SOLAMENTE CONFÍA 1
(De la serie “Suelta tu pasado”)
Estos mensajes de nuestra serie que llamamos:
“Suelta tu pasado”, pretenden ayudarte con la
gracia de Dios, a que puedas ser libre, día con día,
del recuerdo doloroso de tu pasado, reconociendo
algunas maneras negativas de pensar, en las que
puedes caer, si miras sin fe.
El primer error es: “Pensar que tu pasado tiene el
poder de influir en tu presente echándolo a
perder, amargándote el hoy, el aquí y el ahora y
de paso ensombrece tu futuro”.
La segunda manera errada de pensar es:
“Quiero
que alguien haga por mi lo que yo tengo qué
hacer, quiero que alguien perdone por mi, acepte
lo doloroso de mi vida por mi, quiero que alguien
se levante de la depresión por mi, que trabaje por
mi, etc.
El tercer error es culpar a otros, culparte y culpar
a Dios de lo que te pasa.
El cuarto error es convencerte a ti mismo, a ti
misma diciéndote todo el día todos los días: “Es
muy difícil, es imposible” “Es muy difícil que
perdone, es imposible levantarme, será muy
difícil que yo me cure, será imposible que tenga
paz en el corazón.
Precisamente hoy queremos comenzar este
mensaje resaltando las consecuencias de dar
rienda suelta a este cuarto error que comienza
por una frase que muchos de nosotros hacemos al
Señor Dios cuando las cosas parecen imposibles o
nos están doliendo mucho: “Dios, yo no entiendo
lo que estás haciendo. Dios yo creo firmemente
que ya me abandonaste”, y muy camufladamente
en lo más profundo de nuestro ser también le
decimos: “Por qué permitiste que sucediera esto.
Yo de esta no voy a salir, esto es imposible, yo no
voy a poder lidiar con esto, es muy difícil”.
Y al ver la serie de consecuencias que trajo eso
doloroso que pasó lo resistimos nos convencemos
rotundamente que es imposible, que nunca vamos
a superar esa pérdida o ese rechazo o esa
humillación; nos convencemos que esa traición e
injusticia nos mató y como una roca inamovible,
petrificados nos estacionamos en ese momento y
aunque hayan pasado meses y tal vez hasta años,
aquello sigue en nuestra mente taladrándonos,
martirizándonos
y nos
obsesionamos
decidiéndonos volvernos ciegos al presente;
dejamos de ver lo que tenemos, por estar
anclados a una experiencia de la vida que ya pasó
y que nosotros le hemos puesto la etiqueta de
“negativa”, porque nosotros, yo, tú que escuchas,
seguimos repitiendo una y otra vez que fue fatal,
que nos destruyeron”.
Y todo sucede: permitimos que lo de ayer
convierta en noche perenne el hoy, nos hacemos
los infantiles para no madurar y comenzamos a
echar las culpas a quien sea convenciéndonos de
que esto no lo podemos superar ni con la ayuda de
Dios ni con nuestra decisión para ser maduros en
Jesús, por la fe.
El Señor Dios ahora mismo te dice a ti que
escuchas:
“En lugar de
estar rumiando
tanto fantasma mental
, lo que
deberías de hacer es
estar
descansando en mi paz
,
satisfecho
,
satisfecha
de creer
, de
confiar en Mi
,
tu Dios fiel que sabe lo que hace,
porque
Yo tu Dios, de todo lo que ha
pasado de doloroso en tu vida hago
cosas buenas.
Lo que
deberías es comenzar a
experimentarte libre interiormente
de toda atadura, de todo dolor
provenga de donde provenga, porque
Yo estoy contigo,
Yo nunca
te
abandonaré
, por eso te digo:
No
tengas miedo
”.
Tal vez tú que escuchas,
realmente no sepas
lo que
Dios en este momento de tu
vida está haciendo
,
pero tú ya conoces que
va a fallar
,
y que de todos los errores y
equivocaciones fruto de las malas decisiones de
otros o tuyas, y de todas las heridas y dolor,
sacará abundantes bendiciones.
Mientras tanto, como dice la Palabra del Señor:
corre esta carrera con calidad, con madurez,
disfruta tomar decisiones correctas desde la fe
madura, disfruta tomar decisiones que tomaría
Jesús en tu lugar.
En Deuteronomio 8,1 vemos cómo Dios guió al pueblo de
Israel por momentos difíciles para que aprendiera a
depender sólo de Él,
para que aprendieraa ser
libre de apegos,
de actitudes infantiles, para queaprendiera a vivir de fe adulta y de una actitud responsable ante la vida, como también hoy nos guía a
nosotros por momentos difíciles para que
aprendamos a
tomar decisiones que pueden llevarnos muy lejos en
cuanto a madurez
y libertad interior se refiere
tan sólo con guardar lo que Él nos manda, y Él
nos manda, adorarle en el corazón
,
Él nos manda amarnos como Él nos ama y nos manda amar a cada ser humano como el más grande regalo celestial aunque algunos de estos regalos tengamos que depositarlos en el amor verdadero del Señor es decir,aunque a algunas de estas personas que me causaron daño,
que te causaron daño tengas qué depositarlas en el corazón de Jesús y cada día
necesites perdonarles y
perdonarles y perdonarles, para poder continuar
con tu vida adelante, siempre hacia adelante,
alegre, sin amarguras.
Mirar que eso por lo que pasas o pasaste es muy difícil o
imposible de superar, es cometer dos errores juntos, el
cuarto y el primero, trayendo por consecuencia el segundo
y el tercero, porque el primero de esos errores fue pensar
que el pasado nunca te permitirá vivir en plenitud y
libertad interior tu presente pero vemos que pensar así tú
lo decides, ya que ahora mismo,
tu pasado está en las
manos del Señor y tu pasado en cuanto a cosas
dolorosas se refiere, no puede hacerte daño
porque ya pasaron.
Lo que sí puede hacerte daño es tu forma de ver las cosas,
eres tu mismo, tu misma quien se hace daño porque no aceptas por fe lo que pasó, porque aún te resistes a perdonar y perdonarte y vives culpando y culpándote
sin permitir al Señor Dios ser Dios de tu
vida
, sin darte la oportunidad de vivir con
madurez y sensatez el único instante que
tienes para vivir, y como no te decides aún a
caminar por fe,
te repites a ti mismo, a ti misma que es imposible, que lo que pasó es imposible que lo recuerdes con paz, con sabiduría, pero ¿sabes?, todo eso que crees imposible es posible porque el Señor no dice mentiras y Él lo dijo en su palabra:“Todo es posible para el que cree”.
Las cosas que te dañan no están en tu pasado ni en tu futuro
sino en tu mente hoy
,
aquí y ahora
pero
con la gracia del Señor y tu decisión por fe,
puedes comenzar a liberarte ahora mismo.
Dedicar tiempo para sanar el pasado es
sabiduría y parte de esa sabiduría es escribir
una gran carta al Padre Celestial para sacar una
y otra vez y otra vez y muchas veces
más las
heridas y hechos dolorosos que aún te roban la
paz.
La Palabra del Señor dice:
“Pongan ustedes en práctica los
mandamientos que yo les he ordenado hoy, para
que así puedan vivir y llegar a ser un pueblo numeroso y
conquisten este país que el Señor prometió a sus
antepasados”.
Dios te manda
que sólo Él esté en tu
mente de manera preferencial y
hasta después todo y todos lo demás.
Dios te
manda caminar en amor,
porque el
que
camina en amor,
no se equivoca, el que
camina en amor
es libre
; el que camina en
amor
y no en deudas de ningún tipo duerme
tranquilo
; el que camina en amor
no
engendra ni fomenta resentimientos ni
fantasmas mentales
; el que camina en
amor
deja libre a los demás y
nunca trata de retener a
nadie;
el que camina en
amor
sabe
permanecer escuchando cada día al
Señor en su Palabra,
el que camina en
amor
no tiene miedo de nada
.
Dios te manda a poseer la tierra de tu interior. Dios te manda a poseer por fe adulta tu mente, pues recuerda proverbios 4, 23-27
que dice:
“Cuida tu mente más que a nada en el mundo
porque ella es fuente de vida.
Evita el decir cosas falsas,
apártate de la mentira. Mira siempre adelante, mira
siempre de frente. Fíjate bien en dónde pones los pies y
siempre pisarás terreno firme. No te desvíes de tu camino;
evita el andar en malos pasos.”
Si tú que escuchas,
primeramente
quieres entrar a poseer la tierra
,
es
decir,
si
quieres tener dominio propio
,
si quieres
obrar actos de madurez
es
decir
, si quieres
perdonar aunque no te
pidan perdón
, si quieres
sonreír aunque
no te sonrían
, si quieres
aceptar las
consecuencias
de
tus
actos
irresponsables aunque te cueste y tengas
qué hacer esfuerzo
, si quieres
amarte
como Dios te ama
y si quieres
amar a los
demás como Dios les ama
, si quieres
vivir
en la alegría
verdadera interiormente
, si
quieres
que tu mente disfrute de unidad
interior
y
tu ser viva en la paz que viene
de Dios que está en tu corazón
,
necesitas hacer todo lo que Dios
te manda que hagas en su
Palabra.
Si comienzas por lo más pequeño llegarás a
conquistar cosas grandes,
porque la Palabra
del Señor dice que
quien es fiel en lo pequeño,
será fiel en lo grande. Si
comienzas en lugar de
criticarte y rechazarte
a comprenderte y a
aceptarte, luego verás que ya no criticas al de
enfrente ni lo rechazas porque has visto que esto
es inmadurez y hasta envidia, de tu parte.
Por ejemplo, si levantas un pedazo de papel que tú no tiraste al suelo, hazlo sencillamente porque Dios te ama y porque tú lo amas a Él.
Si Dios te pide que sonrías o
te mantengas en calma cuando alguien se ha
mostrado con una actitud seria u hostil, sonríe
porque Dios te sonríe y se amable porque Dios es
amable contigo, ¡nada más!,
pues recuerda que en estos talleres aprendemos queno debemos esperar
nada de nadie sino que debemos esperar todo
de Dios y de nosotros mismos
, y esto no quieredecir que no vas a permitir que otros te ayuden, pues negarte si se ofrecen de corazón a ayudarte, sería no vivir en la humildad que es andar en la verdad del Señor.
Más bien cuando dices:
“No espero nada de nadie,
espero todo de ti Señor y de mi”,
quiere decir que
no te tirarás a morir si los demás no te ayudan o
no te dicen: ¡Qué bien! ¡Ahí la llevas!
Porque dice
la Palabra del Señor
que
el hombre es como la
hierba, inconsistente que hoy está y mañana ya
no.
¿Sabes? en realidad
el único que es
fiel verdaderamente es el Señor
Dios. ¡Créele! ¡Fíate de Él!
Cuando uno dice que espera todo de Dios, es porque
ya nos hemos dado cuenta de la importancia de
creer en su provisión y porque tomamos con
responsabilidad la vida y hacemos todo lo que
tenemos qué hacer,
pero obrando siempre desde
la gracia del Señor y dejándolo ser el Dios de
nuestra vida.
Dios siempre trabaja en
secreto, detrás de escena,
aunque parezca que nada va a
cambiar jamás
. Por eso
necesitas confiar en Él.
¿Sabes?
Tú no puedes cambiar a nadie
,
pero sí puedes tener otra actitud diferente, sí
puedes tener buena actitud ante la forma de ser
de los demás.
Tu vida cambiará en la medida en que vayas
decidiendo con la gracia del Señor
tener buena
actitud frente a cualquier cosa, frente a
cualquier circunstancia.
Por eso se dice que
para que realmente una
vida cambie,
el cambio debe de venir
de
adentro hacia fuera
es decir, necesitarás
querer poner
en práctica
lo que Dios te
manda
y
permitir al Espíritu de Dios
que
sea
tu amor más íntimo
porque
sólo Dios
Deja de ser dios, así con minúscula, de tu vida.
Deja que Dios, sea Dios.
Deja que
el Padre Celestial
,
que
Jesús
, y
su Poder
sea el
único Dios, de tu vida.
No esperes que alguien venga a decirte que sigas adelante. No esperes que alguien te diga que estás guapo o bonita. No esperes que alguien venga y te diga que “vales mucho”.
Que te baste de una vez y para siempre
el
amor incondicional y gratuito que tiene para
ti el Padre Dios.
Que te baste
el sacrificio de
Jesús en la Cruz
, que te baste
su sangre
, que te
baste
el que esté vivo resucitado en tu corazón
,
que te baste
la luz
, el
poder
, el
consuelo y todos
los dones
que el Espíritu Santo
ha hecho
posible
en tu mente y corazón.
Y cuando te rechacen y te muestren
indiferencia absoluta o digan cosas de ti
que provienen de la envidia y ceguera
espiritual de otros o te acusen de cosas que no hiciste,
no te tires a morir. Nadie merece que te tires a
morir, nadie merece que derrames lágrimas como
un mar, nadie merece que no duermas, o no
comas. Nadie merece que tú pierdas tu tiempo
diciendo: “Ahora sí me llevó la trampa”.
Más bien
pronuncia en voz alta la Palabra
del Señor que dice en el salmo 23 (22):
“
Aunque camine por valle de sombra y de
muerte, nada temo Señor, porque
tú estás
conmigo
, tu amor y tu gracia
me sosiegan;
tu amor y tu gracia
me sostienen
”. Y has
caso de lo que la Palabra del Señor dice en
Mateo 5, 44: “
Ama a tus enemigos, y ora por
quienes te persiguen
”.
En realidad es fácil predicar esto pero si nos salimos de la fe y no oramos, entonces sí que es difícil porque cuando uno se sale de la Presencia del Señor, cuando uno se sale de su casa que somos yo, tú que escuchas, cuando nos
salimos de Jesús, entonces sí que nos morimos.
Y experimentamos las veces cuando preferimos odiar y llevar las cuentas de los delitos que nos han cometido. Cuántas veces por ejemplo, hemos preferido ser unos caníbales cuando comenzarnos a comernos unos a otros con chismes, con malos comentarios
en lugar de orar para que la gracia del
Señor toque no sólo sus corazones sino también
los nuestros
Hace unos días mirando una película en la que luego de mucho sufrir los protagonistas, estaba yo junto con ellos con el corazón arrugado. Casi al final se escuchó una música de esas tiernísimas que tocan el corazón y los ojos se llenan de lágrimas: por fin esa pareja encontró a su hijo perdido. Y me puse a pensar: Es fácil y seguro ponerse todo emotivo con personajes y eventos ficticios; pero otra cosa es
sentir profunda
tristeza y dolor con personas reales
y trabajar por animarlos en sus necesidades.¿Realmente nos duele lo que sufren, los egoístas, los que pegan, gritan y rompen no sólo puertas sino el alma? ¿Realmente aceptamos que muchos de los que nos tratan sufren como leones heridos porque no han asumido su historia y han preferido camuflar y hasta bloquear su dolor con actitudes de soberbia, orgullo o indiferencia o hasta parecer “buenesitos”?
Acaso sin más,
¿condenamos?
O lo que es
peor ¿
Nos frustramos por sus formas de
ser llenas de vacío existencial
y con ellos
caemos
en un círculo vicioso
del echar en
cara, reclamar y no perdonar
?
Porque lo que hacía Jesús, era sentir
compasión por esa gente y
aunque
en
algunas ocasiones
se tuviera
qué
retirar
de quienes le acechaban o
rechazaban
sacudiéndose el polvo
de los pies
es decir,
sacudiéndose
mentalmente
las heridas
, para
poder continuar sano en su
misión
en otras partes donde sí
lo recibieran,
Jesús daba amor
porque fomentaba amor y
se
en la oración le enseñaba y por
el Espíritu que es Amor.
Jesús lo que hacía era que fluyera un
profundo amor en su corazón,
aún
hacia a los que no lo
querían
y dio
siempre su mano amiga a quien lo
aceptó porque
sabía que la
verdadera
compasión,
el
verdadero amor, la verdadera
misericordia
es acción
.
Tú que escuchas, y que quieres que otros conozcan al
señor, que otros te traten de la mejor manera, tú que quieres que otros sean buenos contigo
,
mejor
ocúpate en cumplir
lo que Dios te manda
y
todo lo demás se irá dando por añadidura.
Es más fácil decirle a otros qué hacer que hacer las cosas uno, por ello necesitas escuchar al Señor en tu corazón que hoy te dice
: “Yo te estoy guiando por este
camino, Yo soy el que he permitido
esto por lo que tú pasas ahora.
Mi voluntad hacia ti es sabia, no temas.
No he querido el dolor para ti, pero he respetado tu libertad, la libertad de aquél, de aquella, he respetado tantas cosas
pero, todo lo tomo y si me obedeces,
sacaremos juntos provecho de todo esto y te
glorificaré y me glorificarás madurando tú en mi
tu Dios”.
Muchas de las cosas que nos confunden, son cosas que Dios permite que ocurran, porque finalmente vienen a ser nuestra ayuda de tal manera que si aceptamos y superamos eso que pasa con una gran humildad comenzando por decir
:
“Señor
, decido en tu gracia
ser humilde
, aceptar
todos estos hechos que no
puedo cambiar.
Decido en tu gracia no deprimirme
porque
lo
que pasó ya pasó
, pero ahora
decido en tu gracia
estar alegre
y
levantarme
y ser una nueva
criatura en ti, Jesús”.
Tal vez cuando pasan las cosas uno experimenta dolor,
pero en el momento en que comiences a decidir por fe,
en el acto comenzará una mejoría interior y el ánimo y la autoestima comenzarán a subir y con ello
comenzarán a subir también las catecolaminas y las
dopaminas y la cerotonina y las endorfinas –
substancias químicas cerebrales- que nos ayudan a mantenernos con un ánimo equilibrado y estable, pero
será por fe y decisión personal como te levantarás de cualquier cosa, de cualquier palabra o actitud hiriente,
de cualquier golpe inesperado, de cualquier
enfermedad o dolencia, porque
para el que tiene fe
aunque sea del tamaño de un granito de
mostaza,
todo, pero todo le es posible
,
porque Mayor es el que vive en ti, que
escuchas.
Dios sabe
que necesitas cambiar
. Dios sabe
que necesitas
poner en Él tu confianza
. Dios
sabe que necesitas
tenerlo como único Dios
.
Dios sabe más de lo que tú
que escuchas
sabes
que necesitas
.
Para terminar te decimos que la única forma de tener paz y gozo en el corazón
es
creer sin condiciones en
Dios.
No importa lo que ocurra en tu vida, no importa si tú no lo entiendes, no importa si no parece ser justo, si te duele y te parece imposible de superar, no importa si eres la única persona a la que le está sucediendo, lo único que necesitas es ir al Señor a tu corazón y decirle:Jesús, Yo confío en ti. Padre Celestial,
yo confío en ti. Espíritu Santo,
Yo
confío en ti
.
Ahora mismo acepta la Palabra del Señor que dice en Romanos 8, 28:
“
Todas las cosas obran para
bien
”.
Si tu negatividad, allá en tu mente quiere que esta muerte o esta separación o esta enfermedad o este despido del trabajo o esta quiebra económica o ese accidente o aquél encuentro entre hostilidad y cerrazón sea causa para que tú te hundas en depresión y digas que prefieres tirarte a morir o suicidarte o vivir en desgano eterno,
en
realidad si tienes buena actitud, reconocerás que
Dios quiere que eso sea para tu bien
. Di: Dios
mío confío en ti.
Cuántas veces en tu vida aquella circunstancia o aquella persona o aquella actitud tan horrenda que tuvieron hacia ti que escuchas, la has considerado
como lo peor
pero a través del tiempo, ves que ha
sido lo mejor.
Dios usa absolutamente todo para madurarte, para
hacer de ti un hombre
, una mujer
grande en la
fe
,
que confíe plenamente en Él
,
que
dependa totalmente de Dios y nada más
.
Hoy sabes ya
que Dios ha usado todo lo
que te ha pasado de doloroso en tu vida,
para que eches raíces y fundamentes
tu
vida en sólo Él
, porque
sólo alguien que
fundamenta y echa raíces en Dios
es
invencible, porque sólo alguien que
fundamente y echa raíces
en Dios es
verdaderamente
feliz. Amén.
En unos momentos de intimidad con el Señor, tomando una actitud orante, bien sentado, sentada, con tus pies bien puestos en el piso si puedes, tu cabeza recta, tus brazos y manos descánsalos sobre tus piernas con tus palmas hacia abajo, hacia arriba o entre lazadas; cierra tus ojos y respira suave profundo y lento….
En fe adulta, comienza a escuchar al Señor Dios allá en tu corazón, que quiere que ahora mismo comiences a soltar todo lo que te tiene atado, atada todavía de tu pasado:
Hijo mío, hija mía: Confía en mi.
Yo te llevo tatuado
, tatuada
en mis
entrañas
. Te amo con
amor eterno
, Te
amo con
amor ardiente
, te amo con
un
amor que me arrebata
, te amo con un
amor
que quiere siempre lo mejor
para ti.
No dudes
ni un instante que
nada es imposible para mi tu Dios
y
por lo tanto,
nada es imposible para
ti, mi hijo, mi hija, si tienes fe.
Vuelve tu mirada a mí y comienza a ver los acontecimientos que aún te duelen. Míralos sin miedo,
míralos desde mi sabiduría, mira la intrascendencia e infidelidad del ser humano y mira mi grandeza, mira mi fidelidad porque te amo.
Hijo mío, hija mía, hoy estás teniendo un conocimiento más profundo de mi, tu Dios. Yo, tu Dios te digo que ames, que perdones, que
aceptes
con paz
la partida de los tuyos hacia mi,
y si te digo que no tengas miedo, que confíes, es porque se que sólo confiando en mi serás plenamente feliz.Escucha en este momento lo que Jesús mi Hijo en el evangelio de Juan capítulo 6, 25 les dice a sus discípulos:
“Ustedes me buscan porque comieron hasta llenarse y no porque hayan entendido las señales milagrosas”. Es como si dijera: “Ustedes me han estado siguiendo por los
milagros que me han visto realizar,
pero lo que ustedes
necesitan verdaderamente
es tomarme a mi como
su pan de vida, necesitan tomarme a mi
como su nutrición”.
Hijo mío, hija mía,
ten a Jesús mi Hijo y tenme a mi
tu Padre Celestial como a tu pan de vida
. No hay
otro pan de vida que pueda alimentarte.
Tómame a mi
tu Dios de la mano
; busca
mi rostro
cada mañana
y a
cada
momento
aún antes de acostarte por las
noches.
Quiero que aprendas a confiar
en Mi.
No me busques sólo por lo que puedo hacer por ti; no me busques por los milagros que pueda hacer en tu vida o en la vida de otros.
Sólo quiero que me
necesites. Sólo quiero que me necesites y
que te dejes amar por mí
. Nada más. No
importa cuán desesperada sea tu
condición,
tú puedes
confiar en mi
,
entonces me conocerás
profundamente.
Hijo mío, hija mía, date cuenta que no sólo me necesitas a mi
tu Dios en tiempos difíciles sino que también me necesitas en buenos tiempos, diariamente a toda hora me necesitas y Yo te necesito para amarte
Los discípulos vieron a mi Hijo Jesús alimentar a más de 5,000 personas con los 5 panes y los 2 pescados de un niño; vieron otros milagros que mi Hijo Jesús hizo y les dijo: Me buscaron, me hallaron por los milagros que Yo hice. Entonces quienes le escuchaban dijeron: Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto: Dios les dio a comer pan del cielo y toda esa generación murió en el desierto, sólo dos personas pudieron entrar en la tierra prometida.
Pero hoy, aquí y ahora Jesús mi Hijo
quiere darte a entender que no avanzarás
por milagros
sino que
tu vida será rica
verdaderamente
, tu vida
estará bien
cimentada
, tu vida
estará llena
si tu
cimiento
, si
tu fundamento
, si
tu amor
más grande es Jesús
, si tu amor más
grande soy Yo, el Padre celestial, si tu
amor más grande
es
el Espíritu Santo.
Confía en mi
.
Y tú, allá en tu
interior, si experimentas la necesidad de
decirle ¡Dios mío,
confío
en ti
! O ¡Padre
confío en ti
!
O ¡Jesús
confío en ti
!
Hazlo en el silencio de tu
corazón.
“A TÍ QUÉ, ¡TÚ SÍGUEME! 2
Vamos a seguir escuchando maneras erradas de pensar y actitudes negativas que nos impiden sanar el pasado doloroso y aún más, que nos impiden recordarlo sin dolor.
En realidad no son las cosas externas, las circunstancias, las personas quienes te han echado a perder la vida, sino la actitud negativa y llena de orgullo camuflado que hasta hoy quizá todavía mantienes en tu interior.
Date cuente que has sido tú quien le ha dado el poder a otros y a las circunstancias de entristecerte, de
encadenar tu mente al dolor del pasado que todavía es presente en ti, acarreándote con eso, un desgano de vivir, y una horrenda depresión.
Pero, si escuchas una y otra vez estos mensajes, con la gracia de Dios, con su ayuda y tu buena actitud, irás encontrando lo que has hecho mal, reconociendo
que lo que pasó ya pasó,
que no lo puedes cambiar pero que no te puedes
quedar ahí, sino que necesitas seguir adelante.
Seguros estamos de que
podrás comenzar
-a partir de hoy-
a hacer las cosas bien,
porque
estarás comenzando a
construir
sobre cimientos firmes
echando una raíz
tan sólida allá en tu alma, en tu mente
,
en tu
ser
, en tu
vida
, que
nada ni nadie te
pueda derribar
.
En el tema pasado vimos cuatro de los 10 pensamientos incorrectos y ahora veremos los 6 restantes, así que pasemos pues al quinto error que es la impaciencia. Impaciencia quiere decir, estar nervioso, con ansiedad, con prisa, inquieto, desasosegado, en expectación. ¿Cuántas veces has dicho tú que escuchas: “Yo ya no aguanto más esta situación”, “Yo ya no quiero esperar más”? ¿Por qué no me envían del cielo por
entrega inmediata esto que estoy pidiendo? Pero si me he portado tan bien. Hasta sirvo al Señor. Chispas, ¡Por más que soy positivo, positiva, esto no sucede!
¿Sabes?,
la impaciencia
es el fruto del orgullo
y
el orgullo es lo contrario
a la humildad.
Orgullo es soberbia, engreimiento, altivez, jactancia.
nada” pero la humildad dice: “Mejor reconoce que sí pasó y comienza por mirar que te falta por aceptar y qué te falta por perdonar. El orgullo dice: “Señor, yo soy mejor que otros, ¿no sería bueno que me bendijeras con todo eso que te he pedido tanto?
Cuando la humildad dice: “Señor, sólo se que tú sí sabes cuándo es mejor para mi que venga sobre mi vida esa bendición.
Quizá tú ves que mejor me vendrán bien otras bendiciones y no esa que yo creo que necesito” Quizá la mayor bendición que pudiera tener ahora mismo sería el que yo quiera desarrollar paciencia.
Y por impaciente comienzas a desconfiar en Dios
, pero
cuando aprendas a confiar en Dios, entonces
es
cuando entrarás en el descanso
de Dios.
Cuando
aprendas
a
aceptarte completa y
profundamente a ti mism
o, a ti misma, cuando
comiences a aceptar
con paz completa y
profundamente todo lo que te marcó y te dolió
tanto
, cuando comiences a aceptar
con sabiduría
que no todo debe ocurrir ahora mismo
porque tú
lo dices, comenzarás a conocer
qué es realmente
esperar en el Señor
y disfrutar de la
vida aún en
medio de todo.
Necesitas
comenzar a creer que Dios no comete
errores
y que si bien Él no quiso lo que te hizo
sufrir tanto
, sí estará sacando siempre bien para
tu vida.
La Palabra de Dios en Santiago 5, 7 dice: “Hermanos, tengan paciencia hasta que el Señor venga. El campesino que espera recoger la preciosa cosecha, tiene que aguardar con
paciencia las temporadas de lluvia. Ustedes también,
tengan paciencia y manténganse firmes”.
Mi hermano, mi hermana que escuchas, la paciencia es
un fruto del Espíritu que necesitarás querer desarrollar y para desarrollar la paciencia, necesitarás querer mantenerte firme en la fe adulta, perseverante en la esperanza y la oración, obstinado, obstinada para buscar al Señor antes que a cualquier otra actividad, antes que a cualquier otra persona.
El apóstol Pablo dice
:“No se cansen de
hacer el bien, porque a su tiempo van a
cosechar si no se dan por vencidos”.
El sexto error es evadir, huir, fugarse de la realidad y decimos: “Mi conducta podrá estar errada pero no es mi culpa”.
Estamos hablando del peligro de evadir el fondo del asunto en la vida, es decir, que estamos hablando de los peligros de no
enfrentar la verdad, del peligro de culpar a otras personas por nuestros errores. Por ejemplo, Adán y Eva no se responsabilizaron por sus actos. Y hasta que te
responsabilices, tú que escuchas, no serás libre.
Solamente la verdad te libertará
–dice el
Señor Jesús.
Otro ejemplo son Abraham y Sara quienes hicieron exactamente lo mismo que hicieron Adán y Eva. Ellos tuvieron una promesa hecha por Dios de que tendrían un hijo, pero Dios se estaba tardando mucho más de lo que ellos querían.
¿Crees que Dios se está tardando en hacer lo que tú
crees que ya debería estar resuelto?
Porque
si piensas
tomar el asunto en tus manos, eso detendrá tu bendición.
Génesis 16, 1-6 dice: Sarai no podía darle hijos a su esposo Abram, pero tenía una esclava egipcia que se llamaba Agar. Entonces le dijo a Abram: Mira, el Señor no me ha permitido tener hijos, pero te ruego que te unas a mi esclava Agar, pues tal vez tendré hijos por medio de ella. Abram aceptó lo que Sarai le dijo y entonces ella tomó a Agar la egipcia y se la dio como mujer a Abram, cuando ya hacía diez años que estaban viviendo en Canaán. Abram se unió a Agar, la cual quedó embarazada; pero cuando se dio cuenta de su estado comenzó a mirar a su señora con desprecio.
Entonces Sarai le dijo a Abram: ¡Tú tienes la culpa de que Agar me desprecie! Yo misma te la di por mujer y ahora que va a tener un hijo se cree más que yo.
Que el Señor diga quién tiene la culpa si tú o yo. Y Abram le contestó: Mira, tu esclava está en tus manos; haz con ella lo que mejor te parezca. Entonces Sarai comenzó a maltratarla tanto que Agar huyó. Pero un ángel del Señor la encontró y le preguntó: Agar ¿de dónde vienes y a dónde vas? Agar dijo: Estoy huyendo de mi señora.
El ángel del Señor le dijo: Regresa al lado de tu señora y obedécela en todo. Aumentaré tanto a tus descendientes que nadie los podrá contar. Estás en cinta y tendrás un hijo y le pondrás por nombre Ismael porque el Señor escuchó tu aflicción.
Él afirmará su casa aunque sus hermanos se opongan. Y como Agar había hablado con Dios le llamó “El Dios que ve” pues se decía a sí misma: “Dios me ha visto y todavía estoy viva”. Esto lo decía porque los antiguos decían que nadie podía hablar con Dios y seguir viviendo.
Fíjate que todo empieza con un pensamiento superficial y
derrotista de Sara: “Yo creo que nunca voy a poder darle
un hijo a Abraham, así que mejor le digo que le entre con Agar. Luego Agar se queja por la forma en la que la
estaba tratando y saca sus propias conjeturas mentales llenas de negatividad y huye.
Sara le echa la culpa a Abraham y él le regresa el problema.
Abraham no quería tomar la responsabilidad de tratar con su esposa y Sara no quiso responsabilizarse por tener una mala idea y Agar no quería responsabilizarse por tener una mala actitud. En esencia todos estaban huyéndole al problema.
¿Sabes tú que escuchas? creemos que ya es tiempo de que dejes de andar huyendo, de andar evadiendo el fondo del problema y de tomar la responsabilidad en tu vida.
Mucha gente pasa toda la vida corriendo, huyendo, desviándose distrayéndose con lo que no debe, para no pensar más en el asunto.
Y no se trata de estar duro que te dale en pensar
neciamente sobre el
asunto sino de arreglarlo de la
mejor manera, como lo haría Jesús el Señor y
ponerle fin para poder echar los días que son
cortos ¡Pa’lante!, porque la vida se nos va si no la
aprovechamos.
Entre más corras, entre más huyas, entre menos quieras asumir tu responsabilidad en el asunto, más atado, más atada vas a estar haciendo de ese tiempo pasado, un hoy pesado, casi imposible de llevar.
El secreto para comenzar a responsabilizarte y sanar el dolor de esa situación pasada estará en reconocer tu parte si la hay, y en aceptar y perdonar. Entre más pronto te detengas y enfrentes el fondo del asunto, serás libre.
Hablando se entiende la gente. Y aunque es cierto que la naturaleza del varón es más lógica y la de la mujer, es
parte sensible y la mujer puede desarrollar esta parte lógica, nosotros
los seres humanos debemos más
que nada, conducirnos por la vida más por fe
adulta,
que por lógica y emociones solamente.El séptimo error es la venganza
que significa
represalia, desquitarse, dar escarmiento,
vindicar.
Mi hermano, mi hermana que escuchas, no muevas las armas para la guerra,
mueve la lengua para orar a
Dios y mueve tu interior, tu corazón para
aceptar con sabiduría y paz las tonterías, y la
gran ignorancia de otros.
¡Qué maravilla pedir
perdón! ¡Qué maravilla volver a estrechar las
manos y caminar juntos en el amor, aunque
cueste lo que cueste
! ¡Qué
maravilla ir ante tu
esposo, ante tu esposa, ante tus hijos, ante tus
amigos a pedir perdón y a darles comprensión,
compasión, misericordia!
Todos somos capaces de cometer errores. Por ejemplo, tienes qué decirles a tus hijos, “Perdóname por no haberte creído cuando me dijiste que el hombre que metí a casa, te quiso violar”. “Perdóname por haberme dejado llevar, por haberme dejado arrastrar de la pasión y mirar a otra mujer, a otro hombre, por haberme entregado al licor”; “perdóname por gritarte, por no comprenderte, por no amarte, por juzgarte”.
¿Sabes? En medio de todo conflicto, es posible la paz,
siempre y cuando recurras al perdón incondicional.
El Señor en el evangelio de Lucas 8, 15 dice: “
Dichosos los
que cumplen la Palabra de Dios y perseveran
hasta dar fruto”.
Tú que escuchas, necesitas querer ser como Jesús y hacer lo que Él hizo, porque si un árbol no tiene raíces profundas, cuando venga una tormenta, ese árbol se va a caer y cuando una persona
que dice creer en Dios, en Jesús y no tiene raíz
profunda sobre todo en el perdón incondicional,
por no tener cimientos sólidos en el amor, las
tormentas de la vida le van a destruir.
La Palabra de Dios en la carta a los Hebreos 9, 14 y siguientes dice que la sangre de Cristo tiene poder y que su sangre limpia nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para que podamos servir al Dios viviente.
Sí, Jesús ha derramado su sangre para limpiar tu mente, tu memoria, de todo rencor, de todo resentimiento pero tú necesitarás querer no vengarte de quien te hirió. Tú necesitarás querer amar, como Jesús.
El octavo error es querer planificar tus propios caminos. Proverbios 16, 9 dice: El hombre planea su camino pero es Dios quien dirige sus pasos.
Gracias que Dios dirige nuestros pasos. Y a veces Él dirige nuestros pasos en un sentido diferente a nuestro plan y cuando esto está sucediendo, a nosotros no nos gusta y
resistimos a Dios para caminar por otro rumbo.
Pero
más adelante, contemplarás aquello y dirás:
¡Gracias Dios mío!
Proverbios 16, 2 dice:“Al hombre le parece bueno todo lo que hace, pero el Señor es quien conoce las intenciones“. Todos los seres humanos creemos que estamos en lo correcto”. Dices que cualquier idea que tienes, es correcta, pero hoy podrías preguntarte: ¿Estas seguro, segura? ¿Estás seguro, segura de que sólo tus ideas son las correctas?
El noveno error es condenarte, juzgarte peyorativamente, sentir lástima por ti mismo, por ti misma y pensar que Dios te ha desechado, te ha rechazado. La Palabra de Dios nos enseña que somos todo en Cristo y que nada somos en nosotros mismos. El apóstol Pablo en su carta a los Filipenses 4, 12.13 dice:
He aprendido a hacerle frente a cualquier situación. A todo puedo hacerle frente, pues Cristo es quien me sostiene”. Y en otra parte dice: “Cuando soy débil soy fuerte, porque todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Cuántos años llevas sin aceptarte a ti mismo, a ti misma, rechazándote, culpándote, y tienes problemas al relacionarte con otras personas y preguntas, pero ¿por qué? Y la respuesta es, porque
no te amas.
Para poder recordar sin dolor tu pasado
, necesitarás
aprender a llevarte bien contigo mismo, contigo
misma antes que nada. Pues no puedes dar nada
que no tengas.
Si te sientes mal de ti mismo, de ti misma, así es
como te vas a proyectar a otras personas:
inseguro, insegura, miedoso, miedosa.
No tengas temor a cerca de tu persona. No
tengas temor de que tú no agradas a Dios y de
que Dios no te bendecirá.
Date cuenta, ¿Cuánto tiempo llevas fomentando el pensamiento de que Dios te rechaza, de que Dios no te quiere?… Tampoco desconfíes del Señor, de su amor por ti. Él no te está castigando, Él te está
llamando a una vida más profunda, de más
intimidad con Él. Te está llevando a una vida
más sencilla, más llena de su sabiduría, más
llena de su paz.
Lo que necesitas pues, es aceptar el don gratuito del amor de Dios. Porque es su poder, su amor el que te sana mentalmente, espiritualmente y en general integralmente.
Él es quien te sana. Dios te ama a
ti. Él te ama incondicionalmente. Y el amor de
Dios no está en venta. Es gratuito y sólo
necesitarás querer recibirlo. Recíbelo ahora
mismo.
Romanos 8,1 dice:
“Ninguna condenación hay
para los que están en Cristo Jesús”.
Sí, Jesús fue el sacrificio supremo y final
para lo que hiciste en tu ignorancia durante
toda tu vida.
Ya no sacrifiques más tu gozo hoy, y sólo
porque no puedas hacer todas las cosas
exactamente y perfectamente bien. Ya no
sacrifiques más tu paz, las bendiciones que
Dios ya te dio. ¿Sabes? Todos estamos en
medio del proceso. No estás sólo, sola en
esto. Así que ya no ofrezcas más sacrificios,
más bien
ofrece tu vida entregada al Señor y
vive de su gozo
.
El décimo error es la envidia
que es
resentimiento, rencor, rabia, codicia.
querer tener lo que otros tienen.
A esto
lo podríamos llamar avaricia.
Necesitas comenzar por aceptar que
tú eres único, única e irrepetible.
Necesitas dejar de compararte con
otros, dejar de competir con otros y
relajarte y ser la persona que tú eres
.
Necesitas enraizarte en los principios
bíblicos, sobre todo,
estar enraizado,
enraizada en la vida de Jesús.
Tú eres una persona sumamente
especial y única. No eres ninguna
basura porque Dios no hace basura.
Dios tiene un plan personal y único
para tu vida,
por eso no tienes qué
tener envidia o celos de otra persona
sobre todo
si esta persona en su
inconsciencia e inmadurez te hizo
mucho daño.
Proverbios 14, 30 dice: “La envidia carcome los huesos”. Por otra parte,
Dios es quien elige
a quien quiere
y lo que él quiere hacer
a través de cada ser
humano.
Y a todos nos ha elegido para ser
como su Hijo Jesús,
pero somos nosotros
quienes
decidimos no parecernos a Él.
¿Qué tal cuando alguien a quien
queríamos mucho
–por ejemplo-nos
abandonó o nos humilló o nos rechazó o
nos traicionó, o nos cometió una
injusticia horrenda, que quisiéramos
que un rayo le fulminara y que todo lo
que emprenda le saliera super mal?
¿Esto? ¡Esto es envidia cruenta!
¡Por un lado
queremos tomar el papel que creemos que Dios
tiene: el de Dios justiciero y vengativo y por otro
lado, queremos ser el Dios de la historia para
podernos tomar la justicia por nuestra propia
cuenta!
Caer en esta trampa mental es caer en la más
honda inmadurez, en la más grande estupidez.
¡Qué sabemos nosotros del otro lado de las
cosas!
Es más sabio aceptar con paz que la
vida humana es así, que el ser humano es así,
que las cosas suceden,
pero en la fe
,
creemos
que Dios utilizará todo eso para darnos la
oportunidad
de ser más humanos, menos
egoístas, más honestos y sinceros, más nobles
y misericordiosos,
más limpios de corazón,
mejores seres humanos, más al estilo de Jesús
el Hijo de Dios.
El evangelio de Juan en el capítulo 21 nos cuenta cuando Jesús se aparece a sus discípulos. Recuerda cuando el Señor pregunta a Pedro: Simón hijo de Juan,
¿Me amas más que estos?
Y Pedro le dice: Sí Señor,veces y Pedro también respondiéndole: Sí Señor tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero.
Jesús
confiando en el amor de Pedro le
encomienda a su cuidado sus ovejas, es
decir, pone en sus manos a cada ser
humano.
Jesús pone al cuidado de Pedro a cada varón, a
cada mujer que hay sobre la tierra
, y alguien que
está al cuidado de los demás, no puede distraerse
en la envidia, en los celos, en las niñerías, en las
bobadas, en la inmadurez.
Más adelante, en el verso 20 dice: Al volverse, Pedro vio que detrás venía el discípulo a quien Jesús quería mucho, el mismo que en la cena había estado a su lado y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?” Cuando Pedro preguntó a Jesús: “Señor, y a éste, que le va a pasar?” Jesús le contestó: Si quiero que él viva hasta que yo vuelva, ¿qué te importa a ti?
A mi, a ti que escuchas, Dios nos dio la misión de
cuidar con el amor incondicional a cada ser
humano
“a pesar de”.
A pesar de que nos hayan hecho
esto y esto otro y lo de más allá. Dios todavía cree en
mí. Dios todavía cree en ti. Y cuando por infantilismo
y necedad le digamos: Señor, pero ¡Cómo es posible
que a este, que a esta que me hizo tanto daño tú le
bendigas tanto! ¡Mira nada más! ¡Y en cambio a
mi, no me das lo que a él, a ella le das!
Y el Señor con mucha paciencia nos responderá:
¡
A ti qué
con lo demá
s
!
¡
Tú sígueme, tú se maduro
,
mi reino
,
vive el
perdón
, vive el
amor!
A ambos les amo,
pero cada uno tiene
un camino distinto.
No envides, porque esto demuestra cuán
inmaduro eres
. Ama, se perfecto, perfecta en
el amor como Yo.
Mi hermano, mi hermana que escuchas,
pertenecemos a Dios
. No nos pertenecemos a
nosotros mismos y
Él tiene el derecho pleno de
escoger, de hacer y deshacer
,
de virar el timón de
nuestra vida hacia donde cree que es mejor
; y
¿sabes? dale las gracias, porque si no lo
hiciera, iríamos derechito a la deriva, al
infierno de la muerte interior, en plena vida.
La envidia y los celos hacen que una persona actúe de muy mala manera porque la envidia y los celos sacan lo peor de nosotros. El libro de los Hechos de los apóstoles 7,9 dice que los hermanos de José estaban tan envidiosos de él que lo odiaban.
Tú que escuchas, necesitas examinar tu corazón
con toda sinceridad por qué todavía no perdonas
a fondo a esa persona que te lastimó tanto
y que
según tú, le amabas o le amas. ¿Acaso tienes celos
o envidia de él, de ella, de ellos?
Porque si es así,
estás demostrando que te arrastras detrás de ti
mismo, de ti misma, de lo
que nada eres sin Jesús
y
eso suena terrible.
Pregúntate si tu falta de aceptación hacia esa o
esas personas es por envidia
. Es necesario que a
lo que sientas en tu interior como
envidia
, como
lujuria
, como
rencor
le pongas nombre y digas:
esto que
estoy consintiendo en mi interior es pura envidia o es
pura lujuria, o es puro rencor
y de ahí, conociendo y
reconociendo qué es, decirle al Señor en tu
corazón:
“Señor, yo te entrego esta envidia, no la
quiero ni un instante más porque me embrutece,
me hace ciego, ciega al amor verdadero, no me
deja perdonar profundamente, en pocas
palabras, me mata.
Hoy aquí y ahora, no apartes de ti nunca más lo que hoy te
dice el Señor Jesús con profundo amor, para tu bien, para
tu crecimiento interior:
“A ti qué de lo demás, tú
sígueme”. Amén
En unos momentos de intimidad con el Señor, tomando una actitud orante, bien sentado, sentada, con tus pies bien puestos en el piso si puedes, tu cabeza recta, tus brazos y manos descánsalos sobre tus piernas con tus palmas hacia abajo, hacia arriba o entre lazadas; cierra tus ojos y respira suave profundo y lento….
Jesús tu Señor quiere que ahora mismo comiences a soltar todo lo que te tiene todavía atado, atada de tu pasado, así que en fe adulta, comienza a decirle al Señor Dios no con palabras sino de corazón a corazón:
Señor: ahora mismo quiero tener la actitud
receptora
y recibir lo que tú me ofreces aquí,
hoy
. Señor
hoy recibo tu amor
. Ahora mismo
recibo tu
amor
. Recibo tu
misericordia,
tu
perdón
. Me acepto
a mi mismo
,
me amo
a mi
misma
como tú me amas
. Se que me
estás
transformando
.
Quiero ser todo lo que
tú quieres que sea.
En ti me acepto
completa y profundamente.
Gracias Jesús, pues en ti soy merecedor, merecedora de este amor. Creo firmemente que la unción de tu Espíritu Santo está rompiendo lo que todavía está atado en mi mente, en mi ser, en mi corazón y me está dejando libre. Me proclamo libre para ti Jesús.
Se que no me has dado un espíritu de temor, sino que me das un espíritu de poder, y me dejas una mente sana. Recibo ahora mismo por fe todo lo que tú Dios mío quieres que yo tenga. Se que voy de camino a la Tierra Prometida, la tierra de la paz, de la positividad, del amor y de la madurez verdadera, de la alegría y de la humildad.
Señor, ya no quiero quedarme divagando en la necedad.