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La casa campesina de Ibiza

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LA CASA CAMPESINA DE IBIZA

TextoyFotos:ANTüNI FERRERABÁRZUZA

Can Vildes. Esta casa es un ejemplar que ha conservado elponco(pórti co) según su estado inicial,tal como lo tenianla mayoríade las casas de una cierta antig üe- dad,sincerrar con la gran puerta de doble hoja.

LAS CASAS DE IBIZA, lOS VIAJEROS Y lOS

FASCINADOS VANGUARDISTAS

Probablemente hubo alg ún otro antes",pero fue el archiduqueaus- triaco Ludwig Salvatorde Habsbur- go,más conocido por elarchiduque Luis Salvado r de Austria o simple- mente por el Arch iduque , quien escribió por vez prime ra sobre la casa campesina ibicenca con inten- ción mer am ent e descriptiva, una intenciónque completó convaliosos dibujos editados comolitografías y grabados ensuobra".Este trabajo inició una afortunadame nteextensa lista de obrasenlas quesusautores tocaron el tema dela casapayesa.

Pocos años despuésdel Archidu- quefue JoséMaría Quadrado,quien junto con Pablo Piferrer elaboró el vol umen Islas Balea res , perte ne- ciente a una vasta coleccióndedica- da alas entonces regiones de Espa-

1 Puede leerse un magnifico ensayo sobre aquellosautoresen el prólogoqueE.FAJAR- NÉS CARDO NA escribió para la obra de J.

MARf CARDONAEls caminsi lesimatgesde I'arxiduc(Institut d'EstudisEivissencs,1992, XI-XX).También hay abundanteinformación en laspáginas dedicadasalaliteraturaen la entrada«Eivissa»delaEnciclopédia d'Eivis- saiFormentera(Consell Insular d'Eivissa i Formentera,vol.5,2001),la totalidad del volumen se encuentra en Internet enla pági- na delConselllnsular.

2 La ediciónmás conocida y citada esla que hizo en 1982 la Caja de Ahorros deBale- ares «Sa Nostra»,con el tituloLas antiguas Pitiuses(tomo 111 del totalde la obra dedicada a las Balearescuyo titulo origina lera Die BaleareninWort und Bife!);es éstala traduc- ciónalcastellano dela ediciónalemanade Leipzigde 1869.En1886 aparecióuna nueva ediciónaumentada ycorregida.Delas dos versiones,J.MARICARDONA en elyacitado Elscamins ilesimatges...hace una magnifica comparación y recopilaciónde datos.

ña3 ,elprimerode muchos enatribuir una herenciaorientalalacasapaye- saibicenca,escribióde susemejan- za con «lasmoradas bíblicas»,aun- que elArchiduqueyahabía estable- cido paralelos más cerca nos geo- gráfica y culturalmente en elsur de Italiay enlasviviendas bereberes.

Unoy otro,aunque en este caso gan a en det alle s el Arc hiduque, coinciden en plasmar en sus escri- toslaimpresión quelesprodujeron las casa s ibicenc as, sus terrados planos sobre losque se asoleaban difer ente s fruto s del campo, las

3 PIFFERRERP.,QUADRADO,J.M.Islas Baleares,col. España,sus monumento sy artes,su naturaleza ehistoria,Establecimien- toTipográfico-Editorial de DanielCorteza y Cía,Barcelona,1888.

pocas aperturas,limitadas a venta- nucos en las plantas bajas,aunque amplias en aquellas pocas casas quetenían piso;eran tambiénconta- das las que, ante la contrastada- mentegrandepuerta principalde la casa,de doble hoja demadera,te- níanunsoportal de arcos o dearma- dura de madera;a las más, única- mente se les cambiaba periódica- mente un sombraj o de ramas de pinocuyo verdeamarilleabahasta el marrón conel paso de los díasesti- vales.

La puerta dabaa una amplia sala (el porxo)en la que el Archiduque pudo ver apilados en aparente des- orden aperos de labranza, sacos, cañas de varear, bancas, cestos, esteras,sillas,muchas más cosas y una gran mesa para las reuniones 5

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Can L1uquinó. Casa que muestra claramente una tendencia a cerrar un espacio frente a la puerta del panco.El espacio de la izquierda es el piso (la única parte de la casa con dos plantas),mientras que a la derecha está la cocina.

de famili a,vecinos y amigos, etc. Fueéste un cuadro que plasmó con acierto en una de sus láminasen la quela visitaa una casa(la delpropio archiduque,aunque no aparece en la escena,acompañadoporelcape- llán delpueblo)es recibidaenelpor- xo,espacio público dela casa,tran- siciónentreelexterior y los ámbitos privados " .A esta sala, como anotó Víctor Nava rro (190 1)5, abrían sus puertas las otrasestancias,general- mente la cocina y dos ámbitos que servían de dormitorio y también de almacé n.Aquéllaera amplia,tanto o más quela sala (el porxo)antes des- crita,y ennegrecida por el humo de los fogones de leña. El frente de la casa se cerraba con unatapiabaja encuyo interior se cuidaba nprotegi- das delganado multitudde plantas aromáticas,frutales y un pequeño huerto ; fue ra los corrales (por lo general para un cerdo,una mula o

4 Aun hoy,en segúnqué casas,no hay inconveniente en mostrarelporxo,visibleya desde fuera a travésdel ampliovano de la puerta,generalmente siempreabierta .

sCostumbresenlas Pithiusas (Quinto pre- mio en elprimerconcursoespecia lsobre derecho consuetudinarioy economíapopular de la RealAcademiade CienciasMorales y Políticasparael año1897),Imprenta delAsi- lo de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús,Madrid,1901.

un asno, ovejas, cabras, gallinas , conejos y excepcionalmente una vaca) y circundanteslos campos de cultivo.

V.Navarro,afincado por su oficio enlaisla, seintroduce un poco más que los anteriores eneltema de la funcionalidad de los ámbitos de la casa:elporxo para las reuniones (y para trabajos a cubierto), la cocina para resguardarsedelfrío alrededor de un hogar encendidoen elsuelo.

Un viajero, G.Vuillier (1893)6, no aportó nada sustantivo a lo ya resu- mido,pero estos primeros autores (aunque no los hemos mencionado a todos) pusieron las primeras pie- dras para que a lolargo de las pri- merasdécadas delsigloXX sehicie- ran menos extrañas las vis itas de forasteros y se empezara a contar con algunos lugares de alojam iento .

6 He utilizadola2."edición(1"ed.1973)de la editorialMolI en la que el textofrancés origi- nalse ha traducido al catalán(Les iIIes oblida- des,col.Els treballs iels dies,10,Mallorca, 1990).También hay una edicióndeltexto refe- rente alas Pitiusashecho porRes PublicaEdi- cíons(2000).Eloriginalse publicópor vez pri- mera enla revistaLe Tour duMonde en tres entregas delas cuales la parte referidaa Ibiza y Formenteraaparecióen eltomo LlX(1890), pp.257-288.Posteriormente la totalidadde las impresiones de viajede G.Vuillierserecogie- ron en un volumen tituladoLes iIIes oubliées en1893,traducido a diversosidiomas.

Hubo en los años finales delsiglo XIX un fenómeno que puso a la has- ta entonces lejana y remota Ibiza más cerca de ciertos círculosintelec- tuales: el auge del interés por la arqueología? El mismo Archiduque prestó gran atención a las inscripcio- nes y alas contadas estatuas roma- nas que halló en laisla; en este inte- rés lo había precedido E.Hübner y en el campo de la numismáticaA. Campaner y algunos otros.Taleralo quela arqueologíasuscitaba,que en el año 1903 se fundó la Sociedad Arqueológica Ebusitana y poco des- pués se abrió su museo arqueológi- co;en 1906 se publicó una gran obra de arqueología (J. Reman)".En ella su autor prestó una cierta atención a las costumbres de laisla,más que nada para comparar las joyas y la vestimenta femenina con las repre- sentaciones de la coroplastiacarta- ginesahalladas enlaisla. Poco des- pués (1911)9A.Pérez-Cabreropubli- caba una guía arqueológicadestina- da a un público menos erudito,y más tarde (1913)10 fue C. Roman quien insistió con el mismotema ytodavía de nuevo,en 1917,A. Vives editó una nuevaaportación11.

Pocos años antes de los libros citados,en1909,el mismoA.Pérez- Cabrero im pri mi ó su Ibiza. Guía para el turista en la que hace refe- rencia a las costumbres de los ibi- cencos aunque sin adentrarse más que en el tema históricoy arqueoló- gic012. En ese mismoañoV.Blasco

7 Paralaevolución dela arqueologíaen Ibiz a tiene que consulta rse FERNÁNDEZ GÓMEZ,J.«Elinicio dela Arqueologiaen Ibi- zayFormentera»(1y 11),enFites núms.1 (2000)Y2(200 1),revistadelaAsociaciónde Amigosdel Museo Arqueológicode Ibiza y Formenlera.

8 Los nombreseimportancia arqueológica delas Pythiusas,L'Avenc,Barcelona,1906

9 IbizaArqueológica,EstablecimientoGrá- fico Thomas,Barcelona,1911.

10 Antigüedades Ebusitanas,TipografíaLa Académica,de Serra hermanos yRussell, Barcelona,1913.

11Estudio de arqueologíacartaginesa.La necrópoli de Ibiza,Junta parala ampliación de estudios e investigacíones científicas, ImprentadeBlass y Cía,Madrid,1917.

12 Ibiza,arte,arqueología,comercio,cos- tumbres,historia,industria,topografía.Guía para el turista, Imprenta de Joaquín Horta, Barcelona,1909.

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Can Pere Mosson. La inseguridad causada por los ataques turcos y berberiscos, vivida por los ibicencos hasta el siglo XVIII,hizoa losib icenc o s levantar torres defensivas donde se refugiaban cuando se oían las voces de alarma.

Ibáñez acababa su novela ambien- tada en Ibiza Los muertos mandan, drama ruralen el que el campo pitiu- so es protagonista.

En aquel mismo 1909,las autori- dades ibicencas consigu ieron una línea marítima directa semanalque enlazaba Ibiza con Barcelona. En 1913 aportó enla isla el primer cru- cero turístico. Los años de la Gran Guerra fueron económicamente buenos paraIbiza que desde su inte- resada neutralidad abastecía a los contendientes . Enla década de los veintese conoció lallegada delpri- mer autobús y los cada vez más numerososvisitantes hacían que se empezara a ver en el turismo una posibilidad de negocio y de avance social.

En 1929 unos próceres ibicencos publicaron una guíaen elmarco de la Biblioteca de Turismodela Socie- dad de Atracción de Forasteros de Barcelona; entre sus páginas hay ilustraciones de los edificios nota- bles de la villa y de la s piezas arqueológ icas que habíaninteresa- do a tantos (S. Rusiñol,entreellos), pero tambiénmolinosde viento,igle- siasrurales,trajestípicosy una des- cripción sucintade las casas rurales:

«Los pobladores de la pintoresca campiña de Ibizaviven en caseríos diseminados,construidosenlos pre- dios que poseen o que llevan en aparcería,yrarasveces enarriendo.

Las casas sonde mampostería,de plantabaja yde unsolopiso,provis- to éste de una gale ría porticada.

Generalmen te está n orientadas al mediodía.Enja lbegadas ensu exte- rior, producen elefecto de grandes palomas blancas esparcidas porlas llanurasy lasmontañas eternamen- teverdes.»

LA CASA CAMPESINA DEIBIZA Y LA OFERTA TURíSTICA:

SU INCLUSiÓN Y CAíDA

Can Joan Petit. El ponco,antes abierto,fue cerrándose progresivamenteen todas las casas y en el siglo XIX ya se construíancon el pórtico cerrado.Para no perder la luminosidadsu puerta es amplia y aparecen frecuentementelos característ icos ventanucos altos. Véase que a la derecha la casa cuenta con dos plantaspero que no destacan en altura sobre el resto.

En 1933 se fundó el Fomento del Turismo deIbízayFormentera,este novel organismo elaboró folletos en losquelascostumbresy lacasatípi- ca,junto con los edificioshistóricosy la arqueolog ía, teníanunlugar pre- teren te!''. En el nef ast o 1936 se publicó unanueva guíaturística (la Guía Gráfica Costa)en la que la casa campesina aparecerepresen- tad a en numerosa s fotografía s y explicaciones en lasqueya se dis- tinguen algunos desus tipos!".Esta magnífica guía,aparte de su valor

13 Para la evolución delturismo una buena síntesisenRAMON FAJARNÉS,E.Historia del turismo en IbizayFormentera. 1900- 2000,GenialEdicions Culturals,Ibiza.2000.

De ella he extraidolos datos de las líneas anteriores.

14 COSTA FERRER.J.Las islasPithiusas, Ibizay Formen tera,guia gráfica.Libre ría Francesa.Barcelona.[1936].

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Casa reducida. Una casa de pequeñas dimensiones.Muchas de las grandes casas,al analizarlas,muestran que en su inicio fueron muy reducidas, era un tiem- po de polivalencia enlo s ámbitos.La imagen muestra un ejemplo de tres ámbitos sin ponco pero se aprecian los pilares que sostenían un sombrajo,precursor del pórtico.

intrínseco, signifi- có la conso lida- ció n de la casa payesa en un lugar sólidodela ofe rta que Ibiza daba a sus posi- ble s visit ant es;

su auto r ha bí a aprendido del in- terés que nume- rosos intelectu a- lesmostraban por la arq u ite c t u ra populardelaisla.

La si t uac ió n política de Euro- pa, hizoque mu- chas perso nas bus c aran en la isl a un re fu gi o tem poral, uno s quizá ala rga ndo sus vacaci on es en el Mediterr á- neo, ot ros sim- plem ent e acud í-

an llamadospor lapublicidadypor el boca a boca que cantaba las virtu- des climáticas y pai sají sti cas del Mediterráneo enIbiza. Es elcaso de nombresilustres comoW. Benja min, J.Selz,W.Spelbrink, H.J.Noegge- rath, A. Baeschlin , J. LI. Sert , A.

Camus,R.Hausmann, E.Broner, W.

Segal,C.Ofairey otros" .

Muchos de ellos eran arquitectos devanguardia; era un momento de búsq ueda de nuevas respuestas fueradel clasicismo, nuevasformas:

el racionalismo, la Bauhaus y sus herederos, Le Corbusier, el Grupo de Arquitectos yTécnicosCatalanes para el Progreso dela Arquitectura Contemporánea (GATCPAC),etc." .

15 Una selección de textos de estos y otros autores en JULBEF.(ed.)Arquitecturayespa- cio rural en Ibiza,Colegio Oficial de Arquitectos de las Islas Baleares,Demarcación de Ibiza y Formentera,Ibiza1" ed.1982,hay una recien- te edic iónampliada de 2002.También se encuentran interesantes recuperaciones de sus textos en los diferentesnúmeros (10 hasta el momento) de la revista del Taller d'Estudis de l'HábítatPitiús(T EHP) titulada Quadems del TEHP,publicada entre 1987 y 1997.

16 Las relaciones de esos personajes y movimientos con Ibiza estan puestos de relie- ve y analizados por diferentes autores en PIZ- ZA,A.(ed.)J.LI. Sert i la Mediterrania,Minis- terio de Fomento y Col-leqiOficial d'Arquitec- tes de Catalunya,Barcelona (sin fecha).

Enco nt ra ro n en Ibiza, lej os del bullicio urbano, el contacto directo entreelser humanoyel medio en el cualdesarrollaba suactividad;fruto de esa directa rel aci ó n era una arquitectura fuertemente moldeada por el clima, por los materiales al alcance y prácticamente carentede las influencias de los estilos artísti- cos o arquitectón icos de cada mo- mentol ?

La simplicidad cúbica de la casa payesa ibicenca fue lafuente deins- piración, la confirmación para esos vanguardistas de que lo por ellos propugnado estaba enelbuencami- no, era posible y veníarefrendado por siglosde tradiciónanónima,de- sarrollada en una pequeña isla del marcunadelas culturas.En ningún

17 Ciertamente que,estudiada a fondo,la arquitecturainsular,como creo que todas las populares,deja entreverla influenciade la

«gran arquitectura »o del «gran arte»incorpo- rado a los materiales ,a la concepcióndel constructor.No sólo son detalles constructi- vos que frecuentemente muestran trazascla- ras del gótico (capiteles ,ménsulas,barandas, etc.)sino tal vezla concepción misma del espacio, de la casa clásicao anterior pero totalmente cambiada de significado y adapta- da al nuevo uso.

caso esta pasión rezumada por sus escritos les llevó ala realiza- ción de copias o mimetismos, sino a la introducción de la s formas, texturas , solucio- nes, etc. de las casas del campo pitiusoen elespí- ritude las nuevas construcciones.

No soy el más in d i c a d o para estudiar el papel que la observa- ción atenta que muchos de los citados autores hic i e ro n de la s casas de los cam- pesinos ibic e n- cos tuvo en sus creaciones pos- teriores.Algunosestudiosbiencon- ducidosse encargande e1l018.

Eldesarrollo posterior detodo este movimientoculturalqueiba de cami- no a fructificarenalgunacosa bella, ya sabemos que quedó abortado por la guerra de 1936-193919. Algunos de aquellos personajes volvieronde nuevo después de la debacle y enseñaron lo que sabían,como E.

18 El ya citadodirigidoporA.Pizza,elcatá- logo dela exposición titulada ErwinBroner, editado comoun especialde larevista D'A.

Revista Balea r d'Arquitectura,núm. 11-12, abril de1994,delCoHegiOficial d'Arquit ectes deBalears; diferentesartículos delayacitada revistadelTEHPy el catálogo delaexposi- ciónRaoul Hausmann,arquitecto.Ibiza 1933- 1936 (mayo-agostode 1991), TEHP,Ibiza, 1991;también del TEHPJeanSelz. Viajea lasislas Pitiusas,2000;el ya mencionado libro colectivoArquitecturayespacio rural en Ibiza ;la merecidamente clásica Gui a de arquitectura de Ibiza y Formentera (Islas Pitiusas)deElías Torres (CoHegiOficial d'Ar- quitectes de Catalunya,Barcelona,1981), y otrasinteresantísimas aportaciones.

19 No sólo en el campo intelectual sino tambiénen el económico ya que,aunquetar- de, la islacontaba con diversa sindustriasy producciones (la sal, prendas deropa, car- bón,patata,almendras...) que empleabana un número importante de personas.El turis- mo, como se ha dicho,llevó a la construcción delosprimeros hoteles al inicio de losaños treinta...

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Can Casetes. Los elegantes pórticos de arcos,generalmente tres,suelen ser fruto de obras del final del siglo XIXo iniciosdel XX. Su funcionalidad orna- mental es clara,aunque también tenía un uso práctico:dar sombra a la puer- tadelponco y secar productos del campo.

n ·

_. -

Broner y J. L1. Sert.Aun,durante los años cuarenta, algunos otros auto- res escribieronsobrela arquitectura isleña aunque con menor intensidad que antes; también se procu ró reconstruirlaimagen turísticade la isla con los mismos reclamos que antes de la contienda.

Son testimonios de aquel intento de rehacerlo perdidoguíascomola de edicionesJordá,de1946,la de E.

Vallés,de 1947,la de J.Castelló,de 1948yalgunas más. Especialmente las dos últimas tratan con bastante profundidadel tema dela casa paye- sa, pero serán las últimas durante décadas, las décadas cruciales dela aparición del llamado turismo de

masas, del «boom» turísti co que causó un camb io radical de base económicaen laisla. Las élitesinte- lectuales vanguardistas refugiadas en laisla enlos primerosañostreinta serán sustituidas (ellos mismos lla- maronla atenciónsobre laislafuera de ellay abrieron en partelas expec- tativasde beneficios delosibicencos respecto del turismo) por visitantes que acud ían en número crec iente graciasalainfraestructura creada al efecto(comunicacionesmarítimasy sobre todo elaeropuerto).

El paisaje y el clima ganaron la partidaala oferta cultural:las playas se convirtíeronenel principal recla- mo y el resto dela oferta(arquitectu-

ra,tradiciones, etc.)quedará única- mente como complementaria de la arena, el sol y el mar. Las casas campesinasdejaro nde ser un atrac- tivoturísticopor su condición de pro- piedad privadasobrela que las auto- rid a d e s no ejerc ieron ninguna acción tendente a su conservación.

La masiva aportació n de nuev os materiales y técnicas de construc- ción parael levantamiento de gran- des y pequeños complejos turísti- cos,así comolanuevavaloraciónde losjornales, rompióconlos sistemas tradic iona les de construcción y muchas casas popularescambiaron su aspecto al ser remozadas con esosmateriales y técnicas,extraños a su trad ición y que daban como resultado formas y acabados dife- rent es. Todo ello, a la vez que la base econó mica pasaba en muy poco tiempo a depender delsector terciarioen detrimento directode la agricultura.

SOBRE LOS «ORíGENES»

DE LA CASA Y LA METODOLOGíA PARA SU ESTUDIO

Las teorías de la historia total,del interés por la evoluciónde la pobla- ción, su situació n económica,las relaciones de parentesco,etc.pro- pugnadas sobre todo por la escuela francesa de los Annales no llegó a Ibiza;los datos sobrela arquitectura popular hay que entresacarlosdelas guías y de los relatos de viaj eros antes citados.Los historiadores en generalestaba n más ocupados de los hechos de la «gran historia» y sóloofrecenbreves pinceladas sobre lavida delos campesinos ibicencos.

Aún hoy,incluso, en el campo de la proteccióndel patrimonio (del cual las casas payesas forman claramen- te y rec on oci dam en te una parte importante, básica) está casi todo porhacer.Siserepasanloslistados de Bienes de Interés Cultural exis- tentes en IbizayFormenteraseverá como las casas que han reci bido esta protección legal y con ella ali- cientespara su conservación no son más quelos dedosde unamano.

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Can SordoVolúmenes paralelepípedos y aperturas pequeñas, el exterior ordenado (véase la puerta del cercado)y los ámbitos auxiliares (almacenes,corrales,etc.) sin encalar.

Doshechos han jugado encontra del reconocimi ento patrimonial de las casas payesas:sucondiciónde propiedad privadaylatardía elabo- ración de una metodologíapara su estudio. Hoy, que existe y se ha experimentado esa metodología,es raramente aplicada en las inconta- bles reformas de casas campesinas que serealizan en laislayquedes- figurany borranlainformaciónhistó- rica de esos edificios, algunos de ellos fechables conseguridad en el sigloXVI pero probablemente ante- riores.

Los esfuerzos dela administración se han dedicadoa los edificiospúbli- cos,detitularidad estatalo eclesiás- tica,yconellos tambiénlos estudios históricos. El resultadoha sido que ninguno o muy pocos delos autores antescitados (la mayoríade forma- ción de arquitecto)se ha preocupa- doporla evolucióndela casapaye- say delas condicionessocialesen las que fueron construidas. Cabe agradecerlessinembargo,laimpor- tantecantidadde planimetrías,cro- quis,deta lles , fotografías, esque- mas,etc.que se esforzaronenreali- zarde aquellas construccionesque lesfascinaban.

Basadas enesainformación gráfi- ca,a menud o sin más estudio de

profundidad , se desarro llaron las hipótes is de un origen remoto y orientaldela casa payesa traídaala isla porlas culturassemitas (fenicios y cartagineses) y que se habr ía mantenido reproducida sobre símis- ma por los campesinosde los dife- rentes pueblos sucedidosen la isla, que se convierten así, inaceptable- mente, en meros transm isores de aquelsaber remoto ernbalsarnado-".

Aún hoy se mantiene en algunos sectores esta hipótesis cargada de romanticismo y de un auraesotérica muy propia de la isla,a la que los escasos estud ios serios sobre los payeses y suscasas no consiguen desplazarcompletamente".Yo mis-

20 Sepuedeleerunaversiónde estahipó- tesisenunaobra tan importante como lade E.Torres ,Guia de arq uite ctura deIbizayFor- mentera(1981) y también en algunas inter- pretaciones que aparecenen LePa/aisPay- san.Essai sur les formes et les techniques dans I'habi tat archaique,TEHP,Bruselas, 1984.Hay traducción al catalán El palau pagés,assaigsobre les formesi les técniques deI'M bitat arcaic ,TEHP,Ibiza ,199 1.Estu- diosambos,por otro lado,valiosísimos en otrosaspectos.

21 Eje mplos de estos estudiosson el deJ.

J.SERRA RODRIGUEZ«CanGibert.Evolu- ciónconstructivo-tipológ ica (hipótesis)»enX Quadem delTEHP,Ibiza,1998.B.COSTAY J.FERNÁNDEZ,del Museo Arqueológ ico, dieron un toque de atenció naloligero de las teoríasdel orige ndelas casas payesas enun

mo tuve la oportunidad de realizar uninventario de casas payesas en 1996 que fue posteriormente am- pliado en 2000;en su primera ver- siónse acompañó de un estudioedi- tado por elConselllnsular d'Eivissai Formentera en 199822, en el cual intenté dar las pautas a seguirpara estudiarcon rigoresos edificios:

El estudio arqueológico de la

casa".

La recogidadeinformación oral sobre la casa y la manera de vida tradicional en general con metodolog la etnolóqica".

Elestudio delos documentos de archivoque aportaninformación sobrela casa y sus habitantes".

El estudio dela evolución de la sociedad que «viv ía » esas casas,probablemente la mane- ra más eficaz sea mediante un método regresiv026.

artíc ulo titu lado «A rquitecturatradici on al eivisse nca i investigac histó rica.Algunes refle xions»publicado en el 11Quade rn del TEHP, Ibiza1989. Enelcaso delasreformas de edificios es básica la relación estrecha entre arquitectos,arqueólogosy documenta- listas,X.Pallejá,S.Roig,E.Díesy yo mismo hemoscolaborado enelPlan director dela Catedral deIbiza,también en unpalacio urba- no de Ibiza (Can Mont ero-Botino),en las casas ruralesllamadas Can Pep L1uquí des Cap,Gan Marroi gyEs Gastell(lastres en Formentera),enla casapayesadel Puigdes Molinsy enalgu nosotrosedificios con resul- tadoscreo quenotablesaunque,eso sí,no suficientementedivulgados.

22Arquitecturatradicionaleivissenca,Qua- dems d'ArqueologiaPitiüsa4,Ibiza1998.Está enprensala primera reimpresión de estaobra.

23 Ya se hanmencion ado estudiosde este tipo anteriormente.

24 Haceañosseinicióeste fructífero cami- no porJ.BESTARD CAMPS,Casayfamilia.

Parentescoyreproducción domésticaenFor- mentera,Institut d'Estudis Bale árics,Palma deMallorca,1986;tambi én en unalinea simi- lar perodesdeuna perspectiva muydifere nte ALARCOVa N PERFALL,ClaudioCulturay perso na lidaden Ibiza,Edito ra Nac iona l, Madri d, 1981. Desgraciada mente no se ha continuado excepto enalgunosartículosedi- tadossobretodoen loscuadernosdel TEHP.

25 Desgra ciadamente sólo conozco mi aproximación realizadaparaponer derelieve lariqueza delosdatosexistente en los docu- mentosnotariales y seguramente también (esto lo añado ahora)en los denaturaleza judicial ya quecontienendetallesminuciosos en loscasosdedelitos contralapropiedad.

26 Se trata de un estudi o ambiciosoque debebasarse en obrasyapublic adas pero también eninvestigación nueva delasfuen- tes: la evolución dela propiedadde la tierra,la introducción dela economíade mercadoy el papel dela moneda,lasrelaciones campo- ciudad,etc.

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Can Torrent. Las cubiertasde arcillamuestran exteriormente la compartimenta- ción interna de la casa.Cada cuerpoha sido construido por separado y ellose refleja claramente,ademásla diferenciade altura de las cubiertasfaci litala eva- cuación delagua de lluvia.

Elestudiocomparativo con otras culturassimilareso arquitecturas similares (mucho sehahablado deLas Alpujarras, laisladeHie- rro,el NortedeÁfrica,etc.)" .

UN ESBOZO DE LA EVOLUCiÓN DELACASAIBICENCA

Las planimetrías, los croquis , los esquemasquesehanlevantado de la casa payesa ibicenca muestran enlainmensamayoría deloscasos un edificio hecho,congelado en un momento (cercano a su muerte,por cierto): en ellas losmuros,resalta- doscon alguna tramao decolor liso, negros sobreel papel,muestran una homogeneidad en la planta que se derrumba a la mínima observación de las fotografíasde las zonas sin enluciro en el mismo grosor delos murosy no digamossisesomete el edificioaunestudiode arqueología mural28.La casa noesconde que es el productodeunaevolución,de un añadir y quitar apartir deunacélula inicial casi siempre más reducida que el resultadofinal.

Muchos de esos croquis y planime- trías quemencionaba se losdebe- mos aaquellosintelectualesque en los años treintavisitaronlaislay que- darondeslumbradosporlascasas de los campesinosibicencos. Después dela primeraadmiración muchos se dedicarona escudriñarensuorigen con herramientas lamayor parte de lasvecesrudimentarias entrelasque entonces podía contar laHistoria.

En los años transcurridosdesdela visit a de aq u ellos person ajes, muchas han sido las casa payesas quesehan transformado deunida- des agrícolasde producción (labase

27 Algose harealizadoyaal respecto aun- quetodavíatímidamente,estudios como los de A.GILALBARRACrN,Arquitectura y tecno- logí apopularenAlmería,G.B .G. Editora , Almería,1992, entreotras,permiten bien ver las semejanzasylasdiferencias aunquedes- de un puntode vistatecnológico.

28 Para una breve expl ica ción de esta metodologíadesarrollada primeramenteen Itali a:PALLEJA,X.,ROIG ,S., DrES,E., FERRER,A.«Un palau genovés delsegle XVIIa Eivissa: lacasa Fonne,Botino Monte- ro»enEstudisBeleérics,en prensa.

delaeconomía dela isla junto con una breve industria) a tener un uso meramente residencial. Esdecir,se ha pasadode entenderla casacomo el conjunto inextricableformado por la familia que la habita, por los murosquele dancobijo y porla tie- rra que cultivan y todo lo que para ello es necesario,a entender la casa como un inmueble de función única- menteresidencial totalmente sepa- rada yajena de la actividad producti- va de sus habitantes. El sistema económico ha cambiadoy lacasa (y el paisajeen general)se transforma como resultado de ello.

El estudio de la casa entendida como unidad de producción y como unidadsocial distamucho de estarni siquiera planteado. Es cierto que muchos est udios significan una aportación valiosaa ese embrión de proyecto" ,pero como tal investiga-

29 Hay que reconocer esfuerzos encami- nados en estadireccióncomo el ya citado de J.BESTARD CAMPS,el deC.ALARCOVaN PERFALL,la aportacióndeJ.BISSON enLa terre et homm e aux uesBaléares ,Edisud, Aix-en-Provence, 1977,los estudios de J.

VILÁVALENTí recientemente reeditadosen Territoris.Revista del departament de Cien- cies de la Terra,n.?3.2001,Universitatde les lIIesBalears,Palma,2001 y algunos otros.

ción todavíano hainiciado un paso firme.

Sin embargo una parte de él, el estudiodela casa como estructura física, arquitectónica. cuenta con datos suficientes,aunque todavía primariamente elaborados y faltos de más trabajo de campo, como para ofrecerun panorama de la evo- lución dela casa campesina ibicen- ca.

No tengo aquíespacio paraexpo- ner pormenorizadamente lo que el análisis estructuraldevarias casas payesas ha deparado, por ello lo resumiré en unas líneas básicas , aunque debo advertir que si bien desglosar la evolución constructiva de uno de estos edificiosy por tanto conseguir la cronología relativa de cada una de sus partes(por ejemplo poder establecer en un caso concre- to quela cocina es anterioral porxo yposteriorotra parte de la casa),es relativamentefácil,mucho más difí- ciles conseguir la cronologíaabso- luta de cada modificaciónde la plan- ta dela casa.

Muchas casas campesinas que gracias alas fuentes documentales se puedeasegurarque existíanen el sig lo XV II muestra n claramente 11

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Can Jai. Esta casa sirvió de portada al libro de J.LI.Sert Ibiza. Fuerteyluminosa (ed. Polígrafa, Barcelona 1967). A pesar de haberse incluido en los inventarios de patrimonio carece, como la mayoría de casas tradicionales, de algún tipo de pro- tección legal o de fomento a su conservación.

haber sido en un momento concreto de su evolución únicamente un paralelepípedo,es decir, refiriéndo- nos,para mayor claridad,a su plan- ta: un rectángulo.Un rectángulo con acceso centrado en uno de sus lados largos, la fachada sur.Tam- bién hay casos en los que se trata de dos cuerpos formando un ángulo.

Faltan todavía en este estadio evo- lutivolos ámbitos que se consíderan clásicos de la casa payesa: el porxo o gran sala recibidor,la cocina,y las cases de jeure (habitaciones de dor- mír).

Aquella estancia única era usada con diferentes funciones: cocina en los días que no se podía preparar los alimentos en el exterior,dormitorio, almacén de herramientas y despen- sa de alimentos.

Este ámbito único,a lo sumo dos, no era el iniciode un plan preconce- bido de la casa,realizado por fases, como puede observarse que aconte- ce en ejemplares más rnodernos' ", sino que en un momento dado la idea de casa se reducía a una o dos estancias polifuncionales.

Constructiva mente estas fases más antiguas se diferencian porque han quedado con frecuencia en la parte posterior de la casa y en la mayoría de los casos su aparejo está realizado con opus spicatum (en espiga o en raspas de pescado).

Este tipo de aparejo apárece invaria- blemente en obras del siglo XVI y anteriores, por ejemplo están reali- zadas con él la mayor parte de las torres de defensa edificadas en el campo ibicenco. Este tipo de apare- jo constructivo se relaciona con influencia islámica.

Igualmente,se da en estas fases más antiguas un tipode cubierta dife- rente al usual en obras posteriores.

Las vigas no se sustentan introdu- ciéndolas en el grueso del muro sino

30 La construcción por fases es deltodo evidenteen Formentera dondelas casas se proyectaban contejado a dos aguas(a partir de la segunda mitaddelsiglo XIX,cuando hubo posibilidadde importar tejas a laisla) pero seiniciaba la obra porla fachada princi- palcorrespondien teal porxo-cocina.Muchas casas quedaron así,amedias.

que se dejan descansar sobre unas viguetas soportadas por ménsulas, éstas sí,afianzadas dentro del muro.

La puerta de entrada suele ser de dos hojas pero más estrecha que las posteriores de losoorxos y general- mente giran sobre un quicio que se introduce en un quicial practicado en el umbral de la puerta y en un orificio en las maderas del dintel. En el inte- rior de la estancia frecuentemente aparece un armarillo empotrado en el muro,a buena altura,puesto fren- te a la puerta de entrada. Puede haber pequeños ventanucos, muy altos en los muros de cierre laterales, los más cortos del rectángulo,que debían de servir para aliviar,junto con la puerta, los humos del hogar.

Con seguridad,existía en el exte- rior de la casa, frente a la fachada principal , un espacio intermedio entre el interior y el campo circun- dante,probablemente delimitado por una cerca de obra o de ramas. Tam- bién alguna estructura para resguar- dar a los animales de la intemperie.

La evolución siguiente de este tipo de casas tiende a encerrar ése espacio libre y transformarlo en un patio,mediante el adosamiento de estructuras que dan al conjunto la

forma de un ángulo abierto al sur y al levante. Es muy difícil discernir la cronología de estas obras interme- dias entre la fase inicial y la más reciente. Progresivamente la ten- dencia será consolidar el cobertizo de ramas que un tiempo protegía del sol la puerta de entrada transfor- mándolo en una estructura fija porti- cada (de ahí vendrá que la palabra porxo (=pórtico) designe después, paradójicamente, un espacio total- mente cerrado). La documentación escrita del siglo XVII y XVIII muestra por aquel entonces lo que se deno- minaba porxo era todavía un espa- cio sin cerrar al frente.

El porxo lo entiendo como lo que en otros tipos de casas populares es el patio central,heredado de la casa clásica y traducido en cada caso a concepciones y materiales de cada zona. Creo esto es claro sólo con cotejar las plantas de casas de Ibiza y las deCanarias".

31 Por ejemplolas de C.FLORES (ed.) Arquitecturapopular española,Aguilar de edi- ciones,vol.5,Madrid,1973;y en menor gra- do en la obra de L. FEDUCHI,Itinerarios de arquitectura popularespañola,5 vols. Ed.

Blume,Barcelona,1975isiguientes.

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Can Pere Macia.Larecu per aci óny sistemat izac iónde datos media nte las entre- vistasainform adores sehautilizado conbueno sresultado s peroesurgentela int en sifi ca ci ón de estametodol ogía.

Los pisos altos de casi todaslas casasibicencas son fruto de obras realizadasya en elsigloXIX,aunque como demuestra diferente docu- mentación,hayalgunostestimonios de pisos ya en el siglo XVII y de hecho todas las torres defensivas contaban ensuinicio con dos o más plantas.

Al final del siglo XVIIIexperimentó Ibizanotablescambiosde todo tipo quecondujeronala definitivay pro- fundainmersión desu poblaciónen la economía de mercado. Si algún autor ilustrado se asombrabaal final delsiglo XVIII dela manerade culti- var de los ibicencos exclamando

«sólo siembran el trigo que necesi- tan», la exte ns ión del cult ivo del almendro ydelalgarrobo con vistas ala exportación,junto conotrascau- sas, hicieron que lo que aquellos ilustrados consideraban«desidiosos habitantes desapegados de la agri- cultura» setransformaran en algu- nos aspectos o almenos eso eslo queindican loscambiosque experi- mentaron muchas casas campesi- nas.

ElsigloXIXes con casiseguridad eltiempo que los antiguos pórticos abiertos son cerrados progresiva- mente, primero empequeñeciendo el flancoabierto,el delsur general-

mente,con mureteslateralesy des- puéssubstituyendoel vanorestante por un lienzo de muro en elque para mantener la luminosidad se abría una puerta ancha y alta, de dos hojas,acomp añada a veces a los ladospor dospequeñosventanucos abiertos muy arriba,impracticables, hechos sólopara airear.

Se multip licaron las casas con piso (llamados casa de da/t,casa de damunt o adamunt por los ibicen- cos)y al final del siglooinicios del XX se realizaron la mayoríade los pórticos de arcos ligerosconsidera- dos tantípicos dela arquitecturatra- dicio nal ibicenca. También son de esa época construccionesauxiliares como la casa des carro,o garaje para proteger el carro de brazos, para un solo animal, una novedad importada de Mallorcaa partirdelos años sesenta delsigloXIX32.

Probablemente tambiénes en ese siglo,pero en su primera mitad,que la distribuciónconsiderada típica de la casa payesa se generalizó a la hora de realizar construcciones de

32 Un ejemplopublicadode análisis de casa campesina es el ya citadode J. J.

SERRA RODRíGUEZ «Can Gibert.Evolu- ción...»,X Quadem del TEHP.Ibiza 1998.pp.

24-29.

nueva planta: porxo abierto al sur con su crujía orientada E-O, dos ámbitos quejuntos dan el mismolar- go que elporxo al norte con puerta hacia éste,la cocina en un lateral, con crujíaN-S deigual largo que el ancho delporxo y las habitaciones mencionadas juntas, con puerta haciael porxo y usualmentetambién directam enteal exterior.

Constructivamente las casas de esta época (que no son fáciles de discernir del resto) presentan algu- nas diferencias:no aparece elopus spicatum, aunque se mantiene en ocasionesla cubiertasobre ménsu- las,los muros pueden ser algomás anchos y sus piedrasraramente se disponen en hilada,las puertas inte- rioresse hacen más bajas.No sólo obedecen a estas resumidas carac- terísticas las casas o las partes de las casas hechas de nueva planta, sinoque muchasdelasantiguasse adaptan alaplantaantesdescrita.

Una delas característicasmáslla- mativas delas casas payesas ibicen- cas es su cubiertaplana,tan diferente de lascasas mallorquinas,menorqui- nasy catalanas,perosemejante a las alpujarreñas,algunosejemplaresali- cantinos, norteafricanas,canarias, etc.La abundanciade suelo arcilloso y la poca producción delos tejares locales,asícomo elbajopoder adqui- sitivodelos campesinos, las dificulta- des que presentaba el transporte de materiales de construcción,sin olvi- darelpeso dela costumbre,hicieron quesemantuvieranlosterrados pia- nos,muchos aun hoy sin modificar.

Se formanéstos sobre elenvigado, disponiendo unas tablillas que reci- ben sobre ellasuna capa de plantas marinas(Posidonia oceanica),sobre éstas una capa detierra de carbonera yfinalmentela arcilla impermeabili- zante.Eldesagüedelas cubiertasse asegura mediante la misma arcilla, dispo niendo unos caballones que conducen el agua a los canalillos , generalmente de madera,o al terrado siguiente y finalmente alacisterna de la casaoalexterior.

La adición de diferentes cuerpos de la casa alo largo de su devenir hace que las cubiertas exteriores 13

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correspondan independientemente a cada uno delos ámbitosinteriores (except o aque llos, genera lme nte muy raros, creados mediante divi- siones por tabiques).Además estas cubiertassuelensituarsea diferente altura normalmente para favorecer la conduccióndelaguaalacisterna dela casa.

El resultado final de esta evolu- ción,y es en elloen lo queinsisten los autorescitadosanteriormenteen sus valiososestudioseimpresiones, es un conjuntode paralelepípedosy cubos generalmenteencalados,dis- puestos a diferentes alt u ras de maneraque ofrecen unavisión dife- rente según el ángulodel observa- dor. La casa se dispone muy fre- cuentemente en pendiente, en el límite entre el bosque y las tierras cultivadas , lo que favorece la exis- tencia de estancias a diferente nivel.

Fuera de la casa donde habitan los campesinos se estab lece una jerarquía entre las construcc iones auxiliares: almacenes,pajares,en ocasiones molinos de sangre (de tracciónanimal),almazaras ,elgara- je delcarro,los corralesparaanima- les de herradura,para cerdos,para ovejas y cabras, gallineros ...Tam- bién el suelo recibe diferente uso aprovechando su disposición natu- ral:elcercado inmediato ala casaya antes mencionado y otrolateral don- de invariablemente se levanta una chumbe ra; la era, nunca lejana, el camino de acceso que comun ica conlavía general más próxima,sen- deros hacialos campos de cultivoy los campos mismos.

UNA CONCLUSiÓN

Elvocablo casa no hace referencia únicamente auna realidad arquitec- tónica;ésta,porsu naturaleza per- durable, es la más visi ble de sus acepciones , pero su estudio, por exhaustivoque sea,no escapaz de responder totalmente a la realidad socialque la creó.Incluso enel len- guaje de cada día (en elcatalánde Ibiza ) sutiles diferencias permiten recon ocer si se habla de la casa

arquitectónica o del conjunto fami- liar33.

En elcampo dela arqueologíade las culturas desaparecidas,elestu- dio de sus restos físicos es en muchas ocasiones la única posibili- dad de obtención de conocimiento, pero en el caso de los payeses ibi- cencos son muchas las fuentes que contribuyen a larecuperación de su pasado y evo lución. Entre estas fuentes destacala historiaoralporla urgencia de su recopilación ya que pronto no quedarán personas que se hayanregido por las reglas de la

«vida tradicional».

Este estudio pendiente sobre los labradores ibicencosy formenteren- ses responderá al por qué del arca- ísmo de su arquitectura,explicará la fuerte relación y dependencia del medio, la autarqu ía de la unidad payesa de producción, la endoga- miapor zonas geográficas,etc.

Por el momentoúnicamenteapun- taré en esta conclusión (una de las muchas posibles)algunashipótesis. La dispersión del hábitat en Ibiza (los payesestienen sus casas sobre lastierras que cultivan)es una cons- tante desde la colonización púnica;

esto no quieredecir que siempre se haya practicado el mismo tipo de agricultura,sinomás bien quela oro- grafíadela islaha mantenidosiem-

33 Cabe aquíunaexplicaciónde lamanera cómo seformanlos nombresdelas casasen elcatalándeIbiza: CAN=ca+ en,donde«ca»

es casay«en» o su forma femenina «na»,un artículopersonal,sign ifica casade,como el franc éschez.Tam biénse encuentra laform a con elartículoCASosufemenino CA SA(por ej.Cas Ferrero Ca sa Cosidoraoensu forma apostrofada Ca s'Espadenyera).Alreferirse al conjunto familiar y ala casa dondeviveseutili- za elartículo literario«la» sinelartículosalado

«sa»:«es de la casa no hieren»,mientrasque para referirse ala realida d arquitectónica se utiliza el artículosalado«sa casa»ymáscon- cretamente un derivadode«casa»:«escasa- rnent» literalmente el conjunto de casa s,ya que cada dependencia ,porsu individualidad constructiva,recibeel nombre de«casa».

Sobre lo que englobael conceptodecasa, nosacogem osa la definicióndeF.ESTRADA (Les cases pageses al pla d'Urgell.Familia, residencia, terra itreballduirant elssegles XIXiXX.PagésEditors,Ueida.1998):«Una casa está formada perunsindividus que pos- seeixenun patrimon imaterial(edificis,terre s, recu rsos productius,diners,drets sobre béns col-lectius,etc.) i immaterial (prestigi social, nom ,poder,etc.)»

pre excesivamente separados los suelos considerados útiles para el cultivoen cada época,lo que hacía más rentable elestablecimiento de las granjas sobre esas tierras. _

La conquista cristiana (1235) sig- nificóelmantenimiento del cultivoy del hábitat tal como lo tenían los andalusíes de lbiza".Por diferentes causas,la presión fiscal inicial apli- cada sobre los payeses por los señores feudales de la isla fue pro- gresivamente aliviada,ante la impo- sibilidad de hacerle frente35.

El aislamientode las casas donde vivíanlos campesinos,la baja renta- bilidadde sus explotaciones ,el peli- groverificado frecuentemente de los ataques piratas,etc.hizo que procu- raran no depender delos productos y manufacturas que no fueran bási- cas y ello les llevó a una situación próximaa la autarquía. Las casas y los aperos necesariosse realizaban con los materiales al alcance (ello explica la ausencia de tejas, ladri- llos,etc.).

El aislamiento de unas zonas y otras,junto conel tipode propiedad de la tierra (grandeslatifundios pro- gresivamente divididos para su explotación entre enfiteutas) ,llevó a una endogamia por zonas que expli- ca la permanencia en ellas de los mismos apellidos desdela conquista catalana (los Ribes en la zona de Sant Agustí, los Ferrer en Sant Car- Ies, los Costa en Santa Agnés,etc.)

El aumento más rápido de la población,especialmente desde el siglo XVII, hizo que se roturaran_

nuevas tierras (y se hicieran nuevas casas)hasta el punto que se llegó a repoblarlaisla de Formentera,des- poblada desde el siglo XIV o XV.

Este aumento de la población debió de favorecer la creación de un

«estándar» de casa,especialmente

34 Sobreloscampesinosandalusís de Ibi- za:BARCELÓ,M.(dir.)El curs de les aigües.

Treballssobre els pagesos de Yabisa(290- 633HI902-1235d C.)Consell Insulard'Eívissa iFormentera.Quadems d'arqueologi apitíü- sa.núm.3.Ibiza,1997.

35 ESCANDE L LBONET,B.Ibizay For- menteraenla Corona de Aragón,vol.1,ed.El Tall,Palma,1994.

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ya enelsigloXVIIIy claramente en el XIX.Dentro de una sociedad tradi- cionalyno mercantilistauna casa no se diferencia en lo esencialde otra, más todavía porque aún habiendo diferencias de riqueza entre los labradores,no segeneró una clase de terratenientesrentistas habitante en el campo, síno que cuando po- dían,se mudaban ala ciudad .

Los propietariosrentistasdela ciu- dad mantenían (al menos en elsiglo XIX y XX) propiedadesespecialmen- te alrededor de la ciudad,y en ellas las casas dadas a aparceríacon una parte reservada paralas visitasde los

«señores». Esto ha dado untipo de casas sensiblemente diferentes en donde los terratenientesciudadanos poseíanpropiedades.

Unadelas cosas que dan peculia- ridad a la casa campesina ibicenca es su aparente excepcionalidad dentro de su ámbito cultural. Este hecho,sinembargo,bien puedeser un espejismo : la s condic io nes socia les y económicas de la isla habrían permitido la perma nen cia deformas arquitectón icasy solucio- nes constructivas que enotrosluga- res desaparecieron con laindustria- lización.

Enla zona de Alicante,por ejem- plo, las cubiertas planas estaba n muy extendidas pero desaparecie- ron sustituidas por las cubiertas de tejas'".Probablementese da el mis- mo caso en otroslugares.

Todo ello ubica en su lugar a la arquitectura tradicional ibicenca sin recurrir a estrafalarias teorías de orí- genes remotos misteriosa mente transmitidos;ala vez,su estudio yel de sus constructores,al ligarlo edifi- cado,lo sólido,conlointangible,se hace más intenso, más fructífero y afortunadamente inacabable.

36DEL REYAYNAT. M.Aproximaciónalos tiposde casas ruralesen la comarca de La Marina. Comentarios sobre distintis oejem- plosyun estudiodesusarquitecturasen el sigloXIX,ColegioOficialde Arquitectosde la Comunidad Valenci ana. Delega ció nde Ali- cante,Instituto deEstudios«JuanGil-Albert».

Alicante.1986.

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