducir en lo que dice ciertas gotas de duda y una reserva:”

Por tanto, este tipo de texto no pretende probar sino apuntar novedades, tanto en teorías y perspectivas para

analizar una realidad como en caminos y métodos.

CARACTERÍSTICAS DEL ENSAYO

Los rasgos más característicos de este tipo de texto son:

Libertad en cuanto a tema, estilo y estructura. Los contenidos que pueden abordarse con este género son

muy variados: tantos como aspectos tenga la realidad o como disciplinas que la analicen (científica o

humanísti-camente). La organización del mensaje también es libre, aunque tendente a combinar la exposición y la

argumen-tación:

Presentación del tema: parte expositiva.

Cuerpo o desarrollo: parte argumentativa. Se expone la reflexión personal sobre la materia abordada. Puede

adoptarse aquí una vía deductiva (tesis demostrada con casos particulares) o inductiva (tesis elaborada de unos

hechos previamente expuestos).

Conclusión, aunque sin cerrar del todo la interpretación. Suelen plantearse dudas o preguntas para que

re-flexione el lector.

Carácter didáctico, subjetivo y literario. El ensayo suele ir dirigido a un público no totalmente especializado.

El autor comunica una serie de reflexiones personales como hipótesis explicativa del asunto, sin pretender

de-mostrarla científicamente. De ahí el doble carácter didáctico y subjetivo.

Por otro lado se busca una visión nueva de la realidad expuesta a través de cierta originalidad formal.

Apare-ce una voluntad de estilo (intencionalidad estética), visible en el uso de variados recursos de carácter literario:

metáforas, comparaciones, hipérboles, repeticiones, juegos de palabras... Esto explica la amplia nómina de

escri-tores que han tratado este género: Feijoo, Jovellanos, Pardo Bazán, Azorín, Unamuno, Salinas, Gala... El campo

de la Filosofía aporta, también, una larga lista: Ortega y Gasset, Aranguren, Lledó, Savater...

Por tanto, el ensayo adquiere un carácter híbrido o mixto, al recoger planteamientos y características, por un

lado, de los textos científicos (precisión, claridad...) y, por otro, de los textos literarios (lenguaje figurado,

subjeti-vismo...).

Brevedad. Frente a la amplia extensión de un tratado científico o de una obra literaria, el ensayo ofrece,

normalmente, una reflexión original breve sobre determinados aspectos concretos.

Abundancia de ejemplificaciones, citas, disgresiones...El carácter divulgativo del ensayo se aprecia en la

ma-yor aportación de ejemplos, anécdotas y datos particulares. Con ello, el autor intenta que se comprenda mejor su

mensaje, embellecerlo amenizando la lectura y apoyar la opinión propia con citas ajenas. Frente a la mayor

rigi-dez en la estructura de otros textos (científicos, jurídicos...), el ensayo se permite disgresiones que desarrollan

temas colaterales.

(10)

5. LOS SUBGÉNEROS PERIODÍSTICOS MÁS IMPORTANTES

INTRODUCCIÓN

El lenguaje utilizado por los medios de comunicación de masas se corresponde habitualmente con el nivel

coloquial del habla, aunque en algunas ocasiones, por la calidad del medio o por el género utilizado, puedan

ras-trearse tanto vulgarismos como usos cultos o incluso literarios.

Por obvios motivos prácticos aquí trataremos sólo de la prensa escrita.

Los manuales de estilo

Dada la difusión de estos medios, la influencia que ejercen sobre la lengua es trascendental: el hablante

me-dio tiende a imitar los usos lingüísticos de la prensa, la rame-dio y la televisión. Por esta razón, los periodistas tienen

la obligación moral de utilizar la lengua con la mayor corrección y propiedad. Buena prueba del interés de los

periodistas y de las empresas editoras por la utilización del lenguaje son los manuales de estilo publicados por

algunas empresas editoras de periódicos.

Objetivos de la prensa

En general, todo medio de difusión persigue tres objetivos: informar, orientar y entretener. El uso de la

len-gua varía según el objetivo que prevalezca en un determinado programa o en un artículo periodístico. Para

in-formar se emplea un habla coloquial y un tono expositivo. Para orientar se utiliza un habla más culta, más

forma-lizada, con abundantes términos abstractos, ya que el periodista transmite ideas o reflexiones que surgen del

aná-lisis de unos hechos. La exposición se combina en este caso con la argumentación. Para entretener se usa un

habla más informal, con tendencia a incluir mayor número de rasgos familiares que de rasgos cultos. Tras estos

objetivos teóricos se esconde con demasiada frecuencia la voluntad de influir sobre la opinión pública e, incluso,

en el caso de algunos medios, de manipularla.

CARACTERÍSTICAS DEL LENGUAJE PERIODÍSTICO

Teniendo en cuenta la variedad de subgéneros a los que las características generales que vamos a estudiar

han de corresponder, es inevitable que hablemos de rasgos generales, no aplicables en su conjunto a todos los

subgéneros periodísticos. No obstante, en todo escrito periodístico se podrán rastrear en mayor o menor medida

las siguientes características:

Concisión

El volumen de hechos informativos es tan grande que la concisión es un rasgo imprescindible cuando se

quiere transmitir en un espacio o en un tiempo fijo la mayor cantidad de información posible. No hay que olvidar

que concisión y brevedad no son dos palabras sinónimas.

Especial disposición de los contenidos

La subordinación a un espacio o a un tiempo determinados y el deseo de captar el interés del lector u oyente

hacen necesaria una especial disposición de los contenidos en los artículos periodísticos. En una noticia, por

ejemplo, los datos de mayor interés se incluyen en primer lugar y, a continuación, se desarrollan aspectos

secun-darios de la noticia (estructura de pirámide invertida). De este modo, si la noticia tiene que ser recortada por falta

de espacio o de tiempo, se omitirán los elementos accesorios, nunca los elementos principales.

Tendencia al cliché

La propia urgencia con que se redactan los textos periodísticos, junto con la búsqueda de la concisión,

fo-menta la creación de un lenguaje con cierta tendencia al cliché, el uso de frases hechas, metáforas manidas y

tópi-cos. Esto constituye un defecto señalado por todos los manuales de estilo.

Sintaxis sencilla. Orden lógico

El empleo de oraciones cortas y de un léxico sencillo facilita la comprensión de los textos periodísticos. Los

diversos elementos de la oración deben estar dispuestos siguiendo el orden lógico: sujeto, verbo, complementos

(directo, indirecto, circunstancial). Este orden sólo debería verse alterado para destacar alguno de los

componen-tes de la oración.

Objetividad

Toda información debe ser tratada con la mayor objetividad. La presencia de adjetivos antepuestos o

valora-tivos es un síntoma inequívoco de subjetivismo en el tratamiento de esa información, como también lo es la

presencia de pronombres o de formas verbales en primera persona. Con todo, muchos autores afirman que la

objetividad pura no existe, ni podrá existir nunca en los medios de comunicación.

SUBGÉNEROS PERIODÍSTICOS

Estudiaremos seis de los subgéneros periodísticos fundamentales; cuatro de ellos de los llamados de

infor-mación: la noticia, la crónica, el reportaje y la entrevista; y dos de los que se denominan de opinión: la columna y

el editorial.

(11)

Lengua y Literatura 2º Bach. C.P.R. Torrealba

TEMAS DE SELECTIVIDAD

7

Subgéneros de Información

La noticia

En líneas generales, la noticia es un artículo en el que se informa de un hecho de interés ocurrido

reciente-mente. Constituye el elemento primordial de la información periodística y el género básico del periodismo.

Dos características permiten diferenciar la noticia de otros géneros periodísticos cuya finalidad es también

informar: la brevedad y la objetividad. El fin de la noticia no es otro que informar de un suceso sin añadir ningún

tipo de análisis o de comentario. Por eso la brevedad y, por tanto, la concisión son imprescindibles a la hora de

redactar una noticia. La redacción de una noticia ha de ajustarse con la mayor exactitud a los hechos ocurridos.

El autor debe limitarse a informar con objetividad, sin dejar traslucir su opinión o su actitud ante lo que narra.

Al redactar una noticia hay que evitar el uso de adjetivos que denoten subjetividad, especialmente los

ante-puestos, y los pronombres personales o verbos en primera persona. En general hay que utilizar oraciones breves,

claras y sencillas.

La estructura habitual de la noticia suele ser de pirámide invertida, técnica de relato periodístico que

compo-ne el texto partiendo de lo más importante y concluyendo en lo de menos importancia. Así, en caso de exceso de

original, la información puede cortarse empezando por abajo. Suele incluir los siguientes elementos:

Titular. Véase lo dicho en el apartado "Titulares de prensa".

Entradilla. El primer párrafo de una noticia suele llamarse entradilla y contiene lo principal del cuerpo

in-formativo, pero no necesariamente un resumen de todo el artículo. Ha de ser lo suficientemente completa y

autónoma como para que el lector conozca lo fundamental de la noticia sólo con leer el primer párrafo. De él se

desprenderá el título de la información. Según el Libro de estilo de El País, su extensión ideal son unas 60

pala-bras. La entradilla suele contener las clásicas respuestas a las preguntas qué, quién, cómo, dónde, cuándo, y por

qué.

El cuerpo de la noticia desarrolla la información con todo tipo de elementos complementarios; incluye los

datos que no figuran en la entradilla, explica los antecedentes y apunta las posibles consecuencias. Esto no

signi-fica que se puedan incluir opiniones partidistas o juicios de valor sobre lo que se narra.

La crónica

La crónica no es otra cosa que una noticia a la que se añade un comentario personal del autor. Por eso, la

crónica se define habitualmente como una noticia ampliada y comentada.

La intervención del cronista confiere a la crónica dos de sus características sobresalientes: el subjetivismo y

la expresividad.

El cronista presenta los hechos desde un determinado punto de vista y los interpreta mediante comentarios

en los que expresa su opinión acerca de lo ocurrido. Por eso, el subjetivismo sustituye en la crónica a la

objetivi-dad propia de la noticia. Ello no significa, sin embargo, que el cronista pueda apartarse de la verobjetivi-dad ni desvirtuar

los hechos: la veracidad siempre debe presidir cualquier trabajo periodístico.

Puesto que el periodista intenta dar una visión original de lo sucedido, la crónica es uno de los géneros

pe-riodísticos que más se prestan a la utilización de un lenguaje personal cargado de expresividad y muchas veces

próximo al lenguaje literario. Es frecuente en las crónicas la utilización de diversos artificios estilísticos.

El reportaje

Es un artículo en el que se plasma el resultado de las investigaciones hechas por el periodista sobre un tema

de actualidad. Así pues, su finalidad es informativa.

El punto de partida de todo reportaje son los hechos que constituyen o constituyeron noticia y que

mantie-nen aún interés. Sobre ellos, el periodista intenta reunir datos, conocer las causas, presentar antecedentes, analizar

las consecuencias, contraponer puntos de vista diversos y diferentes interpretaciones, conocer las opiniones de

los protagonistas o de los testigos de los hechos... y todo ello con el fin de ahondar cuanto sea posible en el

pro-blema objeto del reportaje para presentarlo en todas sus vertientes. Esta exhaustividad en el tratamiento de los

temas hace que el reportaje precise de un espacio mucho mayor que cualquier otro género periodístico.

Los datos que componen el reportaje deben ser tratados y presentados con la máxima objetividad, de modo

que el destinatario pueda formarse una opinión cierta sobre ese tema. La falta de objetividad supone transmitir

una visión parcial, deformada o equivocada de los hechos.

Al ser muchas las fuentes y diversos los materiales que hay que tratar, el reportero corre el riesgo de

transmi-tir desorganización e incoherencia a su relato. Es por ello conveniente que la organización del trabajo se haga de

modo cuidadoso para que tenga unidad y congruencia argumentativa. Un buen medio para ello es buscar un hilo

conductor que hilvane todo el artículo.

La entrevista

Uno de los elementos más característicos del reportaje es la entrevista, mediante la cual el periodista solicita

a otra persona su versión sobre los hechos o su opinión sobre el asunto objeto del reportaje. Los datos que el

entrevistado aporta en este tipo de entrevista reciben el nombre de declaraciones.

(12)

Con frecuencia el reportaje tiene por objeto al propio entrevistado, del cual se pretende descubrir, más que

sus opiniones, su modo de ser, de vivir o de actuar. En tales casos la entrevista se denomina entrevista de

perso-nalidad y suele convertirse en el ingrediente principal y, a veces, exclusivo del reportaje. En ocasiones la

entrevis-ta de personalidad adopentrevis-ta la forma de test psicológico.

Suele combinarse con la descripción del personaje y del ambiente en que se desarrolló la entrevista y con

comentarios acerca de aquellas circunstancias que pueden aclarar o completar el mensaje: entonación, gestos,

reacciones... Habitualmente, la entrevista escrita va precedida de una introducción en la que el periodista presenta

al personaje e introduce sus circunstancias personales.

Subgéneros de Opinión

La columna

Los principales medios de comunicación de masas no sólo informan, sino que tienen además una enorme

capacidad para formar la opinión del público en temas de interés general y guiar esa opinión en un sentido o en

otro. Esa capacidad se manifiesta sobre todo en los llamados artículos de fondo o columnas.

En ellos, el autor analiza desde su perspectiva algún hecho de actualidad y expresa las ideas y reflexiones que

ese hecho le sugiere. Los temas tratados son tan diversos como la actualidad misma: religión, política, economía,

deportes...

El punto de partida del artículo de fondo es con frecuencia una noticia concreta que el autor analiza, explica

y valora, tratando de extraer conclusiones de validez universal.

El artículo de fondo suele ser obra de un redactor del periódico o de una persona de reconocido prestigio en

los asuntos sobre los que escribe.

En general suelen ser subjetivos y poseer un gran rigor argumentativo: puesto que el artículo de fondo

reco-ge la opinión de una persona, es un reflejo de la ideología de su autor. Por eso, el artículo de fondo va firmado e,

incluso, en algunos casos se expresa la filiación política o académica del articulista.

La efectividad de un artículo de fondo depende en buena medida de la solidez de los razonamientos que

contiene, es decir, de su rigor argumentativo. El autor debe demostrar que sus conclusiones son ciertas y, por

tanto, debe graduar e hilar sus argumentos de forma que el lector admita las tesis propuestas. Es un género muy

cercano al ensayo.

El editorial

Cuando el artículo de fondo refleja la opinión del periódico ante un determinado asunto, recibe el nombre

de editorial. En este caso, el artículo no lleva firma, aunque suele publicarse junto a la cabecera del periódico.

Los medios de comunicación se valen del los editoriales para orientar a sus lectores y hacerles tomar

con-ciencia de determinados problemas. Por eso, a través de ellos se puede conocer la línea informativa y la ideología

de un periódico.

Aunque, en última instancia, el director es el único responsable de cuanto se diga en el editorial, éste es un

artículo colectivo cuyo contenido suele ser acordado entre un grupo de personas afines a la línea política del

pe-riódico o de la empresa propietaria del mismo. Después, una de esas personas se encarga de su redacción

defini-tiva, para que el artículo muestre unidad de estilo.

6. LA LÍRICA ESPAÑOLA HASTA 1939

1. MODERNISMO Y GENERACIÓN DEL 98

A) EL

MODERNISMO

fue, ante todo, una renovación estética, y más en concreto, del lenguaje poético.

Sus logros pueden situarse en las cotas más altas de la poesía española de todos los tiempos.

Esta renovación se orientó en los siguientes aspectos:

a) En los temas.

Los poetas

modernistas recogieron un rico caudal que va de lo clásico a lo moderno, de lo

medieval a lo romántico, sin que nada permaneciera ajeno a su sensibilidad.

b) En las actitudes,

entre las que destaca, sin duda, la visión e interpretación simbolista de la realidad.

c) En las tendencias poéticas

.

La poesía modernista es una explosión sensual donde los colores, los

soni-dos, los aromas, los sabores y las impresiones táctiles impregnan las evocaciones del paisaje, de las personas, de

los animales y las cosas a través de una estilización e idealización extremas; pero, de otra parte, también se

intro-duce en los tonos grises e íntimos de la sensibilidad, de los estados de ánimo o de las visiones individuales del

mundo.

La inclinación de los autores a una u otra tendencia no depende de presupuestos artísticos, sino de

condi-ciones y formas de ser personales. Mientras Rubén Darío manifiesta una mayor sensualidad externa, sin olvidar

(13)

Lengua y Literatura 2º Bach. C.P.R. Torrealba

TEMAS DE SELECTIVIDAD

9

la actitud reflexiva, Antonio Machado indaga

más en

la intimidad, sin olvidar el cromatismo del paisaje,

y Juan

Ramón Jiménez alterna por igual ambas tendencias.

d) En el lenguaje

.

El lenguaje modernista es exuberante y abierto, como el romántico, a todo tipo de

ex-presión que se acerque a su ideal de belleza literaria. Sus recursos retóricos son de muy variado origen, sobre

todo del Barroco y de las corrientes europeas contemporáneas, y su léxico es culto, neologista o recuperado de

épocas pasadas.

e) En la métrica.

Los poetas modernistas encontraron en ella el terreno idóneo de indagación estética y la

meta del ritmo y la musicalidad. Para ello, o rescatan metros olvidados, como el verso alejandrino, o se aventuran

en una búsqueda incesante de variaciones, como el soneto de alejandrinos, en la utilización de versos insólitos,

como el dodecasílabo o el eneasílabo, o en la experimentación y cambios en las estrofas clásicas.

B) GENERACIÓN DEL 98. En una segunda etapa, algunos poetas modernistas acogen en sus versos el

espíritu del 98, tanto en su temática (reflexión sobre los problemas nacionales, visión existencial y dolorida de

Castilla, por ejemplo), como en su escritura (más reflexiva, sentenciosa y analítica). Es el caso de Unamuno y de

Antonio Machado a partir de

Campos de Castilla

(1912). Las perspectivas cambian entonces, y la poesía expresa

los problemas cotidianos de la gente, destaca la belleza austera del paisaje español e indaga en las preocupaciones

existenciales. Como representantes, aparte de los citados Darío, Unamuno, Juan Ramón y Antonio

Macha-do, destacamos en primer lugar a Manuel MachaMacha-do, además de Francisco Villaespesa, Eduardo Marquina.

2. LOS VANGUARDISMOS Y RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA

Dentro del contexto de los vanguardismos europeos, que se desarrollaron durante el primer tercio del siglo

XX (cubismo, futurismo,

expresionismo, dadaísmo, creacionismo, ultraísmo, surrealismo),

hay que situar a numerosos artistas

(Picasso, Dalí o Miró) y escritores españoles que participaron activamente en estos movimientos o se dejaron

influir decisivamente por ellos, como Juan Larrea, Guillermo de Torre y, sobre todo, Gómez de la Serna y

los poetas de la generación del 27.

Ramón Gómez de la Serna, madrileño, materializó en su propia experiencia vital lo que expresaban sus

es-critos: una actitud antiburguesa que ejercía de modo sistemático la provocación contra las normas establecidas.

Sus polifacéticas actividades lo convirtieron en uno de los personajes más populares de la época hasta su exilio

en 1939 tras la Guerra Civil. Su inconformismo y disidencia, desembocó en una tendencia constante hacia la

experimentación de la literatura y hacia la indeterminación de los géneros.

Fue, sin duda, el gran impulsor del espíritu vanguardista en España y el maestro, junto a Juan Ramón

Jiménez, de los jóvenes poetas del 27. La influencia de la

greguería,

género poético inventado por él, asentado en

una frase ingeniosa o metafórica que recuerda a los juegos barrocos, fue enorme en el

ultraísmo y

en la poesía de

los años veinte. No sólo tuvieron trascendencia las

greguerías,

que escribió sin pausa, sino también, sus novelas

vanguardistas y libres en las que hay un proceso de ruptura estructural con los moldes tradicionales.

3. LA POESÍA DE LA “GENERACIÓN DEL 27”

Recibe el nombre de generación del 27 el grupo de escritores y de poetas que, nacidos entre 1892 y 1902, se

dieron a conocer a partir de 1920. Se llama de este modo por el homenaje que algunos poetas del grupo rindieron

a Góngora en Sevilla en 1927.

Aparte las peculiaridades de cada poeta, la generación del 27 entra dentro del contexto vanguardista

euro-peo, si bien recoge influencias muy variadas de la tradición hispánica y la herencia modernista: el rigor artístico, la

actitud minoritaria, la pureza estética, la deshumanización del arte, el lenguaje metafórico y simbolista y el

cos-mopolitismo. A partir de 1931 casi todos se inclinaron por una poesía más humanizada.

AMPLIACIÓN: En el tema específico

7. JUAN RAMÓN JIMÉNEZ

El Nobel onubense (Moguer, 1881) fue uno de los impulsores del Modernismo y, ante todo, el gran

renova-dor de nuestra poesía contemporánea. Impulsor del Vanguardismo en España, junto a R. Gómez de la Serna, fue

maestro de los jóvenes poetas del 27, al acercar a España la obra de los poetas extranjeros más innovadores

(Eliot, Valéry, etc). No obstante su concepto elitista e íntimo de la poesía, dirigida “a la inmensa minoría”, le

atrajo la crítica de autores más comprometidos con lo humano como Pablo Neruda.

Juan Ramón concibe un triple sentido en la poesía: vía de Conocimiento de las cosas, expresión de la Belleza

total y manifestación de su ansia de Eternidad.

Las reelaboraciones del mismo autor dificultan un conocimiento completo de su obra, pese a que se ha ido

completando en los últimos años con nuevos textos (Ideolojía, 1990). Aunque se le identifique con el concepto

de poesía pura no propugna una lírica cerebral, sino que defiende la presencia del sentimiento; cree en la

inspi-ración, y no tanto en la técnica, y no rompe con el romanticismo modernista y simbolista, sino que profundiza en

él.

(14)

Fase modernista (1897-1912). Entre lo popular y el modernismo oscilan sus primeros libros, Ninfas (1900)

y Almas de violeta (1900): erotismo, gusto por lo macabro, patetismo. Rimas (1902) y Arias tristes (1903) atenúan los

excesos formales. No se publicaron en su momento libros de carácter realista como Historias (1909-10).

Fase de desnudez (1913-23). El contacto con la Residencia de Estudiantes, la influencia de Ortega y el

en-cuentro con quien habría de ser su mujer, Zenobia, le abren nuevos caminos. Su poesía se hace menos retórica,

menos sentimental: un famoso poema de Eternidades recoge el cambio. En 1914 se publica parcialmente Platero y

yo, relato poético con el que se acerca a su Andalucía natal, contrastando el idílico pueblo anterior a la

industriali-zación con el resultante después de ella.

Estío (1915) testimonia, con su atención a lo biográfico, una nueva manera de escribir, que se concreta en el

Diario de un poeta recién casado (1916), que el propio autor consideraba su mejor libro. Aún más: encontraba ecos de

él en toda la poesía posterior. Él mismo señalaba la obra como el eje que marcaba un antes y un después en su

poesía, hasta el punto de calificar de borradores silvestres todos sus libros anteriores a Diario. El libro es fruto de

un viaje a Nueva York y reparte espacio entre poesía y prosa, como si el escritor intentara reflejar las dos

vertien-tes de la realidad: la externa y la personal propia del diario íntimo. La búsqueda de la exactitud guía al poeta, y ella

será en adelante el norte de su poesía: «¡Intelijencia, dame / el nombre exacto de las cosas!», escribió en

Eternida-des.

Esta fase se puede englobar en el Novecentismo, caracterizado por el intelectualismo y el afán de

depura-ción estilística que le lleva a su poesía pura con un concepto elitista de la lírica en la que se elimina lo personal y

lo histórico buscando la esencia de las cosas.

3) Fase de la conciencia (1924-56). El escritor enfoca su búsqueda hacia la pureza, la desnudez y la

totali-dad. A la fase final pertenece uno de los poemas más importantes de la literatura española del siglo XX,

«Espa-cio», parte de En el otro costado, libro inédito a la muerte del escritor. El misticismo de este último Juan Ramón,

misticismo que habitualmente se ha relacionado con Tagore, se revela en Dios deseado y deseante (1949). En esta

fase última se encuadra también Españoles de tres mundos (1942), conjunto de semblanzas que conforman uno de

los libros prosísticos más importantes del siglo.

(15)

Lengua y Literatura 2º Bach. C.P.R. Torrealba

TEMAS DE SELECTIVIDAD

11

8. ANTONIO MACHADO

Antonio Machado (1875-1939), sevillano, vivió en tierras castellanas desde los ocho años. De ideología

pro-gresivamente radical y de un profundo humanismo existencial, abandonó España al acabar la Guerra Civil y

mu-rió en Francia. Desde su Modernismo inicial hasta su posterior noventayochismo, es uno de los autores

contem-poráneos con más influencia en nuestra literatura.

Su poesía sintetiza de modo armonioso el clasicismo de las formas, el simbolismo del mundo sensorial y la

indagación en sus galerías interiores. Es un modernista de tonos grises, decía de él Juan Ramón. Varias

obsesio-nes se repiten en su obra: el paso del tiempo y la nostalgia por la niñez y la juventud perdidas, la falta de amor y

la correspondencia emocional entre los elementos del paisaje y su estado de ánimo. La tendencia a hurgar en su

mundo íntimo se manifiesta en una preocupación filosófica existencial que, en continuo diálogo consigo mismo,

con su alter ego, le conduce a una contemplación onírica y simbólica de la realidad (las fuentes, los ríos, el paso de

la mañana a la tarde, lo que fluye, simbolizan el paso del tiempo) y al nihilismo.

Siempre a través de una conjunción perfecta entre lo narrativo, lo descriptivo y lo reflexivo, podemos dividir

el corpus machadiano en tres etapas:

1ª) Representada por Soledades (1903) influida por el simbolista francés P. Verlaine, obra ampliada en

Soleda-des, galerías y otros poemas (1907), muestra al poeta de lo interior, de la soledad, de la melancolía por la fugacidad de

la vida y los paraísos perdidos.

Los rasgos principales de Soledades son:

—Tono intimista: intenta expresar sus propias reacciones frente a la naturaleza y la muerte.

—Temas trascendentales como el clásico tempus fugit, la muerte, el sueño o el recuerdo en los que usa de

símbolos como el camino (el vivir y paso del tiempo), los sueños (realidad por encima de lo cotidiano) o la fuente

(monotonía del vivir).

—Continuo diálogo del poeta consigo mismo (desdoblando su personalidad) y con el paisaje (la fuente, la

tarde de primavera, la noche, etc).

En el segundo libro amplía los simbolismos e imágenes con poemas más introspectivos en sus dos primeras

partes, para fijarse más en lo externo y concreto como el “A orillas del Duero” donde se inicia su nueva etapa.

2ª) Iniciada con Campos de Castilla (1912), supone su integración en la Generación del 98, su salida al exterior

para expresar de modo reflexivo el inconformismo y el desajuste con la realidad social, pero también la

sublima-ción de un paisaje desmaterializado e idealizado, en el que puede seguir buscando el alma.

En sus poemas se aprecia una evolución desde una actitud más individualista a otra con un mayor acento

social, prestando más atención al pasaje y a los temas político-sociales. Además de su crítica a la realidad

españo-la, elogia a los hombres que admira y proponen una vía de progreso (Giner de los Ríos, Ortega y Gasset,

Una-muno...) y no deja de expresar sus preocupaciones existenciales e inquietudes religiosas.

El extenso romance que cierra el libro “La tierra de Alvargonzález” trata sobre la envidia y la sed de tierra:

unos hijos matan al padre para quedarse con la tierra.

3ª) Más reflexivo aún en su libro Nuevas canciones (1924), aprieta su pensamiento hasta llegar a lo sentencioso

y deja entrada al folclorismo. Desde ahora se dedica fundamentalmente a la prosa, en la que crea personajes que

hablan por él como Abel Martín y su discípulo Juan de Mairena, que da título a su obra narrativa más importante,

donde combina lo moral y lo humorístico en los aforismos que lo componen. Sus últimos poemas oscilan entre

las servidumbres de sus compromisos políticos (Poesías de guerra) y la dedicación a su nuevo amor (Canciones de

Guiomar).

9. NARRATIVA ESPAÑOLA HASTA 1939

1. LA NOVELA DEL MODERNISMO Y DE LA GENERACIÓN DEL 98

La renovación estética del modernismo, fundamentalmente del lenguaje poético, se extiende también a la

prosa y la novela. Sus temas y actitudes coinciden en general con los de la poesía:

a) En los

temas. Un rico caudal que va de lo clásico a lo moderno, de lo medieval a lo romántico, sin que

nada permaneciera ajeno a su sensibilidad.

b) En las actitudes, entre las que destaca, sin duda, la visión e interpretación simbolista de la realidad.

La sensualidad, la idealización y estilización de la realidad son el fundamento de las Sonatas de Valle-Inclán

y de Platero y yo de Juan Ramón Jiménez, cumbres de la escritura modernista por su acumulación de recursos

retóricos y sensaciones constantes, su escapada de la realidad cotidiana y su atmósfera de nostalgia y melancolía.

La generación del 98 conserva aspectos modernistas significativos (como la descripción impresionista, la

evocación nostálgica y la idealización del paisaje), reacciona contra el estilo vulgar del realismo decimonónico y

recoge en unos casos el legado temático e ideológico del naturalismo (el caso de Baroja), en otros la enorme

carga intelectual y existencialista del pensamiento alemán (el caso de Unamuno) y en otros las formas de una

(16)

nueva sensibilidad basada en la precisión lingüística o las evocaciones nostálgicas del romanticismo (el caso de

Azorín).

Unamuno ha sido uno de los intelectuales más influyentes en nuestra época con sus ensayos existencialistas

y sobre el ser de España, como Del sentimiento trágico de la vida y En torno al casticismo. El género que más renovó fue

la novela, ensayando nuevas vías frente al realismo anterior. En todas sus novelas aparecen sus preocupaciones

ideológicas y existenciales, como en Niebla (conflicto entre creador y personaje), La tía Tula (maternidad

frustra-da) y en San Manuel Bueno, mártir (religiosidad). Llama a sus novelas “nivolas”, para distanciarse del género

clási-co, caracterizadas principalmente por su desnudez narrativa y también por la importancia del diálogo, del

prota-gonista aprota-gonista y estructura abierta.

AÑADIR BREVÍSIMO RESUMEN DE VALLE-INCLÁN Y DE BAROJA

Otros

novelistas de la época dignos de mención, además de los son Concha Espina, en la tendencia realista;

Felipe Trigo, en la novela erótica; y Wenceslao Fernández Flórez, en la tendencia lírica o en la del humor.

2. LA NOVELA DEL NOVECENTISMO

Aunque la crítica española ha denominado novecentistas y generación del 14 a algunos ensayistas (Ortega y

Gasset, Eugenio D’Ors o Gregorio Marañón) y novelistas (Pérez de Ayala, Gabriel Miró o Gómez de la

Serna) para muchos estos autores no son sino continuadores del modernismo, que han depurado

intelectual-mente la expresión literaria en unos casos o han avanzado en la ruptura hacia el vanguardismo.

Entre los primeros Gabriel Miró acumula sensaciones e idealiza el paisaje modernista en obras como El

obispo leproso; y Ramón Pérez de Ayala une el simbolismo modernista y la actitud novecentista en Tigre Juan,

entre otras.

3. LA NOVELA VANGUARDISTA Y DEL 27

Hablar de novela vanguardista es hablar de formalismo y experimentación. No fueron pocos los que, en la

década de los 20, e incluso antes, acordes con Europa, indagaron en la teoría, en los problemas técnicos del

géne-ro, y practicaron con osadía una nueva novela que rompía ataduras con la existente hasta entonces y jugaba con

la realidad y la fantasía, con la inverosimilitud y la incongruencia, con las estructuras y la sintaxis.

Estas características son evidentes en el citado Gómez de la Serna desde sus primeras novelas como El

doc-tor inverosímil, pero se acentúan, coincidiendo con la literatura deshumanizada, para llegar a su culmen con El

hombre perdido.

Los escritores de la generación del 27 se ven

influidos por la vanguardia europea y por la teoría de Ortega y

Gasset sobre la deshumanización del arte y el agotamiento de la novela como género, que era —según él—

inca-paz de encontrar nuevos temas y necesitaba de otros ingredientes para su recuperación, como la exigencia

for-mal. La novela del 27 rompe las estructuras, se construye sobre una realidad metafórica, y por tanto evasiva del

entorno, y se inclina por el juego y la experimentación. Fue una novela sólo comprometida con el arte que

tam-bién tenía una enorme deuda con Gómez de la Sema.

No todos los novelistas de la época, sin embargo, optaron por esta solución. Por eso, deben señalarse dos

tendencias:

1) la novela vanguardista, acorde con la estética ya señalada, que, desde una base de intensa subjetividad y

abstracción y desde una actitud intelectual y formalista, busca la experimentación. Conviene recordar a Pedro

Salinas y Víspera del gozo, a Max Aub en sus obras indícales como Geografía; a Francisco Ayala con los cuentos

de El boxeador y un ángel o a Rosa Chacel con Estación, ida y vuelta.

2) la novela realista y social

,

que contrasta con la anterior. Hacia 1930 aparecen novelistas comprometidos

con la situación política, revolucionarios románticos que hacen de la literatura testimonio y denuncia. La figura

capital fue Ramón J. Sénder, que inaugura esta tendencia con Imán, a la que seguirán Siete domingos rojos. En el

exilio escribe una obra amplia con títulos fundamentales como Réquiem por un campesino español.

10. LA LLAMADA GENERACIÓN DEL 98

El término Generación del 98 fue acuñado por Ortega y Gasset y popularizado por Azorín. Se denomina

Ge-neración o Grupo del 98 a una serie de escritores españoles que vivieron en su juventud el desastre colonial, lo

que modeló sus inquietudes y anhelos. Se muestran preocupados por la realidad española y adoptan ante ella una

postura crítica. Sienten la necesidad de un examen de conciencia nacional y convierten el tema de España en uno

de los centrales de su producción literaria. Estos escritores heredan de los regeneracionistas la preocupación

ideológica por la recuperación nacional y coinciden con los modernistas en el rechazo del positivismo y de la

literatura realista, en el deseo de una renovación estética y en la reivindicación de la libertad creadora del artista.

El núcleo del Grupo del 98 fue el llamado «grupo de los Tres», formado por Ramiro de Maeztu, Pío

Baroja y José Martínez Ruiz, «Azorín», que publican en 1901 un manifiesto en el que denuncian el clima de

descomposición espiritual de España y expresan su deseo de ayudar a la regeneración del país. En este

manifies-to, abandonan sus ideas anarquistas iniciales y se acercan a un reformismo tradicional preocupado por la ciencia,

(17)

Lengua y Literatura 2º Bach. C.P.R. Torrealba

TEMAS DE SELECTIVIDAD

13

la reforma del campo y el desarrollo general de España; no obstante esta iniciativa fracasó, lo que llevó a sus

autores al pesimismo, el grupo se deshizo y adoptaron posturas más idealistas y desengañadas.

Tradicionalmente se incluye en la nómina de autores del Grupo del 98 también Miguel de Unamuno,

An-tonio Machado y Valle-Inclán, aunque la crítica moderna tiende a excluir a los dos últimos.

Desde 1910, cada uno de los escritores del 98 inició una evolución personal que les llevó de una ideología

inicial radical —anarquismo de Azorín y Baroja, socialismo de Maeztu, marxismo de Unamuno— a unas

postu-ras más conservadopostu-ras, con excepción de Machado y Valle-Inclán que desarrollaron en su madurez un tipo de

literatura que podemos llamar comprometida.

CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO DEL 98

Los autores del 98 muestran una serie de coincidencias ideológicas y estéticas entre las que podemos

desta-car las siguientes:

Tienen influencia de los filósofos irracionalistas Schopenhauer y Kierkegaard, de los que toman el tema

de la angustia vital, las preocupaciones existenciales y el pesimismo; de Nietzsche proviene el tema del eterno

retorno, la actitud religiosa ante el cristianismo, la valoración de la vida y la voluntad frente a la razón, y la

predi-lección por el superhombre (como el Quijote de Unamuno)

Muestran una gran preocupación por los grandes temas de la existencia humana: el sentido de la vida, el

destino del hombre, etcétera.

Expresan en sus obras su inquietud por la situación del país y conceden especial importancia a la

regenera-ción nacional y del ser humano. Pero frente al pragmatismo de los regeneracionistas, los del 98 adoptan una

postura idealista con incapacidad para pasar a la acción y aplicar las reformas que proponen.

Su preocupación por la situación nacional convierte el tema de España en eje central de sus obras. Parten

de un conocimiento profundo de la realidad española que consiguen a través de sus viajes y de la lectura de los

autores clásicos. Exaltan el paisaje y los pueblos, y se interesan por su historia en la que esperan descubrir la

esencia de lo español. Critican, sobre todo, a los gobernantes corruptos, el atraso del campo y los vicios

naciona-les. Creen que los problemas de España hallarán solución en la medida en que se produzca en el pueblo un

cam-bio de mentalidad.

El deseo de modernizar el país les hace volver sus ojos a Europa y expresar la necesidad de «europeizar a

España». En una segunda etapa, reivindican los valores nacionales, los valores «más castizos», y hablan de

«es-pañolizar a Europa». La esencia de lo español y sus valores eternos los sitúan en las tierras de Castilla, en su

historia y en literatura: los viejos pueblos y el paisaje castellano, los escritores españoles medievales y clásicos

(Berceo, Arcipreste de Hita, Góngora... o Larra, al que consideran como «el más libre, espontáneo y destructor espíritu

contemporáneo»).

Todos ellos muestran su afán por renovar literariamente nuestra lengua. Recuperan palabras tradicionales y

utilizan abundantes arcaísmos. Con el fin de transmitir con claridad sus ideas, defiende un estilo antirretórico

caracterizado por la sobriedad y la precisión

Además de cultivar el ensayo y del periodismo, cauces apropiados para el desarrollo de sus ideas,

moderni-zan los géneros tradicionales; por ejemplo, las nivolas de Unamuno.

¿GRUPO O GENERACIÓN?

Creemos que es preferible hablar de Grupo del 98 pues cumple sólo cumple algunos de los requisitos que

crítica señala como característicos de una generación literaria, pero que también son compartidos por autores

modernistas, y esto son:

Nacimiento en fechas próximas: entre el nacimiento de Unamuno (1864) y de Machado (1875) sólo hay

una diferencia de once años.

Relaciones personales intensas: se dieron particularmente entre Baroja, Azorín, Maeztu y Unamuno.

Participación en actos colectivos: apoyaron a Galdós en el estreno de Electra, visitaron juntos la tumba de

Larra, protestaron por la concesión del premio Nobel a José Echegaray.

La existencia de un acontecimiento generacional: el desastre de 1898.

La existencia de un lenguaje generacional que, en este caso, se caracteriza por la ruptura con el lenguaje

de la generación anterior.

11. PÍO BAROJA

Pío Baroja (1872-1956), nacido en San Sebastián, vivió en Madrid casi toda su vida dedicado a la literatura

después de un breve tiempo en que ejerció la medicina. Fue, sin duda, el máximo novelista de su tiempo y el

único del 98 dedicado casi exclusivamente a este género.

Desde el punto de vista literario, confluyen en Baroja la desesperación y la angustia del romanticismo recogidas

por el modernismo, la visión determinista del mundo del naturalismo y las formas modernistas que pueden

recono-cerse en el impresionismo descriptivo de los ambientes y psicológico de los personajes o la tendencia a la evocación

(18)

nostálgica. Baroja, en efecto, al contrario de los realistas decimonónicos, crea ambientes de perfiles difusos, apenas

profundiza en la psicología de los personajes (de ahí su abultado número en cada novela) y describe con la

pince-lada rápida de los impresionistas, como si fuera un espectador de la vida humana a la que dirige su mirada social.

De carácter solitario y huraño, aunque con un trasfondo de ternura emotiva, mantuvo siempre un

pesimis-mo radical sobre la naturaleza y la condición humanas: No hay fuente limpia sin que los hombres metan allá sus patas y la

ensucien. Está en su naturaleza, escribió. Por ello, su obra es crítica con todo. Lo que critica Baroja, pues, no es un

grupo humano en concreto, sino una sociedad global corrupta en las personas y las instituciones, por lo que,

como dijo Ortega, Los vocablos que significan la máxima irritación son característicos de la literatura de Baroja. En

conse-cuencia, no confiaba ni en las organizaciones sociales o religiosas ni en los partidos políticos o las iniciativas

co-lectivas, y eso, porque tampoco creía en los buenos sentimientos del ser humano y porque concebía la vida como

una lucha continua en la que siempre pierde el débil: una cacería cruel en que nos vamos devorando los unos a los otros,

escribió.

Baroja concibe la novela como un género abierto en el que cabe todo, desde la reflexión filosófica o

psicoló-gica a la aventura, la crítica, el humor, etc., aunque su tendencia a la acción hace que prefiera los temas de

aventu-ras.

Sus protagonistas son, por lo general, seres inadaptados (bohemios, vagabundos, aventureros),

caracteriza-dos por lo que dicen y hacen, de carácter pesimista y desesperanzado, y, a pesar de estar dotacaracteriza-dos de una acción

vertiginosa, suelen fracasar en su lucha vital. Junto a los protagonistas Baroja incluye gran cantidad de personajes

para hacerlos desaparecer posteriormente, entre ellos llama la atención el escaso papel de las mujeres que

apare-cen sólo en función del protagonista.

Su estilo se caracteriza por la concisión del párrafo, la falta de subordinaciones, el léxico poco variado, la

importancia de las conversaciones y su maestría en la descripción. Así las conversaciones marcan la sustancia

novelística en muchas de sus obras, en las que los interlocutores defienden sus puntos de vista con un diálogo

sencillo y verosímil. Sus descripciones se hacen con una cuidad selección de los componentes de cada escenario,

deteniéndose en el detalle de manera que nos sitúa en el lugar evocado y, en ocasiones, rompen la tensión

narra-tiva devolviendo la objetividad al lector.

Se suele dividir sus novelas (que el mismo agrupó casi siempre en trilogías) en dos épocas:

1ª) Hasta 1912. Aquí están, con gran variedad temática, sus mejores obras como El árbol de la ciencia y Camino

de perfección; otras reflejan la inquietud social de la época como La busca; otras son relatos de aventuras como

Zala-caín el aventurero o Las inquietudes de Shanti Andía, en los que refleja, no obstante, sus ideas noventayochistas.

2ª) Es un grupo de ambientación diversa y con ingredientes de exotismo, aunque predomina el relato de

trasfondo histórico y es habitual la ironía. Destacamos la serie narrativa histórica de 22 libros titulada Memorias de

un hombre de acción en la que el protagonista, Avinareta, es un conspirador antepasado de Baroja que busca en él

más la acción que la enseñanza. Quizá lo mejor de esta etapa sea Desde la última vuelta del camino unas memorias

personales.

12. EL TEATRO HASTA MEDIADOS DEL SIGLO XX

Durante la primera mitad del siglo XX, el aislamiento de nuestro país respecto a la cultura europea y el

escaso desarrollo económico y cultural, hacen que el teatro español se mantenga al margen del drama innovador

que desde finales del siglo XIX se representa en otros países. Los intereses económicos de los empresarios, que

no se arriesgaban a montar obras vanguardistas alejadas de los gustos y de la mentalidad del público medio y

condenadas, por tanto, al fracaso, van a condicionar el estilo de un teatro que se resiste a evolucionar. Muchos

dramaturgos, para sobrevivir, abandonaron la modernidad de sus dramas iniciales y se adaptaron al gusto del

público burgués que no aceptaba la crítica excesiva.

PRIMER TERCIO

Este teatro comercial, que seguía una línea decimonónica (formado por dramas románticos y modernistas

en verso, la alta comedia y el teatro cómico), convivió durante el primer tercio del siglo XX con los intentos

renovadores y rupturistas de autores que querían abrir nuevos caminos pero que casi nunca vieron

representa-das sus obras (Azorín, Unamuno, Valle-Inclán, Rafael Alberti y Federico García Lorca).

TEATRO COMERCIAL

Alta comedia: Hace una crítica suave de los conflictos morales de la burguesía. Presenta ambientes lujosos

con un lenguaje cuidado. Su máximo representante fue durante mucho tiempo Jacinto Benavente, que compuso,

con gran éxito de público, multitud de dramas. Destacan La malquerida y su obra maestra Los intereses creados, que a

diferencia de las demás contiene una aguda crítica social.

Teatro poético: Escrito en verso mezcla el drama histórico-romántico con un lenguaje modernista

superfi-cial y sensorial. Es un teatro muy tradicional en cuanto a ideas y concepción escénica; recupera leyendas y

perso-najes nobles del pasado histórico nacional. Destacan Francisco Villaespesa: Doña Maria de Padilla, Eduardo

Referencias

Documento similar

Grundlagen der Geometrie (“Los Fundamentos de la Geometría”). Inmediatamente se convirtió en un best se- ller, traducido rápidamente al francés, inglés, etc. En ella,

Y fue en algún momento de esta última lectura cuando surgió el estallido y el entendimiento de que el abordaje que se debería realizar sobre el contenido de la tesis

Creyente to- davía en el sufragio universal, Maura confirma en el artículo primero la canonización del consabido princi- pio : "Son electores para diputados a Cortes y conceja 1

Fundación Ramón Menéndez Pidal / Universidad Autónoma de Madrid... Fundación Ramón Menéndez Pidal / Universidad Autónoma

373 Decreto n.º 3/2017, de 18 de enero, del Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, por el que se declara bien de interés cultural con categoría

Para ello, trabajaremos con una colección de cartas redactadas desde allí, impresa en Évora en 1598 y otros documentos jesuitas: el Sumario de las cosas de Japón (1583),

Esto viene a corroborar el hecho de que perviva aún hoy en el leonés occidental este diptongo, apesardel gran empuje sufrido porparte de /ue/ que empezó a desplazar a /uo/ a

Es tras este poema cuando aparece “Cibeles ante la ofrenda anual de tulipanes”, que admite una doble lectura no sólo en sí mismo sino también al hilo del libro, pues de un lado