El Significado del Tarot:
Guia completa
Este libro está formado por artículos de
Marinela Ramírez
Socióloga, Terapeuta Holística, Profesora de Tarot
Articulista de Enbuenasmanos.es
Reflexiones y meditaciones
De R.H.Wilson en el libro
“Tarot práctico y esotérico”
Reunidas para el aprendizaje
Completo del iniciado por:
Águeda Torrado
INDICE
Parte I: Significado del Tarot (pag 4)
¿Qué es el Tarot?
Ética del Tarot
La consulta de Tarot
Usos del
Tarot-Dudas y temores del Tarot
Parte II: Tarot y Autoconocimiento (pág 13)
Tarot como terapia
Libre albedrío y responsabilidad personal
Más allá de la predicción del Tarot
Orientación psico-emocional mediante el Tarot
La máscara y la sombra del Tarot
Tarot y los Registros Akáshicos
Tarot y concepto de sincronicidad
Algunos casos interesantes
Parte III: Los arcanos mayores (pág 30)
El viaje del Loco
Análisis, Arquetipos, Significado, Mensaje y
Consejo de los arcanos mayores.
Parte IV: Los arcanos menores (pág 98)
Descripción y significado
Las Figuras de la corte
Notas de R.H Wilson
Apéndice (pág 147)
Tarot y Flores de Bach
Tiradas.
PARTE I
¿Qué es el tarot?
El Tarot es una herramienta para despertar nuestras facultades intuitivas y ponernos en contacto con nuestro mundo interior, costa de 78 cartas. El Tarot es un medio para meditación, crecimiento espiritual, reflexión, adivinación, autoconocimiento, etc.
El Tarot es un sistema simbólico que costa de 78 cartas: 22 Arcanos Mayores y 56 Arcanos Menores. Se trata de la cadena ininterrumpida de transmisión de sabiduría ancestral transferida de maestro a discípulo, primero de manera oral, luego escrita. Así nos ha llegado como portador de los misterios de Dios, de la vida humana y del cosmos. Fundamentalmente fue concebido, en escuelas iniciáticas, como un método para transmitir el conocimiento de la relación del hombre con Dios y con el universo. Pero, dado que interpreta las leyes que rigen dicha relación, ha sido empleado por cientos de años para conocer pasado, presente y futuro, siendo éste un uso posterior.
Los 22 Arcanos Mayores representan principios universales, estados de evolución, situaciones características de la existencia humana a lo largo de toda su evolución. Esto incluye, tanto los valores más elevados del hombre, como los aspectos más sombríos de la personalidad. Presentan personajes y claves como La Emperatriz, El Emperador, La Muerte, La torre, El Diablo, La Luna, El Sol, etc.
Los 56 Arcanos Menores se relacionan con los acontecimientos del día a día, aspectos más puntuales de la vida. Ellos son las cartas de bastos, oros, espadas y copas. Incluyen las 40 cartas popularizadas en la baraja española, más 8,9 y 10 de cada serie y las cuatro reinas (un total de 16 cartas más). En este nivel de nuestro trabajo no vamos a profundizar en los Arcanos menores, pero sí es posible desarrollar un estudio de estos arcanos más adelante.
A todas estas, quizá te preguntarás que significa la palabra "Arcano"... Es del sánscrito, sinónimo de secreto, recóndito. Y es que cada carta el Tarot representa una verdad secreta, oculta en la imagen, sugerida por los símbolos.
Origen del Tarot
No hay pruebas concluyentes acerca del origen del Tarot. Muchos investigadores proclaman su origen egipcio y aseguran que es vestigio del Libro de Thot, (dios egipcio de la magia, las ciencias y la matemática, conocedor del pasado, presente y futuro). Esta teoría ha sido muy difundida, pero los Tarots Egipcios que conocemos no son ilustraciones antiguas, como muchos creen, sino creaciones de autores modernos.
Emilio Salas le asigna al Tarot una relación directa con la cábala. En El Gran Libro del Tarot (Robin Boock, Barcelona, 1992) destaca el término hebreo "nabi" (en español "profecía"), del cual se deriva la palabra naipe. Por su parte, Paul Foster Case, ocultista e investigador cuyo Tarot es empleado por la escuela hermética B.O.T.A. (Builders of the Aditum), indica que sobre el
año 1200 d. C., tras la destrucción de Alejandría, adeptos ocultistas de todo el mundo (sabios, astrólogos, místicos) se reunieron en la ciudad de Fez, Marruecos. Debido a la barrera del idioma, adoptaron un sistema basado en ideas primordiales comunes a judíos, cirios, tibetanos e indios, que representaron en claves pictográficas. Estas claves fueron conocidas como "arcanos" (secretos), dando origen al Tarot.
La primera referencia escrita acerca del Tarot en Europa, es un manuscrito sienés (Trattato de governo della familia di Pipozzo) de 1299, donde se menciona la existencia de los "naibis", y recomienda a los caballeros abstenerse de jugar a las cartas. No se ha encontrado ningún documento anterior como prueba científica de la existencia del Tarot.
Lo que sí es un acuerdo común es que el Tarot proviene de maestros espirituales que "guardaron" en las imágenes simbólicas sus conocimientos herméticos. En las escuelas esotéricas y herméticas de occidente, las "claves" del Tarot han servido como vías de autoconocimiento y ascenso espiritual, ya sea a través de la meditación en ellas o mediante el estudio de sus mensajes y relaciones.
Gareth Knight, un estudioso del Tarot, en el portal del Círculo Dorado afirma: "La tradición de los misterios occidentales toma sus fuentes principales de la sabiduría de las culturas que se asentaron alrededor del Mediterráneo, Europa y medio Oriente. De esta manera obtenemos una fusión de las tradiciones Egipcia, Griega, Celta, Nórdica, Musulmana, Judía y Cristiana". Cada una de éstas es en sí misma un camino hacia el autoconocimiento.
Ética del tarot
Es muy importante que exista una ética del Tarot. Quien se prepara para el estudio del Tarot es muy importante que adquiera un compromiso ético. Mediante la lectura del Tarot tendrá recursos para ver el mundo interior de las personas e intervenir en él.
Todo buen profesional debe basar su trabajo en conductas éticas y en especial, por razones obvias, quienes tienen que ver con lo interno del Ser, con el alma humana. Debe hacerlo limpio de corazón, con intención de servicio, de cumplimiento de misión y apoyo. Desde su formación, quien incursiona en el Tarot debe seguir líneas éticas de conducta.
Elaboración permanente en el estudio del Tarot
Un buen profesional nunca dice: "Ya sé todo lo que necesitaba saber. Soy un experto". La ciencia y la tecnología se han desarrollado gracias a que quienes se dedican a ellas nunca se dan por satisfechos. Al contrario, cada respuesta suscita mil nuevas preguntas que claman solución. A ello se deben los inventos, la corrección de errores del pasado, el cambio de paradigmas para el progreso. Así, el tarotista se estanca cuando cesa de estudiar y prepararse. Si se abre al aprendizaje llegarán los sabios consejos de quienes van un poco "más adelante", ya sea un libro, un curso, una persona, un programa de T. V. o una página web.
Conocimiento teórico-práctico del Tarot
Se requiere saber el significado de las cartas y las combinaciones o "tiradas" y, a medida en que mejor se manejen estos aspectos, se facilita la consulta. Pero eso no es suficiente. Paralelamente al dominio teórico del Tarot, se requiere de una formación integral que comprende conocimientos de psicología, autoayuda, terapias holísticas, etc.
Respeto mutuo
Respeto es cortesía, tolerancia y confianza. Si tarotista y consultante van en busca de respuestas en actitud armónica se produce un encuentro positivo, inspirado y de mucho crecimiento para ambos. Se da una conexión perfecta y su efecto es evolutivo para los dos "actores". Las normas de cortesía y educación hacen que ambos participantes se sientan satisfechos y agradados. Omite expresiones vulgares y soeces que envilecen la atmósfera y bajan el nivel vibratorio. Recuerda: el tarotista pone las reglas y el consultante se adapta a ellas de manera automática.
Concentración en las sesiones de Tarot
Antes y durante una sesión, evita charlas banales que distraen y desvían el centro de interés. Sin rigidez, toma el control y orienta la conversación hacia temas pertinentes. Evita el parloteo superficial, el chisme y los relatos sobre temas colaterales que dispersan la energía y hacen perder la concentración.
Actitud relajada y perceptiva en la sesión de Tarot
Respira conscientemente, serénate y mantén una actitud alerta durante la sesión. Cuando consultas a solas, esta actitud te facilita la conexión interior. Cuando consultas a alguien que está presente, el estado de ánimo calmo y alerta te permite captar señales que, de otra manera, hubieran pasado desapercibidas. Mínimos gestos (una tenue sonrisa, un ceño apenas fruncido o una lágrima casi imperceptible) pueden ser señales claves que te faciliten el tránsito por este "laberinto" insondable del alma humana. Los mensajes no verbales a veces dan más información que las palabras. Por demás, la actitud relajada te conecta con tu voz interior y, con ello, captas mejor las verdades que el tarot sugiere.
Sinceridad y responsabilidad en el Tarot
Ser sincero no significa ser imprudente o cruel. Ser sincero es sinónimo de decir la verdad, tal como ésta se revela. Sinceridad y respeto es una combinación que te permite decir lo que debes decir sin perjudicar, sin emplazar u ofender. Los sicólogos llaman a esta forma de comunicación ser "asertivos". Es ético anunciar en consulta los acontecimientos que el tarot advierte, agradables o no. La información no te pertenece, eres sólo un "canal", un "traductor", por lo tanto no decides qué decir. Lo que sí decides es cómo hacerlo. Asume la responsabilidad acerca de cada palabra que digas y de cada consejo que des.
Antes de iniciar una consulta, revisa cuál es la intención manifiesta y oculta de la pregunta. Si se esconde un sentimiento innoble, un deseo mezquino o destructivo, por más ingenua que parezca la pregunta, no te hagas partícipe. Antes bien, convence a la persona de no hacerla y, mejor aún, ayúdala a ver lo errado de su motivación. No permitas que el egoísmo o la maldad de otros guíe la sesión y empañe tu energía y la consulta misma. Una pregunta inspirada en fines poco dignos retrasa espiritualmente a quien consulta, al operador que lo permite y a tu Tarot como "práctica de luz" que debe ser.
No especulación
Todo servicio amerita una compensación en dinero o bien útil. En la consulta tú cedes energía y conocimiento a otra persona y es justo que recibas algo a cambio. Los gitanos llamaban a este intercambio "pacto de videncia". No es ético especular, aprovecharse de la ignorancia o del dolor de las personas. Sé justo y pide por tu trabajo lo que él merece.
Y como síntesis de todo lo anterior, aplica la regla de oro: Lee el tarot a otros como te gustaría que te lo leyeran a ti
La consulta de Tarot
La consulta de tarot debe utilizarse como un medio para sensibilizase a las imágenes y relacionarlas con las situaciones de nuestro mundo psíquico. Nunca son las cartas de Tarot las que te dan la respuesta, la recibes de tu sabiduría interior.
Hasta ahora hemos hablado del Tarot, su historia, ética, alcances y limitaciones, pero ahora vamos a abordar el tema de cómo hacer una consulta según pautas sencillas.
Animo al lector a intentarlo, para lo cual requiere de un tarot que le sea afín a su formación personal y gusto estético. A quien desee trabajar con el tarot que ve en esta sección, les recuerdo que se trata del Tarot de Paul Foster Case, utilizado por B.O.T.A. (Constructores del Aditum), que es muy similar al Tarot de Artuhr E. Waite, conocido como Tarot Rider, por ser la casa que lo editó en 1910. Si para aplicaciones futuras requieren de los arcanos menores, el tarot de Paul Foster Case no tiene arcanos menores, el de Waite sí.
Actitud previa a una consulta de tarot
• Hacer el mejor esbozo posible del problema, a fin de llegar a lo medular del tema y concentrar tu atención en lo significativo del mismo. La forma de plantear las preguntas al Tarot influye en la calidad de las respuestas. Esto es: a preguntas claras, respuestas claras; a preguntas ambiguas, respuestas ambiguas.
• Estar preparado para hacer una interpretación lo más objetiva posible y recibir una respuesta, un consejo, una recomendación o ayuda independiente de las ideas previas o convicciones. Debes comprobar hasta qué punto estás preparado, en tu fuero interno, para seguir los consejos que deriven de la consulta, libre de todo prejuicio (juicio previo) o deseo. Tú decides si deseas o no saber más sobre ti, tu personalidad, tu mundo de relaciones, tus asuntos laborales, sentimentales, de salud, etc.
La consulta del tarot debe utilizarse solamente como un medio para sensibilizase a las imágenes y relacionarlas con las situaciones de nuestro mundo psíquico. Cuando procedes así, cada carta refleja un aspecto de tu estado mental pare el momento sobre el cual inquieres, y mostrará el aspecto espiritual que allí prevalece.
Nunca son las cartas del Tarot las que te dan la respuesta. Ésta siempre la recibes de tu sabiduría interior, a menos que el ego interfiera. Las imágenes son un soporte para facilitar el acceso intuitivo a tu mundo interno. El objetivo principal es siempre lograr una mayor confianza en tu autopercepción, aprender a escuchar la voz de tu corazón y descubrir tu propia guía.
"Tiradas" o lecturas básicas del tarot
Por ahora te ofrezco 2 opciones sencillas para comenzar
• Extracción simple: elige sólo una carta del montón. Esta lectura se emplea para tener una respuesta rápida o un consejo. De aparecer invertida, la carta te estará haciendo una advertencia.
• Lectura con 4 cartas: extraes tan solo 3 cartas. La primera carta a extraer (se coloca a tu izquierda), representa los elementos positivos, ayudas y apoyos: lo que te es favorable. La segunda (quedará en el centro), indica el origen de tu problema o tema de consulta, también tus motivaciones y condiciones personales. La tercera carta (a la derecha), representa los elementos negativos o adversos, frenos y dificultades: aquello que tendrás que superar. ¿Te preguntas cuál es la carta número 4? Al voltear el mazo y ver cuál es la carta que quedó debajo al recogerlas, verás la que indica la tendencia de la situación, qué puedes esperar que ocurra.
Procedimiento de consulta del tarot
Ante todo ten en cuenta dirigirte al Tarot como a un sabio consejero, con respeto, concentrado, con calma y en silencio. No se trata de reverenciarlo
o idolatrarlo, sino de tener una actitud que te conectará con tus niveles vibracionales más altos y con tus verdades ocultas.
Toma los Arcanos Mayores y barájalos mientras te concentras en el tema de tu consulta. Puedes barajarlos como fichas de dominó sobre un paño o tapete que en adelante usarás sólo para el Tarot. Cuando sientas que ya están bien mezclados, recógelos en un montón. La finalidad de barajar las cartas de este modo es permitir que aparezcan, más adelante, derechas o invertidas. Ello será importante al momento de interpretar y se considera que si la carta aparece invertida la energía está mal canalizada.
Reagrupadas las cartas, concéntrate en tu pregunta y despliega el mazo en un abanico abierto y extendido. En actitud receptiva, siente las cartas que te más te atraen y elige la (o las) que sientas que corresponde elegir. Esta certeza no es consciente, obedece a una "llamada interior".
No consultes el Tarot por un motivo banal. Hazlo cuando realmente tengas dudas o quieras identificar una parte de ti que no te permite avanzas, crecer, ser feliz. Mientras estás iniciándote, no hagas más de tres consultas al día. Sugerencia: ten una libreta sólo para tomar nota de los resultados de tus consultas y de tus conclusiones personales y guárdala con sumo cuidado. Es algo muy privado y te va a ayudar en tu proceso de autoconocimiento y crecimiento interior. Con ello mejorará tu manera de ver las cosas y tu relación con tul mundo adquirirá una nueva dimensión.
Usos del Tarot
Los usos del Tarot se pueden dividir en uso Iniciático y uso Adivinatorio. El uso iniciático del Tarot es el más antiguo, el que le dio origen. El uso adivinatorio del Tarot es el medio de adivinación más popular dada la precisión de sus imágenes.
Como ya hemos visto, el origen del Tarot no está establecido de manera irrefutable. Tan sólo hay hipótesis al respecto. Pero sea egipcio, hebreo, hindú o producto de un acuerdo de sabios del mundo antiguo, lo que sí es un acuerdo común es que el Tarot recoge los conocimientos herméticos de grandes maestros espirituales en imágenes simbólicas y constituye el "gran libro de la vida" de acuerdo a las escuelas esotéricas y herméticas de occidente. En sus símbolos se han hallado influencias tan variadas como: ritos griegos, el gnosticismo, el neoplatonismo, el hermetismo, enseñanzas de los cátaros, las antiguas filosofías árabes e índicas y la cábala judía. Es frecuente ver clasificado el Tarot de acuerdo al tipo de operación que realiza. Por ejemplo, se habla de Tarot Astrológico, Tarot Cabalístico, Tarot Numerológico, etc. Pero esto es una división artificial: porque, en realidad, el Tarot es Cábala (o Qabalah), es Astrología y es Numerología que, fusionadas, se expresan a través de una simbología común. La verdadera clasificación del Tarot según su uso es la de Iniciático y Adivinatorio.
Uso Iniciático del tarot
Según los expertos y la tradición ligada al Tarot, es el uso más antiguo, el que le dio origen. Por siglos, sus "claves", o "arcanos", sirvieron como vías de autoconocimiento y ascenso espiritual, es decir, como instrumento de
aprendizaje Iniciático. Ya sea a través de la meditación en los arcanos o mediante el estudio de sus mensajes y relaciones, en el seno de las escuelas herméticas, él ha sido un recurso invalorable para la profundización en el conociendo de las leyes universales y del hombre. En estas escuelas de filosofía ocultista de occidente el Tarot ha sido el gran libro inspirador y la clave de todos sus fundamentos y sus dogmas. Por ello se ha considerado una vía de introspección y autoconocimiento, condiciones necesarias en el proceso de aprendizaje esotérico.
Uso Adivinatorio del tarot
Desde la Europa Medieval el Tarot es reconocido como el medio de adivinación más popular. Traído por los gitanos, conservado y transmitido de generación en generación, el Tarot se ha destacado como el sistema adivinatorio por excelencia dada la precisión analógica de sus imágenes y de sus números. Tomó un gran auge en el Siglo XVIII en Francia, debido a la profusión de los estudios de ocultismo en esa época y llega hasta nuestros días como el instrumento de adivinación más usado en todo el mundo occidental. Sin embargo, habrá quienes afirmen que la más popular es la baraja española... pero en realidad:
La Baraja Española es un "tarot reducido"
La Baraja Española, los naipes de 40 cartas (de bastos, oros, espadas y copas) que conocemos en el mundo hispano, son una derivación del Tarot antiguo. Se sabe que en la Edad Media, cuando se difunde el Tarot en Europa, la Inquisición perseguía todas las formas de religiosidad derivada del paganismo y, por ende perseguía y sancionaba -incluso con la muerte- a adivinos, sus seguidores y cultores por considerarlos "herejes". Entre las prácticas condenadas por esta instancia religiosa, estaban los naipes de adivinación, por relacionarlos con la brujería.
En esos tiempos, el juego de 22 arcanos mayores fue celosamente escondido, mientras que los 56 arcanos menores (las cartas de bastos, oros, espadas y copas) fueron reducidos a las 40 cartas que hoy conocemos: 4 series de 7 cartas numeradas (del As a 7), Sota (o paje), Caballo (o Caballero) y Rey; siendo suprimidas todas las cartas del 8 al 10 y las Reinas. Para encubrirse ante la autoridad religiosa tan implacable como lo fue la Santa Inquisición, se inventaron juegos de mesa con ese mazo reducido. Sin embargo el uso adivinatorio popularizado por los gitanos se mantuvo y se transmitió de generación en generación hasta llegar a nuestros días. Así, la Baraja Española sigue teniendo el uso adivinatorio (a la par del lúdico) y sus diseños han variado poco en el tiempo. Por eso se dice que ella es heredera del Tarot con sus símbolos simplificados y vulgarizados, pues ya no obedece a enseñanzas místicas o herméticas, sino a un uso popular y meramente adivinatorio.
En la Era de Acuario lo espiritual y lo esotérico se enriquecen y retroalimentan, dando forma a una nueva visión del mundo, de la energía y del universo. Se trata de una forma de sincretismo que fusiona el pensamiento metafísico, científico y terapéutico, mediante el cual llegamos a dar respuestas a las grandes interrogantes del hombre y su entorno. Allí el Tarot tiene una función destacada para llegar a todos las personas
interesadas en acceder a nuevas formas de crecimiento personal y espiritual llegando incluso ¡por Internet!
Dudas y temores del Tarot
Muchas personas tienen dudas y temores respecto al Tarot. Estas dudas y temores son debidas a la ignorancia acerca de lo que el Tarot es realmente. En este artículo intentamos aclarar un poco las dudas y temores que puedas tener respecto al Tarot.
Esto refleja mitos transmitidos durante cientos de años, debido a la ignorancia acerca de lo que el Tarot es realmente (un medio de autoconocimiento y crecimiento interno) y la inevitable relación que se establece con la magia y la hechicería. Tal relación ya es inconsciente y una herencia de la época de la Inquisición, cuando se condenaba todo aquello que diera una explicación del mundo fuera de la corriente establecida por los medios "oficiales"; es decir, religiosos o con el aval de la jerarquía religiosa.
Algunas de las dudas más frecuentes son.
¿Es "pecado" leerse el Tarot?
El Tarot no es religión ni va en contra de ella. Es un sistema simbólico que nos permite entender, a través de pautas psicológicas, nuestra actitud para enfrentar las circunstancias, los recursos de que disponemos, los "escenarios" de nuestra vida y su tendencia. No hay "pecado" en indagar los mecanismos de la mente y yo veo en el Tarot una suerte de test proyectivo que, unido a la intuición, llega a ciertas conclusiones orientadoras difíciles de lograr por otros medios.
¿Cualquier persona se puede leer el Tarot?
Por supuesto. No hay discriminación de sexo, edad, nivel educativo, ni de ningún tipo, salvo las limitaciones que imponen la prudencia y el sentido común. Cuando se trata de personas muy jóvenes, inmaduras o impresionables, es necesario enfocarse en la orientación más que en la predicción y evitar preguntas deterministas que le impidan decidir por sí mismas. Ejemplo: en vez de ¿Debo estudiar medicina?, preguntar ¿Qué aptitudes tengo para desempañarme como médico? cambiar ¿Acepto el empleo en la empresa X?, por ¿Cómo sería mi rendimiento en el empleo que me ofrece la empresa X? En síntesis: responder con claridad pero sin influir en las decisiones del consultante.
¿Qué se le puede preguntar al Tarot?
Decía Eliphas Lévi: "La única limitación del Tarot está en quien lo lee". Pero, además, hay implícita una cuestión de ética: el Tarot no tiene límites temáticos, ni de espacio ni tiempo; pero no se puede preguntar sobre aquello que no nos ataña directamente. Podemos preguntar sobre cualquier tema que sea de nuestra incumbencia, hacer cualquier pregunta cuya respuesta sea "útil" y "digna". Preguntar sobre otras personas (sea el hijo, el mejor amigo, el jefe o la esposa), si el asunto no nos compete, nos convierte
en impertinentes, indiscretos y hasta insidiosos. A veces el Tarot nos indica algo que no era el centro de la pregunta, pero resulta de gran ayuda para resolver el problema planteado o es una información que, sin buscarla, se nos proporciona para que hagamos algo al respecto. La condición que debemos tener en cuenta es que la pregunta refleje lo que la persona necesita saber y que la respuesta no interfiera en su vida, sino que lo ayude a ver más claro el panorama.
¿Se puede ver el futuro mediante el Tarot?
Nuestros actos del pasado y del presente señalan nuestro futuro. En la medida en que el tarotista entra en contacto con el pasado y el presente del consultante, tiene la posibilidad de "visualizar" las tendencias de su vida. Pero ese futuro está en manos de la persona y dependerá de su nivel de consciencia y de su toma de decisiones. El futuro no está escrito de manera inexorable. Tenemos un "guión" que cumplir, pero nosotros decidimos cómo hacerlo. Cada uno construye su futuro, como co-creador de su destino que es.
¿Puede el Tarot transmitir energías negativas?
Muchos parten de la idea del Tarot como un "portal dimensional" con el más allá, o como un medio para penetrar en fuerzas desconocidas. Esta actitud seguramente hará a la persona sentirse amenazada y predispuesta, lo cual desencadenará una actitud defensiva y de "sospecha" hacia sus orientaciones. Tal situación es verdaderamente inquietante e intimidante y de esa manera ¡claro que nos cargaremos de negatividad!
Sin embargo, acudir a una consulta de Tarot puede ser parecido a visitar a un amigo o a un psicólogo. Muchas personas (incluso psicólogos) me han dicho: ¡El Tarot me ha resultado una buena terapia! Al abrirnos a ser reconocidos y orientados mediante el Tarot sentimos que hemos compartido acerca de nuestras inquietudes con "alguien que nos conoce", aún cuando sea el primer encuentro. Y es porque él, como un espejo, no ha hecho más que reflejarnos tal cual somos
PARTE II
TAROT Y AUTOCONOCIMIENTO
¿Nos puede servir el Tarot para autoconocimiento?, son muchas las personas que recurren al Tarot como método de autoconocimiento y desarrollo personal. El Tarot para autoconocimiento reviste un enfoque terapéutico, ya que es un instrumento de ayuda.
Como ya mencionamos, el Tarot es depositario de una sabiduría milenaria pero la tradición gitana lo difundió en la Europa medieval hasta nuestros días, siendo usado desde entonces con fines adivinatorios. Pero, ¿hasta qué punto tanta sabiduría tiene como objeto la predicción?
Ante la típica pregunta: ¿Lograré el empleo que me han ofrecido?, ¿qué utilidad tiene decir "sí, lo vas a lograr" o "no, no lo vas a lograr"? Es de mucha más ayuda transformar la pregunta en: ¿Qué me lleva a abandonar mis empleos? o ¿Por qué no encuentro un empleo que me haga feliz? Incluso ¿Qué actitudes me ayudarían a mejorar mis condiciones laborales para hacerlas más saludables, productivas y estables?
Alcances del Tarot
En cierto sentido, nuestro futuro no es un misterio, es la consecuencia de las elecciones de nuestro presente y pasado. Lo estamos "moldeando" con cada decisión, como efecto de la ley de Causalidad (acción y reacción). ¿Cómo elabora la ciencia sus predicciones si no es a través de la observación del pasado y el presente de su objeto de estudio? En realidad lo que vemos como futuro no es más que una tendencia predecible, o tendencia posible, según los datos que nos proporciona el pasado.
Cuando un tarotista (astrólogo, lector de runas, etc.) asegura "éste es tu futuro" lo hace en función de los datos que observa. Pero, también puede estar reforzando las creencias del consultante, convencido de que la predicción "siempre se cumple", y creando un condicionamiento que lo conduce a esperar las señales que confirmen la predicción o -peor aún- a crear esas señales.
Esto ocurre de manera inconsciente y es un condicionamiento que priva a la persona de su libertad de decisión o del uso de sus recursos para tener una vida más auténtica y de mejor calidad. Esas son las llamadas profecías auto-cumplidas, que nos hacen víctimas de fuerzas externas, perdemos el control sobre nuestras vidas y nos imposibilitan para construir una vida mejor. Una predicción hecha de manera tajante no ayuda a nadie. Por el contrario, llena de prejuicios a quien consulta y limita y "atrofia" las posibilidades orientadoras del consultor.
Debemos más bien hablar del futuro como un tendencia en la cual reconocemos en el sujeto su libre albedrío y capacidades transformadoras. Esto da a una consulta (ya sea de Tarot, Astrología, Runas, etc.) una calidad
Respecto al Tarot, sí nos permite deducir tendencias, pero dejando muy claro que ese futuro es un "escenario posible", una consecuencia de las actitudes del consultante y su circunstancia. Y que dicho "escenario" puede ser mejorado o transformado mediante la voluntad de cambio de individuo. Enfocar el Tarot como vía de autoconocimiento reviste un enfoque terapéutico, pues transformamos este sistema simbólico en un instrumento de ayuda para el auto-reconocimiento personal y auto-transformación.
Premisas para el autoconocimiento mediante el Tarot
Nuestra vida no es el producto de las circunstancias externas, sino de nuestras propias decisiones. Esto no nos hace culpables, sino responsables de todo cuanto vivimos, la vida que tenemos es la vida que hemos escogido, aceptado y permitido.
Nuestras circunstancias son el producto de nuestras creencias, valores, programaciones y patrones de conducta.
Si no tenemos plena satisfacción acerca de la vida que vivimos, si estamos frustrados o infelices, no podemos culpar a otros, sino revisar qué estamos haciendo para que esto ocurra o para que no cambie.
El ser humano es resistente al cambio. Se aferra a sus creencias y a los patrones de conducta que asume (y defiende). Esto lo hace de manera automática, sin análisis. Nuestra resistencia a cambiar las creencias y patrones de conducta que no funcionan es el principal obstáculo para alcanzar la realización en cualquier aspecto de la vida.
Todos tenemos capacidades potenciales, recursos y habilidades necesarios para realizarnos en todos los aspectos y ser felices. Pero, reconocer nuestros recursos y habilidades no es suficiente.
¡Hay que ponerlos en práctica!
Tarot como terapia
Las imágenes del tarot y sus símbolos establecen un puente entre la mente consciente e inconsciente, pudiéndose aplicar como una terapia muy efectiva. El Tarot como terapia puede ayudarnos a canalizar las energías y usarse como sistema de meditación.
El Tarot refleja el interior de la persona, su situación y tendencias. A través de él podemos ver significados recónditos de nuestra vida. El enfoque terapéutico del Tarot propende al uso de los arcanos como guías de autoconocimiento y diagnóstico, pero también como estímulos para nuestro subconsciente en la consecución de los cambios evolutivos tendentes a contrarrestar modelos negativos de conducta y más aún, las creencias limitantes y castradoras subyacentes.
Ya hemos dicho que el verdadero fin del Tarot es el autoconocimiento transformador. Los arcanos sugieren e inspiran un significado que nos orienta en tal sentido, nos permite hallar consejos para el bienestar y
estimula nuestro progreso personal. Nos permite identificar aquello que nos causa dolor y retrasos y nos señala opciones para superarlos.
El subconsciente nos habla en imágenes
Este principio facilita el uso terapéutico del Tarot, ya que éste también se basa en imágenes, e imágenes arquetípicas, cuyas referencias se encuentran justamente en ese campo de la mente, lo que Carl Jung llamó el inconsciente colectivo. Por su parte, los sueños nos permiten distinguir lo que sucede en nosotros y a nuestro alrededor. Nos revelan nuestras necesidades, nuestros deseos escondidos y nuestros temores. Nos ayudan a saber qué está pasando en nuestro subconsciente e inconsciente, luego a conocernos mejor. Las facetas luminosas y oscuras de nuestra psique se manifiestan es toda su magnitud durante el sueño y a veces no nos reconocemos en ellos. El Tarot, con su lenguaje simbólico, nos muestra lo que debemos reconocer y quizá resolver
.
Sueños y sí
Las imágenes del tarot y sus símbolos establecen un puente entre la mente consciente e inconsciente. De allí que observando las imágenes, e identificando lo que nos inspiran, podemos captar patrones de conducta que antes no veíamos o no reconocíamos.
Según Jung, el símbolo no oculta, sino enseña. Así que una palabra (o una imagen) es simbólica cuando significa algo más que su significado inmediato y obvio, tiene pues un aspecto inconsciente que nunca está definido con precisión o completamente explicado... Por regla general el aspecto inconsciente de cualquier suceso se nos revela en sueños, donde aparece, no como un pensamiento racional, sino como una imagen simbólica y en muchas oportunidades confusa, inconexa o descontextualizada para nuestra mente racional. Esto se debe a un sentido críptico del símbolo, que sugiere de manera velada los contenidos mentales. Aunque parezcan ser divagaciones de la mente, todo sueño tiene un valor como datos de nuestros contenidos inconscientes. Sabiendo esto podemos inducir sueños reveladores de nuestros contenidos inconscientes y lograr conectarnos con nuestra psiquis, con nuestros guías espirituales o maestro interno mediante la meditación en las cartas del tarot.
Ejercicio
Cada noche harás la elección de un arcano diferente. Dado que esto es un trabajo delicado pues toca los niveles inconsciente y subconsciente, es aconsejable que inicies la práctica con arcanos con los cuales no tengas reservas, temores o dudas; por ejemplo, comienza por El Mago. Para este ejercicio requieres las cartas del Tarot, una libreta sólo para este fin y lápiz, además de libros de Tarot o el artículo publicado en esta sección correspondiente al arcano seleccionado para esa noche.
Prepárate para dormir, pero antes lee las notas, textos o el artículo sobre El Mago, observa la carta. Visualízala, fija la imagen en tu mente de la manera
más fiel posible. Cuando tengas esa imagen nítida y las ideas claras, disponte a dormir afirmando con seguridad:
"Me dispongo a dormir y soñar con El Mago. Él me revelará algo que debo hacer consciente. Por la mañana recordaré mi sueño de forma nítida".
• Coloca la carta de El Mago debajo de tu almohada o muy cerca de tu cabeza (en la mesita de noche, por ejemplo).
• Relájate y visualízate penetrando en el espacio de la carta como si atravesaras un umbral. Mira la escena. El Mago ahora comienza a moverse, inspira el olor de las flores, la hierba fresca, camina hacia la mesa de El Mago. Déjate vencer por el sueño mientras lo haces. Estimulando tu mente con esta vivencia tendrás un sueño en el cual el arcano te hablará, te dará mensajes.
• En cuanto despiertes, toma nota de las palabras, los símbolos, ideas y tema principal del sueño.
Es importante que sepas que tus impresiones y sentimientos acerca de este sueño son esenciales para un análisis profundo.
Ten presente que los personajes de nuestros sueños corresponden usualmente a distintos aspectos de nuestra personalidad. Si aparecen otros personajes además de El Mago, o la carta correspondiente, recuerda sus estados de ánimo, expresiones, palabras y acciones en el sueño, y compáralos con tus propios pensamientos, palabras y actos en la vida real. Toma nota de los símbolos, los personajes y las emociones que aparecen repetidamente en tus sueños durante estas prácticas. Toma nota en tu "libreta de sueños" especificando el sentido y la importancia que les atribuyes.
Solemos olvidar fácilmente los sueños pues es como si ellos tratasen de volver al subconsciente. Por esto, si despiertas en medio de la noche y recuerdas un sueño, trata de anotar algo acerca de él, para poder recordarlo a la mañana siguiente.
No olvides que nuestros sueños pueden ser de gran utilidad, aunque no los entendamos en un primer momento.
La clave del éxito reside en la constancia, la disciplina y la apertura a la experiencia.
El Tarot nos puede ayudar pero debemos tener muy claro que poseemos un libre albedrío y responsabilidad personal con respecto a nuestra decisiones. Dentro de nosotros coexisten dos mentalidades: una inferior y elemental y otra superior que nos eleva.
El Tarot fue concebido para que las imágenes sean un reflejo o proyección de las personas, situaciones y acontecimientos presentes en el devenir humano. Por ello, al consultarlo, ves tu propia vida que se refleja en las imágenes cual si fueran un espejo. Los Arcanos te conducen, mediante sus símbolos y arquetipos, hacia la comprensión de ti mismo, de tu entorno y tu situación. Ellos sugieren, inclinan, inspiran un significado y de allí deduces orientaciones, consejos para el bienestar y progreso. Pero también advertencias acerca de aquello que nos causa dolor y retrasos y cómo superarlos. Por ello, si hacemos caso omiso de los mensajes sugeridos o damos un uso incorrecto a la interpretación de las cartas, nos hundimos en la confusión al tiempo que negamos el verdadero fin del Tarot: el autoconocimiento para vivir mejor y superarnos.
Es absolutamente inconveniente preferir unas carta por sobre otras o desdeñar aquellas que consideramos "malas" o de "mala suerte". La suerte nos la creamos nosotros con nuestra actitud y conducta, no nos la transfiere el tarot.
Al igual que las imágenes que contactamos durante el sueño, el Tarot nos muestra aspectos de nuestra personalidad y de nuestra vida que no reconocemos de manera consciente. Tanto los sueños como el Tarot, mediante un lenguaje simbólico, resaltan lo que debemos asumir y quizá resolver. Por esto el Tarot tiene tanto poder para activar la imaginación del hombre. Alberto Cousté lo llamó "La Máquina de Imaginar", pues las cartas están inspiradas en la experiencia humana subconsciente e inconsciente, proviene de los niveles más profundos de la psique y desde allí nos mueve y estimula al aprendizaje.
Este antiguo sistema filosófico, heredero de una sabiduría milenaria, ha guiado a través de los siglos a hombres y mujeres sabios, iniciados en el campo espiritual que vieron en las imágenes arcanas verdaderas revelaciones de las corrientes universales. El Tarot nos revela tendencias, nos permite analizar sus contenidos y facilita la toma de decisiones. De allí que el papel del tarotista, más que predecir el futuro, es orientar y aconsejar según los arquetipos presentes en una lectura, sin condicionar las decisiones de quien consulta. Nuestro futuro nos pertenece y nadie lo puede manipular.
Ante los problemas de la vida, muchas personas se angustian y se desorientan, piensan que la situación que viven es eterna; que no van a salir de esa "larga noche oscura"; que todo se acabó y ya no hay futuro. Excitados o agobiados perdemos claridad y objetividad. En consecuencia, no es conveniente tomar decisiones trascendentales bajo un fuerte impacto emocional, ya sea, una gran euforia (alegría extrema) o una gran depresión (tristeza profunda). Ambos extremos nos hacen perder el control.
Las decisiones significativas deben tomarse en total calma y serenidad, con "la cabeza fría" para poder pensar con lógica y sentido común "el menos común de los sentidos" como diría Oscar Wilde. No olvidemos que la vida,
como todo, es energía, y la energía está en constante movimiento, cambio y renovación. Allí radica la verdadera belleza de la vida.
Cada ser humano debe aprender a forjar su propio destino, a responsabilizarse por sus acciones y omisiones, a valorar la calidad de las relaciones y del tiempo que invierte día a día en su crecimiento. Indudablemente, debe procurar no invertirlo (malgastándolo) en odios, altercados, desconfianza, celos, dudas, preocupaciones; todos ellos estados mentales que deterioran nuestra salud (mental y física), afectan nuestro mundo de relaciones, nos llenan de amargura y tristeza impidiéndonos razonar con claridad y conectarnos con la vida.
Debemos reconocer que dentro de nosotros coexisten dos mentalidades en pugna: una inferior, elemental y primitiva; y otra superior que nos eleva y dignifica. Es ya clásica la imagen del diablito y el angelito que nos aconsejan uno de un lado, otro del otro y nosotros debemos elegir. De eso trata nuestro libre albedrío, de las decisiones de cada minuto.
Identificar dónde están los impulsos de nuestra naturaleza superior, aprender a cultivarlos y aprovecharlos reconociendo y desechando aquellos que nos arrastra a lo más bajo y primitivo es un atributo esencial de la sabiduría humana. No podemos negar nuestra "sombra" y ella se identifica con es parte primitiva y difícil.
Respecto al cambio, cuando nuestra actitud es de crecimiento y aprendizaje y alcanzamos altos niveles de consciencia, nos adaptamos constantemente a las nuevas circunstancias, personas y realidades. No emitimos juicios a priori ni pensamos que el mundo "se derrumbó" sólo por perder algo: un empleo, un amor, una posición alcanzada. Entendemos que lo material siempre tiene solución y que de una u otra forma lo que se pierde es sustituido por algo incluso mejor. Los sentimientos pueden arraigarse y causar dolor, pero también nos permiten crecer como personas. Las pérdidas irreparables, como la muerte de un ser querido, pueden ser también motivo de crecimiento y elevación espiritual.
Nada es "bueno" ni "malo". Simplemente las cosas ocurren como parte de la naturaleza cambiante de la vida y sus circunstancias. Lo que sí podemos reconocer es que hay eventos placenteros y eventos displacenteros, que sería lo que suele catalogarse de "bueno" y "malo". Quienes creen que lo "displacentero" es un "castigo divino" y que lo "placentero" es un "premio", viven en el miedo y la culpa. En cambio, estando conscientes de que cuanto sucede en la vida es producto de la "causalidad" (proceso en el cual cosechamos lo que sembramos) asumimos que somos co-creadores de nuestro destino y que sólo nosotros decidimos qué queremos cosechar y, por ende, qué sembrar. En nosotros mismos está la potencialidad para desarrollarnos y autorrealizarnos espiritual y humanamente. De nosotros -y no de una fuerza exterior- depende el camino que sigamos.
Al revelarse nuestras verdades internas con la ayuda del Tarot, tendremos una oportunidad para aprender acerca de nosotros mismos y de nuestras circunstancias. Nuestra será la decisión de qué hacer con ese conocimiento.
Hoy por hoy, el Tarot más allá de la predicción, es un medio de orientación, introspección y autoconocimiento, no sólo una técnica adivinatoria. Él Tarot es un excelente medio que nos ayudará a conocernos y a realizar cambios en nuestra vida.
Más adelante veremos con detenimiento el Arcano X, La Rueda de la Fortuna. Pero en este nivel de análisis nos brinda una información muy importante. En el Tarot de Paul Foster Case y otros similares, la Rueda tiene inscritas 4 letras: T-A-R-O. Haciendo una combinatoria de esas letras llegamos a la siguiente inscripción: ROTA TARO ORAT TORA ATOR. Las palabras formadas corresponden al latín y al traducirlas, leemos la siguiente afirmación:
La Rueda de la Fortuna es símbolo de cambio cíclico, de evolución (ley de la naturaleza por excelencia). Nos habla del flujo y reflujo de la existencia humana. Nos recuerda que todo cambia de forma permanente. Como dijera el Buda Sakyamuni, "Lo único permanente es el cambio". Nada está detenido o estático. Todo cambia cada segundo, como el planeta mismo que gira y gira sin que nos percatemos de ello pues, en la mayoría de los casos, el cambio no es perceptible a nuestros sentidos físicos. Nuestro cuerpo, nuestra vida y sus circunstancias están cambiando, reajustándose y renovándose constantemente. Ese es un centro de atención del Tarot: ver los cambios, indagar acerca de las características e implicaciones de cada ciclo. Ello nos permite tomar consciencia de nosotros mismos, de nuestras responsabilidades como entes auto-transformadores.
La Nueva Era en su apertura para difundir el conocimiento, tiene en el Tarot un modelo de orientación y apoyo de valor incluso terapéutico a través del Autoconocimiento. Allí se inclina al uso introspectivo más que al adivinatorio, facilitando el auto-reconocimiento. Los arcanos, al reflejar los "arquetipos universales", nos transmiten información sobre nosotros mismos. Hoy por hoy, más allá de la predicción, el Tarot es un medio de orientación, introspección y autoconocimiento. No negamos su importancia en el campo de la adivinación, pero más allá del oráculo a muchos estudiosos y terapeutas nos mueve el interés por develar aquello que está oculto en el inconsciente humano y el Tarot allí juega un papel insuperable. Los arcanos del Tarot nos ayudan a identificar los arquetipos con los cuales la persona, llamémosla paciente o cliente, se ve representada cual si se reflejara en un espejo, a la par que le brinda los más sabios consejos o advertencias para guiar sus decisiones y sus actitudes en la búsqueda de una mejor forma de vida. Pero lo más destacado de este uso del Tarot es que quien posee el conocimiento de esos mensajes puede ser su propio terapeuta. Este enfoque de autoayuda no exige mayor formación "esotérica" sino una guía y apoyo profesional como el que pretendemos dar a través de estas entregas mensuales. De quienes deseen intentar este trabajo interior, sólo se requiere algo de su tiempo y mucha honestidad consigo mismo.
Encarar el estudio del Tarot con el único propósito de utilizarlo con fines adivinatorios, es una mala decisión o, al menos, es desaprovechar un gran cúmulo de herramientas e información que él contiene, pues la mayor virtud del Tarot radica en su función orientadora. Él es un excelente medio de autoconocimiento, además de conocimiento del Universo, sin el cual sería imposible conocernos a nosotros mismos. En tal sentido, mejor que
preguntar, por ejemplo: ¿Cuándo me voy a casar? Una consulta responsable y madura plantearía: ¿Qué he estado haciendo para atraer parejas que no se comprometen? o ¿qué debo hacer para encontrar un amor comprometido y estable hasta llegar al matrimonio? o ¿qué debo cambiar en mi vida para alcanzar el amor verdadero?
Cuando entendemos los arquetipos inconscientes y los reconocemos en los arcanos del Tarot, logramos también el entendimiento de los símbolos que representan aspectos sustantivos de nuestra vida y de nuestra evolución. El Tarot nos ayuda a constatar nuestros recursos para aprovechar conscientemente cada "escalón" de cada proceso. O mejor aún, nos permite visualizar lo que podríamos hacer (y quizá no nos hemos atrevido) para propiciar un cambio positivo, la superación personal y un exitoso cierre del ciclos indispensable para poder acceder a la siguiente etapa de nuestra vida.
Nota de EBM: esta es la única palabra no latina. Es una latinización del nombre egipcio Athor (o Hathor). La diosa Athor, era la divinidad de la naturaleza representada como una vaca que pasea por bosques de papiros y de plantas acuáticas o con cuerpo humano y cabeza de vaca. Era la diosa encargada de alimentar al faraón y, de forma ideal, a todo el género humano.
Orientación psico-emocional mediante el tarot
Podemos recibir una orientación psicoemocianal mediante la consulta del Tarot, ya que este es un espejo que nos refleja tal cual somos internamente. Hay que interpretar los arcanos del tarot desde su dimensión psicoemocional sin desvirtuar su mensaje.
Cuando se consulta al Tarot, la mayoría quiere saber más acerca de su vida y su futuro. Pero pocos buscan conocerse mejor a sí mismos. La mayoría de las personas preguntan cómo se va resolver determinado problema, pero pocos quieren saber qué están haciendo para estar en tal situación y prefieren culpabilizar a los demás, a Dios o al destino de sus males. Por otra parte, muchos dan por sentado que es cierto aquello que "creen" saber de ellos mismos. Y digo "creen saber" porque la idea que tenemos de nosotros mismos, la autopercepción, es engañosa, si no falsa. Si haces un sondeo entre quienes conoces, y les pides que se describan a sí mismos, verás de qué te hablo.
Hay quienes son excesivamente duros consigo mismos, se descalifican se perciben feos, gordos, flacos, torpes, impertinentes, inapropiados, etc., y según tú lo percibes, exageran... Mientras que otros sienten que son encantadores, inteligentes, elegantes, los mejores amigos, los mejores hijos o profesionales, etc. pero tampoco los demás lo ven así... Finalmente, hay un grupo que estaría en el justo medio, que se percibe con defectos y virtudes de manera equilibrada. Obviamente habrá miles de puntos
intermedios entre los extremos.
Lo cierto es que la mayoría de las personas ignora que hay un mecanismo normal de la mente que le hace percibir la realidad distinta de cómo la perciben los demás. Una cosa es como soy, otra cómo me percibo y otra más, cómo me perciben los otros.
El autoengaño y la inhibición de aquello que nos resulta molesto son mecanismos normales de la mente. Todos, excepto los verdaderamente provocadores, tratamos de controlar o disimular aquello vergonzoso o indeseable de nuestra personalidad. El autoengaño funciona como un medio para justificar aquello que podría ser no deseado, inconfesable o condenado por nuestros propios valores. La inhibición es simplemente "querer olvidar" aquellos rasgos no deseados y pasarlos a un "archivo bloqueado" de nuestro subconsciente. De esta manera no lo tendremos presente y no nos atormentará darnos cuenta de lo malos, desagradables, inapropiados, etc. que podemos ser.
Es por esto que muchas veces, cuando una persona es objeto de críticas u observaciones un poco duras, la escuchamos decir "Yo no soy así" y de veras lo cree, de veras piensa que el otro la juzga duramente y se siente atacada. Sin embargo, quienes la vemos "desde afuera" percibimos la imagen distinta.
Sin embargo, no podemos confiar en cualquier crítica u observación, porque en ella puede estar presente una proyección (mecanismo mediante el cual la persona ve en el otro sus propias fallas, carencias y negatividad). Bien se dice que los ojos fueron puestos en la cara sólo para ver hacia fuera, pero no nos podemos ver a nosotros mismos. Lo que el saber popular llama "ver la paja en el ojo ajeno".
Es aquí donde un observador imparcial y objetivo tiene la última palabra. Ese observador, como un espejo que nos refleja tal cual somos internamente, es el Tarot. Sus imágenes corresponden a ciertos modelos humanos denominados arquetipos, de los cuales hablamos anteriormente, que nos representan en determinadas situaciones para describir nuestras motivaciones, nuestras conductas o experiencias.
Al extraer una carta preguntándonos sinceramente cómo nos representa el tarot en determinada situación, veremos una imagen que nos refleja interiormente. Es por eso que hay que saber interpretar los arcanos desde su dimensión psico-emocional para no desvirtuar su mensaje ni evadir las verdades que él nos revela.
Con cada arcano que vamos viendo en esta Sección, verás un enfoque psicológico y espiritual que podrás aplicar en el caso de tu consulta y lograrás ir corriendo los velos que encubren, incluso a ti mismo, tus verdades internas más ocultas, lo que está en tu subconsciente. Pero también puedes enfocar tu pregunta en términos de cómo te perciben los demás.
Ambos ejercicios son muy esclarecedores y te permiten corregir aquello que precise corrección. Pero, como todo trabajo de crecimiento personal, el desear cambiar y realizar ese cambio está en tus manos.
La máscara y la sombra del tarot
Carl G. Jung nos sugirió sabiamente que uno de los primeros pasos que se deben dar al iniciar un análisis es el enfrentamiento de la máscara y la
sombra. El tarot cumple la función de permitirnos analizar lo más profundo de nuestra personalidad.
Los conceptos de "máscara" y "sombra" provienen de la teoría de la personalidad del psicoanalista suizo Carl G. Jung (1875 - 1961). Analicemos ambos conceptos.
La "máscara"
La sociedad nos exige ciertas actitudes y conductas para ser aceptados en ella. Jung explica cómo se moldea la imagen de cada individuo a través del concepto de persona, aquella faceta de la personalidad que representa nuestra imagen pública. La persona responde a las exigencias sociales, es la "máscara" que nos ponemos para salir al mundo. Comienza por ser un arquetipo y con el tiempo la vamos asumiendo como propia, hasta que llega a ser parte de nosotros mismos. Esta máscara se convierte en una verdad donde lo individual -lo original- es mal visto o desaparece (es reprimido) y eso que nos hace diferentes del colectivo, pasa al inconsciente, transformándose en "lo disfuncional" de la personalidad.
La palabra "personaje" se asocia al papel que representa un actor en el escenario. Así, en cada situación social el individuo desempeña "personajes" diferentes, usa diferentes máscaras: es amable y sonríe como un "buen niño", es soez con quien le grita en el tránsito, actúa con indiferencia con algunos y pasa por tonto con otros. Así, la máscara sirve para cubrir la vida íntima del individuo frente a los demás, y al mismo tiempo le permite adaptarse al medio en los términos que más le convienen. Para ello hay que sacrificar muchos factores humanos individuales (instintos, formas de pensar y sentir) a favor de esa "imagen ideal" que necesita reflejar el individuo. En su mejor expresión, la máscara constituye la "buena impresión" que todos queremos dar al colectivo. Pero, en su peor manifestación, puede confundirse incluso con nosotros mismos; es decir, algunas veces llegamos a creer que realmente somos lo que pretendemos ser o lo que los demás esperan que seamos, generando conflictos y contradicciones internas. Pues ¿hasta qué punto seguimos siguen el patrón social manera "sana"? y ¿en qué medida esta máscara llega ser una fuente de neurosis?
A veces con dolor y desgaste el hombre llega a alienarse de sí mismo en beneficio de una personalidad artificial "adaptativa". Quienes en la vida social se presentan como "fuertes", "de hierro", son en el fondo, y quizá lo muestran en su vida privada, "niños" vulnerables, tímidos y algo melancólicos. Y otros que como se dice "parecen no romper un plato" llevan dentro de sí mucha ira, resentimiento y sed de venganza.
La "sombra"
Según Jung, la "sombra" es una zona oculta de nuestra personalidad, nuestro lado más oscuro. Se manifiesta en sentimientos e ideas que el mismo individuo considera censurables, irritantes, desagradables y destructivos, a partir de lo que socialmente aprende como "bueno" y "malo". Todos poseemos una sombra y, de una manera u otra, tratamos de inhibirla, negarla o rechazarla. Así, podemos llegar a ignorar lo que nuestra sombra contiene. A veces necesitamos que ocurran ciertos eventos en
nuestra vida que nos revelen esa zona oscura, inhibida de la personalidad. Es cuando escuchamos decir: "Yo no sabía que era capaz de odiar tanto", "No sé cómo pude hacer algo tan estúpido", "Perdí el control", etc.
En algunos casos tenemos un cierto conocimiento de nuestra sombra, pero ignoramos sus alcances. En otros, existe una total negación: ¡No! yo no soy así... "Nunca haría eso". O proyectamos nuestra sombra en otros, asignando a otras personas ciertos rasgos que rechazamos en nosotros mismos.
Confrontar nuestra sombra puede ser una revelación, un descubrirnos a nosotros mismos y es la única forma de iniciar un proceso transformador, de sanación. Conocerla debe suscitar una intención de cambio y corrección dirigida hacia modelos funcionales y armónicos de vida. Ceder mansamente ante el poder de la sombra sobre nuestra personalidad es entregarse, es no intentar superarnos. Frases como "Yo soy así, no puedo evitarlo", "Es más fuerte que yo", "Que me acepten como soy", revelan la intención de no querer ser mejores personas. Si bien es cierto que la sombra es producto de nuestras experiencias (colectivas e individuales), no es todo cuanto podemos ser. No podemos negarla, pero tampoco rendirnos ante ella.
Nuestro repertorio personal contiene arquetipos cargados de vitalidad, creatividad y alegría que nos impulsan a la realización y la felicidad. Pero también hay otros enfermizos, atormentados y destructivos asociados a nuestra "sombra". Podemos incorporar distintos arquetipos simultáneos: con unas personas actuamos, por ejemplo, desde la víctima y con otras desde el guerrero o el victimario. Se puede cambiar de arquetipo con el tiempo: en una época de nuestra vida podemos ser héroes y en otra, villanos; hay casos de "niños modelo" que, de adultos, se convierten en verdaderos "canallas" y jóvenes rebeldes que legan a ser "profesionales modelo".
El tarot cumple una función altamente beneficiosa al permitirnos analizar lo más profundo de nuestra personalidad e identificar más fácilmente los arquetipos que están en juego y nuestras necesidades personales. Con él hacemos conscientes los arquetipos y símbolos, que reflejan nuestra máscara y nuestra sombra y, además, nos sugiere respuestas y orientaciones al respecto.
Al reconocer los arquetipos que nos identifican podemos entender el por qué de nuestra conducta y de nuestras circunstancias. Ellos son una expresión clara de nuestro estado psico-emocional (autoestima, mundo de relación, afectividad, creatividad, etc.), de nuestro nivel de consciencia y madurez. En nuestros arquetipos está implícita una elección absolutamente personal pero inconsciente y, por lo tanto, cargada de mucho poder sobre nuestra conducta, nuestras decisiones y estilos de vida.
Mientras mayor sea la apertura a vernos reflejados en el Tarot, mayor será la conexión que hagamos con él y lo que él exprese estará más ajustado a nuestra vida, nuestras características personales y procesos.
Tarot y registros akáshicos
Mediante la consulta de Tarot, seria y responsable, se puede tener acceso a los registros Akáshicos y leer a través de ellos la totalidad de nuestra
vida. En los registros Akáshicos están el presente, pasado y futuro coexistiendo en un mismo plano.
En sánscrito la palabra AKASHA, significa: archivo primordial del alma. Todo aquello que "es generado mediante el pensamiento", todo lo comprendido por el hombre a lo largo de toda la vida de la humanidad, ha dejado su huella indeleble en ese "archivo energético".En el Hinduismo se considera como un espacio simbólico que se localiza en todo el universo, pero que es reflejado a escala microscópica; es decir, humana, en el ventrículo izquierdo del corazón. De esta manera, mediante la meditación podemos contactar los registros Akáshicos, o Akasha, la mayor fuente de conocimiento y verdad a la cual se puede tener acceso. La Sacerdotisa del Tarot, la gran conocedora del ser humano, la meditadora receptiva y maestra, representa el acceso del ser humano a esa sabiduría.
¿Cómo acceder a estos registros Akáshicos?
El acceso a los Registros Akáshicos, su lectura y los dones que trasmiten, sólo está permitido a almas con plenitud espiritual, que ingresan conducidos por Maestros Ascendidos, Guías Espirituales, Seres de Luz. De eso modo, videntes como Edgar Cayce, Madame Blavatsky y Alice Bailey supieron acceder a estamemoria del Alma Planetaria para alcanzar la información que nos legaron a través sus escritos.
A través de los Registros Akáshicos se puede leer, como en un libro abierto, la totalidad de nuestras vidas: pasado, presente y futuro. Todo coexistiendo en un mismo plano y abarcando todos nuestros pensamientos, emociones, aprendizaje, luz y sombra.
Esta nueva perspectiva nos permite descubrir aspectos a trabajar en nuestra vida que a veces, ni siquiera con la mejor terapia psicológica, logramos descubrir, por estar almacenados y "olvidados" en el inconsciente. Esta vivencia conecta al consultante con lo más elevado de sí mismo y le brinda una visión de las cosas que supera los límites de lo esperado, que conduce a verdaderas sanaciones a todo nivel: emocional, mental e incluso físico.
Consciencia trascendente y Tarot
Cuando hacemos una consulta al tarot, de manera honesta y bien guiada, ocurren cosas que ni siquiera nosotros mismos (como tarotistas) esperábamos lograr. Esto es algo que he compartido con infinidad de colegas. No es extraño que a lo largo de nuestra experiencia vivamos situaciones en las cuales hallamos respuestas mucho más profundas de lo que la persona llanamente preguntaba e incluso, de lo que nosotros mismos planeamos. No es raro que la persona sienta que el trabajo hecho con tal conexión rebase sus expectativas, que sientan que han crecido
internamente con la consulta, que han hallado, para su sorpresa, una guía profunda y transformadora.
Al conectarnos psíquicamente tarotista y consultante, se pueden alcanzar niveles alfa, como en meditación, y con ello llegamos a acceder a los Registros Akáshicos, pero muchas veces no lo advertimos en esos términos. Las respuestas, a la par de estar en las cartas, nos llegan en forma de sensaciones, sentimientos, palabras, sonidos e incluso imágenes que se proyectan como una fotografía o una película mental. Todo ello en respuesta a una solicitud del consultante. En oportunidades, ya que se estimula la intuición a medida que trabajamos más con los arquetipos, la sola pregunta, sin la extracción de cartas, ya evoca, psíquicamente, la respuesta y al extraer las cartas corroboramos que la respuesta ya había "resonado" en nosotros.
Obviamente a este nivel de información, no podemos hacer cualquier tipo de pregunta. Las cartas no hablan necesariamente de un destino inmutable sino de una orientación que puede ayudarnos a adoptar soluciones más sabias. La mayoría de las personas que acuden al tarot buscan conocer su futuro. Sin embargo el tarotista que trabaja con altos niveles de consciencia, no se conformará con preguntas tales como ¿Voy a conseguir trabajo?, sino que enfocará la consulta hacia un tipo de información que proporcione mayor profundidad: ¿Cuál es el motivo por el cual estoy desempleado?, ¿Qué debo aprender de esta experiencia?, ¿Estoy buscando empleo en el camino correcto para mi evolución y cumplimiento de mi misión de vida? Es decir, preguntas que nos ayuden a encontrar los verdaderos temas a tratar en nuestra vida y que nos comprometan con nosotros mismos en la búsqueda de nuestra transformación y superación personal. Esto será una investigación en profundo de nuestro comportamiento, los bloqueos y auto-saboteos, las programaciones (subconscientes e inconscientes) que nos limitan, etc.
A través de tal tipo de consulta nos conocemos más, identificamos los patrones de comportamiento que nos limitan en nuestra búsqueda de la felicidad y la realización en todos los sentidos: afectivo, laboral, vivencial, económico, espiritual, etc.
El Tarot y el concepto de sincronicidad
Cuando extraemos una carta de Tarot para que nos muestre una situación, el principio que opera es el concepto de sincronicidad, nada ocurre al azar. Extraemos la carta del Tarot que nos dice lo debemos saber, la que responde a nuestra pregunta.
Es un acuerdo que tiene cada vez más adeptos el que no existe "casualidad", sino "causalidad". Las cosas ocurren a través de un proceso de
causa y efecto, conocido como "Ley de Causalidad", enunciado por Hermes Trimegisto, el padre de las escuelas herméticas (El Kybalión). Un evento lleva a otro, y éste genera otro y así sucesivamente, estableciendo una cadena causal en la cual el pasado determina al presente y éste el futuro. El psicólogo suizo Carl G. Jung y el Premio Nobel de física (1945) Wolfgang Pauli colaboraron en el desarrollo de una teoría de las coincidencias que bautizaron con el nombre de "Sincronicidades". Concluyeron que existen dos principios de conexión en la naturaleza:
• El primero era la causalidad ordinaria, estudiada por la ciencia. Esta es la causalidad lineal: si A causa B, entonces para que se dé B, debe ocurrir primero A.
• El otro principio de conexión era el acausal. Este principio fue denominado por Jung y Pauli "sincronicidad" porque, contrariamente al principio de causalidad, los acontecimientos acausales admiten que dos hechos aparentemente inconexos se relacionen simultáneamente. Su lógica es la de la psiquis profunda, la lógica que sólo se halla en los sueños y en los mitos, pues la sincronicidad supone la ocurrencia de dos eventos no asociados ni causal ni mecánicamente, pero vinculados por una relación significativa.
Ejemplos de hechos sincrónicos
Narra el mismo Jung que una vez, en Zurcí, un paciente le describía un sueño con un escarabajo de oro y justo en ese momento, algo golpeó el vidrio de la ventana del despacho. Jung fue a ver qué era y al abrir la ventana penetró en la habitación un escarabajo muy similar al que describía el paciente, un scarabeide cetonia aurata, lo más próximo a un escarabajo de oro. Esto es un hecho sincrónico.
Muchas veces, soñamos con, un amigo que no vemos desde hace tiempo y al día siguiente nos lo encontramos en el lugar más inusual. O vamos al teléfono para llamar a un amigo o un pariente y el teléfono repica en ese instante y es él quien nos llama. Muchos llaman a estas situaciones coincidencias. Pero Jung creía que estos eventos eran indicativos de cómo nos interconectamos los seres humanos con la naturaleza en general y con otros seres humanos en particular, a través del inconsciente colectivo.
Jung nunca declaró su posición religiosa, pero esta idea de sincronicidad la hallamos en la perspectiva hindú de la realidad, en la cual nuestros Yo individuales son como islas en el mar. Nos hemos acostumbrado a ver el mundo y a los demás como islas o entes individuales y separados, pero no vemos nuestra conexión a través del suelo marino bajo las aguas.
Cuando soñamos o meditamos, nos metemos dentro de nuestro inconsciente personal, acercándonos más y más a la esencia: el inconsciente colectivo. En estos estados somos más permeables a las "comunicaciones" con otros Yo. La sincronicidad hace de la teoría de Jung una de las pocas que no sólo es compatible con los fenómenos parapsicológicos, como en este caso sería la telepatía, sino que incluso permite explicarlos.